Cinefilia-Cecilio Olivero Muñoz

GENA Y JOHN

MATRIMONIO Y DESEQUILIBRIO 

 

Sin duda el tándem por antonomasia en la historia del cine estadounidense independiente es la pareja singular entre John Cassavetes y Gena Rowlands. En los papeles que interpretaba Gena siempre había una locura y una rareza que no difería demasiado en la vida conyugal de la pareja. John Cassavetes es la originalidad, es la perseverancia a través de la cámara; su mujer y musa, Gena Rowlands, es sin duda la actriz dotada con sesgo de cordura y de locura. Gena interpretaba papeles de mujer trastornada. Al margen del arquetipo de madre y ama de casa tradicional, actuaba a la perfección con un desequilibrio que conducía a una impronta entre director y actriz protagonista, encarnando la decadencia conyugal. Gena interpretaba la esposa desequilibrada y lo hacía con tanta perfección que emanaba aires de locura profesional. Era grandioso verla conjugar a la mujer en discordancia con la idea que se tenía de mujer estadounidense y esposa felizmente casada en armonía. La relación del matrimonio pasaba por varias crisis, no sólo en las películas en las que Rowlands y Cassavetes ejercían cada uno su labor, sino que eran un matrimonio difícil y totalmente contrapuesto al matrimonio estereotipado obligado a ser una pose en la sociedad norteamericana de los setenta.

 

Era ver a Rowlands actuar y resultaba por completo creíble. Hacía un claro papel de mujer enajenada, con verdadero desequilibrio que proyectaba a la perfección una sociedad aberrante, enfermiza, de pura fachada y maquillaje de apariencia fingida tras un mundo convencional, anodino y demente.

 

En películas como Gloria (1980) o Noche de estreno (1977) Rowlands ejercía una traspapelada función interpretativa con una responsabilidad que llama la atención. Gena es un animal interpretativo, creando en el espectador una ligera idea de lo que John era capaz de transmitir a través de su musa y esposa.

 

 En el film Una mujer bajo la influencia (1974), Gena ofrecía veracidad ante un papel de mujer fatalista y con una locura que hacía creíble al mismo tiempo que se aproximaba al contexto de crisis matrimonial en una sociedad hipócrita y con una doble moral aberrante. Recomiendo el cine de esta pareja de genios. Un matrimonio distinto con diferencias reales, en su vida dentro y fuera del cine, aunque con una filmografía especialmente interesante. Son un singular retrato convincente, un calco de lo que nuestra sociedad moderna oculta tras las trasparencias de la hipocresía. No es de extrañar que esta pareja creara unas películas que ponían de manifiesto la verdadera razón de la América infeliz, con un cierto interés en aparentar un mundo falso que llevaban a extremos de verosimilitud.  Los clichés tan profundamente originarios de una familia blanca y de clase media en un mundo completamente sesgado hacia la más absoluta inercia de la cáustica matrimonial. 

 

No dejen de ver cine de estos dos monstruos de la historia del cine independiente. Quiero recordar otro título dirigido por el hijo de esta pareja. Nick Cassavetes, la película en castellano se hace llamar El Diario de Noa (2004) donde Rowlands hace un papel magistral. En inglés la película se titula (The notebook) y Argentina, México, Chile y Venezuela se titula (Diario de una pasión) donde se puede ver al hijo de Cassavetes poner sus apellidos a una cima que no deja indiferente a ningún seguidor de esta familia de creadores. Altamente recomendada para aquellos que sufran la enfermedad de Alzheimer a quemarropa. 

Cinefilia-Cecilio Olivero Muñoz

Una historia verdadera (1999)

David Linch

 

Estamos ante algo más que una simple road-movie. La película nos resulta tierna sin ser por ello empalagosa, no cae en la cursilería, siempre con los sentimientos a flor de piel. Debido a los hábitos alimenticios y otras martingalas, el protagonista entiende lo corta que es la vida y lo fácil que es hacer el bien por los demás, pero aún más por nosotros mismos. Ese es el primer paso de una cadena de acontecimientos que va en aumento a medida que avanza la película.

 La sinopsis en sí es muy sencilla y simple. Este anciano se entera de la convalecencia de su hermano menor y para encontrarse con él recorre un largo territorio montado en una cortadora de césped. Viaja con lentitud, con parsimonia, hecho que da lugar a la aventura en el trayecto, ya que la historia no está en el destino, sino en el camino.

 Este hombre acaba entendiendo lo corta que es la vida. Y se decide a hacer este viaje, sin importarle la lentitud, para ver a su hermano, para saldar cuentas frente a un pasado del que tiene remordimiento. En la película suelta una perla definiendo su juventud. Toca el corazón cuando un tanto resignado, asume que ya pasó su momento.

El desarrollo de la historia se va desenvolviendo justamente pueblo a pueblo, milla a milla, y desde el primer momento intuyes que va a ser una película de las que emocionan. De las que dejan huella. De las que nos muestran la cara redonda de la vida desde la telúrica idea de que todo el mundo es bueno, y que hay esperanza en la humanidad.

También es un espejo frente a otro donde se cuenta una historia que tiene que ver con la sociedad moderna, donde se retrata un oropel caduco y no falto de costumbrismo de la vida real, a veces edulcorada por un Hollywood de largometrajes vacíos de emociones.

Pero cabe reseñar el viaje, que es lo interesante de la trama urdida con gran exigencia actoral. Se descubre que toda la aventura en su intenso viaje por la Norte América profunda es un descubrimiento para el espectador, ya que contiene un cálido homenaje que recae en una bonita historia que se va hilvanando pueblo a pueblo, anécdota en anécdota y personaje a personaje dejando una huella con una impronta humilde y veraz, recayendo en la fuerza expresiva de cada actor y, por ende, en cada personaje en sí. Se muestra una profundidad poética de la sociedad, siempre absurda donde no predominan los sentimientos ante la vorágine del vivir.

Cabe mencionar un diálogo en el que se habla de un incidente de la segunda guerra mundial que deja su hiel en las almas en pena de la Norteamérica combatiente.

Es a la vez, una poesía posmoderna de la que te emociona en los detalles más inesperados. Con ella te das cuenta de que la vida es breve, que debes dejar tu orgullo y entregarte al amor por esa misma razón, al amor entre todas las cosas de la vida. Debes de mirar la vida con la parsimonia de un viaje lento en el que la verdad no está en el destino, la verdadera esencia de la vida está en la suma de personas que vamos encontrando a lo largo del camino.

Cinefilia-Cecilio Olivero Muñoz

La isla interior (2009)

de Dunia Ayaso

y Félix Sabroso

Tres hijos sufren la herencia de sus padres. Les afecta una tara psicológica, aunque eso no quita que tengan las mismas preocupaciones, satisfacciones o carencias que cualquier padre. Con un excelente reparto —Alberto San Juan (Martín), Candela Peña (Coral), Cristina Marcos (Gracia), Celso Bugallo (Juan, el padre) y como madre Geraldine Chaplin (Victoria)—, este filme es tan sugerente como también desgarrador. Estamos ante un suspense/drama que exterioriza muy bien lo que una enfermedad mental supone y puede ocasionar, no solo para los progenitores, sino para los hijos como víctimas de la descendencia injusta que éstos sufren.

Tener una enfermedad psíquica es algo complejo. Y por ese gran esfuerzo, tanto en la interpretación como en la credibilidad de estos grandes actores, incluidos los actores secundarios, que realizan una película que no dejará al espectador indiferente. Pero más complicado es para los personajes su rutilante día a día. Es importante recalcar que los actores logran que cada personaje sea creíble, llevándolos a un estrato más allá de la interpretación, porque se sumergen en el abismo de cada uno de ellos. Si la valoramos mediante el estigma sufrido, esta película no deja cabos sueltos. El estigma que sufre toda la familia se exterioriza y se interioriza. Es como tener miedo a su actitud en la que ellos mismos tienen como comportamiento una debilidad y una personalidad que los hace frágiles, ya que les ocasiona descrédito y miedo a los tres hijos por igual, y la culpabilidad del padre les muestra el lado oscuro de la enfermedad.

Los actores realizan un trabajo interpretativo excelente. Es una interpretación tan profunda la que llevan a buen puerto que a veces la ficción supera la realidad. El dramatismo de los cinco protagonistas es sugerente y embaucador, es arriesgado y verosímil. A pesar de lo que trasmiten el elenco está totalmente compenetrado. El personaje de Victoria posee una angustia un tanto optimista, debida a que ama y entiende a su marido enfermo. Sin embargo, el padre, a pesar de su enfermedad psíquica (esquizofrenia) denota preocupación por sus tres hijos. Son padres que viven alternando el bienestar como progenitores con el hecho de ser felices pese a sus limitaciones, hecho que tanto al padre como a la madre los acondiciona tanto que estos crean un atisbo de familia disfuncional creíble.

Huelga decir que, aunque los hijos finjan una inclinación de ser padres, o tener pareja, a veces es preciso evitar serlo, porque ese anhelo se convierte, o puede convertirse, en una total pesadilla. Ninguno de los hijos del matrimonio es apto para tener hijos. Y la cinta plantea problemas de identidad que son especialmente oscuros ante la posibilidad de una vida aparentemente feliz.

Cabe destacar los personajes de los hijos tan marcados, y subrayo en especial a Martín (Alberto San Juan), profesor de literatura y escritor, como el personaje más elaborado de la película. También es destacable el personaje de Coral (Candela Peña) que interpreta un papel con gran deleite de matices en su capacidad como la gran actriz que es, llevando a consecuencias extremas el hecho de ser señora de la limpieza y amante del marido/jefe a la vez. También cabe destacar el personaje de Gracia (Cristina Marcos) en los que cabe resaltar su interpretación en su labor como actriz de una serie, como en el papel de hija y enferma psíquica, lo que indica su gran versatilidad actoral.

No dejen de ver esta película, tanto si son enfermos psíquicamente como si no.

 

 

 

 

 

 

Cinefilia-por Cecilio Olivero Muñoz

The Hours, Las Horas

2002

Dirección: Stephen Daldry

Adaptación de la novela

de Michael Cunningham.

 

 La sexualidad es algo muy personal. Y también púdico, tanto que muchas veces tendemos a autocensurarnos por el qué dirán. La autocensura es un lastre que nos condiciona y nos encamina hacia una crisis tan afectiva y emocional que muy pocas veces salimos indemnes.

Vivir de las apariencias es un error tan sumamente perjudicial que nos desangra la existencia para dejarnos morir mientras la vida nos pasa. Se debe ser valiente por y para afrontar la opinión de las personas equivocadas y necias. La vida es un cúmulo de padecimientos que nos mella las libertades básicas. Y si nos sentimos cohibidos y carentes de amor propio de cara a la galería, por mera fachada, acabaremos por engañarnos, y eso es un preámbulo nocivo para nuestra autoestima.

Esta película trata de tres tipos de mujeres. De mujeres sufriendo una carga emocional que las relega a la frustración irremediablemente; de hombres paridos por mujeres que sufren por estas mujeres sin ellas pretenderlo; y de hombres que viven un autoengaño del que son partícipes como en un castillo de naipes frágil y vulnerable, que la sociedad de hoy y no demasiadamente antaño, les impone de manera aberrante y escandalosa subrayando su ignorancia.

Tres mujeres al unísono se enfrentan a una causa estéril en la sociedad moderna. Desde tiempos decimonónicos hasta la vida actual en sus circunstancias. Una de ellas es Virginia Woolf; las otras dos, personajes al uso como un río donde desembocan las circunstancias de una manera lésbica de vivir que tiene connotaciones adversas. Tanto para sus parejas como para sus descendencias.

Estas mujeres que eligen una vida equivocada por contentar a una sociedad errónea, falsa, equivocada, prejuiciosa e hipócrita también, son un caldo de cultivo del que no saldremos ilesos, y así perjudicamos a aquellos que nos quieren. Sobre esta película hay un clarísimo mensaje, ya que es un drama en tres épocas distintas. La trama se sustenta en las relaciones lésbicas y sus resultados caóticos, cuando, en contra de lo que la sociedad impone, y llevando una vida fingida y artificial, se agazapan matrimonios en unas vidas a contrapelo. En unas vidas que están totalmente vacías.

La cinta, repleta de buenos actores, Nicole Kidman (galardonada con un Oscar), Meryl Streep y Julianne Moore, refleja personajes que viven vidas tóxicas y nocivas porque aman, porque tienen sentimientos, porque se entregan a contracorriente de lo que ellas realmente ansían.

Dicen que la bondad de una película es un ingrediente aportado por el guionista; otros dicen que es tarea y éxito del director; otros piensan que está en el montaje. Pero yo creo que lo que importa es el guión. Sin un buen guión confeccionado con tesón y cuidadosamente elaborado la película no funciona. Vean esta película. Digiéranla y saquen sus propias conclusiones, comprobarán que no les deja indiferentes.

 

 

Cinefilia-Por Cecilio Olivero Muñoz

Una Pura Formalidad

1994

Giuseppe Tornatore

 

 

Un escritor llamado Onoff es detenido en una noche lluviosa en la campiña francesa tras haber asesinado a una mujer. Es capturado por los gendarmes y llevado a una especie de castillo en las montañas. El inspector que lo interroga al averiguar quién es el tal Onoff descubre que es un escritor afamado por él leído. El interrogatorio se convierte en una narración en sí repleta de recuerdos y flashbacks a través de un interrogatorio a dos bandas, en un diálogo interesante el inspector le muestra la contradicción a la cual estamos inmersos. Hay elementos metafóricos que aluden al oficio de escribir y lo que esto supone. Está claro que este escritor ha cometido un delito. La película da un giro copernicano en su final. El comisario indagando en las pesquisas del asesinato, ya que se sabe que el protagonista ha matado a una mujer, al final resulta evidente que es llevado a la cárcel.

Cabe advertir al público lector que no es por casualidad el nombre de Onoff, ya que lleva implícito algo más que el apagado-encendido de un artefacto; el apelativo es una dicotomía existencial que desemboca en lo que significa el nombre en sí. Entiendo que el nombre es una característica entre la dualidad del personaje protagonista y lo que este significa. La dualidad entre el bien y el mal, la vida y la muerte, la noche y el día. Es un enfoque donde se contempla al ser humano dentro de una bipolaridad ante esta metáfora evidente.

La cinta es un thriller con alto suspense llevado al teatro y a la gran pantalla. Tornatore nos plantea una metáfora visual rica en detalles como el tiempo adverso que hace en una noche lluviosa. También el cepo que está en los contornos de la comisaría es un elemento metafórico y persuasivo, es un excelente símbolo de que es imposible escapar de la metafísica de la vida. El elemento de la leche caliente es de un simbolismo bastante atractivo. También ocurre que tras haber encontrado una mancha de sangre en su camisa cuando está lavándose en el baño lúgubre de la comisaría es un punto de no retorno, ya que lo intenta destruir y hacerlo desaparecer, pero al ser una tarea imposible acaba comiéndolo.

Otro elemento característico es el ambiente de tormenta y las goteras que tiene el obscuro castillo. Ya que llueve adentro y llueve, como es lógico, también afuera.

Al comienzo, el protagonista se revela contra la autoridad, y se contradice constantemente. Pero al paso de la cinta y la confianza hospitalaria que el comisario (Román Polanski) le ofrece al interrogado se le suelta la lengua.

Al final de la película descubres que nada es lo que se esperaba. Ya que todos pasamos por un interrogatorio a lo largo de nuestras vidas, pero muy pocos pueden omitir las culpabilidades de nuestros errores. Es nuestro deber o no eludir a la justicia, aunque el destino sea lluvia y frío, aunque no imaginemos lo que el destino nos tiene preparados. La vida es como las olas del mar. Aparece una ola y segundos después aparece la siguiente igual e idéntica.

 

 

Cinefilia-Cecilio Olivero Muñoz

Pequeña miss sunshine, 2006

Dirección: Valery Caris, Jonathan Dayton

 Comedia-Drama

 

Empeñados en ser ganadores y no perdedores, todos nos confrontamos con un rotundo porqué que nos hace entender la esencia de esta vida. Pierden los personajes de esta película la insensatez a medida que van soltando el lastre incómodo que los hace febles y frágiles.

 En una familia de cuatro miembros, con dos personas más como añadidura, todo acaba siendo un “ahora más difícil todavía” como en un circo de cachivaches oropelados. 

La niña, la pequeña miss sunshine, está obsesionada con los concursos de misses. El padre es un profesor de autoestima y liderazgo, aunque un perdedor en potencia, con altas dosis de moralina y con una sensatez podrida. La madre, una ama de casa frustrada, a la que percibimos claramente como una madre a la que estamos acostumbrados, por eso la adoramos, y el hermano mayor también es un colmo de obsesiones, ya que ha hecho voto de silencio y quiere ser piloto de avión, pero el tiempo le va dando una colleja que también acaba por enamorarnos.

En esta ensalada sin gluten se unen dos personajes más, el abuelo, que es un yonqui y un sibarita del placer inmediato a una edad madura, y el cuñado gay, un intelectual experto en Proust, abandonado por el novio y que acaba en un intento de suicidio fracasado, lo que desemboca en su ruina afectiva, aunque no moral.

Hay que dar énfasis en la palabra “perdedor”, ya que es late motiv de toda la familia, es el gran acicate del que todos tratan de huir como si de una enfermedad contagiosa se tratara, y todo el plano envolvente a esta ácida foto de familia parece divertirnos con el bálsamo repleto de sarcasmo y realidad. La película está repleta de guiños al espectador. Es como si quisiera hacernos entender que hay cosas mejores que el hecho de ser un ganador, o del acto casi fantasmagórico de ser un perdedor nato, que es lo que todos somos en realidad.

Al final acaba la familia en un conmovedor viaje del que, de manera divertida, la familia vive una aventura tras otra para que cada cual recobre sus señas de identidad como personas en su plena esencia.

Todos los personajes van siendo desprovistos de una condición sensata que los acaba desengañando a medida que el viaje avanza. Todos tienen un concepto de la vida que nos acaba conmoviendo.

Parece que nos invita a ser felices antes de ser como la sociedad dicta y quiere que seamos. Y acaba por darnos un mensaje sublime y no subliminal, ya que es evidente, que hay que ser felices sin luchar por clichés, tópicos irrelevantes y estereotipos sin importancia.

Es todo un código de conducta que todos nos debiéramos de aplicar porque la vida es breve.

 

Cinefilia por Cecilio Olivero Muñoz

Parásitos

2019

Director: Bong Yoo-ho

 

Una familia coreana de cuatro miembros, sin empleo, ha diseñado un plan muy gracioso, a la vez que inquietante. Consiste en vivir de lo ajeno de manera descarada. Empiezan desde su casa ubicada en un sótano a robar wifi y a realizar todo tipo de artimañas.

De forma muy fácil consiguen que les contrate una familia rica para trabajar a su servicio. La película es de un humor sutil, ya que, mientras fingen no ser familia entre sí, se van apoderando de todos los objetos, hasta de la casa y el coche.

Tienen un plan urdido tan meticulosamente satírico que empiezan a vivir deliberadamente de los demás. Así, como suena. Se introducen en comederos sociales, y hasta se emborrachan en la casa de la familia rica mientras la familia dueña está fuera. Para llegar hasta donde han llegado han trabajado concienzudamente.

Se convierten en impostores profesionales. Nada les hace pensar en la cinta que lo que todo comienza como un acto de supervivencia y comedia acabará de esta manera. Estos gorrones profesionales empiezan a perder su credibilidad y mantienen una impostura totalmente diseñada para vivir del cuento.

Acaban, como era de esperar, mal. Se podría decir con el agua al cuello. A sabiendas que perpetran su papel de parásitos comunicándose por WhatsApp, hacen un apropiacionismo de puro descaro y cara dura.

Está película, que ganó en Hollywood un Óscar a la mejor película en lengua no inglesa, es una cinta sarcástica, ácida e irónica. Resulta reveladora, pues vivimos en tiempos intempestivos. Considero que apropiarse de lo que otros consumen es todo un aliciente contemporáneo, y no me refiero a que te gorreen el wifi, en este mundo del gran capital mucha gente sobreviven como parásitos.

El mundo capitalista tiene un orden piramidal. Pues los jerarcas roban al pueblo, pero gente del pueblo vive del pueblo.  De sus semejantes. Ya que, si los mandatarios son ladrones la gente, obrera también lo será, aunque no siempre.

El concepto de “parásito” está tan en boga en nuestra sociedad que no se dan puntadas de aguja sin hilo mientras haya incautos.  Estamos en una era de apropiación indebida, de asalto electrónico, todos aquellos que están fuera del marco en tecnología es verdaderamente libre.

La película hace evidente una reflexión al mundo moderno, incluso es una metáfora del mundo cosmopolita, de los parques temáticos de las grandes ciudades, el mundo del ahora, del hoy; hay tantas estafas y fraudes que hemos conseguido que este planeta sea una vil trampa. Hemos conseguido que seamos desconfiados mezquinamente. Hemos conseguido que Internet sea un cautiverio.

 

 

Cinefilia-Cecilio Olivero Muñoz

LARS VON TRIER

CINEASTA VALIENTE Y ORIGINAL

 

Sin duda, Lars Von Trier es un cineasta irreverente y con una opinión a menudo polémica. Establecidas las reglas en el manifiesto Dogma 95, estamos ante todo hablando de un innovador que resulta sardónico, explícito y con un cine sin ningún parecido al hollywoodiense. 

En su película titulada Los Idiotas, una muestra de expresión totalmente ácrata y totalmente incómoda en la que un grupo de jóvenes daneses se fingen enfermos psicológicos como si fuese un juego o una broma, un tanto macabra, hay que decirlo, vemos a un cineasta peculiar a la manera más verídica y valiente. 

Siguiendo una trayectoria siempre ácida y mordaz, a la vez que única y original, nos conduce donde quiere. En películas como Melancholia o Nymphomaniac vol. 1 y Vol. 2, lleva a cabo un alarde de cinematografía que no deja a nadie indiferente. Todo ello sin efectos especiales y de la manera más natural. 

Lo vemos como un director y guionista de culto, también un excelente director de fotografía. En el festival de Cannes hizo unas desafortunadas declaraciones sobre Hitler y el holocausto. Hecho por el cual la dirección del festival lo descartó para futuros festivales declarado como persona non grata. Pero aún así, lo considero el director más valiente e interesante de toda la filmoteca europea. 

Ya apuntaba maneras con su película final de carrera en la escuela nacional de cine de Dinamarca,titulada El Elemento del Crimen, que dejó anonadados a profesores y alumnos, por su contenido sugerente y original.

Hoy por hoy es un director que se sale de lo normal rompiendo el mar helado a golpes de hacha, como diría Frank Kafka. Es inevitable que no sea polémico, con una ambición desmesurada, pero juega con luz natural e historias interesantes (que a veces sientes o te hacen sentir vergüenza ajena) que rozan el disparate, y el absurdo como denuncia social. 

Él es parte del movimiento Dogma 95. Huelga decir que en su trabajo la iluminación natural, los planos secuencia y ningún atisbo de efectos especiales vuelven su cine talentoso, con personalidad propia y con un sello cinematográfico con la conscientemente impronta tan suya que yo creo que si no polemiza revienta, no lo puede evitar, ya que le gusta meter el dedo en la llaga.

En las dos entregas de su proyecto Nymphomaniac paga un alto coste, ya que es tan puro y convincente como la verdad misma. Rozando la pornografía, recuerda a las películas nórdicas, aquellas que veía en los cines X el protagonista TravisBickle, de Taxi Diver, en el gran maremágnum neoyorquino.

Vean a Lars Von Trier. Les dejará estupefactos a veces, otras, nos hará reír, pero es divertido que un cineasta tenga su propia y legítima personalidad cinematográfica. 

 

Cinefilia-por Cecilio Olivero Muñoz

 BIGAS LUNA Y SU FILMOGRAFÍA

 

La filmografía de Bigas Luna es de una intensa sugerencia sexual, con una violencia de género que no te deja indiferente. Posee imágenes de erotismo con fantasías provocadoras que, viendo la gran filmoteca que abarca, le convierte tal vez en todo un advenedizo filántropo sexual.

 

En ellas encuentras fantasías erótico-sexuales y también surrealismo. Algunas de sus películas están catalogadas como películas de culto. En una película de culto debe haber un factor original y que hagan meditar al espectador o destapar, también, las tendencias más hilarantes y corrosivas por medio de las imágenes donde repasa toda una clase de atributos dentro de la sexualidad para quien que las vea.

 

El cineasta catalán lleva al erotismo todo un sinfín de imágenes que convierten al espectador en voyeur único de la experiencia cinematográfica. En todas sus películas hay un sugerente guiño al espectador. Encumbra lugares como Bilbao, la Catalunya de la costa, Barcelona, al tiempo que homenajea el mar y todo lo que eso conlleva.

En algunos casos resulta inquietante, transgresor y es un innovador en la filmoteca catalana y española. Creo que sería importante enumerar grandes películas.

Como por ejemplo Caniche y Lola, también Bilbao y Jamón, Jamón, o Bambola, en todas ellas hay una vertiente sexual, pero también violenta en los que concierne al aspecto masculino contra la feminidad.

Es cine erótico, la mayoría, ya que en sus películas resalta temas como la zoofilia, la vertiente masculina y femenina en un plan muy acentuado sexualmente destaca toda la curiosidad del sexo como un gran tótem de alta tensión. Le gustan las imágenes sugerentes que en el argot erótico tienen mucha versatilidad.

Cabe destacar películas que se han aposentado en nuestro ideario colectivo como lo son Huevos de oro, o La teta y la luna. Donde hace todo un homenaje a la charnegada del momento.

Pero en otras películas se pone serio, y además de atraer hacia el voyeur fílmico cierto bagaje de culto, también es capaz de hacer crítica social, crítica histórica, y crítica algo chovinista a ratos, siendo detractor y admirador de una gran dignidad en los aspectos más plurales de la España de esta catalanización, tan actual como frenética.

Huelga decir que empezó escribiendo relatos, y estos fueron llevados a la pantalla en lengua catalana. También es un gran admirador de Dalí y las barretinas, y del estereotipo surrealista por antonomasia. Siempre fecundo en el mundo de los sueños. Es un gran entusiasta de los planos oscuros en su filmoteca de los primeros años como cineasta. Pero en última estancia resulta más luminoso y todo un gran admirador del mar y su guiño al espectador que haya visitado la costa catalana en alguna ocasión.

Podemos catalogar a Bigas Luna como un gran entusiasta de contar historias haciendo énfasis en la feminidad y en detalles primitivos, a la vez que modernos. Es todo un lenguaje visual que nos hipnotiza y nos evade abstrayéndonos hacia la perversión sexual y la moraleja que todo narrador de historias debe llevar a cabo.

Son personajes todos muy de la tierra de España, con elementos icónicos y representativos de la cultura occidental, y con detalles humorísticos y también trágicos. Su actor fetiche es Javier Bardem. Este director toca todas las vertientes musicales, desde el folclore francés hasta el flamenco, desde la música clásica al ambiente psicodélico, desde la música máquina a las sevillanas.

Es preciso recordar títulos como Yo soy la Juani donde fotografía de manera excelsa la juventud de extrarradio alrededor de las grandes urbes catalanas.

Es todo un crítico de la sociedad actual. Vean al gran Bigas Luna. Vean su filmoteca. Murió en 2013, justamente el 6 de abril. El mejor homenaje que se le puede hacer es ver su cine.

 

Cinefilia por Cecilio Olivero Muñoz

LA SUSTANCIA 

Coralie Fargeat, 2024

 

La película trata sobre los efectos adversos y las consecuencias de adquirir un producto en el mercado. En un mercado totalmente clandestino.  El lema de la “sustancia” es: no lo olvides, las dos sois una.  A la vez que espanto, tiene una perversidad que la hace ácida y corrosiva ante los ojos del gran público. 

 

Una actriz en decadencia trabaja en un programa televisivo. Sufre en sus carnes los entresijos del Show, el uso a capricho de la gente, la manipulación tóxica de la televisión, el culto a la belleza a la que estamos sometidos y acostumbrados por no decir amaestrados. Es todo un compendio de metáforas, que cada uno escoja cuál habla de él. Sus consecuencias, el hecho de querer ridículamente ser más joven es una característica de este tiempo adoctrinado para y por la cirugía y el bisturí, hay que ser guapo a la fuerza, pero la belleza es efímera. Banaliza la vejez y degrada a las personas. 

 

Hacía años que no había visto una película tan potente como esta. No sólo es una metáfora de la vida moderna, sino que es una broma macabra con distintas lecturas.  

 

Muchas películas nos aburren por cómo empiezan y nos fascinan por cómo terminan. Y en otros aspectos nos gusta por cómo empiezan. Todo parte de que sigas leyendo. Que sigas hasta el final. “El final feliz” por antonomasia que toda película debe de tener, aunque en la vida real sea muy diferente el final feliz, ya que la vida termina mal. Muy mal. 

 

El cine además de magia puede ser un revulsivo. Algo que nos conmueva y que nos hable a nosotros mismos, tal vez, porque no somos tan distintos los unos de los otros. La literatura es una buena manera de cambiar las cosas de sitio en nuestro interior. También el cine se encarga de eso. 

 

Tiene mucho de literatura. Recuerda El Proceso y la Metamorfosis de Kafka. También recobra vida el Frankensteinmás innovador. Queda claro que ser un monstruo hoy en día es tan característico, que te acuestas como Joseph K. y te despiertas como Gregor Samsa. Todo resulta una efímera fama de la que no puedes escapar, hasta después de que algo que con los años y lo efímero de lo que somos, podamos llegar a ser.  Recuerda a lo kafkiano porque todo resulta absurdo a la vez que mórbido. Es también una alusión a varias películas convertidas ya en clásicos. 

 

El oropel de la fama televisiva y su hipocresía es tan revelador, que todo se queda en el mismo sitio donde empezó sin ningún atisbo de mejorar, al contrario, se empeora, y el hecho de no vivir la vida lleva al fracaso, cosa muy de moda actualmente.

 

La protagonista, Demi Moore, pretende así dejar o grabar con letras doradas su talento. Con un palmarés la película de cinco nominaciones a los Oscar y tras haber ganado un Globo de Oro es, sin duda, el regreso de una gran actriz. Con esta película se ha reabierto su carrera. La crítica y la prensa la alaban. Pero antes de la sustancia ya tenía una carrera pasada bastante consolidada, pero ahora se confirma su buena interpretación justamente en los primeros planos y en los grandes logros como actriz. También cabe destacar el gran trabajo tanto como de efectos especiales, como en maquillaje. 

 

Es también un guiño hacia el público cinéfilo al que no deja indiferente, debido a que es un planteamiento que abarca la drogadicción, la superficialidad de la vida moderna y televisiva. Nos habla de la degradación espontánea del ser humano. 

 

El público quedará fijo y sin habla al ver la película. Hay un guiño de complicidad enorme. Es sin duda el terror corporal más escalofriante y metafórico que se haya podido ver en años. Hacía tiempo que no escuchaba la frase: ¡matad al monstruo! Y ahora la he vuelto a oír gracias a esta carismática cinta. La directora y guionista Coralie Fargeat tiene mucho qué mostrarnos y hacernos comprender. 

 

La sustancia es una alegoría de 141 minutos, pero no quieres que se acabe. Es todo un halago, dado las películas malas que con nominaciones incluso han quedado relegadas al olvido.