35º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

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35º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXXIX desde inicios/03-05-2013

 

 

EDITORIAL LXXIX

José Luís Sampedro y José Manuel Caballero Bonald

Hubo en el Renacimiento un modelo de intelectual que no sólo tenía por ocupación e interés el ejercicio de las letras, sino que se ocupaba también de otros asuntos, a veces más mundanos, y poseía además una actitud ante la vida proclive a la curiosidad, a la preocupación, al compromiso diríamos hoy –sin que el compromiso suponga la defensa de un cuerpo fijo y cerrado de ideas-, y también a la sensibilidad. Ha habido también algunos autores cuya dedicación a la literatura pudo ser hasta cierto punto marginal, no era su actividad principal, sin que por ello mengue la calidad de su obra. Hoy tal vez los llamaríamos, aunque no sea exactamente lo mismo, “escritores de domingo”, en el sentido que dio a esta expresión el profesor Alonso Zamora Vicente, nada que ver con el tono peyorativo que con frecuencia se da a esa expresión.  No se trata en todo caso de dos modelos opuestos entre sí.

José Luís Sampedro tal vez quepa en las dos definiciones. Economista de formación, trabajó durante mucho tiempo en instituciones económicas y fue un fino analista en ese ámbito, lo que le llevó no sólo a analizar las relaciones monetarias y financieras, sino también a intentar entender las sociedades que muchas veces la economía ha moldeado con excesivo celo y, al estudiar las sociedades, intentó a su vez entender a las personas que las componen. Eso es lo que le convirtió en alguien cercano a esas figuras renacentistas incapaces de limitarse a un solo ámbito, con una curiosidad inmensa y una sed por ir al fondo de los hombres y las mujeres, porque a todas luces el ser humano estaba en el centro de su reflexión. Gracias a esa actitud abierta y curiosa, él mismo evolucionó como persona, no fue el único caso entre quienes vivieron con intensidad los años centrales del siglo XX que tuvieran esa capacidad de evolucionar ellos mismos, lo que desembocó en un gran humanismo, en todos los sentidos que caben en este término.

Nacido en 1917, se hizo conocido como escritor a partir de los años ochenta, aunque comenzó a publicar a mediados del siglo pasado. Publicó poco por entonces, es cierto, aunque muchas de las narraciones que escribió en esa época las sacaría a la luz mucho después. Se sabe que reunía muchos de sus escritos en carpetas que rotulaba como «palotes». Su escritura fue ganando en sensibilidad y profundidad, que era algo que caracterizaba su literatura, como muestra en una de sus novelas más conocidas, La Sonrisa Etrusca. Sin duda, si leyéramos su obra desde un punto de visto cronológico, nos daríamos cuenta que el individuo iba ganando más y más importancia en su pensamiento, sin que por ello perdiera, más al contrario, su sentido social, la relación de la persona con todo lo que le rodea, otras personas, objetos y circunstancias.

Otra de las características de su carácter humanista ha sido su intervención en muchos debates que afectaban a la sociedad entera, pero intervino no convirtiendo su narrativa en arma arrojadiza o panfletaria, sino como pensador, como ser que reflexiona y plantea cuestiones y formula preguntas, y ello por eso mismo que venimos diciendo, porque sentía una enorme preocupación por todo y ese todo estaba al servicio de los individuos que componen la sociedad.

José Luis Sampedro ha muerto este mes de Abril. Lo queremos recordar en estas páginas no sólo porque estuviéramos en gran medida de acuerdo con sus planteamientos, incluso si no lo estuviéramos tendríamos que reconocer su sinceridad y su profundo humanismo. Como siempre, el mejor homenaje es leerle. Pero tampoco sobra que mostremos por él toda nuestra admiración y simpatía.

***

En Nevando en la Guinea no solo lamentamos la muerte, también celebramos la vida. Hace unas semanas, entre la polémica política y la baja estima hacia la familia real, le han otorgado a José Manuel Caballero Bonald el institucionalizado premio Cervantes. Es importante decir que Caballero Bonald no es solamente un poeta, buen poeta por cierto, es un magnífico novelista, ensayista e incluso articulista de algún diario. Pese a que el galardón otorgado no ha tenido ningún atisbo de reivindicación en su discurso de rigor, Caballero Bonald es un poeta elocuente, un novelista interesante que difiere de escritores del género en prosa lineales, artificiosos, e insustanciales, también es un gran intelectual que muchas veces ha hecho declaraciones ácidas y muy satíricas e irónicas, cabe decir que nunca sin perder su compromiso político y siempre con una visión objetiva de la situación que nos gobierna a todos. Desde aquí queremos hacer este breve homenaje hacia este otro escritor, y decimos escritor en toda regla perteneciente a la generación de la segunda mitad del siglo veinte, escritor que todavía tiene algo que decir en este siglo, siglo que está cambiando la forma en que se lee y la manera de expresarse.

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PERDONEN LAS MOLESTIAS

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

PADRAZOS DANDO ABRAZOS

Volvéis del doctor de cabecera

empapelados de cansancio,

por que a vuestra hija

anginas le han diagnosticado,

vuestro cansancio

se vuelve retardo y letargo,

pues tenéis que comprar

esas caras medicinas

para que vuestra hija

(en paréntesis amargo)

reduzca el simulacro

de suplantar a sus toxinas

pues siempre sufre de algo

 para luego remediarlo,

en el coche vais los tres,

con vuestra pequeña tortura china,

vosotros sois suela que camina

 vuestro yo extenuado,

aparcáis el coche en una esquina,

 de ese, vuestro antiguo barrio,

hoy tuvisteis suerte,

siempre os toca caminar algo,

la vida os hace purpurina y pegatina,

hipocondría arrancada

de un programa de la radio,

parecéis un relicario

de vuestra propia luz con vitamina,

luego los nietos lloran

por ese parque de extrarradio,

vosotros por si acaso se lo dais

como aquel que da un abrazo,

remedio mejor que cualquier aspirina,

o algún sustitutivo que te mengüe

 algún grado, un grado,

nada más, o nada menos, que un grado

de agotada y exhausta rutina,

parecéis remediarlo,

padres de todas las cosas sois,

muy ocupados,

os convertís en nitroglicerina,

estalláis sin con nadie conversarlo,

os buscáis entre pamplinas,

 os entregáis

y os inclináis a la obediencia

generosos y obligados,

vuestra velocidad se os adivina

 de repente y sin mirarlo,

no sois solo un padre y una madre,

 sois El Verdadero Milagro,

que sin segregar apenas endorfinas

os apartáis

de la sed que da el bocado,

paraíso de sofá y ebrios de gasolina,

dulces mandarinas y buen calzado,

sueños que se fugan patizambos

por que la vecina os alucina,

os comparáis con derrotas de telediario.

Vuestra realidad de cafeína

os recomienda tomar la vida

 en descafeinado.

***

PADRES DE LA CALLE

 

Ella sola ha tenido un solo bebé

que le hizo un notas llamado José

y la madre de ella ni lo sabe,

al parecer la cosa parece grave,

pues en la droga los dos

patean latas por la calle,

José le da púa, le da coz,

es burro que no monta nadie

tomando su mazacote de arroz,

le hace el avión el miserable,

le da al basuco y todo le vale,

gramos de duda sin Dios,

dos y medio viviendo en un parque,

lo lava con la mano su madre,

el agua está fría, el frío es dolor,

suelta el agua que le vela

como queriendo calor del sol,

reproches como de telenovela,

pelean interpretando, dos niños son,

a ella en la calle el frío la pela,

él en su hombría no es culpable,

la culpa es toda de ella,

pues ella es mujer, ella la madre,

sin techo que los proteja,

el bebé pasa frío, y ellos hambre,

José en la droga se deja

la treta, la trepa, el equipaje,

ella aborrece a su pareja

y a veces llora lágrimas de sangre,

él llama bruja a su compañera,

ella parece hacer magia verdadera

en el fingir de poco importarle.

 

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La muerte del abuelo

 

         El abuelo murió la semana pasada. No por esperado pude evitar, al decírmelo mi madre, una punzada de dolor. Durante días esperábamos el desenlace fatal, aunque inevitable. Mi madre me telefoneó temprano.

O avô morreu.

Le dije que iba de inmediato. En diez minutos llegaría a la casa familiar. Salí de mi edificio y al ver la luz primaveral de Lisboa recordé que a mi abuelo le gustaba sobre todo ese tono radiante del aire que poseía la ciudad entera y que le apasionaba durante todo el año, pero sobre todo en primavera, cuando el brillo alcanzaba un tono especial y parecía abrazar todo lo que se encontraba, las casas y las calles, los árboles y las farolas, a los paseantes de la, él mismo decía, mejor ciudad del mundo y sobre todo el agua del Tajo, que parecía alumbrar todavía más la atmósfera y todo lo que le rodeaba, como si el río se transformara a su paso por Lisboa en un espejo.

Aitatxi –murmuré y los ojos se me llenaron de lágrimas.

Recordé que en Mayo iba a cumplir los cien años, nada menos. Bromeaba con ello. Unos días atrás, cuando aún mantenía la conciencia y no estaba tan aquejado por su enfermedad y por el cansancio, al notar nuestra poco disimulada tristeza por lo que iba a ocurrir, nos regañó con socarronería.

−¿Qué queréis, aguantarme mil años? Acabo de hacerme viejo, ya está. No hay más que hablar y no me pongáis esas caras de pena, que quiero morirme con algo de alegría.

De hecho, pensé, esa había sido siempre su actitud ante la vida, una socarrona regañina que no impedía ocultar, por otro lado, la necesidad de mantener la alegría y el buen humor, incluso en las peores épocas de la existencia, que la realidad, nos repetía con frecuencia, no le iba a amargar los buenos momentos.

Intenté imaginar de nuevo cómo habría sido su vida antes de que yo naciera. Una y mil veces había contemplado las fotos, no muchas, que se habían reunido en casa y una y mil veces había escuchado sin cansarme nunca anécdotas e historias, muchas de ellas contadas directamente por él.

Pero en ese instante, mientras avanzaba por las calles hacia su casa para verle por última vez, no pude concentrarme en ninguna anécdota o todas pasaban por mi cabeza al mismo tiempo. Vi a Afonso que al verme a punto de cruzar por delante de su café salió para interesarse por el abuelo.

O avô morreu –me adelanté a su interés más que evidente y sincero, lo sabía, al detenerme frente a él-, esta manhã.

La pena se dibujó en su cara, siempre tan expresiva. Mi abuelo frecuentó el café de Afonso desde que llegó a Lisboa hacía setenta años, con poco más de veinte años. De hecho, decía siempre que el padre de Afonso, António, había sido el primer conocido y amigo que tuvo en la ciudad, y su local el primer comercio en el que estuvo nada más bajarse del tren y cuando ni siquiera había ido al hostal donde se alojaría para comenzar a buscarse casa y la vida.

No hablaba una palabra de portugués, pero contaba que mantuvo en aquel primer instante en Portugal una intensa conversación con el dueño del café y que éste, al saber las intenciones de aquel navarro un tanto excéntrico de quedarse en Lisboa, le dijo todo lo que era imprescindible para vivir en ella.

Desde entonces acudía al local todas las mañanas, a veces también antes de comer, para tomarse un vino y seguir charlando con António, con quien mantuvo, creo, una única conversación ininterrumpida aunque escalonada, hasta la muerte de António, tras cincuentas años de amistad.

Muchas veces, de niño, yo les acompañaba los sábados y les escuchaba hablar, comentar los acontecimientos políticos que tanto les interesaba a ambos, y aunque se mantenían con más o menos convicción en la defensa de sus respectivas posiciones, se respetaron siempre y fueron buenos amigos. Mi abuelo era defensor del carlismo, que fue lo que le hizo salir de la España republicana y no volver tras la guerra porque no veía claro desde el principio el régimen de Franco de quien acabó directamente echando pestes, sobre todo al dar a los isabelinos el trono, y António era un comunista nada doctrinario.

Afonso me mostró todo su pesar. Me constaba su apreció y recordé que muchas veces se quedaba absorto junto a mí cuando el abuelo nos contaba historias de su Navarra natal, de las guerras carlistas y de seres mitológicos que habitaban los bosques del país. Yo ya estaba acostumbrado, pero Afonso ponía los ojos como platos cuando el abuelo soltaba parrafadas enteras en vasco, que yo apenas entendía por habérselas escuchado cientos de veces y haberme enseñado palabras y frases en aquel idioma, pero que a Afonso fascinaba por la sonoridad de la lengua y por el misterio que desprendía. Supe que años más tarde mi abuelo había actuado de consejero de Afonso para resolver sus cuitas y las angustias producto de la vida, como las llamaba él, y que también medió entre padre e hijo al brotar las naturales diferencias generacionales. Qué menos hacia sus amigos del alma.

Prometí a Afonso que le diría la hora del entierro y seguí mi camino no sin antes contemplar desde aquel rincón el Tajo, que se veía a cierta distancia. Allí, me contó mi abuelo, se quedaba siempre quieto y abstraído.

−Aquí me enamoré de Lisboa y de tu abuela –me confesó un día.

Era una mañana de otoño. Unas nubes grises y amenazantes comenzaban a cubrir el cielo lisboeta. A él también le gustaba el otoño en la ciudad porque los colores y la luz se intensificaban todavía más. Tras salir del café de António, ascendió la cuesta hacia su casa y, como era costumbre, se quedó concentrado ante las vistas. En ese instante salió una muchacha de una tienda y, al decir del abuelo, pudo más la belleza en el rostro de ella que la belleza del Tajo y de Lisboa. El resto fue un proceso de seducción que, sospeché siempre, para el abuelo, imbuido de un repentino sentimiento poético, debió de resultar fácil, lo complicado vino después, al intentar convencer a la familia de la seriedad de aquel insólito español. Sin embargo, consiguió su empeño y se casó con la muchacha. Al fin y al cabo, soltaba socarrón, él no era castellano y no se aplicaba en él lo de ni buenos vientos ni buenos casamientos.

Seguí mi camino rememorando las largas comidas de domingo en la casa de los abuelos. Le gustaba la comida portuguesa, que menos, pero algunos domingos, imbuido por la nostalgia de su tierra, se arremangaba y, sin dejar a nadie que entrara en la cocina, se encargaba él de preparar las viandas y ese día había un verdadero festín en el que el abuelo nos hablaba, además de disfrutar de los platos que nos había preparado, de espárragos, truchas, chistorras, pimientos, cochifritos, pochas, habas, estofados, quesos y tortas.

Las sobremesas se alargaban hasta la anochecida y se imponía entonces, si no tronaba, un paseo hasta el Paseo de San Jorge, en otoño e invierno, o hasta los muelles y el Rocío, en primavera y verano.

Torcí la esquina y vi el portal del edificio donde habitó el abuelo durante toda su vida lisboeta, aquel apartamento que considerábamos, y así la llamábamos todos, la casa familiar. Me acordé de las largas conversaciones con él en aquel enorme primer piso apacible y tranquilo, sus relatos cuando yo era niño y sus explicaciones sobre la historia de España que relataba sin cesar y también sobre lo que pasaba en el presente, de lo que siempre opinaba no exento de acierto y perspicacia. No ocultaba su emoción al hablarme de la Casa de Borbón-Parma y bromeaba sobre el exilio durante años, en Estoril, de los isabelinos, a los que no reconocía en absoluto, aunque hubiesen vivido a tiro de piedra. No obstante, aun cuando pareciera que se hubiese quedado en tradiciones sucesorias añejas y que a pocos interesaban ya en nuestros días, muchas de sus opiniones escandalizaban a los más conservadores y no pocas veces afirmaba rotundo y a todo aquel que se le acercara, viniera o no a cuento, que uno de los días más felices de su vida fue el veinticinco de abril del setenta y cuatro, cuando el ejército portugués dejó de matar a pobres africanos que bregaban con toda justeza por su libertad y se ocupó de darle una patada a lo dejado por Salazar, a ver si aprenden los soldados españoles, dicen que repitió durante más de un año para horror del embajador español que intentaba con él ganar adeptos hacia un régimen que, mal que bien, saltaba a la vista que iba a desaparecer de un modo u otro.

Llegué al portal y abrí la puerta. Entré en el zaguán y sentí el frío de los mármoles. No encendí la luz, la penumbra me permitía ver la escalera. Me demoré un instante antes de subir el piso. Quería absorber aquel instante antes de la última visita. Apreciaba a mi abuelo, lo veneraba. Siempre me apoyó y me defendió cuando a mí también me tocó tener cuitas y angustias por la vida. Recordé sobre todo cuando me enfrenté a mi padre, en una de aquellas comidas de domingo, porque su yerno quería que yo estudiase derecho y a mí esos estudios no me atraían lo más mínimo. Mi padre insistía una y otra vez que aquella carrera era lo mejor para mí mientras que yo ponía pegas y acudía a mis aficiones literarias, por las letras en general, para plantear que tal vez fuera mejor para mí cursar Humanidades, algo que no parecía gustarle a mis padres. De pronto atronó la socarrona voz del abuelo.

−El Derecho es cosa de burgueses y mercachifles.

Nos quedamos todos en silencio, mirándole. A todas luces la discusión quedó allí zanjada. Me miró y con la misma socarronería volvió a hablar, dirigiéndose hacia mí de modo categórico.

−Si es lo que quieres, estudiarás letras. Pero me has de prometer que vas a aprovechar tu tiempo y aprenderás lo máximo posible.

Tragué saliva antes de responder que sí, que aprovecharía mi tiempo y aprendería todo lo posible. Me apoyó también cuando en el segundo curso decidí marchar a Madrid para continuar mis estudios de hispánicas.

Subí los escalones de dos en dos. Opté por llamar al timbre y no abrir la puerta con mis llaves. Fue mi madre quien me abrió, me sonrió y me dio un abrazo reconfortante. Entra, me dijo, ve a verlo –y me lo dijo en castellano, cuando ella casi nunca empleaba este idioma con nosotros, supuse que como homenaje, una forma de estar más cerca de su padre muerto. Crucé el apartamento donde ya habían llegado amigos y familiares. Entré en la habitación y lo vi estirado sobre la cama. Estaba pálido, como dormido. Alguien había colocado sobre la cabecera una bandera con la Cruz de Borgoña, como él había indicado más de una vez que se hiciera. Me acerqué a él, acaricié su mano.

Agur, Aitatxi, beti arte. Hasta siempre

En la cocina me reuní como mis padres, mis hermanos y mi tía Ágata. Alrededor de la mesa no pudimos menos que rememorar con humor tantas, tantas anécdotas de un tiempo que no podíamos olvidar.

Juan A. Herrero Díez

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Gonzalo Salesky

 

 

EN TU VOZ

 

En tu voz, las palabras son eternas.

En tu vientre, serás paz en mi rebaño.

En tus besos, fulgor y en el verano

mis hojas seguirán su recorrido.

Siempre estaré en tu voz

y en las mañanas,

tendré en mis manos

todos nuestros anhelos.

TANTA CULPA

En un espectro perdido

veo al pasado

atenazando mi conciencia.

En tu voz

dormida y en silencio,

escucho los fantasmas,

la pasión.

Y en cada llanto fugaz,

bebo tus lágrimas.

No dejes que el otoño se desangre

entre tanto esplendor y tanta culpa.

MENSAJEROS DEL OLVIDO

Todavía están los perros

merodeando mi súplica,

saboreando mis restos.

Soñando con mi sangre,

oliéndola en silencio,

nadando entre las lágrimas,

bebiéndolas.

Cómplices del mar y la soberbia,

no pueden sentir culpa.

Sólo son mensajeros del olvido.

Los caminos se estrechan,

los párpados se cierran.

Comparo mis fantasmas

con obras del silencio.

Allí, en cada penumbra,

no alumbra la nostalgia ni el talento.

Sólo en la ilusión de aquel pasado

sigue la aurora, jugando con el viento.

FINGIENDO ESTRELLAS

Si alguna vez me fui,

hoy estoy lejos.

Si alguna vez mentí,

no tengo nada.

Si alguna vez dejé de amar,

estoy perdido.

Me voy despierto,

si alguna vez soñé soñar,

soñar tus sueños.

Lo sé, porque no soy heridas.

Lo sé y no soy mis cicatrices.

Aunque la tarde siga fingiendo estrellas

sé que allí hay mucho más, aunque sean grises.

TAL COMO ES

 

Aún están

enteros

tus sueños.

Quizá tu voz

se aleje de repente.

Tu sombra sigue,

sin mí,

y en esa escarcha,

veo tu alma

tal como fue.

Vives aquí

junto a toda la nostalgia.

Me abandonaste

junto a un pequeño arrullo.

Sé que de noche

esperas por mis pasos.

Sálvame,

tu piel es la culpable de mi sangre.

Despierta de una vez

de toda tu penumbra,

todo será inmortal

por la mañana.

ABRIR HERIDAS

 

Mis fragmentos de memoria piden alas,

quieren que te acompañe

hacia el vuelo final, sin sentir vértigo.

Debes saber

qué triste es la mentira cuando calla,

qué ausente es la verdad que no libera.

Cómo bate las alas el silencio

cuando es mejor callar que abrir heridas.

FARO

 

Como un faro en medio del desierto,

una coartada imperfecta.

Una lágrima dulce,

un buen secreto.

Mi oración o tus plegarias

en el límite salvaje de lo inútil.

Tu espíritu soñando con mi aliento

y el párrafo perdido en tu memoria.

No queda aquí otra cosa que tormentas

en aquel faro, en medio del desierto.

REFLEJO

 

Otra vez

me permito soñar

con otro rumbo,

lejos de mis prisiones.

Se acerca el fin,

no valdré la pena

si sigo reflejándome en tu espalda.

Todos están malditos,

y tengo que alejarme

porque el miedo no espera.

Las estaciones de tren,

los postes viejos

siguen retrocediendo cada día.

En mi despedida,

no habrá flores.

Sólo el viento

arrullará tus pasos.

En aquel día,

no habrá lágrimas,

tan sólo melodías en colores.

Perdida en la llanura,

serás un día más hacia la noche.

Espero en el limbo,

sin trompetas ni máscaras.

Sin llaves,

sin suspiros,

sin dolor.

Espero demasiado

lo que no esperé nunca.

Espero ciego,

sin saber lo que sueño.

Espero el día

en que todo sea negro

y pueda ver tu alma

tal como fue alguna vez.

SOMBRAS Y OTOÑO

 

Las sombras y el otoño serán piel en tus huesos.

Tendré una copa de vino en la batalla,

un sombrero por cada pensamiento.

Una sonrisa inútil que nadie más verá

porque voy solo, navegando en tus lágrimas.

¿Para qué seguir callando? Una verdad

se ocultará en la cruz de tus ojos.

No podrás jugar con tu sonrisa,

mi vida no te espera. No podrás.

Poemas ausentes

me llevan de la mano a mi temor,

a aquella fortaleza del comienzo.

Daré gracias que no siento,

devolveré mis sueños a la aurora

porque ya no tengo nada.

Nada,

porque el rebaño se ha ido.

Porque las flores me encuentran

desde arriba, perdiendo mi reflejo.

UN POCO MENOS

 

Salva tu piel de toda aquella angustia,

deja que el árbol suene y traiga piedras.

Tira del mar, que pronto habrá un desierto

y en tu refugio, cansado, estaré alerta.

Trataré de soñar un poco menos

si me abandonas y dejas tu maleta.

Como el dictado invisible de un poema,

como el tejido sangrante de una mueca,

prefiero ser la voz que te acaricia

aunque disfrace el dolor de un alma inquieta.

Afuera, la lluvia se ha llevado

por siempre lejos, las noches y la angustia

de saber que nada es fácil, de saber

que todo muere, que todo se marchita.

DUDAS

 

Madera fútil,

ceniza de la aurora.

Pasado atroz

que anuncia tus preguntas.

Pienso que el viento sabrá de lo que hablamos

y en esa escarcha, en tu voz, verás mis dudas:

¿Por qué tu Dios disimula un presagio?

¿Por qué el fulgor precede a la derrota?

¿Me invitarás a salir de mi encierro?

Cuerpos sin manos me esperan y, de a poco,

entierran lo que queda de mi boca.

DESDE ADENTRO

 

Desde adentro,

respirando profundo

porque el aire es poco,

el cielo no es azul y cada noche…

cada noche es más larga que la noche.

Sueño con verte otra vez,

con ver la luna

que desde aquí no sonríe.

Sueño que un día

volveré a encontrar viejos caminos,

un nuevo hogar, una nueva esperanza:

poder valerme de mis manos,

de mis sueños.

Miro mis pasos hasta aquí

y, desde adentro,

siento que el alma se me escapa,

que puedo volar cada vez más alto.

Que falta poco para ver la luz del sol

y mi futuro, hecho presente,

entre tus brazos.

DESIERTO Y CICATRICES

Esta noche perfumarás mis sueños,

esta noche me fundiré en tus brazos.

Fui tanto tiempo desierto y cicatrices…

Espero ser oasis, primavera,

puesta de sol. Dejar de ser naufragio.

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Francisco Jesús Muñoz Soler

 

 

RECONOCIMIENTO A UN SER QUE VIVE Y VIVIRÁ

ENTRE NOSOTROS

                                                     La voz del poeta se quebró

                                                      sus ojos casi ciegos se humedecieron

                                                      todo había valido la pena

                                                      ahora que presiente el final de su vida.

Jorge Luis Borges el poeta

que embargado por la emoción

emanó lágrimas de gratitud de sus ojos

casi ciegos en el momento de expresar

con su voz trémula que su vida

había tenido sentido porque su ser

su poesía ha arraigado en los corazones

de sus semejantes

se sentía realizado al recibir él

solitario poeta en el último trazado

de su existencia la confirmación

de haber cumplido su objetivo como hombre

a pesar de tu solitaria existencia

siempre estarás acompañando

a tus semejantes a través de los tiempos,

ese era tu destino Jorge Luis Borges,

poeta.

CONCLUSIONES DE UNA VIDA SANTA DEL MEDIEVO

 

  Amar la vida sin temor, amar a nuestros semejantes,

Amarnos a nosotros mismos, es amar a Dios.

-I-

Lo dice la leyenda, lo escribió Don Gonzalo,

que hubo un santo en las Españas

de nombre Santo Domingo natural de Cañas

mas adoptivo de Silos donde lució su halo,

de infante graves sentencias tomaba

para el cuerpo creyendo que así se suministraba

la gracia de Dios pues de la vida dada desconfiaba

porque en ella veía al demonio que le rondaba,

la vida con sus prójimos le tenía aterrorizado

porque si en él pecara otro se sentía culpado,

temeroso de Dios prefería vivir apartado

desdeñando el amor de los hombres por ser pecado,

acumulaba sufrimientos, su cuerpo marchitaba

renunciando a los dones que la vida le otorgaba

así creía servir al Señor al que tanto amaba

cuanto más dolor hallaba, más santidad lograba,

más entendió que había seres que debían ser ayudados

pues en esta vida hay muchos desgraciados

que sufren flagelaciones y merecen ser amados

y ayudó a sus semejantes sin descanso como buenos heredados.

 

-II-

Heredados de una vida que hay que vivirla

en la que es tan gratificante el amor cristiano

porque nos une como verdaderos hermanos

pero donde los yugos y las mordazas envilecen las almas,

porque en Dios que tanto nos ama

no busquemos nunca castigo que el temor

es un arma arrojadiza contra su comprensión

que mayor dolor que causar miedo con el amor celestial.

Vivamos la vida, amemos como hermanos,

sintamos por nuestros poros la vida

queriéndola, buscándola, soñando con ella

porque nos la ha dado Dios como seres humanos.

CARTA A CÁNDIDO DE VOLTAIRE

Cándido a ti que naciste en un paraíso de Wesfalia

que fuiste apartado de el

por conocer los olores del amor

correspondido de Cunegunda, flor inocente,

a ti, que te cubrieron con uniforme

por la fuerza de unos grillos

y por creerte el privilegio

de tu libre albedrío cual animal eres

te fustigaron a baquetazos generosamente

y al pedir la muerte hallaste clemencia

de un soberano que cuidaba celosamente

de ser justo con sus vasallos que mueren en batallas

llenas de heroicas matanzas engalanadas

por los cánticos del Te-deum, incendios,

muchachas tomadas por héroes y saqueos.

A ti, que sobreviviste a las desventuras

de tempestades, naufragios, terremotos

y al sambenito en un auto de fe cristiana

donde te azotaron en cadencia con los cantos,

a ti, que mataste a pesar de tu condición

amable y apacible

por la ex flor inocente Cunegunda

y por salvar tu vida de manos de un inquisidor,

a ti, que huyendo del derecho público

a la justicia de los hombres cruzaste

el océano Atlántico hasta donde te siguieron

razón que te separó de tu flor silvestre.

Te refugiaste en el Paraguay de los padres

jesuitas, nobles gobernadores y celosos

guardianes de los bienes de Dios

en la tierra y de sus hijos a su libre entender,

de donde huiste bajo el ropón

de un reverendísimo padre coronel

que atravesaste hasta la guarnición

llevándote el olor de su noble sangre,

a ti, que gozaste el vivir del Dorado

donde se entonan solemnes alabanzas

en reverencia al Señor en armonía

lejos de hogueras, auto represiones y miedos,

donde existen inmensos edificios públicos

y carecen de tribunales de justicia

cárceles y establecimientos correctivos

para la moral de las personas,

a ti, que abandonaste el Dorado por la desmedida

ambición de ser más opulento que todos los reyes

esperando así tener la seguridad de no temer

a inquisidores y rescatar a Cunegunda,

a ti, que perdiste tu fabulosa fortuna

entre engaños de los hombres de mundo

y tu extremada y dulce ingenuidad

más te viste con tu idolatrada Cunegunda casado,

dime ahora que gozas acompañado

de tus seres queridos y cultivas la tierra

alejado del fastidio, el vicio y la necesidad

¿qué debe hacer para ser feliz,  un hombre como yo?

LOS HUMANOS

La humanidad busca el porqué de su singular existencia

y espera que su voz esa que no calla ni en sueños

no se apague después de esta vida tediosa y desplazada

del eje que trata de equilibrar sin éxito

aunque pone todo su tesón e ilusión amanece

con el mismo desasosiego con que el ocaso

del día anterior le dio las buenas noches

y con la misma amargura con la que ve irse el amor

en destellos de gestos, miradas y pensamientos hacia la muerte

donde espera que su voz, incansable y única

tenga la resonancia y la verdad que le negaron

en su ambigua e impuesta existencia humana

a él, ese ser único que lleno de sentimientos

que igual que su voz espera amanezcan

después de su muerte física, esa que ve en otros

y le parece ajena, esa que sesgará su vida

y tal vez su voz….

MONOTONÍA RAMPLONA Y VACUA Y RABIA CONTENIDA

La verdadera infelicidad viene cuando no se tiene ninguna esperanza

          y entonces de nada sirve estar bien y no necesitar nada.

Alberto Moravia

Por las noches al acostarme

no siento ninguna ilusión

ni tengo ningún deseo inmediato.

Me levanto ahíto de dormir

no de soñar, pero sí de postrar

mi cuerpo en un no vivir

de mi espíritu envuelto en tinieblas

de ensueños borrosos y lánguidos,

mis días rezuman pensamientos ramplones y vacuos,

y mi vida monotonía en su continente

encadenado al carro de la vida

deslizándome con el por el tubo

del tiempo voy contando las ranuras

por donde atisbo luz del mundo

soñado, del que pudo y puede ser,

del que repele el convencionalismo,

la monotonía, el tedio, el interés,

el egoísmo, la represión y el cinismo.

Mis días pasan inconsecuentes

sin el más mínimo alarde de importancia

con el más absoluto desinterés

en la más repugnante de las indiferencias.

Sólo queda un poco de esperanza

para llenar mis pensamientos

y una rabia contenida

que oprime mi pecho.

 

 

 

LA JUSTICIA  ACABA DONDE EMPIEZA EL PODER

                            La justicia acaba donde empieza el poder.

                           (sensación que experimentó el pueblo romano

                             durante la dictadura de Sila, 84 a.d. Cristo)

Si el destino de un hombre va asido

a la voluntad o capricho de terceros

que utilizan para su mayor provecho

qué será sin duda la penuria

del necesitado, de poco valdrán

sus ingenios, esfuerzos y sudores

porque sus necesidad ha sido dada

precisamente por el mayor poder

de sus segundos y terceros semejantes

que se la han creado para acrecentar

la base de su privilegiada situación social

esa que ha de mantener a costa del hombre

más débil en la sociedad que ellos

regentan y que no cesaran de expoliar.

El hombre ese animal evolutivo

ojalá se dirija hacia la vía

que desemboca en el sendero

donde el poder pierde su trascendencia

y donde esa maraña de normas

represivas del hombre hacia el hombre

que perpetua su propio cáncer

deje de representar a la justicia.

BUSCO  UNA RESPUESTA

La muerte, la vida, la sombra, la luz, lo irreversible.

Ilusión de vida es la fecundidad de las madres.

He conocido en unos días a dos ángeles

de madres abatidas por el irreductible cáncer

viajaran inmediatamente hacia la muerte

dejando el germen de sus vientres en su estación más celeste

en la más ingenua de las etapas de la vida de los hombres

en la infancia, más dolidas por la separación inevitable

de sus hijos, más preocupadas por las atenciones

que ellos necesitaran en el peregrinar ineludible

de sus existencias terrenas que por el dolor persistente

e irresistible con que la cruel enfermedad absorbe sus fuerzas.

Quisiera tener la lucidez para decirles a esas madres

que saben su destino cercano e inamovible

la razón por la cual ellas

en plenitud de su amor hacia sus hijos

dejarán este mundo,

cuando la flor de sus vidas tenían el talle lozano y esbelto

y sus pétalos tienen guardados aún sus mejores perfumes.

Yo no tengo la respuesta a esa sinrazón:

quisiera que mi mente se acercara a mi fe

aunque fuera solo un instante y poder explicarles y explicarme

el porqué la muerte llega de una forma tan cruel

e inoportuna a los corazones benditos de las madres

y por qué sus tiernos hijos serán padres/madres

habiendo crecido sin el cariño que nunca debieron perder.

La vida, la muerte, la luz, la sombra, lo inexplicable.

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NUEVOS POEMAS

Por Rachid Boussad

 

Azucena inmaculada y rocío dolorido

 

Tu pénsil sabe a albahaca y hierbabuena,

Y tu fragancia huele a flores amadas.

Éstas nos hacen cómplices amadores.

La mariposa de tu rostro encendido,

Una promesa de placeres tan deseados.

¡Qué paisaje tan bien afiligranado!

Es más que un acto de fe,

Un don del Demiurgo Justiciero.

Tu pénsil, un poema tan sentido.

Tu fragancia, un verso,

Sí, un verso amadamente compuesto

Para que en ti me mire

Y conmigo mismo me rime.

¡Oh flor gauchesca, indomeñable e inmarcesible!

T me mueres de azucena inmaculada,

Y me arrobas con tu rocío afligido.

El néctar ponzoñoso de tu pasión

                    De la contemplación

                                                Nace la rosa;  De la contemplación, el naranjo

                                                Y el laurel: Tú y yo del beso aquél”.

Miguel Hernández

 

¿Cuántos campos de recuerdos

Te guardas del ósculo aquél,

Socorrido por alambradas, ejércitos

Y ametralladoras?

Y entre mis amorosos navajazos,

Te derretías cual rocío,

Rocío entre las densas arboledas,

Agredido por los colmillos del sol.

¡Ay princesa de los siglos y sus siluetas!

¿De qué sombras, de qué estrellas,

Amapola y gloria de verano,

Te olvidas y te escapas?

¡Oh, planta sagrada! ¡Ven a mí!

Déjame regar mi cráter vulnerable

Con aquel néctar

De fuegos salvajes.

 

 

 

 

 

 

! Ven a navegarnos!

A Majda Meskrot
¡Ven a navegarnos esta tarde a mi puerto!
El capitán está dormido,
Y de la jornada muy agotadora,
Los marineros, tremendamente fatigados.

¡Ven a hundirnos un poco!
Quizá esta noche sea mi consuelo
De viejas canciones tediosas,
Y de la tristura de estelas imborrables.

¡Ven a llovernos!
¡Ven a florecernos!
¡Ven a germinarnos leyendas!;
Leyendas de primavera sin otoño.

¡Ven a navegarnos a mi puerto!
Ya los párpados de esta tarde
Acarician tímidamente los pómulos de mi silencio,
Y me sintetizan en palabras.

¡Ven a navegarnos esta tarde!
De mucho tiempo el viento no dispone
Para que nos reúna,
Y el vacio nos lo llene.

¡Ven!, ¡ navega en mí!
Pues, mi amante puerto anhela:
tu preciosa bengala mirar,
Y tu misteriosa sirena escuchar.

 

El cenzontle embalsamado

 

Te fuiste de un reflejo,
Dejando en mi ojo
Desdichas a manojo.
En aquellos ayeres memoriosos,
Tu presencia desvanecióse,

Y así de lánguidos se quedaron

Mi cenzontle y mi caverna,

L
A
G
R
I
M
E
A
N
D o sus hoyes jubilados sin tiempo.
y allí en el pecho,

Pervive afónico el canto

Y SE R E V U E L C A implícitamente

En mañanas prisioneras aún

En las garras decididas de la medianoche.
¡Oh Majakech, palmera frondosa!
Ten por bien sabido
Que la luz me habita
Pero de espaldas;
Que tu presencia se olvida

Mas intensifica tu existir,
Y tan solo la Luz Inigualable,

Y altamente calificada,

Es mi único elixir.

Madrid, 2012             

El arpa de sueños suicidas

                          A Majda Meskrot

En las membranas de mi corazón
dolor hay en cada palpitación

Y en todos los ángulos de mi mente
efigie suspendida en cada instante. .

(Ardiente, ardiente,
cual picadura de la serpiente).

En mi corazón fontanoso
dolor venenoso
donde fluyen mares
de pesares y sinsabores.

En las aceras del tiempo

Y los balcones de mi pasatiempo

Recuerdo en mi mente
dolor tan punzante.

! Ay del arpa que fatigas mi amante mente,
y que los himnos de mi alborada extenúas a cada instante

Y sin átomo de compasión,
tus colmillos clavas en mi exangüe corazón.

En las membranas de mi corazón
dolor hay en cada palpitación

Y en todos los ángulos de mi mente
efigie suspendida en cada instante.

Alhajas de primavera

                      A Majda Meskrot

Las hojas de otoño

Se curvan hacia abajo,

Y se suicidan a regañadientes.

Los recuerdos de antaño

Encandecen los filamentos,

Los filamentos de mi memoria.

El cielo desnudo

Encanece lúgubremente

El paisaje arropado

Por mis soledades crónicas,

Aislamientos depresivos,

Y ostracismos vistosos e invisibles…

Aunque parezca cierto,

La brisa de alguna ribera,

Pronto reverdece el campo

Y me hablará confidencialmente:

¡Despierta tu plantío,

Es un milagro abierto,

Ya llega la tan esperada primavera!

El Hoyo y yo

 

¡Qué poema tan libre eres tú!

Libres somos tú y yo.

Oum Er- Rbia”, tu verso

Yo, tu fiel conejillo, buscón;

Tahúr y vagamundo.

En la Cueva del Bohemio

Te canto y te cuento,

A bombo y platillo.

Te miro, te admiro y te rimo

A solas, y las estrellas se sustentan como testigo,

Y aun desde lejos, desde muy lejos

La Roca del Gigante además.

Dime, ladrona de vidas, di

¿! Cuándo te me adentras!?

¡Yo qué sé!

¿!Cómo formas parte de mi,

Y a qué confines infinitos me llevas!?

Las vidas me robas,

Y el alma entera me arrobas.

Dime, ladrona de anhelos, di

¡Cuéntame tus andares, tus lejanías!

¿Por qué en tus cipreses?

¿Por qué encinas, y eucaliptos?

Escucho yo tu mutismo,

Tu mutismo cómplice y sensato.

¿Por qué motivo les pones candados de plomo

A tus oídos?

Dime, ladrona de vidas y anhelos, di

¿!Te enorgullecen este regimiento,

Esta brigada de monos,

Que de tus altos y gigantes cedros frondosos,

Baja con gestos y gimnasias

A gozar de la limosna del turista perezoso!?.

En tus montañas, éstas que te abrigan

Hay una leyenda que alucina y no engaña.

En tus lagos abondosos,

De aguas diáfanas y luciérnagas,

Hay un manantial de secretos que fascina.

¡Qué pera tan fresca eres tú!

Fresca como una lechuga,

Y mermelada rojo carmesí

(Eso pienso yo).

¡Qué poema tan libre eres!

Libres somos tú y yo

Pero, cuando de noche,

Paseando y los perros por compañía,

Mi pobre corazón y aliento,

Inseguros y sin tarjeta,

Bien seguro de bruces caerán

En algunos de tus hoyos;

Hoyos indeseables y sin luces.

Y el temor de que la cordillera despiadada

Me delate a algún verdugo

De aspecto un tanto excéntrico,

Algún guardia imbécil indeseable y sin luces

                    Khénifra, 2011

Tacita de plata

 

                    A Majda Meskrot
Cádiz es más que un espacio geográfico,
Es arte y parte ingente en mi vida.
Aquí he dibujado una hoja de ruta idílica.
¡Ay, Cádiz, Cádiz,
Cómo te tengo en alta estima!
Tu recordar en mi revive
Las fisuras del espejo de un pretérito;
Pretérito idílico esculpido
En estos remiendos viejos
Que en mi alma enamorada llevo.

Cádiz, 2010.

   Deliquio

              A Majda Meskrot

 

Al son y al tono del Destino,

-Grandiosa obra etérea-

Bella muchacha surgiste.

Con amor acendrado,

Proyectaste tu luz verde

Sobre mi cansado cuerpo.

Fieros combates, luchas encarnizadas

Y sombras sonoras

Erraban sin ponientes y sin levantes;

Y constantes inquietudes

Yacían en un ponto;

Un ponto de mutismo amador.

Al son y al tono del Destino,

-Grandiosa obra etérea-

Bella muchacha surgiste.

¡A Dios doy gracias…

…Gracias sean a Dios!

     Tedio

           A Maily Esparza

 

El sol se despidió a regañadientes.

La luna, con tono imperioso, se impuso.

Dios sujetó el sol y la luna,

Prosiguiendo los dos su curso,

Hacia un término fijo.

Algunas facciones recientes

De una transeúnte tan inocente y decente;

Dulce compañía me hicieron.

Con tiritas de su ternura,

Tapó las brechas de mi tristura.

Entre el ayer y el hoy

Pocas sonrisas,

Mucha simulación,

Y demasiado tedio.

¿Por qué tu Edén mandó recluirme

En este Erebo de claras tinieblas?

     La calma y la tormenta

                               A Majda Meskrot

En el café Ouzoud estoy.

¡Qué calor tan vengativo!

Lejos de ti, algo soy:

Erebo pasional, o Edén fugitivo…

Una errante brisa de brasa

Las mejillas de mi memoria

Acarició tímidamente,

Sacudiendo terriblemente

El ponto aletargado

De mi amor desmesurado.

Pénsil eras tú

           A Majda Meskrot

 

Yo antes con alma de poeta,

Deponía que pénsil ignoto eras tú;

De flores impolutas perlado,

Y de suntuosas fragancias pululado…

Mas ora, determiné

Tus flores traicioneras,

Y tus espurias fragancias.

¡Qué desazón sin tregua!

Yo antes te veía vistosa.

Ahora, viciosa,

Porque flores de tu pénsil

Algunos olieron y cortaron.

El día catorce de febrero

                  A Zaki

El día catorce de febrero

Fecha de mucho esmero.

Estado de zozobra
El verbo sobra.
Razón murrio
Corazón amatorio.
Ingente esfuerzo hago
Este día radiante y de órdago.
Buscar no me canso
Regalarte demasiado pienso:

¿! Una rosita!?
Mas marchita.
¿! La vida!?
Mas es ida.
¿!El sol del amanecer,
o tal vez, la luna del anochecer!?.

Mi Esperanza te regalo eterna,
Es mi lengua sempiterna.
Con ella mi querer inconmensurable,
De tu amor se nutre incansable.

 

 

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EL GRAN BORIS GOLD

CON SUS NUEVOS TEXTOS

 

LOS ORGASMOS VAN AL CIELO

Peno por aquellos

sedientos de guerras,

que tan solo piensan

en matar, nada más,

lo digo y lo confirmo

que un buen orgasmo,

es la gran cruzada

a la ansiada…paz.

Sentirán que la vida

tendrá otro sentido,

cambiarán las formas

de ver y razonar,

hagan caso de esto

fruto de experiencias,

súbete a un orgasmo

y después…a volar.

No hay academias

que nos dé diplomas,

ni gente que diga

que poses usar,

tu cierra los ojos

métete en la cosa,

apunta con ansias

y déjate…llevar.

Que jamás las armas

tengan voz ni voto,

el amor tan solo

es la gran verdad,

si el flaco mimoso

empuja adelante,

es un bien valioso

que hay…que cuidar.

A veces me pregunto

donde se refugian,

todos los orgasmos

después de gozar,

yo creo que ellos

se van hacia el cielo,

cuidados por ángeles

que saben…de amar.

Estas son ideas

de un viejo guerrero,

que con gran cariño

lo quiere homenajear,

a ese que me ofrece

orgasmos de ensueño,

por eso mi flaco

será…eternidad.

 

***

Mi humilde homenaje a los anónimos “hacedores de milagros”

Al doctor Adrián Gold y a todo el equipo de terapia intensiva del hospital RAMOS MEJÍA

“HOSPITAL PÚBLICO”

Son las dos de la mañana…o las tres, a quién le puede importar, aquí el tiempo es parte integrante del inventario, los médicos de guardia haciendo su habitual recorrido, siempre acompañados por alguna abnegada enfermera, ángeles guardianes haciendo milagros, uno de ellos: que estos sufrientes seres puedan recuperarse y salir al ruedo nuevamente.  La habitación en penumbra, se vislumbra una silueta acostada, una sombra alta con la cual pareciera hablar el ocupante de ese habitáculo, sería por demás interesante saber que le estará platicando.

Cuando la vista se va acostumbrando a la oscuridad, uno se sorprende al darse cuenta que la susodicha sombra, es un tubo de oxígeno que a su vez soporta una sonda de plástico, perdiéndose en las fosas nasales del paciente, ¿quién es? ¿porque está allí?¿qué le pasa?.

El nombre del individuo ¿a quién le importa? Solamente a los médicos, que pasan a ser para ellos algo así como Dios (pues esperan el milagro de salvarlos de sus males). Esto es algo personal entre él y la “parca” que siempre espera a algún “cliente” este es el pedazo de vida que la está peleando , ¿su vida? bueno, de alguna manera debemos llamar a esos ojos sin luz y a ese respirar como auto que le falla un cilindro.

Me interesé por él en particular y me dijeron: “ES EL DE LA CAMA NUEVE DE TERAPIA INTENSIVA, aferrado a la existencia gracias a un respirador, gambeteando la muerte en un desigual combate, que nadie sabe como terminará, que destino cruel para alguien que es simplemente ¡UN SER HUMANO!.

Mientras observo esa figura inerte, me pasan por la cabeza infinidad de pasajes que muy bien podrían ser la de ese hombre: un hogar, esposa, hijos, problemas cotidianos, tal vez un jefe que pretende lo que no puede ser, al fin de cuentas…cosas que nos pasan a la mayoría de los mortales, ¿sabremos entender que es diferente?, es el anónimo propietario de su bien más querido: LA CAMA NUEVE.

Me quedé escuchando el tic tac de un reloj, que va desgranando las horas que le faltan para despegarse de ese aparato, que ya parece un apéndice natural de su cara, o las que le faltan para irse a morir al cruel cemento de la ciudad.

Fue pasando el tiempo y un día cualquiera en que a bordo de mi automóvil, realizaba mis tareas habituales ,sucedió algo que también ya es por demás cotidiano, un piquete de gente protestando me obliga a desviarme de mi camino y en ese trajinar en busca de una salida, desemboco en la calle .Urquiza a dos cuadras del hospital y me dije: ¿qué será de la vida de ese internado? y hacia allí me fui..

Observé la marea de gente dirigiéndose a los distintos consultorios, en fin, lo de siempre, me introduzco en el edificio y a lo lejos lo veo con un bagallito de ropas en las manos, lo seguí hasta la recepción donde un joven con un libraco enorme frente suyo,  estaba preparado a escribir los datos del paciente que se iba de alta y alcancé a escuchar lo siguiente: ¿nombre? CAMA NUEVE DE TERAPIA, ¿apellido?.RAMOS MEJÍA.

Mientras se perdía en esa serpenteante aglomeración de seres que buscan la salida, como si allí estuviese esperando alguien para decirles: ya todo pasó, ahora salgan a disfrutar.

Pero desgraciadamente el destino es el que mezcla las cartas y decide quién va al cielo…o al infierno.

El que lo iría a recibir son los brazos de una  gran ciudad , que al no tener corazón no se conduele con nadie, menos con él…SIMPLEMENTE UN PARIA.

En tanto, yo notaba que la vista se me nublaba cada vez más, era un cúmulo de lágrimas que pugnaba por salir de mis ojos y no hacía nada para contenerlas…

“ME HACÍA MUY BIEN DESPRENDERME DE ELLAS”

Boris Gold

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Ana Romano

 

Intermediario

 

Perforan escondites

los astronautas

¿qué sostienen los débiles

en su tribulación?

El poema los enlaza

en versos

que obsequia

al lector.

Escoriación

 

Fragmentan

dormidas

Acordonan

antiguos

Y la realidad

¿qué despide?

Es en el ahora

que naufraga

la voluntad

Glotón

el sopapo

zurce

los instintos

¿Y la cabriola

dónde

espolea?

Escape

 

En busca de pruebas

quebrada

descalza es

que camino

En silencio

corren

El frío

es

precipitándose

¿Qué esconde

-aun sabiendo dónde-

la pena?

Elevación

Como notas

resbalan

barriletes

Un crisol

Y  es que flotan

los cuerpos.

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POEMAS SELECTOS

Por Rolando Revagliatti

 

“The adventures of Baron Munchausen”

Airearse de Quijote

mecerse con arañas

telón que decapitas

después

pero también durante

el tic-tac de la arena

de nuestros relojes

(y en trance de sultán

tanta pasión

el oro)

aletargados

por la Infausta y su Tradición

de consistencia incuestionable

¡Mi reino por mis funciones!

Bucéfalo, ¿me hallas acaso

abandonándote?

“The adventures of Baron Munchausen” (“Las aventuras del Barón Munchausen”), filme dirigido por Terry Gilliam.

Divina

Divina

Para el gran público

fue un éxito

Divina

Para los críticos

el filme abusaba

Divina

En la trama

el Maldito se consumía

odiándola

Divina

Ese Maldito

la odiaba

y la odiaba

Divina

Y apuraba el vino

añejo de su odio

Divina

No sería suya

Divina.

“Down by law”

Apuntan muertos

desde encierros

y repugnantes

encerronas

Apuntan fugados

al halo

de la justicia

Apuntan canes

a parias

naden y fuguen

o no naden.

“Down by law” (“Bajo el peso de la ley”), filme dirigido por Jim Jarmusch.

“Amantes”

Rompan filas

rompan cirios

rompan trenzas

rompan Victorias

rompan derrotas

rompan guarradas

rompan Arbolitos de la Navidad

rompan Trinis

rompan Nochebuenas

rompan frentes

rompan Santas Pascuas

rompan

El Cuento del Novio.

“Amantes”, filme dirigido por Vicente Aranda.

“Gothic”

Realizo al poeta

sobre la agitación de las alas

del pajarraco que se lanza

a los relámpagos

Realizo al poeta

en el pajarraco de los fogonazos

Realizo al relámpago.

“Gothic”, filme dirigido por Ken Russell.

“Naked tango”

Guapo túnel

de contraluces colorados

consuma el florilegio

Guarda la debida memoria

y el Cholo no la mata

Vendas para el artificio:

mis testículos.

“Naked tango” (“Tango desnudo”), filme dirigido por Leonard Schrader.

“Roseland”

No te duermas

en los espejos

Confluye

Huérfanos

los zapatos

en la pista

En el cielo

los pies

danzaban como números.

“Roseland”, filme dirigido por James Ivory.

“Mr. and Mrs. Bridge”

La vida sirve

La vida sirve

aun cuando cimbra

La vida sirve

a fines desproporcionados

Se nos queda

desproporcionándonos.

“Mr. and Mrs. Bridge” (“Señor y señora Bridge”), filme dirigido por James Ivory.

“Let him have it”

Ahora mismo

es ahora cuando lo hacen

con nuestro hijo

y hermano

Ahora mismo

mientras

nos abrazamos

Es también ahora

cuando ellos

son eficaces

Funcionarios

deciden y lo hacen

Ahora mismo ratifican:

lo están

ahorcando.

“Let him have it” (“La muerte cumple condena”), filme dirigido por Peter Medak.

“Zabriskie Point”

A la parrilla modernista

las cadenas de mandos

En las parrillas modernistas

ni horizonte

Los bronces

de la inmortalidad

A la parrilla

le han explotado los desiertos

Y mañana serán

restos los hombres

Vuelan los explotados

y alucina (dinamita)

una chica.

“Zabriskie point”, filme dirigido por Michelangelo Antonioni.

“Passion fish”

Usted baila, ríe, llora

eso sí

a riesgo del mundo real

Yo revelo mis fotos, perduro

sobre las ruedas de mi silla

al fin

apasionadas

¿Logrará usted que vuelva yo a lograr?

¿Cómo es así lograr?

¿Lograré yo que usted me necesite?

“Passion fish” (“Escrito en el agua”), filme dirigido por John Sayles.

“La double vie de Veronique”

El anillo y el ojo

y las coordenadas

Primera persona del remolino

que desfallece

Segunda persona de la culminación

de las campanas

Se corta por la voluptuosidad

su electrocardiograma

y por lo más delgado

A mí recurren los reflejos

La otra es ardua

cuando río

en mi madera.

“La double vie de Veronique” (“La doble vida de Verónika”), filme dirigido por Krzysztof Kieslowski.

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EL MARAVILLOSO SONETISTA

Rodolfo Leiro

 

LITURGIAS

 

Yo abrevé en la liturgia soberana

entre duelos, crespones, desafíos,

enfrenté los fracasos y desvíos

trizando en el cristal de mi ventana;

fue el acíbar que urdió cada mañana

con su azufre de nérvidos deslíos.

¡Así fueron rodando sueños míos

en el plato infeliz de mi romana!

Y a pesar de la túrbida otomana

que envolvió con su pátina bardana

cada sueño de jónicos bravíos,

desde el invierno azul de mi fontana

siembro mi verso grana en mi besana.

¡Pues  que truenen sonoros mis estíos!

 

SONETO EN AZUL

 

A mi hijo Eduardo Oscar Leiro (1992)

 

Yo no tengo un azul en mi retina,

ni es azul el color de mi ventana,

no es azul el color de mi mañana

ni hay azul en la tarde que declina.

No hay azul en mi noche de desvelo

ni en la vasta planicie de mi día,

no dibujo en azul mi sinfonía

ni gesto algún azul del azul vuelo.

No dispongo de azules compañeros

que surcando la mar, azul maderos,

flotando en un azul de mi azul viaje,

me arrojen sus azules esplendores

para pintar de azul mis viejas flores

con el azul pincel de mi coraje!

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*GRITO DE MUJER*

Grito de mujer que brama

como cierva en un desierto

por corrientes de agua clama

con sed, al que esté despierto.

Instrumento descartable

de una sociedad machista

deja de ser codiciable

presa de amor egoísta.

Grito de mujer ¡reclama!

solamente sus derechos

ser mujer, esposa y ama

de lo que criaron sus pechos.

Culturas que hicieron de ella

un objeto deleznable

siendo en perlas la más bella

para ella no hay trato amable.

Grito de mujer  que espera

ser tratada como igual

que halle el eco en la frontera

su distancia es abismal.

La lucha será constante

no hay que temer al rechazo

ni al poderío arrogante

pie con pie brazo con brazo.

Grito de mujer hay auroras

que juntas descubriremos

Dios nos hizo “coadjutoras”

Y con EL transitaremos.

¡BASTA YA! Es suficiente

queremos se haga justicia

quita el velo ¡Se valiente!

en vez de azote, caricia.

Libia Beatriz Carciofetti // Argentina

Derechos reservados para compartir Nº 452298

libypoesias@arnet.com.ar

 

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MUJER DESCONOCIDA

 

 

Me hubiera gustado conocerte,

recoger tus manos abnegadas
y pedirte perdón por las mías,
pero ibas ajena, vencidos los ojos
acaso ensimismada en el paisaje de otros ríos,

de otras tierras que no nos pertenecen
y traía anclados tu mirada.

Niña mujer o mujer niña de arenas sin parques
te leías triste en un siento;

yo iba contigo

pero no pude encontrarte: tu cansancio
viajaba lejos, mucho más lejos que el mío.

Lo siento.

No pude regalarte una sonrisa.

Esther González Sánchez

Vigo-España

Miembro Honorífico de Asolapo-Argentina

 

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33º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

NELG reir

33º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

33º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXXVII desde inicios/05-03-2013

 

EDITORIA LXXVII

Cultura y Espectáculo

 

Este mes de Febrero hemos asistido a dos galas del cine ya convertidas en tradicionales por esta época del año, una de ámbito universal, los Oscar, no en vano los Estados Unidos pueden considerarse en buena medida el país del cine (y de cine, por la amplitud de sus temas, sus paisajes, su narrativa), y otro más local, los Goya del cine español.

Y siguiendo el canon, las dos galas se desarrollaron según el fastuoso guion tradicional y en el que por desgracia, a nuestro parecer, se desenvuelve la cultura en estos tiempos, esto es, la cultura como espectáculo, donde incluso la crítica política y social se incorpora al libreto, se espera incluso como un ingrediente más de morbosas pinceladas agridulces.

Ni qué decir tiene que podemos estar conformes con un reconocimiento a la labor desarrollada en el cine –como en la literatura, las artes plásticas o el teatro-, reconocimiento tanto a los creadores –directores, guionistas, autores, poetas, pintores- como a los actores y otros especialistas que intervienen en la creación, pero mostramos de nuevo nuestro rechazo a la banalización de la cultura, a concebir el arte como algo superfluo, un mero entretenimiento, un lucimiento inútil.

“Lo verdadero, lo bello y lo bueno se encuentran unidos a lo útil”, afirmaba Humboldt y nosotros estamos completamente de acuerdo. Útil porque la verdad, la belleza y la bondad que hay en el arte nos sirve para vivir, incluso en época de crisis como la que sufrimos. Ojo, no es una ayuda para sobrevivir, para superar los problemas, el arte forma parte de la comprensión de la realidad y con esto no rehuimos del divertimento tan necesario con frecuencia, la diversión es también, como el juego para los niños y también para los adultos, una forma de afrontar la realidad.

El capitalismo salvaje ha convertido todo en mercancía, incluso a las personas. La cultura no ha quedado al margen. Por eso hemos de dar la vuelta a las cosas, a la realidad, y luchar por una cultura útil, que no utilitarista. Útil para entender lo que nos rodea, comprender la vida, reflexionar y también como medio de superación, es el concepto que queremos dar a la utilidad de la cultura. Que no quede en un mero espectáculo del que somos mero público, que seamos partícipes con todas las consecuencias. Éste es nuestro deseo.

 

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UN BUEN RATO DE BUEN ROLLO

 NO NOS HARÁ NINGÚN DAÑO,

PERO MEJOR QUE SEA PARA SIEMPRE

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

SOY LO QUE NO SE VE

LO QUE NO PARECE

Soy el yerno aquel

que no quieren las suegras en casa,

soy el raro fiel a la causa inexacta

que cruza todas las rayas,

soy el solitario ese

al que le escuecen

todas esas cosas

que se le escapan,

soy el outsider ese que se rasca

hasta salirle sangre

sobre su antigua sarna,

soy, aunque os pese,

lo que florece cuando en el erial

abre semilla la helada,

soy la mala peste,

la mala sombra también,

y la malaria,

soy un ser oscuro

y levanto muros

allí donde hubo la calma,

soy el escorbuto,

el bicho crudo

y la tela de araña,

soy un estornudo en toda la cara

de aquel que tuvo una gripe curada.


***

 

POEMA EN PROSA

LA SOLITARIA PRESENCIA DE LOS DOS

 

Me da pena de ti y de mí, tú que cada mañana respiras de una ilusión nueva, de una nueva ilusión, se renueva tu esperanza sin rastros de hojarasca tras el suspiro del tiempo, me da pena de mi, por que guardo una pesada ancla en mi pensamiento libre dispuesto a saquearte, los dos amputados de pureza andamos subiendo los escalones del piso de arriba, buscando una respuesta al enigma de las constelaciones grabadas en nuestro sueño pesado, sueño que no quiere marcharse de nosotros, tú y yo somos las víctimas del desorden del poema, vemos un horizonte que se duerme en la costilla vieja de Caín, rastreamos nuestros nombres de liberados en la arena del asfalto colindante a los retornos, nos duelen a todos los pies de andar por las cloacas para que no adivinen que nuestras esperanzas aún no han terminado, han acabado desnudas en los bares apoyadas a una barra, y deseándose la victoria como hermanos que parten hacia una misma guerra, nos queda la fiesta de los contrastes, allí bailaremos el último tango y diremos adiós a donde el corazón nos lleve.

***

 

TÚ CREES

 

Crees, tú crees, bang, bang,

Tú crees que no lo sé,

Bang, bang, tú crees,

Cuando el sulfuro se hace yodo,

Bang, bang, tú crees,

Tú crees, bang, bang,

Que el agua no se pudre,

Bang, bang, tú crees,

Tú crees que no sé

que el futuro tiene un ojo,

Bang, bang, lo sé, lo oigo,

Lo indago, bang, bang,

Tú crees, que de vicio no sé,

que no entiendo la sarna,

que no conozco la pólvora,

que ignoro el por qué,

Bang, bang, tú crees,

Tú crees, bang, bang,

que el agua nace quieta

y no se pone enferma, lo sé,

de tanto volver, volver, tú crees,

Bang, bang, tú crees,

Tú crees que no lo sé,

Tú crees que lo que no se ve

No tiene cómo ni por qué.

Bang, bang, ciempiés,

Si le falta uno al viento

le faltan los cien, bang, bang,

lo sé, que de ciento

sobran cien, quién, quién es,

lo que vuela o va a pie.

Bang, bang, lo sé.

Me subyace aquí en la sien.

 

***

 

PRESENTE

 

Estoy en este minuto quieto sentado

ciego de futuro y porvenir,

estoy aquí postrado

sin la ansia del devenir,

busca verdad en el pasado,

ese no es lugar donde vivir,

si quieres, hermano,

yo tengo un lugar adonde huir,

es el sueño, tránsito vano,

sustancia de negra matriz,

estoy en este minuto quieto sentado

viéndolas todas venir,

acomodarse aquí a mi lado

sin que me eviten a mí,

estoy quizá asustado

pues el pasado causó en mí

presentes de canto afilado

con una sombra a ras de sí,

pasado que me ha manchado

e hizo lo que soy sin ti,

pasado con el presente ha topado,

tedios y bostezos en yermo jardín,

jardín de flores mutilado,

mutiladas en la piedra que resentí

caer en el fondo usado

de tan manoseado sentir.

***

 

DIME TÚ A MÍ SI NO

Dime tú a mí si no es buen corazón
aquel que ríe contigo, bromea, comparte mesa,
aquel que te da abrigo, roce, y sonrisa lesa,
dime tú a mí si no es buen corazón
ese que ciego ante ti una esperanza sopesa,
aquel que siempre contigo tantea, y conversa,
no te pide nada a cambio, sabe de tu pureza,
dime tú si no es buen corazón
aquel que contigo respira de una esperanza nueva,
aquel que es tu amigo y no te conoce,
no sabe si odias, si amas, a qué santo rezas,
dime tú a mí si no es buen corazón
aquel que ve un mismo sol abra o cierre flaquezas.
Dime tú si no es lo mismo
aquello que sonreía antes y ahora, y más ahora,
y antes, igual que antes, da lo mismo,
si sigues tu camino, te apartas de destino
o destinada le besas.

 

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Porque estamos en guerra

 

−No pareces guardia.

Vuestras miradas se cruzaron y por un instante estuviste a punto de sonreír. No era la primera vez que te lo decían y tal vez, viniendo de ella, se trataba de un intento por romper el hielo, por variar la aridez que había mostrado hasta ese momento, pero te mantuviste seria, aunque tus rasgos se tuvieron que suavizar por fuerza y la mujer se dio cuenta de ello porque te sonrió amable. Para ella no debe de ser fácil tampoco, pensaste. Al fin y al cabo os consideraría desde siempre el enemigo, el invasor, la txakurrada, habría vivido toda su vida en una larga noche de miedo y opresión, de violencia, rabia desatada en forma de rebeldía y victimización, claro que maldita la gracia que te hacía sufrir una aparente guerra que no era ni de lejos la tuya, ¿acaso no dejaba de ser todo aquello consecuencia de lo que pasó hace ya más de treinta años, cuando tú ni siquiera habías nacido?

−A mí marido lo matasteis –con que gusto le responderías, si pudieras o quisieras polemizar, que tú no habías matado a nadie, pero preferiste guardar silencio, no seguir el juego o aceptar, en un acto de distanciamiento o incluso de empatía, que en modo alguno significaba debilidad ni renuncia, que la otra parte podía tener razones, aunque estabas segura que no era el caso, por muy esposa y madre que fuera, por muy cierto que hubiera una muerte, la del marido, en una guerra o durante una dictadura con las que tú no tenías que ver, había ocurrido todo eso hacía mucho tiempo, o tal vez sí que lo tuvieras, algo que ver, porque a lo mejor no dejaba de ser cierto que las consecuencia eran los compañeros acribillados a balazos o despedazados por las bombas trampas-, ahora venís a por mi hijo –y su voz volvió a ser árida.

Su hijo era miembro de un comando. Seguían mitificando una guerra que sólo existía, estabas segura de ello, en sus cabezas, y que les llevaba a considerar como políticos el asesinato porque políticos consideraban a los presos condenados ya por sentencia firme. Vuestras miradas se volvieron a cruzar. La mujer tenía unos ojos azules muy claros, casi transparentes, muy distintos a los tuyos, tan negros. Pensaste que podría tener la edad de la tuya, de tu madre, y que ellas podrían ser incluso amigas, al fin y al cabo tu madre había tenido amigas como ella, de nariz aguileña, de carácter recio y opiniones no muy diferentes.

Oíste ruido en la escalera y te diste la vuelta un momento para ver a un par de compañeros bajando cajas de cartón. Viste tu reflejo en el espejo del aparador y consideraste que, en efecto, tu aspecto no era el de una guardia civil. Vestías de negro, unos tejanos y un jersey de cuello largo, estabas muy delgada, habías adelgazado bastante en las últimas semanas, tu pelo estaba revuelto y las greñas caían sobre tus hombros, tapaban tu frente, podías pasar por una de esas jóvenes que frecuentaban los bares del casco viejo, la hippie te llamaban en el cuartel, lo sabías, de buen rollo, eso sí, porque te apreciaban, te respetaban, siempre habías cumplido bien el trabajo, nunca un fallo ni un desatino, hablaban de un gran porvenir profesional, el tuyo, pero era cierto que no resultabas nada marcial y hasta el bulto de la pistola a tu espalda, bajo el pantalón, el mango a la vista sobre el jersey, parecía ajeno a ti por completo, como si fuera de juguete.

Sonó tu apelativo entonces en el walkie-talkie que había dejado sobre la mesa. Contestaste.

−Ha llegado el hermano de la mujer, está subiendo –te anunciaron.

−De acuerdo –respondiste.

No hizo falta decírselo, lo había escuchado y se había movido del sofá para poder mirar cómodamente hacia la puerta de la sala de estar. El hombre no tardó en llegar, vestido aún con la ropa de faena. Era agricultor, sin duda en alguno de los caseríos cercanos, sobre la que llevaba una pelliza. Se pusieron a hablar en vasco y te miraron de reojo, tal vez convencidos de que en un momento dado les pedirías que hablasen en castellano para poderlos comprender, para que nada quedara fuera de control, de vuestro control, pero no les dijiste nada, miraste hacia el suelo como si les indicases que respetabas su intimidad. Claro que no sabían, ni se lo imaginaban siquiera, que les entendías, que tú hablabas su lengua que en parte era la tuya también, hasta cierto punto lengua materna, nunca mejor dicho, a pesar de que formaras parte de ese enemigo que, creían ellos, perseguía todo lo suyo.

El hombre le preguntó qué estaba pasando y la mujer le explicó la detención de Julen, el hijo, el sobrino, cuando aún no había amanecido todavía, y ahora honek, «éstos» -notaste de nuevo el desprecio en su voz- registraban el caserío. El hombre te miró entonces y te extrañó que no hubiera rabia en su mirada, ningún reproche, nada que ver con el odio que mostraba la mujer.

−¿Por qué? –te preguntó a ti en castellano, para que no te cupiera duda de que te tenía por interlocutora, como si tuvieras todas las respuestas o fueras tú quien dirigiera aquella operación policial, quisiste creer que los nervios le empujaban a formular una pregunta a todas luces absurda o innecesaria, dado el contexto, aunque seguías notando que no había en él ese desdén de la mujer-, Julen no, no puede ser.

Sabías que había otro hijo preso. Tuvo dos causas, pero una se anuló porque la confesión de un detenido que imputaba al otro hijo se obtuvo mediante malos tratos. Hubo malestar en el cuartel, malas palabras hacia los jueces, se creen más a esos asesinos que a nosotros, dijeron, pero no siempre las cosas funcionaron como debían, era lo que tú pensabas sin que te atrevieras a decirlo, no sería entendido, claro que tú nunca habías visto nada y, vale, somos humanos, pero las cosas estaban así, y pensaste que para aquella mujer las cosas resultaban duras y la miraste de nuevo, se cruzaron vuestras miradas otra vez, y aunque no tenía razón, de sobras sabías que no la tenía, te hubiera gustado entender y que ella entendiera. Por qué, volvió a preguntar el hermano, su hermano, como si fueras tú la sola destinataria posible y por tanto quien tuviera que responderle. Pero fue la mujer quien contestó, tajante, categórica, de un modo que te impresionó porque aun cuando contestara en vasco, sin saber ella que tú lo hablabas, parecía que te dirigiera a ti sus palabras de reproche, de odio.

Hau guda bat dalako eta denok guda hontan gaude.

Porque esto es una guerra y todos estamos en esta guerra. Era como aquellas canciones antiguas en las que las madres lanzaban a sus hijos al fragor de la batalla para convertirse en héroes y volver como hombres. Te estremeciste y por un momento deseaste no estar ahí.

 

Juan A. Herrero Díez

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Gonzalo Salesky

 

 

CADA PALABRA

 

Sólo buscaré el destino eterno,

el manto vacío y el milagro

de saberme vivo a cada instante.

Tendré mis páginas listas,

mi sudario, hoy lleno de preguntas

y aquel reloj, sin ninguna respuesta.

Sabré que aún falta lo que sobra,

por siempre me esperará la luna

y en tu voz, soñaré cada palabra.

SILENCIO DORMIDO

Debajo de mi vida encontraré

tu velo y tu augurio, tu vacío.

Tu carne hecha sangre, tu regreso

y aquel silencio dormido en tu canción.

Debajo de vos, no buscaré.

Sé que el incienso perfumará tu historia

y así sabrás que no vale estar despierto,

no sirve ver la luz con otros ojos.

¿Para qué estar atento a los detalles?

Debajo del amor, está el olvido.

LEJOS DE MI PERDÓN

Oirás mi voz, desde lejos.

Sólo seré tu adiós, tu vida entera,

lo poco que no fui. ¿O fui tu meta?

La nada que di, tu corazón.

Te veré llorar cada vacío,

cada promesa al viento, cada nudo.

Y en esa oscuridad,

estarás siempre lejos

de mí,

de mi perdón,

de mis plegarias.

VOCES EN SILENCIO

La incertidumbre juega con mis sentidos.

Creo reencarnar,

veo mis cenizas,

volaré muy alto

pero el final no llega.

No llega, no existe,

no viene a buscarme.

Algo me dice

que estuvo entre nosotros,

que pronto volverá

y le daré la espalda.

Que rumbo a mi historia

hay voces en silencio.

Que en el dolor

no queda más que sangre

y que en la noche,

sólo en esta noche,

voy a tropezar con mis secretos.

POCO Y NADA

 

Seré sólo la mitad

de un espacio vacío.

De una sonrisa al viento,

de mi espalda.

La triste quimera de un sediento,

la suma de todos mis fantasmas.

Verás que no es difícil.

Adivinar detrás de los espejos

no tiene precio, siendo tan poco y nada.

Esa tormenta anunciada desde siempre

no existirá solamente en tus sueños.

El campo de batalla no es el cielo,

tampoco la nostalgia.

No es tu mirada quien nos cubre,

borrando todas mis huellas con lava.

Tampoco es el deseo quien nos guía.

Somos ángeles perdidos,

entrañas sin dueño,

sables del pasado que se aleja.

LA VERDADERA HISTORIA

Es triste ser uno más

de los que extienden la mano

sólo para arrojar primeras piedras.

Que olvidan el pasado y su destino,

que borran con el codo

lo escrito con la sangre.

Es cruel ser uno más de tantos

hipnotizados por sueños,

con vidas felices pero ajenas.

Degustando ese placer ajeno,

viendo pasar la verdadera historia.

PODRÍA SER

 

Brindaré por esta vida vana,

por tu refugio y mi armadura. Por el cielo

y aquel castillo de arena en tu mirada.

Podría hablarte de tanta indiferencia…

y ser aquel que irrumpe en tu silencio,

el que te escribe a oscuras, quien te cela.

Podría ser quien cierra tus heridas

pero no elijo ser yo, ni ser la sombra

de todo lo que alguna vez fue amor.

Me quedo… con la nostalgia pura.

UNA VEZ MÁS

 

A veces dudas… y es lo mejor.

Si no te escondes

voy a tu encuentro.

Quizá el destino sea el de siempre

y nos despoje del misterio,

de la brisa.

¿Salvas mi piel de tanto orgullo?

No te arrepientas jamás de tu pasado.

Miles de noches pensando en lo prohibido,

en cada manzana dispuesta a morir

sin tanto pecado.

Esquivo los golpes de la culpa

y pienso que no he perdido todo.

Habrá otros arco iris y, de noche,

el sol verá la luna una vez más.

NUNCA LLEGA

 

Como la magia de espejos, como el vino

que duerme y encarcela tantas vidas…

sueño con el vértigo,

con mapas sin nombres

como ese tren que nunca,

nunca llega.

En cualquier momento tendrás algo de mí

y no habrá más matices, más preguntas.

Sólo tu voz escuchará mi aliento

que nunca llega a hablarte,

nunca llega.

Estaré dos mil años

susurrando tu nombre,

soltando en el viento mi tristeza.

Se acumulan las cruces,

quisiera elegir una,

pero la lluvia en el mar no deja huella.

AUNQUE NO ENTIENDAS

 

Vi negro sobre blanco,

vi estaciones.

Vi trenes subterráneos,

vi poesía.

Allí donde no hay nada más que sombra

hay bruma, hay nostalgia.

Está tu orilla.

Están tu sueño y el mío,

está la brisa clavada en los rincones.

Va el dolor,

susurrando mi adiós,

dictándome estas líneas al oído.

Leyéndolas en vos

(aunque no entiendas).

En el mismo rincón sigo esperando

como un beso apagado,

como una vieja lámpara.

Como un sombra fría,

te cansaste de verme,

atada a aquellos tiempos

en que todo era nada.

El mañana llegó:

no somos la esperanza,

sólo el pasado a prueba.

¿Y qué más da?

Si lo eterno no existe,

si el hoy se va en segundos

y este mundo, sin vos,

no vale nada.

YA ES TARDE

 

Me hablás del tiempo perdido,

de la noche.

De tu promesa y final,

de lo que fuimos.

Susurrando mi nombre en otro idioma,

me dejarás caer.

Ya es tarde para crear otoños,

para abrigar silencio.

¿No lo ves?

Hablás de la vida y de la muerte,

del vacío que quedará en tus días.

Y esa puerta…

tu puerta no me abre.

Igual voy a escapar:

ya es tarde,

aunque tu corazón no quiera verlo.

SERÉ

Seré tus ojos durante la batalla.

Seré tu aldea.

Seré la nada y todo lo que quieras,

seré las voces que susurran tu herida.

Seré la música en colores

para que cada sol y cada luna,

sepas que estás en mí desde aquel día.

MADRUGADA

 

Su santo y seña, mi vida y mi cordura.

Su espíritu y su Dios sobre mi espalda.

Su llanto y su veneno, mi condena

y aquel delirio, fugaz, en madrugada.

Aunque sigan callando tantas voces

sabré salir, de frente, a la tormenta.

Tu adiós hablará de mi locura

cuando el sol salga, fugaz, de madrugada.

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Rolando Revagliatti

“ESTIMADOS CONGÉNERES”

 

Entre estimados

nos turnamos para espiar

tu libro

entre congéneres

nos espiamos por riguroso turno

 

Entré en tu libro

 

A cinco minutos de concluida la lectura

de tus discursos dedicados

estamos

a cinco minutos de apaciguado el certero despliegue

 

Me asaltó tu ciudadanía

¿cómo no tentarme?
si fui también un comensal

durante todos

estos

años.

 

 

 

 

*De “Leo y escribo”

 

 

 

 

 

 

 

*“PROOF”

 

 

Absorbidos por su cámara

los apuntados por su cámara

revelados

éramos descriptos

ya desligados de su cámara

 

Lucíamos como perros

flores y personas

asediados por detalles

circundados por la descripción

 

y en evidencia.

 

 

 

 

 

*De “Trompifai”

 

 

 

 

 

 

“Repulsión”

 

 

La manicura se come

las uñas

 

Los crepusculares crescendos de la enormemente deseada

y devastadoramente deseante

ya en su mirada infantil

 

Grieta a la vista

agrietando la vista

 

Tendida

taladrándole también los oídos

la manifestación sonora de un crescendo

fraterno

 

Máculas a la vista

desinmaculando

 

Son los sentidos invitados a esta cena

con plato único:

conejo.

 

 

 

 

______________

“REPULSIÓN”, filme dirigido por Román Polanski.

 

 

 

 

 

 

De “Fundido encadenado”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sabrás de la garrapata de mis versos

o si no

no sabrás nada.

 

 

 

*

 

 

Las margaritas que tiraron

a tus chanchos

 

mis vacas

                se las comen.

 

 

*

 

 

 

De “Del franelero popular”

Altas cumbres

 

 

Al macanudo tótem de la monogamia saludo

despego desde célibe sin par hasta amante esposo

de lo cual laboriosamente me impregno cada día

 

Pecador en el llano y en mi juventud

desde las altas cumbres de la madurez

yo me solazo

con picarona repugnancia.

 

 

 

 

 

 

 

*De “Corona de calor”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y aunque el mate esté frío

 

 

Nos estamos cayendo en el dos mil

y el pescado sin vender

gaucho entre los gauchos

y atraviesa el malón la polvareda

el buenón en cambio juega solo a la taba

crisis de identidad la del buenón

que poco capea sus contradicciones

del todo contraindicado el buenón

aires de pampa mía cavándole el hoyo

pa’ quel hueserío haga hito

como la traición entre las tradiciones

y el esmero del inveterado malón

al pervertir a las infamélicas y consanguíneas

hembritas insosteniblemente vaporosas

y a las regionales y desencantadas esposas de los intendentes

meta rasgueos de guitarras

 

Y aunque el mate esté frío, doña Dominga

doña Venancia, doña Azucena, doña Hilariona

no dejo de payar en estas circunstancias

confusas para este acreditado paisajista

de acendrado calar nacional

y popular

 

Síganme

pobretes y ricachos a las puertas del amor de un día

por la inmensidad tanto como por la circunscripción

que no los voy a defraudar

macho

gaucho

y guacho

que no los voy a fotografiar con zoom en la estaqueada

en esta superproducción reproductiva.

 

 

 

 

 

 

 

*De “Desecho e izquierdo”

 

Febo

 

 

La cucharita que Flavia aferra

dentro del pocillo vacío

es tratada

con la energía cómica

que asoma

ya sus rayos

iluminan

nuestra historia.

 

 

 

 

 

 

 

*De “Sopita”

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Francisco Jesús Muñoz Soler

 

QUIÉN ESTÁ CUERDO

¿Quién está cuerdo en este mundo de locos?

yo, ustedes, es algo que me gustaría saber

descubrir quiénes son cuerdos

los sanos, los hijos de la sonrosada tez.

Estamos en un mundo gobernado por reglas

costumbres e intereses imperturbables

generadores de tabúes en serie

emblema declarado de la cordura sana.

Todo se ha de hacer como más convenga

a la sociedad dentro del orden establecido

por la bendecida tradición oficial.

Anoche soñé que un loco recogía un clavel

en un cruento campo de batalla ¡entre bombas!

en un campo lleno de muerto, de alienados héroes.

DICIEMBRE

Diciembre última hoja prendida

de un alicaído y ajado calendario

que triste se despide en su caída

con la llegada del invierno áspero.

Se desearán las clásicas bienaventuranzas

se regalarán millones de obsequios

pero no se remediará

el frío y la prisión de unos forzados.

La nostalgia del calor de sus hogares

es el mayor anhelo de esa juventud violentada

que se pregunta las razones que le apartaron

del gozo de sentirse persona.

 

AL VIAJE

Al viaje… que absorbe mis sueños

mantiene viva la llama

de mi azarosa vida, me transporta

a las llanuras del consuelo.

Al viaje… que castiga mi cuerpo

mi cansada y soñolienta presencia

portadora de mi alma y mis instintos

cada viernes camino por la libertad.

Al viaje… que se clava en mis entrañas

cada vez que me reclama, imperturbable

me llama y me lleva, sistemáticamente

pellizca mis doloridas vísceras.

Al viaje… que se introdujo en mi vida

lo exalto con sinceridad solemne

por la belleza de su paisaje

y por la angustia que me produce sin cesar.

AQUÍ ESTOY QUÉ PUEDO DECIR

Aquí estoy qué puedo decir

que me persigue la mala suerte

que soy simplemente un necio

balanceado como una cometa inútil.

Que tiene como destino vagar

sin remedio, inconsecuentemente

al son de sus sueños estériles

y al zumbar del viento que lo azota.

Desorientado con vaivenes de cometa

aturdido pero íntimamente consciente

de que no soy material sin lucidez

sino un ser humano que busca su realidad.

LA VIDA ES ESPERANZA

Que lánguida es mi vista

que vacuo es mi pensamiento

sólo lo puebla el hastío

y la obligación de una promesa.

Que corto el recorrido

por donde pululan mis piernas,

que reducida la esfera

donde gravita mi destino,

que grande es mi pecho

que profundas mis venas

ay, que gruesas mis cadenas

que sombrío es mi horizonte

solo diviso sombras y vacío

lleno de aburrimiento, necedad y abismo,

y al final la inquietud de la muerte.

(Mi vacío

lleno de aburrimiento,

necedad y abismo,

no lo llenaría ni todas

las aguas de la mar.)

No todo es hastío y tristeza,

que febril es mi imaginación

que álgidos mis sentimientos

que fecundos los huertos de mi alma,

rotundamente no todo es tristeza

no son solo tristezas las sensaciones

que perciben las vísceras de mi ser

además hay una vida por amar

una luz perenne por encontrar

una dicha que me llega y se desvanece

que me embarga y me seduce

una dicha llamada felicidad

además está mi firme voluntad

que alienta mi decaído pensamiento

que aviva la llama de mis deseos

la firme voluntad de realizarme como persona.

(Todas

las aguas de la mar

no llenaría la alberca

que riega continuamente

los huertos de mi alma.)

Cómo describir, cómo desglosar

la celestial corporeidad, la sublime sensación

que inunda mi espíritu, mi alma, mi cuerpo,

cómo transcribir su nombre con palabras,

Sin ella no puede haber un mañana

ni peor ni mejor, ni siquiera mediocre

representa la ilusión del presente

y la fe de un futuro lleno de humanidad,

es el palo mayor de mis velas

punto y guía de mi destino,

sin ella mi vida carecería de sentido,

de dirección, de ilusión, de armonía,

a ella me encomiendo noche y día

en torno a ella me concentro aglutinando todo mi ser,

renovando y fortaleciendo mi espíritu celeste

porque es la esencia de mi existencia.

(Todas

las células vivas

de la Naturaleza

se nutren de nuestra Madre

Esperanza.)

RAÍZ

Desde mi esencia

lucho por superarme cada día

para ayudar mejor a los demás

origen de gran gratificación.

 

CARTA DIRIGIDA A MÍ MISMO

A todas las esencias de mí mismo

escribo esta carta

para que me guíen en mis dudas

y fortalezca mi ánimo

para que enciendan en mí un fuego

que ahuyente la zozobra

que me ocasiona las sombras

frías y mórbidas del tedio

para que me prevengan de los falsos

orgullos senos fieles que amamantan

la hija mayor de los pecados: la envidia

para que den luz a mis sentimientos

y templanza a mis sentidos

ante serpenteante amenaza

que nos acecha sin descanso: la hipocresía

para que me guarden de seres enanos

llenos de complejos y resentimientos

que no dudan en aplicar en su provecho

para que aparten de mi corazón

la más dolorosa y cruel de las heridas:

la insensible indiferencia

hacia todo amor

para que mi vida

se complazca en el espíritu de la belleza

que satisface a sus hijas que ahítas de ella

contemplan el mundo

esta realidad llena de escarnio

displicente desamor y amarga retórica

pero sobre todo lleno de integridad

armonía, luminosidad y amor.

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LES PRESENTAMOS AL MARAVILLOSO

Rodolfo Leiro

 

¡DESPIERTA!

 

Si al despertar tu póstumo coraje,

 ya cerca del final irreversible,

encuentras en tu arteria irrepetible,

la fibra de tu místico engranaje;

 

y ya estando yacente, tu ropaje,

de un antiguo valor inextinguible,

levantas ese puño indestructible

ajeno a todo signo del ultraje;

 

pues si debes morir, tu fiel cordaje

elevará hacia el cosmos tu celaje

que fuera prisma y luces de tu estío.

 

En el postrer suspiro, virtual  tatuaje,

dejarás como emblema tu voltaje.

¡Tu canto irá a enrolarse con el mío!

 

Construido a las 19,10 del

20 de octubre de 2012 para mi Libro

“Renglones desprolijos”

 

***

 

SONETO EN AZUL

 

A mi hijo Eduardo Oscar Leiro (1992)

 

Yo no tengo un azul en mi retina,

ni es azul el color de mi ventana,

no es azul el color de mi mañana

ni hay azul en la tarde que declina.

 

No hay azul en mi noche de desvelo

ni en la vasta planicie de mi día,

no dibujo en azul mi sinfonía

ni gesto algún azul del azul vuelo.

 

No dispongo de azules compañeros

que surcando la mar, azul maderos,

flotando en un azul de mi azul viaje,

 

me arrojen sus azules esplendores

para pintar de azul mis viejas flores

con el azul pincel de mi coraje!

 

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DOS POEMAS

Por Adriana Delfini

 

Alas derretidas

Con tus alas de cera derretida

te escabulliste anoche de mi sueño

furtiva y ágil fue la despedida

entibiada de amor como un ensueño.

Amada por tus alas encendidas

con lumbre de cristales transparentes,

aturdido, pícaro aletear de ida

fragante resquemor entre la gente.

Armaré con tus alas de agonía

y panales de dulces mieles

transmutando en hilos de ambrosía

Vagones de locuras sobre rieles

emulando al Dédalo volátil,

dime al oído lo que quieres.

***

Carta a Dios…

 

Le he escrito una carta a Dios

para ponerlo al tanto…

porque  El a veces está ocupado,

y yo agradezco con bríos.

Siento que el deber es mío,

contarle de mi alegría

las bondades de la vida,

desde que te conocí a vos…

Él fue siempre el portavoz

honorable y sencillo,

que con luminosidad y brillo

sigue acompañando mi voz.

Quería con amor sugerirle…

si no es mucho pedirle

 si un día al cielo ha de llamarte

no se olvide de mí…

y me permita acompañarte.

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Rachid Boussad

 

El vate…

«El Poeta es un pequeño Dios»

Vicente Huidobro

Es un nómada infatigable,

Y un ubicuo movible.

En todas partes presente

Acá y acullá siempre oyente

Por cuestas abajo y por arriba sudando.

¿Qué vientos terribles lo arrastran más allá de sí…, y de los mares?

¿De dónde hubiera sacado lo divino en él abrigado?

Dos veces cantor:

Versos de miel, de cara a la aurora,

Y aquéllos de hiel, con el crepúsculo platicando.

En su balanza encinta de seda y marfil,

Van desparramadas sus quimeras y sus inquietudes.

Soñador de soledades, misterios y madrugadas.

Fontanar de aires y aguas incesantes.

Relámpago de suspiros alumbrando abismos.

Dueño de fuegos encendiendo patrias sin visado.

Las sombras persigue de amores fugaces,

Y el hálito de las brisas nocturnas acompaña.

¡Alma cándida y oficio ahogado en las penumbras

De su ocio hortelano y duradero!

 

¡Oh bajel de alegrías hacia puertos nebulosos!

¡Oh jardinero llorando por árboles deshojados,

Sus almas dolidas, y sus rosas mustias y polvorientas!

Ensánchate y aférrate a tu voz ¡oh Poeta!

Yo te tiendo la mano y yo te pregunto:

¿Qué sería de los paisajes tétricos,

De los pajaritos lúgubres,

De las sonrisas lánguidas,

De los rostros héticos,

De los corazones taciturnos,

De las lágrimas derramadas,

De los mares embravecidos,

Y de los cielos entristecidos,

Si de mis orejas viniesen a faltar tus sombras sonoras y quijotes?

¡Ay de ti, demiurgo de tinieblas y recovecos!

¡Ay de ti si te acaban en basura de dejamientos y olvidos!

Si tú te murieras en soledad y sin testigos,

¿Qué sería de las voces “escasas”,

Pletóricas de orfandad mortuoria

En aquellos oídos nutridos de sombras y fantasmas de arena?

 

***

 

 

El heraldo deseado

A las santas piedras,

A las manos atrevidas.

Mientras las palomas vuelen intrépidamente

Entre balas y cohetes;

Mientras las manos impávidas e impertérritas luchen

Con piedras y hondas y tirachinas;

Mientras se vea que las flores se destruyan

Con sus sépalos y pétalos,

Sin que algo de nuestras callejuelas

Se mueva y se conmueva;

Mientras haya pueblo desflorado,

¡Habrá sombras sonoras y gritos ígneos!
Mientras se observe que los fusiles

Repartan muerte en perdidos arrabales;

Mientras los aviones dejen calles ensangrentadas;

Mientras los cañones arenguen al averno

En la franja aquélla,

Aquélla que los sucios vampiros defraudan;

Mientras haya cuerpos descuartizados:

Almas derruidas acá,

Y destinos envenenados acullá,

¡Habrá sombras sonoras y gritos ígneos!

Mientras se ensanchen las piedras;

Mientras las vistas apunten,

Apunten hacia más adelante,

Y en los ojos haya lágrimas rebeldes y ufanas;

Mientras no se obstruyan las sendas;

Mientras haya madrugadas y ruiseñores, siempre

¡Habrá sombras sonoras y gritos ígneos!

 

***

 

Entre el cariño y el daño

                        

                  “Es tan corto el amor,

                  y es tan largo el olvido”

                                   Pablo Neruda

 

Un viernes tan flébil de abril,

La tristura…taurina,

En mi lengua anidaba

Por haberme perdido la mujer

Que tanto yo amaba…

 

Tan corto fue…fue

Con ella el veraz cariño,

Y tan largo es…, pero es

Sin ella el tenaz daño y movedizo.

 

¡Qué ayeres y qué hoyes tan reñidos!

Un calvario sañudo

Que nunca jamás sella en mi pecho

Idas y abandonos.

¡Qué desvelo eternal!

 

***

 

 

Mi cumpledaños

                    

Adiós quizá para siempre!…

Te digo este adiós llorando

Desde la orilla del mar.

No olvides tú mi amor

Si muero de soledad…

   Rosaría de Castro

 

 

En mi cumpleaños

De mariposas alegrosas;

Fuiste un “cumpledaños”

Y perdidas  lloré tus rosas.

 

En la opacidad de la noche

Aguardé en balde tu ángel fugaz.

Y entre las estrellas apagadas,

Saludarte, ufano yo y maestro,

Por las espaldas largo tiempo tranquilizadas,

Veía yo pardo lejano y nocturno.

 

¡Ay! ¡Qué pedregosos

Se han puesto mis nubes,

Y qué páramos mis cielos!

 

He aprendido como sufrir

Sin sufrimiento

Como llorar

Sin derramar lágrimas.

 

Adiós, Gloriosa! vestigios indelebles,

Sueños…sin dueño,

Delirios desencadenados y desbocados sin poniente,

Praderas sin fragancia sin azahares.

¡Adiós hasta que amanezcamos,

Y anochezcamos con las luces de la podredumbre!

¡Adiós quizá para siempre!

 

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POEMAS DE LA MANO

DE LEO MORGAN

 

14-GRATITUD,  ALLA ARRIBA Y EN LO ALTO

 

Pocas cosas hay tan nobles

como trabajar en la casa

de un amigo que construye su casa.

Con “Zinzetto” tomamos cervezas

sudando fuerte

bajo el sol de Caprarola

reímos y contamos historias

y al final del día

el trabajo ha sido hecho

y lo hemos  pasado tan bien

que muchos domingos me sorprenden

aguardando la llegada del lunes.

.

Sentados en el tejado

descansando y fumando un cigarrillo

vislumbramos  un   palacio de mármol

que se hizo en la montaña el Papa Farnese

Pero de pronto

“Zinzetto”  se ha puesto serio:

“Morgan,  hay algo que debo decirte:

supongamos que, Dios no lo permita,

tuvieras un accidente…

yo haría un buco en la tierra

y te enterraría aquí

arriba  te plantaría

una planta de limones

para disimularte,  je je

nadie encontraría al “aryentino”…

poeta ispiradíssimo

¡Tragado literalmente por la tierra… eheheh!

Porque si  se te ocurre morirte

en mi casa, Morgan  del cazzo…

un extranjero ilegal….

¡A mí se me combina

un  “casino” infernale !

Pensé——————–

en  las raíces del árbol

cosiéndose  en mis costillas

en una  fioritura blanca

silbada por la madre naturaleza

y ciempiés y gusanitos limpios

de tierra negra

jugando escondidas

por entre mi ausencia de nariz

y ojos,

proyectándome

verde invencible

hacia mis ramas abigarradas

de limones  fragantes y rotundos,

balanceándome plácido

en el viento de un verano italiano

mientras me salpican

6 mariposas amarillas

rutilantes de  ácida felicidad.

 

-Bueno, no está  tan mal.

-Grazie tante  Morgan,

¡sabía que lo entenderías!

-“Zinzo” querido,

ya va siendo hora

de que sea yo

quien te dé las gracias,

por todo, gracias.

 

 

 

15-DOS CANGREJOS Y MEDIA BOTELLA

 

Para entonces ya había rodado suficiente

y creía haber aprehendido todo

acerca del oro, los vidrios de colores

y el trueque.

Por eso cuando bajé a la playa de Natal

les hice un gesto displicente

a los tres muchachos negros que me llamaban

“estos ilusos creen que soy un turista

y que me van a sacar plata

más les valdría intentarlo

con esas rocas, jejejejejj”

pensé, metiéndome en el mar.

Me seguían llamando insistentemente al salir,

fastidiado y alerta

me acerqué a ver qué querían

estaban hirviendo dos cangrejos grandes

en un tachito

y les quedaba media botella de cashaça

querían compartirlo todo conmigo.

Eso querían .

Cashaça en ayunas y bajo el sol del mediodía…

¡auch!

pero ciertas cosas

no deben ni pueden rehusarse,

tomé la botella del cuello

bebí y la pasé…

quisieron darme los 2 cangrejos

pero avergonzado por tanta generosidad

sólo  quise tomar mi parte

mas me obligaron a aceptar el doble.

Luego la cashacita

me aflojó la mandíbula

y reímos.

 

Vestidos de reyes

acostumbran trepar por mis recuerdos

ciertamente, no los olvidaré jamás

ellos en cambio

me tienen anclado

en las aguas del olvido

más profundo y más lejano

hasta puedo sentir las algas

enredadas en mis pelos

después de todo

yo no fui  apenas más

que otro gringo carapálida;

un caminante que pasó

a quien colocaron en el morral

una lección de vida;

dos cangrejos y media botella

pal’ camino, de yapa.

 

22-CHACHALOVE Y LAS BOLAS DE CRISTAL.

 

(El literato,

el señor cabrón

y el religioso.)*

 

 

Hoy toca limpiar la casa

¡por Dios!

fuera la mugre

hoy sí que toca.

 

Y ahí abajo

en la mazmorra

todos nosotros

dentro de mí

aullamos

¡Oh Cielos qué horror!

esto es peor

que  luchar  contra la Hidra

¡Socorro!

¡Piedad!

entonces aparece:

no Míster Músculo*

con más culo que cerebro, sino

el Hada de la Claridad

reflejando azules transparecias

pintándolo todo

con nieve:

“Cuando hayas conluído

lloverá para ti una gracia.”

FFFFFFFFFFFFFFFFF

ffffffffffffffffffffffffffff+

Me pongo en el asunto.

 

Eternidades después

hasta el inodoro

reluce sonriendo

en espera de sus desatentos huéspedes.

 

Reclamo mi premio

El hada rodea el espacio con los ojos

y dice al fin:

–Ahora  parece un chiquero adorable,

y supongo que un poco de polvo

no le hará mal a nadie.

Recibe mi merced:

limpus  volimpus

zacah latrakah:

“que la casa quede

más o menos siempre así!”

la varita dibuja

un círculo brillante por el aire

y una melodía

me cubre dulcemente:…..

mientras me balanceo al compás

con los ojos cerrados

como una serpiente

fuera de la canasta

“no tendrás que limpiarla

nunca más……..

no…..no……no…

nunca jamás,

Que lo disfrutes……”

 

¡Oh my Lord !

 

Estremecido por un rayo amarillo

y plateado del más puro amor

de rodillas, postrado caigo

de feliz emoción llorando:

¡Oh bendita tú seas entre todas

las hermosas hadas del Paraíso,

tú la más hermosa……………………………

¡Oh,  Hada de la Claridad

aún entre las sabias, afortunada!

Velas, rosas y bombones

para tu santo

por fiel y por seguro.

 

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EL GRAN BORIS GOLD

 

“Y SERÁ JUSTICIA”

Si existen feriados

Y días alusivos,

Para recordar a héroes

O a alguna deidad,

Me parece justo

Que esto así sea,

Honremos a los justos

Y a…la libertad.

Hay fechas recordadas

Como las del buen cartero,

A los muertos queridos

Y a nuestro señor,

A pesar que hay muchos

Problemas cotidianos,

Mostremos al mundo

Que nos sobra…amor.

En el día del niño

Se imponen los juguetes,

Y en el de la madre

Pedestales de fe,

Un homenaje válido

A la escarapela,

Y yo me pregunto

A los viejos…¿Qué?.

Se inventan seguido

Los feriados largos,

Y nadie que se precie

Sabe el porque,

Estos son recreos

Para la gilada,

Y las gracias le damos

A vuestra…merced.

En serio lo pienso

Que llegó la hora,

De honrar al que nunca

Pelota les dan,

Yo voto por un premio

Acorde a sus años,

Pues no solo hermano

Se vive…de pan.

Que Dios mande un regalo

Para todos los abuelos

Y que al unísono tengan

Una gran erección,

Que las viejas tiemblen

Al ver a estas bestias,

Babeando de ganas

Y mostrando…el cañón.

***

 

“ACARICIANDO RECUERDOS”

 Entre las mil cosas

Que nos da la vida.

Las hay muy variadas

Y de todo color,

Las malas y buenas

No se discriminan,

Hoy risas y alegrías

Y mañana…dolor.

Soy y siempre he sido

A pesar del tiempo

Un tierno a ultranza

No lo puedo evitar,

Si elegir debiera

Lo que  más aprecio,

Un par de recuerdos

Que me hacen…palpitar

Mi memoria guarda

Como algo sagrado,

Cosas que he grabado

En el corazón,

La calle de tierra

Del barrio perdido.

Y un patio con glicinas

Que las cuidaba…Dios.

Era un cuadro hermoso

Pintado quien sabe,

Por las manos mágicas

De un sensible pintor,

El mate entre amigos

Y un chico corriendo,

Tras una mariposa

De un lindo…color.

Doy gracias sinceras

Por guardar intactos,

Los bellos recuerdos

Del lejano ayer,

Tiempo de inocencia

Y altivos principios,

Yo soy ese pibe

El que quise…ser.

Que lindo sería

Que el día señalado,

Para mi partida

Me pudiese llegar,

Hasta la calle soñada

Recostarme en mi barrio,

Y con olor a glicinas

Al cielo…volar.

***

 

SENTIDO Y VÁLIDO HOMENAJE A UN

VETERANO DE GUERRA

Todos los países democráticos del mundo que se precian de tal, tienen destinados un día específico del año para  recordar a  aquellos que ofrendaron todo, hasta su vida por una causa por demás sagrada.

Y cada uno a su manera y a su buen sentir prepara su recordatorio, acordes a los usos y costumbres del lugar.

Hasta aquí estoy completamente de acuerdo en tenerlos presentes y también apoyo  los justos homenajes que les ofrecen, en mi vida he conocido varios de esos valientes que en el fragor de la batalla murieron gritando viva la patria.

Esto es altruismo puro, digno de imitar por nuestros jóvenes, que con sus vidas disipadas,  lo último que harían seguramente es jugarse enteros por algo tan puro, les interesa tres pitos   su nacionalidad.

Sin desmerecer en absoluto la valentía, el coraje  y la abnegación de estos mártires, hay que reconocer que la mayoría de ellos han sido partícipes de una sola guerra y nunca que yo sepa nadie se acordó, ni siquiera con unas líneas en algún diario de los que pasaron su existencia en miles de batallas, sin dejar a su paso lágrimas ni dolor.

Y no solamente batallas donde las dos partes salían victoriosas, a veces eran verdaderas guerras en pos de penetrar por algún flanco al adversario.

No seamos egoístas ni mezquinos a la hora de recordar, con cuanto amor y dedicación

estos soldados olvidados por la historia nos dieron todo sin pedir nunca nada, al contrario, siempre buscaban alguna otra batalla para estar en forma., eso habla de su idoneidad.

Por eso yo, desde el humilde lugar que me toca bajo el sol, propongo una masiva marcha hacia el congreso para exigir que de una vez por todas, los diputados salgan de la inercia en que se encuentran y voten ya, una ley que revindique por fin a estos veteranos de “GUERRS MEMORABLES”

Para comenzar esta campaña de recordación, he colocado sobre una tarima  en la puerta de mi habitación, dos fotos grandes de mi querido combatiente…UNA DE FRENTE Y OTRA DE PERFIL.

¡QUE ASÍ SEA!

Mi intención con esta líneas, es que no se aPENE nadie con ellas.

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TEORÍA Y PRÁCTICA DE LA MARIPOSA

Aleteando a contraluz es oscura,

en plenitud de sol es naranja

junto al verde que la sustenta.

Si se posa en un tallo, gozo

el manso lienzo de sus colores.

Cuando parte hacia la sombra de un árbol

sé que no la volveré a ver

la mariposa es un instante.

Mariano Shifman

(Del libro “Material de interiores”, Proa Ediciones, Buenos Aires, año 2010).

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TEXTO ESCRITO

Por Susana Falcón

 

Se dice que la Fe mueve montañas, la Fe es ciega, la Fe lo puede todo…
La pregunta es: en todas las circunstancias de la vida?
Crecemos amparados por esa lógica de la Fe, que nos ayuda a transitar los momentos constantes del vivir.

Mientras recorremos ese camino, vamos adquiriendo experiencia y abrumadores choques existenciales, cuando contabilizamos años, alegrías, sinsabores y dolores profundos, tu universo cambia, se transforma, y vos con él…
Y te das cuenta entonces que eso que llaman Fe…SOS VOS MISMO… solo vos.
Convertido en el artífice de mover montañas, de ser ciego ante cualquier elección personal, o creer que lo puedes todo… o no…
Cuando aparecen las preguntas sobre la muerte, descubrís que se nutre de tus pensamientos… trascender?, ir hacia otro plano?, el temor ante ese evento?, la negación a la ausencia definitiva tuya o de tus afectos?
Cuando sucede…desapareces… eso es todo… ni el libro, ni la calle con tu nombre, ni la sangre generacional…simplemente desapareces… No generalizo, expongo hechos solamente. Es mi pensamiento…
Mi padre decía una frase que para mí lo resume todo, “Pobres lo que se van, porque los que quedan, entre lágrimas y sonrisas…”
Y es así, se sigue con la vida…
El recuerdo pasa a ser efímero en su accionar…
Cuando la muerte te arrebata un ser, es definida, cuando la vida te despoja de un amor que se va, es también una manera de muerte definitiva, cuando la muerte llega sesgando una joven vida, es más definitiva aún…
Es en esas circunstancias es donde para uno, o para mí, no existe la Fe, no existe Dios, no existe el consuelo…menos las palabras… necesitas solo el silencio…

Ese dolor negro que casi no te permite respirar, te sumerge en una gran nada…cuando esa negrura se apiada de vos y te regala un resquicio de luz para ascender… o no…, entonces nuevamente al aferrarte a la existencia, sos nuevamente tu propia Fe… VOS… Y de nuevo el mundo gira…
Evolucionamos, y en el camino vamos desarmando el andamiaje que estructuró nuestra mente con diferentes slogans que nos inculcaron desde nuestra niñez y adolescencia: BUENO-MALO, CIELO-INFIERNO, VIRTUD-PECADO, DESCREER-FE.
Comienzas a diferenciar y a sostener tus propias reglas y en lo cotidiano integras lo bueno y lo malo como un todo, modelàs tu propio cielo y lo adornas con lo que tienes ganas, con un Ser supremo… o lo dejas desierto y es simplemente tu cielo vasto…
Y parís tu propio infierno con esa fibra tortuosa que tenemos todos, pero es tu infierno sin fuego, no quema, te regenera en su caos…al pecado lo transformas de una palabra nefasta, en goce, sexo, felicidad, amor, sensualidad, sentimientos plenos…

Ahí tenès tu virtud-pecado enaltecido por vos…

(Yo amo la palabra pecado, me hace sentir INTENSA…)
Regresamos al significado de la Fe, creo o no, la tengo o la repudio…
Al reflejarte en tu yo más profundo, al ser tu lucha constante con él porque eso es la vida, ahí habita la Fe, o como quieras llamarla, resurgiendo siempre…Vos le das existencia…

 

 

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POEMA DE ROLANDO REVAGLIATTI

 

Tonadas

 

 

El dinero, cuando no alcanza, tiene una tonada

Cuando alcanza con lo justo, tiene otra

Cuando alcanzando te deja unas monedas o unos

/pesitos

es otra la tonada que tiene

 

Como es otra cuando te sobra mucho y empezás a

/ahorrar

o a invertir o a viajar por el mundo

 

Pero cuando lo que te sobra es muchísimo

no hay tonada en tu montaña de dinero

tu dinero es áfono,  infecta

 

nos infecta

y enmudece.

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En el mes de mi cumpleaños, tributo a mi Madre.

Febrero azul y verde,
piernas abiertas y el grito redondo;
fuerza en las costillas de la tarde.

Zulema,
quizás Magdalena o María,
quién sabe,
nadie anotó por ella
la cascada de sangre amarillenta y dura,
las aguas de su cuenco en mi garganta,
los dientes apretados
y la sonrisa escondida.

El parto
de las voces
bajo el sol,
adentro mío;
yo en su adentro.

El parto de la carne tibia
en el ardor desigual,
impertinente.

Nadie la vio retorcerse y esperarme;
secaron la piel lisa, acalorada,
sola.

Yo en los lagos de su verano.

Zulema,
quizás Magdalena o María,
ahora más madre
pariendo a quien seré desde sus ojos
en el otro febrero de mi olvido.

Ángeles.

Copyright Teresa Palazzo Conti

 

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POEMA

Por Libia Beatriz Carciofetti

 

*SOY LA VOZ*

 

Soy la voz de los que tienen

por sufrir…

la garganta enronquecida.

Sufren hambre, frío

están sin techo

y en el alma

tatuadas las heridas.

Les robaron sueños, esperanzas

y ya no saben

lo que es esbozar una sonrisa.

Son esos “jóvenes viejos”

que deambulan por las calles

sin premisa.

No tiene apuro por llegar

porque no los espera una familia.

Son los surcos sin arar

porque nadie a plantado una semilla.

Crecen al completo desamparo

en una sociedad materialista.

Sin fuentes de trabajo ni esperanzas

que los incentive

en el duro trajinar de esta vida.

Hoy me hago eco ya que al verlos

entrar sin pudor a una comisaría

desafiando a las autoridades competentes,

me pregunto: ¿Qué pasó con nuestros niños?

y con tanta inocencia perdida.

Si no tomamos carta en este asunto

el mundo se convertirá en una isla.

La PAZ se convertirá en utopía

y el AMOR dejará de ser

PALABRA DIVINA.

 

Libia Beatriz Carciofetti // Argentina

Derechos reservados N° 452298

libypoesias@arnet.com.ar

 

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25º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

25º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

25º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXIX de la 2ª etapa/01-07-2012

 

EDITORIAL LXIX

La sociedad del espectáculo

 

Ya lo habíamos comentado cuando la Copa del Mundo de Fútbol, sin duda este deporte es todo un fenómeno mundial, el más global seguramente de los acontecimientos sociales, y sin duda uno de los más mercantilizados. No deja de ser una metáfora del mundo. O una forma de conocer el estado del planeta. Lo volvemos a ver ahora con la Copa de Europa, el (mal) llamado Viejo Continente se lanza al espectáculo, se establecen los ritos tribales-patrióticos alrededor de un grupo de millonarios que recogen las aspiraciones y no pocas frustraciones de una Europa en crisis.

No queremos caer en la ridiculización del deporte en general, del fútbol en particular. Reconocemos que hay pasión, que hay atractivo y hasta belleza en el afán de superación, en la coordinación de las personas que conforman un equipo. Detestamos, eso sí, su mercantilización, su banalización y el patrioterismo que genera.

Sin embargo, el fútbol en particular y el deporte en general no es lo único que se mercantiliza y deviene un mero espectáculo, un entretenimiento. Mucho nos tememos que el arte, incluido la literatura, se ha banalizado y mercantilizado. En la Feria del Libro de Madrid se ha hablado demasiado de número –de beneficios-, bastante de firmantes estrellas y muy poco de literatura. Para ser justos, se ha hablado de literatura, pero entre las pequeñas editoriales sobre todo.

No, no es que apostemos por la cultura elevada, elitista y racionalizadora. Aceptamos que el acto de leer o de ir al cine o al teatro puede tener mucho de entretenimiento, de alegría, pero el arte no es algo ajeno al mundo –aquí el mundo real y allá el barniz de cultura para pasarlo bien-, forma parte de la cotidianidad. Si no convertimos el arte en parte de nuestra vida, más vale que aceptemos que la vida es vacua y sin sentido. Esto no lo deberíamos olvidar ni siquiera en épocas de crisis, cuando tantas personas lo están pasando realmente mal en lo económico (y en lo existencial).

Las políticas de recortes han limitado los gastos en cultura. Pero nadie se ha quejado de que alrededor del fútbol se sigan invirtiendo millones de euros, por muy privados que sean, y que vendrían muy bien para crear empleo o para políticas sociales. Entonces, si este dinero destinado al deporte se acepta casi sin rechistar, ¿por qué se acepta como absolutamente normal que se dote de menos dinero a cualquier actividad cultural?

Para colmo, nos dicen que la alternativa pasa por Eurovegas, la instalación en Madrid o Barcelona, se dilucidará en Septiembre, de un inmenso centro de juego, otro espectáculo deplorable que en España, por ejemplo, ha pasado como un elefante por una chatarrería incluso entre discursos identitarios de los distintos nacionalismos políticos.

No queremos dar consejos ni hablar desde una elevada cátedra que no poseemos, simplemente planteamos algunos aspectos que nos tendrían que hacernos pensar sobre el modelo de sociedad que queremos crear. Creemos y defendemos una sociedad de hombres y mujeres libres que disfruten de lo que nos da la vida, ello incluye el deporte, la cultura y, por qué no, la diversión. Pero el actual modelo lo desvirtúa todo, incluidas nuestras propias vidas.

 

 

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AÚN APRENDO

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

Conozco yo a mucha gente

que por decir una simple verdad

la avientan como basura

o le cuecen la carne en sal,

conozco yo a quien tanto lo vale

y quien no lo vale ni lo valdrá,

conozco el sol que no sale

y el que en un futuro pleno saldrá,

conozco el motivo, la causa

por donde caen los que caen mal,

conozco la asquerosa farsa

y el dicho aquél y el qué dirán,

si te ensalza a ti un poeta

eres hermosura, o misterio real,

 si te ensalzan a ti los gitanos

designio del cielo te chamullarán,

si te ensalzan a ti los negros

 la verdad les rezuma al final,

si te ensalza un clan de Arabia

lo poco o lo mucho te brindarán,

si te ensalzan mujeres de Asia

entre sol de sonrisas te templarás,

si te ensalzan en Macadamia

serás luz interior de macadam,

si te ensalzan en la infamia

ni conocen seña, ni tampoco señal,

si te ensalzan a ti los parias

plegaria y respeto a tu paso darán,

si no te quieren en tu patria

otro destino a tus pies vendrá,

como vienen otros aires

a aventarnos la nueva realidad,

como vienen por otros mares

con otras tierras que pisar,

como existen otros lugares

que respiran la paz del hogar,

como anuncian nuevos cantares

lo que el corazón ya dejó atrás,

cuando sobran los pesares

que poco pesan en el pensar,

como pesa lo que vales

si lo sopesas con lo que no pesa ya.

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MARCHAR

 

Lamenté siempre no haberme marchado entonces de Bidauxe. Se lo conté a Saúl que me escuchó en silencio, atento, consciente de que mi experiencia tenía que ver con la suya, pero sobre todo con la decisión que él debía tomar, si es que aún no la había ya tomado en cuyo caso sólo quedaría llevarla a cabo, algo aún más difícil, lo sabía yo muy bien, que la mera toma de decisiones difíciles. Allá, le dije, los inviernos eran duros, nevaba, los caminos se cortaban, desparecían bajo la nieve. Pasaba los días metido en el caserón familiar, lo único que podía hacer, quedarme en mi habitación, consultar libros, los tenía en abundancia, me entretenían, me ayudaban a sobreponerme del tiempo que pasaba lento, y con mi madre que nunca hablaba, un silencio atroz sólo roto por las voces de la radio y a veces, pocas, por sus palabras parsimoniosas, algún día esto será tuyo, me decía y yo miraba a mi alrededor y me derrumbaba ante una vida entera entre aquellas cuatros paredes, aislado de todo, igual hasta mi muerte, una muerte anticipada en definitiva, una muerte en vida, al fin y al cabo.

Saúl miró hacia las vías del tren. Se mantenía callado, rígido su rostro, las manos sujetas en la valla que nos separaba de las vías. Saúl apenas hablaba. Pasaba las tardes en la vieja taberna, detrás de la barra, sirviendo a los pocos clientes que nos instalábamos allí para ver pasar el tiempo. Aquello era el final de la ciudad, un cruce ferroviario, varias fábricas cuyo cierre se barruntaba cercano y edificios de ladrillo envejecidos por la lluvia y el humo. Allí vivía yo desde hacía unos meses. Me había al fin marchado de Bidauxe, y a veces lo consideraba un éxito, haberme marchado, quería y deseaba sobre todo verlo como un éxito, sí, haberlo conseguido más tarde o más pronto, pero había pasado toda una vida y no podía menos que considerarlo un fracaso, rotundo, perder tantas oportunidades, no vivir tantas vidas por las que ahora sentía una profunda nostalgia.

Le conté que los veranos eran muy breves y llovía mucho en Bidauxe. Salía a pasear por los bosques cercanos. A veces me acercaba a las pequeñas aldeas y hablaba con los caseros. Regresaba imaginando cómo sería el mundo más allá de los montes. Había soñado con largarme al acabar la escuela. Pero mi madre me lo impidió. Te tienes que ocupar de todo, me decía, has de ocupar el lugar de tu padre. Algo me indicaba que era un error obedecerla, asumir sus órdenes. Pero no me rebelé. Acepté a sabiendas del error tan grande.

Saúl me comentó que quería marcharse lejos, bien lejos, salir de aquel extrarradio.

−¿Qué te hace falta para irte?

−Valor, imagino.

−No te lo pienses mucho y lárgate cuanto antes.

Me miró extrañado. Era la primera persona, la única, que le aconsejaba marchar y que no se refería a que allí fuera, lejos de todo, no tuviera nada seguro, por lo menos aquí tienes algo, le sugerían, al menos estás con los tuyos. La mayoría me dicen que sea prudente, me comentó, que no me apresure. Cerré los ojos. No, no, no seas prudente y apresúrate en marchar. No sé si llegué a decírselo o lo pensé muy fuerte, tanto que seguramente oyó mis pensamientos. Creo que llegué a murmurarlo, quiero creerlo, y que él me oyó y me escuchó. Volvimos a hablar de ello. Yo siempre le decía lo mismo, no te encierres aquí.

Saúl era flaco, de cara larga y ojos tristes. Pese a todo, podía considerársele bien parecido, como decían en las aldeas de Bidauxe de los chicos guapos. Me miraba siempre sin hablar, como si me pidiera que insistiera, que sólo así llegaría a decidirse. Insistí, siempre le repetía lo mismo, has de irte, no lo dudes.

Mi madre murió y fue enterrada junto a mi padre. Estaba solo, pero el tiempo había pasado. Volví al caserón, más silencioso ahora por la soledad que producía su no presencia. No sé cuántos meses, años incluso, pasaron, creo que fueron bastantes meses, bastantes años. Una mañana acudí a la capital, apenas una villa grande, resolví algunas gestiones. Pasé por caso de Antonio el tendero.

−¿Te ha venido el camión? –pregunté.

−Sí.

−¿Y el chófer?

−En el hostal.

Fui al hostal. Vi al hombre acodado en la barra del bar. Comía un bocadillo y bebía una cerveza. Le conocía de vista, sin embargo nunca había intercalado ni siquiera un saludo con él.

−Se va Vd. mañana –pregunté.

−Sí.

−Me puede llevar. Necesito que me lleve.

−No hay problema.

Alquilé un piso pequeño y oscuro junto a la taberna de Saúl, en uno de los edificios viejos. Cuando llegué, me quedé mirando mi rostro en el espejo del lavabo. Ese eres, pensé asustado por mi rostro ajado que no había visto en mucho tiempo, rehuyendo siempre aquel reflejo en los espejos y en las lunas. Ya era un hombre mucho mayor incluso que el primer recuerdo que guardaba de mi padre. La vida pasa rápido, pensé no sin dolor.

De todo eso me acordaba con frecuencia. Se lo conté a Saúl esa tarde junto a la valla que nos separaba de las vías. A la mañana siguiente, al bajar a tomar un café, deseé con fuerza no encontrármelo, que no esté, que no esté, murmuré con todo el anhelo del que era capaz.

Juan A. Herrero Díez

 

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ROSAS ROJAS

Por Gonzalo Salesky

 

En la puerta del hospital de urgencias, donde estacionan las ambulancias, había una pelea entre dos hombres. Me llamó la atención porque solamente uno de los dos golpeaba al otro, que no caía al piso a pesar de los tremendos puñetazos que el primero le aplicaba en el rostro.

Habían comenzado dentro de un taxi y bajado de él a los tumbos. Quien recibía los golpes ni siquiera sacaba las manos de sus bolsillos, como si en ellos estuviera protegiendo algo valioso. No ofrecía ningún tipo de resistencia, sólo buscaba evitar los impactos. Pero no lograba hacerlo del todo, y el que golpeaba de manera feroz –que por su ropa parecía ser el taxista- le asestó varias trompadas más hasta que el agredido, al fin, se decidió a correr.

Me pareció extraño que no hubiera intentado defenderse o al menos, alejarse cuanto antes.

Perdí de vista a los dos hombres y seguí caminando. Entré al hospital por una de las puertas laterales. Venía bastante apurado, como siempre. Iba a visitar a un pariente internado y sólo llevaba un ramo de rosas rojas en mi mano derecha.

 

 

 

Unos segundos después, sentí que me empujaban desde atrás. Trastabillé y casi caigo al suelo. En una de las galerías, cerca de la terapia intensiva, el mismo hombre que había recibido los golpes me tomó del brazo y con un arma pequeña apuntó a mi pecho. Haciendo ademanes, me obligó a acompañarlo. No dudé un segundo. Estaba muy lastimado y de su ojo izquierdo parecía caer sangre. Su camisa blanca, llena de pequeñas manchas de color oscuro. Y sus dientes…

Corrimos un largo trecho. La gente se horrorizaba al ver su cara destrozada y el revólver que llevaba en su mano derecha. Parecía algo grotesco, un hombre desequilibrado corriendo al lado de otro que seguía sosteniendo, como si fuera un trofeo, un ramo de flores. No entiendo por qué en ese momento no pude soltarlo.

Subimos a un pequeño ascensor. Allí bajó su arma y me miró a los ojos por primera vez. Sacó de su bolsillo una pequeña caja de color blanco, cerrada con cinta adhesiva, y me la entregó sin decir nada. Al detenernos en el segundo piso, volvió a tomarme del brazo y así corrimos hasta el borde de un balcón que se encontraba unos pasos delante de nosotros.

Abajo, la gente había empezado a congregarse. Extrañamente, a pesar de todo, yo me encontraba tranquilo y seguro de que no iba a lastimarme. Algo en su mirada lo decía. Pero aún no llegaba a entender por qué me había dado la caja.

– No la abras todavía. Sólo después que me vaya. No cometas los mismos errores que yo.

Habló como si estuviera leyendo mi mente.

No tuve tiempo de preguntarle nada. Acercó la punta del revólver a su garganta, debajo de la nuez de Adán, y disparó.

Se desplomó sobre mí. Y la sangre… ¡por Dios! Tanta sangre a borbotones sobre mi ropa, mis zapatos y el ramo de flores.

Me lo saqué de encima. Sentía vergüenza de pensar más en el asco que me producía ensuciarme que en la locura y el drama de ese pobre hombre.

En pocos minutos llegó la policía. Tarde, como en las películas. Sólo atiné a quedarme sentado, apoyado contra la pequeña pared que nos rodeaba. Guardé la caja en el bolsillo. Tuve la tentación de dejarla tirada o de esconderla en el pantalón del suicida, pero preferí respetar su último deseo. Cuando todos se fueran, la abriría.

 

 

 

Una vez en mi departamento, cerca de las cinco de la tarde, aún no había podido almorzar. Seguía asqueado por la horrible sensación de la sangre caliente sobre mi cuerpo. Volvía a verla, manando con violencia, mojando mis manos y mis pies.

Me senté en el living. Acababa de llamar la policía para pedir algunos datos y ver si podía aportar algo más. De paso, me avisaron que el psicópata no había muerto todavía. Estaba muy grave, internado en el mismo hospital de esta mañana. Era prácticamente imposible que sanara o despertara, según el comisario a cargo de la investigación.

Sin embargo, algo me impulsó a ir a verlo. Para saber más de él o de su vida. Además, me tentaba la idea de dejar la cajita blanca de bordes plateados entre sus pertenencias.

Pero no iba a poder hacerlo.

 

 

 

Una hora después, estaba en camino del hospital, por segunda vez en pocas horas.

Llegué a la sala de terapia intensiva pero dos oficiales me impidieron el paso. Estaban parados al lado de la puerta, uno de cada lado. Me preguntaron si tenía relación con él, si era familiar o pariente. No quise decirles mi nombre, sólo contesté que lo había conocido hace poco tiempo. El más joven me dio el pésame por anticipado y me informó que podía quedarme por allí, para esperar el obvio desenlace.

Di media vuelta y busqué la salida. Había sido un día bastante largo.

 

 

 

Apenas subí a un taxi para volver a casa, tomé la caja y me decidí a abrirla. De una vez por todas. Nunca hubiera podido imaginarme lo que contenía.

 

 

 

Tenía que entregársela a alguien. Pero no a cualquiera. Alguien que fuera capaz de llevar a cabo lo que la caja pedía.

Vi por el espejo retrovisor que el taxista había observado lo mismo que yo. Y supe que comenzó a desearla, con todas sus fuerzas.

Estacionó a los pocos metros, cerca del sector de entrada y salida de ambulancias, y giró hacia mí. Me exigió la caja y no quise dársela. Por eso mismo comenzó a golpearme. En el rostro, en los oídos, en el estómago… Pero no la solté. La guardé en mi bolsillo, a salvo de todo.

Tratando de esquivar sus trompadas, bajé del auto. Sin saber hacia adónde iba, empecé a buscar al próximo destinatario.

Advertí que desde lejos nos estaban mirando. Era un hombre calvo, como yo, que parecía llevar algo pesado en sus manos.

Lo seguí. Enceguecido por el impulso de compartir con alguien especial el contenido de la caja, fui hacia la galería donde se encontraba. Aún sin saber cómo iba a convencerlo de que acepte.

Se me ocurrió quitarle el arma a un guardia del hospital. Lo hice y corrí con todas mis fuerzas por uno de los pasillos. Mi corazón latía cada vez más rápido. La sangre ensuciaba mi camisa. Tenía el ojo izquierdo semicerrado y mis dientes…

Encontré al calvo y lo tomé del brazo. Con la pistola apunté a su pecho y lo obligué a correr junto a mí, para alejarnos de todo. Nos refugiamos en un ascensor.

Cuando bajamos en el segundo piso, casi sin aliento, le di la caja y le indiqué:

– No la abras todavía. Sólo después que me vaya. No cometas los mismos errores que yo.

No tuvo tiempo de preguntarme nada. Allí mismo, cerca del balcón, acerqué la punta del pequeño revólver a mi garganta y disparé.

Caí sobre él. Y mi sangre… por Dios, tanta sangre a borbotones sobre su ropa, sus zapatos y el ramo de rosas rojas que él seguía sosteniendo entre sus manos, como si fuera un maldito trofeo.

 

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POEMAS DE IRENE MERCEDES AGUIRRE

 

TRÍPTICO AZUL

Alquímica

I

El azul está allí. No más lamento.

Os doy fórmula alquímica segura

para aclarar  de  a poco la negrura

de estos tiempos  que traban el intento.

Conócete a ti mismo ¿Adónde llega

la conciencia del Hombre  en este mundo?

¿Qué sientes cuando  ves , meditabundo,

la  trama de dolor que se despliega?

¿Te  duele cuando sufre algún humano

allá, en lo más recóndito de tu alma?

¿Comprendes que el dolor no es algo ajeno?

¿Te oprime el corazón cuando un  hermano

no encuentra en su dolor ni paz ni calma?

¡Entonces estás listo  y eres bueno!

II

Compartir el dolor es importante,

Da fe de nuestro amor hacia los otros,

Permite reflejarnos en  los rostros

del prójimo cercano y del distante.

Pero no es suficiente. Aún hace falta

brindar una palabra convencida

de nuestro compromiso con la vida,

de solidaridad profunda y alta.

Esos vocablos que a la unión convocan

Que dicen “aquí estoy, y te comprendo”,

que muestran sentimientos y provocan

fraternales  abrazos. ¡Descubriendo,

religando sentidos que denotan

un territorio  azul que se está abriendo!

 

III

Hay que franquear cerrojos sin la llave,

Discutir  procederes y disensos,

Coordinar cada intento, hallar consensos

para encontrar ¡por fin! la ansiada clave.

¿Qué números la forman? ¿En qué orden?

Nosotros de este lado, empecinados

Poetas soñadores , aplicados,

buscando mejorar tanto  desorden.

El cuerpo-mente  esgrime sus razones,

Busca en nuestro interior las intuiciones.

¡Acude la  verdad y comprendemos!

La puerta es pesadísima. Supone

un esfuerzo común de corazones

al unísono coro  de ¡Podemos!

 

REFLEXIÓN SOBRE  GEA

 

Desde el espacio surges, espléndida y en paz.

Tus luces refulgentes proyectan por doquiera

promesas  de armonías pobladas de quimera

desde una perspectiva insólita y audaz.

 

Dibujas en mi alma    la intuición valedera

que vislumbra posible la  esperanza tenaz

de un mundo sin violencia, sin agravios, capaz

de encontrar entre todos  la ruta verdadera.

 

Somos red inmadura de un futuro posible

tramado   con el sueño que bulle en cada pecho

de  cualquier ser humano de corazón sensible.

 

Mientras giras por vastos espacios, desde el techo

de un mirador sutil, tenue, casi intangible,

¡contemplo las estrellas  recostada en mi lecho!

 

 

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UNA CARTA

Por Rodolfo Leiro

 

Hoy se empañaron mis ojos

cuando entre añejos papeles

que agobian los anaqueles

de mis años venturosos,

 

entre sumisos despojos

de la que fue mi entereza,

hallé restos de belleza

de juveniles antojos.

 

Viejo carmín, labios rojos

que entre sonrisas y enojos

se acopiaron en mi ayer:

 

me queda, acaso festivo,

el perfume sugestivo

de una carta de mujer

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“LA VIDA…ES UN TREN”

El tren de la vida

Recorre sin pausa,

Espacio de tiempo

En su devenir,

Sube gente a bordo

Y otros que se bajan,

Se impone el libreto

Gozar…o sufrir.

Llevan de equipaje

Penas y alegrías,

Buscando con ansias

La estación feliz,

Algunos lo logran

Hay otros que no pueden,

Pues el destino a veces

Se hace…perdiz.

En este viaje de ida

Nos muestra paisajes,

Algunos muy hermosos

Y otros de olvidar,

Nos llena de años

Y algunas experiencias,

Más también nos enseña

Lo bello…que es amar.

Cada uno lleva

Sentado a su lado.

A un compañero

Para bien o mal,

se llama destino

Y digita todo,

Si sigues a bordo

O te has…de bajar.

 

No siempre el rumbo

Es el que elegimos,

A veces nos empuja

Y nos obliga a partir,

Nos va marcando rumbos

Cual juego de niños,

y andando aprendemos

Lo que cuesta…vivir..

 

Hay quienes esperan

Hacer el periplo,

Hacia los confines

De la felicidad,

La vida que es sabia

Con crudeza nos muestra,

Que estamos de paso

Y esa…es la verdad.

Boris Gold

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR FRANCISCO JESÚS MUÑOZ SOLER

 

PORQUÉ  TODAS  LAS  REVOLUCIONES

 

 

 

Porqué todas las revoluciones

terminan negando la libertad

anunciada a los liberados

con el pretexto de una justicia

igualitariamente necesaria.

 

Porqué la necedad enturbia

la consciencia y los corazones

de los héroes vencedores

henchidos de megalómana vanagloria

y inequívoca e inefable certeza.

 

Porqué enarboladas sonrisas iluminadas

terminan trucándose mustias

fermentando un mousse de angustia

forjador de un irrespirable hedor

muesca de las sombras de sus victorias.

 

***

 

CONSECUENCIA  DE  LA  CELADA

 

 

 

Impuestas ausencias y alzamientos de sonoros silencios,

descarnadas tragedias para los frágiles desheredados

benefactores de resignada inmundicia,

descomunales privilegios para los opulentos incitadores

señores de manos de antimonio y cuellos blancos.

 

 

***

 

 

DESPUÉS  DE  LA  BATALLA

 

 

 

Almagre óptimo para ser especulado

seres sobre eriales desgarrados

muertos sobre tumbas olvidadas

marionetas de pírricos gladiadores,

anónimos gobernadores exteriores

que se apropian con sus manos invisibles

los beneficios de la sal evaporada.

 

 

 

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24º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

24º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

24º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXVIII de la 2ª etapa/01-06-2012

 

EDITORIAL LXVIII

La muerte de Carlos Fuentes, este pasado mes de Mayo, nos ha devuelto a la memoria a ese grupo de escritores que colocaron las letras y la cultura latinoamericanas en su sitio. Para España, evidentemente, fue hasta cierto punto todo un descubrimiento. Faltaba poco para que se acabase la dictadura que había mantenido a España aislada durante mucho tiempo y cuyo inicio, tras la Guerra, había roto la tradición cultural en dos, la del exilio y la del interior. Durante la República se iniciaron unos contactos entre las dos orillas: Rubén Darío, César Vallejo, Vicente Huidobro, Octavio Paz, entre otros, dejaron una gran huella en un país que vivía toda una edad de plata cultural. Pero la guerra terminó con aquel idilio y sólo parte del exilio español, la que vivió en América, pudo disfrutar de su influencia. Lo Hispano fue apenas una proclama del Régimen de tono altisonante pero sin vocación de intercambio real.

En los setenta se retomó el diálogo desde abajo. Un grupo de jóvenes latinoamericanos vivieron una temporada en España o la visitaban con frecuencia al residir en París, en Europa. Pronto algunos de sus nombres pasaron a ser conocidos y apreciados: García Márquez, Vargas Llosa, Bryce Echenique, Juan Carlos Onetti, Juan Ramón Ribeyro, Julio Cortázar, entre los que vivieron en Europa, pero no podemos olvidar a Miguel Ángel Asturias o José Donoso. O el mencionado Carlos Fuentes, sin duda un prosista cuidadoso y un narrador agudo.

No pocos de nosotros nos introdujimos en la literatura gracias a estos autores o comenzamos, gracias a sus obras, a leer de otra manera. La deuda es inmensa. Desde Nevando en la Guinea hemos hablado no pocas veces de literatura latinoamericana, pero siempre nos quedamos cortos, creemos sinceramente que el eje de la literatura en español debe estar en Bogotá, México o Buenos Aires, en cualquier ciudad del continente, más que en Madrid, en Barcelona o Valladolid. España debe acostumbrarse en su relación con los países latinoamericanos a ser un país más, en pie de igualdad, tanto en lo cultural como en cualquier otro aspecto, sin esas veleidades imperiales que a veces, nos tememos, perduran en la mentalidad de mucho.

Actualmente son muchos los autores americanos conocidos en España, la relación es fluida, sin prejuicios. Y se lo debemos, hay que reconocerlo, a Carlos Fuentes y su grupo de amigos escritores.

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CANCIÓN DEL SÍ Y EL NO

(BUSCARÁS)

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

Y buscarás en mí la negación de una verdad

que tras mis ojos hace incierta una gigantesca realidad,

que tras mis ojos queda abierta

a una cutre bostezada que delira,

que tras mis ojos toda harapienta

y por no poder llover el lustre ya ni mira,

y buscarás en mí otra vez la afirmación de una mentira

que tras mis ojos queda expuesta

como monigote de contrariedad,

que de mis ojos mira escueta a la disculpa que respira

a la ciudad podrida, a la inoportuna oportunidad,

buscarás y buscarás en mí esas dos cosas,

buscarás y encontrarás en mi mirada

el desprecio irresponsable,

el nudo grave, el beso preso, la magia maravillosa,

que hace de este mundo un crudo hueso

con la codicia que nos hace codiciantes.

Buscarás y encontrarás esa parte que se sabe

de este mundo inmenso en el nunca-retornable,

se vierten en un espejo satisfacciones y complejos

 con esa llave que cierra y también abre,

que desgrana el tropiezo de este baile de don nadies,

sé que si yo quiero todo es fantasía,

que con mi voluntad subes a las crines del aire

sobre esa cucaña resbalosa e inmanejable,

sé que sin mí tu causa es tontería,

parece asco y burdo tedio que solo tú te tragues,

buscarás para encontrar y entenderás

que compartimos avión, asociación, sopa fría,

compañeros de bulevar, amigos en el gran viaje,

de estorbo, de cansancio, de habitación vacía,

compañeros en el caminar,

amistades repletas de inútil maridaje,

pasajeros callándose del mundo su gran verdad,

en este tren de cercanías, en este deambular de finita vía.

En este ciego pisotón que de torpeza nos hable,

en este simulacro de muerte en un segundo,

en este acabar para empezar sorpresivo e iracundo,

en este mundo redondo, farragoso, profundo,

en este humificador por desecar lo deplorable,

en este sí para empezar, y para acabar su no rotundo,

en este menester por entender las claves.

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Sylvie

         Sylvie solía hablarme como si estuviéramos al mismo nivel. No había pretensiones en su forma de dirigirse a mí, lo que hubiera sido hasta cierto punto normal en una universitaria en apariencia altiva pero realmente brillante y que podría mirar por encima del hombro, o con cierta presunción al menos, al alumno del Instituto que era yo, algo inquieto, sí, con aficiones literarias en ciernes, pero que en general no tenía nada en claro lo que él era en ese momento, lo que sería después, con el paso del tiempo, ni lo que era el mundo que le rodeaba. Conversábamos siempre mucho rato tanto en la librería de su padre como en cualquiera de los cafés en los que nos reuníamos al anochecer. Hablábamos sobre todo de libros. De hecho los libros, la literatura en ellos contenidos, era lo que nos había unido.

No en vano la conocía, aunque vagamente, desde que cumplí doce años, cuando comencé a frecuentar la librería que su padre regentaba en Bayona. Solía acudir con el mío para proveernos de libros en francés y hablaban ellos largo y tendido de autores, a veces de política, aunque las menos, mientras yo observaba las estanterías repletas de volúmenes de todos los tamaños. El señor Etchévère nos recomendaba títulos, nos comentaba aspectos de las diferentes etapas de la literatura francesa que conocía bien y resultaba un placer escucharle y conseguía despertar una enorme curiosidad y un gran deseo por acceder a las obras de aquellos autores que nos comentaba. Ella entonces apenas resultaba una presencia silenciosa en algún rincón, entre libros siempre, con alguno abierto en su regazo y concentraba toda su atención en él sin apenas levantar la mirada.

A partir de los dieciséis mis padres comenzaron a dejarme ir solo a Bayona. Me alojaba en el pequeño apartamento familiar cerca de la catedral y vacío la mayor parte del año. Por entonces ya me había aficionado a la lectura. Y era más que una mera afición o un pasatiempo. A veces parecía que me gustaba más el mundo contenido en las páginas de los libros que el mundo llamado real, diferencia esta que, de hecho, desde entonces, nunca he establecido ni aceptado: el mundo sólo es uno, ya sea en la mente ya sea la materia visible y en ocasiones, no pocas, algo aparente, incluso más que en la ficción.

En mis estancias nunca dejaba de frecuentar la librería del Sr. Etchévère, que seguía hablándome de escritores y de libros con el brío de un erudito y al que yo escuchaba con interés y no poca pasión. Mi padre, además, solía darme unos billetes extra bajo mano, sin que mi madre lo supiera.

− Para libros -me decía con sigilo, como si la afición a los mismos debiera llevarse en secreto.

En una de aquellas visitas a la librería la hallé sola. Mi padre ha salido, me anunció al levantar la mirada del libro, no sé a qué hora volverá, añadió. Vale, respondí algo distante y me puse a ojear los libros contenidos en las estanterías. Evidentemente, aquella aparente distancia por mi parte no era más que cierta timidez y no poco apocamiento para lograr salir de mis propios límites, en absoluto significaba que aquella muchacha me fuera indiferente. No pocas fueron las veces que, al otro lado de la frontera, a cierta distancia de Bayona, me había acordado de ella y me había preguntado cómo sería su vida. No he de decir que me resultaba atractiva. He de reconocer también que me cortaba bastante. Además, ella había mantenido siempre esa actitud lejana, como si no estuviera allí o no fuera preciso que se dejara notar.

Sería, delgada, de mirada lánguida y largos silencios, no parecía muy interesada en las cosas del mundo. En otras épocas hubiera sido una candidata ideal para habitar un convento. En la nuestra adoptó un cierto aspecto peculiar, con sus ropas deslustradas, de negro siempre, y apartada hasta el punto de parecer ausente. En nuestras conversaciones nunca intervenía y nunca se habló de ella, estuviera o no presente.

Por eso me extrañó que de pronto hablara, saliera de su rincón en el que parecía integrarse perfectamente.

−Buscas algo en concreto –me preguntó.

Cité a un autor del que había oído hablar a su padre. Ella se levantó, se acercó a una de las estanterías y lo sacó de la hilera de libros.

−Es muy bueno –me dijo.

Comenzó a hablarme del escritor en cuestión y de otros de su generación. Supe entonces que estudiaba letras en Burdeos y que sería capaz de sustituir a su padre a la perfección. Ni qué decir que aquella tarde no sólo eran los libros lo que me interesaba, sino que me descubrí enamorado de aquella muchacha mayor que yo, cinco o seis años tal vez.

Pronto llegó el verano y logré que mis padres me dejaran pasar unos días en Bayona. Puse la excusa de que varios compañeros del instituto se desperdigaban por la costa vascofrancesa y no quería perder el contacto. Pero era a Sylvie a quien quería ver, sólo a ella.

Coincidimos. Ella había empezaba sus vacaciones universitarias y pasaba algunas semanas en Bayona. Luego iría a Londres, me comentó, a perfeccionar su inglés. Nos hicimos inseparables. Se encargaba de la librería por la tarde y yo la acompañaba. De dos a cuatro apenas entraba nadie. Era Julio, hacía ya calor y la librería se había convertido en el mejor refugio para charlar.

Sin embargo, yo tenía que volverme al otro lado de la frontera, no podía alargar mucho más mi estancia y además en dos semanas ella marchaba a Londres. Me sentía no poco apesadumbrado por aquella nueva separación que nos mantendría alejados, además, el mes de agosto y buena parte de septiembre. Me hundía esa sensación de no poder decidir en mis días, de estar sujeto todavía a los mandatos familiares, mientras que ella, yo lo notaba, gozaba de toda la libertad posible.

Aquella tarde me sentía especialmente desesperado. Ella me hablaba, como siempre, de libros, me aconsejaba lecturas, me pedía opiniones sobre lo ya leído. Debió de notar mi estado de ánimo.

−Te encuentras bien –me preguntó.

La miré de pronto, sorprendido por aquella pregunta inesperada. Levanté los hombros sin saber qué responderle. Se acercó a mí, colocó las manos en mis mejillas y entonces me besó.

Venga, vamos a sacar los libros del almacén, me dijo dos o tres minutos más tarde, con una sonrisa malévola pero sin duda feliz.

Juan A. Herrero Díez

 

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SONETOS ESENCIALES

Por Rodolfo Leiro

 

HASTA LUEGO

 

Un saludo cordial, un beso al paso,

 la ermita despierta su campana,

luce tu argiva silueta en la mañana

y busco en mi pupitre un verbo raso;

y el día, caminando hacia su ocaso

desde el flujo cordial de luz temprana

que me enrola, romántica y galana

con gemas de su  luna y de payaso;

un saludo que se perdió en el fuego

del aroma sutil que abrasa el ruego

hincado sobre un himen de narvaso;

de aquel postrer saludo no despego

y  olvidarte muchacha ya no puedo.

Hoy te miro en el fondo de mi vaso.

Narvaso: caña del maiz

 

Construido a las 8,45 del

1 de abril de 2012-04-01

Para mi libro

“Meditando en versos”

 

***

 

POMPA

 

Si surgiera otra vez mi antiguo enclave

 que enrolara mis estros con su esencia

y en el templo inmortal de la cadencia

me trepara en el mástil de mi nave,

y explorando la mar, la musa clave

trabara la implosión de mi impaciencia,

yo hurtara de mi lírica conciencia

la palabra gentil, la tierna, suave,

la emoción del soneto, casta llave

que me hiciera sentir el burgagrave

de la rima jovial de mi ventura,

os llevara conmigo en el espacio

y en el solio solemne de un topacio

te haría parte, mujer, de mi aventura.

Burgrave: señor de una ciudad

 

Construido a las 2,19 del

3 de mayo de 2012 para mi libro

“Meditando en versos”

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NIEVE

Por Gonzalo Salesky

Era la primera vez en cuarenta y dos años que nevaba en Cienfuegos.

Entró corriendo a la oficina, envuelto en su bufanda, con unos guantes que no usaba desde la adolescencia. En su mente seguía jugando con esa posibilidad, con ese sueño repetido tantas veces. Salvar el mundo, ser el único hombre sobre el planeta capaz de hacer algo magnífico, algo especial en un determinado momento.

No quería que encontraran ningún defecto en su plan. Hasta su hija lo había ayudado a pulir cada detalle. A contrarreloj debía ordenar todo en su trabajo, preparar las valijas, pedir el permiso correspondiente y viajar. Pronto su familia podría encontrarse con él. Y escapar de esa manera del infierno.

A la hora del almuerzo lo autorizaron a salir. Caminó bajo el frío de noviembre por la vereda, rumbo a la Oficina de Control Cerebral. Solamente tendría que llenar un par de formularios y nada más, cada uno de ellos con el membrete del gobierno cubano. Con muchas frases refrendando, una y otra vez, que todo lo que hubiera en su cabeza era propiedad del régimen.

Hasta cada uno de mis pensamientos.

Pero sin ese papeleo burocrático no iba a poder subir al avión. Y su plan se quedaría sin ser conocido por nadie.

Hasta 2012 se había intentado de todo para aliviar la crisis mundial. Después de las pérdidas, los quebrantos, las enfermedades infecto-contagiosas, aparecía nuevamente la peor de las plagas: el hambre.

Los rescates, los montos millonarios y los subsidios para los bancos y grandes empresas no servían de nada. La gente continuaba agobiada por las malas noticias de cada día. Violencia, manifestaciones y saqueos en las ciudades más importantes del mundo. Sequía, menos alimentos disponibles, poca energía, nada de combustible. Falta de insumos básicos, aluviones de personas famélicas robando cosechas, destruyendo alambrados para buscar gallinas, pavos, cerdos, vacas. No sólo en los países de tercer orden. Europa y Estados Unidos estaban llegando a niveles nunca vistos de desocupación e indigencia. Hasta la gran esperanza puesta en anteriores presidentes se había esfumado en muy poco tiempo.

¿Sería la suya la solución definitiva? Era una de las Cinco Ideas Finalistas del Concurso Mundial. La última alternativa de la ONU. Centenares de miles habían participado presentando todo tipo de proyectos. Brillantes, increíbles, absurdos… uno por uno fueron desechados casi todos.

Los impuestos a los animales domésticos, a cada kilo engordado por habitante, a los hijos, a los deportes y su televisación. El asesinato selectivo de otras especies. Los tributos sobre el alcohol, los cigarrillos, ansiolíticos y energizantes. El exterminio de todas las mascotas, la venta de la Luna por hectárea para los pocos millonarios que quedaban en el planeta. La destrucción del hemisferio sur, la migración total hacia el otro hemisferio. El envío de basura hacia el Sol. La eliminación de las fuerzas armadas de todos los países.

Fundir y vender las reservas de oro de cada país. Cancelar los juegos de apuestas y de azar por diez años. Hacer trabajar a cada habitante en los medios de transporte masivos, para elaborar manufacturas simples en los momentos ociosos que ocupaban viajando. Cultivar granos en el fondo del océano y en las playas. Promover la venta libre de drogas. Prohibir los fuegos artificiales y el maquillaje a todas las mujeres; de esa manera, liberar tiempo y dinero malgastado.

Otros apostaban a reciclar el agua de lluvia, construyendo enormes piletas arriba de las casas, edificios, avenidas y parques. Los más alocados pensaban encontrar en el mar el combustible necesario para poner en marcha al mundo nuevamente.

Ya no quedaban ideas que permitieran evitar la catástrofe. Sólo la de él. Y cuatro más.

¿Cuáles serían las otras?

El 25 de agosto envió su propuesta por correo electrónico. Ese mismo día le habían contestado. Paradójicamente, si tenía éxito con su plan, en un futuro cercano no tendría de nuevo esa posibilidad.

Debía redactarla lo mejor posible. Usaba un cuaderno de tapas duras y de color marrón, con el lomo negro, de renglones celestes casi imperceptibles, para anotar lo que fuera surgiendo en su mente, para tachar lo que no sirviera. De sus hojas sacó el pasaje del vuelo 841 rumbo a Washington, con fecha del día siguiente. Chequeó otra vez el horario de salida y decidió guardarlo en su bolsillo derecho para evitar descuidos.

Tenía unas horas más para seguir escribiendo. Un borrador, un pensamiento que podía salvar el mundo.

Había que destruir Internet. Y todo aquello que implicara transferencia de información. A través de su invento, la combustión sintética de datos, podía hacerse en sólo tres semanas. Toneladas de cables y antenas a lo largo y ancho de la Tierra quedarían inutilizados. El sistema de transmisión por vía inalámbrica también. La vida sería distinta sin tanta gente alejada de la realidad y encerrada en las redes virtuales que amenazaban con quedarse con todo. Miles de millones volverían a vivir como hace treinta años, cuando…

¿Se solucionaría la falta de alimentos? Probablemente las personas, con tanto tiempo sobrante, se comunicarían otra vez con la naturaleza. Cultivarían su propia comida. El ser humano, alienado como nunca, había perdido la capacidad de conversar cara a cara. No parecía creíble que las mismas personas, tan poco tiempo atrás, se encontraban en los parques y plazas, hacían ejercicio, leían libros, se alimentaban de manera sana.

Se ahorraría toda la energía gastada en el tráfico y almacenamiento de tanta información, equivalente a la mitad de la generada a nivel mundial. Sólo era una cuestión de costumbre. Si la humanidad había sido capaz de vivir sin teléfonos celulares e Internet en 1980, bien podía hacerlo ahora.

Seguramente crecería la industria del papel. También la posibilidad de cosechar frutas y verduras en la propia casa. La gente volvería a disfrutar del aire libre, a conseguir trabajos de verdad. Disminuiría la cantidad de desempleados. Según su investigación, la red de redes había reemplazado unos trescientos millones de personas como mano de obra en fábricas, bancos, aeropuertos, oficinas, compañías de seguro, empresas de correo, diarios, revistas, editoriales…

Imaginaba una gran resistencia al principio. Quizás los fanáticos de Facebook protestarían y tendrían que conformarse con pegar sus fotos impresas en la puerta de su casa para que cualquier desconocido las pueda mirar. ¿Cómo podrían sino satisfacer esa necesidad de ser vistos por otros en todo momento? ¿Serían capaces de vivir sin la mirada puesta en sus pequeñas pantallas? ¿Se darían cuenta del tiempo que pierden?

Siguió escribiendo, pensando en el rostro de aquellos que lo votaron. Decenas de extraños que habían leído, con entusiasmo y tal vez con esperanza, su primer bosquejo. Algunos medios ya hablaban de “la solución cubana”. Muchos otros la rechazaban de plano, tildándola de poco práctica, de anticapitalista, de demasiado romántica. Pero tenía espalda para soportar las críticas. Pese a los prejuicios, estaba en la final. Tan cerca de la gloria.

Ocho horas después de terminar, entró a la Casa Blanca con su cuaderno viejo bajo el brazo. En las escaleras saludó al presidente con un apretón de manos. Estaba seguro: si lo escuchaban, el mundo cambiaría. Gracias a él. Y a sus locas ideas.

¿Quién lo hubiera dicho? Si mi padre me estuviera viendo…

Si después de tantos años había vuelto a nevar en Cienfuegos, todo era posible.

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Daniel de Cullà

 

A FEDERICO GARCIA LORCA

 

Desde el cabo de Creux al Finisterre

Tu Poesía que salta hasta la Vida

Resuena

Y desde Cantabria hasta el Estrecho

Sin que  los ecos Rebuznantes

De la represión

Cantada por esa caterva de gente

De la mala plebe

Lo más mínimo te dañen.

 

Que rabien, rabien

Los que el elogio del Asno

En su día cantaron

En su Musa o lira mala.

 

Tú eres la envidia de la Europa

Con los Continentes

Y ahora se acercan los poetas

Que habitan en ciudades, en villas

En cortijos, en aldeas

Para cantar con éxito feliz

La bella prenda

De tu Poesía.

 

Mira, ve y escucha:

Yo, acompañado a la guitarra

Te recuerdo cantando:

“Dende que te vi

En la ventana

Como era de día

No te dije nada.

Dende que te vi

En el balcón

Como era de noche

No te dije adiós”.

 

***

 

/ Canción Al Ave/

“Detente, sombra de mi bien esquivo,

imagen del hechizo que más quiero,”

-Sor Juana Inés de la Cruz

 

De la Estación de Atocha

Ha salido el Ave Prick

Cantando en su velocidad

Su concepción

Ave, Ave, Ave

 

De Madrid a Bailén

Yo quiero decir que sí

Dime tú niña mía

Que me vas a dar el Sí

 

“Dicemelo”, que me encanta

Oirte bien o mal  decir

Entre espumas de saliva

 ”Chi…chi” “Chi…chi”

 

Eres mensajera del Amor

Con tu Clit and Teat

Y ¡menos mal¡

No eres esclava Jumenta

De Lourdes, ni de Fátima

Ni del pinaresco Henar.

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Mary Acosta

 

A BOCA CERRADA

A boca cerrada tensa su armadura

sobre la máquina del miedo.

Sus ovaladas neuronas

acunan naufragios y grávidas ausencias.

Sobre musgosas rocas,

cuelga su alquitranada infancia.

Las esquinas calladas retenidas en sus tímpanos,

pierden su metamorfosis prometida.

Invitado al convite turbio de sus muertos,

coexiste entre los puentes calcados del ahora.

Envoltura de corto viaje disfrazada y a boca cerrada,

memoriza la existencia entre un yo injertado

y la presencia subversiva, de la última palabra.

 ***

ACROBACIA SALMICA

Atardece en mi,

ante el desnudo audaz de los espejos.

Desgrano la penumbra hambrienta

vistiendo un traje de epílogo,

sobre la fina piel gastada,

que expulsada en siete gritos

desarma cóncavos domingos de abril.

Detrás del músculo agotado,

la acróbata libélula

confabula el vuelo,

en mitad del geodésico instante,

inventando el hálito de Dios resucitado.

***

HARAPOS DE ABANDONO

Petrificado en el exilio de la noche,

el gnomo de membranas hambrientas

y heridas coaguladas por el látigo del sol,

suplica silencioso y a la intemperie por su huérfana inocencia.

Golpeado sobre la lozana piel naciente

desgarra sus sueños sobre el fango.

Querubín a la espera del retorno, desnuca a la justicia

tras el peso de una lágrima,

gestada desde las entrañas de su orfandad.

Vestido con harapos de abandono,

busca encontrar la esquina de su infancia,

atravesando angustias con sabor a prepotencia

que anule cicatrices, marchite lo imposible y destiña ausencias.

Metamorfosis de verbos, vigilan el “pienso” carcomido,

fantasma encadenado al sordo murmullo de los días,

que dañan crucifijos pintados de esperanza

entre las tenazas abiertas y dolosas de un germinado desafío.

Con resignados pasos,

cruza la frontera del destino al ritmo de los ciclos de la luna.

Atento a sus treguas sin color, rescata las siglas de los sueños

que suspendidas quedaron en el buzón del tiempo.

En búsqueda de Dios,

un par de sonrosadas mejillas sombrea la vida,

en reclamo justo por el dorso edénico de su inocencia.

MARY ACOSTA

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POEMA

Por Irene Mercedes Aguirre

 

Miré mis manos

 

Y me miré las manos y he notado

la huella de caricias repetidas.

Por los años la piel envejecida

acusa, aquí y allá, tiempo pasado.

 

Y me miré las manos y he pensado

que cuando van a tono con la idea

dan perfección y encanto a la tarea

en la sublimidad de lo logrado.

 

Y me miré las manos y he sentido

sus curvaturas y su movimiento

como   afinado y prístino instrumento

que explicita la acción con su sonido.

 

Y me miré las manos y he palpado

cada arruga y sus líneas perfiladas.

En brumas de milenios, condensadas

encierran los ensueños  apretados.

 

Y me miré las manos y he soñado

con un mundo mejor. Con  diez  perfectos,

magníficos  apoyos, firmes, rectos,

¡a diestra y a siniestra acompasados!

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Francisco Jesús Muñoz Soler

 

 

 

UN  BIGOTE  PEGADO  A  UN PRESIDENTE

Un bigote pegado a un presidente

Un flequillo a una sonrisa infame

Un incubador de huevos de serpiente.

Relativismo de muertes ajenas

Productivismo de quirúrgicas guerras

Infamia en anaqueles beneficiados.

Enroque de íntegros mal nacidos

Realce de patrias manufacturadas

Calamidades en teatro de poderes.

Dioses que no descansan

Mamporreros que les ayudan a clavárnosla

Aspereza para nuestras traseras desgracias.

…Podría seguir manifestándome

Pero mejor enumeren sus fríos sudores

Resuélvanlos mientras nos preparan más deberes.

Postdata para los apostatas de los idearios

Cabeza erguida y despejada

Por si les benefician con un disparo a bocajarro.

***

COLGADAS  SOBRE  LAS  VÍAS

Colgadas sobre las vías

del tren que huyó del tiempo

consumiendo vértigo

de endémica cochambre

abigarradas y minúsculas chabolas

apropian mortecino espacio,

sus moradores en número exceso

circulan por mugrientas líneas

hacinados en seguro expreso,

transportador de desheredados

en circular inmundicia

agarrados al mínimo chance

que creen concede

la espiral de sus trayectos,

de esa mentalidad asiática

fluye digna esperanza

que no vislumbra

el horizonte

del Express de los pobres.

***

FRÁGIL  CORPUS  (LIBERTAD)

Frágil corpus

por liturgias y héroes amenazado,

patrias y almas

intangibles excusas instrumentadas.

***

SHANGAI  &  KABUL  &  FRANCISCO

Shangai & Kabul & Francisco

Tránsito espacios

colapsados y convulsos,

vértigo de hordas fragmentarias

enclavadas en ciudades iconos,

escenarios de emociones

proporcionalmente inversos,

forjadores indisolubles

de mi visión periférica,

queriendo entender el mundo

el sonido del chasquido

expandiendo sus ondas

perforadoras de tímpanos,

anunciándome mi depositario gesto.

***

LAS  GUERRAS  SE  ESCRIBEN

Las guerras se escriben

con letras torcidas

de silencios y ausencias,

escritos de sangre

y mala letra.

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23º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

23º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

23º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXVII de la 2ª etapa/02-05-2012

 

EDITORIAL LXVII

 

El hombre imaginario: Nicanor Parra

Lo hemos dicho alguna vez: los premios son lo que son, homenajes a escritores que no sobran, pero podrían ser prescindibles. Un gran poeta (o antipoeta), Nicanor Parra por ejemplo, no dejaría de serlo, poeta, narrador, escritor en definitiva, aun cuando no recibiese el Premio Cervantes este año o el Nacional de Chile en 1969 o cualquiera de los premios literarios que en el mundo haya.

Nicanor Parra es un gran poeta, o antipoeta. Nadie se lo puede discutir. Plasmó su punto de partida literario:

Mi posición es ésta:

El poeta no cumple su palabra

Si no cambia los nombres a las cosas.

Y él cambió los nombres a las cosas y los convirtió en antipoesía, del mismo modo que en física existe la antimateria o en matemáticas los números negativos. Forma parte de esos poetas de la tradición chilena que revolucionaron la poesía en castellano, que dieron la vuelta al lenguaje y jugaron con él. No es casual la influencia que reciben de Lorca, pero tampoco lo es la influencia que Parra, como antes Huidobro, ejercieron sobre las letras españolas. En general, España ha de agradecer a América Latina que nos hayan liberado de los corsés en el idioma. Hasta es posible que merecieran sus escritores, sus hablantes, que cambiáramos el nombre del idioma y que no se llamase castellano o español, sino americano.

Nada es más justo que darles premios, ya que existen, a autores de América, de nuestra América. Cansinos-Assens, en su fabulosa «Novela de un Literato» ya comenta la presencia de escritores de América en Madrid –Rubén Darío, César Vallejo, Jorge Luís Borges (nada conocido en los años treinta)-, un adelanto de lo que luego sería norma. Ahora, desde el punto de vista, la relación cultural entre las dos orillas atlánticas se ha normalizado bastante, numerosos autores americanos se conocen y se leen en España con normalidad, aunque menos de lo que quisiéramos en este lado. A ello, qué duda cabe, han contribuido escritores como Nicanor Parra.

Nos congratulamos por tanto del premio, esperamos que sea una invitación para leerlo y conocer esa poesía aparentemente sencilla, pero profunda, que sin duda será recordada por lo que dice y añora. Porque como dice el poeta, que supo hablar de lo importante:

 

Cuando pasen los años, cuando pasen

los años y el aire haya cavado un foso

entre tu alma y la mía; cuando pasen los años

y yo sólo sea un hombre que amó,

un hombre que se detuvo un instante frente a tus labios,

un pobre hombre cansado de andar por los jardines,

¿dónde estarás tú?¡Dónde

estarás, oh hija de mis labios!

 

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EL FANTASMA DE LA SOLEDAD

ES UN CUBITO DE HIELO EN MI GÜISQUI

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

MI SOLEDAD SIN DESCANSO

 

Qué pena me da quedarme aquí

frente a las entrañas vacías de mi soledad,

quedarme aquí, con mi baraja manoseada,

con mi sueño crudo que no acaba,

frente a mis mitos perplejos de hielo,

ante las cenizas que esparcen desgana

con la miseria yerma en mi desconsuelo.

Qué pena me da quedarme aquí

frente a las cáscaras en fermento de soledad,

quedarme aquí, solo y sin reparo,

embutido en el desamparo,

y con la caverna repleta de fantasmas

huidos de frías y desiertas calles que braman.

Qué pena me da quedarme aquí

ante el maniquí olvidado de mi soledad,

no veré flashes en las cuevas opacas,

no cruzaré paso entre destellos sin alma,

solo hallaré un monstruo plagado de vacuidad

sentado a mi lado con su cara eternizada,

palparé en mis manos la huidiza claridad

con una ilusión que siempre se apaga

entre la mortaja rasa y la certeza de la soledad,

que lo mismo asoma como también se amaga,

qué pena me da quedarme aquí

sin lo que tanto me piden y no puedo yo dar.

***

 

VENGO

 

Ni quiero ni pretendo

olvidarme de donde provengo,

raigambre del campesinado

y de la iletrada patraña de España,

de los que segaban la cosecha

amparados por su callo,

de los que gacha su guadaña

cortaban espiga de trigo blanco,

de los que sucios en desgana

daban quite al ahidalgado,

ni quiero ni pretendo

olvidarme donde tengo el sesgo,

del Barrancal al Aliagal,

de la candela al fuego fatuo,

de carne viva a puñados de sal

entre sus lomos agachados

y todos a lomos de mulo a destajo,

por si penas anudadas has de llorar

muy tapado, muy por debajo,

cuando en la carne ya se humilla

la astilla como cascajo,

cuando la fiebre es sol sobre sudado

sentencia la pesada cadena

que tiembla torpe sobre las manos,

ni quiero ni pretendo

huir de la plebe ni del proletariado,

que mis cansancios no los vendo

por que me harto de guiso recalentado,

aprendo tras caerme,

aprendo en paz y paso a paso,

aprendo del agreste campo

a entonar un sí ladino, un sí muy cabizbajo

de la simiente primeriza

que cabecea tan despacio.

***

 

PROVENGO

 

Despacio, anda el crepúsculo despacio,

soy la raya que dibuja límite y pretendo

en sendos (y en decreciendo) olvidos ácidos,

olvidarme de mi nombre, de mi dote,

de raigambre, de apellidos natos.

Otros olvidan la saga innoble,

lo mojigato de verse tan beato,

olvidan aquel rancio pronombre

que se antepuso al precedente del trato,

sacan pecho como si de tal bronce

blasón esculpieran de abolengo pacato,

se ponen don, se alargan nombre,

cogen prestado estirpe solo un triste rato,

eligen corte, también consorte,

hacen pose en dinástico retrato

en cuanto efigie segura logran lo fijado,

se comen con uña cualquier postre

 después de la ética que se han tragado.

***

 

MAMÁ SIN DESCANSO

Si Dios insiste siempre tendré que luchar

aunque el triunfo tal vez esté cercano,

me quedó claro que esta lucha sin final

sin rendición, tan en contra del solano,

estoy seguro que todo me ha de llegar,

el amparo, la locura, la fe,  el goce insano,

ahora mismo te diría, pues tu dime: ¡Mamá!

¿qué ves de nuevo en mi mirada angelical?

¿Qué ves de nuevo? ¿Qué germen del diablo?

Ya sé que en este mundo llora la bondad,

llora la benevolencia con su moco de pavo.

Mamá, arribo desde la noche desflorado,

lloras mi derrota borracha de pleamar,

lloras mi encierro sustancial en el lavabo.

¿Qué quieres ya? Si ya mi santidad

a otros infiernos ya se la he dado,

no encontraré la paz, nunca tendré paz,

ni conmiseración, ni consuelo, ni lucidez,

soy un triste ángel con un ser desmantelado,

ahora te entrego mi psique, mi flacidez,

mi cuerpo podrido y desproporcionado,

ahora ya no lo exiges, no valen porqués,

 solo te tengo Mamá entre traspiés y sobresaltos,

nunca te cansas, una madre tendré

velando cama eterna, las décimas, mi espanto.

Una madre para siempre yo tendré

y ella un hijo que perdió paraíso por negarlo.

 

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Final de viaje

 

La mujer sintió que se le agudizaba el miedo, la ansiedad, como un vacío dentro de ella. La cola iba lenta, demasiado lenta, pero avanzaba, y ella no tuvo claro que era lo que prefería, la lentitud de su avance o que se acercara de forma irremediable a la cabina de pasaportes, donde una agente de policía, distinguió que era una mujer, observaba rápida los documentos y los sellaba. Por un instante le tranquilizó la perspectiva de que con ella fuera a funcionar igual, una veloz ojeada a la foto, a los datos, a ella incluso para confirmar que aquella foto era la suya, y un sello colocado en la primera hoja de su pasaporte nuevo que le permitiría superar la hilera de cabinas y entrar en el país. Pero de inmediato consideró justo lo contrario, todos los ojos se posarían sobre ella, como si la esperasen, como si supieran de antemano que algo no iba bien, como si no cupiera alternativa alguna y todo le fuera a salir mal, al fin y al cabo no era acaso su propia vida, se preguntó, lo que hacía aguas desde siempre y ahora, tuvo de pronto la convicción, las cosas no serían diferentes.

Observó la enorme sala donde se hallaba, techos altos, todo metálico, con cristaleras que daban a las pistas, una limpieza absoluta, calculada, nada fuera de lugar, y las personas de la cola, una detrás de otra, parecían pertenecer al aeropuerto, como si siempre hubieran estado allí y sólo ella desencajara.

La cola siguió avanzando y sólo tres hombres le separaban de la cabina. La agente de policía, observó que era bonita, de rasgos finos y ojos claros, fue presurosa en el sellado de los tres pasaportes. Le tocaba a ella. De pronto tuvo la sensación de que estaba sola, completamente sola ante aquella agente, dentro de sí aumentó el vacío, la ansiedad, el miedo. Entregó su pasaporte y vio como la agente lo abría, observó la foto y la miró.

−Un momento, por favor.

Ya está, se dijo cuando la agente salió de la cabina y se dirigió a las oficinas que estaban a un lado del amplio vestíbulo. Echarse a correr era una posibilidad, pero las piernas le temblaban y además no conocía aquel sitio enorme, la cazarían como a un conejo. Cerró los ojos y comenzó a orar. «Por favor, Señor. Por favor, Señor. Por favor, Señor».

−Puede acompañarme, por favor.

Otra agente de policía se le había acercado. Los ojos se le llenaron de lágrimas, aunque ninguna se derramó por sus mejillas. Empujaba su maleta con desgana, desistió a tener esperanzas. Todo se acabó. Nada le resultó más previsible, aunque a ciencia cierta no tenía ni idea de lo que iba a suceder. Entraron en un despacho pequeño. La agente apartó una silla.

−Siéntese –le indicó con suavidad, no parecía una orden. Ella se sentó, más bien se dejó caer sobre la silla, desmoralizada.

−Está en la maleta –llegó a pronunciar de un modo apenas audible. Esta vez sí que se derramaron algunas lágrimas por sus mejillas.

−Perdón.

−Está en la maleta –repitió un poco más alto.

−¿Qué?

−Eso.

La agente le miró como si esperara que ella dijera algo más. Pero no era capaz ya de pronunciar ni una palabra. Colocó sus brazos sobre su ombligo, como si pretendiera abrazarse y de nuevo cerró los ojos, aunque esta vez no consiguió orar ni pensar en nada. La agente habló por el teléfono sobre la mesa, preguntaba por alguien, no logró entender el nombre, y al cabo de un momento aparecieron dos policías. La agente salió un momento del minúsculo despacho, como si buscara una cierta discreción, pero escuchó lo que le decía a sus compañeros.

−Le iba a hacer la entrevista de inmigración, pero se ha venido abajo.

Los tres policías entraron. Uno de ellos le pidió que abriera la maleta. Le ayudaron a ponerla sobre la mesa. La abrió y no hizo falta que removiera mucho, sabía perfectamente donde se hallaba la bolsa de plástico que guardaba los tres paquetes. La dejó sobre la mesa y volvió a cerrar la maleta.

−Podría acompañarnos.

La agente había puesto una de sus manos sobre su hombro. La miró en ese momento, como si ella fuera en ese instante la única persona que le acompañaba.

 

Juan A. Herrero Díez

 

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SEIS MONEDAS

Por Gonzalo Salesky

– La guiadora está en la puerta, señor.

– Hágala pasar, por favor. ¡Vamos!

La lluvia entró por un segundo en el vestíbulo. El mayordomo abrió y cerró la puerta rápidamente, para evitar mojarse.

Ella cerró su paraguas y se quitó el piloto. Saludó cortésmente al dueño de casa.

– Buenas tardes, señor. ¿Cómo amaneció?

– No tengo tiempo que perder. Necesito que empecemos ahora.

Pasaron a la habitación. Él se acostó en su cama recién tendida, sin taparse. Ella se sentó en una pequeña silla, a su izquierda, como siempre. Quince minutos después, comenzaron a soñar.

Él caminaba por un jardín repleto de ángeles, tal vez recuerdo de un cuento de su infancia. Nubes verdes cubrían el sol. Los árboles, blancos y negros, se movían a su alrededor como caballos de ajedrez. Luego de unos segundos de vértigo, escuchó la voz de ella acompañando cada paso.

Siga el camino de flores, sin detenerse.

Él obedeció sin mover los pies, suspendido en el aire por dos pequeñas alas que salían de sus tobillos. Voló de esa manera hacia el sendero y llegó hasta el final. Un gran precipicio que nacía a unos metros de allí le dio pánico. El cielo se había oscurecido, alcanzando un tono púrpura, como empapado de sangre.

No tema. El fuego va a alumbrarlo en su descenso.

Y así fue. El calor y la luz lo acompañaron por la escalera de mármol que bajaba, en círculos, rumbo al infierno. En menos de media hora, él logró encontrar lo que buscaba desde hace tanto tiempo. Y despertar en paz.

 

Mientras volvía a su pequeño departamento, la guiadora repasó en voz baja el nombre de los pacientes que esperaba ver al otro día. ¿O debía llamarlos clientes? Sus colegas preferían nombrarlos de esa manera, quizá porque elegían no involucrarse tanto.

Su cabeza estaba a punto de estallar. Se estresaba al pensar en su horrible trabajo, respetado por pocos y muy mal pago. Además sentía el riesgo y la presión de jugar con fuego a cada momento.

Entró agotada, tiró el paraguas a la basura y guardó el piloto, ya seco, en el armario. Mientras veía el retrato de su familia en la mesa de luz, junto a su cama, volvió a recordar ese sueño, tantas veces repetido.

Desde pequeña revivía continuamente la misma pesadilla. En una plaza oscura de su pueblo natal, sus padres la abandonaban. Los árboles se acercaban con enormes serpientes en lugar de ramas. Mordían sus pequeños pies, la hacían tropezar y ensuciarse con el lodo. Ella –una niña de unos siete u ocho años- quería gritar, correr, despertar de ese lugar siniestro.

Después de mucho tiempo había descubierto la forma de hallar a su familia: allí, en la hierba, debía acostarse y soñar. Soñar con ellos. Sólo así volvían a aparecer. Cuando lo lograba, se presentaban en su sueño, de nuevo en la plaza, regresando por ella. Pero su hija ya no estaba. Era imposible que la vieran, que se encontraran los tres en el mismo lugar, en la misma dimensión del sueño. No podían verla, ya que estaban dentro de la imaginación de la pequeña. Y ella no tenía manera de entrar allí.

¿Por qué no pueden verme?

¿Cómo seguir? ¿Acaso ellos también deberían soñar conmigo?

¿Cómo hacer para verlos siquiera una vez más, cara a cara?

Quizá lo que veo por las noches solamente sean recuerdos, del pasado o del futuro. Si sólo hubiera podido despedirme, antes del accidente… Tendría que contratar un guiador para mí.

Con lágrimas en los ojos, se sonrió por su ocurrencia.

 

Mientras miraba la luna llena por la ventana, terminó de darle forma a una idea loca que rondaba su vigilia. ¿Podría arriesgarse alguna noche?

Según viejas leyendas, unos pocos habían querido hacerlo. Ser sujetos y objetos al mismo tiempo, guiadores y pacientes, protagonistas y espectadores. Pero sin salir con vida del intento.

¿Será tan peligroso como dicen?

¿Valdrá la pena?

¿Alguna vez tendré el valor…

No quiso quedarse con la duda.

Se acostó de lado, frente al espejo ubicado a la izquierda de su cama. En pocos minutos comenzó a dormitar, tratando de encontrarse, de abrir esa puerta cerrada por años. De ubicar en su mente aquel sueño, de descubrir nuevamente a sus padres.

Por fin pudo dormirse. En segundos -quizá en horas- vio pasar todas sus pesadillas, una a una, delante de sus ojos. Sus cuentas pendientes, sus secretos más profundos. Su oscuridad, su dolor. Tenía conciencia de que había empezado a gritar y llorar en voz alta como un bebé, pero no le importaba. Ya no tenía alguien en su cama para hacerle compañía. Esta vez nadie podría escuchar ni despertarla.

En ese viaje sin tiempo, volvió a ser pequeña de nuevo. Esperaba, en aquella horrible plaza, que vinieran a buscarla. Todo seguía igual. El césped húmedo tocando sus pies descalzos, aquel vestido rosa, las serpientes mostrando sus enormes colmillos… Aullidos y gritos surcaban esa noche interminable y el viento en contra le impedía caminar hacia delante.

Como cada vez, no volvían por ella. Y comenzó a intentarlo. Trató de guiar a esa niña angustiada, de ojos de chocolate y cabellitos rubios. La acostó en el suelo. Poco a poco, en silencio y con las manos en su frente, logró hacerla dormir, provocar otro sueño profundo y entrar en él.

En esa imagen forzada al límite, sus padres regresaban a buscarla. Con mucho esfuerzo, logró dormir a ellos también y hacerlos soñar con ella. Y así, por fin, en los sueños de su sueño, pudo reencontrarse con sus seres más queridos. Abrazarlos, besarlos, decirles cuánto los amaba y extrañaba.

Ahora, aquella niña y esta mujer ya no lloraban, ya no sufrían. Dormían y soñaban, reían y descansaban en paz, en familia, como hace muchos años no ocurría.

 

Cuando llegó la hora, cerró con seis monedas los ojos de los tres, para evitar que despierten de ese instante pleno de felicidad, anhelando que durase para siempre. Los vistió con las mejores ropas, los abrazó por última vez y se preparó para regresar.

Después de despedirse contó hasta diez, como tantas otras veces.

1… 2….

¿Podré despertar ahora?

4… 5… 6…

¿Qué diferencia hay entre todo esto y la muerte?

8… 9…

Cuando abrió los ojos, nada en su vida volvió a ser como antes.

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Luis Alberto Chinchilla Elizondo

 

AGUA FRÍA

 

Encerraré mi alma,

En un trozo de poesía…

Para que se espinen los sentimientos

A la luz del día.

 

Caminar bajo la lluvia

Buscando la alegría,

De mirarte en sueños,

Húmedos mis ojos

Por el agua fría.

 

Encerraré mi alma

En un trozo de poesía

Para que las mariposas vuelen

Buscando los sueños dormidos

Que descansan junto al azul mágico

En los pétalos de una rosa

La que desde tu jardín nos mira

Cada mañana, por nuestra ventana.

 

Encerraré mi alma

La que ya no suspira

Porque solo tú

Haces brillar la oscuridad

En mis sueños, con melancolía…

 

Nos encontramos por un momento

Luego tomamos rumbos opuestos

Como golondrinas buscando el viento.

 

Me iré a otro mundo,

Buscando el soñar

De un corazón vagabundo

Como el tuyo, como el mío

Si ya no nos vemos

Será por el calor y el frío.

 

Encerraré mi alma

En un trozo de poesía

El que lanzaré al mar

Olvidando  la esperanza

De caminar a su lado

Siguiendo la línea del tren

Bajo el sol de verano

Con el sudor en mi frente

Y una sonrisa en tu mente…

 

Autor: Luis Alberto Chinchilla Elizondo

Grecia, Alajuela, Costa Rica

***

 

MUCHACHA AFRICANA

El sol adorna tu pelo,

Como la nieve.

¡Tu casa!

Una cueva escondida,

Entre piedra y arena.

 

¡Rosa!

Sólo son cuatro letras,

Que un escritor cultivó.

 

¡Tu escuela!

Guardada allá, muy arriba

En el cielo,

Cubierta con un pañuelo.

 

Vives donde las miradas son cadenas secas,

Que se ahogan,

En el tiempo y la arena.

 

¿Recuerdas a tu abuelo?

Se fue buscando una estrella,

No volvió…

Sus años pesaban más que ella.

 

¿Dónde dejaste tus muñecas?

Esas que vivían en tu imaginación,

Las que no eran de trapo,

Eran de arena,

Con los ojos cerrados,

Y la boca seca.

 

Hoy, estabas sentada,

Soñando con la lluvia,

Con la mirada perdida,

Clavada en la arena,

El viento sopla,

Tus labios se quiebran,

Sigues firme, buscando la rosa.

 

La que cultivo aquel poeta,

La que habla del silencio en el desierto,

De los cielos azules,

De los tiempos bonitos y de las letras,

Que crecieron en una verde pradera.

 

Autor: Luis Chinchilla Elizondo

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SONETOS EXQUISITOS

Por Rodolfo  Leiro

 

OPRESIONES

 

Yo surqué con mi gánica goleta

los mares en turbión enardecidos,

con un remo de verbos por sentidos

y un duende pergeñado en mi Paleta,

acaso busqué un sueño de taceta

que guarda mis ensueños fenecidos,

y en el centro puntual de mis latidos

un corazón sin dolos de espoleta;

quise hacer de mi tierra otro planeta,

desbaratar su trama de opereta,

despertar los corajes perimidos

y lanzados en tímpanos de atleta

con el brillo imperial de tu chaqueta,

¡gritar tu libertad, sin oprimidos!.

Taceta: caldero de cobre

CONSTRUIDO A LAS 9,55 DEL 31

De marzo de 2012, para mi libro

“Meditando en versos”

***

 

ESTOY

 

Yo no pedí nacer, pero  he nacido

en un solar de glosa y de quimera,

y rodando este mundo a mi manera

pude amar sin saber si me han querido;

puse en cada blasón,  este atrevido

paisaje de mis horas en que fuera

un sol sobre la Luna, una bandera,

que tuviere por asta a mi sentido;

la presentí flameando y ya abatido

en el páramo gris de mi latido,

en las noches feroces, sin aliento,

en los sueños del sueño fenecido,

fui fogaril del verbo no vencido.

¡Ve mi beso rotando con el viento!

Construido a las 15,51 del

18 de marzo de 2011

Para mi libro:

“Meditando en versos”

***

 

EL POETA

 

El Poeta es la arteria independiente,

que está ajeno a la usual anatomía,

no figura en catálogos o en guía

ni en la mitra, la secta o el tridente;

es un foro de música esplendente

que nutren fogariles de energía,

es el cauce glorioso de la estría,

es el verbo, la mística,  pendiente

de un glosario de lírica turgente

erupción de nectario sugerente

que proviene del sol de la utopía,

se dibuja en la rima coincidente,

en la gloria sublime de tu mente

y en mi pálpito vital de cada día..

construido a las 16,22 del

26 de diciembre de 2011-12-26 para mi libro

“Conversando con la Luna”

 

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POEMAS ESCOGIDOS

Por Francisco Jesús Muñoz Soler

 

 

NO  HAY  RELIGIÓN

 

No hay religión

con la que me tropiece

cuya interpretación

no esclavice a las mujeres,

 

será porque todas

están escritas e interpretadas

por hombres,

 

y las utilizan

en beneficio propio.

 

***

 

ANIQUILAR  LA  POSIBILIDAD

 

Aniquilar la posibilidad

de que en ellas germine

la capacidad de elegir

su propia libertad

incluso antes de que nazcan.

 

Manipularles la razón

hasta hacerles creer

que es real su libertad

por el amparo sagrado

de un dios

y no se sientan humilladas.

 

Interiorizarles el sentimiento

de que son causa y efecto

de pecado

estigma inapelable y demoledor

que les confina a la sumisión,

la indignidad y el desamparo.

Criminalizar a las víctimas

hasta tal nivel que la mismas

se consideren  innatamente,

potencial responsable

del desenfreno agresor

del opresor.

 

Eludir la responsabilidad propia

eximirse del daño causado

asegurarse vitalicios privilegios

trasplantando sus turbias intenciones

a las víctimas

que ven a través de sus córneas.

 

No existe libertad

sustentada en la opresión

porque esta envuelve

todos los espacios

hasta impregnar de ignominia

a víctimas y verdugos.

 

***

LA  VERDADERA  HISTORIA  DE  LA  HUMANIDAD

 

La verdadera historia de la humanidad

la escriben personas anónimas

con las letras de sus sangres,

sus sacrificios y sus sentimientos,

las mismas que no trascienden

a los libros y enciclopedias

pero son las que van dejando

el marchamo de nuestra evolución

de lo que somos

y en lo que nos vamos transformando.

 

 

***

 

EN  ESTOS  TIEMPOS  DE  PRODIGIOS

 

En estos tiempos de prodigios

aún se levantan fronteras

y brotan cretinos

que aspiran a fabricarlas,

en estos tiempos

todavía la humanidad

no quiere entender

que cada uno de nosotros

trasladamos los únicos limites

que no deben ser traspasados

al menos, si no invitamos

al prójimo a instalarse

en nuestro territorio

y eso siempre es transitorio,

somos zona de tránsito

fluyente de intercambios

de ideas, costumbres y emociones.

 

***

 

EN  ESTOS  TIEMPOS  DE  ALABANZAS

 

En estos tiempos de alabanzas

de altaneras matanzas y amenazas,

humildemente y hasta

donde mi voz alcanza

quisiera formular un canto

para iniciar los agasajos

de la celebración de la vida.

 

Defender la belleza y la armonía

desde la esencia de nuestro ser

para que no habite en nosotros

la deshumanización y los ultrajes,

que la indiferencia no cuaje

en los veneros de nuestros territorios

y que la luz divina y la alegría

alumbre a todos los primeros días

de la celebración de la vida.

 

***

 

HAY  EXCEDENTES  DE  CRETINOS

                                                                                                               

Hay excedentes de cretinos,

igual con el cambio climático

se estropean las cosechas

y se extinguen como los dinosaurios,

 

lo malo es que mueren matando.

 

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22º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

22º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

22º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXVI de la 2ª etapa/01-04-2012

 

EDITORIAL LXVI

Las identidades de Antonio Tabucchi

 

´Identidades Asesinasª es el título de un ensayo del escritor libanés Amin Maalouf y en el que desgrana el tema de la identidad colectiva y su relación con la identidad individual. Como individuos formamos parte, en principio, de alguno de los grupos culturales que en el mundo hay: hablamos una lengua, compartimos referencias y valores con los otros miembros del grupo -etnia, nación, ciudadanía-, compartimos de algún modo una religión y algunas visiones del mundo. Pero esto es la teoría, luego existe la experiencia que por fortuna es mucho más rica y variopinta.

 

El escritor italiano Antonio Tabucchi, fallecido este último mes de Marzo, sería un buen ejemplo de lo que hablamos. Italiano, se identificó con Portugal hasta el punto de pasar largas temporadas en ese país, incorporarlo -sus paisajes, sus habitantes, su historia, su cotidianidad- a su obra e incluso escribir una de sus novelas, ´Sostiene Pereiraª, en portugués.

 

No es el único caso. Incluso hay autores que emplean un idioma distinto al suyo propio, aquel con el que crecieron y se desarrollaron como personas. Joseph Conrad adoptó el inglés como lengua literario en vez del polaco y pasó a ser uno de los grandes autores en esa lengua. El español Jorge Semprún escribió parte de su obra en francés. Pablo Urbanyi, cuya lengua materna es el húngaro, plasma sus historias en el español de Argentina. Hay también autores que hablan una determinada lengua y luego cambian a la lengua semiperdida de su comunidad (o en proceso de recuperación: si es algo artificial o no, es otra historia). Gabriel Aresti aprende vasco ya de mayor y deviene uno de los poetas de referencia en esa lengua. Identidades asesinas. El propio Amin Maalouf escribe en francés, no en árabe, al igual que el escritor marroquí Tahar Ben Jelloun.

 

En África el colonialismo provocó nuevas realidades: la gran literatura en inglés, francés o portugués se enriquece con la aportación de autores africanos. Surge también algunos autores de Guinea Ecuatorial que escriben en castellano, Donato Ndongo es tal vez el más conocido, aunque no el único.

 

Por otro lado podríamos preguntarnos si Kafka es un autor de identidad alemana (escribe en alemán), de identidad checa (nace y vive en Praga), de identidad judía (es hebreo). Visto lo visto, ¿acaso resulta extraño que Alfonso X el Sabio, rey de Castilla que tanto aportó al castellano y con el castellano aportó a Castilla fuera a su vez un poeta en galaicoportugués?

 

Leemos a Antonio Tabucchi y podríamos pensar que estamos ante un autor portugués, portugués de los de toda la vida.

 

¿El español José María Blanco White es un autor español o británico?

 

Seguramente la identidad nacional es una mera categoría para entender la realidad, pero que no debemos entender como un absoluto. Al fin y al cabo, parafraseando un chiste antirracista, el idioma que hablamos procede seguramente de otro lugar, muchos adorarán (o habrán sido educados bajo su prisma) a un Dios judío, utilizamos números árabes y tecnología japonesa o india en nuestros ordenadores, y las patatas que tanto nos gustan proceden de América del mismo modo que el necesario café matutino tiene su origen en Etiopía y el Yemén.

 

Que las características comunitarias -por llamarlo de algún modo- existen, no lo negamos. Pero, ¿tienen al final tanta importancia? Es como la diferencia entre hombres y mujeres -¿literatura masculina y/o/frente a literatura femenina?-: sí, vale, existe, puede ser una aproximación, sin embargo ¿importa tanto?

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BORRONES DE TINTA PARA EL QUE INVENTÓ LA TINTA

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

TÚ SIGUES, YO SIGO

(Poema en prosa)

 

La seguiste por senderos espinosos como angostos, la seguiste y la buscaste por la aurora ya cansada, te vi por la derrota palidecer de exhausto, te vi por dimensiones donde no eras tú, cuando la encontraste algo había cambiado, se disipó un muro pero se impuso otro, cuando la besaste ella te besó torpe, distante y desanimada, te preguntaste entonces por qué el amor baila ciego y caprichoso, aquella mirada era lo que tanto deseabas, pero el corazón te punzaba derrotado por que aquellos destellos no eran ya tuyos, yo te seguiré muchacho de sal y tarde anaranjada, yo te seguiré en la gloria sin color por donde se baten tus esperanzas, yo te seguiré como un gnomo de sombra, y te bendeciré por que si no estás tú se marchita mi sueño y mi voluntad se ahoga, te seguiré por barrancos de órbita desmantelada, te seguiré por sacrosantos espinos del alma, te seguiré cuando reposes tu calma desierta, luz que das paz mientras callas, serena forma donde se desmayan las rayas, secreta presencia que das silencio en la primera noche donde los crudos esbozos son nuevos y duelen enteros.

 

***

 

CONCILIAR EL SUEÑO

 

El acto humano de conciliar el sueño

nos define como seres humanos,

¿por qué dormimos con los ojos cerrados?

Necesitamos no tener ninguna influencia

del exterior, ninguna influencia externa.

El hombre/La mujer, el ser humano,

duerme con sus ojos cerrados

y concilia un sueño que a él no pertenece,

un azar en un magma de espacio infinito,

una megalómana manera de existir,

no se elige mientras se sueña,

nos dejamos llevar por una inercia plena.

Ver a alguien dormir es como ver

una estatua griega cegada por la metafísica

del placer de no ser nada.

Mientras se duerme no se es nada, zero,

placer donde cae exhausto el tiempo deprisa,

el tiempo del sueño es divertido,

es un tiempo sin lugar en la inercia etérea,

las horas no son las mismas desde el sueño

y no son las mismas desde el no-sueño,

corre el tiempo con dos verdades

en la entraña del azar y la voluntad sin norma,

palpar lugares que parecen otra cosa,

palpar lugares desde las dos verdades

que el tiempo sostiene como un misterio incauto,

nos rendimos a la voluntad del sueño

y perdemos tiempo, lugar y raciocinio,

el sueño es la otra verdad que la nada evoca.

 

 

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El visitante

 

El viejo prior observó detenidamente el rostro del joven que ya llevaba en el monasterio bastantes días. Se dio cuenta de pronto que no sabía estipular cuántos en concreto, tal vez hubiera pasado semanas, puede que incluso meses, se sorprendió de pronto al no poder precisar con exactitud el tiempo transcurrido, había perdido la cuenta de su estancia entre ellos, como si el tiempo, de pronto, le resultara imposible de medir, algo que le asustó. Lo atribuyó tal vez a un problema suyo, personal, a la edad quizá. Por otro lado, pese a la apariencia un tanto cándida del joven, había en su aspecto, pensó, algo extraño y agudo que no podía menos que producirle un cierto resquemor, algo que no podía explicar, pero que le inquietaba. No, no era un temor concreto, a un peligro por ejemplo, a un peligro físico, no creía que fuese un bandido, un asesino, un loco que matase sin piedad, pero había algo en él que desprendía sufrimiento, un intenso sufrimiento propio y ajeno, un lamento que se transmitía en los rasgos de su cara, en la luz de sus ojos, en la forma de mirar, nunca directa, siempre oblicua.

Había llegado una tarde, casi a la anochecida. Llamó a la puerta y un monje le abrió, le escuchó las primeras palabras, apenas unos susurros que demandaban socorro, y el monje acudió a él.

¾Hemos de ser hospitalarios -murmuró mientras atravesaba los pasillos en semipenumbra para acudir ante el inesperado visitante.

Así se lo había ordenado su antecesor, el fundador del monasterio, un hombre correcto, un alma caritativa y recta, un sabio reflexivo de firme raciocinio y fe inquebrantable.

Pero no eran los tiempos muy propicios para la confianza. El hambre, las guerras, el pesimismo, la enfermedad, todo se conjugaba para que lanzarse por los caminos deviniera aventurado y siempre se temiera al visitante.

¾¿Quién sois? -le preguntó aquella tarde tras recibir su solicitud de asilo.

¾Un hombre desolado -le respondió.

Lo acogió, aun cuando le desagradó la inexactitud de su respuesta, por otro lado trivial y gastada por lo repetida. Todos parecían estar desolados en esos tiempos. Hubiera querido saber más, pero el joven calló, bajó la mirada y después la dirigió hacia él, tal vez porque esperaba una respuesta más pronta.

¾Podéis quedaros -le dijo-, aquí nunca negamos la ayuda.

Percibió una leve sonrisa antes del gesto de bajar la cabeza y levantarla en forma de agradecimiento.

Se sumergió a partir de entonces en un silencio casi absoluto. Quiso que se le diera alguna tarea, no quiero vivir de vuestras mercedes, había sido una de sus escasas frases al día siguiente de su llegada, y cada día, tras los maitines, se le encomendada alguna faena que cumplía escrupulosamente, siempre con sigilo y discreción, hasta el punto de pasar por completo desapercibido, como si fuera uno más de aquel pequeño monasterio. Daba las gracias siempre que se le entregaba comida, agua o algún objeto. Cuando terminaba su labor antes de tiempo acudía ante el hermano Tasio para que se le encomendara una nueva faena que realizaba con el mismo vigor que la anterior. Ese afán por la labor y su mesura despertaron no poca estimación y un profundo apego, contribuyeron también a que el tiempo desde su llegada se diluyera como la leve neblina de la mañana. En el oratorio se mostraba silente, concentrado, movía los labios y entrecerraba los ojos. Sufre, pensaba el prior cuando observaba tal actitud.

Aquella tarde acudió de nuevo ante él. Como la primera vez, se acercaba la noche. El joven entró en su estancia y esperó a que le autorizase a hablar. Le anunció, tras agradecer su generosidad, que debía partir.

¾Ha llegado el momento de marchar -fue lo que le dijo.

Entonces el prior le observó de nuevo y sintió una vez más resquemor, duda y no poca incertidumbre. Se volvió a preguntar por el tiempo que había pasado entre ellos, sin saber precisarlo, lo que le molestó bastante. Le molestaba también que sus fórmulas apenas fueran meros tópicos al uso, expresiones hechas que apenas traslucían un significado, menos aún una razón. Intuyó algo tremendo y doloroso, un misterio quizá. Nada es sencillo, pensó, nada es lo que aparenta, todos somos en realidad desconocidos.

¾Si tenéis alguna pena que queráis descargar -le dijo-, no dudéis en abrir vuestro corazón ante mí.

¾Os lo agradezco.

Guardó sin embargo silencio, bajo la mirada y esperó su bendición. Pero antes de que llegara sacó de su viejo zurrón un pergamino y se lo dio. El prior no puedo menos que sentirse temeroso por ese sigilo y por lo que iba a leer, cuyo contenido vislumbraba, fruto de una repentina premonición que le permitió adelantarse a la propia lectura. Supo reconocer las letras hebraicas.

¾Todo cambia ahora -le dijo el joven con un tono que, aun cuando procuraba no serlo, resultaba solemne-, vos os quedáis.

¾Que Dios os proteja y os bendiga -se sintió aliviado después del terror que sintió ante lo que acababa de leer.

El joven se retiró y poco después le vio desde la ventana abandonar el jardín, perderse por el camino que llevaba al norte. Es un ángel, consideró al verlo desaparecer tras los montículos vecinos, al ángel de la muerte.

Unos días después se presentaron ante él unos cofrades del Armandat. Intuyó el motivo de su visita.

¾Buscamos a un hombre -le dijeron y por la descripción dada reconoció de inmediato al joven.

¾Por aquí pasan muchas gentes -les respondió-, algunos coinciden con quien describís. Todos van hacia el norte.

Los caballeros no preguntaron más nada. Parecían esperar aquella respuesta por haberla recibido más de una vez. Le mostraron sus respetos e iban a retirarse cuando el prior les interrumpió su partida.

¾Por qué le buscáis -preguntó sin mostrar mucho interés, aparentando más querer colmar una curiosidad indiferente.

Quien dirigía la partida pareció dudar si responder.

¾Hay quien le cree miembro de la Mesnada Hellequin.

El prior sonrió por lo que a todas luces parecía una delicada pulla del aguerrido oficial, una forma irónica de no responderle sin llegar a ofender.

¾Esas son leyendas de los pueblos.

¾Las leyendas y la vida a veces se confunden en las esquinas.

Se quedó en silencio, en medio de la penumbra de su estancia. Era ya anciano, había vivido mucho, pero no por ello dejaba de sorprenderle la cantidad de ángeles que pasaban por los caminos de la tierra. Si el ojo humano contemplara la vida tal cual es…, murmuró rememorando las palabras del talmudista.

 

   Juan A. Herrero Díez

 

 

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Textos concebidos por Rolando Revagliatti a partir de sendos largometrajes

 

 

“SUSPIROS DE ESPAÑA Y PORTUGAL”

 

No dejaba de ser esplendorosa

(cerdos de España – y Portugal -)

la agazapada capacidad folladora

del relativamente virginal

Fray Clemente del Niño Jesús

el civil Pepe Pimpante

en esos caminos

 

No dejaba de ser esplendorosa

la suprimida satiriasis

de Fray Liborio de las Santas Llagas

el civil Juan retornando a su precario

encauzamiento en la civilidad

 

No deja aún de ser esplendorosa la muerte

esa desaparición física del anciano abad

¡Búcaro con sus leches!

(condensadas)

a la mismísima salud de España

(y Portugal).

 

**

 

“PEPI, LUCI, BOM Y OTRAS CHICAS DEL MONTÓN”

 

Soy tan como una

de ustedes la que más

amerita fugas de otros filmes

éste donde

no consto pero hállenme

sólo con sus bocas en derechura

hacia mis pezones.

 

 

**

 

A Jim Jarmusch

 

           “Hoy fue el peor día de su vida de  mierda”

(del filme “Night on Earth” de Jim Jarmusch)

 

 

Hoy ha sido

lo aseguro en la plenitud de mis condiciones intelectuales

el peor

¡y hasta qué cima me consta  que ha rebasado el vaticinio de mis colegas miserables!

el peor día

abarcando la rotundidad

                    acústica de la noche

que en mí tanto ha sonado

el peor día de mi vida

ridícula por su orientación

infame por sus logros

repugnante por sus claudicaciones

de mierda.

 

 

**

Febrero 2012

 

 

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SONETO DE IRENE MERCEDES AGUIRRE

 

 

COMO OTRA PIEL

                                  A Rodolfo Virginio Leiro

¿Que nos lleva   a esta búsqueda incesante

volcada  hacia los cofres de   emociones?

¿Por qué motivo, causas o razones

vivimos este sueño delirante?

¿Dónde encontramos fuentes de ilusiones

que nutren con sus aguas refrescantes

este ensueño que somos, los instantes

de   captación de excelsas  vibraciones?

Están en ti y en mi, firmes, constantes,

como otra piel preñada de ilusiones

sobre la piel carnal , igual que amantes.

Superpuestas las dos en sensaciones

¡una brinda  sentires   palpitantes

mientras vuela la otra en sus visiones!

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ESTUPENDOS SONETOS  

DE RODOLFO LEIRO

¡DESPÉGATE!

 

La vida es como un sueño que evapora

la lucha de alto esfuerzo de tu día;

libarás cierta vez, troncal porfía,

de ese sol  de tu estío que  te dora;

arribará tu ensueño, virtual flora,

que irá desvaneciendo en la sombría,

la mácula de angustias que te hastía

frente al mundo feroz que te desdora;

fenecer es normal, pero en tu lucha

habrá un suave poeta que te escucha

en lugar del bramido que te lesa,

del fragmento feroz con que te araña.

¡Despégate del rito que te engaña!

¡Y adósate al  labio que te besa!.

 

 

Construido a las 9,18 del

8 de febrero de 2012, para mi libro

“Conversando con la luna”

***

CARAVANA

 

Yo también integré la caravana

tentando los fulgores de la Luna.

¡Vate magro! Sin puerto y sin fortuna

me enamoré una tarde de solana;

llegué muy cerca suyo, con la flama

que extraje de mi lírica abetuna,

partiendo desde el plinto de una duna

y una gema de lirios como gama;

de pronto me arrojó una casta llama,

en vestes de su mística galana

y en pos de mi gallarda fantasía.

Hoy lo puedo decir ya sin rubores.

¡Soy dueño de sus cándidos primores!

Y un beso, cada noche…Es de mi Luna.

Abetuna: pimpollo de abeto

Construido a las 8,33 del

24 de febrero de 2012 para mi libro

“Conversando con la Luna”

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“LA MUJER”

No tengo palabras

cuando me dirijo,

hacia lo más grande

de la humanidad,

la que con dulzura

es bálsamo divino,

y a su vez conmueve

con …su lealtad.

Es el fiel soldado

que antepone todo,

en bien de sus hijos

marido y hogar,

siempre en movimiento

en pos de la causa,

es como una playa

en un manso…mar.

Quién puede hacer esto

y a su vez ser diosa,

solo la sublime

y preclara mujer,

que nunca nos falte

su acertado criterio,

por eso y mil cosas

las he…de querer.

Santa, más que santa

por hacer que todo,

sea como un cuento

de magia y placer,

yo andaba a los tumbos

y perdido el rumbo,

ella entró en mi historia

y me vi…renacer.

Me cuesta creerlo

que andando muy solo,

creí en un momento

en esa realidad,

me causa hasta miedo

cuando pienso en eso,

ella me ha enseñado

que hay otra…verdad.

No interesa como

ni donde ni cuando,

un altar merece

ese amado ser,

en ellas hay pedazos

de Dios y de cielo,

mil veces benditas

las honro…MUJER.

Boris Gold

(simplemente…un poeta)

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( De mi participación en la Antología 1000 poemas a César Vallejo) Elsa Solís Molina.

Para  “Idilio muerto”

La lluvia penetra en su alma desolada, pidiendo la muerte
En la lejanía , recuerda a Rita,cuando “dormita la sangre”
Y de nuevo la lluvia que le quita las ganas de vivir….
Añoranzas emparentadas con el sabor de las cañas de mayo
Y sigue recordando a su amor: “Ha de estarse  en la puerta
mirando algún celaje” Nieves y ríos son los paisajes del recuerdo
“Y llorará en las tejas, un pájaro salvaje”

Elsa Solís Molina
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A “La copa negra”

Que paisajes afines al de su propio interior….
Que yerto y desolado el mundo de su vida…..
Su instinto lo empuja hacia el pedido de su sangre
pero llora su corazón , despues de saciarse…
El entorno vibra tambien al ritmo de la lluvia
¡Y sus lágrimas resbalan hermanadas con el llanto del cielo!

Elsa Solis Molina

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A “Soldado Justiciero”

Desde la muerte se levanta,oyendo el llamado de su pueblo
en ellos se encarna y reinvindican: las injusticias de la guerra
y el campo regado de miserias en la noche eterna……
Toda la fuerza de un crepúsculo, incorporado al ente de su hermano
sacrificado desde las oscuras y eternas injusticias
llanto oculto,despojos que se alzan puño en alto
para lavar afrentas, ….no resucitarán los inocentes
no volverán a la vida los soldados,no se abrirá la tierra
donde con saña y desprecio, fueron sepultados…

Elsa Solís Molina

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR FRANCISCO JESÚS MUÑOZ SOLER

 

EN  EL  GRAN  ESCENARIO  DE  ESTE  MUNDO

 

 

 

En el gran escenario de este mundo

cada individuo tiene grabadas

sus propias ideas y de ellas

depende su visión del mundo,

partiendo de este hecho concreto

debe surgir la obra

donde cada uno de los actores

trascienda de su propia visión

interrelacionándola con otras,

escenificando su verdad

y la de los demás,

en ese espacio de contradicciones

debe germinar la verdad

de nuestra convivencia.

 

A  HORAS  DE  TU  VIL  ASESINATO

 

 

 

A horas de tu vil asesinato

defiendo lo que tu representabas

esperanza de libertad

para un pueblo masacrado

por las armas, la religión y la ignorancia,

en tu querida tierra la vida no vale nada

solo la humillación y la villanía

florece amparada por la necedad

el atraso secular y la opresión,

después de la tuya, valerosa mujer

en tierra de derechos de hombres

que sangre correrá hasta pudrir

la esencia de los caminos que hollaste.

 

QUIZÁS  LA  ACTITUD  MÁS  DENIGRANTE

 

 

 

Quizás la actitud más denigrante

de la condición humana

sea defender la limitación

del derecho de su propia libertad

de equivocarse por si misma,

versión moderna y sofisticada

del esclavo que cree que sus cadenas

forman parte de su condición.

 

 

 

QUE MAL NACIDO  DIOS  PUEDE  INCITAR

 

 

 

Que mal nacido dios puede incitar

a inmolarse a seres humanos

destruyendo ciega y despiadadamente

ingentes vidas inocentes.

 

No existe ni existirá,

solo alimañas sedientas de poder

lo inventan para dominar

o ampliar sus dominios

aunque se derrame

la más inocente de las sangres.

 

 

DESDE  LA  ATALAYA  DE  MI CONSCIENCIA

 

 

 

Desde la atalaya de mi consciencia

plena de la perspectiva

de espacio y tiempo,

me resulta imposible imaginar

que haya en este mundo

una sola persona

con un gramo de inteligencia

e integridad

capaz de justificar

cualquier dictadura.

 

 

 

CAPTURAR  EL  SIGNO  DE  LOS  TIEMPOS

 

 

 

Capturar el signo de los tiempos

en el cambio continuo de la vida,

 

plenamente abiertos a él

es la especial misión

de los vigías de sus contemporáneos.

 

 

 

 

SOLO  PUEDO  CREER

 

 

 

Solo puedo creer

en un Dios

que haga libre

a las personas

 

 

DIOS

 

 

 

Dios

solo puede guiarnos

hacia la libertad,

para ello debemos procurar

ser libres en esta vida.

 

 

 

AMOR  EN  LIBERTAD

 

 

 

Amor en libertad

no son palabras huecas

son sentimientos, gestos y hechos,

constantemente sentidos,

realizados y vividos.

 

 

 

 

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Tríptico de Irene Mercedes Aguirre (Argentina)

 

TRÍPTICO DEL POETA

I

Abrazos poéticos

 

Se alza la voz del vate  sobre la tierra inquieta

e indaga los indicios del dolor en la sombra,

intercesor permeable  de lo que toca y nombra

con el  verso lo calma  y tapona su grieta.

Sus vocablos deambulan como mágica alfombra

y sutiles refrescan  la reseca glorieta

de violencias y guerras. Despabilan la quieta

densidad    imperante  con    palabra que asombra.

¡Tan cansados estamos de vanas decisiones,

de inútil  competencia, de impávidos mazazos

que descargan poderes  de oscuras intenciones!

Dejemos que el poeta dibuje con sus trazos

la vida engalanada con  nobles emociones

y disfrutemos juntos  ¡sus rimados abrazos!

.

II

 

Visiones del poeta

 

Su profunda mirada  se asoma al horizonte

y  allí teje su verba   con rimas y  emociones,

percibe la cadena de las generaciones

y enciende con su verso el canto del sinsonte.

La poesía en su alma borda las ecuaciones

que el sentimiento dicta a su mente bifronte

dónde cada neurona cruza como Caronte

el río de sentido que empapa  sus visiones.

Su intuición  crece y sube como extendidos chopos

de amores y de ausencias, de recuerdos y olvidos

que él restituye al mundo cual sagrados hisopos.

Colorea la aurora con mensajes nacidos

entre los laberintos  de Parnasos y tropos

¡dónde las musas suelen aposentar sus nidos!

III

Tsunamis poéticos

 

Es en lo más profundo de los seres humanos

dónde  cada poeta va encontrando los ecos

que yacen  taponados por la vida  en sus huecos

y  de allí los libera , alma y verso  en las manos.

A menudo  produce tsunamis en  los secos

lagrimales del mundo e incita a  sus  hermanos

a reforzar las mentes y corazones sanos

para  limpiar a Gea de torvos recovecos.

De  sus palabras surgen verdades evidentes

que denuncian errores y anuncian nueva era

de  espíritus  forjados en puros recipientes.

Afirma las estacas sobre la tierra entera

de palafitos áureos  colmados de nutrientes

que alimentan los sueños  del hombre  ¡hacia otra esfera!

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APÉNDICE

LA IGNORANCIA ES EL PERFECTO  CALDO DE CULTIVO PARA EL AUTORITARISMO, LA ELIMINACIÓN DE LOS DERECHOS, EL SOMETIMIENTO:

 

Otra aberrante disposición del clan subversivo que está llevando a Argentina hacia un deprimente estado de indefensión.

 

Si el pueblo Argentino no reacciona de una vez, no con el mosquete en las manos, si con el cacerolazo en todos los sectores, para que huya en uno de nuestros helicópteros la incivil presidente que nos gobierna, el futuro puede llevarnos a lamentables circunstancias fácilmente previsibles.

 

Prácticamente se ha prohibido el ingreso de libros al País.

 

Para importar un solo libro, habrá que abonar diez dólares (ver diario “Clarín” del 28 de marzo de 2012).

 

A ello cabe agregar que las tarifas postales para enviar nuestros libros al exterior hacen imposible que podamos hacer conocer al mundo el espacio cultural que representan nuestros libros.

 

Se está fomentando la ignorancia.

 

Esta la primer forma de dominación que tiene en sus manos todo gobierno autoritario, como el que hoy padece nuestra vieja y querida República Argentina.

 

Medite, el ciudadano de la Nación Argentina

 

RODOLFO LEIRO

Poeta – Escritor

Postulado al Nobel en 2010

Desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un 28 de marzo del 2012.

21º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

21º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

21º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXV de la 2ª etapa/02-03-2012

 

EDITORIAL LXV

Más cultura, por favor

 

Es evidente que hay en todo el planeta una oleada de revueltas, rebeliones, protestas, rebeldías y otros movimientos de crítica al (des)orden de este mundo. A la denominada primavera árabe, que se inició en Túnez y se expandió por otros países norteafricanos y de Próximo Oriente, le siguió la revuelta en otros países donde ya existía no poco malestar. En Grecia hablamos ya abiertamente a fecha de hoy de situación prerrevolucionaria. En España, el Movimiento 15 de Mayo, al igual que en Israel, ocupó con campamentos las plazas y los espacios públicos de ciudades y pueblos; en Estados Unidos el movimiento Occupy Walt Street con su equivalente británico, Occupy London, atacó y ataca aún hoy el corazón mismo del capitalismo mundial; también se da en países de África Negra, como Senegal o en Guinea Conakry, cuyo movimiento sindical es fuerte y activo, o en los países del Este europeo, como Rumania, donde la calle está siendo invadida por un fervor de cambio ante una realidad frustrante.

 

En América Latina no se trata de algo novedoso, hace ya lustros que se lucha y se aboga por un nuevo modelo social que rompa las estrecheces de una realidad hiriente y que ha marginado y margina a millones de personas mediante la pobreza, la desigualdad, la represión, la segregación racial o social, la opresión. Autores como Eduardo Galeano, un clásico ya de la sensibilidad social y la rebeldía, o Raúl Zibechi introducen al discurso radical un humanismo de nuevo cuño que rompe el esquematismo de las teorías clásicas que el tiempo había cubierto de rancio.

 

No podemos descartar que en los próximos meses se acentúen las revueltas en China, donde la vulneración de los más elementales derechos sociales y humanos, atacados por una maquinaria política heredera del peor estalinismo y por un capitalismo salvaje rabiosamente inhumano, es un estigma difícil de aceptar.

 

Estamos, pues, ante un escenario nuevo, el mundo está pariendo seguramente una nueva sociedad.

 

Nos preguntamos qué papel puede jugar en este nuevo mundo la cultura. En las épocas de crisis suele aumentar el miedo -miedo a la pobreza, a la exclusión, miedo a la violencia física, a la moral-, pero también se acrecienta la imaginación y el arte abre con ello nuevos ámbitos. Las Vanguardias nacieron en un momento de profunda crisis. Surge hoy un nuevo activismo cultural que une la crítica a la realidad con un activismo radical en su sentido más literal: pretende analizar la vida desde su propia raíz.

 

Ni que decir tiene que estamos entusiasmados ante lo que sucede, ante esas protestas que indican que aún hay esperanza, aun cuando haya mucha desesperación en ella. Tampoco podemos dejar de temer las tendencias reaccionarias, netamente defensivas, que adoptan los Estados. Lo hemos visto estos días en Valencia, España, donde unos jóvenes cuyo delito fue denunciar la falta de estufa en su centro de estudios mediante una pequeña concentración en la calle fueron apaleados y reprimidos. La crisis está recortando medios en la educación. Tenemos que denunciar este hecho como una agresión a la población, como un acto de violencia contra la cultura. Porque recortando en educación tal vez se ahorren algunos millones de euros, pero estarán sacrificando varias generaciones a la miseria intelectual. No es que la educación en España sea hoy una maravilla, pero reducirla aún más es un error que este país, igual que cualquier otro, no se puede permitir.

 

Más cultura, por favor. Porque podemos vivir sin muchas cosas, pero no sin cultura que nos permite relacionarnos unos con otros.

 

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UN POEMA ECONÓMICO Y OTRO MITÓMANO

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

COMPRO ORO

 

Ahora se compra el oro a un precio alto,

muy alto, tan alto, que por unos gramos de oro

te dan un manojo de billetes sudados.

Al vender el oro que durante tu relación

fuiste reuniendo como cualquier cosa,

te dieron para pasar tres meses sin preocupaciones.

Regalos de aniversario, momentos especiales,

agasajos y otras prebendas, oro amargo.

Ahora necesitas venderlo.

Cuando lo vendiste en la casa de empeños

el señor tenía allá en su caja de madera

toda una amalgama de oro viejo y usado.

¡Qué pena da todo aquello que se da por perdido!

Al salir de la casa de empeños

se dieron por perdidas tantas cosas…

pero ganaste otras, y esas serán para siempre.

Ahora te compran el oro a buen precio.

Si quieres vender el oro de una relación pasada

ahora es el momento idóneo.

Te dan un manojo de dinero sudado

y a cambio tú les das tu oro, también sudado.

Al salir de la casa de empeños

te quitaste un gran peso de encima, sí,

pero también, tienes que admitirlo,

te quedó un vacío inmenso adentro de tu corazón.

Como si el peso de ese oro vendido

ocupara el lugar de ese vacío que te quedó.

30 gramos, a 27€ el gramo son 810€.

8 años, a estas alturas, pesan como chatarra.

***

 

LA AUTOPSIA DE MARILYN

 

Marilyn te busco entre tus mejillas rosadas

y no puedo encontrarte,

veo que te meten en la ambulancia

y te sigo buscando en la autopsia sagrada

que desconoce tu nombre de estrella devorada,

Marilyn, tus abogados, Marilyn,

Marilyn, tus fotografías fijadas, Marilyn,

tus perfumes, tu flor de chantilly,

Marilyn, mis visitas a tu tumba, Marilyn,

tu embrión muerto es una estrella fugaz,

digo esto, Marilyn, ahora que sé

que nada te duele desde el paseo de tu fama,

Marilyn, tu pintalabios ebrio de ti, Marilyn,

tus tacones sonando en su rutina,

en su ritmo binario,

Marilyn, tus cosquillas apagadas, Marilyn,

tus ojos quietos en tu autopsia, Marilyn,

Marilyn, tus endorfinas esclavizadas,

Marilyn, tu Nueva York gris, Marilyn,

Marilyn, mi cobardía al verte, Marilyn,

los psicoanalistas persiguen tu psique,

los periodistas una confesión,

Marilyn, si yo fuera tu hija

no quisiera dos coletas a mis espaldas,

quisiera dos alas de ángel puro, Marilyn,

tus contratos con la FOX, Marilyn,

esos mitos acabados ya, que en vida,

en tu vida, no te quisieron, Marilyn,

ahora son fantasmas que escarban entorno a ti,

Marilyn, mi postdata cariñosa,

mi consuelo instantáneo, mi consuelo duradero,

Marilyn, en blanco y negro, Marilyn,

Marilyn, a tu pesar, Marilyn, de cera,

Marilyn, estatua de celuloide,

Marilyn, mi arpía angelical y demacrada,

Marilyn, tu voz se esconde al verme.

Yo, me río y te hago feliz, por siempre,

Marilyn.

 

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Redención

         «La revolución no huele a rosas, lo dijo Lenin y tenía toda la razón. La revolución exige sus víctimas, como uno de esos dioses ostentosos, rígidos en sus formas, crueles en sus gestos, pero liberadores a la larga, emancipadores, redentores del género humano. Viví por la Revolución, en mayúscula, nada debía desviar mi atención y mi esfuerzo, todo estaba centrado en ella

Recordé esas palabras escritas en un cuaderno sencillo, un mero apunte entre otros apuntes y párrafos que mi madre fue escribiendo ininterrumpidamente en ese y en otros cuadernos a lo largo de su vida, imagino que como un intento de ordenar sus ideas, también de componer y entender sus circunstancias, y para ello, para escapar de ese absoluto caos en que estaba inmersa, fueron malos los tiempos que le tocó vivir, precisaba escribir en todo momento para buscar algo de avenencia consigo misma, la escritura como terapia, en efecto, y así al menos la recordaba yo en los pocos momentos de convivencia mutua, siempre concentrada en sus escritos aun cuando en apariencia nunca compuso nada coherente, unas memorias, por ejemplo, o una reflexión sobre su época que vivió, eso sí, con plena intensidad.

Descubrí el cuaderno en que constaba aquella anotación el día que recogía sus cosas, mientras ordenaba sus papeles y cuadernos, horas después de haberla enterrado en Burdeos. Volví a sentirme una de esas víctimas de las que ella había escrito en un instante, al vuelo, hilando palabras sin ningún sentido, reflejando un estado de ánimo y unos sentimientos que sin duda no llegaba a entender. Quizá pensase en mí, pensé entonces, aunque nunca estuve del todo seguro de que se detuviera de pronto para pensar en mí, para forjar mi imagen en su recuerdo y tal vez sonreír.

Las palabras del profesor Lagos sobre el horror del estalinismo y su repercusión en Europa en los años treinta me trasladaron a ese párrafo. Había pasado dos años desde que muriera mi madre y descubriera la libreta marrón, la más íntima sin duda entre todos los cuadernos que había dejado abarrotados con su letra pequeña y gótica. «Las víctimas de la revolución», se titulaba el congreso que la Universidad en la que yo trabajaba había organizado para ocuparse del lado negro de las revoluciones. Parafraseando al pintor, la revolución crea sus monstruos. Y crea sus víctimas, no sólo víctimas entre sus enemigos, entre los partidarios de la reacción o del orden burgués, lógicas víctimas por otro lado si aceptamos que la historia es un campo de batalla entre estamentos o clases, sino también, y sobre todo en aquel congreso, las víctimas en el campo propio. En España teníamos a Andrés Nin, a buena parte de la dirección del POUM, revolucionarios masacrados por revolucionarios porque la Revolución no aceptaba disidencias y mataba los frutos que había engendrado. Por muy buenas que fueran las motivaciones, por muy generosos que fuesen sus impulsores, era como una regla inevitable, la revolución que se pudría, que mataba a diestro y siniestro, incluidos a sus partidarios, dejando un rastro de horror y de desesperación por no poder cambiar un mundo que tampoco ofrecía muchas alegrías.

¾¿Tú aquí? -me espetó Echávarri cuando me vio salir del aula magna donde el profesor Lagos había dado su correctísima conferencia-, no me digas que has descubierto que fuera de las sagas artúricas hay vida.

¾Ya ves -atiné a decir a modo de justificación.

Sonreímos ambos. En la universidad me tenían por uno de esos profesores monotemáticos que fuera de su tema, en mi caso la literatura medieval, apenas se interesaban por nada. Por lo demás, mi vida era casi la de un monje, no puedo menos que reconocerlo, me pasaba el día entre libros, leyendo, apuntando detalles, organizando ideas, y gracias a que Susana aceptaba que yo fuera así -me embelesas luego con todas esas historias que me cuentas-, me había creado fama de erudito y en mi haber cabían numerosos libros especializados, algunos de los cuales me habían dejado bastante satisfecho, todo hay que decirlo.

¾¿Has venido porque hay algo que puedas trasladar a tus siglos? -siguió bromeando Echávarri, esta vez ante testigos, Lorenzo y Monteiro se habían añadido a nuestra conversación.

¾¿Qué te crees, que las revolucionarios son cosas de la contemporaneidad? Habrás oído hablar de Müntzer, de los campesinos alemanes, los taboritas bohemios o los comuneros castellanos, por ejemplo.

¾Touché -exclamó Echávarri y soltó una de sus habituales sonoras carcajadas-, pero dime, ¿qué te ha traído por estos lares?

Nadie sabía nada de mi madre ni de mi familia en la universidad. Nunca había contado la politización excesiva en que había vivido durante mi infancia. Se sorprenderían mis insignes colegas si supieran que antes de los seis años yo había pasado sobre las rodillas de lo más selecto del comunismo europeo y mundial. Para ellos, mi interés por la política era inversamente proporcional a mis vastos conocimientos literarios medievales y yo había dejado que se mantuvieran en esa idea, la propagaba incluso, supongo que como medio de olvidar mi infancia. Callaba por ejemplo cuando en el café o tras la comida surgían temas políticos, a veces se daban verdaderas discusiones y polémicas, y en ellas escuchaba los nombres de algunos revolucionarios aclamados en las aulas y que para mí no eran figuras lejanas o míticas, sino personas que había conocido. Por supuesto, nunca acudí a ninguna de esas asambleas estudiantiles a las que algunos profesores gustaban de frecuentar, tampoco las criticaba, como otros profesores, catalogados como reaccionarios, simplemente me mantenía al margen y me escondía ante un fatalismo discursivo que me llevaba a huir del presente y sumergirme en los textos antiguos.

Pero la muerte de mi madre de repente había removido algo, lo pensé mientras Echávarri, Lorenzo y Monteiro elogiaban ante el propio profesor Lagos su conferencia y de paso su conocimiento de los escritores europeos del periodo de entreguerras, algo que los historiadores, tópico manda, acostumbran un tanto a desdeñar, sin duda por su ignorancia de la literatura. Consideré la posibilidad de que uno de esos mecanismos del subconsciente, tan analizado por los médicos freudianos, hubiera removido mi interior y sonreí ante la idea de que a mi edad, ya bien entrado en eso que llaman la madurez, me convirtiera en un exaltado revolucionario.

Sentí de pronto, en medio de aquel descanso congresual, que debía enfrentarme a muchos fantasmas. Sí, me repliqué a mí mismo, me ocurría lo que a tantos hijos de revolucionarios que pasaron una infancia abandonada y acababan odiando la política y a sus padres por ello, yo había pasado muy claramente por aquella fase. Quizá por ello había decidido acudir al congreso, atraído de algún modo por un título con el que me identificaba, las víctimas de la revolución, no las víctimas producto de la enemistad o la disidencia, sino las víctimas olvidadas, las creadas entre los hijos y parientes abandonados bajo las sombras de los protagonistas y su época.

A mi alrededor se hablaba, se discutía, se intercambiaban opiniones y desacuerdos, mientras que en mi interior, ese monasterio metafórico del que se burlaban mis colegas, se abría paso otro querella que no por íntima menos importante, la de la reconciliación con mi pasado y sobre todo con mi madre, muerta ya y con quien apenas había mantenido más contacto que el que me permitía la justificación de la distancia física y también espiritual. Mientras había escuchado al profesor Lagos brotaron recuerdos que de pronto adquirían sentido y que ahora entendía o me daban caminos por los que indagar mi pequeña historia personal. Sí, yo había conocido las disidencias de las que hablaba el profesor Lagos, había vivido directamente otras posteriores desde mi zona de sombras, asistí sin saberlo a rupturas históricas fruto de disidencias profundas y que adquirieron, por ejemplo para mi madre, forma de verdaderos dramas.

Contemplé al profesor Largos que conversaba con mis tres compañeros y de pronto me vi en la necesidad de dar un paso.

¾Doctor Lagos -interrumpí de golpe la conversación ajena-, he de consultarle imperiosamente un asunto -le agarré del brazo y le alejé de mis tres colegas que me observaron no sin cierta ironía-, disculpad.

Tuve el vértigo de entrar en un terreno delicado, un vericueto cuyo final apenas lograba atisbar.

 

Juan A. Herrero Díez

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LA FRONTERA

Cuando la locura se cure,

         los árboles dejarán de llorar.

 Raúl Frías(paciente del hospital psiquiátrico Borda- Buenos Aires)

Cuando la locura se cure,

los árboles dejarán de llorar,

y allí seré de nuevo

la raíz de lo puro en el diluvio de otros ojos.

 

Entre brotes lineales

que poblarán mi ruta

se quemará el infierno

que me tuvo lejano.

 

Y una obra perenne

me llevará a mis días

sin ruinas horrorosas, ni oscuridad, ni espera.

 

Seré el sudario urgente

que enjugará las lágrimas del árbol que está solo.

 

Después,

ya sin distancias

ni toboganes crueles,

abriré las ventanas del dolor marginal

y bordeando los límites de santos y almanaques

me sentaré a la sombra del bosque que me ahogaba.

 

Después,

cuando la locura se cure

y los árboles dejen de llorar.

 

 

© Teresa Palazzo Conti

 

***

        SALVACIÓN

 

 

Basta ya de cumplir

con ritos y almanaques;

basta ya de sonreír desde la niebla intacta del espejo.

 

Se han roto las cadenas de sal y precipicio

donde estuve perpetua

y sube por mis muslos

una confianza débil.

 

Me quito la camisa de piel cascada

y rota

y enarbolo las sílabas

de algún momento nuevo.

 

Hoy he vuelto a la casa

donde sufrí y maldije,

pero entera y liviana

me suspendo en los muros que habían grabado a fuego

los reproches,

los golpes,

las cenizas del beso.

 

Ya no hay furia ni engaños;

no bajan por mis sienes(senos)

las llaves de la muerte

ni ocultan las ventanas

las úlceras maduras(perversas);

sólo hay pan en la mesa,

y en cuadernos inéditos

esa palabra mágica que busqué tanto tiempo.

 

©Teresa Palazzo Conti

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EL ALARIDO DEL HIP HOP

Por Ana María Manceda

 

Quería incrustarme en el pizarrón, traspasarlo como una madura “ Alicia en el país de las maravillas”¡ Cobarde! En un segundo eterno hurgué desesperada en mi enciclopedia mental todas las filosofías pedagógicas para encontrar la más brillante y poder enfrentarlo. Sentía su mirada en mi  nuca  ¿Qué esperaría de mí? Mi mano,  ignorando  mi desesperación, amiga piadosa, dibujaba el perfil de la placa euroasiática. Y me di vuelta, lo miré como a los demás alumnos, mi voz parecía venir de un lugar hueco y lejano. Pensé en la importancia de la educación, cierto, pero que soledad y vacío se enredaban en esa verdad. Era una carrera contra el tiempo, sus pulmones ya estarían achicharrados de tanto aspirar pegamento  ¡Bendito seas! A uno de  ellos se le ocurrió interesarse por el tema, sus preguntas hicieron derivar a  la configuración actual del planeta, otros se interesaron en la vida existente durante  la Deriva de los Continentes. Todo en el universo es movimiento, me pregunto  por qué lo único estancado es  nuestra actitud de indiferencia social respecto a nuestra propia especie. Por fin el timbre, algunos alumnos se acercaron, seguían interesados. Nano se puso a mi lado, por primera vez se veía humilde, desamparado, mimoso. Tenía un aire de  ¡ Estoy aquí, con mi profe! Lo tomé del hombro, sentí su aún cuerpo de niño, casi me puede el llanto, no me lo iba a permitir, él me necesitaba protectora. — Nano ¿ En estos días bailan de nuevo el hip-hop?

—Sí, el viernes ¿Qué, quiere venir? Me preguntó  con su dicción cantarina y esperanzada.

—Sí, claro, me gustó, además es una expresión cultural de grupos que nos dicen muchas cosas—, dije estúpidamente. Le di un beso en la frente y me fui. Caminé las veinte cuadras que quedaban entre mi casa y el colegio,  me hizo bien el aire fresco. Cuando había entrado al salón de clase y lo vi sentado, mirándome fijo, sentí vértigo. En ese trayecto recordé lo ocurrido con Nano.

Acepté ir  a la presentación de los Talleres Municipales. La sala estaba repleta de chicos, se lucieron con las guitarras, bailaron folklore y  tango. Casi al finalizar la muestra le tocó el turno al Hip-Hop. En el grupo estaba Nano, pantalones anchos, buzo  y gorra de lana negra, una cruz pendía de su cuello. Su carita de dieciséis años tenía una expresión incierta, solo sus ojos oscuros transmitían una fiereza desolada. La música, extraña para mí, provocaba que los jóvenes contorsionaran sus cuerpos en el piso del escenario, las piruetas eran increíbles,  solo ellos podían realizarlas. Mientras unos  bailaban  otros hacían coro con letras de protesta. El mensaje me llegó, lo sentí en el estómago, era un alarido, una denuncia por la marginalidad de sus vidas, un alegato a la indiferencia social. Decidí que luego de la cena me acercaría hasta el departamento de Nano, sabía donde vivía, había visitado a su familia, muy humilde y sin padre en ocasión de un censo escolar. Al salir del teatro compré una caja con bombones, se los llevaría de regalo, una pequeña manera de halagar su actuación y de alguna manera  demostrarle que había  estado presente. Rechacé de manera constante sentirme culpable, en lo que hacía me brindaba entera, no los estafaba. Luego del espectáculo, al llegar a casa, abracé como nunca a mis hijos. Cuando terminaron de cenar les repartí unos bombones que compré sueltos, los de la caja eran para mi alumno. Ya todo organizado  y brindando explicaciones vagas me despedí de los niños, no tardaría mucho en regresar. Solicité un taxi y fui hacia las torres donde vivía Nano,  pedí al chofer que me esperara, eran las  diez de la noche. Me acerqué a un grupo de adolescentes que estaba sentado en la vereda, se veían botellas de cerveza vacías tiradas en el piso, sus voces sonaban guturales, altisonantes, provocativas.

—¿ Qué querés vieja? No jodás!

—Dejala che, es mi profe.

Mi mano, temblorosa, se extendió hacia Nano, entregándole la caja de chocolates. Sus ojos, de pupilas dilatadas, me miraron oscuros y  asombrados desde el abismo. Lo tomó dócil, sin agradecer, mientras fumaba de manera profunda su cigarrillo, luego se lo pasó a un compañero. Uno de los chicos, como si tal cosa, aspiraba pegamento de una bolsa de nylon. Los olores del pegamento y la marihuana me provocaron náuseas, atiné a decir

—Chau Nano,  te veo en clase.

En el trayecto de regreso hasta llorar me parecía estúpido, me sentía acorralada, furiosa, impotente.  No sabía como iba a mirarlo a los ojos luego de esa noche, los dos éramos conscientes que una triste complicidad  nos uniría de ahora en más. Ese día de clases había sido al primero que vi luego de mi visita a su barrio.

          Las veinte cuadras me dejaron exhausta, mis movimientos de rutina eran rápidos, intensos, cortos. Quizás de ahora en más cambie mis pasos, pero mis manos están vacías. Al llegar a mi hogar,  voy divisando una luz, con la certeza que en los acontecimientos cotidianos, la causalidad se inserta en la red de la vida  y estoy segura que mi mirada no se cerrará más entre los límites de mi realidad. En esa red de ahora en más estará Nano,  estoy segura,  él estará.

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TRES SONETOS ESENCIALES

Por Rodolfo Leiro

 

LA PIEDRA

Yo no arrojé la piedra que te hiere

ni el insulto procaz que te lastima,

no me presté a las fobias de la inquina

ni tampoco fui el santo que te quiere;

caminé sin cesar, como quien fuere

arribar a una hacienda  con su espina,

no fui el bardo cobarde que se inclina

ni el soberbio que aprieta si pudiere;

no fui fruto  de un débil miserere

ni infeliz emisario del que hubiere

profanado mi culto de profeta;

me alenté por mi mismo, sin congerie::

mi verso tiene fruto de intemperie

y algún beso perdido en tu glorieta..

construido a las 7,30 del

25 de enero de 2012-01-25 para mi libro

“Conversando con la Luna”

 

***

 

MI LIBERTAD

, Cuando el despotismo inflama

sus banderas de improperio,

e impone el vil magisterio

que le sirve de proclama.

Cuando la libertad se devana

roída por el dicterio

y te somete al imperio

de su incinerante flama.

Cuando tu voz le reclama,

y todo tu cuerpo clama

por la opresión, una cripta

que te ofende, que te hiere.

¡Hay un pecho que no muere!

¡Y hay un coraje que grita!

Construido a las   14,35 del

28 de enero de 2012-01-28 para mi libro

“Conversando con la Luna”

 

***

 

SI TORNARA

Si aquella tenue bonanza

que tentó mi lapso incierto

tornara en feble concierto

con un salmo de esperanza,

quizás la antigua templanza

hurgaba un  ignoto puerto,

borrara este feudo incierto

que derrapara mi hilanza;

volviera, en rauda mudanza

a la proverbial labranza

de mis endechas primeras

y aquella antigua confianza

forjara una férrea fianza

de besos con primaveras.

Construido a las 7,45

Del 28 de enero de 2012-01-28

Para mi libro

“Conversando con la Luna”

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Francisco Jesús Muñoz Soler

 

TIEMPOS  DE  INTRANSIGENCIA

I

En estos tiempos de prodigios

en los que sectores de la humanidad

multiplica su sapiencia,

contrarrestan esos avances

la más perversa de las intransigencias

encubierta en dispares ropajes

pero casi siempre amparada

por una infalible certeza

Dios es de su pertenencia

y en las directrices que de El emana

haya amparo su bienestar

e irrefutable autoridad moral.

II

Hoy día de gracia

de un omnipotente Dios

cuyo nombre será

el que más convenga

igual que en el pasado

arden hogueras

con olores displicentes

de pecados contra natura

y herejías de objeciones.

III

Rememorando a Umberto Eco

y a diferencia de su rosa

salvada del cadalso purificador

a última hora,

las agencias de noticias

escupían sobre las personas de bien

el nombre de una rosa

destruida en cruel virtud

para exonerar de pecado

las haciendas de un dominio.

IV

El amor y el derecho a la libertad

de las carnes y los espíritus

tendrán sus justas consecuencias

porque la inmoralidad y las ofensas

al Dios de conveniencia

será castigado por el prodigio

de la crueldad más perversa.

V

Imploro a mi Dios

que esas crueles mezquindades

cesen de triturar rosas

cuyo mayor pecado

es ser persona.

Ruego indulgencia prodigiosa.

 

***

AVENTURARME  EN  LA  EXPLORACIÓN

Aventurarme en la exploración

de este confuso mundo

desde sus más altas y afiladas aristas

hasta el más profundo de sus vacíos

para arañar su superficie

y no perderme en el superfluo

y super plano  escenario

que nos aproximan.

***

 

EN  EL  GRAN  ESCENARIO  DE  ESTE  MUNDO

En el gran escenario de este mundo

cada individuo tiene grabadas

sus propias ideas y de ellas

depende su visión del mundo,

partiendo de este hecho concreto

debe surgir la obra

donde cada uno de los actores

trascienda de su propia visión

interrelacionándola con otras,

escenificando su verdad

y la de los demás,

en ese espacio de contradicciones

debe germinar la verdad

de nuestra convivencia.

***

A  HORAS  DE  TU  VIL  ASESINATO

A horas de tu vil asesinato

defiendo lo que tu representabas

esperanza de libertad

para un pueblo masacrado

por las armas, la religión y la ignorancia,

en tu querida tierra la vida no vale nada

solo la humillación y la villanía

florece amparada por la necedad

el atraso secular y la opresión,

después de la tuya, valerosa mujer

en tierra de derechos de hombres

que sangre correrá hasta pudrir

la esencia de los caminos que hollaste.

***

QUIZÁS  LA  ACTITUD  MÁS  DENIGRANTE

Quizás la actitud más denigrante

de la condición humana

sea defender la limitación

del derecho de su propia libertad

de equivocarse por si misma,

versión moderna y sofisticada

del esclavo que cree que sus cadenas

forman parte de su condición.

 

***

 

QUE MAL NACIDO  DIOS  PUEDE  INCITAR

Que mal nacido dios puede incitar

a inmolarse a seres humanos

destruyendo ciega y despiadadamente

ingentes vidas inocentes.

No existe ni existirá,

solo alimañas sedientas de poder

lo inventan para dominar

o ampliar sus dominios

aunque se derrame

la más inocente de las sangres.

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Daniel de Cullá

 

   A MI DIOSA SALIMA

 

Hay en Burgos un Bar Los Dos

(Tu y Yo? ¡Ojala¡)

Donde vienen a montones

Los viejos valentones

Con ardiente corazón

Donde muero Yo de Amor

Dejándote este poema-oración

Y el testamento

De que si muero me entierren

En tu viña

Para chupar los sarmientos

De tu Vida

Y los labios de tu nardo Amor.

No te enamores mi diosa Salima,

No te cases

Porque te acostarás sufriendo

Amaneciendo sufrida.

OH, mi diosa santa Salima

Virgen y mártir de la barra

Hija de un labriego de Villadiego

Y de una bella mujer árabe

De Marrakech

Quiéreme

Y por favor no me digas

“Anda vete, anda vete

Que mis padres no te quieren

Ni un poco

Ni yo tampoco”.

Pues en tu Bar Los Dos

Me muero por Ti, diosa de Amor

Y daré una puñalá

A quien te me quiera quitar.

No hay ojos que no te  miren

Ni corazón que resista

¿Recuerdas?

Dos polis nacionales

Han venido al bar

En busca de unos ladrones

Mi diosa Salima

Tus ojos son

Que me han robado el corazón.

Ofréceme tu agua bendita

La lluvia dorada

De tus labios rojos.

Déjame besar

El cielo de tu paladar.

 

***

 

TETA *

 

Mi barca que no es el Costa Concordia

Pero se le parece un montón

¿A que sí?

Navegaba  con asnífluo acento

Alrededor de las tiendas

Del Carrefour en el primer piso

Cuando de pronto  mirando

A través del cristal de una tienda

Con rocas de caramelo

Vi y sentí una ladrona moldava

Con acento de Ja y Ju de Jumenta

Que me rozaba en todo tiempo

Dándome candela y matraca

Bien útil a la raza humana

Y a mi asinino plectro.

 

Colocando su mano en mi bragueta

Honras del Asno

Y acertando en tan sublime materia

Me dejó manosearle las tetas

O gloria mía¡

Procediendo al hurto de mi peruko

Un Rolex estilo Julio Iglesias

Para después hacerse la ofendida

En heróicos pollinales metros

Dejándome en masturbación sonora

Tan motejada

-Bien sé yo que las mujeres lo motejan-

Que retumba en el fondo de los mares

Deudores de desgracias

Y de este gruñido

Que en gracia pega.

 

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