Reflexiones de una ondjundju-cuando muere una anciana-Juliana Mbengono

LA BIBLIOTECA SE QUEMA CUANDO SE MUERE UNA ANCIANA

A diferencia de lo que ocurre en la película animada “Kirikou y la bruja” y en otros cuentos, la que me contaba historias por la noche, antes de quedarme dormida, al lado de una fogata era mi tía o mi mamá. En el caso de Anita y Melibea, eran sus abuelas, y quien quiera seguir investigando, descubrirá que en realidad las bibliotecas son más mujeres que hombres o que hay más bibliotecarias que bibliotecarios. Por lo tanto, cambiemos la cita “En África, cuando muere una anciana arde una biblioteca”.

Esto no tiene nada que ver con la lucha feminista por la igualdad en el lenguaje. Esto no tiene nada que ver con que se deba decir niñez en vez de niños. Mi mente todavía se preocupa por cosas más puntuales como la comida de mañana y la factura de ayer, todavía no alcanzo el escalón en el que se pelea por demostrar la contribución del lenguaje masculinizado a la misoginia.

Con esto no quiero decir que los ancianos-hombres no sean bibliotecas. Ellos instruyen a los muchachos para la caza, la guerra, la carpintería y otras habilidades; pero la biblioteca parlante que tenemos encima en todo momento se llama abuela, mamá o tía.

Los hombres instruyen desde la casa de la palabra, la casa de la palabra es el parlamento-recreativo de los hombres. Ahí no hay espacio para niños y mujeres, a no ser que hayan sido convocados por un caso concreto. La caza masculina y la pesca masculina son actividades medio solitarias.

En cambio, las mujeres andan siempre en grandes grupos acompañadas de niños (como usted habrá observado, no he dicho que las mujeres anden acompañadas de niños y niñas, con niños me basta. Esto no tiene nada que ver con alguna lucha, es sólo una aclaración), las mujeres se van al rio a lavar y charlar entre niños, las mujeres se van de pesca con las niñas, las mujeres trabajan en casa rodeadas de niños, las mujeres comen en la cocina con los niños. Las mujeres siempre están con los niños, por eso son ellas las bibliotecas. Cuando se muere una mujer, arde una biblioteca. María Angué era una biblioteca, ella contaba cuentos y escribió poemas y una novela.

Sinceramente, cuando quiera que usted visite un país africano; y si es africano, cuando quiera que visite su pueblo, si de verdad encuentra a un anciano varón rodeado de niños sentados alrededor de una fogata o bajo un árbol, si no es un ritual de buti o manganga, dese prisa en fotografiar el momento, podría ser lo más exótico que vea; más exótico que un elefante albino o un cerdo de cuatro patas de pie con una sola pata.

Era mi tía la que nos reunía después de comer y nos contaba las aventuras de “Beme y Ovulá” o la historia de la calavera parlante, era ella quien nos ayudaba a encontrar la moraleja en cada historia. Era mi tía la que me explicaba cómo hacer lo uno o lo otro, como resolver esto o aquello… En el caso de otros, la abuela fue quien le enseñó cómo lavar y cómo comportarse en público.

Esto no quiere decir que los abuelos varones no tengan nada que ver en la educación de los niños, falso. Hasta los hermanitos y los hijos tienen mucho que ver en la educación de uno. La más pequeña de mis hermanitos siempre hace preguntas retóricas para corregir o educar, con sólo tres años le preguntó a nuestra madre si a ella le gustaba mucho el sol al ver que mamá estaba trabajando bajo sol habiendo otros sitios con sombra.

Cualquiera que vea a otro haciendo algo mal puede corregirle o guiarle. Cuando alguien viene a nosotros buscando ayuda para hacer algo, si no sabemos hacerlo, por lo menos intentaremos ayudarle a averiguar cómo hacerlo. Pero quienes siempre están ahí contando historias, corrigiendo y comiéndonos la oreja son las mamás, las abuelas, las hermanas mayores, las tías, etc. Son las mujeres las que hablan mucho y son conocidas por ello.

Las mujeres son la sabiduría en la sombra, las que se encargan de educar a los niños varones que serán los ancianos varones que demostrarán sabiduría resolviendo conflictos en el abaha. Las mujeres son la inteligencia en la sombra que aconseja a los hombres por las noches para que ellos puedan tener ideas y argumentos al discutir con otros en el abaha. Las mujeres son las institutrices que preparan a las niñas para que sean futuras mujeres de provecho para la sociedad.

Ya existe una cita que dice que “Quien educa a un hombre educa a una persona, pero quien educa a una mujer educa a una nación”. Esta última cita es la más cierta, porque las mujeres son las mayores bibliotecas humanas que transmiten conocimiento hablando. Cuando se muere una anciana, arde una biblioteca, un museo, un patrimonio de todos.

Reflexiones de una ondjundju-Mmecunuk-Juliana Mbengono

Mmecunuk: el arte de hacer música con el agua

A veces pasa que estamos trabajando y nos ponemos a tararear una canción; otras veces nos sorprendemos en la ducha poseídos por nuestro cantante favorito, también los hay que se convierten en artistas cuando llegan al rio.

 La música es ritmo y pasión: un ritmo que acelera nuestras alegrías calmando nuestras penas; una pasión que se siente en el corazón y nos llena de fuerzas, de vida, nos motiva.

Actualmente se habla de música comercial, música crítica, música bailonga, rap conciencia, música agresiva, etc. y los ritmos de la música africana actual no están libres de esas etiquetas. Pero existe un ritmo de música africana que nunca cambiará sus etiquetas: la música que hacen las niñas en los ríos. Ésta música siempre ha sido y siempre será por alegría, por amor a los que te rodean, por felicidad, por estar en armonía con el entorno.

De lejos, el sonido se asemeja al de los tambores. Sabemos que no son tambores porque, aunque sean sonidos agudos y profundos, al mismo tiempo son suaves y producen sosiego al alma. 

A medida que nos vamos acercando, vamos descubriendo que alrededor de ese sonido que casi nos hipnotiza a Kilómetros, hay risas. Y al llegar al rio, no podemos evitar sonreír al ver a las niñas compitiendo por hacer las mejores melodías con el agua. Nos transmiten su emoción por la vida. 

No me imagino a nadie tocando el mecunuk con el corazón lleno de tristeza. No, se necesita vida y alegría para darle palmadas rítmicas al agua y producir melodías agradables que, incluso, se pueden acompañar con letras.

Tampoco me imagino a alguien enfadado tocando el mecunuk. Es difícil tocar el agua sin reírse por el placer que nos produce escuchar únicamente la melodía que producen nuestras manos con el agua. Y digo reírse después porque, en el preciso momento que tocamos el agua como si fuese un tambor, nos salpicamos tanto que parece que estamos teniendo una pelea de agua contra veinte personas. Quien toca el mecunuk siempre mirará al lado o hacía arriba y difícilmente al frente, donde sus manos revuelven y salpican el agua. 

Hacer música con el agua es tan divertido que es imposible mantener un volumen moderado o bajo. Cuando empezamos, pasamos de lleno al volumen más alto y al ritmo más rápido. Dejamos de escuchar cualquier cosa que no sea la melodía del agua. Ahora que tenemos duchas con agua caliente a chorros, sólo queda contar aquellas experiencias y recordarlas tan lejanas como las historias de un museo. 

Con la tecnología y la globalización todo va hacia adelante, pero algunas cosas se quedan atrás. Cuando nos íbamos al rio, no sólo nos divertíamos bañándonos y salpicándonos los unos a los otros; también disfrutábamos de la música acuática. Las niñas mayorcitas enseñaban a las demás, ellas sabían cómo ahuecar las manos y cómo dar las palmadas para que el agua produzca los sonidos que deseaban. A veces, imitaban el canto de los pájaros y otros seres de la naturaleza. 

Cuando cae la tarde cerca de un bosque, de entre los tantos sonidos que podemos escuchar en la naturaleza, está el canto de los pájaros. Una de las letras con las que imitábamos el canto de los pájaros decía:

Cúcú, nzah bihi dji djóm

¿djóm djé?

¿djom mintutom?

Maha ye dji, mmemá anea bum. (bis)

Español:

Cúcú, ven a comer un envuelto conmigo

¿Un envuelto de qué?

Un envuelto de mintutom (los mintuton son pececitos de agua dulce)

No comeré, mamá está embarazada.

Tengamos en cuenta que los platos que el fang prepara envueltos en hojas son para ocasiones especiales y se consideran como una muestra de cortesía; por lo tanto, son platos que se preparan y se comparten con gente distinguida. Pero Cúcú rechaza la invitación porque su madre está embarazada. Parece absurdo, pero dentro de la cultura fang se cree que los niños pueden llegar a tener un gran parecido a lo que hayan estado comiendo la madre y otros parientes cercanos durante el embarazo. Ésta podría ser una forma de transmitir las creencias a los más pequeños.

Esta letra y muchas otras marcaban el ritmo y se repetían tantas veces que, pasaban las horas sin que nos diésemos cuenta.

Actualmente, a nivel mundial, muchos jóvenes quieren ser cantantes de renombre a nivel internacional. Quizás para los africanos sea muy difícil, porque siempre intentamos adaptarnos a los ritmos occidentales desarrollados; pero lo que sí sé con certeza es que la música forma parte del corazón de los niños y los jóvenes de África. Cantamos y bailamos cuando nace un bebé, cuando crece, cuando se casa… La vida está acompañada de música en todas sus etapas.

Al hablar de los instrumentos de la música tradicional, concretamente en Guinea Ecuatorial, es imposible que no se mencione el nvet, el ngom o los mendjang. Estos instrumentos que equivaldrían a la guitarra, los tambores, o el xilófono, siempre han sido tocados por hombres especiales en determinados momentos. No se tocan porque sí o porque uno desea alegrar la tarde y ya. Se trata de instrumentos que normalmente se utilizan para anunciar, convocar, celebrar, etc.

Mientras los mayores tocan el ncú o el mendjang en determinados momentos, las niñas son libres de tocar el agua todos los días que quieran. 

Para hacer música con el agua, no vale llenar un barreño de agua o estar en una piscina, no. Aunque quien lo intente en una piscina podría obtener buenos resultados. 

El entorno natural que rodea al rio, el ambiente, los sonidos de la naturaleza… todo eso influye. Si quitáramos uno sólo de esos elementos, el mecunuk perdería su esencia.

Reflexiones de una ondjundju-Ser negro-Juliana Mbengono

Ser negro es un problema en África como en Europa

Es difícil mirar hacia otro lado cuando ocurre algo que tarde o temprano llegará a nuestras vidas con mayor impacto. Algo que nos afectará porque somos seres humanos como aquellos que lo sufren mientras nosotros sólo lo escuchamos como una historia lejana.

Cuando se habla de igualdad de derechos, es normal que lo primero que se nos venga a la cabeza sea la imagen de una mujer maltratada por su pareja o discriminada en el trabajo. A no ser que estemos en un contexto particular, será difícil pensar en un hombre que pierde un puesto de secretario porque es hombre y quizás debería aspirar a director adjunto. Lo mismo pasa con la raza negra cuando se habla de racismo.

Al hablar de personas negras como víctimas del racismo, desde África también señalamos a Europa y a América como los verdugos, y no es porque queramos convertirlos en chivos expiatorios. Nos indignan las historias de los hermanos que viven en las calles de las metrópolis jugando al policía ladrón; y las de aquellos que, tras perder todos sus ahorros en el intento, acaban perdiendo la vida en los mares que nos separan.

Teniendo en cuenta que la esclavitud nos hizo sentirnos discriminados en nuestra propia tierra, Sudáfrica sigue siendo un reflejo por las secuelas del apartheid, es lógico que algunos crean que cualquier africano puede contar su propia experiencia sobre cómo fue discriminado por un blanco.

Creo que estaremos de acuerdo en que, al hablar de racismo, es más fácil pensar en un negro rodeado de gente blanca. Es el contexto en el que las muestras de racismo se ven con mayor claridad porque el hecho de ser negro queda muy resaltado; intentar ocultarlo sería como intentar que un estampado de tinta azul en una lámina blanca de papel no se resalte.

Aunque no nos lo creamos, los africanos y los negros de otras partes también hemos interiorizado el racismo. Y lo hemos interiorizado tanto que los mestizos se sienten más negros que blancos. Me quedo muda cuando un mulato me explica que esperaba sentirse más integrado en África porque él también es negro, porque él no es blanco. Un mulato se siente más negro que mulato, independientemente de cuál de sus progenitores sea de una raza o de la otra. 

La actitud de muchos mulatos a la hora de definirse, deja claro que ellos han puesto a la raza blanca en un pedestal. Es como si la sangre blanca, que al fin y al cabo es sangre y sólo sangre, está en su estado más puro. Que, si se mezcla con otra, deja de ser sangre blanca. Aunque en África los mulatos no sean considerados como negros por sus hermanos, estos tampoco les llaman blancos: son personas mulatas, mestizos, una hermosa mezcla de sangre negra y blanca, son negros y son blancos, no son blancos ni son negros, lo son todo y no son nada. Si a un mestizo le llaman blanco en África, a menudo, lejos de su color, la razón estará en su actitud, en su comportamiento y sus gustos. 

¿Por qué no aceptar la diversidad y disfrutar de ella? ¿Disfrutaríamos más de la vida si sólo pudiésemos comer maíz o carne de pollo? Incluso los mangos y las papayas tienen diferentes variedades.  Buscamos variedad en la comida, en la bebida, en la ropa, en las flores, en todo… pero cuando encontramos esa diversidad en los seres humanos la rechazamos. ¡Es absurdo! Por más raro que parezca, muchas de las miserias que viven los negros como “inmigrantes” en Europa y América, son las mismas que viven bajo la etiqueta de “extranjeros” en sus países vecinos. En el extranjero, dentro de su propio continente, son los indocumentados a los que se exige los papeles y son perseguidos en la calle por la policía. 

Un negro africano con puesto de director en alguna empresa de otro país africano puede ser visto como un invasor, como un ladrón astuto que ha venido a robarle el puesto a un hermano y al que se debe sacar de ahí; mientras que un blanco en el mismo puesto siempre es visto como el intelectual superdotado que guiará y liderará a la empresa hacia el éxito. Quizás, de manera subconsciente, todo esto esté motivado por el nivel de estudios y experiencia que creemos que tiene uno u otro; pero, al fin y al cabo, nos estamos discriminando a nosotros mismo al rechazar a otro por ser como nosotros.

Quien siempre ha vivido en su país de nacimiento difícilmente contará una experiencia personal sobre racismo. Pero por lo que cuentan los hermanos que han viajado fuera del continente y la realidad que viven otros extranjeros del mismo continente, todos sabemos que ser un negro africano no es fácil fuera de tu país de origen. Y el colmo es que tampoco lo está siendo dentro de nuestros países porque los militares son capaces de abrir fuego contra los ciudadanos y en cualquier momento los niños pueden ser atacados en la escuela.

12 de Octubre-Reflexiones de una ondjundju-Juliana Mbengono

12 de octubre: Día de la Hispanidad, Fiesta Hispanoamericana y Día de la Independencia de Guinea Ecuatorial

El día conocido mundialmente como “Día de la hispanidad”, “Fiesta hispanoamericana”, “Día de Cristóbal Colón”, el día en el que se celebra el descubrimiento de América por Cristóbal Colón en 1942, es el mismo día que los ecuatoguineanos o guineo ecuatorianos celebramos nuestra independencia.

Guinea Ecuatorial tiene muchas cosas en común con los países hispanohablantes de América y con España. Sin embargo, a pesar de que está aislada en el continente africano porque los demás países tienen como lenguas oficiales el inglés, el francés o el portugués, tampoco está creando lazos con los países americanos de habla hispana que, lingüísticamente, son sus aliados y hermanos con los que podría desarrollar relaciones de intercambio cultural, social y mucho más. 

Al hablar de intercambio con los países americanos de habla hispana, no pienso ni por un solo minuto en relaciones diplomáticas ni en nada que tenga que ver con el trabajo de funcionarios públicos, me refiero más bien a ese intercambio cultural que ya existe entre España y Latinoamérica y del que, se diga lo que se diga y por más centros culturales españoles que tengamos en el país, se ha excluido a Guinea Ecuatorial o simplemente no se ha contado con ella como otro país hispanohablante en el planeta Tierra.

Aunque existen otras zonas africanas u otros países africanos en los que se hable español, Guinea Ecuatorial es el único que lo usa como primera lengua oficial y casi única lengua oficial, ya que, además de los programas informativos de la televisión nacional las otras lenguas oficiales no son muy empleadas… bueno, también se utilizan en hoteles y otros establecimientos públicos para indicar cosas como “lávese las manos”, “Prohibido fumar”, etc. 

Es muy común que las páginas web de organizaciones españolas dedicadas a la promoción del arte en lengua española (literatura, cine, etc.) presten una atención especial al público latinoamericano; y es comprensible, porque se trata de varios países con millones de habitantes, mientras que Guinea Ecuatorial es sólo un país que no alcanza ni los cuatro millones, pero se trata de un país con una población mayoritariamente joven y con ganas de mostrar su talento al mundo.

En guinea celebramos varios certámenes literarios al año, el más grande de todos ellos es el certamen literario “Miguel de Cervantes”, con cuatro modalidades y premios de entre 500000XAF y 1000000XAF, pero nunca se anuncia en páginas como escritores.org donde cualquier escritor sabe que encontrará certámenes para escritores en lengua española. Esas organizaciones tampoco hablan del premio literario internacional “Justo Bolekia” a pesar de que sus creadores se encuentran en España. 

El trabajo y la iniciativa de organizaciones como Mujeres por África que ofrecen una salida para la producción literaria en lengua española en África es encomiable y yo doy gracias por ello. 

Los escritores ecuatoguineanos se parten el lomo trabajando con editoriales españolas a las que pagan una cantidad de dinero que difícilmente logran recuperar con las ventas. Estas obras que se publican con editoriales como Círculo rojo, tendrían que ser diluidas a fin de que se adapten a los requisitos de certámenes “sin restricciones por residencia o nacionalidad”.

Pese a que no estamos integrados dentro de la comunidad hispana formada por España y sus hermanas de América, la antigua Guinea Española, hoy Guinea Ecuatorial, sigue conservando su herencia colonial, por ejemplo: los annoboneses tienen apellidos como Catalán, Santander, Estrada, Castellón; todas las etnias, excepto la fang, han sustituido su nombre tradicional por el europeo; la gente usa sus nombres tradicionales como apellidos  y fácilmente uno puede encontrarse con una Leticia Mpanga Alais o un Felipe Ichaikoto Sepa. Los fang son un caso particular de resistencia a medias, pues, aunque no se hayan resistido del todo a adoptar el nombre europeo u occidental, tampoco han renunciado a sus nombres tradicionales; por lo tanto, lo más común será encontrarse con un fang que se llame Santiago Ntutumu Osá Nchama. Cuando sea un viejo con nietos, Santiago querrá que se le llame Ntutumu Osá Nchama o simplemente Ntutumu que, es su nombre tradicional y Osá Nchama son los nombres tradicionales de sus padres y sus apellidos.

Además de los nombres y la lengua, otra cosa que seguimos compartiendo con el resto de la comunidad hispana es la religión, la religión católica es la predominante en Guinea Ecuatorial.

A pesar de todo esto y muchas cosas más, parece una simple casualidad que el día de la independencia de Guinea Ecuatorial sea el día de la Hispanidad. La elección de esta fecha podría haber servido para estrechar lazos con el aislado país africano, pero este no fue ni es el caso.

Para nosotros, el 12 de octubre es únicamente EL DÍA DE LA INDEPENDENCIA DE GUINEA ECUATORIAL, un día de júbilo y gozo. Por aquí tampoco se conmemora como el día de la hispanidad ni se menciona el descubrimiento de América. Dentro de poco celebraremos el 52º aniversario con un desfile, bailes y otras actividades tanto formales como informales, mientras España y Latinoamérica también lo celebraran o conmemoraran a su manera. La misma fecha será motivo de celebración para dos comunidades hispanas entre las que no hay ninguna o muy poca colaboración cultural.

El 12 de octubre no es sólo el día de la hispanidad, también es el día que el único país africano que tiene el español como lengua oficial obtuvo su independencia de España.

Reflexiones de una ondjundju-Escritores ecuatoguineanos-Juliana Mbengono

De “Cuando los combes luchaban” a “Suspéh”: fotografiando Guinea con letras

La nueva generación de escritores ecuatoguineanos es tan atrevida que ha decidido hacer capturas más fieles del presente utilizando jergas locales y expresiones en lenguas vernáculas pese a la falta de editoriales, la barrera del español, el coste de la publicación en el extranjero, etc. 

Hablando de literatura ecuatoguineana, si nos alejamos de las obras populares o anónimas, sería difícil hablar de ficción al 100%. Los escritores siempre usamos el escudo de “todo parecido con la realidad es casualidad”. Pero, por aquí se cuenta que “la tortuga dijo que la bestia que mató a su madre tiene manchas y el guepardo se sobresaltó; por lo que la tortuga le preguntó si era el único animal con manchas”. Y como se dice por ahí, quien nada debe, nada teme. Y los escritores de Guinea tenemos mucho miedo al contexto social.

La primera obra ecuatoguineana con un autor reconocido fue “Cuando los combes luchaban” (1953) de Leoncio Evita Enoy. Y la segunda fue “Una lanza por el Baobí” (1962) de Daniel Jones Matama. Ambas, publicadas durante el periodo colonial, han sido catalogadas como literatura de consentimiento debido al rechazo que los autores manifiestan sobre su propia identidad, presentando lo negro o africano como salvaje en comparación con la “civilización” de los colonos.

El hecho de que ambas obras sean clasificadas como literatura de consentimiento puede deberse al contexto en el que se escribieron: el negro debía transformarse en todos los aspectos por la necesidad de parecerse al civilizado colono y ser aceptado por él. Desde aquí, ya vemos como la literatura ecuatoguineana, desde sus inicios durante la colonia, es un espejo social; quizás no siempre de los acontecimientos históricos, sino también de las ideologías, costumbres y sentimientos de la sociedad.

La literatura producida en Guinea Ecuatorial a partir de 1968, año en el que el país obtuvo su independencia un 12 de octubre, día de la hispanidad, puede subdividirse en dos partes: la producida durante el gobierno del primer presidente, Francisco Macías, y la producida durante el gobierno del presidente actual, Teodoro Obiang.

Al investigar sobre los escritores del primer gobierno, veremos que gran parte de la literatura ecuatoguineana producida entre 1968 y 1979 se produce en el exilio. Muchos de los escritores ecuatoguineanos se exiliaron en España. Esta generación de exiliados ha recibido diferentes nombres por los mismos escritores. Juan Balboa se refiere a ellos como la generación perdida, mientras que Ciriaco Bokesa llama a ese periodo la Época del mutis y Donato Ndong la ha llamado Once años de silencio. Al igual que los otros, las obras de los exiliados también reflejan su presente: su deseo de volver a casa y sus sentimientos hacía Guinea.

El tercer periodo para la literatura ecuatoguineana, después de la colonia y el gobierno de Francisco Macías, comienza con trabajos como la antología de la literatura ecuatoguineana y la creación del Centro Cultural Hispano-Guineano (1982) desde el que se fomenta la literatura ecuatoguineana a través de herramientas como la revista África 2000 y una emisora de radio homónima. Unos años después, en 1985 la Universidad Nacional de Educación a Distancia publica la novela “Ekomo” de María Nsue, conocida como la primera novela escrita por una mujer ecuatoguineana. 

Tanto en Ekomo, como en otras obras aparecidas en la revista África 2000 y otras de la misma época archivadas en los documentos del Centro Cultural Español de Guinea, también se refleja la realidad ecuatoguineana, a veces de manera simbólica.

El autor de la obra “El párroco de Niefang”, Joaquín Mbomío, ha clasificado a los escritores ecuatoguineanos en corrientes como la Corriente Popular, la Corriente Independiente y la Corriente Neoguineana. En las obras de los autores de todas esas corrientes, como “Tres almas para un corazón”, de Guillermina Mekuy o “Avión de ricos, ladrón de cerdos”, del escritor ecuatoguineano más prolífico de todos los tiempos, Juan Tomás Ávila Laurel; seguimos viendo un esfuerzo constante por capturar la realidad y el presente entre papeles o simplemente hacer un esbozo de lo que se vive o se ve.

Los autores de la literatura ecuatoguineana actual, nacidos entre 1980 y 2000, podrían considerarse como la cuarta generación debido a sus particularidades. Aunque esta nueva generación también captura el presente en sus obras y utiliza la escritura como medio de expresión, tiene ciertas particularidades que la hacen única. Por citar un ejemplo: “Suspéh” es el título de la última obra del autor de “Barlok, los hijos del gran Búho” y “El albino Mico”, Estanislao Medina Huesca.

Aunque Trifonia Melibea, activista LGTBQ+ y la escritora más prolífica del momento, ha llamado “escritoras rebeldes” a las escritoras contemporáneas. Esta rebeldía es una característica general de la nueva generación que, al parecer, no se ajusta a los requisitos del público internacional e intelectual, en vez de eso, dirige sus obras a los propios ecuatoguineanos y en especial, a la juventud. 

Este afán por describir el día a día y la realidad de cada uno, nos permite ver diferentes panoramas del país. Mientras que en “Suspéh”, Estanislao nos permite conocer un poco de Guinea Ecuatorial a través de los delincuentes juveniles; en “Juntos antes que anochezca” de Chris Adá y en “Yo no quería ser madre” de Trifonia Melibea se nos permite conocerla a través de los testimonios de jóvenes homosexuales; en “Ebihi Nga Mbot” de Isabel Rope se nos acerca al infierno que supone la poligamia para muchas mujeres y en “Mbura Mbot” Matías Elá, al igual que Maximiliano Nkogo en “Nambula”, expone el perfil de los funcionarios públicos, su incompetencia y muchas cosas más que descubriremos dejándonos llevar por estas joyas.

Por lo tanto, la literatura ecuatoguineana es un medio excelente para conocer esta pequeña excolonia española.

Reflexiones de una Ondjundju-Pull na do-Juliana Mbengono

Pull na do1 

Hace como dos semanas que nos fuimos de vacaciones después de retomar las clases por un mes tras la parada impuesta por el Covid-19.  

A pesar de que las aglomeraciones están prohibidas, mis vecinos de Vikatana Makeda celebran su 2bucang todos los fines de semana por la tarde. Yo soy el bicho antisocial que, por más que le inviten los vecinos, nunca acude a las sentadas. Pero lo cierto es que me aburro como mi madre vendiendo patatas en el mercado un domingo por la tarde. 

Si los centros culturales estuviesen abiertos, quizás habría ido a ver la presentación de una obra en el centro cultural español, escuchar una conferencia en el ecuatoguineano o una obra de teatro en el francés. Me rio al pensar en que sólo nos falta el centro cultural inglés y quizás el portugués y el chino.  

Cuando estoy a punto de echar la cuarta siesta del día, llama mi amiga Divina. Debo estar ahí en menos de una hora y tendré que quedarme a dormir porque los preparativos del pull na do de su hijita se inician esta tarde, pero el mismo ritual comenzará mañana por la mañana, a las cinco y media.  

Después de echar una carrera por todo el vecindario con la niña en brazos, nos pasamos el resto del día cantando y disfrutando. La bebé es una preciosa de ojos saltones que se despierta a ratos para llorar y tomarse el biberón. Ya tiene la cuerda roja que espanta las enfermedades cutáneas atada a su cintura y sobre la cabeza tiene un hilo para apaciguar el hipo. En una esquina de la habitación está su barreño. Puedo observar que dentro del barreño está la ramita que ahuyenta a los brujos, un bolígrafo para garantizar el éxito en los estudios y una moneda para asegurar la prosperidad económica. Conozco a tantas viejas que siguen cumpliendo ese protocolo y sus hijos están tan pelados como yo.  

Mientras que algunas se encargan de freír alitas y chicharro, otras compañeras de clase y amigas traen de todo: Majeda trae 3pisoj de coco y Vero trae 4bilola y 5abalá.  

En la mesa hay de todo, parece un concurso de gastronomía: desde el 6esuc melén y el 7djomba hasta la ensaladilla rusa y el arroz paella. 

Nuestro cuñado y los hermanos de Divina traen bidones vacíos y los llenan de cervezas San Miguel, Trio Stous, refrescos y zumitos que cubren con cubitos de hielo; cuatro bidones de bebidas en total y diez botellas de licor, entre ellas los apreciados Larios y Soto, con la inscripción “Prohibida su venta en la Unión Europea”. 

Aquí se ve que hay amor, Camacho y Divina han tirado la casa por la ventana por segunda vez, la única diferencia entre este pull na do y el baby shower que celebraron cuando supieron que sería una niña es que, para el baby shower decoraron el patio y la casa con globos y telas de color amarillo; esta vez se han limitado a poner dos carpas y unos bancos largos en el patio.  

Poco a poco van llegando los invitados, sobre todo mujeres. Los hombres que llegan se limitan a saludar al bebé y depositar un billete de mil francos, dos mil francos, cinco mil francos y diez mil francos sobre su frente. Los más tacaños o quienes menos tienen envuelven un billete de quinientos francos como si fuese un canuto y lo ponen en su mano. Se dice que depositar dinero en la mano de un bebé contribuirá a su futura estabilidad económica, siempre tendrá dinero a mano. Después de obsequiar al bebé con dinero y/u otros regalos, se toman un refresco y pican algo mientras charlan entre risas con el padre u otros amigos con los que han coincidido en el pull na do. 

Las mujeres, después de entregar el regalo al bebé, hacen el 8oyenga. Algunas se animan a cargarla y entonar alguna que otra canción o bendecirla y prometer que será una mujer exitosa, que se casará con un adinerado, que será dichosa, que será feliz…  

Divina está atenta a todo lo que hacen las mujeres, no sea que alguna bruja intente cambiarle la bombilla de la suerte.  

_Que nadie le rasque la palma de la mano, que nadie compruebe su 9evú_ me dice al despedirse de mí para irse al baño.  

Me rio, para tener tanto miedo a que alguien venga a cambiar el destino de tu bebé, mejor no haber organizado el pull na do. 

Me olvido del Covid-19 y las reglas mientras me entrego al 10malamba y al11topé, junto al grupo de mujeres que no hace más que cantar groserías y otros temas que parecen ataques indirectos entre las mujeres y las familias de los novios. 

A la mañana siguiente está claro que el pull na do ha sido un exitazo: no queda una sola cerveza, refresco ni rastro de comida. Todo lo que hay en el patio son latas vacías y muchas hormigas.  

La bebé ya ha sido presentada al mundo al estilo occidental con el baby shower y al estilo africano o ecuatoguineano o bubi o criollo, para ser más específicos, con el pull na do. 

1 Fiesta que se celebra por el nacimiento de un bebé. Su mayor diferencia con el baby shower es que se celebra después del nacimiento del bebé. 2 Forma local y coloquial de referirse a una juerga o un botellón entre los jóvenes de Guinea Ecuatorial. 3 Plato annobonés consistente en una torta preparada a base de coco rallado. Se consume como guarnición. 4 Variedad de molusco de mar, es más consumido por la etnia bubi en G.E 5 Plato típico de la etnia bubi que se consume como guarnición. Se prepara a base de malanga rayada.

6 Plato africano preparado a base del jugo extraído de los dátiles de la palmera. 7 Plato africano preparado a base de pasta de modica. 8 Grito de alegría y júbilo. 9 En la cultura fang, ser interior que influye en nuestro carácter o determina nuestra actitud y éxito.

10 Bebida alcohólica preparada a base de caña fermentada. 11 Vino de palma.

10º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea.pdf

Reflexiones de una ondjundju-La juventud africana no es un chico con un AK-47 ni una vendedora ambulante

Comenzamos una nueva sección que será fija en la web: Reflexiones de una Ondjundju. Pretendemos que sea una ventana abierta a Guinea Ecuatorial, uno de los pocos lugares de África en el que el castellano tiene una presencia real y hay ahora mismo un enorme dinamismo cultural.

Juliana Mbengono será quien nos ofrezca esta mirada sobre la cultura, la literatura y la sociedad ecuatoguineana. Sin duda con ella conoceremos todo un mundo que está por reconocer, se trata de romper prejuicios, intercambiar ideas, proyectos, sensaciones y aprender también de lo que nos ofrecen desde ese país, para muchos muy desconocido.

Nos encantaría que fuera una oportunidad poder relacionarnos de igual a igual con una cultura muy dinámica y una población sin duda deseosa de mostrar su realidad, en un diálogo que esperamos sea perenne y fructífero.

Pasen y lean.

La juventud africana no es un chico con un AK-47 ni una comerciante ambulante

Probablemente, al escuchar la palabra juventud recordaremos los años que pasamos en la universidad, pensaremos en moda y amigos o en un botellón.

Lo cierto es que, la palabra juventud puede llevarnos a un universo de ideas; de tal manera que, si me pidieran citar cinco rasgos de la juventud empezaría por citar la rebeldía, la curiosidad y el amor.

Al pensar en juventud africana, del modo especial en el que uno pensaría sobre cualquier tema relacionado a África, me doy cuenta de que difícilmente se situarían los estudios, el amor o la curiosidad por encima de la explotación y el hambre.

Un día encendí la tele y me sorprendió un anunció en el que una niña buena procuraba que los niños de África pudieran comer huevos… si ella supiera que los huevos son de lo más barato que hay por aquí. Pero bueno, algún adulto, seguro de conocer África como la palma de su mano, escribió el guión y otro la ayudó a cantarlo.

Seguramente, lo primero que se nos viene a la mente ahora que pensamos en juventud africana no es un grupo de estudiantes, ni un botellón. Ahora, la imagen es la de una chica escuálida de Somalia, en un intento de ser específicos, removiendo algo parecido a lodo en una olla carbonizada sobre una hoguera, mientras un bebé escuálido, que probablemente no come huevos a menudo, llora sobre el polvo. También es recurrente la imagen de un chico cargando un AK-47 o la de una niña cargando una bandeja de buñuelos llenos de moscas.

África nunca ha sido un lugar normal: si no es una selva paradisiaca que despierta el interés de reyes por cazar elefantes y leones, será una ciudad llena de niños comerciantes que no van a la escuela o el origen de los inmigrantes que tienen la esperanza de no morirse ahogados.

Toda esta palabrería se resumiría en que, pensar en los jóvenes de África resulta especial porque hablamos de los jóvenes de la referencia del tercer mundo por antonomasia. Quizás alguno estalle o entorne los ojos por estar cansado ya del temita de África porque, también, al pensar en jóvenes y niños camboyanos lo primero que se nos puede venir a la mente es la imagen de gente apiñada en chozas y niños cazando anacondas. Pero ahí está el caso, que Camboya no es todo un continente, y en África, cualquier poblado representa a todo el continente porque los medios quieren vender hechos sobre lugares exóticos.

Gracias a esa presentación de África como el paraíso infernal, que es más infernal para muchos de sus jóvenes; luchamos por alejarnos y emprender lejos de nuestros gobiernos; por cruzar el mar y ver si en el mismo horizonte al que llevaron a nuestros antepasados en contra de su voluntad seremos más felices añorando el calor de los nuestros mientras jugamos a sobrevivir para poder enviar un poco de dinero a casa.

Miro a mi alrededor, podría deprimirme y quedarme a lamentar mi vida igual que un personaje de “La que se avecina”; pero también puedo enfrentarme a los retos que supone PARA TODO EL MUNDO salir adelante sin el apoyo de familiares, amigos y otros conocidos que nos pongan las cosas en bandejas de plata.

Aquí la situación es un tanto especial y no lo niego, la brecha tecnológica y educativa sigue existiendo; se diga lo que se diga. Por ejemplo, en mi país no existen fibras ópticas de 20€ al mes, pero sí existen puntos remotos desde los que se puede acceder gratuitamente a internet con el riesgo de que algún ratero te quite el celular a punta de cuchillo, ya que difícilmente te lo quintaran a punta de pistola; pues, aunque no lo parezca, cualquiera no consigue tener una pistola por aquí.

Aun con todo lo que nos llevarían a pensar en la juventud africana como un grupo especialmente desgraciado y vulnerable, los jóvenes africanos encajaríamos perfectamente a nivel internacional. Pues, por el simple hecho de ser jóvenes ya compartimos muchísimas cosas.

No sólo colaboramos para traer el pan a casa, también nos encanta la moda, la diversión y estudiamos para tener títulos universitarios. Otra cosa es que sólo se visibilicen los extremos, sobre todo los miserables.

Si tenemos en cuenta que cada persona, por sus cualidades y condiciones, puede resultar un universo; nos resultará más fácil entender que los jóvenes africanos no somos todos iguales ni vivimos todos en las mismas condiciones.

Miro a mi alrededor y veo a compañeros de la universidad mirando las notas en los tablones de anuncios; en mi WhatsApp encuentro una felicitación de un amigo director de teatro y cine que hace poco resultó ganador en el proyecto

Tony Elumelu para jóvenes africanos emprendedores; ser joven africano no es sinónimo de embarazos precoces ni falta de educación. Como personas conscientes que poco a poco van ganando terreno en su batalla contra los estigmas, estereotipos y prejuicios, somos chicos y chicas que se trazan metas, que tienen un plan de vida.

Probablemente, uno de nuestros mayores problemas es nuestra mirada hacia el exterior. Los jóvenes, y los no tan jóvenes, nos centramos tanto en lo que tiene occidente que los personajes de nuestras obras literarias, a menudo, toman té durante los atardeceres dorados al igual que los ingleses, cuando lo habitual y más parecido a tomar té verde por aquí es desayunar con una infusión de contrití.