Aquellos años 90-Cecilio Olivero Muñoz

AQUELLOS AÑOS 90

 

Recuerdo bien aquellos años noventa. 

 

El 1992 fue año olímpico. Pero el que recuerdo mejor fue aquel en que se bailaba rumba. Hasta llegar 1993 (el siguiente año sería fatídico), el lema era Amigos para siempre de los Manolos y también vete de los Amaya, Era el año que se emitió también el MTV unplugged in New York de Nirvana. Todo parecía tambalearse en los noventa.

 

 Cuentan que Kurt Cobain y su grupo dudaban si tocar para un sello corporativo. Pero al final aceptaron. 

 

En el 1994 aquel escenario haría historia por el álbum y el vídeo de la grabación en directo que se vendería más que los churros. Kurt pidió fervientemente que decoraran el escenario con velas encendidas y con lirios del tipo Stargazer. 

 

Y el productor, Alex Coletti, le insinuó: — como en un funeral, y Kurt dijo: —Exacto. 

 

Nadie presagiaba lo que aquellos años deparaban en un futuro temprano, demasiado temprano. La muerte y la calamidad.

 

Kurt Cobain se pegaba un tiro con una escopeta en su casa. 

 

Se acababan entonces los años 90. Entre aquellos años se podía ver en VHS la película Trainspotting (1996) basada en la novela de Irvine Welsh, muy acertada como mensaje para la juventud de entonces. Pero el suicidio de Cobain cerraba un amplio capítulo negro en la generación X. Kurt estaba en las garras de la heroína y no pudo soportar la noria. O el tiovivo de subes y bajas constantes. 

 

Entonces era la edad de piedra para la tecnología que nos marcaría a todos en un futuro más milennial.  Entonces el arte eran los ideales que cada uno tuviese y la época grunge que abanderaba Kurt Cobain. 

 

A los admiradores del flamenco, entonces, nos ocurrió otra fatalidad: se nos fue el rey del flamenco, Camarón de la Isla. Y se publicaba su obra última Potro de Rabia y Miel (1992). Álbum que evidenciaría la adicción a la heroína de José Monge Cruz, el divino Camarón.

 

Y otros que nos dejaron por sobredosis de heroína fueron Ray Heredia y Enrique Urquijo, de la banda Los secretos. Sin duda, toda una generación perdida. El cine patrio cerraba ese capítulo con el film Báilame el Agua (2000), protagonizado por el actor vasco Unax Ugalde junto a Pilar López de Ayala. Tiempo en que el viento se llevaba el espíritu de las dormideras dobles. 

 

Las madres luchadoras obedecían su instinto cuidando a sus hijos, tanto de las drogas como de todo lo demás. Así en el año 2000 se cerraba un ciclo y era el comienzo para la generación Z y en el 2002 los años del euro.

 

De todo aquello reparo en una conclusión. Y es que todos aquellos años fueron fatales. Para algunos era como luchar contra un potro de rabia y miel, y otros no llegaron a contarlo. Pero fueron unos años en los que la juventud no tomaba drogas de diseño, aunque sí cocaína y heroína. Aparte de la hierba, que no la considero droga. Atrás quedaron unos años que nos marcarían para siempre a muchos. Y puedo decir que ojalá volvieran, hubiese querido evitar de un modo más enérgico alguna muerte.

 

Camarón de la Isla, Bambino y Paco de Lucía- Talento a raudales-Cecilio Olivero Muñoz

Camarón de la Isla decía El flamenco es de noche y se oculta de día, el flamenco es cimbrear el cobre, que muera la hipocresía. Camarón de la Isla, Bambino y Paco de Lucía eran los reyes del flamenco que compartieron época y andaduras. Cantaor, cantaor, el pueblo gitano se quedó sin voz. Eso cantaba Lole en una actuación con el clan Montoya. Bambino era el rey del flamenco de cabaret. Era salvaje, artista nato, escribía sus propios temas, con mucho talento, por cierto.

Ahora hijo de Camarón prosigue en el artisteo llamándose “Mancloy” y es un rapero muy bueno. Sus hijas también cantan. Pero su hijo hace un rap mezclando la música que le perteneces a los suyos, que son mujer e hijos, la música que creó su padre. Camarón tenía tanto repertorio que probó con todos los palos flamencos. Sin duda era apoteosis y majestad. Bambino era un salvaje desatado. Paco un fenómeno.

En el disco Potro de Rabia y Miel denuncia cantando el robo de sus derechos de autor alegando La talega m’han randao. En el tema Yo vendo pescaito. Los derechos de autor es asunto que manejan las gestoras culturales. A Camarón le ocurrió lo mismo que a Paco de Lucía, pero no a Bambino. Camarón no se preocupaba mucho por esos detalles, a él le interesaba cantar y grabó joyas irrepetibles en el panorama flamenco. Fue innovador y precursor de lo que hoy llamamos Flamenco Pop. Eso lo demuestra en su disco La leyenda del tiempo.

El legado de Camarón, Bambino y Paco es potente como sus grandiosas voces y sus talentos artísticos. Camarón era la clase de cantaor que dejan una huella indiscutible imposible de borrar. También Paco y Bambino. En doscientos años de flamencología no se había escuchado algo similar. Camarón, Paco y Bambino eran dioses del flamenco. Duende y hondura, talento que no todos tienen.

Paco de Lucía recuperó su legado por la lucha de sus descendientes. Pero, ¿y Camarón? ¿Su familia luchó por lo que le pertenecía? Sufrió dos golpes en un último año de vida. Descubrir el robo de sus derechos de autor y el cáncer pulmonar del que murió. Camarón era tan grande que dejó escrito en un papel un consejo para los nuevos flamencos. Camarón de la Isla era, sin duda, el rey del flamenco. También Jaime Chavarrí dirigió una película a la que no lo reconocen sus hijos alegando muchos detalles del filme; opinan por ejemplo: —Mi padre no era así. Mi padre no tuvo un amigo cocinero. Camarón, Paco y Bambino serán eternos. Ellos eran grandes entre las cosas sencillas. Camarón de la isla es el símbolo gitano. Bambino era Miguel Vargas Jiménez, el salvaje hombre con carisma y astro con luz propia. Y paco que nos dejó con esplendorosa gloria. Bravo por los tres.

Camarón de la Isla, maestría y duende (Cecilio Olivero Muñoz)

 

CAMARÓN DE LA ISLA, MAESTRÍA Y DUENDE

En el momento que yo empezaba a vivir una vida nueva, que ni yo mismo llegaba a comprender, apareciste tú, Camarón de la Isla. Nombre real: José Monje Cruz. A medida que iba uniendo las piezas del puzzle de mi vida, te escuchaba. Era como recibir respuestas y sugerencias para mi mundo. Aprendí de tus metáforas profundas, de tus brillantes maneras de cantar, fue un ejercicio de aprendizaje, aprendí otra galaxia. 

Camarón me ha servido para conocer mejor la cultura flamenca, como si me hubiera puesto un zarcillo de oro para siempre. Después llegó el duelo a mi vida, la muerte de varios amigos me apagó la luz de mi corazón adolescente. 

Tuve amigos que perdieron la vida y yo con Camarón encontraba la calma. Primero me decía: pobre fulano, que mala suerte la de mengano, pero luego me decía: menos mal que no he sido yo. Me agazapaba en su cante único, ya que lo que no me enseñaron mis padres me lo enseñó Camarón con cante excepcional. 

Ay, Camarón, dejaste un legado riquísimo en el vil metal, pero lo disfrutaron otros. Dios es justo: dio a dos personas un don, el del cante a José, el de la guitarra a Paco de Lucía. Ambos dejaron un legado prodigioso. No es flamenco el que no sepa de ti. Todos tus discos son magistrales. 

Era tanta la admiración que yo tenía por el de la Isla que tenía a mi familia grabando documentales, ya que había muerto y en la televisión daban reportajes sobre él. pues al poco que yo empezaba mi nueva vida también la cantaba, no como José Monje. 

Era tal mi admiración que me llegaron a regalar en otros tiempos mejores un cordón de oro con la cabeza de Camarón. Escuchar a José es escuchar que los verdaderos mitos son aquellos que con su humildad, con su pellizco, con su voz tan divina embelesaba al público con su talento exquisito, Camarón era un prestidigitador que mientras el pueblo escuchaba, el pueblo callaba. Alma noble, que transmitía la vida cómo verdaderamente hay que contarla. 

Camarón ha caído y ha emergido entre tierra y cielo. Su cante es único, por eso, yo que he seguido al duende de Camarón, el duende fascinante de Camarón de la Isla, lo escuché mucho. Lo he seguido en antologías y discos póstumos. Pero a mí, partiendo del hecho de que pretendo ser un buen aficionado, tengo claro que Camarón se escuchará en el espacio, en el extrarradio de las ciudades, entre la lógica del algoritmo como lo esculpieron los gitanos, como lo fraguaron. 

Para payos fue un santo, para gitanos un Dios. Y es que el de la Isla, que aunque se diga lo que se diga, se le dice desde las entrañas del mundo. Gitanos y payos lloraron su muerte prematura. Pero José Monje Cruz era gitano, era andaluz y español. Camarón me ha dado una luz digna de los ángeles serafines y de los poetas verdaderos. Camarón era único, pero además  de ser único, es también el mejor cantaor flamenco de la historia del cante jondo.