Reseña Literaria-por Juan A. Herdi

Carmen M. Cáceres

La ficción del ahorro

Gatopardo Ediciones, 2025

 

El dinero no da la felicidad. Solemos decírnoslo a menudo. Pero tenerlo tranquiliza bastante, no nos cabe ninguna duda: aporta algo de sosiego, lejos de la angustia que supone no tenerlo, esa preocupación que corroe cuando nos falta o cuando nos enfrentamos a una de esas crisis que nos afectan cada poco tiempo, cada dos o tres años. Lo estamos comprobando en este primer cuarto del siglo XXI tan poco estable y lo conocen bien los argentinos, que vivieron aquel periodo del corralito que puso patas arriba a todo un país, sobre todo a la tan nombrada clase media de límites siempre tan inconcretos, que parece haberse agrandado en los últimos decenios, pero que puede que sólo sea un mero concepto indefinido, un invento de cierta sociología posmoderna.

La escritora argentina Carmen M. Cáceres nos presenta en esta novela corta, tan irónica como aguda, una anécdota de ese espejismo que es el dinero. Una zagala y su padrastro, su «segundo padre» lo llama ella, acuden al banco para llevarse el dinero ahorrado en las cajas de seguridad de la sucursal, temerosos los padres de que el corralito se extienda a otros ámbitos financieros más allá de las cuentas bancarias. La muchacha ha de trasladar el dinero pegado a su cuerpo, a quién se le ocurriría robar a una adolescente, casi una cría, y la anécdota le llevará a la joven a reflexionar sobre su vida, su pasado, sobre ese lugar llamado futuro y sobre esa realidad que es «una puja de distintos planos como placas tectónicas (…)».

Asistimos de este modo a un relato emocional, pero también reflexivo de un momento concreto en el que el dinero se vuelve no lo que hemos considerado siempre, esto es, lo que nos permite un mínimo bienestar material, sino algo etéreo, más bien fruto de la fantasía colectiva y al que hemos atribuido en cierto modo la condición de masilla social. Determina las relaciones en la comunidad, el trato entre vecinos que comparten un espacio físico, pero no un espacio mental, y sobre todo un modelo social homogéneo, el de la clase media antes mencionada, aunque todo indica más bien que el concepto clase media es el nuevo estándar al que tender.

De este modo, la novela, directa, sin ornamentos, cáustica en sus retratos de los personajes, las relaciones y las circunstancias, nos muestra esa intrahistoria que nos permite entender no pocos mecanismos sociales. No en vano, Marx afirmó que fueron las novelas de Zola la que le permitieron entender la economía de su época, sin duda porque introducían elementos que los estudios sesudos de economía no suelen incorporan. Así, esta novela, como insinúa el título, se vuelve una reflexión sobre la realidad tan ficticia como actual de las clases sociales, explicando en gran medida lo que es el ahorro, los caprichos de la economía o el origen de las fortunas familiares. 

Mario Obrero-Por Cecilio Olivero Muñoz

MARIO OBRERO

 

 Algo tendrá la poesía de Mario Obrero cuando las editoriales y los medios se han volcado con él. Y en realidad lo tiene. Es un poeta del que puedes aprender a pesar de su precocidad. Dice que empezó a escribir porque en Despeñaperros se le acabó la batería de la Nintendo, y en buena hora. Eso fue cuando tenía siete años de edad.

Muchos han puesto el grito en el cielo argumentando que Arthur Rimbaud ya hubo uno, debido a la juventud del poeta de Getafe. Hijo de una maestra de enseñanza pública, ganador del XIV premio de poesía joven Félix Grande a los catorce años con un poemario titulado Carpintería de Armónicos (2018), publicó su segundo poemario llamado Ese ruido ya pájaro (2019) y también es ganador del XXXIII premio Loewe de poesía a la creación joven con tan solo diecisiete años con el libro publicado en Visor Peachtree City. Tiene poemas excelentes. Con imágenes prodigiosas y persuasivas, tiene una voz propia.

Ha publicado ya dos poemarios con La Bella Varsovia y un ensayo reciente en Anagrama, que se llama Con e de curcuspin y los demás poemarios, Cerezas sobre la muerte (2022) y Tiempos Mágicos (2024).

Es un poeta mágico, sin duda. En el libro Peachtree City hace todo un alarde de mágica voz potente y nueva porque la magia siempre está presente en la poesía, en su poesía. Atrás quedan los consejos de Rilke a un joven poeta, también los tiempos que los poetas se convertían en enemigos del Estado. Este poemario está escrito entre Atlanta (EE. UU.) y Getafe, su localidad natal.

Con respecto a su poesía, posee imágenes con mucha personalidad, imágenes nuevas, casi sin quererlo. Es un poeta que respeta y se compromete con las lenguas o dialectos de la España plural. Talento le sobra, ya que lo tiene a raudales.

Pero eso no es todo. A su riqueza lectora hay que añadir que haya sido presentador televisivo en el programa literario Un país para leerlo.

 

Amigo de Juan Carlos Mestre y lector de infinidad de poetas. No es extraño que mencione a Guadalupe Grande, a Elena medel, y Antonio Gamoneda.

 

La poesía es aquello que metafóricamente, y por mediación de las imágenes a través de la palabra evocamos todas las cosas, como bien dijo Antonio Machado. La magia consiste en renombrar el misterio de la vida y darle la vuelta con imágenes frescas y puras, que al fin y al cabo, es también el misterio de la buena poesía.

 

Y es indudable que Mario las enaltece, las evoca, las subraya. Las muestra tal y como son. Metáforas e imágenes con una gran fuerza expresiva. Es un poeta que se compara con Lorca, es sin duda un gran lector que camina por su propio camino. Y eso es fundamental, ya seas lector de poesía o lector de narrativa. Es la voz joven que viene con mucha fuerza para quedarse.

 

Reseña literaria por Juan A. Herdi

Aroa Moreno Durán

Mañana matarán a Daniel

Random House, 2025

 

Estamos a cincuenta años de distintos hechos en España que han tenido una repercusión enorme en la evolución del país. Cincuenta años de la muerte del dictador, por ejemplo, sin ruptura, una transición que sin duda comenzaría ya a prepararse unos años antes del fallecimiento mencionado. Cincuenta años sin que se haya investigado del todo, apenas una parte mínima, los efectos de la represión, ni siquiera se conocen los detalles de la ubicación de muchas de las fosas donde se hallan los cuerpos de los ajusticiados en aquella larga noche. Cincuenta años también de los últimos fusilamientos del régimen, dos militantes de una facción de ETA y tres militantes del FRAP.

Un hecho casual descubre a la narradora de este relato, entre el relato ficcional de un capítulo de la historia española y la propia investigación del mismo, el lugar donde se fusilaron a tres de los últimos sentenciados a muerte, de cuya existencia apenas sabe nada, tampoco de su militancia ni de las circunstancias que les llevaron a ella. Comienza así un peregrinaje a archivos y registros, a conversaciones con familiares y conocidos, a leer notas de prensa de la época y a encontrarse con correligionarios de los ajusticiados que puedan hablar de ellos, todo ello en otro paisaje apocalíptico, el de la postpandemia, y para rememorar aquel momento pasado, esa anécdota nimia, una más de lo muchos hechos ocurridos, que ya es, poco a poco, objeto del olvido, ese olvido colectivo tan propio de este país.

La autora, de este modo, se centrará sobre todo en uno de ellos, José Humberto Baena. Ubicarlo en su contexto, narrar sus pasos previos a la detención y a un juicio sin garantías, decidida ya la sentencia de antemano, será ésta la labor de esta indagación y dará lugar a su vez a una reflexión de la época, un momento que es clave para conocer esos años, pero también el punto en que estamos, al fin y al cabo cincuenta años tampoco son nada y todo deja su poso en toda historia que es también presente.

El resultado es este libro, un relato en el que no se juzga ni se opina, bastan los hechos tal como ocurrieron, descritos con ese estilo afilado al que nos tiene acostumbrado Aroa Moreno Durán, puro impresionismo literario. De este modo, la literatura nos sirve de nuevo para conocer la realidad, conocernos a nosotros mismos como sociedad. Queramos o no, vivimos las consecuencias de aquel tiempo, somos parte de la historia y tal vez debamos plantearnos cómo hubiéramos reaccionado o qué habríamos pensado de vivir aquel momento. A todas luces una reflexión necesaria para afrontar los retos del presente, que se nos ciernen a menudo con toda su crudeza.  

La cláusula Balcells

Reseña literaria por Juan A. Herdi

Rubén González Tuero

Gijón 2085

Menoscuarto Ediciones, 2025

 

Aparece un cadáver en las turbinas de una central energética en un Gijón de finales del siglo XXI. La ciudad se ha convertido en un centro fundamental tanto en lo que respecta al desarrollo tecnológico como a la actividad económica en el Cantábrico. Se lleva a cabo una investigación policial, pero también un periodista presente en el levantamiento del cadáver y que conoce al dedillo las interioridades de la sociedad local comienza a indagar sobre dicha muerte.

Se inicia así un relato en el que se despliega una historia repleta de pliegues, pero sobre todo se nos aparece un futuro cercano en el que todo parece haber cambiado, aunque no en esencia. Distinguimos detalles que reconoceremos enseguida porque son el desenlace mismo de nuestro presente. España ha cambiado por completo, sin embargo sus instituciones y su organización territorial parecen ser una posible consecuencia de lo que vivimos en los tiempos actuales. La tecnología, por su parte, ha mantenido su desarrollo, con instrumentos novedosos, aunque no nos resulten disparatados. Pero además, se nos muestran bien a las claras los efectos de la crisis medioambiental, con una ciudad que ha perdido parte de su lado marítimo debido al ascenso de las mareas y que sufre fenómenos atmosféricos extremos.

Persisten por otro lado no pocos problemas actuales: la marginalidad, el sistema educativo que se ha degradado por completo, se dan focos de resistencia a un modo de vida que no satisface a todo el mundo, la violencia cotidiana, la de las bandas o la de género, continúa existiendo, la burocracia estatal está todavía más inflada, con corruptelas varias evidentes y el sistema de clase tiende al establecimiento de actividades no siempre claras, como la que investigan el inspector Omar Casas Chen y el periodista Marley Castaño García, con la ayuda de personajes secundarios fundamentales, bien construidos, al principio los dos protagonistas cada uno por su lado, pero al final coincidentes ambas pesquisas.

Como ya ocurría con la novela policial clásica, la sociedad se convierte en gran medida en objeto de análisis y de reflexión, un protagonista más del relato, algo que se ha perdido por lo general en la novela policial actual. Se nos retrata ese Gijón del futuro cercano, pero en el que no vemos retratados. De este modo, la novela nos permite reflexionar sobre nuestra propia realidad porque al fin y al cabo todo lo que describe Rubén González está anclado en nuestra época, lo vemos entre líneas. Además, el autor es minucioso en los detalles, nada de lo que nos cuenta, lo más nimio, es ajeno a nosotros. Como si al tiempo que nos cuenta un caso policial, nos confronte a la posible evolución de nuestro modelo de vida.

La narración resulta también muy atinada también en otros pormenores, como el de la evolución del propio lenguaje, se impone el tuteo o varían las formas de saludo. Apreciamos los pequeños cambios en los usos y costumbres sociales. No pueden pasar desapercibidos, aportan al relato un acierto evidente.

Por lo demás, Rubén González Tuero obtuvo con su obra el Premio de Novela Ateneo ― Ciudad de Valladolid en su 75ª edición.

30º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea.pdf

Cinefilia por Cecilio Olivero Muñoz

Parásitos

2019

Director: Bong Yoo-ho

 

Una familia coreana de cuatro miembros, sin empleo, ha diseñado un plan muy gracioso, a la vez que inquietante. Consiste en vivir de lo ajeno de manera descarada. Empiezan desde su casa ubicada en un sótano a robar wifi y a realizar todo tipo de artimañas.

De forma muy fácil consiguen que les contrate una familia rica para trabajar a su servicio. La película es de un humor sutil, ya que, mientras fingen no ser familia entre sí, se van apoderando de todos los objetos, hasta de la casa y el coche.

Tienen un plan urdido tan meticulosamente satírico que empiezan a vivir deliberadamente de los demás. Así, como suena. Se introducen en comederos sociales, y hasta se emborrachan en la casa de la familia rica mientras la familia dueña está fuera. Para llegar hasta donde han llegado han trabajado concienzudamente.

Se convierten en impostores profesionales. Nada les hace pensar en la cinta que lo que todo comienza como un acto de supervivencia y comedia acabará de esta manera. Estos gorrones profesionales empiezan a perder su credibilidad y mantienen una impostura totalmente diseñada para vivir del cuento.

Acaban, como era de esperar, mal. Se podría decir con el agua al cuello. A sabiendas que perpetran su papel de parásitos comunicándose por WhatsApp, hacen un apropiacionismo de puro descaro y cara dura.

Está película, que ganó en Hollywood un Óscar a la mejor película en lengua no inglesa, es una cinta sarcástica, ácida e irónica. Resulta reveladora, pues vivimos en tiempos intempestivos. Considero que apropiarse de lo que otros consumen es todo un aliciente contemporáneo, y no me refiero a que te gorreen el wifi, en este mundo del gran capital mucha gente sobreviven como parásitos.

El mundo capitalista tiene un orden piramidal. Pues los jerarcas roban al pueblo, pero gente del pueblo vive del pueblo.  De sus semejantes. Ya que, si los mandatarios son ladrones la gente, obrera también lo será, aunque no siempre.

El concepto de “parásito” está tan en boga en nuestra sociedad que no se dan puntadas de aguja sin hilo mientras haya incautos.  Estamos en una era de apropiación indebida, de asalto electrónico, todos aquellos que están fuera del marco en tecnología es verdaderamente libre.

La película hace evidente una reflexión al mundo moderno, incluso es una metáfora del mundo cosmopolita, de los parques temáticos de las grandes ciudades, el mundo del ahora, del hoy; hay tantas estafas y fraudes que hemos conseguido que este planeta sea una vil trampa. Hemos conseguido que seamos desconfiados mezquinamente. Hemos conseguido que Internet sea un cautiverio.

 

 

Reseña literaria por Juan A. Herdi

Paola Caridi

La morera de Jerusalén

Traducción de Melina Márquez

Errata Naturae, 2025

 

La civilización va más allá de lo propiamente humano. Es evidente que hemos alterado la naturaleza según los intereses dominantes en cada momento, no hay más que echarle una ojeada a lo que nos rodea, más cuando percibimos, tal vez de un modo trágico, de la repercusión de las acciones humanas en el medio natural. Lo vivimos ahora mismo, en la más rabiosa actualidad. Quizá sea hasta cierto punto baladí afirmar que la formación de nuestras sociedades ha trastocado la naturaleza no siempre de un modo correcto, respetuoso. Pero a todas luces es preciso repetirlo cuantas veces sea necesario y así asumir, tarde sin duda, todo lo negativo que se ha realizado hasta ahora. Quién sabe si será posible cambiar sus consecuencias, la de un ecocidio que nos amenaza y que ha formado parte de la opresión y de la guerra. Sigue siéndolo aún.

Así, no sólo hemos utilizado los recursos, en ocasiones de un modo abusivo, también hemos modificado el medio ambiente, también hemos querido imponer un imagen, transformarlo por completo, sin preocuparnos que la naturaleza también tiene vida propia, sus propias reglas, ajena a los intereses humanos, y cuando chocan naturaleza y civilización mucho nos tememos que ésta va a salir perdiendo.

La historiadora y periodista Paola Caridi hace hincapié en el modo en que la acción humana y sus conflictos han repercutido en la naturaleza y afecta en la manera de contarnos a nosotros mismos. Afirma que «en el instante en que la historia humana se «libera» de los árboles, nos deshacemos también de una parte importante de la narración». De este modo, se vuelve imprescindible contar la historia ya no desde el punto de vista sólo humano, sino a partir de esos árboles que contemplan el quehacer de la humanidad y a menudo lo padecen.

Residente en el Próximo Oriente desde 2001, investigadora y analista en varios foros de la política de la región, ha querido trasladarnos en este libro la historia de la misma, analizar más en concreto el conflicto actual a partir de la historia de su naturaleza, de los árboles más característicos, del intento de acomodar el medio natural a los deseos y necesidades, muchas veces ideológicos, del sionismo, así como pretende contradecir la autora ciertos tópicos interesados, por ejemplo el que Palestina era una tierra yerma y desértica antes de la fundación de Israel. No lo fue, hubo una agricultura, un comercio de sus productos, una vida que se debe reivindicar, no en vano contar la historia y sus detalles se vuelve también una necesidad imperiosa para impedir relatos interesados que nada tienen que ver con la historia y de la valoración que realicemos de ella. Las naranjas de Jaffa se vuelven un símbolo de ello. El lenguaje y la descripción del pasado, no se olvide, son también campo de batalla.

De este modo, tanto la agricultura como la formación del jardín, tan importante como aquella, expresan formas de concebir la realidad, reflejan intereses coloniales o de clase, responden de forma clara a estrategias políticas. A través de la historia de los árboles, conocemos también la historia de la región, Paola Caridi nos da las claves para permitirnos entender toda la benevolencia que posee un árbol y cómo el tratamiento que proyectemos sobre él va a reflejar y nos va indicar no pocas cosas de los fines de toda política.

La mitad invisible-Gloria Fuertes

Cinefilia-Cecilio Olivero Muñoz

How to be Normal

And the  oddness of the other world

Director: Florian Pochlatko, 2025

 

En el mundo de Pia todo ha cambiado tras su regreso a casa. Tras haber estado ingresada en un hospital psiquiátrico sus seres queridos esperan un cambio por su parte, ya que todo indica que es un hogar roto. A pesar de que Pia pretende llevar una vida normal, todo resulta casi imposible.

Los antiguos amigos y hasta su (antes) novio siempre le preguntan lo mismo: Pía, ¿va todo bien? En su pequeño mundo hay un estigma implacable como un tatuaje imborrable, y sus seres queridos tienen el vínculo afectivo hacia ella tocado y hundido.

Se acuesta con tipos que no son el ideal de amor que ella busca, pero para una noche de sexo le valen. Su vida ha cambiado de manera tan drástica que se replantea dejar la medicación y volver a ser aquella que era antes.

Cuando deja la medicación su vida se convierte en un caos, y hace cosas que perjudican más a su entorno familiar, aunque también tiene todo aquello que buscaba, pero Pia no está bien. Su familia pierde la esperanza antes depositada en ella al salir del psiquiátrico.

Siente nostalgia de un pasado idílico, puro, con un sol enorme que echa de menos y tras entrar en crisis comprende que ya no puede recuperarlo. Es esclava de la medicación psiquiátrica, y por ello la vida le obliga a regenerar todo aquello por lo que valía la pena vivir.

Esta película alemana es recomendable para todo aquel que sea enfermo de esquizofrenia y también para psiquiatras, familiares y amigos.

En un primer planteamiento todo tiene sentido y se pierde en el sinsentido. Es muy importante hacer la vida de estos enfermos más llevadera, eliminar también la marginación originada por el estigma social. El mundo de Pia ya no volverá a ser aquel que era.

 

Como en el caso de Pia, cada cual, en su peculiar manera, 24 millones de pacientes sufren los mismos síntomas que nuestra protagonista en el planeta. La cinta es una joya que afronta de manera interesante y profunda la enfermedad de nuestra protagonista, sobre todo estando en crisis, con un inocente y luminoso corazón siempre, ya que te enamoras del personaje, te enamoras de Pía.

Vale la pena no perder detalle de esta película que tanto ha gustado en Berlín y también ha sido sorprendente para el semanario The Hollywood Reporter.

El caso de Pia es muy común en esta sociedad de vértigo y miedo acuciante, muestra el día a día de los enfermos de esquizofrenia, siendo su psique un pozo de beligerancia in extremis. La recomiendo fehacientemente.  Aunque es como un bálsamo reconfortante de consuelo, pero está rodeada de fuego.