Sobre “el pianista” de Manuel Vázquez Montalbán y la mirada de la literatura (por Juan A. Herdi)

3854

En 1985 el escritor barcelonés Manuel Vázquez Montalbán aparcaba por un tiempo a Pepe Carvalho y publicaba «El Pianista», una novela que relata la vida de Alberto Rosell, un músico que se nos aparece al principio como de segunda fila, que toca el piano en un tugurio de las Ramblas en plena década de los ochenta, pero que a medida que avanza la historia, narrada hacia atrás en el tiempo, se nos descubre de otro modo, como un personaje de no poca grandeza moral, víctima a todas luces de unos tiempos turbios, caóticos y sin duda decepcionantes en muchos aspectos.

Releer esta novela ahora resulta a todas luces un soplo de aire fresco, literario por supuesto y también político, cuando estamos en un momento en la política institucional sin mucha grandeza, más bien mediocre y anodino, todo hay que decirlo, y cuando llevamos varios lustros con un debate intenso sobre la memoria colectiva de los años de dictadura y transición (no me acaba de convencer lo de «memoria histórica», toda memoria colectiva es por fuerza histórica).

El relato está dividido en tres partes: la primera parte transcurre en los primeros ochenta, cuando el gobierno socialista, el primero tras el fin de la dictadura, comienza a “normalizar” el país y un grupo de amigos, antiguos militantes comunistas en la universidad que se van adaptando de manera diferente a la época, observan de formas muy distintas y contrapuestas esos nuevos tiempos mientras descubren a un Alberto Rosell anciano, pianista marginal, de tugurio, tan opuesto al presente y exitoso Luis Doria; la segunda transcurre en los complicados años de la posguerra inmediata, años de pobreza, de miseria y frustración, y que es la parte en la que Vázquez Montalbán proyecta más ternura hacia el protagonista y el resto de los personajes que le rodean; la tercera, por su parte, transcurre durante los días previos e inmediatos al 18 de julio del 36, cuando no está nada clara la situación y Alberto Rosell y sus compañeros artistas en ciernes, entre ellos Luis Doria, han de optar entre sus vidas particulares o su compromiso colectivo.

El autor barcelonés había comenzado a darle vueltas a la novela bastante tiempo antes, a inicios de los setenta, pero no fue hasta los ochenta que la escribió, en una etapa vital además muy intensa para él por su compromiso político, había entrado a formar parte del comité central del PSUC, en un momento de profunda crisis en esta organización, puesto al que renunció poco después, cuando esa crisis se extendió al conjunto del Partido Comunista de España y que le llevó casi a su desaparición institucional. Sin duda trasladó a su novela muchas de sus inquietudes políticas y éticas, también las de la propia época, en la que se normalizó el mercadeo institucional, lo ideológico pasaba a un segundo plano –se popularizó lo del «gato blanco o gato negro, lo importante es que cace ratones»– y la ética quedaba reducida prácticamente a una asignatura de la carrera de filosofía. De ahí que la novela sea sobre todo un texto sobre perdedores y ganadores, sobre decisiones trascendentes que se han de tomar en momentos decisivos, sobre actitudes personales ante los acontecimientos y renuncias personales que tienen mucho de sacrificio personal. Algo que hoy debe de sonar extraño.

3855

Con un estilo además apabullante y ágil, es inevitable que su lectura nos confronte a un sinfín de cuestiones, que nos interpele en estos tiempos de “repolitización” tan extraños, poco entregados tal vez. Claro que uno no desea por ello que estalle una guerra para poder “sacar lo mejor de cada uno”, porque esto no es así, no lo fue en el 36, cuando la guerra civil española tuvo bastante de miseria moral, de venganzas siniestras, y tampoco fue en general una época heroica, con Alemania entrando en la vorágine del nazismo, la persecución racial, los campos de concentración, con los procesos de Moscú en pleno auge, lo que incentivó la delación y la persecución de toda disidencia. Aunque eso no quita a que hubiera actos y actitudes heroicas, entregas personales que no siempre, como la de Alberto Rosell, tuvieron sus recompensas. Sin duda, queda mucho por conocer, estudiar y escribir sobre toda esta época.

En este sentido, tampoco es baladí tener en cuenta que Manuel Vázquez Montalbán, militante del PSUC, escribe, y escribe además con no poca ternura, con cariño incluso, sobre un Alberto Rosell militante del POUM, y esto tiene mucho que ver con la cuestión de la memoria colectiva, el rescate de los hechos del pasado, incluso cuando esos hechos pueden enturbiar la tradición propia, la militancia en la que uno se compromete. El enfrentamiento entre el PSUC y el POUM tuvo consecuencias trágicas, lo cita Alberto Rosell en la segunda parte, cuando de un modo sinuoso cuenta su paso por la cárcel Modelo tras los hechos de mayo del 37. Esta organización quedó prohibida por la República y sus dirigentes sufrieron tal situación, algunos desaparecieron, otros fueron encerrados en cárceles o los mataron, entre ellos a su figura más destacada, Andreu Nin. Pero además se les acusó de ser quintacolumnistas y de estar al servicio del fascismo y del nazismo.

Luego vino el olvido, olvido por parte de la historiografía franquista –el POUM era un partido marxista, al fin y al cabo– y por la historiografía republicana, bien porque el PCE y el PSUC mantuvieron durante decenios sus acusaciones, bien porque Mayo del 37 fue un capítulo vergonzante. «El Pianista» lo sacó a la luz, de un modo indirecto, tangencial, pero desde luego no casual ni anecdótico. En 1989 el PSUC declaró su responsabilidad en la represión del 37, la falsedad de sus acusaciones y su voluntad de esclarecimiento de las consecuencias trágicas de aquellos hechos. Quiero creer que esta novela tuvo algo que ver en tal declaración. De este modo demostraríamos que la literatura tiene su papel también en la percepción de la realidad y en las miradas hacia el pasado, no siempre justas ni heroicas, que la literatura sirve también para comprendernos como sociedad e incluso para la adopción de unos gestos que limen en parte viejas asperezas y rencores.     

la taberna fantástica (Cecilio Olivero Muñoz)

789CAF60-FD7F-46C8-B430-C8BE9FB8CB62

Poco se habla, o tal vez poco se conoce, la gran obra de teatro La taberna fantástica de Alfonso Sastre escrita en 1966 y estrenada en 1985. Quizá sea porque el autor anduviera en sus últimos años entre “malas compañías”. Pues en sus últimos años anduvo con la izquierda abertxale, si consideran los tuercebotas que éstos son los malos; ni malos ni buenos, los ideales van en otra dirección, o a otro ritmo a la obra de un escritor o poeta, sea cual sea su raigambre o su raza. La taberna fantástica es un espejo fiel de la España analfabeta y también de su lumpemproletariado más enquistado en el norte de España, en las dos Castillas y en la Capital. Hablo en especial de la etnia de los mercheros, de los mal llamados kinkis, de aquellos que se dedicaban a hacer la quincalla, a hacer utensilios de menaje con latas y materiales fáciles en ese manejo del oficio marginal y hoy en día en desuso. Cuando hablo de mercheros también hablo de estigma social, de marginación, de jerigonza distinta, chapurrean entre el romaní y la jerga del lumpen, viven en clanes como los gitanos, y muchos son carne de presidio, y en algunos casos de reformatorio. Rafael Álvarez “El brujo” nos deleita (otra vez) con un monólogo que empieza con Mi vida es una novela y sigue en su papel de Rogelio “el hojalatero” y después sigue como colofón del monólogo el interpretado por Vicente Cuesta en el papel de “Carburo”, aunque también he visto la obra en el papel de “Carburo” a Juan Luis Galiardo; la génesis y la estructura de los dos monólogos, el de Rogelio primero y a la zaga el de Carburo, gozan de una expresión dramática que no nos deja indiferentes, refleja muy bien la vida de aquellos años de abusos y tropelías variadas contra la población más débil debido a la vida nómada y por parte de las autoridades de la época, fascistas y severas. La taberna fantástica es una brillante obra de teatro, que abre espacios para conocer tal idiosincrasia española, no es un mundo para hacer turismo ni para tomarlo con frívola distancia, pero sí relevante socialmente hablando. Hoy día los mercheros han dejado sus carros y su quincalla, algunos son afiladores, o los ves por los mercados vendiendo sillas o aparejos de cocina. Muchos son analfabetos, pero son astutos en los temas de la vida, y usan una picaresca adormecida por las vidas de confort algodonado y acolchados entreactos de modorra hipócrita como sobremesa que estamos viviendo hoy en día. Busquen en YouTube La taberna fantástica. La sugiero y anticipo luminarias de entendimiento y de conocimiento enriquecedor. Es todo un ejercicio antropológico de cómo han ido cambiando los tiempos, parafraseando a Dylan, y se sentirán con el privilegio de husmear en la vieja Europa más negra y en la huella que rastreamos aquellos que no nos conformamos con las historias de celofán y materiales sintéticos como el poliéster de gran hipermercado y rebajas de oropel, o el moderno nylon de desprecios ocasionales y decadencia que aparta y margina dentro de martingalas provenientes desde los aires de grandeza y ridícula superioridad del todo gratuita. Véanla.

HEZUR BELTZAK (Juan A. Herdi)

FB84EBF9-E747-42A7-882B-F44EDBBD7EFD-2948-000003062FA06642

Los llamaron maketos, belarrimotzak (orejas cortas) o hezurbeltzak (huesos negros) según la zona. Como ocurre hoy con los emigrantes de otros países, la historia parece repetirse una y otra vez, se denominaba así a los inmigrantes pobres que llegaban en los sesenta y setenta a las zonas industriales vascas para encontrar un trabajo en algún taller o en alguna fábrica, o en las minas o en los astilleros, casi con lo puesto, con una mano delante y otra detrás. El problema no era tanto que fuesen de fuera, sino que fueran pobres y estuviesen por debajo de quienes están más abajo del escalafón local. El poder sabe muy bien lo útil que es levantar muros que dividan a la población mayoritaria, así deja de ser mayoritaria y el enemigo pasa a ser el igual o el que está por debajo, no el que detenta el poder, nada nuevo bajo el sol.

Procedían de Extremadura o de Castilla la mayoría, pero también de Galicia, de Asturias o de Andalucía, o de las provincias limítrofes, de Cantabria –entonces se llamaba Santander a toda la comunidad– o de La Rioja –también se conocía toda la provincia con el nombre de su capital, Logroño-, de pueblos con nombres sonoros y extraños. Hablaban un castellano un tanto diferente al que se hablaban en el país, y desde luego ellos no sabían vasco, un idioma del que apenas lograban aprender algunas palabras o determinadas expresiones muy usuales, era bastante complicado el idioma y además apenas se relacionaban con la población local, más allá de los puestos de trabajo, aunque con el tiempo todos ellos, los trabajadores vascos y los de fuera, se fueron implicando en reivindicaciones laborales, sociales y políticas, pese a mirarse con frecuencia con no poca desconfianza.

Claro que con los hijos fueron las cosas algo diferentes. Algunos nacieron en las tierras de sus padres y llegaron muy chicos al País Vasco, pero la mayoría nació en las ciudades en las que sus padres se asentaron y en la escuela se mezclaron todos, aprendieron el vasco de su territorio y con el tiempo se introdujo el vasco estándar –el euskera batua– en la enseñanza, a medida que la Comunidad Autónoma Vasca obtenía competencias para la gestión propia. Ni qué decir tiene que, a pesar de los rumores, los estereotipos, los prejuicios, las desconfianzas, los muros mentales y culturales o los bloques en apariencia invulnerables, el nosotros y el ellos, las cosas avanzan porque todos acaban aportando lo suyo y de la mezcla surge algo diferente, nuevo, sin duda mejor, más creativo y lozano. No cabe duda de que las sociedades con componentes más variados y variopintos son más dinámicas y renovadoras, incluso cuando no están tales sociedades exentas de tensiones tribales.

De todo esto saben bastante Jon Maia y Gorka Hermoso.

Jon Maia es bertsolari, escritor, guionista y letrista, siempre en vasco. Nació en Urretxu, pero de niño se mudó a Zumaya, también en Guipúzcoa, cuando el chaval tenía seis años y comenzó su escolarización. Sus padres procedían respectivamente de Extremadura y Zamora. Pronto debió de sentir que le atraían esas cosas del contar y de las palabras, pero además en el idioma de su entorno, aunque él mismo reconoce que de pequeño, en aquel entorno vasco, llegó a sentirse extraño, los muros estaban erigidos, aunque no siempre eran palpables. Estudió filología vasca y le dio por el bertsolarismo, ese mundo de improvisadores de versos que han de tener un dominio absoluto de la lengua, una lengua, no se olvide, con variantes dialectales muy fuertes y repleta de vericuetos y complejidades. Nada mal para alguien que en familia hablaba en castellano.

Gorka Hermosa es acordeonista, sin duda un acordeonista reconocido que ha tocado en varios lugares del mundo, ha ganado el premio «International Composition Contes» que otorga la Confederación Mundial de Acordeonistas y ha trabajado con músicos de España y Portugal. Nació también en Urretxu, a donde llegaron sus padres desde Segovia. La música no requiere de un idioma –la música no cantada, entiéndase–, pero si posee una tradición y en el País Vasco hay una fuerte raigambre musical, de la que se empapó Gorka Hermosa, aunque no se limitó a lo local, estudió y se empapó también de otros estilos y de otras músicas, las tradicionales, sin duda la castellana, pero a su vez otros tonos y otros sones.

En 2018 Jon Maia y Gorka Hermosa se unieron a Jesús Prieto, Pitti, un guitarrista y músico castellano nacido en Ávila, y grabaron un álbum con el título Hezurbeltzak, que es el nombre de la propia banda que conformaron y con el que, claramente, buscan reconocer y homenajear a toda esa inmigración de la que descienden los dos primeros. Como no podía ser de otra forma, la banda se presentó por primera vez en un concierto, el pasado 13 de octubre, en el barrio de Etxeberri de Zumarraga, barrio que se creó en los sesenta a partir de la llegada de aquella inmigración del sur y donde siguieron viviendo los abuelos del propio Jon Maia.

Ni que decir tiene que su música se aprovecha de una mezcolanza enorme. La música es lo que tiene, puede alardear de lo evidente que resultan las influencias mutuas y el resultado se enriquece con ello como en ninguna otra disciplina artística. A los sones vascos tradicionales, se suman el jazz, el rap, el pop e incluso una ya tradicional fusión vasco-andaluza (imposible no detenerse aquí y recordar a Sonakay, ese grupo flamenco guipuzcoano que canta en vasco). Y no dudan acompañar sus actuaciones con una estética colorida, casi un espectáculo con aquella ornamentación que nos recuerda lo que antaño se llamó café-teatro, en la que no faltan aquellas maletas viejas y acartonadas que simbolizan a toda una generación, la de sus padres, la de nuestros padres. A muchos entre su público les emocionan por cercanas las cosas que les cuentan en sus canciones.

Siempre es bueno recordar que toda sociedad es la suma de numerosas variantes, entre ellas la población que viene de fuera y que se incorpora a la cotidianidad, no sin problemas muchas veces, pero al final de un modo enriquecedor, y no sólo desde la mera contabilidad de los beneficios económicos. Hay quien, por desgracia, no lo ve y propugna discursos identitarios, incluso hace de eso una carrera política amparada en los miedos y los estereotipos. Hablan como mucho de asimilación o integración, el colmo de su pseudoprogresismo es el reconocimiento de la multiculturalidad, pero experiencias como las de hezurbeltzak nos lleva a otro ámbito, el de la mezcla directamente, el de avanzar a otro modelo social y cultural, el de dejar lugares comunes muchas veces supremacistas o  de sumisión acomplejada para ponerse a crear nuevas realidades. En eso estamos.

el fenómeno Rosalía (Cecilio Olivero Muñoz)

1548621906665

Aunque el núcleo fundamental del flamenco tiene su raíz en la raza gitana y en la zona de Andalucía, en la historia del flamenco se ha demostrado que la natalidad, el chovinismo o la localidad del artista no tienen ninguna cosa que ofrecer ante el talento y el arte de la expresión flamenca. En Andalucía existen músicos como la familia de los Habichuelas (familia Carmona) en Granada, en Granada también están la saga de los Morente (Estrella, Soleá y José Enrique), tras esta riqueza de voces y músicos no sólo están grupos de rock como los Lagartija Nick (que grabaron con el maestro ya fallecido Enrique Morente su disco Omega por el que rinden pleitesía otros flamencos) que fueron la otra mitad de Omega y sus diversas actualizaciones, disco que celebra últimamente su 20# aniversario con una excelente publicación con temas inéditos del maestro granadino, con letras de Leonard Cohen, y Federico García Lorca. También hay grupos de rock con pinceladas flamencas como Los Planetas, que también son de Granada, recuerden su tema Cumpleaños Total que fue hit en su tiempo, y su disco Islamabad, de gran importancia flamenca donde hace aparición Soleá Morente. También tenemos en Granada grupos como Navajita Plateá, con el Paquete y el Negri, éstos mutaron en el grupo la Barbería del Sur, aunque cada uno de éstos ha seguido su carrera en solitario, aparte de los archiconocidos Ketama pertenecientes al clan de Los Habichuelas, que también han seguido cada uno por otros caminos. En Almería tenemos a Tomatito, en Sevilla provenientes de Jerez a Diego Carrasco y sus jóvenes flamencos, eso sin dejar de olvidar a Raimundo y Rafael Amador, de los Pata Negra y del barrio marginal Las Tresmil. También están voces como Kiko Veneno, Martirio, sin dejar el cabo sin atar importantísimo de los Montoya (recordando a Lole y Manuel, y la madre de Lole: La Negra), también Remedios Amaya, Falete y el fallecido recientemente Chiquetete. Existen otros cantaores, artistas, tocaores y bailaores en Andalucía. Si nos vamos a Jerez de la Frontera tenemos a cantaores maravillosos, gitanos de fundamento, recordemos los versos de Lorca sobre la ciudad de Jerez: ¡Oh ciudad de los gitanos! ¿Quién te ve y no te recuerda? En Jerez están actualmente Jesús Méndez, Paco Casares (Gasolina hijo), José Mercé, y al toque de Moraito Chico (ya fallecido) heredero de éste su hijo Diego del Morao, el Niño Jeros o Diego Amaya. Pero aparte de los flamencos “ortodoxos” de Jerez hay fusionadores del arte flamenco como Tomasito o El Canijo de Jerez, del grupo Los Delincuentes. También está Cádiz, deléitense sí no con la Niña Pastori. Huelva también tiene su soniquete, pero lo que más suena por esa zona es el Fandango, proveniente de Huelva, existen diversas variedades, ya que cada pueblo tiene su peculiar Fandango. Recordemos al Cabrero, sus cantes reivindican una Andalucía de señoritos y despojada de sus tierras, pero éste es de un pueblo sevillano. Aunque sí nos desplazamos al norte de España tenemos la Capital, un cantaor como Arcángel (Huelva) o Potito (Sevilla) provenientes de Andalucía han hecho grandes cosas en la Capital que sigue siendo la verdadera fuente del folclore de España y su quinta esencia en cualquier expresión española. Potito hizo una breve aparición en la película Pactar con el Diablo, con Al Pacino como coprotagonista. También tenemos en YouTube la famosa actuación de Miguel Poveda, catalán, de Badalona, pero famoso en toda España con su espectáculo llevado al gran Teatro Real. De tierras catalanas es Maite Martín. Pero sin irnos de Madrid tenemos que acordarnos de Diego el Cigala, y su gran disco Lágrimas Negras, junto con el pianista cubano Bebo Valdés. Pero si nos desplazamos a Cataluña tenemos un fenómeno ganadora de Grammys y protagonista de vídeos como lo es Rosalía, de Rosalía se ha dicho mucho y se seguirá diciendo. Unas palabras que la definen son innovación y talento,  precursora, y con fuerte personalidad propia. En Cataluña existen otros cantaores y tocaores, no sólo Maite, Miguel y Rosalía. Existe el excelente Cantaor Duquende, de Sabadell, y los hermanos Cañizares al toque, también está el peculiar y espectacular músico de culto Muchachito Bombo Infierno. Y si cruzamos el Mediterráneo tenemos a Concha Buika en Palma de Mallorca, producida por Javier Limón, productor de voces femeninas del panorama flamenco. Pero retomando el tema de Rosalía se debe considerar que es un hito, ya que ha internacionalizado el cante flamenco y haciéndolo Flamenco-Pop, está llenando estadios, ha actuado en el Primavera Sound, sus vídeos atestiguan su carácter innovador sin perder las raíces por antonomasia más flamencas. Ha actuado en Madrid, en CasaPatas, y ella es de un pueblito catalán llamado San Esteve de Sas Roviras, catalana de padre y madre, ya que se llama Rosalía Vila Tobella, y lo más importante, de ella se están diciendo cosas como que es una vieja cantando, dicho esto por Pepe Habichuela, guitarrista flamenco importantísimo en el panorama actual. Rememora su voz a Antonio Molina por esos requiebros y esas notas sostenidas salidas de su joven garganta, su voz recuerda a cantaores viejos, como la Niña de los Peines. Escuchen a Rosalía, una flamenca que puede ser artista pop y no dejar atrás su estilo flamenco. Escuchen sus personales temas La Hija de Juan Simón, Catalina, y el tema del maestro Morente transformado por ella Aunque era de Noche, pocas cantaoras se definen con esa personalísima voz y esa manera de hacer en un escenario. Sus conciertos con el guitarra/productor Raül Refree son excelentes, el guitarrista toca un flamenco con ritmos que recuerdan a los de la música electrónica, también ayuda a su peculiaridad flamenca esa personalísima manera de tocar, es un gran productor musical que ha producido también a Silvia Pérez Cruz, también catalana y una cantante de excepcional talento, un gran disco protagonizado por ambos es Granada, recomiendo la versión especial. Tampoco quería dejar en el tintero al Niño de Elche y su peculiar forma de hacer flamenco, él lo llama heterodoxo, para callar las bocas que lo sacan de la vertiente flamenca tradicional, tiene temas como El Comunista y Nadie que valen la pena echarles oído. También hay un cantante interesante dentro de las entretelas flamencas o que fusionan el flamenco, este músico es Miguel Campello Chatarrero, un cantante proveniente del grupo de flamenco-rock El Bicho. Ante todo escuchen a todos los grandes músicos aquí citados, pero sobre todo escuchen a Rosalía, vale la pena oírla. Tiene reminiscencias antiguas, sonidos conocidos, sonidos ya olvidados, es una expresión personalísima y el toque de la guitarra de Raül Refree no se define como un palo flamenco al que atribuirle una característica y/o etiqueta tradicional flamenca. A mí parecer creo que están haciendo un flamenco revolucionario.

Artículo sobre novela (Juan A. Herdi)

1547127022402

Cecilio Olivero Muñoz

Cibernética Esperanza (capplannetta.com)

Senzala Colectivo Editorial

«Todo ocurre por una razón que no entendemos», afirma el narrador del relato en un momento dado, cuando ya tenemos una idea clara del camino recorrido por el protagonista, Casimiro Oquedo Medrado. Tal vez por ello, porque se nos escapa el porqué de las cosas, lo que motiva los hechos y quizá el sentido de la vida, no hay excusas o voluntad de justificarse, simple y llanamente hay una descripción de escenas que componen una vida, unos retazos que se van sucediendo de un modo aleatorio.

Tampoco hay por parte del protagonista un acto desesperado de rebeldía, no se rebela, no lanza una diatriba contra su vida ni por los hechos que se producen en ella, no hay un grito de angustia por todo ese sinsentido que le envuelve a él, a su narrador, pero también a su autor y en definitiva a todos nosotros, lectores y no lectores. Si le encierran en un centro psiquiátrico, vale; si le dan el alta y lo sacan de ahí, también vale. Así es la vida, al fin y al cabo. La vida de ahora, hay que precisar. A veces somos meras piezas de un rompecabezas que desconocemos y el componedor del rompecabezas va ensamblando las piezas que tampoco tienen un lugar único en el conjunto.

Por ello quizá haya que leer este libro -¿Novela?¿Colección de relatos o de retazos que tienen su independencia narrativa respecto al conjunto?¿Biografía?¿Confesión?¿Tratado de la realidad? Hay que recordar que estamos en el tiempo de la no definición–, porque muestra una nueva actitud ante la vida, ya no es el grito ante Dios o ante la Historia, es simple y llanamente la descripción de lo que ocurre sin más, ni siquiera hay un objetivo, o puede que el objetivo sea la propia escritura. Ya que no podemos entender la razón de las cosas, escribimos y leemos porque sí, sin más, sin ni siquiera la intención de buscar un cierto orden.

Estamos ante un nuevo modo de entender la realidad y por ende la escritura. La tecnología, sin duda, ha cambiado la forma de mirar y de sentir, nos ha individualizado aún más, pero no para ayudarnos a determinar más el yo, sea esto lo que fuere, sino para aumentar más nuestra soledad, la desnudez de nuestras vidas, la impotencia ante tanto caos. Sí, nos seguimos relacionando, es verdad que nos reunimos con otras personas para hablar de libros, de política o de fútbol, nos casamos, nos liamos, nos divorciamos, formamos familias u otras formas de relación o acabamos buscando salidas terapéuticas –psiquiatras, psicólogos, escritura, reflexión, arte–, como se ha hecho toda la vida, pero ahora todo es de forma diferente. Tal vez lo que nos falta es lo antes referido, el acto de rebeldía, ese acto de miedo o de revuelta de Caín ante su destino que, sin embargo, asume. Ya no creemos ni en la revolución, ni en la democracia, ni en la tribu, ni en nada. Estamos solos con nuestra propia soledad. Quizá nunca la soledad fue tan evidente como en nuestra época, cuando vivimos en grandes ciudades y tomamos el metro junto a miles de personas, pero cada cual atiende solo a su teléfono multifunciones. Cibernética soledad.

Tal vez por ello hay que leer este libro, el personaje que deambula por sus páginas es un reflejo de lo que somos, y esto es lo que une el relato a una luenga tradición, la de la literatura como espejo. Mientras, no es baladí, el título nos brinda la existencia de alguna esperanza pese a todo, aunque sea una esperanza cibernética.   

3er número de la revista Nevando en la Guinea.pdf

img_2613

3er número de la revista nevando en la guinea.pdf

Capplannetta-Barcelona-Caracas (Cecilio Olivero Muñoz)

IMG_2595

Quiero subrayar tres rincones de Internet que son a mi parecer interesantes y están marcando (en algunos casos) tendencia, y que en otros, si no tendencia, tienen cierto interés dentro del ámbito cultural y/o literario y todo a coste cero. En principio lo que se está haciendo en temas como la literatura, el videobloging, o el vídeo ensayo a coste cero tiene dos lugares concretos en la geografía global y son Barcelona y Caracas. En el vídeo ensayo tenemos en Barcelona a la gente del CCCB (centro de cultura contemporánea de Barcelona) y su sección difundida en YouTube: Soy Cámara; vale la pena, recomiendo sus vídeos ensayos, hablan de temas de máxima relevancia cultural y sin dejar atrás la postmodernidad tardía en la que respiramos en la actualidad emergiendo desde la asfixiante chabacanería que impera en la lengua española debido a la bazofia televisiva. Tanto las conferencias (altamente recomendables), como los vídeos ensayos están elaborados por gente interesante, gente como pensadores, escritores, profesores de universidad, profesionales audiovisuales, artistas, ensayistas, poetas. Después está la gente de Play Ground, sus mini vídeos (vídeos de entre dos o cinco minutos de duración) sobre temas de actualidad han subido en nivel de usuarios en unos pocos años. Considero que están a la altura de las circunstancias y tanto política, como culturalmente, como también en temas literarios y otros temas diversos de reivindicación social como lo son la homofobia, el racismo, y la sociedad actual dentro de una estética moderna e innovadora, son un referente en el videobloging del momento que abarcan tendencia y la actualidad más relevante, lo recomiendo. Toda esta gente trabaja desde Barcelona, pero hay una ciudad caribeña que en el panorama literario están haciendo cosas interesantes, gratuitas y revolucionarias. Hablo de Caracas, capital de la República bolivariana de Venezuela, país bloqueado económicamente por Estados Unidos y Europa, país que lo tiene difícil en su día a día pero que en el tema literario están haciendo su propia revolución cultural dentro de la revolución política, que aunque no sea lo satisfactoria que quisiéramos, en el panorama literario está dando pasos de coloso. Hace unos días se celebró la FILVEN (feria internacional del libro de Venezuela) y pudimos ver a gente como el novelista José Negrón Valera, autor de la novela Un loft para Cleopatra, a la poeta Yanuva León Guzmán, autora del poemario Como decir cántaro, al novelista y cuentista Gabriel Jiménez Emán y a la gente de la Editorial El Perro y La Rana (editorial del gobierno), también a la gente de la Editorial Madriguera y a la gente de la Agencia literaria del Sur, con Dannybal Reyes Umbría como presidente y todo su equipo. En la Editorial El Perro y La Rana pueden disfrutar de un inmenso catálogo de literatura gratuita (entre éste catálogo se encuentra la novela antes mencionada de José Negrón Valera), también tienen a la Editorial Estrella Roja, con otro extenso catálogo gratuito ideal para gente de pensamiento de izquierdas. Les doy un par de enlaces : www.agencialiterariadelsur.com Hagan clic en la sección Estafeta Postal Sur, la recomiendo con efusividad. Más literatura gratuita en Venezuela: https://agencialiterariadelsur.com/doce-editoriales-venezolanas-que-ofrecen-libros-para-descarga-gratuita/