Reseña literaria-Juan A. Herdi

Tijan Sila

Radio Sarajevo

Traducción del alemán de

Javier García Albero

Libros del Asteroide, 2026

Una guerra no termina nunca. Es lo que nos recuerda Tijan Sila a lo largo de este libro. No sólo tiene efectos y consecuencias sociales y políticas que perduran en el tiempo y que afectan a un país durante generaciones, también está presente en la cabeza de quien la padece, en su estado de ánimo, es además causa de malestar, también de enfermedades mentales y físicas que se mantienen durante la vida de cualquier persona que la haya sufrido. Se aplica a la guerra de Bosnia, de la que nos habla el autor, y por ende a la guerra de Yugoslavia, hace treinta y cinco años de ella, pero también a cualquier guerra, la actual de Ucrania, la de Gaza o cualquier de los otros conflictos armados, siempre demasiados, que se dan en el mundo.

Por eso son importantes libros como Radio Sarajevo, que nos remiten a los efectos sangrantes y execrables de cualquier guerra. Inclusive de las consideradas guerras justas, que producen las mismas consecuencias en las personas que las sufren. Tal vez porque no hay en realidad ninguna que lo sea, guerra justa.

De este modo, Tijan Sila nos narra su vivencia en la guerra que padeció Bosnia, cuando era él apenas un preadolescente y tuvo que enfrentarse a los combates, a la muerte, a la incertidumbre, en un conflicto que tuvo las etnias como base, en un país en que las familias estaban mezcladas. La suya, por ejemplo: su padre era bosnio y su madre, croata. El niño que fue él, sus amigos, su hermano o sus padres resultaron afectados todos ellos, sus cuerpos y sus mentes se volvieron campo de batalla para siempre, aun cuando la guerra terminara. Su propia madre padeció una enfermedad mental, consecuencia de esa tensión latente de sufrir y gestionar un conflicto como aquel.

El autor nos cuenta la cotidianidad durante los combates o en los momentos en los que no los había. Cambiaron su educación y su maduración como persona. También nos confronta a su exilio, el paso por Croacia cuando se dirigían a Alemania, con el rechazo hacia los refugiados, y su llegada a un país nuevo del que no sabía nada y en el que, al final, Tijan Sila se aposenta y adopta el alemán como lengua de escritura. Y nos lo narra con precisión, sin aspavientos, a veces como una aventura, sin duda así lo vivieron aquellos niños, pero entre líneas está todo el dramatismo de aquella época.

Conservó a todas luces las imágenes de aquel drama bien insertas en sus recuerdos. La escritura deviene así un testimonio terapéutico y de reconciliación consigo mismo. Lustros después vuelve a Sarajevo y percibe que las consecuencias persisten pese a todo, aunque todo haya cambiado en apariencia. Radio Sarajevo se vuelve de este modo un testimonio preciso y necesario de la ignominia de la guerra, un libro que debiéramos leer en una época en la que el peligro está presente, si alguna vez ha dejado de estarlo. A todas luces, este libro resulta un grito de alarma ante lo que nunca debió de suceder.

Reseña literaria-Juan A. Herdi

Rodrigo Gervasi

La grieta

Sexto Piso, 2026

Detectamos en esta novela, entre líneas, el eco del famoso poema de Gil de Biedma. Aquí también se nos habla, salvando las distancias, de ese paso del afán por la vida al descubrimiento del argumento único de esta obra que es el vivir. A pesar de las distancias, repito, porque hablamos de épocas diferentes, de jóvenes con avideces distintas, de formas de entender la vida y afrontarla que no se pueden comparar. Lo que se repite es el descubrimiento de que el tiempo pasa y asoma siempre la verdad desagradable.

Estamos por tanto ante una novela de descubrimiento vital. Lo importante del relato es el proceso del joven Hugo Blanco, un chico de nuestro tiempo, con un trabajo y una cotidianidad precarias. Sufre la fragmentación y la ajenidad que impone un sistema deshumanizado que no ofrece en absoluto grandes perspectivas ni alternativas sociales. Esto no quita que haya cierto compromiso, permítaseme calificarlo sin desmerecer de gestual: que no haya en las reflexiones del narrador un posicionamiento ante el mundo no opone a que tenga ciertas actitudes ante lo que pasa a su alrededor, más allá de su círculo de amigos y conocidos, y que opte por apoyar, por ejemplo, una manifestación de defensa de la sanidad pública, eso sí, aplaudiendo y alentándola desde el balcón de casa. Le doy cierto énfasis a ello tal vez porque el nombre del protagonista coincide con el de un famoso revolucionario peruano y el dato no me parece casual, aun cuando puede que el autor ni se lo haya planteado, un mismo nombre para dos escenarios tan diferentes.

Nuestro personaje vive bajo un ruido ambiental que sin duda le deja en ocasiones exhausto. Contempla el mundo que a veces se le presenta como una pantalla enorme que emite constantemente mensajes publicitarios, anuncios convertidos en el único relato posible del presente. El piso compartido es un escenario en que se reúnen chicos y chicas que, como Hugo, afrontan su final de juventud y su incorporación al mundo y a la vida con un desasosiego instalado de forma perenne en sus cotidianidades. Son jóvenes, son libres, pueden vivir y sentir en libertad, sin temor a ser (mal)juzgados, han estudiado, algunos de ellos se ocupan de nuevos oficios relacionados con las nuevas tecnologías, incluso son trabajos creativos, o alternan lo creativo con trabajos efímeros y transitorios, pero la precariedad lo ocupa todo, no sólo el ámbito laboral, también el vital.

De allí quizá un sentimiento de culpa siempre presente, a pesar de esa libertad. Tenerlo, por tanto, no ayuda a entender los extraños mecanismos de la vida. Porque vivir no supone repetir rutinas hasta que se conviertan en naturales, como afirma el narrador en algún momento y a pesar de que es la realidad de demasiada gente, sino que la clave, como se le dice en otro momento, es que vivir supone también, a menudo, equivocarse. La madurez es sin duda asumirlo e incorporarlo a la experiencia propia.

Asistimos en consecuencia a unos meses en la vida de Hugo Blanco, el contemporáneo, a sus reflexiones, a su mirada, sin entenderlo muchas veces, sin comprender algunas de sus reacciones, sin compartirlas tal vez, pero comprendiendo que son reales, que forma parte de una vida y de su proceso de descubrir el argumento de la misma. Una novela, en este sentido, muy esclarecedora.

Reseña literaria-Juan A. Herdi

Israel Yehoshua Singer

Yoshe Kalb, el pecador

Traducción del yiddish de

Rhoda Herrelde y Jacon Abecasís

Xordica Editorial, 2026

Durante siglos los judíos asquenazíes formaron infinidad de comunidades en la Europa central y oriental. Desde Alemania hasta Rusia, vivieron en numerosos países y asistieron a los cambios de fronteras tan frecuentes a lo largo de la historia. El yiddish, un idioma de base alemana con influencia de los muchos idiomas germánicos y eslavos de la región, fue su lengua de uso cotidiano e intercomunitario, a menudo lo escribían con alfabeto judaico. Convivía el yiddish con las lenguas mayoritarias y el hebreo como idioma litúrgico. Se remontan al siglo X sus primeros testimonios escritos en Renania.

Aunque todos eran de fe judía, la pluralidad de corrientes y enfoques religiosos convirtieron al judaísmo asquenazí en una amalgama de doctrinas, con debates intensos que en ocasiones chocaban vehementemente. También se desarrolló una literatura muy rica, de base religiosa pero también de una temática común que mostraba, parte de ella, la vida cotidiana de los asquenazíes. El siglo XIX fue especialmente interesante para la literatura en lengua yiddish, con la incorporación de corrientes estéticas y técnicas ya habituales en las otras literaturas europeas. Hablamos por otro lado de una lengua que, se calcula, hablaban más de ocho millones de personas.

Sin embargo, los judíos sufrieron no pocos progroms,persecuciones a menudos violentas e incluso desembocaron en expulsiones a todas luces injustas. A partir de 1880, sobre todo en los territorios más orientales, se intensificaron los ataques virulentos y el nazismo, a partir de los años treinta del siglo pasado, dio el golpe definitivo a la presencia de los asquenazíes en buena parte de Europa. Los que marcharon antes del genocidio nazi o los que sobrevivieron a los efectos de la Shoa huyeron a Estados Unidos o a Israel tras la segunda guerra mundial, donde pervivió su idioma, también en la Rusia soviética, donde el yiddish se consideró un idioma oficial en algunas regiones del país. Aunque el número de hablantes se redujo considerablemente.

No desapareció sin embargo la literatura en lengua yiddish, se mantuvo muy presente en buena parte del siglo XX, sobre todo en los Estados Unidos, donde la comunidad asquenazí fue especialmente activa. Destacaron los hermanos Singer, Esther, Israel Yehoshua e Isaac Bashevis, este último, el menor de los tres, obtuvo el Premio Nobel de literatura en 1978. Nacidos en Polonia en el último tercio del siglo XIX, se trasladaron a los Estados Unidos huyendo del nazismo.

La concesión del Nobel a Isaac Bahevis Singer favoreció que este autor fuera reconocido y traducido a numerosos idiomas, entre ellos al castellano. Ahora, por fortuna, se recuperan también las obras de sus hermanos.

De este modo, llega a las librerías Yoshe Kalb, el pecador, de Israel Yehoshua Singer, una novela que narra una historia basada sin duda en uno de los muchos conflictos que se dieron entre las comunidades asquenazíes de la Galitzia. Se parte de una anécdota recurrente en la historia europea, la desaparición y posterior aparición, años después, de un personaje, con la controversia correspondiente sobre su identidad que da incluso motivo a un juicio por motivos de inmoralidad. Los intereses políticos y religiosos, el choque entre corrientes, las posiciones de poder de rabinos y otros miembros influyentes de las comunidades exaltan los ánimos en esta ficción, disimulados entre cuestiones morales.

Al mismo tiempo, esta novela de aire costumbrista nos describe la vida cotidiana de aquellas comunidades judías tan enraizadas en la Europa oriental y que ahora son apenas un recuerdo por culpa, no se olvide, de posiciones intolerantes y violentas que por desgracia persisten hoy.

Israel Yehoshua Singer nos muestra, no sin cierta nostalgia y algo de ironía, esta Europa que fue, esta pluralidad cultural que a todas luces se empobreció tras medio siglo de historia sangrienta y que la literatura mantiene, pese a todo y por fortuna, en el recuerdo.

Reseña literaria-Juan A. Herdi

Juan Gómez Bárcena

Abril o nunca 

Seix Barral, 2026 

La salvación no siempre nos espera en línea recta. Sin duda, es una de las conclusiones de esta novela. A menudo los procesos emocionales requieren de recovecos, curvas, vueltas atrás y sobre todo de una enorme necesidad de vaciarse para recomenzar. Sobre todo, cuando la culpa hace acto de presencia y añade más desolación a la tragedia, al duelo, al dolor.  

De esto trata esta novela, de un proceso que ha de seguir su protagonista, Daniel, ante el hecho trágico que le enfrenta a la vida de un modo brutal. Haría lo que fuera por volver atrás, por recuperar a su hija, incluido una lucha contra el tiempo y lo real. Es la trama del relato, un proceso emocional que pasa por diversas fases, que se impone como una obsesión circular, con una necesidad imperante de reconocer lo ocurrido, para sí y para los demás, a pesar de que la toma de conciencia no es fácil, le ocurre a él lo que a cualquiera, que a menudo nos supera la realidad y tendemos al fingimiento.  

Vemos así varias etapas, un vínculo difícil con el tiempo, con el recuerdo o el olvido, a veces no es posible para el protagonista decantarse por uno o por otro, sin que tengamos claro si es una reacción o una necesidad. No llegamos a saber si percibe Daniel que hay que afrontar la realidad y recomenzar. Pero qué duda cabe que todo comienzo entraña un espejismo ante el cual se impone el vértigo y en consecuencia la tentación de recrear lo real es toda una tentación. 

De este modo, quien ose entrar en esta novela va a ser testigo de una lucha interior voraz. Y a todas luces Juan Gómez Bárcena es, una vez más, brillante a la hora de presentarnos los hechos. Porque no es el tiempo el que los atraviesa, sino que es el proceso emocional de Daniel quien lo ocupa todo, el tiempo incluido. Hay que recordar que una de las características de este autor es trastocar por completo los límites de la novela, enmaraña todo orden o lógica del relato, algo muy presente en todos sus textos, y siempre con resultados más que notables.  

De este modo, cualquiera de sus novelas, esta misma recién editada, no sólo nos enfrenta a una historia, a unos hechos que no dejan indiferentes, es también toda una experiencia para quien guste de la experimentación literaria. 

Lo consigue además con los temas sempiternos: la vida, el recuerdo, la tragedia, el amor, el tiempo, la culpa, las relaciones. Quien conozca la obra de Gómez Bárcenas, sabrá que disfrutará de la novela. Quien no, va a ser una buena oportunidad de introducirse en un autor que nunca decepciona y siempre asume retos literarios osados, lo que siempre es de agradecer.  

33ºNúmero de la revista literaria Nevando en la Guinea.pdf

Reseña literaria-Juan A. Herdi

Juan Manuel Gil

Majareta

Seix Barral, 2026

 

Un incidente alborota la vida de una barriada. Lo causa un personaje que está en boca de todos, Leo Almeda, el Majareta, conserje en un colegio religioso y prejubilado repentinamente tras treinta años en su puesto, autor del hecho cuyos detalles iremos descubriendo en toda su envergadura a medida que avancemos en la lectura de esta novela.

Una serie de vecinos, tan variopintos como apasionantes todos ellos, van dando su opinión sobre lo acontecido y sobre ese ser periférico que se convierte en el objeto de esta novela a partir de múltiples comentarios, rumores, opiniones y prejuicios que se van entretejiendo para establecer un hilo que se unirá a otros hechos enlazados al relato central. Intuimos lo complicado que es afrontar lo real, cuando además hay secretos que se afianzan dentro de uno mismo. Porque esta novela habla también de un misterio que viene anunciado por la pregunta inicial, fundamental en toda intriga: «¿Te has enterado?»

Novela por tanto coral, en la que los personajes le describen al narrador, un mero recopilador de testimonios, sus puntos de vista y de paso crearán todos ellos no sólo una descripción del incidente, de su autor, Leo Aldama, que sin embargo no aparece como tal en la novela, no da su versión de los hechos, sólo se habla de él, también de la vida misma, la cotidianidad de una barriada con la que sin duda nos sentiremos identificados. Porque el lector reparará de pronto en que se le está hablando de algo no muy lejano a su propia cotidianidad, la vida misma que asoma en los testimonios presentados, cada uno de ellos con su estilo, no sin ironía en muchos casos, aun cuando apreciemos que en algún momento lo que se cuenta alcanza lo trágico. Hay referencias y momentos en los que pensaremos en la rabiosa actualidad.

Cada capítulo, un testimonio cada uno, transmite los rasgos del personaje que narra, con un ritmo galopante, vertiginoso, y así vamos apreciando entre esta neblina compuesta de palabras algo que nos atrae, que nos atrapa. De este modo, nos arrastrará la intriga y la conmoción de unos hechos, que, como en la mil y una noches, nos inquieta y nos obliga a seguir leyendo, porque al final de cada capítulo deseamos conocer lo ocurrido y todo lo que lo envuelve. Intuimos que al final habrá, inevitable, un giro de guion. Y en efecto lo habrá.

Estamos pues ante una novela que destaca por su historia, por su ritmo y su humor, pero también por su estructura y sus referencias constantes a una realidad y a una forma de encarar lo real muy actual, una reflexión sobre los mecanismos de acercarnos colectivamente a lo que nos rodea, a la manera muchas veces con se forma la percepción del mundo.

 

Reseña literaria-Cecilio Olivero Muñoz

Huérfano buscando el mar

Pablo Méndez

Editorial Vitruvio, 2026

Colección Libros del 30

Se apellidan expósito todos los bebés que fueron a parar a la inclusa. Porque no eran hijos del lugar, ni del parentesco, y huérfanos eran desprendidos de la sangre y de la esperanza, y sí lo eran, depositarios y despojados de una nada entre las estrellas guía. En este poemario se puede pensar que el huérfano buscando el mar es Pablo (autor). Pero Pablo tiene todo un mar donde sus brisas y sus olas acuñan su sueño de ver a sus seres queridos a los que echa de menos. Pero eso es demasiado obvio.

Leer este poemario es abrir una caja de bombones, que viene con mucha calidad presentado, ya que luce una tapa dura como la grata literatura, como un dulce nada empalagoso, que descifra e hilvana preguntas sin respuesta.

En este poemario Pablo ha hecho suya una poética que se desnuda y por la que te sientes reflejado en el lugar idóneo, porque todo aquel que haya perdido a un ser querido se verá reflejado en sus poemas, en su literatura, en una elegía conmovedora que todo apunta a que Pablo tiene un corazón que acepta el mar frente a la pérdida inexorable de la carencia temprana.

Cuando un huérfano encuentra al mar, también debe encontrar un faro. Cuando un amante del mar y su salitre encuentra un consuelo que mezcla lo dulce y lo salado, a partes iguales, es tremendamente coherente con la pérdida cercana. Como un corazón que se presenta helado, y a la vez caliente, caliente y agridulce como parte del peculiar verano que rezuma a poemas tiernos, nostálgicos y conmovedores.

Pablo es un poeta con una voz dulce, tierna y, a veces, en según qué ocasiones, es alguien que cobija la poesía taciturnamente, en las postrimerías del día, es un poeta amigo de la tarde y del mediodía. Pablo tiene una obra de calidad. Es, se nota, un amante del verso breve y explícito. Que combina muy bien atando todos los cabos, aquellos donde la oleada del mar se estrella en la sensibilidad de un niño que siempre será niño, aunque tuviera cien años.

Pablo es parte de una ola que se estrella en el espigón sin viento, ya que es una piedra inamovible, en el que caen todos los poemas que nacen desde la falta que nos hacen los poetas así.

Reseña literaria-Juan A. Herdi

Matías Aldaz

Algo que nadie hizo

Editorial Las afueras, 2026

 

Un hombre nos cuenta una historia. La de un pueblo que se deshabita, la de unos límites imprecisos que perfilan una atmósfera sombría que surge y se diluye constantemente, la de unos personajes cuyos ecos se entremezclan para describir un ambiente y una degradación ante los cuales nos sentimos turbados. También contempla el narrador una cinta casera en la que se plasma el pasado, intuimos una nostalgia profunda, una desolación que se vuelve más y más palpable. De este modo se va conformando esta novela en la que está presente en todo momento la tragedia, o las tragedias, el hilo conductor del relato, antes de que todo desapareciera. El lector va reconociendo, la capta entre líneas, por medio de frases que recrean un contexto opaco, como si fueran más bien meras percepciones.

Los párrafos cortos, una técnica cuasi impresionista, contribuyen a ello, a que nos sintamos atrapados en esa atmósfera. Con aparente sencillez, captamos realmente lo que el narrador procura, nos lo indica él mismo en un momento de la novela, que podamos atravesar lo obscuro sin susto.

El escritor argentino Matías Aldaz nos propone de este modo una novela en la que el estilo, tan sinuoso como poético, causa no poco azoramiento. Lo va perfilando además a través de esos párrafos que son como zarpazos de realidad. No es sólo la historia que narra, sino la descripción de la misma, con un estilo estricto y claro, lo que nos llega a embelesar. El lector se va envolviendo de una neblina que le transporta a un mundo de fronteras imprecisas.

No en vano, son difusos los espacios de los campos y de las casas, lo son las sombras de los árboles, una naturaleza que intuimos portentosa, al fin objetos y ensoñaciones se entremezclan, como se entremezclan los idiomas, el castellano del lugar, el guaraní, el alemán, el portugués. A trompicones, vamos reconstruyendo unos hechos, un recuerdo, una tragedia.

Estamos pues ante una novela escrita a base de sugerencias y que, según la mejor tradición latinoamericana, crea un ambiente al tiempo que nos introduce en una naturaleza que adquiere también todo el protagonismo, con esos árboles de nombres evocadores. De este modo, el autor consigue que el lector se sumerja en el relato, que esté imbuido por esa cosa que se cuenta y que requiere también, como nos apunta el narrador, que se cuente otra, entrelazada, una historia como parte de otra más amplia.

 

Reseña literaria-Juan A. Herdi

Fernanda Trías

Miembro fantasma

Página de Espuma, 2026

 

«Nadie, ni presente ni ausente, es real» afirma Arturo, personaje de Ciclón, uno de los diez cuentos de este volumen. La afirmación, sin duda, permanece latente en cada uno de los relatos de Miembro fantasma, relatos que nos hablan de cotidianidad, de vida, de metaliteratura, de felicidad y aburrimiento, de miradas de lo real, o hacia lo real, siempre bajo esa metáfora al que se refiere el título, esa sensación de existencia de lo que no existe en realidad. Metáfora que enlaza los relatos de este volumen, la ausencia como tema, los va hilvanando de un modo sibilino. Porque en efecto cada uno de los relatos persiste una ausencia profunda, algo que nos falta, aunque lo sintamos bien presente, y que vamos percibiendo entre líneas, que frustra y pesa en cada una de las diez escenas.

Una vez más la autora, uruguaya y afincada en Colombia, nos cautiva con un lenguaje sobrio y poético a la vez. Crea Fernanda Trías una atmósfera que nos emociona, a veces nos altera y quiebra, en la mejor tradición a la que nos tiene habituados, permítanme el tópico, la literatura latinoamericana, siempre con tanta maestría y tanta variedad en la narración breve. Lo logra siguiendo tal tradición, recordando a todas luces el decálogo del perfecto cuentista de Horacio Quiroga, pero a la vez consciente de que se deben incumplir también las reglas, la escritura es también poder dar la vuelta a los cánones, manteniendo, eso sí, un giro final en cada cuento que nos sorprende, una breve turbación que atrapa. Contribuye a ello una forma de escribir que es casi médica por su exactitud y precisión.

Pero son también relatos de personajes claves, bien definidos, que logran cada uno de ellos proyectarnos el destello de esa foto que es siempre un relato breve. Es apreciable en el texto que da título al volumen, Miembro fantasma, en el que se afronta la cuestión, en cualquier momento espinosa, de la memoria colectiva, de lo que ocurrió en aquellos periodos sombríos de la historia reciente y que tanta ausencia y tanto dolor produjeron, siguen produciendo porque el tiempo, contra lo que se dice, no lo cura todo, a veces lo posterga o lo normaliza.

Quien se adentre en las páginas de este libro disfrutará una vez más de una narrativa viva, intensa. Fernanda Trías, por lo demás, es una escritora que se ha ganado de sobras el reconocimiento por su labor literaria, en el marco de una tradición que casi nunca defrauda.

Reseña literaria-Juan A. Herdi

Christa Wolf

August

Traducción de Marina Bornas

Libros del Asteroide, 2026

 

August es conductor. Está a punto de jubilarse y ha enviudado recientemente. Ha llevado una vida sencilla, sin grandes sobresaltos. Pero mientras conduce su autobús de vuelta a Berlín, rememora su vida y recuerda su infancia, cuando apenas tenía ocho años y era un huérfano refugiado, tras una guerra de la que nada cuenta más que el vago recuerdo de un bombardeo. Vivía en un castillo reconvertido en hospital, junto a otros desplazados, entre ellos Lilo, una muchacha con quien se junta. Se acompañarán durante un tiempo indeterminado, en ese escenario sombrío sin duda, pero que August, al pasar los años, recuerda de un modo emotivo.

Esta es la trama de este relato, apenas un cuento largo o una novela muy breve, que fue además el último texto de Christa Wolf (1929-2011), escrito el año mismo de su muerte como presente literario a su marido, tras sesenta años de matrimonio. Estamos ante una sencilla pero intensa evocación de una de las escritoras alemanas más importantes del siglo XX, una de las autoras claves de la desaparecida República Democrática Alemana.

A pesar de la sencillez del relato, no exenta de dulzura y sobriedad, apreciamos el dolor por un momento de la historia que dejó no poca desolación a los personajes que vivieron aquel tiempo de horror. No hay en ninguno de los personajes una reflexión sobre lo recién vivido, sólo la descripción de una realidad un tanto opaca que es, sin embargo, emotiva a pesar del dolor. Ni siquiera se plantean el porvenir, los personajes viven fijos en el instante, fijos en un entorno que deja entrever un tiempo de cambio que pudiera parecer sempiterno, pero que no lo es, la muerte y el alejamiento señalan bien a las claras que el tiempo transcurre, inexorable, como han transcurrido los años posteriores, hasta llegar el protagonista a esa edad en que queda sólo el recuerdo y cierta nostalgia, sí, pero no exenta de algo que bien podríamos calificar de felicidad.

La editorial Libros del Asteroide ha recuperado este libro, un texto no menor, aunque corto, de una escritora que merece ser reivindicada por su sensibilidad y su calidad literaria.