Cinefilia-Cecilio Olivero Muñoz

Los olvidados

(1950)

Luis Buñuel

Cuando el cineasta aragonés Luis Buñuel rodó Los Olvidados tuvo problemas con el gobierno mexicano. Tal era el desagrado del mismo que estuvo a punto de expulsarlo de México.

 Los olvidados hablan de los arrabales de la Ciudad de México. En esta película, parece impensable la unión Jaibo, un delincuente fugado del correccional de menores, con Pedro, un niño de la calle al que ya mayor que sus hermanos, su madre quiere darle un escarmiento. Niño que sin quererlo se verá involucrado en un asesinato y del que Jaibo es el culpable. Jaibo es un hampón sin remedio, dueño de una máxima: A mí quien me la hace me la paga. Y por ese motivo siembra el miedo con sus secuaces a los más desfavorecidos de la sociedad.

Pedro tiene hambre y eso en el mundo es un estigma como la lepra, como la sarna o como si comer fuera un delito. 

Luis Buñuel en una entrevista declaró que para este film se inspiró en El Lazarillo de Tormes, y debe de ser cierto. Ya que tiene imágenes que recuerdan a este libro anónimo, libro de un humor acertado y lleno de sátira. Ese libro es la obra por antonomasia de la picaresca española y la que todos los niños debieran estudiar en el colegio, ya no sola porque instruye, sino por divertida.

Esta cinta también tiene visos de surrealismo. Sobre todo, cuando sueña Pedro, huérfano él de los extrarradios de troche de la Ciudad de México. Pedro se ve desamparado por su madre y no tiene otra opción que delinquir. Hecho que aprovecha Jaibo para darle en la madre.

Sobre esta película emblemática debo decir que es una cicatriz eterna para la visión del mundo y lo que Buñuel vio ya desde este film hasta su exilio después en Las Hurdes, tierra sin pan (1933) queda constatado la preocupación de Luis por esta injusticia social.

El mundo tiene una úlcera gangrenada que a pocos importa. Cuando somos pobres no creemos en la justicia, pero con el estómago lleno todos creemos en ella. En los suburbios del mundo se aprende a llorar por lo que no se tiene, pero cuando estamos en Pedralbes o en La Moraleja todos aprendemos bien ‘la moraleja’ de la vida, todos aprendemos a soltar los lastres que nos hacen la vida insoportable. Se olvida con el estómago lleno, pero en el ayuno todos son lisonjas y proverbios, corridos y cantares, que son como hacer gárgaras y espumarajos a los olvidos fortuitos como cruzar una calle. Nos olvidamos mediante vamos viviendo sin problemas.

En esta película se tocan todas las debilidades de la infancia. El hambre, el abuso a los débiles y la pederastia. Es sin duda un talismán de imágenes que meten el dedo en las llagas y abre las úlceras de aquellos que creemos en que otro mundo es posible.

Cinefilia-Cecilio Olivero Muñoz

Los Miserables (2019)

Ladj Ly

La película termina con la inmensa advertencia: Amigos míos, retened esto: no hay malas hierbas ni hombres malos, no hay más que malos cultivadores. No es sólo una frase de Víctor Hugosino que resulta una máxima para todo aquel que no predique con el ejemplo.

En esta cinta el director mete el dedo en la llaga, haciendo partícipe al espectador de la injusticia y el abuso de poder. Nos pone entre la espada y la pared, nos invita a repensar lo que es justo y lo que no.

La película comienza en un verano tras el triunfo de Francia en el mundial de fútbol. Y la pregunta es: ¿son todos los franceses parte de la igualdad, la fraternidad, y la libertad? ¿Son todos hijos de estas consignas patrióticas, ya que son un valuarte y un emblema que acoge a todos los hijos de la madre patria gala? La respuesta es no. No todos son hijos de la igualdad, y con respeto de la fraternidad, aunque la fraternidad sea algo que se ejerce dentro del gueto de manera ambigua y con una acentuada doble moral, la libertad es siempre algo que nos hace otra pregunta, libres, ¿libres de qué? ¿Somos todos libres?

Un hombre tiene que ser un ejemplo desde la equidad y la ética personal. Los jóvenes de este film acuden a la venganza, no como algo insustancial, sino como una manera excelente y necesaria de buscar justicia.

Dan a cada uno su merecido. Ya que la justicia ejerce la total injusticia, el total escarnio, una injusticia deliberada, y estos muchachos se toman la justicia por su mano, de la manera más insospechada.

Al tomar ellos la justicia por su cuenta, la trasmiten al espectador porque el espectador lo espera, lo ansia, lo cree necesario.

La sinopsis sería que un policía llamado Stéphane Ruiz acaba de unirse a la BAC, la Brigada de Lucha contra la Delincuencia de Montfermeil, un suburbio al este de París. Y es un policía ejemplar que cree en la justicia pese a sus compañeros.

Este director hace al espectador partícipe para hacerle un favor necesario que éste le pide, se desea esa justicia. Las malas hierbas no son los chicos del gueto, si no aquellos que lo custodian. Hay varios custodios en esta película, no solo la policía, también son injustos aquellos que son los cuidadores del rebaño, también aquellos que son nefastos para la salubridad del barrio, y hablo de salubridad con respecto a la comunidad.

Y es por eso que el espectador y la víctima se sienten en la necesidad de tomarse la justicia por su cuenta.

Cinefilia-Cecilio Olivero Muñoz

Arturo y el algoritmo (2021)

Director: Pierfrancesco Diliberto

Género: comedia/cienciaficción

Estamos adentrándonos en una era absurda. Reemplazamos la vida pasada por algoritmos o hologramas sin ningún atisbo de sensibilidad. Eludimos nuestra vida de carne y hueso por una vida de píxel y formatos algorítmicos. Digamos que es una vida estéril. Una era de espejismos creados por las tecnologías. Cuando buscamos compañía buscamos hologramas, cuando buscamos comida buscamos servicios de mensajería sin conmiseración con respecto al trabajador, cuando buscamos un producto encontramos paraísos artificiales que acaban desengañándonos.

La película que se reseña es una parodia de lo estúpido de nuestra vida ‘futura’. Un algoritmo no tiene alma, no tiene vísceras, no tiene criterio, y mucho menos sensibilidad. Y el protagonista ha creado algo que nadie puede controlar, a sabiendas de que él mismo lo ha creado.

Arturo ha perdido su trabajo y un algoritmo le anuncia el despido. Y el protagonista recorre entonces un nuevo aspecto laboral donde todo está en su contra. Este film nos anticipa una humanidad ciega y kafkiana. Habla con humor del futuro que nos espera dejando que la IA domine nuestro sentido común (que es el menos común de todos los sentidos) sustituyéndolo por una vida de múltiples vidas solitarias y atomizadas.

La cinta lo toma como algo sarcástico haciéndonos ver lo estúpido de dejar nuestro amor propio a las máquinas, los algoritmos o la Inteligencia Artificial, por la comodidad, por el confort, por una vida cínica e hipócrita.

En un mundo globalizado y frío dejamos que el protagonista Arturo sea víctima de una sociedad simple y muchas veces descorazonada. Esta película italiana recuerda cintas en blanco y negro como la del director y actor Vittorio de Sica en otra película sarcástica como fue Milagro en Milán.

La película es toda una burla expresada en términos de comedia lanzando una carcajada al mundo de hielo perpetuo que nos espera. La película nos muestra la cara de la ineficacia puesta en manos de la tecnología, de todo lo que eso conlleva. De la fórmula algorítmica insustancial y sin la sensible mirada de nuestra sangre caliente.

El film hace hincapié en lo que la tecnología puede aportarnos y lo que no. Pues mediante el humor nos cuestiona cómo un problema serio el hecho de acostumbrarnos a la dependencia tecnológica. La cinta sugiere con humor que, mientras nos tragamos nuestras propias heces, sonriamos.

Cinefilia-Cecilio Olivero Muñoz

La voz de Hind (2025)

Kaouther Ben Hania

Dejar que la gente se desangre no es óbice para ganar las guerras. Pues fermenta la rabia, y también el odio.  Atenazar a la gente inocente es un macabro plan que desatará la ira.

Esta película habla de los servicios de la Medialuna Roja en Gaza. La impotencia que estos agentes padecen es menor que el sufrimiento que el pueblo sufre. Pero es igual de aberrante, puesto que están en primera línea de fuego en el conflicto árabe-israelí, estos profesionales sanitarios, sean de la religión que sean, están siendo los primeros testigos de esta masacre contra niños y ancianos inocentes. Digo árabe porque es un conflicto que ya no sólo sufre el pueblo palestino. Lo sufre gran parte de los pueblos vecinos a Israel.

Huelga decir que los productores son actores como Brad Pitt, Joaquín Phoenix y Rooney Mara, sensibilizados con la causa palestina. Se ha premiado la película en todo el mundo y se considera un prodigio que despierta un enorme interés en todo el planeta.

Conocemos todos las últimas noticias en el Líbano y en Irán. Todos somos testigos de cómo ha actuado el público estadounidense en el debut de Irán en el actual mundial de fútbol. Esto está tomando unas directrices imperdonables para el sentido común y la ética personal de cada individuo.

En estos días de guerras de la paz es necesario hacer hincapié en el sufrimiento de esta gente que vive a diario.

La película enfoca los prolegómenos a seguir en un caos que afecta a los palestinos, y estos, de una manera absurda y sin sentido, se ven en una tesitura terrible por el protocolo que los asesinos sionistas han desencadenado de manera arbitraria y autoritaria en todos los pueblos que bombardean.

Ya no padecen solamente niños y ancianos, la padecen el pueblo llano, en definitiva, los civiles.

Todo el decorado donde se fundamenta la cinta es un decorado de oficina. Una oficina simple de los servicios de emergencias palestinos, una oficina parecida a la que nosotros acudimos en momentos de necesidad.

La Medialuna Roja es un servicio relativamente ineficiente debido a que dependen de las directrices del Ministerio de Salud israelí y la Cruz Roja internacional, ya que está todo supervisado por el protocolo de la OMS, y se rigen por los siete principios fundamentales de la institución de socorro (medialuna Roja). En todo momento deben de hacer saber sus emblemas, su localización y sus siete principios fundamentales en la evacuación y el rescate de seres humanos. Pero es una situación que muchas veces se ve boicoteada por los militares israelíes que burlan su misión de ayuda humanitaria, Las Fuerzas Armadas israelíes asesinan y represalian a sus empleados y colaboradores. La medialuna roja palestina busca ayudar y dar auxilio a toda la población civil del territorio ocupado de Palestina y ayudar en la evacuación de la población en peligro, imposible a menudo ya que son objetivos directos del fuego de los militares israelíes.

Y esto no es un problema palestino, es un problema global. Somos testigos en estos tiempos de mundiales como han abucheado a los iraníes en su debut en estos momentos en los que su pueblo es acribillado con el consentimiento de Trump y sus secuaces. Estaría bien que no hagamos de esto un acto de total ceguera aberrante, y que los principales culpables no hagan de la barbarie una moneda de cambio para redimir de culpas a una sociedad que somos todos.

Cinefilia-Cecilio Olivero Muñoz

La montaña sagrada (1973)

Alejandro Jodorowsky

 Después de una fiebre amatoria con una depresión que ni la Fluoxetina podía redimir, caía de cansancio, me desmoronaba poco a poco.  Sudaba y sudaba, fenecía de tedio, padecía de una angustia existencial, sucumbía a la larga noche de silencio. Era como padecer de un llover sobre mojado. Estaba humedecido por la realidad de la vida que no es completamente verdad.  Estaba tedioso y pesadumbrado. Así que me puse a hacer zapping. A buscar erráticamente en la larga y difícil selección de cualquier plataforma cinematográfica. Pongamos que buscaba algo distinto; pongamos que buscaba, sin saberlo, una película que cambiara todo el concepto que tenía del cine; y que a la vez cuestionara el hecho de hacer reseñas sin sentido, pues carecía de fuerzas para encontrar un largometraje que me atrajera.  Sentía que todos estaban decantados por el cine infumable de la gran cinefilia de palomitas, o la diversión en familia. O todo lo que eso conlleva, un aburrimiento hecho espesamente desde mis vísceras reales. Entonces apareció LA PELÍCULA POR ANTONOMASIA.

No he visto una cinta tan severamente eficaz e inigualable contra el mal del tedio como esta. Escava en el concepto de convertir lo raro en arte y de la fealdad, pura expresión; los estereotipos transformados en verdadera crítica. Era algo semejante a echarnos sosa cáustica en el glande. Era como meter el dedo en la llaga de todas las cosas habidas y por haber. Era el hecho preferencial de haber encontrado un gran poema posmoderno. Ya que solamente un poeta, en toda su extensión, en toda su envergadura, pudiera recrear tales imágenes surrealistas.

A medida que el largometraje discurría pude calmar mi melancolía febril. Pues necesitaba eso, salir del bucle de una puesta en escena para darme el verdadero revulsivo que necesitaba. Al encontrar mi verdadera Montaña Sagrada encontraba también una razón por la que partirme la cabeza, ya que no había visto nada parecido desde la filmografía de Pier Paolo Pasolini (según qué películas, claro).

Entré en una vorágine de poesía en toda su extensión, en toda su amplitud. Comprendí por qué estaba en el lugar preciso, en el momento justo. No era un alambicado experimento al uso. No era una provocación, era algo más que todo eso. Criticaba el judaísmo, el cristianismo, el budismo y a la vez la siempre crítica mordaz de cualquier religión. Sea esta cual fuere.

Jamás he visto una cosa parecida. Es, en toda regla, una liberación. Tenía giros que invitaban a reír, a reír a carcajadas. Llegaba al hecho en sí de decirnos: —¿Por qué los seres humanos somos tan imbéciles? ¿Por qué nos complicamos tanto la vida por cosas que no hemos visto? ¿Por qué no nos damos cuenta de que lo sagrado no tiene nada que ver con lo establecido?

Ahora me alegro de haber padecido otro clima febril al haber dado la espalda a la cordura y la tediosa justificación poética. No es el primer largometraje en el que mete el dedo en la llaga. Alejandro es un poeta en el sentido más pernicioso del término. No quiere dejar cabo suelto, y no quiere que, a la vez que provoca, tampoco deja títere sin cabeza. Me da la impresión de que se ríe de la superstición, se ríe de lo complejo que hacemos la vida, se ríe a carcajadas.

Justamente ahora que he encontrado esta película, que es una obra de arte, una total obra maestra, sin decir también que es toda una obra de culto, resulta también un acicate provocador que nos hace pensar. Y no me refiero al “revulsivo” como un electrochoque, me refiero al hecho revolucionario de hacernos ver que el cine es eso: mostrarnos la cara tétrica de la vida, aunque el coste sea aquello que nos muestra su carcajada más lisérgica.

Cinefilia- Cecilio Olivero Muñoz

Los lobos de Washington

 1999, suspense-acción

Mariano Barroso

La traición es el germen nefasto y permanente de una incauta amistad. Una amistad que sea confiable es evidente, pero huelga decir que poco difiere de clase social o parentesco, o tal vez todo lo contrario. Hay cierto mimetismo con respecto a los personajes de esta película y la actitud que estos plantean ante la vida.

En esta cinta, Miguel, interpretado por Eduard Fernández, es un profesional sin escrúpulos que por dinero mataría a su abuela si fuese oportuno; Alberto (Javier Bardem) actúa como un hombre incauto y alcohólico al que todos engañan, y luego está el exjefe de ambos, Claudio, interpretado por José Sancho, un hombre de negocios que, siendo un necio, quiere salvar su matrimonio cínicamente construido por medio del dinero.

No ocurre sólo en la película, también en la propia vida: la gratitud es el bien sagrado de los seres humanos. Y en este juego que “no es la vida”, todos traicionamos con la codicia de lo que no tenemos. El caramelo que, creemos infinito, mientras que se saborea el fruto de la huida incesante desde la pobreza, hace a mujeres y hombres sumergirse en el asco y la flema de la felonía. Pero esto no es una lucha de clases, es una arcada de sangre y bilis, es el egoísmo del acaparamiento. Bocanadas de oxígeno exigimos, pero siempre es poco. En la biblia se dice que dijo Jesús de Nazaret No solo de pan vive el hombre, pero la sabiduría de Sócrates sentencia No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.

Este es el pan de los hombres, el monto perplejo donde los traicioneros no ganan nunca la pelea por la vida. Lo incauto de los inocentes y los ingenuos es el pan de los miserables. A quienes engañan los miserables se romperán para siempre y por siempre en el amor construido en la nostalgia para desconfiar hasta de su sombra. Un desconfiado se fía de todos aquellos que babean al contemplar la inocencia desnuda. Un hombre que ha sido traicionado se va a su casa, no solo estafado, se va derrotado y vacío, y la primera vez ha sido engañado, pero si lo engañan una segunda vez, será suya toda la culpa.

Los traidores tienen una purga garantizada que los depura para siempre. En la monótona lluvia ácida de los hospitales habitan más rezos y plegarias que en la rosa seca y compungida de las habitaciones. Ellos mienten, y lo saben, ya que en la lúgubre estación que dormita sin un sueño maduro, la confianza es verde y pasto de la enemistad; entre las cápsulas vacías del invierno, nadie es quien parece, y todos tenemos un lado oscuro. El escarnio deliberado es un acto tan severamente reprochable, que pagan su cortapisa hecha karma desde la efímera existencia que tenemos, que nos empalaga a ratos, otras nos cansa, y entre la viruta del silencio clama a la amistad un símbolo de plastilina. La verdadera lealtad de ser bueno es nociva. La verdadera esencia del ser humano es necesaria. El ángel interior que muy pocas veces saca la cabeza es por todos vilipendiado.

La vida está repleta de accidente. Una solemne letanía de olvido que acuna con el arrullo del viento se sostiene toda, toda la vorágine escuálida como el esqueleto de un pez, al que lo han devorado los tiburones. Soñamos en los orificios del alba, y del alma, del espíritu que somos, mientras que los policías beben cúrcuma gaseosa del olvido y son el engañabobos perfecto en los clubs, la certeza de los camioneros sucios conduce a saborear el asco de los proxenetas.

Todos engañamos de alguna manera. Desde la insensatez que nunca nos mira, tenemos otra insensatez que apenas perdona.

Se anuncian batallas por el repugnante papel moneda, que tanto difiere de la sociedad del trueque. La amistad se tiene, pero estos personajes adquieren una relevancia que hiere a la resignación que por ellos se tiene y la conmiseración que sin ellos se ausenta, porque dan pena. Pero a la vez se les odia.

El beneficio de la duda es posible, lo que no lo es, para nada, es la instrumentación del dinero, para escapar de la ciudad, para escapar de las afueras de esta limítrofe barriada, de este oscuro extrarradio. Cuando viene en los hogares una desgracia, nunca viene sola. Puede venir ésta acompañada de la desolación y la tristeza, a la que un galeno, inventor de diagnóstico, le puso el nombre de “melancolía”.

 Nos apuntamos con las eternas pistolas de la enemistad, y estas no creen en nadie, porque las carga el diablo. Y todas llevan una bala que nos quema, en el latido de la sangre de los inocentes, y en el último suspiro de los incautos. Y mantenemos un círculo reducido de descrédito en todas las facetas de la vida.

Cinefilia-Cecilio Olivero Muñoz

GENA Y JOHN

MATRIMONIO Y DESEQUILIBRIO 

 

Sin duda el tándem por antonomasia en la historia del cine estadounidense independiente es la pareja singular entre John Cassavetes y Gena Rowlands. En los papeles que interpretaba Gena siempre había una locura y una rareza que no difería demasiado en la vida conyugal de la pareja. John Cassavetes es la originalidad, es la perseverancia a través de la cámara; su mujer y musa, Gena Rowlands, es sin duda la actriz dotada con sesgo de cordura y de locura. Gena interpretaba papeles de mujer trastornada. Al margen del arquetipo de madre y ama de casa tradicional, actuaba a la perfección con un desequilibrio que conducía a una impronta entre director y actriz protagonista, encarnando la decadencia conyugal. Gena interpretaba la esposa desequilibrada y lo hacía con tanta perfección que emanaba aires de locura profesional. Era grandioso verla conjugar a la mujer en discordancia con la idea que se tenía de mujer estadounidense y esposa felizmente casada en armonía. La relación del matrimonio pasaba por varias crisis, no sólo en las películas en las que Rowlands y Cassavetes ejercían cada uno su labor, sino que eran un matrimonio difícil y totalmente contrapuesto al matrimonio estereotipado obligado a ser una pose en la sociedad norteamericana de los setenta.

 

Era ver a Rowlands actuar y resultaba por completo creíble. Hacía un claro papel de mujer enajenada, con verdadero desequilibrio que proyectaba a la perfección una sociedad aberrante, enfermiza, de pura fachada y maquillaje de apariencia fingida tras un mundo convencional, anodino y demente.

 

En películas como Gloria (1980) o Noche de estreno (1977) Rowlands ejercía una traspapelada función interpretativa con una responsabilidad que llama la atención. Gena es un animal interpretativo, creando en el espectador una ligera idea de lo que John era capaz de transmitir a través de su musa y esposa.

 

 En el film Una mujer bajo la influencia (1974), Gena ofrecía veracidad ante un papel de mujer fatalista y con una locura que hacía creíble al mismo tiempo que se aproximaba al contexto de crisis matrimonial en una sociedad hipócrita y con una doble moral aberrante. Recomiendo el cine de esta pareja de genios. Un matrimonio distinto con diferencias reales, en su vida dentro y fuera del cine, aunque con una filmografía especialmente interesante. Son un singular retrato convincente, un calco de lo que nuestra sociedad moderna oculta tras las trasparencias de la hipocresía. No es de extrañar que esta pareja creara unas películas que ponían de manifiesto la verdadera razón de la América infeliz, con un cierto interés en aparentar un mundo falso que llevaban a extremos de verosimilitud.  Los clichés tan profundamente originarios de una familia blanca y de clase media en un mundo completamente sesgado hacia la más absoluta inercia de la cáustica matrimonial. 

 

No dejen de ver cine de estos dos monstruos de la historia del cine independiente. Quiero recordar otro título dirigido por el hijo de esta pareja. Nick Cassavetes, la película en castellano se hace llamar El Diario de Noa (2004) donde Rowlands hace un papel magistral. En inglés la película se titula (The notebook) y Argentina, México, Chile y Venezuela se titula (Diario de una pasión) donde se puede ver al hijo de Cassavetes poner sus apellidos a una cima que no deja indiferente a ningún seguidor de esta familia de creadores. Altamente recomendada para aquellos que sufran la enfermedad de Alzheimer a quemarropa. 

Cinefilia-Cecilio Olivero Muñoz

Una historia verdadera (1999)

David Linch

 

Estamos ante algo más que una simple road-movie. La película nos resulta tierna sin ser por ello empalagosa, no cae en la cursilería, siempre con los sentimientos a flor de piel. Debido a los hábitos alimenticios y otras martingalas, el protagonista entiende lo corta que es la vida y lo fácil que es hacer el bien por los demás, pero aún más por nosotros mismos. Ese es el primer paso de una cadena de acontecimientos que va en aumento a medida que avanza la película.

 La sinopsis en sí es muy sencilla y simple. Este anciano se entera de la convalecencia de su hermano menor y para encontrarse con él recorre un largo territorio montado en una cortadora de césped. Viaja con lentitud, con parsimonia, hecho que da lugar a la aventura en el trayecto, ya que la historia no está en el destino, sino en el camino.

 Este hombre acaba entendiendo lo corta que es la vida. Y se decide a hacer este viaje, sin importarle la lentitud, para ver a su hermano, para saldar cuentas frente a un pasado del que tiene remordimiento. En la película suelta una perla definiendo su juventud. Toca el corazón cuando un tanto resignado, asume que ya pasó su momento.

El desarrollo de la historia se va desenvolviendo justamente pueblo a pueblo, milla a milla, y desde el primer momento intuyes que va a ser una película de las que emocionan. De las que dejan huella. De las que nos muestran la cara redonda de la vida desde la telúrica idea de que todo el mundo es bueno, y que hay esperanza en la humanidad.

También es un espejo frente a otro donde se cuenta una historia que tiene que ver con la sociedad moderna, donde se retrata un oropel caduco y no falto de costumbrismo de la vida real, a veces edulcorada por un Hollywood de largometrajes vacíos de emociones.

Pero cabe reseñar el viaje, que es lo interesante de la trama urdida con gran exigencia actoral. Se descubre que toda la aventura en su intenso viaje por la Norte América profunda es un descubrimiento para el espectador, ya que contiene un cálido homenaje que recae en una bonita historia que se va hilvanando pueblo a pueblo, anécdota en anécdota y personaje a personaje dejando una huella con una impronta humilde y veraz, recayendo en la fuerza expresiva de cada actor y, por ende, en cada personaje en sí. Se muestra una profundidad poética de la sociedad, siempre absurda donde no predominan los sentimientos ante la vorágine del vivir.

Cabe mencionar un diálogo en el que se habla de un incidente de la segunda guerra mundial que deja su hiel en las almas en pena de la Norteamérica combatiente.

Es a la vez, una poesía posmoderna de la que te emociona en los detalles más inesperados. Con ella te das cuenta de que la vida es breve, que debes dejar tu orgullo y entregarte al amor por esa misma razón, al amor entre todas las cosas de la vida. Debes de mirar la vida con la parsimonia de un viaje lento en el que la verdad no está en el destino, la verdadera esencia de la vida está en la suma de personas que vamos encontrando a lo largo del camino.

Cinefilia-Cecilio Olivero Muñoz

La isla interior (2009)

de Dunia Ayaso

y Félix Sabroso

Tres hijos sufren la herencia de sus padres. Les afecta una tara psicológica, aunque eso no quita que tengan las mismas preocupaciones, satisfacciones o carencias que cualquier padre. Con un excelente reparto —Alberto San Juan (Martín), Candela Peña (Coral), Cristina Marcos (Gracia), Celso Bugallo (Juan, el padre) y como madre Geraldine Chaplin (Victoria)—, este filme es tan sugerente como también desgarrador. Estamos ante un suspense/drama que exterioriza muy bien lo que una enfermedad mental supone y puede ocasionar, no solo para los progenitores, sino para los hijos como víctimas de la descendencia injusta que éstos sufren.

Tener una enfermedad psíquica es algo complejo. Y por ese gran esfuerzo, tanto en la interpretación como en la credibilidad de estos grandes actores, incluidos los actores secundarios, que realizan una película que no dejará al espectador indiferente. Pero más complicado es para los personajes su rutilante día a día. Es importante recalcar que los actores logran que cada personaje sea creíble, llevándolos a un estrato más allá de la interpretación, porque se sumergen en el abismo de cada uno de ellos. Si la valoramos mediante el estigma sufrido, esta película no deja cabos sueltos. El estigma que sufre toda la familia se exterioriza y se interioriza. Es como tener miedo a su actitud en la que ellos mismos tienen como comportamiento una debilidad y una personalidad que los hace frágiles, ya que les ocasiona descrédito y miedo a los tres hijos por igual, y la culpabilidad del padre les muestra el lado oscuro de la enfermedad.

Los actores realizan un trabajo interpretativo excelente. Es una interpretación tan profunda la que llevan a buen puerto que a veces la ficción supera la realidad. El dramatismo de los cinco protagonistas es sugerente y embaucador, es arriesgado y verosímil. A pesar de lo que trasmiten el elenco está totalmente compenetrado. El personaje de Victoria posee una angustia un tanto optimista, debida a que ama y entiende a su marido enfermo. Sin embargo, el padre, a pesar de su enfermedad psíquica (esquizofrenia) denota preocupación por sus tres hijos. Son padres que viven alternando el bienestar como progenitores con el hecho de ser felices pese a sus limitaciones, hecho que tanto al padre como a la madre los acondiciona tanto que estos crean un atisbo de familia disfuncional creíble.

Huelga decir que, aunque los hijos finjan una inclinación de ser padres, o tener pareja, a veces es preciso evitar serlo, porque ese anhelo se convierte, o puede convertirse, en una total pesadilla. Ninguno de los hijos del matrimonio es apto para tener hijos. Y la cinta plantea problemas de identidad que son especialmente oscuros ante la posibilidad de una vida aparentemente feliz.

Cabe destacar los personajes de los hijos tan marcados, y subrayo en especial a Martín (Alberto San Juan), profesor de literatura y escritor, como el personaje más elaborado de la película. También es destacable el personaje de Coral (Candela Peña) que interpreta un papel con gran deleite de matices en su capacidad como la gran actriz que es, llevando a consecuencias extremas el hecho de ser señora de la limpieza y amante del marido/jefe a la vez. También cabe destacar el personaje de Gracia (Cristina Marcos) en los que cabe resaltar su interpretación en su labor como actriz de una serie, como en el papel de hija y enferma psíquica, lo que indica su gran versatilidad actoral.

No dejen de ver esta película, tanto si son enfermos psíquicamente como si no.

 

 

 

 

 

 

Cinefilia-por Cecilio Olivero Muñoz

The Hours, Las Horas

2002

Dirección: Stephen Daldry

Adaptación de la novela

de Michael Cunningham.

 

 La sexualidad es algo muy personal. Y también púdico, tanto que muchas veces tendemos a autocensurarnos por el qué dirán. La autocensura es un lastre que nos condiciona y nos encamina hacia una crisis tan afectiva y emocional que muy pocas veces salimos indemnes.

Vivir de las apariencias es un error tan sumamente perjudicial que nos desangra la existencia para dejarnos morir mientras la vida nos pasa. Se debe ser valiente por y para afrontar la opinión de las personas equivocadas y necias. La vida es un cúmulo de padecimientos que nos mella las libertades básicas. Y si nos sentimos cohibidos y carentes de amor propio de cara a la galería, por mera fachada, acabaremos por engañarnos, y eso es un preámbulo nocivo para nuestra autoestima.

Esta película trata de tres tipos de mujeres. De mujeres sufriendo una carga emocional que las relega a la frustración irremediablemente; de hombres paridos por mujeres que sufren por estas mujeres sin ellas pretenderlo; y de hombres que viven un autoengaño del que son partícipes como en un castillo de naipes frágil y vulnerable, que la sociedad de hoy y no demasiadamente antaño, les impone de manera aberrante y escandalosa subrayando su ignorancia.

Tres mujeres al unísono se enfrentan a una causa estéril en la sociedad moderna. Desde tiempos decimonónicos hasta la vida actual en sus circunstancias. Una de ellas es Virginia Woolf; las otras dos, personajes al uso como un río donde desembocan las circunstancias de una manera lésbica de vivir que tiene connotaciones adversas. Tanto para sus parejas como para sus descendencias.

Estas mujeres que eligen una vida equivocada por contentar a una sociedad errónea, falsa, equivocada, prejuiciosa e hipócrita también, son un caldo de cultivo del que no saldremos ilesos, y así perjudicamos a aquellos que nos quieren. Sobre esta película hay un clarísimo mensaje, ya que es un drama en tres épocas distintas. La trama se sustenta en las relaciones lésbicas y sus resultados caóticos, cuando, en contra de lo que la sociedad impone, y llevando una vida fingida y artificial, se agazapan matrimonios en unas vidas a contrapelo. En unas vidas que están totalmente vacías.

La cinta, repleta de buenos actores, Nicole Kidman (galardonada con un Oscar), Meryl Streep y Julianne Moore, refleja personajes que viven vidas tóxicas y nocivas porque aman, porque tienen sentimientos, porque se entregan a contracorriente de lo que ellas realmente ansían.

Dicen que la bondad de una película es un ingrediente aportado por el guionista; otros dicen que es tarea y éxito del director; otros piensan que está en el montaje. Pero yo creo que lo que importa es el guión. Sin un buen guión confeccionado con tesón y cuidadosamente elaborado la película no funciona. Vean esta película. Digiéranla y saquen sus propias conclusiones, comprobarán que no les deja indiferentes.