Cinefilia-Cecilio Olivero Muñoz

Pequeña miss sunshine, 2006

Dirección: Valery Caris, Jonathan Dayton

 Comedia-Drama

 

Empeñados en ser ganadores y no perdedores, todos nos confrontamos con un rotundo porqué que nos hace entender la esencia de esta vida. Pierden los personajes de esta película la insensatez a medida que van soltando el lastre incómodo que los hace febles y frágiles.

 En una familia de cuatro miembros, con dos personas más como añadidura, todo acaba siendo un “ahora más difícil todavía” como en un circo de cachivaches oropelados. 

La niña, la pequeña miss sunshine, está obsesionada con los concursos de misses. El padre es un profesor de autoestima y liderazgo, aunque un perdedor en potencia, con altas dosis de moralina y con una sensatez podrida. La madre, una ama de casa frustrada, a la que percibimos claramente como una madre a la que estamos acostumbrados, por eso la adoramos, y el hermano mayor también es un colmo de obsesiones, ya que ha hecho voto de silencio y quiere ser piloto de avión, pero el tiempo le va dando una colleja que también acaba por enamorarnos.

En esta ensalada sin gluten se unen dos personajes más, el abuelo, que es un yonqui y un sibarita del placer inmediato a una edad madura, y el cuñado gay, un intelectual experto en Proust, abandonado por el novio y que acaba en un intento de suicidio fracasado, lo que desemboca en su ruina afectiva, aunque no moral.

Hay que dar énfasis en la palabra “perdedor”, ya que es late motiv de toda la familia, es el gran acicate del que todos tratan de huir como si de una enfermedad contagiosa se tratara, y todo el plano envolvente a esta ácida foto de familia parece divertirnos con el bálsamo repleto de sarcasmo y realidad. La película está repleta de guiños al espectador. Es como si quisiera hacernos entender que hay cosas mejores que el hecho de ser un ganador, o del acto casi fantasmagórico de ser un perdedor nato, que es lo que todos somos en realidad.

Al final acaba la familia en un conmovedor viaje del que, de manera divertida, la familia vive una aventura tras otra para que cada cual recobre sus señas de identidad como personas en su plena esencia.

Todos los personajes van siendo desprovistos de una condición sensata que los acaba desengañando a medida que el viaje avanza. Todos tienen un concepto de la vida que nos acaba conmoviendo.

Parece que nos invita a ser felices antes de ser como la sociedad dicta y quiere que seamos. Y acaba por darnos un mensaje sublime y no subliminal, ya que es evidente, que hay que ser felices sin luchar por clichés, tópicos irrelevantes y estereotipos sin importancia.

Es todo un código de conducta que todos nos debiéramos de aplicar porque la vida es breve.

 

Cinefilia por Cecilio Olivero Muñoz

Parásitos

2019

Director: Bong Yoo-ho

 

Una familia coreana de cuatro miembros, sin empleo, ha diseñado un plan muy gracioso, a la vez que inquietante. Consiste en vivir de lo ajeno de manera descarada. Empiezan desde su casa ubicada en un sótano a robar wifi y a realizar todo tipo de artimañas.

De forma muy fácil consiguen que les contrate una familia rica para trabajar a su servicio. La película es de un humor sutil, ya que, mientras fingen no ser familia entre sí, se van apoderando de todos los objetos, hasta de la casa y el coche.

Tienen un plan urdido tan meticulosamente satírico que empiezan a vivir deliberadamente de los demás. Así, como suena. Se introducen en comederos sociales, y hasta se emborrachan en la casa de la familia rica mientras la familia dueña está fuera. Para llegar hasta donde han llegado han trabajado concienzudamente.

Se convierten en impostores profesionales. Nada les hace pensar en la cinta que lo que todo comienza como un acto de supervivencia y comedia acabará de esta manera. Estos gorrones profesionales empiezan a perder su credibilidad y mantienen una impostura totalmente diseñada para vivir del cuento.

Acaban, como era de esperar, mal. Se podría decir con el agua al cuello. A sabiendas que perpetran su papel de parásitos comunicándose por WhatsApp, hacen un apropiacionismo de puro descaro y cara dura.

Está película, que ganó en Hollywood un Óscar a la mejor película en lengua no inglesa, es una cinta sarcástica, ácida e irónica. Resulta reveladora, pues vivimos en tiempos intempestivos. Considero que apropiarse de lo que otros consumen es todo un aliciente contemporáneo, y no me refiero a que te gorreen el wifi, en este mundo del gran capital mucha gente sobreviven como parásitos.

El mundo capitalista tiene un orden piramidal. Pues los jerarcas roban al pueblo, pero gente del pueblo vive del pueblo.  De sus semejantes. Ya que, si los mandatarios son ladrones la gente, obrera también lo será, aunque no siempre.

El concepto de “parásito” está tan en boga en nuestra sociedad que no se dan puntadas de aguja sin hilo mientras haya incautos.  Estamos en una era de apropiación indebida, de asalto electrónico, todos aquellos que están fuera del marco en tecnología es verdaderamente libre.

La película hace evidente una reflexión al mundo moderno, incluso es una metáfora del mundo cosmopolita, de los parques temáticos de las grandes ciudades, el mundo del ahora, del hoy; hay tantas estafas y fraudes que hemos conseguido que este planeta sea una vil trampa. Hemos conseguido que seamos desconfiados mezquinamente. Hemos conseguido que Internet sea un cautiverio.

 

 

Cinefilia-Cecilio Olivero Muñoz

LARS VON TRIER

CINEASTA VALIENTE Y ORIGINAL

 

Sin duda, Lars Von Trier es un cineasta irreverente y con una opinión a menudo polémica. Establecidas las reglas en el manifiesto Dogma 95, estamos ante todo hablando de un innovador que resulta sardónico, explícito y con un cine sin ningún parecido al hollywoodiense. 

En su película titulada Los Idiotas, una muestra de expresión totalmente ácrata y totalmente incómoda en la que un grupo de jóvenes daneses se fingen enfermos psicológicos como si fuese un juego o una broma, un tanto macabra, hay que decirlo, vemos a un cineasta peculiar a la manera más verídica y valiente. 

Siguiendo una trayectoria siempre ácida y mordaz, a la vez que única y original, nos conduce donde quiere. En películas como Melancholia o Nymphomaniac vol. 1 y Vol. 2, lleva a cabo un alarde de cinematografía que no deja a nadie indiferente. Todo ello sin efectos especiales y de la manera más natural. 

Lo vemos como un director y guionista de culto, también un excelente director de fotografía. En el festival de Cannes hizo unas desafortunadas declaraciones sobre Hitler y el holocausto. Hecho por el cual la dirección del festival lo descartó para futuros festivales declarado como persona non grata. Pero aún así, lo considero el director más valiente e interesante de toda la filmoteca europea. 

Ya apuntaba maneras con su película final de carrera en la escuela nacional de cine de Dinamarca,titulada El Elemento del Crimen, que dejó anonadados a profesores y alumnos, por su contenido sugerente y original.

Hoy por hoy es un director que se sale de lo normal rompiendo el mar helado a golpes de hacha, como diría Frank Kafka. Es inevitable que no sea polémico, con una ambición desmesurada, pero juega con luz natural e historias interesantes (que a veces sientes o te hacen sentir vergüenza ajena) que rozan el disparate, y el absurdo como denuncia social. 

Él es parte del movimiento Dogma 95. Huelga decir que en su trabajo la iluminación natural, los planos secuencia y ningún atisbo de efectos especiales vuelven su cine talentoso, con personalidad propia y con un sello cinematográfico con la conscientemente impronta tan suya que yo creo que si no polemiza revienta, no lo puede evitar, ya que le gusta meter el dedo en la llaga.

En las dos entregas de su proyecto Nymphomaniac paga un alto coste, ya que es tan puro y convincente como la verdad misma. Rozando la pornografía, recuerda a las películas nórdicas, aquellas que veía en los cines X el protagonista TravisBickle, de Taxi Diver, en el gran maremágnum neoyorquino.

Vean a Lars Von Trier. Les dejará estupefactos a veces, otras, nos hará reír, pero es divertido que un cineasta tenga su propia y legítima personalidad cinematográfica. 

 

Cinefilia-por Cecilio Olivero Muñoz

 BIGAS LUNA Y SU FILMOGRAFÍA

 

La filmografía de Bigas Luna es de una intensa sugerencia sexual, con una violencia de género que no te deja indiferente. Posee imágenes de erotismo con fantasías provocadoras que, viendo la gran filmoteca que abarca, le convierte tal vez en todo un advenedizo filántropo sexual.

 

En ellas encuentras fantasías erótico-sexuales y también surrealismo. Algunas de sus películas están catalogadas como películas de culto. En una película de culto debe haber un factor original y que hagan meditar al espectador o destapar, también, las tendencias más hilarantes y corrosivas por medio de las imágenes donde repasa toda una clase de atributos dentro de la sexualidad para quien que las vea.

 

El cineasta catalán lleva al erotismo todo un sinfín de imágenes que convierten al espectador en voyeur único de la experiencia cinematográfica. En todas sus películas hay un sugerente guiño al espectador. Encumbra lugares como Bilbao, la Catalunya de la costa, Barcelona, al tiempo que homenajea el mar y todo lo que eso conlleva.

En algunos casos resulta inquietante, transgresor y es un innovador en la filmoteca catalana y española. Creo que sería importante enumerar grandes películas.

Como por ejemplo Caniche y Lola, también Bilbao y Jamón, Jamón, o Bambola, en todas ellas hay una vertiente sexual, pero también violenta en los que concierne al aspecto masculino contra la feminidad.

Es cine erótico, la mayoría, ya que en sus películas resalta temas como la zoofilia, la vertiente masculina y femenina en un plan muy acentuado sexualmente destaca toda la curiosidad del sexo como un gran tótem de alta tensión. Le gustan las imágenes sugerentes que en el argot erótico tienen mucha versatilidad.

Cabe destacar películas que se han aposentado en nuestro ideario colectivo como lo son Huevos de oro, o La teta y la luna. Donde hace todo un homenaje a la charnegada del momento.

Pero en otras películas se pone serio, y además de atraer hacia el voyeur fílmico cierto bagaje de culto, también es capaz de hacer crítica social, crítica histórica, y crítica algo chovinista a ratos, siendo detractor y admirador de una gran dignidad en los aspectos más plurales de la España de esta catalanización, tan actual como frenética.

Huelga decir que empezó escribiendo relatos, y estos fueron llevados a la pantalla en lengua catalana. También es un gran admirador de Dalí y las barretinas, y del estereotipo surrealista por antonomasia. Siempre fecundo en el mundo de los sueños. Es un gran entusiasta de los planos oscuros en su filmoteca de los primeros años como cineasta. Pero en última estancia resulta más luminoso y todo un gran admirador del mar y su guiño al espectador que haya visitado la costa catalana en alguna ocasión.

Podemos catalogar a Bigas Luna como un gran entusiasta de contar historias haciendo énfasis en la feminidad y en detalles primitivos, a la vez que modernos. Es todo un lenguaje visual que nos hipnotiza y nos evade abstrayéndonos hacia la perversión sexual y la moraleja que todo narrador de historias debe llevar a cabo.

Son personajes todos muy de la tierra de España, con elementos icónicos y representativos de la cultura occidental, y con detalles humorísticos y también trágicos. Su actor fetiche es Javier Bardem. Este director toca todas las vertientes musicales, desde el folclore francés hasta el flamenco, desde la música clásica al ambiente psicodélico, desde la música máquina a las sevillanas.

Es preciso recordar títulos como Yo soy la Juani donde fotografía de manera excelsa la juventud de extrarradio alrededor de las grandes urbes catalanas.

Es todo un crítico de la sociedad actual. Vean al gran Bigas Luna. Vean su filmoteca. Murió en 2013, justamente el 6 de abril. El mejor homenaje que se le puede hacer es ver su cine.

 

Cinefilia por Cecilio Olivero Muñoz

LA SUSTANCIA 

Coralie Fargeat, 2024

 

La película trata sobre los efectos adversos y las consecuencias de adquirir un producto en el mercado. En un mercado totalmente clandestino.  El lema de la “sustancia” es: no lo olvides, las dos sois una.  A la vez que espanto, tiene una perversidad que la hace ácida y corrosiva ante los ojos del gran público. 

 

Una actriz en decadencia trabaja en un programa televisivo. Sufre en sus carnes los entresijos del Show, el uso a capricho de la gente, la manipulación tóxica de la televisión, el culto a la belleza a la que estamos sometidos y acostumbrados por no decir amaestrados. Es todo un compendio de metáforas, que cada uno escoja cuál habla de él. Sus consecuencias, el hecho de querer ridículamente ser más joven es una característica de este tiempo adoctrinado para y por la cirugía y el bisturí, hay que ser guapo a la fuerza, pero la belleza es efímera. Banaliza la vejez y degrada a las personas. 

 

Hacía años que no había visto una película tan potente como esta. No sólo es una metáfora de la vida moderna, sino que es una broma macabra con distintas lecturas.  

 

Muchas películas nos aburren por cómo empiezan y nos fascinan por cómo terminan. Y en otros aspectos nos gusta por cómo empiezan. Todo parte de que sigas leyendo. Que sigas hasta el final. “El final feliz” por antonomasia que toda película debe de tener, aunque en la vida real sea muy diferente el final feliz, ya que la vida termina mal. Muy mal. 

 

El cine además de magia puede ser un revulsivo. Algo que nos conmueva y que nos hable a nosotros mismos, tal vez, porque no somos tan distintos los unos de los otros. La literatura es una buena manera de cambiar las cosas de sitio en nuestro interior. También el cine se encarga de eso. 

 

Tiene mucho de literatura. Recuerda El Proceso y la Metamorfosis de Kafka. También recobra vida el Frankensteinmás innovador. Queda claro que ser un monstruo hoy en día es tan característico, que te acuestas como Joseph K. y te despiertas como Gregor Samsa. Todo resulta una efímera fama de la que no puedes escapar, hasta después de que algo que con los años y lo efímero de lo que somos, podamos llegar a ser.  Recuerda a lo kafkiano porque todo resulta absurdo a la vez que mórbido. Es también una alusión a varias películas convertidas ya en clásicos. 

 

El oropel de la fama televisiva y su hipocresía es tan revelador, que todo se queda en el mismo sitio donde empezó sin ningún atisbo de mejorar, al contrario, se empeora, y el hecho de no vivir la vida lleva al fracaso, cosa muy de moda actualmente.

 

La protagonista, Demi Moore, pretende así dejar o grabar con letras doradas su talento. Con un palmarés la película de cinco nominaciones a los Oscar y tras haber ganado un Globo de Oro es, sin duda, el regreso de una gran actriz. Con esta película se ha reabierto su carrera. La crítica y la prensa la alaban. Pero antes de la sustancia ya tenía una carrera pasada bastante consolidada, pero ahora se confirma su buena interpretación justamente en los primeros planos y en los grandes logros como actriz. También cabe destacar el gran trabajo tanto como de efectos especiales, como en maquillaje. 

 

Es también un guiño hacia el público cinéfilo al que no deja indiferente, debido a que es un planteamiento que abarca la drogadicción, la superficialidad de la vida moderna y televisiva. Nos habla de la degradación espontánea del ser humano. 

 

El público quedará fijo y sin habla al ver la película. Hay un guiño de complicidad enorme. Es sin duda el terror corporal más escalofriante y metafórico que se haya podido ver en años. Hacía tiempo que no escuchaba la frase: ¡matad al monstruo! Y ahora la he vuelto a oír gracias a esta carismática cinta. La directora y guionista Coralie Fargeat tiene mucho qué mostrarnos y hacernos comprender. 

 

La sustancia es una alegoría de 141 minutos, pero no quieres que se acabe. Es todo un halago, dado las películas malas que con nominaciones incluso han quedado relegadas al olvido.