Reseña literaria-Juan A. Herdi

Israel Yehoshua Singer

Yoshe Kalb, el pecador

Traducción del yiddish de

Rhoda Herrelde y Jacon Abecasís

Xordica Editorial, 2026

Durante siglos los judíos asquenazíes formaron infinidad de comunidades en la Europa central y oriental. Desde Alemania hasta Rusia, vivieron en numerosos países y asistieron a los cambios de fronteras tan frecuentes a lo largo de la historia. El yiddish, un idioma de base alemana con influencia de los muchos idiomas germánicos y eslavos de la región, fue su lengua de uso cotidiano e intercomunitario, a menudo lo escribían con alfabeto judaico. Convivía el yiddish con las lenguas mayoritarias y el hebreo como idioma litúrgico. Se remontan al siglo X sus primeros testimonios escritos en Renania.

Aunque todos eran de fe judía, la pluralidad de corrientes y enfoques religiosos convirtieron al judaísmo asquenazí en una amalgama de doctrinas, con debates intensos que en ocasiones chocaban vehementemente. También se desarrolló una literatura muy rica, de base religiosa pero también de una temática común que mostraba, parte de ella, la vida cotidiana de los asquenazíes. El siglo XIX fue especialmente interesante para la literatura en lengua yiddish, con la incorporación de corrientes estéticas y técnicas ya habituales en las otras literaturas europeas. Hablamos por otro lado de una lengua que, se calcula, hablaban más de ocho millones de personas.

Sin embargo, los judíos sufrieron no pocos progroms,persecuciones a menudos violentas e incluso desembocaron en expulsiones a todas luces injustas. A partir de 1880, sobre todo en los territorios más orientales, se intensificaron los ataques virulentos y el nazismo, a partir de los años treinta del siglo pasado, dio el golpe definitivo a la presencia de los asquenazíes en buena parte de Europa. Los que marcharon antes del genocidio nazi o los que sobrevivieron a los efectos de la Shoa huyeron a Estados Unidos o a Israel tras la segunda guerra mundial, donde pervivió su idioma, también en la Rusia soviética, donde el yiddish se consideró un idioma oficial en algunas regiones del país. Aunque el número de hablantes se redujo considerablemente.

No desapareció sin embargo la literatura en lengua yiddish, se mantuvo muy presente en buena parte del siglo XX, sobre todo en los Estados Unidos, donde la comunidad asquenazí fue especialmente activa. Destacaron los hermanos Singer, Esther, Israel Yehoshua e Isaac Bashevis, este último, el menor de los tres, obtuvo el Premio Nobel de literatura en 1978. Nacidos en Polonia en el último tercio del siglo XIX, se trasladaron a los Estados Unidos huyendo del nazismo.

La concesión del Nobel a Isaac Bahevis Singer favoreció que este autor fuera reconocido y traducido a numerosos idiomas, entre ellos al castellano. Ahora, por fortuna, se recuperan también las obras de sus hermanos.

De este modo, llega a las librerías Yoshe Kalb, el pecador, de Israel Yehoshua Singer, una novela que narra una historia basada sin duda en uno de los muchos conflictos que se dieron entre las comunidades asquenazíes de la Galitzia. Se parte de una anécdota recurrente en la historia europea, la desaparición y posterior aparición, años después, de un personaje, con la controversia correspondiente sobre su identidad que da incluso motivo a un juicio por motivos de inmoralidad. Los intereses políticos y religiosos, el choque entre corrientes, las posiciones de poder de rabinos y otros miembros influyentes de las comunidades exaltan los ánimos en esta ficción, disimulados entre cuestiones morales.

Al mismo tiempo, esta novela de aire costumbrista nos describe la vida cotidiana de aquellas comunidades judías tan enraizadas en la Europa oriental y que ahora son apenas un recuerdo por culpa, no se olvide, de posiciones intolerantes y violentas que por desgracia persisten hoy.

Israel Yehoshua Singer nos muestra, no sin cierta nostalgia y algo de ironía, esta Europa que fue, esta pluralidad cultural que a todas luces se empobreció tras medio siglo de historia sangrienta y que la literatura mantiene, pese a todo y por fortuna, en el recuerdo.

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