Reflexiones de una ondjundju-Todo se desmorona y Cuando los combes luchaban-Juliana Mbengono

Leoncio Evita Enoy (1929-1996) y Chinua Achebe (1930-2013) tienen algo muy bonito en común para mí: que los conozco a los dos, es decir, les he leído. Uno es conocido por ser el autor de la primera novela en Guinea Ecuatorial y el otro lo es como uno de los mejores escritores a nivel mundial. Ambos escribieron unas novelas de lectura obligatoria en sus países y algunos extranjeros: Cuando los combes luchaban y Todo se desmorona. En el caso del nigeriano Chinua Achebe, todo se desmorona no es su única obra relevante, sino todas las que se conocen. Ambas novelas, Cuando los combes luchaban y Todo se desmorona, tienen varios aspectos en común, el primero es que los protagonistas son guerreros, la segunda es la llegada de los europeos en forma de misioneros que luego les secuestran en sus propias tierras, y la tercera es la recepción o las opiniones que tuvieron estos trabajos. Estos mismos aspectos hacen que ambas novelas resulten diferentes.

Okonkwo es el protagonista de “Todo se desmorona”, una novela de más de doscientas páginas que forma una saga junto con otras tres que, a mi parecer, son muy independientes. En cuando a la novela de Evita Enoy, muchos estudios que se pueden encontrar por internet afirman que el protagonista de la historia es el misionero cristiano desde cuyo punto de vista se narra la historia; para mí, el protagonista es Upolo. Okonwo y Upolo son dos guerreros o luchadores. El primero lucha y pelea para ser respetado por su clan y ostentar los títulos más altos, defiende los valores de su pueblo y se diría que al final se mata al ver que ya no queda nada que hacer por salvarlos ante el enemigo europeo. Por su parte, Upolo es como el hijo de Okonkwo u otro joven que se pone del lado del hombre blanco y lucha para combatir las absurdas practicas dañinas que existen en su clan con la ayuda del hombre blanco.

En ambas novelas, el primer contacto con el hombre blanco en las aldeas es a través de los misioneros. Estos llegan hablando de un nuevo dios que a veces encuentra a su homólogo entre los dioses locales; al mismo tiempo desprecian las costumbres y creencias locales que incluso definen como oscuras o muy malignas. En la novela del nigeriano, la acción civilizadora del misionero se retrata como un plan astuto que evoluciona hasta la absorción de la vida de los anfitriones llegando a despreciar su cultura, creencias y practicas hasta prohibirlas y clasificar a la gente por buena o mala según su inclinación religiosa. Evita por su parte, muestra la llegada del colono como una oportunidad de librarse de la aflicción.

Ambas novelas han sido leídas más allá de sus fronteras y ambas son dos historias que vale la pena conocer. Mientras que el trabajo de Achebe se percibe como revolucionario y tremendamente bueno, la de Evita Enoy, a pesar de todos los aplausos, se ha quedado enmarcada en la categoría de cobarde: literatura de consentimiento.

 

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Elena Peña Bilbao

Si el agua nos lleva

Viento Norte Editorial, 2022

 

Sin duda es muy oportuno para la reseña de esta novela recordar el inicio de Ana Karenina, de León Tolstoi, ya convertido en una cita al uso: «Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera». Habría que tener en cuenta que la familia ha comenzado a cambiar bastante en los últimos lustros, aparecen nuevos lazos familiares que no siempre pasan por la consanguineidad, aunque siguen siendo aplicables las palabras del escritor ruso. Y viene la cita a cuento porque en este libro el tema principal que hila la trama del mismo es justo ese, el de la familia, la familia y los vínculos entre sus miembros, la familia y sus secretos, la familia y las infelicidades, con las correspondientes heridas que parecen heredarse.

Nuria afronta la muerte de su madre, Rita, una bilbaína que se traslada a Madrid tras las inundaciones que asolaron su ciudad en 1983. Casi de inmediato, recibe una llamada del Hospital de Basurto de la capital vizcaína para comunicarle que su padre, al que creía muerto, desaparecido en las inundaciones, está hospitalizado tras una sospechosa caída al Nervión. También se entera de la infidelidad de su marido con una compañera de trabajo. Todo ello le lleva a viajar a Bilbao para dilucidar el misterio de la aparición de un padre que no conoce y del que no sabe nada, y de paso aclarar las cosas con su marido. A partir de entonces, su vida se envuelve en los secretos de alcoba de sus padres y de las personas que los rodean, entre ellas Dámaso, vecino de ambos y dueño de la confitería en la que había trabajado su madre hasta su partida.

Se narra el proceso de Nuria en paralelo al relato de lo que ocurrió durante ese agosto de 1983 y que explicará en buena manera lo que la protagonista acabará descubriendo. Son dos momentos narrados de forma diferente, en presente en lo que concierne al viaje de Nuria; en pasado, los hechos ocurridos entonces. Poco a poco el lector irá componiendo un mapa emocional de los personajes, asistirá a sus vidas sin que en el texto se formule ningún juicio de valor sobre los mismos, mostrando, eso sí, los miedos, los ánimos y las cobardías de todos ellos, porque la vida se compone al fin y al cabo de las decisiones en las que el miedo o el valor juegan un papel fundamental.

Tras todo ello hay ese escenario de unas inundaciones que cambiaron por completo Bilbao y también a unos personajes que encontraron en aquella catástrofe la oportunidad de cambiar sus vidas, lo que Rita asumió, pero no Dámaso y Benito, el marido. De este modo, la catástrofe se vuelve algo simbólico, un momento envolvente que permite también desechar y aprovechar las circunstancias.

Elena Peña, la autora, es guionista de formación y oficio, lo que a todas luces se nota en su estilo, quizá demasiado evidente en la composición del texto, que expone y describe todos los detalles, aunque ello no reduce la intensidad de la historia que sin duda atrapará al lector por el atractivo que rodea a los personajes, a los que se sentirá tan cercano.

Dos eminencias en el arte posmoderno de JISBAR (Cecilio Olivero Muñoz)

En el arte moderno o posmoderno no es nada nuevo que dos eminencias del siglo pasado sean referentes hoy. Una es Frida Kahlo, y el otro, Salvador Dalí. Frida Kahlo con sus autorretratos repletos de simbología y lealtad consigo misma trazó un innovador modo de mirar la vida. Es curioso que Frida haya quedado como la verdadera artista mítica que fue y matrona del Street Art al contrario de Diego Rivera (muralista y con ideales proletarios). Frida era, a mi modo de comprender el arte, toda una heroína del autorretrato por antonomasia. Y es de prever su principal lugar en el arte actual, con su precario vínculo hacia ninguna vanguardia evidente durante aquella época de entreguerras, revoluciones y encuentros con la “pelona” de manera su-(frida). Sin duda Frida es la precursora del arte callejero, aunque también del autorretrato, y la grandeza y fascinante originalidad de su arte adelantada a su época. Ser artista por entonces no era fácil. Y más si se era mujer. La Kahlo era una mujer con gran talento, eso es evidente, pero toda su vida, su vida difícil y doliente, acondicionó su manera de concebir un arte revolucionario y heterodoxo. Ella optó por pintar su cuerpo y su alma ya que era lo que más conocía debido a su larga estancia en cama. Pero un arte de puertas adentro no fue previsible que se convirtiera en referente como Kobra (muralista callejero brasileño) y el gran Basquiat, relevo indiscutible del arte callejero y un giro de tuerca descubierto por Andy Warhol.

Sobre Andy Warhol se ha hablado y se seguirá hablando en Estados Unidos y en todo el mundo, a pesar de lo fácil que resulta la serigrafía a día de hoy, y llevada a cabo por gente como Banksy y sus discípulos con igual talento en este siglo actual y decisivo para el cryptoarte.

Entre serigrafía y cryptoarte se encuentra Salvador Dalí. Un gran revolucionario del impresionismo y el surrealismo, con grandes influencias en la época nuclear como metáfora de lo que sería un acontecimiento precursor del arte posmoderno actual. Dalí, con la ayuda de Gala, atomizó, y digo bien, atomizó mediante vanguardia y visionaria perspectiva, todo un comienzo itinerante entre impresionismo y cryptoarte (repito) siendo un icono del actual cryptoarte, del Banksy más contemporáneo actualmente, y el pop art de Warhol y también de Basquiat. Aunque el arte daliniano le deba mucho al surrealismo y a la era atómica. Es el de Dalí un artífice del dadaísmo sin pretenderlo como Basquiat, un serigrafísta de gran innovación, y un pop art anticipado que en Estados Unidos causó un tremendo furor.

Hablamos de precursores como Frida Kahlo en el Street Art, y que desemboca en Banksy, el art Brut de los outsiders callejeros (o no). Y el cryptoarte, que ha causado fascinación y se han puesto las obras a un precio tan desorbitado como un Van Gogh o un Picasso. El cryptoarte le debe mucho al pop art y a la fotografía posmoderna. Mientras en Frida Kahlo su tema principal era ella misma, en Dalí se hacía cierta tendencia al realismo y al pop-art más vanguardista.

Estos dos artistas que aquí les muestro recreados por el artista JISBAR, son todo un compendio de homenajes al arte en distintas vanguardias pasando desde Frida Kahlo y la actual Lita Cabellut, y el pop art junto al cryptoarte de Basquiat, Warhol y desembocando en el cibernético Dalí.

Parece que en arte todo sea como una herencia de innovadoras propuestas como el Rey Dalí o la Diosa Frida. Los hijos llegan a ser lo que son porque han tenido unos padres influyentes. Padres que durante su vida muchos se han hecho ricos en economía y otros han crecido artísticamente. Hablo de artistas actuales aunque cada uno beba de otras fuentes diferentes. Hablo de Lita Cabellut, de Banksy, de JISBAR, de Kobra, de George and Gilbert y un largo etcétera prodigioso.

Reflexiones de una ondjundju-Todo se desmorona-Juliana Mbengono

Yo también creo que Chinua Achebe (1930-2013) fue un genio. No solo porque alguien le considere padre del renacimiento de la literatura africana ni mucho menos por todos los méritos que logró a lo largo de su vida como escritor. Su narración prolija deja poco o nada que desear; y, sin importar el orden, diría que cada obra suya que se lee gusta más que la anterior.

Lo último que leí del nigeriano fue “Todo se desmorona”. Esta novela me maravilló por su contenido antropológico, por la visión imparcial sobre la llegada de los colonos a África y el desarrollo de la trama.

Desarrollar la trama de la historia en un espacio imaginario dentro del continente, sin duda alguna, fue un acierto; pues, si no supiera quien escribió la novela y si esta no usara palabras tan concretas como igbo, bien podría creer que Umuofia es Guinea Ecuatorial, Gabón o Camerún. Las jerarquías sociales, las creencias, los valores, los juicios y otros aspectos que retrata la obra hacen que me resulte demasiado familiar, quizás porque soy de África Central y Nigeria no queda muy lejos de Guinea Ecuatorial. Un fragmento concreto es el que muestra como las mujeres de la aldea se coordinan para ayudar a la esposa de Obierika, amigo del protagonista, a organizar la comida para la recepción de la boda de su hijo; si no es en todo el continente, el procedimiento es el mismo entre los fang de Guinea Ecuatorial.

La novela del nigeriano no sería clasificada bajo ningún concepto como “de consentimiento”, como se hizo con “Cuando los combes luchaban” del ecuatoguineano Leoncio Evita; sin embargo, “Todo se desmorona” muestra con suficientes detalles y quizás con demasiada crudeza las atrocidades que las sociedades africanas cometían por ignorancia en nombre de sus dioses. Además de refranes que resaltan el machismo de la época, un caso muy expuesto en la novela es la alta tasa de mortalidad infantil explicada como brujería: los niños obange son demonios que se meten en el vientre de una mujer para afligirla y morirse una y otra vez. Otros aspectos son el miedo a los gemelos y los asesinatos por orden de dioses. Sin embargo, Achebe nunca los juzga; no los confirma ni los desmiente, tampoco deja claro si le parecen buenos o malos: simplemente los expone del mismo modo que expone valores como la unidad, el respeto, el derecho al honor, etc. en esas sociedades.

Por último, el desarrollo de la trama es cautivador y sutil. La novela me resultó demasiado corta teniendo más de doscientas páginas y, sin embargo, me quedé satisfecha con el final: sentí que la historia estaba completa. Pues, todo lo que el autor va sembrando entre la primera y la segunda parte, se va cosechando a finales de la segunda y la tercera. El protagonista, Okonkwo tiene el fuerte deseo de ser una persona de valor en su sociedad y ser reconocido como tal, y este fuerte deseo no nace de la nada, sino que se explica por el tipo de padre que tuvo. Como un guerrero decidido a honrar a su pueblo y ser honrado por su pueblo, todo cuánto hace Okonkwo se puede juzgar como exagerado o prepotente y al mismo tiempo resulta verosímil, porque el autor nos ayuda a entender cómo piensa Okonkwo y cuáles son sus motivaciones. Después del capítulo en el que el protagonista participa en el asesinato a machetazos de un niño que estaba bajo su custodia, a pesar de que se le advirtió de que no participara porque el muchacho le llamaba padre, llegué a desear la muerte de Okonkwo; sin embargo, me conmovió el hecho de que su propio hijo lo abandonara para convertirse al cristianismo al considerar a Okonkwo demasiado cruel.

En la novela de Achebe se puede intuir que los colonos se aprovecharon de las desigualdades y la ignorancia en los pueblos africanos para engañarlos y dominarlos. No diría que es un aplauso a la llegada de los europeos ni un intento de reestablecer el sistema social clásico o un llanto por las costumbres perdidas: sencillamente, es una historia intrigante con conocimiento antropológico, una visión imparcial acerca de la llegada del invasor europeo a África y una trama llena de suspense.

Escritores catalanohablantes (Cecilio Olivero Muñoz)

Miquel Bauçà es uno de los escritores más valientes en lengua catalana, siendo él un escritor insular, de las Baleares. Fue poeta y escritor. Es poco conocido en el resto de España, pero de él se han comentado muchas cosas; críticas injustas y falsas. Nació en el 7 de febrero de 1940 y falleció el 10 de febrero del 2005. Se instaló después de haber nacido en un pueblito balear, a finales de los cincuenta se trasladó a Barcelona donde residió y murió.

Es lamentable que se negara a que se le tradujera al castellano. Pero esa fue su posición y no le han traducido. También fue su última voluntad. Es un poeta y escritor denominado como extraño, misántropo y mendigo. Ya diré por qué más adelante. Como poeta era original y algo outsider dentro de la pulcra y refinada existencia catalana. Bauçà era un escritor que hoy se le etiquetaría como escritor radical. Injustamente. Creo que es uno de los tres poetas más importantes en lengua catalana, aunque dos de ellos escribieran en castellano.

En un reportaje dedicado a su obra y milagros los mismos vecinos lo catalogaban de ermitaño, mendigo, o misántropo. Intentó tener pareja pero le rechazaron las mujeres por su manera de decir las cosas sin indirectas, o sea, que no se andaba con tapujos. Los tres poetas catalanohablantes por antonomasia, o mejor decir, del Siglo pasado, son Miquel Bauçà, Josep María Fonollosa y Vicent Andrés Estellés. Los dos últimos, Fonollosa, escritor en castellano y Estellés traducido al castellano. Por otro lado Miquel Bauçà no ha sido un escritor muy querido en los pueblos catalanohablantes. Era un escritor puro, sin aires de grandezas ni ambición literaria.

Hay una anécdota que contaba una maruja y vecina. Al parecer el hijo se equivocó de piso cuando fue a visitar a su madre y tocó el timbre de Miquel Bauçà y salió a recibirlo un hombre haragán y estropeado. Ya que la soledad te mortifica. Y el hijo alcahuete de la vecina le dijo a su madre cuando por fin encontró el piso de ésta: —Mamá, ¿sabéis que vivís en el edificio con un mendigo? Y éste mendigo, producto de la dejadez, era Miquel Bauçà. Del hijo de la vecina-maruja no se conoce nada. Pero Miquel Bauçà sí pasó al parnaso donde los poetas son coronados con laurel.

Lean estos tres poetas que menciono. No sin antes aclarar que yo entiendo y leo en catalán, aunque no lo hable. Miquel ha sido un escritor auténtico y con una obra exquisita que solamente encontrarán en librerías de los pueblos catalanoparlantes. Existe un concurso que lleva su nombre. Pero, huelga decir que Bauçà no pretendía ser universal. Se conformaba con su raigambre catalana. Sin duda, un escritor valiente y una personalidad extraordinariamente peculiar. Yo creo que le tocaba los cojones la prohibición de hablar catalán y otras lenguas de la franquista y gris España plural y rancia. Si en vida no quiso que se le tradujera, merece ser respetado.

19º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea.PDF

Reflexiones de una ondjundju-autobuses- Juliana Mbengono

Si digo autobuses, creo que todos o cualquiera podría hacerse una idea de aquello a lo que me refiero: un coche largo en el que pueden viajar más de seis personas sin sentarse unas sobre otras ni apiñarse. Mi definición puede no ser la más certera, pero creo que se acerca a la imagen que tengo en mi mente cuando tecleo las letras que forman las palabras bus, autobús, minibús, cien-cien, dina sang, wawa, awawa, guagua, Kassav express, car rapide y cincuenta-cincuenta.

Entre el año 2000 y el 2007, los autobuses o cincuenta-cincuenta como se llamaban entonces por lo que cuestan solo hacían la ruta entre los mercados. Así que uno se ahorraba cuatrocientos cincuenta francos si quería trasladarse desde un mercado a otro. Las mayores beneficiarias de esta red de autobuses eran las mujeres del bayamselam que compran hortalizas y otros productos en los mercados para venderlos al detalle más mínimo en los barrios. Y ese detalle es tan mínimo que recuerdo haber comprado un cuarto de cebolla a cien francos muchas veces en la mesa de alguna mujer en Santa María. Con el tiempo, los cincuenta-cincuenta se transformaron en cien-cien y antes del 2008 ya no existían. Ahora, los autobuses que cualquiera se encuentre en el mercado Central sólo pueden llevarle a los poblados que se encuentran fuera de Malabo como Riocopua, Lubá, Rebola, Sampaka, etc, y sus tarifas más bajas ya ascienden a trescientos francos pudiendo llegar a mil. En los viajes del cincuenta-cincuenta y los posteriores, lo más normal es compartir el espacio con pollos, patos, cestas de tomate, etc: una experiencia que odio cuando la vivo y recuerdo con nostalgia.

Para viajar entre Bata y Ebibeyin, el medio de transporte por excelencia hasta ahora es el Cassav Express, una línea de autobuses del empresario Chuchu Cassav. En estos autobuses los viajes duran horas, te duermes, te despiertas, abres los ojos y miras a tu alrededor, el llanto de un bebé con la voz afónica hace que el calor sea aun más sofocante. La voz ronca y amenazante de un policía preguntando los Documentos de Identidad Personal y los nombres desde alguna venta despierta nervios, emoción y rabia. Un barrera significa que todos los viajeros mayores de edad y el conductor tendrán que bajarse del bus y pasar el control en la choza para subirse otra vez al otro lado de la barrera; una barrera significa que si tienes un nombre fang como Luís Mbomio Ondó Nchama el policía no perderá mucho tiempo contigo, pero si tienes un nombre bubi, bisio o annobonés como Hinestroza Seriche Losoa puede que tengas que justificar que eres ecuatoguineano y si eres turista pues tendrás que mojarle la barba al poli y a otros tantos hijos de la patria que decidan sacar su parte de provecho amenazándote o queriendo orientarte. Viajar en un guaugua como el cassav express es tener la oportunidad de disfrutar de los “aprovechah”, mercadillos que las mujeres crean junto a las barreras para vender comida y agua a los viajeros. Algunas vendedoras esperan desde sus puestos y otros se acercan con sus productos a las ventanas del bus. Algunos viajeros pagan y se van antes de que se les sirva, otros comen y se van antes de pagar.

En Senegal los car rapide son coloridos, llamativos y un símbolo de Dakar. A veces tienes que subirte a la chatarra destrozada en marcha y soportar que tu nariz se pegue a un sobaco sudoroso por cualquier lado que gires la cabeza, antes de subirte debes preguntarles el destino a los enganches y en ellos disfrutas, sonríes te enojes y tienes una de las mejores experiencias como turista que desea vivir la experiencia de la gente local.

 

En ciudades como Houston, los autobuses con como los aviones, todo es cómodo, casi tan cómodo como en un avión barato. Wifi a bordo, indicaciones, guardias, cajas para pagar, conductores uniformados, silencio, gente diversa y olor a marihuana.

Federico García Lorca-un poeta para todos-Cecilio Olivero Muñoz

En poeta en Nueva York Federico García Lorca nos habla del desprecio hacia los negros, pero también de la valía de esta comunidad que enriqueció la cultura americana actual y también la internacional. En esta imagen totalmente fascista que muestro se hace sátira aberrante, tanto como de Lorca y los negros que aparecían en los comienzos del cine hollywoodiense. Eran blancos que se pintaban la cara y se ponían labios blancos para reflejar su carnosidad típica de sus labios. Un negro limpiando los zapatos de Lorca aunque sea una alegoría al racismo de cuándo Federico visitó Nueva York en el 1929 antes de ser asesinado en el 1936 por lo más despreciable de la España gris y fascista.

Sin lugar a dudas, Federico resultaba mágico en su defensa del pueblo oprimido, quizá fuese esta la razón de su asesinato, aunque también influyeran otros factores. El franquista Valdés, que era gobernador civil en la Granada del verano de 1936, ejecutó la orden proveniente del fascista y general Queipo de Llano, pero las palabras que lo sentenciaron fueron que le den café, mucho café. El café es negro y es un deleite, pero con esa fórmula se dio muerte al grandísimo poeta y dramaturgo. Lo ordenó el amo y señor de la Andalucía por aquellos años, que era paupérrima y estaba sometida a los caciques. Lo que se mantuvo después de la guerra.

Los años cuarenta en España fueron años de miseria y podredumbre para unos y buena vida para los defensores del régimen dictatorial franquista. Ya lo denunciaba Jaime Gil de Biedma cuando, irónico, afirmaba: a los ricos ni tocarlos. Esa era la manera de pensar en una dictadura que se mantuvo durante cuarenta años.

Resulta fundamental la aplicación de la ley de memoria histórica. Se dice que Lorca fue enterrado por decisión de su padre en la Huerta de San Vicente, en Fuentevaqueros. Es una hipótesis. Pudiera ser verdad. Lo que sí es cierto que, como él mismo predecía en uno de sus textos:

(Quiero dormir un rato

Un rato, un minuto, un siglo

Pero que todos sepan que no he muerto

Cuando se hundieron las formas puras

Bajo el cri-cri de las margaritas

Comprendí que me habían asesinado

Recorrieron los cafés y los cementerios

Y las iglesias, abrieron los toneles y armarios

Destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro

Ya no me encontraron

No me encontraron

No, no, no me encontraron

No, no me encontraron

No, no, no me encontraron

Pero se supo que la sexta luna huyó

Torrente arriba y que el mar recordó de pronto

Los nombres de todos sus ahogados)

Este es un poema tan profundamente premonitorio que pone los vellos de punta; no se sabe dónde está enterrado. El hecho es que Federico ha sido reconocido como el gran poeta de su época, de su generación por antonomasia. Federico es símbolo de libertad y compromiso social. Quizá por eso lo mataran. El caso es que la figura poética del (…Destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro…) es, sin duda, la que más estremece. Pues se sabe que lo mataron junto con dos banderilleros y un maestro cojo. En el verso habla ya de tres esqueletos, ¿y el cuarto? Y luego otro fragmento a señalar es: (…Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba y que el mar recordó de pronto los nombres de todos sus ahogados…). Es sin duda misterioso, premonitorio y todo un símbolo de su propia muerte. Ya que la metáfora que dice …el mar recordó de pronto los nombres de todos sus ahogados… es tan certero como su asesinato. Ya que parece que nos hablara simbólicamente de la Ley de memoria histórica tan necesaria para curar, dentro de lo malo, aquello que no debemos olvidar. “Los nombres de todos sus ahogados”, más claro no se puede decir. Federico era poeta visionario y gran artista. Demos este homenaje que hace recordar a cada muerto en las cunetas de España enterrados.

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Valeria Correa Fiz

Hubo un jardín

Páginas de espuma. 2022

 

Hay algo perturbador en cada uno de los sietes cuentos que componen este libro, como un elemento un tanto díscolo que procede de confrontar lo bello y lo siniestro, el orden natural y ese desbordamiento que contiene también toda naturaleza, sea la naturaleza del mundo, sea la naturaleza de cada uno de nosotros. Sin duda la autora tenga razón al colocar en el mismo plano todos esos elementos que creemos escindidos, pero que al final, como ocurre en cada texto, se entremezclan sin ningún pudor, para conformar eso que llamamos realidad, aquello que es tal vez la normalidad, lo que asumimos como tal, y que siempre reubicamos a través de la memoria, tal vez porque nos damos cuenta que lo normal es algo dudoso. Sobre todo si reflexionamos sobre ese jardín del título del libro, que nos remite a tantas cosas.

A todas luces los relatos también se nos presentan como una reflexión lírica sobre la pérdida de la inocencia, alcanzando algunos de ellos incluso una sensación de horror, consecuencia de la muerte o del puro caos, parte integrante también de toda identidad. Rememorarlo produce reparo y tal vez por ello la necesidad de reestablecer el pasado, el recuerdo, la evocación. El escenario de los sucesos, una zona desbordante de naturaleza en Argentina, ayuda a comprender lo que ocurre, alcanza incluso un papel protagonista al mismo nivel que los personajes. En el cuento Hotel Edén es sin duda, en mi opinión, donde se plasma hasta el extremo esta fina construcción que la autora nos ofrece. El cuento que le sigue, El invernadero de Eiffel, posee por su parte una belleza que sin duda acentúa el lenguaje cuidado, refinado y poético de la escritora, sin que pierda por ello fuerza la historia que se narra, mientras que percibimos las imágenes de un modo incluso sensorial, tal vez porque, como se dice en él, «los objetos son huellas del pensamiento». Esa misma sensación la encontramos en los demás relatos.

Una vez más estamos ante una escritura minuciosa, precisa y primorosa, que es algo que nos llama siempre la atención de los autores latinoamericanos. Consigue de este modo la autora que el horror estremezca, pero de otro modo, con un poso de lirismo que sin duda no dejará indiferente al lector. Valeria Correa Fiz es argentina, de Rosario, y aun cuando lleve tiempo residiendo fuera de Argentina, mantiene en sus textos el atractivo del castellano de su país, con un lenguaje ágil que es además otra de las características de este libro. Toda una invitación a estar atento de esta autora.

 

Reflexiones de una ondjundju-Muros-Juliana Mbengono

Que sea Aristóteles quien dijo que el humano es un ser social; es decir, que necesita vivir en comunidad, relacionarse con los demás y no estar aislado, a menos que sea un dios o una bestia es suficiente para entender que los muros raras veces serán la solución a los problemas de convivencia que podamos tener con los vecinos, familiares, nuestras emociones, nuestros objetivos e intereses o incluso con países vecinos.

Hay gente como el expresidente americano Donald Trump que quiere construir muros como el de Berlín para evitar que otros entren o salgan de su territorio; muchas veces estos muros solo esconden aquello que de alguna manera se le quitó a aquel a quien se pretende cerrar la entrada. En algún momento de nuestras vidas llegamos a construir estos muros divisorios, como cuando dejamos de hablarle a alguien porque hemos hecho algo malo contra él a sus espaldas. Estos son los mismísimos muros que construyeron los países del primer mundo después de expoliar continentes enteros; otros países que fueron invadidos hoy son potencias, pero también es cierto que algunos gobernantes van tan cortos de cultura y valores que además de oprimir a los ciudadanos obligándolos a cruzar muros de agua, viento y tierra a costa de su vida, son los títeres de los gobernantes del primer mundo. Los muros divisorios son los mismos que estarían en la mente de algún candidato a presidente, diputado, senador o lo que sea que creen ciegamente en el derramamiento de sangre humano mediante rituales para lograr sus objetivos; también están en la mente del joven que comete un acto tan repulsivo. No encuentra muchas explicaciones para entender la frecuencia con la que se están encontrando cadáveres de mujeres y hombres jóvenes con órganos y genitales mutilados a pocas semanas de las elecciones presidenciales. Estos muros alimentan las rejas que cubren las torturas y han visto morir a activistas, artivistas, lideres de la oposición y otros tantos ciudadanos que se osaron a expresar su realidad a viva voz o exigir algo tan fundamental como su pasaporte.

Algunos construyen muros de carga con piezas amargas y dulces del pasado. Esos muros les permiten ser estoicos ante situaciones de humillación y dolor, también les permiten elegir sonreír en todo momento: truene, llueva, solee, sople o lo que quiera que el dios de sus vidas elija para el día. Estos son los muros que construyen muchos de mis guerreros que, sin tener mucho para comer, pero sí algo que llevarse a la boca a diario, aunque sea lo mismo, se pintan una sonrisa en la cara y agradecen por el muslito de pollo, la latita de tomate, el bultito de aceite y el vasito de arroz que recogen literalmente del suelo como un regalo que hace un antorchista durante su campaña electoral. Estos son los muros que construyeron mis guerreras para seguir poniéndole la mesa con una sonrisa al hombre que las golpea. Los muros de carga descansan sobre nuestras experiencias pasadas, nos permiten seguir de pie al recibir el mismo golpe una y otra vez, lo malo es que podrían volvernos coprófagos.

Otros prefieren los muros de contención, como cuando elegimos no casarnos ni tener hijos a pesar de todo y cuando elegimos casarnos y tener hijos a pesar de todo y cuando simplemente no logramos casarnos ni tener hijos a pesar del deseo. He visto estos muros en las vidas de mujeres activistas, hombres obsesionados con el éxito, jóvenes ansiosos de fama y dinero. Estos son los muros que intentamos levantar cuando nos declaramos neutrales ante situaciones que nos matan por dentro y nos afectan, cuando sentimos que no somos suficientes para cambiar el sistema solos y nos limitamos a cambiar el sistema en el pequeño mundo que nos rodea.