Reflexiones de una ondjundju-Todo se desmorona-Juliana Mbengono

Yo también creo que Chinua Achebe (1930-2013) fue un genio. No solo porque alguien le considere padre del renacimiento de la literatura africana ni mucho menos por todos los méritos que logró a lo largo de su vida como escritor. Su narración prolija deja poco o nada que desear; y, sin importar el orden, diría que cada obra suya que se lee gusta más que la anterior.

Lo último que leí del nigeriano fue “Todo se desmorona”. Esta novela me maravilló por su contenido antropológico, por la visión imparcial sobre la llegada de los colonos a África y el desarrollo de la trama.

Desarrollar la trama de la historia en un espacio imaginario dentro del continente, sin duda alguna, fue un acierto; pues, si no supiera quien escribió la novela y si esta no usara palabras tan concretas como igbo, bien podría creer que Umuofia es Guinea Ecuatorial, Gabón o Camerún. Las jerarquías sociales, las creencias, los valores, los juicios y otros aspectos que retrata la obra hacen que me resulte demasiado familiar, quizás porque soy de África Central y Nigeria no queda muy lejos de Guinea Ecuatorial. Un fragmento concreto es el que muestra como las mujeres de la aldea se coordinan para ayudar a la esposa de Obierika, amigo del protagonista, a organizar la comida para la recepción de la boda de su hijo; si no es en todo el continente, el procedimiento es el mismo entre los fang de Guinea Ecuatorial.

La novela del nigeriano no sería clasificada bajo ningún concepto como “de consentimiento”, como se hizo con “Cuando los combes luchaban” del ecuatoguineano Leoncio Evita; sin embargo, “Todo se desmorona” muestra con suficientes detalles y quizás con demasiada crudeza las atrocidades que las sociedades africanas cometían por ignorancia en nombre de sus dioses. Además de refranes que resaltan el machismo de la época, un caso muy expuesto en la novela es la alta tasa de mortalidad infantil explicada como brujería: los niños obange son demonios que se meten en el vientre de una mujer para afligirla y morirse una y otra vez. Otros aspectos son el miedo a los gemelos y los asesinatos por orden de dioses. Sin embargo, Achebe nunca los juzga; no los confirma ni los desmiente, tampoco deja claro si le parecen buenos o malos: simplemente los expone del mismo modo que expone valores como la unidad, el respeto, el derecho al honor, etc. en esas sociedades.

Por último, el desarrollo de la trama es cautivador y sutil. La novela me resultó demasiado corta teniendo más de doscientas páginas y, sin embargo, me quedé satisfecha con el final: sentí que la historia estaba completa. Pues, todo lo que el autor va sembrando entre la primera y la segunda parte, se va cosechando a finales de la segunda y la tercera. El protagonista, Okonkwo tiene el fuerte deseo de ser una persona de valor en su sociedad y ser reconocido como tal, y este fuerte deseo no nace de la nada, sino que se explica por el tipo de padre que tuvo. Como un guerrero decidido a honrar a su pueblo y ser honrado por su pueblo, todo cuánto hace Okonkwo se puede juzgar como exagerado o prepotente y al mismo tiempo resulta verosímil, porque el autor nos ayuda a entender cómo piensa Okonkwo y cuáles son sus motivaciones. Después del capítulo en el que el protagonista participa en el asesinato a machetazos de un niño que estaba bajo su custodia, a pesar de que se le advirtió de que no participara porque el muchacho le llamaba padre, llegué a desear la muerte de Okonkwo; sin embargo, me conmovió el hecho de que su propio hijo lo abandonara para convertirse al cristianismo al considerar a Okonkwo demasiado cruel.

En la novela de Achebe se puede intuir que los colonos se aprovecharon de las desigualdades y la ignorancia en los pueblos africanos para engañarlos y dominarlos. No diría que es un aplauso a la llegada de los europeos ni un intento de reestablecer el sistema social clásico o un llanto por las costumbres perdidas: sencillamente, es una historia intrigante con conocimiento antropológico, una visión imparcial acerca de la llegada del invasor europeo a África y una trama llena de suspense.

19º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea.PDF

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Sara Mesa

La familia

Anagrama. 2022

 

Hay una imagen preciosa que trasmite en gran medida, de un modo preciso, el tema de esta novela. Al hijo pequeño, Aqui, se le cuenta en la escuela la importancia de la unión social y la profesora acude a la idea de las ramas atadas, unas junto a otras, afirma, se vuelven irrompibles, no como cuando están aisladas y se pueden romper con facilidad. Una niña dice que su madre le ha contado lo de las ramitas atadas aplicado a la familia. Entonces, Aqui pregunta si no es posible que las ramitas que quedan en medio del manojo terminen asfixiadas.

De este modo comprendemos que lo que se narra en la novela de Sara Mesa es justamente eso, esa atmósfera familiar que a veces deriva en asfixia, esta institución que es el inicio de la socialización, pero al mismo tiempo constituye la causa de heridas profundas y de fragilidades que nos acompañarán siempre. También es fuente de algunas fortalezas, qué duda cabe, y al final también determina lo que somos, lo bueno y lo malo, conforma ese interior con el que habremos de enfrentarnos a la vida. Pertenecer a una familia u otra puede ser puro azar, lo es para los tres hijos biológicos, pero también para Martina, cuyas circunstancias la llevan a que se le adopte, aunque su suerte, lo sabemos en el transcurso del relato, hubiera podido ser otra. Pero tal vez no sea exactamente el azar lo que mueve ese mundo de relaciones y todo esté fijado de antemano, determinado.

En toda familia, es evidente, «hay silencios insoportables, preguntas que se hacen y hechos que no se cuentan», es evidente también que hay tantos tipos de familia como unidades de familia, no podríamos decir por tanto que la descrita por Sara Mesa sea una familia-tipo, puede que cualquier definición resulte arbitraria, pero sí que cualquier lector se va a sentir de algún modo u otro identificado, va a intuir en esta novela reflejos de la experiencia propia. Porque al final es la experiencia vital ese poso que compartimos todos.

Y todo ello nos lo cuenta la autora con ese estilo habitual en ella, con sencillez aparente y una serenidad que no es en absoluto distancia, todo lo contrario, los retazos que son cada capítulo, con sus saltos de personajes y de momentos, capítulos cerrados y perfectos por sí mismos, como relatos redondos, van componiendo, casi como si estuvieran cosidos, una novela que a todas luces atrapa. Consigue transmitir un mundo, una atmósfera, gestiona siempre a la perfección las anécdotas y los misterios, lo contado y lo que se transmite por medio de silencios y entre líneas. La sorpresa adereza el relato entero y nos muestra, por ejemplo en el capítulo último, lo frágil que es todo, una fragilidad que explica muchas cosas.

 

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Marta San Miguel

Antes del salto

Libros del Asteroide, 2022

 

Una mujer se traslada casi un año a Lisboa con su familia por razones laborales. Ese paréntesis en su rutina le va a suponer confrontarse con su vida entera, una reflexión a todas luces intimista que le obligará a cruzar significados entre lo real y lo posible, a tener que explicarse lo irreversible, a enfrentar lo tangible y lo tópico. Va tomando conciencia, lo afirma en un momento dado, de que el mundo es en gran medida una ley física sostenida por sus contrarios.

Descubrir Lisboa le va a permitir también reconocer el desdoblamiento que hay en toda realidad: la ciudad contiene otra ciudad paralela a la oficial. Ocurre lo mismo sin duda con la vida, que enfrenta lo aparente con lo que hay detrás de lo más tópico, no siempre coincidentes, como no lo son las normas con los usos, el recuerdo y la vivencia del presente, la evocación y los sentidos a flor de piel. Pero va a ser el detalle aparentemente secundario producido por el olvido de añadir una foto a su equipaje, la del caballo con el que practicó salto durante un periodo de su vida, lo que va a desatar una profunda reflexión vital. De este modo, la equitación, la práctica del salto y el propio caballo se vuelven símbolos de este estar en el mundo, en un ejercicio introspectivo tan útil como necesario.

El resultado es esta novela en apariencia sencilla, construida –casi cosida– a retazos, a golpe de recuerdos, evocaciones y descripciones, tras lo que hay un ejercicio de introversión y de asombro ante lo más cotidiano, que es también lo más importante, porque es allí donde todos nos situamos y de este modo la narradora nos va presentando de un modo poético y experiencial las conclusiones de su mirada renovada del mundo.

El lector, sin duda, quedará atrapado por esta secuencia de reminiscencias vitales que son como píldoras emocionales y reflexivas. No quedará indiferente, tampoco distante. Al final algo nos indica que lo que se cuenta en esta novela, la primera de Marta San Miguel, quien había publicado hasta ahora poesía y ensayo, es algo que nos afecta de forma irremediable y nos despierta no pocas cavilaciones sobre nuestra propia vida.

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Alejandro Morellón

El peor escenario posible

Fulgencio Pimentel

 

Asumimos la realidad cotidiana porque es lo que tenemos más cerca, a lo que nos hemos habituado y lo que siempre hemos vivido con un halo de normalidad (¿normatividad?). Pero a todas luces todo lo que nos rodea, nuestra propia vida, contiene elementos por los que se cuela no poca irracionalidad, un alto grado de absurdo, un sinsentido que, al final, habremos de asumir y del que tomaremos plena conciencia más pronto o más tarde. Sólo es necesario confrontarse a ello.

Y qué mejor espejo que la literatura para darse cuenta de lo que hay.

Porque es eso justamente lo que nos revelan los once relatos de este libro que comentamos, una verdadera colleja emocional para el lector que va a descubrir entre sus líneas todo ese desgarro irreversible que supone lo real, nadie va a quedar ajeno porque al final todos tenemos nuestros recovecos donde ocultamos algo tremendo, como la pareja de oncólogos de uno de los cuentos que encubren otra vida, a todas luces menos amable, detrás de los muros de su cómodo hogar, o descubriremos, como le ocurre a un personaje de otro relato, ese sentimiento de darle la espalda a parte de sí mismo. Porque a menudo la existencia es extraña y paradójica.

Quizá no sea posible huir de lo que viene anunciado en las múltiples arrugas y brechas de lo real, lo que produce temor, un miedo que es anterior al hecho en sí, por mucho que se busque un sentido lógico a lo que sucede.

Narrados con una plasticidad enorme, con tono lírico, Alejandro Morellón nos enfrenta al apocalipsis, al caos ordenado, todo ello como si nos lo advirtiera el furby del primer relato, lo que crea no poca incomodidad, la misma que sienten los seres estrafalarios que habitan una extraña galería y que parecen dialogar consigo mismo, en busca de su propio sentido. El autor lleva al extremo las situaciones, pero deja entrever que bien pudiera ocurrir cada línea de lo que se narra en la vida misma, no sería al fin tan extravagante, y por tanto el absurdo lo descubrimos al enfrentarnos a toda circunstancia recogida en cada cuento, pero también en la realidad que nos rodea, en cada detalle y que vemos con una normalidad tan pasmosa como sorprendente. Por lo demás, nos deslumbrará por su estilo acertado, brillante, creando siempre una atmósfera manifiesta, intensa, imposible ser ajeno por tanto a lo que se nos cuenta y a la manera en que se nos cuenta.

No en vano, el primer relato del volumen, «Pájaros que cantan al futuro», obtuvo el Premio Ignacio Aldecoa de cuentos en castellano, en su quincuagésima edición, sin duda una buena carta de presentación.

 

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Sol Linares

No todos los cíclopes nacen ciegos

Menoscuarto Ediciones. 2022

 

¿Contienen las células algo más que la información física del mundo?¿Incorpora la genética los errores humanos, los pecados inconfesables, también los éxitos, las emociones y las alegrías?¿Son los sueños una cadena de recuerdos del inconsciente?¿Acaso los mitos no poseen tanta veracidad como la ciencia, aun cuando sean formas diferentes de aproximarse a la vida?

Son preguntas que, entre otras, se plantearán los lectores a medida que se enfrentan a esta historia, que si nos la cuentan de otro modo resultaría quizá demasiado metafísica, pero que narrada como lo está nos va atrapando a medida que avanzamos en su lectura. La escritora venezolana Sol Linares teje un hilo con materiales provenientes de la mitología y la genética, también de la literatura, trenza palabras, genes e ideas, y el resultado es una novela que nos remueve hasta los tuétanos, que nos confronta a nuestro propio linaje, cada uno el suyo, con sus sorpresas, sus zonas insospechadas, sus terrores, y a esa herencia que forma parte de una identidad cuyos límites no podemos definir muy bien.

Es todo eso lo que relata la narradora, Flora Rodríguez de Mazzarri, doctora venezolana invitada por una universidad italiana, a sus contertulios en un hotel de Sicilia, a la vista del Etna, su acercamiento a la medicina, más en concreto a la genética, promovido sobre todo por ese primo que nace deforme e imposible para la vida, sin que la científica llegase a decantarse tras el descubrimiento si aquel cuerpo era una profunda confesión de los monstruos contenidos en la sangre o si, por el contrario, ese cíclope mantenido en un bote pertenece a la saga de Poseidón.

Obsesionada por la figura de ese feto, acude a la ciencia, al mito, a la literatura y a la historia para dar al final con una respuesta en el pasado familiar a todas luces tremenda, turbadora, desasosegante, pero que requiere de una enorme capacidad de clemencia y reconciliación con el pasado, tanto da que sea lejano o más actual. La novela, en tono confesional, narrado a la manera de esas confidencias a las velas de una sobremesa, se vuelve una metáfora de tantas situaciones de las que este texto puede convertirse en espejo. Sin duda, no dejará imperturbable a nadie, porque a todos nos confronta de un modo u otro a esas sombras que percibimos en nuestras propias vidas.

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Antonio Maestre
Los rotos.
Las costuras abiertas de la clase obrera
Akal

Ya se ha establecido entre nosotros un modo de acercarse a la historia o a la realidad que no parte del mero listado de hechos, personalidades y batallas. Se busca más bien conocer mejor la vida de la población, la mentalidad imperante o, mejor dicho, las diferentes mentalidades existentes en un mismo momento, el tipo de relaciones sociales o de poder que se dan en el interior de una sociedad, las diferentes visiones de lo real, sobre todo en momentos en los que, como el actual, parece que se modifican valores y perspectivas, aunque es más bien una sensación subjetiva. Pero no olvidemos que a menudo la subjetividad es también campo de batalla.


Entre las obras de estas características se halla la escritura testimonial, ciertos textos de memorias o el análisis a partir de la pura subjetividad que describen experiencias de vida y que ayudan bastante a conocer este aspecto de las mentalidades en el que todos estamos inmersos. Sí, es una visión muy ideologizada, nada neutral, pero no nos caigamos del guindo, toda visión del mundo o de la realidad es, al final, ideológica, incluso aquella que se pretende desideologizada y acaba asumiendo (defendiendo tal vez) lo que hay, con su brutalidad y sus deficiencias.
En este sentido, este libro de Antonio Maestre (periodista, polemista y sobre todo crítico social) es toda una colleja a un discurso que ha querido simplificar la realidad o adecuarla a una visión edulcorada, un tanto reducida, que se erige hoy en el valor hegemónico de una sociedad que se pretende modélica, pero que mantiene latente todos los conflictos sociales de los últimos doscientos años. El autor parte de su propia experiencia personal y familiar para hablar de una sociedad que parece alabar la meritocracia, la capacidad de esfuerzo personal, pero que mantiene intacto los mecanismos de clase para dejar a cada cual en el lugar que le corresponde. Las clases siguen existiendo, es algo palpable, puede incluso que vuelva a ser evidente en este momento pandémico, por mucho que haya quien diga que es un discurso desfasado.


Estamos, en este sentido, en un libro que parte de lo testimonial y en el que Antonio Maestre se presenta orgulloso de su pertenencia a la clase obrera, a la que sigue perteneciendo aun cuando haya cambiado las herramientas de trabajo. Habla de las limitaciones a las que se ha de enfrentar todo descendiente de trabajadores a la hora afrontar los estudios, los primeros trabajos, las aspiraciones materiales y culturales, en una sociedad que, aun cuando esté iluminada por cierto discurso o bandera igualitarista propia de la clase media, mantiene sin embargo la desigualdad (no hay más que atender los datos de pobreza existentes hoy o de acceso a la educación para darse cuenta de que no estamos, ni de lejos en el mejor de los mundos), y es por ello que estamos también ante un análisis de la realidad. A partir de su propia experiencia Antonio Maestre hilvana una reflexión de la sociedad actual, del punto en que estamos.


Sin duda, no pocos de sus lectores nos vamos a sentir identificados con buena parte del sentido de este libro, pero desde luego no es menester estar plenamente de acuerdo con las tesis del autor, es más, sin duda puede resultar muy útil a quien se sitúa en otros puntos de vista, si aplica un ejercicio de discernimiento al mensaje, porque este libro es ante todo una presentación bien construida de la posición emocional e intelectual del autor y que procura desprender de su propia experiencia vital una cierta comprensión de lo real. Pero además puede ayudar al lector a confrontarse a su propia situación, en una sociedad y una época en las que todo parece haberse complicado en demasía.

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Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Liliana Colanzi
Ustedes brillan en lo oscuro
Página de espuma, 2022

Una cueva o el barrio de una ciudad cuyos vecinos se movilizan contra un centro radiactivo, las circunstancias tan sombrías que se producen en una comunidad encerrada en sí misma o el barrio que rodea un hospital abandonado y que sufren las consecuencias nefastas de la desidia administrativa, son algunos de los lugares que se convierten en verdaderos protagonistas de estos relatos de Liliana Colanzi, agrupados bajo el título Ustedes brillan en lo oscuro, volumen con el que esta autora boliviana ganó la VII edición del Premio Ribera del Duero. Son textos en los que se alcanza una atmósfera propia, particular, de una intensidad tal que el lector no podrá dejar de leerlos, algo que sólo consigue un buen narrador. Así, de un modo sinuoso, la escritora construye una realidad distópica y a todas luces tan azarosa que sin duda atrapa y conmueve.

Y lo logra gracias a un dominio magistral del idioma, una prosa rica en matices, consciente de esa riqueza que no se queda en lo académico, sino que asume la variedad de usos, que parte de la lengua viva, sin temor a nuevas formulaciones, a experimentar con el lenguaje como si jugara con él, experimentación osada que es todo un reto, un reto arriesgado siempre y que puede salir bien o mal, pero que en este caso sale bien, muy bien, lo que es a todas luces una de las fortalezas de la autora, digna sucesora de la tradición literaria latinoamericana en la que forma, estilo y contenido se conjugan por lo general a la perfección.

Porque cada uno de sus seis relatos es fruto de una imaginación desbordante, en el que las diferentes tramas y los personajes refuerzan la atmósfera y la descripción de un lugar concreto, en un delirio por el que sin duda el lector se deslizará sin que nada de lo que se cuenta le deje indiferente, asumiendo Liliana Colanzi el reto de avanzar en una escritura repleta de vericuetos.

Es así como esta colección de relatos breves se nos vuelve un verdadero regalo, con una maestría enorme. Para quien guste de este género literario, va a valorarlos y disfrutarlos bastante, a lo que se añade ese tono delirante y futurista con no poco eco a ciencia ficción, incluso cuando se narran algunos hechos que se produjeron en realidad, como ese accidente en Goiás que ocurrió de verdad, en el cuento que da nombre al volumen. Por tanto, estamos ante una autora muy interesante y novedosa a la que sin duda habrá que seguir.

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Daniel Díez Carpintero
Nunca se sacia el ojo de ver
Editorial Sloper. 2022

No es necesario insistir en la poca presencia que han tenido los relatos cortos en la tradición literaria española, aunque habría mucho que aclarar al respecto. Ya no es así en todo caso. Es cierto que durante mucho tiempo fue un subgénero considerado menor, a lo sumo un mero aprendizaje del oficio de novelista, algo que empezó a cambiar en los años cincuenta con varios escritores que destacaron por su maestría en la escritura de sus cuentos y también gracias a la influencia de los escritores latinoamericanos, influidos a su vez por la literatura norteamericana, donde la narración breve mantuvo siempre un prestigio enorme, como ocurre con otras tradiciones literarias. Desde entonces la narrativa corta ha conseguido carta de naturaleza en la literatura española y no son pocos los autores que se dedican a mantener muy alta la calidad de sus relatos.


A este grupo hemos de incorporar ahora a Daniel Díez Carpintero, que en este su segundo volumen de relatos nos ofrece nueve textos que destacan por su estilo directo y su lenguaje abrupto, cortante, pero que además llama la atención por su potencia y por no dejar al lector indiferente ni ajeno. Todo lo contrario, su lectura perturba por ese estilo que acaba afectando a la anécdota propia de cada uno de los cuentos y que envuelve a los personajes que deslumbran por turbulentos, tal vez por enrevesados, a todas luces claves en la lectura de los relatos.


Porque cada uno de ellos contribuye a crear una atmósfera propia, algo que es fundamental, sin duda, como característica del género. Un buen relato lo es sobre todo por su atmósfera, y los de Daniel Díez Carpintero consiguen crearla, el autor ha logrado envolver a los personajes en ella, son incluso la causa de la misma, unos personajes curiosos y bien apuntalados, seres que aportan una carga intensa de obsesión, pesadumbre y azoramiento.


Se trata a todas luces de una propuesta original y rupturista, en un momento de gran pluralidad de estilos, otro factor que indica la buena salud que goza la narrativa corta en España.