Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Marta San Miguel

Antes del salto

Libros del Asteroide, 2022

 

Una mujer se traslada casi un año a Lisboa con su familia por razones laborales. Ese paréntesis en su rutina le va a suponer confrontarse con su vida entera, una reflexión a todas luces intimista que le obligará a cruzar significados entre lo real y lo posible, a tener que explicarse lo irreversible, a enfrentar lo tangible y lo tópico. Va tomando conciencia, lo afirma en un momento dado, de que el mundo es en gran medida una ley física sostenida por sus contrarios.

Descubrir Lisboa le va a permitir también reconocer el desdoblamiento que hay en toda realidad: la ciudad contiene otra ciudad paralela a la oficial. Ocurre lo mismo sin duda con la vida, que enfrenta lo aparente con lo que hay detrás de lo más tópico, no siempre coincidentes, como no lo son las normas con los usos, el recuerdo y la vivencia del presente, la evocación y los sentidos a flor de piel. Pero va a ser el detalle aparentemente secundario producido por el olvido de añadir una foto a su equipaje, la del caballo con el que practicó salto durante un periodo de su vida, lo que va a desatar una profunda reflexión vital. De este modo, la equitación, la práctica del salto y el propio caballo se vuelven símbolos de este estar en el mundo, en un ejercicio introspectivo tan útil como necesario.

El resultado es esta novela en apariencia sencilla, construida –casi cosida– a retazos, a golpe de recuerdos, evocaciones y descripciones, tras lo que hay un ejercicio de introversión y de asombro ante lo más cotidiano, que es también lo más importante, porque es allí donde todos nos situamos y de este modo la narradora nos va presentando de un modo poético y experiencial las conclusiones de su mirada renovada del mundo.

El lector, sin duda, quedará atrapado por esta secuencia de reminiscencias vitales que son como píldoras emocionales y reflexivas. No quedará indiferente, tampoco distante. Al final algo nos indica que lo que se cuenta en esta novela, la primera de Marta San Miguel, quien había publicado hasta ahora poesía y ensayo, es algo que nos afecta de forma irremediable y nos despierta no pocas cavilaciones sobre nuestra propia vida.

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Alejandro Morellón

El peor escenario posible

Fulgencio Pimentel

 

Asumimos la realidad cotidiana porque es lo que tenemos más cerca, a lo que nos hemos habituado y lo que siempre hemos vivido con un halo de normalidad (¿normatividad?). Pero a todas luces todo lo que nos rodea, nuestra propia vida, contiene elementos por los que se cuela no poca irracionalidad, un alto grado de absurdo, un sinsentido que, al final, habremos de asumir y del que tomaremos plena conciencia más pronto o más tarde. Sólo es necesario confrontarse a ello.

Y qué mejor espejo que la literatura para darse cuenta de lo que hay.

Porque es eso justamente lo que nos revelan los once relatos de este libro que comentamos, una verdadera colleja emocional para el lector que va a descubrir entre sus líneas todo ese desgarro irreversible que supone lo real, nadie va a quedar ajeno porque al final todos tenemos nuestros recovecos donde ocultamos algo tremendo, como la pareja de oncólogos de uno de los cuentos que encubren otra vida, a todas luces menos amable, detrás de los muros de su cómodo hogar, o descubriremos, como le ocurre a un personaje de otro relato, ese sentimiento de darle la espalda a parte de sí mismo. Porque a menudo la existencia es extraña y paradójica.

Quizá no sea posible huir de lo que viene anunciado en las múltiples arrugas y brechas de lo real, lo que produce temor, un miedo que es anterior al hecho en sí, por mucho que se busque un sentido lógico a lo que sucede.

Narrados con una plasticidad enorme, con tono lírico, Alejandro Morellón nos enfrenta al apocalipsis, al caos ordenado, todo ello como si nos lo advirtiera el furby del primer relato, lo que crea no poca incomodidad, la misma que sienten los seres estrafalarios que habitan una extraña galería y que parecen dialogar consigo mismo, en busca de su propio sentido. El autor lleva al extremo las situaciones, pero deja entrever que bien pudiera ocurrir cada línea de lo que se narra en la vida misma, no sería al fin tan extravagante, y por tanto el absurdo lo descubrimos al enfrentarnos a toda circunstancia recogida en cada cuento, pero también en la realidad que nos rodea, en cada detalle y que vemos con una normalidad tan pasmosa como sorprendente. Por lo demás, nos deslumbrará por su estilo acertado, brillante, creando siempre una atmósfera manifiesta, intensa, imposible ser ajeno por tanto a lo que se nos cuenta y a la manera en que se nos cuenta.

No en vano, el primer relato del volumen, «Pájaros que cantan al futuro», obtuvo el Premio Ignacio Aldecoa de cuentos en castellano, en su quincuagésima edición, sin duda una buena carta de presentación.

 

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Sol Linares

No todos los cíclopes nacen ciegos

Menoscuarto Ediciones. 2022

 

¿Contienen las células algo más que la información física del mundo?¿Incorpora la genética los errores humanos, los pecados inconfesables, también los éxitos, las emociones y las alegrías?¿Son los sueños una cadena de recuerdos del inconsciente?¿Acaso los mitos no poseen tanta veracidad como la ciencia, aun cuando sean formas diferentes de aproximarse a la vida?

Son preguntas que, entre otras, se plantearán los lectores a medida que se enfrentan a esta historia, que si nos la cuentan de otro modo resultaría quizá demasiado metafísica, pero que narrada como lo está nos va atrapando a medida que avanzamos en su lectura. La escritora venezolana Sol Linares teje un hilo con materiales provenientes de la mitología y la genética, también de la literatura, trenza palabras, genes e ideas, y el resultado es una novela que nos remueve hasta los tuétanos, que nos confronta a nuestro propio linaje, cada uno el suyo, con sus sorpresas, sus zonas insospechadas, sus terrores, y a esa herencia que forma parte de una identidad cuyos límites no podemos definir muy bien.

Es todo eso lo que relata la narradora, Flora Rodríguez de Mazzarri, doctora venezolana invitada por una universidad italiana, a sus contertulios en un hotel de Sicilia, a la vista del Etna, su acercamiento a la medicina, más en concreto a la genética, promovido sobre todo por ese primo que nace deforme e imposible para la vida, sin que la científica llegase a decantarse tras el descubrimiento si aquel cuerpo era una profunda confesión de los monstruos contenidos en la sangre o si, por el contrario, ese cíclope mantenido en un bote pertenece a la saga de Poseidón.

Obsesionada por la figura de ese feto, acude a la ciencia, al mito, a la literatura y a la historia para dar al final con una respuesta en el pasado familiar a todas luces tremenda, turbadora, desasosegante, pero que requiere de una enorme capacidad de clemencia y reconciliación con el pasado, tanto da que sea lejano o más actual. La novela, en tono confesional, narrado a la manera de esas confidencias a las velas de una sobremesa, se vuelve una metáfora de tantas situaciones de las que este texto puede convertirse en espejo. Sin duda, no dejará imperturbable a nadie, porque a todos nos confronta de un modo u otro a esas sombras que percibimos en nuestras propias vidas.

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Antonio Maestre
Los rotos.
Las costuras abiertas de la clase obrera
Akal

Ya se ha establecido entre nosotros un modo de acercarse a la historia o a la realidad que no parte del mero listado de hechos, personalidades y batallas. Se busca más bien conocer mejor la vida de la población, la mentalidad imperante o, mejor dicho, las diferentes mentalidades existentes en un mismo momento, el tipo de relaciones sociales o de poder que se dan en el interior de una sociedad, las diferentes visiones de lo real, sobre todo en momentos en los que, como el actual, parece que se modifican valores y perspectivas, aunque es más bien una sensación subjetiva. Pero no olvidemos que a menudo la subjetividad es también campo de batalla.


Entre las obras de estas características se halla la escritura testimonial, ciertos textos de memorias o el análisis a partir de la pura subjetividad que describen experiencias de vida y que ayudan bastante a conocer este aspecto de las mentalidades en el que todos estamos inmersos. Sí, es una visión muy ideologizada, nada neutral, pero no nos caigamos del guindo, toda visión del mundo o de la realidad es, al final, ideológica, incluso aquella que se pretende desideologizada y acaba asumiendo (defendiendo tal vez) lo que hay, con su brutalidad y sus deficiencias.
En este sentido, este libro de Antonio Maestre (periodista, polemista y sobre todo crítico social) es toda una colleja a un discurso que ha querido simplificar la realidad o adecuarla a una visión edulcorada, un tanto reducida, que se erige hoy en el valor hegemónico de una sociedad que se pretende modélica, pero que mantiene latente todos los conflictos sociales de los últimos doscientos años. El autor parte de su propia experiencia personal y familiar para hablar de una sociedad que parece alabar la meritocracia, la capacidad de esfuerzo personal, pero que mantiene intacto los mecanismos de clase para dejar a cada cual en el lugar que le corresponde. Las clases siguen existiendo, es algo palpable, puede incluso que vuelva a ser evidente en este momento pandémico, por mucho que haya quien diga que es un discurso desfasado.


Estamos, en este sentido, en un libro que parte de lo testimonial y en el que Antonio Maestre se presenta orgulloso de su pertenencia a la clase obrera, a la que sigue perteneciendo aun cuando haya cambiado las herramientas de trabajo. Habla de las limitaciones a las que se ha de enfrentar todo descendiente de trabajadores a la hora afrontar los estudios, los primeros trabajos, las aspiraciones materiales y culturales, en una sociedad que, aun cuando esté iluminada por cierto discurso o bandera igualitarista propia de la clase media, mantiene sin embargo la desigualdad (no hay más que atender los datos de pobreza existentes hoy o de acceso a la educación para darse cuenta de que no estamos, ni de lejos en el mejor de los mundos), y es por ello que estamos también ante un análisis de la realidad. A partir de su propia experiencia Antonio Maestre hilvana una reflexión de la sociedad actual, del punto en que estamos.


Sin duda, no pocos de sus lectores nos vamos a sentir identificados con buena parte del sentido de este libro, pero desde luego no es menester estar plenamente de acuerdo con las tesis del autor, es más, sin duda puede resultar muy útil a quien se sitúa en otros puntos de vista, si aplica un ejercicio de discernimiento al mensaje, porque este libro es ante todo una presentación bien construida de la posición emocional e intelectual del autor y que procura desprender de su propia experiencia vital una cierta comprensión de lo real. Pero además puede ayudar al lector a confrontarse a su propia situación, en una sociedad y una época en las que todo parece haberse complicado en demasía.

Reseña Literaria- Juan A. Herdi

Natasha Trethewey
Memorial drive. Recuerdos de una hija
Traducción de Mariano Peyrou
Errata naturae, 2022

Qué duda cabe que la historia también es en gran medida la historia de la emancipación humana. O mejor dicho, de las diversas luchas que se han dado a lo largo de todas las épocas por emancipar a algún grupo humano de los límites dados. No podemos olvidar que, contra lo que se pueda a veces sostener, la marginación, la opresión, la esclavitud, el racismo o la dominación de unos sobre otros, cualesquiera que sean los motivos que se esgriman, no son elementos naturales, no brotan como las plantas en primavera, sino que son consecuencias de una organización social, de unas relaciones de poder, de unas condiciones económicas, culturales, políticas.
Algunas de esas luchas por la emancipación se van integrando en nuestra conciencia colectiva. La lucha de las personas negras en los Estados Unidos, por ejemplo, forman parte de nuestro acervo cultural. Inundó la realidad de aquel país durante los años cincuenta y sesenta sobre todo, en un grito de denuncia que debemos mantener, por desgracia, hoy. Del mismo modo, dentro de unos años, cuando se contemplen estos años que ahora vivimos, la lucha por la emancipación de las mujeres será uno de los hitos de nuestra época. Qué duda cabe que las conquistas en este ámbito son conquistas para el conjunto de la sociedad. Y que también, por desgracia, costará llegar al objetivo de una sociedad de personas libres, cualquiera que sea las circunstancias o las condiciones de vida.
No podemos olvidar al mismo tiempo que todas estas luchas emancipatorias están conformadas por pequeñas historias, muchas veces, la mayoría, repletas de dolor, de traumas, de zonas obscuras y palabras que cuestan destrabar y que a menudo se llevan incluso en soledad, un punto aislado en el tiempo y en el espacio, pero que están estrechamente vinculado a otros hechos puntuales para conformar un cuadro general, esa escena que constituye un tiempo. De eso trata este libro, de uno de esos hechos, un punto concreto, la historia de una tragedia, la muerte infausta de una mujer cuya hija transforma el dolor en un relato que describe todo su proceso de asunción de la vida. A veces la literatura también es eso.
«Para superar un trauma, debemos ser capaces de contar una historia sobre él», nos indica Natasha Tretheway, y qué duda cabe que ese proceso de superación no sólo la liberará a ella, ya lo justificaría por sí mismo el lograrlo, sino que nos emancipa a todas las personas que asistimos a la reflexión de la autora, en la medida en que confrontarnos a su escritura nos permite también dar un paso más en el reconocimiento de ese duende lorquiano al que se refiera ella misma, que no sólo contribuye al arte, sino a la vida entera. ¿Acaso arte y vida no forman parte de lo mismo?
De este modo, este libro se convierte en un relato testimonial a tener en cuenta, importante para procurar un entendimiento de la condición humana, cualquiera que sea el punto de partida de cada cual. Nos saca de la zona fría y general de los análisis sociológicos o de la estadística para trasladarnos a lo concreto y nos da una perspectiva sin duda mucho más real de una cuestión que nos sobrecoge todos los días, como es el de esa violencia mortuoria tan inasumible.

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Nazareth Castellanos

«El Espejo del cerebro»

La Huerta Grande, 2021

Cada vez resulta más evidente que la separación de los saberes, su encajonamiento en compartimentos estancos, es un error. Incluso la división básica entre ciencias y letras ha sido una equivocación que por desgracia hemos padecido muchas generaciones en nuestra formación escolar y académica. Durante mucho tiempo se diluyó por completo el ideal renacentista, ideal este presente también en tantas otras épocas, de que las personas desarrollaran una visión de conjunto de la realidad, y se trata no sólo de los planes de estudio o de la curiosidad, el interés y el conocimiento de varias disciplinas, sino también, sobre todo, de la capacidad de saber relacionar aspectos que la vida no ha separado de un modo tan categórico como lo han organizado los sistemas de formación. La ciencia ha sido en cierto modo castigada por tal segregación, tal vez por habérsele otorgado un lenguaje complicado que la volvía difícil de entender para quienes optaban (optábamos) por otras sendas, pero también por una excesiva delimitación de lo que consideramos cultura. La importancia actual de las ciencias y de la tecnología en nuestra sociedad, pero también para la vida individual, para la conciencia de sí mismo, obliga a un cuestionamiento de tal separación.

Por ello es de agradecer que surjan divulgadores de las diferentes materias científicas que nos permitan entender, sin perder por ello rigor, aspectos fundamentales de las mismas.

Tal es el caso de Nazareth Castellanos, que en apenas cien páginas nos presenta algo tan fundamental para cada uno de nosotros como es el funcionamiento del cerebro. Sin duda la materia posee una complejidad mayor que la que pueda difundirse en un libro tan breve, pero a todas luces es una magnífica introducción, muy bien expuesta además, con una claridad que quien suscribe agradece absolutamente.

Pero no estamos sólo ante una mera exposición neutra de los mecanismos neuronales, sino que este libro tiene un objetivo claro, la asunción de los cuidados añadidos por la vía de la meditación como ejercicio fundamental que permita la toma de conciencia de la realidad, de sí mismo, y la importancia de la atención plena, algo que además relaciona la ciencia con la vida, con la cotidianidad, con la propia filosofía de la existencia, esto es, con la actitud ante el vivir. Algo fundamental en nuestra época, en la que se tiende no poco a la dispersión.

La autora ha sabido vincular la descripción física del cerebro con otras disciplinas, con referencias a obras y autores que han planteado aspectos expuestos por ella. Sin duda estamos ante un libro clave, fundamental, una magnífica forma de adentrarse en la materia y así que pueda el lector adentrarse en la conciencia de su propia vida, más allá de la mera existencia.

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Lorena Salazar Masso

Esta herida llena de peces

Editorial Tránsito. 2021

Una mujer viaja con un niño por el río Atrato, en el Chocó colombiano. El niño llama a la mujer Ma, pero él es negro y ella, la narradora, blanca. A pesar de ello, nadie parece sorprenderse de su mutua compañía, estamos en un mundo de contrastes donde todo es posible y detrás de cada vida hay una historia o un destino que conforma la realidad, que puede llegar a ser muy variopinta. Por lo demás, no sabemos en un principio el motivo del viaje, lo vamos intuyendo a medida que avanzamos en la lectura, mientras la narradora nos describe una naturaleza exuberante y generosa, nos habla de las personas con quien viaja y con quien se cruza, nos relata los incidentes del trayecto, no siempre gratos, los peligros están siempre al acecho y la muerte demasiado presente.

De este modo, el propio río se vuelve una metáfora del destino y que va reflejando los ecos de una realidad tan insospechadamente presente. La mujer, al mismo tiempo que contempla lo que le rodea, incorpora al relato un sinfín de emociones y sentimientos que tienen que ver en gran medida con el niño al que cuida, pero también con los propios miedos y las dudas, al tiempo que con su pasado. Brotan los recuerdos que se incorporan al relato, forman parte de él. Todo conduce, inevitable, a ese destino tanto físico como emocional ante el cual, intuimos, nada es seguro, estamos a merced de los acontecimientos sobre los que no tenemos ningún dominio.

Por lo demás, se trata de un relato en el que llama la atención la presencia de unos personajes femeninos fuertes y que sin embargo, como le ocurre a la propia narradora, no ocultan sus propias cuitas y temores, las muestran incluso, lo que les vuelve a todas luces mucho más resueltas para establecer unos lazos recíprocos que les exige la necesidad de supervivencia. Aunque tal fortaleza no las salvará del propio destino.

Va así desgranándose el relato de esta primera novela de Lorena Salazar Masso. Con una prosa directa, sin ambigüedades, va construyendo este torbellino de sensaciones y emociones que atrapa al lector y lo incorpora a la trama, a una sucesión de hechos que no dan respiro y cuyo final, inesperado, impresiona y deja un poso de desasosiego e inquietud.

De este modo, Lorena Salazar Masso se incorpora plenamente a la literatura colombiana, cuya tradición, permítaseme el tópico, es una de las más potentes de la literatura tanto en castellano como mundial. En todo caso, por sí misma, estamos ante una novela bien construida, bien hilvanada, que no ha dejado nada en el tintero y en la que tampoco sobra nada. Sin duda, uno de los descubrimientos del año.

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Loreta Minutilli

Helena de Esparta

Traducción de Ramón Buenaventura

Alianza Editorial, 2020

Durante siglos la mitología ha intentado dar una explicación a la existencia y al mundo. Sigue siendo en gran medida esa su función, porque todavía continúa presente entre nosotros, aun cuando compita hoy con otras disciplinas que intentan esclarecer la vida. Nos aporta un sentido de las cosas y de las vivencias, cierta coherencia y no poco conocimiento. Pero además, muchas veces, los mitos permiten que entendamos nuestra propia existencia, lo que somos, de allí que la psicología, el psicoanálisis o la psiquiatría hayan acudido a ellos, en nuestro ámbito cultural a los mitos griegos, para confrontarnos a los hechos y a nosotros mismos. 

También la literatura posee en buena medida tal función y no son pocos los escritores que han afirmado alguna que otra vez que la escritura les aporta la posibilidad de poner un cierto orden en las cosas y permite reorganizar una realidad que sin el gesto de escribir resultaría vacua, desesperante y angustiosa. Sin la literatura, al igual que sin los mitos, sin duda nos costaría mucho más asumir lo que nos envuelve y nuestra propia identidad. Hay en este sentido un campo compartido entre ambas disciplinas, la literatura y la mitología, y son muchos los autores que acuden a los mitos para desarrollar sus proyectos literarios, incluso entre los más jóvenes, como vimos hace bien poco con Irene Reyes Noguerol y su maravilloso libro de relatos «De Homero y otros dioses».

Loreta Minutilli, en este sentido, recoge el guante de este vínculo que une mitología y literatura para reflexionar sobre varios temas sempiternos a partir del mito de Helena de Esparta, la mujer sobre quien recae la culpa de la guerra de Troya. Es la propia Helena, la mujer más bella de la tierra, quien nos narra en esta novela su propia vida y nos va planteando cuestiones como la identidad, el dolor, la condición femenina, la necesidad de reconocimiento, las relaciones de poder, el paso del tiempo o la culpa. Cualquier lector se sentirá emplazado a meditar sobre tales cuestiones que la autora italiana introduce párrafo a párrafo, sin dejar a nadie indiferente ni ajeno y requiriéndosenos a que mantengamos la reflexión, pero esta vez en lo que a nosotros y nuestra propia vida se refiere, como si la novela fuera al fin un espejo donde reflejarnos.

La escritora no se aleja mucho del relato más ortodoxo del mito, no quita ni añade nada al mismo, ni siquiera hay un intento de modernización o adaptación a otros tiempos, la escritura de esta novela es del todo atemporal, como es en realidad cualquier ejercicio de introspección que se precie. Lo cual sin duda aporta mucho más interés a esta primera novela de Loreta Minutilli, que sabe aprovechar todos los elementos de la tradición para articular una propuesta literaria interesantísima. 

La introduce incluso dejando constancia de la importancia de contar, esto es, de la escritura, como fundamento de toda reflexión, como ejercicio fundamental de comprensión. Incluso de aclaración para quien narra En gran medida, esta autora nos vuelve a señalar el sentido de la buena literatura, que no es otro que el análisis, la introspección, la palabra como fundamento de nuestra propia emancipación. 

Reseña Literaria-Juan A. Herdi

Patxi Iturregi

Impredecible marea

Traducción del euskera de Gerardo Markuleta

El Gallo de Oro, 2020

Resulta imposible no darse cuenta, tras leer los doce relatos de este libro, de la poca presencia en la literatura del Estado Español, en cualquiera de sus lenguas, de historias de la mar, teniendo en cuenta que hablamos de un país con kilómetros de costa y salida a dos mares, con una historia además de expansión colonial y una luenga experiencia y tradición marítimas. No es que no existan, hay escritores que han narrado aventuras de navegantes y marinos, algunas apasionantes, sin duda, pero me temo que apenas son una anécdota en el conjunto de su literatura o han quedado en la periferia literaria. Hay que recordar no obstante a Álvaro Mutis, tal vez el más destacado entre los escritores de temática marinera, colombiano y uno de los mejores escritores en castellano, creador de Maqroll el gaviero.

Tal vez por ello se vuelven muy recomendables narraciones que traten de la mar, como las de este libro de relatos, relatos de navegantes, de barcos y de influencias marineras en un territorio concreto, el que rodea a la Ría del Nervión y el puerto de Bilbao, y que sitúa además en un momento histórico, el de la primera guerra mundial, cuyo primer centenario hemos dejado atrás hace bien poco.

Ni qué decir tiene que en aquellos primeros lustros del siglo XX hubo no sólo un crecimiento industrial en Vizcaya, sino que además la misma afectó a una tradición marítima muy arraigada en la provincia, surgieron las grandes navieras y una saga de marineros que viajaron por todos los mares. De eso nos habla Patxi Iturregi y lo hace con una prosa directa que logra captar el ambiente de los barcos, pero también esa influencia social en una sociedad que contempla el mar con admiración, como ocurre por ejemplo en el relato El latido del progreso. 

Son relatos que describen unos ambientes intensos, que trasladan al lector la viveza de la aventura marítima o el entorno de una ciudad portuaria, y lo lleva a cabo gracias a una enorme capacidad de penetración literaria. Hay un dominio del relato que sin duda no va a dejar indiferente a nadie y que va a permitir conocer a un autor en lengua vasca, con esta traducción magnífica mediante, y gran dominio en el arte, siempre difícil, del cuento literario.

Si en el relato breve el rasgo fundamental es la atmósfera, ni qué decir tiene que Patxi Iturregi lo ha conseguido plenamente, introducir al lector en la misma, no me cabe ninguna duda de que disfrutará de ellos y se quedará con ganas de más historias de la mar.

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Almudena Sánchez

Fármaco

Random House, 2021

Estamos ante un libro inquietante. No sé si es el calificativo adecuado, pero sí es lo que produce, una vaga inquietud que va en aumento a medida que se avanza en su lectura. A pesar de la ironía, que ayuda bastante a comprender lo que se cuenta. O se narra. A pesar de que intuimos que el final será feliz, de lo contrario no tendríamos el libro entre las manos. A pesar también de que muchos lectores avanzarán por sus párrafos con ansia de comprender un proceso que asumimos que existe y que nos puede ocurrir también a cualquiera, con independencia de las circunstancias de cada cual, buenas o malas.

Almudena Sánchez nos habla abiertamente, sin tapujos, la expresión viene muy al dedo aquí, de su depresión, de ese estado anímico durante mucho tiempo incomprendido, antaño denominado melancolía, y que además, con la pandemia, adquiere una nueva carta de naturaleza: se ha extendido, visible o no, un profundo malestar en todos. La autora nos ofrece una confesión, aunque sin el significado que le da el catolicismo, no hay propósito de enmienda ni petición de perdón, aun cuando en algún momento lo pidiera en la realidad, pero su escritura no lo es. Más bien cumple, creo, con una de las funciones, de los porqués, que se atribuye a esta manía de escribir: comprender(se), incluso poner algo de orden. Busca romper con esa mudez con la que no sólo la autora ha crecido, todos la hemos padecido y la padecemos de un modo u otro, con mayor o menor énfasis.

Estamos por tanto en un relato testimonial que nace, sin duda, de una necesidad, la de curarse también mediante la escritura, pero que al final, una vez desprendido el texto de las manos de su narradora, se vuelve sobre todo útil para el receptor, para el lector, como si el libro, en cierto modo, estuviera concebido a su vez para cumplir con las pautas de la teoría literaria de la precepción. Porque tal vez deberíamos analizarlo no por lo que es en su origen, sino en los efectos que pueda producir en los lectores y en la capacidad de comprensión de un estado de ánimo que se convierte en enfermedad. Y que permite afrontar un tema como el de la depresión o, en general, de la salud mental, con sus estereotipos manidos y el peligro de la estigmatización

Una comprensión facilitada por la literatura. No hay duda de que es la literatura la que permite muchas veces entender la realidad, más que los sesudos estudios analíticos. En definitiva, la prosa literaria convertida en vademécum para aprehender los mecanismos más sombríos de la vida. En este caso, además, hay mucha poética, hay ironía, hay un bello juego del lenguaje, hay dureza también. Ello convierte el relato en un perfecto artefacto, aun cuando rompa con todos los preceptos literarios, que para eso son las reglas también, para infringirlas y romper con lo más aséptico del formalismo literario.