Reseña literaria-Juan A. Herdi

Juan Gómez Bárcena

Abril o nunca 

Seix Barral, 2026 

La salvación no siempre nos espera en línea recta. Sin duda, es una de las conclusiones de esta novela. A menudo los procesos emocionales requieren de recovecos, curvas, vueltas atrás y sobre todo de una enorme necesidad de vaciarse para recomenzar. Sobre todo, cuando la culpa hace acto de presencia y añade más desolación a la tragedia, al duelo, al dolor.  

De esto trata esta novela, de un proceso que ha de seguir su protagonista, Daniel, ante el hecho trágico que le enfrenta a la vida de un modo brutal. Haría lo que fuera por volver atrás, por recuperar a su hija, incluido una lucha contra el tiempo y lo real. Es la trama del relato, un proceso emocional que pasa por diversas fases, que se impone como una obsesión circular, con una necesidad imperante de reconocer lo ocurrido, para sí y para los demás, a pesar de que la toma de conciencia no es fácil, le ocurre a él lo que a cualquiera, que a menudo nos supera la realidad y tendemos al fingimiento.  

Vemos así varias etapas, un vínculo difícil con el tiempo, con el recuerdo o el olvido, a veces no es posible para el protagonista decantarse por uno o por otro, sin que tengamos claro si es una reacción o una necesidad. No llegamos a saber si percibe Daniel que hay que afrontar la realidad y recomenzar. Pero qué duda cabe que todo comienzo entraña un espejismo ante el cual se impone el vértigo y en consecuencia la tentación de recrear lo real es toda una tentación. 

De este modo, quien ose entrar en esta novela va a ser testigo de una lucha interior voraz. Y a todas luces Juan Gómez Bárcena es, una vez más, brillante a la hora de presentarnos los hechos. Porque no es el tiempo el que los atraviesa, sino que es el proceso emocional de Daniel quien lo ocupa todo, el tiempo incluido. Hay que recordar que una de las características de este autor es trastocar por completo los límites de la novela, enmaraña todo orden o lógica del relato, algo muy presente en todos sus textos, y siempre con resultados más que notables.  

De este modo, cualquiera de sus novelas, esta misma recién editada, no sólo nos enfrenta a una historia, a unos hechos que no dejan indiferentes, es también toda una experiencia para quien guste de la experimentación literaria. 

Lo consigue además con los temas sempiternos: la vida, el recuerdo, la tragedia, el amor, el tiempo, la culpa, las relaciones. Quien conozca la obra de Gómez Bárcenas, sabrá que disfrutará de la novela. Quien no, va a ser una buena oportunidad de introducirse en un autor que nunca decepciona y siempre asume retos literarios osados, lo que siempre es de agradecer.  

33ºNúmero de la revista literaria Nevando en la Guinea.pdf

Reseña literaria-Juan A. Herdi

Juan Manuel Gil

Majareta

Seix Barral, 2026

 

Un incidente alborota la vida de una barriada. Lo causa un personaje que está en boca de todos, Leo Almeda, el Majareta, conserje en un colegio religioso y prejubilado repentinamente tras treinta años en su puesto, autor del hecho cuyos detalles iremos descubriendo en toda su envergadura a medida que avancemos en la lectura de esta novela.

Una serie de vecinos, tan variopintos como apasionantes todos ellos, van dando su opinión sobre lo acontecido y sobre ese ser periférico que se convierte en el objeto de esta novela a partir de múltiples comentarios, rumores, opiniones y prejuicios que se van entretejiendo para establecer un hilo que se unirá a otros hechos enlazados al relato central. Intuimos lo complicado que es afrontar lo real, cuando además hay secretos que se afianzan dentro de uno mismo. Porque esta novela habla también de un misterio que viene anunciado por la pregunta inicial, fundamental en toda intriga: «¿Te has enterado?»

Novela por tanto coral, en la que los personajes le describen al narrador, un mero recopilador de testimonios, sus puntos de vista y de paso crearán todos ellos no sólo una descripción del incidente, de su autor, Leo Aldama, que sin embargo no aparece como tal en la novela, no da su versión de los hechos, sólo se habla de él, también de la vida misma, la cotidianidad de una barriada con la que sin duda nos sentiremos identificados. Porque el lector reparará de pronto en que se le está hablando de algo no muy lejano a su propia cotidianidad, la vida misma que asoma en los testimonios presentados, cada uno de ellos con su estilo, no sin ironía en muchos casos, aun cuando apreciemos que en algún momento lo que se cuenta alcanza lo trágico. Hay referencias y momentos en los que pensaremos en la rabiosa actualidad.

Cada capítulo, un testimonio cada uno, transmite los rasgos del personaje que narra, con un ritmo galopante, vertiginoso, y así vamos apreciando entre esta neblina compuesta de palabras algo que nos atrae, que nos atrapa. De este modo, nos arrastrará la intriga y la conmoción de unos hechos, que, como en la mil y una noches, nos inquieta y nos obliga a seguir leyendo, porque al final de cada capítulo deseamos conocer lo ocurrido y todo lo que lo envuelve. Intuimos que al final habrá, inevitable, un giro de guion. Y en efecto lo habrá.

Estamos pues ante una novela que destaca por su historia, por su ritmo y su humor, pero también por su estructura y sus referencias constantes a una realidad y a una forma de encarar lo real muy actual, una reflexión sobre los mecanismos de acercarnos colectivamente a lo que nos rodea, a la manera muchas veces con se forma la percepción del mundo.

 

Reseña literaria (Juan A. Herdi)

Ignacio Martínez de Pisón

Fin de temporada

Seix Barral, 2020

Tolstoi escribió que «todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada». La literatura en gran medida se basa en tal motivo, cualquiera que éste sea, para inspirar un relato. Podemos considerar, por tanto, que este axioma haya estado presente a la hora de afrontar la escritura de Fin de temporada, la última novela de Martínez de Pisón y con la que consigue que el lector quede conmovido ante esa cotidianidad aparente de Rosa y de su hijo Iván, de Mabel y de Céline, los cuatro personajes principales de la narración y que la vida, caprichosa siempre, ha vinculado entre sí, hasta el punto de conformar un modelo singular de familiar, y a medida que uno avanza en su historia se mantiene en vilo hasta su última frase, hasta el epílogo, que es pura emoción.

Ya el mismo prólogo plantea el incidente trágico que será el desencadenante que moverá los hilos en las vidas de Rosa e Iván, y que afectarán de forma indirecta a los otros personajes. La vida de todos ellos se irá desgranando ante nuestros ojos y asistiremos a una rutina que esconde mucho dolor y mucha pasión, consecuencia de un pasado que revierte en el presente en forma de conflicto no siempre reconocido, pero muy evidente. « ¿Te das cuenta de que, si no fuera por estas cicatrices, tú y yo no estaríamos aquí ahora?». Se formula la pregunta en un momento dado, casi al inicio del relato, aunque la novela no se centra tanto en el motivo de las cicatrices en cuestión, sino en su presencia y en sus consecuencias en las vidas de los personajes, lo que determinará las decisiones que vayan adoptando, no siempre racionales ni comprensibles.

De este modo, Ignacio Martínez de Pisón nos propone una vez más lo cotidiano como materia literaria, la cotidianidad de los lazos emocionales entre las personas y que vemos que no está exenta de tragedia, y ese pasado siempre acaba incidiendo en el presente, aun cuando éste se nos vuelva rutinario, o tengamos esa apreciación, pero recordándonos el autor que nos movemos siempre entre el dolor y el amor, entre el acatamiento y la rebeldía, con frecuencia de un modo tremendo. Todo ello lo plantea a través de una escritura afinada, precisa, un estilo que se pretende imperceptible, pero que posee una maestría absoluta, que permite una lectura entrelineada, activa. No en vano estamos ante uno de los mejores escritores españoles actuales y que nunca deja nada a la improvisación. Ni siquiera es casual la mención de Nada, de Carmen Laforet, una novela clave y rompedora que aparece en un momento de ruptura social e histórica, y que tiene un lugar fundamental en la historia de la literatura española, es la que mantiene de alguna forma la ligazón de la tradición literaria a la que este autor pertenece. A la vez, lo que se relata en ambas novelas no deja de tener mucho que ver entre sí.

En efecto, podemos leer Fin de temporada como parte de esa tradición literaria realista, reflexiva sobre lo que nos envuelve y con un pasado que es la materia del presente. Aunque vale también su lectura por sí misma, una novela que no puede dejar indiferente, que conmueve porque incita al lector a removerse por dentro, como si la historia narrada fuese para el lector un espejo donde reflejarse.