diciembre 7, 2024
Categorías: Vídeos . Etiquetas: Claudio Rodríguez, José ángel valente, nevando en la guinea, revista literaria trimestral digital, rincón literario, Vídeos . Autor: nevandoenlaguinea . Comments: Deja un comentario


Gonzalo Fernández Parrilla
Al sur de Tánger
Un viaje a las culturas de Marruecos
La línea del horizonte ediciones
Viajar es sin duda una actividad saludable. Contemplar otros lugares nos permite ampliar miradas, la mirada hacia los otros, otras culturas, otras sociedades, otras formas de vivir, y también la que proyectamos sobre nosotros mismos y el lugar donde vivimos. Nos vuelve más críticos, más introspectivos. Viajar, suele decirse, nos ayuda a conocernos mejor. Hay mucho de todo ello, no cabe ninguna duda, siempre que el viaje se planteé de un modo abierto y sincero, sin prejuicios y con la curiosidad suficiente como para mirar más allá de las fachadas y de los tópicos al uso, asumiendo el aprendizaje que conlleva el recorrido.
Gonzalo Fernández Parrilla nos propone en este libro suyo, breve pero intenso, una mirada a nuestro vecino del sur, a Marruecos, un país desconocido o que ha sufrido y sufre aún hoy no pocos clichés. Al exotismo estereotipado que perdura todavía, hay que añadir la mirada de los colonialistas de antaño, que reducía la realidad del colonizado a un imagen que convenía a los intereses del colonizador, la de los bohemios que vivían en Tánger y cuya mirada estaba también estereotipada, la de los turistas de hoy, que viajan de un modo cuasi industrial. La única forma de darle la vuelta a este reduccionismo es contemplar también a través de la mirada de sus habitantes.
El autor nos invita de este modo a conocer, entre otros, a los escritores y artistas marroquíes que reflejan en sus obras una realidad variopinta, tan variada como lo es toda sociedad. De allí lo idóneo del plural del subtítulo: un viaje a las culturas de Marruecos, la que se expresa en amazigh o en árabe, la que escribe en francés o incluso en castellano. El autor menciona varias veces a uno de los escritores más representativos y con una fuerza deslumbrante: Mohammed Chukri. También nos invita a conocer a otros autores y artistas, de este modo el libro se vuelve una buenísima introducción a la literatura y a las culturas marroquíes. A través de ellos y de sus obras se nos presenta y describe una sociedad dinámica, al final no muy diferente a otras sociedades, a la nuestra sin ir más lejos, que tantas cosas compartimos con ella.
También recoge las miradas de escritores españoles que conocieron el país: Ángel Vázquez o el periodista Eduardo Haro Tecglén, nacidos ambos en Tánger, o Juan Goytisolo, que marchó a vivir a Marrakech, donde murió.
Además, el libro recorre un sinfín de lugares, Tánger, Tetuán, Marrakech o Rabat, el Atlas, el Rif. Nos introduce en sus culturas y sus paisajes lo suficiente como para despertarnos la curiosidad. Pero no es un libro de viajes. Tampoco un estudio más o menos planeado. Se trata más bien de un libro de notas que sugiere un paseo emocional y paisajístico por Marruecos, y que se convierte al fin en una incitación al viaje de verdad, de esos viajes que nos cambian por dentro, además de imbuirnos en una sociedad que tenemos tan cerca y de la que podemos aprender bastante.

Garazi Albizua
Termita
Galaxia Gutenberg, 2024
No es una heroína, en absoluto. Su vida no es extraordinaria, pero tampoco la protagonista y narradora de esta novela se adapta como personaje a lo que la teoría de la literatura de nuestro tiempo tilda de antihéroe, porque afrontar, afrontarse, tiene siempre algo de osado. Y la heroicidad quizá consista en eso, en afrontarse.
No obstante, pese a que la narradora nos habla de sí misma y de su entorno, la novela escapa de lo autorreferencial, o al menos de cierto tono ególatra de los personajes que van de víctima, en esta novela no hay nada de eso, y así vemos que cede protagonismo a su abuela, ejercen de espejo una de otra donde reflejarse, quizá comprenderse, aunque es ella la que se va buscando entre líneas. Y de paso describen el mundo que les rodea.La abuela es también fundamental para comprender a una narradora que sobrevive a una sociedad que la sitúa en los márgenes, no es una mujer al uso, ni en forma ni en fondo, no es lo que se espera que sea una mujer “normal” de nuestro tiempo, aunque haya sin duda tantas mujeres como ella, las que sufren la dictadura del ocio, como ella misma dice, las que se piensan a sí misma como protagonistas de una novela que no es la suya, las que se enredan en las mentiras de las fotos y se enfrentan a la culpa visible en los rincones.
Contarse a sí misma para comprender el (des)orden de las cosas y de la vida es lo que hace la protagonista de este relato, y contempla el mundo con ese tono suyo que puede resultar abrupto, macarra lo califica Edurne Portela, la prologuista. Es al fin y al cabouna chica de barrio con un trabajo precario y una vida en la que se va hilando una eventualidad que puede volverse permanente, peor aún: rutinaria. Siempre con una sensación de ajenidad ante todo.
Es el estilo incisivo, las frases breves, drásticas, las que nos van dando una idea de quién es la narradora. Se trata de una escritura casi tan metálica como cierta música urbana que nos devuelve una imagen del existir en esta neo-posmodernidad en que vivimos. Quien guste de encontrar una escritura novedosa, un estilo propio y rompedor, sin duda gustará del texto. Atentos al estilo que se vuelve en parte fundamental de la novela, merece la pena una lectura que disfrute de los vericuetos de las frases y de suironía punzante, afilada, algo que se agradece a la autora, Garazi Albizua. En unos tiempos de escrituras tan repetitivas, ha conseguido una novela que brilla por sí misma.
La vida es al fin el argumento de la novela, sin duda por ello nadie quedará indiferente a una narración con tantos ecos de lo que nos rodea.

MADREGILDA
UN RETRATO DE LA POSGUERRA
Sólo una película que no te hable a ti directamente puede ser un retrato que comprendes a la perfección. Las historias de la posguerra han ido de boca en boca desde su inicio hasta los veinticinco años de paz, en los años 60. Todavía se siguen escuchando en tiempos de democracia. Pero fue en aquellos años cuando se realizó el bodrio de película que da culto a la personalidad de Franco. La película es Franco, ese hombre.
Recuerdo que en los primeros años de la transición vivía en mi barrio un hombre represaliado por la guerra y afectado por la posterior miseria de las cartillas de racionamiento, también de paseos marciales de la posguerra donde los más pobres son los más perjudicados, como siempre.
El hombre, al que llamaban Marcos, cuando de chiquillos soltábamos la consigna maldita de ¡viva Franco!, él nos replicabacon gran libertad y rabia enajenada: ¡Hijos de Putaaaa! Nosotros entonces no lo entendíamos, solamente reíamos. No sabíamos ni quién era Franco. Pero el hombre este debió de pasarlo realmente mal. Era evidente dada su reacción.
Y toda esta perorata, sin más preámbulos, me invita a hablar de la película por antonomasia de la posguerra. La película es (Madregilda, 1993). Es una tragicomedia que retrata muy bien esos años de inviernos interminables y de colilleros de cigarros puro como de reuniones clandestinas de los vencedores.
Es una película que, aunque refleja en cierta forma la posguerra y una tragicomedia, hace gracia a ratos. Militares chusqueros, unárabe lameculos y mamporrero, España negra, ya no gris, invernal total.
El elenco de actores es una gozada. Lleva a cabo un paralelismo de la España beata y aburrida de aquellos años a la sombra de su eterna noche de vaho en los cristales.
Aunque nada fiel en el aspecto físico, muy gracioso en el marco de una partida de Mus que tiene fijada la fecha todos los primeros viernes de cada mes por cuatro militares, uno, un cura artillerointerpretado por Antonio Gamero, Millán Astray interpretado por Juan Luis Galiardo, y el personaje interpretado por José Sacristán, llamado Longinos y el Franco que refleja lo absurdo de una dictadura. Juan Echanove le quita negritud al film con su gran habilidad interpretativa y una gracia que se desarrolla en toda la cinta trasmitiendo a través de un caudillo cómico y a la vez pueril.
A través de los rojos, víctimas todos ellos, y por medio deltrasluz, se crea una perspectiva de la posguerra gracias a la buena dirección de Francisco Regueiro quitándole hierro mediante la parodia a los duros años del hambre después de nuestra guerra.
La protagonista en Gilda es Rita Hayworth (interpretada por Bárbara Auer) que hace de madre del niño matutero Manuel, la película Gilda no es más que una mirada atenta a los huérfanos y a los niños abandonados. Toda una metáfora donde Gilda es la madre de esta película y de la posguerra franquista.
