Reflexiones de una ondjundju-Ser escritor-Juliana Mbengono

SER ESCRITOR EN LA ERA DE LOS BLOGS Y LOS CERTÁMENES

Puede que sea cuestión de tener las cosas más claras o saber lo que se quiere en la vida, como dirá alguno; pero, a veces, al publicar un poema o relato diferente en mi blog siento que me arrepentiré. Algo me dice que este trabajo podría haberme servido en el futuro para un certamen y compartirlo gratuitamente en el blog es un desperdicio.  Por otra parte, me gustaría que me lea el mayor número de gente posible, además de saber qué les ha parecido mi trabajo, y esto es menos fácil con las obras que resultan ganadoras en un certamen literario.

Además de que las obras publicadas en un blog ya no son muy aptas para concursar en un certamen, también está la soledad con la que el escritor de un blog debe lidiar. Capplannetta lo sabe de sobra y habla de ellos con mucho detalle en su libro Cibernética Esperanza. A veces, ves un gran número de visitas en la interfaz, pero no hay un solo comentario. No sabes si en realidad te han leído esas doscientas personas o si es algún fallo y en realidad solo te han leído diez. De esas diez personas, tampoco estas seguro de que la mitad haya llegado a la mitad o al final del relato. Es como si escribieras para unos fantasmas; sin embargo, te sientes agradecido porque te leen y sigues escribiendo, sintiendo que debes publicar algo ya, que llevas mucho tiempo sin escribir para el blog. 

He llegado a preguntarme si no tengo cosas mejores que hacer con mi tiempo, pero acabo sintiéndome peor cuando dejo de escribir para Popó Mango. Siento que le fallo a alguien, aunque sea una sola persona, y las otras cosas a las que quiera que empiece a dedicar más tiempo acaban resultándome menos satisfactorias. Entonces concluyo que es por pasión. Igual, si no existieran los blogs, seguiría escribiendo en los cuadernos como lo hacía en la escuela y me conformaría con que me lean dos amigos y ya. 

También he llegado a preguntarme si leería todo cuando escribo yo si lo escribiera otra persona. La verdad es que no he encontrado una respuesta, pero leo todas las publicaciones de unos cinco blogueros, a veces con mucho retraso, cuando tengo suficiente dinero para internet. A veces descargo los post para leerlos más tarde sin conexión o los copio y pego en un nuevo documento cuando estoy usando un ordenador público. Quizás, aquellos que me leen hacen lo mismo y por eso muchos no llegan a comentar ni dejar su opinión.

Antes de descubrir que yo también podía tener un blog, me limitaba a navegar en busca de una información específica y ni me molestaba en comentar, suscribirme, etc.. No hacía nada, por más interesante que me pareciera la información. Bueno me quedaba con los nombres de algunos blogs como el de Diana P. Morales o Gabriella Literaria y ya. Ahora que conozco todo el sacrificio y esfuerzo que conlleva mantener un blog bien nutrido, me toma el minuto necesario para dejar un comentario o simplemente darle clic al dedito o al corazoncito. 

Reflexiones de una ondjundju-El éxito está reservado-Juliana Mbengono

EL ÉXITO ESTÁ RESERVADO PARA LA JUVENTUD Y LA VEJEZ

¿Qué es el éxito? ¿Cuándo podemos decir que hemos tenido éxito en la vida? Ahora que todo va tan rápido, parece que la vejez también se ha vuelto prematura. Un día eres niño o niña para todo y al día siguiente te parece que ya es demasiado tarde para ir tras las metas que pretendías alcanzar cuando seas mayor; porque los demás las alcanzaron mientras jugabas al escondite con tus padres y te parecía que no hacía falta ir con tantas prisas por la vida.

Si no llegas a licenciarte u obtener el master antes de los 25 años, quizás tengas que esperar a cumplir 80 años para que te aplaudan con sinceridad por ese logro, en vez de recibir un frio “¡Enhorabuena!” o un “ya era hora. Al fin lo lograste”. Bueno, llegados a este punto, alguien dirá que no debemos vivir para impresionar a otros o esperar elogios; pero, el espíritu de la competencia y las comparaciones tiene mucha fuerza en los jóvenes. ¿Quién quiere ser un parado de veintisiete años que sigue viviendo con sus padres cuando el primo, vecino o amigo ya tiene una vida independiente y es quien cubre parte de los gastos de sus padres?

Tener treinta tacos ya es ser muy mayor, es estar al otro lado de la línea. Toda la vida se queda entre los quince y los veinticinco o veinticuatro. Si en esos diez u once años uno no consigue un título académico, ser la estrella del momento, formar una familia, crear una empresa u otra cosa que el mundo esté usando actualmente para medir el éxito, estará siendo el último en llegar a la meta. La única Salvación que le queda es lograr esas “proezas” después de los 70: siempre ha sido llamativo, entrañable y conmovedor que los ancianitos hagan cosas de jóvenes. 

La realización personal está siendo relegada a un segundo plano porque el éxito material tiene la cara de un joven. Incluso cuando las estrellas del cine, la música, el deporte y los hombres más ricos del mundo no sean precisamente jóvenes de menos de veinte años, los medios de comunicación se las ingenian para demostrar que ya eran grandes deportistas, cantantes o empresarios antes de saber atarse los cordones.

Parece que la gran mayoría de la gente necesita desarrollar una inteligencia emocional excepcional y una personalidad de acero con un grado de autoestima que roce la arrogancia. Sólo así podrán seguir emocionándose de verdad por sus logros en vez de sentir que al final pudieron acabar la tarea que los demás lograron realizar a tiempo

Es paradójico e incluso irónico que, actualmente, con los avances en la ciencia y la medicina, que suponen un aumento de la esperanza de vida, la gente esté más ansiosa por vivir deprisa antes de hacerse muy mayor para la mayoría. Bueno, quizás todos queremos ser Jay Z y JLo para vivir los cincuenta como si fueran los quince; mientras tanto, los quince pasan y nada nos garantiza que vayamos a tener el mismo “éxito” o que la vida no nos vaya a sorprender con uno de sus reveses. Lo peor de todo es que llegamos a tener buenas oportunidades y las dejamos pasar porque podemos aspirar a más, después de tantos errores y frustraciones acabamos conformándonos con cualquier cosa para no ser unos absolutos “perdedores”.

Reflexiones de una ondjundju-El mito de los cíclopes en Annobón-Juliana Mbengono

EL MITO DE LOS CÍCLOPES EN ANNOBÓN, UNA SECUELA DE LA ESCLAVITUD

A través de la obra Éxodo d´ambo conocí el mito de los cíclopes en la isla de Annobón. Existen testimonios que afirman la existencia de esos monstruos antropófagos en la isla ecuatoguineana. Pero también existen otras teorías que dicen que los cíclopes no existieron, que quien se comía a la gente era el esclavista Conde de Argelejo.

Una de las pruebas en las que se basan los annoboneses para confirmar la existencia de seres mitológicos en la isla es la cueva Jobo Mdjinga, que, según Dino (director del grupo teatral Amea) el nombre completo es Jobo ma Mdjinga, (el “ma” hace alusión a madre) por la cíclope que vivía allí. 

Si repasamos un poco la historia de la colonización en Guinea Ecuatorial y en el resto de áfrica, descubriremos que los mismos africanos eran negreros. Así que, Ma Mdjinga, antes que una cíclope, podría haber sido una mujer sin escrúpulos que ayudaba a capturar y vender esclavos. Lo curiosos aquí es que Annobón, en un principio, era una isla deshabitada. Fueron los portugueses quienes la poblaron con un grupo de esclavos traídos de diferentes partes, no tendría mucho sentido que los capturaran desde ahí. Pero, igualmente, las cuevas podían ser almacenes de esclavos custodiados por esas personas que pasaron a la historia como monstruos, ya que sí existen fuentes escritas que confirman que los holandeses usaron esta isla para el tráfico de esclavos y más tarde España y Portugal también la utilizaron para embarcar esclavos con destino a Brasil y el Rio de la Plata.

¿Es posible que una mujer haya sido esclavista? Sí. Y no sólo entre los annoboneses. Por explicación de fuentes orales, que desgraciadamente hay escasas fuentes escritas sobre esta parte de la historia de Guinea Ecuatorial o por lo menos yo todavía no las he descubierto, en la región continental del país, antiguamente conocida como Rio Muni, también existió Ezingang y su séquito de secuestradores conocidos como buan bi ezingan o hijos de Ezingang. La palabra Ezingan, en la lengua fang, es más conocida en la actualidad por hacer referencia a un ser mitológico que causa pánico. En algunas canciones se dice que vive en los cementerios y otros lugares tenebrosos. Ese nombre tan escalofriante, por lo que me contaron, era el nombre de una mujer que iba de pueblo en pueblo secuestrando gente. En la mitología fang, se sigue creyendo que Ezingang es un espíritu que te puede atrapar en lugares solitarios y/u oscuros.

Otra de las razones que alegaron quienes afirman que existieron los cíclopes en Annobón, como lo podemos ver en el artículo “3 datos interesantes sobre la cultura annobonesa” publicado en biyaare.com, es que está estrictamente prohibido acercarse a algunos lugares donde están las cuevas y muchas están herméticamente bloqueadas con troncos de árboles, madera, clavos, etc. lo que demuestra que ahí había un verdadero peligro que se quería evitar. Sin embargo, también existen testimonios de quienes dicen haber entrado en esas oscuras cuevas y que estar ahí dentro es realmente aterrador. Desde el interior de la cueva se puede ver la luz del exterior y a quienes entran, pero no a quien está a tu lado. Estas explicaciones, antes que la casa de un cíclope, me hacen pensar en el lugar ideal donde alguien apiñaría rehenes. 

Por último, está la playa de Paké Mábana, donde a día de hoy se dice que se siguen encontrando “tesoros”. Después de más de doscientos años, los tesoros deberían estar ya estropeados, por lo que esas latas de sardinas, zapatos y ropas serán de los barcos de mercancía que naufragan y otros. Todavía recuerdo que en el puerto viejo de Malabo, donde vivía yo con mi tía de pequeña, muchas veces nos levantábamos temprano para recoger las cosas que traía el mar a la orilla, entre ellas: peces, latas de tomate, zapatos, cepillos… hasta que mi prima cogió un cilindro parecido a una larga bombilla fluorescente y, cuando nuestro tío estiró por uno de los extremos una llama de fuego salió arrojada hacia el mar y quedó prohibido recoger objetos desconocidos en la playa por que la prima “había traído una bomba que pudo haber quemado todo el barrio si el tío Cornelio no la hubiese detonado en dirección hacia el mar”. Ahora que lo recuerdo, me hace muchísima gracia.

Cíclopes, Ezingang y otros monstruos de la mitología ecuatoguineana actual no son nada más ni nada menos que las secuelas de la esclavitud.

Reflexiones de una ondjundju-Estados Unidos de América y Dios-Juliana Mbengono

ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA Y DIOS: LAS DISTRACCIONES DE LOS OPRIMIDOS

“El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1Juan. 4:8). “Jehová es varón de guerra, Jehová es su nombre” (Éxodo 15:3).

“La política y la religión son dos temas que debemos evitar si queremos resultar ganadores en un certamen literario”. Recuerdo haber leído ese consejo en alguna web. No es que la religión y la política sean temas inadecuados sobre los que escribir, el caso es que entre los miembros del jurado puede haber un fanático o un detractor de lo que queramos criticar o defender. Esto no es para un certamen, pero tampoco sé qué piensa usted de la política o de la religión. Le pido disculpas anticipadas por si llego a resultar desagradable en algún párrafo.

Empezando por el Dios cristiano de la guerra y del amor que no cambia ni con el paso de los milenios y promete una vida mejor a sus siervos, veo que algunas de sus exigencias en el Antiguo Testamento se asemejan a las prácticas de los talibanes en lo que se refiere a violar los derechos humanos: aprobar la esclavitud humana, apedreamientos públicos, sumisión de la mujer ante el hombre y este último sólo ante Dios. En el nuevo testamento encontramos pecados como la fornicación y la idolatría en la misma lista que el homicidio. Sin embargo, todo buen cristiano sabe que al paraíso solo irán quienes viven de acuerdo a las normas del Todopoderoso.

La violencia aprobada y apoyada por Dios en el Antiguo Testamento se justifica con que era un castigo contra quienes infringían sus normas o los pueblos que vivían de manera inmoral, como Sodoma y Gomorra. Si un cristiano hiciese una interpretación estricta de esas normas, ¿no acabaría siendo un talibán cristiano? 

Algunos predicadores ya me dijeron que el Antiguo Testamento pasó de moda con el bautizo de Cristo, por eso ahora podemos comer jamón sin remordimiento; pero esos mismos predicadores no ven con buenos ojos que un “hermano” se haga un tatuaje y dejarían morir a su hijo de anemia porque su conciencia cristiana no les permite aceptar transfusiones sanguíneas. De la homosexualidad no diré nada, es condenada en el libro de los Levíticos con la pena de muerte. 

Grupos extremistas como los talibanes también podrían surgir del cristianismo. El peligro es la religión en general. En vez de hacer algo por mejorar el presente, esperamos la intervención de Dios y la intervención de este Dios para nuestro bien depende de que hayamos cumplido sus reglas de vida. 

La religión es un peligro para las naciones, sobre todo para países como el mío donde las iglesias son las más numerosas después de los bares y las bibliotecas y centros culturales se cuentan con los dedos de una mano. Prohibir la religión sería otra violación de los derechos humanos, pero, creo que, por lo menos, se podría prohibir el adoctrinamiento religioso de los menores de edad, ya que son muy vulnerables.

Desde los soldados que abandonan un país que no es el suyo, pasando por el presidente que huye dejando a la población abandonada en manos de unos asesinos hasta los miles de afganos que están siendo acogidos en diferentes países; podemos sacar mil conclusiones, ensayos, novelas, etc. Y todos conocemos a los personajes malos, despreciables, inhumanos, retrógrados, salvajes o, como lo diría un niño de Malabo, el “asesino duro” de esta cruda realidad: el grupo talibán. Ahora bien, ¿quién es el bueno o, como lo diría un niño de Malabo, el “actor” en esta ocasión? 

Mientras yo escribía estas líneas en un país etiquetado como una de las peores dictaduras a nivel internacional y mientras usted las lee desde cualquier punto del mundo, miles y miles de personas están temiendo por su vida y la de sus seres queridos en Afganistán. Sabemos que los talibanes fueron ahuyentados por los Estados Unidos de América y han retomado el poder tras la marcha de los militares de este país. El resto de la historia será de dominio público de aquí a cincuenta años o más, o menos… quizás. Mientras tanto, miles de personas seguirán viviendo con pánico.

Los personajes de Marvel y otros superhéroes muy populares, siempre estadounidenses, han contribuido a idealizar a los Estados Unidos de América como la “salvación mundial”. Estoy hablando de personajes de ficción, pero también sé que durante las guerras mundiales el cine y la televisión eran instrumentos para jugar con la moral de la gente y esto no ha cambiado mucho. No me extraña que mucha gente piense que solo los Estados Unidos pueden resolver la crisis de Afganistán. Desgraciadamente, al igual que el Dios de la guerra y del amor, esto es una gran distracción; pues, mientras se espera de ellos, se siguen perdiendo vidas y no intervendrán sin obtener algún beneficio a cambio.

Reflexiones de una ondjundju-Para que los niños sean el futuro-Juliana Mbengono

PARA QUE LOS NIÑOS SEAN EL FUTURO HACE FALTA PREPARARLES PARA ELLO

Hace ocho años y meses que mi madre debía salir de Bata para Malabo con mi hermanita que apenas tenía unos meses. Cuando mi tío la preguntó por teléfono que cuándo llegarían; me quedé perdida. ¿Llegarían o llegará? No dudé en preguntarle si mamá viajaba con otra persona y el me respondió que “claro, viene con Giselita”. Me resultaba difícil entender que viajar con un bebé cuenta como compañía. Los bebés no hablan ni trabajan; juegan, lloran, comen y se duermen. Siempre les he visto como seres especiales, frágiles, peligrosos y delicados. Seres con los que se debe tener mucho, muchísimo cuidado. Sé que muchos comparten mi punto de vista.

Giselita, con dos añitos miraba la tele únicamente cuando poníamos Nick Junior, algún otro canal de dibujos animado o cuando Trace Tv ponía “Good Lucky” de Pharrell Williams. Nadie entendía qué le veía la niña a esa canción tan rara, apenas pestañeaba cuando la veía y se pasaba los momentos de alboroto tarareándola. Lo sorprendente fue que esa niña, que nunca seguía la televisión nacional y no sabía leer ni salía de casa, un día encontró un broche con la foto del presidente y vino orgullosa a enseñármelo. 

“Juliana, mira, tengo un pendiente de Guinea”, me dijo mostrándome el broche. ¿Cómo sabía Giselita que ese señor es Guinea? ¿Dónde le había visto antes y en qué contexto para acabar relacionándole con el país? Giselita no sabía que Obiang Nguema es un persona y Guinea Ecuatorial es un país, pero ya sabía que hay una relación entre el presidente y el país. No hizo falta que nadie se sentara a explicárselo. El entorno hablaba a sus oídos, y lo hacía muy alto y claro; mientras mamá y yo nos limitábamos a jugar con ella, darla de comer y cantarle nanas para que se duerma.

Durante la presentación de “Invisibles” -una obra de teatro de la compañía Bocamandja sobre la violencia de género -en una escuela de Malabo, los alumnos aplaudían las escenas de violencia. 

Además de la última escena de “Invisibles” en la que los autores lanzan mensajes potentes contra la violencia, todas las escenas parecen exaltar la agresividad, la fuerza física y la ambición. Pero tampoco es difícil darse cuenta de que se está mostrando lo malo que hacemos. 

Como me dijo una alumna después, “la obra trataba de cosas que ocurren en la vida actual”. Al tomar los golpes, las violaciones y la sumisión como cosas que ocurren en la vida actual, los niños y muchos jóvenes acaban creyendo que eso es lo normal. Y lo normal es lo permitido o aceptable. 

Aquellos niños necesitaban una charla después de la obra, pero el recreo se había acabado y no hubo tiempo. Los profesores les reclamaban en las aulas. ¿De qué le sirve a una niña correr a la sala para copiar la lección del libro en su cuaderno si cree que la violencia se puede justificar?

Mientras las escuelas ponen trabas cuando un artista, un colectivo o una ONG propone una charla o actividades extraescolares, los niños crecen en hogares donde las mujeres se casan por frustración y los hombres sienten que deben ser temidos antes que respetados. Con esto, a pesar de toda la educación de calidad que buscamos en el extranjero, tenemos sociedades llenas de licenciados corruptos, mujeres empoderadas incapaces de ayudar a otras y niños que confunden la arrogancia con el carácter.

Todos los días decimos que los niños son el futuro, pero estos niños también existen en el presente, aprenden de él y corren el riesgo de acabar siendo una copia de él.

Reflexiones de una ondjundju-sobre la obra de teatro “invisibles”-Juliana Mbengono

¿PORQUÉ “INVISIBLES” PRESENTA A LAS MUJERES EN EL RIO Y A LOS HOMBRES EN EL BAR? 

Una vez más, la compañía teatral Bocamandja está realizando una gira nacional con “Invisibles”. Una obra de sensibilización contra la “violencia machista”. Esta se desarrolla en dos espacios principales: el rio y el bar.

La elección de estos escenarios, según nos explicó Francisco, subdirector de la compañía Bocamandja, se debe a la necesidad de ambientar la obra en los lugares donde las mujeres y los hombres, respectivamente, se expresan con libertad.

Poner a las mujeres en el rio: lejos del pueblo o de la sociedad; y a los hombres en el bar: dentro de la ciudad, el barrio…; no es un invento de Bocamandja. Se trata de una reproducción de la realidad: el discurso de las mujeres no tiene espacio en la sociedad. A menos que “alguien” quiera usarlo para su campaña y a su favor.

El reparto de escenarios no habría sido más acertado para mostrar la profundidad de las raíces del machismo. Bocamandja podría haber colocado a las actrices en la cocina o detrás de ella, estos son dos espacios alejados del público y reservados para las mujeres. Pero, por encontrarse dentro del poblado, de la misma sociedad; también implican cierto grado de control y, desde luego, las mujeres no se expresan con total libertad en ellos como lo hacen en el rio.

Los hombres también podrían haber aparecido en el abaha o en el vigil; pero, además de que estos se consideran menos informales y cualquier persona no toma la palabra en ellos, presentarían a los protagonistas como gente muy mayor. El bar, en cambio, es el punto de encuentro de hombres de todas las edades, se encuentra dentro de la sociedad y es donde cualquiera pronuncia cualquier discurso con la seguridad de que recibirá más aprobaciones que correcciones.

Así, mientras las mujeres lloran sus penas en el rio haciendo congosá; los hombres reivindican sumisión y servicio en el bar.

A pesar de que la obra es más apta para un público adulto, Bocamandja la está llevando a las escuelas. Según Juan Michá, actor de Bocamandja, “si tenemos que hacer un buen fundamento, teneos que empezar desde la base. Nosotros pensamos que los niños, los jóvenes, nosotros somos la base y si queremos cambiar algunas cosas para el futuro tenemos que empezar por los más pequeños. Para que ellos vayan abriendo la mentalidad, para que tengan una forma de ver diferente”.

Dado que muchas veces los niños, que son “la base” de un futuro mejor, no captan el mensaje de Invisibles, la compañía Bocamandja siempre realiza una charla después de la actuación.

Desgraciadamente, en las dos últimas ocasiones, no se ha podido realizar la charla por falta de tiempo.

La última representación de Invisibles a la que acudimos fue el día 24 de julio en el poblado de Batoicopo, donde el público fue una treintena de niños menores de diez años, además de dos adultos y un par de adolescentes.

Para esta última representación, a pesar de que la lluvia, al final, no cayó después de haber obligado a los actores a retirar las sillas que habían colocado en el patio de la escuela donde iba a actuar, los chicos tuvieron que mojarse y salir en busca del público después de un par de horas esperando.

Reflexiones de una ondjundju-Esta mierda no fue así-Juliana Mbengono

ESTA MIERDA NO FUE ASÍ

(Begase Na Fê Xîf)

Es difícil que una obra teatral comience con un vergonzoso fragmento de realidad malabeña y que no sea interesante o, como mínimo, divertida. Así arranca Begase Na fê Xîf, con la voz del presentador del programa “Vivencias” de la Televisión Nacional de Guinea Ecuatorial (TVGE) anunciando a una mujer a la que “… esto de la calle no le va bien…. Las andanzas nocturnas no la traen buena suerte.” El elocuente presentador reconoce que la mujer tiene la libertad de “andar y salir cuando quiera” y a los actores (audiencia) les sorprenden que el novio la haya golpeado “sin estar casados”. La voz del presentador no es un montaje para la obra, es un fragmento de las tantas veces que la mujer había sido grabada denunciado el maltratado.  

Cuando Santa María era un pedazo de selva con chabolas, los llantos de las mujeres llegaban con claridad a todas horas. Por un tiempo, creí que los hombres del barrio ya no eran violentos, hasta que llegó la selectividad y tenía que levantarme a las tres para estudiar: a estas horas se oye el llanto de las que viven en casas amuralladas y el de aquellas que duermen en el piso de un barracón. Los hombres no sólo golpean de noche, cuando SEGESA nos corta la luz por unos segundos, llevándose el ruido de los televisores y la música, deja al descubierto los insultos y el llanto de las vecinas.

Una de las características que conozco del teatro ecuatoguineano es que está muy comprometido con la sociedad. Bocamandja, Amea, y Biyeyema, por citar algunos de los tres grupos más antiguos y conocidos en las dos ciudades principales de Guinea Ecuatorial (Malabo y Bata), son grupos que, entre cantos, bailes y diálogo nos hacen ver y pensar en lo que vivimos en silencio.

Rizoma, que es definido por su director (Jorge Avante) como “un proyecto de teatro comunitario”, además de nuevo, es diferente y semejante a los anteriores. Diferente porque, sus funciones reúnen a ecuatoguineanos y europeos por igual, (aunque luego se queden separados en grupos de blancos y negros o, según Luna, en grupos de gente que se conoce entre sí); también es el único grupo en Guinea Ecuatorial que está dirigido por un joven casi punk de piel blanca y padres españoles (en realidad, Jorge no es español ni ha sido blanco o negro durante su estancia en Guinea Ecuatorial. Él no es un color. Sólo le ha faltado beber el agua del grifo como todos nosotros, lástima que le de diarrea); Rizoma tampoco ha incorporado el canto en sus representaciones que por ahora no superan la hora; esta brevedad siempre me ha dejado con la sensación de que falta una segunda parte.  

Rizoma es semejante a los otros grupos porque habla de los problemas de la sociedad ecuatoguineana (lo cual cabrea a muchos ecuatoguineanos que no ven con bueno ojos que un “blanco español sea quien nos venga a hablar de nuestros problemas cuando en su país los hay de sobra). Igual que la compañía Amea, Rizoma está compuesto en su mayoría por jóvenes annoboneses y en sus obras se añora tanto la isla de Annobón que, en las dos que conozco, se incluyen expresiones en fa d´ambo que nadie traduce o yo no me doy cuenta de cuando han sido traducidas.

Volviendo a Esta Mierda No Fue Así, me pregunto cómo es que la protagonista pude no estar segura de que vive un infierno, ¿acaso es la rana esa de la cazuela que se calienta lentamente? 

En la obra aparecen las jóvenes conocidas en Guinea como cucuyons y coyots: mujeres que se acuestan con cualquier hombre dispuesto a cubrir sus gastos. Estas son criticadas por la sociedad y, al mismo tiempo, son envidiadas por ser dueñas de sus vidas y sus cuerpos: no son prostitutas controladas por proxenetas y tienen la facilidad de echar a un hombre de su vida. También vemos a las cristianas que creen en el matrimonio, apagadas y ridículas, son esas que han encontrado el amor y el hambre en la misma persona, un hombre que no puede “ayudar a la familia”.

A pesar de que la protagonista de la obra reconoce que su familia era un infierno con un padre ausente, exigente y maltratador; quiere creer que su caso es diferente. Ella no fue entregada en matrimonio como quizá habrá ocurrido con su madre, se casó con un chico del que se enamoró. Pero siente que está esclavizada y, aun así, quiere creer que ella decidió llevar esta vida por amor. 

 Nuestros problemas son como la red de redes: no tienen un punto central que se pueda atacar y ya. Están interconectados entre sí y forman una enorme red que se va regenerando mientras nos alejamos para desactivar otros nodos.

 “Una mujer debe permanecer en su casa porque ella es el pilar. El hombre puede irse, los hijos también, pero si se va ella la familia se acaba” canta un romántico en bubi. En una de las canciones del mejor artista ecuatoguineano del momento, el romántico Romy So Love, el chico le dice a su pareja que “cuando la pega, es el corazón de él el que sufre”. Romy So Love y el romántico bubi no son de la misma etnia ni de la misma generación, pero viven en el mismo país, los dos son artistas románticos, los dos normalizan la desigualdad de género y los dos tienen más seguidores que cualquier grupo teatral de Malabo.

Las mujeres seguirán acudiendo a la televisión para denuncian su maltrato, porque la policía no les hace caso y sin embargo quiere cobrar por cada denuncia. Y, como dicen los protagonistas de Esta mierda no fue así, “es fácil apagar la televisión”. Al apagar la tele, se queda el silencio y en ese silencio se perpetua la violencia.

Reflexiones de una ondjundju-¿Un golpista investido como presidente? Se entiende-Juliana Mbengono

¿UN GOLPISTA INVESTIDO COMO PRESIDENTE? SE ENTIENDE

Pocos medios importantes se han mostrado indiferentes a la investidura del coronel Assimi Goïta como presidente de Mali (07/06/2021) después de dirigir dos golpes de estado en menos de diez meses. De lejos resulta horrible, triste y casi vergonzoso que en pleno siglo XXI se siga accediendo al gobierno de un país mediante la violencia; pero, casi igual que Begase Na Fê Xíf, yo también digo que esta mierda no fue así. Igual que el comunismo en China y Rusia, la democracia en Estados Unidos y Europa; probablemente la dictadura ya se deba aceptar como el sistema de gobierno que impera en África.

Mientras que todo el mundo condenó el escandaloso adiós de Donald Trump, en África hemos investido a un golpista con alegría y júbilo.  No me extraña, ni me sorprendería que esto se repitiera en otros países a lo largo y ancho de todo el continente.

Estados Unidos, por su “larga tradición democrática”, pudo estar de acuerdo en condenar el intento de golpe de estado de Trump. Los americanos saben que cuando un presidente no da la talla, simplemente, deben esperar a las elecciones para echarle por más que intente aferrarse al bastón. En cambio, en África, donde nuestros presidentes son vitalicios y, una y otra vez, ganan las elecciones con mayorías aplastantes a pesar de que los ciudadanos no están contentos con sus gobiernos; un golpe de estado es el horror que muchos desean, pero nadie se atreve a implementarlo. 

Antes de llegar al golpe de Estado, se habrá intentado hacer las cosas por la vía democrática que predica occidente, pero este es un camino que garantiza un 99 % de fracaso cuando se trata de países africanos. Aunque no seamos un país, compartimos muchas desgracias, y la peor de todas es la dictadura. Seguimos necesitando apoyo y ayuda de países europeos y americanos cuando nuestros presidentes y sus familiares pueden contarse entre las personas más ricas del mundo, si las empresas que se encargan de hacer esas encuestas hicieran la vista gorda sobre el origen de los bienes.

 Yo, por ejemplo, vivo en un barrio donde falta agua constantemente, sí, nos apiñamos por las mañanas en el grifo público a esperar a que abran el agua que a veces cae en un chorro tan fino que tarda cinco minutos en llenar una botella de un litro; en ese mismo barrio, los lavados de coche nunca están cerrados por falta de agua. ¿Qué los lavados que no pueda hacer el gobierno para que en los barrios de Malabo haya agua todos los días?

Alguien dirá que los ciudadanos debemos hacer y no esperar todo del gobierno. Es cierto, pero pero teniendo en el gobierno a gente que cree que ha alcanzado la oportunidad de vivir en la gloria y hacer lo que pegue la gana, está claro que la carrera de los ciudadanos no llegará muy lejos o será bien complicada.

En un país donde la política sigue siendo un tema del que se debe hablar con candados en la lengua y miedo a quienes te escuchan, por que nunca se sabe hasta qué grade es la fidelidad de nuestro amigo a los grandes movimientos de masas de nuestros gobiernos; en este contexto, un golpe de estado, igual que una guerra, es repudiable y se debe condenar, pero si ya se ha dado y producido un cambio, tampoco se va a deshacer. Lo triste es que los golpista acaban mutandose con el tiempo en los mismos sapos egoístas a los que criticaron. Es como si todos los africanos fuesemos el protagonista de la novela “Me alegraría de otra muerte”, de Chinua Achebe.

Reflexiones de una ondjundju-Annobón es poesía-Juliana Mbengono

ANNOBÓN ES POESÍA

Me pregunto si es posible hablar de Annobón sin hablar del mar. Me pregunto si existe mejor lengua materna en Guinea Ecuatorial que el fa d´ambo para declamar unos versos. 

Los annoboneses que conozco, raras veces escriben sobre su quería Ambo sin hablar del mar o del lago O´pot; y todos, en Guinea Ecuatorial, sabemos que esa pequeña isla está aislada de todos por el mar, que ahí los hombres y los niños se pasan el día pescando en el mar y los vidjiles se construyen a la orilla del mar.

Más que sangre de ballena, como los llaman algunos con la clara intención de ofender, los hombres de Annobón tienen sangre de poesía. Las canciones en fa d´ambo no son tan agradables como un recital de poesía en la misma lengua, ni el mismísimo portugués puede compararse al pidging que se habla en esa isla cuando se trata de declamar. Puede que yo sí haya escuchado declamar a los mejores poetas annoboneses y que los funcionarios de la embajada de Portugal en Guinea Ecuatorial que declamaron mis poesías no tengan idea de cómo se hace.

  No me extrañan que los versos de Francisco Ballovera sean tan potentes, ni que Leoncio Marqués y Nánãy-Menemôl Lêdjam tengan varios premios de poesía: son hijos de Annobón.

De todos los poetas annoboneses que he conocido, Nánãy-Menemôl, el autor de Búdjigêl, es mi favorito. Y Búdjigêl es un precioso poemario lleno de gusanos de seda y otros bichos que ahuyentarían a muchos de los pocos lectores ecuatoguineanos que viven en Yupilandia. 

Yo soy una cría, un clon, un plagio o una copia de Búdjigêl. Después de releer esa obra que leí por primera vez en 2014, me he dado cuenta de que muchos de mis poemas en “Barro en mis pies”, ya estaban escritos en él con títulos como “La niña del barrio” o “El niño asamsé”; y no me avergüenzo ni me asusto, me enorgullezco de mí misma. Los versos de Nánãy-Menemôl me llegaron hasta el fondo, echaron raíces y germinaron como semillas.

No sabría explicar la sensación que produce leer una obra en la que se habla de ti. Miedo, alegría, vergüenza, orgullo… eso sentí cuando leí la “niña del barrio”, porque yo, de pequeña, fui la niña del barrio, antes de conocer a Nanãy. Y conozco a niños asamsé. No sabía que un buen poeta podía no ser Bécquer, ni que en las calles de Guinea había suficiente belleza para hacer poesía sin hablar de amores no correspondidos. 

Otro poeta annobonés es Leoncio Marqués, mi compañero del instituto y de aventuras como Capullos Literarios y Más Letras. Leoncio es de los que me hacen sentir que me queda mucho por aprender cuando les leo. Tenemos casi la misma edad y nos movemos en los mismos entornos, habla igual o peor que yo, pero cuando escribe… cuando escribe habla del dolor y la pena como si Bécquer hablara del amor y la poesía.

Cuando la gente habla de Annobón es muy fácil que piense en el mar y en esa isla aislada a la que el buque nacional visitaba pocas veces al año, donde se habla un pidgin del portugués, de dónde salen los hombres y mujeres del grupo étnico de Guinea Ecuatorial que se sigue marcando la piel con cicatrices para identificarse. Yo también pienso muchas cosas de Annobón, pero, sobre todo, que es de ahí surgen los mejores poetas que tenemos. 

Reflexiones de una ondjundju-No quiero conformarme-Juliana Mbengono

NO QUIERO CONFORMARME

¿Quién no ha escuchado que para triunfar se debe tener claro lo que se quiere e ir a por todas? 

Antes de entrar en contacto con los círculos feministas y de empoderamiento de la mujer, ya sabía que debo estudiar para ser “una mujer de valor para la sociedad”. Cuando entré en contacto con esos círculos aprendí un poco más: “sólo estudiando sería una persona realmente libre. Tendría un trabajo digno y una vida cómoda. Podría elegir al hombre que quisiera, en vez de conformarme con cualquiera que sea capaz de cubrir mis necesidades más básicas. Sería respetada en la sociedad, etc.” 

Estaba tan entusiasmada con todo lo que me predicaban que, a los 16 años, ya ansiaba cumplir los dieciocho para ser independiente, largarme de la casa de mi tía donde vivía con mi madre y otros parientes, tener un trabajo bien pagado mientras estudio en la universidad y alquilar una casa con el chico guay que yo eligiera. 

Estudiar era la salida que conocía para no ser otra comerciante del mercado Semu que pasa el día bajo sol, se pelea con los clientes y a veces recibe golpes. Era la salida para no ser otra madre incapaz de comprarle leche a sus hijos…. Lástima que no fuera entonces cuando nuestro primer ministro dijo que debíamos aspirar a oficios que nos den de comer al día en vez de pasarnos años en la universidad, me habría ahorrado mucho tiempo.

Asistía a conferencias y presentaciones de libros, me relacionaba con escritores que piensan y hablan, depositaba expedientes en todas partes explicando que aprendo rápido y puedo hacer cualquier trabajo. Durante dos veranos estuve depositando la solicitud de “Trabajo de Verano” en la Oficina Nacional de Empleo; el buen funcionario del ministerio de trabajo nunca me dijo que no me llamarían para un trabajo antes de cumplir los dieciocho, pero me presentó a un señor que conseguía trabajos para chicas en bares y restaurantes, con un salario de no más de 150.000 francos CFA a cambio de un 10% mensual. Cuando empecé a comprar y vender perfumes me sentí en la gloría, estaba “emprendiendo” y eso es lo mejor de lo mejor para ser más libre, hasta que noté que mi rendimiento en los estudios había bajado y muchos de mis clientes se habían vuelto morosos.

A medida que pasaban los años, me daba cuenta de que las cosas no eran tan sencillas como me imaginaba. De hecho, acabo de cumplir veinticinco y sigo en la misma casa. No me han faltado oportunidades para mudarme: he tenido pretendientes y, diría, parejas que me han pedido que me fuera a vivir con ellos; normalmente, es así como salen las chicas de las casas de sus padres. Pero no era lo que yo quería. No quería mudarme a la casa de nadie pudiera echarme a la calle después de golpearme. No quería sentirme mantenida ni obligada a servir a toda la familia de nadie porque dormía bajo su techo. Alguien se preguntará ¿y con qué clase de tíos te has cruzado? Con los mismos que se cruzan todas las que se mueven en los mismos entornos que yo. La diferencia es que para algunas es lo normal; tener hijos y dormir al lado de un hombre que trabaja es todo lo que piden y la verdad es que son muy inteligentes. Otras soportan el maltrato, la miseria y los abusos por tener las necesidades aseguradas. Otras han tenido la suerte de encontrar el amor y lo comparten con alguna que otra amante, lo que cuenta es que “ellas” viven bajo el techo del hombre y la segunda Otra es “la de la calle”. Las no son las relaciones ni la vida a las que el feminismo y el empoderamiento de la mujer me hicieron aspirar; sigo esperando al hombre atento, empresario joven, defensor de los derechos humanos, guapo, romántico, fogoso, educado, enamorado hasta las trancas, moderno, feminista, culto, detallista, negro y con una envidiable melena afro trenzada en rastas que se apunte a bajar el cielo conmigo. Tengo claro lo que quiero y, ya que les hago caso a los gurúes del éxito y el desarrollo personal, no me conformaré con menos.

Tampoco me ha faltado empleo; de hecho, soy quien siempre ha dimitido y nunca ha sido despedida de un empleo. Al principio creí que tenía un problema grave, pero, después de meditar, me di cuenta de que un trabajo de cincuenta horas semanales por un salario de entre cien mil y doscientos mil francos tampoco era lo que quería; aunque no estuviese “cualificada” ni tuviese “experiencia previa”.

Ahora, cuando me aconseja una feminista que se acuesta con los maridos de otras o que está casada con un machista retrógrado, entiendo que se ha conformado y acepto su consejo. Una cosa es la teoría del mundo perfecto que buscamos, otra cosa es nuestra realidad. 

PD: No soy feminista ni aspiro a serlo.