Reflexiones de una ondjundju-Migrantes dentro de África-Juliana Mbengono

Si ser un africano inmigrante dentro de África ya conlleva serias dificultades, ser una africana del oeste inmigrante dentro de África es aún más difícil. Lo cierto es que los hombres llaman más la atención y se les ve trabajando por todas partes; en cambio, ellas parecen salir únicamente para hacer la compra o vender, pero su presencia en países como el mío no parece ser algo que ellas mismas hayan decidido. En mi barrio, por ejemplo, hacía tiempo que teníamos varios vecinos de diferentes países no fronterizos con Guinea Ecuatorial; de la noche a la mañana, aparecieron unas jovencitas que no superarían los veinticinco años y todas ayudaban en los negocios de algunos de estos hombres. La primera impresión que tuve fue que estos señores habían hecho venir a sus hijas y hermanitas. Antes de un año, todas las chicas ya estaban embarazadas y al cabo de unos meses todas estaban ayudando en el negocio del hombre y criando. Y así sucesivamente: llega un grupo de chicas que trabaja con algunos hombres que llevan un tiempo en el país, se quedan embarazadas al mismo tiempo, se abren lo suficiente para atender a los clientes de sus comercios, se quedan embarazadas otra vez, empiezan un comercio diferente al del hombre y siguen trayendo hijos al mundo.


Cuando estas mujeres llegan a Guinea Ecuatorial, dan la impresión de que le tienen miedo a todo el mundo, no hablan nada más que con su compañero, que siempre resulta ser el marido. Forman comunidades entre ellas mismas y, a diferencia de los hombres, difícilmente se hacen amigas de las mujeres guineanas. Y aun hablando con ellas, no es nada fácil preguntar si están aquí por su propia voluntad o si han sido raptadas y vendidas; cuando no están cerca del marido, están cerca de otra que lleva más tiempo en el país.


Hace solo unos días que me llamó la atención la actitud de una de las niñas recién llegadas y que ya tiene un bebé de unos ocho meses. Esta niña, que se está encargando de una abacería mientras su marido trabaja fuera de casa, apenas habla, quizás porque todavía no se sabe muchas palabras en español, pero dice “no hay” y los precios de los productos que sí tiene. Después de unos minutos llamando desde la ventana donde atiende a sus clientes, la niña apareció con el bebé llorando y vestido únicamente con un pantalón, le tenía agarrado del brazo y lo dejó caerse al suelo como si fuese un saco de arena. El niño se puso a llorar a un más alto mientras su madre me miraba y respiraba sin decir absolutamente nada, quizás esperaba a que yo dijera lo que quería y ya, pero estoy segura de que esta niña, a la que no doy más de diecisiete años, está siempre callada y triste porque está aquí en contra de su voluntad. Dejar al niño caerse sobre el piso me pareció muy fuerte, pero luego recordé que ya la había encontrado otras veces atendiendo al niño mientras este lloraba como si le estuvieran haciendo mucho daño y ella parecía estar en otra parte.


No me cabe la menor duda de que los inmigrantes africanos que llegan a Guinea Ecuatorial en busca de trabajo lo hacen de manera voluntaria. Pero dudo mucho que el caso de las mujeres sea igual. No me atrevo a hablar de trata de mujeres o secuestros porque no he realizado ninguna investigación, pero miro a las que hay en mi barrio y en los mercados, y me doy cuenta de que muy pocas son felices, raras veces sonríen; su vida se resume en vender, parir y cuidar de los niños.

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Emma Crespo
La soberana del Reino Eterno
Editorial Malas Artes

Bruno Bettelheim escribió una obra, Psicoanálisis de los cuentos de hadas, ahora muy cuestionada e incluso superada por las teorías actuales del psicoanálisis, pero que sigue teniendo alguna incidencia en los estudios literarios, en la cual analizó la influencia de la fantasía feérica en la formación moral e intelectual no sólo durante la niñez, sino también entre los adultos, por su contribución al sentido de la vida y a su comprensión. Presenta los cuentos de hadas como espejos mágicos en los que reflejar algunos aspectos de la existencia. Tal es también la función de la mitología, en la que hay muchas variantes de hadas a lo largo y ancho del mundo.


No pocos han sido los escritores que se han interesado por las hadas en particular, por la fantasía en general, no sólo para el ámbito infantil, también para todos los públicos, aunque es también cierto que durante mucho tiempo se ha contemplado la literatura fantástica como algo marginal, infantil o juvenil, un mero entretenimiento, un subgénero alejado de los cánones serios, como mucho una forma de alentar la lectura. Pero se está superando esta visión, sin duda Tolkien y otros autores han contribuido a que la literatura fantástica recupere su importancia.


A este ámbito pertenece La soberana del Reino Eterno, de la escritora vizcaína Emma Crespo, y que posee algunos de los rasgos expuestos por Bettelheim. La presencia de un hada se cruza en la vida de Rebeca cuando era una niña, en un momento complicado y difícil, la acompañará como recuerdo hasta que reaparece en su juventud, cuando su vida cambia por completo y surgen los miedos e incertidumbres de la vida adulta, en paralelo a una lucha de poder en el reino de las hadas.


La evolución de las dos historias que acabarán cruzándose avanza con breves reflexiones sobre la libertad, los errores que se cometen en la vida, el libre albedrio, la toma de decisiones, la responsabilidad, temas todos ellos que afectan sin duda a los personajes, humanos y a los feéricos por igual. Aun cuando la autora se ha centrado más en los acontecimientos del Reino de las hadas, y puede ser esta una lectura posible, legítima, cabe otras lecturas, como ocurre siempre que un libro pasa a los lectores, en mi caso reconozco que me ha interesado algo más todo lo relacionado al personaje de Rebeca, su evolución y su situación frente a la realidad, tanto la real como la encantada. En todo caso, cualquier lector, joven o adulto, se verá reflejado o incluso exhortado a reflexionar sobre el existir, a contemplar el relato como un espejo de su propia vida, y en este proceso qué duda cabe que Rebeca se vuelve central.


No es casualidad por otro lado que a medida que se avanza en la lectura de la novela aumente el interés por saber hacia dónde se dirige la trama, en ningún momento pierde fuelle, señal de que hay una buena estructura. Hay incluso un giro inesperado de los acontecimientos, imprevisto por completo. Puede resultar esta novela, por tanto, para el lector poco avezado, una buena forma de entrar en un tipo de literatura que va ganando terreno. Para el más habituado a la fantasía, una buena experiencia.

Festival de poesía- Ediciones Vitruvio-Cecilio Olivero Muñoz

DESEMBARCO DE VERSOS

ORGANIZADO POR EDICIONES VITRUVIO

2022

El pasado 23 de abril, festividad de Sant Jordi, día del libro y de la rosa en Cataluña, tuvo lugar un recital que organizó Ediciones Vitruvio en el que poetas publicados por esta editorial recitaron algunos de sus poemas. No hubo ningún tipo de censura, ni filtros vaporosos. Sin ser demasiado solemne, tuvo este acto la virtud de solazar y emocionar, sobre todo por el gran deleite de escucharnos unos a otros.

Se recitó en el Salón de actos del Centro Cívico de Can Deu, en el céntrico barrio de Les Corts. Es un edificio modernista convertido hoy en centro cultural del Ayuntamiento de Barcelona.

En el acto destacaron todos los poetas y los que amenizaron el acto aportaron su gran predisposición. Aunque el editor Pablo Méndez se vio en la tarea de recitar a algún poeta que no osó enfrentarse al público. En todo caso, hubo verdaderos rapsodas, además de algunos que improvisaron con fortuna y otros con muchas tablas.

Había poetas de todas las edades. El público estuvo muy expectante a la oralidad de los poetas. Pablo Méndez y Pedro Alcarría fueron quienes pusieron todo su empeño en que el acto resultara agradable, sin demasiada pomposidad. Fue un acto ameno. Tan ameno que incluso supo a poco, ya que cada poeta recitó sólo tres poemas.

Fue una jornada meteorológicamente primaveral, se alternó momentos de sol con una intensa lluvia en el exterior, y aun cuando el Centro Cívico de Can Deu dispone de una gran terraza en el jardín, hubo que colocar unas carpas para reguardo de quienes consumían fuera.

Los poetas somos gente rara, hay que reconocerlo, cuando estamos juntos guardamos una cierta distancia al mismo tiempo que nos congregamos en un acto simultáneo. Somos como una comuna sin patria ni amo ni bandera. Hay que admitir que desvariamos no poco, algunos más que otros, tal vez no todos. Pero por suerte nos ayudamos mutuamente. Al fin y al cabo, somos buena gente. Gente buena. Esto ayudó al desarrollo del acto, en una jornada repleta, como siempre, de rosas y libros.

Reseña Literaria (Cecilio Olivero Muñoz)

Pablo Méndez Jaque

Cenicientas o Madrastras

Ilustraciones: Eugenio Rivera

ED. Nuevo Círculo de Lectores, 2022

Nada más lejos de todo tópico afirmar que este libro está bien escrito. Lo está. Pero sobre todo repara en la mujer como protagonista y portadora de secretos desentrañados a través de la grafología. Huelga decir que Pablo Méndez es un gran conocedor de esta práctica, además de un gran conversador.

Es un libro para todos los lectores, hombres o mujeres, que habla de mujeres con cierta relevancia. A través del estudio exhaustivo y pormenorizado de la letra escrita a mano, tanto de firmas como de la escritura de textos, el autor lleva a cabo un análisis desgranando cada virtud, cada defecto, cada característica de su personalidad. Siempre con mucho rigor y respeto. Aunque este libro sea un homenaje a la mujer tanto del siglo XX como del XXI, es un libro que se aparta de cualquier amarillismo cutre e irreverente. No está de más señalar que no es lisonjero ni adulador, son retratos de mujeres emancipadas y liberadas de patrones machistas o conservadores. Es decir, mujeres de nuestra época. Porque eso es este libro de Pablo, un retrato configurado con la palabra, con la grafología y con la agudeza del pintor retratista Eugenio Rivera. Imposible no añadir que se trata de un trabajo redondo.

El libro en cuestión tiene tres partes (o portadillas) la primera: El sitio del corazón; la segunda: La robusta debilidad; y la tercera y última: Un poco más cerca, donde culmina la obra entrevistando a Margarita Salas y a Cristina Almeida. Es importante decir que hace énfasis en dos personas ya fallecidas: Margarita Salas y Almudena Grandes.

El libro es un testimonio gráfico y literario que no dejará al lector indiferente. Pues habla de mujeres importantes, un compendio de mujeres fundamentales pero no infalibles, como cualquier persona. Aunque sí de un interés que del que prefiero no adelantar mucho más, salvo la variedad de personajes femeninos de los que se puede dilucidar mucho.

Reflexiones de una ondjundju-A propósito-Juliana Mbengono

¿FOE SERÍA UNA OBRA MAESTRA SI J.M. COETZEE NO FUESE SU AUTOR?
Jhon Maxwell Coetzee, ganador del premio Nobel de Literatura en 2003, es uno de los escritores africanos más aclamados y su obra Foe, como casi todas, no se queda atrás. Grandes autores y otras eminencias del mundo de la literatura califican la novela Foe como una obra maestra, lo más, una genialidad. La verdad es que Foe tiene algo, como aquello en lo que piensan los intelectuales cuando hablan de existencialismo. Da la sensación de que Maxwell Coetzee quisiera discutir alguna “Historia Única”; pero, ¿dónde queda la originalidad? Podemos considerar que invertir algunos aspectos de un clásico es un verdadero ejercicio creativo, pero la originalidad queda entre comillas.
Al terminar de leer el libro me quedé con una rara sensación de haber perdido y no haber perdido el tiempo, como si toda la novela se hubiese desarrollado en el principio, como si hubiese empezado una película antes del conflicto y que ni este ni el final hayan llegado; quizás en esto consiste la genialidad o la maestría de Foe: en su capacidad para dejar a algunos lectores alelados. Me preguntaba por qué se dice que es una obra maestra, sentía que muchas reseñas eran mentiras, que no querían desentonar o llevarle la contrario a la opinión mayoritaria entre los grandes críticos; hasta que finalmente me metí en internet para buscar información sobre la obra; ya que no conozco al autor ni sé si me dejaría hacerle preguntas sobre las dudas que me genera lo que se dice de su novela; el rumor que corre por internet es que Maxwell Coetzee es muy reservado y en algún artículo de algún periódico se dice que él afirma que todo está claro en sus obras… puede que sólo sea un rumor o una mentira, ¿cuál es la diferencia? Seguro que alguna habrá.
Resulta que la novela Foe (1986) del sudafricano nacionalizado australiano en 2006 es “una reescritura posmoderna de Las increíbles aventuras de Robinson Crusoe”, esta última es de Daniel Defoe, quien incluso aparece como un escritor en la historia de Maxwell Coetzee. Solo cuando descubrí que la novela es un derivado y no un trabajo, como se diría, “Original,” entendí por qué me había parecido que no tenía principio ni fin; y no me refiero al hecho irónico de que la novela tenga una trama casi circular.
¿Qué habría pasado si un novato fuese el autor de Foe? (téngase en cuanta que cuando esta novela se publicó J.M. Coetzee ya gozaba de buena reputación como escritor por obras como “Vida y época de Michael K” (1983)). A veces me imagino que al autor novel de Foe le habría sido muy difícil encontrar una editorial y, en alguna, alguien le habría dicho a la cara que la obra es un plagio o que aprenda la diferencia entre elucubración y novela, o en el peor de los casos, la novela habría sido etiquetada como una novela de consentimiento y no únicamente como una novela de aventuras pues, el trato que recibe el personaje Viernes en la obra ni es justo ni es humano, pero nadie lo condena ni lo discute; como mucho, la narradora de la obra y otros personajes como Crusoe le dan un trata paternalista sintiendo lastima por él, le civilizan enseñándole a usar los cubiertos, a leer y a escribir… y el escritor se mantiene frio y distante en su redacción como si estuviera hablando de lo más normal.
No le desaconsejaría la lectura de Foe a nadie, al contrario, es bueno leer de todo y cada persona es un mundo; pero Foe puede no ser precisamente la obra ingeniosa de la que se habla por ahí.

Reseña Literaria- Juan A. Herdi

Natasha Trethewey
Memorial drive. Recuerdos de una hija
Traducción de Mariano Peyrou
Errata naturae, 2022

Qué duda cabe que la historia también es en gran medida la historia de la emancipación humana. O mejor dicho, de las diversas luchas que se han dado a lo largo de todas las épocas por emancipar a algún grupo humano de los límites dados. No podemos olvidar que, contra lo que se pueda a veces sostener, la marginación, la opresión, la esclavitud, el racismo o la dominación de unos sobre otros, cualesquiera que sean los motivos que se esgriman, no son elementos naturales, no brotan como las plantas en primavera, sino que son consecuencias de una organización social, de unas relaciones de poder, de unas condiciones económicas, culturales, políticas.
Algunas de esas luchas por la emancipación se van integrando en nuestra conciencia colectiva. La lucha de las personas negras en los Estados Unidos, por ejemplo, forman parte de nuestro acervo cultural. Inundó la realidad de aquel país durante los años cincuenta y sesenta sobre todo, en un grito de denuncia que debemos mantener, por desgracia, hoy. Del mismo modo, dentro de unos años, cuando se contemplen estos años que ahora vivimos, la lucha por la emancipación de las mujeres será uno de los hitos de nuestra época. Qué duda cabe que las conquistas en este ámbito son conquistas para el conjunto de la sociedad. Y que también, por desgracia, costará llegar al objetivo de una sociedad de personas libres, cualquiera que sea las circunstancias o las condiciones de vida.
No podemos olvidar al mismo tiempo que todas estas luchas emancipatorias están conformadas por pequeñas historias, muchas veces, la mayoría, repletas de dolor, de traumas, de zonas obscuras y palabras que cuestan destrabar y que a menudo se llevan incluso en soledad, un punto aislado en el tiempo y en el espacio, pero que están estrechamente vinculado a otros hechos puntuales para conformar un cuadro general, esa escena que constituye un tiempo. De eso trata este libro, de uno de esos hechos, un punto concreto, la historia de una tragedia, la muerte infausta de una mujer cuya hija transforma el dolor en un relato que describe todo su proceso de asunción de la vida. A veces la literatura también es eso.
«Para superar un trauma, debemos ser capaces de contar una historia sobre él», nos indica Natasha Tretheway, y qué duda cabe que ese proceso de superación no sólo la liberará a ella, ya lo justificaría por sí mismo el lograrlo, sino que nos emancipa a todas las personas que asistimos a la reflexión de la autora, en la medida en que confrontarnos a su escritura nos permite también dar un paso más en el reconocimiento de ese duende lorquiano al que se refiera ella misma, que no sólo contribuye al arte, sino a la vida entera. ¿Acaso arte y vida no forman parte de lo mismo?
De este modo, este libro se convierte en un relato testimonial a tener en cuenta, importante para procurar un entendimiento de la condición humana, cualquiera que sea el punto de partida de cada cual. Nos saca de la zona fría y general de los análisis sociológicos o de la estadística para trasladarnos a lo concreto y nos da una perspectiva sin duda mucho más real de una cuestión que nos sobrecoge todos los días, como es el de esa violencia mortuoria tan inasumible.

Día mundial del pueblo gitano-Gitanos de ayer y hoy- Por Cecilio Olivero Muñoz

En los años setenta se editó un disco memorable para todo rumbero que se precie. Eran tiempos de dictadura y gran parte de la raza gitana vivían como podía en chabolas y barracas. Por aquellos años se publicaron varios discos hoy descatalogados, uno de ellos se llamaba Los Gitanos de Hoy y eran rumbas flamencas con cierto regusto a los tangos típicos de los gitanos portugueses. Por aquella época se hacía una rumba muy distinta. Una rumba con guitarras, palmas y trompeta, y las letras eran muy diferentes. En esos años aparecieron los discos de Tony el Gitano, Los Rumberos Catalanes, El Pelos y los Marus, y un largo etcétera.

Pero algo después a esa oleada de rumbas y tangos había ecos de gente como los Diamantes Morenos y también empezaban a salir discos más innovadores como Los Chichos, Los Chunguitos, todo un largo y variado repertorio gitano que se ejercía en bodas y festejos de gran repercusión. Comenzó la transición y todo ese compendio de virtuosos de la rumba logró llevar su música a las discotecas. Tanta era la gran difusión de esa variedad de grupos que se hizo cine y hombres rumberos como El Peret, Ramonet o El Paló llevaron desde los años setenta sus rumbas para luego estallara el boom con gente como Los Manolos, Gato Pérez, y un elenco de artistas que bajo la rumba la trasladaron a un ambiente festivo que llegó a las discotecas. Prueba de ello es la Gauche Divine en discotecas como Boccaccio, se barajaba y sonaba la rumba transcurrida en lo que el Grupo de intelectuales de Barcelona, desde Jaime Gil de Biedma a Carlos Barral, los hermanos Goytisolo bailaban por entonces la rumba de aquella época que abarcaba desde los años setenta hasta años más recientes. Recuerden a Los Rumba Tres y aquel Amics per sempre. Los Manolos por aquella época de olimpiadas y festividad Barcelonesa cantaban letras de The Beatles por Rumba.

El escritor Juan Marsé escribió en Tardes con Teresa un elemento surgido de aquella época de extrarradio y de barrios marginales. Me refiero a Torre Baró, y el elemento era como personaje el protagonista, un charneguito al que llamaban El Pijo Aparte. Los que hayan leído la novela, llevada al cine como también El Amante Bilingüe sabrán de qué hablo. También enfocada en el sesgo charnego de la época de transición en España. Aunque Juan Marsé, pese a quienes pese, era el escritor por antonomasia de la Barcelona tanto de extrarradio, como de la Catalunya burguesa. También se habla en otras novelas de Marsé, como en las de Juan Goytisolo o Luis Goytisolo, incluso en la poesía del llamado grupo de Barcelona, de la Barcelona charnega que se hizo un hueco en la cultura catalana debido al deseo de trabajar y la generosidad de algunos empresarios de la época.

La cultura tiene sus lazos de unión, hoy en día pueden encontrar esa música en Internet, por ejemplo en YouTube y Spotify.

Reseña Literaria-Juan A. Herdi

Julia Otxoa

Tos de perro

Eolas ediciones, 2021

Qué duda cabe de que la escritura alimenta en gran medida ese fuego de la memoria tan necesario como fundamental para conformar y reconocer lo que somos. La autora de este libro, Julia Otxoa, lo expresa perfectamente a través de las palabras de su propia madre: «(…) nuestra historia, escrita en todos los muros de la ciudad, y en cada grano de arena del desierto, y en los océanos, y en el rostro de la primavera, está por todas partes», y es lo que la autora lleva a cabo en cada una de las píldoras de recuerdos que componen su breviario, lo que es en cierto modo este libro, un breviario, de acuerdo con la cuarta acepción contemplada por el diccionario de la RAE y señalada como en desuso, la de libro de memoria o de apuntamiento. De este modo nos habla de sus propios granos de arena y sus gotas de agua, y a través de ellos nos habla del sereno, de la trilla, de las casas de San Sebastián o de Eulate, ese pueblo navarro de donde procedía su madre, también de los animales, los gestos o los nombres de los árboles, todo lo cual conformó su infancia, su origen, su personalidad.

En Tos de perro se hallan todos esos detalles que contribuyen a la memoria, que vuelven una y otra vez al presente y se quedan pétreos a través de la palabra escrita, pero al mismo tiempo, asomando como sombras que se vuelven presente, aparece la tragedia, la colectiva, la histórica, y que nos afecta, se vuelve también rutina, se integra en nuestra cotidianidad, va a apareciendo entre penumbras para conformar a su vez nuestro recuerdo. Lo expresa el resto de esa cita final de la madre, antes mencionada: «Cuanto fuimos arde en el fuego que ilumina la memora, porque más fuerte que el olvido, nuestros nombres fueron recuperados y en nuestros huesos puede leerse, como en un libro abierto, la barbarie».

La tragedia del abuelo o la del tío Clemente, la de una guerra no del todo comprendida en su plena envergadura, son recuerdo de esa barbarie. Se incorpora a la expresión escrita sin aspavientos ni alaridos, no es menester, se palpa todo el dolor de esa cotidianidad construida también a través de los mazazos de la violencia o de la maldad que convive en la rutina con la bondad y la empatía, y se recoloca como se puede en los recuerdos, en la memoria, en nuestra identidad, tanto la colectiva como la individual, si es que no son la misma.

De este modo, por medio de este breviario, Julia Otxoa comparte con los lectores esas briznas de su propia vida, nos regala su memoria, la volvemos nuestra a través de unas vivencias particulares que se vuelven colectivas y por tanto son también parte fundamental de lo que somos como comunidad. La historia también ese eso, tan valiosa como la de los grandes hechos.

Nostalgias de un emigrante-Clases sociales en un pueblo andaluz- Antonio Miguel Oliveros Quiroga

En las viviendas también se notaba la diferencia con los “ricos” ; ellos vivían en la calle principal en grandes casas y mejores servicios, normalmente eran de dos plantas con pozo y patio propio, daban a dos calles con las cuadras en la parte trasera con entrada y salida de ellas.

El cura, el juez, el mando con mayor graduación de la guardia civil, el alcalde, el secretario del ayuntamiento, el médico y los caciques, eran la “clase alta”. Eran los más pudientes, comerciantes, hosteleros, cargos políticos de la época marcaban la actividad del pueblo.

Los pequeños comerciantes, ganaderos, agricultores con pequeñas propiedades y autónomos la “clase media”, el resto de los habitantes la “clase baja” y los pobres de solemnidad, que a estos todos los males que pasaban por el pueblo eran para ellos, desde las enfermedades, hasta los delitos que los civiles no daban con el verdadero culpable y que a base de palos se confesaban hasta de haber provocado el mal tiempo. Tenían unas viviendas humildes y pequeñas, de una sola planta a veces con el suelo de tierra endurecido con boñiga de vaca en las habitaciones, algunas tenían la cuadra en el fondo de la casa y los animales tenían que atravesar por medio, que era lo único solado con losas o cemento.

No tenían ni los más mínimos servicios, apenas luz eléctrica, el agua tenían que coger del pozo o la fuente pública más cercana y eran los que dependían de que algún pudiente o terrateniente le diera empleo, para ganar un jornal y mantener a sus familias.

Pero entre los pobres también existían diferencias y algunas familias eran aún más pobres con viviendas muchas veces compartidas con los propios animales y con precarias condiciones higiénicas, normalmente familias numerosas que dormían todos en la misma habitación.

Pasaron muchos años para que estas situaciones fueran mejorando, la luz eléctrica y el agua corriente en las casas supuso uno de los logros con más repercusión, se alcantarillaron las calles y con ello en las viviendas se acondicionaron los aseos y pavimentaron las viviendas, la mecanización en los trabajos fue haciendo que los animales fueran sacados de las casas. La obligación por parte de los empresarios de hacer contratos de trabajo y dar de alta en la seguridad social a los empleados, el acceso a la sanidad pública, supuso la mejora sanitaria para las familias menos pudientes y que antes solo estaba al alcance de los que podían pagarla o endeudarse para poder salvar al enfermo.

***En esa época las mujeres no podían desaprovechar ningún trabajo y cuando salía alguno era lo prioritario, (lavar ropa, pintar fachadas, limpiar las casas de los más pudientes etc.) por el pueblo y en el campo en la recogida de cualquier cereal, incluso faenas que eran de hombres por el esfuerzo físico que requerían. Así que los hijos se quedaban solos o cuidados por los hermanos mayores si los tenían, porque al cumplir diez o doce años, también tenían que trabajar, de aprendices, cuidando, ganado o cualquier trabajo que pudiesen realizar, para ganar algo por poco que fuera, algunos incluso por la comida.

Eran tiempos que la necesidad era mucha en las familias más pobres, tenían que arriesgarse a dejar sus hijos solos, para poder salir adelante y confiaban en los familiares o vecinos. Los más pequeños andaban por las calles y alrededores del pueblo todo el día, estaban expuestos a infinidad de peligros o circunstancias, que por su corta edad no debieran, pero también aprendían pronto a defenderse y buscar protección ante cualquier peligro o imprevisto. Lo peor era cuando algún desaprensivo intentaba abusar de la inocencia con amenazas y violencia para que no fueran denunciados.

Si el día amanecía lluvioso y no se podía salir al campo a trabajar, lo normal era pasarlo reunida toda la familia en la casa. Los niños al salir de la escuela iban jugando por los charcos de agua, caída en el último chaparrón en la calle sin asfaltar. Luego se secaban alrededor de la candela entre risas, mientras asaban bellotas y la abuela les contaba una historia, con tanto entusiasmo que los niños creían estar viviéndola, quedando impresionados por la seriedad de quien la estaba narrando. Mientras tanto los hombres aprovechan para hacer pequeñas reparaciones en los aparejos de las caballerías, o se reunían en la taberna para hacer algún trato, delante de una botella de vino, jugaban a las cartas o al dominó para pasar el rato. Las mujeres no paraban, cosían y hacían todas las faenas del hogar que tenían atrasadas por tener que ir a trabajar donde salía. La comida familiar era una fiesta en ese día, pues la reunión de la familia si la economía lo permitía y no se resentía, unas «Migas» que era comida barata donde se aprovechan las sobras del pan de varios días, remojado y bien escurrido, aceite de oliva, unos dientes de ajos y los recortes, de chorizo, salchicha, o tocino, se hacía una de las comidas más populares del invierno, acompañadas de unas sardinas arenques o cualquier carne o chacina, asadas en las brasas de una buena candela.

Reflexiones de una ondjundju-Los cinco mejores nombres para la cultura fang-Juliana Mbengono

Los nombres femeninos elegidos para este post comparten el hecho de que, además de ser femeninos, incluyen la palabra “nguan”. El término “nguan” se refiere a una mujer joven y soltera. Una jovencita de 20 años casada no puede ser considerada nguan, aunque el termino denote juventud; pese a que el adjetivo alude a una mujer soltera, lo correcto para referirse a los solteros es “nkueñ” muy similar a nkuéñ (cesta enorme que cargan las mujeres para traer comida y leña de la finca). Por otro lado, nguan también se refiere a la mujer coqueta o presumida; por eso, en fang usamos expresiones como “a bó ngua” (hacer de señorita, coquetear o presumir).

Actualmente, ya no se da a los hijos estos porque reúnan las características que resaltan, sino porque así se llama o se llamaba su nvuí (amigo o tocayo). Ahora sí, hablemos de los cinco nombres de mujer más bonitos en fang.

“Mbeng Nguan” o Mbengono (en su versión españolizada), compuesto por el adjetivo mbeng (guapa/o, hermoso/a, precioso/a, etc.) y Nguan. Se atribuía a las bebés consideradas hermosas. Por el significado del nombre, podemos deducir que solía tratarse de bebés que, por su hermosura, son muy queridos y mimados por la familia, una Mbeng Nguan solía ser la niña de los ojos.

“Ntó Nguan” o Ntongono (en su versión españolizada), compuesto por el adjetivo Ntó (primogénito/a o, primero/a) y Nguan, se atribuía a la primera hija, que no debía ser precisamente la primogénita. Las Ntó Nguan, por su condición de “primera mujer” solían ser muy cercanas a sus madres y la mano derecha de estas. Cuidan de los hermanos pequeños y de la casa en ausencia de la madre.

Ayi Nguan o Ayingono (en su versión españolizada), compuesto por el verbo Ayi (necesitar) y Nguan, se atribuía a las niñas que nacían después de que sus padres hubieran deseado tener una hija por mucho tiempo.

Asa Nguan, Ase Nguan o Asangono (en su versión españolizada), compuesto por la conjugación Ase (no es/ no está) y Nguan, quiere decir “no es una señorita o no está disponible para desposar”. Se atribuía a las hijas que no se quería o no se pensaba entregar en matrimonio.

Be Nguan Be saman o Bengobesaman (en su versión españolizada), compuesto por el adjetivo Be (los/las), Nguan (doncella) y Saman (seis), quiere decir las seis doncellas. Se atribuía a la sexta hija. A pesar de ser una más de entre tantas hermanas, las Be Nguan Be Saman solían ser tan queridas y apreciadas como el resto de sus hermanos.

Una pequeña dificultad que he tenido para escribir estas líneas ha sido la elección del título; al principio quería hablar de cinco apellidos de mujer en fang, pero el caso es que, lo que ahora son nuestros apellidos siempre fueron y son nuestros nombres. El nombre de uno será el apellido de su hijo que, a su vez podrá volver a ser el nombre del nieto; ya que los fang honramos a nuestros familiares y amigos adoptando sus nombres para nuestros hijos. No fue hasta la llegada de los colonos cuando empezamos a usar nuestros nombres como apellidos.

El criterio para elegir los cinco nombres ha sido mi gusto y preferencia, quizás a otro le gusten otros nombres de mujer y los quiera compartir.