37º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA NEVANDO EN LA GUINEA

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

37º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

NEVANDO EN LA GUINEA

NºXXXVII    02-11-2.009

 

EDITORIAL XXXVII

 

POSTMODERNISMO TARDÍO

DESDE LA MÚSICA

 

Estamos en la era de la información dicen unos, otros dicen que estamos en la era digital, y Agustín Fernández Mallo y otros, nos dicen que estamos en un postmodernismo tardío que para nuestro parecer hace tiempo ya se inventó en lo que a música se refiere. En el flamenco letras conocidas por todos los aficionados de artistas anteriores al “camaronismo” como Manolo Caracol, Antonio Mairena, Chacón, la Paquera de Jeréz, Fernanda y Bernarda de Utrera, y otros muchos, fueron “apropiadas” por estos cantaores y muchos otros, en un pasado no tan lejano. Estas letras y las de otros cantaores se fueron usando durante siglos y ahora nos encontramos con esta supuesta “novedad” llamada apropiacionismo de la que nos habla Fernández Mallo en su libro Postpoesía, Hacia un nuevo paradigma, que dista de novedoso para el flamenco, ya que este apropiacionismo germinó en tiempos en el que el flamenco estaba totalmente relegado a un sustrato de marginalidad y a un reducto de subcultura tabernaria. Y ya no hablemos de Camarón de la Isla, que siempre, es por todos sabido, se ha nutrido de las letras de sus predecesores desde sus comienzos, como también lo han hecho cantaores de la talla de Enrique Morente, José Mercé, Diego Carrasco, Lole y Manuel, y si miramos a flamencos más jóvenes tenemos a Miguel Poveda, Juan Cortés (Duquende), Pedro Peralta, Estrella Morente, Pitingo, y un largo etcétera.

Con esto queremos decir, que el postmodernismo tardío  hace tiempo ya existía en el flamenco. Pero en otras músicas también existe ese apropiacionismo del que nos habla Fernández Mallo.

Por ejemplo, en la música o movimiento Hip Hop se hace gala de ese apropiacionismo  no en las letras, aunque si en los sampleados, remezclas y en los estribillos que se mezclan en una casi perfecta yuxtaposición de resortes y elementos sonoros, para que ese flow tan sumamente exaltado en el rap haga su acto perpetuo de presencia postmodernista. Con esto, intentamos decirles, que como nada es casualidad, mucho menos existe esa casualidad a la hora de buscar un nuevo camino para la literatura de hoy. Pues lo que nos ha enseñado a todos los poetas Agustín Fernández Mallo ya estaba inventado, aunque solamente Fernández Mallo ha tenido cojones para exponerlo en nuestra literatura contemporánea. Otros escritores también utilizaron métodos de estilo ahora promovidos por Agustín, ya no sólo por Walter Benjamín o Julio Cortázar, (Walter en ese zapping literario y Julio en tocar exacerbadamente el tema del absurdo) sino por la música popular, y sobretodo por el flamenco.

Es por todos sabido, que muchas otras músicas también ejercían ese método de expresión artística llamada por Agustín, apropiacionismo.  Es el ejemplo del Jazz en constante experimentación, el Pop-Rock y su diversidad de géneros dentro del mismo, y la música Folk que siempre sorprende con algún tesoro sonoro casi olvidado por la memoria colectiva y popular.

Pero llama mucho más nuestra atención el apropiacionismo que ha tenido lugar en la música hispano-americana desde tiempos, estos sí, bastante remotos. Digamos que ha habido entre España y América una perfecta simbiosis y un perfecto (feed-back) retro-alimentario (valga la redundancia) entre nuestros pueblos y nuestras no tan diferentes culturas. Ponemos como ejemplo canciones poco escuchadas en España que tuvieron gran repercusión y éxito y fueron paridas por compositores latino-americanos. Es el caso de Alcy Acosta, Víctor Jara, la recientemente fallecida, Mercedes Sosa, Agustín Lara, José Alfredo Jiménez, Simón Díaz, Atahualpa Yupanqui, Chabuca Granda, y muchos otros; y más recientemente, Franco de Vita, Mario Alberto Domínguez Zarzar (Mario Domm), Ricardo Arjona, Diego Torres, Gianmarco Zignago Alcóver (Gianmarco), Fidel Roberto Sorokin (Coti), Alberto Aguilera (Juan Gabriel),  y muchos tantos más, que escribieron letras que acabaron musicadas por nuestros cantantes. Aunque también géneros musicales tan distintos a los nuestros como lo son la salsa, los valses (netamente peruanos), la bachata, la cumbia, inclusive el tango, también han aportado algo de riqueza a la música española, ya fuere, como canción ligera, canción popular, copla “española”, rumba flamenca, flamenco-rock, incluso desde el pop más clásico al más tardío, y hasta si nos ponemos a generalizar, hasta de los intérpretes de Operación Triunfo, que tanto (malo) o (bueno) han aportado a la música de nuestro país, no sabemos si para mejor, aunque lo que si sabemos es que son precursores de esta pseudo-cultura de musicales estúpidos y de parques temáticos, de la que ya hemos hablado en números anteriores, que no creemos que aporte nada de bueno hacia el panorama de las humanidades.

 

*******************

Aquí les exponemos en este número poemas de la autoría de Cecilio Olivero Muñoz, donde se expone y se usa ese apropiacionismo del que en Nevando en la Guinea y en otros blogs periféricos nos hacemos eco. Con esto no queremos decir que lo de Agustín Fernández Mallo no tenga mérito, que lo tiene, y bastante, sino que intentamos divulgar o dar nuestra opinión en consonancia con todo lo que se está diciendo sobre el postmodernismo tardío. Porque lo que Fernández Mallo nos dice en su libro es que si todas las artes como la música, la pintura, el cine, el teatro, y muchas más, dieron ese salto hacia el postmodernismo, la literatura en castellano no lo hizo, y es aquí donde la Revista Literaria Nevando en la Guinea se involucra queriendo dar ese paso tan necesario para nuestra literatura. Y exponemos estos poemas que son una coctelera de recursos, tanto de cine, de radio, de televisión, incluso de las ciencias y la publicidad, que Cecilio ha escrito tras la lectura de las ideas que Agustín aporta al panorama literario español actual. Esperamos que no les decepcionen. 

 

 

 

 

 

 

 

 

COMO DECÍA EL DULCE ALEX

(descubrimiento de la postpoesía)

 

A Agustín Fernández Mallo.

 

Descubrir un nuevo estilo para mí

es encontrar un cuerpo flotante en una mar oscura.

Es una salvación para los poetas

saber o cerciorarte de que la incomprensión

es un fruto sumamente escogido para quien escribe.

El poeta es un eterno solitario errante.

Errar por el camino de las letras

teniéndote a ti mismo como a único testigo.

Tantas veces pensé ocupar otro lugar

en la nueva poesía contemporánea…

Pero sólo Agustín Fernández Mallo

tuvo los cojones para digerirla y difundirla.

Encontrarlo a él fue un alivio.

Hallar la teoría de la postmodernidad tardía fue:

[¡Qué paz! Qué paz celestial.

Eran la suntuosidad y la untuosidad

hechas carne.

Como un pájaro de un raro metal celeste

o como un vino de plata fluyendo en una nave espacial.

La ley de la gravedad ya no cuenta para nada,

mientras escuchaba, vi imágenes maravillosas.]

La postpoesía es un presente tardío.

Unos lo llaman experimento

y tienen toda la razón,

aunque también es hallazgo-literario, lapso-afterpop

y germen-nocilla.

Semilla que quiere ser planeta.

Cumbre de todos los estilos.

[…entonces videé el camino a seguir…]

 

(En cursiva: fragmentos de narración

del protagonista (Alex) en  La Naranja Mecánica, 1.971,

                                     dirigida  por  Stanley Kubrick).

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

 

 

EL EDIFICIO

 

 

         El edificio aparece hoy desolado, en el más absoluto abandono y destrucción. Pero en su momento, me indica Mario, fue el no va más de la modernidad y el progreso. Lo miro, primero de reojo, como con miedo a molestarle, a ofenderle por mi falta de credulidad, el edificio sigue allí, en efecto, con todo el esplendor de su yerma decadencia, luego lo contemplo abiertamente, sin disimulo de mi falta de creencia en que aquello fuera antaño un edificio fastuoso, con toda la intención de dejárselo claro, no me lo puedo creer, e intento sin embargo descubrir algo en él que sea prueba de lo que me dice mi amigo. No lo encuentro. Nada veo en ese montón de ladrillos descoloridos, carcomidos, sucios, con agujeros donde antes debió de haber ventanas y grietas que son verdaderas hendiduras, que señale ni un ápice del esplendor vivido y referido. Sólo las palabras de Mario me inducen hacia el esfuerzo de intentar imaginarme una época mejor que la actual. El barrio en el que están ubicados aquellos vestigios de un, otrora, palacio de exposiciones y congresos no está mal del todo: casas bajas, de ladrillo rojo bien a la vista, con jardineras, perfecta y armoniosamente ordenadas, y patios de hierba y flores, todo ello compone un apacible y humilde conjunto que conforta al paseante y sin duda sosiega al habitante. Sólo el edificio con el que das de frente al cruzar una esquina te produce de pronto una profunda desolación por la ruptura del conjunto.

– Por qué no lo arreglaron -pregunto a mi amigo.

– Por su significado seguramente -responde.

         Mi mirada deja claro que no entiendo su respuesta. Mi condición añadida de extranjero le lleva a comprender que hay muchas claves que al fin y al cabo no acabo de entender. Me las explica, al menos lo procura, en concreto las que tienen que ver con aquel lugar.

         La dictadura terminó hace veinte años. Aquel barrio fue inaugurado por el dictador, a su vez veinte años antes de aquel final, para mostrar al pueblo el alto grado de desarrollo que se había alcanzado y además quiso hacer creer, de un modo sin duda pretencioso, como suele ser habitual, por otro lado, en tantos y tantos países. que era el pueblo y nada más que el pueblo el único destinatario de tantos planes industriales y de prosperidad colectiva. Y nada mejor para que este pueblo agradeciera ser el receptor de la gloria que situar en el centro del barrio-regalo un palacio de exaltación al régimen. El único problema, detalle tal vez, es que ese pueblo estaba de su dictador y su régimen hasta el moño, por ser finos, y nada quería más que despojarse de la figura sonriente en mil retratos, fotos y bustos exhibida y distribuidos a lo largo y ancho del país.

         Para colmo el palacio en cuestión, por un desmesurado gusto que le tomó el tirano, pronto devino el epicentro de su inmensurable actividad y ahí se presentaba día sí y día también para presidir festejos, actos deportivos, muestras de todo tipo, reuniones de exaltación, exposiciones artísticas, culturales o deportivas, exhibiciones de fervor patrio o loas colectivas a un mundo que parecía ya no sólo ser el mejor posible, sino el único que merecía mantenerse a lo largo de los siglos.

         Pero torres muy altas, me dice Mario, cayeron antes de esa fecha y más altas que caerán. El régimen se hundió en un colapso monumental y aquel edificio se quedó sin que nadie supiera bien a las luces qué uso darle. Estaba además excesivamente ligado a la dictadura y era sin duda su maldición.

– Pero todo el barrio fue obra del régimen -le digo-, por buena lógica lo tendrían que abandonar también.

– Se planteó en algún momento, no creas. Pero eso sería muy complicado, vive demasiada gente y costaría demasiado reubicarla lejos de aquí -responde Mario, con absoluta normalidad, como si fuera imposible, aun cuando fuera por una cuestión práctica análoga a la idea de mantenimiento del barrio, aplicar ese mismo criterio a un triste y abandonado edificio.

         Contemplo entonces a aquellas ruinas con la vaga idea de que hay símbolos que los carga el diablo.

 

Juan A. Herrero Díez

 

 

 

DOBLE-DIARREA-MENTAL

 

Llegué tan tarde de ese antro de mala muerte…

bebí demasiada cerveza, masqué demasiada libido

mirando a mujeres educadas para príncipes azules,

y cuando llegué a mi casa, a mi hogar, mi dulce hogar,

todo parecía arrasado, desmantelado; un desastre,

sin rastro de ti, todo eran restos de tu huida; soledad aparente.

Lo nuestro ya eran cenizas humeantes.

(…) (¿?) (…)

Encendí la luz de la sala, colgué el teléfono.

Encendí la radio. Emitían “hablar por hablar”:

[…Bien Fernando, cuéntanos tu caso:

gracias Mara…mi caso es el siguiente…]

Me acordé del hecho injusto

de quedarme sin parking

por obra y gracia de mi vecina del primero…

(mezquina) (puta) (acaparadora)…yo vivo en el segundo…

… encima de ella… me acordé de la sonrisa…

… cínica y socarrona de su marido rumano…

[…el caso es que ella me quiere,

pero sus padres no quieren verme con ella…]

Yo ocupaba ese parking de nadie desde hacía meses.

[Radiooo-Barcelonaaaa…Cadena seeeer…]

[…Si quieres Hablar por Hablar…]

[… llámanos al 900 100 800]

(bla, bla, bla) (…) (¿?)

[Hola Mara, te felicito por tu programa]

[gracias Isa, cuéntanos tu problema]

De repente me entraron inmensas ganas

de ir al baño; un dolor de estómago,

demasiada cerveza, demasiada insatisfacción:

(bálsamo diarreico para la insatisfacción)

me puse manos a la obra… me acordé

de mi vecina… justo debajo de mí…

chop…chop…chop…chop

[leche, cacao, avellanas y azúcar]

[NOCILLAAAAAA]

¡Qué placer, qué orgasmo, qué venganza!

[VOZ DE MARA: ahora vamos a dar paso

a Meritxell:-Hola Meritxell, ¿de qué quieres hablarnos?]

[Hola Mara, mi caso es un poco especial…]

[VOZ DE MERITXELL: el caso es que a mi me gusta

que se caguen en mi cara]

[VOZ DE MARA:¿¿¿Cómo???]

[VOZ DE MERITXELL: -Si, me explico:

el tema es que soy masoquista y me gusta que me humillen-]

[bla, bla, bla]

Meritxell, toma que toma, pastillas de goma,

come mierda guarrona, ¿quieres mierda? pues toma.

CHOP, CHOP, CHOP, CHOP

glup, glup, glup, phisss, phisss, phisss,

sssssssssshhhhhhhhhhhhhiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

tiré de la cadena y seguía pensando en la vecina,

aunque también en Meritxell…

mientras, sonaban los Rolling Stones en la Radio:

[I can’t get no satisfaction, I can’t get no satisfaction,
‘Cause I try and I try and I try and I try.
I can’t get no, I can’t get no,
When I’m drivin’ in my car, and that man comes on the radio;
And he’s tellin’ me more and more about some useless information,
Supposed to fire my imagination.
I can’t get no, oh, no no, no, hey, hey, hey
That’s what I say.]
 

[I can ‘t get no satisfaction, I  can ‘t  get no satisfaction]  

(…) (¿?)(…)

Y tenían razón a veces, aunque por el momento,

yo en una sola sentadilla había matado

a dos pájaras de un sólo tiro.

Y me quedé muy satisfecho. Muy satisfecho.

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

 

 

 

LOS ASTROS SON CIEGOS

 

El horóscopo sólo es favorable

en esas vísperas de aniversarios fríos,

yo soy Tauro, tú eres Piscis,

él es Géminis y ella Capricornio,

y los cuatro nos enfriamos la cena mutuamente.

Mi ombligo es el centro de mi alma

y ese lunar invisible en mi entrecejo

es mi equilibrio arrodillado,

tus senos son dos planetas que suspiran

y tus labios mojados satélites perdidos.

El agua se multiplica en agua,

yo soy agua, tú eres agua;

estanque mágico en la noche vemos.

Sombra visceral de tu mirada,

frágil tacto te busca, ceguera sabia es la pasión.

 Tupper-Ware de plástico

en tu cocina, mundo conservado

al vacío. Vacío en un nano-espacio.

¿Se pudre el ser sin gravedad?

¿Existe otro universo detrás de tus ojos?

¿Porqué tu alegría es levedad?

Precio soterrado el que yo pago,

burla de ácido y azufre del ser dañino.

Sólo los astros son ciegos aquí,

donde se suma el resto con la traba.

Me gusta el orbe que sostienes

porque parece hecho por lágrimas,

mira si es terco el puente de mis ojos

que miro y no veo y prefiero ser astro.

Los astros son ciegos a jornada completa,

quizá me salve el suelo del tropiezo de verte. 

Pero nada me salva porque todo es breve.

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

************************************************

SELECCIÓN DE POEMAS

POR FRANCISCO JESÚS MUÑOZ SOLER

 

MI PATRIA VERDE EDÉN DE BRISAS PERFUMADAS

 

“Doquier los oiga esta tierra

De juventud coronada,

Y a la que el sol de los trópicos

Con rayos de amor abrasa:”.

 

GERTRUDIS G. AVELLANEDA

 

“¡Cuántas veces la estrella matutina

Alumbró con fulgores argentados,

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

“Del horizonte hasta el confín difuso

La onda marina sollozando rueda”.

 

JULIÁN DEL CASAL

 

Mi patria verde edén de brisas perfumadas

de sonoros arroyos y radiantes luces

natural hermosura que los espíritus traspasa

con savias de armoniosa fragancia,

lumínica estrella en el azul de los trópicos

de penetrantes destellos de amor que abrasa.

¡Cuánta resplandeciente belleza en su mirada!

empalidecida por voraces fragores

germen de turbias y envilecidas codicias

provocadoras de lágrimas argentadas

amargas ondas de horizonte difuso

que abraza con mares de desesperanzas.

 

 

 

 

JUBILOSO ENTUSIASMO LIBERA MI PECHO

 

 

“Gracias a Dios que al fin con entereza

Rompe Cuba el dogal que la oprimía

Y altiva y libre yergue su cabeza”.

 

JOSÉ MARTÍ

 

 

Jubiloso entusiasmo libera mi pecho

a sones de gritos de esperanzas

diamantinos destellos de luz de gracia

de un pueblo alzado noble y bravo,

que al fin se desprendió de las garras

que le mantenía herido y esclavo

oprimido sin la luz de los sueños

que nutre la esencia del alma

fulgor de sonoras y dignas miradas

libres de infame dolor cautivo

hijo de soberano derecho impuro

extraviado por la luz de Yara.

 

 

ALUMBRADOS POR LUMÍNICOS Y LIBERADORES RAYOS

 

“Cuando agitas tu cendal/ -sueño eterno de Martítal

emoción siento en mí,/ que indago al celeste velo

si en ti se prolonga el cielo/ o el cielo surge de ti…!”.

 

AGUSTIN ACOSTA

 

“Al volver de distante ribera

con el alma enlutada y sombría

afanoso busqué mi bandera

¡Y otra he visto además de la mía!”.

 

BONIFACIO BYRNE

 

Alumbrados por lumínicos y liberadores rayos

llegaron los días en que la ensoñación criolla

dejó de ser magnánima quimera

su bandera ondeó en el azul de su cielo

símbolo de intrínseco magma de mixtura

de forjadoras centurias de anhelos.

Argentados días de sombríos cielos

de acorazados lazos en las bahías

que envilecen el cendal de la cubanía

ondear cautivo de incipiente libertad

oprobio de arrogancia y opresión

experto dogal de alevoso imperio.

 

********************************************

 

 

TESTIGO MUDO ES EL VIENTO

 

A Juan A. Herrero Díez

 

Testigo mudo es el viento de rimar bravo este verso

pues redimir quieta a esta voluntad quisiera,

pues tengo un lado oscuro, respiro de algo perverso,

camina conmigo una voz, se me levanta adentro una fiera,

 

[(Discrepo) con el hombre que siempre (me abandona)

-quien habla solo espera hablar a Dios un día-;

mi soliloquio es plática con este (falso)  amigo

que (te) enseñó el secreto de la (misantropía).]

 

La soledad es un espejo donde tú copias y pegas,

copio y después pego al ritmo de vacío y delirio,

cuando en el Messenger distante soledad agregas

esperas una nada que acecha fría con Narciso y Porfirio.

 

Fríos saben el porqué de tus acopios y de tus pegas,

resabiados mequetrefes acuden a los improperios hechos cirio,

soy espectáculo, soy outsider, soy la verdad que niegas,

soy quien derrama su sed en un espejo contrito.

 

[Y al (fin), (si mal os pago); (os debo) cuanto he escrito.

A mi trabajo (falto), con mi dinero (me endeudo)

(la ruina) que me cubre y (el mundo) donde habito,

el pan que me (pertenece) y  el lecho donde (soy solo yo).]

 

 

Entre corchetes versos del poeta  Antonio Machado,

del poema “retrato”,  estrofas 7 y 8, salvo en paréntesis y negrita.

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

***********************************************

 

PIEL DEL NEÓFITO POETA

 

 

¿ Porqué será que no escribe el poeta?

Acaso la noche helada no le ha vuelto a ver.

Dime niño,

¿Dónde esta el poeta?

Dicen que se fue, para no volver,

Ya no quiso soñar…

 

Sus manos estaban frías,

Porque las nubes no se juntaban a conversar,

¡ Sí !,

Los sueños están en el aire,

Sólo hay que mirarlos sin molestar.

 

¿ Pero dime niño?

Si las palabras se escondieron,

Para no sentir el frío de sus manos

¡ No ¡

Ellas se embriagaron por su partida,

Y se fueron, para el mundo recorrer.

 

¿ Dime?, si es que no escribirá el poeta,

Porque alguien lastimo sus letras.

¡ Sí ¡

Parece que un Amado y experimentado poeta,

menosprecio los sueños y la letra del

Neófito poeta.

 

 

¡ Niño ¡

La poesía no ha muerto,

Seguirá siempre viva

Respetando los sueños

De quien escriba.

 

Ven niño poeta,

Sigue escribiendo a la luna,

Aunque sus versos sean amargos

No desprecies a ninguna.

 

¿ Dime niño,

Quien es el dueño de la poesía y la letra?

Sin el sueño de los amantes,

La poesía  no existiera.

 

Para que las noches no sean eternas,

Debo escribir lo que el alma ordena.

Creyendo que la poesía descansa en los sueños

De las personas nobles y buenas.

 

Luis Chinchilla Elizondo  08/09/2009

Grecia, Alajuela, Costa Rica

*************************************************

 

DOS CANCIONES, DOS SOLEDADES

 

Ahora los sábados en vez de divertirme,

nos aburrimos.

 

Rafael Sarmentero

 

El otro día veíamos la tele juntos:

hacía calor, el ventanal estaba abierto.

Vimos un anuncio muy gracioso

y tú reíste enajenada, reíste forzosamente,

me dio miedo escuchar tu risa.

(Risa sufriente entre alegría fingida

y sorbo de una vida insatisfecha).

Pasó ese rato, gracias a una música.

Sonaba en el piso de al lado… era Chavela Vargas,

[Anteanoche fui a tu casa,

tres golpes le di al candado,

tú no sirves para amores

tienes el sueño pesado.]

(…) (¿?) (…)

[Ay, Sandunga, Sandunga

Mamá por Dios,

Sandunga no seas ingrata,

Ay Mamá de mi corazón.]

(…) (¿?) (…)

[Mosquito no mortifiques

con tus cantos mal sonantes

si me cantas  no me piques,

si me picas no me cantes.]

(…) (¿?) (…)

[Ay, Sandunga, Sandunga

Mamá por Dios,

Sandunga no seas ingrata,

Ay Mamá de mi corazón.]

(…) (¿?) (…)

Después todo era silencio

y se diluyó el hielo en nuestros vasos,

hielo frío en el que tropezamos,

 hielo donde los dos resbalamos.

Cuando la luna no es luna

nosotros, rabiosos perros nos azuzamos,

cuando el sol es solo sol

otro día, en los claroscuros buscamos.

Seguíamos viendo la tele

y la música sonaba insinuante,

palabras son solo palabras,

aunque sentimientos no duelen de balde.

Sonó otra canción de Chavela

y nadie hubo ya aquí, más nadie:

[Ponme la mano aquí Macorina,

ponme la mano aquí…

Tus pies dejaban la estera

y  se escapaba tu saya

buscando la guardarraya

que al ver tu talle tan fino;

las cañas azucareras

se echaban por el camino

para que tú las molieras

como si fueras molino.

Ponme la mano aquí,  Macorina,

ponme la mano aquí…

Tus senos, carne de anón,

tu boca una bendición

de guanábana madura,

y era tu fina cintura

la misma que aquel danzón.

Ponme la mano aquí, Macorina,

ponme la mano aquí…]

 (…) (¿?) (…)

Yo me pregunto a menudo,

me suelo preguntar tantas cosas…

Me insinúo luego me desdigo,

me contradigo arrancándome

las costras.]

Me suelo decir que cambiarás,

que eres un dulce demonio y un ángel amargo,

me suelo engañar tantas veces

y más que me he de engañar.

Busco aquella canción,

aquella que nos hace pájaros,

ninguna nos hace pájaros

por que nuestra verdad no es canción.

 

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

*************************************************

SELECCIÓN DE POEMAS

POR AMADO STORNI (Jaime Fernández)

 

EN UN FRASCO DE CRISTAL

 

 

DONDE fueron los pétalos en flor

 

que al bosque de hermosura perfumaban,

 

aquellos que de Amor se deshojaban

 

pidiéndole respuestas al Amor.

 

 

Donde fueron las bolas de alcanfor

 

que del bosque el aroma conservaban,

 

aquellas que del sueño despertaban

 

oyéndole cantar al ruiseñor.

 

 

Aquellas que acabaron tropezando

 

con los pies de un Amor que ya sin ganas

 

le puso a nuestros besos un bozal.

 

 

Aquellas que acabaron decorando

 

la mesa de algún cuarto sin ventanas

 

metidas en un frasco de cristal.

 

 

 

 

MATAR A CUPIDO

 

 

¿ES cierto que ha venido

 

promiscuo de intenciones el Amor,

 

pidiendo por favor

 

que maten a Cupido?

 

– ¡Cogerlo! cuando esté desprevenido,

 

que pruebe de su propia medicina,

 

matar al que asesina

 

rompiendo corazones.

 

Caínes de Cupido las traiciones

 

del odio y la rutina.

 

 

LA HISTORIA NO TE OLVIDA COMPAÑERO 

 

 

EN este invierno frío y duradero

 

de gripes y catarros mal curados,

 

de sueños imperfectos de pasados,

 

de besos que no riman tus “te quiero”.

 

 

 

En este invierno tan de invernadero

 

ausente de Nerudas y Machados,

 

de todos son las voces que han gritado:

 

“¡la Historia no te olvida compañero!”.

 

 

 

Enfermas ilusiones concebidas

 

a golpes que oxidados dictadores

 

nos dieron de un futuro en subjuntivo.

 

 

 

El tiempo cicatriza las heridas,

 

la Vida memoriza sus errores

 

y Salvador Allende sigue vivo.

 

 

 

 

DONDE ESTÁN LOS POETAS

 

 

AHORA que el Amor es transparente

 

y el miedo se refleja en los espejos,

 

ahora que se cobran los consejos

 

y el odio es el más fiel de mis clientes.

 

 

 

Ahora que olvidamos los errores

 

y el sueño nos despierta pesadillas

 

ahora que la vida se maquilla

 

y huelen a sudor todas las flores.

 

 

Por qué se han escondido los poetas

 

ahora que el Amor más necesita

 

de versos que se inventen los “te quiero”.

 

 

El hombre siempre ha sido marioneta

 

del beso que de Amor la princesita

 

al príncipe convierte en prisionero.

 

 

 

VIVIENDO COMO VIVO

 

 

VIVIENDO como vivo en este gueto

 

de artistas y poetas de salón

 

igual le meto mano a una canción

 

que corto las orejas de un soneto.

 

 

Bebiendo como bebo del delito

 

de no seguir patrón, normas ni leyes,

 

igual pierdo la grande con tres reyes

 

que gano veinte a pares con dos pitos.

 

 

Invéntense ridículas razones

 

para esta despedida tan urgente;

 

a veces la ilusión no es suficiente

 

para que coman tantos corazones.

 

 

Yo solo quise ser por un momento

 

“Quijote” de los mundos que me invento.

 

 

A JOSÉ TOMÁS

 

 

EN deuda están contigo los poetas,

 

las musas, el silencio, los cobardes,

 

la Muerte a la que citas cada tarde

 

poniendo el corazón en la muleta.

 

 

En deuda están contigo “los del Siete”,

 

la mano izquierda, el temple, los puristas,

 

tu triunfo es el saber que eres artista

 

pues has resucitado a Manolete.

 

 

Te fuiste deshojando calabazas

 

de ausencias que prendidas de alfileres

 

volvieron a inventar la Primavera.

 

 

Esconde tanta magia tu chistera

 

que Dios deja pendientes sus quehaceres

 

por verte torear en cada plaza.

 

************************************************

SELECCIÓN DE POEMAS POSTPOÉTICOS

POR CECILIO OLIVERO MUÑOZ

 

(APROPIACIÓN INDEBIDA)

 SOMIATRUITES

 

¡Qué a gusto estaba siendo niño!

Era feliz con cuatro coches en miniatura,

soñaba, jugaba, reía y lloraba

¿Por qué me cuesta tanto llorar ahora?

[Hi ha una  escola perduda al mig del Montseny
On només hi estudien els nens que somien amb truites
És l’escola dels somiatruites
On només hi estudien els nens que somien amb  truites.]
Cuando era niño sentía brotar los colores vivos como la carne

de una espesura de imaginación y disparate.

[I el Joan que somiava que el seu llit tenia ales
I a mitjanit despegava i volava, volava i volava.
I la Lídia que somiava que el seu nóvio era un llop
I es passaven les nits senceres udolant sota la lluna plena
Au, au, au i auuuuuuuuuuuuuuuuuu]

La niñez es la patria del hombre, decía un poeta,

yo digo que es lo único que nos queda de verdad puro.

Los niños del mundo son el futuro de nuestros sueños,

las flores distantes nos hacen parecer tan serios…

militar en la infancia es dar otra oportunidad a la esperanza.

[I la Fina que somiava que respirava sota de l’aigua
I mai s’ofegava i es feia unes arracades amb perles marines
¡Ah!  i a més i a més era íntima dels dofins i els taurons i
les gambes.]
[I la Marta que somiava que la terra era quadrada
I se n’anava a passar les vacances a una altra galàxia.
I el Fidel que somiava que li fotia una pedrada al rei
d’Espanya.]

El poeta es un niño responsable de lo que dice,

yo juego y juego uniendo palabras con otras palabras,

me aparto de lo retóricamente premeditado,

de la redundante verdad que duele al lector futuro,

busco tesoros sonoros en las planicies del sueño,

me hago novio de mil verdades que mueren suspirando

por mi derrota de papel manchado.

[I el Gerard que somiava que era un gat
Que somiava que era en Gerard que somiava
I la Joana somiava que el seu pare mai la pegava
I la Roser que somiava que la mare mai la renyava
I la Cristina que se n’anava xino-xano a la Xina
I parlava xinès de la Xina :
Xino xao, xao xao ping, xano xino, xino xano]


Así soy niño siendo poeta, me acuerdo de Platero,

me acuerdo de un lucero en tus ojos mojados.

Cien jazmines adolescentes muerden con sus dientes de leche

la tierna parábola que nos hace buenos, por que somos breves,

más breves que un suspiro y más mínimos que una mota de polvo. .

[I l’Albert que somiava, somiava, somiava i somiava
I de tant que somiava mai  es despertava
I a l’escola és clar mai s’hi presentava
Però la senyoreta mai li posava una falta i sempre
l’aprovava]

 

Sueño ser creador de mentiras pequeñas, breves como un beso,

sueño la verdad colgada patas arriba, un mundo al revés,

patria eterna del poeta, (niñez)es acaramelado  silencio,

nadie pide responsabilidad a un niño, la razón pone trabas

a la infancia.

[I és que l’Albert estudiar no estudiava
Però somniar carai si somiava
Carai quina senyoreta que simpàtica que era
I somiava que era una marreca que somiava
que cantava com una gitaneta a les nits de lluna :
ole, ole, ole….]

 

Con su manita dijo Adiós, INFANCIA

te echo tanto de menos… ¿Cecilio? ¿Eres Tú?

Despierta…despierta… NO QUIERO.

[Hi ha una escola perduda al mig del Montseny
On només hi estudien els nens que somien amb  truites
És l’escola dels somiatruites.]


Los sueños llevan mi nombre en sus labios de esponja y peluche,

quiero imitar a la sombra de lo que fui
con la única manera que de veras me queda,

ese niño es mi refugio caliente, es placenta y es volteleta,

es sorpresa al amanecer y es alegría efervescente

como una burbuja que se multiplica y se preña

de la única alegría que la inocencia custodia.


[I el Ramon que somiava coses tan estranyes
Que és impossible explicar-les
I en fi sobre les coses que somiava la Laura
És millor no saber-les.
I és que hasta el conserge pintava escoles sense muralles,
ni classes,
Ni reixes, ni mestres, ni tonteries d’aquestes,
Amb finestres obertes per on feien carreres
els somnis dels nens i les nenes
I mentrestant la Fina nedava amb sirenes
Gluglgugluuuuu……..]

Buenas noches Mamá…Hasta mañana…Te quiero mucho.

Te querré siempre.

 

 

 

DURMIENDO CON LA TELEVISIÓN

ENCENDIDA

 

[Buenas noches, comenzamos en Informativos

Telecinco y empezamos con una noticia abrumadora]

¡Será perra mi suerte! ¡Mi crisis! ¡Mi desgana!

[…Atentado multitudinario en Irak…]

Cuánta sangría en el Telediario de la noche, ¡carajo!

VOZ DE MI MUJER: CEEEECIIIII, ¡¡¡¡acuéstate en el cuarto!!!!

Me relamo la barriga con gran dosis de eufemismo.

[…y ahora en el apartado cultural

vamos a dar la gran noticia de la presentación de un libro…]

¿Qué libro? Mi libro, mi letra k, mi almohada está mojada.

[…es el libro de Agustín Fernández Mallo, Nocilla Lab,

es todo un acontecimiento literario, es, lo llaman,

alter-pop, zapping-literario, postmodernismo tardío, bla, bla, bla…]

¡Qué listos son esos tíos! Saben inglés y catalán.

Yo quiero ser de ellos. Soy cero en to’ el medio.

[…es la nueva generación Nocilla…]

Eso, eso, Nocilla, leche, bacalao, avellanas, y xucla.

Son listos estos cabrones, más que el Papa.

El Papa viste de verde y lleva zapatos de Aladino.

[…el arzobispo se entrevistó con el Santo Pontífice…]

Quiero una merendilla de crema catalana para todos,

¡INVITO YO!

[…es la víctima 48 en lo que va de año…]

Erica, no quiero desayuno, yo quiero merendar.

[…los llevaron a declarar a la Audiencia Nacional

donde el juez Garzón les tomará declaración…]

Han matao a un gato por llevar calcetines rojos.

Yo no quiero llevar chaleco, ni bufanda detrás del agua.

ERICAAAAAA, la almohada ¿Adónde está mojada?

[…buenas noches a todos, comienza Sálvame Deluxe,

que tiene nombre de puti-club…]

El dictador ese es manco y tiene cagalera azul.

VOZ DE MI MUJER: CECIIIII, TIRA PA’ LA CAMA YA

[…yo por mi hija, matooooooo…]

¿Quién grita tan hueco? parece una ristra de ajos

colgada desde la cocina a la alcoba.

Soledad te estás poniendo, corre que se afloja.

[…Paquirrin dicen las malas lenguas

que tiene novia y es de Sevilla…]

Dile a esa que se calle, que el Farruquito es buen chaval.

VOZ DE MI MUJER: CEEEECIIII, ANDA A LA CAMA, TÍO.

Ya voy, ya voy…y se fue.

(Continuará)

 

 

VÍA MUERTA

(Apropiacionismo)

 

A Josep Moya, único testigo

de mi vía muerta.

 

[Rossinyol que vas a França, Rossinyol,

encomana-me a la Mare, Rossinyol,

amb el meu pare i a la mare, Rossinyol,

d’un vell foscatge, Rossinyol, d’un vol.]

 

Allí donde muere la vía

empieza un arduo camino a pie,

allí donde se amontona una colina de suspiros

existe toda una plegaria que comienza,

allí donde el fin es un lamento

existe una esperanza ya vencida,

allí donde la derrota empieza a respirar

suspira un alma por todo aquello que ha sido.

 

[Rossinyol que vas a França, Rossinyol,

encomana-me a la mare Rossinyol,

amb el meu pare i amb la mare, Rossinyol,

d’un vell foscatge, Rossinyol, d’un vol,

Encomana-me a la Mare Rossinyol

amb meu  pare no pas gaire, Rossinyol,

d’un vell foscatge Rossinyol, d’un vol.]

 

 

Todo allí es una culpa que se redime de negra,

todo es muerte y palabra agonizante,

nada se olvida si no termina luego

la causa que lo hizo antes realidad,

por que un corazón roto es eso,

un pobre corazón ya roto.

La vida sustrae de lo imposible

a todo aquello que fue posible antaño,

se quisiera retroceder un suspiro

después del largo sollozo del resoplar,

la vida es un parto en cada cuneta

donde existe una carretera que va,

la vida es una vía muerta,

consecuencia de un camino vacío.

 

[amb el meu pare  no pas gaire, Rossinyol,

encomana-me a la Mare, Rossinyol,

d’un vell foscatge Rossinyol, d’un vol.]

 

La vida es una penumbra distinta en cada

hora que nace y se desvanece 

y todo camino concluye en uno mismo.

Todo lugar donde se sufre es un paso atrás,

es un camino cerrado y un amargo retroceso,

es olvido que abre los ojos

en la antesala del interior.

 

[Rossinyol, que vas a França, Rossinyol,

encomana-me a la Mare, Rossinyol,

Encomana-me a la Mare i al meu Pare

Rossinyol, d’un vell foscatge , Rossinyol, d’un vol.]

 

 

Entre corchetes: canción popular catalana,

versionada por Ovidi Montllor en la película “La fuga de Segovia”, Dir: Imanol Uribe.

 

 

MUCHA FÍSICA Y MUCHA QUÍMICA

 

Para todo existe un límite agazapado en la niebla

y una sombra tras las apariencias en el aire.

Nunca un miedo a una fórmula médica se aproximó tanto a tu vida de mujer mecánica,

quizá fuera por que tratar con la química es lo mismo

que follarte con una camisa repleta de alfileres.

Cada suspiro un alfiler, cada vacío un agobio,

cada agonía un accidente, cada mentira una causalidad.

Miligramo a miligramo, micra por micra,

lejanía y desesperanza, precaria salud frente a la enfermedad.

Mi enfermedad: principio activo de la violencia y de la insolencia.

Morbo insano contra un rumor escondido bajo la alfombra.

El efecto placebo es jugar a la gallina ciega,

es dar una volteleta con los ojos tapados.

Nuestra frontera: [lactosa monohidrato, almidón de maíz,

celulosa microcristalina, estearato magnésico, sílice anhidra coloidal, laurel sulfato sódico, hipromelosa, dióxido de titanio, propilenglicol, talco, amarillo-naranja aluminium lake y amarillo de quinolina.]

Mi respiración es una puesta de sol que se destruye sola.

Mi voluntad es un pestañeo morado de súbita muerte.

Nuestra realidad: [lactosa monohidrato, povidona,

hidrógeno fosfato de calcio dihidrato, celulosa microcristalina,

almidón glicolato de sodio Tipo A, estearato de magnesio,

hipromelosa, macrogol 400, dióxido de titanio.]

Nuestra mañana suda química, se lamenta y es depresiva.

Aunque te quiero con la violencia del monóxido de carbono.

Mi locura es una profunda verdad de outsider entre Nicotina y Alquitrán.

Tú, mientras, te consuelas con la física de unos rayos catódicos.

 

 

 

 

CRÓNICA NEGRA

DEL GRAN HERMANO XIII

 

Vamos todos a ver el escaparate repulsivo

del raiting vencedor arropados en el filo frío del cuchillo

en el horario masivo de media noche de gala.

Veamos el espectáculo inofensivo

de ver a la presentadora del reality show en pleno ejercicio

de una moral pachorra y viejarrona

resumida en unas breves notas de petulante prepotencia.

Todos verán el edredoning mascachapas

de la puta de España con el machito musculado

que se envalentona solamente cuando va borracho.

Siéntense y vean la burda mentira de la realidad estupefacta.

Acomódense sin hacer zapping

 y vean como los viciosos productores televisivos

 usan a la juventud,

con la varita mágica de la ley del embudo,

como si fuesen monigotes de trapo que golpear como a un saco.

Apresúrense a ver la tórrida escena de la chabacana

del extrarradio pelear con la mentira del mundo

en una ordinaria riña de verduleras pregonando carencias.

No se asombren de nada.

Esto es el pan de cada día.

El Amén es una escalera de luz

que buscan los chicos deseosos de fama efímera y rentable

 desnudando su alma si fuere preciso,

perdiendo la dignidad si se lo piden, humillándose si encarta.

Cuando junten los cuatro duros para montar un pub donde

las chiquillas se abran de piernas y los afortunados sean alcurnia,

de nobleza de bambolla y ralea con aire de grandeza,

se impartirá la lección magistral y elitista de la estrategia

inteligente de brincar como un mono.

Vean y disfruten del orgasmo hecho sueño de oropel

con que engañan a los niños tontos y torpes.

¡ATENCIÓN, ATENCIÓN!

Conectamos en directo con la casa:

¡Se ha producido un subidón de audiencia!

Y es que el muchacho musculado se le ha ido la olla

y ha lanzado un aparato conectado a la electricidad al jacuzzi

lleno de agua y espuma de jabón

donde estaban sumergidos varios concursantes del programa.

¡Han quedado totalmente achicharrados!

¡Señoras y señores!

¡Qué buen invento el de la vida en directo!

 

 

 

LO QUE LA VERDAD ESCONDE

 

A Milicxsa, con cariño.

 

Si sabemos que la maldad

se vuelve en nuestra contra,

nos da la espalda

y vuelve el malicioso deseo

como un boomerang ciego de sed.

Si sabemos que lo bueno

crece de dicha y el rincón oscuro

es sol

porque la bondad es mañana

de lucidez y de esperanza.

Si sabemos que lo malo

nos destruye y nos hace daño,

si sabemos que lo bueno

es paz, es alegría, es sentimiento,

si encontramos la verdad

en cada suspiro que brota,

si buscamos allí dónde esté.

Hallaremos verdad

en los sueños, que en los cuales,

no creemos.

 

 

DESNUDO ES MEJOR

 

Me crié entre la España Cañí de mi abuelo materno

y la beatería autocomplaciente de mi abuela paterna,

mi padre era trabajador (emigrante andaluz) en una fábrica,

mi madre: Ídem de Ídem; yo:

me eduqué con la televisión todo el día encendida,

mi hermano mayor (imaginario): era una mezcla

entre “El Torete”, Sid Vicious y Espinete,

mi hermano menor (verdadero): es un ejemplo

que me da vergüenza seguir, por aquello de ser menor que yo

y más responsable que yo.

Toda mi infancia ha sido una ficción amplificada.

Una ficción fantasiosa inventada por mí mismo.

Mi empanada mental: [¡Dale caña Torete!

¡Vaca, yo contigo no tengo zuzto!

…Gitanos de piel morena con sus mujeres de seda,

danzan sus cuerpos esbeltos alrededor de una hoguera…]

Veía películas sobre delincuencia juvenil,

mi música era una mezcla de Tony el Gitano

e Iron Maiden, de los Chichos y AC/DC,

de los Chunguitos y Obús, de Camarón y Barón Rojo.

He cometido faltas terribles, he odiado por amor,

pero en realidad he sido un inocentón,

aunque la vida me ha hecho desconfiado,

pero yo, prefiero culpar a la sociedad y a la naturaleza.

Mi madre decía:-Vas con malas compañías-

quizá razón tuviera, pero yo era quien elegía.

(Por si existen dudas:)

Mis padres me dieron buena educación,

colegios de pago, me acompañaron desde párvulos

hasta 8º de E.G.B en el trayecto de casa a la escuela,

y del colegio a casa, y pacientes esperaban en la puerta.

(Siento dolor recordándolo.)

De muy temprano comprendí que los estudios

no eran lo mío. Malas calificaciones.

Comencé a fumar. Las drogas vinieron más tarde.

También vinieron los líos, los juicios, los encierros,

las palizas, las borracheras, la pérdida de amistades,

locura transitoria, y después, enfermedad mental.

Luego, ya mayor, quise enmendarme, como decía mi padre.

Mis compañeros del colegio, unos acabaron abogados,

otros informáticos, otros banqueros,

y yo acabé siendo un pensionista, osease, un parásito,

un mero parásito social, un paria, escoria.

Mis compañeros de fechorías, unos acabaron presos,

otros presos de sí mismos, otros en el cementerio.

Me apunté a un curso de fotografía,

me saqué el carné de conducir, quería enmendarme.

Podría hacerme pasar (por un tiempo fue así)

por un exdelincuente totalmente reinsertado

en una sociedad que marginaba tan sólo escuchándote hablar.

Nadie, si me viera por la calle o hablara conmigo

diría que ahora escribo poemas, veo programas

de televisión sobre literatura, compro y leo

muchos libros; me he metido tanto en mi papel,

en mi papel de poeta, de amante de las letras,

de amante de la poesía, que ahora no sé salir de él.

Me he fabricado un mundo para mí sólo.

Paso los días en mi jaula de oro, en mi urna de cristal.

Sigo haciendo las mismas cosas que de niño,

antes jugaba con coches en miniatura,

ahora juego con las palabras.

Miento mucho, cada vez que escribo miento en algo,

aunque muchas veces digo verdades desnudas.

Ahora no sabría vivir sin la poesía.

Me miro en el espejo y veo a un niño-poeta

que reflexiona acerca de cosas de perdedor-viejo.

Esta dicotomía no es inventada, es una realidad.

Mi vida se rige entre esta dicotomía y entre lo que me invento.

Veo las cicatrices del tiempo y hago inventario

de las cosas ya pasadas y guardo distancia, miedo y recelo.

He vivido demasiado deprisa,

aunque tengo la ilusión de un niño en vísperas de Reyes.

Ese niño al que ahora conozco,

tanto, que quisiera asesinarlo para después echarlo de menos.

La inocencia es peligrosa, es un atentado contra la humanidad.

Hay gente que dice: -me encanta la inocencia-

-qué bonita es la inocencia de los niños-

Hay niños inocentes pero la mayoría de ellos son crueles,

y siendo aún niños, tienen esa impura putrefacción que existe

en el planeta Tierra, en el Mundo, en los Hombres.

En mi adolescencia hice dos descubrimientos:

uno, que en mi infancia la gente me trasmitía falsedad positiva,

y el otro, que en mi adolescencia la gente me trasmitía

falsedad también, aunque en este caso era negativa.

El mundo está tan condicionado y tan sometido

que es falso, más bien parece irreal, irracional, es materia y nada.

Es dos mundos dentro de uno. El de las apariencias individuales

y el de la conciencia colectiva.

Por eso ahora soy dos personas,

soy lo que dejé en el camino y lo que me encontré en él.

He aprendido y también he desaprendido.

La falsedad positiva es sentirte querido, tener amigos, tener amores, tenerlo casi todo,

aunque es una ilusión en el aire que se esfuma,

que se evapora, se difumina, se gasifica,

y cuando se esfuma del todo, entonces es falsedad negativa

y ahí es cuando te sientes solo. Muy solo.

Y entonces te encuentras a ti mismo; eres tú pero lo desconocías

y te cuesta aceptar que tú eres ese,

y esa es la única y verdadera gran verdad.

La gente sólo te quiere en ese momento de inocencia

y falsedad positiva; cuando existe putrefacción

y falsedad negativa, ya no te quieren. No.

Te desechan, te usan y se cansan, se van a otra cosa.

Es sentirse mujer preñada y después abandonada,

es sentirse viejo, usado, manipulado, gastado.

Por eso nadie, o casi nadie, quiere a los viejos,

salvo cuando media el dinero.

Trato de buscar a ese Cecilio siendo aún un niño y decirle:

-Niño, vete a otra cosa, NIÑOOOOOO-

-A OTRA COSA, CARAJOOOOOOOOOO-

Y no me escucha, no me escucha, no me hace caso.

    

 

 

Entre corchetes: fragmentos de las películas

“Los últimos golpes del Torete”, Dir: José A. de la Loma,

y de “Yo, El Vaquilla”, Dir: José A. de la Loma. También fragmento de un tema de Los Chichos, Gitanos de piel morena.

VIDEO DE LA NO-PRESENTACIÓN DE NOCILLA LAB por (Fernández&Fernández) BCN 20-10-2009 parte 2

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

 

 

PARTE DOS:

 

http://www.youtube.com/watch?v=CqmlgvyNA4k

VIDEO DE LA NO-PRESENTACIÓN DE NOCILLA LAB por (Fernández&Fernández) BCN 20-10-2009 parte1

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

 

VIDEO  UNO:

http://www.youtube.com/watch?v=XerNkTfi0Eo&feature=channel

CRÓNICA DE LA NO-PRESENTACIÓN DE NOCILLA LAB (Fernández&Fernández)

Por Cecilio Olivero Muñoz

Por Cecilio Olivero Muñoz

Por Cecilio Olivero Muñoz

Por Cecilio Olivero Muñoz

Por Cecilio Olivero Muñoz

Por Cecilio Olivero Muñoz

CRÓNICA DE LA NO-PRESENTACIÓN

DE NOCILLA LAB por Agustín Fernández Mallo

y por Eloy Fernández Porta

20-10-2.009 (BARCELONA)

 

Se dirán muchas cosas acerca del libro de Fernández Mallo, se dirán muchas más acerca de presentaciones de libros de autores conocidos, pero sobre la no-presentación del libro de Agustín Fernández Mallo se dirán muchísimas más. Fue una No-presentación con dotes talentosos de Si-presentación. Eloy y Agustín hicieron toda una estupenda miscelánea de textos del propio Agustín, ya fuere, de su libro de poemas “Carne de Píxel” (DVD Ediciones, 2.008) o de la nueva entrega de su proyecto Nocilla, “Nocilla Lab” (Alfaguara, 2.009) y de otros textos de Agustín. Fue una estupenda combinación de escritos totalmente coherente y con mucha metáfora de la cual inspirarse. Había muchas chicas guapas, muchos periodistas, y muchos curiosos. Nevando en la Guinea estuvo allí tomando unas fotos, en las cuales, Agustín siempre estuvo muy colaborador y dado a las circunstancias. Vamos a intentar la manera de ofrecerles un video donde se exhibe parte de la presentación, aunque no ha habido forma de colgarlo en nuestra página de FACEBOOK, intentaremos colgarlo en YOUTUBE para deleite de nuestros seguidores. A Fernández Mallo se le ve muy suelto y  muy campechano y amable, por lo que siempre estuvo en perfecta sintonía con el público expectante de esa No-Presentación que tanto dará que hablar en otras partes de España. Sobre Eloy Fernández Porta debo decir que estuvo a la altura como rapsoda cibernético y como amigo fiel a Agustín. No quisiera eludir el merecido interés que tenían los videos expuestos en la pantalla gigante de la sala de conferencias. Eran videos de partes de películas tan famosas como TAXI-DRIVER y otras más, aunque también se utilizaron fragmentos de documentales y de video-juegos. Fue todo un acto postmodernista tardío que dejó estupefactos a muchos de los que asistieron al evento, aunque contabilizamos dos escapadas del acto, no sabemos si por aburrimiento o por que el acto en sí les era indiferente. Junto a nosotros vimos la presencia de una ancianita que disfrutaba de la No-Presentación con un interés que llamó nuestra atención en pos de no eludir un comentario sobre ella en esta crónica. Sobre el libro Nocilla-Lab ya hablaremos en diferentes entregas. Por lo que a nosotros se refiere, estamos encantados con esta nueva forma de narrar.    

36º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA NEVANDO EN LA GUINEA

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

36º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

NEVANDO EN LA GUINEA

 

NºXXXVI      30-09-2.009

 

EDITORIAL XXXVI

La sociedad del espectáculo

 

Se dirime estos días la cuestión de la sede de los Juegos Olímpicos del 2016, que en España ha despertado un interés inmenso por ser Madrid candidata a albergar los mismos. Los Juegos Olímpicos son la expresión más clara y evidente de un modo de entender en general la actividad social más lúdica, el ocio, la cultura en su expresión más amplia. El deporte ha dejado de ser una actividad personal o social de práctica y goce para devenir un espectáculo y, en definitiva, un negocio en el que participan los grandes grupos especulativos a través de una promoción que va más allá de lo meramente publicitario para convertirse en una pura y dura inversión. Se trata de la sociedad del espectáculo.

 

Pero no es sólo el deporte el único ámbito en el que se da dicho fenómeno, se extrapola a toda la actividad social, se inmiscuye en el ocio que se ha convertido en las sociedades de capitalismo globalizado en un negocio más. El turismo de masas es otro ejemplo de ello, tal como lo expusimos en el editorial de hace dos meses. También afecta a ámbitos culturales como la literatura. El Hay Festival, que tiene como una de sus sedes la ciudad castellana de Segovia, posee no pocas de las característica que criticamos, la de ser un espectáculo más, aun cuando pueda haber el interés de escuchar a escritores celebrados.

 

Guy Debord comenzaba su ensayo «La Sociedad del Espectáculo» con la siguiente afirmación: «Toda la vida de las sociedades en las que dominan las condiciones modernas de producción se presenta como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que era vivido directamente se aparta en una representación». De este modo, lo que se convierte en espectáculo, sea el deporte, sea la literatura, sea cualquier otra actividad, deja de ser algo propio para convertirse en algo ajeno, deja de vivirse para contemplarse, dejamos de ser agentes activos de la vida para ser meros espectadores pasivos. Millones de personas en el mundo contemplan y admiran a deportistas sin que ni siquiera se planteen aquellos practicar el deporte por el se les conoce y admira. Los periódicos acogen las declaraciones de los escritores que participan en los grandes festivales literarios, convirtiéndoles a ellos, no a sus obras, en el eje principal de la literatura.

 

Nos preguntamos si este modelo es inevitable o si existe otras posibilidades de vivir sin ser espectadores pasivos, si realmente no cabe alternativa a esta sociedad del espectáculo y sólo existe un único modelo posible, tal como ocurre con el sistema ferroviario, donde se da prioridad de un modo, nos dicen, inevitable mediante una falaz idealización del progreso a los espectaculares trenes de alta velocidad y se cierran líneas de cercanías. Quizá la crisis generalizada que padecemos sea un buen momento para cuestionar un sinfín de pretendidas evidencias que nos parecen verdades absolutas y que no lo son tanto.

 

Rafael Cansinos Assens en «La Novela de un Literato» o Antonio Díaz-Cañabete en «Historia de una Tertulia» nos muestran que hay otro modo de vivir la literatura, el arte, lo lúdico, la vida en definitiva, que no es la mera participación como espectadores, sino como protagonistas. Cuando leemos un libro, vemos una película, contemplamos un cuadro, asistimos a un juego, escuchamos música no somos sólo agentes pasivos que recibimos un contenido, formamos parte de una red y participamos en una relación que ha de satisfacernos a todas las partes. 

 

Nos declaramos abiertamente en contra de una sociedad que nos quiere sujetos pasivos. Defendemos en todos los ámbitos de la vida, el político, el lúdico, el cultural, una participación activa del individuo para mayor satisfacción de su existencia individual y social. No nos importa tanto la velocidad del tren, es más, si su alta velocidad nos impide ver el paisaje, preferimos que vaya más lento y que nos permita además bajarnos en estaciones más humildes pero sin duda más interesantes.

 

 

CONSEJO PRÁCTICO

 

¿Qué tal? ¿y sí te olvidas de todo

y floreces de entre las magnolias?

Que los gladiolos se están durmiendo

perdidos entre salitre y el papel empapado.

Y si no te espantas ni te sorprendes

estarás huyendo cautiva de mi asesinato.

Vuela tal abeja… renace pulpa del vino.

No dividas lo uno solo, cuerno de caracol,

no asustes ni al abejorro ni al ruiseñor.

Regresa a tu gozosa y fría pared.

Encuentra aquello que es tuyo.

Desmadeja tu oportunidad.

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

Nadie me espera los domingos

 

 

         Tengo que tomar una decisión, lo sé, una decisión firme. No puedo seguir así. Pero se me hace cuesta arriba en esta situación decidir nada. No me refiero sólo a las condiciones materiales, a mi salario que apenas me da para mucho, a la pobreza en la que vivo, sino a todo en general, a la vida, a mi cotidianidad, a lo que hago y no hago a lo largo del día, a la falta de expectativas. Siento sobre todo que no puedo contar con muchas posibilidades. Estoy fichado, en la lista negra, deportado a una ciudad hostil, sin recursos, no conozco a nadie y en nadie puedo tampoco confiar. La guerra ha terminado, al menos la guerra manifiesta, pero sigue un enfrentamiento impalpable pero real, una subordinación íntima y violenta que se te mete dentro de ti por todos los poros, hasta en el alma, y que duele como un mazazo. Formo parte de los vencidos, de los vencidos que se han quedado en un territorio adverso en el que el miedo se ha impuesto y se ha generalizado. Sé que podría estar peor, encarcelado, por ejemplo, o en un campo de prisioneros, como muchos de mis antiguos compañeros, pero no tienen nada contra mí, apenas fui un militante de segunda fila, y se han limitado a permitir que me quedara en una ciudad mediana y que trabajara en una fábrica, vigilado y con un sueldo que apenas me da para sobrevivir. Llevo aquí casi un año. No imaginé al principio que pudiera aguantar tanto. He aguantado. Sin duda aguantaré más tiempo. Aunque no estoy seguro de esto. A veces me acuesto desesperado, sólo el cansancio me permite caer profundamente dormido, a la mañana siguiente albergo al despertar algo de esperanza, como si el sueño me reparara mi interior y sacara toda la angustia de unas horas antes, pero cuando anochece vuelvo a desfallecer. Quisiera mantener la cordura, la esperanza. Pero no puedo. Físicamente no puedo. He asumido que soy un derrotado y lo he trasladado a todas las esferas de mi vida, a las más íntimas, a cada ámbito de mi propia realidad. El resultado es que se me cae el mundo encima. He aguantado un año así, día tras día, pero no estoy seguro de que pueda soportar así muchos más días. Contemplo el calendario colgado en la cocina de mi casa. Hoy es domingo. Febrero. Año mil novecientos cuarenta y uno. En Mayo hará un año que estoy en esta ciudad. Recuerdo que hablé con el funcionario de turno. Me miró un instante, hojeó el informe sobre mí. Que sepa, me dijo, que no le consideramos un enemigo, veo que no se le acusa de nada grave, sentí alivio, temía las torturas, el dolor de los golpes, la oscuridad de una mazmorra, la incertidumbre de si viviría o me matarían. El funcionario continuó hablándome, se dirigía a mí de un modo mecánico, frío. Me dejó ir. Una vez al mes he de presentarme en la comisaría. De tanto en tanto dos policías se me presentan en casa, siempre los mismos. No son desagradables, aunque tampoco amables. Hacen su trabajo. Miran lo que hay en casa. Al principio, el primer y el segundo mes, formularon preguntas, registraron los armarios, mis papeles, los libros. Al tercer mes relajaron su control. El cuarto mes no se presentaron. Volvieron el quinto y tardaron en regresar. Realmente no me consideran un peligro ni anidan, creo, un evidente deseo de venganza contra mí. Es un mero trámite su visita, aunque no quieren tampoco dejar cabos sueltos, han de hacernos saber que la victoria es suya y que nosotros, todos, somos los derrotados. Me preguntan si alguien me visita, alguien de fuera, entiendo. Les respondo que no. Tampoco me visita nadie de la ciudad. Apenas mantengo mucho contacto con la gente. Hablo con algunos compañeros de trabajo siempre en la fábrica, alguna conversación banal durante la media hora de descanso, por lo demás no quiero contarles muchas cosas de mi vida, sobre todo del pasado. Nunca los veo fuera del centro industrial. Desde hace cuatro meses frecuento la biblioteca. Saco libros a menudo, siempre me gustó leer, literatura, poesía, la ficción me ayuda además a huir de lo real, a refugiarme, y de tanto en tanto, cuando consigo ahorrar algo de dinero, no muchas veces, los compro en una librería cercana a mi casa. Hablo con la bibliotecaria y con el librero, siempre de libros. No se suele hablar mucho de literatura en estos tiempos, me dice el librero agradecido de mis escasas pero intensas visitas. Noto que se siente a gusto. Igual que la bibliotecaria. Me recibe siempre con una amplia sonrisa y se muestra atenta, resuelta a conversar. Es agradable. Me gusta. En otras circunstancias me hubiera atrevido a ir más allá, a flirtear, a lograr una cita fuera de la gélida biblioteca, pero dadas mis circunstancias prefiero que mis visitas se limiten a mi necesidad de proveerme de libros y a mantener una conversación que me ayude a sobreponer mi soledad. Claro que en ocasiones fantaseo, me imagino viviendo de un modo diferente. Me veo de otro modo, con una mujer, relacionado sin miedo con otras personas. Quizá algún día, no lo sé. De momento sólo pienso en marchar, huir de la ciudad y del país. No estoy tan lejos de la frontera. Si marchara un domingo, no levantaría sospechas. Nadie me espera los domingos, nadie me echaría en falta, dispondría de tiempo para escapar. Es cuestión de tomar la decisión. De tener valor para ello. Sé que no puedo seguir así. Sé que debo decidirme.

 

 

Juan A. Herrero Díez

 

EL ALMA DE TODOS LOS ALELUYAS

 

Porque debes desconfiar del optimista

hallarás la virtud del que no ve,

los burdeles están repletos de piedad

y en la alegría se esconde tu verdad más negra.

A veces te quieres comer el mundo

y no puedes ni con el primer bocado,

otras quieres conquistarlo

pero, ¿quién conquista a quién?

A veces te levantas sin ánimo

y al caminar resplandece una mañana,

 los colores son siete caminos,

la felicidad desemboca en ti.

A veces tú eres sonrisa, orgasmo de oruga,

plateado diente del misterio,

frecuencia de alfileres te invaden

con luz de carne y curiosa intriga.

Otras veces eres barranco ennegrecido,

tristeza y paludismo,

desacato medio ciego,

una rosa obscena, beso gris del desprecio,

recreo lluvioso, tarde redonda,

a veces lo entregas entre lo increíble,

y otras lo hieres entre la esperanza.

Otras lo recibes por sorpresa, sin anunciarlo

y otras lo despides antes de que diga Adiós.

Unas veces quisieras ser agua de pozo

y otras te cincelarías en los ojos

una verdad que levante el viento.

Mientras la playa solitaria

te recuerda toda su razón de piedra

 a ese amor de profecía sorda y ceguera finita;

mientras que el desmayo de una aurora

surge de entre los adoquines de esponja;

 como cuando la vida con sus torpes alarmas

 de fuego y de sangre 

finge descarada un siempre-nunca destilado saber

 entre aquellos nerviosos suspiros de barro

 sin un mañana pero con un rojizo ayer.

Lo que se ignora es un jamás-casi nada

 con un siempre-nunca con ojos de niño

y ser dos es el antídoto más asombroso

para tanto veneno tan sutilmente compartido.

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

 

ORIGINAL ESPEJO DE MIXTURA

 

Intrínsecos reflejos forjadores de la esencia

de la cubanía, de su ambarino perfume,

primigenios trazos de caudalosas vertientes

que han ido colmando de bellas metáforas

magníficos espejos de paciencia y grandeza,

desde aquel original e histórico entonces

hermoso natalicio de las letras por Silvestre

se inició la indeleble fascinación mágica

que ha ido enriqueciendo de fructíferas raíces

la tierra más fermosa de sabrosa mixtura

esencial germen de la nobleza de Cuba,

de cuatrocientos años de memorables voces.

 

Por Francisco Jesús Muñoz Soler

 

AMADO STORNI (Jaime Fernández)

 

 

AUN ESPERO TU LLAMADA

 

 

QUISE enviarte un mensaje de Amor

 

para ver si de Amor te conquistaba,

 

y mientras pensaba en ti te dejaba

 

mi voz grabada en el contestador.

 

 

“Deje, después de oir la melodía,

 

su nombre y el porqué de su llamada.

 

Si me interesa y estoy desocupada

 

le llamaré. Que usted pase un buen día”.

 

 

Y escuchando tu voz yo me creí

 

que el Amor no es un sueño inalcanzable,

 

que eres el don que mi Vida reclama.

 

 

Aún sigo esperando que en el cable

 

viaje tu voz y llegue hasta mí

 

aunque creas que es a otro a quién le llamas.

 

 

 

 

GRANADA

 

 

ESPERABA en el andén

 

a que el tren que se llevaba

 

nuestros sueños a Madrid

 

se pusiera al fin en marcha.

 

¡Que triste queda Granada!.

 

 

 

Puntual como la muerte,

 

madrugador como el alba,

 

a las mismas doce el tren

 

se despide de Granada.

 

¡Que sola queda Granada!.

 

 

 

Ecos de voces infectas

 

de nostálgica nostalgia

 

tantas bocas despidiéndose

 

a través de las ventanas.

 

¡Que muda queda Granada!.

 

 

 

Atrás quedaron senderos,

 

el rocío entre las ramas,

 

el almendro siempre en flor

 

y la luna sobre el agua.

 

¡Que lejos queda Granada!.

 
 
 
 
 
 
 
 

SE ME NUBLAN

 

 

¿QUIÉN me roba la ilusión?

 

La Pasión.

 

 

¿Quién me deja malherido?

 

El Olvido.

 

 

¿Quién me empuja a la locura?

 

La Hermosura.

 

 

Y es el Amor quien procura

 

enseñarme lo prohibido

 

y me nublan los sentidos

 

Pasión, Olvido, Hermosura.

 

Por AMADO STORNI (Jaime Fernández)

 

LIBERTAD PARA LA ESTRELLA DE CUBA

 

“Que si un pueblo su dura cadena

No se atreve a romper con sus manos,

Bien le es fácil mudar de tiranos,

Pero nunca ser libre podrá”

.

JOSÉ MARÍA HEREDIA

 

Libertad para la estrella de Cuba

manantial de fulgores del trópico

opacados por iberos y tiranos,

en azules de ceibas y palmas

surcos de insumisas ánimas

y errantes próceres desterrados

perversión de ilustrados hacendados,

edén de oprimida hermosura

donde florece infausta semilla

entre fragancias de cañas y cedros

hado de terrible desespero

del fulgente resplandor que ilumina

coronadas ondas que se esparcidas

mecen las arterias de la simiente

que romperá las cadenas silentes

y liberará la estrella de Cuba.

 

Por Francisco Jesús Muñoz Soler

 

 

Cecilio Olivero Muñoz

“Seis poemas nobles”

 

QUIERO

 

Quiero el primer rayo de luz

para la pena más negra y ahogada,

para estar bien cuando la alegría es ligera

como el pétalo redondo de una flor,

como cuando mis paquetes de tabaco

tienen una dulce barriga en opulencia,

como cuando los adverbios y los adjetivos

son como la arcilla y se unen al verbo.

 

 

EN LOS RECITALES

 

Huyo de la solemnidad cursi

de un recital entre la burguesía tonta,

que sueñan los provincianos de casa triste

buscando hembra de tenedor de plata.

Me mezclo entre la escoria y la sombra

de los cuerpos que huelen a sudor literario

y ellos se mezclan con la canción eterna

de los seres que persiguen la aventura.

La poesía es horrenda entre los ricos,

porque la poesía se masca

con los dientes podridos

y se reparten su pan divino los dueños

del sueño imposible.

 

 

SOBRE LA POESÍA

ENTRE LA PLEBE

 

¿Ves como se ríen

de la poesía más noble?

La toman muy poco en serio,

la deforman, la escupen,

la marginan, la hacen replicarles.

Debo ser guardián del mito.

¿Por qué la plebe respeta tanto

al necio, al zafio, al grosero?

Será que teme al golpe

más que al aliento que la sostiene.

Se ríen de la poesía

y yo de ellos lastima siento.

 

 

LA SOLEDAD DE CERCA

 

Ahora que todos ya se fueron,

ahora que no hay fantasmas

que me cuenten la única verdad.

Vivo tan solo como Juan Preciado

buscando un no sé qué

en la abandonada ciudad de Comala.

No hay nadie más solo que yo,

porque esa es la verdad auténtica

que andaba yo buscando. 

 

 

 

POR APARTARSE

QUE NO QUEDE

 

Me aparto del satén de las banderas,

de la pólvora negra del escándalo,

de la patraña necia de los cantineros

que merodean el nivel de los vasos,

de aquellos que hacen mucho ruido

dando portazos y golpeando mesas.

 

 

 

EL SUSPIRO

 

Dios otorgó al hombre

el remedio natural del suspiro

para ayudarlo a ser fuerte

y para evadirlo del plomizo

tedio.

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

“Seis poemas nobles”

 

 

35º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA NEVANDO EN LA GUINEA

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

35º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

NEVANDO EN LA GUINEA

NºXXXV      04-09-2009

 

 

EDITORIAL XXXV

Pablo Antoñana

 

 

El pasado 14 de Agosto moría el escritor navarro Pablo Antoñana. La literatura posee un sinfín de autores que, sin haber logrado el renombre de la primera fila, conceden a sus lectores la posibilidad de una obra sublime, el trabajo de un artesano que con palabras y frases va componiendo sus relatos, sus poemas, y que al final es lo que vale. Quizá también, en el otro lado, la buena labor del lector interesado, en el buen sentido del adjetivo, el de un lector que sabe que la buena literatura también se halla entre libros poco o nada citados y acumulados en las estanterías de bibliotecas y librerías, es la de buscar esos libros, a esos autores, que son joyas, sin importar que salgan en los hits-parades de las mejores obras publicadas o en la de los mejores escritores proclamados por los medios de comunicación, por las editoriales o por las empresas de marketing y publicidad. Un lector atento ha de tener la suficiente paciencia como para escarbar entre tanto libro publicado -publicitado- y además de poder atender, por qué no, a los cantos de sirena de algunos libros ungidos de popularidad, debe saber que hay todo un mar de obras que merecen su atención, sin importar que lugar ocupan en la lista de ventas, y cuyo descubrimiento producirá sin duda una enorme satisfacción.

 

Sin duda quien se acerque a Pablo Antoñana, que además de escritor ha publicado numerosas colaboraciones principalmente en la prensa vasconavarra, no se sentirá defraudado. Autor de relatos cortos, de novelas como «La cuerda rota», «No estamos solos» o «El tiempo no está con nosotros», entre otras, y de crónicas, su labor era la de ese artesano antes mencionado que componía una obra sensible a la realidad, que mostraba su atención por lo más cercano como parte de ese puzzle que es el mundo. Conocedor del carlismo, tan importante en Navarra, y miembro de la Sociedad de Estudios Vascos, Eusko Ikaskuntza, era también un hombre crítico y preocupado por la vida humana tanto en su faceta individual como colectiva. Sus obras así lo reflejan y sus crónicas y artículos son buena muestra de su aproximación, siempre crítica y rabiosa, en el sentido de los antiguos «enragés», que procuraban verlo todo desde su raíz, y que reaccionan ante una realidad a menudo poco gratificante.

 

Somos conscientes de que un obituario no es el mejor modo, quizá tampoco el mejor momento, de hablar de un escritor, entre otros motivos porque uno tiene que hablar siempre bien del homenajeado y porque se cae siempre en tópicos y en temas recurrentes que suenan a falso. Pero al mismo tiempo necesitamos invitar a aquellos amantes de las letras a que conozcan a un autor, en este caso a este escritor de Viana que sin duda les proporcionará no poca satisfacción.

 

Invitamos por ello a que busquen sus libros, a que descubran a este escritor si no lo conocen y se metan en el mundo de Pablo Antoñana, que se dejen conducir y seducir por las tierras de ese mítico Yoar que les dejará sin duda un buen sabor de boca.   

 

UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA

 

LO TENGO CASI TODO

 

 

Me voy a mi casa

Allí tengo mi güisqui

Tengo mis naipes

Tengo mi tabaco

Tengo mi cama

Tengo mi ordenador

Y tengo la calma.

Me voy a mi casa

Óyelo bien

Me voy a mi casa

Allí tengo mi radio

Tengo mi mini-bar

Tengo mis discos

Tengo mi nevera

Tengo mi pechuga braseada

Y tengo mi sueño.

Me voy a mi casa

Te lo repito (Por si no lo has oído)

Me voy a mi casa

Allí tengo mi almohada

Tengo mi televisor de catorce pulgadas

Tengo mi váter

Tengo mis libros

Tengo mi guaco inca

Y tengo mi corazón.

Me voy a mi casa

Ya lo sabes (Allí lo tengo todo)

 

 

 

TENER, NO TENGO CASI NADA

 

En mi casa tengo:

Una mujer sonriente

Un deseo que escapa

Una muerte que entristece

Un dolor a media noche

Y no tengo nada de nada.

Interprétalo como quieras.

En mi casa tengo:

Un garrote y un fantasma

Un ruego en la disputa

Un grito insultante

La fiebre del martes

Y ¿Tengo la felicidad?

Quizá, ¿tú me puedas contestar?

En mi casa tengo:

Un balcón abierto

Un suspiro amargo

Un tiritar de cascabeles

Un rezo de sobremesa

Y poca es mi salud.

¿Se tiene algo en la vida?

En mi casa tengo:

Mil ilusiones alegres

Doce roces que se hielan

Veintiséis lapiceros despuntados

Una noche de ensueño

Y un despertar loco.

No se tiene lo que se compra

Se tiene lo que se paga y se sufre.

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

 

 

Adrenalina

 

 

         De nuevo se montó un buen barullo. Habían colocado un par de coches cruzados en medio de la calzada junto a algunos objetos dispersos y el grupo de jóvenes -se notaba que eran jóvenes, aun cuando llevasen las caras tapadas con pañuelos y pasamontañas, pero se movían con ímpetu- esperaba a un lado de la barricada a que los policías, al otro lado, en medio de la plaza y al inicio de la misma calle, armados con sus escopetas de balas de goma y uniformados con un marcado y desafiante estilo pseudogaláctico, no parecían humanos, se decidieran a cargar. Yo esperaba justo en medio, replegado en un portal frente a los coches, bajo las miradas que denotaban a todas luces no pocas sospechas del grupo de jóvenes, qué hace ese tipo hay parado, se preguntarían sin duda en algún momento, y, al otro lado, las miradas de recelo de los policías que pensarían sin duda que yo debía de ser algún tipo de informante o capo de los manifestantes, el que ordenase los pasos a seguir, el momento en que las piedras debieran lanzarse con fuerza, el que guardase quizá los cócteles molotov o vete tú a saber qué. Mi presencia allí, por el contrario, resultaba a todas luces mucho más sencilla, nada política ni estratégica: vivía justo en la plaza ocupada por los policías. Cómo llegar a casa, me pregunté, si los policías formaban una barrera y en cualquier momento se lanzarían a la carrera, porra en ristre y a balazos, contra todo bicho viviente que se moviera en aquella calle, además a todas luces no dejaban pasar a nadie, por tanto lo prudente era esperar en un rincón seguro a que pasara el tiempo y se reestableciese el orden, la calma o lo que sea eso que existe en ausencia de conflictos evidentes, esto es, los jóvenes se cansaran de esperar después de haber lanzado gritos, proclamas e insultos contra los guardianes de la ley o éstos recibieran la orden de marchar o de cargar, dando fin a la tensión mediante la dispersión de una de las partes.

         No obstante, hallarme atrapado entre dos fuegos no era algo que me desagradara del todo. La verdad es que nunca había temido situaciones de ese tipo, había vivido en ciudades muy conflictivas en épocas poco pacíficas y había formado parte en su momento de piquetes y bandas de sabotaje, así que se me había ido el miedo, aunque a mi edad y por mi dosis acumulada de escepticismo ya no conservaba la más mínima emoción por esos conflictos callejeros. Quizá subiera la adrenalina, recordara mi juventud, sintiera la emoción de la lucha, cierto sentido de la vida que me había guiado años atrás, no muchos, a decir verdad, pero lo cierto es que contemplaba aquellos incidentes como quien ve llover. Por otro lado, los conflictos modernos los veía no sin distancia. Tal vez con esa prevención de quien se hace mayor y sospecha que el mundo no cambia con facilidad. En el fondo, me parece que no entendía ya los conflictos que me rodeaban ni comprendía las reivindicaciones que se proclamaban, en mi época, pensé -y noté un temblor al pensar en términos de mi época, como algo pasado ya, imponiéndoseme una clasificación de la vida y de las personas por edades y no estar yo en la idealizada (en exceso) juventud-, las cosas eran más sencillas o estaban más claras, al menos me lo parecía.

         También me empezó a molestar la calma tensa en que todo se mantenía, los jóvenes cuchicheaban entre sí, pegaban saltitos, miraban al otro lado de la barrera que formaban los coches, a veces se oía un insulto, alguna proclama que soltaba sin duda el joven más consciente del sentido de la lucha y que apenas era seguida por los demás, como si a la mayoría les importase bien poco la razón que había motivado aquel choque y se dejaran llevar por el choque en sí, por esa adrenalina que la violencia crea. Ya que no tenía más remedio que quedarme allí a la espera, me gustaría algo más de movimiento, consideré. Comenzaba a aburrirme y con el aburrimiento perdía el interés con lo que me rodeaba, empecé a no fijarme en los detalles -la actitud de los jóvenes, el movimiento de sus ojos que se destacaban por el tapado de sus caras, el lejano cuchicheo de sus voces, que apenas llegaban hasta mí, la actitud disciplinada de inmovilidad de los policías frente a sus oponentes-, a pensar en mis cosas, a todas luces sin importancia, qué iba a hacer a la mañana siguiente, las llamadas que debía realizar, alguna compra pendiente o alguna conversación anodina que, preveía, iba a tener aquel mismo día. En definitiva la vida más cotidiana y que de repente se volvió la más importante, por importantes que fueran los motivos de aquella batalla cuyo final parecía relegado in aeternum.

         El tiempo se ha detenido, me dije de pronto y me entró no poca zozobra ante la perspectiva de quedarme allí una, dos o tres horas más, y tal vez lo que debiera hacer era ponerme a andar hacia la plaza, es decir, hacia la hilera de policías, y decirle al agente que me tocase de frente cuando llegase a la esquina que yo vivía allí detrás, detrás de él, se entiende, apuntaría al otro lado, justo enfrente, y el policía seguramente me dejaría pasar y entonces el problema quedaría arreglado, yo seguiría mi camino y dejaría atrás a la alegre muchachada con sus heroicos momentos de enfrentamiento callejero. Pero seguro que en cuando saliese del portal comenzarían de verdad los jaleos y acabaría apaleado por los antidisturbios o recibiese alguna pedrada escapada de alguna mano o lanzada contra mí por la seguridad de su lanzador, aunque seguridad basada en una idea errónea de que yo era un secreta sin ningún sentido de la discreción. 

         Así que lo mejor era esperar. Me quedé allí, sin saber muy bien si estaba obedeciendo a cierta curiosidad por saber cómo terminaba todo aquello o era la consecuencia debida a un repentino miedo que traslucía con toda su evidencia que el tiempo pasaba por mí y dejaba su huella inequívoca consistente en no poca aprensión por mi propia seguridad, a todas luces dominada por las dudas y el paso de los años.

 

 

Juan A. Herrero Díez

 

 

 

LA MENTIRA DEL MUNDO

 

¡Qué bien sabéis disimular la rabia!

Disimuláis muy bien el resquemor

Disimuláis vuestra gárgara zafia

Enseñar el plumero es vuestro temor.

 

La pureza la hacéis una gran falacia

Y vuestro odio lo hacéis puro amor,

Vuestra hipocresía es pura suspicacia

Y si os pica el culo bajáis el telón.

 

Vuestro garrote vil es vil perspicacia

Y vuestro sufrimiento un buen filón

Vuestro oportunismo es sutil eficacia

 

Y lo usáis como escudo de santurrón.

Vuestra falsa modestia es acrobacia

Y vuestra impertinencia es mi escozor.

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

A MI PALOMA BROMISTA

 

Ponte a mirar pollas en Internet

Moja tus ganas llenando la andorga

Sabes que tu placer se te otorga

Descorchando botellas de Freixenet.

 

Llámame marica si se te antoja

Vas tan de lista y otras de tonta…

Sácale al maíz, so zura, la coronta

Hazme reír haciéndote la coja.

 

Masca gomas del pollo si te chocas

Junta chicles con masca hojas de coca

Ves que mi alma rebota tus pelotas.

 

Vístete de largo en pleno verano

Ponte manta con calor toledano

Tú vas de larga con la falda corta.

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

AL CUENTO DE NUNCA ACABAR

 

No me importa si eres de Astorga

O del trozo de Londres  (Gibraltar)

O de la Puebla o de Galapagar

O si eres carroña o eres gorga.

 

Me importa que te amilanes

Por cosas que pongo punto en boca

Aunque mi corazón como la roca

Finge tener complejos de charlatanes.

 

Te juro y perjuro sin obviedades

Rompiendo luces en dos mitades

A todo ser sencillo dejo maltrecho.

 

Y por el dolor de mis soledades

Siembro alegrías y no huracanes

Y otra vez complejo de berberecho.

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

 

A LOS SERES ANODINOS

 

No seas tu merluzo ni tan boquerón

No seas santo santito o santurrón

No seas manso mansito o mansurrón

No seas chapas chapero o chaperón.

 

Puedes ser mar y marica o maricón

O sé lo que tu creas que es mejor

Como si osas pintarte de bermejor

Mejor marica-pica que borricón.

 

Pero no seas de veras tan anodino

Plántale cara a tu cruel destino

Y ve seguro al subir los bordillos.

 

Algunos se casan con un postizo

Y tú aunque seas tacaño o gastizo

Pasa de la fanfarria de los chiquillos.

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

34º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA NEVANDO EN LA GUINEA

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

34º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

NEVANDO EN LA GUINEA

NºXXXIV  02-08-2.009

 

Número dedicado a todos los participantes de todos los números de la revista literaria Nevando en la Guinea.

(Con motivo del primer aniversario de la revista).

 

EDITORIAL XXXIV

Vacaciones y turismos en la aldea global

 

 

Para una parte del mundo Agosto se asocia a las vacaciones. Está bien. Las vacaciones han sido y son una conquista obrera que dignifica el trabajo, permite sosiego, cambiar por unos días el mundo que nos rodea y estabilizar la existencia personal, no siempre grata. Nada más lejos de nuestra intención que criticar esta costumbre social tan sana, mucho menos en un momento de crisis global que aprovechan las diversas patronales de todo el mundo para recortar derechos tan duramente conseguidos.

 

Sin embargo, en esta mercantilización de la vida cotidiana que impone el capitalismo moderno el ocio se ha convertido en un negocio. En un negocio, además, simplificador, que potencia una diversión superficial, rápida, vacua. Se ha vuelto incluso un tema recurrente, una imagen tópico, la de la pretendida y pretenciosa clase media enseñando hasta la saciedad las fotos de sus viajes por el mundo, lo que le permite alardear de hasta que punto la economía le va bien (o le iba bien), se ve claro su pretensión de imitar modelos sociales preestablecidos y el deseo de despertar de paso la envidia de amigos, vecinos y parientes. No es que estemos contra que la gente viaje: como afirmaba Baroja, viajar nos vacuna contra el nacionalismo y la estrechez de miras. El problema estriba en que el mundo se va pareciendo estrepitosamente a un gran mercadillo, un parque temático gigantesco para que se consuma inconscientemente y nos quedemos con meros tópicos de otros pueblos y lugares -los saltarines masais, los camellos sonrientes del desierto, los multicolores indígenas amerindios-, o sea, para que volvamos a la cotidianidad del trabajo con una sensación de “haber hecho mundo”.

 

Pero el mundo no es una mercancía. O al menos no deberíamos considerarlo como tal. La cultura nos debe servir para darle la vuelta a las cosas e intentar mirar la realidad de otro modo. En primer lugar, con curiosidad. Y después sin tópicos ni ideas preconcebidas. En este sentido, la literatura de viajes que vivió un esplendor sin igual a finales de la Edad Media y el Renacimiento nos muestra una visión sin duda ejemplificadota de cómo aprender a mirar la naturaleza y, sobre todo, a los demás, al otro. La literatura portuguesa es un ejemplo de ello, nos ofrece todo esa maravillosa saga del descubrimiento ajeno de viajeros que veían otros lugares por primera vez, sin tener una idea previa, y desarrolló lo que se llamó literatura de cordel que reúne las crónicas de sus cronistas que llegaban por primera vez a otros rincones del planeta y aprendieron que el mundo no es como se lo habían explicado. Fue un aprendizaje que duró años.

 

Algo así necesitamos hoy. Nos creemos que lo hemos visto todo, y en cierto modo es verdad que los medios de comunicación nos dan cierta idea de que todo está ya visto, pero faltan los detalles, y sin duda los detalles son lo más importante. Hay que empezar a mirar la realidad con otros ojos. Tal vez así quienes puedan disfrutar de las vacaciones, que siguen siendo en estos tiempos modernos una minoría, podrán acercarse a su cotidianidad con una actitud renovada. Esto es, con una cultura más desarrollada y sin duda más satisfactoria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A LOS ASESINOS ETARRAS

 

Para conseguirla hay que merecerla,

aplicaros la ley del gota a gota.

La patria nadie quiere perderla

Y vosotros la dejáis medio rota.

 

Poned a mi juventud varicela,

Mojaros las ideas con coca-cola,

Luchad por vuestra parcela

Y para matarnos hacéis cola.

 

No llaméis para comer mortadela

No nos invitéis a la Ikastola

pero si llamad a pedir la pela.

 

No llamadnos para la gran perola

No hagáis ruido con la papela,

Otro muerto y hacéis carambola.

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

El boxeador

 

 

         El incidente fue rápido y casi nadie, salvo los implicados, y quizá ni ellos mismos, supo muy bien la razón del mismo. Un hombre se puso a gritar. Era difícil entenderlo, no sólo porque hablaba una mezcla de árabe, francés e italiano, sino sobre todo porque no había aquello que los especialistas llamarían un discurso elaborado, más bien soltaba palabras inconexas, decía frases que dejaba a medias y rezongaba sonidos que procuraban ser insultos y ante los que el mesero, un paquistaní que llevaba años trabajando en el bar y al que todos conocíamos y sabíamos de su infinita paciencia, mostraba la más absoluta indiferencia. Fue Pedro, el dueño, quien salió al fin envalentonado y le dijo al susodicho que se fuera de una vez, a gritos se lo ordenó, que nos dejara en paz, añadió con un más que evidente mal tono que acompañaba de forma ineludible con el taco, o sucesión de tacos más bien, correspondiente al que ya estábamos bastante acostumbrados en aquel barrio por ser hábito del patrón y de muchísimos vecinos acompañar con los mismos cualquier conversación que se entablara, cualquiera que fuese el tono.

         El hombre se fue no sin parar su retahíla de palabras violentas, incomprensibles, amenazantes. Su actitud, por el contrario, no pudo ser más dócil, no hizo falta más actuación de Pedro, que se quedó quieto en su sitio, junto a la barra, con los brazos cruzados y mirando fijo al hombre que chillaba y al que parecía horadar con su mirada amenazante y sin más instrumento de defensa que ésta ante una posible reacción, sin duda por muchos esperada, del bravucón que una pose no menos hosca y pendenciera que la que el anterior mostraba. Salió éste con pendenciero griterío pero con la cabeza gacha del local.

         Cuando hubo desaparecido de nuestro campo de visión, Ahmed me dijo que aquel tipo había sido nada menos que campeón de boxeo en Argelia dos años seguidos. No pude menos que sorprenderme un poco.

– Y cómo es que ha acabado aquí. -pregunté.

– Los años del integrismo no fueron buenos para nadie, entre ellos para los boxeadores, se les veía como diablos vendidos al enemigo.

         Miré a la calle y vi gente que cruzaba frente a la puerta. El mundo ignoraba aquel incidente, del mismo modo que todos los parroquianos del bar habíamos retomado nuestras comidas. Nadie se acordaría ya del hombre en aquel barrio en el que los incidentes y la vida se sucedían sin parar.

– Tampoco se le ve muy centrado. -comenté.

– No, en su caso además se le conocían ya entonces las borracheras -me dijo-, la mala vida, como suele ser habitual por otro lado, hasta es incluso un tópico, ya sabes, procedía de una familia humilde y el éxito se le subió a la cabeza de un modo brutal.

         Me vino a la cabeza la película de Ricky Ricardo protagonizada por Paul Newman. Claro que a la inversa. Este hombre había acabado siendo uno de esos marginales que vemos en las ciudades grandes hablando solo por las calles y sin nada que hacer. Seguramente le habrían detenido más de una vez. Varias, me confirmó Ahmed, que parecía bastante enterado de la vida de su compatriota. Durante años ha entrado y salido con frecuencia de las comisarías, siempre por incidentes o pequeños hurtos en los supermercados, me informó. A saber lo que habrá hecho sin que nadie quisiera enterarse, añadió mi amigo, su aspecto da aún bastante miedo, tú lo has visto, es enorme, y claro, no invita a meterse con él ni a chivarse de lo que pueda haber hecho.

         Aquella noche pensé en aquel hombre. Se hallaba lo bastante ajado como para que su edad resultara a todas luces indefinible. Sin duda, estaba perturbado y vagaba por las calles cuando no tenía dinero para mantener un cuartucho en alguna pensión del casco viejo. Además, no tendría papeles y ni siquiera se plantearía pedir ayudas. Simplemente viviría, sin más.

         Varios días después me lo crucé. No me costó reconocerlo. Decidí ir detrás de él para contemplar en directo un detalle de su vida. Por otro lado, nada en él me sorprendió, andaba por la calle cabizbajo, protegiéndose de la llovizna con una chaqueta bastante deslustrada, las manos en los bolsillos, el pelo graso, despeinado, y un aspecto general que era el mismo aspecto del fracaso. Parecía reconcentrado en sus pensamientos y en ocasiones movía un brazo, como si intentara sacar la mano del bolsillo o discutiese con alguien imaginario a su lado.

         No parecía tener ningún lugar al que ir, por lo que al final desistí y me metí por otras calles para llegar a mi casa. Por suerte, me lo fui cruzando con no poca frecuencia, siempre con una actitud similar, a veces hablando solo, siempre con un aspecto desesperado o ido. No fueron pocas las veces que a punto estuve de acercarme a charlar con él. Nunca me atreví. Supongo que temí molestarle, Ahmed me advirtió que esta gente con frecuencia son orgullosos y toman cualquier acercamiento como una ofensa. 

         Una mañana se lo encontraron muerto en un calle estrecha y maloliente. Le habían asestado varios navajazos. Vi temprano varios coches de la policía detenidos al inicio de la calle y supuse que sería un drogadicto que había aparecido muerto por una sobredosis, en aquella época era frecuente. Por la noche, cuando me reuní con Ahmed para nuestra charla amistosa en el café, me lo dijo, han matado al boxeador, y de inmediato relacioné la imagen de la mañana. Apareció cosido a navajazos, me dijo. Me dio una cierta ansiedad. Me arrepentí de no haberme acercado a él. Pero pronto se me olvidó.

 

 

Juan A. Herrero Díez

 

 

 

Dulce Milagros Guillén Moreno

7:23 p.m

Le escribo al viento

Por que me ayuda a respirar cuando no puedo

Le escribo a la lluvia

Por que disimula mis lágrimas  al estar frente a ti

 

Le escribo al sueño

Que me consuela en silencio

Y al mismo silencio

Que me aleja de ti

 

Le escribo al cielo

Que alijera  los pensamientos

Le escribo a la noche

Que me acompaña por ti

 

Le escribo al viento

Que se ha llevado mis recuerdos

Le escribo al tiempo

Por irse, dejándome aquí.

 

Le escribo al miedo

Por ser mi peor consejero

Y al pesimismo

Por adueñarse de mí.

 

A mi locura

por susurrarme “quedito”

Y a mi cordura

Por no cumplir mi delito.

 

Le escribo a la soledad

Por compartir mi tiempo conmigo

Por hacerme reflexionar

Y demostrarme lo que he vivido

 

 

Te escribo a ti

Por inspirarme a escribir

Y a la vida

Que me enseña a vivir

 

7:41 p.m

Cuando de repente

Vuelves a mi mente.

 

Tu voz viene aquí

Como un tenue susurro

Pasas como un ser que vaga

En un extraño mundo

Es un susurro

Que deja ecos espantosos

Que hacen palpitar mi corazón

Es un susurro

Parecido a un rayo

Deslumbrante y veloz

Así, tan extraño

Tan lejano y feroz

 

Cuando creí  haberte  borrado

para siempre de mi mente

Recuerdo, muy debilmente

Es que tu voz parece

Como una pesadilla

Como un “dejá vù”

¿Te he visto alguna vez

o eres sólo parte de mi imaginación?

 

Tu rostro es casi como un sueño

Y un dibujo es tu sonrisa.

Tu presencia me hace falta

Tu imágen casi se me olvida

 

Pero te quiero mirar junto a mí

Por eso vuelvo hacia los rincones

Que me rodean

Te busco en los recovecos

En los escombros de mi cerebro

 

Y la desesperación me reduce a agonía

Lenta agonía

¿Es esta soledad

la que me hace desvariar?

O ¿es tu recuerdo que me persigue

verdugo que por las noches me sigue?

Ahí estás tú, custodiando mis días:

(Lenta agonía)

¿Es esta soledad la que me hace desvariar

o tu recuerdo?

El verdugo de mis pensamientos

Que me reduce a agonía

Que nunca termina

Pues nunca me miras.

 

[Domingo, 12-marzo-2006] 12:10 am.

3:46 pm.

 

Cuando una mirada te hable

No mengües sus palabras

Es sabido, que tus ojos hablan…

Y es difícil entender qué dicen en realidad

Pues dentro de mí también hay voces

Que no puedo escuchar

Que están cansadas de gritar

A mi sorda ingenuidad

(30-05-2008)  4:06pm

Mi cuerpo encierra la verdad

Alrededor de esta soledad que no desagrada

Quiere que le escuche y me habla

Para quitarme esta ignorancia

Que confunde

Que enferma

Que se manifiesta

Causando heridas

Y malestar

Produciendo figuras

Donde no las hay

 

Este cuerpo encierra la verdad

Pero yo sólo busco pretextos

Busco embusteros

Para no sentir dolor

Sólo busco pretextos

Por que no quiero ver mi error.

No es que no sea responsable,

Pues lo soy,

La culpa es mi peor postor

 

Cuando una mirada te hable

No mengües sus palabras

 

Cuando tus ojos me hablaban

No lo sabía como ahora

Necesito saber más

Quiero que me hablen más

Sé que tu cuerpo

Me encontrará… regresará

Sé que a donde me dirija, irá.

Esta vez

No necesito palabras

Solo las voces que salen desde dentro

A la superficie…

¡¡Esas voces!!

Te hablarán.

Por fin podremos conversar

 

Sabrás todo lo que mi cuerpo guardó

Todo este tiempo

Enfermo de olvido

Y de recuerdo.

Ya nadie te reemplaza

Porque a todos he quitado tu disfraz.

 

04:33 pm

***************************************

A MI MUJER

 

A menudo tu boca es mi deseo

A menudo menudo es tu genio

A menudo ya no hay privilegio

A menudo sin ti no me encuentro.

 

A menudo me como tus gachas

A menudo te bebo el sendero

A menudo finges no tanto serlo

A menudo de fingir no se trata.

 

A menudo es ser con la plata

A menudo es jugar al veo-veo

A menudo de ti no hay ni rastro.

 

A menudo tu risa se me mata

A menudo tú rezas por dentro

A menudo yo pago el pato.

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

 

 

A MIS PADRES

 

Recuerdo vuestro dolor dolorido

Vuestro ayuno mudo de costado

Vuestro paso harto desgastado

Vuestro latido recién parido.

 

Recuerdo vuestro corazón pelado

Vuestra desgracia tan de mi casa

Vuestra comida me dio su “brasa”

Y vuestro consejo tan recordado.

 

Recuerdo a mi padre “cara triste”

(Su recuerdo me mata por dentro)

A pesar de todo me tuvo en alto.

 

Recuerdo a mi madre que insiste

En recordar su camino al colegio

Saltando a su paso el gran charco.

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

 

 

A MIS ANTIGUOS AMIGOS

 

Esos hijos del gran monte de Venus:

Juan Herrada, los Rollings, Ferretero,

El Indio, Gabri, Físico, Albertuz,

Miguelillo, Largo y algún Berrio.

 

El Puertos, el Víctor, el Verruga, Kim,

El Molina, el Fenoill, Baldomero,

Santiago, Juanillo, Antonio. En fin…,

Charly, Manel, Cris, Oscar y el Pedro.

 

Perdón si me dejo en el tintero

a los que lo merecen por favor flaco,

De otros guardo un recuerdo fugaz.

 

Yo sé que fui un poco pendenciero

Pues tanta soledad me ha brotado

Que rezo menor debe ser disimular.

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

AL BOCAZAS DE TURNO

 

Mejor ser un maricón pendenciero

Que el mata palomas del rellano.

Antes que un gran poeta usurero

Mejor ser aprendiz de hortelano.

 

Mejor ser un hippie aburguesado

Y comunista con traje de marca

que andaluz un tanto afrancesado

Y ser anfitrión del gran monarca.

 

Mejor ser casca pajas cascabelero

Y tener en la cara un gran letrero,

Que criticar al mundo en tu plaza.

 

Mejor ser lame culos con olfato

Y ser un traga pelos cucufato,

Que ronco-tonto cantante bocazas.

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

 

 

A LAS COSAS QUE SE DICEN CON IRA

 

A veces te digo cosas que pesan,

Me contestas con cosas que duelen.

Al hacer las paces todos se besan,

Nosotros recordamos quien nos repele.

 

Tú no me perdonas ni por asomo

Yo casi me humillo al disculparme

Yo todos mis reproches me como

Tú con la mirada intentas matarme.

 

Después del granizo está la calma

Yo me revuelco en tus feas palabras

Otros por mucho más nada de nada…

 

Tú sonríes a todos los seres sin alma

Y para mí ración de abracadabras,

Yo luego solo consulto a la almohada.

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

AL AMOR COMO REVÉS

 

Me río de todos tus tristes “noses”,

Ya que tú te ríes de mis “síes”,

Me río también de tus poses

Y me río también de lo que píes.

 

Me río de todos los acaboses

Me río de lo que tú te ríes

Me río de tus novios “Joses”

Me río por mucho que se líe.

 

Me río si me dices -no me acoses-

Me río quien de ti se empile

Me río del ¿Por qué me toses?

 

Me río de quien por ti no ríe

Me río cuando me llamas a “voses”

Me río y me queda mucho por reírme.

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

 

AL PÚBLICO LECTOR

 

Siempre me quedo sin pobre de mí

Y digo siempre verdades patateras,

Siempre me alejo de mi capullín

Y me vengo a mi casa en patera.

 

Siempre pregunto: ¿Qué queréis de mí?

Dios y yo son cuatro, no salen las cuentas.

Siempre admito: Quiero de mí salir

Y me encuentro erratas de imprenta.

 

Soy atrevido, un ángel querubín,

me rasco los huevos de patas abiertas.

Me digo: ¿Qué haría yo sin ti?

 

Tú respondes: Bajarte bien la bragueta.

Yo me digo: ¿Qué soy yo para ti?

Y tú me dices: un pobre poeta.

 

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

33º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA NEVANDO EN LA GUINEA

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

33º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

NEVANDO EN LA GUINEA

NºXXXIII     04-06-2.009

 

EDITORIAL XXXIII

Ismail Kadaré, Premio Príncipe de Asturias

 

 

Sabemos que todo premio es subjetivo, que responde a criterios no siempre compartidos por todos, que deja fuera a mucha gente, y que lo importante, cuando de literatura se trata, es que el reconocimiento venga de los lectores, que un escritor se vea recompensado por la calidad de su trabajo, que sus escritos aporten emoción, calidad, reflexión, que haya una evolución del autor como persona, pero también de su obra como aportación a la colectividad. También sabemos que el buen hacer de un autor no depende tanto de que se le reconozca o no mediante premios por pomposos y llamativos que éstos sean, no va a ser mejor ni peor ningún escritor porque almacene en su estudio un montón de estatuillas con las que alimentar su egolatría.

 

Pero también, en ocasiones, hemos de agradecer ciertos reconocimientos cuando la calidad literaria así lo requiera. Nosotros, que lejos estamos de entusiasmarnos con este ejercicio vanidoso de los salones literarios, menos aún cuando la aparente gloria proviene de una institución monárquica que no nos despierta gran apego, todo hay que decirlo, queremos alegrarnos con Ismail Kadaré por el Premio Príncipe de Asturias que se le concede en el apartado de las letras y que nos parece justo y muy oportuno. Justo, porque se trata de uno de los mejores escritores europeos vivos. Oportuno, porque se le da cuando su obra es numerosa y creemos que se trata además de una literatura, la albanesa, que ha de ser conocida por su fuerza y su tradición tanto oral como escrita.

 

Ismail Kadaré es un narrador cuyas novelas poseen una fuerza inaudita. Sus historias entremezclan el realismo más duro con la fantasía más extraordinaria, quizá por aquello de que la realidad supera siempre la ficción y la vida no deja de sorprendernos día tras día. Por ello quien intente atrapar lo real mediante la escritura no puede evitar de recoger entre líneas lo absurdo, lo fantástico, lo sorprendente que hay en cada gesto, en cada acto, en cada movimiento. Un país como Albania posee los rasgos de una historia que, por ser de por sí bastante dramática, comparte la necesidad de una ironía que ha de hilar fino, algo que se entreve en la obra de este autor.

 

El lector sensible podrá apreciar punzadas de ternura y sarcasmo entre líneas repletas de angustia y pesadumbre. Quien lea sus libros podrá descubrir una obra con personalidad propia, unas novelas cuidadas, con referencias literarias, culta, una narrativa detallista. En español tenemos además la ventaja de las buenas traducciones de Ramón Sánchez Lizarralde, que se ha esforzado por transmitir el estilo no siempre fácil de una lengua tan distinta como la albanesa, con una tradición oral que refuerza todavía más la personalidad del idioma. La obra de Kadaré se halla bien distribuida, por lo que el lector en español no lo tiene difícil para acceder a él, algo que desde aquí aconsejamos sin ninguna duda.   

 

 

 

FRONTÓN

 

Mira los pelotaris como golpean

Su pelota con las palmas de sus manos.

La pelota vuelve testaruda e ingenua.

No uses como instrumento a la venganza.

No, niña caprichosa y celosa.

Mira como vuelve la pelota al golpearla.

Todo lo que se golpea contra una pared o muro

Vuelve con su propia inercia gravitatoria.

Es como darle puñetazos a un muro de hormigón.

Tu mano se resiente y también tu rabia.

Mira como vuelve la pelota a su altura.

Él la golpea fuertemente con picardía

Hacia la pared de la izquierda, y su adversario,

Poco puede hacer con esa pelota zurda.

Así es el juego y así de cruel la vida.

La vida no es un juego, ya que, va muy en serio.

Hay que jugar las pelotas diestras y las zurdas.

Las diestras son fáciles de jugar, pero las zurdas

Son arduas y hostiles y llevan maldad.

Los nudillos de tanto golpe aprenden su realidad.

La pelota se va por mal camino pero, ya volverá

Para trazar su camino con la diestra hacia una zurda.

(Batalla incomoda e insatisfecha).

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

 

El tío de América

 

 

         Fue en la Navidad del 96 cuando me hablaron por primera y única vez de mi “tío de América”. Ya entonces el hermano de mi madre, Samuel, me advirtió que no me hiciera muchas ilusiones porque el susodicho no era ni de lejos lo que normalmente se entiende cómo un tío de América, primero porque no era mi tío en realidad, me dijo, sino primo de mi madre y sus seis hermanos, detalle sin importancia, sin duda, porque al fin y al cabo era de la familia, aunque si Samuel me lo contaba era sin duda para reforzar la carga simbólica que ello pudiese tener, el deseo de tomar distancias, y en segundo lugar porque no iba a recibir ni un duro de él, seguramente por carecer de dinero, en el mejor de los casos, o tal vez porque ya hubiera acabado en la cárcel y su patrimonio expoliado o porque alguna de sus mujeres, conquistas pasajeras la mayoría y una sola esposa, que se le conociese al menos, una formidable rubia a la manera de las que aparecían en las películas de los setenta, y aquí Samuel remarcaba con ello que el pariente en cuestión carecía a todas luces de credibilidad puesto que era incapaz de mantener la más mínima fidelidad a nadie, le hubiera desplumado lo que a su vez él mismo antes había desplumado a medio mundo.

         Mi tío Samuel estaba dispuesto a terminar allí su breve explicación sobre ese pariente desconocido para mí, pero era evidente que yo no me podía quedar con esa sucinta nota que apuntaba algo sin duda mucho más interesante. Le miré con una más que evidente expresión de curiosidad que denotaba bien a las claras que no podía dejar allí lo que ya había iniciado. Está bien, me dijo, te contaré un poco más.

         Al parecer el referido personaje, de nombre Carmelo María, había descubierto a punto de terminar la juventud una clarísima vocación religiosa, se convirtió fervientemente al catolicismo y se ordenó sacerdote en Roma a la par que terminaba unos brillantes estudios de Historia y Filosofía. Toda la familia esperaba de él algo grande. Era el primer pariente que conseguía descollar en los estudios, los demás tuvieron que ponerse a trabajar a edades tempranas y salieron adelante con mucho esfuerzo y no pocas dificultades. Para él, sin embargo, todo parecía fácil aunque compartiese con el resto de la familia todos los problemas habidos y por haber.

         Con su sotana negra, sencilla, sin aspavientos, y una forma de actuar que denotaba una profunda llaneza, hablaba de ayudar al prójimo, de dar la vida por los demás, y no en pocas ocasiones se pensó que, casi retirado del transitorio mundo material, pudiera alcanzar, tal era aparentemente su destino, la santidad. Comenzó a pedir para misiones lejanas y, aunque buena parte de la familia no compartía plenamente su fe y las pasaba canutas, se le comenzó a dar pequeñas aportaciones que contribuyesen a ese camino hacia la perfección espiritual. 

         Mi tío Samuel guardó aquí un profundo silencio. Qué pasó entonces, pregunté, no sin una enorme curiosidad. Huyó con la despampanante tejana, afirmó rotundo y, como si quisiera evitar hablar del pariente en cuestión, me la describió al detalle, era la susodicha una tremenda rubia televisiva, y fue tal el fervor con que me la describió que me creó la duda de si lo que le producía aún, años después, un profundo odio era el acto de su fuga con el dinero que a todos tanto les costaba ganar y que tan inmoral resultaba por el carácter sacro de su figura, sus gestos, su oficio y su discurso, o si le movía la más pura y vergonzante envidia por la hermosura de la mujer que le empujó a romper unos votos que, por otro lado, mi tío Samuel tampoco entendía del todo. Añadió que vivía en Texas y que supieron que se había echado varias amantes, todas ellas seguramente atraídas por el dinero que el ex sacerdote gastaba a manos llenas. 

         De él no volvieron a saber nada más, salvo cuando recibieron de su puño y letra una carta en la que lamentaba la estafa cometida y les comentaba que estaba pasando algunas dificultades cuyos detalles no narraba. Sin duda nos estaba intentando dar pena, comentó, quién sabe si para volvernos a sablear, algo que no ocurrió porque simple y llanamente la familia se abstuvo de contestar. De ser honesto, ya reiteraría su arrepentimiento, pensaron, algo que él no hizo. Pero además recibieron cartas de juzgados, citaciones a interrogatorios nunca aclarados que demostraban que la vida del religioso no había sido todo lo recta que hubieran podido considerar y que todavía le perseguían hechos inconfesables que la familia tampoco se molestó en conocer. 

         Olvidé durante mucho tiempo a ese lejano pariente. Me vino a la cabeza de pronto cuando acepté años después el trabajo de profesor en Nueva York por un curso académico. Aunque Texas estaba lejos de mi destino, consideré la posibilidad de indagar algo por mi cuenta, me parecía además novelesco la existencia de ese pariente fugado con el dinero de mi familia y que pasó del camino de perfección al camino de depravación con suma facilidad. Pero el trabajo, las lecturas, los proyectos en los que me metí y algún viaje por el país dejaron esa idea en un segundo plano. Al fin y al cabo no debía de ser nada fácil encontrar a una persona que además posiblemente hubiera cambiado de nombre y dirección de ser cierto lo que contaba Samuel.

         Las cosas, sin embargo, siguieron su curso y una tarde llegó a mi despacho un hombre mayor, vestido de negro, con gafas gruesas que por educación se sacó y una mirada directa pero que de vez en cuando desviaba, como si temiera que se transmitiese algo no deseado. Soy Carmelo María Pallot, me dijo nada más hube respondido a su pregunta de si pertenecía a la familia Pallot. No sé por qué, pero aun cuando no esperaba esa repentina aparición tampoco me extrañó. Pensé que su figura no me parecía la de un usurpador de fondos ajenos, alguien capaz de estafar a su propia familia carente ésta, además, de recursos. Por su parte, se mantuvo en silencio, como si esperara que yo me pusiera, después de averiguar nuestros vínculos familiares, a preguntarle el porqué de tantas cosas o a recriminarle todo lo que sin duda debía yo de conocer de su pasado. Pero no me sentí legitimado para tamaña labor.

         Tras ese silencio que por un instante devino no poco tenso, me dijo que había leído una entrevista que un periódico me había hecho unos meses antes. Tuvo curiosidad por conocer a ese profesor de literatura que llevaba su propio apellido y de allí su visita. Charlamos de libros y me pregunté si en algún momento había considerado que yo fuera familiar suyo y que por eso me visitaba. Quizá le movía un deseo de enmendar el pasado. Era su conversación ocurrente y culta, la de alguien leído pero sin engreimiento. Al cabo de un rato se marchó. No hizo mención a su familia, la mía, a lo que ocurrió. Por un momento lamenté no haberle preguntado por el pasado. Pero me dije que tal vez era mejor no hurgar en la herida.

 

 

Juan A. Herrero Díez

 

MI SILENCIO

 

Mi silencio es tu ausencia.

Mi silencio es lo libre.

Mi silencio es un murmullo bajito que todavía no se ha oído.

Mi silencio es pensar en ti.

Mi silencio es llorar por mi alma.

Mi silencio es un yunque que cae desde mi corazón al fondo de mí.

Mi silencio es mi calma.

Mi silencio es una aurora marchita.

Mi silencio es un suspiro.

Mi silencio es la flor que allí se huele.

Mi silencio es una rosa que brota.

Mi silencio es la mustia palabra que se deshace.

Mi silencio son ocho horas sin ti.

Mi silencio es el deseo de no oír ese grito que me quema.

Mi silencio es el viento suave de tu voz.

Mi silencio es pensar en nada y en ti en un todo.

Mi silencio es llorar de semilla hacía adentro.

Mi silencio es un tropezón en la tempestad.

Mi silencio es la pulpa de mi verdad.

Mi silencio es la noche quieta.

Mi silencio es la duda que hierve.

Mi silencio es la locura que hiere.

Mi silencio se escapa de mi voz en la yunta del ocaso.

Mi silencio es un ardor soñando al alba de mi dormitorio.

Mi silencio es la sentencia de mis dedos al señalarte.

Mi silencio es la canción que habla de ti.

Mi silencio es la misteriosa raíz que nace de ti.

Mi silencio es la razón de mi mañana gris.

Mi silencio es tu aroma en el rocío.

Mi silencio es la esfinge que sale de mi mirada.

Mi silencio es el llanto que no sabe serlo.

Mi silencio es mi perfume recién duchado.

Mi silencio es un latido de poeta que se muere en tus noches.

Mi silencio es una pequeña llaga en el olvido.

Mi silencio es un bocado al doloroso sufrimiento.

Mi silencio vale más que cien gritos de ira.

Mi silencio es un bofetón de rabias que desaparecen en la noche tibia.

Mi silencio cae de una espiga de trigo y cae a la tierra y nace para el trigo.

Mi silencio es una respiración apresurada y desesperada.

Mi silencio es el crujir de los maderos en el fuego.

Mi silencio es un pestañear de alegrías que voz no tienen.

Mi silencio es la jarra fría que cae en el calor febril.

Mi silencio es un pastel en la puerta de un colegio.

Mi silencio es la tentación de Judas y el deseo de Cristo.

Mi silencio es un barco sin timón ni vela abierta al viento.

Mi silencio es salvaje como un caballo desbocado.

Mi silencio es un garrote de azules presentimientos.

Mi silencio es latir y silbar para adentro.

Mi silencio es una fecha en el calendario.

Mi silencio es la armonía de las jaulas de oro.

Mi silencio son las madres que llevan a sus hijos a la escuela.

Mi silencio es el tobogán de la tristeza.

Mi silencio es una reunión de vecinos.

Mi silencio es el aroma de los jazmines en un patio.

Mi silencio tiene un grito desgarrado.

Mi silencio es un goteo de infelices esperanzas.

Mi silencio es una calada a un cigarrillo y pensar en ti.

Mi silencio está colgado de un vaso de vino.

Mi silencio muere en millones de discotecas que me recuerdan.

Mi silencio va de aquí para allá cogido de mi mano.

Mi silencio va a compás de mi corazón.

Mi silencio es el trasiego de una manifestación.

Mi silencio es una baraja que se abre con ases de espadas cerrando.

Mi silencio es una volteleta en el césped de la memoria.

Mi silencio es un torero entrando a matar.

Mi silencio es la agonía de la vida esperando la muerte.

Mi silencio es un desprecio prendido de mi espalda.

Mi silencio es un muelle que me hace saltar y escaparme.

Mi silencio es la encrucijada de valores que perdí con los años.

Mi silencio es la recogida de la cosecha en verano.

Mi silencio es la navidad sin dinero.

Mi silencio es todos los porqués del mundo.

Mi silencio es un arriero que me encontré en el camino.

Mi silencio es una estrepitosa venganza que me doy a mi mismo.

Mi silencio es un tiritar de cascabeles gitanos.

Mi silencio es un veloz ciclista que se va de todo.

Mi silencio es la voz de mi yo.

Mi silencio es un látigo que serpentea mi voz.

Mi silencio es un murmurar de cabezadas sin conciencia.

Mi silencio es atizar al fuego.

Mi silencio es una fiesta de despedida.

Mi silencio es una nana que canto en silencio.

Mi silencio es la cantinela que canté hace años.

Mi silencio no está ni aquí ni allí, está donde el desnudo es eso: silencio.

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

 

LA MÚSICA DE MIS CD’S

 

La música de mis CD’s

Me lleva donde tu no quieres

Y a donde yo no sé.

La música de mis CD’s

Tiene de todos los colores

E inventa un anochecer.

La música de mis CD’s

Puede ser flamenco, jazz

Puede ser un vals vienés.

La música de mis CD’s

Lleva roca, lleva lluvia,

Lleva algo de mi ser.

La música de mis CD’s

Es una aurora que escapa

Hacía nunca volver.

La música de mis CD’s

Tiene un vinillo amigo suyo

A quien pude querer.

La música de mis CD’s

Es estatua, es paloma,

Es ceniza y oropel.

La música de mis CD’s

Es mucha y no poca,

Es un poema en un papel.

La música de mis CD’s

Es un canto gregoriano

O una tal Billie Holliday.

La música de mis CD’s

Va desde Camarón

A la Paquera de Jerez.

La música de mis CD’s

No tiene nombre

Ni lo quiero saber.

La música de mis CD’s

La compro en las ferias

O en un mercadillo de Cadaqués.

La música de mis CD’s

Nace de mi deseo

Y la bajo de Internet.

La música de mis CD’s

Lleva fuerza, lleva garra,

Y me da mucho placer.

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

 

LETARGO

 

A un abuelo aburrido, en el consultorio de kinesiología.

 

Sobre la palma abierta

del desgano

el anciano se abandona

a los ojos maduros de la espera.

 

Son los pasos distantes

y una silueta ausente de sí misma

le estafa los latidos.

 

Lo absorbe un intervalo

de universo y costumbre,

y etéreo y descarnado,

se va por algún trueno de la mente.

 

Un temblor insurrecto

magulla las líneas taciturnas de su máscara.

 

Otro infierno sin llamas

calcina todavía

su andar pecaminoso,

y olorosas de sol,

las raíces del nido

tejen un maraña de bordes y espejuelos,

donde empiezan a orar

los ángeles más viejos.

 

Sólo las cenizas del hombre

se acumulan por turno entre las manos.

 

Será un leve girar

y el polvo volará certero para hallarle los ojos.

 

La lengua de la tierra aguarda el alimento

y una estrella sin norte,

cava un pesebre de luz

desde la ciénaga.

Teresa Palazzo Conti

www.lapoesiadeteresa.com

 

Música de regreso.

 

Anduvimos el viento

oliéndonos el rastro sin saberlo.

 

Se frustraban las teclas

de mi entrega,

y en el piano dormido,

jirones del pasado

retrasaban

las negras y las fusas.

 

Quién donaría un instante

para empezar

de nuevo.

 

Mariposas esclavas

de las páginas,

las notas turbulentas,

eran sólo cabriolas

sobre las partituras.

 

Pero fui hasta el tiempo de la infancia

y floreció el reencuentro

en medio del otoño.

 

Violenté los barrotes

del solfeo y de las claves;

rodé por las esquinas

del pentagrama serio,

y abrí por sus costados una grieta.

 

 

Sentía que un ritmo antiguo,

violaba la clausura

de la canción oculta

y temblaba en mi orilla

más lejana.

 

Se elevó un estallido

entre la desmemoria

y volvió la armonía

a confluir en mis manos.

 

Sobre el filo del último sonido

rescaté

melodías

para armar un collar

de cuerdas nuevas.

 

Atesoré el privilegio del arpegio

y renací en su abrazo.

 

El río de mi sangre recuperó su cauce.

 

Más alto

que el camino que no llegó a extraviarnos,

germinamos.

 

Hice todas las tardes

con esa tarde

última.

 

Con mano de alfarero

la música perdida

modeló los bemoles

que cerrarían el círculo inicial.

 

La nota definida soltaría sus compases

y un misterio

destronaría las puertas

del olvido.

 

Inextinguible,

la unión recuperada

vibró hasta la extrema figura

de mis tiempos,

y ahora

que me he ido,

este silencio máximo

de la noche infinita,

se rompe en los acordes

que caen definitivos

sobre mi oído muerto.

 

Teresa Palazzo Conti

República Argentina

 

HOMENAJE A JUAN MANUEL ROCA

 

 

Me embriagó con el vino que llueve el cielo

 

Aguardó a que la metáfora brote de la silla vacía

 

La fatiga encanecida de la persistencia se premia

 

Cuando el fruto de los desvelos recibe el aplauso tardío

 

El tejedor de versos, el hacedor de musicales metáforas

 

Brinda empuñando una montera de sueños y vientos

 

Un recital antológico de aventuras, desventuras y celebra

 

El haber sobrevivido a la mano negra de la fatídica parca

 

Cuando mira hacia el pasado, el ayer se ve demasiado lejos

 

Es mejor no pensar en los desaparecidos o en los que murieron

 

Éramos jóvenes idealistas como las banderas que ondeamos

 

La maquinaria pasó barriendo y  barrió los sueños de casi todos

 

A veces pienso que perdimos la memoria o el espíritu de gladiadores

 

La mayoría terminó rebuscando oportunidades en el basuriego

 

Pasando hojas de vida como si la vida fuese un mar de oportunidades

 

Unos pocos optamos por militar en la palabra como necios

 

Rebeldes sin causa, sin guitarras eléctricas, perdedores profesionales

 

Damnificados del absurdo como expertas víctimas quebrantadas

 

A una amiga que lo hizo como nosotros en el sur del continente

 

Las bestias se ensañaron con su piel y su vagina para desarmarla

 

Si lo que deseaban era herirla: ¡le hirieron el corazón mortalmente!

 

Regreso el infierno como lo hicieron cientos de sobrevivientes

 

Enfrentamos con ingenuidad la guerra, retando con versos las balas

 

¡Los que desaparecieron jamás regresaron! ¡Son espíritus de luz!

 

La lluvia primaveral de los versos ¡Resucita el alma del poeta!

 

Cada verso es un nombre ¡Presente!  Contesta el eco ¡Presente!

 

Todos están aquí, alrededor de nosotros: ¡Presente!… ¡Presente!…

 

¡Presente! ¡Presente! Mientras…¡las lágrimas ahogaron los sueños!

 

 

 

Héctor “El Perro Vagabundo” Cediel

 

hcediel1@hotmail.com  hectorcediel@gmail.com

2009-06-26

 

 

CAMBIO CLIMÁTICO

 

Hace siglos que se dice eso de:

“¡Qué loco que está el tiempo!”

Pero no está loco, le falta un hervor.

Ya no diremos eso de:

Año de nieves, año de bienes.

Diremos: Sudor en las sienes,

Sudor para siempre.

Y siguiendo con el refranero:

Ya no diremos: En abril aguas mil.

Diremos: En abril calor febril.

Ya no diremos: Hasta el cuarenta de mayo

no te quites el sayo.

Diremos: Desde el uno de marzo ¿Soponcio o milagro?

O también: Desde marzo sólo sombra y trago.

O también: Desde el uno de marzo

Tengo puesto el aire acondicionado.

También se puede crear un nuevo refranero.

Calor en enero, asfixia en febrero.

O también: inviernos en primaveras

Y los eneros con playeras.

O esta también: Sudor en invierno

En agosto al galeno.

Todo está cambiando.

A lo peor habrá lonjas de pescado en Teruel.

A lo peor ya no existirá ni Cuba, ni Filipinas,

El canal de Panamá será acero bajo el mar.

O Barcelona será la Venecia española.

A lo peor tendremos que vivir en vez de en pisos

En yates o en veleros o a lo peor en pateras.

Ya comprendo la analogía con los pisos patera.

¿Habrá veranillo de San Miguel?

¡INVIERTA EN FUTURO!

¡CÓMPRESE UN FUERABORDA!

No busque más, pruebe un barco piloto.

Encima de hipotecados de por vida

En casa encerrados. Esto es vida.

¿Alguien da más?

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

 

CANCIÓN DE LAS TERESAS

 

Tener, tenía una Teresa

Era una princesa,

Se comía con fiereza

Las llamas de mi mirada.

¡Ay! Teresa, Teresa

te llamas,

Limpia bagatela.

Puerta que yo añoraba.

Limpia eres Teresa,

Limpia de toda raza,

Siembra con razón Teresa

Las cosas que no olvidabas.

Teresa, te llamas Teresa

Qué hechura, qué mañana,

¿Serás buena Teresa?

Rezas al pie de tu cama.

Había una tal Teresa

Que temprano se levantaba,

Mira el reloj, mira al agua

Su carita inmaculada.

Teresa, Teresa te cantaban

Los gitanos con guitarras,

Teresa de mi alma

En la fría madrugada.

Teresa, a por fía, Teresa

Una de las mujeres

Con más rosa embrujada

Que hubo allá en Granada.

Teresa eras Teresa

¿Ahora que eres?

¿Eres guirnalda?

O ¿Quizá cigarra?

Teresa eres la mañana

Que quiso esa mirada.

Teresa la Teresa

Eres bella, mucho Teresa

No he visto piel más tersa

Que la de la niña Teresa.

Teresa zapatea Teresa

Baila con sed y cachaza

Por ella se desmaya

La punta de la guadaña.

Teresa naces pa” mí Teresa

Eres alta, mujer muy alta,

Tan alta como la estrella

Que con la mano se alcanza.

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

CIÉNAGA

 

 

Salgo a buscar

por los retratos

el tiempo acorralado

sin mirada.

 

A intervalos

suceden los puntos germinales

que alguna vez

delinearon el rostro.

 

Los rasgos

gritan un nombre

en la pasividad de la fotografía.

 

El mito de la permanencia

aúlla

en alcobas derrumbadas

y

yo desembarco

en una ciénaga de muertos

que insisten en fingir la sonrisa

 

Por Teresa Palazzo Conti

 

 

MARSH

 

 

I set out to find

in portraits

the sightless

cornered time.

 

At intervals

follow germinal dots

that once

delineated the face.

 

Features

cry out a name

in the peacefulness of the picture.

 

The myth of permanence

howls

in collapsed bedrooms

and

I land

in a marsh of corpses

that insist on feigning the smile.

 

 

De “Memoria del Abismo”

From Memory of the Abyss

 

by Teresa Palazzo Conti

Translation Translation into English by Salomé Audisio.

 

 

El olvido que no olvida.

Con la imagen permanente de mi madre.

 

Hurgando en las migajas

de la que fuera íntegra,

y con la calma final de los que parten,

regresa mi madre en claroscuro.

 

Se acomoda sin prisa entre mis dudas

y yace en el resabio

de noches agostadas.

 

Yo me obstino en la busca

de algún efecto nuevo;

algo que sea capaz de alterar mi itinerario.

 

Su recuerdo se tiende cauteloso;

impasible me mira de costado

y ostenta banderías que yo ignoro.

 

 

Hay siluetas enfermas

detrás de campanarios,

y otros rumores estirando su aliento

por laberintos paralelos.

 

No hay señal de respuesta.

 

No retumban los ecos que recen como frailes

algún cántico revelador.

 

Sólo mi voz,

prendida de alfileres,

rueda por la desesperanza

para alcanzar su oído.

 

En el refugio de las apariciones,

las telarañas plagan las avenidas

de sus manos,

y las mías,

encumbran un incienso

en el ahogo lejano de su pecho.

 

 

Quién me miente sus ojos

para que yo la espere.

 

Hay demasiado silencio en el sepulcro,

y la huella de mi afecto,

se congela

por escondrijos ciegos.

 

De todos los amores de la tierra,

fue el suyo

el más sabio talismán

en la dádiva limpia de su siembra.

 

De todas las entregas,

la más corta distancia

por los espacios innombrables

que dejan mis pisadas.

 

Yo no había sido invitada a su banquete;

sólo llegué,

con párpados cerrados,

y en temblor fastidiada

un martes trece.

 

Fui impulsada a mantenerme

entre los espasmos

del alumbramiento.

 

Recostada de espaldas,

me sostuvo.

 

Y hoy,

de pie frente a mis despojos,

vela el suicidio de la luz

que se instala en mi verdad.

 

Mi temor a la oscuridad

se desorienta

en los recodos de algún cuento de luciérnagas

que cimienta los ladrillos de la casa;

y las entrañas se me vuelven muro;

pero en una madeja de tanteos miopes,

apenas hay puntos en desorden

y retratos inútiles.

 

 

Del tiempo solitario,

resisto todavía su fuga inesperada.

 

Un aletear de vidrios

cabalga

en el confín que mató mi horizonte con su viaje,

y en la mesa de andrajos

se malogran las charlas y las frutas.

 

Más allá de veneno de las despedidas,

nunca es justo el vaivén de la memoria,

y es un toro entre rejas el olvido.

 

Como araña de espanto

desenvuelve su tela en mis ciudades.

 

Se desangra en su furia

y cuando embiste,

arrasa con los gestos y las voces

que dormían su letargo de piel y de ceniza.

 

 

Gime un credo en mis huesos,

y una luz extranjera

me ofrece un cáliz oportuno

que abarca sorpresivo la altura de mis ruegos.

 

Por Teresa Palazzo Conti

 

 

 

CANCIÓN DE LA HOJARASCA

 

Esparce el viento

Esparce la hojarasca

Hojarasca es pensamiento

Hojarasca que desgarra.

Hojarasca es burdo intento

Canción intencionada,

Hojarasca es el preludio

Del crujir de una mirada.

Rota, está rota mi guitarra

Está rota por la llaga

Que mi corazón guarda,

¡Ay! De mi guitarra desgarrada.

Esparce el viento

Esparce la hojarasca

Esparce con un luego

Luego vendrá una guadaña

Nos cortará el “te quiero”

Nos partirá la mirada.

Rota, rota está nuestra mirada

Rota por las retahílas,

Que nuestro corazón velaba

¡Ay! De nuestra purísima mirada

¿Dónde estará? ¿Adónde la guardan?

Estará donde la señalan

La señalan cuando canta,

La señalan y la señalan

La dejan seca y helada

La señalan y la paran.

La fijan y la parten

Con una rotura de espada.

¡Ay! Nuestra pura mirada.

Se quedó sin luz y sin retahíla.

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA CANCIÓN DEL PEÑASCO

 

A Nuria Regalado.

 

Nuestros destinos

estaban marcados,

¡Cómo es el sino…!

Errar, vivir equivocado.

 

Yo no quería,

Desfloré y he pagado,

Por herir hería.

Cerraste de un portazo.

 

Eras de Dios su regalo

Hiló fino, hiló despacio

Te tuve en mi regazo,

Fuente nueva de mi patio.

 

Mi voz está sin llanto,

Mi corazón muere mirando

Remordimiento extraño

Rosa espinosa, dolor pagado.

 

Castigo para el pecado,

Castigo por haberte hecho daño,

Burla del niñato mal sano;

No quisiera ser nada de antaño.

 

Desprecié  tu amor de regalo,

Donde pudo inocencia y milagro

Y el milagro fue truco de mago,

Y el truco es un juego de manos.

 

Alma rota de cántaro,

Salpicó el agua ensuciando

Pantalón y camisa en blanco,

Fuente con reguero marchitado.

 

Arrepentido a veces he suspirado

Por ese amor alejado,

Ese amor que murió de canto

Y cayó de la fuente al charco.

 

Y en el charco

Se hizo barro

Y en el barro

atesoró el guijarro.

 

Canción triste del peñasco,

Fuente de piedra,

Amor infantil de prestado,

Justa sentencia                        (Estribillo)

Para el burlón burlado.

Ahora la presencia

Es portón cerrado.

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

32º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA NEVANDO EN LA GUINEA

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

32º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

NEVANDO EN LA GUINEA

NºXXXII     06-06-2.009

Número dedicado a Mario Benedetti.

 

EDITORIAL XXXII

Muerte de un poeta

 

El 17 de Mayo moría en Montevideo el escritor Mario Benedetti. Novelista -impresionante su obra “La Tregua”-, autor de innumerables relatos cortos, se le recordará muy especialmente como poeta, un poeta sensible, directo, diáfano. Suele decirse en estas ocasiones, de un modo algo tópico y quizá cursi, que el mejor homenaje que se puede ofrecer a un escritor que muere es leerlo, pero resulta en este caso absolutamente cierto, claro que en el caso de Benedetti, además de regresar a sus páginas de excelente calidad literaria, hay que recordar su humanidad, su compromiso con las personas, con la gente, su sencillez. Quizá caigamos en otro tópico y en una nada buscada cursilería, pero creemos que no podíamos omitir que le recordaremos también como alguien próximo, alguien que te hablaba de literatura pero también de la vida, o que utilizaba la literatura para hablar de la vida, que al fin y al cabo es la materia de la que se nutre aquella.

 

 Mario Benedetti fue también para muchos de nosotros un introductor a la literatura, uno de esos autores que lees cuando te asomas a la ventana de las letras y que te permite apreciar que la lectura, antesala de la escritura, tiene un sentido tan real como cualquier otra necesidad vital, que no es sólo un entretenimiento, algo que llevas a cabo al margen de la vida, un mero complemento a las cosas serias, sino que la literatura es vida, y lo es de un modo rabioso, imprescindible, absoluto, que al final resulta tan necesaria como el aire porque literatura y vida no son cosas que debamos ni podamos separar.

 

Participó además, aun cuando sea de forma involuntaria, en la formación de una generación de autores que permitió que la literatura latinoamericana pasara a formar parte del escenario literario mundial. Creemos que una obra literaria no depende de su fama o su éxito de ventas para que pueda considerarse una obra de calidad -como decía Antonio Machado, el necio confunde valor y precio-, pero también es verdad que la literatura necesita de lectores, que el acto privado e íntimo de leer y escribir se vuelve colectivo o social a través de la lectura, que nos permite además conocer al otro, tanto en lo individual como en lo colectivo. La obra de Benedetti permitió que su país, Uruguay, junto a América Latina y gracias también a otros escritores, dejara de ser para millones de personas en el mundo un mero paisaje exótico y se volviera parte imprescindible de la cultura mundial, una expresión más de una única civilización, la humana.

 

Por ello recordamos aquí a Mario Benedetti e invitamos a los lectores que aún no lo conozcan que lo lean y a quienes lo han leído, que lo relean.

 

 

Te dejo con tu vida

tu trabajo

tu gente

con tus puestas de sol

y tus amaneceres.

 

               (Chau número tres)

 

 

PAÍS DE LOCOS

 

Esta tierra, este país,

La indómita tierra

De satélites temporales.

El loco ir y venir

Por la cicuta estrellada.

Navajas se oyen abrir

En mi tiritar de grillos.

Es normal mi paso

Habiendo nacido

En un país en guerra.

De folclóricas lloronas

y toreros incultos

Que pronuncian dos

palabras en una, tales

Como: impresionante.

País que suena igual

Cuando dice: Alta

que cuando dice: Harta.

¿Quién ha exprimido

el limón de mi lágrima

de azúcar y burbuja?

Ya no importa, pues

Lo que ayer era rencor,

Hoy es reconciliación.

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

PATXI  ZURRAGA

 

 

GENTE: ¿Dónde vas Patxi?

PATXI: Voy a vomitar

Encima del dandy.

GENTE: ¿Para qué Patxi?

PATXI: Por insensato

Y por que bebe brandy.

TABERNERO: Déjate de vómitos

Patxi Zurraga,

Vete a la calle,

Pero antes, paga.

PATXI: No me da la gana…

¿Te has pensado

lo que hablas?

TABERNERO: No me hace falta.

PATXI: Creo que voy a cumplir

Mi amenaza.

GENTE: ¿Tú quieres matar?

Pues mata.

PATXI: Si, por que tengo arma.

TABERNERO: A lo mejor muero…

A lo mejor me mata…

PATXI: ¿Por qué hablas?

TABERNERO: Por que yo creo

Que es libre el alma.

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

 

EL AHOGO

 

 

         Miras de pronto a los demás en medio del paseo no sin cierta envidia, como si ellos poseyeran algo que no tú no tienes, que perdiste quién sabe cuando si es que en algún momento llegaste a poseerlo. Te paras un instante y te quedas mirando al vacío no sabes muy bien por cuánto tiempo. Algo te duele, pero no sabes qué. Tampoco es un dolor definido, algo dentro de ti parece que sangra y has de hacer un esfuerzo enorme para de nuevo echar a andar.

         No te diriges, sin embargo, a ningún sitio en especial, tampoco tienes donde ir, desde que perdiste el trabajo nadie te espera ni tienes nada que hacer, simplemente sales de casa porque se te caen encima esas cuatro paredes y te molesta ese silencio atroz, te empuja a la calle porque no lo aguantas, y luego está ese horrible pasar del tiempo que te parece a veces eternizadamente lento, pero que corre, corre mucho, demasiado, casi ni te das cuenta que el lunes se ha acabado, que ya es viernes, transcurre el fin de semana, y el tiempo vuelve a repetirse una y mil veces, el eterno retorno, y a veces te parece, en un vacuo arranque de optimismo, que te da una oportunidad más, aunque sabes que no es así, que la vas a perder inevitablemente, la vida, porque tal vez ya no puedes ganar nada. Porque es ese tu problema, que has perdido tu oportunidad, estás convencido, que ya lo has perdido todo y no puedes rescatar nada en tu vida, aunque te digan que sólo es un bache, un mal momento, algo transitorio, que te recuperarás, que no pasa nada, que has vivido momentos peores, pero eso no te anima, porque lo pasado ya ha pasado, conoces el final, pero se te acumula el cansancio y esta vez no las tienes todas contigo, piensas, esta vez la cosa es seria de verdad y alguna vez te tenía que coger el toro, y esa vez es ahora, se acabó lo que se daba, además no depende de ti, nada depende de ti, no es cierto que escribamos nuestro destino porque de repente empiezas a recibir palos de todas partes y no eres capaz ya de hacer frente a tanto desbarajuste.

         Te ahogas. Por eso te pones a andar, vas a cualquier sitio, da igual, marchas por calles por las que nunca anduviste y recorres lugares por los que no pasaste en meses, quizá encuentres esa oportunidad en cualquier rincón, te dices, donde menos te lo esperas, aunque sabes muy bien que no, que nada te salvará porque en esta altura de tu vida ya no crees en milagros ni en ese último instante en el que de pronto, cuando te has perdido por completo y a punto estás del último ahíto, todo se soluciona y tu vida entonces cambia y se vuelve todo de color de rosa, como en las telenovelas, en las películas o en las novelas simplonas y fáciles. Pero eso, lo sabes ya en este instante, no ocurre en la vida, en la realidad, ahora mismo mientras caminas.

         Tienes para ti que has de aceptar el fracaso, que ya no hay solución posible y de poco te sirve el moralismo barato de saber que otros lo pasan peor, sin duda es así, lo sabes, pero poco te ayuda eso porque lo tuyo es lo tuyo y tú lo vives solo. Aunque estés rodeado de otras personas, tú estás solo, te encantaría parar a cualquier de quienes se cruzan contigo y contarle tus problemas, tus cuitas que se decía, pero no posees el valor suficiente para eso, un gesto que tal vez te haría humano, te devolvería cierta dignidad, la de acudir a tus semejantes y aceptar tus debilidades, no lo harás, sin embargo, porque aceptas que nada tiene sentido. Te pones entonces a vagar a la espera de cualquier desenlace que te salga en cualquier esquina, cualquiera que sea. Esta es tu vida ahora, no hay más.

 

Juan A. Herrero Díez

 

 

 

 

CIGARRETES DE CANELA

 

Me tratas como a tu cigarro.

Me tiras tu ceniza en la camisa

De seda blanca recién lavada.

Me chupas y en dos caladas

Terminas con mi fuego.

Cuando te hartas me apagas

En el cenicero del desprecio.

Das vueltas y más vueltas

Con el cigarrito de canela.

La mano es un malabar

Que asume tu humo azul.

La tarde está de la mañana

A un paso del pensamiento.

Sabiendo lo gris del humo

Cuando soplas la calada.

Sabiendo que la vida

Es un cigarrito que se consume.

Si, se consume y se apaga

La colilla y todo el placer

De fumar termina, dejando

Un olor a muerte seca,

Y hojarasca quemada

Que con poco humo anhela

Ser la nicotina que un día fue.

La vida es un mal vicio.

Un vicio que se empeña

En estar vivo dentro de ti.

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

 

 

Pirata ( Relato breve)

Pirata

 

(Dedicado a mis nietos Florencia y Agustín)

 

 

        Fue como si la tristeza se hubiera anudado en el corazón de los niños de la casa. Un torrente de lágrimas se deslizaba por sus caritas. No recordaban la alegría. Todo era llanto.

         De pronto llegó el padre y también acompañó a los niños en la amargura.

         Pirata, el otro integrante de la casa, el que marchaba orgulloso, con sus manchas negras sobre ese pelaje blanco, ya no estaba, ni la mirada pura desde un  bordeado de negro y el otro de blanco. La fiesta de todos los días con la cola movediza, los saltos, las corridas y ladridos, ya no los acompañarán, cada vez que llegaban a su hogar.

         Los niños que no saben de partidas no podían dimensionar la ausencia. ¿Qué significaba?, ¿Qué ya no estaría más?, ¿Qué se había ido para siempre? Pero, ¿cómo era eso? si Pirata estaba inmóvil si, pero ellos podían abrazarlo, acariciarlo, decirle que lo amaban.

          El padre con los ojos poblados de llanto, buscaba las palabras más bonitas para contarles sobre la vida y la muerte, mientras cavaba una fosa en el fondo de la casa.

          – Miren, aquí colocaremos a Pirata, el quedará acompañándonos para siempre.

             Los dos niños al unísono replicaron – Pero papá, el allí se asfixiará, no podrá respirar más – Carlos quedó sin palabras e intentó explicarles que los perritos también van al cielo.

           Florencia y Agustín seguían la triste ceremonia, mientras el padre les decía:

           – Desde hoy hijitos, aquí habrá un jardín, ustedes sembrarán todo tipo de semillas, con el tiempo florecerán. Esto requerirá de sus cuidados. Cuando todo esté cubierto de flores, sabrán que Pirata estará muy contento.

          Pasó el tiempo y de una planta desconocida para niños y mayores brotaron flores blancas con manchas negras. Pirata estaba vivo.

 

                                                                     
Lucila Soria
Santiago del Estero – Argentina

 

 

LOS YOS Y LOS TUS

 

Esto es amor,

Amor de hermosura,

Nacen los llantos por mí

Y cariños de amargura.

Yo quisiera ser para ti.

Tú, cielo que murmura.

Quiero ser amanecer

Tú, anochecer mientras miras.

Yo quisiera ser vergel

Tú, alma de ultratumba.

Yo remediar mi querer.

Tú, cosa que se vislumbra.

Yo, mármol de un capitel.

Tú, ciénaga que asusta.

Yo, error en un papel.

Tú, pagas la multa.

Yo quiero ser bajel,

Tú, voz diminuta.

Yo, sendero que coger.

Tú, apuntador que apunta.

Yo, lágrima que ver,

Tú, pañuelo con bordadura.

Yo no lo quiero creer

Y tú crees que es una locura.

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

DAME

 

 

DAME el dolor, la flor que se marchita,

 

el vaso que de Amor nunca se llena,

 

el sol y la luna, el mar y la arena,

 

la Vida que se muere y resucita.

 

 

Dame la Libertad que hemos perdido,

 

el adiós que en tus labios se atraganta,

 

la voz que desafina en mi garganta,

 

la semilla que brota del olvido.

 

 

Dame un corazón tan necesitado

 

de ilusión como lo está el mío. Dame

 

un porqué, un pudo ser, un todavía.

 

 

Dame ese latido que aletargado

 

no sepa que me llama cuando llame,

 

dame un beso y te haré una poesía.

 

 

AMADO STORNI (Jaime Fernández)

 

MI MUNDO

 

 

MI mundo ha sido un mundo desigual,

 

un mundo con las puertas siempre abiertas,

 

ingrávido, ficticio, visceral,

 

de anarquías clínicamente muertas.

 

 

Mi mundo ha sido un mundo irracional,

 

un mundo de pasiones descubiertas,

 

dormido entre arrecifes de coral

 

en playas que estaban siempre desiertas.

 

 

Un mundo malherido de ilusión,

 

incierto, dividido, envenenado,

 

un mundo conservado por el frío.

 

 

Un mundo donde manda el corazón,

 

daltónico, precoz, adulterado,

 

un mundo atormentado pero mío.

 

AMADO STORNI (Jaime Fernández)

 

 

 

 

AHORA

 

 

SOÑEMOS el futuro inalcanzable,

 

cualquier tiempo pasado fue peor,

 

ahora cuando hablamos del Amor

 

es como hablar de un cáncer incurable.

 

 

Ahora que ni Cristo es ya cristiano,

 

que cambiamos los bosques por floreros,

 

ahora que hay monarcas y herederos

 

que presumen de ser republicanos.

 

 

Ahora que matar no es un delito,

 

que no se cierran bien las cicatrices,

 

que la Vida es voraz y caprichosa.

 

 

Ahora que triunfar es ser “triunfito”,

 

vivir es ser portada en “Que me dices”,

 

morir es no salir en Salsa Rosa.

 

AMADO STORNI (Jaime Fernández)

 

 

 

DONDE FUERON

 

 

DONDE fueron el ritmo y la cadencia

 

el gusto por la rima donde queda,

 

que fue de Garcilaso, de Espronceda,

 

la forma, el fondo, el ser, la quintaesencia.

 

 

Donde fueron los mundos “darinianos”

 

tan llenos de color y fantasía,

 

donde fue, en resumen, la Poesía,

 

la estrofa, el metro, el don, los parnasianos.

 

 

Donde fueron la lira, los sonetos,

 

la rima encadenada en los tercetos,

 

la Vida descosida en cada estancia.

 

 

Que queda del pasado alejandrino,

 

del verso que enterrado en el camino

 

yace muerto y tan lleno de fragancia.

 

 

AMADO STORNI (Jaime Fernández)

 

 

NO ME CUESTA

 

 

NO me cuesta decirte que te quiero,

 

decirte que sin ti yo no soy nada,

 

no me cuesta decirte que me muero

 

por verme reflejado en tu mirada.

 

 

No me cuesta decirte que contigo

 

mi Amor solo respira confianza,

 

no me cuesta decirte y te lo digo

 

que eres tú la razón de mi Esperanza.

 

 

Te dí, con la intención de conquistarte,

 

razones suficientes para amarnos,

 

un nuevo corazón donde mirarte.

 

 

Y aunque el mundo se empeñe en asfixiarnos

 

no me cuesta decirte que olvidarte

 

me cuesta tanto o más que separarnos.

 

AMADO STORNI (Jaime Fernández)

 

 

 

DECIRTE

 

 

NO vengo a suplicar en mi agonía

 

la fe de los que nunca en mi creyeron

 

ni siquiera saber donde se fueron

 

los besos que no he dado todavía.

 

 

No quiero hacer balance de esos días

 

que quise más de lo que me quisieron

 

ni tampoco saber si me mintieron

 

con halagos que no me merecía.

 

 

Decirte en este adiós inesperado

 

que gocé todo lo que tú gozaste,

 

que sufrí todo lo que tú sufriste.

 

 

Que echo de menos en mis noches tristes

 

el Amor que sin darte te llevaste

 

aunque yo te lo habría regalado.

 

 

AMADO STORNI (Jaime Fernández)

 

 

SATURNO  Vs.  DIONISIO

 

(Padre, ¿Por qué me has abandonado?)

 

Ya sé que tengo la credibilidad

Del loco.

Ya sé lo que fui.

Ya sé quien soy.

Ya sé de donde vengo.

No te culpo por no creer en mi palabra.

Soy torpe hablando y no saqué buenas

Notas.

No me considero escritor, aunque si

Un poeta.

Un poeta inculto.

Por que soy el poeta que aprende

De la mañana a la noche y no

De la noche a la mañana.

He hecho cosas horribles

Pero pagué por ellas.

Yo, en realidad soy un loco.

Un loco que sabe cuales fueron

Las raíces de su locura.

Para ti soy un perdedor.

Quizá tengas razón.

Pero tú no eres un diplomático ni un político.

No soy mejor que tú pero tú no eres

Mejor que yo.

¿Acaso me puedes decir de qué paraíso vengo?

¿Acaso me puedes decir lo que vi y tú no viste?

¿Acaso sabes de qué color son mis sueños?

¡Qué sabe nadie!

Y creen que lo saben todo.

¡Así va el mundo! Mientras unos se dejan la vida

otros dan culto a la muerte.

Cecilio hijo, ¿Es que no te da pena?

Si, me da mucha pena pero no es a la pena

A quien quiero sacarle la pringue.

Es a vosotros, por que dais miedo.

Vosotros no dais pena.

Vosotros lo que dais es miedo. Mucho miedo.

Tanto miedo. Que miedo da tener la pena.

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

31º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA NEVANDO EN LA GUINEA

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

 

31º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

NEVANDO EN LA GUINEA

NºXXXI   06-05-2.009

 

EDITORIAL XXXI

Apocalipsis primavera / otoño

 

Tradicionalmente, la primavera se ha asociado con el inicio de la vida. Muchas son los mitos que así lo recogen, por ejemplo en nuestra tradición cristiana la Semana Santa culmina con la resurrección y el anuncio de una nueva etapa de esperanza y vida. No es el único caso y todos conocemos mitos que dan a esta estación un simbolismo especial. La literatura por su parte ha relacionado en numerosas ocasiones la primavera con la belleza. No es extraño, los paisajes embellecen, el buen tiempo invita a la relación, a la fiesta inclusive, y es lógico que esta estación del año posea esa atracción y la entendamos como una alegoría de lo bello y lo feliz.

 

Para otra parte del mundo, en el cono sur, no lo podemos olvidar, aunque tendamos a mirar el mundo desde nuestro etnocentrismo europeo y occidental, es el otoño lo que se inicia, una estación que, aun cuando sea el reverso de la anterior, tampoco está exenta de encanto. No son pocos los relatos que hablan de este periodo, recordamos a Julio Ramón Ribeyro, muchos de cuyos relatos describen esta estación en Lima.

 

Sin embargo, todo apunta a que en este 2009 el recuerdo de la primavera o el otoño, según donde se halle uno, va a ser absolutamente negativo. La crisis se ha acentuado y supone para millones de personas la tragedia del desempleo, la incertidumbre ante el futuro y, en el peor de los casos, la pobreza, incluso la miseria. Los mercados de los países más ricos se tambalean y mucho nos tememos que repercutirá en otros continentes. Sabemos que una gran fuente de ingresos para muchas regiones del planeta son las remesas de dinero que envían los emigrantes y que se reducirán en gran medida por la pérdida de empleo. Esta situación ha despertado un enorme crisis social. Además, contemplamos perplejos una nueva pandemia, una mutación de la gripe, que ha añadido una mayor confusión y la sensación general de que estamos al borde del abismo.

 

A nadie se le escapa que este nuevo siglo, el siglo XXI, ha empezado con mal pie. Comenzó con el tremendo atentado de Nueva York y hasta hoy el balance no deja de mostrar el lado más atroz de la humanidad. El primer decenio del siglo no podía ser más aterrador, guerras, miseria, divisiones, atentados, fanatismos en todos los campos, y las pocas esperanzas que pudiéramos vislumbrar apenas son pequeñas islas que poca luz dan al conjunto. Hace poco, en la Cumbre de las Américas, el Presidente Chávez le regaló al nuevo presidente norteamericano, Obama, un libro de Eduardo Galeano, «Las Venas Abiertas de América Latina», esperamos, pese a nuestro ya conocido escepticismo, que el flamante presidente sea un buen y atento lector.

 

No queremos dar una visión fatalista de la realidad, pero ésta se empeña en mostrarnos el peor de sus rostros. Nos encantaría dar un mensaje optimista en este mes de Mayo que empezamos ahora. Pero vez de eso, debemos hacer un llamamiento a toda la humanidad, desde nuestro humilde rincón literario, para que podamos aportar un poco de raciocinio a tanta locura. Hay que aportar una reflexión sobre lo que pasa y plantear un cambio radical en todos los aspectos. Creemos que la literatura y la cultura en su conjunto son una buena base para trastocar el (des)orden de este mundo. Y lo esperamos, aun cuando a veces nos tememos lo peor.

 

 

EL PARQUE

 

 

Allí, donde todavía parece

Que cortaron el árbol con tu inicial

Ayer,

Donde está mi medio nombre unas cuantas

Veces,

En ese parque aprendí:

Que no te puedes fiar de nadie.

Aprendí:

Que no hay flor ni ilusión que dure

Dos primaveras.

Aprendí:

Que la verdad de los ojos está

Tan cerca

De la solitaria verdad de la boca

Que la mañana

Es inocente de toda culpa

Y mientras tanto,

Vé partir su palpitar blanco

Mientras cae la tarde

Con un mirar,

Que delata un receloso

Ya te lo dije

A una noche de

Estrellas sonrientes

Que se van, todas juntas,

Del polvo al soplo.

Y la mentira es muchas.

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

ME CONSUMO

 

Vivimos en una sociedad

De consumo,

Consumo y consumo

Comida, bebida y ocio;

Se consume mi cigarrillo,

Se consume mi vida

Y yo consumo vida.

Valga la redundancia

Y valga ella, para consumirme

Un poco más de lo que

Ya consumida estaba.

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

A MEDIA TARDE

 

 

         Fue Mara quien me llamó para contármelo. Ha pasado algo, me dijo con voz entrecortada. Había estado llorando, se le notaba en la voz, y posiblemente volvería a llorar, pensé, después de hablar conmigo o mientras me lo contase. Intuí que ciertamente la noticia debía de ser trágica, algo terrible, añadió Mara tras un breve silencio. No sé por qué en ese momento me vino a la cabeza Raúl, aunque se conocían no eran amigos, ni siquiera estrechos colaboradores, al menos es lo que pensábamos todos mientras Raúl trabajó en la empresa, claro que no serían los primeros en tener algo en secreto, una discreta relación, cosas más raras se han visto, pero para nosotros sólo coincidían en la oficina, como coincidíamos todos en algún momento, intercambiaban saludos, comentarios, a veces la veíamos sonreír, Raúl era un tipo afable, simpático, un tanto guasón en esa época, antes de que le cesaran y cuando todo parecía que le iba bien, luego cada uno de ellos seguía con sus tareas, nada indicaba al fin y al cabo que hubiese algo, yo no lo creo, y tampoco nos cebábamos con ellos, como cotilleábamos en ocasiones de otros romances pretendidamente reservados, pero cuando Mara me llamó hubo una intuición, algo que me llevó a pensar que aquello horrible que había ocurrido tenía que ver con Raúl. Lo había visto poco antes, me lo encontré por la calle y le noté decaído. Le habían echado del trabajo de malos modos y después de años de entrega absoluta. Todos estuvimos de acuerdo, lo de Raúl mostraba hasta qué punto la ingratitud dominaba las relaciones de la empresa con nosotros y, aun cuando éramos conscientes de que la nuestra, como cualquier otra empresa, no tenía corazón, esperábamos que las cosas transcurrieran de otro modo, aunque nadie dijo nada, ninguno comentó lo desagradable de aquel despido sin apenas explicaciones, un estúpido por tópico “es lo que hay” que produjo breves palabras de desagrado, pero en absoluto en tono de queja, a media voz, menos aún dirigidas al director, dominaba un dócil silencio que sólo se manifestaba en comentarios en los pasillos.

         Mara tardó un poco en comenzar a relatármelo, como si necesitara mi pregunta, qué pasó, o tal vez porque tuvo que aguantarse los sollozos. Me dijo que Raúl había entrado a media tarde en el despacho, ella no lo vio llegar, pero los compañeros que estaban en sus mesas y que lo vieron se sorprendieron un poco por lo inesperado de su visita, aunque la aparente calma de su rostro no despertó la menor sospecha de lo que estaba a punto de ocurrir. Saludó a los compañeros, algunos no lo habían vuelto a ver desde que dejó su puesto, mejor dicho, desde que lo despidieron, y aun cuando lo notaron serio, desde luego no era el mismo que antes, nada en él hacía barruntar algo extraño, me dijo Mara que le dijeron, parecía relajado, algo más delgado, comentó alguien, pero nada hizo presagiar la tragedia y sin duda, supusieron algunos, estaba allí por algo administrativo o burocrático, algún documento pendiente de firmar seguramente, a pesar de que había pasado su tiempo desde que se marchara, medio año más o menos. Se dirigió al despacho del director, al fondo, saludó a la secretaria y tal vez aquí fue el único momento en que él mostró una leve sonrisa, puede que misteriosa, quizá en el momento en que ella le dijo ella que no tenía cita con el director, que estaba ocupado, que no podía recibirle, y él respondió, al decir de alguien que estaba cerca, me advirtió Mara, dándole al relato sin quererlo un tono novelesco, que no le importaba lo que estuviese haciendo, que tenía que verlo y lo iba a ver, se dirigió a la puerta, la secretaria se quedó quieta un instante, sorprendida, no estaba preparada para gestos así, y sólo cuando ya Raúl sujetaba el pomo de la puerta y se paró unos segundos, como si se lo pensara o puede que tomara fuerza para el siguiente paso, la secretaria intentó llamar al director, avisarle de la inesperada visita.

         Estás allí, me preguntó Mara y con ello me estaba exigiendo una respuesta, unas palabras, tal vez una explicación que yo, a ciencia cierta, no podía darle. Escuché un breve y reprimido sollozo. Dónde estás, le pregunté. En la oficina todavía, contestó. Voy para allá. Colgué. Tardé unos minutos en reaccionar y salí de casa sin tener claro nada, aunque horrorizado por la sensación de que, sin entender el por qué, yo hubiera podido haber estado en el lugar de Raúl.

 

 

Juan A. Herrero Díez

 

 

PERRA VIDA

 

En estos momentos estoy

Que no voy ni para atrás

Ni para delante.

Voy a casa, la que fue

Mi casa donde nací

Y no me queda otra que

Volver a la casa que me

Ha dado vida. ¡Perra vida!

Toda la vida venerando

A la que fue mi familia

Y no me queda otra que

Venerar a la que es hoy

Mi familia. ¡Perra vida!

Hoy escuché el grito

De rabia de mi mujer

Y sentí el aliento frío

De mi adorable madre.

¡Perra vida de intereses!

¿Qué razón me queda

si yo mismo me contradigo?

Y, ¿Por qué me contradigo?

Por que no sé para que lado

Tirar, o si para la casa de mi

Madre, ya desentendida de mí,

Hasta caer en el defecto

De la cruel torpeza o la casa

De mi mujer que se atormenta

De forma cínica por amores

Baratos que no valen ni

La mirada de odio y rencor

Que puedas ofrecerles.

Yo sé lo que me pasa:

Me pasa que se juntan todas

Las verdades en una mentira,

Me pasa que el miedo, unido

A la esperanza y unida

A la malicia morbosa me hacen

Despertar de un sueño que

¡Perra vida! Toma y dale,

dale y saca, suma y sigue,

resta y busca, jode y jode.

Se me junta el hambre con

La gana de comerme el mundo.

Se me acaba la paciencia

Y no desespero ante mi duda.

Mi duda, mi gran duda.

Esa puta parada en una esquina

A la que se le cruza el dicho de:

¡Perra vida! ¡Perra vida!

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

 

ME DEJARON SOLO… ¿AMISTAD?

 

 

Recuerdo que hace tiempo

Me escupiste a la cara,

Comprendí muchas cosas.

La gente es tan malvada,

Que no conoce todavía

La libertad… que se jodan.

Yo si la conozco, por eso

Me cuesta tanto vivir sin ella.

Esa gente que va por ahí

Mirando, absorbiendo,

Alimentándose de las penas,

Los miedos y los fracasos

Son la mera imagen tosca

De la pobreza de espíritu,

Son la pobre virtud de los

Que no tienen alma buena,

Son los carcamales perfectos

Para quemar, para joder.

Tengo tanto odio en mi cuerpo

Que sudo estricnina, venenoso

Sendero fui a coger, yo, asqueroso

Inocentón del tres al quince. Vértigo.

Vertiginosos son los senderos

Que claman a las gentes primitivas.

Yo, alquimista de tentaciones

A contra luz he aprendido algo:

Todo me duele, me duele el odio,

El rencor y el miedo que tengo

Haya en el pensamiento, y que ya,

No encuentro la punta a los alfileres.

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

SONATA DE ESPERANZA

Dedicado a mis hijos: Brianda Lucia y Héctor Ernesto.

 

Por amor a mis hijos, a los niños y a la vida,

lancé al azar dentro de botellitas de viento,

las semillas de mis sueños: en metáforas y versos.

 

La vida me enseñó a enviarle cartas al destino

¡Jamás aprendí a dialogar, con el silencio de las paredes!

ni encontré soluciones, en las celdas de los laberintos invisibles.

Aprendí de lo esotérico, de la naturaleza, del amor;

digerí realidades azotando las calles como un azotamundo

y escuchando las anécdotas de los filósofos de la vida;

así ustedes se favorecerían vivenciando otras oportunidades.

Aprendieron a descubrir horizontes y a vivir con fogosidad la vida

conociendo países, culturas… amando y viviendo sin angustias

¡Gracias a la sombra amorosa y esfuerzos de su amada madre!

 

Nunca crean todo o que dicen los libros, ni la historia.

Los medios de comunicación siempre han sido los pregoneros,

de ese lado oscuro que poco se conoce o divulga de la vida.

Algunos mienten, cual vulgares murtes que deshonran la palabra

¡Cada uno de ustedes, tiene que escribir su propia historia!

 

Jamás pierdan la oportunidad de aprender de los azotavida,

que embistieron con sueños: huracanes y tempestades;

de la ciencia diestra de quienes araron la vida con sus manos;

en una plática, un adulto mayor por humilde que sea,

les legará su sabiduría y experiencias… en ¡historias fantásticas!

y les permitirá prevenir: el cometer los mismos errores.

 

2

 

El poeta canta la inspiración de las musas, de sus ninfas;

rimando y midiendo los versos tramados por los suspiros

del corazón y del alma, que destilan y condensan la savia

o la esencia de la vida, en cántaros de la gaya ciencia.

 

Hay que hablarle al hombre y comunicarse con la multitud;

que la fantasía mágica de las palabras, nos haga uno a todos;

¡Que la vida deje de ser: ese mar de mierda! ¡infernal pudridero!

del que nos habló ex monseñor Guzmán, Eutiquio o sus abuelos.

Disfruten del placer de pensar, hablar o actuar,

jugando con las contingencias del azar

y derrotando los absurdos del destino,

hasta izar sus propias banderas sobre el Everest de sus sueños.

Comprométanse en dejar el mundo un poco mejor del heredado;

nunca duden en hacer o apoyar siempre: ¡algo por la vida!

 

Sueñen mirando la luna, las estrellas y fíjense metas ambiciosas; siempre encontrarán  sosiego y razones difíciles en la existencia

¿Serán el cielo y el infierno, simples conceptos o espejismos,

para que el hombre soporte la vida y no se bestialice?

 

No crean en la verdad absoluta de las palabras;

pueden ser mentiras bien dichas o repetidas mil veces,

hasta que terminan transformadas en verdades o en historia.

Aprendan a escuchar y a conocer las dos caras de todo;

Lo indivisible es déspotamente relativo: como el bien y el mal.

Tienen que aprender a elegir y tomar siempre lo bueno;

quitando la no esencia de las insignificantes opiniones,

de vivencias equivocadas del mal o del error;

nada bueno se puede cimentar sobre la injusticia,

así la verdad veces desengañe como ilusiones quimeras.

Nunca dejen de escuchar al infalible corazón, al alma de su madre, el consejo su padre, a los recuerdos de sus abuelos…

¡Nunca olviden las palabras visionarias del tío Guillermo!

 

Aprendan a hablar, pero si nadie les escucha: ¡Griten!

Hasta que aprendan a oír los sordos y a hablar los mudos

¡Entonces esos hombres serán libertos y aprenderán a volar!

 

3

 

Deben acostumbrarse al brillo natural de la luz,

a vivir intensamente los momentos de sus existencias;

lo simple es hermoso y lo leve, les enseñará a pensar en grande.

Una marquilla consumista, muchas veces alucina a la estupidez

¡Nunca permitan que la ambición les confunda o enceguezca,

más en una paradójica Babel, como en la que vivimos!

Todo encierra su propia verdad, una razón y un sentido lógico;

Nada se da o es porque sí, sin razón o acción sin consecuencia,

así creamos que brota enigmáticamente del sueño de un destino.

 

Los sentidos les permitirá apreciar la piel de la vida

y esos maravillosos milagros que desvirtúan al ateísmo,

así confundamos a veces al amor, con el Sol o las montañas.

Los grandes logros están hechos de invaluables pequeñeces;

un poco más puede ser demasiado y algunos excesos,

les pueden echar a perder sus sueños, al igual que las carencias

¡Solo los verdaderos valores, les conducirán al éxito!

 

Día a día, la tierra pierde más el verde esperanza;

la sonrisa y la alegría desaparecen con el desencanto;

el grito revolucionario y libertario, resuena cual utopía.

Los principios y la moral, deben ser su rosa de los vientos.

El destino exitoso no puede depender de la oferta y demanda

de vicios o negocios, que prostituyen como el peor cáncer.

Nada ni nadie atenta más contra la salud de las instituciones,

que el carcoma que las corroe, cuando crece dentro de ellas.

Las sociedades se marginan del desarrollo emprendedor,

cuando se burocratizan y dejan de ser proactivos sus ciudadanos

 

Las hojas caídas no solo significan otoño,

también puede ser un árbol caído.

Nunca crean en todo lo que no han visto;

tienen que aprender a ver siempre más allá, con sus corazones.

La verdadera historia debe ser la raíz y el principio,

de una memoria que jamás se debe borrar o ignorar;

La tradición es la antología de la vida, su disco duro;

la experiencia y el aprendizaje, promedian e imponen una cultura

Recuerden: Las grandes innovaciones han nacido casi por azar.

 

4

 

No dejen pasar las ocasiones de fisgonear la vida con intensidad,

ni teman tomar decisiones, ni pierdan el tiempo en rezos;

Dios no vende lotes en el cielo por diezmos o indulgencias;

ustedes son pequeños Dioses y pueden ser creadores;

sus destinos dependen: de sus manos y de sus corazones.

Tienen que creer siempre más, en lo que no ven ni verán;

La paz del espíritu les da la credibilidad y confianza necesaria;

aprendan a sentir la expresión profunda de sus sentimientos;

el fanatismo enceguece y camufla los abismos con su ignorancia.

 

La verdad se aleja cada vez más de las Iglesias;

Jamás Dios predicó con recados, que el hombre puso en su boca;

El hombre nunca alcanzará a hablar o a pensar como él.

¿Siempre existirán malditos engendrados, cual errores de Dios!

Alimañas que afrentan el buen nombre de familias y del país.

 

Tienen que aprender a hacer compatibles: la carne y los rezos;

es absurdo que un clérigo tuviera que aprender

a empuñar y disparar una metralla contra prójimos

o que un exmonseñor se tuviera que quitar la sotana,

por enseñarnos y poder predicar: que primero esta el hombre

y que el relativismo de la verdad, nace de un misterio.

Con limosnas nunca se solucionarán los problemas sociales,

así crean que invierten en la cuota inicial de un lote en el cielo.

Aprendan a arar, a pescar, a cazar con sus propias manos;

no existe felicidad más grande que enseñar y ayudar al prójimo.

 

5         

¡Nacer es el mayor y más hermoso milagro de la vida!

Nada es más grande: que el crear luz y sueños de la savia

Un hijo fruto de su sangre, siempre será: ¡hermosa perla!

¡Germen de sus ilusiones y vino de sus estirpes!

Para asombrar la vida, ¡han nacido con estrella!

¿Para qué azorarla, en vez de maravillarla?

Debemos construir el mañana, a partir de ahoras;

así tengan que excavar hasta las raíces, la tierra;

cimentar más profundo de lo imaginado para soportar:

los pesos de las estructuras de sus existencias.

 

La vida como las ideas o la naturaleza,

reverdece donde late la esperanza y un mañana;

aparece en el mundo cual manantial fuente de vida,

para saciar sedientos, desesperados o perdedores.

La carne que conforma sus cuerpos, les enseñará y exigirá:

¡El disfrute de los paraísos y maravillas de la vida!

Hay tanto para extasiarse en ella,

que no vale la pena reducirla a quimeras

o dejar de vivirla con intensidad, por creer en otras vidas.

 

Aprendan a desnudarse para sumergirse en sus sueños;

tomen siempre un nuevo aire para soportar la vida,

sin ahogarse, claudicar o reventarse antes de tiempo.

La existencia: ¡siempre será un breve sueño!

No malgasten el tiempo, intentando descifrar: el bien o el mal;

la vida, el amor, la muerte o la felicidad;

ni aquellos absurdos misterios que nacieron

del cuestionamiento o especulaciones del hombre.

El nombre ni la razón, no importan, si todo es lo que es;

la vida encierra intrínsicamente, siempre la verdad;

una lógica natural e infalible, ajustada a leyes naturales.

 

Tienen que explorar y conocer el mundo de las sombras,

para aprender a comprender, apreciar y amar la existencia.

Jamás es tarde para educarse, reconocer y besar la vida;

¡a suspirar con el aroma de las esperanzas vivas!

Todo en la coexistencia, tiene su momento preciso;

ese ahora o nunca, que decidirá en un segundo: ¡sus destinos!

 

Es difícil aprender a vivir, devorándose una biblioteca;

así como nadie ama más la vida, que quién la esta perdiendo.

Tienen que vivenciar y disfrutar del espíritu de las aventuras;

Las grandes satisfacciones, siempre conllevan sus riesgos;

permítanle a otros acercarse a sus mundos

y conocer las respuestas de sus almas;

los deseos o voluntades de sus cuerpos, de sus instintos;

nunca olviden que todos somos un todo: como cuerpo y espíritu.

 

Aprendan a fluir como un afluente, buscando siempre su mar.

Si desean ser océano: ¡tienen que dejar de pensar como río!

quizás tengan que ser creatura, cualquier cosa o flor,

antes de ser llegar a ser: ¡un inmenso cardumen de sueños!

No permitan que la zozobra, se devore la música de sus días;

nunca se enamoren solo de la carne, de la piel o del sexo;

para ser más que vulgares chacales o depredadores carniceros.

 

6

 

Sin amor todos somos cadáveres o nos hacemos asesinos.

Si la razón más profunda de la vida: es el amor,

no es quimérico engalanarla ni romper la soledad

con una amante entusiasta y apasionada como el fuego.

Nunca estarán a salvo de las tentaciones circunstanciales

¡Los sentimientos siempre serán imprevisibles!

Apasionados como desiertos ardientes o hembras en llamas

Recuerden: Un orgasmo es la cópula de la vida con su esencia.

 

El amor como la verdad, tiene que ser cristalino

más no absorbente, fresco y abundante

como bebedero de oasis o una ultima esperanza.

Jamás se enamoren en exceso, hasta perder la cabeza;

el que se enceguece por amor: ¡se idiotiza!

Aprender a enamorarse con la magia demencial

de un orgasmo: ¡es tocar las estrellas con el corazón!

 

El placer debe recorrerles como sensaciones eyaculadoras;

ábranse sin enmendar las puertas del imperio de sus sentidos;

descifren valores para traducir los conceptos: Bueno y malo,

en función del engrandecimiento, brillo y pasos de sus vidas. Háganse sentir como sus grandes amores y antorchas;

mojones para no encallar y llegar a salvo, sin naufragar.

Regálense siempre felicidades, a cambio de nada;

crezcan a la luz del Sol y no a la sombra de sus parejas;

Enriquezcan sus vidas con todo aquello que han añorado

¡Llénenlas de felicidad con magia e invenciones creativas!

 

Aprendan a tocar y reconocer la belleza natural del cuerpo;

a sentir la piel y vivir el deseo sin enmendaduras.

Enciendan con besos sus ilusiones y calienten con caricias,

sus corazones y sus cuerpos, en la soledad o en el invierno.

Embriáguense con el hechizo de los besuqueos amorosos;

ensueñen sus pasiones y déjense arrullar por los sueños.

 

Solo sintiendo los latidos de sus corazones,

conocerán las intensidades con las que se puede sentir la vida

Permítanse tocarse en silencio, descúbranse;

cierren los ojos, sueñen, resistan hasta donde más puedan;

tienen que regalarse: ¡todo lo que llevan, atrapado dentro!

Tienen que quedar siempre: ¡Viendo lunas cuarto menguante!

El día que se diga: Estoy cansado o me duele la cabeza,

empiecen a preocuparse, porque un o una amante:

No conoce el cansancio y ¡jamás le duele la cabeza!

 

Aprender a vivir enamorado, es mágico como un viaje cósmico

¡Fascinante como topar una rosa, en una desértica estrella!

Nada pierde más al hombre, que la indiferencia de un amor;

les puede herir hasta arruinar sus vidas,

si no aprenden a reconocer, lo ridículo que existe en él.

Que no muera nadie más de mal de amor

¡que nadie vuelva a morir con el corazón destrozado!

Nunca arruinen la vida de un ser humano,

por vivir egoístamente: ¡una fugaz ilusión cometa!

 

7

 

Siéntanse como el futuro y esperanza de un mañana,

de una nueva sociedad, de un nuevo mundo;

los perdedores piensan y actúan, buscando su fracaso.

Ustedes nacieron con la estrella de los triunfadores;

de quienes saborearán el éxito como una costumbre;

El conformismo arrastra con sus gemidos a la perdición;

deben aprender a vestir, ser, pensar y actuar

con espíritu triunfador: sin dejar de ser ustedes mismos

¡Nunca venderán sus almas a ningún precio, al demonio!

 

Todos somos tan intrascendentales e insignificantes a veces,

que nos desencanta la poca importancia de los importantes.

Ningún hombre puede andar sin dejar de tocar la tierra,

pero se puede llegar a ser más: que un temeroso o mediocre.

Mírense en todos los espejos y a todos siéntanlos en ustedes,

nadie es más ni menos que otros;

cada uno desarrolla un mundo, con su visión y proyección;

el destino no pende de la sino o de un Dios titiritero;

¡solo de esos permanentes exitosos, que se deben crear!

 

Nunca opinen ni hablen mal del ausente;

solo los mediocres denigran de los hombres con valores.

Siempre hay que ver el todo y nunca una sola parte

¡Lo trivial siempre será indiferente, para el verdadero hombre!

Jamás dejen de pensar, de soñar, de fijarse metas ambiciosas;

cuestiónense permanentemente en busca de la verdad;

Nunca nieguen o ignoren sus errores, aprendan de ellos;

solo serán grandes, aprendiendo a correr riesgos calculados.

 

Sé que pueden ser Sol y aurora;

esperanza y mañana del mañana.

Néctar para las nuevas generaciones,

limpiando siempre los peligros de sus caminos

Aprender a escuchar, es comprender y amar al prójimo;

sentir su piel, es compartir sus sentimientos.

La cópula es la comunión del alma con el espíritu de la vida;

enloquezcan sus sentidos, acariciando la piel del alma

Pueden engendrar al nuevo hombre,

raíz cimiente de un mañana con esperanza,

con enseñanzas  y un nuevo ejemplo.

La indiferencia, el silencio, los excesos de libertad,

no pueden seguir perdiendo a nuestros jóvenes.

 

Tenemos que volver la mirada hacia el campo.

Las máquinas deshumanizan y mecanizan al hombre;

La electrónica y la informática lo robotizan, lo cosifican,

como si fuésemos engendros ¡unidades de consumo!

Desalmados murtes que venden la dignidad, por una bicoca.

 

Disfruten las ideas que acarician sus desnudeces,

como los arrumacos de la vida que son el aire y el agua.

Ninguna careta les hará Arlequines

ni les preemitirá pasar desapercibidos;

siéntanse orgullosos de poder andar siempre

con la frente bien en alto, sin la vergüenza del mediocre;

Desconfíen de quién no sepa estrechar la mano,

falsee la voz o evite mirar a los ojos como los murtes.

 

Respeten siempre al hombre y a la mujer;

a la rata y a la pulga, así como al caballo,

al perro, al pájaro, al águila y hasta los insectos

¡Toda la obra de la naturaleza: tiene derecho a la vida!

Dios no puede negar su obra ni sus errores,

así parezca que engendro ebrio: a la vida;

el error y el mal son pruebas de la libertad del hombre

y de su compromiso, con el reescribir su destino.

Todos  los mal nacidos, son frutos de la pasión estiércolera

¡Hay que aprender a perdonar, así no todo se pueda olvidar!

 

Piensen siempre como los más grandes y exitosos;

siéntanse como algunas de las personas más bellas.

Nada ni nadie es más grande que uno, ni nos pueden pisotear

La cima siempre estará más próxima, de lo que se cree;

no existen imposibles, sino pesimistas o invidentes,

porque las oportunidades están esparcidas por el mundo.

 

8

 

Jamás hieran a nadie con palabras o con hechos;

Nadie pelea por pelear y menos para perder

¿Por qué fomentar y engendrar el odio?

Las heridas que se ulceran, jamás sanan

Hay alimañas humanas que solo aprenden,

a base de castigo como animales o bestias.

 

Hay ideas que conquistaron más, siendo simples palabras;

que muchos que empuñaron las armas con rencor y amargura

¿Cómo se puede volver a verle el rostro a un hijo,

al llevarlo al reclutamiento, para vivir la infernal guerra?

Solo nacieron para perder los guerreros,

que lucharon sin ideales altruistas o por causas innobles;

¡las guerras son a muerte y dejan amargos imborrables!

 

¡Solo las personas grandes se inmortalizan!

los otros mueren como simples cenizas en los cementerios

El verdadero hombre sempiterno ¡Jamás será finito!

sus ideas y sus obras: siempre serán simiente y sana semilla.

Solo morirán los mediocres en la memoria del tiempo;

los que transitaron raptando o de incógnitos por la vida;

los que nunca aprendieron a convivir como seres socializados

con la brisa, el río, las noches, la naturaleza o las estrellas.

 

La vergüenza solo debe acobardar a los medianejos;

a los maricas o a los que no saben hacer honor de las deudas;

Los que deben algo, presienten pasos y la sombra de Busiraco

¡El terror los acechará en todas las esquinas y en los rincones!

Es malo tener que aprender de la muerte talionera,

ahora que aprendimos a convivir con ella;

ya ni nos asusta, así no se pueda camuflar impune con la vida;

acechará en callejones sin salida o en pabellones de la muerte.

 

La muerte tiene que enseñarles a pensar, en el amor;

En él se ilustrarán sobre el placer de las pequeñas muertes;

el por qué las amantes resucitan: ¡con sonrisa de primavera!

La naturaleza desboca con odio toda su energía

para castigar la soberbia y los abusos del hombre;

solo la modestia y la moderación les permitirá,

disfrutar de ensueños y evitar el vivir tragedias apocalípticas.

 

La guerra sembró de muerte y desesperanza la tierra,

como la erupción del volcán, el terremoto o el huracán,

¡Asesinos que pasan chillando histéricos como parcas locas!

Luchar es peligroso, tanto como pensar;

Puedes no hacerlo y seguir tu camino,

pero los inmortales jamás rehuyeron al compromiso,

ni se escondieron y se conformaron con vivir el momento,

atrincherados tras noticieros o investigaciones periodísticas.

 

Voy a abrir de par en par las compuertas

de la ventana acantilera de los suicidas;

Para que fluya la vida como el viento por las venas.

Unos nacen cuando mueren y la mayoría nacen muertos.

La brisa de las ideas, refresca como la caricia de un beso.

¡Nacieron para jamás morir, si son semillas vivas de vida!

 

Loca y desnuda noche:

¡Abrázame fuerte, noche de senos desnudos!

Abrázame fuerte:

Noche de luceros y quasar de grandes estrellas.

Que crezca el amor por la vida

en los pechos y en todos los corazones

No hay que malgastar el tiempo,

viviendo lo que muchos llaman vida.

Aprendan  a ser siempre esencia de la verdad,

pero nunca pretendan saber más que demasiado;

muchos aprendieron  a ser malos, ignorados o maldecidos,

en lugar de ser buscados, admirados o abanderados.

 

 

Con todo mi aprecio y humanista amor

 

Héctor “El Perro Vagabundo” Cediel

hcediel@yahoo.com

 

 

LEVÁNTATE Y ANDA

 

 

LÁZARO, levántate y anda, despierta

 

que el mundo está esperando para darte

 

la savia del Amor donde saciarte,

 

los labios de una boca siempre abierta.

 

 

Lázaro, levántate y anda, despierta

 

que el sueño de soñar quiere entregarte

 

la llave de ese Amor que por amarte

 

de par en par te abre todas las puertas.

 

 

Aquí te espera el miedo, la razón,

 

las drogas, la rutina, el aguacero,

 

los besos sin Amor, la sal, las dietas.

 

 

Aquí te espera el crimen, la oración,

 

el llanto, la pasión de invernadero,

 

la Vida que acabó con los poetas.

 

 

 

AMADO STORNI (Jaime Fernández)

 

 

 

 

JUVENTUD

 

 

A lo estéril se vence floreciendo,

 

a la envidia se vence prosperando,

 

a la Muerte se vence conquistando

 

la Vida cada vez que estés muriendo.

 

 

A los sueños se vence despertando,

 

al orgullo se vence sometiendo,

 

al desamor se vence descubriendo

 

que es Amor lo que siempre estás buscando.

 

 

Luchar lo imposible ahora que podéis

 

porque ser joven empuja a la lucha

 

y la lucha siempre empuja a vivir.

 

 

Y aunque os critiquen no os desaniméis.

 

Es mucho más sordo aquel que no escucha

 

que el infeliz que nunca pudo oir.

 

 

AMADO STORNI (Jaime Fernández)

 

 

 

NOSTALGIA

 

 

COMPAÑEROS de juerga y diversión

 

del placer y el Amor más engañoso

 

fuisteis para el alma lo más hermoso

 

y un cáncer para el pobre corazón.

 

 

Deslumbrado por las luces de neón

 

que dieron Vida al yo más caprichoso

 

hoy sueño con volver a ser dichoso,

 

hoy sueño con volver a la razón.

 

 

Nostalgia de los años, la hermosura

 

se me ha ido apolillando en los reversos

 

de la Vida. Y los sueños, más discretos,

 

 

no paran de buscar en la basura

 

las estrofas sobrantes de mis versos.

 

¡Qué mal riman el hambre y los sonetos!

 

 

AMADO STORNI (Jaime Fernández)

 

 

 

UN CORAZON

 

 

FAMÉLICO de besos, mendigo de ilusiones,

 

inválido, dormido, fugaz y aventurero,

 

intrépido, distante, misógino, sincero,

 

culpable de sangrarme la Vida a borbotones.

 

 

Deudor de mis sentidos, testigo de ficciones,

 

soberbio, distraído, vulgar y cazallero,

 

noctámbulo, confuso, disléxico, embustero,

 

bulímico, sarcástico, prozac de mis pasiones.

 

 

Indómito de sueños, irónico, indeciso,

 

la esencia de mis besos, daltónico, aburrido,

 

la huella de mis pasos, esclavo de Cupido.

 

 

Quien bebe de mi sangre sin yo darle permiso,

 

guardián en sus latidos de mi dolor la llave.

 

Esto es un corazón. Quien lo tiene bien lo sabe.

 

 

AMADO STORNI (Jaime Fernández)

 

DAME

 

 

DAME el dolor, la flor que se marchita,

 

el vaso que de Amor nunca se llena,

 

el sol y la luna, el mar y la arena,

 

la Vida que se muere y resucita.

 

 

Dame la Libertad que hemos perdido,

 

el adiós que en tus labios se atraganta,

 

la voz que desafina en mi garganta,

 

la semilla que brota del olvido.

 

 

Dame un corazón tan necesitado

 

de ilusión como lo está el mío. Dame

 

un porqué, un pudo ser, un todavía.

 

 

Dame ese latido que aletargado

 

no sepa que me llama cuando llame,

 

dame un beso y te haré una poesía.

 

 

AMADO STORNI (Jaime Fernández)

 

 

PADRE QUE ENSEÑAS

 

¡Padre! ¡Padre! ¡Padre!

Yo no quiero saber dividir

Ni tampoco multiplicar

Ni sumar ni restar

Yo quiero unir palabras

Que se llevan mal unas

Con otras

Y eso nada más quiero

Unir palabras

Unas feas y otras malas

Y quiero unirlas para hacer

Frases con ellas

Y no para contarlas

Y al unir palabras

Uniré al cielo

en el horizonte lejano

con la mar helada.

A mi lado hay un poeta

Y delante otro más

Y detrás otros más

Y si yo muero habrá más

Poetas que mueran por unir,

Por unir palabras.

En un mundo de números

Quebrados

Que sentencian un límite.

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz