44º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA NEVANDO EN LA GUINEA

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44º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXIV    29-05-2010

 

 

EDITORIAL LXIV

Día de África

En los últimos tiempos se ha establecido la moda del día dedicado a las grandes o pequeñas causas. Prácticamente todos los días se dedica a alguna, un santoral arreligioso cuya utilidad práctica no está, al menos para nosotros, muy clara, aunque reconocemos que tampoco sobra y que algunos de los objetivos a los que se dedica un día en concreto no aparecerían nunca a la luz si no fuera por el día en cuestión.

El 25 de Mayo es el día de África. Se recuerda la constitución en 1963 de la Organización de Unidad Africana, hoy denominada Unidad Africana, y sin duda es una buena fecha para recordar que África existe y vive y aporta no sólo materias primas, también cultura, espiritualidad, conocimiento. Ese continente del que tanto se habla en la prensa occidental, cuando aparece, para narrar sus desgracias y en gran medida tergiversar sus realidades es para nosotros, en cierto modo, fuente de inspiración, aunque a veces sea de un modo tangencial.

Nos encantaría por ello que la realidad se trastocara y que realmente nevara en la Guinea, que emigráramos todos a aquel continente, que por fin sus riquezas se distribuyeran con equidad, que sus tierras verdes o sus desiertos cobrizos se volvieran el paraíso que ya son en cierta manera. También nos encantaría que se reconociera su arte, las esculturas y máscaras que inspiraron a Picasso, su poesía cantada o narrada por los griots, sus novelistas políglotas o su música alegre y profunda, de momento el arte africano más conocido y reconocido..

Deseamos que la historia africana sea conocida como lo es la de los demás continentes y que se mostrara cómo en África se desarrollaron el cristianismo -con los coptos o la Iglesia Etíope como cultura y espiritualidad propias-, el islamismo –sus muchas variantes en gran parte del territorio africano- y el judaísmo -con los judíos sefardíes tan presentes en Marruecos-, al igual que las corrientes animistas tan apegadas a la tierra.

Nos gustaría que se supiera que en África se hablan multitud de lenguas. Algunas son lenguas de comunicación internacional, como el swahili, el fula o el mandinga. Al continente llegaron lenguas de origen exterior, como el árabe, el francés, el inglés y el portugués -el español o el holandés son más minoritarias, aunque se hablan también- y dieron lugar a mezclas que de dialectos pasaron a lenguas de expresión artística, como ese criollo caboverdiano en el que canta Cesárea Évora.

Buena parte de la cultura, el pensamiento y la realidad del mundo no se entiende sin la aportación africana. América no sería la misma sin esos millones de hombres y mujeres arrancados de las costas africanas y portados al Nuevo Mundo como esclavos, en un comercio execrable, el de la esclavitud, vergonzoso para la condición humana. No obstante, lo negro constituye un elemento fundamental en Brasil, Colombia, Nicaragua, Cuba, Belice, Haití, República Dominicana, el Caribe en general y en los Estados Unidos.

Pero además los científicos nos dicen hoy que el origen de la humanidad se halla en África, que descendemos de las tribus originarias en el continente y que se establecieron en el mundo entero. Sea o no así, lo importante es que descubramos nuestra africanidad colateral, porque al fin y al cabo ser de aquí o de allá es lo de menos, siempre que nos sintamos parte del mundo. 

 

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PELUSA EN LA BOCA Y EN EL OLVIDO

POR

CECILIO OLIVERO MUÑOZ

 

ZOQUETE Y TARUGO

 

Zoquete lo entiende todo al revés,

Tarugo está de algo carente y es lento,

Zoquete cree que dos son tres,

Tarugo es sufrido aburrimiento,

Zoquete no ve aquello que ves,

Tarugo cree en el escarmiento,

Zoquete lo hace todo a la misma vez,

Tarugo es un total impedimento,

Zoquete critica cualquier memez,

Tarugo escupe contra el viento,

Zoquete es bocazas de la idiotez,

Tarugo sufre de estreñimiento,

Zoquete es docto en la estupidez,

se asoma a galimatías en detrimento,

Tarugo tiene memoria de pez,

se le olvida de noventainueve el ciento. 

***

 

PELUSA EN EL RECUERDO

 

Las botas de agua son para pisar charcos,

una lluviosa tarde del mes de abril

una mujer con prisa me viste despacio,

pastelitos Bucaneros, yogures Chambourcy,

 chubasquero, paraguas, olor a vestuario.

Tienes la solitaria, la solitaria lombriz,

Esport Nuria, Galerías Preciados,

 Tiburón, sala de actos, ensaimada manacorí,

fascículos del Libro Gordo de Petete,

cómprame un duro de soldados de plástico,

olor del papel tintado, sonido Max-Mix.

Torrebruno, historietas de Tete Cohete,

Cartilla Paláu, Box mi diccionario,

Aplauso, El barco de Chanquete,

Estrellitas Crecs, Bolígrafos Bic,

 [Pinchadiscos Horacio, ruidoso traga-bolas,

mola la gramola, y el hiper-espacio]

Turmix Moulinex y Thermomix,

Fantástico Ficcionario, ¿puedo ir al lavabo?

 Grandioso edificio Apolo; sabor a Peppermint,

edificio granate cortando el aire;

cómprame un polo  y te bailo Billie Jean;

  disfraz de Carnavales, Mamá cortando retales;

Iron Maiden in The Number of the Beast,

 Naranjito y Citronio, Mario el loro,

 Carpanta, Caponata, Ruperta, el patito feo,

  Ulises-31, Flash-Gordon, y mis Clicks,

 Blancanieves, tres cerditos, el VEO-VEO,

Night-Club La Bohemia; este niño come poco.

  Mirinda, Zumos Fruco, Miami Vice,

 Biter-Kas, la fiesta del Blas, Joaquín Prat,

la familia Telerín, bocata de foie-gras,

juego del bote, truco del almendruco, el Coyote,

 libélula, luciérnaga, mariposa; ¡tengo pis!

pastelitos Bonny, los Pantera Rosa;

plaza de compañeros y prefacio infantil,

  escalofrío de ácido feliz en mi ilusión,

cuatro puntos cardinales, Cantinflas, Tintín,

 un arco-iris en la sonrisa, Telefunken a color,

un beso en la mejilla, vitaminas Ceregumil,

 merendilla en el recreo, Bollicao, gusanitos Risi,

 juegos boca-abajo, Orzowei, Oliver Twist,

 pelusa en el Recuerdo, Pixie y Dixie.

Sandokan, Tarzán, Mickey, Hermanos Grimm.

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Mogol

-¿De Mongolia?

         El subinspector Murgain creía haberlo visto todo, pero era evidente que le quedaba todavía mucho por ver. A todas luces, las cosas cambiaban a una velocidad de vértigo y eso le produjo no poca ansiedad.

-¿Qué porras hace un tío de Mongolia en La Mina?

         Nadie supo darle una respuesta convincente. Por lo demás, ¿alguien podía indicar a ciencia cierta dónde estaba Mongolia? En Asia, comentó no sin cierta inseguridad el más joven de sus subordinados, Molina, uno de los policías recién incorporados a su grupo. Recordó también que había un mapamundi en algún lugar de la comisaría que no pudo al principio precisar, pero que por fortuna logró localizar sin mucho problema y que de inmediato extendió sobre la mesa del despacho.

-Entre China y la URSS. -dijo Molina con plena seguridad esta vez tras dirigir su mirada hacia el continente indicado y no sin orgullo de quien se ve de repente útil, aun cuando no era en absoluto difícil dar con país tan grande.

-Serán entonces comunistas.

         Casi de reojo, el subinspector Murgain lanzó una breve mirada al retrato de Franco que presidía el despacho del Inspector Jefe. Aun cuando ya era evidente para él y también para los demás, pese a la natural discreción con que se conducía en la vida, que aumentaba su cada vez mayor desafecto hacia el Caudillo y su decepción por motivos políticos, pero sobre todo dinásticos, no pudo menos que pensar, no sin cierta distante ironía, que allí había gato encerrado y a lo mejor habían dado con algo tremendo, algo grande, algo inmenso y reservado. Porque a todas luces, y a pesar de sus actuales reticencias, España y Mongolia no mantenía relaciones diplomáticas por razones obvias, incluso se advertía en los pasaportes, recordó, que éstos no eran válidos para viajar a aquel país, lo cual debía de ser recíproco seguramente, y pese a todo el ciudadano mogol -Molina también había comentado, un tanto azorado ante el temor de quedar como un resabido, que el gentilicio era mogol, y no mongol, como estaban todos tentados de decir- estaba allí abajo, en los calabozos de la comisaría de un barrio destartalado de una ciudad dormitorio de Barcelona, lo que requería con más urgencia si cabe dar una explicación convincente a su presencia en el país, lo que además le pedirían sin lugar a dudas.

– Nos espían.-dijo Gutiérrez- Se trata, seguro, de una avanzadilla contra nuestra país. -y aquí su voz tomó un empaque solemne, como de NO-DO.

         Aunque en los discursos oficiales España era la envidia del mundo y una amenaza para el comunismo imperante en medio planeta, el subinspector no daba mucho crédito a los comentarios patrióticos que apuntalaban el deseo de querer destruir el régimen tras los correspondientes treinta años de paz y de progreso, entendido el progreso en su sentido más fidedigno, nada que ver con teorías liberales ni socializantes, según explicaba una y mil veces Gutiérrez.

-¿Sabe alguien si Mongolia tira hacia Moscú o hacia Pekín?

         La pregunta del inspector Murgain buscaba no sólo burlarse tangencialmente de los temores de espionaje planteado por el falangista Gutiérrez, que adoptaba ya el aparatoso tremendismo del poder, sino jactarse de un conocimiento de política internacional que en realidad no poseía más que de oídas. En esa comisaría nadie sabía nada de tamaña discordia en el seno del movimiento comunista internacional, bastante trabajo había con entender a los clanes gitanos que se pavoneaban por el barrio y por las pintadas amenazantes, a estas alturas de la historia demasiado habituales ya, que anunciaban revoluciones permanentes y que brotaban una y otra vez en las paredes de la zona industrial de San Adrián, siempre aderezadas con enormes hoces y martillos y a pesar de la labor represiva que procuraba llevar a cabo el cuerpo policial. Deberé consultarlo con Bidache, pensó Murgain, no en vano su amigo, a pesar de periodista y un poco marxista, era un erudito y sabía de temas políticos como el que más.

         Pero había que volver a la realidad circundante y la realidad circundante era que un ciudadano de Mongolia había sido detenido en La Mina al parecer por llevar una bolsa repleta de productos robados. Hay que interrogarle, murmuró Murgain lo que dio lugar a una nueva duda.

-¿Qué idioma habla el susodicho?

         Bajó Molina a enterarse de ello por haber quedado acreditado que era el que más sabía de geografía. Chino, afirmaban algunos, seguro que hablaba chino además de mogol, al fin y al cabo eran países vecinos y de aspecto algo parecido, explicación no muy científica seguramente, pero que hubiese ganado las apuestas de haberse producido. Además, de ser así, podrían contar con la inapreciable ayuda del único habitante chino de San Adrián que vivía a dos manzanas de la comisaría, hacia el centro de la ciudad. Molina regresó con cara de extrañeza.

-Habla portugués perfectamente.

         Murgaín no daba crédito a lo que acababa de decirle su subordinado. Miró el mapamundi y contempló la enorme mancha verde con que se simbolizaba a Mongolia en plena estepa oriental. Si ya encontrarse con un mogol en La Mina resultaba incomprensible, más lo era que hablase además portugués.

-Que me lo suban.

         Llamó a García, que al fin y al cabo era de Ortigueira y hablaba gallego. La espera se les hizo larga, tanta era su deseo de aclarar aquel asunto. Apareció al fin escoltado por dos agentes de custodia. No dejó de sorprenderles a todos la altura del detenido. Sobrepasaba en una cabeza a los dos policías que le acompañaban. En lo demás, se adaptaba a la perfección a los tópicos al uso: ojos rasgados, moreno, pómulos marcados, delgado, chato y una sensación general de no estar estando.

         Lo sentaron en la silla frente a Murgain que lo contempló extrañado. Avezado a los delincuentes del barrio, que sólo por la pinta echaban para atrás, aquel tipo parecía cualquier cosa menos un choro. Sin embargo, le pillaron con una bolsa repleta de objetos robados, desde relojes a pitilleras de plata, desde joyas a documentos de otras personas. Muy buenas, le dijo con voz seca que intentaba disimular con una pizca de irritación la curiosidad que le invadía. El mogol le miró como si no mirara.

-Me puede explicar -fue directamente al grano- qué hacía usted con esa bolsa y los objetos que llevaba dentro.

         García lo tradujo al gallego y el mogol se tomó su tiempo para responder. Pero respondió y en un portugués bastante neutro dijo que se la encontró. Esta vez lo que sorprendió a Murgain fue la respuesta al uso que le dio el susodicho, dada la rareza de la situación qué menos que una explicación estrambótica, consideró. Pero no, había respondido como hubiera contestado cualquier de los habituales de aquella comisaría, me lo he encontrado, repetían sin vergüenza alguna cada vez que los detenían con objetos robados, lo que solía ser frecuente, los había incluso que eran detenidos varias veces a la semana y siempre daban la misma respuesta. 

-¿Y dónde se encontró la bolsa?

Na praça grande, perto do mercado.

-¿Y dentro estaba todo lo que encontramos?

Não sei, não olhei, somente apanhei.

         Ahora resulta que el mogol era lo más normal del mundo, es decir, del barrio, murmuró Murgain. En otras circunstancias no hubiera dudado en emplear los correctivos tradicionales, las sonoras collejas de López o los empujones casi histéricos de García. Pero aquel tipo les sorprendía tanto que llegó incluso a neutralizar las prácticas habituales de una comisaría en tierra de nadie.

-Vamos a ver, ¿Vd. dónde vive?

Na rua.

         Murgain observó que el mogol iba demasiado limpio como para vivir realmente en la calle. Allí estaba claro que le estaba mintiendo. Ya te he pillado, pensó. Sin duda, callaba su dirección porque había muchas cosas que ocultar. Claro que se trataba de alguien que realmente rompía todos los estereotipos conocidos y esta vez dudó incluso de sus dotes observadoras. Para colmo, Molina comentó que había leído hacía años que los mogoles eran un pueblo nómada.

-Por eso va tan limpio -añadió-, está acostumbrado a vivir sin techo.

-Eso será en Mongolia -replicó Murgain-, que en España sólo los pastores de cabras son trashumantes.

         El mogol seguía mirándoles como si todo aquello no fuera con él. A Murgain aquella situación le empezó a molestar.

-Me joroba este tío -le dijo a García-, no sé si nos toma el pelo.

-No desespere, jefe, que todo tiene explicación.

         Lo que realmente molestaba al subinspector era no saber a qué atenerse. Necesitaba entender qué hacía aquel tipo en una barriada marginal como La Mina y cómo había llegado hasta allí. Necesitaba saber lo que había tras ese rostro tan poco expresivo. No sabían nada de él, sólo el nombre que aparecía en su pasaporte, por cierto, sellado en Roma una semana antes.

-¿Por dónde entraste a España?

Pela fronteira.

         Tenía narices el asunto, ahora resultaba que el chinito ese se estaba burlando de él, porque era como si le dijera que había entrado por la puerta. Murgain se lo quedó mirando un tanto irritado, casi convencido en ese momento de que realmente el chino, mogol o lo que fuera le estaba tomando el pelo.

-No tienes sello de entrada. -le replicó mostrándole el sello de Italia.

-El carimbo. -le dijo García.

Foi pelas montanhas que eu entrei.

         Murgain en ese momento se sintió gratamente sorprendido porque de pronto, para él, eso tenía sentido, un sentido muy romántico además. Los Pirineos, él lo sabía muy bien dada su condición de navarro, siempre habían sido un lugar de paso de contrabandistas y conspiradores, y le vino a la cabeza lo que Pío Baroja había escrito de las guerras carlistas, de las que él mismo era un estudioso por su adscripción legitimista, y se planteó hasta que punto el mogol aquel estaba restaurando los viejos usos. Por primera vez sintió simpatía por el oriental. A veces ocurría, simpatizar con algunos de los individuos que pasaban por los calabozos, al fin y al cabo, se dijo, los choros y la bofia compartían muchas cosas, eran todos pájaros de mal agüero, como le solía decir en sus primeros años en el oficio su mentor Pablo Salcedo. Sin embargo, se lo pensó un instante, tampoco estaba muy seguro de que pudiera llegar a simpatizar con el mogol. No es que hubiera motivos para detestarlo, eso no, no había matado a nadie y hasta parecía un tipo pacífico. Pero le irritaba esa parsimoniosa distancia que había adoptado y tras la que debía ocultar algo tremendo, no tenía nada que ver con los habituales de la casa que mostraban en ocasiones una pachorra y un desparpajo que él admirada. El secretismo, además, le ponía muy nervioso, Murgain era consciente de que estaba donde estaba porque nada debía quedar oculto a los ojos del Estado, del que él era un guardián.

-¿Qué ibas a hacer con las cosas de la bolsa?

Não sei.

         García y el subinspección se miraron.

-No vamos a sacarle nada, jefe.

-Ya lo veo.

-Tal vez lo mejor es que nos quedemos la bolsa y dejarlo marchar, tampoco sabemos si ha sido él quien ha robado los objetos.

-No, lo mejor es que pase mañana por el juzgado. Si no quiere decir nada, que se atenga a las consecuencias. Que le pongan un abogado, pero mañana, que aquí ya no hay nada que añadir.

         García salió de la sala y habló con Molina para empezar a preparar el papeleo. Murgaín y el mogol se quedaron cara a cara y se miraron, el subinspector con una tremenda curiosidad, el detenido con su parsimonioso estar no estando.

-Cómo es que hablas portugués. -le preguntó.

Eu gosto do fado.

-¿Has estado en Portugal?

Não, nunca fiquei.

         Por primera vez en aquella tarde se dibujó una leve sonrisa en la cara del subinspector. Este tipo se lo estaba chuleando de veras, pensó, pero no sintió molesto. ¡Olé tus narices!, farfulló. Tuvo la certeza de que realmente el mundo estaba a punto de cambiar. Y mucho, además.

Juan A. Herrero Díez

 

 

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POEMA FILOESTADOUNIDENSE

POR CECILIO OLIVERO MUÑOZ

 

I FORGOT MORE THAN

YOU’LL EVER KNOW

 

Me acurruco en tu canción de invierno,

¿Te gusta Skeeter Davis? Dices que No.

Quizá a ti te guste Townes Van Zandt.

Los niños juegan asomados al desperezo,

escuchamos Dead Flowers, luego a Skeeter Davis,

Dead Flowers me recuerda a un amigo,

este amigo me decepcionó, qué ingrato fue;

nosotros nos miramos y nos cogemos las manos,

sonreímos, rumiamos, infringimos,

este out-sider ya no busca road-movie

que lo haga mero co-starring,

el largometraje de mi vida es la tuya.

Tele-film y música country,

alfabeto práctico y melodías de abrigo,

casa acogedora y sopas donde diluirnos,

café en mi taza y té en la tuya,

el perro a nuestros pies, calor de hogar y rutina,

el calentador siempre está a punto;

me dices que quite esa música rara 

y me arropas un te quiero en el suspiro,

somos felices en este momento,

lo demás no importa.

Alguna vez sabrán

que olvidé más que ellos.

Es esa la máxima de los hombres puros.

A mi no me importan nada, ya encontré mi canción.

Ellos pertenecen a los hombres corrientes.

Tú y yo no, somos ajenos y contradictorios.

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ESCRITOS DE LA NIÑA DE LAS NARANJAS

POR ADRIANA BAÑARES

 

  1. I.      Cucarachas

Por amor. Por amor a sí misma y por miedo. Ese miedo típico de las que nacen flower power  y se convierten en mujer florero. Ese miedo de la dependiente, ese miedo típico a la soledad que las convierte en patéticas esclavas de la superficie, del mainstream, del bótox, del miedo a reencontrarse consigo mismas en el espejo. A Nilda no le gustan sus ojos sin maquillar. Sus ojos sin maquillaje: los ojos, iguales a los de su padre. Idénticos, los mismos, sin cambiar ni un ápice, los mismos ojos con los que nació. Esa mirada, esa retina, que no ha podido cambiar la cirugía, ni la inflamación de los parpados ni la oquedad bajo sus ojos rematadas con corrector de ojeras cada mañana desde hace veinte años. Nada ha podido extirpar de su rostro los ojos de su padre ni todas las cosas que han pasado ante ellos. Nada ha podido borrar todas sus miserias, todos sus anhelos, la soledad detrás del plástico, las ratas, la cochambre, los insectos, la bajeza de tener que recurrir al reflejo de su juventud perdida para mantenerse a salvo, aunque sea viviendo un falso ideal de compañía.

Una a una se va recolocando las horquillas. Sesenta horquillas como sesenta promesas dichas al aire. Religiosamente las va colocando sobre su cabeza sin dejar de mirarse fijamente a los ojos en el espejo. Diez avemarías. No me dejes sola. Diez avemarías y un viacrucis por su cabellera.

Por debajo de la puerta, por los grifos, por las rejillas, por el inodoro, la bañera, van entrando cucarachas.  Nilda mira fijamente su reflejo y espera.

En la otra habitación Alejandro ronca  y a Leo se le han dormido las piernas. Tirada en el suelo observa a las cucarachas de cerca. Están al mismo nivel. Las ve venir, y espera.

***

SÓLO COMPRA COMIDA LIGHT

 

Sólo compra comida light. Su marido está en la cocina preparando una salsa carbonara con extra de nata en la cocina. Regalo de San Valentín. Entre velas y música hortera. Unchained Melody. Sobre la mesa la pasta y en su cabeza retumbando “no me gusta esta situación”. Entre los labios de él una sonrisa de satisfacción. ¿Te gusta cari?  Entre los dos, y por toda la habitación, una tensión que supera a toda la instalación eléctrica de los apenas cuarenta y cinco metros que ocupa el apartamento a unos trescientos escalones de altura desde el portal. Subir andando, dicen por ahí, ayuda a reducir-elevar-endurecer los glúteos.  Entre sus labios un porro de hachís y en la pantalla del portátil una partida del Solitario sin terminar. Ella hace amago de pasarle el porro pero él niega. Para lo que queda no me des. Si hubieras querido me lo hubieras pasado antes. No me gusta esta situación, responde ella. No me gusta esta situación. No me gusta esta situación, y como la grasa de sus caderas en menos de quince días probando la última revolución en productos adelgazantes del nature house su novio se desvanece. Sobre la silla todos los planes de futuro y las ganas y los te quiero que salían sin querer en aquellas madrugadas del principio, cuando el objetivo  a corto plazo más importante para ambos era enamorarse y ­ante todo, que no les pillaran en plena manifestación de su amor cuando lo hacían en casa de alguno de sus padres.

 

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EXPERIMENTO BOLAÑO

 

Después de haber leído y haber releído Los Detectives Salvajes de Roberto Bolaño se puso a indagar por Internet. Buscó por Internet todo tipo de textos producidos por Bolaño. Videó todos los videos existentes en YOUTUBE sobre Roberto. Encontró una página donde se decía que la viuda de Bolaño había demandado a un escritor que publicó un texto de Bolaño en una página web sobre literatura en Internet; un texto inédito de Bolaño. Este relato inédito (argumentaba la susodicha página) le fue extraído a un supuesto conocido del escritor aprovechando su ausencia en la habitación donde esa noche se había quedado a dormir el dueño de la web. Este amigo generoso que ofreció cobijo al supuesto ladrón tenía el relato olvidado sin haberle dedicado ningún interés a los textos, ya que no sólo estaba el citado relato, sino que también custodiaba poemas y otros textos, que también fueron sustraídos; al parecer, el amigo confiado de Bolaño nunca notó la ausencia de tales textos (prueba evidente de lo olvidada e infravalorada que está la buena literatura hoy en día).  Naturalmente, este texto fue leído por más de mil personas de la red de redes mundial en una sola noche. La página tuvo más de 20.000 visitas en cuestión de una semana. El dueño, ladrón y autor de la página se sintió por poco tiempo triunfador, demasiado poco le duró el éxtasis; porque, aunque temeroso de las consecuencias que pudieran importunar el éxito de la publicación del texto inédito y supuestamente robado, y las posteriores responsabilidades en tema de justicia que pudiera pedirle la esposa del autor fallecido, el esperado éxito fue tan temidamente fugaz como un suspiro. Digo fugaz, por que así fue, ya que el juez dictaminó con premura la retirada inminente del texto.

El que la viuda de Bolaño demandara a un camarada cibernético le produjo cierta rabia como escritor, y cierta repulsión como navegante cibernético ante tal opresión y atropello fundamentalista. Entonces, se le ocurrió que podía emular, o coger prestado el nombre de Roberto Bolaño, ya que a la vista no iba a ser perceptible la autoría entre un escritor u otro; parecía un juego de niños, una travesura sin malicia alguna, un acto tan claramente inofensivo, y al mismo tiempo atrayente para él. Él, el mismo que decía querer realizar este pequeño experimento para escarmentar así a la viuda. Pretendía hacer realidad este experimento para hallar la verdad a cerca del esfuerzo incomprendido, muchas veces infravalorado, muchas veces sin ninguna conmiseración, sin ninguna compasión hacia la soledad que estos sufrían. Quería experimentar sobre la abnegada correspondencia de estas, sobre la solidaridad incondicional que emanaban estas viudas de escritores, que después de la muerte repentina del artista/poeta/literato habían hecho una fortuna manejando, o manipulando, la obra excelsa de sus maridos o familiares laureadamente ya fallecidos. Cayó en la cuenta de que la viuda de Bolaño no era la única vampiresa ávida de dólares en el mundo literario. Estaba María Kodama (viuda de Borges), estaba la hermana de Nietzsche (gran manipuladora de la obra póstuma de éste para beneficio oportunista del nazismo), y en el mundo musical, estaba Yoko Ono (viuda de Jonh Lennon). Por supuesto, había muchas más, pero ahora sólo le venían estas a la memoria.

Se propuso pues, escribir un texto, un texto sublime, apoteósico, un texto hermoso, un relato extremo, atrayente; metafórica paradoja de la gloria póstuma y la riqueza ocasional debido al mínimo esfuerzo. Se propuso escribir un cuento bajo el influjo Bolaño. Se dispuso a usurpar el nombre de Bolaño, que a modo de experimento, pretendía así llamar la atención del gran público lector, y con las mismas, llamar la atención de la viuda póstuma de Roberto Bolaño. Se puso manos a la obra. Escribió el cuento más hermoso que Bolaño y él mismo pudieran haber imaginado, y lo firmó como cuento inédito de Roberto Bolaño, escritor chileno, nacido en 1953 y fallecido en el 2003, aunque antes optó por registrarlo en la oficina de la propiedad intelectual de su ciudad con su nombre real y verdadero, anticipándose así a los acontecimientos que pudieran restarle legitimidad sobre la obra escrita. Le gustaba la idea, no sólo de resucitar a un escritor de entre los muertos, sino de experimentar con la generosidad, con las buenas intenciones, con los intereses creados, con la avaricia, con la ley del mínimo esfuerzo; quería experimentar sobre la prueba evidente de lo que en vida es la realidad y lo que tras la muerte queda en el corazón de las personas.

Tituló el cuento, Brevedad entre el Callejón sin nombre y el silencio de las cosas; un cuento que utilizaba la ficción con escenas de escritos que había imaginado, o había leído sobre el final de Roberto Bolaño. Hablaba de los últimos días del autor, de las cosas que circulaban por Internet, de las habladurías dispuestas en la red, como un juicio relevante, quirúrgico y conciso, como una leyenda urbana que en torno al escritor le envolviera. Como si en una figura de gas tomara forma cierto halo de misterio y misticismo. Como si todas las preguntas fueran a desembocar hacia el mar del autor de Una Novelita Lumpen.

Publicó su cuento con el nombre suplantado de Roberto, y los resultados no tardaron en hacerse presentes. La gente armó un gran revuelo tras el escrito publicado. Las visitas al blog literario se cuantificaron. Ese incremento de visitas hizo correr la voz, el boca a boca traspasaba la red, las redes sociales se hicieron eco del asunto, el mundo literario se rasgaba las vestiduras, suplementos culturales hablaron del tema. Así hasta que llegó a oídos de la viuda de Roberto. La viuda se puso en contacto con sus abogados. Primeramente no identificó atribuible el cuento como parte de la obra póstuma de su marido fallecido, pero tras el éxito que tuvo la posterior publicación quiso sacar tajada del éxito consumado. Sus abogados se pusieron en contacto con el verdadero autor del cuento que suplantaba el nombre de Roberto Bolaño. Este contrató un abogado experto en propiedad intelectual y se concretó una fecha de celebración del juicio, reclamando así, derechos de autor al suplantador del nombre.

El abogado de éste tenía pruebas evidentes de la autoría legítima de su cliente; el abogado contactó con la viuda, advirtiéndole así de la no-autoría del cuento atribuida a su marido. Pero ésta, desconfiada, llena de avaricia, y dispuesta a sacarle el mayor partido a la obra escrita por su pareja en vida, hizo oídos sordos a las explicaciones del abogado, creyendo que era todo parte de una artimaña urdida por el abogado para quitarle hierro al asunto y eludir así las responsabilidades económicas compensatorias. Fueron a juicio y el juez, un ser campechano y muy equilibrado, trató de hacerle ver a la viuda de que la obra estaba publicada con el nombre de su marido pero el autor no era él realmente, y que era todo parte de un experimento, según decía el demandado. El juez dio la causa como desestimada. El escritor del cuento halló así una lección irrefutable que le sirvió de moraleja sobre ese mismo cuento que él había mal intencionado. Y comprendió que el nombre no es más que un nombre, y que la consagración de un escritor no cambia su condición para con el hecho de ser humilde, y que siempre se es más libre partiendo desde un anonimato que alcanzando metas desde la consagración. Comprendió que la gloria, la fama, el éxito, no respira ni tiene alma, que no es sólido, ni líquido, y sí luz de gas. Comprendió éste que la fama es una burbuja y se rompe con facilidad de espanto. La viuda no supo qué conclusión sacar del asunto, pues había sido doblemente engañada, y salió enajenada de la sala debido a la frustración y la rabia ocasionadas por un acto mal intencionado inapreciable para el juez. Esta es la gran verdad de la vida. La verdad de los muertos, los vivos, y los muertos en vida que pretenden vivir de las postrimerías que dejan tras de sí los muertos. Muertos que quieren estar vivos, y vivos que pretenden vivir de los muertos. Vivos que están un poco muertos y muertos realmente muy vivos. Nombres que son sólo nombres, sean consagrados o anónimos, nombres que quieren estar vivos, y nombres que quieren estar muertos; nombres muertos y vivos nombres, que estarán un día muertos y sólo serán nombre. La vida en sí misma. La vida que nombra, y la vida que muere. 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

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POEMA DE ANTONIO ORIHUELA

 

 

TELEPIZZA, EL SECRETO ESTÁ EN LA PASTA

AENOR, Certificado de Calidad.

Leo en las cristaleras de un Telepizza

que ya calienta motores para hacer su agosto estas navidades.

Espero a un amigo con el que he quedado para ir al cine

y como mi amigo se retrasa, no puedo evitar mirar adentro

y revivir, no sin cierto masoquismo,

el tiempo que trabajé en uno de estos sitios para sacarme unas pelillas

y no seguir apretándoles el cuello a mis padres

con el coste de los estudios.

Unas pelas, eso era, porque de allí

era imposible salir con un sueldo,

las nóminas había que perseguirlas a lazo

porque no aparecían por ninguna parte,

o se habían quedado sin tinta en la impresora

o el ordenador no pitaba,

o no se podían entretener en ese momento

o directamente te decían

que fueras a pedir un extracto

al banco de la cuñada donde nos ingresaban la paga.

Si la pillabas y sabías leer aquel galimatías,

siempre faltaban cosas,

descuentos por desgaste de vestuario que jamás me dieron,

horas extras que no aparecían…

tenía un contrato de treinta horas semanales

pero si me descuidaba con los cierres

me iba a cincuenta.

Le comenté al supervisor,

que además era el delegado sindical de UGT en Telepizza,

que me habían dicho que las horas extras

tenían que cotizarse a la Seguridad Social

y me dijo que eso sería en El Corte Inglés,

que estaba hasta los huevos de los sindicalistas baratos

y que, venga, a limpiar que hoy cierras tú.

Y ahí estaba yo, pensando en cómo se esfumaban mis horas extras

y limpiando el suelo con la salsa Jalisco,

que algo de insecticida llevará

porque dejaba a las cucarachas patas arriba nada más destapar el bote

y además, daba un brillo a las losas que ni la lejía Tres Sietes.

AENOR, Certificado de Calidad.

En más de una ocasión pretendieron que hiciera de repartidor

en aquellos vespinos de escape suelto, sin luz, sin espejo ni freno trasero

y el mango del manillar partido,

pero con la excusa de que no conocía la ciudad

evitaba tener que salir a hacer el kamikaze.

Un día, uno de los repartidores tuvo un accidente con la moto

y se abrió la cabeza en canal.

Llamó su madre desde la UCI.

Habló con el jefe que estaba a mi lado,

dibujando ceritos y cruces

como si le estuvieran encargando una pizza marinera.

-Vaya, otra baja.

¿Cree usted que dentro de tres días su hijo podrá volver al trabajo?

Se lo digo por no cambiar el cuadrante de la semana.

AENOR, Certificado de Calidad.

Yo he visto, como el de Blade Runner,

utilizar condimentos que llevaban meses caducados,

lomo verde y ensaladas marrones

a las que se les quitaba la pegatina de la fecha de caducidad,

redes con más mierda que el rabo de una vaca,

masas con una costra amarilla de dos dedos

que se deshacían y se volvían a amasar con harina de roble

para que parecieran nuevas,

a repartidores con las manos llenas de grasa

desmenuzando queso, carne o pimientos,

al encargado cogiendo una masa, croquetas, alitas

y hasta pizzas enteras que se habían caído al suelo

y terminaban en el horno.

-A 500 grados todo es alimento, nos decía,

el horno lo rejuvenece y limpia todo.

Le hablaba de las normas sobre higiene

que nos habían dado en el curso de manipulador de alimentos.

-No te digo yo por dónde me paso el cursillo, chaval,

aquí lo que hay es que llegar a presupuesto,

¿o es que no quieres cobrar a fin de mes?

AENOR, Certificado de Calidad.

Sigue insistiendo, machaconamente, ante mis ojos, la pegatina,

y detrás de ella, ahora, por primera vez,

me fijo en los nuevos esclavos de temporada

que se afanan detrás del cristal,

gastándose bromas y atendiendo pedidos,

al menos, parece que la camaradería de los explotados

y humillados sigue siendo aquella que un día

también yo compartí allí dentro.

Mientras, también llega mi amigo, jadeante,

y me dice que después del cine, si quiero,

podemos ir a un Pizza Hut cercano a comernos unas pizzas.

Déjalo, mejor pensamos otra cosa,

llevo años a régimen.

*********************************************

POEMAS DESDE LA ANTISOCIEDAD

POR CECILIO OLIVERO MUÑOZ

 

SUEÑO MONÁRQUICO

 

Hoy he soñado con el rey; si, con Juan Carlos I.

He soñado con él, y estábamos en la Zarzuela,

y le pedí unas cuantas cosas, cosas banales,

le pedí que me enseñara el astrolabio de Colón,

le pedí que me enseñara la carta Magna del 78,

le pedí que me enseñara los cuadros que tenía

en propiedad, y me dijo que estaban en el Prado.

Le pedí también que me enseñara el casco de Pizarro,

le pedí que me enseñara su sitial real,

le pedí que me enseñara algo de sus antepasados,

le pedí que me enseñara la herida abierta de España,

la sangre derramada por los inocentes,

le pedí que me enseñara parte de la conciencia

(si es que la tuvo) de Carlos V,

le pedí que me enseñara la cabellera del primer

indio venido desde las Indias,

le dije que me enseñara aquello que se llevó

su monárquica gloria de grandeza real

entre la humillación y el eco del espanto.

***

SE LLEVA ESTO PORQUE ES MODA

 

Se lleva esto por que sí, yo te lo impongo,

se lleva lo otro por que es moda,

lo llamo tendencias, no lo llamo

estrategia de mercado, ni lo llamo marketing,

moda retro, moda future,

moda, modo, domo, demo, doma,

doma si puedes a mi caballo salvaje,

es norte-americano, viste en chanclas

y va en short todo el santo día,

e inventó una nueva manera de vivir.

Llevar mejores ropas

no nos hace mejores personas.

Nos hace más soberbios, con más aires de grandeza,

más materialistas, más elitistas, más carentes de lo esencial.

LA ESENCIA ESTÁ EN LA HUMILDAD.

Pregunta fuera de lugar:

-¿Por qué el dinero hace a la gente tan imbécil?-

***

 

TIERRA PROMETIDA

 

¿A eso llamáis La Tierra Prometida?

Si Dios te hubiera prometido algo

jamás sería un trozo de Tierra.

Al menos el Dios doméstico

y no domesticado que tienes

en tu interior.

Ni nadie ni nada promete algo

sin haberse consagrado a una causa

donde la paz, donde el amor, donde lo justo

sea el único pan que necesite el espíritu.

La Tierra se pisa, nos sostiene, es nada

entre tanta nada, es piso y es pisada.

Dame paz y paz te daré,

dame libertad y libertad te daré,

dame justicia y justo serás,

dame amor y amado serás.

Aunque esto es promesa y no-parábola.

***

 

ASÍ EN LA TIERRA COMO EN INTERNET

 

Lo mismo que en Internet estamos unidos

por un mismo nombre, por un mismo síntoma,

por una similitud, por una misma causa e idea,

en la vida también debe ser así,

estamos unidos por una misma cosa,

somos todos parte de lo mismo.

La semejanza parece lejana

aunque está dentro de nosotros,

el ADN de nuestra antropología

es el código de nuestra víscera hecha fósil,

y este fósil es una bitácora electrónica en desuso.

En esta red no estoy solo yo,

yo sólo soy un síntoma y una parte de ella.

Cromosoma a cromosoma me hago múltiple,

Mega-byte a Mega-byte me hago mundo.

***

 

EL GRAN PARTIDO

 

Mientras el mundo ve la gran final

de los mundiales del mundo mundano,

en mi corazón llueve

y el verano es fragmento de un alfiler

en un segundo apagado,

mientras el mundo celebra una victoria,

mi corazón lamenta una derrota;

las guerras de la paz son un abrigo,

y mi guerra es mera paz desnuda;

mientras el mundo celebra el gol en equipo,

yo debato con mi égloga interior esta soledad.

¿Cuántas veces tengo que decirte esto?

Apaga el televisor y hagamos el amor.

RESACA DE VICTORIA:

Después de una semana el triunfo No es Nada

y tienes ganas de vencer otra vez,

el triunfo es un acto volátil en su insatisfacción,

El éxito extingue su euforia en un vacío,

el día a día hace superfluas las virtudes.

El triunfo es también una derrota.

***

 

FLAGELO BACTERIANO

 

El flagelo bacteriano a hecho que Dios

asome su cabeza.

Parece ser que este micro-organismo

es tan perfecto, tan complejo

que no ofrece lugar para las dudas

y el azar es mentira

y Dios sufre de miedo escénico.

***

 

MISTERIO DE UN DOCTOR

 

No me contestaba los e-mails que le enviaba.

No contestaba a ninguno de ellos.

Yo le mandaba e-mails como gritos de socorro,

pidiendo auxilio, suplicando comprensión,

manifestaba mi cansancio, mi desesperación,

mi agotamiento, mi soledad,

y él no contestaba ni siquiera con evasivas,

ignoraba mis palabras, aunque

comprendí la causa y el efecto de ese vacío,

mi psiquiatra estaba cansado

de respuestas ineficaces, de susurros en la oreja,

cada vez que escribía algo

 era como escribir un informe médico,

eso le recordaba a cuando describía un síntoma, 

le producía puro cansancio,

escribir y escribir, ¿informar para qué?

El mundo estaba en total enfermedad mental,

unos depresión, otros esquizofrenia,

unos psicosis, otros trastorno bipolar,

sentía cansancio de escribir pauta tras pauta,

informe tras informe, ¿y todo de qué sirve?

¿Qué van a cambiar con tanta palabra cifrada,

con tanto misterio sin afirmarse,

con tanta espesa contradicción,

con tanto mundo separado del mundo?

***

 

CANCIÓN SIN HEROÍNA

 

A Xavi Vía, con aprecio.

 

Recuerdo a mi compadre,

mi compadre Xavi Vía,

un triste día le dije

que estaba yo en la heroína.

Cayeron de sus dos ojos

lágrimas que yo sentía

como lágrimas de pena y oro

por cosas que desconocía,

eran frías y sinceras lágrimas,

diferían de la hipocresía,

eran sal y pan de Dios,

eran la mismísima poesía.

Yo siempre les diré a todos

que la maldita heroína,

destroza tu vida entera,

no existe en ella luz ni de día,

comprendes la vida mala,

que vives sin alegría,

sientes que la droga mata,

que destroza lo que querías.

Yo le diría a esos chicos

que están en la heroína,

que ese sufrir no es en balde,

 que te sumerge en la lejanía,

si no te das cuenta antes

tarde ya te enterarías,

la causa que te hizo distante,

la causa tan viciada y fría,

El regreso que ya paga bastante

con tu madre en su alegría,

con paz en tu nuevo hogar,

con tu casa en plena armonía,

todo tiene principio y final,

y la droga lo adelantaría.

Halla, por que hallar es la paz.

Halla luz en la alegría,

un nuevo camino andarás,

un nuevo camino con gallardía,

renueva tus ansias de volar,

renueva en ti este nuevo día,

eres joven, lo podrás lograr,

hazte hombre de valía, tú tienes

[la valentía,

no es osadía empezar, logra ya,

ese principio vital desconocías,

libérate ya, comienza a andar,

olvídate ya de esa porquería,

tienes esperanza en empezar,

no te escudes en esa tontería,

que corre peligro tu peligrosidad,

piensa y hazlo con sabiduría,

no es una golosina incapaz,

ama aquello que a ti te amaría,

tienes ansias por fin de volar,

empieza hoy tu nuevo día.

En este camino entenderás

que yo soy tu propio Xavi Vía,

aquel que me hizo apostar

por un caballo sin lotería.

*******************************************

 

POEMAS DESDE LA MISANTROPÍA

POR

CECILIO OLIVERO MUÑOZ

 

EL SÍ DE LOS POETAS

 

Los poetas resisten ante la vida.

Aguantan su Procesión de cruces

o su Maratón de esqueletos

por las avenidas del seco y monótono desierto,

aguantan su prisión de urbe

 e imposible semilla abortada,

aguantan la venganza de los sedientos

 patibularios;

resisten una sólida soledad podrida

mientras que desesperados

se atan a la fresa del sueño,

resisten protegiendo al mito,

su mito,

porque saben que un poeta

no debe ser solo sí;

descubren tempranamente

que sus padres ya cansados

se pierden entre la multitud

 de la feria insistente,

descubren que el amor

 es un milagro inconcluso,

(es guerra en calma, es tregua acabada,

 es sangre de aguja,

es la ruina de la carne,

es ventura salvaje y enajenada)

y que necesario es odiar a quien

profane su nombre;

se aíslan de mujeres que mascan

sus chicles gastados

y hacen con él globos

que estallan como ceporros de goma,

se aíslan de la ciudad y su sombra,

de la plaza y el parque,

porque en éstos no existe

el silencio del cementerio;

encuentran la verdad

 en los bares de carretera,

mientras que los nuevos borrachos

esperan su momento,

encuentran la verdad de los suspiros

 agazapada en la piel

y saben que su tacto difiere

 estando afuera y adentro;

comprenden que vivir es sufrir,

 que la dicha es breve,

y que hasta duele eterno el gemido

 de la parturienta exhausta,

comprenden que la vida

se ausenta de ser vida

y que se quedan solos entre

 la pared de palabras;

hablan con los muertos del no,

con los Mister-señores Qwerty,

con ellos inventan el nuevo

vocabulario del aliento,

hablan con la verdad dolorosa,

con la calle vacía,

y con los niños que dejan su hogar

en primavera;

se clavan un estilete dormido

en las lágrimas,

y vuelan en el infinito

de las habitaciones sin ruido,

se clavan a la existencia

del mundo arrinconado,

y vuelan como gorriones

en bandada de heridos;

son dulce elixir y amarga bilis,

son agridulce presencia,

y se les escapa el agua

en los razonamientos ajenos,

como gotas de su propia lluvia

en el secreto enfermizo,

son puente sin paisaje

testigos de la locura total y negra,

y comprenden a los muchachos sin risa,

al cascabel vacío,

y a las ancianas que recolectan basura

en los patios de vecinos sin aurora;

no hay nada más triste

que la voluntad de un poeta,

 no existe nada más triste

que una canción cansada,

por eso son dueños de su sí,

son dueños de su universo cruel,

su no vendrá, como aquel invierno

 que no falta nunca a su cita señalada.

***

 

MIENTRAS USTEDES DUERMEN

 

Amigos, amigos que descansáis,

amigos que os reunís ofreciendo pasos

con una china en el zapato,

amigos bajo el yugo impuesto del pie descalzo,

cuanto más sometimiento os emplaza

más anhelo yo mi destino en soledad;

amigos, veteranos del cansancio,

aletargados como tóxicos, mecenas del agobio;

cuanto más os comprendo

 más pretendo ser vuestro reverso;

tenéis el don y la exclusividad

del pensamiento bueno y reverente

y yo soy el cero zurdo en una izquierda;

vosotros decís ser vuestra única verdad,

  se parece la canción a una plaga de hormigas

en reunión, en desfalco y en saqueo,

con el alimento fermentando sois mayoría.

Yo, soy destino que halla vuestra nariz;

yo, soy un solitario barquito de papel;

soy locura que se previene, locura prevista,

para mí es incierta mentira y verdad,

¿¿¡¡sí sois previsores porque no prevenís!!??

 Luego os quejáis sin previsión.

¿Queréis y no podéis? ¡Podéis y no queréis!

Afirmo y no pregunto ya.

Mientras dormíais los títeres cortaron sus hilos

y esos títeres locos se ríen entre bambalinas.

Los títeres se ríen del milagro que llamáis amor.

Ya no hay tiempo para mentiras pueriles. 

No se debe tomar la palabra amor en vano.

¡Que tengan ustedes un bonito día!

***

CUANDO PIENSO EN TI

 

Los luceros nacen para dar luz

y son luz si se les deja ser luceros.

Cuando pienso en ti, pienso en:

una persona arrinconada en su hogar,

en una persona que lucha por ser ella misma,

en una persona incomprendida.

Desconocen que no sales a la calle (más por evitar)

(y en menor grado por cobardía),

nadie se imagina lo duro que resulta

vivir a contracorriente,

vivir en contra de lo corriente,

vivir encontrado ante la gente,

vivir el eco tras la gente.

 ¿Cuándo fue la última vez que te reíste de verdad?

¿Cuánto hace del momento aquél donde te llenaste de gozo?

¿Te acuerdas cuando eras joven

y gozabas sintiendo un escalofrío cargado,

plagado, infinito de ilusión y alegría?

¿Te acuerdas? ¿Lo has olvidado todo ya?

Seguramente nadie sepa que ahora

sólo vives para él y que con verlo feliz

tú ya eres feliz. Amar es sacrificio, te dices.

La vida no es fácil para nadie, te digo yo.

La humanidad entera sufre el latido, dice la vida.

Encontrar otra vida dentro de la tuya propia

es hallar la plenitud del alma y de la humanidad.

Comprendes al universo.

Ahora tienes dos alas, aprovéchalas,

ya no te interesan las cosas cotidianas,

ahora eres dos veces hombre, o dos veces mujer.

Ahora conoces las entrañas de la Tierra.

 Eso es ser generoso ante la (des)humanidad.

***

CANSANCIO DESPUÉS

DEL CAPRICHO

 

Se cansa el hombre de ser hombre,

el desprecio es náusea y esquinazo,

visceral la gelatina, grasienta viscosidad,

pulula trémula esa inmoralidad;

se enseña al niño a ser demonio,

se cansa el sueño de ser sueño,

la voluntad del hombre escoge

el atajo más largo, aunque corto en apariencia,

por que obedece a su naturaleza orgánica. 

La naturaleza del hombre es todavía animal,

obedece al instinto

y no a su ciencia,

huyo de la multitud de tres personas,

huyo del que atesora insaciablemente,

huyo de aquél que huye de la verdad,

huyo de fanáticos de la última palabra,

huyo de insensibilidades y de impertinencias,

puedo ser vulgar en su mesura

y puedo ser refinado en su desmesura,

huyo del que grita para hacerse visible,

huyo del erudito televisivo,

huyo del oportunismo cutre y la dejadez.

***

 

EL VASO MEDIO LLENO

 

Perdonen amigos, perdonen mis vísceras,

perdonen mis vecinos, perdonen mis secretos,

perdonen lo que soy y no lo que esperan que sea,

tomo mi medicación, la he dejado varias veces,

pero siempre tengo que volver a ella

como un perro arrepentido, y con el rabo entre…

vuelvo a ella y sigo una constante,

me veo en la constante de llenar un vaso.

Carezco de la sustancia que genera la paz, mi paz,

la de ustedes, la de todos, la de mis adentros.

Me gusta la metáfora del vaso medio lleno.

Mi mente debe ir cachazamente con calma,

llenando mi vaso medio vacío de equilibrio.

Cuando rebose de química será él mismo.

***

EL TELÉFONO

 

Mi teléfono se ríe de mí,

Yo me río de él,

Los dos nos reímos juntos,

Él se ríe de ello,

Yo me río de lo otro,

Él vuelve a reírse conmigo,

Yo me río del otro

Y el otro se ríe de él.

Él se ríe del otro teléfono

que pudo haber sido,

y yo me río del otro Cecilio

que pude haber sido.

Nos reímos y no hablamos

con nadie.

Tan sólo reímos.

*************************************************

 

POEMAS EXTRA-MATRIMONIALES

POR

CECILIO OLIVERO MUÑOZ

 

HOMENAJE

 

Echo en falta tu comprensión.

Tú comprendías la meta

de mi trabajo, el hecho de ser poeta.

Echo en falta tu sonrisa fresca.

Nunca te olvidaré.

Aunque se piense lo contrario.

***

 

TE ARRANQUÉ DE TU VALLE

BELLA FLOR

 

El reproche puede remover las vísceras.

El acusador acusa dentro de una verdad.

Me dijiste: -¿Para qué nos sacaste de nuestro país?

Allá éramos felices mi Mamá y YO-.

Al rato, os imaginaba comiendo fresas

con leche condensada, felices, inmaculadas.

Os imaginaba solas en una habitación,

durmiendo juntas vuestra unión de acero.

Os imaginaba con el televisor encendido,

sonrientes y ajenas a la banalidad del mundo.

Os imaginaba, a ti la hija, distraída y canturreando,

y a ti la madre, cantando lo mismo,

aunque haciendo otra cosa.

Os imaginaba subidas por las nubes

correteando vuestra alegría y riendo juntas.

Os imaginaba en un valle verde y florido

y entonces llegué yo (el ogro) y os veía,

os acariciaba y os arrancaba del valle.

A vosotras bellas flores quiero deciros

que la soledad sólo a mí pertenece,

vosotras en vuestro valle seguid siendo flores,

yo mientras haré cosas de Ogro.

Os prefiero como flores, siempre en vuestro

hermoso valle, lo siento flores, lo siento.

FIRMA: El solitario Ogro. 

***

 

PARADOJA

Y REALIDAD

 

No se puede desear el mal

de la persona amada,

no se puede decretar maldad

desde el despecho,

Si algo malo le pasa a tu amor

también te pasará a ti,

si después de ver todo esto

le sigues deseando mal,

nunca la has amado

de verdad.

 

*************************************************

 

POEMAS DE SOBRE-MESA

POR

CECILIO OLIVERO MUÑOZ

 

SOBRE EL MATRIMONIO

 

Después de haber pasado

 Infancia y Adolescencia

hallas tu crisis existencial.

Primero te percatas

de tu soledad,

aunque soledad en libertad,

después de tu soltería libre,

aunque libertad en soledad.

Deseas dejar de estar solo

para dejar de ser soltero,

después te casas,

pierdes la libertad

y también la soltería,

 pero casado sigues estando

solo y sometido,

aunque ya no soltero,

pero solo y sin libertad.

Tienes dos o tres hijos pequeños

que te restan tiempo y libertad,

pasas los años en soledad,

vives toda tu vida casado, solo,

sometido, y ese tiempo empleado

de nada te sirvió,

 deseas estar soltero y libre

para recobrar el tiempo perdido.

Te divorcias o te enviudas,

por fin te ves liberado,

y con mucho tiempo libre,

pero sigues estando solo

aunque con dos o tres hijos

 ya mayores,

que te llaman con sus problemas

y que te quitan libertad y tiempo,

aunque no tu soledad,

Después deseas morirte,

para estar tranquilo ya,

aunque nunca estando solo,

y te mueres estando solo

como lo has estado siempre,

por que la vida es constante

 soledad,

y es tedio e incomprensión,

es egoísmo, es maldad,

es doble intención,

es dejar que pasen los años,

y no es vida, y es vacío,

es interés creado

y es putrefacción.

***

 

 

SOBRE ESPAÑA

 

Si un forense hurgase

 sobre la herida abierta de España

su conclusión sería,

que España sufre de chovinismo

producido por su orgullo

patrio-conquistador,

Si un forense determinase

las causas del fallecimiento de España

el diagnóstico sería

Muerte Natural Hereditaria

debido a un Cáncer,

si este diagnóstico tuviera un síntoma

este sería

 EL FRANQUISMO.

El Mal de España

es la Misma España.

***

 

LA PREGUNTA

 

Y mi pregunta era tan larga y extensa,

que el lector olvidó el primer

signo de interrogación y al llegar

al segundo y último signo

quedó tan desconcertado que la pregunta

quedó sin contestar.

***

 

SOBRE EL SUICIDIO II

 

Comparo al suicida con un lector,

un lector que deja de leer

antes de cincuenta páginas del final

de la novela o relato de su vida.

Lamentablemente es un estúpido.

Aunque de verdad valiente.

***

 

EN MADRIZ

 

Tuve nostalgia tanto del exterior

como del interior,

tuve nostalgia de tus ganas de llevar chanclas

con calcetines, fósil de una guerra sin olvido,

en Atocha espectrales presencias,

garitos oscuros para darte el lote

con la coca, brisa espesa con peaje y contraseña.

Paseo en coche por la Gran Vía,

tan de reojo y tan garrulamente inalcanzable;

Casa de Campo en la noir-nuit.

Palacio de la Zarzuela siniestro, higuera cerrada;

no comí cocido y sí Pizza Hut.

Lavapiés de charango y embeleso

en el margen de la marginada latinidad,

boda con preludio e incidente,

boda con prefacio y precedente;

Museo del Prado, desayuno con porras,

aguardiente, Neptuno en las tragaperras;

vida circular que mira desde lejos,

eché de menos a los quinquilleros de Sastre,

eché de menos la taberna el Gato Negro,

y molestias a parte, a la otra Puerta de Alcalá.

Soberbia domesticada y dos leones que bostezan

a la patria para siempre; KM.0 sin ombligo,

M-30 en paños menores, GPS delirante;

vecindad de polvo en la columna de barro,

putas que esconden su lunar preñado;

¿queque o bizcocho? Menudo dilema.

Pecho con escote, me paro en Las Ventas,

chocolate amargo, despedida, puente dinamitado,

Cibeles nos saluda, no pasarán las olas,

refugio de cartón, dame un no y te lo dejo fiado.

Tuve nostalgia de mi exterior

y también de mi interior. Sin tío y sin Graná. 

 

 

**************************************************

SELECCIÓN DE POEMAS
POR LUCILA SORIA

 

 

Amarte 

Estabas callado,

absorto, pensando

quizá el insomnio

de pasadas noches

te trajo hasta mi.

Como una paloma

llevé en mi pico

una carta breve

que decía así:

No te sientas sólo.

Jamás estés triste.

Que no te lastimen

yo soy tu muralla.

Estoy a tu lado

aunque no me veas

soy estrella , canto

lluvia tierna

alondra…

Soy viento fresquito

para tu sosiego.

No me extrañes nunca.

yo estoy contigo

así a la distancia

te llevo en el alma.

Que bello que me ames

precioso es amarte

y somos nosotros

de aquí hasta la muerte.

***

Soy 

 

Soy arena blanca

para que en ella

acerques tu barca.

el ensueño sea

de dos que se aman.,.

se entregan la vida

ya no queda nada.

Soy el aire puro

que respiras calmo.

Soy el suelo firme

para que tus pasos

se acerquen a mi

sin que tu lo adviertas

Soy el brazo fuerte

para sostenerte,

la dulzura mansa

para que te entregue

caricias y besos

Soy la lluvia tenue

que moja tus días.

Soy pájaro libre

soy espejo mágico

donde ves mi rostro

aunque yo esté lejos

Lucila Soria

 

*******************************************

POEMAS DE LUCILA SORIA

DEDICADOS A SANTIAGO DEL ESTERO

Y A SUS GENTES

(ARGENTINA)

 

Santiago del Estero

 

Santiago del Estero

ciudad de mis amores

solar de mis mayores.

Asiento de mis hijos

multiplicado en nietos

que van por esta vida

contándote su amor.

Tu cuna fue la cruz

la espada y La Palabra

nos fuiste regalada

sos toda tradición.

Sos el númen mágico

con tu tierra agreste

opaca y sin verdes

pero enjambrada

de mieles y saberes.

No tenemos paisaje

si un Río Dulce

de dulzura extrema

que nos serpentea el alma

cuando lo vemos correr.

Nos falta la belleza

pero somos humildes

entregamos el alma

el corazón, las manos

a todo forastero

que llega a esta ciudad.

Santiago del Estero

por siempre hospitalario

regálame el hechizo

de tu voz ancestral.

Quiero cantar despacio

pero con voz potente

y decirte emocionada

que estoy muy orgullosa

de haber nacido aquí.

***

Un 27 de abril…

(Homenaje a la Autonomía de Santiago del Estero)

Corría mil ochocientos veinte

y nuestra querida tierra

estaba  invadida

por las fuerzas militares

de Tucumán enviadas

por el gobierno de Aráoz

Estos soldados estaban

al mando de un general

apellidado Echauri;

que muy seguro en su sitio

no pensó, al parecer

en el líder de Abipones

aquel Comandante  Ibarra;

que ha pedido de su pueblo

sacó a las fuerzas de Aráoz

con su valeroso ejército .

El 31 de marzo

llamó a un “Cabildo Abierto”

formado por Congresales

de los diez departamentos.

En una sesión dinámica.

nombraron gobernador

al Abipón Juan Felipe

dándole todos los fueros

para que el “Federal”

declare la Autonomía

de este querido terruño.

Llegó el día 27…

abril se cubría de flores

todos estaban felices

el Comandante Ibarra.

con la solemnidad del caso

y su sello inconfundible

declara la Autonomía

de nuestro Santiago amado .

En homenaje al Día de la Autonomía

de Santiago del Estero (ARGENTINA)

 

************************************************

POEMAS DEL AMOR HERMOSO

POR

CECILIO OLIVERO MUÑOZ

 

BEAUTIFUL DAY’S

 

Sonreímos y jugamos, cultivamos la risa,

 Gracias por hacer de ti un bonito día

para mí, gracias por cultivar mi sonrisa,

quiero vivir contigo en la mojada risa

donde los muchachos juegan su agua,

bebe el futuro su orgasmo; ligero siempre.

***

 

MADRE

DEL

AMOR HERMOSO

Cada semana mi madre

me compra las cosas

que me gustan

en el supermercado

 cercano a mi casa;

mi casa, a pesar

 de que la dejé hace años,

me sigue comprando

 caprichos y antojos,

pues soy su niño todavía.

Últimamente,

cada mes de la vida de mi madre

me costea el tabaco

que suelo fumar,

-la crisis, me dice, hijo mío-.

Mi madre emigró con trece años,

al norte de la opulencia,

tiene unos callos duros en las manos,

aunque tiene las manos suaves,

tiene una sonrisa perenne,

tiene sus años mi madre.

Mi madre no nació

en época de guerras,

pero lleva tantas guerras

en la frente

que ya no cabe más cansancio

en el rostro de mi madre.

Mi madre ha trabajado

toda su vida,

sin embargo, se tira a la espalda

la vida, dura ella,

y ya no cuenta sus años

cada vez más sufridos y más cansados.

Le pasan y le pesan

los años a los pobres;

me besa con sus labios

calientes;

no me juzga y me quiere,

me ha dedicado sus años,

ha trabajado para mi sustento,

y lo más importante,

nunca me pide nada a cambio.

***

 

APOTEOSIS EN EL BOSQUE

 

El hombre es una semilla

que no puede abrirse,

no, no puede;

los luceros están entre

la tierra que habla, bostezan,

se sumergen en la espesura

del bosque.

Quisiera ser corazón de fruta,

fruta no-prohibida,

levanta la esquirla de pulpa,

levanta el aroma

a hembra salvaje,

fragmento de otoño mañana,

tropieza el signo de Piscis,

calla la alondra despierta,

el cuco huele

su silencio,

desmaya el ruiseñor

su letargo,

se templa la brizna

a tiempo en el aire,

súbita manera que finge

del plúmbeo momento que escapa.

***

 

URKO

 

Más grande que un monte,

me miras y te veo grande,

perro travieso y bonito,

tienes tu nariz húmeda,

tienes ganas de estar conmigo.

Pelo marrón, lomo azabache,

gris mezcla de apagada

aurora frecuente.

Más grande que un monte,

ojos de luna astuta,

claro tu bajo vientre,

fuego en tu morro de bizcochuelo;

huyes del humo

de mi cigarrillo encendido,

te tumbas al sol,

tu barriga es alba

abrumada de terciopelo.

Gimes y parece que hables,

mi lucero de canela,

mi compañero triste,

mi inquieto centinela,

gracioso heraldo que ladra,

mi faldero amigo de siempre,

mi abejilla caprichosa,

tu andar es andaluz por gracia,

dormilón incesante,

cántaro de mi sueño canino,

ládrale al mundo

con tu improvisada rabia,

ceniciento volátil,

mi nariz de chocolate negro,

tus ojos de miel

son un ocre oscuro en el atardecer,

son amanecer sigiloso

que llega de puntillas.

Eres un niño celeste,

y un viejo desangelado,

eres mi cosquilla en los pies,

mi caricia caliente,

mi bollito brioche,

mi exigente presencia,

te digo ven y vienes,

te tiro tu pelota y me la traes,

juego contigo y disfrutas,

Urko bonito, bocadito de azúcar,

empañado cristal,

divino ser de luz y dulzor,

te quiero Urko,

mi York-Shire alucinante,

mi corazoncito de azules,

mi croissant en la leche.

Mi jazmín siempre-vivo,

mi sueño sostenido,

mi niño llorón,

mi mimo de rosas,

mi cucharilla de café.

Urko, mi sangre y tu sangre.

Lengua de gominola.

***

 

HAIKU MATINAL

 

Somos dos Niños,

Nos contamos un cuento,

Soñar despiertos.

HAIKU NOCTURNO

 

Sueño contigo,

Me importas bastante,

Tus ojos Salvan.

 

***

 

 

NIÑA DE OJOS VERDES

 

-Este niño es fuerte, para nada se queja del frío-.

Dijiste mientras me vestías.

Vi tus ojos verdes escondido tras el pasillo,

una magnolia floreció de entre las arboledas.

Tu viso de color de carne y de ocre ceniciento

se confundió entre la madre selva y la cuaresma sin reparto,

piña y ajenjo todo en un dolor sufriente,

emulsión en blanco y negro entre el barro y la lluvia,

destintado mapa de auroras que buscan amparo,

verde limón en una jaula de plata cruzada;

abuela, eres mi abuela y no te conozco,

maldito sea el abandono del alma,

maldito sea el jueves de ayuno y eucaristía,

maldito sea el largo invierno sin apetito y sin clímax,

maldito sea el beso frío que se da a las paredes,

maldito sea tu satélite avispado, ciego de venenos y gases,

maldita sea tu soledad de lana negra que te destiñe,

maldito sea el delito de ser madre,

maldito sea el Juan Lanas que te amedrenta,

malditos sean los espejos monoparentales,

malditos sean los intereses con garras y las calumnias de esquirla,

malditos sean los hijos que escupen al amor,

benditas seas las margaritas del si y el no,

benditas sean las hijas sin cariño materno,

benditos los otoños de marrón durmiente,

benditas las golondrinas y los vencejos arrinconados,

te absuelven las madres sin caricias del delito

de ser madre en soledad. Solitaria vida sin gozos.

***

 

EN EL COCHE DE PAPÁ (1)

 

Padre, si sabes que el tilo no es amarillo,

si sabes que el agua cambia su color,

si sabes que la dulce paloma huye,

si sabes que mi canción es tu canción,

debes saber que soy parte de tu sangre,

soy la contradictoria hidalguía que susurra

y se despeña como un perro en Andalucía,

por que lo dice tu mito y tu retroceso.

¿Por qué la semilla cierra su voluntad

en las postrimerías del alba?

No lo sabes, me dice tu asombro.

Te quiero, aunque tu madurez se asombre.

***

 

EN EL COCHE DE PAPÁ (2)

 

Retrovisor, Tebeo, Viñeta, Tu mirada,

Disimulando hago par con la Radio, 

Nervioso andas por la mordaz cachaza,

Lúgubre escena de tedio y cansancio,

Cosas cantadas con la misma balada

Que hizo el milagro de amarte tanto.

Fandango de esquirla y de hojalata,

Memoria perdida en el entreacto,

Pasto de las riveras y de las plazas,

Extremo vivaz del por si acaso.

Vas con tu coche por la mar blanca,

Anudas tus vísceras en el lavabo,

Algo inquieto decides no cantar Nana,

Te paras preocupado en el semáforo,

Me dices las cosas con sutil retranca,

Asumes derrotas con destino de palo,

Te precipitas al puente de la esperanza,

Desnudas tu voz casi embobado,

Quieres y no quieres la negra agua,

Disimulas preocupación  inusitado,

Te quiero, niño de la verdad ancha,

Te quiero hasta en mi simulacro,

Haces cuentas sobre la vida insensata,

Haces cuentas del no-hijo bastardo,

Resumes tu amor en la hojarasca,

Inaprecias la impuntualidad con retardo,

Inaprecias mi corrosiva palabra,

Aprecias la vida pobre en el sucio barro,

Quieres tranquilidad de calor, luz y plata,

Quieres tu cercano mundo pacificado,

Quieres tranquila verdad en tu sala,

Lo mismo te da comida fría o recalentado,

Tu chorizo, tu queso, tu vida blanda,

Tu vida fácil de tragar, tu bien preciado,

  Mejor potaje que comida rápida;

Como si el manjar por exquisito y raro

No tuviera fermentación en la panza

Por ser de otros lares o demasiado caro.

Fermín, te quiero desde esta Mañana,

Te quiero en las páginas de mi a diario,

Te quiere si quererme es la traza

Que quieren los listos del vocabulario,

Tú prefieres vivir con tramada trama,

Tú prefieres vivir sin el mundo malo,

Tú prefieres tu vida en total calma,

Tú prefieres vivir sin ostentar algo,

Vives, criticas la tele, con mente clara,

Sueñas, amas, huyes de la dádiva en el trato,

Huyes del interés de la charla,

Huyes del aventurero desventurado,

Huyes de la pleamar, de toda jaula,

Que pueda hacerte jaulero enjaulado.

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42º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA NEVANDO EN LA GUINEA

 
 

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

42º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

NEVANDO EN LA GUINEA

NºXLII      31-03-2010

 

 

EDITORIAL XLII

Miguel Delibes

Este mes de Marzo murió el escritor castellano Miguel Delibes. Como suele ser habitual, los medios  de comunicación se han volcado en hablarnos de este autor, no hay mucho más que añadir sin riesgo a caer en los tópicos al uso. Sin duda, se le debe recordar como uno de los autores más importantes del siglo XX, un narrador que aportó una de las mejores prosas castellanas. Su última novela, «El hereje», es para muchos, además de su testamento literario, un relato impresionante cuyas últimas páginas reflejan una intensidad de estilo y de contenido deslumbrante.

Pero, al mismo tiempo, Delibes como escritor era el símbolo de una manera de ser literaria. En estos tiempos de espectáculo, de exhibición, la discreción no es valorada, sin embargo creemos que el escritor ha de “saber estar”, nunca ha de hacer sombra a su obra, sino debe permanecer en un segundo plano porque lo importante, lo que debe ser recordado por encima de cualquier otra cosa, es la literatura, es la obra. No porque tengamos una visión mística de la literatura, sino porque creemos que el ejercicio de la escritura permite ese diálogo que consideramos central. Una vez escrita, cualquier novela, cualquier poesía o relato pasa en cierto modo a pertenecernos a todos. De ahí que toda lectura sea una reescritura en tanto en cuanto el lector la interpreta en su mente, recrea la historia narrada. Miguel Delibes lo sabía, su compromiso con la escritura le hizo ser exquisito en el lenguaje, atento en la estructura de sus textos, primoroso en su caminar entre las letras.

Escribir es sin duda ocupar un lugar en el mundo. Al mismo tiempo, quien escribe refleja en cierto modo el mundo que le circunda y también su propia visión de la vida. En este sentido, Miguel Delibes logró transmitir en sus libros esa Castilla austera que era cálida y distante al mismo tiempo, circunspecta y reservada, extensa y cultivada, tal vez como era el escritor, . La reflexión estuvo presente siempre entre sus párrafos porque la literatura se compone de palabras, sí, pero también de ideas.

Estamos en un momento de cambio cultural y social, lo sabemos. Lo audiovisual está ganando un terreno enorme y somos conscientes del papel que ejerce la literatura en el ámbito cultural actual, un papel menor que hace algunos lustros. Podemos llegar a pensar que autores como Miguel Delibes, con una obra amplia y cuidada en lo estilístico, hoy no podrían aparecer, aunque puede que se trate de una visión distorsionada por el temor que nos dan las nuevas tecnologías, los cambios de referentes y los nuevos paradigmas culturales. Sin embargo quizá cambien las formas, pero no el fondo y ese diálogo que es la literatura perdurará mientras haya lenguaje, mientras existan los idiomas y perviva el ser humano.

No queremos caer en el tópico de la despedida, pero sí tenemos que insistir en una frase que se repite en situaciones así: nos queda su obra. Seguramente habrá lectores que acudirán a sus libros y, aunque las circunstancias hayan cambiado, entenderán lo que el escritor castellano quiso transmitir, que es al fin y al cabo lo que le convierte en un buen escritor.   

 

 

RETRATO DE UNA HIKIKOMORI

(MONÓLOGO)

 

He escrito la palabra japonesa hikikomori en Google

y me ha dado 341.000 resultados.

Esto es lo que dice la wikipedia de ellos:

[Los hikikomori (ひきこもり o 引き篭り), hikikomori: son adolescentes y adultos jóvenes que se ven abrumados por la sociedad japonesa y se sienten incapaces de cumplir los roles sociales que se esperan de ellos, reaccionando con un aislamiento social. Los hikikomori a menudo rehúsan abandonar la casa de sus padres y puede que se encierren en una habitación durante meses o incluso años. La mayoría de ellos son varones, y muchos son también primogénitos. Este tipo de problemas se centran (aunque bien, no son exclusivos) en las clases media-alta y alta, donde el joven posee cuarto propio, lo cual es considerado un lujo en Japón. La palabra japonesa hikikomori significa aislamiento en español.]

Pero aún más alarmante resulta esto:

[Estos adolescentes deciden encerrarse en su habitación o en una parte de su casa después de suspender un examen o tener un desengaño amoroso y lo que empieza por una chiquillada acaba convirtiéndose en años de reclusión voluntaria. La familia resignada no hace más que pasarle la comida sin poder mediar palabra con él. En la habitación suelen tener TV, PlayStation y todo lo necesario para no tener que salir. Se suelen pasar la noche jugando a los juegos y las consolas que sus padres les proporcionan (que son todas las que quieren) y los días durmiendo.]

Estoy realmente preocupado al ver estos resultados.

Ella es así como dice que son estos chicos japoneses,

aunque ella no está obsesionada con las webs MANGA.

Ella lo está por las novelas coreanas.

Cuando va al pueblo donde nació de vacaciones

es como si resucitara. Toma el sol y juega con los demás

chiquillos, pero cuando regresa aquí, a la ciudad:

se encierra horas y horas, y no sale ni para comer.

Ella es, o ha sido, muy afectuosa, dicharachera,

muy sociable y muy alegre, pero de un tiempo hasta aquí,

nada…, nada…, no sale.

Yo quisiera verla como antes, cuando compartíamos,

cuando reíamos, cuando éramos una familia.

Recuerdo cuando era una bebé; tan frágil,

tan pequeña, siento a veces que se me va, se me pierde.

De niña me decía: -Papá, vayamos al parque-.

Llévame a la feria. Sácame de paseo.

Ahora la veo encerrada y me siento culpable de su encierro.

Ella ya no ríe si no es delante de ese maldito ordenador.

A veces le digo: -¿Te vienes a pasear?

Ella contesta:-No Papá, estoy viendo novela.

Me frustra tanto su negativa que prefiero dejarla.

Yo quisiera que fuera como cuando vamos al pueblo.

¡Ojalá no cometa una locura!

Sé por experiencia propia que las nuevas tecnologías

son parte de nuestro futuro inmediato, sé que esto

irá a más, sé que la gente en un futuro

se conocerá a través de Internet, pero… ¿esto?

No, me niego, me niego a verla así encerrada en su cuarto.

Su madre y yo estamos algo carentes de dinero,

eso la obliga a no salir apenas, pero si tuviera un poco

de dinero yo se lo daría para que fuese al cine,

incluso a la discoteca. Ella a veces ríe sola,

parece reír de forma vehemente y transitoria;

sabe mucho sobre informática, quizá sepa demasiado.

Ella no quiere estudiar, no tiene amistades,

Se encierra en su habitación y toda la vida

le pasa a su lado, veloz e implacable, inexorable,

las aventuras que podría vivir en esta ciudad de caos.

Un joven es un aventurero en potencia,

aunque un viejo es un aventurero cansado, quizá apaleado,

y ella parece ser un aventurero atormentado y miedoso,

que no se atreve a vivir la aventura, la vida, la realidad.

Esta vida duele, pero nos duele a todos, sólo unos pocos

son felices irremediablemente, aunque no son hombres del todo.

Ser un hombre completo conlleva a pasar por un sufrimiento.

No puedes encerrarte de por vida. No, no puedes.

1.200.000 chicos japoneses sufren este mal moderno.

¿Y en el mundo? Quizá haya muchos más.

Internet es una llave al mundo y también un candado.

Un candado en el que encerrarse en una habitación

y ver pasar tu vida vertiginosamente, pavorosamente.

Los chicos de hoy deben mirar las estrellas en verano,

deben tener primeros amores, deben probar nuevos sabores,

viajar, aprender a saber lo que quieres, aprender a pensar

por sí solos. Aprender a elegir cuál es el camino.

Esta vida tiene sus riesgos. Esta vida no sería nada sin riesgos.

Es bello, es importante luchar y vivir con estos riesgos.

La vida es una lucha y un cruzar una frontera.

¿Qué será de esta chica cuando nosotros faltemos?

Debo enseñarla a afrontar sus problemas.

Cuando carece una pareja de recursos económicos

vienen automáticamente las discusiones y quizá fuese eso

lo que de verdad le amedrenta o lo que la empujara al encierro.

-¿Qué puedo hacer?- Esto se me escapa de las manos.

¿Llevarla a un psicólogo?, ¡a un psiquiatra jamás!

No quiero que la atiborren a pastillas, es muy joven.

Los chicos deben vivir, vivir y conocer que detrás de un día malo

quizá venga otro peor, pero nunca habrá dos días similares,

es mejor descubrir que si no se lucha

acabarás siendo víctima de tu propia inhibición.

Cuánta literatura por disfrutar, cuántos sabores por degustar,

cuántos amores por comprender, cuántas verdades por conocer.    

 

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

El Secreto

 

         Begoña, se llamaba Begoña, sí, me acuerdo perfectamente, cómo olvidarla, aunque pasaba desapercibida, de hecho nadie la recuerda ahora, a veces lo pregunto a algunos de los compañeros de entonces, os acordáis de Begoña, y se quedan parados, pensando, recorriendo con la mente los rostros de entonces de todas las chicas de la clase y también las de otros cursos en busca de un rostro que asociar al nombre, sí, hombre, Begoña, les digo cuando compruebo que no hay ningún recuerdo, flacucha, pecosa, pelo medio rizado, castaña, más bien feúcha, aunque no del todo, no creáis, podía ser resultona si te fijabas, sacaba notas medias, apenas hablaba, cómo me voy a acordar, me decían entonces algunos como respuesta, cómo podría recordar a alguien así, maldita sea, me digo, seré yo el único que me acuerde de ella, no entiendo que pasara tan desapercibida, que no haya el más mínimo recuerdo, por mucho que tenga yo una razón para acordarme de ella, que no es otro que el conocer su secreto, lo que nadie sabia y ni siquiera se podía llegar a imaginar, lo que, de saberse, armaría una buena escandalera en nuestra escuela, en nuestra pequeña comunidad conservadora repleta de cotilleos y chismes con que amenizar la rutina, el aburrimiento generalizado.

         Corrían años sombríos, aunque no nos diéramos cuenta aún, y creo que se imponía un color acorde con la desolación general, tengo para mí que ese color era el gris, un gris ceniciento, el de esos días de niebla y llovizna que se extendían a lo largo de los meses, el de inviernos largos que en la práctica llegaban hasta bien entrada la primavera, con nuestras mortecinas tardes en clase, las de un instituto desvencijado en el corazón de un barrio obrero de luenga tradición popular y calles estrechas, largas, interminables, donde vivíamos en casas pequeñas, baratas, con familias de toda la vida. Estudiábamos más porque no podíamos hacer otra cosa, apenas teníamos dinero, a veces nosotros mismos trabajábamos por algunas monedas, nada del otro mundo, un pequeño peculio que apenas nos permitiera algunos dispendios, como pagarnos los cafés o alguna cerveza en la taberna de Ernesto cuando nos reuníamos los sábados después de comer, más por salir de casa que por la oferta de una tarde que sólo vaticinaba aburrimiento y de tanto en tanto alguna conversación entretenida o una partida de ajedrez o de parchís que nos salvaba de la rutina. En ocasiones acudía alguna chica, se formaron algunas parejas, somos novios, anunciaban, luego se separaban sin más explicaciones, nadie las pedíamos, quizá porque sabíamos que era una forma más de pasar el tiempo, emparejarse más por el luchar contra el desasosiego que por amor.

         En la taberna de Ernesto nos reuníamos uno puñado de los estudiantes del Instituto. Nos caíamos más o menos bien, nunca discutíamos, tal vez, como dice Mario, porque el mal tiempo relaja tanto los espíritus que no permite los malos rollos. Ahí compartimos las primeras esperanzas, algunas confidencias, las primeras frustraciones. En realidad no guardo malos recuerdos de aquellos años, para ser sincero, no sé por qué me gusta regodearme a veces en la melancolía, en la amargura.

         Por aquella época comencé a vagar algunas tardes por las calles. Siempre me había gustado callejear, pero en la niñez apenas me dejaban alejarme mucho de casa. A medida que me hacía mayor mis padres dejaban de advertirme que no me fuera lejos, a no preguntarme por qué tardaba cada vez un poco más en regresar. Salía del instituto y comenzaba a dar vueltas, primero por las calles próximas, pronto llegué a otras calles distantes, otros barrios. Hará sus cosas, oí que le decía mi padre a mi madre, déjalo, ya no es un niño. Me sentí entonces libre. No sé si me satisfizo mucho la sensación, creo que más bien no.

         Pero descubrí que ya podía alejarme lo que quisiera, podía saciar mi curiosidad por otros rincones, en una ciudad cuyos límites me resultaban imprecisos y vagos. Era una libertad que por entonces no sabía que lo era, no tenía nombre. Salía del instituto, a veces dejaba mis libros en casa y me iba a andar sin destino alguno, sólo por el placer de recorrer las calles.

         Una tarde la vi. Me daba la espalda, pero la reconocí sin dificultad, a pesar de haber empezado a oscurecer y de la luz difusa, algo incierta, de las farolas. Begoña no era del grupo afín. De hecho, nunca hasta entonces había hablado con ella, hablado en serio, en el sentido de conversar, de charlar, todo lo más intercambiaríamos algunas palabras cuando los profesores formaban grupos para potenciar la cooperación en el estudio, los lazos entre todos, el intercambio de ideas o de los temas aprendidos. Pero casi no era hablar. Ella, además, parecía esquivar cualquier contacto, por timidez o recato, quién podría saberlo. Quise acelerar para ponerme a su lado y saludarla, pero algo me obligó a parar, una intuición o un presentimiento, no lo sé. Había algo extraño en su manera de andar, en ese mismo instante no podría decir qué. La seguí un buen rato. A veces andaba tan lento que me obligaba a detenerme, a darme la vuelta, recorrer de nuevo lo ya recorrido, volver la vista para que no me viera. De pronto fue ella quien se dio la vuelta y se dirigió de nuevo hacia donde yo estaba. No me vio. Me escondí en una callejuela y regresé a casa, curioso por saber de aquellos paseos.

         La busqué al día siguiente. No la encontré. No fue hasta dos o tres días más tarde que la volví a ver. La seguí. Entonces vi como se acercaba a los hombres, intercambiaba algunas palabras, los hombres, siempre adultos, la miraban primero con sorpresa, luego con asombro, y muchos, la mayoría, aceleraban el paso. Otros, apenas unos pocos, la acariciaban, la tomaban a veces del brazo, avanzaban hacia una de las callejas laterales, algún portal, rincones oscuros donde les perdía de vista.

         Durante varios días se repitió la misma escena, con exactitud. Una vez, al cabo de una semana, me acerqué a la calleja. Escondido en un lado, les observé. Se besaban. El hombre la acariciaba con fuerza, colocaba sus manos debajo de su falda larga, la pegaba contra la pared, escuchaba sus jadeos, algunas palabras obscenas. Al día siguiente en clase parecía la misma chica tímida y callada de siempre, un espectro, pensé, nada que ver a la Begoña que yo había visto la noche anterior.   

         Una tarde vi como se acercaba a varios hombres. Los días anteriores había conseguido llevarse a varios a los rincones oscuros. Pero ese día ninguno la hacía caso, huían de ella. Avanzaba rápido, como desesperada, la perdía entonces de vista, la volvía a vislumbrar entre farolas y coches aparcados, a veces se detenía, parecía pensar o desolarse, no lo sé muy bien. En uno de los momentos que la perdí de vista aceleré el paso para no perderla del todo. Crucé una esquina. No la vi, se me fue, pensé no sin cierta amargura y decepción.

– Me buscas. -oí que me preguntaba detrás de mí. Me quedé quieto, sin saber qué decir, qué responder- Te he visto varios días seguirme -continuó-, incluso cuando me iba con alguien a alguna calleja.

         Se rió cuando intenté explicarme y apenas farfullé algunas palabras inconexas, estúpidas. Se acercó, se puso delante de mí. Sonreía de un modo extraño y entonces me pareció de una belleza feroz.

– No te preocupes -me dijo-, no me ha molestado, todo lo contrario, me ha gustado. Mucho, de verdad.

         Me besó en la boca. Yo seguía quieto, sin saber qué hacer. Vamos, susurró. La seguí a un portal. La puerta estaba entreabierta y nos colamos dentro, como fugitivos, mientras yo sentía que ardía por dentro, como si de pronto me invadiese la más alta de las fiebres porque estaba a punto de lanzarme al barranco más profundo, a un lugar que nunca antes había conocido.

Juan A. Herrero Díez

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TRES CANCIONES  SUB-URBANAS

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

CANCIÓN DE LOS MUCHACHOS

Burla de necios y fanfarrones,

tropa de dioses con migraña,

cumbre de todos mis detractores

que guardan su tiña en su guadaña,

victimas de aquel compromiso,

secuaces de asediadas mañanas,

protectores de un mundo sumiso

que beben a sorbos su desgana,

 bostezan por fríos consuelos,

su peloteo es floreo con mala maña,

entre  los rastros del suelo

se halla su huella siempre tan casta,

se atan gomas en el pelo,

levantan su voz por las cucañas,

creen que su verso es de caramelo

y es rima parca de pura melaza.

Ramplones del gris compadreo,

son pendencieros y mojigatos,

sacad vuestra fiera de paseo

mientras yo echo la siesta un rato,

sacad de vuestro váter el tebeo

y apuntadme en la frente el gasto,

yo mientras sigo dando garbeos,

siempre buscando y buscando,

me gusta demasiado el cachondeo,

de cualquier paga-fantas me escapo,

en la melodía de alegrías me empleo,

me tapo y también me destapo,

ni de fraile ni de santo me veo

y mucho menos haciendo milagros,

 señalad mi soledad con el dedo,

yo del güisqui no cuento los grados.

Otras madrugadas me desnudan,

otras mañanas me desvisten,

 todos mis ceros se adeudan

a las rutinas de tardes que insisten

 que eres apariencia y fachada,

que todo es farfolla y despiste,

que tú sólo das la patada

cuando en torno a ti está lo triste,

que quieres y te cansas deprisa,

y llevas tu cansancio en ristre,

ves como se te pudre la risa

guardando para unos pocos tu chiste,

te aniquilas enfadado la camisa

si los cierra-bares te hablan de alpiste,

te persigue nerviosa tu prisa,

tú lo sabes y ya lo asumiste,

vas de progre y de optimista,

naipe comodín, órdago al envite,

 regateo ruin de mezquino estraperlista,

 chamullista vil, zaino quitaquite,

(estribillo)

Círculo de los mamarrachos,

pan de las lejanas quimeras,

poto de los buenos borrachos

que chupan todos de sus maneras,

Son estudiados y buenos muchachos

que nunca tuvieron malas ideas.

VÉRTIGO EN LAS CALLES

 

Secuencia de un mundo inexacto,

calles mojadas aún por desnudar,

el binomio es fragmento del pacto

con el miedo abierto de par en par.

Gorriones grises le dan al acto

un dios atento que aprende a callar,

delirio mecánico y azar de artefacto,

gramos de insomnio, taxi-realidad.

Bares que esconden en el lavabo

criaturas de sesgo del todo vertical,

parques que abrazan lo asediado,

peces con beso oscuro que olvidar,

olvidos que buscan en su pasado

una memoria desnuda con luz de gas.

Clases sociales entregadas al vaso,

destellos opacos en estrecha verdad,

madres ajenas que en aquel raso

hacen maraña de lo que no está,

viles majaderos que en el tabaco

hacen inventario de semilla angular,

matarifes del compás deshuesado,

pupilos de la noche y del gran maná,

tempraneros que allá por las cuatro

legañean toda su cruel vanidad,

mozos que rompen un mal contrato,

proxenetas con moribundo paladar,

exterminio torpe en los sustratos,

pollo frito frío con el que soñar,

noches de ceguera y de espanto

que vale la pena dejar muy atrás,

largos turnos silbados en el trabajo

de seres que viven para menospreciar,

estornudos y falsas toses que por abajo

hacen heridas que pretenden gritar,

busca en tus llagas sombra de tirano,

busca tu flash en la velocidad,

no encuentras larva en el simulacro

que pierda el hilo al conversar,

cimarrones que entran al trapo,

mitómanos y cirujanos que viven mal,

tapujos en los suspiros suspirados,

moneda que de mano en mano va,

lágrimas que valen más de un pecado,

muralla de miradas por derribar,

mundo renovado que pisotea lo viciado,

otro sol que aprende el mismo andar.

(estribillo)

Calles que se mueven al compás

de ritmos que vértigo te darían,

pon tierra por medio y ya verás

 aquello que inusitado tú odiarías,

calles de contrariedad y velocidad,

calles de soledad que acompañaría

a solitarias fotos de carné de identidad,

solitario nombre de noche y de día,

solitaria calle, vertiginosa ciudad,

Vértigo que habita allá entre cañerías.        

  

UN BLUES, UN TANGO

Y UNA RANCHERA PARA DOS

 

A Joaquín y Benjamín, por inspirarme vivir.

La noche es un gato negro,

el día es lisura de filigrana,

la mafia defiende sus huesos

con gorilas de espalda ancha,

me atrapan y me olvidan los versos,

me buscan todas las trastadas,

se me escapan azules los cielos

detrás de ángeles de negras alas,

se caen de mi bolsillo los ruegos,

se me suben todas las retahílas,

me siguen ciegos tus besos

por las calles frías de Praga,

busco en tus canciones consuelo,

busco nueva fe en tus baladas,

a mí también me ladran los perros,

y mis sonrisas también se cansan,

entre chistes negros no pienso,

gozo entre tus bromas macabras,

las canciones huyen de su consejo,

las canciones hay que cantarlas;

un hombre anda así de rodillas,

un hombre que apenas es nada,

fugitivo de su espesa pesadilla,

amante infiel sin su coartada,

villano que anda a hurtadillas

desde su maldición a su casa,

un rey mendigo de pacotilla,

fulano que anda siempre sin plata,

nadie puede ser un rico mengano

y un pobre zutano de lo que canta,

nadie puede gozar del verano

con tantas tormentas sin calma,

nadie ha previsto vivir tan sano

con tantas epidemias que matan,

nadie ha empezado un camino gitano

y ha terminado con soledad en la solapa,

nadie se ha levantado temprano

con una luna que a veces se escapa,

no se hace combustión de lo falso,

una canción de amor no se pacta,

qué mueran de amor los tiranos

con miedo al espantajo del agua,

qué revienten de paz los resolanos

y los mares salvajes que braman,

  abrazo que se da a un hermano,

remedio que aprietas en tu garganta,

sol de silencio, mi primo lejano,

baile de treguas y de catalas,

ves galaxias en los estribillos,

ves estrellas en las verdades blancas,

de goma son los cuchillos,

pura broma las zarandajas,

a sangre viva gritan los chiquillos,

a lluvia suena tu fiel guitarra,

calla la cigarra y calla el grillo,

Sabina canta lo que Prado sangra.

(estribillo)

Puedo ser cómplice de algún artificio,

puedo sufrir ceguera en cada frontera,

puedo hacer canción de esta primavera,

puedo dar parte a un juez sin oficio,

puedo buscar de ti el triste  indicio,

puedo equivocarme a mi manera,

puedo ser mártir de este sacrificio

y puedo cantarte este blues, este tango

[esta ranchera.

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR ANTONIO ORIHUELA

DALES AMOR Y PUÑETAZOS, TV

Tú ya sabes que eres

el lugar donde trascurre su vivir,

su sumisión y sus pocas ganas de protesta,

así que dales un tiro allí,

bárrelos con la escoba si se caen de un andamio aquí,

y al resto déjalos sueltos por la jaula para que canten

y discutan de fútbol

y triplica los espacios y tiempos de la publicidad

porque nadie como ella extiende la verdadera utopía del capitalismo

y multiplica por ocho

el tiempo de la sección de deportes,

y duplica los concursos donde haya que cantar la ovejita lucera,

bailar con un zombi extraído de la programación de 1980

o recordar el primer apellido de soltera de la mujer del príncipe.

Mejor más películas de acción para que parezca que está pasando algo.

Mejor dales drogas, terrorismo y religión

y nadie se reirá cuando hables de la ley y el orden.

DESARROLLO SOSTENIBLE

En China, los niños juegan catorce horas diarias

a que trabajan

fabricando juguetes

para los niños de España.

Los pedidos para esta temporada

ya están en las tiendas

y la producción para el 2006, asegurada.

Mientras queramos,

los Reyes Magos

seguirán viniendo de Oriente.

AL SUR DE NUESTRAS UÑAS

para Sonia

Contra el parabrisas

calles adornadas con nombres de asesinos,

mendigos,

incómodos manifestantes de SAMSUNG

que los miran por el rabillo del ojo

y siguen su marcha,

no como obreros despedidos,

sino como niños que se han perdido de sus padres.

Una ETT y al lado otra, y otra, y otra,

todas muy juntas, todas habitando el centro de la ciudad,

levantadas del suelo a los primeros pisos

por recomendación gubernamental.

Ministros, consejeros, delegados, directores,

maestros, aprendices, escolares,

por encima del conocimiento: obediencia,

por encima de la justicia: compadreo.

Pisos, bloques, polígonos, zonas industriales.

Autopistas, carreteras, caminos, sendas.

Granjas, aldeas, pueblos, ciudades.

Por encima de los kilómetros, muros.

Por encima de los lugares, soledad.

Extremadura, España, Eslovaquia, Europa.

Una, dos, tres, cuatro, cinco,

seis velocidades para dejar atrás la pobreza y los incendios,

el sur, el deshielo, el relente,

la tierra devastada, la amnesia, la culpa

y sólo al final, muy al final,

algo de viento, algo de lluvia

contra el parabrisas.

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR BRUNO JORDÁN

 

Sé que perdí

la cabeza por ti

y también sé

que saberlo

es solo el primer paso

para poder encontrarla

si es que aún anda

por ahí.

RETRATO

 

Hay quienes –no muchos,

pero incluido yo mismo-

que dicen que urdo

representaciones ocasionales en un acto, que escribo

poemas.

Lo mismo que duermo o lato.

POETA POBRE, VIEJO Y FEO

(De un autorretrato)

Vencido y convencido

de que mis ideas

eran para mí

ideales

solo,

mientras tanto

las hice añicos.

Entre los trozos convivo ahora revuelto

por el suelo.

PASAJE

 

 

Suplanto con mi mano

las mariposas alrededor de tu pelo

mientras que de la boca derramo

un flujo angosto de voz

que apenas ha podido

ser pronunciado:

Hoy

ya no eres tú

a quien espero.

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR ASCENSIÓN RIVERA

 

Déjame Vivir

La música llegaba a mis oídos

aún por definir

me acariciaban sus sonidos

y ¡era feliz!

Mi alimento son tus entrañas

y al son de tus latidos

mi corazón al tuyo acompaña.

Entre tú y yo, madre

un delgado hilo que nos une

y a la vez nos separa.

Mis ojos cerrados

no perciben la luz de tu entorno

pero dentro de mí

viven sus colores

en deliciosos tonos.

Pero hoy … ahí afuera

existen ruidos extraños

voces que te hablan con fuerza

pasos que se aceleran.

Y de repente  un golpe

que me aleja de tu regazo

Me atrapan unos brazos

que me asfixian

me golpean unas tenazas

que me cortan

y siento como se me escapa

la vida

derramándose dentro de ti

Trato de huir pero me alcanzan

¡es  inútil luchar!

estoy aquí, atrapado

ya no hay vuelta atrás.

Ahogándome con tu sangre

me deslizo por ese canal

donde sé que al final

dejaré de existir.

Y en mi último aliento madre

aunque no puedo hablar pienso

¿por qué me mojan tus lágrimas

Si  lo quisiste así?

***

En este exquisito segundo

de la noche

donde los pensamientos vuelan

ágiles entre los dedos

nada se esconde

al derroche de la imaginación.

 

Y aunque temerosa la mano tiembla

a veces

su fuerza es poderosa

estremece

 

Rasgando el papel

puede vestirte

de luces y colores

convertirte en el centro

de ardientes amores

hacerte diestro

o concederte honores.

 

Torbellino lento

pero implacable

la mente se abre

a la melodía que se escapa

de infinitas palabras

y las absorbe.

 

Historias miles

se desatan

con la luna de fondo

o un mar de plata

lleno de  sirenas que cantan.

 

Puedes ser un sujeto

cualquiera

convertido en soneto

cuando la mano quiera

estatua de sal o de piedra.

 

El tiempo ya se quiebra

y se desvanece

ante el alba

que callada aparece

 

Se coronan los versos

se oyen los latidos

de la rima

abrazándose en el poema.

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR LUCILA SORIA

 

Remembranzas 

 

“Una lluvia de ausencias acompaña”

el gemir tumultuoso de mis días.

Son presencias que añoro

están en los rincones que habitan mi memoria.

Allá en lo alto, cultivando rosas,

mi madre con sus manos mariposas.

Mi padre, el señor de las canciones

tarareando antiguas melodías.

Ellos saben de mi.

Son compañía.

Los siento en los recodos

de esta casa,

También pueblan mis instantes

con palabras

que yo sola traduzco

porque hablan el lenguaje

del amor

sin tiempo ni medida.

Hay veces que me encuentro sonriendo

enmarañada en el pajar de los recuerdos

soltando amarras a juegos y poemas

a rondas con hermanos y vecinos.

Me instalo en la lejanía de la infancia

y casi como un acto de comedia

corro , salto, río a carcajadas

y vuelvo a ser la niña

poblada de alegría.

Lucila Soria

***

Soy 

 

Soy arena blanca

para que en ella

acerques tu barca.

el ensueño sea

de dos que se aman.,.

se entregan la vida

ya no queda nada.

Soy el aire puro

que respiras calmo.

Soy el suelo firme

para que tus pasos

se acerquen a mi

sin que tu lo adviertas

Soy el brazo fuerte

para sostenerte,

la dulzura mansa

para que te entregue

caricias y besos

Soy la lluvia tenue

que moja tus días.

Soy pájaro libre

soy espejo mágico

donde ves mi rostro

aunque yo esté lejos 

Lucy Soria

  Santiago del Estero . Argentina

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR TERESA PALAZZO CONTI

 

CIÉNAGA
Salgo a buscar
por los retratos
el tiempo acorralado
sin mirada.
 
A intervalos
suceden puntos germinales
que alguna vez
delinearon el rostro.
 
Los rasgos
gritan un nombre
en la pasividad de la fotografía.
 
El mito de la permanencia
aúlla
en alcobas derrumbadas.
y
yo desembarco
en una ciénaga de muertos
que insisten en fingir la sonrisa.
 
                            © Teresa Palazzo Conti
                          del poemario MEMORIA DEL ABISMO

EL SUICIDIO

Debe de haber un error.

Ya no viven aquí;

ni se han marchado.

Es cierto que en la garganta del espejo

se cuelan las imágenes

y el furor de los lazos.

También se ciñe a ratos

la soga que mutiló la senda

y dejó columpiando

las huellas de los nombres.

Que ese reloj                                                                                                                    fue suyo;

que había un crucifijo y cien llaves inútiles;

un revólver con unas pocas balas

y un rosario de cuentas transparentes.

Debe de haber un error.

Sólo el arma es lo cierto.

Y la sangre y los gritos

y el dictamen que muerde;

apenas un diluvio de noches

bajo el tiro absoluto.

©Teresa Palazzo Conti

del poemario “Sobre trazos impares

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POEMAS DEL AMOR ANTIBÍBLICO

POR CECILIO OLIVERO MUÑOZ

AGUA-CORRIENTE

 

(soneto)

El agua es lluvia, es vida estancada,

Puede estar fría y estar caliente,

Puede ser de mar el agua helada,

Puede ser molestia frecuentemente.

Agua sagrada, entre acequia y azada,

El agua es agua, jamás se detiene,

 Vida mojada, vida aguada, vida nadada,

Si la llaman no va, sin avisar viene.

 Rey Salmón de agua dulce y salada, 

Agua vital de sembrada simiente,

Agua enjabonada, agua embotellada,

Tú eres el agua y lo con-siguiente,

Eres el agua siempre tan esperada

Tú eres el agua y yo soy lo corriente,

(agua-corriente)

SILENCIO A GRITOS

 

La tarde, sólo aquella tarde,

Se queda tranquila al saber,

Que el alba en el agua no está

E ignora su malaventura de ser,

El agua está y no está,

El agua no se deja ver.

La tarde se queda tranquila esa vez,

Suspira el viento su física y verdad,

La tarde es media mitad. 

***

Una parte de la tarde vive tranquila

Sabiendo que el agua no conoce

La impertinencia obscena de la noche.

 

TANTA CARAJA Y UN SUSPIRO

 

Tarde lluviosa, tarde tan gris,

espantapájaros con sucia ropa,

a sopa boba, pobre es la sopa,

copichuela amarga es este anís.

Blanco y negro y flor de lis,

paria amigo de esas cosas,

cortejo escueto de mariposas,

un disparo y son treinta mil,

poetas y gamusinos desde aquí,

Faustinos que se destrozan,

Cansinos que no lo gozan,

y zangolotinos hartos de regaliz.

Suspiro mío, suspiro tuyo,

los dos son aire caliente,

del suyo al trullo, abiertamente,

lo que yo a nadie chamullo

lo sabe toda la gente decente.

NO-VERDAD

 

A Juan Carlos Mestre, un poeta que emana.

 

Pienso a veces un-¿por qué no eso?-

¿Por qué no puede ser,

si he visto brillar una estrella de flashes que quieren ser de carne

en la sonrisa de los guineanos que perdieron su nombre?

¿Por qué no puede ser,

si en los páramos bohemios del azul ceniciento

donde los cuentos no creen en la quimera simulada

me dabas la mano y fermentaba de amor tu suspiro confiado?

Me pregunto -¿por qué no?-,

si eras tú eras, tú fuiste y sigues desnudo,

si quiero y tú quieres,

si los dos soñamos con el cobre de los impulsos,

si el rojo de tus labios

todavía gime con la palabra embudo,

si me miras y te miro

y somos un saturno malva que de orgásmico ama,

si los muchachos de la yunta verde

renunciaron al gris del gorrión caprichoso,

si la voluntad es prostituta y virgen de los desengaños,

¿por qué no puede ser verdad que aquellos, mis ruidos,

sean tu silencio amarilleándose en tu gozo?

¿por qué no se cuelgan los te quieros

adentro de mis embalsamados anhelos?

Se debían soñar las sorpresas y hacerse físicas de gloria,

se debían pensar los murmullos

tan quietos tan quietos

que el viento sepa que no es viento

sabiéndose nada, cuando nunca nadie pueda hacerlos paso atrás.

Yo quiero. Tú quieres.

La voluntad es un capricho del todo imposible.

Soñar es esconderse en lo putrefacto.

Levantaremos los párpados del silencio

y los haremos suave franela caliente en invierno,

y risa y brisa patética de agua en los veranos,

y desnudos los dos partiremos en la cópula del pétalo mojado

hacia la caricia que germina hacia lo nuevo.

Correremos entre distraída desnudez y canción adolescente

y seremos parte y refugio de lo que nos mira,

y gritaremos poemas de pulpa y naturaleza viva

con la sinceridad acostumbrada de siempre.

Dime, -¿Por qué no?-   

MIEDO A SER YO

 

Yo que nunca conocí el miedo

y ahora ando casi siempre asustado,

yo que nunca bebí de los yugos

y ahora mi yugo me tiene agobiado.

Yo que mentía a quien oídos paraba

y ahora so mentira no digo palabra,

yo que decía sí de alegría y corazón

y ahora no paro de decir siempre no.

Calambre de enchufe abierto,

moneda con mugre y nada más,

lamento que deja vivo al silencio,

silencio que pretende sólo gritar,

parque de la infancia volcada,

puerta abierta en aquel lupanar,

mentira que se siente atrapada,

y un bostezo que quiere aullar.

Fecha límite para el compromiso,

luz violeta en el mar del miedo,

esta el asesino, está el sumiso,

está el verdugo, está el tonto del pedo,

está tu primo, está tu sino,

está tu yugo, y está al final mi miedo.

Sólo mi miedo.

 

NIÑATO

 

Dices que soy como un niño, un niñato me llamas tú,

y soy todo un niño camino de una escuela abandonada

y camino de un parque en el aire apagado,

me escondo en mi oscuridad de niño

y tras la luna encuentro un talismán roto,

en la ancestral confusión de los hombres eternos,

con la patria metida entre sus desprecios,

 entre sus dientes picados,

entre sus miserias y sus suelas gastadas, entre sus vicios legales,

soy un niño que se pierde

en los retablos de la luz podrida,

soy la escena de oropel mugriento

en la mentira hecha carne del cine negro archivado,

soy el marchitado niño

que sueña verse bebiendo del opio sangrante de la naturaleza,

soy esa estela espesa que me ha visto y yo la sostengo,

ya que no les tengo miedo a los cuajos de sangre,

no les tengo miedo, no,

tampoco a la guerra de las autocomplacientes

estatuas

que no quieren ser nunca nadie nada en la aurora del silencio,

me esperan las vecinas con su callejón herido

y su letanía que empuja a las gacelas de la fiebre azul,

soy el hermano mayor

de los crujientes amarillos, tan suspendidos por su mala conducta,

soy el tibio niño vestido de rosa

del que se ríen de él los otros niños sin jugo

en los lagrimales de mármol inclinados tras la puta ciudad,

soy la espesa melaza

que de caliente se personifica en el aire viciado,

y se sube, se baja, se suma y se resta.

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POEMAS DE LOS HEMISFERIOS LEJANOS

POR CECILIO OLIVERO MUÑOZ

UN CUARTO EN UNA AZOTEA

 

Sudakas y gachupines descansan en Paris, duermen su tormenta,

 duermen todos en una azotea, encogidos duermen…,

en un cuarto pequeño, acogida limitada en un cuchitril,

 conviven una legión de hormigas, y un ejército de cucarachas

acompañando a la triste vigilia del éxodo de los poetas;

esperamos a que pase la guerra, la batalla ciega del consumidor,

los consumidores quieren besarnos en las manos,

las azoteas desnudas mienten sobre el milagro cercano.

Alquilar una habitación en una azotea

es alquilar la verdad de los suburbios bochincheros.

Suburbios repletos de árabes, y comunas africanas.

Una televisión, una cocina, un calefactor, un ventilador

es todo el universo que trasportamos en nuestra diáspora,

eyaculan los árboles nuestra cal inofensiva en nuestros senderos,

muerden un cielo esclavo los inquilinos del sedentarismo;

pues debe haber resquicios de libertad en los cuartos pequeños

que la precariedad nos impuso. Como congelados párpados.

Todo un mundo habla desde las azoteas, un mundo contrito

en su confort,

de amplia comodidad acaparada en los besos muertos.

Las antenas son nuestras amigas, las ilusiones de nácar

y los puentes vencidos, y los sueños que hablan de la escarcha.

Tejeré mis azules sobre las victorias del cielo,

mientras, en mi espacio chico,

asumiré la derrota de las golondrinas que escapen del sueño. 

Somos gitanos del aire invisible, somos judíos de las estrellas.

Dibujan todos los caminos una libertad horizontal,

nosotros somos nómadas divinos de la voluntad durmiente,

somos zíngaros que con sus carros recorren

un abismo en los barrancos, una cruz en los surcos de las palmas

de las manos, un llano baldío en la memoria,

una tregua que camina desnuda ante nuestra libertad.

Y grita de desnuda y de libre. Grita. Grita y camina.

HOMBRE DEL NORTE

Vs.

HOMBRE DEL SUR

(Mujer A y Mujer B)

Al hombre del norte se le acaba la batería de su celular y va al enchufe de cualquier parte de su casa a cargar su batería.

Al hombre del sur se le acaba la batería y anda cinco kilómetros

para cargar su batería, al llegar comprende

que ha habido un tremendo apagón, luego descubre

que debe andar dos kilómetros más.

***

La mujer A conecta su móvil al enchufe de su hogar.

La mujer B no tiene móvil.

Las cuatro son personas del mismo planeta.

 (Continuará)…    

HOMBRE DEL NORTE

Vs.

HOMBRE DEL SUR

(Mujer A y Mujer B)

El hombre del norte pone el televisor para ver el partido, y hace zapping mientras cena un filete sangriento como el infierno, se queja de cómo está el país, eructa mientras ve a niños llorando por un atentado en Irak, se enfada con la prensa amarilla, se mofa de los homosexuales que salen en un programa sobre moda masculina, se mira un Reality Show, sigue haciendo zapping de una  manera tan ciega que asusta, después se queda dormido y deja ver su barriga reflejada por la luz del televisor emitiendo la teletienda.

El hombre del sur pone el televisor que hay en una cantina para ver el partido, no puede hacer zapping por que están viendo el partido varios hombres en la cantina, ve los anuncios en el tiempo de descanso y ve una estupenda televisión de plasma, toda la gama de teléfonos chocolate de la compañía MOTOROLA, ve una casa inteligente en la misma Barcelona, le asombra el anuncio tan desgarrador de UNICEF, está comiendo un delicioso maní que su mujer le dio, es casi lo único que ha comido en el día, ya que antes almorzó un filete de res que le costó 2 dólares; se enfada por que han cambiado de canal, discute con el que lo cambió, decide irse a su casa en la periferia de la capital y allí pensar sobre lo que ha visto para llegar a la triste conclusión de que su vida es un infierno y lo bien que viven en el norte. 

***

La mujer A está haciendo ejercicio mientras mira la televisión, ya que le sobran unos kilos que ha cogido en las últimas Navidades pasadas. Las pasó sola, pero este año nuevo ha decidido perder esos kilos para encontrar pareja.

La mujer B está barriendo su choza, ya que no tiene nada con que distraerse, recuerda mientras tanto, las últimas Navidades pasadas, qué suerte tuvieron entonces, pudieron estar todos juntos, aunque no hubiera apenas qué comer.

Las cuatro son personas del mismo planeta. (continuará)

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AUTOFICCIÓN POÉTICA

POR CECILIO OLIVERO MUÑOZ

 

¡ESPAÑA ES UN ASCO!

 

1998 del día 9 de Julio.-Escalarre, (Vall D’Áneu).

Pirineo de Lérida, (ESPAÑA)

Camarón de la Isla estaba tumbado en la hierba,

sí, en la hierba, en la hierba plagada de cagadas de vaca

en el Doctor Festival Music del año 1998,

viene a ver al gran Iggy Pop, está fumándose un canuto

en la hierba cagada del Doctor Festival Music.

De pronto lo ve una chica con un ojo a la virulé,

es morena, de pelo corto, se llama Isabel,

es catalana, de La Bisbal de l’ Empordà,

es maestra de niños y niñas, la quieren mucho estos niños y niñas.

Hablan de todo ella y Camarón. Beben, fuman porros,

toman pastillas, se divierten.

De pronto se encuentran con un grupo de Navarros

que han venido al Doctor festival Music para ver

a los Negu Gorriak; son independentistas,

llevan con ellos una bota de vino en la que han puesto

güisqui DYC con vino peleón, llevan también consigo

una ikurriña, uno de ellos se la ha atado al brazo,

es el más apuesto y joven, es un vasco típico,

con mentón, nariz y perfil vasco, con cuerpo de vasco,

parece que toda su puta vida haya cortado troncos en Euskadi,

no habla euskera, pero quiere la independencia.

Se ponen a disfrutar de los conciertos juntos,

se drogan, beben, conversan, a Camarón de la Isla

le ha llamado la atención el vasco de la bandera

en el brazo, conversa con él, hablan mal de la Guardia Civil,

se han hecho amigos, aunque Isabel quiere irse,

esta gente a Isabel no le gusta, todos navarros,

todos independentistas, ella no lo es, es catalana,

pero no independentista; ama la paz, ella es hippie,

su lema es un mundo al revés, por eso no les gusta nada,

ella quiere irse, Camarón le dice que espere,

que se está divirtiendo. Se esperan los dos,

ven muchos conciertos juntos, hasta que Isabel se cansa.

Se fueron Camarón de la Isla y la catalana Isabel

de ese nido de independentistas vascos.

Camarón se va con Isabel y van a la tienda de campaña

a practicar sexo duro con ella, ella es morena,

con el pelo corto, con un ojo a la virulé,

pero es una viciosa de cuidado; follan, follan mucho,

a Isabel le gusta que mientras practican sexo

Camarón le diga guarradas al oído.

Acaban de follar; ella y Camarón se quedan juntos

mirando las estrellas. Esa noche hubo lágrimas de San Lorenzo,

una lluvia interminable de estrellas se abalanzan sobre ellos,

Camarón le dice a ella:-pide un deseo- Ella le dice:

Ya lo tengo, -¿qué has pensado?- Que haya paz en la Tierra.

Camarón le dice: -se cumplirá- Después le canta Canastera.

***

Año 2000.- Día 9 de Julio.-

Plaza del Castillo-Café Iruña-Pamplona (Navarra)

DOS AÑOS DESPUES:

Camarón está paseando por la plaza del Castillo, en Pamplona,

donde está el Café-Bar-Restaurante Iruña.

Va todo borracho por la plaza; son los San Fermines del año 2.000. De pronto,- ¿con quién se encuentra?-

Se encuentra con el vasco de la Ikurriña atada en el brazo.

Le hizo gracia el chaval. Se acerca a él.

Primero duda, ya que el vasco va totalmente borracho.

Pero se acerca a él y le dice: -¿Te acuerdas de mí?-

Soy Camarón de la Isla, aquel tío del Doctor Festival

que hablaba contigo, sí, hombre sí. Soy yo.

-¿No te acuerdas?-

De pronto el vasco da un alarido de súbita rabia.

Golpea a una papelera de plástico que estaba repleta de basura

y la tira al suelo. Camarón se queda estupefacto.

Se pierde el vasco entre la muchedumbre.

Camarón lo ve perderse entre la multitud

y oye que grita: -¡España es un asco!-

Camarón se acuerda de los momentos vividos

en el Doctor Festival Music del año 98.

Se dice a sí mismo:

-Estos tíos de la ETA son unos reaccionarios de cuidado-.

-¡Al chiquero con ellos!-

Y escupe en el asfalto gris de aquella plaza en Pamplona.

Camarón de la Isla se va de allí cantando: (Dónde una ermita poner).

 

 

CARTA AL PRESIDENTE TODOPODEROSO

BARACK OBAMA

 

Obama, presidente todopoderoso, hombre angelical,

te pido, si es posible, que ofrezcas de tu vacuna de sol meridional

a Zapatero y a todos los politicastros de esta humanidad,

que mi madre duerma hasta las diez de la mañana

y después, si fuera posible, una siesta de cuatro a seis,

te pido que mi padre tenga la salud del acero inoxidable,

y también mi madre, porqué no,

que hagas su mundo transitable, y sus días primaverales,

te pido protección para mis hermanos, ya que,

mi hermano trabaja en la sección eléctrica del mundo

del espectáculo, y puede correr peligros

con la corriente, también con su cuenta corriente,

y también con todo de lo presuntamente corriente.

Sobre mi hermana, que es una gran profesional de lo suyo,

es asesora de imagen y asuntos protocolarios

y sí cuidas de ella

puedo decirle que te asesore en algunas de tus cumbres,

ya que no careces de ellas, y hacemos un fifty, fifty,

mitad para cada uno y asunto zanjado,

te pido, por favor, presidente de ébano Obama,

que cuides de mi mujer, por que es cocinera en un restaurante

de comida veloz, y viene demasiado lenta, es decir,

llega demasiado cansada a mi dulce y tieso hogar.

Te pediría que dulcificaras aquello que es amargo

y  que pusieses amargor en las fotografías que te suelen hacer,

esa sonrisa abierta de par en par no se la traga nadie,

te pido por favor que le hagas fácil a mi hijastra

su entrada en los estudios de gastronomía, ya que ella

lo ve a corto plazo muy difícil, y a largo ya ni te cuento.

Te pido, presidente súper mulato de los Estados Unidos

que mi sobrina tenga una vida fácil, sin muchos calentamientos

de cabeza y sin ninguna tensión ni presión,

que cubras tú, papi chulo, sus facturas y sus caprichos,

y mantengas alejados a repugnantes pederastas,

 apestados carboneros, y sucios vivarachos sin principios.

Te pediría también que indujeras a los politicastros del Perú

en un estado de gracia, en un trance de generosidad total,

y los hicieras comulgar con ruedas de molino,

y los hicieras arrepentirse con tu mano de santo,

y si se ponen tontos, ¡a Guantánamo con ellos!

Te pedería también una cosita más, algo especial,

te pido, si no es mucho pedir, que los MCDonalds volvieran

otra vez

a sus ofertas de Euro, ya que estoy sin blanca,

y quiero engordar placidamente mientras el mundo,

su mundo, mi mundo,

se nos va a la mierda o se encamina a la idiotez universal,

ya que muchos siguen engordando sus cifras

gracias a que otros siguen achicando sus carnes.

Thank You, Mister President. I Love You Forever.

One Kiss four the ghetto.

***********************************

 

 

 

39º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA NEVANDO EN LA GUINEA

E-MAIL: nevandoenlaguinea@hotmail.com

39º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

NEVANDO EN LA GUINEA*

NºXXXIX   02-01-2.010

 

*Número dedicado a Zoila Rosa Villar Otero, con esperanzas.

 

EDITORIAL XXXIX

La poética de la crisis

Se acaba el 2009 y comienza el 2010. Si hay una palabra que protagoniza este cambio de año, es la palabra crisis. No es para tomárselo a broma, nada más lejos de nuestra intención: muchas personas, sus familias y su entorno lo pasan mal, el desaliento es enorme, la falta de expectativas resulta angustiosa. Al mismo tiempo, para un amplio número de personas, no lo olvidemos, la situación no ha empeorado por la sencilla razón de haber sido siempre mala, incluso en épocas de bonanza. La crisis supone un retroceso para los sectores más desfavorecidos, los que siempre pagan el pato. Entonces, ¿por qué hablamos de poética? 

Porque la crisis (re)plantea muchas cosas y sobre todo cuestiona el (des)orden de este mundo.  Porque nos enfrenta a una realidad que en épocas de bonanza se distorsionó. Porque nos lleva a mirar nuestra situación con crítica, sin falsa satisfacción. Porque nos obliga a pensar en profundidad. Desde luego, no creemos que la pobreza sea romántica ni atrayente. Pero cuando muchos países se creían los amos del mundo, verse en dificultades les permite ponerse en su propia realidad.

Y eso tiene mucho de poético.

El sistema capitalista más neoliberal ha querido despojarnos de la cultura en beneficio del lucro, de la reflexión a favor de lo rentable, lo ha convertido todo en negocio y si algo no servía para sus fines, se dejaba fuera. La reforma universitaria en Europa, el denominado Plan Bolonia, es una prueba de ello: el saber supeditado a la rentabilidad, la cultura ensombrecida por las hojas de resultados.

Si esta crisis nos permite abrir los ojos colectivos, bienvenida sea. No nos alegramos del sufrimiento de mucha gente, pero sí que hemos de saludar que las cosas se relativicen y reflexionemos sobre nuestras capacidades. Sólo así la cultura saldrá reforzada. Porque cuestionar la realidad conlleva dar alas al pensamiento. Eso nos llevará a una época más creativa.

Cuestionar el (des)orden del mundo nos hace libres. Pero hemos de tener herramientas para poder llevar a cabo dicho cuestionamiento. De ahí que hayamos dedicado algunas editoriales al preocupante estado de la educación. Es evidente que al poder le interesa que la gente salga de la escuela dóciles, por tanto incultos. Un individuo culto es un individuo que puede llegar a conocerse a sí mismo y a su entorno, no hay nada más peligroso para el poder: un ser humano con herramientas para pensar y sacar conclusiones le da más miedo que todos los fanáticos armados, porque éstos son una baza para la represión; aquel, por el contrario, puede cuestionarle.

De allí que desde Nevando en la Guinea deseemos prosperidad para el 2010, sí, pero sobre todo reflexión, cultura, poesía, todas ellas armas subversivas que nos alientan a cuestionarlo todo. Por tanto, a ser mejores.

NO ME ENCONTRARON

 

Federico, ¿dónde está tu voz?

¿dónde está tu suspiro carnal y trémulo?

¿qué voz se esconde tras tu piano alegre?

Esa voz inusitada que busca a tu nombre

en los senderos de mortaja y de silencio sometido.

La voz del poeta silenciada tras el vínculo

de sangre, de páramo y de teorema punzante

que avisa de que el hombre es oscuridad y abismo,

es injusticia y venganza que espera traicionera,

(la rencilla es más poderosa que el griterío del mujerío).

Tu voz es una noche que parte entre el misterio,

una noche donde la pólvora del cazador

te encuentra rodeado de vírgenes profanas

y sirenas de mares nuevos que lo yermo acaparan

y rezan salmos a la inercia de tus párpados,

tus párpados cerrados, entre ceniza y musgo,

tierra donde la tierra es sólo el horizonte,

es hoyo de nadir arrodillado,

es linde con su límite dormido.

Esta sombra lleva tu nombre tatuado de símbolo

y desnudez floral, patio vacío es tu mutismo,

parturienta de noches en toque de queda,

tu canto parte desde las entrañas de la Tierra.

Eres voz cautiva con toda su libertad sedienta.

Soy poeta por ti, divino poeta sin voz,

soy poeta perdido entre la incógnita fría,

te ruego el abrazo del mar a su costa,

te doy mi firmamento compacto

entre constelación inquieta y escalofrío de astro,

que indaga en tu susurro de canción e imagen tardía,

sendero rumiante que escojo en tu pulso,

pulso de rabia redonda y gitana donde la espiga

quiere ser pájaro vertical, y el sueño

quiere ser doliente calma en la siesta bajo el roble,

silencio es tu voz de cenit y paisaje que dormita

con toda la hermosura de mi plegaria encendida,

que como tú, está predestinada al silencio

del vinilo y el magnetófono

de las psicofonías que buscan la voz asesinada.

Por Cecilio Olivero Muñoz

Pensamiento positivo

 

 

– La cuestión es tener un pensamiento positivo. -me dijo, yo me la quedé mirando, extrañado, como si me hablara otro idioma ininteligible- Por ejemplo, quitarte ese miedo que te atenaza.

– No es tan fácil -repliqué-, tú no eliges el miedo, sino que el miedo te elige a ti. -En realidad, no me apetecía mantener una conversación psicológica con una recién licenciada en psicología que conservaba además toda la pasión por su disciplina.

– Ya, pero se trata de mantener controlado todo ese miedo … -Y aquí comenzó un monólogo del que simplemente me desentendí.

         Beatriz era sin duda una mujer maravillosa, atractiva, poco neurótica, inteligente, hablaba de literatura con conocimiento, el de quien ha leído mucho y bien. El único problema es que consideraba que los problemas, todos, tenían solución. Sobre todo los que ella creía poder curar.

         No me había enamorado. Sólo sentía una enorme confianza y comodidad junto a ella. Desde que la conocí, me la presentó Sara, charlamos largo y tendido muchas tardes que nos encontrábamos en el Café Atlántico. Ambos vivíamos cerca, por lo que nuestros encuentros comenzaron a ser frecuentes. Nos reuníamos casi a diario y sólo cuando algún compromiso se lo impedía dejábamos de vernos. Esas tardes, cuando no la veía, la echaba de menos. Nuestros encuentros se habían convertido en una costumbre que me gustaba conservar.

         De allí a cenar de tanto en tanto fue un paso fácil de dar. Los dos vivíamos solos, nadie nos esperaba. Estrechamos nuestra amistad con eso que Matías llamaba, había elaborado incluso una curiosa tesis, derecho a roce, sin que habláramos / teorizáramos sobre esas relaciones que no nos planteábamos siquiera, simplemente sucedían. Pero es curioso que a partir de aquella vinculación digamos que más carnal empezamos a hablar más de nuestras almas. Hasta ese momento nuestras conversaciones habían girado sobre todo sobre cine, novelas, autores, poetas y libros en general. De tanto en tanto charlábamos de amistades comunes. Pero fue acostarnos una noche, de esa primera noche ya había pasado dos o tres semanas, y comenzar a indagar sobre estados de alma, dolores de espíritu y otros males interiores. Por su parte, claro, que para mí tales menesteres apenas despertaban un mínimo interés, escaso por lo demás. Aunque ella decía que sí, que me ocupaba mucho de todo ello en mis relatos, algunos de ellos inéditos se los había dado a leer, y en la novela publicada poco antes de que la conociese.

– ¿Has leído mi novela? -pregunté sorprendido, no era yo muy dado a hablar de mi obra y a ella ni siquiera se lo había comentado, que ya tenía una novela publicada con una difusión harto discreta.

– Sí, me pareció fascinante, por cierto.

         Esa noche parecía dispuesta a sorprenderme: no sólo me había empezado a psicoanalizar hablándome de mis temores, sino que sabía más cosas de mí de las que yo mismo le había informado.

– Volvamos a mis temores. -Le dije no sin sorna.

– Ves, ese es el problema, nunca quieres hablar de ti, de tus cosas, es como si hubieses levantado un muro.

         Temí que de repente se mostrara neurótica. Cierto que tenía un poco de razón, que yo intentaba siempre mantenerme alejado de los demás, que nunca me había gustado mostrar mi interior más allá de lo que uno ha de mostrar por fuerza, no siempre, cuando escribe, pero justo lo que me había gustado de ella era que sabía mantenerse fuera de esa tendencia a querer rebuscar en el interior de los otros. 

– Eres un maniaco depresivo, aunque no lo sepas.

         Disimulé mi enfado por aquel comentario. No era cuestión de enfadarme con la única mujer con quien, hasta ese momento, mantenía una relación absolutamente satisfactoria. Pero no me gustó que me dijera eso. ¿Quién si no uno mismo para conocerse y saber lo que se era y lo que no? Reconozco que poseo una tendencia enorme a la melancolía, pero nada que ver con lo de maniaco depresivo.

         Opté por acariciarla, besarla y callar. Sin duda fue la mejor opción. Ella me siguió y dejó de hablarme de almas heridas, pensamientos positivos y otras florituras. No obstante, en el fondo, no pudo menos que dejarme preocupado. Me aterraba que supiera más de mí mismo que yo.

Juan A. Herrero Díez

BREVES HISTORIAS

(La importancia de lo que puedan decirte)

 

A veces vas a una boda con tu mujer

y un bocazas te critica porque escribes versos por las noches

y te reprocha que deberías estar jodiendo

-quizá como él lo haría- pero haces oídos sordos

y follas cuando quieres, o cuando le vienen las ganas a tu mujer.

A veces alguien te inoportuna con una impertinencia,

a veces es tu cuñado, otras un amigo, otras Pepito Grillo,

y muchas veces tienes que callarte, porque si no el barro

sería tantas veces por ti masticado, que buff, -y eso tú ya lo sabes-

y callas y pasas la página, como si nada hubiese ocurrido.

A veces te avergüenzas porque sales en pijama a la calle,

y vas a comprar el pan, entonces se pone la panadería abarrotada,

se va llenando de gente, unos te miran sonriendo,

tú pones cara de enfadado, te miras en los ventanales,

y piensas que más te valía haberte vestido.

A veces vas en el coche y te vienen súbitas ganas de orinar,

te desesperas conduciendo, te mueves para calmarte,

y ves que no puedes más, y meas en cualquier sitio,

y justo en plena meada pasa una anciana con un perrito.

A veces paseas por Lima “la bella-la horrible”, y de repente,

te apetece comer algo, ves un puesto de perritos calientes,

y la mujer del puesto te pregunta que de dónde eres,

tú le dices que español y ella te contesta:

que eres uno de los que se llevaron el oro del Perú.

A veces vas a un recital de poesía y están todos fascinados,

no por ti, sino por un poeta venido de Barcelona,

beben todos de su fuente, los deja boquiabiertos,

el poema trataba de la soledad del mundo.

A veces estás nervioso por algo y te preguntas por qué ¿?

Te preguntas si eres tú el culpable de sus males,

haces el milagro de sostener con dos dedos tu verdad,

aunque te vienen súbitas ganas de apretar el gatillo,

pero piensas en hacerlo cuando todo acabe,

te despides de ellos, y los miras a la cara,

y ellos no lo hacen por si acaso la realidad les escupa.

A veces ves a un amigo que hacía tiempo ya no veías,

haces por saludarlo y él finge no conocerte,

piensas en lo que has cambiado, o si tanto has engordado,

aunque la verdad es otra muy, muy diferente.

A veces vas al psiquiatra y en la sala de espera

todo el mundo te mira con sumo interés,

piensas si algo les debes por qué quieren cobrártelo

justamente en el único día que quisieras morir,

piensas que por favor te llamen, que todo termine deprisa,

y cuando ves al doctor un sol gigantesco te abraza,

pero cuando ves al doctor comprendes

que en la calle siempre hace más frío

y el doctor acaba llamando a otra persona,

no te queda otra que seguir esperando en la sala de espera. 

Por Cecilio Olivero Muñoz

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Continuación del No-Libro escrito por Juan M. G.

 

Noche

Anochece y hace buen tiempo. Estupendo.

Me complazco plácido en el cielo llovido.

Tengo donde dirigirme, lo que significa que la escena actual es estéril.

Tengo convicción, que por otra parte, quiere decir que no tengo nada a la vista.

Plenitud rítmica: pronuncio voz apagada, extinguida y terminante, y a fe mía, disimula crueldad (dirán tristeza).

El cielo llovido (me apaga, extingue y fulmina) me apunta: fiera, desafiado, baldosa suelta, linaje oscuro, intenso y devoto. Todo esto quiere decir: qué gloria y qué pena, qué mísera ironía.

Pertenezco, a fe mía, a una espantosa señal endiablada, que me consume incipiente, incumple promesas y enluta.

La fútil existencia prestada languidece, y es bien sabido, que anochece y hace buen tiempo.

 

***

 

 

Inhara

“Conjuro”, jamás mejor dicho.

Labios de ceniza, ojos de siglos…

Que el Ángel de sueños desplomó su vieja estrella,

De colores sólo vistos cuando duerme;

Allí eterniza en plenitud  poses vehementes,

Por la fantasía soñada de infundados astros,

(Anillos de humo y lluvia de estrellas).

La descolorida luz diluye  la noche al llamarte,

Pálida de prisa, harta espera

En uno de esos días de soles de medianoche,

En un mundo resuelto a declinarte,

Por la triste razón que decepciona;

(Demasiada gente, demasiadas horas)

***

 

Canción

Avanzaba claro y tenaz,

Calzado con la salvación condenada y espectral,

Célebre por su secreta tristeza,

Que evidencia en su crueldad.

Con alas rotas en los talones

Y el sol a mano, confuso

Recuerda insensible un sueño

Que dio sentido al ocaso.

Se sepulta perdonado,

Con su timidez mejor dispuesta

Mientras mancha al sol suave

Del arranque del olvido.

Despuntando pleno extravío

De esperar eternamente

Bajo esplendores de roseta

La pasión que más prospera.

Inmóvil se extenderá  soñando

Mostrando las piernas torpes

Y cualquiera de estos días

Pesará por fin su fin.

***

Hoy

Esta mañana lo primero que pensé fue en esas palabras…

“¿nos vemos mañana?”

¡Cuan maravillosa declaración!

En lugar de posponer la cita infinitas veces como creí en un principio, (cosa que nunca ocurrió), por fin nos conoceríamos.

Todo me era exaltación, y me di cuenta de lo que se desplegaba a los ojos desmentiría los plausibles incógnitas.

Yo había llegado temprano aquel día (y todos los demás también), el punto de encuentro fue en callao y corrientes, ella había decidido que sea en un café a tal hora. Yo llevaba nimiedades: algún dibujo, una carta y un poema.

Salí apurado, por más que estaba llegando temprano.

Fui pensando posibles temas de conversación, por más que tuviéramos visiones, gustos, tanto en común, ¿qué me podía significar eso? Eso no la entretendría…

A mitad de camino no pude evitar pensar en posibles fines, hasta llegar a los adversos,

¿Y si fuera un recibimiento inconcluso…? Es decir… ¿si no aparecía ella? Aún así, yo ya estaba en camino y llegando, sólo me faltaba esperar que se hiciera la hora.

Ya había tenido que combinar colectivos, después tuve que cruzar esas avenidas anchas… ¡justo, justo lo que no me gusta!

Pero por fin, el lugar dicho. Traté de darme ánimos, relajarme y procurar estar auxiliado por alguna fuerza del destino; aún así no logre calmarme lo suficiente, no me sentía cómodo… hasta me impedí irme varias veces, porque a fin de cuentas ¿quién me creía yo acaso? …

***

Final I

Unos 10 minutos antes de la hora acordada (yo había llegado 30 min. antes), llegó al sitio en su feminidad más amplia una belleza seductora que invadió todo el sitio.

Habíamos dicho de sentarnos en una mesa cercana a la puerta de entrada, y de ser posible junto a la misma. Y así lo hizo, el lugar estaba libre y se adueñó de aquella mesa sin decir nada a nadie, parecía esperar encontrarse con alguien. Hasta me pareció ver que bajo su natural gracia, estaba de buen humor.

Para cuando se hizo la hora exacta, la miraba y sabía. Aquello reclamaba. 

Yo empecé a pensar en la operación…

Entonces me pareció frágil, quizás no habría tenido un buen día ¿qué imagen podía yo darle ahora? Me levanté de mi sitio, pagué lo que consumí y me dirigí donde ella para cruzar de golpe la puerta. Entonces esperaba que entrara alguien, no que saliera, así que ni me notó.

No supe más nada de aquella.

La reacción que tengo ahora pensando en ello…ah, sería imposible entrar en detalles.

***

Final II

Como estaba ocupada incluso cada hora del día, era casi imposible poder verla.

Al principio me sentía hasta víctima de una broma cruel, de su autoría o del destino.

Sin embargo, había prometido darme cita en aquel café, que según creía al pie de la letra “me lo debía”.

Quizás por eso no podía evitar sentirme así, yo saliendo 2 horas antes con tal de poder verla, y cuando por fin me lo concedía, yo no era más que una de sus múltiples actividades, quizás una de “las que hacen diferente cada día” (la ultima cosa que quisiera sentirme!). De hecho, ni nos tuteábamos. Aún así, no me habría ido satisfecho de no llegar al cometido: averiguar su verdadero nombre.

Unos 10 minutos antes de la hora acordada (yo había llegado 30 min. antes), me avanzó distraído esta muchacha que no me explico dónde salió

-ya llegué- sentenció

Como me aturdió su presencia, además de frustrar mis planes de fuga, solo acerté decirle torpe: “sí, me doy cuenta”.

Del 1er vistazo, puedo decir que su piel blanquísima me seducía y sus antebrazos tenían cierto influjo indecente.

Hablamos de todo y con simpatía. Recuerdo que especialmente expliqué el asunto de “gracia” que ella entendía como sinónimo de bromista, cuando en verdad es una cualidad, un atractivo, un encanto, una naturalidad plena y hasta un don divino, y yo se lo adjudicaba todo. Habría comentado que gracia es hija de Venus, y personifica la belleza seductora, pero no lo creí propicio.

Obviamente caímos en el infame tema de la edad, que siempre me ha desfavorecido el asunto, pero por suerte ni mención de la nubosidad.

Me invadían pensamientos de Chaplin! Pero lejos de por querer evadirme de la charla, ella me resultaba un gran estímulo. Me miraba fría y perpleja en mis emociones, no comprendía lo que significaba para mí, y yo tampoco.

De Chaplin insistía recordar sus clichés: “Je vous adore.

Je vous ai aimé la premiére fois que je vous ai vu.”

Pero además de inoportunos e inútiles, resultaban impronunciables.

Yo estaba embrujado por ella: incrédulo del destino, tanta dulzura, tanta minuciosidad, me avergonzaban y amargaban.

-vos esperás demasiado-dijo solemne en algún momento, no respondía a lo que hablábamos, pero fue de lo más coherente.

No entendí su observación en todo su significado. Entonces, tuvo que irse.

Final inspirado en episodio de “mi autobiografía”, del gran Charles Chaplin.

***

Sueño y mentira

¿Qué hacer? No tiene sentido

Su manera siempre joven

Y a menudo atenta

Su gracia indócil

Que tanto inquieta.

Y un poco a veces

Se victimisa

Y su mirada tiembla

Y se revela ausente.

Cuanto posa en plenitud es inútil

Como quien ya no puede

Como si fuera gigante

Perderse en el “da lo mismo”.

Y yace, presa, se aleja

Golpea en la tarde azul

Y por primera vez la escuchas

Pero ya es inútil.

No oirá mi queja

Que florece en lo profundo de mí

Como quien llega y no puede

Darse paso a cumplir.

Y que ha llegado al despliegue

Donde rescata su obrar

Que al paso de las promesas

Se tilda en aparentar.

Hasta que un día reflexionas,

Y te das cuenta que es perfecta.

Y prueba que no fue más

Que un sueño y una mentira.

***

 

Faustina

Decía llamarse Faustina, pero se identificaba como Fer… esa aparente contradicción fue lo primero que noté en ella que llamara mi atención. 

Lo recuerdo bien, la charla resultó aburridísima, hasta el colmo que me tomé la libertad de comer en medio de la misma. Ella bromeó con el asunto, por mi desconsideración y (según ella) mi mal gusto, entonces rió: “Já”; seco, cortante, frío, certero.

Yo dije amar su risa en algún momento; no se si me entenderán, pero era perversamente simpática, y subrayé que no estaba siendo irónico. Debió apreciar mucho el cumplido, porque de ahí en más se rió constantemente. Siempre una oración perfectamente pronunciada, para finalizar con un hiriente jaque gritando su “Já”.

Hablaba paradójicamente. En determinado momento noté que creía en anchas llevarme la delantera, pese lo cual seguí ignorándola, porque “no valía la pena” pensé. Se me ocurrió leerle algunos de mis poemas, los cuales escuchó con desdén, sin el menor asomo de disimulo. Un rato más adelante ella ofreció, según cómo pudo recordar, uno de los suyos (sería justo decir un fragmento de uno), que no se comprendía en su totalidad, faltaban palabras, salteaba secciones enteras, y las consecuencias no correspondían con lo anteriormente dicho.

Sería incapaz de repetirlo, tanto por mi desgana al escucharlo, como por lo confuso del texto. Aún así, bosquejo un modelo según como lo recuerdo:

 “Renacía el corcel-viento….

El espanto clareaba…

Transcurría el tiempo extinto…

Mirada fijada atrás….

La pendeja.

La muy pendeja.”

(El poema era un poco más extenso.  Tampoco sabría señalar correctamente donde es que termina)

 Ella creyó con toda su modestia, haber estado brillante. Según me explicó, se trataba de la llegada de la primavera. Comenté que era evidente. Dijo haberlo escrito en su periodo creativo que tuvo hasta cerca de los 12 años, siendo de sus 10 años o antes. Había llegado estar en el círculo literario y granjearse favores, comentó orgullosa. Al parecer yo tenía que aprender de ella.

También dijo gustarle el teatro, pero al nombrarle obras como “esperando a Godot” de Beckett, o “el deseo atrapado por la cola” de Picasso (las cuales desconozco en absoluto, pero por su carácter de populares bien me figuro sus nombres), no salió airosa al interrogatorio y confesó ser inculta en la materia.

Primero me desconcertó saber que estaba en pareja. Dato más inesperado para mí, que hacían ya 6 años nada menos, y peor aún, decía “amarlo y ser amiga del sr.” (La frase sonaba poco feliz). Para aludir a una figura, su historia no me resultaba redonda, no me cerraba por ningún lado.

Se me fue insinuando que ella me conocía más que lo que admitíamos. Caí en la cuenta  de que la charla que se daba a lugar era un constante guiño, aunque no entendía como podía ser, no tenía ningún sentido, ¿Qué significaba aquello? Era todo tan explícito, y a la vez inexplicable.

Bromeé por algún motivo que ni recuerdo sobre lo lejos que vivíamos, la escasa posibilidad de cruzarnos, y allí los dos, superando toda estadística. Se animó mínimamente la charla, pero todavía era un bodrio, cuando fue tan inquietante al oírle decir “aferrarse a la distancia es una actitud tan pobre…”, para rematar luego con su interrogativo “Já”. Pedí que argumentara, ante lo cual re-preguntó algo… la acusé de vaga y ambigua. Sólo rió.

“Es raro encontrar gente como vos”, su cumplido me dio mucha rabia.

¿Qué podía pensar de ello? Llegado el momento decidí seguirle el juego. Yo también respondí con los guiños correspondientes, y para mi sorpresa, de manera cada vez más afilada y certera ella. No podía tratarse de una casualidad, bajo ningún concepto. Aún así, no me explicaba lo que sucedía… ¿Qué explicación podía darse?

Yo a la vez, pensaba tanto en ella…

Llegamos hasta a hablar de bombones, que (según dijo) jamás le habían regalado.

Convencido del todo por sus comentarios bromistas como “me acabo de dar cuenta, nos vigilan” (Y demás palabras sueltas que capté como “comunicado”) no cabía  más duda respecto a ella. Decidí ser franco, pero me salió pésimo. Le advertí de mi sorpresa ante todo lo que me contaba; así logré ofenderla.

 Insistía en que me disculpe, se había irritado (quizás) por mis comentarios sobre la duración de su noviazgo o algo por el estilo, y de hecho ofrecí mis disculpas, pero (según parece) un tanto bromeando, cosa que tomó muy a mal. Cuando quise arreglarlo, sólo empeoré el asunto: la situación se repetía cabalmente. Yo no entendía que hacer. Que era imprecisa, ya lo había señalado, y lo tenía bien presente.

Lo tenía tan en claro que me llevó a ese punto, sus palabras fueron “te doy otra oportunidad para disculparte”. Con eso lo admitía todo, pero todavía se prestaba a confusión. 

La situación era irreal y me rehusé a creer, puede decirse que actué de mala fe cuando dije necio “me niego”…“Sos dejado negarte” o algo así de grandilocuente fue lo que ella retrucó (y por supuesto que rió).

El ambiente cambió por completo en ese preciso instante, no habría más complicidades, su resolución no me daba lugar a dudas. Hasta casi confundí sus nombres, y por poco no me contuve de decir todo lo que quería soltarle.

Sí, su risa ya me era odiosa y bien se lo dije. Entonces me achacó de ser yo el ambiguo. Cuando me decidí por restarle protagonismo, solamente me había prestado a su juego de alienación sin darme cuenta. Constantemente creí estar a punto de entenderlo todo, pero nada más lejos de la realidad.

Era ya de madrugada y quise irme, me perturbaba la situación. Le pregunté con caballerosidad cuando era que terminaba su noche, aún pensaba acompañarla, y respondió como premeditadamente “mi noche termina cuando empieza tu día… -Hizo una pausa- y cuando te despiertes te darás cuenta que no fui más que un sueño, el más bello de todos”. Me desconcertó con su lirismo, sólo acoté que era gentil y cruel, y eso  cerraba todo (no se porque esas palabras).

Hacia el fin de la cita, creía saber que quería de mí y no me atemorizaba. “¿Entonces, como sigue esta charla?” dije cómplice, palabras  pronunciadas y contempladas antes, y que no podía olvidar de ningún modo. De no ser un incauto, habría dado fe esta vez que sería menos fácil, pero no… Tuve que repetir la pregunta, ella volvió desviar el tema.

El fin estaba a mano, de modo que empezó con sus conclusiones y enumeró:

Que era mal escritor, mala persona, mal amigo, mal compañero (esta en particular me dolió), etc. No me quejé, y hasta puede decirse que asentí. Fue muy persuasiva. “Me decepcionaste, en cierto sentido” dijo… tuvo algo de consideración al ser imprecisa allí.

Como para consolarme, me dijo que podía  ser mucho mejor. No le creí.

Yo sólo esperaba el fin, y significó un alivio realmente. Aquella noche de nuevo: ella y yo; por fin  recibiría mis bombones y escucharía mi “adiós”.

***

X

El rayo de luna y rosas, entre casas y palacios, terminó por desvanecerse en un punto lejano e indescifrable, mientras bajaba la lluvia, que la mitad  llenó de sueños y de frío.

Así, con los ojos cerrados y oyéndolo todo, en su lúcida inmersión, soledad sólo se abisma, pese a la exigencia despótica (léase lunfarda) de la tirana experiencia (léase poeta), del impulso decisivo oculto, llamado sueño.

***

XX

 

 

Me hubiera gustado ver su cuerpo, sus maneras y su gracia,

Ser presa de todo cuanto le circunda y rodea,

Mientras se adueña del ideal, joven y cruel.

Llevaría el mundo prestado en su bolsillo, y sin espanto ni juego,

Dulce y encantadora, sería instrumento vibrante

De encantos y majestades, que fraguan su desconcierto sobre la fluida amante.

El tiempo, torpe y pesado, se enluta y tiñe

Los decorados de la fútil existencia incipiente languidecen

El delirio atroz de tus brazos encantados…

 

***

 

XXX

 

 

No hay nada más claro que entender, allí estabas: en las nubes, visión  celeste, con tus pies en la luna.

Y una piedra grabó delante un puente, en un incierto desierto, implacable y que remuerde, que me sucede alrededor en cordones, y asumido en arruinarme, consientes.

***

Z

Sentida pérdida, sonrisa tenue

Y por costumbre prefiero arder.

Ante mis ojos, la muestra;

Separas la vista y la dicha…

Y pienso mejor dos veces.

No por creer en algo y confiarme al azar,

Despunte la perdida del sentido.

No porque encuentre salida, entonces huya.

La disensión en inmensa

Y el desconcierto intenso.

***

 

Sin ritmo y ningún sentido

¿Sabes cómo te imagino, a veces? Tendida resuelta a recitar letras, sin ritmo y ningún sentido, con una expresión vaga y sin tiempo.

Tus ojos dulces (la fuente de la expresión vaga)  te delatan, te dan a conocer. Pero revelan sutiles, que son en gran medida desconocidos.

No sé bien con que efecto, y quizás (aunque no lo crea) me equivoque, porque tal como adornada, yacen en tiempo perdido y estrellas, riegan tu luz en llanto y hacen de su rocío joyas.

En el vuelo de una tarde, perseguís la dulce noche, y al segundo, realizada.

Cómplice, tus besos sin piedad queman en al azul del tiempo.

¿Sabrás que te creo una canción?

***

Su voz es siempre el poder tenue, donde mueren las excusas.

La huella del tiempo se expresa en papel, el corazón cansado halla sitio entre las hojas

Una espera se presenta y amerita ser escrita.

Citas y comentarios la confían temblor del aire, en su ternura desatada.

La historia de sentimientos rítmicos y excedentes,

La dulzura conjugada en tercera persona.

***

Cuando suspende el hombre su triste pensamiento

Y cae en manos de la  música

Vuélvese en sueño a tal punto a su acecho

Que ha de tomar por fortuna que mienta su voz

No conocerá la tumba su desgracia

Y ni un soplo de paz dará alivio

Crecerán sus miedos, con todo derecho

Y adorará sus ilusiones de por vida

Cuando el éxtasis se abre paso en el silencio

Nutre las esperanzas, da reposo

No han sonado las notas fugitivas que inquieten

Un débil espacio se asombra no ser sentido

***

La noche avanza, puntual.

Cuarenta y ocho horas después, sale el sol.

Sol poniente, prejuicio de una tarde mística.

Crepúsculo con música.

Deseo, cansancio.

Los sentidos se alzan, se inclinan, se encierran en sí.

Sueño de una mujer que se angustia.

Efecto nocturno, canción de otoño.

Nueva aurora boreal.

Dicho es todo, tutela invisible:

Todo es ficción al reexaminarse.

Los pasos al contacto, perpetuos desde el reflejo.

O del ayer.

Fin intranquilo, en abril de mi infancia.

Ensueños claros como claveles, fábulas de fuentes que no entienden de dolor.

Música y tristeza, dos sediciones. Sólo hasta ahí puedo llegar.

Infieles pechos dormidos, de pronto, los pasos.

La súplica. Imagen impecable.

Se desliza la memoria, de noche.

De lejos, con ternura.

Voluptuosa llora.

Enlutada sin tregua, detrás de un amor infantil.

Ya es tarde para primicias.

Se enciende, luego se aleja.

Sus ojos le hablan a la luna de luto.

Esto, escrito en pasado.

Mi orgullo rústico, errante, incomprendido.

Red del día, indócil.

Más brillante que libre, sostuvo:

La vaguedad es clave para la precisión. El olvido es una creencia, que ignoro.

Pienso en la verdad y otras mentiras. Ya nada merece el recuerdo (quiero decir,antes sí).

La noche avanza conforme. No por nada se irá en silencio.

Bronce y sueño. Resignación, desencuentro. Cansancio, sueño

Correspondiente.

Perdida en su actitud bastante vista. Descontenta, temerosa, deleite.

A una mujer le angustian mis poemas.

***

El amor secreto es una mezcla tan rara de mañana con oficio de poeta (poesía entendida así como la distancia, entre un sueño sin realizar y un gesto sin entenderse).

Las decisiones, pequeñas creencias, conforman (a distancia, siempre a distancia)

su elemento como ausencia, la derrota en su motivo.

La inpasión es otro modo de sentir así las cosas.

Por verte y más, oculto un fuego.

Reposa el mundo en tu copa. Tu corona.

Viaje en el viaje. Ligera caricia en tus manos de luz. Se reparte, se acerca a donde voy.

Por dormir, precisamente no existo. Escucho la voz inaccesible de este nudo, cerrado y grueso.

Los ojos colmados de luna. Ni tus ojos ni tu voz. Ni mi escondido amor secreto

infinito esclavo de la tristeza. Mañana el juego comienza otra vez.

Instrumento en mis manos. Vicio más bien que oficio.

Sus breves alas, lentas, acallan la ilusión que no es. Como lleno de lejanías, traigo a colación esta nota que te dejo. Sonido inútil bajo las sombras.

Abandono el deseo. La noche, constantemente necesaria, brilla por última vez.

No puedo respirar más.

Entre tus manos, algo a veces se oye quebrandosé.

***

Ninguna muerte entre las manos, ningún instante en las tres y diez. Ningún espejo descubría la inutilidad de su propia imagen.

Podrido de estrofas, requiero versos.

Triunfo iluso sobre la tristeza.

Las hojas que llevo, siempre en mi bolsillo, no habrán de ser leídas. Siempre atadas.

Conozco de nombre las calles. Los árboles escuchan mi secreto.

Posible llamado a las alturas, por rendirse.

A mi primera pregunta dijo que sí. Dejó de mantenerse desconocida.

Lo único que le quedaba era belleza.

Quiero.

Notas que olvido y releo. Que tacho y paso en limpio. Que guardo y regalo. Poemas que quemo. Secretos, confesiones, quejas. Insinúo

Llevaba encima poemas.

Alba que no será. Flor enjaulada lenta. Voz derramada en llanto.

Te extraño, lo confieso. Entre duerme y vestirse, se mira como un regalo.

Sospecho incluso por las dudas. Agosto conmigo.

Sin tiempo, desata los espacios. Pone orden al descanso, interrumpe los miedos. Atenta contra mi soledad, la amenaza. Duelen los juegos cuando terminan.

Ternura ajena a mi presencia.

Hablando de ti, me confundo.

Se llevaba puesto el océano. Rechazaba los retornos, los ecos y lo eterno. Se prendía de las horas, para después perderlas. Levantaba un monumento a la vida, sufriendo. Su mirada viajera no se detenía. Aún vuela por la luna, sin saber la hora.

Esquina en forma de cruz.

En la puerta de su sonrisa. Doy un paso. Sin esperanzas de convencerme.

Mi enemigo ese lugar

Tan extraño y común

Llevaba encima una enseñanza desconocida.

Viene la noche, dormida. Con los ojos cerrados. En ellos nadan un río sin cauce.

Viste ramas romance, silencios muere de frío. Por no llevar un paraguas

equivoca un llanto genuino. Colgando un suspiro, mi adiós.

Acaso una sonrisa sea todo lo que espera el poeta

Que encuentra irónica la gramática, lo profundo

Puente universal a un abismo ancho gentil

Acaso una sonrisa es todo lo que espera el poeta.

***

Otoño al oído.

Las velas conspiran por última vez.

Muy a menudo.

La eternidad llega a su fin.

A penas indeleble, tu pensamiento deductivo me rechaza.

Acto cerrado. Aquí tiempos de nostalgia.

Como ya casi. Ya.

Escribe amaneceres siempre intactos. Duerme. Callando me dice todo, ya veo.

Colores pálidos, quisiera abolirlos.

Música en silencio, perdida en el aire de mi sueño.

Noche vacía y en pie. Mi vida.

Rumor a tientas, casi dulce.

Silbando a tumbos, se desenlaza hacia un sueño. Andando.

La música dormida, ardiente y delgada. Mil labios te acarician caída.

Por celebrarte en palabras

Prácticamente extraña. Dame tiempo noche y silencio. Y enséñame a ser poeta.

***

-Dibujaba un cielo al regresar, al alcance de un verso. Parecía la proclama de recuerdos, distancias y olvidos. Visto apenas, llevaba en la voz sonámbulos versos misteriosos, mezcla de ilusión y consuelo. La esperanza hacía un lugar sólo a modo de prólogo. El corpus era distinto. En fin. Lo cierto es que no lo entiendo Charpentier,

¿y quién lo entiende? Hago silencio.

-Hace bien. La poesía es un relieve del silencio. Esteban Charpentier.

***

Juega. Sus osados dedos se divierten, encontrándose en su espesa cabellera.

Esa selva infinita, donde ya han pasado otras manos y otros besos, la misma emoción.

     Sabe que no es suya, lo es sólo por un instante.

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR ENRIQUE GRACIA TRINIDAD

 

“EPPUR SI MUOVE”

La ropa a veces, mientras duermo, se me marcha a la calle,

juega en parques lejanos y navega columpios,

siempre termina en algún bar

donde a los camareros, anfibios de fatiga, no les importa nada

que las últimas copas de la noche

resbalen por un cuello de camisa que no lleva cabeza.

Suelen ser húmedas las calles,

por eso viene luego mi ropa destemplada, tose por el pasillo,

y me despierta,

cuenta extrañas historias de relojes

acudiendo a su cita con el tiempo de nadie. Casi nunca la entiendo.

Dice que hay un ilustre papagayo

que se mira las plumas en el borde afilado de las últimas luces.

Entre sueños me esfuerzo en regañarla,

le digo que no es hora de andar con cuentos raros,

que como tantas veces me quedaré despierto por su culpa.

Ella siempre sonríe como un niño más triste y más travieso que la Luna,

y se vuelve a dormir

en el respaldo de una silla.                                  

 

 

(De “Crónicas del laberinto”) 

 

ARTE CISORIA   

(Con agradecimiento a Enrique de Villena, claro) (1)

Quisiera hacer un verso con filo de cuchillo para cortar el pan.  Algo daga de asalto, como el hacha sin culpa de un verdugo que no encontró otro oficio.

No un verso sanguinario sino un verso certero, afilado y agudo para tajar, hender, abrir sin pausa, rajar sin detenerse.

Un verso que en silencio haga trizas el aire, desnude la razón, abra en canal, despiece, penetre sin cesar, hiera lo que hay que herir.

Verso para cortar tan diestro y tan exacto como lo quiso aquel juez de Venecia: “¡una libra de carne! ¡ni una gota de sangre!”

Eficiente navaja que separe las horas, su distancia, el papel donde anidan los versos que son grieta, raspadura, arañazo en la espalda de la vida que se aleja sin tregua.

Un verso como el filo de una hoz con sus

hambres de mies y rama seca, curvilínea guadaña puntiaguda. Quiero decir espada para escena de cine (no me digáis que es falso, lo sé, pero ¿quién sabe?)

Verso, cuchilla ciega, para cortar el pan, o la carne, o el tiempo.

 

(De “Siempre tiempo”)

 

 

 

(1) Enrique de Villena (1384-1434), interesante polígrafo, siempre rodeado por la leyenda,  merece nuestra gratitud por haber escrito uno de nuestros primeros libros de “técnica” poética titulado Arte de trovar. Hombre culto medieval, fue a un tiempo un humanista del prerrenacimiento. Además de interesantes traducciones clásicas y libros curiosos sobre astrología y magia, escribió también nuestra más antigua obra sobre el arte culinario, a la que hace referencia este poema: Arte cisoria o Tratado del arte de cortar con cuchillo.

 

RAZÓN DE ESCRIBIR

Escribir para un tiempo

en el que no estaremos para nadie,

y en el más favorable de los casos

seremos una máscara de polvo

maquillando los libros de alguna estantería.

Escribir para un siglo, si es que llega,

menos oscuro y torpe que este siglo.

Dejar impresa la memoria:

papel, disquetes, vidrio, cerámica esmaltada,

ámbar, cuarzo o moléculas de gas.

Hacer que las palabras naveguen al futuro

como si fuesen barcos de papel

que sobrevivan hoy a su naufragio.

Escribir por si alguien, algún día,

tiene un dolor de corazón idéntico

o sufre una alegría semejante.

(De “Siempre tiempo”)

CALLE MADRID

(JUNTO A PLAZA DE LA VILLA)

No vive nadie en esta calle,

sin portales, sin niños que marchen al colegio,

sin mujeres que vuelvan del trabajo,

sin automóviles, ni gatos, ni comercios,

sin árbol, ni geranio, ni señales,

sin un escaparate,

sin un adiós, vecino… hasta mañana, amigo.

Vacía como el tiempo de la siesta de agosto,

como el ojo del náufrago,

como la espalda del deseo.

Calle que esta ciudad se dio a si misma

para que nadie diga que presume.

(Del libro inédito “Mentidero de Madrid”)

GLORIETA DEL ÁNGEL CAÍDO

                                               “…este pobre cabrito del sótano

                            me sirve si acaso de merienda.

                            No voy a darle mi alma

                            a un tipejo envidioso.”

                            (Enrique Valle)

Para vender mi alma a este fulano

tendría que hacer —él— muchos más méritos.

Y, para qué engañarnos, el muy torpe

anda desorientado en estos tiempos,

el mismo Vaticano le confunde

—“ahora existe”, “ahora no”, ¿qué juego es este?—.

Así no hay quien apruebe oposiciones

a notario del mal y sus infiernos.

Cualquier político del tres al cuarto,

aspirante a fingidas democracias

le deja como a un niño con pañales;

cualquier malvado de los que circulan

ahora por el mundo, le supera.

No hay hijo de vecino que no luzca

más méritos, más cuernos y más rabo,

más pezuñas y más olor a azufre.

Cayó del cielo y ahora de la tierra:

¿dónde se va a meter el pobre diablo?

No le hace caso ni su madre,

así que el alma me la guardo, y punto,

para alguna ocasión que lo merezca.

(Del libro inédito “Mentidero de Madrid”)

CALLE ANTONIO MACHADO

Hoy soñé que soñaba lo que estaba soñando. Otra vez el espejo impertinente dedicado a su indigna tarea de observarnos.

Son muchos los espejos de Madrid, tantos que se confunden con el aire, tienen la mueca del olvido, los reflejos de un rancio desacuerdo, la agobiada esperanza de los tristes.

Seguí soñando aunque no estoy seguro de si estaba dormido o en vigilia, de si era en realidad sueño o deseo. Y me atrapó la tarde.

Estas calles lejanas de sí mismas, siempre esperan la tarde para alzar la vida, para urdir las patrañas más hermosas. Entonces la ciudad siempre te encuentra descuidado, te zarandea, te aprisiona los ojos, te descubre la espalda en que pensabas marcharte sin mirarla.

Cuando empieza la noche, no es la noche, es la tarde que se ha puesto sincera.

(Del libro inédito “Mentidero de Madrid”)

EL SILENCIO DE LOS CORDEROS   (Jonathan Demme)

CARTA AL DOCTOR HANNIBAL LECTER   (ISLAS BAHAMAS)

Muy señor mío:

Le envío unos bombones de licor

aunque sé que prefiere carne humana,

pero aún no la venden, que yo sepa.

Si está libre, quisiera contratarle

para una próxima película.

Dispongo de polillas de la muerte

bien cebadas con miel,

y he guardado un montón

de láminas del Duomo de Florencia.

Prometo efectos especiales de lo más truculento

y algún bolígrafo olvidado.

“Quid pro quo”,

usted hará de malo y de bueno a la vez.

(A Jodie Foster,

alias Clarisa Starling, ni palabra)

(Del libro inédito “Butaca de entresuelo”)

EL SÉPTIMO SELLO (Ingmar Bergman)

Da igual que viéndote perdido

derribes el tablero de ajedrez,

la muerte nunca olvida

dónde estaban las piezas.

(Del libro inédito “Butaca de entresuelo”)
UNA NOCHE EN LA ÓPERA (Sam Wood)

El mundo es un repleto camarote

donde ya no cabemos,

y alguien sigue pidiendo huevos duros.

Total, ¡y qué más da!

Insisto: No cabemos.

Cuando abran la puerta

se va a armar la de dios en el pasillo.

(Del libro inédito “Butaca de entresuelo”)

SONETO APÓCRIFO DE UNA VECINA DE L. A.

DE CUENCA, HARTA DE CONSPIRACIONES

DE OPERETA EN SU DESCANSILLO 

                                               “NUESTRA VECINA

                                                              (A Javier del Prado)

                                     Tiene, Javier, nuestra vecina un talle

                                      que resucita a un muerto, y unos ojos

                                      que derriten el plomo y dan antojos

                                      a quien se los tropieza por la calle.

                                     

                                      Hay que trazar un plan que no nos falle

                                      para descerrajarle los cerrojos

                                      y pasear en triunfo sus despojos

                                      cuidando hasta el más mínimo detalle.

                                     

                                      Tú en el portal y yo en el descansillo,

                                      siempre al acecho, cristalina media

                                      velándonos la cara y un cuchillo

                                     

                                      afilado. Si Dios no lo remedia,

                                      de la vecina haremos picadillo

                                      y de un cuento vulgar una tragedia.”

                                               (Luis Alberto de Cuenca)             

Menudo vecindario me ha tocado

en suerte. No me explico cómo puedo

salir del ascensor, bajar sin miedo

la escalera, si un tal Javier del Prado

y un poeta famoso y descarado

andan urdiendo planes con denuedo

para hacerme escabeche. Y lo hacen quedo,

huidizo el cuerpo, el rostro enmascarado.

En el portal ocultan su colmillo

acechando el palmito de mi menda

y dicen que han de hacerme picadillo.

Mujer al fin, decido la contienda:

No hagáis más el canelo en el pasillo

y pasad a mi casa que hay merienda.

(Inédito en libro. Soneto dedicado a mi amigo Luis A. de Cuenca que responde a otro sonetos suyo)

PENSÁNDOLO BIEN

Es oficio de vértigo este asunto

de acuchillar palabras al papel,

juego de locos,

inútil alboroto de campanas,

pretencioso ejercicio que no sabe 

si vive sueños o si arrastra vida.

La verdadera profesión

de los poetas

debería ser el silencio.

(Del libro inédito “El peluquero de Midas”)

CONSEJO MALVADO

 

            (Cuenta la leyenda que el gran poeta Li Po escribía versos             en pequeños papeles y los arrojaba al agua, disfrutando

         al ver que sus discípulos casi se ahogaban para rescatarlos)

 

Imitar a Li Po es sin duda elegante:

escribir unos versos y hacer con ellos barcos de papel

que la corriente del río se lleve poco a poco..

Exquisito, sin duda,

pero procura tú ser cuidadoso

y guardar lo que escribes,

que bastantes basuras se arrojan a las aguas.

(Del libro inédito “El peluquero de Midas”)

NO  (*)

No hay bandera que valga un sólo muerto.

No hay fe que se sujete con el crimen.

No hay dios que se merezca un sacrificio.

No hay patria que se gane con mentiras.

No hay futuro que viva sobre el miedo.

No hay tradición que ampare la ignominia.

No hay honor que se lave con la sangre.

No hay razón que requiera la miseria.

No hay paz que se alimente de venganza.

No hay progreso que exija la injusticia.

No hay voz que justifique una mordaza.

No hay justicia que llegue de una herida.

No hay libertad que nazca en la vergüenza.

(*) Este poema fue incluido en la antología “Contra el olvido”, editada con ocasión de los sangrientos atentados del 11 de marzo de 2004, en las estaciones de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia, de Madrid.

 

(Del último libro “Pentimento” 2009)

NOTICIA

Alguien vino a decirme que el último unicornio tiene el lomo ensangrentado, la mirada turbia, las crines enredadas en la parra de tiempo.

Dicen que cuando muera, comenzará en el mundo una terrible edad oscura.

La noticia debe ser muy antigua porque esa oscuridad hace ya tiempo que nos envuelve.

(Del último libro “Pentimento” 2009)

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR AMADO STORNI (Jaime Fernández)

 

 

YO POR TI

YO por ti contaría las estrellas

y una de ellas, la más bella,

la guardaría para ti.

Yo por ti como unos labios sin dueño

haría tuyos mis sueños

para estar dentro de ti.

Yo por ti me rompería en mil pedazos

yo tan lejos de tus brazos

y sin saber donde ir.

Yo por ti le robaría al mar las olas

para que cuando esté sola

todo me recuerde a ti.

No me culpes de no haber sabido

ser la musa de tu inspiración

el Amor es cosa de Cupido y hoy juega contigo…

y con mi corazón.

Y saber donde estás cada momento

si mi aliento es el aliento

que tu Amor respira en mi.

Y saber si a la sombra de tu olvido

alguna vez tu has sentido

lo que siento yo por ti.

En mi corazón.

 

 

 

 

AGARRADO A LA CINTURA DE TU RISA

 

 

AGARRADO a la cintura de tu risa

hipnotizado por los pliegues de tu falda

deambulante como un gato en las cornisas

dibujando corazones en tu espalda.

Inventándome “te quieros” de tornillo

arrastrado como un sapo que no salta

me he metido tus besos en los bolsillos

para que cuando no estés no te eche en falta.

He invertido mi talento en acertijos

con los besos que tus labios no me han dado

el amor nunca ha tenido un sueldo fijo,

la pasión es un bombón envenenado.

Intentando razonar con los espejos

me emborracho con licor de agua bendita

solo sigo siendo fiel a los consejos

que me dan las hojas de las margaritas.

Tanto amor

descorchado en tantas noches de locura

apagado por los rayitos del sol

reciclado en los cubos de la basura.

No seré yo quien te cuente

que un corazón que no ve es como un corazón que no siente

que aunque el mundo crea en mí cuando me tocas

esta noche tus besos no dormirán sobre mi boca.

No seré yo quién te diga

que llevo a cuestas tu amor como una hormiga

que cargué a la espalda mil granos de trigo

aunque este invierno corazón

yo no lo pasaré contigo.

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR PATRICIO RASCÓN FERNÁNDEZ

 

Tres palos

Una dolencia crónica

Libró a mi mujer de algo tan abominable

O más

Que la enfermedad

El trabajo

Que dignifiquen esa palabra

Todo lo que quieran

Los ignorantes

Y los interesados en que la ignominia prevalezca

Pero

El sustantivo trabajo

Viene del verbo trabajar

Y este vocablo procede

Del latín tripaliere

 

Tripaliere viene de tripallium

Tripalium era un yugo hecho con tres palos

En los cuales amarraban a los esclavos

No para cubrirlos de dignidad

Sino para azotarlos

***

Salud mental (2)

El siquiatra me dobló la dosis de antidepresivos

Y me concertó una cita con la sicóloga

Ni se le pasó por la cabeza recetarme una renta digna

Que me permitiera emprender una vida

Y alejarme del trabajo asalariado

Velaba por el negocio

No podía permitirse el lujo

De dejarme salir de allí sano

***

Navidad rojinegra

Tu uniforme es rojo

Y el mío negro

Como las plumas de los gallos de pelea

De quienes hablaba en su canción Chicho Sánchez Ferlosio

Pura coincidencia

Papá Noel

Nuestro reñidero es un centro comercial

Nunca nos miramos a los ojos

Y nos acostamos

Cuando sale el sol

Sin cantar

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR LUCILA SORIA (ARGENTINA)

 

 

Transformación

La fortaleza

se perfila en mi cuerpo

ignoro de donde viene.

¿Será herencia de la tierra

de mis raíces indias?

Hay días

que voces claras

venidas desde lejos

me llaman.

Mi universo

se transforma.

Quiero correr

a su encuentro ancestral

danzar con ellos

emitir gritos

sostenidos de libertad.

Veo crecer

mis alas

y emerger vívida

entre esas manos

y esos rostros

dueños de todos los soles.

 ***

Negros aerosoles

Voces complejas

se escuchan en mi puerta.

El sol se ha ido ya.

La noche ingresa desafiante.

Los aerosoles de la vida

pintaron mi día de azabache.

Las nubes

se unen con los grises

para hacer más oscuro

ese momento

y quedan…

están en mi.

Hay un vacío de palabras.

Busco un atajo

vuelvo a mi mundo

soy yo.

Sin miradas indiscretas

ni palabras cóncavas

ni alegrías mentidas.

Tengo la manía de una risa

que intenta claridad

en las tormentas.

Yo, que soy altisonante

me acostumbré al silencio

y a la soledad

que me acompaña.

Quiero dormir, soñar, volver

y cuando abra los ojos

en la aurora

mi plegaria sea un canto

de alabanza.

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR CECILIO OLIVERO MUÑOZ

 

COMO CHINO EN QUIEBRA

 

Fumar y fumar, era todo lo que hacía.

Los cigarrillos llenaban mi aura

de un humo gris y azulado, pensar y pensar.

En Perú cada vez que un chino quebraba,

dicen los que lo vieron, que fumaba más de la cuenta.

Yo ahora estoy en quiebra, estoy y no estoy,

estoy inmerso en una crisis totalmente existencial.

Fumo y fumo, no sé qué destino me aguarda.

La lógica se suspende como una voluta de humo,

una nube de espesura física

que puede que acabe conmigo, pero es lo único

que ya puedo hacer. Es lo único que me queda.

El espacio físico del tabaco.

La incógnita de un futuro incierto,

la verdad desnuda que generan las cifras.

Me veo escribiendo este poema que grita,

como gritan los hombres desesperados, nadie oye,

pero intento dar consuelo a este caos sembrado a plazos,

a esta calada al cigarro de la autocomplacencia.

***

NO-FUTURO

 

Soñé que un calor seco

poblaba el universo;

la gravedad es un secador de pelo

inflando un globo agujereado;

no existen indicios de un futuro

sin hacer conciencia de un presente.

***

EL DIOS DE LA CONCIENCIA

Y SU FRUTO.

 

Paredes en simetría con la verdad

desembocan al mismo paso y a la ventura,

dios equivocado, dios de la orfandad,

todo presagio y remordimiento se cura.

Diestra mano y dicha en reciprocidad,

huele a sangre ajena tu hermosura,

existe el dios de la diversa libertad,

existe el párpado abierto, la travesura,

existe culpa, rayo de dios es electricidad,

existe un dios profano sin dentadura.

Caes a un infierno de dura hostilidad,

 caes al inverso páramo de la cordura,

te limitas entre bárbara contrariedad,

le echas carne al filón de la lisura,

subes de un espasmo a tu gran ciudad,

donde todo es litigio con su locura.

Creo en un dios de abstracta veracidad,

creo en la física de magma de la Tierra pura,

creo en la conciencia y en la realidad

por eso se anda en una luz del todo oscura.

Veo en tu alma toda la profundidad,

veo en ti una religión demasiado dura,

si aprendes de todo su naturalidad,

aprenderás que el ser de su mal no cura,

aprenderás que la espiga también es pan,

aprenderás que no todo poeta es cura.

Prefiero ser consciente de mi saciedad,

prefiero mirarte desde la flor madura,

tú sabes cual es mi temida debilidad,

ya que asomas y hallas una cerradura,

yo me apropio de tu huella de divinidad,

del perfume que precio paga a mi atadura,

pero dios ve cual es aquella equidad

y es por eso que nacemos para la desventura.

***

ENTRE ERICA Y VILA-MATAS

 

Cogimos mi coche para irnos a Barcelona,

al lugar donde vivía por entonces mi suegra,

nosotros vivimos en Torre-Romeu (Sabadell),

a unos 23 km. de la ciudad que tanto odio.

Íbamos en el coche y mi mujer estaba

un tanto preocupada y consternada,

su madre llevaba en Barcelona siete años,

uno más que nuestro matrimonio, seis más

que ella misma; tenía que irse por motivos

ajenos a su voluntad, por motivos de salud.

Era muy triste contemplar a Erica así,

se me hacía difícil mirarla sin abrumarme;

lleguemos a la Travessera de Dalt,

me acordé de los libros de Vila-Matas,

él la llama “Travessera del Mal”, debe ser,

ya que es una travesía con mucho tráfico,

también trasiego de peatones, porque cerca

está el Parc Güell de Gaudí, mucho turista,

sobretodo mochilero, mucho japonés,

mi mujer se bajó, iba a por el equipaje,

yo me quedé en el coche fumando,

miraba a la gente pasar, miraba los pisos,

altos con balcones, pisos grises y tristes,

pensé que en uno de ellos estaría él,

el gran Vila-Matas ficcionando su vida,

o también haciendo suyas las vivencias

de otros, de seres conocidos, autoficción.

Mi autoficción debería ser muy distinta

a la suya, mi suegra se marchaba, se iba,

sentía tristeza por la causa por lo que se iba,

hubiera preferido que se fuera como otras veces,

de vacaciones, por mero ocio, por disfrute,

salí del coche, ya estaba agobiado, impaciente,

estaba cansado de tanta espera, muy cansado,

mi mujer no venía, tardaba, preparaba quizá,

todo el equipaje que mi suegra acumuló

en los siete años de vida en Travessera,

me puse entre el límite imaginario del borde

de mi coche y el borde de la calzada

de la tremenda pista de Travessera del Mal,

me acordé de que Vila-Matas dice en sus escritos

que vive en un apartamento pequeño; me paré,

 me paré en seco, justamente un autobús pasó,

justamente delante de mí, casi me atropella,

me pasó rozando, me quedé aturdido,

¿qué hubiera pasado si me llega a atropellar?

Me atormentaba la idea de la colisión

entre el autobús y yo, ya que el conductor

era imposible que me hubiera visto, perplejidad,

y al mismo tiempo, espanto, horror, asombro,

me hubiese hecho picadillo, imaginad a mi mujer

venir con tanto equipaje y yo muerto en el borde,

qué espanto de cadáver, qué horror de fiambre,

el autobús pasó a una velocidad considerable.

Pensé otra vez en Vila-Matas, pensé en mi mujer,

pensé en mi suegra, pensé en mí,

-la vida es un segundo nada más-, es brevedad

a veces de un zarpazo, otras un goteo continuo,

la muerte está ahí en cada pestañeo que damos,

pestañeos breves, muy breves; vino mi mujer:

¿qué haces fuera del coche? Te van a atropellar.

     -La verdad tiene la estructura de la ficción-

Alguien lo dijo, quizá Vila-Matas, o otro, no sé.

***

UNA BOLA RODANDO

EN EL PISO DE ARRIBA

 

Estando en casa solo y en penumbra,

un invierno es frío y espesa la melancolía.

Mi apartamento está oscuro y mi soledad

medita cerca de una estufa eléctrica,

el silencio es un ecosistema necesario

para quien lo anda buscando,

de pronto cae la bola y suena rodante

en el suelo, parece que la regalen

al comprar un apartamento con vecindad,

me pregunto por qué una bola

 suena en el piso de los de arriba,

ahora que es de noche y la ciudad duerme.

Como esa bola que rueda en el silencio

así suena para ti mi corazón,

crees que lo que suena es una bola,

aunque pudiera ser cualquier otra cosa.

***

QUE NO LA LLAMEN BELÉN, BELÉN

Princesa del pueblo te llaman,

pero existe pueblo y existe populacho,

dices matar por tu hija

pero te llenas la andorga en tu ceguera,

eras imitada por actores en necesidad

y ahora (operada) imitas tú a esos actores,

el destino te destina al juguete roto

para cuando se canse el vulgo de lo mismo;

la televisión se enciende y se apaga

y tú serás un electrodoméstico usado

que molesta cuando opina sobre su banalidad.

Tu vanidad desemboca en tu banalidad.

Que no la llamen Belén, Belén,

que no viene. No, no viene.

Aunque por un cheque con más de dos ceros

es otra cosa. ¡¡¡Menudo Personaje!!!

***

 

EN EL MANICOMIO

 

Ves que hay locos que no lo son tanto,

Otros son locos desde/hasta la eternidad,

Ruina, pesadilla, retroceso y espanto,

Adelanto(des)igualdad, asocial sociedad.

Si callo, si cierro la boca, si me achanto,

Si hago, (des)hago, contra la contrariedad,

Unos en dosis de veneno buscan cuanto

Les otorgue la señora de la lenta equidad.

Vacuidad desde el rincón de tu orfandad,

Eres ángel profano y morboso santo,

Eres el NO del bullicio gregario de bar,

Huyes de tanto en tanto, eres fugacidad,

Eres el NO de la libertad del llanto,

Eres fatalidad que te asoma de par en par,

Torpe palabra precisa, torpe oportunidad,

Eres habitación y cerrajería a cal y canto,

Aprendes otra verdad, después de tanto dar.

(Después de haber dado tanto)

Comprendes que el mar siempre es mar.

***

POEMA PARA LOS SANTOS INOCENTES

 

Me repugna el pan que di, la misa que yo os debo,

la plegaria que aprendí, cortar aquel crisantemo,

el broche donde a vos me uní, se me eriza en frío el cabello,

la paz que supliqué, la intención de aquellos rezos,

sentirme engañado otra vez, la flor muere en lamentos,

la paz replica su dicha, el calvario siempre adentro,

alta y sorda pared, ciego el agnus dei ambidiestro,

para y por mí, por y para quién, se hace ira este sosiego.

[JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, yo también me sé reír.]

(es una broma)

***

MADRE SIN DESCANSO

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

A mi suegra.

 

35 días después del 30 de enero

nació una noche en el Callao

Doña Zoila Rosa Villar Otero

entre dos hermanas y dulce melao.

Tuvo adolescencia alegre y buena,

hermano pequeño muy colorao,

lejos estaba de oxidadas cadenas

y al colegio iba como está mandao.

De muchacha pregonaba alegría,

remedio tenía para la pena,

mirada pura, ella la sostenía,

se sonreía coqueta y serena,

bella muchacha, vals de zalamería,

linda flor perucha en tu luna nueva,

risa, sazón, belleza de luz y platería,

dulce rincón proscrito donde Eva

mecía matriarcados de Ave María,

reina del cocinar, ese altar la eleva,

entre comida criolla y baño maría

corona de gualdas tu cabello lleva,

y en tu cintura fina es pura joyería,

y en tu corazón la magia es buena,

y en tu horizonte es bella la florería,

y es tu verdad de miel mansa colmena.

Si se pone su traje de pedrerías

  va a traer cuatro hijas de piel suave,

ella tuvo cuatro Marías,

por eso Dios y todos saben

que ángeles puros desatarías;

si sabes a mar, si afloras sales,

dibujas lunas en tu imaginería

y en tu corazón todas te laten.

Madre de todas las Rosalías

entre dichas coses los males,

las llevas al colegio entre tropelías,

ya que dicen que todas lo valen,

ya que dicen que por ellas aflorarías

para hacer una enagua de naturales

 besos calientes que engarzarías,

y un suspiro de prisas vegetales

que en la cocina de Sara enseñarías

a tus niñas lo que tú tanto vales,

lo que tú por demás sabías

en polladas y vísperas de Carnavales,

y es esa dicha, esa fresca alegría,

cuando vienen inviernos australes

vienen primaveras con todos sus días,

vienen alondras a tus ventanales,

y en ti no existe la guachafería,

y en ti hay esencias del todo estivales.