Los comienzos del Flamenco (Cecilio Olivero Muñoz)

 LOS COMIENZOS DEL FLAMENCO

A Fermin Olivero Quiroga, mi padre. 

Planeta era gitano, también conocido como Antonio Monge Rivero. Un gitano heredero de muchos gitanos que llevaron el cante flamenco o cante jondo a todos los rincones de la geografía andaluza y española. Es sin duda el cantaor flamenco que más antiguo se conoce, ya que grababa sus discos en pizarra, se puede escuchar algo de él en YouTube, milagro de la tecnología. 

Según Internet se dice que era cantaor y guitarrista. Nació en el año 1789 y sin duda era andaluz. Gitano y andaluz son adjetivos que van a la par. Ya que un andaluz no es gitano pero conoce del gitano como parte de su comunidad, y también a la inversa, el gitano, siendo éste de padre y madre y además andaluz, es un gitano doblemente caló. Planeta lo era. El  flamenco le debe mucho a Planeta por su raigambre flamenca. También ha sido pionero de cantaores y cantaoras como Antonio Ortega Heredia, más conocido como el Fillo. Cantaor gitano y De San Fernando, como lo era Camarón de la Isla y muchos gitanos más que dejaron allí su duende. También podemos hablar del “Nitri”, su nombre y apellidos serían Tomás Francisco Lázaro de la Santa Trinidad Ortega López. Cantaor gitano sobrino De Francisco Ortega Vargas, una estirpe de gitanos reales y de raíces en la hondura flamenca. A Francisco Ortega Vargas se le concedió la primera Llave de Oro del Cante flamenco, la primera que se conoce. Dejó su vida y sus raíces en Jerez de la Frontera. De todos estos cantaores conocidos entre el siglo XVIII y el siglo XIX no tenemos ninguna grabación. A menos que busquemos en Internet, ya que es el lugar donde se renueva hasta lo antiguo. 

Pero de ahí podemos (omitiendo a muchos cantaores) rememorar a los hermanos Pavón. Ya que son flamencos a los que se les conoce grabación en vinilo remasterizada y a la vez mejorada. Recordando a los hermanos Pavón podemos hablar de Pastora (la más famosa) y a sus hermanos Tomás y Arturo. Pastora sembró su primera semilla en los casamientos entre folclóricas y toreros. Una costumbre que ha llegado a nuestros tiempos. De los hermanos Pavón podemos pasar a Juan Talega, donde también existen vídeos en YouTube. No crean ustedes que aquí se resume el cante flamenco ortodoxo, dicho de una manera coloquial, estos hombres crearon un arte que nació de los gitanos y que ha unido etnias y fronteras. 

Hagamos un alto en el camino con Juan Talega. A Juan Talega se le puede ver ya anciano en grabaciones en blanco y negro. Y se le puede tildar de llevar la estirpe de los antiguos flamencos. Se le pueden llamar como los Sonidos Negros. El cante de Juan Talega es lo que nos queda y también otras grabaciones, de todo aquello que no debe de cambiar. Pues ya lo dijo Camarón en su momento. Sobre los cantaores de ahora dijo Camarón que él hizo su propio camino, para que los jóvenes flamencos partan de ahí. 

NOTA: Mucha de la información que aquí les escribo la he sacado del Internet, aunque sobre todo de mi padre. Gran aficionado al flamenco antiguo. También he visto muchos vídeos por YouTube. Estos, creo yo, son los fundamentos que para mí son fidedignos. No quisiera dejarme ningún cantaor fuera, ni tampoco guitarrista, pero hay mucha miga en el flamenco, que yo como aficionado he creído oportuno destacar ésta. Este escrito, a mi parecer, es la antesala del flamenco por antonomasia. Cada cantaor y guitarrista es un mundo dentro del arte.

15º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea.pdf

Don Francisco Umbral (Cecilio Olivero Muñoz)

DON FRANCISCO UMBRAL

Después de haber visto el documental Anatomía de un dandy sobre la vida de Francisco Umbral, me quedo parado en el momento en que se habla de su libro Mortal y Rosa, que nos habla de su episodio cuando su hijo fallece y me da cierta lástima, ya que un niño tan precioso y lo que se deduce de la felicidad de su padre, aquel que tenga corazón que tenga pena, porque muy poca sensibilidad debe tener aquel que no se emocione tras la muerte del pequeño y la gran pena de sus padres. Hago esta parada en esta sección del documental ya que yo de niño fui testigo de lo que puede llegar a ocurrir cuando en cualquier persona se le cruza el maldito cáncer. No importa la edad, pero en los niños, qué dolor tan inmenso debieron sentir sus padres. 

Cuando yo era niño me diagnosticaron una simple anemia, todos sabemos a lo que conduce. Si no lo saben se lo diré, conduce hacia la leucemia, es decir, cáncer en la sangre. No tengo hijos de momento. Pero yo cuando iba a las consultas de la doctora Abadía veía niños de mi corta edad sin pelo y con juguetes caros. Yo le preguntaba a mi madre qué les pasaba a esos niños, mi madre siempre me contestaba con evasivas. Quizá para protegerme de lo dura que puede ser la vida en ocasiones. Porque esos niños, esas criaturas encerradas en un hospital, con su cabeza sin pelo. Niños, niños, niños. Ahora a estas alturas comprendo las pocas explicaciones sobre el asunto. Yo me curé de la anemia, pero ¿y esos niños? ¿Qué habrá sido de ellos? Me solidaricé con el maestro Francisco Umbral. 

En el documental pude ver la fotografía de la gran tristeza que sufrió y que llevó en toda su vida como una condena, pues perder un hijo es un dolor indescriptible. Ahora estamos lamentando la muerte de la escritora Almudena Grandes, y pienso en Luis, en sus hijos. Debo decir que lo siento, lo siento por todos. Tengo sobrinos pequeños y me horroriza que pasen por ese amargo trago. No damos importancia a la vida hasta que nos arrancan la alegría, y llamemos tragedia, desgarro profundo, dolor infinito, lo siento, por aquellos a los que se llevó la parca, por los niños inocentes, por las personas válidas que he conocido. Tiene razón la viuda de Francisco Umbral cuando parafrasea los versos de Lorca, aquello de que la vida no es buena ni sagrada. Quisiera dar este homenaje en estas palabras que pesan. No por lo que supone la muerte de un adulto, que también, sino por la muerte que segara la vitalidad de aquellos niños en la sala de espera de la doctora Abadía. Este mundo se entiende desde el interior del alma, y en tanto debe ser interior, porque exterior el consuelo de los demás puede no ser suficiente. Tampoco creo que no deje a nadie indiferente, tengan Salud. 

Almudena Grandes (In Memoriam)

Sabemos que hay palabras que se repiten dadas las circunstancias, fórmulas que pueden llegar a sonar huecas de tanto pronunciarse o escribirse. Pero sabemos que son todas ellas certeras, oportunas, honestas y merecidas. La muerte, en todo caso, está allí, inevitable; la vida se agota, no se gana ni se pierde, como apuntaba Almudena Grandes en algunos de sus libros. La suya se ha agotado y nos deja a todos más vacíos, más tristes, más empobrecidos. Cuando alguien que ha estado tan presente con sus novelas, sus artículos y sus opiniones, polémicas, como son las opiniones de verdad, que desaparezca así, de repente, sin esperarlo, sólo puede producir un enorme desconsuelo.

Porque Almudena Grandes ha estado en el candelero durante los últimos lustros, en la literatura española, bien en medio, junto a escritores, cantautores y artistas, publicando, aportando sapiencia, apoyando a nuevos autores, a escritoras sobre todo, que han surgido con fuerza y a las que ella apoyó, casi siempre a la sombra, para que brillaran, como han brillado varios de esos autores, por sí mismos, pura generosidad por su parte, desde luego. Sus novelas han sido en gran medida un espejo en el que reflejarnos, lo que éramos como sociedad, con sus miserias y sus grandezas, con sus necedades y sus transcendencias, libros esenciales ya para quienes gusten de la literatura y de la reflexión.

Aportó también opiniones elaboradas desde la fortaleza de una convicción profunda y honesta, opiniones con las que podemos estar o no de acuerdo, la discrepancia en todo caso no debe suponer descalificación ni mucho menos menosprecio, pero supusieron confrontarse con realidades ante las cuales sólo cabe meditar y enriquecer a su vez una muy necesaria reflexión colectiva.

Ha brillado, en efecto, por sí misma en el panorama cultural español. Al mismo tiempo es imposible no vincularla a Luis García Montero, en gran medida porque han constituido una pareja clave en la literatura en castellano, dos de los mejores escritores actuales que han sabido sustentar ese gran escenario cultural creado a partir de un idioma común, expandido y diverso. Como ha escrito Luis García Montero en un poema a la vez hermoso y duro, su muerte nos deja también a nosotros en blanco, ante ese tener ahora que recordarla. Para quienes amamos la literatura, y desde luego no es un tópico, nunca lo será, nos quedan sus libros.

Presentación de Cibernética Esperanza-Cecilio Olivero Muñoz-ED. Vitruvio, 2021

Camarón de la Isla, maestría y duende (Cecilio Olivero Muñoz)

 

CAMARÓN DE LA ISLA, MAESTRÍA Y DUENDE

En el momento que yo empezaba a vivir una vida nueva, que ni yo mismo llegaba a comprender, apareciste tú, Camarón de la Isla. Nombre real: José Monje Cruz. A medida que iba uniendo las piezas del puzzle de mi vida, te escuchaba. Era como recibir respuestas y sugerencias para mi mundo. Aprendí de tus metáforas profundas, de tus brillantes maneras de cantar, fue un ejercicio de aprendizaje, aprendí otra galaxia. 

Camarón me ha servido para conocer mejor la cultura flamenca, como si me hubiera puesto un zarcillo de oro para siempre. Después llegó el duelo a mi vida, la muerte de varios amigos me apagó la luz de mi corazón adolescente. 

Tuve amigos que perdieron la vida y yo con Camarón encontraba la calma. Primero me decía: pobre fulano, que mala suerte la de mengano, pero luego me decía: menos mal que no he sido yo. Me agazapaba en su cante único, ya que lo que no me enseñaron mis padres me lo enseñó Camarón con cante excepcional. 

Ay, Camarón, dejaste un legado riquísimo en el vil metal, pero lo disfrutaron otros. Dios es justo: dio a dos personas un don, el del cante a José, el de la guitarra a Paco de Lucía. Ambos dejaron un legado prodigioso. No es flamenco el que no sepa de ti. Todos tus discos son magistrales. 

Era tanta la admiración que yo tenía por el de la Isla que tenía a mi familia grabando documentales, ya que había muerto y en la televisión daban reportajes sobre él. pues al poco que yo empezaba mi nueva vida también la cantaba, no como José Monje. 

Era tal mi admiración que me llegaron a regalar en otros tiempos mejores un cordón de oro con la cabeza de Camarón. Escuchar a José es escuchar que los verdaderos mitos son aquellos que con su humildad, con su pellizco, con su voz tan divina embelesaba al público con su talento exquisito, Camarón era un prestidigitador que mientras el pueblo escuchaba, el pueblo callaba. Alma noble, que transmitía la vida cómo verdaderamente hay que contarla. 

Camarón ha caído y ha emergido entre tierra y cielo. Su cante es único, por eso, yo que he seguido al duende de Camarón, el duende fascinante de Camarón de la Isla, lo escuché mucho. Lo he seguido en antologías y discos póstumos. Pero a mí, partiendo del hecho de que pretendo ser un buen aficionado, tengo claro que Camarón se escuchará en el espacio, en el extrarradio de las ciudades, entre la lógica del algoritmo como lo esculpieron los gitanos, como lo fraguaron. 

Para payos fue un santo, para gitanos un Dios. Y es que el de la Isla, que aunque se diga lo que se diga, se le dice desde las entrañas del mundo. Gitanos y payos lloraron su muerte prematura. Pero José Monje Cruz era gitano, era andaluz y español. Camarón me ha dado una luz digna de los ángeles serafines y de los poetas verdaderos. Camarón era único, pero además  de ser único, es también el mejor cantaor flamenco de la historia del cante jondo.

Reflexiones de una ondjundju-Ser escritor-Juliana Mbengono

SER ESCRITOR EN LA ERA DE LOS BLOGS Y LOS CERTÁMENES

Puede que sea cuestión de tener las cosas más claras o saber lo que se quiere en la vida, como dirá alguno; pero, a veces, al publicar un poema o relato diferente en mi blog siento que me arrepentiré. Algo me dice que este trabajo podría haberme servido en el futuro para un certamen y compartirlo gratuitamente en el blog es un desperdicio.  Por otra parte, me gustaría que me lea el mayor número de gente posible, además de saber qué les ha parecido mi trabajo, y esto es menos fácil con las obras que resultan ganadoras en un certamen literario.

Además de que las obras publicadas en un blog ya no son muy aptas para concursar en un certamen, también está la soledad con la que el escritor de un blog debe lidiar. Capplannetta lo sabe de sobra y habla de ellos con mucho detalle en su libro Cibernética Esperanza. A veces, ves un gran número de visitas en la interfaz, pero no hay un solo comentario. No sabes si en realidad te han leído esas doscientas personas o si es algún fallo y en realidad solo te han leído diez. De esas diez personas, tampoco estas seguro de que la mitad haya llegado a la mitad o al final del relato. Es como si escribieras para unos fantasmas; sin embargo, te sientes agradecido porque te leen y sigues escribiendo, sintiendo que debes publicar algo ya, que llevas mucho tiempo sin escribir para el blog. 

He llegado a preguntarme si no tengo cosas mejores que hacer con mi tiempo, pero acabo sintiéndome peor cuando dejo de escribir para Popó Mango. Siento que le fallo a alguien, aunque sea una sola persona, y las otras cosas a las que quiera que empiece a dedicar más tiempo acaban resultándome menos satisfactorias. Entonces concluyo que es por pasión. Igual, si no existieran los blogs, seguiría escribiendo en los cuadernos como lo hacía en la escuela y me conformaría con que me lean dos amigos y ya. 

También he llegado a preguntarme si leería todo cuando escribo yo si lo escribiera otra persona. La verdad es que no he encontrado una respuesta, pero leo todas las publicaciones de unos cinco blogueros, a veces con mucho retraso, cuando tengo suficiente dinero para internet. A veces descargo los post para leerlos más tarde sin conexión o los copio y pego en un nuevo documento cuando estoy usando un ordenador público. Quizás, aquellos que me leen hacen lo mismo y por eso muchos no llegan a comentar ni dejar su opinión.

Antes de descubrir que yo también podía tener un blog, me limitaba a navegar en busca de una información específica y ni me molestaba en comentar, suscribirme, etc.. No hacía nada, por más interesante que me pareciera la información. Bueno me quedaba con los nombres de algunos blogs como el de Diana P. Morales o Gabriella Literaria y ya. Ahora que conozco todo el sacrificio y esfuerzo que conlleva mantener un blog bien nutrido, me toma el minuto necesario para dejar un comentario o simplemente darle clic al dedito o al corazoncito. 

Milestone (Cecilio Olivero Muñoz)

Miles Davis es sin duda el trompetista afroamericano con más personalidad del siglo XX y todos los tiempos. Su trompeta de latón galvanizada en cobre posee un sonido inconfundible. Odiaba que denominarán lo que él hacía como Jazz. Tuvo problemas con la ley por ser de raza negra. Cuando le dieron la medalla de las artes en Francia, al bajar del avión dijo con cierta retranca: -¿qué ocurre con ustedes que no han visto a un negro de clase media? 

No se sorprendía por que en Europa admiraran su manera increíble de crear silencios y notas sostenidas con su trompeta. Sin duda asombró a Dizzy Gillespie y Chet Baker por sus solos de trompeta. Tenía una personalidad introvertida y con fuerte poder de seducción, tanto en un escenario como en persona. Grabó un disco sobre el concierto de Aranjuez llamado Sketches of Spain, adelantándose al disco de John Coltrane Olé

Su nombre real era Miles Dewey Davis III. Nació en Alton Illinois un 26 de mayo de 1926. Y murió en el 1991 en Santa Mónica, California. Él solía decir: para mí decir Jazz es decir negro. Su problema era la cocaína. Pueden encontrar en YouTube su entrevista y concierto Miles Ahead. Homenajeó a Pablo Picasso, realizó bandas sonoras para películas. En Francia lo apreciaban mucho. Su discografía es tan amplia y tan variada que de él podemos decir que era un genio, tuviera la personalidad que tuviera. Su disco cumbre es Kind of Blues. Fue íntimo amigo de Charlie Parker, The Bird, como lo llamaban músicos en el backstage. Miles Davis es todo un referente musical, por lo cual deberían homenajearle en los Estados Unidos.

  También es importante recalcar sus grabaciones con Charlie Parker ‘Bird’, también con John Coltrane, Chet Baker. Tiene su peculiar versión del clásico Autumn Leaves. Era amigo de John Lennon, y actuó en todo el mundo. Con su voz ronca lograba que la trompeta hablara. Murió de neumonía. Fue un hombre genial pero lo genial no tiene nada que ver con la personalidad. 

The Bowles marriage (Cecilio Olivero Muñoz)

El matrimonio Bowles residía en Tánger y de tanto en tanto venían amigos a visitarlos, y cuando era el tiempo de la juerga acudían Truman Capote y otros errantes estadounidenses, a llevar todos ellos una vida licenciosa. A Paul fueron a buscarlo Allen Ginsberg y Willian Burroughs, al parecer en busca de heroína. De ahí surgió la novela de Burroughs Yonqui. Durante su juventud, Paul fumaba hachís y marihuana, y bebía en exceso. Truman Capote tenía una casa en la Costa Brava catalana y se desplazaba a Tánger en busca del matrimonio Bowles. Muchos amigos españoles se quedaban anonadados cuando tras una jornada de alcohol y grifa se levantaban a primera hora de la mañana y escuchaban las máquinas de escribir a todo trapo. 

En aquella época el matrimonio Bowles escribían sendas novelas. En el caso de Paul El cielo protector y en el caso de Jane Dos damas muy serias, novela con un trasfondo lésbico y bello. Pueden encontrar los dos textos en Anagrama. Jane había conocido a una chica marroquí y según Paul la marroquí sólo la quería por el dinero. Paul detestaba la presencia de la marroquí porque en su opinión ella tenía intereses materiales. 

 Paul le decía a Jane que se cuidara, que si no tendría él que cuidarla. Al parecer Jane mezclaba medicamentos con alcohol, y eso era una bomba de relojería. Jane, en sus últimos días en Tánger, regalaba dinero por la calle a cualquier transeúnte. Cuando estaba más desequilibrada le dijo a un amigo: -Tengo este problema y el verdadero problema está aquí, aquí, aquí, señalando el bolso. Y este amigo le dijo que le diera el bolso. Lo vació en un banco y se encontró envuelto en un pañuelo un pájaro muerto, una chapa, y una cuchara. Este amigo le dijo: Ven Jane, que tiene solución, y primero enterraron al pajarito en un erial cercano a su casa, después se desprendieron de la chapa y después de la cuchara. Y Jane, maravillada, abrazó al amigo y le dijo: gracias, me has salvado. Y el amigo se emocionó, entendiendo el carácter de Jane. 

El final de Jane Bowles fue en un hospital de monjas de Málaga. Jane, judía, se bautizó cuando ya estaba muy deteriorada, demasiado. El nombre y apellido de soltera era Jane Auer. Nacida en 1917 en Nueva York, se casó con Paul siendo este mucho más joven que Jane. Paul advertía a Jane acerca de los intereses materiales de la amiga o amante de ésta. Paul no quería ser parte de ese trío amoroso. Hasta que un día Paul la sorprendió haciendo infusiones de una planta tóxica que te volvía loco o te paralizaba. Jane decía a sus amigos cuando iban a visitarla al hospital psiquiátrico de Málaga: -Por Dios, ¿no puedes conseguir algo para matarme? Paul Bowles estaba disgustado porque se hubiera convertido al catolicismo, pero aun así iba al hospital cruzando regularmente el Estrecho. 

Resulta evidente que era un matrimonio peculiar muy adelantado a su época. Si van a la tumba de Jane, verán lo que dura la gloria de gente que creó y ahora no tiene quién le ponga flores. Es triste que el talento tenga ese fin tan injusto.

Reseña Literaria (juliana Mbengono)

Cecilio Olivero Muñoz

Cibernética esperanza 

Ediciones Vitruvio 2021

Las cosas nuevas, en ocasiones, nos causan rechazo y curiosidad al mismo tiempo, aunque sean muy buenas. Cibernética Esperanza, de Cecilio Olivero, en adelante Capplanneta, es un libro demasiado nuevo, no sólo porque lleve menos de un año desde que salió de la editorial. El contenido está estructurado y presentado de un modo muy poco habitual, tan poco habitual que el autor podría perderse buscando el hilo conductor sin darse cuenta de que ya lo tenía desde el prefacio.

Yo esperaba una “novela de auto ficción”, según la definición que hizo el autor. Pero, durante los últimos meses he estado leyendo una colección de más de 60 poemas y más de 60 relatos intimistas, sinceros y descarnados que, sin suspense ni anticlímax o clímax hacen que el lector siga pasando las hojas movido por la empatía y las emociones que despiertan las experiencias que narra el autor sin necesidad de un gran conflicto que se resuelva en las últimas páginas (igual que en la realidad, donde nadie espera resolver el mayor de sus problemas para vivir sin emociones ni desafíos, al contrario, convivimos con todo lo bueno y lo malo cada día) hasta que un día el lector llega al final y concluye que muchas películas basadas en hechos reales y muchos reportajes sobre la vida de los famosos son un montaje para vender.

En el séptimo verso del poema “Blogger nadie”, Capplanneta dice algo que ya es muy evidente: “[él escribe sobre] lo que le da la gana”. Es decir, sobre su coqueteo con las drogas durante su juventud y las consecuencias de estas en su salud y en su familia. Las otras cosas sobre las que le dio la gana escribir en Cibernética Esperanza son: su relación con internet que, si bien le hace sentirse a gusto hasta el extremo de alegrarse porque un hacker se haya metido en su sistema operativo, también le vuelve más solitario, es una tabla de salvación en la vida de un hombre cómo él; es decir, en la vida de mucha gente acosada por el tedio. Por último, está su relación de amor fallido con su exmujer y otros temas sueltos como “Los entierros sin tierra” o “Alienación y misantropía”.

Lo más conmovedor de esta colección de recuerdos-relato-poemas-reflexiones- etc. es la valentía del autor al decidir mostrarnos sus gusanos de seda, su intimidad, haciendonos pensar en la sociedad actual, fría y misántropa, después de habernos advertido que hablar de nuestras intimidades puede no ser del interés de un lector.

Posiblemente, Cibernética esperanza no es una autobiografía, pero resulta muy, muy difícil creerlo; desde el prefacio, el autor ya nos habla de sus experiencias en la niñez y en las últimas páginas, en el epílogo, nos sigue hablando de la relación con su exesposa. Tampoco es una obra de ficción, aunque el título de la primera de las cuatro secciones del libro sea “El pasado condiciona al futuro” mientras la tercera es “El futuro está escrito”.

Ficción o no ficción, novela, ensayo o poemario, o todo en uno solo, Cibernética Esperanza es una creación artística que confirma lo ya dicho: “el arte no se debe definir”. Y es que, si se tuviera que definir el arte, estaría tan enmarcado que obras como Cibernética Esperanza no encajarían en ningún cuadro cuando son uno de los retratos sociales que todos necesitamos mirar y, posiblemente, nos encontremos pintados en él de algún modo.