septiembre 28, 2024
Categorías: Vídeos . Etiquetas: Eduardo Galeano, el siglo del viento, Fernando Birri, nevando en la guinea, revista literaria trimestral digital, video . Autor: nevandoenlaguinea . Comments: Deja un comentario


Irene Reyes-Noguerol
Alcaravea
Páginas de Espuma
No es tan fácil llegar a impactar mediante la palabra escrita. Que se logre emocionar al lector con esa sucesión de frases que es un texto. Pero un buen escritor logra siempre abrir brechas, acudir a lo más interno de uno mismo, comunicar y provocar en este diálogo que es la literatura un estado profundo de turbación, perplejidad o desconcierto. Incluso a veces se consigue, hay autores que lo logran: despertar algo que va más allá de lo evidente. Su texto entonces conecta con las emociones, se permite conmovermediante una prosa poética tan intensa como versátil.
Hay que ser muy buen escritor cuando, además, se inquieta tanto, cuando uno avanza en esa sucesión de frases cosidas casi con técnica impresionista y que acaban turbándonos.Es lo que consigue la escritora sevillana Irene Reyes-Noguerol con los doce relatos que componen este volumen, Alcaravea, Nos envuelve en una prosa con contornos poéticos, precisos, preciosistas en algunos casos, retazos que a golpe de palabras y frases turbadoras nos sitúan incluso a borde del abismo, sin saber si este abismo al que asomamos está en el relato o en nosotros mismos, lo vamos descubriendo a medida que avanzamos en la lectura. Sólo la maestría permite alcanzar lo segundo.
El lector se va a encontrar unos relatos que requerirán sin duda una segunda lectura, tal es la intensidad del texto. Como la poesía, se necesita volver a recorrer las palabras, el sentido del texto, el dolor de lo narrado o la reflexión de varios de los párrafos. Algunos de los relatos tienen a niños como protagonistas, pero la autora evita la emoción fácil ante un personaje tan vulnerable como un niño, y así conmueven los hechos, la atmósfera impetuosa y recia, la intensidad de lo que se cuenta, incluso la insinuación de la violencia que se aprecia entre líneas. Es lo que logra cualquier relato que se precie.
Irene Reyes-Noguerol, además, se permite experimentar con el lenguaje, asumir retos, arriesgarse, sin que por ello pierdan sus textos ese carácter narrativo que ha de poseer un buen relato. El riesgo de la experimentación es siempre digno de agradecer. No se queda en el sentimiento, en la descripción de emociones, ninguno de los relatos de este volumen se reduce al lenguaje poético sin más, sino que se cuenta una historia, con sus giros, su desarrollo y su sorpresa final. La autora se permite afrontar las emociones sin exhibicionismos ni salidas fáciles, opta por el riesgo, por la dificultad de no ser explícita, pero yendo siempre a lo profundo.
Por lo demás, quien guste del cuento literario se encontrará con una forma novedosa, muy personal, de contar, de desarrollar este reto de trasladarnos una atmósfera sin que sobre ni falte nada. Ya por esto mismo merece adentrarse en las páginas de este libro.
ESCRIBIR POESÍA
Por Cecilio Olivero Muñoz
¿De dónde he heredado el hecho de ser poeta? Quizá ni lo sea, quizá sea un impostor, quizá no sea ni lo uno ni lo otro. Porque ¿para qué sirve la poesía? No te da dinero, te hace vulnerable como en este post publicado al desnudo, a corazón abierto, desde la piel al tuétano.
La poesía es un lastre, una pesada carga, las humanidades hoy por hoy son inhumanas. ¿Dónde está agazapado el genoma en mi ADN que me dice y me da la razón en el hecho de ser poeta? Eso si lo fuera. Porque dudo a todas horas. Me desnudo ante una caterva de desconocidos que no saben si es real o ficticio lo que escribo, o quizá sea una exageración. Una manera más de hacerme notar. ¿Vanidad? Puede valer. ¿Romanticismo empalagoso a veces? También. Los poetas nacen del fracaso y de la derrota, uno es masculino, y la otra femenina.
Pero los dos son la misma cosa. Yo como poeta me declaro ausente, una incógnita, no quiero ser petulante. A veces no soy yo quien escribe, es una fachada de cara a una plaza pública donde nadie me conoce, no me conoce y me juzga.
Afuera está la primavera, pero yo no la logro ver ni la consigo entender. Ya no me sirven en los bares y molesto como un grano en el culo. ¿Ganar un concurso te hace poeta? No. Simplemente te colmas de ego y presumes que has ganado esto o aquello, pero los corazones todavía se rompen en pedazos.
No soy un poeta de concursos, tengo miedo escénico, y no me considero un poeta en toda regla. En este mundo de la poesía hay mucha envidia, celos, malentendidos, escarnio, y te aconsejarán aquellos que, de los cuales, tienes que decantarte por el lugar contrario al que te dicen que te dirijas. En el modernismo se ha hablado más de palomas y de proclamas políticas, que es pura obsesión, que alguna poesía es aburridísima. Algo parecido a lo que pintaba el Padre de Pablo Picasso, que pintaba siempre palomas. Yo no envidio a nadie, quizá mienta, ya que si alguien gana un concurso me da envidia, sin embargo, si alguien es un derrotado total que se lanza a la escritura como modo de supervivencia me da pena, o quizá sea yo quien dé pena.
Gastarás un montón de dinero. Y aún así los objetivos marcados son presuntamente quimeras y sólo eso. Bueno, que no, que no, no soy un poeta en toda regla. Mi ambición es otra. Mi ambición es la de amar, una experiencia sexual y dejarme de gaitas.