Reflexiones de una ondjundju-Estados Unidos de América y Dios-Juliana Mbengono

ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA Y DIOS: LAS DISTRACCIONES DE LOS OPRIMIDOS

“El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1Juan. 4:8). “Jehová es varón de guerra, Jehová es su nombre” (Éxodo 15:3).

“La política y la religión son dos temas que debemos evitar si queremos resultar ganadores en un certamen literario”. Recuerdo haber leído ese consejo en alguna web. No es que la religión y la política sean temas inadecuados sobre los que escribir, el caso es que entre los miembros del jurado puede haber un fanático o un detractor de lo que queramos criticar o defender. Esto no es para un certamen, pero tampoco sé qué piensa usted de la política o de la religión. Le pido disculpas anticipadas por si llego a resultar desagradable en algún párrafo.

Empezando por el Dios cristiano de la guerra y del amor que no cambia ni con el paso de los milenios y promete una vida mejor a sus siervos, veo que algunas de sus exigencias en el Antiguo Testamento se asemejan a las prácticas de los talibanes en lo que se refiere a violar los derechos humanos: aprobar la esclavitud humana, apedreamientos públicos, sumisión de la mujer ante el hombre y este último sólo ante Dios. En el nuevo testamento encontramos pecados como la fornicación y la idolatría en la misma lista que el homicidio. Sin embargo, todo buen cristiano sabe que al paraíso solo irán quienes viven de acuerdo a las normas del Todopoderoso.

La violencia aprobada y apoyada por Dios en el Antiguo Testamento se justifica con que era un castigo contra quienes infringían sus normas o los pueblos que vivían de manera inmoral, como Sodoma y Gomorra. Si un cristiano hiciese una interpretación estricta de esas normas, ¿no acabaría siendo un talibán cristiano? 

Algunos predicadores ya me dijeron que el Antiguo Testamento pasó de moda con el bautizo de Cristo, por eso ahora podemos comer jamón sin remordimiento; pero esos mismos predicadores no ven con buenos ojos que un “hermano” se haga un tatuaje y dejarían morir a su hijo de anemia porque su conciencia cristiana no les permite aceptar transfusiones sanguíneas. De la homosexualidad no diré nada, es condenada en el libro de los Levíticos con la pena de muerte. 

Grupos extremistas como los talibanes también podrían surgir del cristianismo. El peligro es la religión en general. En vez de hacer algo por mejorar el presente, esperamos la intervención de Dios y la intervención de este Dios para nuestro bien depende de que hayamos cumplido sus reglas de vida. 

La religión es un peligro para las naciones, sobre todo para países como el mío donde las iglesias son las más numerosas después de los bares y las bibliotecas y centros culturales se cuentan con los dedos de una mano. Prohibir la religión sería otra violación de los derechos humanos, pero, creo que, por lo menos, se podría prohibir el adoctrinamiento religioso de los menores de edad, ya que son muy vulnerables.

Desde los soldados que abandonan un país que no es el suyo, pasando por el presidente que huye dejando a la población abandonada en manos de unos asesinos hasta los miles de afganos que están siendo acogidos en diferentes países; podemos sacar mil conclusiones, ensayos, novelas, etc. Y todos conocemos a los personajes malos, despreciables, inhumanos, retrógrados, salvajes o, como lo diría un niño de Malabo, el “asesino duro” de esta cruda realidad: el grupo talibán. Ahora bien, ¿quién es el bueno o, como lo diría un niño de Malabo, el “actor” en esta ocasión? 

Mientras yo escribía estas líneas en un país etiquetado como una de las peores dictaduras a nivel internacional y mientras usted las lee desde cualquier punto del mundo, miles y miles de personas están temiendo por su vida y la de sus seres queridos en Afganistán. Sabemos que los talibanes fueron ahuyentados por los Estados Unidos de América y han retomado el poder tras la marcha de los militares de este país. El resto de la historia será de dominio público de aquí a cincuenta años o más, o menos… quizás. Mientras tanto, miles de personas seguirán viviendo con pánico.

Los personajes de Marvel y otros superhéroes muy populares, siempre estadounidenses, han contribuido a idealizar a los Estados Unidos de América como la “salvación mundial”. Estoy hablando de personajes de ficción, pero también sé que durante las guerras mundiales el cine y la televisión eran instrumentos para jugar con la moral de la gente y esto no ha cambiado mucho. No me extraña que mucha gente piense que solo los Estados Unidos pueden resolver la crisis de Afganistán. Desgraciadamente, al igual que el Dios de la guerra y del amor, esto es una gran distracción; pues, mientras se espera de ellos, se siguen perdiendo vidas y no intervendrán sin obtener algún beneficio a cambio.

1 comentario

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