Cinefilia-Cecilio Olivero Muñoz

Arturo y el algoritmo (2021)

Director: Pierfrancesco Diliberto

Género: comedia/cienciaficción

Estamos adentrándonos en una era absurda. Reemplazamos la vida pasada por algoritmos o hologramas sin ningún atisbo de sensibilidad. Eludimos nuestra vida de carne y hueso por una vida de píxel y formatos algorítmicos. Digamos que es una vida estéril. Una era de espejismos creados por las tecnologías. Cuando buscamos compañía buscamos hologramas, cuando buscamos comida buscamos servicios de mensajería sin conmiseración con respecto al trabajador, cuando buscamos un producto encontramos paraísos artificiales que acaban desengañándonos.

La película que se reseña es una parodia de lo estúpido de nuestra vida ‘futura’. Un algoritmo no tiene alma, no tiene vísceras, no tiene criterio, y mucho menos sensibilidad. Y el protagonista ha creado algo que nadie puede controlar, a sabiendas de que él mismo lo ha creado.

Arturo ha perdido su trabajo y un algoritmo le anuncia el despido. Y el protagonista recorre entonces un nuevo aspecto laboral donde todo está en su contra. Este film nos anticipa una humanidad ciega y kafkiana. Habla con humor del futuro que nos espera dejando que la IA domine nuestro sentido común (que es el menos común de todos los sentidos) sustituyéndolo por una vida de múltiples vidas solitarias y atomizadas.

La cinta lo toma como algo sarcástico haciéndonos ver lo estúpido de dejar nuestro amor propio a las máquinas, los algoritmos o la Inteligencia Artificial, por la comodidad, por el confort, por una vida cínica e hipócrita.

En un mundo globalizado y frío dejamos que el protagonista Arturo sea víctima de una sociedad simple y muchas veces descorazonada. Esta película italiana recuerda cintas en blanco y negro como la del director y actor Vittorio de Sica en otra película sarcástica como fue Milagro en Milán.

La película es toda una burla expresada en términos de comedia lanzando una carcajada al mundo de hielo perpetuo que nos espera. La película nos muestra la cara de la ineficacia puesta en manos de la tecnología, de todo lo que eso conlleva. De la fórmula algorítmica insustancial y sin la sensible mirada de nuestra sangre caliente.

El film hace hincapié en lo que la tecnología puede aportarnos y lo que no. Pues mediante el humor nos cuestiona cómo un problema serio el hecho de acostumbrarnos a la dependencia tecnológica. La cinta sugiere con humor que, mientras nos tragamos nuestras propias heces, sonriamos.