35º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

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35º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXXIX desde inicios/03-05-2013

 

 

EDITORIAL LXXIX

José Luís Sampedro y José Manuel Caballero Bonald

Hubo en el Renacimiento un modelo de intelectual que no sólo tenía por ocupación e interés el ejercicio de las letras, sino que se ocupaba también de otros asuntos, a veces más mundanos, y poseía además una actitud ante la vida proclive a la curiosidad, a la preocupación, al compromiso diríamos hoy –sin que el compromiso suponga la defensa de un cuerpo fijo y cerrado de ideas-, y también a la sensibilidad. Ha habido también algunos autores cuya dedicación a la literatura pudo ser hasta cierto punto marginal, no era su actividad principal, sin que por ello mengue la calidad de su obra. Hoy tal vez los llamaríamos, aunque no sea exactamente lo mismo, “escritores de domingo”, en el sentido que dio a esta expresión el profesor Alonso Zamora Vicente, nada que ver con el tono peyorativo que con frecuencia se da a esa expresión.  No se trata en todo caso de dos modelos opuestos entre sí.

José Luís Sampedro tal vez quepa en las dos definiciones. Economista de formación, trabajó durante mucho tiempo en instituciones económicas y fue un fino analista en ese ámbito, lo que le llevó no sólo a analizar las relaciones monetarias y financieras, sino también a intentar entender las sociedades que muchas veces la economía ha moldeado con excesivo celo y, al estudiar las sociedades, intentó a su vez entender a las personas que las componen. Eso es lo que le convirtió en alguien cercano a esas figuras renacentistas incapaces de limitarse a un solo ámbito, con una curiosidad inmensa y una sed por ir al fondo de los hombres y las mujeres, porque a todas luces el ser humano estaba en el centro de su reflexión. Gracias a esa actitud abierta y curiosa, él mismo evolucionó como persona, no fue el único caso entre quienes vivieron con intensidad los años centrales del siglo XX que tuvieran esa capacidad de evolucionar ellos mismos, lo que desembocó en un gran humanismo, en todos los sentidos que caben en este término.

Nacido en 1917, se hizo conocido como escritor a partir de los años ochenta, aunque comenzó a publicar a mediados del siglo pasado. Publicó poco por entonces, es cierto, aunque muchas de las narraciones que escribió en esa época las sacaría a la luz mucho después. Se sabe que reunía muchos de sus escritos en carpetas que rotulaba como «palotes». Su escritura fue ganando en sensibilidad y profundidad, que era algo que caracterizaba su literatura, como muestra en una de sus novelas más conocidas, La Sonrisa Etrusca. Sin duda, si leyéramos su obra desde un punto de visto cronológico, nos daríamos cuenta que el individuo iba ganando más y más importancia en su pensamiento, sin que por ello perdiera, más al contrario, su sentido social, la relación de la persona con todo lo que le rodea, otras personas, objetos y circunstancias.

Otra de las características de su carácter humanista ha sido su intervención en muchos debates que afectaban a la sociedad entera, pero intervino no convirtiendo su narrativa en arma arrojadiza o panfletaria, sino como pensador, como ser que reflexiona y plantea cuestiones y formula preguntas, y ello por eso mismo que venimos diciendo, porque sentía una enorme preocupación por todo y ese todo estaba al servicio de los individuos que componen la sociedad.

José Luis Sampedro ha muerto este mes de Abril. Lo queremos recordar en estas páginas no sólo porque estuviéramos en gran medida de acuerdo con sus planteamientos, incluso si no lo estuviéramos tendríamos que reconocer su sinceridad y su profundo humanismo. Como siempre, el mejor homenaje es leerle. Pero tampoco sobra que mostremos por él toda nuestra admiración y simpatía.

***

En Nevando en la Guinea no solo lamentamos la muerte, también celebramos la vida. Hace unas semanas, entre la polémica política y la baja estima hacia la familia real, le han otorgado a José Manuel Caballero Bonald el institucionalizado premio Cervantes. Es importante decir que Caballero Bonald no es solamente un poeta, buen poeta por cierto, es un magnífico novelista, ensayista e incluso articulista de algún diario. Pese a que el galardón otorgado no ha tenido ningún atisbo de reivindicación en su discurso de rigor, Caballero Bonald es un poeta elocuente, un novelista interesante que difiere de escritores del género en prosa lineales, artificiosos, e insustanciales, también es un gran intelectual que muchas veces ha hecho declaraciones ácidas y muy satíricas e irónicas, cabe decir que nunca sin perder su compromiso político y siempre con una visión objetiva de la situación que nos gobierna a todos. Desde aquí queremos hacer este breve homenaje hacia este otro escritor, y decimos escritor en toda regla perteneciente a la generación de la segunda mitad del siglo veinte, escritor que todavía tiene algo que decir en este siglo, siglo que está cambiando la forma en que se lee y la manera de expresarse.

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PERDONEN LAS MOLESTIAS

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

PADRAZOS DANDO ABRAZOS

Volvéis del doctor de cabecera

empapelados de cansancio,

por que a vuestra hija

anginas le han diagnosticado,

vuestro cansancio

se vuelve retardo y letargo,

pues tenéis que comprar

esas caras medicinas

para que vuestra hija

(en paréntesis amargo)

reduzca el simulacro

de suplantar a sus toxinas

pues siempre sufre de algo

 para luego remediarlo,

en el coche vais los tres,

con vuestra pequeña tortura china,

vosotros sois suela que camina

 vuestro yo extenuado,

aparcáis el coche en una esquina,

 de ese, vuestro antiguo barrio,

hoy tuvisteis suerte,

siempre os toca caminar algo,

la vida os hace purpurina y pegatina,

hipocondría arrancada

de un programa de la radio,

parecéis un relicario

de vuestra propia luz con vitamina,

luego los nietos lloran

por ese parque de extrarradio,

vosotros por si acaso se lo dais

como aquel que da un abrazo,

remedio mejor que cualquier aspirina,

o algún sustitutivo que te mengüe

 algún grado, un grado,

nada más, o nada menos, que un grado

de agotada y exhausta rutina,

parecéis remediarlo,

padres de todas las cosas sois,

muy ocupados,

os convertís en nitroglicerina,

estalláis sin con nadie conversarlo,

os buscáis entre pamplinas,

 os entregáis

y os inclináis a la obediencia

generosos y obligados,

vuestra velocidad se os adivina

 de repente y sin mirarlo,

no sois solo un padre y una madre,

 sois El Verdadero Milagro,

que sin segregar apenas endorfinas

os apartáis

de la sed que da el bocado,

paraíso de sofá y ebrios de gasolina,

dulces mandarinas y buen calzado,

sueños que se fugan patizambos

por que la vecina os alucina,

os comparáis con derrotas de telediario.

Vuestra realidad de cafeína

os recomienda tomar la vida

 en descafeinado.

***

PADRES DE LA CALLE

 

Ella sola ha tenido un solo bebé

que le hizo un notas llamado José

y la madre de ella ni lo sabe,

al parecer la cosa parece grave,

pues en la droga los dos

patean latas por la calle,

José le da púa, le da coz,

es burro que no monta nadie

tomando su mazacote de arroz,

le hace el avión el miserable,

le da al basuco y todo le vale,

gramos de duda sin Dios,

dos y medio viviendo en un parque,

lo lava con la mano su madre,

el agua está fría, el frío es dolor,

suelta el agua que le vela

como queriendo calor del sol,

reproches como de telenovela,

pelean interpretando, dos niños son,

a ella en la calle el frío la pela,

él en su hombría no es culpable,

la culpa es toda de ella,

pues ella es mujer, ella la madre,

sin techo que los proteja,

el bebé pasa frío, y ellos hambre,

José en la droga se deja

la treta, la trepa, el equipaje,

ella aborrece a su pareja

y a veces llora lágrimas de sangre,

él llama bruja a su compañera,

ella parece hacer magia verdadera

en el fingir de poco importarle.

 

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La muerte del abuelo

 

         El abuelo murió la semana pasada. No por esperado pude evitar, al decírmelo mi madre, una punzada de dolor. Durante días esperábamos el desenlace fatal, aunque inevitable. Mi madre me telefoneó temprano.

O avô morreu.

Le dije que iba de inmediato. En diez minutos llegaría a la casa familiar. Salí de mi edificio y al ver la luz primaveral de Lisboa recordé que a mi abuelo le gustaba sobre todo ese tono radiante del aire que poseía la ciudad entera y que le apasionaba durante todo el año, pero sobre todo en primavera, cuando el brillo alcanzaba un tono especial y parecía abrazar todo lo que se encontraba, las casas y las calles, los árboles y las farolas, a los paseantes de la, él mismo decía, mejor ciudad del mundo y sobre todo el agua del Tajo, que parecía alumbrar todavía más la atmósfera y todo lo que le rodeaba, como si el río se transformara a su paso por Lisboa en un espejo.

Aitatxi –murmuré y los ojos se me llenaron de lágrimas.

Recordé que en Mayo iba a cumplir los cien años, nada menos. Bromeaba con ello. Unos días atrás, cuando aún mantenía la conciencia y no estaba tan aquejado por su enfermedad y por el cansancio, al notar nuestra poco disimulada tristeza por lo que iba a ocurrir, nos regañó con socarronería.

−¿Qué queréis, aguantarme mil años? Acabo de hacerme viejo, ya está. No hay más que hablar y no me pongáis esas caras de pena, que quiero morirme con algo de alegría.

De hecho, pensé, esa había sido siempre su actitud ante la vida, una socarrona regañina que no impedía ocultar, por otro lado, la necesidad de mantener la alegría y el buen humor, incluso en las peores épocas de la existencia, que la realidad, nos repetía con frecuencia, no le iba a amargar los buenos momentos.

Intenté imaginar de nuevo cómo habría sido su vida antes de que yo naciera. Una y mil veces había contemplado las fotos, no muchas, que se habían reunido en casa y una y mil veces había escuchado sin cansarme nunca anécdotas e historias, muchas de ellas contadas directamente por él.

Pero en ese instante, mientras avanzaba por las calles hacia su casa para verle por última vez, no pude concentrarme en ninguna anécdota o todas pasaban por mi cabeza al mismo tiempo. Vi a Afonso que al verme a punto de cruzar por delante de su café salió para interesarse por el abuelo.

O avô morreu –me adelanté a su interés más que evidente y sincero, lo sabía, al detenerme frente a él-, esta manhã.

La pena se dibujó en su cara, siempre tan expresiva. Mi abuelo frecuentó el café de Afonso desde que llegó a Lisboa hacía setenta años, con poco más de veinte años. De hecho, decía siempre que el padre de Afonso, António, había sido el primer conocido y amigo que tuvo en la ciudad, y su local el primer comercio en el que estuvo nada más bajarse del tren y cuando ni siquiera había ido al hostal donde se alojaría para comenzar a buscarse casa y la vida.

No hablaba una palabra de portugués, pero contaba que mantuvo en aquel primer instante en Portugal una intensa conversación con el dueño del café y que éste, al saber las intenciones de aquel navarro un tanto excéntrico de quedarse en Lisboa, le dijo todo lo que era imprescindible para vivir en ella.

Desde entonces acudía al local todas las mañanas, a veces también antes de comer, para tomarse un vino y seguir charlando con António, con quien mantuvo, creo, una única conversación ininterrumpida aunque escalonada, hasta la muerte de António, tras cincuentas años de amistad.

Muchas veces, de niño, yo les acompañaba los sábados y les escuchaba hablar, comentar los acontecimientos políticos que tanto les interesaba a ambos, y aunque se mantenían con más o menos convicción en la defensa de sus respectivas posiciones, se respetaron siempre y fueron buenos amigos. Mi abuelo era defensor del carlismo, que fue lo que le hizo salir de la España republicana y no volver tras la guerra porque no veía claro desde el principio el régimen de Franco de quien acabó directamente echando pestes, sobre todo al dar a los isabelinos el trono, y António era un comunista nada doctrinario.

Afonso me mostró todo su pesar. Me constaba su apreció y recordé que muchas veces se quedaba absorto junto a mí cuando el abuelo nos contaba historias de su Navarra natal, de las guerras carlistas y de seres mitológicos que habitaban los bosques del país. Yo ya estaba acostumbrado, pero Afonso ponía los ojos como platos cuando el abuelo soltaba parrafadas enteras en vasco, que yo apenas entendía por habérselas escuchado cientos de veces y haberme enseñado palabras y frases en aquel idioma, pero que a Afonso fascinaba por la sonoridad de la lengua y por el misterio que desprendía. Supe que años más tarde mi abuelo había actuado de consejero de Afonso para resolver sus cuitas y las angustias producto de la vida, como las llamaba él, y que también medió entre padre e hijo al brotar las naturales diferencias generacionales. Qué menos hacia sus amigos del alma.

Prometí a Afonso que le diría la hora del entierro y seguí mi camino no sin antes contemplar desde aquel rincón el Tajo, que se veía a cierta distancia. Allí, me contó mi abuelo, se quedaba siempre quieto y abstraído.

−Aquí me enamoré de Lisboa y de tu abuela –me confesó un día.

Era una mañana de otoño. Unas nubes grises y amenazantes comenzaban a cubrir el cielo lisboeta. A él también le gustaba el otoño en la ciudad porque los colores y la luz se intensificaban todavía más. Tras salir del café de António, ascendió la cuesta hacia su casa y, como era costumbre, se quedó concentrado ante las vistas. En ese instante salió una muchacha de una tienda y, al decir del abuelo, pudo más la belleza en el rostro de ella que la belleza del Tajo y de Lisboa. El resto fue un proceso de seducción que, sospeché siempre, para el abuelo, imbuido de un repentino sentimiento poético, debió de resultar fácil, lo complicado vino después, al intentar convencer a la familia de la seriedad de aquel insólito español. Sin embargo, consiguió su empeño y se casó con la muchacha. Al fin y al cabo, soltaba socarrón, él no era castellano y no se aplicaba en él lo de ni buenos vientos ni buenos casamientos.

Seguí mi camino rememorando las largas comidas de domingo en la casa de los abuelos. Le gustaba la comida portuguesa, que menos, pero algunos domingos, imbuido por la nostalgia de su tierra, se arremangaba y, sin dejar a nadie que entrara en la cocina, se encargaba él de preparar las viandas y ese día había un verdadero festín en el que el abuelo nos hablaba, además de disfrutar de los platos que nos había preparado, de espárragos, truchas, chistorras, pimientos, cochifritos, pochas, habas, estofados, quesos y tortas.

Las sobremesas se alargaban hasta la anochecida y se imponía entonces, si no tronaba, un paseo hasta el Paseo de San Jorge, en otoño e invierno, o hasta los muelles y el Rocío, en primavera y verano.

Torcí la esquina y vi el portal del edificio donde habitó el abuelo durante toda su vida lisboeta, aquel apartamento que considerábamos, y así la llamábamos todos, la casa familiar. Me acordé de las largas conversaciones con él en aquel enorme primer piso apacible y tranquilo, sus relatos cuando yo era niño y sus explicaciones sobre la historia de España que relataba sin cesar y también sobre lo que pasaba en el presente, de lo que siempre opinaba no exento de acierto y perspicacia. No ocultaba su emoción al hablarme de la Casa de Borbón-Parma y bromeaba sobre el exilio durante años, en Estoril, de los isabelinos, a los que no reconocía en absoluto, aunque hubiesen vivido a tiro de piedra. No obstante, aun cuando pareciera que se hubiese quedado en tradiciones sucesorias añejas y que a pocos interesaban ya en nuestros días, muchas de sus opiniones escandalizaban a los más conservadores y no pocas veces afirmaba rotundo y a todo aquel que se le acercara, viniera o no a cuento, que uno de los días más felices de su vida fue el veinticinco de abril del setenta y cuatro, cuando el ejército portugués dejó de matar a pobres africanos que bregaban con toda justeza por su libertad y se ocupó de darle una patada a lo dejado por Salazar, a ver si aprenden los soldados españoles, dicen que repitió durante más de un año para horror del embajador español que intentaba con él ganar adeptos hacia un régimen que, mal que bien, saltaba a la vista que iba a desaparecer de un modo u otro.

Llegué al portal y abrí la puerta. Entré en el zaguán y sentí el frío de los mármoles. No encendí la luz, la penumbra me permitía ver la escalera. Me demoré un instante antes de subir el piso. Quería absorber aquel instante antes de la última visita. Apreciaba a mi abuelo, lo veneraba. Siempre me apoyó y me defendió cuando a mí también me tocó tener cuitas y angustias por la vida. Recordé sobre todo cuando me enfrenté a mi padre, en una de aquellas comidas de domingo, porque su yerno quería que yo estudiase derecho y a mí esos estudios no me atraían lo más mínimo. Mi padre insistía una y otra vez que aquella carrera era lo mejor para mí mientras que yo ponía pegas y acudía a mis aficiones literarias, por las letras en general, para plantear que tal vez fuera mejor para mí cursar Humanidades, algo que no parecía gustarle a mis padres. De pronto atronó la socarrona voz del abuelo.

−El Derecho es cosa de burgueses y mercachifles.

Nos quedamos todos en silencio, mirándole. A todas luces la discusión quedó allí zanjada. Me miró y con la misma socarronería volvió a hablar, dirigiéndose hacia mí de modo categórico.

−Si es lo que quieres, estudiarás letras. Pero me has de prometer que vas a aprovechar tu tiempo y aprenderás lo máximo posible.

Tragué saliva antes de responder que sí, que aprovecharía mi tiempo y aprendería todo lo posible. Me apoyó también cuando en el segundo curso decidí marchar a Madrid para continuar mis estudios de hispánicas.

Subí los escalones de dos en dos. Opté por llamar al timbre y no abrir la puerta con mis llaves. Fue mi madre quien me abrió, me sonrió y me dio un abrazo reconfortante. Entra, me dijo, ve a verlo –y me lo dijo en castellano, cuando ella casi nunca empleaba este idioma con nosotros, supuse que como homenaje, una forma de estar más cerca de su padre muerto. Crucé el apartamento donde ya habían llegado amigos y familiares. Entré en la habitación y lo vi estirado sobre la cama. Estaba pálido, como dormido. Alguien había colocado sobre la cabecera una bandera con la Cruz de Borgoña, como él había indicado más de una vez que se hiciera. Me acerqué a él, acaricié su mano.

Agur, Aitatxi, beti arte. Hasta siempre

En la cocina me reuní como mis padres, mis hermanos y mi tía Ágata. Alrededor de la mesa no pudimos menos que rememorar con humor tantas, tantas anécdotas de un tiempo que no podíamos olvidar.

Juan A. Herrero Díez

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Gonzalo Salesky

 

 

EN TU VOZ

 

En tu voz, las palabras son eternas.

En tu vientre, serás paz en mi rebaño.

En tus besos, fulgor y en el verano

mis hojas seguirán su recorrido.

Siempre estaré en tu voz

y en las mañanas,

tendré en mis manos

todos nuestros anhelos.

TANTA CULPA

En un espectro perdido

veo al pasado

atenazando mi conciencia.

En tu voz

dormida y en silencio,

escucho los fantasmas,

la pasión.

Y en cada llanto fugaz,

bebo tus lágrimas.

No dejes que el otoño se desangre

entre tanto esplendor y tanta culpa.

MENSAJEROS DEL OLVIDO

Todavía están los perros

merodeando mi súplica,

saboreando mis restos.

Soñando con mi sangre,

oliéndola en silencio,

nadando entre las lágrimas,

bebiéndolas.

Cómplices del mar y la soberbia,

no pueden sentir culpa.

Sólo son mensajeros del olvido.

Los caminos se estrechan,

los párpados se cierran.

Comparo mis fantasmas

con obras del silencio.

Allí, en cada penumbra,

no alumbra la nostalgia ni el talento.

Sólo en la ilusión de aquel pasado

sigue la aurora, jugando con el viento.

FINGIENDO ESTRELLAS

Si alguna vez me fui,

hoy estoy lejos.

Si alguna vez mentí,

no tengo nada.

Si alguna vez dejé de amar,

estoy perdido.

Me voy despierto,

si alguna vez soñé soñar,

soñar tus sueños.

Lo sé, porque no soy heridas.

Lo sé y no soy mis cicatrices.

Aunque la tarde siga fingiendo estrellas

sé que allí hay mucho más, aunque sean grises.

TAL COMO ES

 

Aún están

enteros

tus sueños.

Quizá tu voz

se aleje de repente.

Tu sombra sigue,

sin mí,

y en esa escarcha,

veo tu alma

tal como fue.

Vives aquí

junto a toda la nostalgia.

Me abandonaste

junto a un pequeño arrullo.

Sé que de noche

esperas por mis pasos.

Sálvame,

tu piel es la culpable de mi sangre.

Despierta de una vez

de toda tu penumbra,

todo será inmortal

por la mañana.

ABRIR HERIDAS

 

Mis fragmentos de memoria piden alas,

quieren que te acompañe

hacia el vuelo final, sin sentir vértigo.

Debes saber

qué triste es la mentira cuando calla,

qué ausente es la verdad que no libera.

Cómo bate las alas el silencio

cuando es mejor callar que abrir heridas.

FARO

 

Como un faro en medio del desierto,

una coartada imperfecta.

Una lágrima dulce,

un buen secreto.

Mi oración o tus plegarias

en el límite salvaje de lo inútil.

Tu espíritu soñando con mi aliento

y el párrafo perdido en tu memoria.

No queda aquí otra cosa que tormentas

en aquel faro, en medio del desierto.

REFLEJO

 

Otra vez

me permito soñar

con otro rumbo,

lejos de mis prisiones.

Se acerca el fin,

no valdré la pena

si sigo reflejándome en tu espalda.

Todos están malditos,

y tengo que alejarme

porque el miedo no espera.

Las estaciones de tren,

los postes viejos

siguen retrocediendo cada día.

En mi despedida,

no habrá flores.

Sólo el viento

arrullará tus pasos.

En aquel día,

no habrá lágrimas,

tan sólo melodías en colores.

Perdida en la llanura,

serás un día más hacia la noche.

Espero en el limbo,

sin trompetas ni máscaras.

Sin llaves,

sin suspiros,

sin dolor.

Espero demasiado

lo que no esperé nunca.

Espero ciego,

sin saber lo que sueño.

Espero el día

en que todo sea negro

y pueda ver tu alma

tal como fue alguna vez.

SOMBRAS Y OTOÑO

 

Las sombras y el otoño serán piel en tus huesos.

Tendré una copa de vino en la batalla,

un sombrero por cada pensamiento.

Una sonrisa inútil que nadie más verá

porque voy solo, navegando en tus lágrimas.

¿Para qué seguir callando? Una verdad

se ocultará en la cruz de tus ojos.

No podrás jugar con tu sonrisa,

mi vida no te espera. No podrás.

Poemas ausentes

me llevan de la mano a mi temor,

a aquella fortaleza del comienzo.

Daré gracias que no siento,

devolveré mis sueños a la aurora

porque ya no tengo nada.

Nada,

porque el rebaño se ha ido.

Porque las flores me encuentran

desde arriba, perdiendo mi reflejo.

UN POCO MENOS

 

Salva tu piel de toda aquella angustia,

deja que el árbol suene y traiga piedras.

Tira del mar, que pronto habrá un desierto

y en tu refugio, cansado, estaré alerta.

Trataré de soñar un poco menos

si me abandonas y dejas tu maleta.

Como el dictado invisible de un poema,

como el tejido sangrante de una mueca,

prefiero ser la voz que te acaricia

aunque disfrace el dolor de un alma inquieta.

Afuera, la lluvia se ha llevado

por siempre lejos, las noches y la angustia

de saber que nada es fácil, de saber

que todo muere, que todo se marchita.

DUDAS

 

Madera fútil,

ceniza de la aurora.

Pasado atroz

que anuncia tus preguntas.

Pienso que el viento sabrá de lo que hablamos

y en esa escarcha, en tu voz, verás mis dudas:

¿Por qué tu Dios disimula un presagio?

¿Por qué el fulgor precede a la derrota?

¿Me invitarás a salir de mi encierro?

Cuerpos sin manos me esperan y, de a poco,

entierran lo que queda de mi boca.

DESDE ADENTRO

 

Desde adentro,

respirando profundo

porque el aire es poco,

el cielo no es azul y cada noche…

cada noche es más larga que la noche.

Sueño con verte otra vez,

con ver la luna

que desde aquí no sonríe.

Sueño que un día

volveré a encontrar viejos caminos,

un nuevo hogar, una nueva esperanza:

poder valerme de mis manos,

de mis sueños.

Miro mis pasos hasta aquí

y, desde adentro,

siento que el alma se me escapa,

que puedo volar cada vez más alto.

Que falta poco para ver la luz del sol

y mi futuro, hecho presente,

entre tus brazos.

DESIERTO Y CICATRICES

Esta noche perfumarás mis sueños,

esta noche me fundiré en tus brazos.

Fui tanto tiempo desierto y cicatrices…

Espero ser oasis, primavera,

puesta de sol. Dejar de ser naufragio.

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Francisco Jesús Muñoz Soler

 

 

RECONOCIMIENTO A UN SER QUE VIVE Y VIVIRÁ

ENTRE NOSOTROS

                                                     La voz del poeta se quebró

                                                      sus ojos casi ciegos se humedecieron

                                                      todo había valido la pena

                                                      ahora que presiente el final de su vida.

Jorge Luis Borges el poeta

que embargado por la emoción

emanó lágrimas de gratitud de sus ojos

casi ciegos en el momento de expresar

con su voz trémula que su vida

había tenido sentido porque su ser

su poesía ha arraigado en los corazones

de sus semejantes

se sentía realizado al recibir él

solitario poeta en el último trazado

de su existencia la confirmación

de haber cumplido su objetivo como hombre

a pesar de tu solitaria existencia

siempre estarás acompañando

a tus semejantes a través de los tiempos,

ese era tu destino Jorge Luis Borges,

poeta.

CONCLUSIONES DE UNA VIDA SANTA DEL MEDIEVO

 

  Amar la vida sin temor, amar a nuestros semejantes,

Amarnos a nosotros mismos, es amar a Dios.

-I-

Lo dice la leyenda, lo escribió Don Gonzalo,

que hubo un santo en las Españas

de nombre Santo Domingo natural de Cañas

mas adoptivo de Silos donde lució su halo,

de infante graves sentencias tomaba

para el cuerpo creyendo que así se suministraba

la gracia de Dios pues de la vida dada desconfiaba

porque en ella veía al demonio que le rondaba,

la vida con sus prójimos le tenía aterrorizado

porque si en él pecara otro se sentía culpado,

temeroso de Dios prefería vivir apartado

desdeñando el amor de los hombres por ser pecado,

acumulaba sufrimientos, su cuerpo marchitaba

renunciando a los dones que la vida le otorgaba

así creía servir al Señor al que tanto amaba

cuanto más dolor hallaba, más santidad lograba,

más entendió que había seres que debían ser ayudados

pues en esta vida hay muchos desgraciados

que sufren flagelaciones y merecen ser amados

y ayudó a sus semejantes sin descanso como buenos heredados.

 

-II-

Heredados de una vida que hay que vivirla

en la que es tan gratificante el amor cristiano

porque nos une como verdaderos hermanos

pero donde los yugos y las mordazas envilecen las almas,

porque en Dios que tanto nos ama

no busquemos nunca castigo que el temor

es un arma arrojadiza contra su comprensión

que mayor dolor que causar miedo con el amor celestial.

Vivamos la vida, amemos como hermanos,

sintamos por nuestros poros la vida

queriéndola, buscándola, soñando con ella

porque nos la ha dado Dios como seres humanos.

CARTA A CÁNDIDO DE VOLTAIRE

Cándido a ti que naciste en un paraíso de Wesfalia

que fuiste apartado de el

por conocer los olores del amor

correspondido de Cunegunda, flor inocente,

a ti, que te cubrieron con uniforme

por la fuerza de unos grillos

y por creerte el privilegio

de tu libre albedrío cual animal eres

te fustigaron a baquetazos generosamente

y al pedir la muerte hallaste clemencia

de un soberano que cuidaba celosamente

de ser justo con sus vasallos que mueren en batallas

llenas de heroicas matanzas engalanadas

por los cánticos del Te-deum, incendios,

muchachas tomadas por héroes y saqueos.

A ti, que sobreviviste a las desventuras

de tempestades, naufragios, terremotos

y al sambenito en un auto de fe cristiana

donde te azotaron en cadencia con los cantos,

a ti, que mataste a pesar de tu condición

amable y apacible

por la ex flor inocente Cunegunda

y por salvar tu vida de manos de un inquisidor,

a ti, que huyendo del derecho público

a la justicia de los hombres cruzaste

el océano Atlántico hasta donde te siguieron

razón que te separó de tu flor silvestre.

Te refugiaste en el Paraguay de los padres

jesuitas, nobles gobernadores y celosos

guardianes de los bienes de Dios

en la tierra y de sus hijos a su libre entender,

de donde huiste bajo el ropón

de un reverendísimo padre coronel

que atravesaste hasta la guarnición

llevándote el olor de su noble sangre,

a ti, que gozaste el vivir del Dorado

donde se entonan solemnes alabanzas

en reverencia al Señor en armonía

lejos de hogueras, auto represiones y miedos,

donde existen inmensos edificios públicos

y carecen de tribunales de justicia

cárceles y establecimientos correctivos

para la moral de las personas,

a ti, que abandonaste el Dorado por la desmedida

ambición de ser más opulento que todos los reyes

esperando así tener la seguridad de no temer

a inquisidores y rescatar a Cunegunda,

a ti, que perdiste tu fabulosa fortuna

entre engaños de los hombres de mundo

y tu extremada y dulce ingenuidad

más te viste con tu idolatrada Cunegunda casado,

dime ahora que gozas acompañado

de tus seres queridos y cultivas la tierra

alejado del fastidio, el vicio y la necesidad

¿qué debe hacer para ser feliz,  un hombre como yo?

LOS HUMANOS

La humanidad busca el porqué de su singular existencia

y espera que su voz esa que no calla ni en sueños

no se apague después de esta vida tediosa y desplazada

del eje que trata de equilibrar sin éxito

aunque pone todo su tesón e ilusión amanece

con el mismo desasosiego con que el ocaso

del día anterior le dio las buenas noches

y con la misma amargura con la que ve irse el amor

en destellos de gestos, miradas y pensamientos hacia la muerte

donde espera que su voz, incansable y única

tenga la resonancia y la verdad que le negaron

en su ambigua e impuesta existencia humana

a él, ese ser único que lleno de sentimientos

que igual que su voz espera amanezcan

después de su muerte física, esa que ve en otros

y le parece ajena, esa que sesgará su vida

y tal vez su voz….

MONOTONÍA RAMPLONA Y VACUA Y RABIA CONTENIDA

La verdadera infelicidad viene cuando no se tiene ninguna esperanza

          y entonces de nada sirve estar bien y no necesitar nada.

Alberto Moravia

Por las noches al acostarme

no siento ninguna ilusión

ni tengo ningún deseo inmediato.

Me levanto ahíto de dormir

no de soñar, pero sí de postrar

mi cuerpo en un no vivir

de mi espíritu envuelto en tinieblas

de ensueños borrosos y lánguidos,

mis días rezuman pensamientos ramplones y vacuos,

y mi vida monotonía en su continente

encadenado al carro de la vida

deslizándome con el por el tubo

del tiempo voy contando las ranuras

por donde atisbo luz del mundo

soñado, del que pudo y puede ser,

del que repele el convencionalismo,

la monotonía, el tedio, el interés,

el egoísmo, la represión y el cinismo.

Mis días pasan inconsecuentes

sin el más mínimo alarde de importancia

con el más absoluto desinterés

en la más repugnante de las indiferencias.

Sólo queda un poco de esperanza

para llenar mis pensamientos

y una rabia contenida

que oprime mi pecho.

 

 

 

LA JUSTICIA  ACABA DONDE EMPIEZA EL PODER

                            La justicia acaba donde empieza el poder.

                           (sensación que experimentó el pueblo romano

                             durante la dictadura de Sila, 84 a.d. Cristo)

Si el destino de un hombre va asido

a la voluntad o capricho de terceros

que utilizan para su mayor provecho

qué será sin duda la penuria

del necesitado, de poco valdrán

sus ingenios, esfuerzos y sudores

porque sus necesidad ha sido dada

precisamente por el mayor poder

de sus segundos y terceros semejantes

que se la han creado para acrecentar

la base de su privilegiada situación social

esa que ha de mantener a costa del hombre

más débil en la sociedad que ellos

regentan y que no cesaran de expoliar.

El hombre ese animal evolutivo

ojalá se dirija hacia la vía

que desemboca en el sendero

donde el poder pierde su trascendencia

y donde esa maraña de normas

represivas del hombre hacia el hombre

que perpetua su propio cáncer

deje de representar a la justicia.

BUSCO  UNA RESPUESTA

La muerte, la vida, la sombra, la luz, lo irreversible.

Ilusión de vida es la fecundidad de las madres.

He conocido en unos días a dos ángeles

de madres abatidas por el irreductible cáncer

viajaran inmediatamente hacia la muerte

dejando el germen de sus vientres en su estación más celeste

en la más ingenua de las etapas de la vida de los hombres

en la infancia, más dolidas por la separación inevitable

de sus hijos, más preocupadas por las atenciones

que ellos necesitaran en el peregrinar ineludible

de sus existencias terrenas que por el dolor persistente

e irresistible con que la cruel enfermedad absorbe sus fuerzas.

Quisiera tener la lucidez para decirles a esas madres

que saben su destino cercano e inamovible

la razón por la cual ellas

en plenitud de su amor hacia sus hijos

dejarán este mundo,

cuando la flor de sus vidas tenían el talle lozano y esbelto

y sus pétalos tienen guardados aún sus mejores perfumes.

Yo no tengo la respuesta a esa sinrazón:

quisiera que mi mente se acercara a mi fe

aunque fuera solo un instante y poder explicarles y explicarme

el porqué la muerte llega de una forma tan cruel

e inoportuna a los corazones benditos de las madres

y por qué sus tiernos hijos serán padres/madres

habiendo crecido sin el cariño que nunca debieron perder.

La vida, la muerte, la luz, la sombra, lo inexplicable.

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NUEVOS POEMAS

Por Rachid Boussad

 

Azucena inmaculada y rocío dolorido

 

Tu pénsil sabe a albahaca y hierbabuena,

Y tu fragancia huele a flores amadas.

Éstas nos hacen cómplices amadores.

La mariposa de tu rostro encendido,

Una promesa de placeres tan deseados.

¡Qué paisaje tan bien afiligranado!

Es más que un acto de fe,

Un don del Demiurgo Justiciero.

Tu pénsil, un poema tan sentido.

Tu fragancia, un verso,

Sí, un verso amadamente compuesto

Para que en ti me mire

Y conmigo mismo me rime.

¡Oh flor gauchesca, indomeñable e inmarcesible!

T me mueres de azucena inmaculada,

Y me arrobas con tu rocío afligido.

El néctar ponzoñoso de tu pasión

                    De la contemplación

                                                Nace la rosa;  De la contemplación, el naranjo

                                                Y el laurel: Tú y yo del beso aquél”.

Miguel Hernández

 

¿Cuántos campos de recuerdos

Te guardas del ósculo aquél,

Socorrido por alambradas, ejércitos

Y ametralladoras?

Y entre mis amorosos navajazos,

Te derretías cual rocío,

Rocío entre las densas arboledas,

Agredido por los colmillos del sol.

¡Ay princesa de los siglos y sus siluetas!

¿De qué sombras, de qué estrellas,

Amapola y gloria de verano,

Te olvidas y te escapas?

¡Oh, planta sagrada! ¡Ven a mí!

Déjame regar mi cráter vulnerable

Con aquel néctar

De fuegos salvajes.

 

 

 

 

 

 

! Ven a navegarnos!

A Majda Meskrot
¡Ven a navegarnos esta tarde a mi puerto!
El capitán está dormido,
Y de la jornada muy agotadora,
Los marineros, tremendamente fatigados.

¡Ven a hundirnos un poco!
Quizá esta noche sea mi consuelo
De viejas canciones tediosas,
Y de la tristura de estelas imborrables.

¡Ven a llovernos!
¡Ven a florecernos!
¡Ven a germinarnos leyendas!;
Leyendas de primavera sin otoño.

¡Ven a navegarnos a mi puerto!
Ya los párpados de esta tarde
Acarician tímidamente los pómulos de mi silencio,
Y me sintetizan en palabras.

¡Ven a navegarnos esta tarde!
De mucho tiempo el viento no dispone
Para que nos reúna,
Y el vacio nos lo llene.

¡Ven!, ¡ navega en mí!
Pues, mi amante puerto anhela:
tu preciosa bengala mirar,
Y tu misteriosa sirena escuchar.

 

El cenzontle embalsamado

 

Te fuiste de un reflejo,
Dejando en mi ojo
Desdichas a manojo.
En aquellos ayeres memoriosos,
Tu presencia desvanecióse,

Y así de lánguidos se quedaron

Mi cenzontle y mi caverna,

L
A
G
R
I
M
E
A
N
D o sus hoyes jubilados sin tiempo.
y allí en el pecho,

Pervive afónico el canto

Y SE R E V U E L C A implícitamente

En mañanas prisioneras aún

En las garras decididas de la medianoche.
¡Oh Majakech, palmera frondosa!
Ten por bien sabido
Que la luz me habita
Pero de espaldas;
Que tu presencia se olvida

Mas intensifica tu existir,
Y tan solo la Luz Inigualable,

Y altamente calificada,

Es mi único elixir.

Madrid, 2012             

El arpa de sueños suicidas

                          A Majda Meskrot

En las membranas de mi corazón
dolor hay en cada palpitación

Y en todos los ángulos de mi mente
efigie suspendida en cada instante. .

(Ardiente, ardiente,
cual picadura de la serpiente).

En mi corazón fontanoso
dolor venenoso
donde fluyen mares
de pesares y sinsabores.

En las aceras del tiempo

Y los balcones de mi pasatiempo

Recuerdo en mi mente
dolor tan punzante.

! Ay del arpa que fatigas mi amante mente,
y que los himnos de mi alborada extenúas a cada instante

Y sin átomo de compasión,
tus colmillos clavas en mi exangüe corazón.

En las membranas de mi corazón
dolor hay en cada palpitación

Y en todos los ángulos de mi mente
efigie suspendida en cada instante.

Alhajas de primavera

                      A Majda Meskrot

Las hojas de otoño

Se curvan hacia abajo,

Y se suicidan a regañadientes.

Los recuerdos de antaño

Encandecen los filamentos,

Los filamentos de mi memoria.

El cielo desnudo

Encanece lúgubremente

El paisaje arropado

Por mis soledades crónicas,

Aislamientos depresivos,

Y ostracismos vistosos e invisibles…

Aunque parezca cierto,

La brisa de alguna ribera,

Pronto reverdece el campo

Y me hablará confidencialmente:

¡Despierta tu plantío,

Es un milagro abierto,

Ya llega la tan esperada primavera!

El Hoyo y yo

 

¡Qué poema tan libre eres tú!

Libres somos tú y yo.

Oum Er- Rbia”, tu verso

Yo, tu fiel conejillo, buscón;

Tahúr y vagamundo.

En la Cueva del Bohemio

Te canto y te cuento,

A bombo y platillo.

Te miro, te admiro y te rimo

A solas, y las estrellas se sustentan como testigo,

Y aun desde lejos, desde muy lejos

La Roca del Gigante además.

Dime, ladrona de vidas, di

¿! Cuándo te me adentras!?

¡Yo qué sé!

¿!Cómo formas parte de mi,

Y a qué confines infinitos me llevas!?

Las vidas me robas,

Y el alma entera me arrobas.

Dime, ladrona de anhelos, di

¡Cuéntame tus andares, tus lejanías!

¿Por qué en tus cipreses?

¿Por qué encinas, y eucaliptos?

Escucho yo tu mutismo,

Tu mutismo cómplice y sensato.

¿Por qué motivo les pones candados de plomo

A tus oídos?

Dime, ladrona de vidas y anhelos, di

¿!Te enorgullecen este regimiento,

Esta brigada de monos,

Que de tus altos y gigantes cedros frondosos,

Baja con gestos y gimnasias

A gozar de la limosna del turista perezoso!?.

En tus montañas, éstas que te abrigan

Hay una leyenda que alucina y no engaña.

En tus lagos abondosos,

De aguas diáfanas y luciérnagas,

Hay un manantial de secretos que fascina.

¡Qué pera tan fresca eres tú!

Fresca como una lechuga,

Y mermelada rojo carmesí

(Eso pienso yo).

¡Qué poema tan libre eres!

Libres somos tú y yo

Pero, cuando de noche,

Paseando y los perros por compañía,

Mi pobre corazón y aliento,

Inseguros y sin tarjeta,

Bien seguro de bruces caerán

En algunos de tus hoyos;

Hoyos indeseables y sin luces.

Y el temor de que la cordillera despiadada

Me delate a algún verdugo

De aspecto un tanto excéntrico,

Algún guardia imbécil indeseable y sin luces

                    Khénifra, 2011

Tacita de plata

 

                    A Majda Meskrot
Cádiz es más que un espacio geográfico,
Es arte y parte ingente en mi vida.
Aquí he dibujado una hoja de ruta idílica.
¡Ay, Cádiz, Cádiz,
Cómo te tengo en alta estima!
Tu recordar en mi revive
Las fisuras del espejo de un pretérito;
Pretérito idílico esculpido
En estos remiendos viejos
Que en mi alma enamorada llevo.

Cádiz, 2010.

   Deliquio

              A Majda Meskrot

 

Al son y al tono del Destino,

-Grandiosa obra etérea-

Bella muchacha surgiste.

Con amor acendrado,

Proyectaste tu luz verde

Sobre mi cansado cuerpo.

Fieros combates, luchas encarnizadas

Y sombras sonoras

Erraban sin ponientes y sin levantes;

Y constantes inquietudes

Yacían en un ponto;

Un ponto de mutismo amador.

Al son y al tono del Destino,

-Grandiosa obra etérea-

Bella muchacha surgiste.

¡A Dios doy gracias…

…Gracias sean a Dios!

     Tedio

           A Maily Esparza

 

El sol se despidió a regañadientes.

La luna, con tono imperioso, se impuso.

Dios sujetó el sol y la luna,

Prosiguiendo los dos su curso,

Hacia un término fijo.

Algunas facciones recientes

De una transeúnte tan inocente y decente;

Dulce compañía me hicieron.

Con tiritas de su ternura,

Tapó las brechas de mi tristura.

Entre el ayer y el hoy

Pocas sonrisas,

Mucha simulación,

Y demasiado tedio.

¿Por qué tu Edén mandó recluirme

En este Erebo de claras tinieblas?

     La calma y la tormenta

                               A Majda Meskrot

En el café Ouzoud estoy.

¡Qué calor tan vengativo!

Lejos de ti, algo soy:

Erebo pasional, o Edén fugitivo…

Una errante brisa de brasa

Las mejillas de mi memoria

Acarició tímidamente,

Sacudiendo terriblemente

El ponto aletargado

De mi amor desmesurado.

Pénsil eras tú

           A Majda Meskrot

 

Yo antes con alma de poeta,

Deponía que pénsil ignoto eras tú;

De flores impolutas perlado,

Y de suntuosas fragancias pululado…

Mas ora, determiné

Tus flores traicioneras,

Y tus espurias fragancias.

¡Qué desazón sin tregua!

Yo antes te veía vistosa.

Ahora, viciosa,

Porque flores de tu pénsil

Algunos olieron y cortaron.

El día catorce de febrero

                  A Zaki

El día catorce de febrero

Fecha de mucho esmero.

Estado de zozobra
El verbo sobra.
Razón murrio
Corazón amatorio.
Ingente esfuerzo hago
Este día radiante y de órdago.
Buscar no me canso
Regalarte demasiado pienso:

¿! Una rosita!?
Mas marchita.
¿! La vida!?
Mas es ida.
¿!El sol del amanecer,
o tal vez, la luna del anochecer!?.

Mi Esperanza te regalo eterna,
Es mi lengua sempiterna.
Con ella mi querer inconmensurable,
De tu amor se nutre incansable.

 

 

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EL GRAN BORIS GOLD

CON SUS NUEVOS TEXTOS

 

LOS ORGASMOS VAN AL CIELO

Peno por aquellos

sedientos de guerras,

que tan solo piensan

en matar, nada más,

lo digo y lo confirmo

que un buen orgasmo,

es la gran cruzada

a la ansiada…paz.

Sentirán que la vida

tendrá otro sentido,

cambiarán las formas

de ver y razonar,

hagan caso de esto

fruto de experiencias,

súbete a un orgasmo

y después…a volar.

No hay academias

que nos dé diplomas,

ni gente que diga

que poses usar,

tu cierra los ojos

métete en la cosa,

apunta con ansias

y déjate…llevar.

Que jamás las armas

tengan voz ni voto,

el amor tan solo

es la gran verdad,

si el flaco mimoso

empuja adelante,

es un bien valioso

que hay…que cuidar.

A veces me pregunto

donde se refugian,

todos los orgasmos

después de gozar,

yo creo que ellos

se van hacia el cielo,

cuidados por ángeles

que saben…de amar.

Estas son ideas

de un viejo guerrero,

que con gran cariño

lo quiere homenajear,

a ese que me ofrece

orgasmos de ensueño,

por eso mi flaco

será…eternidad.

 

***

Mi humilde homenaje a los anónimos “hacedores de milagros”

Al doctor Adrián Gold y a todo el equipo de terapia intensiva del hospital RAMOS MEJÍA

“HOSPITAL PÚBLICO”

Son las dos de la mañana…o las tres, a quién le puede importar, aquí el tiempo es parte integrante del inventario, los médicos de guardia haciendo su habitual recorrido, siempre acompañados por alguna abnegada enfermera, ángeles guardianes haciendo milagros, uno de ellos: que estos sufrientes seres puedan recuperarse y salir al ruedo nuevamente.  La habitación en penumbra, se vislumbra una silueta acostada, una sombra alta con la cual pareciera hablar el ocupante de ese habitáculo, sería por demás interesante saber que le estará platicando.

Cuando la vista se va acostumbrando a la oscuridad, uno se sorprende al darse cuenta que la susodicha sombra, es un tubo de oxígeno que a su vez soporta una sonda de plástico, perdiéndose en las fosas nasales del paciente, ¿quién es? ¿porque está allí?¿qué le pasa?.

El nombre del individuo ¿a quién le importa? Solamente a los médicos, que pasan a ser para ellos algo así como Dios (pues esperan el milagro de salvarlos de sus males). Esto es algo personal entre él y la “parca” que siempre espera a algún “cliente” este es el pedazo de vida que la está peleando , ¿su vida? bueno, de alguna manera debemos llamar a esos ojos sin luz y a ese respirar como auto que le falla un cilindro.

Me interesé por él en particular y me dijeron: “ES EL DE LA CAMA NUEVE DE TERAPIA INTENSIVA, aferrado a la existencia gracias a un respirador, gambeteando la muerte en un desigual combate, que nadie sabe como terminará, que destino cruel para alguien que es simplemente ¡UN SER HUMANO!.

Mientras observo esa figura inerte, me pasan por la cabeza infinidad de pasajes que muy bien podrían ser la de ese hombre: un hogar, esposa, hijos, problemas cotidianos, tal vez un jefe que pretende lo que no puede ser, al fin de cuentas…cosas que nos pasan a la mayoría de los mortales, ¿sabremos entender que es diferente?, es el anónimo propietario de su bien más querido: LA CAMA NUEVE.

Me quedé escuchando el tic tac de un reloj, que va desgranando las horas que le faltan para despegarse de ese aparato, que ya parece un apéndice natural de su cara, o las que le faltan para irse a morir al cruel cemento de la ciudad.

Fue pasando el tiempo y un día cualquiera en que a bordo de mi automóvil, realizaba mis tareas habituales ,sucedió algo que también ya es por demás cotidiano, un piquete de gente protestando me obliga a desviarme de mi camino y en ese trajinar en busca de una salida, desemboco en la calle .Urquiza a dos cuadras del hospital y me dije: ¿qué será de la vida de ese internado? y hacia allí me fui..

Observé la marea de gente dirigiéndose a los distintos consultorios, en fin, lo de siempre, me introduzco en el edificio y a lo lejos lo veo con un bagallito de ropas en las manos, lo seguí hasta la recepción donde un joven con un libraco enorme frente suyo,  estaba preparado a escribir los datos del paciente que se iba de alta y alcancé a escuchar lo siguiente: ¿nombre? CAMA NUEVE DE TERAPIA, ¿apellido?.RAMOS MEJÍA.

Mientras se perdía en esa serpenteante aglomeración de seres que buscan la salida, como si allí estuviese esperando alguien para decirles: ya todo pasó, ahora salgan a disfrutar.

Pero desgraciadamente el destino es el que mezcla las cartas y decide quién va al cielo…o al infierno.

El que lo iría a recibir son los brazos de una  gran ciudad , que al no tener corazón no se conduele con nadie, menos con él…SIMPLEMENTE UN PARIA.

En tanto, yo notaba que la vista se me nublaba cada vez más, era un cúmulo de lágrimas que pugnaba por salir de mis ojos y no hacía nada para contenerlas…

“ME HACÍA MUY BIEN DESPRENDERME DE ELLAS”

Boris Gold

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Ana Romano

 

Intermediario

 

Perforan escondites

los astronautas

¿qué sostienen los débiles

en su tribulación?

El poema los enlaza

en versos

que obsequia

al lector.

Escoriación

 

Fragmentan

dormidas

Acordonan

antiguos

Y la realidad

¿qué despide?

Es en el ahora

que naufraga

la voluntad

Glotón

el sopapo

zurce

los instintos

¿Y la cabriola

dónde

espolea?

Escape

 

En busca de pruebas

quebrada

descalza es

que camino

En silencio

corren

El frío

es

precipitándose

¿Qué esconde

-aun sabiendo dónde-

la pena?

Elevación

Como notas

resbalan

barriletes

Un crisol

Y  es que flotan

los cuerpos.

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POEMAS SELECTOS

Por Rolando Revagliatti

 

“The adventures of Baron Munchausen”

Airearse de Quijote

mecerse con arañas

telón que decapitas

después

pero también durante

el tic-tac de la arena

de nuestros relojes

(y en trance de sultán

tanta pasión

el oro)

aletargados

por la Infausta y su Tradición

de consistencia incuestionable

¡Mi reino por mis funciones!

Bucéfalo, ¿me hallas acaso

abandonándote?

“The adventures of Baron Munchausen” (“Las aventuras del Barón Munchausen”), filme dirigido por Terry Gilliam.

Divina

Divina

Para el gran público

fue un éxito

Divina

Para los críticos

el filme abusaba

Divina

En la trama

el Maldito se consumía

odiándola

Divina

Ese Maldito

la odiaba

y la odiaba

Divina

Y apuraba el vino

añejo de su odio

Divina

No sería suya

Divina.

“Down by law”

Apuntan muertos

desde encierros

y repugnantes

encerronas

Apuntan fugados

al halo

de la justicia

Apuntan canes

a parias

naden y fuguen

o no naden.

“Down by law” (“Bajo el peso de la ley”), filme dirigido por Jim Jarmusch.

“Amantes”

Rompan filas

rompan cirios

rompan trenzas

rompan Victorias

rompan derrotas

rompan guarradas

rompan Arbolitos de la Navidad

rompan Trinis

rompan Nochebuenas

rompan frentes

rompan Santas Pascuas

rompan

El Cuento del Novio.

“Amantes”, filme dirigido por Vicente Aranda.

“Gothic”

Realizo al poeta

sobre la agitación de las alas

del pajarraco que se lanza

a los relámpagos

Realizo al poeta

en el pajarraco de los fogonazos

Realizo al relámpago.

“Gothic”, filme dirigido por Ken Russell.

“Naked tango”

Guapo túnel

de contraluces colorados

consuma el florilegio

Guarda la debida memoria

y el Cholo no la mata

Vendas para el artificio:

mis testículos.

“Naked tango” (“Tango desnudo”), filme dirigido por Leonard Schrader.

“Roseland”

No te duermas

en los espejos

Confluye

Huérfanos

los zapatos

en la pista

En el cielo

los pies

danzaban como números.

“Roseland”, filme dirigido por James Ivory.

“Mr. and Mrs. Bridge”

La vida sirve

La vida sirve

aun cuando cimbra

La vida sirve

a fines desproporcionados

Se nos queda

desproporcionándonos.

“Mr. and Mrs. Bridge” (“Señor y señora Bridge”), filme dirigido por James Ivory.

“Let him have it”

Ahora mismo

es ahora cuando lo hacen

con nuestro hijo

y hermano

Ahora mismo

mientras

nos abrazamos

Es también ahora

cuando ellos

son eficaces

Funcionarios

deciden y lo hacen

Ahora mismo ratifican:

lo están

ahorcando.

“Let him have it” (“La muerte cumple condena”), filme dirigido por Peter Medak.

“Zabriskie Point”

A la parrilla modernista

las cadenas de mandos

En las parrillas modernistas

ni horizonte

Los bronces

de la inmortalidad

A la parrilla

le han explotado los desiertos

Y mañana serán

restos los hombres

Vuelan los explotados

y alucina (dinamita)

una chica.

“Zabriskie point”, filme dirigido por Michelangelo Antonioni.

“Passion fish”

Usted baila, ríe, llora

eso sí

a riesgo del mundo real

Yo revelo mis fotos, perduro

sobre las ruedas de mi silla

al fin

apasionadas

¿Logrará usted que vuelva yo a lograr?

¿Cómo es así lograr?

¿Lograré yo que usted me necesite?

“Passion fish” (“Escrito en el agua”), filme dirigido por John Sayles.

“La double vie de Veronique”

El anillo y el ojo

y las coordenadas

Primera persona del remolino

que desfallece

Segunda persona de la culminación

de las campanas

Se corta por la voluptuosidad

su electrocardiograma

y por lo más delgado

A mí recurren los reflejos

La otra es ardua

cuando río

en mi madera.

“La double vie de Veronique” (“La doble vida de Verónika”), filme dirigido por Krzysztof Kieslowski.

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EL MARAVILLOSO SONETISTA

Rodolfo Leiro

 

LITURGIAS

 

Yo abrevé en la liturgia soberana

entre duelos, crespones, desafíos,

enfrenté los fracasos y desvíos

trizando en el cristal de mi ventana;

fue el acíbar que urdió cada mañana

con su azufre de nérvidos deslíos.

¡Así fueron rodando sueños míos

en el plato infeliz de mi romana!

Y a pesar de la túrbida otomana

que envolvió con su pátina bardana

cada sueño de jónicos bravíos,

desde el invierno azul de mi fontana

siembro mi verso grana en mi besana.

¡Pues  que truenen sonoros mis estíos!

 

SONETO EN AZUL

 

A mi hijo Eduardo Oscar Leiro (1992)

 

Yo no tengo un azul en mi retina,

ni es azul el color de mi ventana,

no es azul el color de mi mañana

ni hay azul en la tarde que declina.

No hay azul en mi noche de desvelo

ni en la vasta planicie de mi día,

no dibujo en azul mi sinfonía

ni gesto algún azul del azul vuelo.

No dispongo de azules compañeros

que surcando la mar, azul maderos,

flotando en un azul de mi azul viaje,

me arrojen sus azules esplendores

para pintar de azul mis viejas flores

con el azul pincel de mi coraje!

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*GRITO DE MUJER*

Grito de mujer que brama

como cierva en un desierto

por corrientes de agua clama

con sed, al que esté despierto.

Instrumento descartable

de una sociedad machista

deja de ser codiciable

presa de amor egoísta.

Grito de mujer ¡reclama!

solamente sus derechos

ser mujer, esposa y ama

de lo que criaron sus pechos.

Culturas que hicieron de ella

un objeto deleznable

siendo en perlas la más bella

para ella no hay trato amable.

Grito de mujer  que espera

ser tratada como igual

que halle el eco en la frontera

su distancia es abismal.

La lucha será constante

no hay que temer al rechazo

ni al poderío arrogante

pie con pie brazo con brazo.

Grito de mujer hay auroras

que juntas descubriremos

Dios nos hizo “coadjutoras”

Y con EL transitaremos.

¡BASTA YA! Es suficiente

queremos se haga justicia

quita el velo ¡Se valiente!

en vez de azote, caricia.

Libia Beatriz Carciofetti // Argentina

Derechos reservados para compartir Nº 452298

libypoesias@arnet.com.ar

 

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MUJER DESCONOCIDA

 

 

Me hubiera gustado conocerte,

recoger tus manos abnegadas
y pedirte perdón por las mías,
pero ibas ajena, vencidos los ojos
acaso ensimismada en el paisaje de otros ríos,

de otras tierras que no nos pertenecen
y traía anclados tu mirada.

Niña mujer o mujer niña de arenas sin parques
te leías triste en un siento;

yo iba contigo

pero no pude encontrarte: tu cansancio
viajaba lejos, mucho más lejos que el mío.

Lo siento.

No pude regalarte una sonrisa.

Esther González Sánchez

Vigo-España

Miembro Honorífico de Asolapo-Argentina

 

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34º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

NELG belleza

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34º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXXVIII desde inicios/03-04-2013

 

 

 

EDITORIAL LXXVIII

Pueblo Gitano

 

El 8 de Abril se conmemora el Día Internacional del Pueblo Gitano. Ese mismo día del año 1971 esta comunidad se dotó de una bandera y de un himno. Pueblo sin territorio y sin Estado, el nomadismo ha sido una de sus características, lo que ha determinado sus rasgos culturales, su forma de vivir durante siglos. No obstante, podemos decir que desde hace ya años ese nomadismo es en gran medida un tópico del cual nos debemos desprender: en muchas ciudades de Europa –donde viven la mayoría de los gitanos del mundo- y de América los gitanos se asientan en barrios o pedanías y llevan una vida sedentaria.

Pero los gitanos son mucho más que un pueblo de pasado nómada, hay una cultura amplia y también diversa, como ocurre con todos los pueblos, más diversa aún al tratarse de un pueblo disperso, con un idioma, el rom o romaní, en algunos lugares ya muy menguado, como por ejemplo en España, donde la variante local de este idioma, el caló, estuvo a punto de perderse y en la actualidad, mal que bien, se recupera, y también con unos usos sociales y costumbres propios de este pueblo y unas formas de expresión que han de mantenerse como una expresión cultural más de la humanidad.

Las relaciones entre las comunidades gitanas y las comunidades de los territorios a los que aquellas se dirigieron y en las se establecieron no fueron fáciles. Se data en el siglo XV la llegada de los gitanos a Europa –antes se establecieron en otros lugares, como Persia o el Magreb-, cuando los Estados modernos iniciaron su proceso de construcción, lo cual requería un proceso de homogenización de la población, lo que mal casaba con la presencia de pueblos, idiomas, religiones, costumbres y cosmovisiones diferentes. Los gitanos, como minoría que eran, como cualquier minoría, fueron blanco de la persecución y la criminalización, comenzaron a ser vistos no como eran, sino como el poder y por ende la mayoría querían verlos. En España en 1539, bajo el reinado de Felipe II, se aplicó la pena de galeras para los gitanos y dos siglos más tarde, en 1749, el Marqués de la Ensenada llevó a cabo la prisión general de los gitanos. España no fue, por desgracia, el único país donde esto ocurría, se les marginó y persiguió con gran dureza en todo el continente, incluso fueron masacrados por el régimen nazi alemán y sus satélites a mediados del siglo XX.

Sin embargo, nadie puede negar la aportación gitana o romaní a la cultura de los países donde residen. La aportación sin duda más evidente se da en el ámbito de la música, con estilos como el flamenco, las rumbas portuguesas, las rumbas catalanas o la fanfara balcánica, que Emir Kusturica dio a conocer como banda sonora de sus películas. Todos esos estilos son fruto del intercambio, de la fusión, con una aportación enorme de la música gitana. Ni que decir tiene que se extiende esta influencia al baile y al cante, con personalidades que se han ganado el aplauso y el prestigio incluso internacional.

Pero este reconocimiento público de artistas gitanos de renombre no quita a que las diversas etnias que componen el pueblo gitano sigan sufriendo marginación y con frecuencia una violencia simbólica que pervive en la mentalidad general, porque existen prejuicios que los estigmatizan como comunidad y como individuos, levantando muros en ocasiones difíciles de franquear. Son necesarias normas que reconozcan y amparen la pluralidad existente en todos los países Llama la atención que Colombia haya establecido la resolución n.º 22 de 2 de septiembre de 1999, de la Dirección General de Etnias en el que se reconocen sus derechos mientras que en España ni siquiera reconoce el caló al mismo nivel que las otras lenguas del Estado. Pero además también, el pueblo gitano debe mostrar toda su riqueza cultural, social y humana, y para ello debe reforzar sus propias organizaciones asociativas, cuya labor es fundamental.

Existen un gran número de entidades en muchos países, entre ellas, en España, Unión Romaní (www.unionromani.org), la Federación Secretario Gitano (www.gitanos.org), la Asociación de Mujeres Gitanas (www.dromkotar.org),  la Asociación Cultural Gitana del País Vasco (www.kaledorkayiko.org), entre otras, y en América Latina hay una federación que agrupa a asociaciones romaníes nacionales, el Consejo de Organizaciones y Kumpeniyi Rom de las Américas – SKOKRA. Estas organizaciones permiten que el pueblo gitano o romaní tenga su visibilidad en los países de lengua española, a la que se ha incorporado, por cierto, palabras romaníes, y en todos los países donde habiten y se asocien, no sólo un día concreto de mero recuerdo, sino todos los días del año para una sana y benéfica convivencia.

 

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POEMA BASADO EN HECHOS REALES

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

ZOZOBRA LA VIDA

 

Cuando la vida austera sentencia

te conviertes en mera sombra,

te piden todos mucha paciencia

ante la broma macabra y la penitencia,

sin desayuno a tu hora particular,

las medicinas se vuelven placer,

gasolina un lujo que no te das,

tener coche sin seguro para qué,

ya no sales ni al umbral del portal,

 vacía mesa donde la usaban tres,

miga que nadie quiere migar,

 lujo es fumar cigarrillos cada mes,

itv sin pasar, plena clandestinidad,

el cine te dice lo que ya no te crees,

ni libros, un derroche que no te das,

date un capricho solo esta vez,

date derroches como comer pan,

miedo le tienes al mes a mes,

miedo también al estatus de cristal,

más miedo imposible no lo es,

miedo que sacias con tu dignidad,

pilas recargables a poder ser,

tus bolsillos fríos de precariedad,

pobre, pues casi tienes para comer,

ya no pisas el comedor social,

un litro de vino a granel osas beber

para no arruinarte la poca paz,

se ahorra para mañana tener y tener,

te privas de noche con electricidad,

debes el agua de este mísero mes,

también debes el superfluo gas,

 gas cada dos meses, agua cada tres,

se vive por que hay que trabajar,

trabaja, hay paro, pórtate bien,

resuelve un carajo, parasitas fatal,

una juerga al mes abre el plantel

pues la diversión no te hará mal,

si gastas en juerga piensa también

que para días de ayuno lo necesitarás,

mejor tomar sacarina que es miel,

mejor toma leche para cenar,

se toma la vida tan bien

teniendo recibos aún por pagar,

se vive flotando como raspa de pez

si posible es vivir en tu propio hogar,

con víveres, tabaco, soledad y café,

con simientes aún por sembrar,

pues siembra uno para recoger,

siembra miseria y mugre recogerás,

carroña de banco hurga en usted

le dejan con sobras y restos, no más,

hace tiempo no me llaman de usted,

desde que empezó esta crisis brutal,

por que lo que sólido era ya no lo es,

el ahorro podrido que no tendrás,

lo que te quitan un tanto después

 es dígito y cómputo de triste orfandad,

que en el invierno es de hielo tu piel,

entre sabayones es dura tu realidad,

amigos que lo dejan de ser

por que nunca pagas y luego te vas,

te vas por que lo tienes que hacer

si sucia ausencia te dejas brotar,

un adiós no dicho con mucho buqué

que apenas se aprecia en el paladar,

a la francesa las cosas no se ven

y aprendes a hacerlas por necesidad,

bares vacíos que te dejas perder,

vida de pícaro que aumenta en edad,

cosas imposibles que vas a tener

si no te curas la gana y la sed sin sal,

números imposibles huyen del papel,

ellos prefieren volar y volar.

 

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MANUAL DE REVERENCIA

 

No pudimos evitar una leve sonrisa al verlo avanzar hacia el despacho de la Directora General. Mientras caminaba, estiró su cuerpo espigado al máximo, tiró sus hombros hacia atrás, removió el cuello y amagó una sonrisa que procuró amable y confiada, pero que a todas luces se vio servil.

Mario, lo sabíamos todos, era ante su jefa servicial y sumiso, un lacayo lisonjero y adulador, un pelota que extendía ante ella, su adorada directora, un amasijo de elogios y loores que ni el más preciado rapsoda hubiera podido imitar. Como la directora, además, le seguía el juego y hasta parecía gustarle que su empleado le lijara la verba con tanto desparpajo y reverencia, evidente sutiliza mediante le invitaba incluso a aumentar la dosis de retórica prosopopeya, entonces cada una de sus recepciones devenía, mucho más que reuniones de trabajo, alegres pláticas de tono más que festivo, porque él asumía el reto y a cada sesión de sometimiento añadía más kilos de histrionismo marrullero que ya ni siquiera disimulaba ante los demás.

Se detuvo unos segundos ante la puerta que le separaba del objeto de sus lisonjas. Se concentró muy serio. Se dibujó la más amable de sus sonrisas y llamó a la puerta con cuatro nudillos de su mano derecha, ni demasiado suave para que no se le escuchara ni demasiado fuerte para no sorprender o asustar con el ruido seco de los golpecitos en cuestión. Pase, se escuchó al otro lado. Mario colocó la mano izquierda en el pomo como si pretendiera acariciarlo, pareció pensárselo antes de proceder, y empujó al fin hacia abajo, abrió la puerta apenas unos centímetros, lo suficiente para que cupiera su cabeza apenas introducida entre la puerta y el sencillo jambaje oficinesco. Se puede, preguntó con voz pedigüeña. Entre, se escuchó apenas desde la cueva devenida despacho. Y entonces Mario, convencido ya de ser aceptado y confiado por la previa admisión, abrió por completo la puerta y se introdujo en la sala, cerrándola no sin antes mirarnos y parecer con su mirada que nos exhibiera la confianza que la máxima autoridad terrena y cuasi celestial proyectaba hacia él, simple mortal ensalzado por voluntad de la gran dueña y señora, y diosa inclusive, de aquel mítico y místico Olimpo administrativo.

Nuestras sonrisas abandonaron a todas luces la levedad y devinieron francas y mordaces. No nos costaba imaginar la escena que se desarrollaba en ese instante en el despacho y veíamos, como si las paredes fueran transparentes, el constante movimiento del lomo de nuestro compañero al doblegarse ante la majestad máxima y expresar en todo momento su aceptación de los encargos que le dirigía la dueña de voluntades de ocho a cuatro.

Volvimos a la acostumbrada seriedad cuando escuchamos y vimos que la puerta se volvía a abrir. Mario salió con la misma sonrisa celestial, se encorvó de nuevo como último homenaje y cerró la puerta, tras lo cual volvió a su posición habitual, su cuerpo regresó a su rectitud espigada, igual que su boca a su horizontalidad un tanto enervada, crispada tal vez, y avanzó por el pasillo hacia su mesa, justo la que se hallaba a mi lado. Se sentó, comenzó a reordenar los muchos papeles que poblaban su puesto en torno al limpio ordenador y apenas escuché un murmullo, «hija de…». No pude entender el epíteto final, pero no me resultó difícil intuirlo, devolviéndole a nuestro colega toda esa humana carnalidad de la ramplona rutina cotidiana a la que, sin duda, nunca había escapado.

Juan A. Herrero Díez

 

 

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OTROS POEMAS

Por Gonzalo Salesky

 

DE QUÉ SIRVE

 

¿Quién vio a los vencedores y vencidos?

¿Quién dijo que la victoria es nuestra?

Va el mundo, de a poco, derrotado

y en mi reflejo explotan las tormentas.

No veo los corazones, sólo almas apuradas

por tener lo mejor, por dar de menos.

Para dejar de ser y sólo verse

cada segundo, mejor en los espejos.

¿Habrá un antídoto para esta soledad?

¿Cómo explicar de qué sirve el dolor?

¿Podré salvar tanta desilusión,

tanto soldado herido, tanta pena?

 

ESPEJISMO

 

Volveré a mi tierra prometida,

volveré en secreto a ver la luna.

No pisaré dos veces mi camino,

volveré por otro rumbo y otra alcoba.

Tendré que ser la huella de mi tiempo,

un dios que apaga la luz y espía a oscuras.

En el desierto, tan sólo un espejismo

y en madrugada, semilla en la penumbra.

 

DE LUTO

 

Sabes que un día, al fin, no volveré.

Sabrás que la nostalgia es buena consejera.

Sabíamos qué poco iba a durar.

Supimos que la aurora,

en soledad, no sirve;

sé que la luna

no sabe de mi luto.

 

YA NO ESPERA

 

Quisiera ver que el tiempo se congele

y que mis años no pasen. Es verdad

que nada nunca llega a su momento.

Deseo encontrar en otra piel

el bálsamo de todas mis heridas.

¿Será más fácil soñar en soledad?

Tu miedo y mi silencio nos retrasan,

aún es temprano para tocar el cielo

con las dos manos. Mi sombra ya no espera.

Porque el invierno dura más que una estación,

la vida pasa. No encontrarás tus sueños

si haces de cuenta que no existe el dolor.

 

VOCES

 

No quiero evitar la madrugada.

Acallaré las voces

que dentro de mí gritan tu nombre.

Sueño con algo más

que este gris sin matices,

con esta imagen ridícula

de mí. Verás,

yo sé que siempre puedo

caer mucho más bajo,

aquietando las voces

que susurran tu nombre.

Despierta,

la noche sigue lejos.

Tus pasos

vendrán por mi plegaria.

Te insisto,

tendrás que ver la luna

sin voltear, esta vez,

ningún espejo.

¿Sabías que siempre vivo

latiendo sin alma,

secando mi sangre con mis lágrimas?

Trato de ser menos y no puedo.

Trato de ser pena sin nostalgia.

 

ALGO MÁS

 

¿Para qué piden un signo?

El ritmo de la historia se detiene.

Las hordas se dispersan,

se acabará el vacío.

¿Da más temor un hombre que no sueña?

Seré algo más que el coraje del viento:

un talento y un don,

un par de lágrimas.

Un poco más de tiempo…

un corazón.

 

ANTES DEL INVIERNO

 

Vida y muerte,

letra y cava.

Mirada cerril,

ceniza ausente.

Espíritus que tocan mi cabeza

prefieren la noche

para no dejar huella.

En mí,

cada vez más,

pequeñas sombras

perciben el invierno antes que llegue.

Encuentro las máscaras

de noche, por el suelo,

y todo, como siempre,

me lleva a tu miseria.

Lucho por vivir sin recordar,

borrar de mi retina

lo que no valió nada,

todo lo que no supe decir basta.

Ignoro si es inútil

pero me alojo en tu sed y en mi nostalgia.

 

LOCO

Cuando me nombres

volveré a ser en tu vida

algo más que un loco en mi cordura.

Algo menos de lo que siempre esperas,

otra lágrima gris,

otro fracaso,

un suburbio alejado de la aurora.

Cuando suspires mi nombre volveré

a ser la tierra en la que siembres tus heridas.

Seré el culpable del coraje del viento,

un manto negro de piedad, una vasija.

 

HACIA NINGUNO

 

Botellas vacías después de la fiesta,

del ruido,

del mar,

del grito obsceno.

De tantas noches perdidas sin mis sueños.

De cada paso dado en la oscuridad

hacia ningún lugar,

hacia ninguno.

Premura ausente,

silencios que no llegan.

En la distancia, nostalgia. En el perdón,

un poco más de luna y madrugada.

En el olvido,

mar calmo y el dolor

de ser un poco menos,

cada día.

 

AUNQUE NO HAYAS PARTIDO

 

Seré, una vez más, secreto a voces,

la noche en que los ángeles se vayan.

No creas que tu Dios te ha abandonado,

que deja todo a suerte,

que pierde su tiempo en otros soles.

No pienses que el presente

es peor que lo pasado.

Esperaré, aunque no hayas partido.

 

ANTES DE PARTIR

 

El horizonte previo a la tormenta

quiere olvidar adónde he abandonado

mis sueños. ¿Adónde habré sembrado

las huellas que vi, antes de partir?

Antes de partir, tuve el consuelo

que hoy ya no tengo. Fueron mil fantasías,

y esa seguridad que había en mi vida

ya no me encuentra. La noche me ha vencido.

Como dicen los sabios o los locos,

el bien se vuelve mal desde el pasado.

El viejo resplandor sigue asomando

aunque el día esté gris. Aunque la luna…

aunque en la oscuridad, yo siga vivo,

te llamo, descalzo y en silencio

para que veas cómo quedó mi alma.

 

AL BORDE

 

Como un boxeador ciego

esquivo y lanzo al aire

los últimos suspiros de mi sangre.

Miento si pretendo excavar mucho

en mí. Tu alma siempre estará

al borde de la mía, siempre al borde.

Tendrás que estar atenta,

la vida es mucho menos.

El cielo estará lejos si lo llamo.

El camino hacia la libertad

es algo más que un banquete vacío.

Las perlas del collar siguen cayendo

alrededor del llanto, del sudor.

Tus sueños, mis sueños, nuestra vida

hoy se parecen menos a la aurora.

Habrá una apuesta más, una señal

para saber si todo está en el viento.

DISTANCIA

Detente,

no sigas.

El vértigo te llama pero no,

no esperes demasiado.

Despacio.

Hoy no sabrás

que nada nunca llega a su momento,

que todo cuesta cada día más.

No escuches.

Sólo adentro

tendrás esa respuesta.

Y el llamado,

mi llamado,

te seguirá de lejos.

Las horas que quedan

esperan sin suerte.

Tengo en mis puños dos llagas,

mis ojos nublados

y esta risa, temblando por lo bajo.

Los días que restan

castigan,

contagian.

¿Qué vas a llevarte contigo?

 

LAS HORAS QUE QUEDAN

El fuego no se apaga,

mucho menos de día.

Tampoco el sol deja ver las estrellas.

Tus ojos y la brisa,

mis látigos de hielo.

Afuera, nada salva,

nada queda

fuera de la agonía.

¿Y el dolor?

Tendrás que ver

cómo sueño despierto,

cómo paso mi vida deseando,

perdiendo y encontrando

las horas que quedan.

No te inquietes por mañana,

ya no sufras

si me ves doblando en otra esquina.

No puedo hacer nada más que prepararte

para el camino más largo, para el tuyo.

Será duro como nunca

y aunque cierres los ojos

estaré, como siempre, en mi tibieza.

 

UN BUEN SECRETO

 

Un viejo hechizo

parece arrebatarnos la cordura.

Aunque la tentación sea tan fuerte,

aunque el veneno…

Un buen secreto jamás se ocultará,

nunca se ha dicho.

Habrá una imagen más de aquello, inútil:

un viejo souvenir de la tristeza,

un accidente en la ruta,

una quimera.

Camino por sombras

buscando en la arena

restos de tu brisa.

Siento en la marea

el vértigo enfermo de lo que no olvido.

Aquí, estarás siempre

aunque empiece a odiarte.

Fuiste lo que nunca

supe, lo que pude amar.

¿Lo que di de menos?

Mirando los caminos que marca la luna,

contesto, una a una, tus respuestas.

En un recorrido tan vano,

no hay certezas, y la rutina asalta.

La piel siempre descubre el engaño

y la canción es la misma, aunque no quieras.

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Rachid Boussad

 

 

Iras y derrotas 

A Mohammed Kirsit
¿Cuántas pasiones fogosas
Yacen desgraciadas
Bajo las medievales cenizas;
Cenizas cretinas de la indiferencia y la displicencia?

¿Cuántos tesoros de glorias
Yacen inservibles
Bajo las medievales cenizas del descuido?

Por las mañanas y por las tardes,
Corren prisas y jadeos,
Caras ensucias de vidas,
Caras mustias, pálidas,
Consumidas y sin sonrisas,
Y nunca jamás se sabe
Con qué sedes salen,
De casuchas destartaladas,
Con qué hambres menos pensadas se nutren,
Y con qué aires extraordinarios respiran.
¿Qué neblinas vagan por sus entornos?
¿Qué luceros las iluminan y qué lunas?

Pintan sus días a lo suyo,
Las horas y los años.
Los atuendos, ni de majestad impregnados,
Ni de simplicidad saciados, ni calmas,
Ni de placeres amantes,
Ni sus parientes se atreven
A interesarse de si sus amores
Acontecen en primaveras,
Éstas de goces, jazmines y azucenas,
O en singulares febreros,
De sombras acuáticas y nevadas.
Las sendas por donde andan de por vida
Se les ofrecen galantes y sin extremos,
Y más aún pedregosas y empinadas.
Quizás les sorprendan, o tal vez les estrangulen
Sus horas de últimas palabras
Y mortajas.
Quizás les salga de repente el camino
Llamando a chubascos, riadas y truenos.

¡Ay! Dense por bien firmadas,
Las postreras sentencias y con récord
Entre las innatas certidumbres y las dudas.

¡Ay de la muchedumbre desprovista de ilusiones!
Distraída y abstraída
En el cavarse las mudas moradas,
Con los picos entristecidos y onustos,
Y con el hurgarse los dedos en las narices,
Se desgasta.
¡Ojalá no desparrame
Su último brindis y trago
De su jarra impasible y silenciosa!
¡Ojalá no se hubiera enterrado
A sí misma desde tiempos longuísimos y envejecidos!

Quédense toditos sabedores
De que nunca jamás se sabía
Que a un tal señor de burro
Se le antojaba alguna vez
Darle a la buena de su noria heredada
Alguna vueltecita al revés.

 

La noche y yo     

Fatalidad, fatalidad…

No tengo tu amor

Nada si no tengo tu amor

Sólo un corazón envuelto en llamas

                    Miguel Mateos

 

La noche y yo,

Dos estrellas solitarias

En el inmenso e infinito firmamento.

La noche y yo,

Un silencio cómplice y sensato,

Silencio de mi esencia,

De su presencia,

Y de tu ausencia, amor mío.

La noche y yo,

Simetría y armonía entre lo real y ficcional,

Hermanamiento emocional,

Homogeneidad y complementariedad incondicional.

 

¡Oh noche serena de abril!

En tus ojos diviso mi alma rota

Mas, tu venir aguardar me fascina,

Tu llegar imperioso al sereno tanto me consuela,

Para navegar cual barco

En el océano de tus párpados,

Mirar y admirar tus palpitaciones rítmicas,

Abrazar tu sombra y penumbra,

Escuchar tu mutismo absoluto…

 

Cierta vez, la noche el silencio rompió

Era muy pero que muy atrevida

Tal vez, la curiosidad sus entrañas carcomía

Para saber lo que yo padecía

Y a preguntarme se ponía:

 “¿qué te ha pasado, que aún no te veo sonreír?

¿Qué disgusto has traído?

Un susto me has dado:

¿Qué tendrás?

¡Qué alicaído se te ve!

La tristeza se escapa de tus labios de fresa

Tu boca de rosa sabe a sinsabores,

Tu voz de azucena huele a pesares,

Tus dos soles; dos astros decrépitos y llorosos,

Tu corazón, un río nostalgia fluir:

Cierto un idilio sufrir”.

Desahógate.

Fíate.

De mí, no tengas sospecha

Ama, ama y el alma ensancha.

 

Yo siento,

Yo siento en el alma un calvario truculento.

“Contigo platicar solicito

Contigo desahogarme necesito.

 

Ya no pido ni anillos ni castillos,

Ni astros ni estros.

Serenidad espiritual tan solo deseo”.

 

Nada te turbe

Alégrate  la cara

Tan linda está la vida

No te entristezcas. No te apenes.

Yo soy el bálsamo de tu desdicha,

El elixir de tus congojas.

Ten anhelo. Tenlo más que nadie

El mundo es un pañuelo

No te salves. Lucha y además lucha

Ya volverás con tu muchacha”.

 

A la soledad

 

                   “la tinta en el papel.

                    El pensamiento

                    Deja su noche”.

                            Javier Sologuren

Óyeme, soledad, oye

Pues tú eres mía

Y yo soy tuyo.

Soy tu suelo natal.

Tú eres mis vestigios perennales.

Mas, en el aire de tu mutismo,

Ardor de tristuras e inquietudes

En mis facciones se patentizan.

Sonrisas ahorcadas

En la muralla de mi semblante

Trágicamente se pintan.

 

¡Qué crueza tan cruel!

¡Oh soledad, soledad!

¡Piedad, y más piedad!

¡Sé un bálsamo de mis angustias!

A paladinas,  a paladinas

Yo mal no obro contigo,

Y que yo sepa,

Es la más alta crueza,

Ésta, ésta que puedes usar conmigo.

 

¡Qué desazón del alma!

¡Oh soledad, sombra adlátere!

En mis soles y lunas,

Levantas tu bandera bordada

De mis nostalgias vulneradas;

De tormentos, terremotos, titubeos y sorpresas.

 

¡Oh soledad, sombra acompañante!

Algunos recuerdos vetustos emergen

En tu sombra diáfana y desnuda.

Si tienes oídos, que oigas:

Los recuerdos nacen y nunca jamás fenecen

Solo de lugar en la memoria mudan.

La ausencia no se da a la olvidanza,

Ni siquiera causa olvido.

La verdadera amada,

Sólida firme duradera,

Cuando ya bien ausente o perdido está.

Óyeme, Majakech, oye

¿Sigues marcando aún las sendas con tus pasos,

O si por debajo de la tierra

Un silencio elocuente envuelve tu calavera?

 

La reclusión solitaria
                 “Le grand mal de la vie, c’est l’ennui”.
Stendhal
En aquesta serpiente de vapor,
-Depredadora de carne humana,
Ávida de sangre inmaculada-,
Que tediosa su marcha reitera;
Cuitado yo y bien depredado,
Por ayeres de pesares y sinsabores.
Desollado de mi propio yo

Buscando incesantemente
pero no sé qué.
Vacíos me envuelven,
Me despedazan anhelos
Y carencias me transportan
Hacia no se sabe dónde.
¡Qué descarrío flagrante!
¡Qué desorientación acompañada!
¡Qué mañanas tan amedrentadoras!
¡Qué sonrisas la mar de amonestadoras!
Desesperanza, desesperanza, desesperanza.
La esperanza se va, se va, se fue.
Acaso Dios El Observador y El Todopoderoso,
Condenó a esta serpiente de vapor

A la misma imagen cotidiana y rutinaria;
Y yo a la sempiterna reclusión solitaria.

 

 

 

 

      Oscuridades y caídas

                     A Majda Meskrot

 

Es un pecado capital ser:

Un ángel con alas de polvo,

Una abeja neutra hallada

En un macón,

Un desierto con dunas espinosas,

Y con oasis de sangre y veneno,

Una charca de agua estancada,

Y putrefacta… ¿!y sin más!?

Un ruiseñor enmudecido

En un árbol imperio de arrugas,

Un largo túnel preñado

De promesas yacentes,

Ausencias perniciosas, sonoras y silencios;

Un inmenso ponto colmado

De estelas engorrosas,

Y Baratarias de congojas.

 

¡Ay! ¿De qué otros pecados,

Sí, sí, otros más capitales guardar el bulto?

Vivencias sin la miel de tus presencias,

Convivencias con la hiel de tus ausencias.

 

 

 

 

 

Gritos silentes

Écrire, c’est hurler en silence !”

                             Pénélope Damman

 

 

 En los pómulos de la luna,

El firmamento populoso de estrellas infinitas,

Dibuja sarcásticamente…injustamente…

Tu óbito escamoteado.

 

En la cuna de estas sombras sonoras

Saltan y resaltan mis desmadres,

Nacen y fenecen mis manantiales,

Y mora mi vida sufrida, desdicha imperecedera.

 

¡Ay, qué ayeres y qué hoyes tan reñidos

En este mar de bramido proceloso!

¡Ay, qué bravías luchas huérfanas entabladas!

Todo falta do faltan las fragancias de tu palmeral.

 

En el santuario de mis noches de insomnio,

Deseos suicidas el alma entona.

Recuerdos de arco iris y relámpagos

Yacen sin soliloquio.

 

En el umbral de mis hoyes insurgentes,

De rayos y truenos sobrantes,

El céfiro circula asaz curioso

Queriendo rastrear mis silencios sonantes y tonantes

 

Y con voz urgente me echa a la cara:

¿! A quién embalsamas decentemente

Estos gritos callados, estos barrancos amigables!?

A Majakech, eterno nombre. Idilio sempiterno.

 

 

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EL MARAVILLOSO SONETISTA

RODOLFO LEIRO

 

CIERRO MI VENTANA

 

Y cierro mi ventana, esta ventana mía,

tan amplia y tan humana, que tiene

la desgracia de dar sobre la vida

Luis Bernardino Negreti

 

Como el genial poeta que menciono

decido que se cierre mi ventana,

desde el postín feraz de mi mañana

al verbo que en mi verso promociono;

 

ya no encuentro la paz, no me emociono

observando tu rostro en la fontana,

era el tiempo feliz, el que me llama

después de tu polígamo abandono;

 

quisiera hoy entonar y desentono

como llegando a fiesta en un kimono,

bien pintada mi cara de hombre viejo:

 

es mi forma de ser donde despisto

el momento de azar en que te he visto.

Se ríe del disfraz mi loco espejo.

 

Construido a las 14,40 del

2 de septiembre de 2012 para mi

Libro “Renglones desprolijos”

 

***

 

YO NO

 

Yo no transo con  la usual utilería

y su infausto proscenio de falacia,

no me apoyo jamás en la desgracia

para ensayar el rombo de mi día;

 

también surca el dolor mi poesía

empeñado en untarle paz y gracia;

 la quiero, ya provenga desde Tracia

o de la milpa astral de mi osadía;

 

y la ofrezco sensual, en sintonía,

con el lampo vital de mi energía

o el corazón gigante que me mueve;

 

ya dibujo un soneto en geometría

y llevarlo al Parnaso, como estría

que te enrola, deleita, te conmueve.

 

Construido a las 9,47 del

5 de septiembre de 2012

para mi libro “Renglones desprolijos”

 

 

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SELECCIÓN DE TEXTOS

Por el Gran Boris Gold

 

“LA MUJER”

 

No tengo palabras

cuando me dirijo,

hacia lo más grande

de la humanidad,

la que con dulzura

es bálsamo divino,

y a su vez conmueve

con …su lealtad.

Es el fiel soldado

que antepone todo,

en bien de sus hijos

marido y hogar,

siempre en movimiento

en pos de la causa,

es como una playa

en un manso…mar.

Quién puede hacer esto

y a su vez ser diosa,

solo la sublime

y preclara mujer,

que nunca nos falte

su acertado criterio,

por eso y mil cosas

las he…de querer.

Santa, más que santa

por hacer que todo,

sea como un cuento

de magia y placer,

yo andaba a los tumbos

y perdido el rumbo,

ella entró en mi historia

y me vi…renacer.

Me cuesta creerlo

que andando muy solo,

creí en un momento

en esa realidad,

me causa hasta miedo

cuando pienso en eso,

ella me ha enseñado

que hay otra…verdad.

No interesa como

ni donde ni cuando,

un altar merece

ese amado ser,

en ellas hay pedazos

de Dios y de cielo,

mil veces benditas

las honro…MUJER.

Boris Gold

(simplemente…un poeta)

***

 

HASTA LOS FANTASMAS TE TOCAN EL TUJES

 

Buenos Aires es un hervidero de gente y a cierta hora es como patear un hormiguero y yo como muy normal no soy, me gusta salir a caminar a esa hora, a lo mejor es de puro retorcido  nomás, porque mirándome en el espejo de sus caras, me doy cuenta que para el psiquiátrico todavía no estoy.

En medio de mi deambular y a lo lejos, vislumbro una sombra venir hacia mi, es una figura borrosa, si digo que se apareció de la nada, corro el riesgo de pasar por mentiroso, sigue acercándose y a medida que lo hace, se va pareciendo cada vez más a un ser humano.

La gente siempre apurada va de aquí para allá, sin darse cuenta siquiera de esa presencia y en ese instante me atacó el temor por lo siguiente, ¿acaso el único que lo veía era solo yo?, no lo podía creer.

De golpe y porrazo se presenta en todo su esplendor y caminando a mi lado, pero ignorándome olímpicamente.

Al estar tan cerca  mío lo pude observar  “de cuerpo entero” y lo que ví no me agradó precisamente, si lo tuviera que definir diría que era una figura fantasmal con todo lo que ello implica, pareciera que no tuviera los pies en la vereda,  flotaba sobre ella y su atuendo era muy antiguo.

Observaba todo con mucha curiosidad, tanto los edificios como la ropa de todos los caminantes, moviendo la cabeza en un gesto de no entender nada.

Pero de golpe se comportó algo errático, fue como si se hubiera dado cuenta que estaba a su lado y noté con mucha bronca la cara de tujes que puso al hacer el recorrido por mi vestimenta.

Primero miró mis zapatillas, luego mis bermudas, deteniéndose en mis piernas peludas y por último en mi camiseta que tenía escrita Y LOVE y finalmente posó sus ojos en mi cara, juntó sus manos miró hacia arriba y noté que de sus ojos brotaban un par de lágrimas.

Yo andaré falto de neuronas, pero hay ciertos momentos en que mi cabeza trabaja casi humanamente y me doy cuenta de algunas cosas, en este caso que yo era para él, un gran pelotudo digno de la cinta azul de la popularidad,

Siempre envidié a los que decían que vieron o se les habían aparecido algún fantasma, pues es una experiencia por demás extraordinaria, pero esto que me pasó a mi, habla elocuentemente de mi reputísima vida.

La única vez que veo un fantasma y el vago se dedica a sacarme el cuero y para colmo de males al mirar hacia arriba escuché en un susurro que decía:

PADRE SANTO, ESTE BOLUDO ES UN FIEL EXPONENTE DE CÓMO SON TODOS LOS HUMANOS.

Como verán lo mío no es nada fácil, para mi señora soy del inventario, a los reyes magos nunca les interesó pasar por mi casa cagándome mi infancia y ahora esto, tener que irme con el rabo entre las patas por “esta cosa” que ni siquiera se que carajo es.

Pero a esta historia le falta la última parte, fue  cuando frente a nosotros(eso y yo) apareció otro engendro parecido al antedicho y enojadísimo le dijo: dejáte de joder Pancho, y hagámonos humo cuanto antes, te dije mil veces que aquí

en la tierra no ibas a encontrar nada bueno y que los humanos después de tantos años, no aprendieron nada.

Y siguió con su perorata, de esta gente no vas a aprender un pomo, son todos iguales, inclusive el viejo loco que tenés al lado, que por lo rarito que es …no me extrañaría que sea poeta.

ESTAMOS TAN DESCREÍDOS DE TODO, QUE HOY POR HOY ¡NI EN LOS FANTASMAS SE PUEDE CREER!.

                                                                    Boris Gold

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Textos concebidos por Rolando Revagliatti a partir de “Rol de Cornudos” de Camilo José Cela, “El cuerpo lesbiano” de Monique Wittig y “La pipa de Kif” de Ramón del Valle- Inclán.

 

 

“ROL DE CORNUDOS”

 

 

A buscarse en la resumante especificidad

y exquisita consistencia

en tal constelación y refriegue

humanísimos

al principio aflora el acaponado

y florece luego el bragazas

y no nos damos cuenta y pisamos un poquito

al floripondioso cagón

 

Sí avisamos al de confiada evidencia:

en el fabuloso jardín no faltará el escamoteado

el fogueteiro, el gótico flamígero

en sus macetas, sin salirse, predestinados

retoñantes, en sus canteros, con las respectivas

y confusas o epigramáticas traducciones al

[pima-papago

al familia ges, al charrúa, al familia tupí-guaraní

en carteles retorcidos por el sol

expuestas las variedades a miradas

[serviocroatas y rumanas

y tropezones escoceses, indodravídicos y suahelíes

en venta, en alquiler y hasta en conquista los

[variopintos

hurtables, coleccionables

para eventualmente exhibirse en paquetas vitrinas

Aun el más suburbano

cada cual un espejo florido

hiperclorhídrico

inasequible al desaliento allí lo posee

si sociable, el jonjabero

(podrá con él reírse a sus anchas)

si conciliador, el krausista

si olfateable, el lavándula

 

Hay variantes de las variaciones

castizos desde luego muchos

y con motes tales: meapilas

(y van por lo menos dos con deyecciones)

nazi, ñiquiñaque, otorrinolaríngeo, por

    [usucapión

o prescripción adquisitiva

 

Ya lo veis, nadie podría quedarse sin alguno

nadie podría quedarse sin ser por accidente,

[alguno

alguno es vuestro o alguno sois

por transparencia o por desidia

o por tantas y tantas

hay que encontrarse

insisto, estetas

podéis recrear modelos, tomar de aquí y de allá

añadir, comprimir, suturar

 

Trazo para los cronistas este mapa gentil

conoceréis más tarde el exhaustivo

que encararéis lineal o atravesadamente

libres sois para pecar y comprender

(atados por vuestra inalienable condición)

sois vosotros mimados en este jardín interesante

que devino museo por el quiritario, el

[reconcomido

el susceptible de contagio de amor

el tránsfuga del buen sentido

para obsequiar a celosos y celados os

[recomiendo al ultra

(en dosis morigeradas)

el vivalavirgen (por ese no sé qué de equívoco)

el wagneriano (señero)

el xifoide (ver  página doscientos siete)

el yambo (ver página doscientos once)

y el zurriburri (ver página doscientos dieciséis).

 

 

*

 

 

“EL CUERPO LESBIANO”

 

 

Las ingles

en las encrucijadas

(y en la actualidad

de estas mismas arenas)

 

Los talones

por  preciosismo

de esos miembros del ala

a cargo de la ambulación

 

La sangre

por inherente a lo conectivo

entre las regiones convalidadas

por sus

secuaces representativos

 

La lengua

por desplazamiento de su población

persuadida de la necesidad

de los desmanes

 

El clítoris

por arraigo

la linfa

por sistema

las supuraciones

por energía

los brazos

por destino.

 

 

 

*

 

 

“LA PIPA DE KIF”

 

 

En este libro de lona

crea un circo

 

En este circo crea

y administra

su libro

 

18 poemas en la arena.

 

 

*

 

 

Julio 2012

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SELECCIÓN DE TEXTOS

Por Irene Mercedes Aguirre

 

Miré mis manos

 

Y me miré las manos y he notado

la huella de caricias repetidas.

Por los años la piel envejecida

acusa, aquí y allá, tiempo pasado.

 

Y me miré las manos y he pensado

que cuando van a tono con la idea

dan perfección y encanto a la tarea

en la sublimidad de lo logrado.

 

Y me miré las manos y he sentido

sus curvaturas y su movimiento

como   afinado y prístino instrumento

que explicita la acción con su sonido.

 

Y me miré las manos y he palpado

cada arruga y sus líneas perfiladas.

En brumas de milenios, condensadas

encierran los ensueños  apretados.

 

Y me miré las manos y he soñado

con un mundo mejor. Con  diez  perfectos,

magníficos  apoyos, firmes, rectos,

¡a diestra y a siniestra acompasados!

 

***

 

DISOCIACIÓN POÉTICA

Brote y rebrote

que me acaricia cada mejilla

cuando aparece con sus espejos

y  me disocia todos los tiempos.

Donde se acoplan

uno por uno, fantasmas mudos,

coros de anhelos.

Como una música,

como sonidos de altas esferas

se contonean paso tras paso,

y se introducen

músculo a músculo,

por mis arterias.

Látigo y risas,

cantos, sollozos, por esas puertas

que se entreabren

como una marcha de otros destinos,

hacia otras rutas que no son éstas,

y que conducen a no sé dónde.

Parece a veces que es hacia abajo,

que por abismos camino sola

tras laberintos de ásperas grutas

que están muy lejos y a la vez dentro.

Como gemido del ser desnudo

que se interroga

sobre infinito

¡Como un lamento!

Y otras parece que fuera el mundo,

éste, presente, por el que fluyo,

con recovecos de imperceptibles,

altos ensueños,

que me recorren, que nos recorren

a los humanos, la vida en ristre,

¡Cántaros plenos!

Pero otras veces

por áureo espacio subo, gozosa,

y a Gea percibo,

siempre preñada con los mil brotes

de imperceptibles, ocultos sueños.

Son los esbozos de nuevas metas

del transcurrir y del develar.

¡Brote y rebrote,

péndulo al cielo,

y en el gran Tiempo, todos los tiempos!

 

® Irene Mercedes Aguirre, Buenos Aires, Argentina

 

***                                                                                                                                                                                                                  

MEMORIA DEL OCÉANO

 

      El hallazgo del viejo baúl lo había conmocionado.  Permanecía, casi ignoto, olvidado, en el cuartito del fondo, donde  se  guardaban  las cosas en desuso. El  hecho      había    acontecido hacía ya unos días.  Entreveradas, como en un bazar persa del sentimiento, sus manos tropezaron con los escarpines de Lucía, su hija mayor, ya casada y con hijos; el primer cuaderno de Francisco, hoy en Estados  Unidos, y el vestido de novia de Ramona, su difunta esposa.  Debajo, muy al fondo, un manojo de cartas amarillentas, recibidas a través de los años, desde el otro lado del  Océano.

Fue como reencontrar el pasado, así, todo de golpe, bajo la tapa del vetusto arcón.

Releyó palabras de su madre, de trazo grande y desparejo, por donde circulaban, como torbellinos, el  amor y  la nostalgia por el hijo lejano. Repasó los consejos de su padre, escritos con aquella letra alta y apretada que le era tan propia.  Volvió a verlos de nuevo tal como los conservaba en la memoria, grandes,  fuertes, llenos de energía y calidez.  Ambos habían muerto hacía mucho tiempo, pero en ese momento, se irguieron frente al hijo emigrado como si  estuvieran presentes, con una plenitud de presencia que sólo  pueden alcanzar los seres que se han amado profundamente.

Los signos gráficos, algo desdibujados, le decían en una de las misivas: “Y recuerda que tu  madre y yo rezamos siempre por ti. Confiamos en poder verte algún día, cuando la economía lo permita”. Una rebeldía inusitada se le fue infiltrando en su espíritu con  esas invocaciones y evocaciones  tan hondas ¿Dónde quedó su antiguo hogar, la estructura familiar de la que había emergido? ¿La existencia era esto, sólo esto? ¿Todo consistía, simplemente, en nacer, crecer,  construir lazos, perder lo construido, y volver a  comenzar?  Se resistía a pensar así.  Buscaba, sin darse cuenta, algún punto de apoyo, sólido, invulnerable, al cual aferrarse, ya en  su vejez. Año tras año, sus movimientos se iban volviendo más débiles, y su estructura ósea se resentía visiblemente. Un poco encorvado, las manos sarmentosas, y el rostro, anguloso y cuarteado por  los años, esa era la imagen que el espejo del lavabo le ofrecía cada mañana.

Matilde, su hija menor, seguía soltera. Vivía en la casa con él. Juan trató de disimular en lo posible su estado de ánimo por el hallazgo, para no preocuparla.  Esa tarde, aunque desganado, se fue a jugar un partido de bochas al club. No quería perder el dominio de sí mismo.- ¡Basta de sensiblerías!-  se dijo.  Por lo menos a la vista de los demás. Reconocía su carácter reservado, testarudo y un tanto patriarcal. ¡Y bueno, qué se le va a hacer! A él también lo habían criado así.  – como Dios manda- no  como la juventud de ahora que anda toda  revuelta-  sentenció para sus adentros.

Había hecho lo posible para inculcar férreos principios a sus hijos, pero no le fue  fácil. La mansedumbre  y paciencia de Ramona, que siempre los “apañaba”, disculpando y no pocas veces,  disimulando sus travesuras  desde pequeños, le  había dificultado dicho propósito.

Quizá esa actitud era producto del propio ambiente argentino, que llevaba a conductas más sueltas, menos rigurosas. Porque aquí todo era enorme, extendido, difícil de aprehender y someter  a moldes más o menos rigurosos.

Visualizaba el país como un territorio provisto de   una vastedad impensada en el suyo, pero a la vez  reconocía un sinnúmero de semejanzas entre ambos.

Eran parecidos  y diferentes, más allá de las apariencias, debido a los  sincretismos tácitos, los potenciamientos  y la obcecación comunes, llevados a la quintaesencia de sus aspectos positivos o negativos. Un aquelarre cultural, desosegado y fascinante, que nunca terminaba de entender del todo.  Los argentinos poseían, a su juicio, una fórmula secreta para conjugar la Babel que los conformaba.

En su propio barrio, en ese sentido, podía constatar un mosaico inmigratorio  realmente sorprendente.  Sus vecinos de la derecha, eran descendientes de japoneses, los de la izquierda, de italianos. Enfrente, se alojaba una familia de raíz caboverdiana y en la esquina un matrimonio de judíos emigrados  de la última  guerra mundial. Completaban el complejo cuadro interracial un paraguayo y dos peruanos  cerca de la esquina opuesta -¡Vaya mezcla!- suspiró.

Claro que en su pueblo natal, cercano a las montañas,  tampoco faltaron ocasiones en la historia para  la presencia de grupos diversos de toda clase, cultura y coloratura. Sólo que en Argentina todo era aluvional y reciente, mientras que en su   tierra originaria las mezclas habían ido decantando en una población que estabilizaba sus rasgos  culturales y sus costumbres  con mayor firmeza, según él creía.

Contaba, entre sus coterráneos, con “un amigo de ley”, como se dice en Argentina. Se llamaba Martín Pérez.  Existía entre ambos una estrecha amistad y solidaridad, dado el trasfondo común que los hermanaba. Era con él con quien Juan recuperaba los aromas, los olores, esas sensaciones del animus  de un ambiente que sólo pueden comprender aquellos que han vivido las mismas experiencias y han compartido emociones similares de vida. Los unía, asimismo, la sutil melancolía del exilio autoimpuesto.

Reconoció que todos esos pensamientos tenían que  ver con el episodio del baúl. Porque el desasosiego que le provocó lo llevó a replantearse quién era él  en realidad.

¿Podía considerarse un español, por haber nacido allá, en la península, donde pasó su infancia y primera juventud? ¿O era casi un argentino, por los largos años transcurridos aquí?   El océano volvió a su memoria, iluminado por la nostalgia y  las aprensiones de aquel gigantesco cruce de  una a otra de sus orillas, junto a tantos otros seres doloridos como él. Provisto de una valija de cartón y algunas escasas pertenencias, sus emociones  durante la travesía  oscilaron  entre  el  deseo de echarse  al agua (como los marineros de Ulises ante el canto de las sirenas) y nadar de vuelta a su patria desolada, y la esperanza de  una vida mejor  en la mítica  tierra rioplatense. Se mantuvo melancólico durante el viaje. Pero era joven, y lleno de esperanzas. Al acercarse a Buenos Aires, se sintió más animoso. Tenía la vida por delante. Por entonces, no se cuestionaba tanto las cosas.  Aún no sabía de la amargura que provoca la muerte de los seres queridos, la vejez, la soledad cada vez más solitaria….

Pronto recibió el mote de “gallego”. -¡Estos argentinos, que creen que todos los que venimos de España somos gallegos! ¡No conocen nada de nuestra geografía! -criticaba con sus

compatriotas .  Lo cierto es que estaban a la recíproca. Tampoco conocían  ellos demasiado de este país y sus provincias.

Consiguió trabajo de dependiente de almacén por la zona de San Telmo. El sitio le agradaba. Con sus calles angostas, sus plazas recoletas y las  viejas arquitecturas circundantes, le traía una vaga recordación de su terruño. Tomó la costumbre de visitar seguido el Parque Lezama, cubierto de frondosos árboles centenarios, en la barranca que delimitaba, durante la época colonial, el río y la ciudad de Buenos Aires.  En el extremo norte, sobre la calle Brasil, se alzaba el museo Histórico Nacional, y, como la entrada era gratuita, lo recorrió en múltiples  oportunidades. Le agradaba sobremanera la semipenumbra del lugar, los pisos relucientes y las numerosas vitrinas que conservaban valiosos objetos del ayer.

Se detenía largo rato frente a los cuadros, y meditaba sobre las escenas representadas. Procuraba interpretar el sentido de la obra de cada autor.  Gustaba incorporarse  imaginativamente a la situación presentada.  Así,  junto a Cristóbal  Colón, el gran Almirante de la Mar Océana, compartió la emoción del desembarco en Guanahani, y revivió el asombro mutuo de navegantes e indígenas al verse por primera vez. En la pintura de las Invasiones Inglesas,  se ubicó al lado de Santiago de Liniers  para recibir la espada del  vencido Guillermo Carr Beresford.  Se sintió orgulloso del valor y del heroísmo de los criollos en la defensa de la ciudad de Buenos Aires.

Frente al óleo referido al Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810  se vio envuelto en un conflicto difícil de solucionar.  Finalmente se posicionó, como era dable esperar,   junto a los que exigían la continuidad del virrey Cisneros –  ¡Estos revolucionarios! -se indignó.  A cada mueble u objeto lo ubicaba, durante sus habituales visitas al Museo,  en aposentos imaginados, animando las escenas con los personajes de los óleos o bustos circundantes.  Eso sí. Él, siempre él, como protagonista o como acompañante, pero integrado sin vacilaciones en la mismidad de la representación respectiva.

No comprendía entonces que esos juegos inocentes a los que se entregaba, eran un intento de rescatar su entorno sin pérdidas de identidad. Quería, casi sin darse cuenta, reencontrarse con sus raíces,  vincular a la nueva patria con la  de origen.  Su fantasía trabajaba en ese hueco  de tiempo suspendido  que le brindaban las salas del lugar,  y donde podía religar  el trasfondo común que unía a España con   Argentina.

Al paso del tiempo, otras experiencias vitales lo reclamaron más. Noviazgo, casamiento, hijos, un  negocio de almacén propio,  en fin, la esforzada vida de un hombre honrado  y sencillo, que luchaba  arduamente para conseguir la felicidad.

La muerte sorpresiva de su esposa lo desmoronó.  Fue por un infarto. El año pasado.  Se quedó con el peso de la soledad sobre sus hombros.  Extrañaba a  “su” Ramona, criolla, querendona y comprensiva como pocas. Siempre había sabido perdonarle sus arranques temperamentales.  Lo entendía muy bien.  Incluso después de una discusión, sabía dejar a un lado rencores  y se daba tiempo para cebarle unos mates de reconciliación ¡Esos mates de los dos, bajo el cómplice silencio nocturno, mientras los niños dormían, los unían a través de un grato vínculo de afecto y distensión!  -Qué tiempos!¿Por qué  debe acabar así la felicidad?- se lamentó.

Matilde notaba  que su padre era presa de la melancolía. Lo veía cada vez más abismado en sus pensamientos y más callado que de costumbre. Para animarlo, lo instó a realizar una excursión al noroeste argentino a través de la institución  que nucleaba a los jubilados. Los precios eran accesibles y el costo  se descontaba en módicas  cuotas mensuales.

La novedad del viaje lo  distrajo un poco de sus lucubraciones.  La mañana del 5 de enero subió al autobús que lo llevaría  a la Quebrada de Humahuaca, no sin antes atosigar  a su pobre hija con  mil recomendaciones y advertencias a tener en cuenta durante su ausencia.

Cuando llegó al lugar, después de un largo trayecto,  debió reconocer que el paisaje era  soberbio. Le  agradó sobremanera el pintoresquismo de las ciudades enclavadas  en los valles, llenas de tradición  indígena y de edificios coloniales.  Pudo observar a los nativos, descendientes de las antiguas civilizaciones del lugar,  diezmados cada vez más por los continuos mestizajes o desplazamientos.

Al verlos en su hábitat, todos sus preconceptos se esfumaron como por encanto. Comprendió la grandeza de esa cultura  que había conocido sus días de gloria y admiró la silenciosa altivez  y  sobriedad  de que hacían gala. Aún en medio de su pobreza extrema, eran discretos y educados con el forastero.

Lo conmovieron los chiquillos, uno de ellos vagamente parecido a su nieto menor, claro que más moreno.  Trató de calcularle  la edad, pero la desnutrición que se percibía en él lo hacía ver más pequeño de lo que en realidad debía ser. Le quedó grabado en su memoria el rostro sufrido de la madre, su expresión triste y resignada frente a una vida sin mayores perspectivas.  Con sus polleras superpuestas, su sombrero pequeño y el  cuerpo moreno, se confundía casi con el paisaje circundante. La mujer repercutió en sus sentimientos con una fuerza impensada y visceral, tal como si cayera una venda de sus ojos y supiera, por fin,  que no había nada humano que otro humano no pudiera sentir y comprender. Porque el desasosiego que él tenía era similar, en el fondo, al de la colla  con su drama a cuestas. ¡De tan lejos venía él! ¡De tan lejos era ella! Y sin embargo, allí estaban, frente a frente, ambos sin hallar su lugar, su sitio, su locus. El uno , por haberse trasplantado de su país, la otra, por no ser reconocida en el suyo. Eran dos caras de una misma moneda y a los dos los perseguía la misma inquietud: saber quiénes  eran y para qué.

Un acontecimiento fortuito trajo nuevas respuestas a los interrogantes de Juan sobre su identidad. Unos meses después, a comienzos de octubre, Martín lo invitó al club para escuchar la conferencia de un famoso historiador que se referiría al V Centenario del Descubrimiento de América. Al cierre, habría música  y cantos alusivos a  la  conmemoración. -¡No podemos faltar, Juan- enfatizó -¡Tenemos que sumar españoles para esta noche! ¡A ver si los italianos, que son mayoría en la zona, quieren birlarnos  nuestro aporte, anteponiendo la figura de Cristóbal Colón a la de los Reyes Católicos!- enfatizó .Debió convenir que era verdad lo que su amigo le decía y, aunque a regañadientes, aceptó ir.

 

A las 7 en punto, apareció en el salón. Era temprano, pero él siempre tenía la costumbre de llegar temprano al trabajo, y no la modificó ni aún de jubilado. Se lo veía distinto. Traje dominguero, zapatos lustrados, camisa blanca. Eso sí,  no transigió con lo de la  boina. La llevaba puesta, imperturbable a las críticas de Matilde  que la consideró inoportuna para un atuendo formal. Se sentó en la segunda fila. La primera era para  las autoridades y visitantes expectables. Allí aguardó pacientemente la presencia del resto de los concurrentes. A las 8 apareció el orador. Lo flanqueaban, solemnes, el Presidente  de la institución y un Concejal municipal. Una jarrita con agua presagiaba, sobre la mesa, la exposición  del estudioso.

De manera amena y didáctica, el especialista explicó, entre otros temas, por que a estas tierras se las denominó “Las Indias”.  América era considerada por entonces como parte integrante de Asia, dividida así en cuatro partes: La India Infragangética;  la India Pregangética; la India propiamente dicha o Gangética y la India Posgangética u Oriental, que es en realidad esta en la que vivimos. – Por eso éramos “Las Indias” –  aseveró.  Se sabía que navegado cierto tiempo hacia el Oeste se llegaría a esta India Oriental, tal como antes los viajes al Lejano Oriente lo hacían, desplazándose hacia el Este. Dado que esta última  ruta se había vuelvo imposible por la presencia de los turcos que cerraban ese camino, no hubo más remedio que realizarlo por el extremo opuesto, cruzando el Mare Tenebrarum , hoy Océano Atlántico- expresó.

Al escucharlo, una emoción inexplicable invadió a Juan. -¡Yo también crucé el Océano!- pensó. Entonces, este no era un país perdido, allá, en el sur,  desvinculado del mundo  del que provenía.  Los contactos habían existido desde tiempo inmemorial, de cabo a rabo.

El historiador abordaba ya otro  tema crucial: ¿Con qué objetivo navegó Colón hacia el Oeste? Pues para llevarle unas cartas al Gran Khan de Mongolia de parte de Fernando e Isabel. Actuó como un diplomático con una misión singular: construir la alianza con los Tártaros contra el  Islam. – No olvidemos que en aquella época los musulmanes eran una tremenda preocupación  para la Cristiandad. Dominaban el Mediterráneo, habían tomado posesión del Santo Sepulcro de Jerusalén y en 1453 se apoderaron  de Constantinopla, la hermosa ciudad capital del Imperio Romano de Oriente – señaló el orador.

– ¡Ni que hablar de la lucha dentro del propio territorio español1- enfatizó. Largos siglos de ocupación y reconquista, de  puebla y repuebla,  obligaron a los españoles al ejercicio permanente de la defensa y el ataque contra el invasor –. Aún más, esa contienda de cientos de años  fortaleció particularmente la fe y el espíritu de lucha de los hispanos. Por eso, sus monarcas fueron capaces de expulsar a los moros del territorio en forma definitiva pocos meses antes de la epopeya colombina-, recordó.

-Animados por ese espíritu ecuménico, también concibieron la posibilidad de concertar la alianza con el Lejano Oriente,  como antes les mencioné- remarcó el distinguido profesor.

-Como pueden comprender, mucho antes de la existencia de los mass media y de los satélites,  el hombre ya concebía emprendimientos planetarios, que hoy no se recuerdan a menudo. Como hacen la mayoría de  los historiadores, remató su conferencia con la consabida conclusión que usan como latiguillo: -Si entendemos el pasado, actuaremos mejor en el presente y nos proyectaremos con más posibilidades hacia el futuro- aseveró.

Juan se levantó transfigurado.  Sus antepasados eran aquellos hispanos que tanto habían hecho por la fe y la libertad. Ellos pusieron en práctica la concepción abarcadora de todo el planeta. Vaya, vaya, resulta que lo de “aldea global” ya nos la sabíamos nosotros!- fanfarroneó con Martín a la salida del club.  Sintió el ramalazo  emocional de su identidad.  No de una identidad personal, egoísta, individual, tenazmente aferrada a un entorno fijo. La suya era la gran Identidad Humana. El también, como  los grandes españoles del descubrimiento, había cruzado el océano, siguiendo la ley humana de búsqueda de nuevos y esforzados horizontes. Ley que recién ahora entendía.  Ley del cambio, del movimiento y de las transformaciones.  A Las Indias había llegado él. A una de  ellas.  Y por eso, para siempre, formaba parte  indubitable de  esa estirpe generosa y aventurera, volcada hacia todas las regiones de la Tierra. Él. Juan Abaurre. Sí señor.

 

 

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TEXTOS DE LA MANO

DE LEO MORGAN

 

23-ESPECTROS ANDANTES SOBRE UNA PASARELA SIN FIN

 

¿Qué importa la dirección

en la que miran sus senos?

y qué si sus ojos son verdes

o sus cuencas están vacías?

Lleva una falda floreada

prepara una mermelada de moras

y canta una canción

que habla de una nena

que halló un poroto mágico

en la oreja de un monigote de nieve.

 

Un auto destartalado

se detiene ante una casa

que parece ser su novia

llega un hombre

¿ importa si es gordo o flaco,

o si los pelos

marchitaron en su cabeza?

Lleva un gorro de lana

y se le apagó la pipa

trajo harina y manteca

café, miel y tabaco,

y unas cuantas manzanas

en un bolsillo

tiene una pequeña cajita

envuelta

en  un coqueto papel azul,

besa con cariño

a la mujer de la falda floreada

que continúa cantando

parece que la niña prospera

contrabandeando paraguas

hacia el mundo de los sueños

en tanto los perros

ejecutan la danza  de la  alegría

y todo es tan hermoso

que  revienta el corset

de los parámetros

y a los necios incendia su pijama.

 

 

24-COLORINCHES

 

 

La belleza de Ámsterdam

es una belleza de cuento de hadas

es la ciudad helada  de chocolate

y de almendras

sin esa indigesta bruja

que cuando asqueada se arrancó

la máscara de la virtud

se tornó más tremenda y repugnante;

En vez de brujas hay hermosas chicas

vestidas de colores estridentes

cubiertas de caramelo y vainilla

guiando con destreza sus bicicletas

através de los canales y los puentes.

 

Jan es un gigante bondadoso

armado con un saxofón,

que ha decidido adoptarme

hemos pasado la tarde

en su casa, inclinada

borracha  y surreal

como las casas de Amsterdam

comiendo pan de centeno esponjoso

y quesos amarillos, blancos y azules

bebiendo cerveza fuerte

y jugando al ajedrez

-Hoy es Queen’s Day

la fiesta de la reina, me dice Jan

-Ah, ¿tienen una reina?

-Sí, y hoy es su fiesta, jaque.

 

 

Hay una energía en el ambiente

una embriaguez clara y bendita

que juega haciendo danzar

divertidos grupos de átomos

De unas máquinas marca “Febo”

Jan saca unas croquetas

“es mejor que comas algo

porque si el día ha sido largo

la noche lo será aún más”

Exquisitas primogénitas de Apolo

garganta abajo

exacerban mi sentido del gusto

y por si fuese poco

también  recibo una especie especial de hongo

que mastico con  pura conciencia.

 

Fiesta sobre las barcas iluminadas

fiesta sobre las fiestas

músicas que se entrecruzan

bailando una música total

en un bote una chica toca el violín

y un tipo canta ópera con voz tonante

un gaitero

secundado por unas damas medievales

con antorchas

y un juez con peluca blanca

nos impiden el paso a otro canal

debemos golpear una pelota con una maza de cricket

hacerla pasar por un tubo,

que caiga en un inodoro rojo

y luego en un minuto

pinchar 3 globos con un paraguas.

Jan está del otro lado

justo en el tiro 88.888.881

y cuando ya  creo que

me voy a pasar la noche allí

la pelota emboca al inodoro

hago con los globos

lo que un gallo a 3 granos de maíz

pum pum pum

y por fin, entre hurras, paso

llegamos a unos canales que se han congelado

seres extravagantes, con sombreros

y bufandas rayadas

patinan sobre el agua sólida:

 

¡QUIERO PATINAR, LO NECESITO!

-No, Morgan, me dice el gigante

patinar sobre hielo no es nada fácil

y podrías romperte una pierna.

-¡Menefrega!

Necesito unos patines ¡Ya!

a gritos les ruego a los patinadores

que me presten los suyos

pasan riéndose, diciendo cosas que no entiendo

me siento el peor de los mendigos

desesperado

excluido de la maravilla

Jan me consuela

diciéndome que encontraremos patines de alquiler

y por ellos pagaré

toda mi fortuna, sin retacear un centavo

pero son pasadas las 2 de la mañana…

cuando vislumbro una palangana naranja

que junto a un sauce, apoyada aguarda

deslumbrante y misteriosa

el Hada Helada la ha depositado para mí

lo sé y se lo agradezco

Bajo al canal y le digo a Jan que me empuje

Zuuuuuuuuuuuuuummmmmmmmm

su fuerza celestial me lanza al más allá

Wwwwwwwww esto es fenomenal

todo pasa hacia atrás , todas luces y colores

suspensión y velocidad

gravedad cero

voy volando

llueven cerezas

inclinándome hacia uno u otro lado

puedo girar agarrando la palangana de los bordes

Iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiijaaajjjjjjjjjjjjjjjjyyyy

grito, salvaje, aborigen

un mapuche en la fiesta de la reina

¡God save the queen! ¡God save the queen!

Aullo, estoy bien loco

God save the queen, me grita otro borracho

con aires de que la salvación de la reina

le tiene tan preocupado

como a mí  los puntos de ebullición completa

de los pesados metales

Iiiiiiiiiiiiiiiiiiiaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaajjjuuuuuuuuuuu

el culo a medio congelar, indiferente

dentro de la palangana naranja.

así , me deslizo dentro del Paraíso

:-Che, san Pedro, vení  vamos a dar una vuelta,

avisále a  Pablo.

 

 

25-CANTANDOLE A LOS ANGELES en la Santa Madre Rusia.

 

Várvara  Mijailova………….

asintió con los párpados

su corazón me golpeó en la nariz

y el mundo giró tres veces

salto a mi trineo

azuzo a la yegua negra

hacia el infinito

Várvara Mijailova dijo sí con sus ojos

y todo lo transforma

fluyo sobre la alfombra de Aladino

para colmo júbilo

mi mano tropieza

contra la botella de buen vodka

que me  traje

por si acaso la tristeza

Hecho la cabeza hacia atrás

en los labios de Várvara Mijailova

estampo un beso larguísimo

viendo guiñar sobre mí

a todas las estrellas del cielo

una calidez bendita se derrama

y  esparce en mi interior

¡Hurra!, estallo en la  gloria

¡Pruf!

un puñado de grullas se eleva de pronto

un mendigo violinista toca

apostado contra un farol

le tiro 3 pesados  rublos de oro

y canto

conozco esa vieja canción campesina

“el trigo está segado

y guardado en el corral

los cuervos que pasaron

ya no van a cenar

San Vladimir bendito…

no me hagas enojar

cuida de los cerditos

pon leña en el hogar…”

Rodeo la catedral de San Petersburgo

las cúpulas brillan tanto

soy un insecto atrapado en la luz

otra vuelta más

y otra

cantando alegremente

Várvara Mijailova dijo ¡Sí!

y aquí nos casaremos

nieva

ángeles alborotados

caen en copos sobre mi barba

sobre mi gorro de piel

sobre mis guantes

y están doblando las campanas

salgo disparado en línea recta

derritiendo la blancura helada

un  rayo negro que escapa

pero una felicidad rampante

pronto me da alcance

clava sus garras en mis hombros

y me lleva.

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Adriana Delfini

 

En el  silencio…

 

Silencio…guardas silencio

bien guardado, como un tesoro

atesorado, sin sembrar

nada aún, ni cosechado.

Palabras que no nacen,

palabras que ensordecen

como un grito sordo,

te enmudecen.

Callas a la vida, a tu entorno

¿qué dolor o alegría no compartes?

sin omitir palabra…no hay retorno,

susúrrame algo…vengo a invitarte.

Omitir la voz…a veces es discreto

adivinar qué  piensas es en vano,

sabiduría hay en el silencio…(el Tao)

el poder de la voz…es enclaustrado

 

***

 

Lazos invisibles

 

Lazos invisibles que nos atan,

faliblemente al amor sofoca,

almas sin domar, que se desbocan

desdichas que se sueltan, se desgraban.

Reliquias de la caja de Pandora,

que reprime virtudes en el fondo,

necesidad de hurgar, algún despojo

de encontrar una voz, algo sonora.

Impredecible afán de perder velos,

que la lujuriosa intimidad sonroja,

amar lentamente…sin recuerdos.

¿Virtudes o defectos?…paradoja

amor de seres imperfectos,

soltando pétalos de amor, que se deshojan.

 

 

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POEMA

Por Teresa Palazzo Conti

 

POEMA DE BÚSQUEDA

 

Dónde fueron mis piernas

a enredarse en caminos.

 

Adónde la armonía de mis ojos lineales y perfectos.

 

Me quedé sin palabras en las manos

y en mi vientre,

apenas un mendrugo de humedad.

 

Adónde se volaron

los labios que en la noche,

en cruz sobre tu boca

dibujaban el mundo.

 

Ya no tengo recuerdos

de haber sido cercana;

de encontrarme

y armar sobre tu historia

el otro abecedario.

 

Si alguien sabe de mí,

que me rescate desde la fosa impura.

 

La recompensa,

sólo un latido desarticulado

y la memoria andrajosa

de mis candados principiantes.

 

Si alguien sabe de mí,

que ponga mi destino entre paréntesis

y me busque algún nombre mentiroso.

©Teresa Palazzo Conti

 

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33º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

NELG reir

33º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

33º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXXVII desde inicios/05-03-2013

 

EDITORIA LXXVII

Cultura y Espectáculo

 

Este mes de Febrero hemos asistido a dos galas del cine ya convertidas en tradicionales por esta época del año, una de ámbito universal, los Oscar, no en vano los Estados Unidos pueden considerarse en buena medida el país del cine (y de cine, por la amplitud de sus temas, sus paisajes, su narrativa), y otro más local, los Goya del cine español.

Y siguiendo el canon, las dos galas se desarrollaron según el fastuoso guion tradicional y en el que por desgracia, a nuestro parecer, se desenvuelve la cultura en estos tiempos, esto es, la cultura como espectáculo, donde incluso la crítica política y social se incorpora al libreto, se espera incluso como un ingrediente más de morbosas pinceladas agridulces.

Ni qué decir tiene que podemos estar conformes con un reconocimiento a la labor desarrollada en el cine –como en la literatura, las artes plásticas o el teatro-, reconocimiento tanto a los creadores –directores, guionistas, autores, poetas, pintores- como a los actores y otros especialistas que intervienen en la creación, pero mostramos de nuevo nuestro rechazo a la banalización de la cultura, a concebir el arte como algo superfluo, un mero entretenimiento, un lucimiento inútil.

“Lo verdadero, lo bello y lo bueno se encuentran unidos a lo útil”, afirmaba Humboldt y nosotros estamos completamente de acuerdo. Útil porque la verdad, la belleza y la bondad que hay en el arte nos sirve para vivir, incluso en época de crisis como la que sufrimos. Ojo, no es una ayuda para sobrevivir, para superar los problemas, el arte forma parte de la comprensión de la realidad y con esto no rehuimos del divertimento tan necesario con frecuencia, la diversión es también, como el juego para los niños y también para los adultos, una forma de afrontar la realidad.

El capitalismo salvaje ha convertido todo en mercancía, incluso a las personas. La cultura no ha quedado al margen. Por eso hemos de dar la vuelta a las cosas, a la realidad, y luchar por una cultura útil, que no utilitarista. Útil para entender lo que nos rodea, comprender la vida, reflexionar y también como medio de superación, es el concepto que queremos dar a la utilidad de la cultura. Que no quede en un mero espectáculo del que somos mero público, que seamos partícipes con todas las consecuencias. Éste es nuestro deseo.

 

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UN BUEN RATO DE BUEN ROLLO

 NO NOS HARÁ NINGÚN DAÑO,

PERO MEJOR QUE SEA PARA SIEMPRE

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

SOY LO QUE NO SE VE

LO QUE NO PARECE

Soy el yerno aquel

que no quieren las suegras en casa,

soy el raro fiel a la causa inexacta

que cruza todas las rayas,

soy el solitario ese

al que le escuecen

todas esas cosas

que se le escapan,

soy el outsider ese que se rasca

hasta salirle sangre

sobre su antigua sarna,

soy, aunque os pese,

lo que florece cuando en el erial

abre semilla la helada,

soy la mala peste,

la mala sombra también,

y la malaria,

soy un ser oscuro

y levanto muros

allí donde hubo la calma,

soy el escorbuto,

el bicho crudo

y la tela de araña,

soy un estornudo en toda la cara

de aquel que tuvo una gripe curada.


***

 

POEMA EN PROSA

LA SOLITARIA PRESENCIA DE LOS DOS

 

Me da pena de ti y de mí, tú que cada mañana respiras de una ilusión nueva, de una nueva ilusión, se renueva tu esperanza sin rastros de hojarasca tras el suspiro del tiempo, me da pena de mi, por que guardo una pesada ancla en mi pensamiento libre dispuesto a saquearte, los dos amputados de pureza andamos subiendo los escalones del piso de arriba, buscando una respuesta al enigma de las constelaciones grabadas en nuestro sueño pesado, sueño que no quiere marcharse de nosotros, tú y yo somos las víctimas del desorden del poema, vemos un horizonte que se duerme en la costilla vieja de Caín, rastreamos nuestros nombres de liberados en la arena del asfalto colindante a los retornos, nos duelen a todos los pies de andar por las cloacas para que no adivinen que nuestras esperanzas aún no han terminado, han acabado desnudas en los bares apoyadas a una barra, y deseándose la victoria como hermanos que parten hacia una misma guerra, nos queda la fiesta de los contrastes, allí bailaremos el último tango y diremos adiós a donde el corazón nos lleve.

***

 

TÚ CREES

 

Crees, tú crees, bang, bang,

Tú crees que no lo sé,

Bang, bang, tú crees,

Cuando el sulfuro se hace yodo,

Bang, bang, tú crees,

Tú crees, bang, bang,

Que el agua no se pudre,

Bang, bang, tú crees,

Tú crees que no sé

que el futuro tiene un ojo,

Bang, bang, lo sé, lo oigo,

Lo indago, bang, bang,

Tú crees, que de vicio no sé,

que no entiendo la sarna,

que no conozco la pólvora,

que ignoro el por qué,

Bang, bang, tú crees,

Tú crees, bang, bang,

que el agua nace quieta

y no se pone enferma, lo sé,

de tanto volver, volver, tú crees,

Bang, bang, tú crees,

Tú crees que no lo sé,

Tú crees que lo que no se ve

No tiene cómo ni por qué.

Bang, bang, ciempiés,

Si le falta uno al viento

le faltan los cien, bang, bang,

lo sé, que de ciento

sobran cien, quién, quién es,

lo que vuela o va a pie.

Bang, bang, lo sé.

Me subyace aquí en la sien.

 

***

 

PRESENTE

 

Estoy en este minuto quieto sentado

ciego de futuro y porvenir,

estoy aquí postrado

sin la ansia del devenir,

busca verdad en el pasado,

ese no es lugar donde vivir,

si quieres, hermano,

yo tengo un lugar adonde huir,

es el sueño, tránsito vano,

sustancia de negra matriz,

estoy en este minuto quieto sentado

viéndolas todas venir,

acomodarse aquí a mi lado

sin que me eviten a mí,

estoy quizá asustado

pues el pasado causó en mí

presentes de canto afilado

con una sombra a ras de sí,

pasado que me ha manchado

e hizo lo que soy sin ti,

pasado con el presente ha topado,

tedios y bostezos en yermo jardín,

jardín de flores mutilado,

mutiladas en la piedra que resentí

caer en el fondo usado

de tan manoseado sentir.

***

 

DIME TÚ A MÍ SI NO

Dime tú a mí si no es buen corazón
aquel que ríe contigo, bromea, comparte mesa,
aquel que te da abrigo, roce, y sonrisa lesa,
dime tú a mí si no es buen corazón
ese que ciego ante ti una esperanza sopesa,
aquel que siempre contigo tantea, y conversa,
no te pide nada a cambio, sabe de tu pureza,
dime tú si no es buen corazón
aquel que contigo respira de una esperanza nueva,
aquel que es tu amigo y no te conoce,
no sabe si odias, si amas, a qué santo rezas,
dime tú a mí si no es buen corazón
aquel que ve un mismo sol abra o cierre flaquezas.
Dime tú si no es lo mismo
aquello que sonreía antes y ahora, y más ahora,
y antes, igual que antes, da lo mismo,
si sigues tu camino, te apartas de destino
o destinada le besas.

 

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Porque estamos en guerra

 

−No pareces guardia.

Vuestras miradas se cruzaron y por un instante estuviste a punto de sonreír. No era la primera vez que te lo decían y tal vez, viniendo de ella, se trataba de un intento por romper el hielo, por variar la aridez que había mostrado hasta ese momento, pero te mantuviste seria, aunque tus rasgos se tuvieron que suavizar por fuerza y la mujer se dio cuenta de ello porque te sonrió amable. Para ella no debe de ser fácil tampoco, pensaste. Al fin y al cabo os consideraría desde siempre el enemigo, el invasor, la txakurrada, habría vivido toda su vida en una larga noche de miedo y opresión, de violencia, rabia desatada en forma de rebeldía y victimización, claro que maldita la gracia que te hacía sufrir una aparente guerra que no era ni de lejos la tuya, ¿acaso no dejaba de ser todo aquello consecuencia de lo que pasó hace ya más de treinta años, cuando tú ni siquiera habías nacido?

−A mí marido lo matasteis –con que gusto le responderías, si pudieras o quisieras polemizar, que tú no habías matado a nadie, pero preferiste guardar silencio, no seguir el juego o aceptar, en un acto de distanciamiento o incluso de empatía, que en modo alguno significaba debilidad ni renuncia, que la otra parte podía tener razones, aunque estabas segura que no era el caso, por muy esposa y madre que fuera, por muy cierto que hubiera una muerte, la del marido, en una guerra o durante una dictadura con las que tú no tenías que ver, había ocurrido todo eso hacía mucho tiempo, o tal vez sí que lo tuvieras, algo que ver, porque a lo mejor no dejaba de ser cierto que las consecuencia eran los compañeros acribillados a balazos o despedazados por las bombas trampas-, ahora venís a por mi hijo –y su voz volvió a ser árida.

Su hijo era miembro de un comando. Seguían mitificando una guerra que sólo existía, estabas segura de ello, en sus cabezas, y que les llevaba a considerar como políticos el asesinato porque políticos consideraban a los presos condenados ya por sentencia firme. Vuestras miradas se volvieron a cruzar. La mujer tenía unos ojos azules muy claros, casi transparentes, muy distintos a los tuyos, tan negros. Pensaste que podría tener la edad de la tuya, de tu madre, y que ellas podrían ser incluso amigas, al fin y al cabo tu madre había tenido amigas como ella, de nariz aguileña, de carácter recio y opiniones no muy diferentes.

Oíste ruido en la escalera y te diste la vuelta un momento para ver a un par de compañeros bajando cajas de cartón. Viste tu reflejo en el espejo del aparador y consideraste que, en efecto, tu aspecto no era el de una guardia civil. Vestías de negro, unos tejanos y un jersey de cuello largo, estabas muy delgada, habías adelgazado bastante en las últimas semanas, tu pelo estaba revuelto y las greñas caían sobre tus hombros, tapaban tu frente, podías pasar por una de esas jóvenes que frecuentaban los bares del casco viejo, la hippie te llamaban en el cuartel, lo sabías, de buen rollo, eso sí, porque te apreciaban, te respetaban, siempre habías cumplido bien el trabajo, nunca un fallo ni un desatino, hablaban de un gran porvenir profesional, el tuyo, pero era cierto que no resultabas nada marcial y hasta el bulto de la pistola a tu espalda, bajo el pantalón, el mango a la vista sobre el jersey, parecía ajeno a ti por completo, como si fuera de juguete.

Sonó tu apelativo entonces en el walkie-talkie que había dejado sobre la mesa. Contestaste.

−Ha llegado el hermano de la mujer, está subiendo –te anunciaron.

−De acuerdo –respondiste.

No hizo falta decírselo, lo había escuchado y se había movido del sofá para poder mirar cómodamente hacia la puerta de la sala de estar. El hombre no tardó en llegar, vestido aún con la ropa de faena. Era agricultor, sin duda en alguno de los caseríos cercanos, sobre la que llevaba una pelliza. Se pusieron a hablar en vasco y te miraron de reojo, tal vez convencidos de que en un momento dado les pedirías que hablasen en castellano para poderlos comprender, para que nada quedara fuera de control, de vuestro control, pero no les dijiste nada, miraste hacia el suelo como si les indicases que respetabas su intimidad. Claro que no sabían, ni se lo imaginaban siquiera, que les entendías, que tú hablabas su lengua que en parte era la tuya también, hasta cierto punto lengua materna, nunca mejor dicho, a pesar de que formaras parte de ese enemigo que, creían ellos, perseguía todo lo suyo.

El hombre le preguntó qué estaba pasando y la mujer le explicó la detención de Julen, el hijo, el sobrino, cuando aún no había amanecido todavía, y ahora honek, «éstos» -notaste de nuevo el desprecio en su voz- registraban el caserío. El hombre te miró entonces y te extrañó que no hubiera rabia en su mirada, ningún reproche, nada que ver con el odio que mostraba la mujer.

−¿Por qué? –te preguntó a ti en castellano, para que no te cupiera duda de que te tenía por interlocutora, como si tuvieras todas las respuestas o fueras tú quien dirigiera aquella operación policial, quisiste creer que los nervios le empujaban a formular una pregunta a todas luces absurda o innecesaria, dado el contexto, aunque seguías notando que no había en él ese desdén de la mujer-, Julen no, no puede ser.

Sabías que había otro hijo preso. Tuvo dos causas, pero una se anuló porque la confesión de un detenido que imputaba al otro hijo se obtuvo mediante malos tratos. Hubo malestar en el cuartel, malas palabras hacia los jueces, se creen más a esos asesinos que a nosotros, dijeron, pero no siempre las cosas funcionaron como debían, era lo que tú pensabas sin que te atrevieras a decirlo, no sería entendido, claro que tú nunca habías visto nada y, vale, somos humanos, pero las cosas estaban así, y pensaste que para aquella mujer las cosas resultaban duras y la miraste de nuevo, se cruzaron vuestras miradas otra vez, y aunque no tenía razón, de sobras sabías que no la tenía, te hubiera gustado entender y que ella entendiera. Por qué, volvió a preguntar el hermano, su hermano, como si fueras tú la sola destinataria posible y por tanto quien tuviera que responderle. Pero fue la mujer quien contestó, tajante, categórica, de un modo que te impresionó porque aun cuando contestara en vasco, sin saber ella que tú lo hablabas, parecía que te dirigiera a ti sus palabras de reproche, de odio.

Hau guda bat dalako eta denok guda hontan gaude.

Porque esto es una guerra y todos estamos en esta guerra. Era como aquellas canciones antiguas en las que las madres lanzaban a sus hijos al fragor de la batalla para convertirse en héroes y volver como hombres. Te estremeciste y por un momento deseaste no estar ahí.

 

Juan A. Herrero Díez

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Gonzalo Salesky

 

 

CADA PALABRA

 

Sólo buscaré el destino eterno,

el manto vacío y el milagro

de saberme vivo a cada instante.

Tendré mis páginas listas,

mi sudario, hoy lleno de preguntas

y aquel reloj, sin ninguna respuesta.

Sabré que aún falta lo que sobra,

por siempre me esperará la luna

y en tu voz, soñaré cada palabra.

SILENCIO DORMIDO

Debajo de mi vida encontraré

tu velo y tu augurio, tu vacío.

Tu carne hecha sangre, tu regreso

y aquel silencio dormido en tu canción.

Debajo de vos, no buscaré.

Sé que el incienso perfumará tu historia

y así sabrás que no vale estar despierto,

no sirve ver la luz con otros ojos.

¿Para qué estar atento a los detalles?

Debajo del amor, está el olvido.

LEJOS DE MI PERDÓN

Oirás mi voz, desde lejos.

Sólo seré tu adiós, tu vida entera,

lo poco que no fui. ¿O fui tu meta?

La nada que di, tu corazón.

Te veré llorar cada vacío,

cada promesa al viento, cada nudo.

Y en esa oscuridad,

estarás siempre lejos

de mí,

de mi perdón,

de mis plegarias.

VOCES EN SILENCIO

La incertidumbre juega con mis sentidos.

Creo reencarnar,

veo mis cenizas,

volaré muy alto

pero el final no llega.

No llega, no existe,

no viene a buscarme.

Algo me dice

que estuvo entre nosotros,

que pronto volverá

y le daré la espalda.

Que rumbo a mi historia

hay voces en silencio.

Que en el dolor

no queda más que sangre

y que en la noche,

sólo en esta noche,

voy a tropezar con mis secretos.

POCO Y NADA

 

Seré sólo la mitad

de un espacio vacío.

De una sonrisa al viento,

de mi espalda.

La triste quimera de un sediento,

la suma de todos mis fantasmas.

Verás que no es difícil.

Adivinar detrás de los espejos

no tiene precio, siendo tan poco y nada.

Esa tormenta anunciada desde siempre

no existirá solamente en tus sueños.

El campo de batalla no es el cielo,

tampoco la nostalgia.

No es tu mirada quien nos cubre,

borrando todas mis huellas con lava.

Tampoco es el deseo quien nos guía.

Somos ángeles perdidos,

entrañas sin dueño,

sables del pasado que se aleja.

LA VERDADERA HISTORIA

Es triste ser uno más

de los que extienden la mano

sólo para arrojar primeras piedras.

Que olvidan el pasado y su destino,

que borran con el codo

lo escrito con la sangre.

Es cruel ser uno más de tantos

hipnotizados por sueños,

con vidas felices pero ajenas.

Degustando ese placer ajeno,

viendo pasar la verdadera historia.

PODRÍA SER

 

Brindaré por esta vida vana,

por tu refugio y mi armadura. Por el cielo

y aquel castillo de arena en tu mirada.

Podría hablarte de tanta indiferencia…

y ser aquel que irrumpe en tu silencio,

el que te escribe a oscuras, quien te cela.

Podría ser quien cierra tus heridas

pero no elijo ser yo, ni ser la sombra

de todo lo que alguna vez fue amor.

Me quedo… con la nostalgia pura.

UNA VEZ MÁS

 

A veces dudas… y es lo mejor.

Si no te escondes

voy a tu encuentro.

Quizá el destino sea el de siempre

y nos despoje del misterio,

de la brisa.

¿Salvas mi piel de tanto orgullo?

No te arrepientas jamás de tu pasado.

Miles de noches pensando en lo prohibido,

en cada manzana dispuesta a morir

sin tanto pecado.

Esquivo los golpes de la culpa

y pienso que no he perdido todo.

Habrá otros arco iris y, de noche,

el sol verá la luna una vez más.

NUNCA LLEGA

 

Como la magia de espejos, como el vino

que duerme y encarcela tantas vidas…

sueño con el vértigo,

con mapas sin nombres

como ese tren que nunca,

nunca llega.

En cualquier momento tendrás algo de mí

y no habrá más matices, más preguntas.

Sólo tu voz escuchará mi aliento

que nunca llega a hablarte,

nunca llega.

Estaré dos mil años

susurrando tu nombre,

soltando en el viento mi tristeza.

Se acumulan las cruces,

quisiera elegir una,

pero la lluvia en el mar no deja huella.

AUNQUE NO ENTIENDAS

 

Vi negro sobre blanco,

vi estaciones.

Vi trenes subterráneos,

vi poesía.

Allí donde no hay nada más que sombra

hay bruma, hay nostalgia.

Está tu orilla.

Están tu sueño y el mío,

está la brisa clavada en los rincones.

Va el dolor,

susurrando mi adiós,

dictándome estas líneas al oído.

Leyéndolas en vos

(aunque no entiendas).

En el mismo rincón sigo esperando

como un beso apagado,

como una vieja lámpara.

Como un sombra fría,

te cansaste de verme,

atada a aquellos tiempos

en que todo era nada.

El mañana llegó:

no somos la esperanza,

sólo el pasado a prueba.

¿Y qué más da?

Si lo eterno no existe,

si el hoy se va en segundos

y este mundo, sin vos,

no vale nada.

YA ES TARDE

 

Me hablás del tiempo perdido,

de la noche.

De tu promesa y final,

de lo que fuimos.

Susurrando mi nombre en otro idioma,

me dejarás caer.

Ya es tarde para crear otoños,

para abrigar silencio.

¿No lo ves?

Hablás de la vida y de la muerte,

del vacío que quedará en tus días.

Y esa puerta…

tu puerta no me abre.

Igual voy a escapar:

ya es tarde,

aunque tu corazón no quiera verlo.

SERÉ

Seré tus ojos durante la batalla.

Seré tu aldea.

Seré la nada y todo lo que quieras,

seré las voces que susurran tu herida.

Seré la música en colores

para que cada sol y cada luna,

sepas que estás en mí desde aquel día.

MADRUGADA

 

Su santo y seña, mi vida y mi cordura.

Su espíritu y su Dios sobre mi espalda.

Su llanto y su veneno, mi condena

y aquel delirio, fugaz, en madrugada.

Aunque sigan callando tantas voces

sabré salir, de frente, a la tormenta.

Tu adiós hablará de mi locura

cuando el sol salga, fugaz, de madrugada.

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Rolando Revagliatti

“ESTIMADOS CONGÉNERES”

 

Entre estimados

nos turnamos para espiar

tu libro

entre congéneres

nos espiamos por riguroso turno

 

Entré en tu libro

 

A cinco minutos de concluida la lectura

de tus discursos dedicados

estamos

a cinco minutos de apaciguado el certero despliegue

 

Me asaltó tu ciudadanía

¿cómo no tentarme?
si fui también un comensal

durante todos

estos

años.

 

 

 

 

*De “Leo y escribo”

 

 

 

 

 

 

 

*“PROOF”

 

 

Absorbidos por su cámara

los apuntados por su cámara

revelados

éramos descriptos

ya desligados de su cámara

 

Lucíamos como perros

flores y personas

asediados por detalles

circundados por la descripción

 

y en evidencia.

 

 

 

 

 

*De “Trompifai”

 

 

 

 

 

 

“Repulsión”

 

 

La manicura se come

las uñas

 

Los crepusculares crescendos de la enormemente deseada

y devastadoramente deseante

ya en su mirada infantil

 

Grieta a la vista

agrietando la vista

 

Tendida

taladrándole también los oídos

la manifestación sonora de un crescendo

fraterno

 

Máculas a la vista

desinmaculando

 

Son los sentidos invitados a esta cena

con plato único:

conejo.

 

 

 

 

______________

“REPULSIÓN”, filme dirigido por Román Polanski.

 

 

 

 

 

 

De “Fundido encadenado”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sabrás de la garrapata de mis versos

o si no

no sabrás nada.

 

 

 

*

 

 

Las margaritas que tiraron

a tus chanchos

 

mis vacas

                se las comen.

 

 

*

 

 

 

De “Del franelero popular”

Altas cumbres

 

 

Al macanudo tótem de la monogamia saludo

despego desde célibe sin par hasta amante esposo

de lo cual laboriosamente me impregno cada día

 

Pecador en el llano y en mi juventud

desde las altas cumbres de la madurez

yo me solazo

con picarona repugnancia.

 

 

 

 

 

 

 

*De “Corona de calor”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y aunque el mate esté frío

 

 

Nos estamos cayendo en el dos mil

y el pescado sin vender

gaucho entre los gauchos

y atraviesa el malón la polvareda

el buenón en cambio juega solo a la taba

crisis de identidad la del buenón

que poco capea sus contradicciones

del todo contraindicado el buenón

aires de pampa mía cavándole el hoyo

pa’ quel hueserío haga hito

como la traición entre las tradiciones

y el esmero del inveterado malón

al pervertir a las infamélicas y consanguíneas

hembritas insosteniblemente vaporosas

y a las regionales y desencantadas esposas de los intendentes

meta rasgueos de guitarras

 

Y aunque el mate esté frío, doña Dominga

doña Venancia, doña Azucena, doña Hilariona

no dejo de payar en estas circunstancias

confusas para este acreditado paisajista

de acendrado calar nacional

y popular

 

Síganme

pobretes y ricachos a las puertas del amor de un día

por la inmensidad tanto como por la circunscripción

que no los voy a defraudar

macho

gaucho

y guacho

que no los voy a fotografiar con zoom en la estaqueada

en esta superproducción reproductiva.

 

 

 

 

 

 

 

*De “Desecho e izquierdo”

 

Febo

 

 

La cucharita que Flavia aferra

dentro del pocillo vacío

es tratada

con la energía cómica

que asoma

ya sus rayos

iluminan

nuestra historia.

 

 

 

 

 

 

 

*De “Sopita”

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Francisco Jesús Muñoz Soler

 

QUIÉN ESTÁ CUERDO

¿Quién está cuerdo en este mundo de locos?

yo, ustedes, es algo que me gustaría saber

descubrir quiénes son cuerdos

los sanos, los hijos de la sonrosada tez.

Estamos en un mundo gobernado por reglas

costumbres e intereses imperturbables

generadores de tabúes en serie

emblema declarado de la cordura sana.

Todo se ha de hacer como más convenga

a la sociedad dentro del orden establecido

por la bendecida tradición oficial.

Anoche soñé que un loco recogía un clavel

en un cruento campo de batalla ¡entre bombas!

en un campo lleno de muerto, de alienados héroes.

DICIEMBRE

Diciembre última hoja prendida

de un alicaído y ajado calendario

que triste se despide en su caída

con la llegada del invierno áspero.

Se desearán las clásicas bienaventuranzas

se regalarán millones de obsequios

pero no se remediará

el frío y la prisión de unos forzados.

La nostalgia del calor de sus hogares

es el mayor anhelo de esa juventud violentada

que se pregunta las razones que le apartaron

del gozo de sentirse persona.

 

AL VIAJE

Al viaje… que absorbe mis sueños

mantiene viva la llama

de mi azarosa vida, me transporta

a las llanuras del consuelo.

Al viaje… que castiga mi cuerpo

mi cansada y soñolienta presencia

portadora de mi alma y mis instintos

cada viernes camino por la libertad.

Al viaje… que se clava en mis entrañas

cada vez que me reclama, imperturbable

me llama y me lleva, sistemáticamente

pellizca mis doloridas vísceras.

Al viaje… que se introdujo en mi vida

lo exalto con sinceridad solemne

por la belleza de su paisaje

y por la angustia que me produce sin cesar.

AQUÍ ESTOY QUÉ PUEDO DECIR

Aquí estoy qué puedo decir

que me persigue la mala suerte

que soy simplemente un necio

balanceado como una cometa inútil.

Que tiene como destino vagar

sin remedio, inconsecuentemente

al son de sus sueños estériles

y al zumbar del viento que lo azota.

Desorientado con vaivenes de cometa

aturdido pero íntimamente consciente

de que no soy material sin lucidez

sino un ser humano que busca su realidad.

LA VIDA ES ESPERANZA

Que lánguida es mi vista

que vacuo es mi pensamiento

sólo lo puebla el hastío

y la obligación de una promesa.

Que corto el recorrido

por donde pululan mis piernas,

que reducida la esfera

donde gravita mi destino,

que grande es mi pecho

que profundas mis venas

ay, que gruesas mis cadenas

que sombrío es mi horizonte

solo diviso sombras y vacío

lleno de aburrimiento, necedad y abismo,

y al final la inquietud de la muerte.

(Mi vacío

lleno de aburrimiento,

necedad y abismo,

no lo llenaría ni todas

las aguas de la mar.)

No todo es hastío y tristeza,

que febril es mi imaginación

que álgidos mis sentimientos

que fecundos los huertos de mi alma,

rotundamente no todo es tristeza

no son solo tristezas las sensaciones

que perciben las vísceras de mi ser

además hay una vida por amar

una luz perenne por encontrar

una dicha que me llega y se desvanece

que me embarga y me seduce

una dicha llamada felicidad

además está mi firme voluntad

que alienta mi decaído pensamiento

que aviva la llama de mis deseos

la firme voluntad de realizarme como persona.

(Todas

las aguas de la mar

no llenaría la alberca

que riega continuamente

los huertos de mi alma.)

Cómo describir, cómo desglosar

la celestial corporeidad, la sublime sensación

que inunda mi espíritu, mi alma, mi cuerpo,

cómo transcribir su nombre con palabras,

Sin ella no puede haber un mañana

ni peor ni mejor, ni siquiera mediocre

representa la ilusión del presente

y la fe de un futuro lleno de humanidad,

es el palo mayor de mis velas

punto y guía de mi destino,

sin ella mi vida carecería de sentido,

de dirección, de ilusión, de armonía,

a ella me encomiendo noche y día

en torno a ella me concentro aglutinando todo mi ser,

renovando y fortaleciendo mi espíritu celeste

porque es la esencia de mi existencia.

(Todas

las células vivas

de la Naturaleza

se nutren de nuestra Madre

Esperanza.)

RAÍZ

Desde mi esencia

lucho por superarme cada día

para ayudar mejor a los demás

origen de gran gratificación.

 

CARTA DIRIGIDA A MÍ MISMO

A todas las esencias de mí mismo

escribo esta carta

para que me guíen en mis dudas

y fortalezca mi ánimo

para que enciendan en mí un fuego

que ahuyente la zozobra

que me ocasiona las sombras

frías y mórbidas del tedio

para que me prevengan de los falsos

orgullos senos fieles que amamantan

la hija mayor de los pecados: la envidia

para que den luz a mis sentimientos

y templanza a mis sentidos

ante serpenteante amenaza

que nos acecha sin descanso: la hipocresía

para que me guarden de seres enanos

llenos de complejos y resentimientos

que no dudan en aplicar en su provecho

para que aparten de mi corazón

la más dolorosa y cruel de las heridas:

la insensible indiferencia

hacia todo amor

para que mi vida

se complazca en el espíritu de la belleza

que satisface a sus hijas que ahítas de ella

contemplan el mundo

esta realidad llena de escarnio

displicente desamor y amarga retórica

pero sobre todo lleno de integridad

armonía, luminosidad y amor.

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LES PRESENTAMOS AL MARAVILLOSO

Rodolfo Leiro

 

¡DESPIERTA!

 

Si al despertar tu póstumo coraje,

 ya cerca del final irreversible,

encuentras en tu arteria irrepetible,

la fibra de tu místico engranaje;

 

y ya estando yacente, tu ropaje,

de un antiguo valor inextinguible,

levantas ese puño indestructible

ajeno a todo signo del ultraje;

 

pues si debes morir, tu fiel cordaje

elevará hacia el cosmos tu celaje

que fuera prisma y luces de tu estío.

 

En el postrer suspiro, virtual  tatuaje,

dejarás como emblema tu voltaje.

¡Tu canto irá a enrolarse con el mío!

 

Construido a las 19,10 del

20 de octubre de 2012 para mi Libro

“Renglones desprolijos”

 

***

 

SONETO EN AZUL

 

A mi hijo Eduardo Oscar Leiro (1992)

 

Yo no tengo un azul en mi retina,

ni es azul el color de mi ventana,

no es azul el color de mi mañana

ni hay azul en la tarde que declina.

 

No hay azul en mi noche de desvelo

ni en la vasta planicie de mi día,

no dibujo en azul mi sinfonía

ni gesto algún azul del azul vuelo.

 

No dispongo de azules compañeros

que surcando la mar, azul maderos,

flotando en un azul de mi azul viaje,

 

me arrojen sus azules esplendores

para pintar de azul mis viejas flores

con el azul pincel de mi coraje!

 

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DOS POEMAS

Por Adriana Delfini

 

Alas derretidas

Con tus alas de cera derretida

te escabulliste anoche de mi sueño

furtiva y ágil fue la despedida

entibiada de amor como un ensueño.

Amada por tus alas encendidas

con lumbre de cristales transparentes,

aturdido, pícaro aletear de ida

fragante resquemor entre la gente.

Armaré con tus alas de agonía

y panales de dulces mieles

transmutando en hilos de ambrosía

Vagones de locuras sobre rieles

emulando al Dédalo volátil,

dime al oído lo que quieres.

***

Carta a Dios…

 

Le he escrito una carta a Dios

para ponerlo al tanto…

porque  El a veces está ocupado,

y yo agradezco con bríos.

Siento que el deber es mío,

contarle de mi alegría

las bondades de la vida,

desde que te conocí a vos…

Él fue siempre el portavoz

honorable y sencillo,

que con luminosidad y brillo

sigue acompañando mi voz.

Quería con amor sugerirle…

si no es mucho pedirle

 si un día al cielo ha de llamarte

no se olvide de mí…

y me permita acompañarte.

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Rachid Boussad

 

El vate…

«El Poeta es un pequeño Dios»

Vicente Huidobro

Es un nómada infatigable,

Y un ubicuo movible.

En todas partes presente

Acá y acullá siempre oyente

Por cuestas abajo y por arriba sudando.

¿Qué vientos terribles lo arrastran más allá de sí…, y de los mares?

¿De dónde hubiera sacado lo divino en él abrigado?

Dos veces cantor:

Versos de miel, de cara a la aurora,

Y aquéllos de hiel, con el crepúsculo platicando.

En su balanza encinta de seda y marfil,

Van desparramadas sus quimeras y sus inquietudes.

Soñador de soledades, misterios y madrugadas.

Fontanar de aires y aguas incesantes.

Relámpago de suspiros alumbrando abismos.

Dueño de fuegos encendiendo patrias sin visado.

Las sombras persigue de amores fugaces,

Y el hálito de las brisas nocturnas acompaña.

¡Alma cándida y oficio ahogado en las penumbras

De su ocio hortelano y duradero!

 

¡Oh bajel de alegrías hacia puertos nebulosos!

¡Oh jardinero llorando por árboles deshojados,

Sus almas dolidas, y sus rosas mustias y polvorientas!

Ensánchate y aférrate a tu voz ¡oh Poeta!

Yo te tiendo la mano y yo te pregunto:

¿Qué sería de los paisajes tétricos,

De los pajaritos lúgubres,

De las sonrisas lánguidas,

De los rostros héticos,

De los corazones taciturnos,

De las lágrimas derramadas,

De los mares embravecidos,

Y de los cielos entristecidos,

Si de mis orejas viniesen a faltar tus sombras sonoras y quijotes?

¡Ay de ti, demiurgo de tinieblas y recovecos!

¡Ay de ti si te acaban en basura de dejamientos y olvidos!

Si tú te murieras en soledad y sin testigos,

¿Qué sería de las voces “escasas”,

Pletóricas de orfandad mortuoria

En aquellos oídos nutridos de sombras y fantasmas de arena?

 

***

 

 

El heraldo deseado

A las santas piedras,

A las manos atrevidas.

Mientras las palomas vuelen intrépidamente

Entre balas y cohetes;

Mientras las manos impávidas e impertérritas luchen

Con piedras y hondas y tirachinas;

Mientras se vea que las flores se destruyan

Con sus sépalos y pétalos,

Sin que algo de nuestras callejuelas

Se mueva y se conmueva;

Mientras haya pueblo desflorado,

¡Habrá sombras sonoras y gritos ígneos!
Mientras se observe que los fusiles

Repartan muerte en perdidos arrabales;

Mientras los aviones dejen calles ensangrentadas;

Mientras los cañones arenguen al averno

En la franja aquélla,

Aquélla que los sucios vampiros defraudan;

Mientras haya cuerpos descuartizados:

Almas derruidas acá,

Y destinos envenenados acullá,

¡Habrá sombras sonoras y gritos ígneos!

Mientras se ensanchen las piedras;

Mientras las vistas apunten,

Apunten hacia más adelante,

Y en los ojos haya lágrimas rebeldes y ufanas;

Mientras no se obstruyan las sendas;

Mientras haya madrugadas y ruiseñores, siempre

¡Habrá sombras sonoras y gritos ígneos!

 

***

 

Entre el cariño y el daño

                        

                  “Es tan corto el amor,

                  y es tan largo el olvido”

                                   Pablo Neruda

 

Un viernes tan flébil de abril,

La tristura…taurina,

En mi lengua anidaba

Por haberme perdido la mujer

Que tanto yo amaba…

 

Tan corto fue…fue

Con ella el veraz cariño,

Y tan largo es…, pero es

Sin ella el tenaz daño y movedizo.

 

¡Qué ayeres y qué hoyes tan reñidos!

Un calvario sañudo

Que nunca jamás sella en mi pecho

Idas y abandonos.

¡Qué desvelo eternal!

 

***

 

 

Mi cumpledaños

                    

Adiós quizá para siempre!…

Te digo este adiós llorando

Desde la orilla del mar.

No olvides tú mi amor

Si muero de soledad…

   Rosaría de Castro

 

 

En mi cumpleaños

De mariposas alegrosas;

Fuiste un “cumpledaños”

Y perdidas  lloré tus rosas.

 

En la opacidad de la noche

Aguardé en balde tu ángel fugaz.

Y entre las estrellas apagadas,

Saludarte, ufano yo y maestro,

Por las espaldas largo tiempo tranquilizadas,

Veía yo pardo lejano y nocturno.

 

¡Ay! ¡Qué pedregosos

Se han puesto mis nubes,

Y qué páramos mis cielos!

 

He aprendido como sufrir

Sin sufrimiento

Como llorar

Sin derramar lágrimas.

 

Adiós, Gloriosa! vestigios indelebles,

Sueños…sin dueño,

Delirios desencadenados y desbocados sin poniente,

Praderas sin fragancia sin azahares.

¡Adiós hasta que amanezcamos,

Y anochezcamos con las luces de la podredumbre!

¡Adiós quizá para siempre!

 

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POEMAS DE LA MANO

DE LEO MORGAN

 

14-GRATITUD,  ALLA ARRIBA Y EN LO ALTO

 

Pocas cosas hay tan nobles

como trabajar en la casa

de un amigo que construye su casa.

Con “Zinzetto” tomamos cervezas

sudando fuerte

bajo el sol de Caprarola

reímos y contamos historias

y al final del día

el trabajo ha sido hecho

y lo hemos  pasado tan bien

que muchos domingos me sorprenden

aguardando la llegada del lunes.

.

Sentados en el tejado

descansando y fumando un cigarrillo

vislumbramos  un   palacio de mármol

que se hizo en la montaña el Papa Farnese

Pero de pronto

“Zinzetto”  se ha puesto serio:

“Morgan,  hay algo que debo decirte:

supongamos que, Dios no lo permita,

tuvieras un accidente…

yo haría un buco en la tierra

y te enterraría aquí

arriba  te plantaría

una planta de limones

para disimularte,  je je

nadie encontraría al “aryentino”…

poeta ispiradíssimo

¡Tragado literalmente por la tierra… eheheh!

Porque si  se te ocurre morirte

en mi casa, Morgan  del cazzo…

un extranjero ilegal….

¡A mí se me combina

un  “casino” infernale !

Pensé——————–

en  las raíces del árbol

cosiéndose  en mis costillas

en una  fioritura blanca

silbada por la madre naturaleza

y ciempiés y gusanitos limpios

de tierra negra

jugando escondidas

por entre mi ausencia de nariz

y ojos,

proyectándome

verde invencible

hacia mis ramas abigarradas

de limones  fragantes y rotundos,

balanceándome plácido

en el viento de un verano italiano

mientras me salpican

6 mariposas amarillas

rutilantes de  ácida felicidad.

 

-Bueno, no está  tan mal.

-Grazie tante  Morgan,

¡sabía que lo entenderías!

-“Zinzo” querido,

ya va siendo hora

de que sea yo

quien te dé las gracias,

por todo, gracias.

 

 

 

15-DOS CANGREJOS Y MEDIA BOTELLA

 

Para entonces ya había rodado suficiente

y creía haber aprehendido todo

acerca del oro, los vidrios de colores

y el trueque.

Por eso cuando bajé a la playa de Natal

les hice un gesto displicente

a los tres muchachos negros que me llamaban

“estos ilusos creen que soy un turista

y que me van a sacar plata

más les valdría intentarlo

con esas rocas, jejejejejj”

pensé, metiéndome en el mar.

Me seguían llamando insistentemente al salir,

fastidiado y alerta

me acerqué a ver qué querían

estaban hirviendo dos cangrejos grandes

en un tachito

y les quedaba media botella de cashaça

querían compartirlo todo conmigo.

Eso querían .

Cashaça en ayunas y bajo el sol del mediodía…

¡auch!

pero ciertas cosas

no deben ni pueden rehusarse,

tomé la botella del cuello

bebí y la pasé…

quisieron darme los 2 cangrejos

pero avergonzado por tanta generosidad

sólo  quise tomar mi parte

mas me obligaron a aceptar el doble.

Luego la cashacita

me aflojó la mandíbula

y reímos.

 

Vestidos de reyes

acostumbran trepar por mis recuerdos

ciertamente, no los olvidaré jamás

ellos en cambio

me tienen anclado

en las aguas del olvido

más profundo y más lejano

hasta puedo sentir las algas

enredadas en mis pelos

después de todo

yo no fui  apenas más

que otro gringo carapálida;

un caminante que pasó

a quien colocaron en el morral

una lección de vida;

dos cangrejos y media botella

pal’ camino, de yapa.

 

22-CHACHALOVE Y LAS BOLAS DE CRISTAL.

 

(El literato,

el señor cabrón

y el religioso.)*

 

 

Hoy toca limpiar la casa

¡por Dios!

fuera la mugre

hoy sí que toca.

 

Y ahí abajo

en la mazmorra

todos nosotros

dentro de mí

aullamos

¡Oh Cielos qué horror!

esto es peor

que  luchar  contra la Hidra

¡Socorro!

¡Piedad!

entonces aparece:

no Míster Músculo*

con más culo que cerebro, sino

el Hada de la Claridad

reflejando azules transparecias

pintándolo todo

con nieve:

“Cuando hayas conluído

lloverá para ti una gracia.”

FFFFFFFFFFFFFFFFF

ffffffffffffffffffffffffffff+

Me pongo en el asunto.

 

Eternidades después

hasta el inodoro

reluce sonriendo

en espera de sus desatentos huéspedes.

 

Reclamo mi premio

El hada rodea el espacio con los ojos

y dice al fin:

–Ahora  parece un chiquero adorable,

y supongo que un poco de polvo

no le hará mal a nadie.

Recibe mi merced:

limpus  volimpus

zacah latrakah:

“que la casa quede

más o menos siempre así!”

la varita dibuja

un círculo brillante por el aire

y una melodía

me cubre dulcemente:…..

mientras me balanceo al compás

con los ojos cerrados

como una serpiente

fuera de la canasta

“no tendrás que limpiarla

nunca más……..

no…..no……no…

nunca jamás,

Que lo disfrutes……”

 

¡Oh my Lord !

 

Estremecido por un rayo amarillo

y plateado del más puro amor

de rodillas, postrado caigo

de feliz emoción llorando:

¡Oh bendita tú seas entre todas

las hermosas hadas del Paraíso,

tú la más hermosa……………………………

¡Oh,  Hada de la Claridad

aún entre las sabias, afortunada!

Velas, rosas y bombones

para tu santo

por fiel y por seguro.

 

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EL GRAN BORIS GOLD

 

“Y SERÁ JUSTICIA”

Si existen feriados

Y días alusivos,

Para recordar a héroes

O a alguna deidad,

Me parece justo

Que esto así sea,

Honremos a los justos

Y a…la libertad.

Hay fechas recordadas

Como las del buen cartero,

A los muertos queridos

Y a nuestro señor,

A pesar que hay muchos

Problemas cotidianos,

Mostremos al mundo

Que nos sobra…amor.

En el día del niño

Se imponen los juguetes,

Y en el de la madre

Pedestales de fe,

Un homenaje válido

A la escarapela,

Y yo me pregunto

A los viejos…¿Qué?.

Se inventan seguido

Los feriados largos,

Y nadie que se precie

Sabe el porque,

Estos son recreos

Para la gilada,

Y las gracias le damos

A vuestra…merced.

En serio lo pienso

Que llegó la hora,

De honrar al que nunca

Pelota les dan,

Yo voto por un premio

Acorde a sus años,

Pues no solo hermano

Se vive…de pan.

Que Dios mande un regalo

Para todos los abuelos

Y que al unísono tengan

Una gran erección,

Que las viejas tiemblen

Al ver a estas bestias,

Babeando de ganas

Y mostrando…el cañón.

***

 

“ACARICIANDO RECUERDOS”

 Entre las mil cosas

Que nos da la vida.

Las hay muy variadas

Y de todo color,

Las malas y buenas

No se discriminan,

Hoy risas y alegrías

Y mañana…dolor.

Soy y siempre he sido

A pesar del tiempo

Un tierno a ultranza

No lo puedo evitar,

Si elegir debiera

Lo que  más aprecio,

Un par de recuerdos

Que me hacen…palpitar

Mi memoria guarda

Como algo sagrado,

Cosas que he grabado

En el corazón,

La calle de tierra

Del barrio perdido.

Y un patio con glicinas

Que las cuidaba…Dios.

Era un cuadro hermoso

Pintado quien sabe,

Por las manos mágicas

De un sensible pintor,

El mate entre amigos

Y un chico corriendo,

Tras una mariposa

De un lindo…color.

Doy gracias sinceras

Por guardar intactos,

Los bellos recuerdos

Del lejano ayer,

Tiempo de inocencia

Y altivos principios,

Yo soy ese pibe

El que quise…ser.

Que lindo sería

Que el día señalado,

Para mi partida

Me pudiese llegar,

Hasta la calle soñada

Recostarme en mi barrio,

Y con olor a glicinas

Al cielo…volar.

***

 

SENTIDO Y VÁLIDO HOMENAJE A UN

VETERANO DE GUERRA

Todos los países democráticos del mundo que se precian de tal, tienen destinados un día específico del año para  recordar a  aquellos que ofrendaron todo, hasta su vida por una causa por demás sagrada.

Y cada uno a su manera y a su buen sentir prepara su recordatorio, acordes a los usos y costumbres del lugar.

Hasta aquí estoy completamente de acuerdo en tenerlos presentes y también apoyo  los justos homenajes que les ofrecen, en mi vida he conocido varios de esos valientes que en el fragor de la batalla murieron gritando viva la patria.

Esto es altruismo puro, digno de imitar por nuestros jóvenes, que con sus vidas disipadas,  lo último que harían seguramente es jugarse enteros por algo tan puro, les interesa tres pitos   su nacionalidad.

Sin desmerecer en absoluto la valentía, el coraje  y la abnegación de estos mártires, hay que reconocer que la mayoría de ellos han sido partícipes de una sola guerra y nunca que yo sepa nadie se acordó, ni siquiera con unas líneas en algún diario de los que pasaron su existencia en miles de batallas, sin dejar a su paso lágrimas ni dolor.

Y no solamente batallas donde las dos partes salían victoriosas, a veces eran verdaderas guerras en pos de penetrar por algún flanco al adversario.

No seamos egoístas ni mezquinos a la hora de recordar, con cuanto amor y dedicación

estos soldados olvidados por la historia nos dieron todo sin pedir nunca nada, al contrario, siempre buscaban alguna otra batalla para estar en forma., eso habla de su idoneidad.

Por eso yo, desde el humilde lugar que me toca bajo el sol, propongo una masiva marcha hacia el congreso para exigir que de una vez por todas, los diputados salgan de la inercia en que se encuentran y voten ya, una ley que revindique por fin a estos veteranos de “GUERRS MEMORABLES”

Para comenzar esta campaña de recordación, he colocado sobre una tarima  en la puerta de mi habitación, dos fotos grandes de mi querido combatiente…UNA DE FRENTE Y OTRA DE PERFIL.

¡QUE ASÍ SEA!

Mi intención con esta líneas, es que no se aPENE nadie con ellas.

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TEORÍA Y PRÁCTICA DE LA MARIPOSA

Aleteando a contraluz es oscura,

en plenitud de sol es naranja

junto al verde que la sustenta.

Si se posa en un tallo, gozo

el manso lienzo de sus colores.

Cuando parte hacia la sombra de un árbol

sé que no la volveré a ver

la mariposa es un instante.

Mariano Shifman

(Del libro “Material de interiores”, Proa Ediciones, Buenos Aires, año 2010).

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TEXTO ESCRITO

Por Susana Falcón

 

Se dice que la Fe mueve montañas, la Fe es ciega, la Fe lo puede todo…
La pregunta es: en todas las circunstancias de la vida?
Crecemos amparados por esa lógica de la Fe, que nos ayuda a transitar los momentos constantes del vivir.

Mientras recorremos ese camino, vamos adquiriendo experiencia y abrumadores choques existenciales, cuando contabilizamos años, alegrías, sinsabores y dolores profundos, tu universo cambia, se transforma, y vos con él…
Y te das cuenta entonces que eso que llaman Fe…SOS VOS MISMO… solo vos.
Convertido en el artífice de mover montañas, de ser ciego ante cualquier elección personal, o creer que lo puedes todo… o no…
Cuando aparecen las preguntas sobre la muerte, descubrís que se nutre de tus pensamientos… trascender?, ir hacia otro plano?, el temor ante ese evento?, la negación a la ausencia definitiva tuya o de tus afectos?
Cuando sucede…desapareces… eso es todo… ni el libro, ni la calle con tu nombre, ni la sangre generacional…simplemente desapareces… No generalizo, expongo hechos solamente. Es mi pensamiento…
Mi padre decía una frase que para mí lo resume todo, “Pobres lo que se van, porque los que quedan, entre lágrimas y sonrisas…”
Y es así, se sigue con la vida…
El recuerdo pasa a ser efímero en su accionar…
Cuando la muerte te arrebata un ser, es definida, cuando la vida te despoja de un amor que se va, es también una manera de muerte definitiva, cuando la muerte llega sesgando una joven vida, es más definitiva aún…
Es en esas circunstancias es donde para uno, o para mí, no existe la Fe, no existe Dios, no existe el consuelo…menos las palabras… necesitas solo el silencio…

Ese dolor negro que casi no te permite respirar, te sumerge en una gran nada…cuando esa negrura se apiada de vos y te regala un resquicio de luz para ascender… o no…, entonces nuevamente al aferrarte a la existencia, sos nuevamente tu propia Fe… VOS… Y de nuevo el mundo gira…
Evolucionamos, y en el camino vamos desarmando el andamiaje que estructuró nuestra mente con diferentes slogans que nos inculcaron desde nuestra niñez y adolescencia: BUENO-MALO, CIELO-INFIERNO, VIRTUD-PECADO, DESCREER-FE.
Comienzas a diferenciar y a sostener tus propias reglas y en lo cotidiano integras lo bueno y lo malo como un todo, modelàs tu propio cielo y lo adornas con lo que tienes ganas, con un Ser supremo… o lo dejas desierto y es simplemente tu cielo vasto…
Y parís tu propio infierno con esa fibra tortuosa que tenemos todos, pero es tu infierno sin fuego, no quema, te regenera en su caos…al pecado lo transformas de una palabra nefasta, en goce, sexo, felicidad, amor, sensualidad, sentimientos plenos…

Ahí tenès tu virtud-pecado enaltecido por vos…

(Yo amo la palabra pecado, me hace sentir INTENSA…)
Regresamos al significado de la Fe, creo o no, la tengo o la repudio…
Al reflejarte en tu yo más profundo, al ser tu lucha constante con él porque eso es la vida, ahí habita la Fe, o como quieras llamarla, resurgiendo siempre…Vos le das existencia…

 

 

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POEMA DE ROLANDO REVAGLIATTI

 

Tonadas

 

 

El dinero, cuando no alcanza, tiene una tonada

Cuando alcanza con lo justo, tiene otra

Cuando alcanzando te deja unas monedas o unos

/pesitos

es otra la tonada que tiene

 

Como es otra cuando te sobra mucho y empezás a

/ahorrar

o a invertir o a viajar por el mundo

 

Pero cuando lo que te sobra es muchísimo

no hay tonada en tu montaña de dinero

tu dinero es áfono,  infecta

 

nos infecta

y enmudece.

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En el mes de mi cumpleaños, tributo a mi Madre.

Febrero azul y verde,
piernas abiertas y el grito redondo;
fuerza en las costillas de la tarde.

Zulema,
quizás Magdalena o María,
quién sabe,
nadie anotó por ella
la cascada de sangre amarillenta y dura,
las aguas de su cuenco en mi garganta,
los dientes apretados
y la sonrisa escondida.

El parto
de las voces
bajo el sol,
adentro mío;
yo en su adentro.

El parto de la carne tibia
en el ardor desigual,
impertinente.

Nadie la vio retorcerse y esperarme;
secaron la piel lisa, acalorada,
sola.

Yo en los lagos de su verano.

Zulema,
quizás Magdalena o María,
ahora más madre
pariendo a quien seré desde sus ojos
en el otro febrero de mi olvido.

Ángeles.

Copyright Teresa Palazzo Conti

 

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POEMA

Por Libia Beatriz Carciofetti

 

*SOY LA VOZ*

 

Soy la voz de los que tienen

por sufrir…

la garganta enronquecida.

Sufren hambre, frío

están sin techo

y en el alma

tatuadas las heridas.

Les robaron sueños, esperanzas

y ya no saben

lo que es esbozar una sonrisa.

Son esos “jóvenes viejos”

que deambulan por las calles

sin premisa.

No tiene apuro por llegar

porque no los espera una familia.

Son los surcos sin arar

porque nadie a plantado una semilla.

Crecen al completo desamparo

en una sociedad materialista.

Sin fuentes de trabajo ni esperanzas

que los incentive

en el duro trajinar de esta vida.

Hoy me hago eco ya que al verlos

entrar sin pudor a una comisaría

desafiando a las autoridades competentes,

me pregunto: ¿Qué pasó con nuestros niños?

y con tanta inocencia perdida.

Si no tomamos carta en este asunto

el mundo se convertirá en una isla.

La PAZ se convertirá en utopía

y el AMOR dejará de ser

PALABRA DIVINA.

 

Libia Beatriz Carciofetti // Argentina

Derechos reservados N° 452298

libypoesias@arnet.com.ar

 

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32º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

NELG diosa de ebano

32º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

32º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXXVI desde inicios/02-02-2013

 

EDITORIAL LXXVI

Tombuctú

 

         La guerra de Mali a lo largo de 2012 y en este primer mes de 2013 nos llena de horror. La barbarie, el fanatismo, los intereses mercantilistas de las grandes potencias ansiosas por llevarse los bienes de otros pueblos, todo ello desemboca en un magma cuyas principales víctimas son los seres humanos, personas con nombres, con vidas, con deseos y ambiciones, ya sea en Mali o en cualquier otro lugar del planeta, llámese Irak o Afganistán, en ese primer decenio del siglo XXI, llámese con otros muchos otros nombres a lo largo de la historia.

Pero hay otra víctima, sin duda importante, y que afecta también de un modo intenso, esencial, a la vida humana: la cultura. Porque consideramos que la vida humana no es sólo un corazón que late y unas constantes vitales, es el pensamiento, la búsqueda de la belleza, la palabra, la música, los objetos, los ornamentos, la poesía, el relato, la pintura, el debate. Y ningún lugar como Tombuctú, una ciudad con historia, un centro cultural importante –la Universidad de Sankore o la Mezquita de Sankore, financiada por una mujer tuareg-, un nombre evocador, un punto de encuentro entre el mundo árabe y tuareg, por un lado, y el mundo negro por el otro, para simbolizar ahora mismo todo el horror.

Mali no es un lugar perdido de África, se trata de un país con una historia intensa y con una cultura inigualable. Los amantes de la música lo saben y les sonará nombres como el de Salif Keita, Toumani Diabaté, Rokia Traoré, Bubacar Traoré o Ali Farqua Touré, entre tantos otros. Los griots o Jeli mantienen viva la llama de una literatura que ha rebasado la oralidad y que entra con pleno derecho en la literatura mundial, combinando las letras y la música, y un instrumento de una sonoridad encandiladora, la Kora. Esta es la Mali que queremos recordar y mantener viva hoy y siempre, no el país que conoce, hoy, la barbarie de la guerra.

Pero Mali representa hoy, además, otros escenarios, a otros pueblos, a otros seres humanos que murieron por intereses indecentes y asesinos, pero también representa otras culturas que se vieron menguadas y perseguidas hasta verse afectadas en ocasiones de un modo irreparable, como aquellos monumentos budistas perdidos para siempre en Afganistán, y no sólo en escenarios lejanos a los centros imperiales, no en vano la historia europea no es ajena tampoco al horror, como bien saben ciudades como Praga o Varsovia, culturas como la gitana o la judía, países como España o Alemania. Cualquier cultura, incluso la más apartada del planeta, supone una riqueza inmensa para toda la humanidad.

Rechazar hoy la guerra no es sólo luchar por la vida, supone un compromiso con la cultura de todos los países y todos los pueblos. Y Tombuctú es para nosotros el sonoro nombre con que evocamos la libertad.

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LA VERDADERA HISTORIA DEL NO

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

CUANDO ME DICES TE QUIERO

¿Por qué cuando me dices te quiero

lo dices como si nada?

Como el que se sacude con esmero

bacteria que se contagia,

¿por qué me dices tú te quiero

como quien quita aquello que daba?

¿Por qué me dices te quiero

como el que pide y luego lo paga?

¿Por qué me suena a embustero

ese sentimiento en dos palabras?

Mejor di, yo me arrepiento

de comer tu bocado sin ganas,

mejor di, sin hacer aspaviento

que tú por mí no sientes nada,

tú dices te quiero con el portento

y la valentía que da el cubata,

tú dices yo a ti te quiero pero

suena a zarandaja, es mera migaja,

como quien regala unos restos

de usada piñata y mera patraña,

tú dices te quiero sin esfuerzo

y se nota anzuelo y artimaña,

das te quieros como dando dinero,

das amor hoy para ofrecerlo mañana,

regalas cariño dejándome sin resuello,

nada son las sobras que te faltaban

y tu te quiero es como tirar caramelos

a los chiquillos de clase muy baja,

a tropel todos y por los pelos,

ciegos y repletos de maldita ansia,

lo haces con señuelo y camelo,

es como subir por una cucaña

con esperanza de rozar un cielo,

esperanza que da a parar a un subsuelo

donde espera ancha la sucia cloaca.

Sucia cloaca de ratas y vil trapicheo.

***

 

LA MUCHACHA DE LA SONRISA

La muchacha de la sonrisa eterna

me dice que salga por ahí de farra,

si no tengo por qué ni cómo,

si no tengo ni fe ni ganas,

si no tengo para bailar yo combo,

si cuando llega dizque se achanta,

si no conozco el pétreo colmo

del caracol que me adelanta.

La muchacha de la sonrisa eterna

me dice que la vida es grata,

que quien aspira al hambre merma

su pan migado pateando lata,

la muchacha de sonrisa eterna

me dice que la vida escapa,

me dice que la vida sempiterna

a los atontados del culo atrapa,

me dice que no le dé yo tregua

al trampantojo y a la trampa,

dizque en la calle se ve a leguas

la inmunda piel que destapa

sueños en flor y madres de tierra,

en sueños de séptima etapa,

mañanas felices que han de brotar

como brotan al sol las legañas,

mañanas absurdas por concretar,

mañanas por ser por ser mañanas,

mañanas no sé, no sé, si la verdad,

mañanas en esa enfriada jaula

pía de lisa y ciega contrariedad,

que quiere y no puede ser,

por que no se conforma con ser el mundo

naturalidad de salvaje mar,

mañanas todas ebrias de soledad,

mundo en mañanas contra la pared,

sí, pared, pared contra pared,

mañanas para dejarme ser

y no poder serlo ni esta ni ninguna vez,

serlo, serlo, por ti yo sí lo sería,

ser por ser y no poderlo ser,

mañana que yo tanto quería

y ahora la quiero todavía también.

La muchacha de la sonrisa eterna

no sabe de mi ligera y sola pared,

y si sabe en ella no tropezaría

su vida en un triste traspié,

por que ella y su sonrisa eterna

son mañana que ni suponía

la noche en que yo madrugué.

Mañanas en las que algo yo abriría

y al no poderlo yo hacer,

mañanas de esta maldita manía mía

y no serlo para ella también.

Y no serlo y no porque no lo quería,

querer, querer, y no poderlo yo ser.

Antojo profundo de esta noche tan mía,

antojo, ilusión y un no rotundo

que desembocan en la locura fría

de este mal del día a día sin quién.

Ni para mal ni para tampoco bien.

 

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¿Has oído a Charlie Parker alguna vez?

 

−¿Has oído a Charlie Parker alguna vez?

Miré a Ernesto irritado de nuevo por ese repentino cambio de tema que solía dar a las conversaciones cuando las cosas parecían ir en su contra o contradecir sus argumentos tan ilusionados e ilusionantes. Y en su contra estaba esta vez ese optimismo, yo diría que casi infantil, que le llevaba a afirmar, y tal vez a creérselo, que Europa iba a hacer alguna cosa por España.

−Han pasado tres años desde que acabara la guerra –le acababa de recordar yo-, diez desde el final de la nuestra.

−Para ser vasco careces de tozudez.

−Por tozudo no me gana nadie, pero con eso no voy a derribar al gallego.

Llegamos al final del Boulevard Sebastopol y torcimos a la izquierda, por el Quai de Gesvres. París estaba espléndida esa mañana de sábado. El otoño aún no había iniciado ese lento devenir hacia el invierno, tan frío siempre, y vivíamos una dilación del verano, de tan suavizado y agradable.

Sin embargo, las bondades del tiempo no acompañaban a mi estado de ánimo. Me había despertado pesimista, fatalista incluso, consciente de que en los últimos trece años casi no había vivido un día de sosiego y ahora necesitaba ver un poco de luz a un exilio que desde luego nada tenía de dorado.

Si miraba hacia atrás, no podía menos que dividir los últimos trece años por bloques: Revolución, Mayo del treinta y siete, clandestinidad en la República, derrota de la Guerra, campos de refugiado -¿por qué no llamarlos ya claramente de concentración?-, ocupación alemana, resistencia, fin de la guerra y vuelta a esperar a que el mundo hiciera algo, algo de verdad aparte gestos simbólicos. Lo que para mí como individuo significa: militancia en el POUM y compromiso firme con la Revolución, participación en Barcelona del caos absoluto, derrota de la revolución, persecución y muerte de amigos y conocidos, ver a los fascistas triunfantes, escapar a Francia para salvar el pellejo y ser tratado como un apestado, por los demócratas y por los estalinistas, de nuevo la guerra y vivir al día, sin saber si habría un mañana.

Desde luego, no quería ponerme dramático, pero no era para menos, y no tenía nada que ver con el tremendismo vascongado que Ernesto, tan mediterráneo él, me achacaba con harta frecuencia. Pero nada más justo que esperar a que ahora cambiaran las tornas y ver que las cosas mejoraban. No me ponía radical ni intransigente, me bastaba y me sobraba con que Europa y el mundo consiguieran que el General depusiera su pomposa jefatura del Estado y volviera un ápice de democracia en España, no me importaba que fuese de nuevo una democracia burguesa, valía cualquier cosa que nos permitiera regresar, ya veríamos luego si cabía un espacio para volver a nuestra revolución pendiente.

Habíamos recompuesto la organización del POUM. Solano, Rovira, Molins, Masó, quien ya hablaba de irse a Venezuela como Fernández a Chile, entre otros, comenzaron a reagrupar a los militantes que estábamos en Francia. Entre ellos Ernesto y a mí. A decir verdad, era Ernesto quien había comenzado a frecuentar a los compañeros y quien me llevaba para ver si yo salía, y se lo debo de agradecer, no digo que no, de mi fatalismo que rayaba la desesperación, por no decir la depresión. Sí, habíamos vivido la historia con intensidad, cierto que habíamos asistido a una derrota aplastante, cierto que habíamos visto lo peor del ser humano, pero habíamos ganado. Al menos en parte, no la guerra, pero una batalla, lo que no era poca cosa. Es lo que me repetía Ernesto una y otra vez, sin que yo se lo negara, no, sin embargo había dejado, por decirlo de un modo tremebundo, parte de mí en el camino.

Llegamos al edificio del Ayuntamiento mientras Ernesto no paraba de hablarme de los planes del Partido para reorganizarse y participar en la lucha. Yo le escuchaba, al fin y al cabo no me cabía más opción, no se trataba sólo de derribar el fascismo, me decía, hablaba de lo que a todas luces era obvio para él y también para mí, no digo que no, teníamos que decir bien claro que España seguía bajo un gobierno criminal, afirmaba rotundo, aunque tampoco podía dejar de sentir cierta distancia por mí parte, había además que contribuir a la revolución, reiteraba él, por mucho que tuviera yo simpatía por la causa, nadie podía negármelo, volveríamos a levantar a los trabajadores del mundo, declamaba, porque en el fondo creía o intentaba también yo creer en un futuro mejor, los pueblos de todos los países lucharían de verdad por un mundo diferente, aseguraba, yo sabía que debía salir de mi pequeño pozo de angustia y desasosiego, y construir así una sociedad mejor, pero mi esfuerzo no siempre tenía resultados, porque teníamos que levantar un mundo mejor, concluía, no dejaba de ver el lado siniestro que mi experiencia me mostraba y que me hundía en aquella zozobra convertida en habitual.

−He quedado aquí con Claire –me dijo de pronto, deteniendo así su intensa perorata política.

Entre tanto caos y proyectos y batallas y reuniones y planes, había hueco para el amor. El revolucionario tiene corazón, pensé no sin ironía y de inmediato me sentí culpable por burlarme, aunque fuese de pensamiento, de Ernesto. Yo era el que estaba más solo que la una, sin amor, sin creencias ni objetivos, sin alegría ni esperanza. En ese instante supe que Ernesto tenía razón, toda la razón y era yo quien sucumbía al derrotismo más absoluto.

Pero, ¿qué hacer cuando te vence el fatalismo? La amargura se había impuesto en mi vida y allí es donde se daba mi batalla personal e intransferible. Lo de España no va a cambiar, le dije de pronto, lanzando contra él toda mi desesperación y mi desánimo profundo, quieras o no asistimos a una política de gestos sin trasfondo y hasta los estalinistas están desmontando su maquis y han aceptado la política de hechos consumados, dicen que a la espera de tiempos mejores o cuando le convenga a su egocéntrico Zar.

−¿Has oído a Charlie Parker alguna vez?

En ese momento llegó Claire. Le besó, me saludó con su más bella sonrisa y de nuevo tuve que aceptar que el problema estaba en mí. La vida seguía pese a todo y a todas luces era mejor la esperanzadora actitud de Ernesto, aunque fuese de cabeza a la derrota más absoluta.

−Toca esta noche en París. Vamos a ir. Los tres.

No, nunca había escuchado a ese tal Charlie Parker, le dije y era cierto, no sabía nada de él. Sonrió irónico.

−Siempre hay una primera vez.

Juan A. Herrero Díez

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Gonzalo Salesky

 

DEJAR DE VER LA LUNA

Sé que en cada paso,

vos me darás la espalda

y el corazón no escuchará lo que vivimos.

La sombra del tiempo me descubre

tímidamente, tal vez sin la coraza.

No creas que es fácil

dejar de ver la luna.

¿No te das cuenta

que muero en cada espejo?

ESPACIOS VACÍOS

Nunca me llevé bien con el tiempo,

a veces lleno los espacios vacíos

con sangre. A veces los esquivo

callando como un tonto, sufriéndolos.

Nunca pude competir con esa angustia

porque jamás no existe,

porque el hoy se va cada mañana…

Porque mi ayer, sin Dios, no da consuelo.

DAGAS EN SILENCIO

Me siento bien sin entender al mundo,

a esa utopía vacía de sentido.

¿Por qué tanto desvelo en simular?

¿En negar todo?

No creo que el dolor siga acechando;

lo evito a toda costa, aunque no sangre.

Serán mi patria las dagas en silencio,

tu cómplice cansancio, la poesía

y la seguridad de amar mis días

haga lo que haga, aunque no sangre.

Jaurías hambrientas me cierran el paso,

me acosan y buscan esa herida.

La mano descalza del pasado

intenta arrebatarme todo lo que no fui.

¿Habrá un camino eterno? ¿Abrirás

tu corazón después de cada duda?

No sé dónde va mi alma y es inútil

peregrinar detrás de las promesas.

TUMBAS SIN NOMBRE

Abrazo las flores de tumbas sin nombre

y en la pesada nostalgia, en cada lágrima,

buscaré tu foto, gastaré tu aliento,

sin tener la prisa que otros esperan

de mí. Tu voz se va, lejana,

y no estará oculta en mi pasado.

¿La libertad será algo más? En tu agonía

verás al viento, soplando en cada página.

DE REOJO

 

No me digas nada, no es verdad

que sólo somos cristales en el viento.

La edad oscurece a quien no llega

a contemplar, en silencio, su vida.

No hables ahora,

mejor seguir callando,

mejor seguir mirando de reojo

a todo los que van, sin sus raíces,

muriendo en cada verso,

callando sus heridas.

POR TU SOMBRA

A pesar de las caídas, la lanza en el costado,

la cruz en mis espejos.

La corona de espinas, la fe y el sacrificio,

la subida al calvario.

Del látigo y el manto que cubrirán mi vida

aún sigo, por tu sombra, caminando.

Desafiaré los vientos, la marea.

Tu barca y la tormenta,

mi espíritu y su voz en el desierto.

No soñaré tu aliento

y el dolor… nuestro dolor

se irá muy lejos, después del tercer día.

ESCRIBIR FINALES

Las cartas de marfil ya no son mías.

No creo en la mentira y mi horizonte

se pierde, se oculta, sin tus ojos.

No cambiará más nada en el camino.

Sé que es muy pronto para escribir finales,

en nuestra voz se irá la piel y su reflejo.

AMNESIA

 

Un poco más de viento,

una canción y un lúgubre pasillo

impiden que abra tu ventana.

Cerró la oscuridad y ahora eres otra.

La amnesia nos persigue y otra historia

ha dejado de crecer en cada herida.

Rasgando pedazos del infierno,

encontraré el camino y los atajos

para llegar, sediento, hasta tu alma.

¿Me dejarás dormir en pesadillas?

¿Me buscarás despierto en madrugada?

Me soñarás vacío por las noches,

tal vez la luna te enseñe la nostalgia

y poco a poco, nada me importará;

la vida es mucho menos que un delirio.

ESTRELLAS FUGACES

Besando tu silueta en la pared

me vuelvo loco, y sangro, y no te espero.

No pude darte más que pesadillas.

En las calles, hay tan poco silencio,

palabras repetidas sin sentido…

Me escapo, ya no sangro, no te espero.

Las lágrimas me cuentan de tu ausencia,

me alojarán por la noche cuando vuele

por mis venas, entre estrellas fugaces.

RÍO ABAJO

 

Palabras que no dicen lo mismo,

que encuentran un sentido y ven la muerte

de tantos enemigos sin batallas.

Del sueño fugaz de los gigantes,

de mí y de mi plegaria,

ausente de nostalgia.

La sangre sigue yendo río abajo

y así tu vida caerá, detrás de mí.

AQUELLA NOSTALGIA

Palabras nuevas, lenguajes descubiertos

nos unen y separan tantas veces…

El mundo te esclaviza, nada va a liberarte.

¿Cómo arrodillarme una vez más

si estamos cediendo desde siempre?

¿Cuánto tiempo negaré lo inevitable?

No deberías llevar tantas promesas

a flor de piel, hacia aquella nostalgia.

LUZ DE LÁGRIMAS

Encontraré tu cuerpo en la ventana,

en la corteza del mar que no se rompe.

Entenderé, al fin, que nada salva,

si estás dispuesta a condenarte,

a no vivir…

A perderte para siempre

en esta luz de lágrimas,

a preferir la huida a la batalla.

El tiempo no sirve para ocultarse

ni redimir. Al fin, nada nos salva.

OTRAS VIDAS FELICES

 

¿Por qué evitar el trueno que libera?

Imitaré otras vidas felices.

Tal vez mi estancia en el valle de lágrimas

se haga nostalgia en tu voz y en mi maleta.

El tiempo me descubre

detrás de aquella estampa.

Los sueños no se apagan de golpe.

Bifurcando para siempre el camino,

la penumbra asoma. ¿Es verdad

que nada nunca llega a su momento?

¿Qué todo cuesta cada día más?

Soy desagradecido igual que cada hijo,

renegando de lágrimas paternas.

Oír, soñar, reír, no es nada fácil;

no creo que el destino se descubra

en la primera noche. Y en mi alma,

habrá más de un motivo para amar.

ADÓNDE VAN LOS SUEÑOS

Borraré espacios sin letras, y silencios

escritos con el codo. La arboleda

me tapará la vista. ¿Y tu verdad?

¿Será un presagio, más allá de todo,

lo que me alcanza al volar? ¿Es el dolor

que reconozco mío a cada instante?

Creo que el viento elige los recuerdos

y el corazón sabrá, tarde o temprano,

adónde van los sueños cuando mueren.

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Rolando Revagliatti

 

“ED WOOD”

 

Descreemos que logren ustedes resistir

la estética hórrida, urticante, pingüe

que los incitaría a ulular, persignarse, contraer

en menos de lo que tardarían en aterrizar

nuestros ígneos platillos voladores

o en menos

de lo que cede al trueno el relámpago

 

Cualquiera de nuestras enrarecidas atmósferas

los liquidaría rara y atmosféricamente

cualquiera de nuestras polvorosas estampidas

los pulverizaría en sus butacas

 

Jalamos los hilos, cortamos:

¡ESTUVO PERFECTO! :

casamos en una alta iglesia cósmica

a la travesti Angora, fresca, repentista

con el cavernario Metadona, talentoso, ubicuo

(cualquiera de estas mancomuniones

inasumidamente

los conmovería)

 

El Emperador Galáctico oficiaba

con nuestros bautistas.

 

 

 

 

De “Tomavistas”

 

 

 

 

 

“L’ ete prochain”

 

No te amo

no se me esfuma la vida en este último abrazo

no temo no temeré

no mando

no caemos de una cama

no te recuerdo no disputo

no sondeo mi aburrimiento

no tengo frío

no temería no temí

no vacilás ante mis desaires ni ante mi influencia

no soy un canalla

ni un imbécil.

 

 

 

 

“L’ ete prochain” (“El próximo verano”), filme dirigido por Nadine Trintignant.

 

 

 

 

 

 

De “Picado contrapicado”

de mi mayor estigma

 

 

¿romántico permanezco (pertenezco)

o evitaré ser lo que me digo?

 

*De “De mi mayor estigma (si mal no me equivoco):

Los papás queman

1

 

Ex Pablito afirma que los papás queman después de cenar

ex Norita no tiene dudas sobre que los papás queman cuando se van a ver a un enfermo

ex Germancito con rudeza increpa a todos los papás que queman

ex Clarita asevera que los papás queman poco antes del mediodía del domingo

ex Olafito, ex Beatricita y ex Cecilita con facies compungidas arguyen que los papás

[queman en almíbar

ex Virginita atesora la certidumbre de que los papás queman porque amanecen más      temprano

y ex Rolandito declama que los papás queman de viaje o muertos, antes o después de    haber nacido

 

2

 

A ex Isakito se le pliega el alma porque sus papás queman desde sus hermanos

ex Alicita no quiere creerle a sus pechos enardecidos cuando los mustios papás le queman

ex Hilarito

hila finito

que los papás queman cuando muelen a golpes

o se deshacen a cariñitos

ex Andreíta funeraria y ex Joselito se dan con sangre de horchata cuando los papás queman por contigüidad

y ex Gabrielita se aprieta las puntas de los dedos con la ventana a través de la cual los

[papás no cesan de quemar

 

3

 

Ex Palomita se arrellana en la contemplación de los papás que queman al horno

ex Miguelito, piromaníaco, aduce que queman y queman los papás que queman los papás

ex Silvita añade que los papás queman con mesura, con concupiscencia, con delicadeza, con suspenso, con salvajismo

mientras ex Leopoldito recalca, sobreimprimiéndose, que los papás queman abnegados,

[grandilocuentes, ahítos, formales, posesos, desmadrados, despadrados, cachonderos,

[lóbregos

ex Estelita sufre porque los papás queman en prosa o con ademanes, descalzos y aun en

[chinelas

ex Rodolfito sonríe con afectación porque los papás queman con tan extremada independencia de la temperatura

así siguiendo, ex Lilianita y ex Danielito no accionan con prontitud en pos de salvar el honor de los papás que queman cuando maman o papan

y ex Mirtita…: sólo ella se petrifica admitiendo el pudibundoso grado de inflamabilidad

[hijística.

 

*De “Obras completas en verso hasta acá”

 

 

Amadeo Modigliani

 

 

Madame Pompadour y su puntualidad a la hora de la ironía

vino áspero en el vaso del compañero

amigas atravesándote con sus enyesados fuegos recónditos

amigos en los trazos de ternuras y vigores

 

Y tu Juana Hébuterne también ella gestando.

 

 

 

 

 

*De “Pictórica”

 

 

Me apego sonoramente

 

Me apego sonoramente

a tus fantasmas

 

Un buen tiempo

los interpreto

 

Pero después

no sueno.

 

 

 

 

 

*De “Propaga”

Se infiltran

 

 

Se infiltran en las pesadillas de tus personajes

unos que embadurnan con plumas fascistas del Ku-Klux-Klan

y sellan con sus orgías crucificantes

el colapso

 

Así como antes esos personajes

se infiltraron

en tus pesadillas.

 

*De “Ripio”

 

 

Seré, si no

Seré dichosa si no

te decepciono

 

Deberé trasuntar que no sé

lo que aprendí

lo que siempre intuí

y luego confirmé

 

Seré dichosa si no

te decepciono.

 

*De “Ardua”

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TEXTOS DEL GRAN BORIS GOLD

 

“ESTOY ESPERANDO

EN LA ESQUINA,

AL PIBE QUE…

UN VEZ FUI”

 

Voy recorriendo lugares

que alguna vez fueron míos

los  busco en el tiempo ido

con cosas que compartí,

mi inocencia ya perdida

y un duende de compañero,

estoy esperando en la esquina

AL PIBE…QUE UNA VEZ FUI.

 

Casi llego con mis ganas

hasta ese mundo lindo

con un rey de larga barba

y arrodillado le pedí,

buen señor haz que se cumpla

lo que con ansias deseo

espero en esta esquina

AL PIBE…QUE UNA VEZ FUI.

 

Se que vos vas a cumplir

mi pedido tan sincero,

te agradezco de ante mano

hazlo tan solo por mi,

esto es algo que me urge

compréndeme te lo ruego

espero en esta esquina

AL PIBE…QUE UNA VEZ FUI.

 

Hoy camino el pasado

insertado en el presente,

con un ojo en lo que veo

y con otro en lo que vi,

amalgama de recuerdos

peloteando en la canchita,

espero firme en la esquina

AL PIBE…QUE UNA VEZ FUI..

 

Llegará y caminaremos

los dos juntos de las manos,

recorriendo aquellos años

que a su lado compartí,

nos daremos unas vueltas

en la vieja calesita,

lo espero, ojalá venga

AL PIBE…QUE UNA VEZ FUI.

 

Boris Gold

 

Y FUE UNA NOCHE

 

La tarde somnolienta y cansada de una jornada agitada está lista para irse, prepara el recambio de todos los días y le da el mando a su amiga…LA NOCHE.

Y yo, cual ceremonia sagrada, salgo de mi guarida de hombre solo para penetrar ese manto mágico y disfrutarla con tantas cosas que salen al paso de mi recorrido.

En mi deambular voy buscando el centro de la ciudad para meterme de lleno en esa vorágine de gente, donde paso de ser un solitario a ser uno más de la jauría.

Pero lo bueno de todo esto, son los personajes con los cuales me choco en el camino, al primero que diviso es a Pancho, el viejo linyera que bajo el toldo de un local abandonado  hizo su mundo.

Me paro como siempre a intercambiar unas palabras con este filósofo de la vida, donde en cada plática con el susodicho, salgo a punto  para preparar una tesis doctoral.

Lo saludo amablemente y continúo mi periplo, ya más predispuesto a lo que pueda encontrar, doblo en la esquina y en la vidriera de ese bar veo una cara conocida, don Esteban, me hace señas para que entre, me invita a su mesa donde de destaca como un ícono el infaltable vaso de ginebra, él dice que es por prescripción médica.

Este personaje es un viejo poeta que en sus sueños de versos y alcohol, hace los viajes más fabulosos a bordo de su imaginación, para contarles después a quién quiera escucharlo, como por ejemplo a mí, que ayer tuvo un encuentro con Rubén Darío, al que le leyó uno de sus poemas ( siempre dije que gente como don Esteban, eran patrimonio exclusivo de BUENOS AIRES.

Mientras me desplazo de un lado a otro, la noche amiga me va introduciendo en historias de vida dignas de contar, en la cual muchas veces paso a ser intérprete de algunas de sus obras.

Para muchos la noche tiene mala fama y que todo lo malo sucede cuando cae el sol, para mi son patrañas de quienes no la han transitado.

Bajo un cielo salpicado de estrellas y con una luna cómplice conocí a Jana, la inolvidable Israelí, la que me hizo sentir el verdadero milagro de amar, tan solo recordarla y siento como un soplo de juventud que llega de ese hermoso recuerdo, nuestro encuentro fue algo gracioso.

Al acercarse donde yo estaba, noté que llevaba entre las manos lo que supuse era un catálogo de la ciudad y andaba buscando un lugar determinado, eso imaginé y no me equivoqué, pues en un mal castellano me preguntó por un restaurante que le habían recomendado.

Era tan bella, irradiaba tanta simpatía y esa jeringonza de castellano que balbuceaba, hicieron que me quedara prendado de ella, metí la mano en el bolsillo y noté que solamente tenía unos mísero pesos, que podrían hacer la vergüenza o la alegría por lo que se me acababa de ocurrir.

Después de agotar todas mis artimañas de seductor logré convencerla de acompañarla a “ESE RESTAURANTE” que por supuesto era carísimo y me dirigí sin pensarlo a otro acorde con mi economía.

Apenas llegamos a la entrada y la Israelí me miró como con signo de interrogación, mientras leía el nombre del lugar, noté que de sus labios brotaba una sonrisa que quería decir muchas cosas y a continuación me preguntó con inocencia…¿Qué QUIERE DECIR PIPO?.

Pero la sorpresa mayor, fue cuando el mozo puso como mantel dos papeles blancos comunes, creí que con razón me iba a mandar al carajo…y para colmo en hebreo.

Acto seguido me dijo las palabras más esclarecedoras, que me indicaron que yo también le gustaba…NO QUIERO QUE ME MIENTAS NUNCA.

Yo creía que de amor sabía mucho, me di cuenta que no sabía nada, al lado de ella aprendí en todo su esplendor “ lo que es querer y ser querido”.

Después el tiempo, disolvente artero que todo lo destruye logró su cometido, fue el día que mi amor me dijo: me estoy enamorando profundamente de ti…ES HORA DE PARTIR, mi libertad está por sobre todas las cosas.

Y a pesar que mucho no entendí ese planteo, tuve que aceptar que mi vida tomaba otro rumbo y mi dulce Jana, la inolvidable Israelí…pasó a ser un lindo recuerdo.

Más el mundo siguió girando cual ruleta eterna y la misma ciudad que me dejó huérfano de ese intenso amor, me trajo otros amores, distintos, pero muy apreciados.

A lo largo de mi trajinar fui cosechando amigos, que en mayor o menor grado fueron dejando en mi grandes enseñanzas, pero lo que más le debo a mi Buenos Aires, es que a su amparo conocí a gente entrañable que llenaron mi vida de alegrías, fueron mis pares…LOS POETAS, que llenaron mi alma con esa luz que acababa de perder.

Entre ellos quiero rescatar algunos de los  nombres que tengo grabados entre muchos más …”la” Bermudez, “la”Delfini “la” Siguelbaum “la” Cortéz “la” León, Badaracco, Leiro, San Román, Santos,

Pássaro, Muñoz…y la lista sería interminable.

Así es la noche de mi Buenos Aires, te da y te quita por igual, pero en definitiva…EL SALDO ES POSITIVO.

 

Buenos Aires fiel amiga

Sos la amante más deseada,

La que encandila mi alma

Al contemplar tu esplendor,

Vas sembrando con tu magia

La amistad y la bohemia,

Sos la musa inspiradora

De este poeta…soñador.

 

Boris Gold

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Leonardo Morgan

 

PAISAJE ADENTRO.

 

Mi barca “Helena” se mece

en las tranquilas aguas del Peloponeso

por primera vez he salido

a pescar con mi nieto

todo se ha vuelto novedoso

mi corazón es una isla feliz

en los océanos del Paraíso

La  pesca ha sido buena

nos hemos divertido

atrapando a los escurridizos  peces

freímos un pulpo

en la pequeña cazuela

verdes burbujas de aceite de oliva

revientan perfumando el aire marino,

tenemos pan y también

aceitunas  de colores y queso

un vaso de retsina para él

y otros para mí,

de mis infinitos bolsillos de abuelo

brotan unos higos secos

enciendo mi pipa

historias de navegantes

divagan por el humo blanco

es la hora del ocaso

todos son colores amarillos

dorados y ámbar

no contemplo el paisaje

formo parte de él.

 

 

LA LLUVIA SUSPENDE TODO.

 

El ogro vigilante

arroja un despertador

contra los cristales del sueño,

la cama es una tostada caliente

y yo soy la manteca

que se derrite

y la mermelada de damascos;

abandonarla  será

ser expulsado del paraíso

al infierno frío y feo

de la escuela…

Llega mamá en una nube y dice:

está lloviendo mucho

mejor quedate acá…

es viernes y el lunes feriado

cómo no voy a amar a

la lluvia y de paso

a mi mamá?

 

 VOLVER  Y GRACIAS.

 

Lo que me ocupa es llegar

volver, siempre vuelvo

de una u otra manera,

Vuelvo

pero ya llevo tiempo en Manaus

y el dinero

apenas si llegaría hasta la mitad

de un largo  camino:

puedo bajar hasta Porto Velho en barco

hacerme un taparrabos

con una hoja de parra

y auto stop durante semanas

hasta Foz, la frontera

para seguir haciendo auto stop

durante días.

Y no aparece

como un programa tentador.

 

En la cubierta del barco

se me caen unas lágrimas

monedas fugitivas

de los bolsillos del alma.

No me  entiendo:

he cruzado El Amazonas en barco

he cumplido otro sueño de mi vida

pero siempre fui fiel a mis sueños

y los años no me han vuelto

un cocodrilo llorón

que se embelesa  en sus  reflejos.

 

No sé qué es

hay gente que cuando  les pregunto

por tal o cual ciudad

creen decírmelo todo con

“es muy limpia”

a esos les diría

nunca vayas a Manaus

“es muy sucia”

hay ratas que parecen gatos

y gatos que parecen hombres.

 

Si fuéramos a comer

pescado frito en el mercado

y tuviera la precaución de hacerte entrar

por un costado que yo me sé

los anfibios hedores

peleando su supremacía

te darían tal coletazo en la nariz

que tendría que acabarme

tu plato casi intacto.

 

No sé qué es

será que los nativos

me cubrieron

de maldiciones inversas

“ tú nunca te irás de aquí”

“te harás rico aquí

te casarás y serás feliz, aquí

nunca podrás irte de aquí”

o quizás que Manaus

parece decirte

yo soy el centro y de mí todo se aleja

mis visitantes son pocos

por eso ahora

yo seré tu  Diosa Madre

y tú, mi  mascota querida

estás protegido

ya nunca te faltarán

amor, abrigo y alimento.

 

Y sin embargo me voy

y estoy llorando en la cubierta del barco

debo ir al sur y por eso

tengo un pasaje hacia el norte

a Belén de Pará

he hecho bien

encuentro una de las ciudades

más bonitas de la tierra

arquitectura colonial portuguesa

y vegetación selvática

de reojo la miro

mientras despliego mi mapa

estudio mis próximos destinos

Fortaleza, Natal , Recife.

cada uno de estos nombres

es un  gonggggggggggg

en mi caja de resonancia emocional.

cual si fuera un mantram

repito escuchando mi voz

Fortaleza, Natal, Recife….

Fortaleza , Natal, Recife….

Fortaleza, Natal, Recife….

y hacia los dos costados

se corre la cortina de la precariedad

huyen los gemelos del hambre y del frío

y entra una luz de mujeres-centauro

una  espuma sirenas negras

y de calles

y callejones

y barsuchos

y comidas y frutos ignorados

de extrañas casas con historia

asomadas entre árboles gigantescos,

y borracheras

con alegres desconocidos,

Y el mar

enmarcando  mis visiones

Fortaleza, Natal, Recife…

no sé cuando ni cómo he de volver

y ahora estoy mucho más lejos

apenas me quedan

unos cuantos collares y pulseras

que a los indios les compré

para trocar por el camino

Fortaleza, Natal, Recife….

Ni cuando ni cómo

Gracias Dios mío.

 

EL TELEFONO DE LA REINA.

 

Por los resquicios de las ventanas

disfrazado de temporal

ruge un dragón impotente

los gatos están adentro

y la casa calentita

Flotamos arriba de la enorme cama

comiendo sanguchitos

y viendo una película de espadachines

dispuestos a dar la vida

por amor a la reina

descorcho otra botella de vino

por amor a la reina

suena el teléfono

¿Señor Finkelstein

quiere comprar un Volkswagen?

-Noooooooo señoriiita para qué?

lo que sí  le compraría

por amor a la reina

son otros 1001 momentos como éste

y más amor por la reina

Sí!

no, desde luego

no pretendo que lo entienda,

tampoco se lo voy a explicar

pues… porque estoy en mi casa

y ahora si me disculpa

tengo que ir a arrodillarme plebeyo

y erguirme caballero, adiós.

 

TOCAN EL TIMBRE

 

Por la ventanita de la puerta

aparece una cara

no es un vendedor

de bolsas de residuos

o el miembro de alguna secta

intentando  salvar mi alma peligrosa

es un viejo amigo

al que no veo hace temporadas

mi cerebro tarda en acomodar la imagen

ahora tiene el pelo azul

o no tiene pelo

o parece estar mutando

en un puercoespín intelectual

un jabalí amanerado

una  rata humanoide

o un zorro sarnoso preocupado

en conseguir una cueva

pero es mi amigo querido

un abrazo

un día normal se viste de fiesta

metemos un pollo en el horno

de todos modos

el pobre muchacho

ya no tenía a donde ir

comemos con las manos

reímos

partimos el pan

nos pasamos la sal

baja el vino

sube la alegría.

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31º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

NELG Jackson Five

31º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

31º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXXV desde inicios/02-01-2013

 

EDITORIAL LXXV

Sobre tiempos circulares y fines del mundo

         Superado una vez más sin pena ni gloria el recurrente vaticinio de un final del mundo –qué razón tenía Chesterton de que cuando se dejaba de creer en Dios se creía en cualquier cosa-, atravesamos un nuevo final del año y nos enfrentamos a otro año que, visto lo visto, no parece que nos vaya a deparar muy buenas noticias en lo económico. La crisis ha coincidido con ese final del calendario maya que no ha creado, por suerte, grandes histerismos, aunque se habla de una nueva etapa de la humanidad, algo que parece más un deseo que una realidad.

Nosotros desearíamos que el año que ahora empieza nos ofreciera un cambio de rumbo en lo cultural, una nueva etapa de verdad ajena a los abusivos exhibicionismos a los que hemos asistido, en ocasiones con intensísima vergüenza ajena, y que la crisis, si algo bueno aporta es justo eso, ha detenido por completo. Hablamos de un modelo cultural que se ha dejado llevar por lo faraónico, como esos grandes museos construidos para gloria propia de gestores enaltecidos y enaltecedores de su propio ego, sin importar mucho el contenido.

No nos cansaremos de repetirlo: creemos en la cultura próxima, la que se hila con nuestra vida cotidiana y nos acompaña día a  día, la que nos permite entender lo que nos rodea y nos brinda también momentos de diversión o de goce. Creemos en un arte ajeno a los museos –templos mortuorios de toda obra- y que embellece cualquier rincón, incluso el más árido. El arte debe salir de los museos y habitar entre nosotros. Buscamos una prosa y una poesía chispeantes, que nos permita vivir muchas vidas y también crecer con otros mundos. No por ello rechazamos lo conocido, somos enanos a hombros de gigantes y no pretendemos mucho más, sólo poder ver un poco mejor el paisaje.

Las crisis tienen que ver con el cambio y superarlas nos hace más fuertes. Claro que nos empieza a asfixiar un enorme fatalismo que puede matar la creatividad que podríamos desarrollar. El miedo puede conducirnos a normalizarnos y nada más lejos de la libertad que lo normal. Esto lo pudimos aprender en el 2011 con ese movimiento que se desarrolló en el mundo árabe, que continuó en España con el 15M y siguió en los Estados Unidos con el movimiento que procuraba ocupar las calles. El mundo del arte y de las letras ha de saber aprovechar toda esta marea de rebeldía y pretender también darle la vuelta a las cosas.

No sabemos si este año que se inicia ahora traerá algo de todo esto. Nada está escrito. O quizá sí, no seremos nosotros quienes deshojemos la margarita del sentido de la vida. Esperemos en todo caso que lo que leamos nos sea propicio.

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BREVE RUMOROLOGÍA SOBRE LA NAVIDAD

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

CANCIÓN PARA NAVIDAD

(2012-2013)

Esta Navidad será distinta,

será sin frío y sin calentura,

aunque el futuro muy mal pinta,

arderé en la tinta de esta lisura

con muy baja temperatura,

viene el rollo enrollado en su cinta,

viene Juan Lanas sin dentadura,

viene un caracol babeando sin prisa,

babea de rabia la mordedura.

Una generación que transita

en el caminar andando,

una juventud que rechista

ante plutócratas del mercado,

el futuro del mañana despista

entre satélites y parásitos,

pasar el mes es de malabarista

y alquimista se es para cruzar un año,

arriba los arribistas,

abajo los circuncidados,

a un lado los fatalistas,

y al otro los eurodiputados,

nos quitan buey y mula

en este belén mal montado,

pues vienen de tierra andaluza

la Cruzcampo y los Reyes Magos,

dicen que crisis hay mucha,

la prima de riesgo hace estragos,

el pobre paga dos veces multa,

paga intereses y lo prestado,

yo soy pobre dos veces,

dos y dos son cuatro,

cuatro paredes mereces

por no pedir y por insensato,

si bebes trago tanto lo padeces

en estos tiempos de mambo,

malos tiempos para el mambo,

y para la sequía de siempre.

Malos tiempos que yo acato

por no montar el pesebre,

malos tiempos para el gato

se llame o no se llame Pérez.

***

MONÓLOGO PARA NAVIDAD

(2012-2013)

El mundo desde antaño viene siendo una mentira.

Vamos, una mentira que solamente la creen

los sanos de espíritu, los niños, y los inocentes.

Los envidio, los envidio veteranamente.

Por que el mundo es mentira

desde que el hombre comenzó a pensar.

Es como la ilusión de creer en Santa Claus,

o en los Reyes Magos.

Muchos sabemos que es una burda mentira,

una mentira descarada,

pero solamente lo sabemos algunos,

no todos,

los que no lo saben tienen la ilusión alegre

de creer tan a flor de piel en la Navidad

que romper el cristal les traumatizaría,

el escenario es diabólicamente inocente,

parece un tramo oculto de sombras perversas,

pero mentimos con un niño de la mano

para sentir en espejos de memoria la ilusión feble.

Ilusión feble que se va doblando como un junco.

Se recobra la esperanza dando un suspiro

y se sigue hacia delante por ellos.

Por los sanos de espíritu, los niños y los inocentes.

¡Que nadie se atreva a decir la verdad!

Para que sigan creyendo lo bueno que es

las luces de Navidad, Santa Claus, los Reyes Magos,

el portal de Belén, el turrón duro, y el panetone,

el jodido panetone, me remueve las entrañas.

Ya rendidos, se agrisan los colores.

Las luces se hacen oropel que brilla estéril,

los villancicos recobran un aire absurdo.

Pero con un niño de la mano

paseamos testarudos por este mundo cruel

haciendo el consuelo de muchos mal de tontos,

lo jodido es lo contrario: -Sí hombre,

mal de pocos, consuelo de nadies.

Al niño que llevamos dentro yo lo mataría

unas trescientas veces por minuto,

el bendito niño bueno que llevamos dentro.

Y no lo queremos soltar por más que sepamos

que todo es una triste realidad.

Por que, tal vez, ese niño sea un niño en país rico

y nos dolería mucho, quizá hasta la depresión,

creer que la ilusión se esfuma con los años.

Pero por ahora es el niño que me queda

y al único que conozco en profundidad.

Llegar a la vejez e ir perdiendo la ilusión

me llevan a recordar un proverbio guineano:

Los cuentos más reales son contados por ancianos.

***

SIENTO

 

Siento pena por todos los niños de este mundo,

me da pena la pérdida de su frágil sueño de pétalo,

siento pena por esos niños de ochenta y tres años

que perdieron su sueño a base de perder,

siento pena por mí que fui niño que perdió

un paraíso de agua cristalina y arena blanca,

siento pena por mi madre de sesenta años,

que todavía es niña y tiene que renunciar a serlo.

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La primavera del cancionero

La necesidad de recogimiento no impedía que sintiéramos bullir de pronto toda la vehemencia de la primavera y que poco a poco nos fuera dominando con extraordinaria intensidad, ya de camino a la iglesia de Santa Clara, en aquel día en que forzoso era meditar sobre el sacrificio de Nuestro Señor que dio su vida por nosotros, inmerecidos destinatarios de su amor. El sol salió tras la llovizna al permitir las nubes con su retirada que sus rayos llegaran hasta nosotros, mientras avanzábamos hacia el mentado templo por calles estrechas, frías y un tanto solitarias de un Aviñón devenido cenagoso foco de tormentosas polémicas. Faltaba poco para que se iniciara el lento atardecer previo a la anochecida. Brotaron lóbregos matices en los grises nebulosos, en los pedregosos marrones de los edificios, en los verdosos tonos de yerbas y hojas que surgían con sedicioso arrebato, en el apagado azul de un cielo que pronto, aunque con lacónica lentitud, devendría noche, obscuridad esta que sin embargo no apagaba la inundación de los colores por medio del recuerdo insuflado a través de los ojos y las miradas. Los florentinos, así llamábamos a los dos hermanos que nos acompañaban ese Viernes Santo y que compartieron tantos juegos infantiles y tantos apasionados y juveniles diálogos, encauzaron a tiempo nuestro deseo de belleza y afirmaron apenas en murmullos que aquel estallido de la primavera presagiaba la resurrección y por tanto la salvación de la humanidad.

No pudimos menos que sorprendernos de la repentina espiritualidad de ambos. Se habían dejado llevar hasta bien pocos meses atrás por una vida acomodada, fácil y un tanto superflua, aun cuando conocíamos en ambos, en Francesco y en Gherardo, una vastísima cultura fruto de una formación cuidada y puntillosa. Sabíamos de su dominio de las palabras, de su capacidad de hilar éstas hasta conseguir un manto prodigioso de sonidos y conceptos, a pesar de lo cual parecían alejados de la sencillez reclamada por musas e inspiraciones, atraídos por el boato de una vida de oropel. Nada es lo que parece, era lo que de pronto reclamaban a gritos los dos hermanos, no sin justa razón, no juzguéis no sólo para no ser juzgados, mas sobre todo para no errar en la opinión de cada uno y de los otros.

Huelga decir que yo no podía menos que envidiarles, a pesar de mis esfuerzos por alejar insanos sentimientos de mi corazón. Consciente de la sinceridad de su amistad, mi vida se urdía de un modo bien distinta a las suyas, yo jamás disfrutaría, estaba convencido de ello, de las comodidades materiales ni tendría ni tiempo ni acceso a una cultura que, sin embargo, ansiaba, ni podría gozar del bien de la belleza ni del don de la seducción que ambos hermanos, mal que bien, poseían sin apenas esfuerzo. Procuraba huir de odiosas aflicciones y luchaba por que no me dominara la peor de las envidias. Lo lograba a veces, quisiera afirmar que con frecuencia, aunque no sé si mentiría al dejar aquí constancia de tal éxito.

Entramos en la Iglesia de Santa Clara imbuidos de esa explosión de sentimientos producto de una naturaleza desatada y que en mi fuero interno no pude menos que calificar de impía y peligrosa. La penumbra del templo y el recato de los presentes nos devolvieron en parte la sobriedad necesaria. Nos salvaron sin duda, tuve para mí, del pecaminoso alejamiento espiritual del Cordero sacrificado para perdón de los pecados. Compungido por completo ante el dolor del Salvador, ¿cómo podía haberme dejado llevar por la irritante envidia que me empujaba al desprecio, no al desprecio hacia ellos, hacia los dos hermanos, mis amigos aun cuando nos separaran invisibles muros interpuestos por el mundo y que ellos fueron los primeros en rechazar, sino al doliente desprecio por una vida que no deseaba pero de la que, empero, no podía despojarme? Yo era, lo sabía, mi peor enemigo, dominado por la doble incapacidad de someter mi vida al orden o de rebelarme antes los infortunios y así superar los obstáculos colocados en mi camino a modo de prueba.

Las lágrimas no derramadas añadieron mayor penumbra si cabe, a pesar de lo cual no pude evitar distinguirla entre los presentes. Ahí estaba ella, la reconocí de inmediato, pese a su ropa negra y a su rostro cubierto por un velo, apenas destellada por la luz de las velas. La conocía pese a nunca haber hablado con ella. La recordaba por las noches, aun cuando los rasgos de su rostro se diluían en mi memoria. Las lecturas solitarias y nocturnas o las coplas y rimas de los juglares, rememoradas de repente pese a mi dolor y a mi intento de recogimiento, reverdecían los detalles de su cuerpo. Luché contra esa insana atracción porque me supe no merecedor del más mínimo aprecio de aquella dama, inspiradora sin duda de más altas metas. Abandonado de toda aspiración, seguía empero atraído por su figura enhiesta y sublime, encumbrada de beldad y magnificencia. No puedes sentir lo que sientes, me había repetido más de una vez, cuando me cruzaba con la propia dama por calles y plazas, por travesías y sendas, me lo repetía sintiéndome inmundo, derrotado sin haber iniciado la batalla, y me lo volví a repetir aquella tarde.

Descubrí con horror que Francesco el florentino observaba a la dama no sin disimulo, como si en medio de aquella iglesia, en medio de todas aquellas gentes que, contritas, oraban, pedían perdón y se dolían por la más injusta de las muertes, en medio de un mundo que se afligía ante el mal de la carne, de la enfermedad, del odio y la angustia, en medio de las tinieblas que nos envolvían, ella, la dama por cuyo olvido yo bregaba, la dama que no merecía ser blanco de mi mirada, lucía a través de los ojos del florentino como un sol y alumbraba las penumbras del mundo y de las almas. No pude menos que sentirme celoso. No pude menos que sentirme profundamente dolorido, la herida se abría por dentro todavía más, supe sin necesidad de meditarlo que nada iba a conseguir, ni siquiera sería capaz de dirigir las palabras más hermosas, renunciaba antes de emprender el camino a alcanzar el destino que una y mil veces hubiera deseado merecer.

Ambos mirábamos a la dama: Francesco Petrarca con los ojos del poeta que sería; en cambio yo con la mirada de quien se sabe de antemano derrotado. Fue entonces y sólo entonces que ella, la dama, la amada Laura, desvió su rostro hacia nosotros, nos miró tal vez sin vernos, después intensificó su mirada en nuestra dirección, sus ojos si cabe se iluminaron como estrellas y sonrió como sólo los nunca contemplados ángeles pudieran ser capaces de sonreír. Nunca sabremos ciertamente si la sonrisa estaba dirigida al poeta, a mí, o a la nada más absoluta.

 

Juan A. Herrero Díez

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EL POEMA DEL AÑO

Por Pablo Goldenberg Perelman

Un año nunca es julero…

Un año nunca es julero

ni tampoco tan pulento

como con los vinachos asevero

que no hay vinos ni esperpentos

solo vinos más mejores

de curaderas más lentos!

Con los años pasa lo mismo

que se vaiga éste con sus andanzas

y que se venga el próximo con desafíos

no pa parar las chalas

pues eso ya no es lo mío!

Ni menos pa apotingarse

mirando pal lao como si na

y que si quieren quedarse

sepan

que todo logro depende

del tamaño de la verdá!

Los inventos calendáricos

fueron para ordenar las cosas

como los apellidos tan siúticos

de tan poca imaginación

que pa nombrar los elementos

dependen siempre del patrón!

Y pa hacer el quite al laberinto

prefiero tener el propio

y también tomarme un tinto

que en año nuevo o año viejo

de lo mío yo me acopio

pues no pienso poner en orden

lo que dios hizo en desorden!

Sigo siendo un Verdejo

los digo sin un desdén

que al final todos los años

me despido de una querida

en el borde de un andén!

Y si de amigos se trata

los abrazos de hoy y mañana

serán siempre los mismos

sin trampas ni menos mañas

con tristezas y alegrías

como el pan nuestro e cada día!

Bueno aquí mesmo me apeo

sin seguir la perorata

no quiero darles más lata!

(Pablo Goldenberg Perelman)

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SEÑORAS Y SEÑORES, CON NOSOTROS

EL GRAN SONETISTA: RODOLFO LEIRO

 

NOCHE

 

Con Esther González Sánchez

El murmurio y su noche sugería,
a mis plenas pupilas andariegas,

un sembrado de trigo entre fanegas
que mi propio silencio repetía,

y era de oro calzada estantería,
bastión de un dorado haciendo entregas,

igual que en el oscuro, un grito a ciegas
de tránsito en vivaz mensajería.

La lengua de las horas recorría

los binomios del sol y de la espiga,

requeridos en gárgolas entregas;

Fue un dopaje de luz en romería
que entre estambres de gozo y maestría,

subastaba la umbría en mis bodegas.

Rodolfo Leiro.

***

 

EL PIBE

Estoy esperando en la esquina

el pibe que …que una vez fui – BORIS GOLD

En un tren de arlequín imaginario

se diluyó mi efigie de purrete

o en el espacio azul del barrilete

trepando en otro añil itinerario;

hoy lo indago desde el púlpito nectario

de una vejez que encierra un cubilete,

donde brincan euforias de pebete

con un tejo de lato silabario.

La nostalgia me acerca su incensario,

la rayuela del tímpano primario

que contiene mi vida en un sainete.

Y al recoger el lapso lapidario

me veo en el pasado cinerario,

urdiendo de las glebas mi juguete.

Construido a las 14,29 del

23 de diciembre de 2012, para mi libro

“Renglones desprolijos”

Rodolfo Leiro.

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NADIE

Nadie pide venir, a pocos llaman, a esta farsa de Vida y de suspiros
nadie decide ser ceniza o llama , héroe , farsante , flor o espinos
Ya que estamos aqui,muro o montaña, ya que entre células venimos
que somos venas y piel y nadie, nadie, adelantó jamás nuestro destino….

Es mejor no pensar en las mañanas,el porqué de la lágrima , el suspiro
tormenta que se instala en madrugadas,sin calor, ni respuesta , ni caminos
y que nadie es testigo y acompaña, mejor es “adecuar tu paso y tus latidos”
y seguir como araña entre las nubes, tejiendo hasta ese sol tibio y vacío…

Las tormentas de aromas y campanas, los caminos de vides y de olivos
son el aroma azul que te acompaña, son la esencia vital de los vencidos
Y si a alguien acompaña mi palabra , y si a alguien arrullo entre gemidos
mi presencia justifica la charada de juntar…: Paz, Amores y Sentidos….

Elsa Solís Molina

 

(poesia de Naló) inspirada en un soneto enviado por Rodolfo LEIRO.

 

¡Nadie!

Nadie como tú para firmar esta glosa impresionante!

Yo te beso la mano de tu acierto

Rodolfo Leiro

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“SEÑORA TRISTEZA… DE MI MAYOR CONSIDERACIÓN”

 

 

En un penumbroso rincón del viejo bar, un poeta escribe sus versos, no hacen falta leerlos, dan la impresión que brotaran de sus ojos, ellos parecieran estar diciendo que la musa inspiradora de esas letras, es ese gran amor que se convirtió en pasado.

 

Un rayito de luz ilumina el raído mantel que alguna vez orgullosamente fue cursi, en el centro de la mesa y dentro de un pequeño florero, se ve una rosa ya mustia que colgando y desvanecida, pareciera quererse escapar de ese cubículo, tal vez decidió suicidarse solidarizándose, con los pesares del pobre soñador, él llegó a la conclusión que la tristeza de esos pétalos, volaron al cielo de las flores… pensando en un ballet de mariposas.

 

En un momento en que la inspiración se hacía rogar, entrecerró los ojos y se convirtió en una cometa, que en un feliz paseo lo llevaba a todos esos lugares, en que junto a ella, habían fabricado algo único… UNA HISTORIA.

 

Cuando está a la altura de ese parque, oye una voz que le susurra a esa mujer, que parada a su lado lo mira embelesada y escucha con toda claridad que el joven le dice:  mi deseo más ferviente sería… DESPERTARME Y VER QUE ESTÁS JUNTO A MI.

 

Sintió un estremecimiento en todo su cuerpo, al darse cuenta que la voz que escuchaba… ERA LA DE ÉL. Lo invadió el miedo y una infinita tristeza, cuando se fueron clarificando todos los acontecimientos, notó que peligrosamente se estaban cumpliendo las cosas que siempre temió, ver llegar el día en que LAS QUIMERAS… SE APODERARAN DE SUS SUEÑOS.

 

¿Acaso la máquina de los deseos que llevamos muy dentro nuestro,  no se alimentan primordialmente con las ilusiones dadas, por nuestra íntima voluntad de deseo?.

 

Que reinen por siempre los recuerdos que supimos conservar, apañemos y defendamos eso que nos ayuda a mantenernos vivos… EL PASO DEL TIEMPO, YA SE ENCARGARÁ DE CONVERTIRLO EN CENIZAS.

 

Autor: Boris Gold

Buenos Aires – Argentina

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“CONFESIÓN”

Las páginas mustias

de mi viejo libro,

que son cual ventanas

donde puedo ver,

pedazos de vida

mechados de sueños,

y mil esperanzas

que he visto…caer.

A veces en una

de tantas historias,

hechas con vivencias

en mi deambular,

me encuentro de lleno

tropiezo con ella,

y en mi desespero

me pongo…a llorar.

También he guardado

entre esas hojas,

momentos de dichas

que supe tener,

envuelto en los pliegues

de mis utopías,

no había imposibles

y el mundo…al revés.

 

En letras sentidas

leo que allá lejos,

hubo días duros

de lucha sin fin,

en que no era fácil

mantener principios,

en un medio donde

primaba…lo ruin.

Pero era un joven

que gastaba amores,

siempre acompañado

de mi amiga, la ilusión,

íbamos en busca

de antiguas quimeras,

en un vuelo poeta

rumbo…a la emoción.

Y así voy cerrando

esta historia mía,

dándole las gracias

a lo que viví,

al buzón amigo

le dejo una carta,

para un gran cariño

que nunca…más vi.

Boris Gold

 

***

 

UN MILAGRO EN NAVIDAD

Boris Gold

 

                                        A pesar que alguien

ya lo dijo antes,

que los viejos tiempos

no han de volver,

estoy muy seguro

que existen milagros,

son los que alimentan

a mi buen…creer.

Yo me veo andando

en la ciudad soñada,

donde cada uno

tiene su verdad,

pues el ser Judío

Musulmán o Cristiano,

no es impedimento

para…la amistad.

Los problemas ciertos

ya se irán sorteando,

y la bomba artera

no explotará jamás,

si hay diferencias

habrá algún modo,

de sentarnos juntos

nunca más…pelear.

Sería tan lindo

que allí, en Medio Oriente,

por sus calles santas

se pudiera ver,

tomados del hombro

como a dos hermanos,

a Judíos y Árabes

querer…es poder.

Si esto se cumple

y apuesto a ello,

en un lugar sagrado

se iría a rubricar,

Jerusalém es el punto

ella nos hermana,

y hasta los patriarcas

de gozo…bailarán.

Camina a mi lado

un viejo Judío,

también un Cristiano

que a Cristo rezó,

en un burro lento

cabalga un Beduino,

quisiera gritar fuerte

que este sueño…se cumplió.

***

No podía dejar pasar por alto

Este para muchos fatídico día 21/12/12

Sin decir unas palabras.

MIRÁ COMO TIEMBLO

 

Allá lejos y hace mucho

El mundo escuchó atento,

Que un día muy lejano

El mundo se morirá,

El pueblo de entonces

No le dio bola ninguna,

Pues con ellos no era la cosa

Y a otros…joderán.

El tiempo se fue volando

y pasaron muchas cosas,

Y de la profecía

Ya nadie más se acordó,

Hubo cambios en el clima

Hambrunas  crueles y otros males,

Hasta cambiaron las modas

Más nada raro…sucedió.

Pero el bueno de Pirulo

Mi querido amigo del alma,

Erudito como hay pocos

De estudiar la realidad,

Me contó que ese rey maya

Cuando a veces se mamaba,

Se rascaba el higo con ganas

Y gritaba…su verdad.

Y así como en un soplo

Llegamos hasta estos días,

Y vemos como el mundo

Está lleno de temor,

Por esos augurios

De un caos tremendo,

Y hasta yo tan macho

Comencé… a dudar.

Veo con asombro

Que el planeta entero,

Espera con angustia

El momento fatal,

Hasta mi señora

Tan pulcra y decente,

Me dijo que unos cuernos

No me vendrían…mal.

Y yo que siempre anduve

Mordiendo la banquina,

En un gesto heroico

Me puse a pensar,

Que siendo Argentino

Vivíendo entre kilombos,

Les digo a estos mayas

Que se vayan…a garcar.

Boris Gold (después de un baño de asiento)

PD: Hoy a estas alturas se ha descubierto, que en cuanto a la profecía del fin del mundo,

Hubo un error de concepto en cuanto a la profecía del fin del mundo, cuando

Se escribió que el mundo se iba a parar, debieron decir que al mundo

¡SE LE IBA A PARAR!

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Gabriel Alejo Jakovkis

 

El hombre dormido

En el fondo de un mar
sin certidumbres
el hombre duerme
su sueño de alquiler.
Un ojo abierto sobre la calma lluvia,
el rostro libre entre canales yermos
y un lejano beso en su boca de fumar.

 

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SERIE DE POEMAS

-Un gato negro en Paris, 1953-

Por Leonardo Morgan

 

I –los demás.-

 

Los envidiosos

y los cortos de genio

perpetuamente acomodados

a suposiciones necias

jurarían

que trabajo en este  restaurant

cazando roedores…

¡ qué horror!

motivos más altos poseo

y en cuanto a lo demás,

me limito a rociar con mis orines

algunos puntos estratégicos,

Y todos en paz.

 

II- lo que hay que hacer.-

 

Frotando mi cola

contra sus pantalones blancos

celebro a mi amigo Vito, el cocinero

él me arrea una patadita

-su cariño es  de los rústicos-

“ ¡cabrón, porquería de 4 patas!” me llama

y como al descuido deja caer

alguna gamba de buen tamaño

o un jugoso trozo de lomo,

por mi parte, le hago algunos malabares

con una arveja perdida

o lo que encuentre, para divertirlo,

después descanso

sobre unos diarios viejos

aplastando una pila

de malas noticias.

 

III-el arte-

 

Cuando aparezco triunfal

entre las mesas

cojeo de una patita

y  voy plañendo lastimeramente

mientras me carcajeo y felicito

para mis adentros,

Los niños se fascinan

los ayudo a terminar sus platos

me adoptan

me colman de atenciones

mimos y cuidados

como aquellas trillizas preciosas,

rubias…

lástima que la madre mencionó

algo referido a cortarme los testículos

para que me quede siempre en casa

pero larga es la  noche

y mis planes no son pocos…

ni apocados.

 

III -sobre gustos.-

 

Adoro a las gatitas muy  jóvenes

que nada saben de la vida

y pretenden ser muy intrépidas

unas ases por las avenidas del aire,

y también a esas  gatas regordetas

que todo lo saben

porque consiguieron una vieja chocha

despeinada, desdentada y desaseada

que mientras les llena el plato

alucina que la raptó un faraón

y reina en un palacio bajo el río Nilo….

Yo, estiro mis orejas y escucho

suavemente  les digo que sí a todo

y poseído por la luna, salvaje

me las garcho sobre los tejados

galopando mi propia demencia

aullando locuras de loco.

 

 

 

 

 

IV-del más allá-

 

Ingreso en otro mundo

por la ventana de madame Grivot

la tarotista

salto sobre la tibia mesa de roble

doy unas vueltas

y me siento sobre algún arcano

ella abre mucho sus ojos

de esmeralda profunda

luego me besa y aplasta

contra su tetamen de globo terráqueo

me dice que soy un ángel

y dispone para mí

una lata de atún

en un plato de porcelana

¡oh la lá!

 

 

V- del amor-

Ella es blanca.

 

 

VI-sociales.-

 

Cuando me da la gana

me cuelo por la claraboya de Eugenne , el pintor.

Eugenne pinta muy mal

y  jamás me da algo de comer

pero siempre está despierto

fuma marihuana

y pone viejos discos

de Louis Armstrong

Cab Calloway y Thelonius Monk,

cuando sus amigos hablan de mujeres

escucho

cuando hablan de arte

dejo de escuchar,

Flotando entre almohadones,

me adormezco disuelto en  plácidas ondas

de piedra sobre un pozo de agua.

 

VII-de la amistad y del pecado.-

 

Al nuevo día

me desperezo satisfecho

doy  una meadita spray

sobre los cuadros

para asentarles el color,

visito  mis  nuevos hogares

sin descuidar a Vito, el cocinero

porque una vez

supo decirle al patrón

“si se va el gato me voy yo”

Esas fidelidades

necesitan de reflejos

pues la Ingratitud

es la reina  asquerosa del pecado

en tanto que la Gula, la Lujuria y la Pereza

son tres señoras graciosas

que bailan en círculos

proporcionando

unas cosquillitas  muy ricas.

 

VIII- la verdad.-

 

Un mundo cabeza abajo

todo patas arriba

nada en su justo lugar…

En fin,

si alguna duda te aqueja

si quieres preguntar algo

aprovecha ahora,

tengo soluciones para todos,

Si  dejas pasar esta oportunidad

tendrás que esperar

a que complete otra ronda.

 

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CINCO GUERREROS

Por Gonzalo Salesky

Llegaremos a Brasilia en dos horas. Nos aprestamos para la gran batalla. Hace décadas que la opresión viene forjando nuestro deseo de luchar y de ser libres.

Ajusto mi cinturón y me preparo para el lanzamiento. Mis cuatro compañeros de cápsula están listos. Alfa 9810 tiene los ojos cerrados, quizá por los nervios, quizá por la emoción. Es su primer vuelo fuera del continente. El resto de nosotros tiene algo de experiencia, pero no más valentía.

Mi nombre es Beta 4791. Nací el día doce del primer mes de 2083 en la base europea Esperança, cerca del país que antes llamaban España. No tuve la suerte de conocer a mis padres. Tal vez ellos también estén viajando en alguna de las miles de naves que nuestro Líder ha enviado hacia el Imperio.

Allí, no nos esperan. No conocen nuestras nuevas armas. Ni siquiera saben de nosotros, encerrados en sus enormes burbujas, distraídos por sus pantallas, alienados por sus medios de comunicación… no imaginan que vamos a invadirlos.

*

En mi infancia escuché una hermosa leyenda. Relataba la cruzada de grandes hombres, que liberaron Eurasia de un oscuro tirano.

La comparto para animar a mis compañeros. Delta 0462 me asegura que la historia es cierta y que ocurrió hace unos doscientos años. ¡Doscientos años! ¿Será así? Ojalá recuerden esta gesta durante tanto tiempo.

Por ahora, no sé nada de Gama ni de Omega. Ni sus números de serie, ni su edad… Pero en sus rostros veo el mismo maltrato que hemos sufrido como pueblo.

Pese a todo, pudimos adaptarnos. Siempre lo hicimos. Estamos decididos a ser libres. Acabo de cumplir dieciocho años y nunca pude decir lo que sentía. Me acostumbré a hablar en voz baja, a no mirar a los ojos, a callar, a no pensar distinto.

Con Alfa fuimos compañeros de escuela-cárcel. Doce años completos levantándonos de noche, picando roca, limpiando el excremento de nuestros dictadores de América del Sur. Setecientos metros bajo la superficie, casi sin luz ni agua, con poco aire…

La esclavitud ha moldeado y templado nuestro espíritu. Así, aprendimos a compartirlo todo. No lo que sobraba, lo que faltaba y apenas alcanzaba.

Día tras día, creció en nosotros el sueño de libertad.

*

Pasan los minutos y siento que mi traje me ajusta bastante. Acostumbrado a la escasez, llevo pocas provisiones. Sólo guardo dentro de mi ropa una foto- móvil de mi futura esposa, que una y otra vez me saluda y alienta. Eso me hace más fuerte y me asegura que esta guerra… esta guerra valdrá la pena.

 

Seguimos volando, cada vez más rápido, en una de las naves que la Resistencia ha lanzado rumbo a la capital del Imperio Suramericano. Aquí, como en las otras, hay cinco guerreros dispuestos a todo, uno de cada raza europea. Kilómetros y kilómetros de orgullo y valor me rodean.

En este momento, en mi pantalla-facial aparece la imagen de nuestro Líder, que nos repite, con voz serena pero firme:

VAMOS POR TODO. QUEREMOS SER LIBRES…

VAMOS POR TODO. QUEREMOS SER LIBRES…

VAMOS POR TODO. QUEREMOS SER LIBRES…

Con la tranquilidad del que es capaz de dar la vida por lo que ama, me

recuesto sobre la ventana que muestra las estrellas y trato de descansar un poco.

*

Sólo faltan cuarenta segundos para llegar. Me siento feliz. Veo a través de mi casco que la batalla final ha comenzado. Y estoy seguro… la victoria será nuestra.

¡Viva la Gran Eurasia! ¡Viva!

Cinco guerreros – Finalista del II Premio de Relato “Taller de Escritores” (Barcelona, España)

 

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LOS ÚLTIMOS SERÁN LOS PRIMEROS

Por Rolando Revagliatti

Inspirado en un largometraje de Alfred Hitchcock:

“YOUNG AND INNOCENT”

La resolutiva hija del Señor

Jefe de la Policía, tan moderna

tan ella misma, se prendó

de un sospechoso, el único

de un crimen en la playa por

estrangulamiento de un fino cuello de actriz

hollywoodense, con el incriminante cinturón

del impermeable de él

quien la caldea en platonismo insufrible

 

Así es él, de mundo, aun en las malas

huyendo, ocultándose, tan sádico

 

e impermeable.

***

A partir de un largometraje de James L. Brooks:

“AS GOOD AS IT GETS”

 

Tener una vida

por fin y sin embargo

 

Hacernos una

para otro zarandeo

 

Propensos a juntarnos

cambiar de zaranda

 

Desvencijado el sarcasmo

humildemente

acaso reste

gozar.

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30º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

NELG Jimmy Hendrix Heroe

30º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

30º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXXIV desde inicios/01-12-2012

 

EDITORIAL LXXIV

La Generación de los 50: Caballero Bonald

 

         Una de las consecuencias de la Guerra (in)civil española fue la de provocar un corte generacional que afectó a todos los ámbitos, pero en gran medida a la cultura. Hubo que comenzar de cero. Ya hemos mencionado alguna vez al historiador y crítico de la literatura José Carlos Mainer que había calificado la etapa entre 1880 y 1936, fecha de inicio del conflicto, como la edad de plata de la literatura española. En ese medio siglo coincidieron varios estilos o corrientes literarias agrupadas en diversas generaciones: realismo y naturalismo, la Generación del 98, el modernismo, el surrealismo y la Generación del 27. La lista de nombres es extensa en esta pléyade de autores que llegaron a coincidir en el tiempo y en el espacio. La Guerra supuso en buena medida la salida de una buena parte de los escritores al exilio, cuando no fue la muerte la que quebró la relación entre los autores y la sociedad, desgraciada muerte en algún caso como el de García Lorca. Muchos de esos escritores ya no volvieron a España y mantuvieron su carrera literaria y cultural, intensa, en otros países. Era la España peregrina, la del Exilio, en gran medida sin conexión con la España del Interior, que quedó aislada.

Este aislamiento fue absoluto en los primeros diez años posteriores al fin de la Guerra. Afectó a todos los ámbitos de la vida y de lo cotidiano, desde lo más material, lo económico, hasta el saber, el conocimiento, la cultura. Los jóvenes españoles que se adentraban en la literatura en los años cuarenta habían perdido las referencias literarias de las generaciones anteriores, la mayoría de los autores se habían marchado del país y sus obras, en muchos casos, estaban prohibidas o eran de difícil acceso. Ni siquiera podía haber un contacto físico salvo con un puñado de autores de las generaciones anteriores que permanecieron en el interior.

En efecto, se comenzaba de cero. Los jóvenes que se adentraban en la literatura habían perdido esa posibilidad que daba el contacto directo, el aprender de los maestros, de su propia voz. Pero era evidente que la necesidad de toda sociedad, incluso la que conoce condiciones nefastas y paupérrimas, era la de contar con narradores y poetas que alimentasen la vida literaria del país, el sueño colectivo que es, en cierto modo, la literatura. A los diez años de acabada la guerra irrumpe con fuerza un grupo de poetas y de narradores con una temática social intensa, una preocupación apasionada por el lenguaje e incluso por experimentar con las estructuras de la poesía y de la novela. Es la denominada Generación del 50, cuya lista de nombres es prolífica: entre los poetas, hablamos de Gil de Biedma, de Gamoneda, de Claudio Rodríguez, de José Hierro, de Gabriel Celaya, de Juan Goytisolo entre otros; entre los narradores, hablamos de García Hortelano, de Juan Benet, de Sánchez Ferlosio, de Juan Marsé… La lista es inmensa y no queremos olvidar a nadie, pero resulta imposible completarla aquí.

La ocasión de referirnos a esta generación nos la brinda la elección de Caballero Bonald, que reúne su condición de poeta y novelista, como Premio Cervantes este año. No queremos dejarnos engatusar por el canto de sirenas de los premios, siempre caprichosos, pero reconocemos que en ocasiones, más allá de la purpurina de la cultura espectáculo, hay premios que nos recuerdan que han existido grupos de escritores que elevaron el nivel, fueron maestros –y la generación de los 50 desde luego lo fueron para los lectores y escritores que en España han sido desde entonces-, actuaron en muchos casos como verdadera generación y han dejado y dejan una huella importante que nos llega hasta nosotros y se mantiene viva.

Caballero Bonald es un escritor preciso en sus palabras y sus formas. No en vano forma parte de una generación que cuida el idioma, le presta una atención enorme y consigue un lenguaje preciso, bello, sin descuidar por ello la forma. Sin duda es un rasgo generacional. Nos congratulamos del reconocimiento, a pesar de que los premios nos resultan plomizos.

 

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RASCARME MIENTRAS ORINO

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

BAJO PENA 

 

¡Qué pena me doy por que soy pobre!

Soy pobre como la ropa

que se hereda de algún muerto,

soy pobre como la mugre apátrida,

soy pobre como la gris paloma,

soy pobre como el pozo

podrido por el cadáver de un perro.

Pero me niego a cubrir este poema

de un sospechoso dramatismo.

Cuando las manecillas del reloj

no han descubierto aún la aurora

entonces te levantas, madre,

entumecida, gastada, resurrecta, valiente.

Pero me niego a agrisar este poema

de un sospechoso victimismo.

Entre el asfalto y el hierro colado

huyo frenéticamente del escándalo,

del ruido cegado de la masa de gente

para conseguir lo no circunscrito.

Si protesto me dan palo,

si me achanto se me suben,

estoy harto de soportar al margen

ese nocivo grito autoritario,

¡cuando pases por mi lado saluda!

Con la cautela semi-cruda,

carente de vocabulario,

para siempre con una sola muda,

con rugido en el estómago.

¡Qué pena me doy por que soy pobre!

Sí, soy pobre en patrimonio,

pero yo no soy un pobrecito,

soy algo más que nada,

pero algo menos que todo aquello

y no soy un pobre don nadie,

quizá tenga algo de rey y de mendigo,

soy un pobre que poco posee

aunque de valía para nada carece,

proletario de este mundo,

soy pobre, pero no un pobrecito.

Se niega la vergüenza del mundo,

se niega el hambre entre obesidad,

niegas la verdad, y basta,

lástima de sudores de azada,

los míos, los nuestros, los pobres,

sudores que caen en la tierra

como semillas ciegas y fértiles,

como semillas de la que se espera algo.

¡Qué pena me doy por que soy pobre!

Rabio de pobre, envidio de pobre,

lucho de pobre, enmudezco de pobre,

ironizo de pobre, me escondo de pobre,

enveneno de pobre, ruina de pobre.

¡Pero tengo la suficiente dignidad!

Una dignidad mayor

que la de los árboles que otorgan fruto,

una dignidad tan perfecta como cien

plegarias al Dios que no conozco,

tan digno y tan decente

como aquellos que detestan

la obsolescencia programada,

tan digno y tan hombre

como los caminantes que retornan.

He sido cien veces poema

y mil veces canción,

he sido capitán de ningún barco

y he sido amigo, sobre todo amigo.

He sido un amante de la palabra

y vivido en las dos mitades del mundo.

Tengo la dignidad de decir no

en el momento preciso,

cuando el asunto lo requiere.

Gracias a que soy pobre

no soy un pobre diablo,

un mandamás en un rincón,

un hombre encadenado al dinero,

yo estoy encadenado a las sonrisas,

a los besos que se exilian

en las zonas erógenas,

estoy encadenado a las risas puras,

y a las alas de la euforia que el vino ofrece.

Quiero ver libres a los enamorados

en su zenit,

quiero que se amen

hasta el gritar de gozo,

yo no estoy encadenado al amor

que no me incumbe,

estoy encadenado a la literatura justiciera,

estoy encadenado al amor

pero también al naufragio.

Al auténtico naufragio de los derrotados.

Pierden el brillo todos los cuchillos

y se opaca la mirada como noche de páramo.

Tengo la dignidad arrinconada

en el orgullo serio

que mis ancestros tuvieron.

¡Qué pena me doy por que llamo sin dar voces!

 

***

 

SAGRADOS MOTORES

(Homenajeando a Leos Carax)

 

Va con su hijo por la acera de la mano y su hijo le repite:

-Papá, ¿me llevarás a la feria? ¿De veras Papá?

Sí hijo, claro que te llevaré. Por supuesto que sí.

Al rato su hijo empezó a contarle un episodio

ocurrido en el colegio con un compañero.

Mientras su hijo contaba, él asentía,

automáticamente, sin escucharle, ignorando la historia,

como si ya conociera la historia,

como si las palabras del hijo no valieran nada,

como si el hijo no tuviera criterio alguno y fuera un inútil

al que llevan de la mano casi por inercia, tal vez por que sí.

El hijo carcajeaba mientras le contaba,

y él también reía, pero en realidad

ni sabía lo que le estaba contando el niño.

Dejó al niño en casa de su madre,

ella y él estaban divorciados hacía cinco años,

ellos dos gozaban de la custodia compartida.

Gozaban de un pacto extraoficial y a la manera de ambos.

Todavía mantenían cierta complicidad gracias al niño.

Lo dejó en el portal y le dijo:

-Después vendré a recogerte para ir a la feria, anda y sube.

Vale Papá, lo vamos a pasar de cine.

Él ríe (automáticamente) y dice:

-Sí, jeje, de cine hijo, de cine. Él ríe con desgana.

Ya en su casa se dispuso a poner música.

Sin saber por qué le dio a la música más volumen del habitual.

Escuchaba a Nina Simone, esta vez sonaba Mr. Bojangles,

sonaba Nina Simone arrebatadora, estremecedora,

sensual, él se quedó estupefacto ante tanta hermosura,

inesperadamente mientras escuchaba

le dieron un golpe tremendo en la cabeza,

caía al suelo, sorprendido, sin reaccionar,

eran dos tipos encapuchados,

mientras que sonaba la música alta

todo parecía fuera de lugar, como sin importancia,

como si al sonar la música alta, y esos dos tipos

robando en la casa, poniéndole cinta aislante alrededor

de su cabeza, a la altura de la boca, para tapársela,

también en las muñecas y en los tobillos,

para inmovilizarlo, para reducirlo,

mientras ocurría todo eso, todo emanaba de un halo

de extraña poesía, la música alta quitaba importancia,

le estaban maltratando, le estaban robando,

mientras sonaba Mr. Bojangles todo era absurdo,

absurdo y poético a la vez.

Todo respiraba de un efluvio ridículo y a la vez poético.

Poético por que parecía un sueño incoherente.

Absurdo por que la música era cómplice

y Nina Simone les había venido como anillo al dedo.

Los ladrones ya se habían ido

y el disco volvió a reproducirse otra vez,

él se sentía idiota, se sentía inútil,

sonaba la música automáticamente

y se decía: -Tengo que llevar a mi hijo a la feria.

Allí estaba paralizado, atado de pies y manos,

con una mordaza en la boca y la música alta,

música que se reproducía una y otra vez,

los vecinos no se habían percatado de nada,

todo seguía en su mundana rutina aparente,

el vecino tenía la misma música de siempre alta,

como siempre, todo funcionaba como tenía que funcionar,

con la inercia de lo que se deja llevar.

Sagrados motores, ahora que funcionáis sin el descanso,

sagrados motores que actuáis automáticamente.

Rugid por que sois motores. Sagrados motores.

Con un sesgo que os hace previsibles,

como pensamientos repetidos hasta la extenuación.

Sagrados motores, recordad vuestra buena acción.

Recordad que sois motores y nunca pecáis.

 

***

 

PERDERSE DEL MAPA

 

Yo compré en Lima un mapa, un señor mapa,

un mapa de América Latina,

lo desplegué cuando lleguemos a casa,

lo compré no sé por qué,

quizá buscaba por Bolivia la tumba del Ché,

o quizá lo comprara para encontrarme

con Gabo, con Cortázar, con Onetti,

yo los buscaba entre sus fronteras en rojo,

¡América Latina, ¿qué te hicieron esas bestias?!

Yo buscaba a Borges, a Maradona, a Galeano,

no los encontré, estaba en Lima,

buscaba por el territorio del Perú a Vargas Llosa,

a José María Arguedas, a Vallejo,

a José Watanabe, a Bryce Echenique,

no encontré ni sombra de ellos,

me revolcaba por el mapa

para perderme en sus selvas, en sus sierras,

en sus costas, me imaginaba tucanes y otorongos,

me imaginaba un Amazonas infinito,

me revolcaba por el papel buscando el qué,

al poco tiempo tuve que regresar a Europa,

en el aeropuerto perdí el mapa, pero

no solo perdí el mapa, perdí a Macondo,

perdí a la mano de Dios, perdí hasta la victoria,

siempre, perdí el libro de arena,

perdí mi colección de Cronopios,

perdí a doce Heraldos Negros,

perdí una conversación en La Catedral,

perdí poemas, perdí historias de Indios,

perdí una canción desesperada,

perdí la flor de la canela, perdí tantas cosas,

también me perdí yo, me perdí del mapa.

 

***

 

LO ESCUCHARÁN

 

Lo escucharán, lo sé, me aterroriza

que escuchen esa debacle asquerosa,

sé que lo escucharán tarde o temprano.

Sonará como un aviso de que ya ocurrió,

de que ya lo he hecho, los vecinos sabrán

de que ya cometí ese escarnio horrible.

Lo escucharán, lo sé, puedo asegurarlo,

pared con pared será delator el sonido,

no hay paredes para el sonido envolvente,

lo escucharán, lo sé, tengo cierto pudor,

un pudor que me desnuda progresivamente,

escucharán que ya tiré de la cadena

y todo lo que me afligía se fue al garete.

Otra mierda más que pisa el mundo.

 

***

 

CUANDO FALTA NOS HACE

 

Se ha ido la electricidad de mi domicilio.

¿Por qué nos acordamos

de lo que no tenemos cuando nos falta?

Un día, espero que tarde, te irás tú.

La electricidad apunta en la esperanza infalible

de que tarde o temprano volverá.

Repito, espero que sea tarde cuando me faltes.

Espero sea tarde. Te quiero demasiado.

 

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CRISTALES

 

Observabas los movimientos casi espasmódicos de la mujer que limpiaba los cristales de la puerta. Parece una danza macabra o histérica, como la de un ataque epiléptico, pensaste y en verdad no debía de ser fácil limpiar aquellos cristales que no conformaban, por lo demás, una superficie única, sino que estaban cuarteados por unos hierros con formas florales. Recordaste que el cristal era en realidad un líquido y que si dejabas un vaso durante años y años, al final se reducía la altura, y si se mantenía aparentemente estático, era porque siempre se mezclaba el cristal con algo, plomo o arena en el caso de muchos ventanales, cualquier otro material en otros casos. No lo recordabas muy bien de tu época de estudios, apenas fueron unas pocas clases de la escuela laboral a la que asistías hacía ya mucho tiempo, casi lo habías olvidado y ahora mismo estabas más concentrado en la mujer que se esforzaba por cumplir su función limpiadora que en rememorar aquellas aburridas clases que, por lo demás, tampoco te sirvieron de mucho.

La mujer se irguió y observó el resultado de su esfuerzo. Parecía estudiar detenidamente la puerta para evitar que algún rincón se quedara sin limpiar. Repasó con el mismo detalle con que los había limpiado los cristales y luego desapareció en el portal. En ese momento llegó Julio. Se subió al coche y te pasó la botella de agua que le habías pedido.

−¿Sin novedad?

−Sin novedad.

Sabías que hasta y media no saldría de casa. Era un hombre rutinario, aparecería el coche negro oficial, matrícula oficial y banderita incluida en la parte derecha delantera como juez militar que era, y a los dos minutos saldría él con la intención de subir al vehículo y seguir el mismo trayecto de siempre hasta su destino, las mismas calles y avenidas, casi la misma hora en cada esquina y en los semáforos, para al final pararse el coche frente a la entrada central de la Audiencia, un edificio enorme, clásico, y descender del coche para subir las escaleras hasta la entrada, donde un policía le saludaría de forma convencional, posición de firme con la mano derecha sobre la ceja derecha.

Llevabas casi un mes detrás de él y conocías sus movimientos tan repetitivos al dedillo. Por lo demás, las indicaciones habían sido precisas, debéis conocer hasta el mínimo detalle de sus movimientos, nada debe quedar sin saber, se trataba a todas luces de un hombre importante, muy protegido, con exceso y celo. Te extrañó por eso todavía más que no cumpliera con las medidas de seguridad mínimas que sin duda había recibido del Ministerio y de la policía. El gobierno había sido incluso alarmista, no estaban los tiempos para facilitarles las cosas a los terroristas, afirmó un portavoz gubernamental a los medios de comunicación, lo recordabas muy bien, terroristas, repetiste, “no estaban los tiempos”, se te quedó grabada la expresión que tantas veces habías escuchado aquí y allá, no están los tiempos fáciles, no están los tiempos para zarandajas, no están los tiempos para fruslerías.

−Hoy es el día –te dijo de pronto Julio. Le miraste sorprendido.

−¿Hoy?

No te respondió. Él, al fin y al cabo, tomaba las decisiones, así quedó establecido, Julio tenía las responsabilidad de cumplir con lo que habíais ido a realizar y ni tú ni Sara debíais saber mucho más de lo que él os iba indicando. Por eso había indicado esa misma mañana a Sara que se quedara en el piso. Tampoco te extrañó en ese momento, no siempre ibais los tres juntos a todas partes, el seguimiento se repartía. En esta ocasión, además, os tocaba a vosotros, contra lo que solía ocurrir, cumplir con el objetivo.

−¿Tú o yo?

−Tú –respondiste. No quisiste pensarlo mucho. Pasado el tiempo quisiste distinguir un punto de disidencia, de discrepancia, de horror ante la cotidianidad de la muerte. Pasado el tiempo.

−Ponte al volante.

Cambiasteis de asiento. Al poco llegó el coche. El chófer descendió y volteó el vehículo. Julio esperó unos segundos aún y bajó. El hombre salió a los dos minutos y Julio te dijo «enciende el motor», diste media vuelta a la llave mientras él atravesó la calle, sacó la pistola y avanzó por el lado delantero de su coche y disparó varias veces. Regresó rápido, subió y arrancasteis. Tuviste tiempo de ver que una bala había impactado sobre el cristal de la puerta, haciendo también añicos, pensaste, el esfuerzo de la mujer.

 

Juan A. Herrero Díez

 

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CARTAS

Por Marcelo Juan Valenti

Estimado Lucrecio:

Recibí tus datos del “Club Mundial de Amigos por Correspondencia”. Me llamo Mauricio. Tengo 27 años. Trabajo en una oficina.

Me gusta el cine y leer novelas policiales.

Los fines de semana juego al tenis.

Espero que me cuentes de vos. Escribime pronto.

 

Mauricio.

 

¡Hola Lucrecio!:

Me llamo Ignacio. No hago demasiado, pero sueño mucho.

Comencé a cartearme con gente desde hace poco tiempo. Pero el tema se ha infiltrado en mi producción onírica. Hace un mes soñé que me ahogaba en un mar de cartas. Un par de semanas atrás , soñé que abría un sobre  y de su interior brotaba un multitud vociferante.

Anoche, antes de acostarme, revisé la lista  de personas a las que tenía que escribir. Tu nombre me quedó grabado. En el sueño que tuve, nuestras primeras cartas se cruzaban y luego ocurría lo mismo con las segundas y así……Nunca llegábamos a ponernos de acuerdo.

Espero saber de vos.

I.

 

 

 

Lucrecio:

No puedo creer que no te guste ningún deporte. ¿Qué hacés en tu tiempo libre?

¿Tenés a tu bisabuela con vida? Me parece increíble. Yo no conocí ni siquiera mis abuelos. No tengo hermanos, ni primos, ni tíos.

Jamás leí el libro sobre el que me comentás. ¿Es policial?

Escribí pronto.

Mauricio.

 

 

J.

Lucrecio:

Me impactaron tus sueños. Tanta tristeza me recordó los que cuenta un amigo mío que se llama Redshir.

Si podés, mandame una foto. Ya soñé con vos dos veces, pero como no nos conocemos, aparecés sin cara.

El sueño mas interesante de los últimos tiempos ha sido así: camino por una gran oscuridad. Escucho gritos:”Fuera, fuera” y gemidos, que deben ser de la persona a la que están echando. Intento descubrir quienes son los protagonistas sin lograrlo. Luego levanto la cabeza. Hay un cuadrito de luz, una silueta se desplaza en actitud vigilante.”Es Iván, me espera”, pienso, “En la oscuridad no todos duermen.

No sé quien será el Iván del sueño. No conozco a nadie con ese nombre.

Ignacio.

 

 

 

¿Lucrecio?:

¿En serio te llamás así?¿Creerías que yo me llamo Víctor?

¿Te interesaría cartearte conmigo?¿Será posible que nos hagamos amigos?¿Te escribís con mucha gente?¿Cuánta?¿De dónde?

¿Me contestarás pronto?

 

¿Víctor?(¿Qué es el ser?¿Un nombre propio?)

 

 

 

Hola Lucrecio:

Soy Gonzalo. Tengo 30 años, soy docente. Enseño idiomas en un colegio secundario. Estoy casado desde hace tres años. Mi mujer, Catalina (27) está embarazada.

Leo muchísimo. Conocer idiomas me permitió acceder a los textos originales de autores extranjeros.

Contame de tus cosas. Contestá pronto.

 

G.

 

 

 

¡Hola Lucrecio!:

La temporada es prolífica.

Te enumero los sueños.

1)   Una mujer sube a un colectivo. Se lastima sin darse cuenta, al pagar el boleto. De la herida salen hormigas, hasta que se convierte en un hollejo vacío.

2)   Me corren por las escaleras de una torre. Me encierro en la parte superior. La puerta comienza a ceder. Se abren dos opciones. Ser devorado o arrojarme al vacío. Abro la ventana y salto. Caigo en la cama de una mujer que está soñando conmigo y me salvo.

3)   Paso frente a una florería. Veo a la empleada rubia, lánguida, aburrida. Entro y pido rosas. Asesino a la chica en una forma brutal. Huyo, manchado de sangre, con el ramo de rosas.

4)   Un monstruo del pasado sale del interior de una estatua de vidrio. Asesina gente. Me echan la culpa a mi y voy preso.

Sueño y soy feliz.

Ignacio.

 

 

 

¿Lucrecio?

¿Te resulta increíble que vuelva a escribir?¿O no?

¿Por qué soy tan preguntón?¿Será un atascamiento en la etapa de los “por qué”?

¿Cuál es la fuente de todas las respuestas?¿Es tentador responderlo todo?

¿La verdad existe?¿Y la realidad?

¿Víctor?

 

 

 

Yuju, Lucrecio:

Soy Emilia, 25 años, soltera.

Mido 1,70; cabello rubio, con ondas, ojos verdes.

Leo de todo (libros de autoayuda, la serie “Grandes novelistas  románticos”, floricultura, ángeles) Practico yoga.

¿Me escribís?

E.

 

 

 

Lucrecio:

Espero que cuando recibas la presente, te encuentres bien de salud.

Yo tengo 22 años, no puedo caminar, tuve un accidente, hace seis años, en el que murieron mi mamá y una tía. Mi padre murió cuando yo era chica. Estuve viviendo con mi abuela, pero está muy mayor para seguir atendiéndome. Ahora estoy en la casa de unos tíos, en un pueblo ínfimo.

No tengo amigos, mis otros parientes me visitan poco. Paso mi tiempo mirando televisión o través de la ventana.

Cualquier cosa que me cuentes va a ser una novedad.

 

Aurelia.

 

 

 

 

 

 

Estimado Lucrecio:

Entro directamente en materia. Mi Ultimo Gran Sueño: La dama de peinado alto; traje largo, negro y triangular; le habla a una criatura presa en una pecera de cristal rosado, que carece de espesor.

-Llegó la hora de salir.¿Has aprendido todo lo bueno?

La criatura apenas pudo burbujear un pálido “no”

-En fin, al menos, espero que hayas aprendido todo lo malo.

La criatura se inquietó y desde su atmósfera enrarecida pudo articular:-No digas esas cosas. Mi ama tiene un oído en cada habitación y su ojo inmenso es la bóveda del cielo……………

¿No te parece un sueño maravilloso?

 

Ignacio.

 

 

 

Lucrecio:

No puedo creer que no me digas la edad de tu bisabuela a causa de “una prohibición jamás pronunciada”. Te hacía un tipo moderno.

Para mi que te sugestionás con esos libros que leés. Te comprendo. A mi, de tanto leer novelas policiales, también me pasan cosas. Me quiero hacer el detective o todos los que me rodean me parecen sospechosos. En fin…….

Mauricio.

 

 

 

Lucrecito:

No sé si fui suficientemente clara. Soy soltera, SIN COMPROMISOS, pero no me rindo. Sigo buscando el amor. En estos tiempos parece difícil….PERO NO IMPOSIBLE.

También me parece importante cuidarse en forma integral. Si no armonizás todos tus aspectos entre si, y a su vez, estos con el mundo…..Hay que partir de una actitud positiva, porque sino…..

La mención de tu familia no me pareció muy clara. Esos chicos que mencionás,

¿Son tus hijos, hermanos, primos?¿Amigos que comparten una casa grande?¿Okupas?

Hasta la próxima.

 

Emilia.

 

 

 

Lucrecio:

La programación televisiva se compone, en gran medida, de deportes. A mi me deprimen. Sé que hay gente en silla de ruedas que los practica adaptados. Hasta organizan olimpíadas para discapacitados. Yo no era buena para eso cuando podía caminar, imaginate ahora.

Hay varios canales de películas, pero repiten siempre las mismas.

La ventana del living da a la calle. Conozco las caras y los autos de memoria. Mis vecinos ignoran hasta que punto se repiten diariamente.

Me gustó lo que contaste de ese libro. Voy a ver si me lo compran.

Aurelia.

 

 

 

Estimado soñador Lucrecio:

Sí, esos sueños inmóviles son terribles. Una parte de uno mismo quisiera levantarse, empujar, caminar, correr. Me ocurrió hace poco. Yo entraba en una biblioteca. Había pocas personas. Nadie decía nada, había un clima de tensión, que mi pedido pareció intensificar. La bibliotecaria no volvía, yo cambiaba de posición, carraspeaba. Los lectores me lanzaban miradas de reojo. Tuve la impresión de que transcurría una eternidad.

Por suerte, para compensar, la aventura onírica de anoche fue buena.

Yo estaba en la cama. Sentí pasos. La puerta se abrió y se asomó un compañero de la secundaria. Pensé “¿De dónde vendrá? Es tardísimo. Si cree que duermo  no se va a acercar” Cerré los ojos pero mi compañero vino y me sacudió el hombro.

-Ignacio, Ignacio, sh shesioh levnanen.

-¿Qué?

-Se suicidó langlanam

-¿Quién?

-Se suicidó la enana.

Me lo dijo con una sonrisa tan idiota que me dieron ganas de pegarle.

¿Qué tal?

 

Ignacio.

 

 

 

Estimado Lucrecio:

La mejor literatura del mundo me ha incitado a escribir. Aún no he decidido en que idioma.

Vos pensarás: en el propio. Pero no me resulta tan fácil. ¡Mi manejo de lenguas extranjeras es tan bueno!

Incluso, no sé si me voy a quedar en el país.

¿Será conveniente hacer versiones de lo que escribo en todos los idiomas que conozco?

 

Gonzalo.

 

 

 

Lucre:

No sé si seguir escribiéndote. Los temas que te propongo nunca te parecen interesantes.

¿Te gustan las chicas por lo menos? Yo sigo libre.

Emilia.

 

 

 

Lucrecio:

Una vez mas, aquí no ocurre nada.

Cuando quedé a cargo de mis tíos, pensé que me iban a tratar mal, a echar en cara el hecho de que tuvieran que cuidar a una inválida. Esperaba el rencor. Pero ellos son eficientes, inalterables.

Y no tienen hijos, casi parecen agradecer al cielo de que caí en sus manos.

En todo se manejan con cortesía. Me bañan, me visten, me trasladan. Mi tío es absolutamente púdico Me deja con las ganas de una insolencia.

Yo fantaseaba con un degenerado y una bruja. Todo el mundo los define como dos ángeles. Creo que son dos sombras.

 

Aurelia.

 

 

 

Lucrecio(soñante fantástico y por eso amigo):

Tu sueño sobre el ascensor caníbal me pareció soberbio, casi literario. Pero ese tono lo tienen todas tus producciones oníricas. ¿No me mentirás?¿No inventarás esas cosas para contarme? No, no, sé que no. Y si lo hcieras, creo que no me importa. Me gusta leer lo que contás.

Paso al relato del último sueño que tuve.

Me detengo frente a una puerta de muchas hojas, como de garage. La ventana no tiene vidrio y por los barrotes veo una habitación blanquísima, extensa e irregular. Su dueña es una enfermera. La presiento en la profundidad. Ella me escucha telepáticamente. Lloro mentalmente, le suplico que me acepte, que abra su casa. Ruego, juro, temo. Insisto hasta el fin. Ella me desprecia a fuerza de ausencia, con una táctica de escondite. Y no sólo eso. Se ha robado todos mis secretos, que son muchos y terribles. De ella llegará, en mala hora, una daga directa a mi esternón.

Ignacio.

 

 

 

L.:

Hay idiomas que tienen muchas palabras para definir lo que en el nuestro llamamos con una sola. O a la inversa, multiplicamos significantes para cuyo significado en otras lenguas se condensa en uno solo.

Hay al menos un idioma en el que el tiempo presente no existe( si se lo piensa un poco, mas que un tiempo es una convención)

Lo que hoy tiene un significado, mañana puede tener otro. Un vocablo, según el tono en que se pronuncia, puede significar el sentido contrario al habitual.

Nuestra lengua se habla en muchos países. En otros lugares son una grosería  palabras que aquí son cotidianas. Y viceversa.

Toda esta mutación me impide escribir, no sólo en las distintas lenguas que he estudiado, sino en cualquiera de las versiones que conozco de la nuestra.

No sé si podré continuar el acto de la correspondencia

Mi temor es llegar a una comunicación imposible. Es decir, a una absoluta incomunicación.

S O C O R R O

 

Gonzalo.

 

 

 

 

¿Lucrecio?:

¿Aún ahí?¿Me habías olvidado?¿O yo me olvide de contestarte?¿Quién recuerda nada en este mundo?

¿Te molestan mis preguntas?¿Por qué las respondés con tanta dedicación?¿Cuál de los dos abusa de la retórica?¿Somos algo mas que un discurso?

¿Víctor?

 

 

 

Lucrecio:

Ninguna palabra me suena mas absurda que la libertad.

Te voy a contar mi última gran aventura: quise huir de la casa de mis tíos.

¿Te los podés imaginar? Una fuga en silla de ruedas.

Me preparé la noche anterior. Guardé en un bolsito todo mi dinero, algunos recuerdos, el libro que me recomendaste y que mis tíos me compraron.

Amaneció bastante nublado, pero yo estaba decidida.

Desayuné y le dije a mi tía  que iba a salir por primera vez sola a la calle. Como de costumbre, ninguna oposición. Le parecía que después de vivir seis meses en el pueblo ya era hora de que comenzara a manejarme por mi cuenta y que no había ningún peligro.

Me acompañó a la puerta y me dio el primer empujón. Me imagino que pensó que no iría mas allá de una vuelta a la manzana.

La casa está en lo que podríamos llamar el centro del pueblo. Me alejé de allí cuanto antes. Primero por las veredas, pero enseguida llegué a calles con muy poco tráfico y tomé la calzada.

Me sentía Helena rumbo a Troya, la cabellera agitada por los vientos marinos (porque, en efecto, se levantó viento y el cielo se oscureció)

Cuando llegué a los límites urbanos, me asaltó el ramalazo a campo. La ruta se abrió a mi vista….no tan sugerente como esperaba, por que el viento era mas fuerte y levantaba bastante polvo.

No me amilané.

Estuve varias veces a punto de ser arrollada por un camión. Sentí la estúpida mirada de las vacas. No faltó alguna casa precaria superpoblada de chicos sucios, que me recordara que era presa fácil para el robo o la violación.

Empezó a llover. Yo ya estaba bastante cansada. Al principio me pareció un obsequio mas de la libertad. He visto demasiada televisión. Perdí el control de la silla, me fui a la banquina, las ruedas se atascaron y me caí.

No sé cuanto tiempo estuve tirada. No pasó nadie en siglos. Finalmente vi un auto que se acercaba en dirección al pueblo y le hice señas. En el interior venía mi tío, que estaba trabajando en una ciudad cercana. Mi tía lo había llamado por teléfono. Delicioso azar.

Llegué a casa embarrada y tiritando. Me bañaron y me dieron algo caliente. Con una sonrisa insólitamente cómplice, mi tía me pidió que no volviera a hacer una cosa así.  Me pasó la mano por el pelo y se fue a ver la tv.

Hubiera preferido morir.

Aurelia.

 

 

 

 

Lucrecio:

Esto va a causarte gracia.

Fui a un curso sobre sueños. Primero nos llenaron de material sobre fisiología, un saber neutro, esterilizado. Pero por esa misma razón, menos aberrante que la cátedra dedicada a la interpretación. Eso si que fue grotesco.

Lo tienen todo tan parcelado, prolijo. Armaron un rompecabezas en el que todo encaja.

¿Y el placer de soñar? Yo tendría que haber hablado sobre eso. Lo quise plantear en charlas informales con otros asistentes y me miraron como a un extraterrestre.

¿Te estás riendo? Seguro que si. Soñé que lo harías al enterarte.

 

Ignacio.

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Gonzalo Salesky

 

AGUA DE LLUVIA

 

 

No mata, tampoco fortalece

sentir el odio correr como la sangre.

Como una especie amenazada, o un ladrón

que teme mucho más de lo que sueña.

 

Lavando pecados con agua de lluvia

no me encontraré. Saldré por la vida

temblando de sombras,

masticando el viento y olvidando todo:

carne sin espíritu, heridas sin rosas.

 

PREGUNTA

 

 

Todo es historia, ya casi nada queda

en el tintero. A veces es mejor

dejar la pluma en alto, mirar hacia la luna,

saltar sin ver el sol en cada página.

 

No habrá motivos para no sentir culpa

en la distancia que aclara tantas cosas…

Pregunta, si en aquello que dejé,

también dejé mi alma y mis derrotas.

 

Pregunta si es posible la verdad,

si vale más pelear que la victoria.

Si en cada huella descubro lo que fui

y nada más. Nada menos, pregunta.

 

UN POCO MÁS

 

 

Me duele ya no ser

aquel guerrero desafiando las tormentas.

La pureza y los límites abruman

(siguen vivos).

 

Para abordar, entero, a la nostalgia,

sólo necesito un par de sueños,

un poco más de tiempo y un abrazo.

No pasará de largo tu silencio.

 

Degustando pasión,

explorando lo efímero,

los años pasan de golpe y nuestro brillo

opaca lentamente la rutina.

 

TUS PASOS

 

 

Quizá el espíritu no dote de sentido

ni aquel orfebre diseñe tus pecados.

No creas que tu vuelo pudo ahogar

en tanto aire, todo lo que lloramos.

 

En esta oscuridad, aún sigo vivo.

Espérame, aún no sigo tus pasos.

No dejes que camine hacia el abismo

sin que antes recuerde mi naufragio.

 

Buscando ese silencio que no llega

me dejarás dormir, en esta infancia

lánguida de fe y expectativa.

¿Me soñarás despierto en cada página?

 

Por eso, no pronuncies aquel nombre

ni te permitas dejar atrás su sombra.

¿Desde cuándo la vida es sólo piel?

¿Por qué en la espina casi no quedan rosas?

 

 

 

VIENTO Y MAREA

 

 

Serás la brisa, soplando en cada página

de mí. ¿Por qué tanto desvelo

en pretender que la vida no cuesta?

 

Tendré que estar atento a los detalles,

sintiendo por los dos, sufriendo como pocos,

pensando como siempre que nada importa tanto.

 

No me preguntes más qué es lo que pasa,

es cómodo contemplar las estrellas

desde adentro. Mi sombra va, indecisa.

 

Me apuran los fantasmas,

y en una sola noche de nostalgia

sólo serás, al fin, viento y marea.

 

VICTORIA AJENA

 

 

¿Cómo contemplar la victoria ajena?

¿Cómo pretender que perdí todo?

Una vil derrota puede más

que un poco de amor y de distancia.

 

¿Cuándo lograré sentirte mía?

¿Cómo brillaré al caer la luna?

Sé que al fin el tiempo no me miente

y, como siempre, se saldrá con la suya.

 

Viví escuchando cantos de sirena

y arrullos de paz en mi horizonte.

El semblante es otro

desde que descubro el final del viento.

 

Todo vuela hacia abajo,

no dura para siempre la condena.

La lluvia de verano va a secar

mis ganas de encontrarte en el camino.

 

¿Cuánto tiempo nos queda?

¿Cuánta vida?

¿Cuánto brillo fugaz?

¿Cuánta nostalgia?

 

TIERRA PROMETIDA

 

 

Me sumerjo, nado, vuelo y respiro

en la estirpe impoluta de las lágrimas.

A veces, intento soñar despierto.

 

Oigo tu voz llamarme desde el fondo

del alma condenada y es inútil.

Te seguiré buscando aunque no quieras.

 

Como toda mi vida sospeché,

no somos más que tierra prometida.

Un mundo gris, un ave sin bandera,

una promesa al viento, una plegaria.

 

En hogueras tímidas sabrás

inmolar, en silencio, la nostalgia.

En tu boca, un sepulcro blanqueado

me esperará, callando cada grito.

 

Allí, en la inmensidad,

estarás más que nunca

muy lejos, de Dios como de mí.

 

POLVO Y CENIZA

 

 

Serán tu nombre y el mío

recordados para siempre.

Como un ave sin bandera,

serás mi corazón latiendo en otro pecho.

 

Porque creí más en Dios desde el momento

en que llegaste a mi sed, a mi locura

vacía de paz, a mi valle de lágrimas.

 

Porque fui, sólo una vez, polvo y ceniza

y fue difícil romper esa armadura.

Serán tu nombre y el mío, para siempre,

lo que soñamos ser algún verano.

 

PERDIENDO LA FE

 

 

Pierdo la fe todos los días,

siento que ni la sombra me acompaña.

Me cuesta ver la luz en mi epitafio

y en el silencio, ya no sabré callar.

 

No encontraré el reflejo de mi alma;

tu soledad, la mía y nuestro orgullo

quedaron, para siempre, en madrugada.

 

SUEÑOS EN VELA

 

 

Nos interpela el tiempo… ¿Acaso pasó tanto?

He perdido la cuenta de los sueños en vela,

del día que buscamos el milagro.

 

Está la misma luna mirándonos de frente,

¿acaso pasó tanto?

Ya nada se parece a aquel arrullo,

tu voz me desconoce para siempre.

 

CONTRA EL OLVIDO

 

 

Una forma mínima. Palabras

que dotan y quitan el sentido.

Afuera, la ciudad ya no descansa

y no hará más lugar para los tibios.

 

¿Qué extraña luz habrá llegado ahora

que todo lo que quema está naciendo?

Dentro de un laberinto con espejos

vuelvo a nacer, príncipe despojado,

 

a desangrar todo lo que no quiero,

a comprender lo poco que aún estimo.

Afuera, la ciudad se ha vuelto otra

y empezará a pelear contra el olvido.

 

 

VIENTO DE AGOSTO

 

 

Mi cuerpo hambriento no responde,

tu aliento y mi sangre no se mezclan

y seré esclavo, una vez más, de tu crepúsculo.

 

En este valle cada día es más difícil

retener el alma, descubrir la mentira,

y se van, se me van, siempre tan lejos…

 

la esperanza detrás de cada duda,

la paz en cada lágrima,

las flores con el viento de agosto.

 

 

PERSEGUIRÁN MI SOMBRA

 

 

Seré un reflejo, atado a la marea.

Una promesa al viento, una plegaria,

un acorde violento que se apaga,

un ángel merodeando tu silencio.

 

Nada podrá detenerme, sólo el tiempo

se adueña de lo poco que me queda.

Tuve una vez o dos, o casi siempre,

tantos deseos de arrojarme por la borda…

 

No me preguntes más, no volveré;

los tiburones perseguirán mi sombra.

 

REY A OSCURAS

 

 

No somos más que un poco de nostalgia,

una sonrisa al viento, un rey a oscuras.

Una plegaria que nace sin aliento,

un dios que apaga la luz sin ver la luna.

 

Derramando la siembra, ya no espero.

La tristeza será nuestra enemiga

y borrará todo lo que soñamos.

¿Por qué es más fácil creer en las espinas?

 

PREFIERO

 

 

Salgo intacto del amor, pero no es fácil

caer, una vez más, en esa trampa.

Sólo un momento tuve polvo y arena

en mis manos, escurriéndose de a poco.

 

Siempre vuelvo a tropezar con mi tibieza

y no me alejo de vos, de tus pecados.

No viviré de nuevo aquel intento,

por eso aún estoy ciego, entre tus brazos.

 

Porque prefiero perder a seguir vivo,

prefiero lastimarme a no quererte.

Elegiré las cartas, como antes

y no seré otra cosa que un motivo

para alejarme de mí, de mi distancia.

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¡QUÉ MALA QUE ES LA GENTE!

 

Frida  trabajaba de administrativa para un hospital y Helmut que era químico, para una empresa de yogures controlando el comportamiento de unas bacterias.

De vacaciones a México. No les gustó de entrada. Mucha piel morena.  Muchos olores. Mucho picante en la comida. Pasaron la mayoría del tiempo entre  la piscina y el bar del hotel donde se aburrieron cortesmente con otra pareja de alemanes, Otto y Gretel, un poco mayores que ellos. Ninguno quiso probar  la comida típica que según Frida tenía un “aspecto sospechoso”. Lo de aspecto sospechoso se convirtió en una broma privada entre los cuatro y terminaron usándola para todo. De hecho, fue de lo más divertido que les ocurrió durante el viaje y el comienzo de una aburrida amistad.

Una noche,  al volver de un espectáculo de mariachis programado en el paquete de excursiones que les habían vendido, encontraron su habitación vacía. Los ladrones se habían llevado absolutamente todo, excepto la cámara fotográfica que quedó sobre la cama y que debieron olvidarse en el apuro. Además de los cepillos de dientes no quedaba nada más. Nada.

Hicieron las reclamaciones pertinentes  y hasta intervino el consulado. Sobradamente recuperaron el valor de sus efectos y el hotel como compensación les ofreció una semana de estadía gratis, pensión completa y canilla libre, como hasta ahora. Pero ya deseaban volver y a Helmut lo esperaban las bacterias. También a Frida la esperaban.

Pasaron por la pastelería, Otto y Gretel  los habían invitado a cenar. Luego retiraron las fotos del viaje de la tienda de revelado, las verían todos juntos, así  intercambiarían negativos de las más significativas.

Cuando Gretel destapó la bandeja, Otto dijo que aquello sí tenía “aspecto sospechoso”

pero ellos se apresuraron en negar, todo está muy bueno Gretel, muy bueno. Con el café  Gretel trajo un enorme album, con fotos desde cuando ella tenía 1 año, y andaba cerca de los 50. Por fin, Frida pudo sacar las suyas. Entre ellas apareció una que  a primera vista les pareció velada y que Frida descubrió al volver a pasarlas rápidamente. Había una imagen  que sus cerebros no podían acomodar, qué es esto? Qué era eso? La foto pasó de mano en mano. Era una cosa negra indefinible y peluda de la que salía algo verde y amarillo. Fue Otto quien lo descubrió “esto parece el culo gordo y apestoso de un negro, Helm ” dijo. Frida y Helmut le sacaron la foto de las manos  y al mirarla se les completó el rompecabezas. Frida se levantó picada por la víbora y dijo que mañana debían  madrugar, que lo habían pasado genial y que repetirían la próxima semana en su casa, yo te llamo  Gretel sí sí yo te llamo.

Helmut se guardó la foto en el bolsillo, le echó una nueva ojeada allá afuera y la rompió en 4,  no podía ser y sin embargo ahí estaba!

Al llegar a casa Frida fue directo al baño y tiró los cepillos de dientes a la basura, y anotó “2 cepillos de dientes” al final de la lista de compras que debía realizar mañana .

Leonardo Morgan-Finkelstein

 

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UN VIAJE MAS BIEN COMPLICADO

 

 

El siguiente relato es un poco fuerte, por consiguiente recomiendo a la gente impresionable, los que tienen problemas cardíacos y los que hace mucho que no tienen sexo… que se abstengan de leer esto.

 

Once de la noche, estoy esperando el bus, el 152 precisamente en la calle Cabildo y Loreto, el viento arreciaba y la lluvia se me colaba por todas partes, del frío mejor ni hablar, se imaginarán que era para estar en cualquier lado … menos allí y para colmo el bus tardaba más de la cuenta.

 

Cuando de repente aparece raudamente un vehículo todo iluminado y me dije, bueno, por lo menos es una unidad nueva y moderna, era hora que se acordaran del sufrido usuario, le hago señas para que pare, me llamó la atención que no tenía el número de la línea, pero me dije… ma si, yo lo paro igual.

 

Se abre una puerta, subo y viene hacia mi alguien con un uniforme raro, lo primero que atine a pensar fué, “garcamos” pusieron guarda y seguro que el pasaje es más caro, traté de poner mi mejor cara de salame y le dije… ¿me da uno de dos pesos por favor?.

 

De ahi en más no se que pasó, lo único que recuerdo fué que el “chabón” me dijo: pipí mumu onk onk y para colmo con cara de pocos amigos, cuando levanto la vista hacia el fondo, me doy cuenta que hay unos cuantos como él, parecían clonados de tan parecidos que eran.

 

Tomé conciencia en el acto que estaba en serios problemas, pero como “carajo” hacía para salir de allí, comencé a temblar y el miedo inundó todo mi cuerpo, es increíble lo que puede llegar a hacer un individuo cuando está atacado por el terror, eso se los puedo decir con conocimiento de causa, porque en mis cabales ni estando borracho hubiese llegado a decir lo que dije, ustedes pensarán y con razon que en una circunstancia como esta, a lo primero que uno atina es a gritar a voz en cuello ¡SOCORRO!…

 

Craso error mis amigos, lo que dije fué: YA QUE TENGO QUE MORIR… ¡QUIERO UNA MUJER!.

 

En el ambiente se hizo un silencio sepulcral, me miraron como si no hubiesen entendido lo que les dije, y adelántandose  el que parecía el jefe, con una horrible y gutural voz me respondió… ¿ASI QUE VOS QUERÉS UNA MINA?, NOSOTROS TAMBIÉN.

 

Sentí como una explosión de sucesos dentro de mi y a la vez… ME DI EXACTA CUENTA QU ERAN ¡ EXTRATERRESTRES!.

 

Por consiguiente se me ocurrió pensar algo trágicamente posible: ¿Y SI POR CASUALIDAD , YO ERA COMO UNA ESPECIE DE MUJER PARA ELLOS?.

 

No deja de ser algo muy triste, que un porteño canchero, que se las sabe todas como yo, termine perdiendo “el invicto” arriba de un plato volador, y para colmo con estos tipos que eran más feos que pisar caca dezcalzo.

 

Me resisto grite desaforadamente, haciendo el más grande despelote intergaláctico, quiero bajarme en la esquina … pero ya mismo, que tanto joder, se miraron entre todos, era evidente que nunca habían lidiado con un trastornado como yo, me agarraron, me levantaron en vilo y cerré los ojos esperando que pase lo peor, en eso noto que el vehículo se para, se abre la puerta y me tiran afuera como si fuera una bolsa de papas, mientras escucho que me gritan… REVENTADO, ANDÁ QUE TE AGUANTE TU HERMANA.

 

Después de esta experiencia llegué a la conclusión que los extraterrestres… TIENEN UN CARÁCTER… REPODRIDO

 

Autor: Boris Gold

Buenos Aires-Argentina

 

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POEMA

 

 

I

 

una corona de luz

salpica

los despojos de este ocaso

 

 

II

tu rostro en el espejo

es un

mar inasible

 

vacío alucinado

donde se pierde tu voz

 

 

III

no puedo llegar

y abrasar tu sombra

 

desde este

frío cuerpo insomne y olvidado

 

 

IV

los amantes indescifrables

semejantes a la noche desconocida

pierden la mirada en el umbral de los cuerpos

 

como agua condenada a morder eternamente

la desnudez de la roca

sus manos recorren la memoria palpitante de la piel

 

agonía de la despedida

clamor del silencio que labra el olvido

desesperada fuga de la nube en la tormenta

 

desde el hueco del tiempo

los amantes llueven

 

y preguntan

 

V

la noche / regresa /

sueña / duda / grita / calla /

niega / revela / atrapa / duele / llora /

parte / encadena / hiere /

olvida /

 

la noche

apenas un secreto

donde el amor golpea

 

 

VI

he habitado los naufragios /

los huracanes de la noche / las manos del alba /

la soledad de los otoños / el dolor del olvido / el silencio de la ausencia /

la niebla del insomnio / las grietas del espejo /

los eclipses / el abandono de los sueños /

el cielo y el infierno /

la sed estremecida del deseo /

 

he habitado

mi cuerpo

 

 

Francisco Romano Pérez

Ledesma – Jujuy – Argentina

franrompe@yahoo.com.ar

 

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TRES POEMAS

Por Elsa Solís Molina

 

SILENCIO

Esa ausencia de ruidos que penetra, los umbríos follajes en las sombras
que detrás de los párpados inventan siluetas imprecisas, mares, odas….
Ese dorado púrpura , azulado, que juega por los techos en las noches
cuando el insomnio creador y alado, descubre entre las sombras las razones,

desmembra el arco iris y recrea sueños disparatados de los grillos…
habitantes ignotos de malezas, submundo del afán, la paz, el sino
silencio que acaricia los oídos, que deja al alma desvaída y sola
y se pierde en las hojas y los nidos, mientras se duermen las palomas.

***

HISTORIA ETERNA

Mundo de noticias,guerras…tumultuosas marejadas
de alaridos que los sueños, perdieron en madrugadas.
¿Donde se fue la esperanza y aquel sol de las mañanas?
Ya sólo escuchas lamentos, el estruendo y la metralla.

Mirando vivir quedamos, mirando morir, sufrimos
a los niños mutilados en mitad de los caminos
¡La mirada horrorizada, el alma de sal sentimos
mirando morir quedamos, mirando morir morimos…

Vida surgente, explosiva en conjunto con la tierra
garantizando la Vida…eclosiona entre la hierba
en rosadas hojas nuevas, en pétalos de azucenas…
¡Un nuevo ciclo y colores, para ganarle a la guerra!!!

***

 

EL MOMENTO DEL ADIOS

Cuando tus ojos rehuyen mi mirada y la sombra del hastío esconde
el dolor de mirarnos nuevamente…
Cuando nuestra alegría es tedio y la sangre se muere en el abrazo
y las cuerdas del alma se silencian…
Es el momento del adiós

Cuando el vuelo de tus párpados me oculta el fondo de tus sueños
y el amor en lágrimas se pierde…
Cuando ya el sol, no es nuestro abrigo, ni compartimos las estrellas
ni me ilusiona tu camino
Es el momento del adiós

Cuando la espera es indiferencia y necesito buscar en lo profundo
y revivir la ilusión de lo pasado
Cuando hay que inventar todos los días, en un presente incomprensible
como desear y amar tu compañía…..
¡ Es el momento del adiós!!!

Elsa Solís Molina

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SELECCIÓN DE POEMAS

ANTERIORES AL 2004

Por Rolando Revagliatti

 

 

 

 

La muy lista

 

 

La teta lista me traspasaba

¡Y que esa teta lo diga!

La teta lista me compelía

a pasar a ella:

la notable notada

 

La teta actuaba una escena de aquellas

donde se prueban Las Grandes

en sus transiciones

He sido cabalmente el espectador confundido por el asedio

de esa Diva en el personaje

al filo de la corazonada

 

Soy demasiado excesivo

¡Y que esa teta lo diga!

Perro de presa en el coto de caza.

 

 

 

*

 

 

Me hiciste

 

 

 

Me hiciste creer

que me necesitabas arriba

Me hiciste creer

que me necesitabas abajo

 

Arriba

y abajo

Y con suficiencia

Y con desparpajo

 

Arriba

y abajo:

rodemos.

 

 

 

*

 

 

 

De lo rosa y lo celeste

 

 

Sólo cubierta por el talle cien de un corpiño rosa de encaje

dejándose interceptar los labios por el filtro de un cigarrillo árabe

esperó que ese gigante

cubierto apenas por celeste estuche peniano

 

decidiera.

 

 

 

*

 

 

 

Hacete

 

 

Hacete famoso y no te dejarán dormir:

así de minas

 

Si con todas

no con una

 

Pensá en tu madre.

 

 

*

 

 

 

Para mejor

 

 

Alardeabas con tu cabellera violeta y esponjosa

de una laya calificable de furibunda

atiborrada por aritos y otros adminículos

prensores en zonas tiernas

 

Estabas, en efecto, robusta, impresionante

desnuda por completo

 

Para mejor

eras entonces lo que fuiste siempre

y para siempre

lo que siempre serás:

 

mi prima.

***

 

*A partir del poema “Recuerdos de un mes de junio” de Rogelio Ramos Signes.

 

 

 

*

 

 

Jovenzuela mira a veterano

 

 

Mi espíritu se eleva porque

fijamente

estás mirando cómo

esto que yo tengo

todavía

se me eleva

 

Se me eleva por el cómo

me mirás

fijamente

 

Esta materialidad

traqueteada

que yo tengo por acá

me eleva

el espíritu

 

Le debo

a la transparencia de tu mirada

mi espesa

elevación

 

Esperaría que ya

mismo me permitas complacerme

y así despejarte la curiosidad

simplificándome el descenso

hipnopómpico a tu abismo

apretadito

o craso infierno.

 

 

 

*

 

 

Zahorí

 

 

Que te advertiría en la multitud

que te incluiría en mi agenda

que te cantaría en exclusiva el suave murmullo

que te dilapidaría en mi cama

que te obsequiaría un poemario de Bukowski

que te abandonaría

 

Que me moriría quince años después

atropellado por el subterráneo.

 

 

Estelas de la calle Argerich

 

 

La Estela varonera me trataba

de igual a igual

y que no se supiera que yo

le gustaba

 

La otra Estela me trataba

intrigante

haciéndome notar que ella

portaba una incógnita

 

¿Qué plus me da

hoy

once lustros más tarde

recordarme perturbado

por sus femineidades?

 

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CONVERSACIÓN EN LA TABERNA

(ANÓNIMO)

 

 

 

-¿Qué vas a tomar?

-Una Alhambra especial

-Por favor, dos Alhambras especiales

-Oye, ¡cuánto tiempo sin vernos!

-Sí, ya era hora que echáramos unas cervezas y charláramos.

-¿Cómo te va?

-No me puedo quejar. Sigo aún con el taller en el pueblo. ¿Y tú?

-Bueno, pasé por el tribunal médico y me dieron la invalidez gracias a Juan
Sola, el abogado del pueblo, pero sigo atendiendo el negocio con mi mujer
aquí en la capital.

-Has hecho bien porque está muy jodida la situación. Yo tenía a tres
trabajadores contratados en el taller, pero hablé con ellos y llegamos a un
acuerdo de despido, pero siguen trabajando.

-¿Están despedidos y siguen trabajando?

-Sí. Nos viene bien a todos: yo me ahorro los seguros sociales, que son
altísimos y ellos cobran el paro y el sueldo, pero claro les pago menos que
cuando tenían contrato. Todos contentos: Ellos ganan más y yo también.

-¿Y si te enganchan?

-¿Quién va a pasar por el pueblo? Además, los tres talleres del pueblo
hacemos lo mismo y no nos vamos a denunciar unos a otros porque nos
perjudicaríamos.

-¡Ah¡ vale. A nosotros, en el negocio, un día nos visitó un inspector de
trabajo y, por suerte, yo me encontraba en la puerta del local, fumando un
un cigarrillo.

-¿Pero estaría tu mujer?

-No, que va, el negocio lo llevo en realidad lo llevo yo, pero les dije que
lo regentaba mi mujer, que es la que aparece en los papeles, y que yo estaba
allí ocasionalmente porque ella había salido un minuto a un asunto urgente.
Suerte que al ‘panchito’ que tengo allí sin contrato estaba ese día en el
médico..

-¿Y se lo tragó?

-Al parecer sí. De hecho se fue y no ha vuelto más. Pero sí, me acojoné un
poco ya que si el inspector no se traga aquello nos multa y a lo mejor
hubiera perdido yo la paga. Al menos eso me dijo Juan Sola.

-La verdad, es que estos inspectores son unos crédulos o a lo mejor es que
están desmotivados porque ganan menos. Total, para lo que hacen, mucho ganan
aún. Hablando de inspecciones, mi hija pequeña estuvo a punto de perder la
beca porque alguien fue por ahí contando que el taller no estaba declarado y
nos daba muchos ingresos y tal. Desde ese día le he prohibido que vaya con
su BMV A3 y su iPhone 5 a clase.

-¿Y qué pasó?

-No nada, no se pudo demostrar lo que decía el cabrón anónimo ya que lo
tengo bien atado. La niña sigue cobrando todos los años la beca máxima, unos
5000 euros, que son para ella solita.

(Irrumpe un tono de teléfono móvil: ¡¡Por mi hija maaaaato!!)

-Tío, que me he llevado un repullo con ese tono de la tipa esa de la tele
¿cómo se llama…?

-Sí, la Esteban, esa sí que es lista, jeje, perdona, que es un proveedor.
¡Oye, que significa esa factura con IVA del otro día!
¿Cómo? Nada de eso. Me la emites de nuevo sin IVA o no cobras…sí, hasta
las seis estoy allí. Hasta luego.

-¿Te quieren meter el IVA?

-Sí, se lo he dicho al tío de las pizzas mil veces  y sigue dale que te pego
con el IVA de los….,y para colmo ahora que lo han subido los chorizos
estos del Gobierno.

-Sí, vaya mierda de país, con tantos impuestos.

-Por cierto, sabes que me he comprado un Audi.

-¿Sí ¿Cuál?

-El Q7

-Joder ¡el que llevan los futbolistas!, que pedazo máquina…te habrá
costado un pastón.

-Sí, es caro, pero me he ahorrado una pasta. Si quieres te digo cómo.

-Dime, dime…

-¿Tienes a algún minusválido en tu familia o  a alguien de confianza que lo
sea?

-Pues no sé, tendría que verlo…

-Yo lo he puesto a nombre de mi padre que, como sabes, tiene una gran
minusvalía. Me he ahorrado el Impuesto de Matriculación, me han hecho una
rebaja en el concesionario, no pagaré jamás el Impuesto de Vehículos al
Ayuntamiento y, para colmo, aparcaré donde me salga de los güevos, en
cualquier plaza de aparcamiento reservada para minusválidos ¿Por qué te
crees que hay tanto coche de gran cilindrada con el cartel de minusválido en
las calles?

-Estás en todo, macho, pero ¿se tragarán que tu padre conducirá eso con 80
años siendo  minusválido?

-Éstos del Ayuntamiento se lo tragan todo. Por cierto, hablando del
Ayuntamiento ¿te has enterado lo del alcalde del pueblo? ¡Qué cabrón!
¡Que bien amañado lo tenía todo! ¡Qué poca ética! A mí me extrañaba que la
recogida de basura siempre la ganara la misma empresa.

-Sí, ¡qué cantidad de corruptos nos gobiernan! Y para colmo hay que
sostenerlos a todos. ¿Y el asunto de ese que era presidente de la Junta,
dándole un pastón a la empresa de la hija?, por no hablar de las comisiones
del niño…que maná de corruptos, ¡vaya mierda de país!

-Ni que lo digas, vaya país de sinvergüenzas y corruptos nos gobiernan. No
hay que votar a ninguno, que son todos iguales. Van a lo que van.

-Oye, quieres otra cerveza.

-Sí, si, vale. Pero disculpa un segundo, que voy a asomarme a ver el coche,
que está en segunda fila.

 

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29º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

29º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

29º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXXIII de la etapa web/02-11-2012

 

EDITORIAL LXXIII

Galardones y premios nacionales de Literatura: reconocimiento o intervención

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España concedió este pasado mes de Octubre el Premio Nacional Narrativo al escritor Javier Marías por su novela «Los Enamoramientos». Tal como había anunciado, el escritor rechazó el premio alegando su independencia respecto al Estado y sus instituciones. Su gesto, alegó el autor, no iba contra nadie, agradecía la intención del premio, pero ha pesado en él más ese deseo de independencia que perdería de aceptar galardones oficiales que la satisfacción de un reconocimiento público. Pone con ello sobre la mesa la relación entre cultura y política o, más bien, el peligro de subordinar la cultura a la política.

Desde que el Poder, y en general la política, descubrió los mecanismos de la propaganda masiva y casi industrial, ha buscado la legitimación por vía de la cultura para convertirla en difusión y correa de transmisión de valores y certezas oficiales. No es algo nuevo, pero la diferencia les marca ahora la rapidez y la capacidad de expansión. Los Estados imponen en la actualidad como antaño una cohorte de escritores y artistas, de cineastas e intelectuales que se convierten en herramientas de legitimación en el mejor de los casos, meros ornamentos que procuran una falsa armonía que esconde otros intereses. No es cuestión de calidad, sino de utilización. La cultura se subordina a lo político y se vuelve propaganda, muchas veces mala propaganda.

No obstante, no podemos obviar que, al contrario, muchos buenos escritores emplearon en ocasiones su capacidad de incidir en la opinión general para dar sus opiniones y prestar sus apoyos a determinadas políticas, en ocasiones de dudosa moralidad. ¿Deja de ser Ezra Pound un excelso poeta a pesar de su apoyo al fascismo italiano?¿Cambiará nuestro opinión sobre la poesía de Pablo Neruda si tenemos en cuenta su “Oda a Stalin”?¿Podemos dejar de considerar a escritores españoles que apoyaron a Franco por el hecho de dicho apoyo, sin reparar en su calidad literaria, como en el caso, por ejemplo, de Dionisio Ridruejo?¿Alguien duda de la calidad de escritores como Máximo Gorki o de Jack London a pesar de su compromiso político con la izquierda revolucionaria?  Resulta evidente que el buen novelista, el buen poeta, lo es por su obra, no por sus opiniones políticas o de otra índole, y ni siquiera ha de ser una buena persona, al mismo tiempo que cualquier tema puede ser materia para la creación. Pero no es de esto de lo que hablamos, sino del papel del Poder en el ámbito de la cultura y que puede acabar por transformar al creador en un mero bufón de la corte de nuestro tiempo, en el marco de una administración que ha creado no pocos departamentos de las “Industrias Culturales”, nombre este que chirría, dígase lo que se diga. El poder ha colocado departamentos de cultura para potenciarla, pero con ello ha creado servidores o funcionarios culturales, como esos autores de regímenes autoritarios cuya función era alabar a quien mandase, sea quien fuese.

La independencia del artista, que no neutralidad, es ahora mismo una necesidad, un requisito. Y mucho nos tememos que esta independencia se contradice con frecuencia con la acción de los poderes públicos.

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MALOS TIEMPOS PARA EL MAMBO

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

TEORÍA DEL HUMOR

 

Comenzaste siendo el más gracioso de la clase.

Hasta los chicos mayores reían

con tus bromas macabras y chistes ingeniosos,

le pegabas a los empollones

y todo eso brincaba en un cielo de tremenda carcajada,

cuando te hiciste adolescente todo te aburría,

te aburría la vida,

que corre despacio y va a toda prisa,

tu primera actuación fue en fiestas,

en las fiestas de tu pueblo,

tu monólogo gustó y te gustó la picazón,

sarna de la que se goza

costra se vuelve en su regusto,

te metías con los calvos, los feos,

con las minorías y los inadaptados sociales,

hacías chiste del punto flaco de los débiles,

tu vida se ha convertido

en una locura mal digerida,

estás psicótico y tomas cocaína,

ahora el débil eres tú.

Ayer te invitaron a un programa de la tele,

quieren que opines acerca

del humor absurdo de los directores de cine,

de cine español, con dos cojones,

ahora eres un teórico del humor,

eres toda una cátedra andante del humor irreverente

y del entretenimiento más cruel y pendenciero.

Te pones solemne, estás nervioso,

dices cualquier inoportuna tontería,

y te conviertes en el vídeo más solicitado en RTVE

por más de cinco generaciones de televidentes,

macho, eres un genio

y te enteras justamente ahora.

Ahora que no cobras por eso ni un tanto por ciento.

 

***

 

AFRODITA MON AMOUR

 

Los niños impíos de tanta sonrisa astuta

tienen lluvia fresca en el pelo

y llevan la reputación tan sucia

de arañar en ristre su pleno flagelo,

y en la simiente que escupe la oruga

y en el pájaro que remonta su vuelo,

un edén anfibio a pesar de todo les ayuda

a soportar este trayecto de tedio y recelo,

tienen tanta rutina sudada que les ocupa

un gemido en el escalón del desvelo,

sustraen migajas de la noche que cura,

se empalagan de caliente caramelo,

y un Monte de Venus cautelo anuncia

su sanidad sexual que redunda de serlo,

sueñan que ya tiene ritmo la rumba

y compota harían del dulce ciruelo,

no firmarían de su amor renuncia,

paso a paso dan de Paco a Frascuelo.

Los niños de la migada diurna

hacen canción nueva de alegrísimo chelo,

con cuestión que se pone chunga

buscando camellos en el Paralelo,

en Can Tunis y en la calle Bolivia,

en Els Merinals y el barrio Carmelo.

Se caen, se caen ante su día a día,

se migan la risa y relamen canguelo,

de esa pared que tanto les enfría,

les subraya la sombra bajo el subsuelo,

pauta de psiquiatría en que incuba

un gusano cachuelo sin su resuello,

un caracol fosilizado en su pulpa

y dos pensamientos que repiten muelo,

buscan lo que no se busca,

desnudez para su azul consuelo,

pretenden lo que no se inculca,

se engarzan como pesca con señuelo,

en casa, en la fábrica, o en la trifulca,

en calles donde se besan tirados al suelo.

Chupetones púrpuras que jamás nunca

ensayaron que les invadieran el cuello,

ensayaron a cruzar brazos en la nuca

pensando en la claridad que luego

les harían cosquilla en la risa oculta,

les haría el roce paladar de seda y pañuelo,

aprendieron que la mitad los desnuda

ya que son dos que se nutren de fornelo.

Los niños que no piden disculpa

sospechan de su fachada sosteniendo velo,

tienen fragancia total para que infunda

y huela por donde empieza su anhelo,

de cobre sus caras ardientes y absolutas

rezumándose en el corazón del hielo,

su adolescente matinal se pregunta:

¿por qué sustraen de Afrodita su celo?

Mojan la lívido en sus dientes con fruta

y a contrapelo el escalofrío es puro vuelo,

tienen bien olvidada a su asco de tumba

que los hará polvo esparciéndose en el cielo,

y follan por que follar es la justa

manzana que los expulsa de su triste duelo.

 

***

 

NIDO DE PARADOS

 

Los gitanos del barrio de Torre-Romeu

en octubre escarban en susurro el verano

por que les parece que dura muy poco

y de noche lo cruzan siseando en vano,

por los parques buscan agua de coco

y se encuentran con Dios-digamos,

que los mira haciéndose el loco

y con sus miradas le besan las manos.

Dios, Dios negado de los gitanos,

se gasta el dinero en una gran fiesta

y al otro día no le encontramos.

Después de almorzar su siesta,

no se la quitan ni ocho celestes milagros

que con cuatro negros castigos se pelean

y dan el cante todas en el mismo canto,

descanso y momentos gratos,

entre trámite, antigüedad de paro y tarea

aquí en el barrio nos conformamos.

Por la calle Sau un mercado despierta,

se venden delantares, bragas y medias,

zapatos para mudar a diario,

y otras cosas para tener en cuenta,

chándales, pantalones, y otros artefactos,

se venden también chaquetas

ahora que ha terminado el verano,

se venden flores para las alcahuetas

y otros artículos de gusto un tanto variado.

En la calle Sau de nuevo empieza

un paseo por todo este raro itinerario,

en la calle Sau vemos que comienza

un nido de gente sin su salario,

demos un No a la desesperación abierta,

este nido es un nido de parados,

tienen el trasero duro y nadie se queja

de sentarse en poyetes, escalones y bancos,

¡Dime chaval! Si tú ya no peleas

en Barcelona con los asalariados,

-Me dice: yo de la cama jamás me salgo,

que los Mossos cabrones me apalean,

¡Dime chico! ¿Y por qué estos te apalean?

-Chacho, por que yo siñelo gitano.

 

***

 

EL PASAJERO

 

Cuando de noche vuelvo a casa después de nadar

y veo la traslúcida brillantez

de las casas encendidas, tras esos cristales,

imagino horrores, calamidades, necesidades,

peores, mucho peores que lo/as mías.

Imagino podredumbre en un hule perpetuo,

imagino escarcha negra invadir la escena,

intento comprender al polvo compactado,

veo las sombras adentro sin sombras,

veo la monotonía rendirse como perro viejo.

Yo, en mi vida prosaica, mi vida rutinera,

tengo la paz de los cobardes,

de los precavidos, de los que nada arriesgan.

Voy sentado en el autobús de mi vida con suerte

y me dirijo a mi hogar, al calor vacío en los rincones

de mi hogar, de mi hogar vacío, no sé si dulce aún.

Oigo a los vecinos lamentarse en su desgana,

oigo las discusiones que germinan como moho,

a mujeres corroídas por su angustia asediada.

La soledad de las mujeres que soñaron,

mujeres que caminan solas, asidas del brazo

por un hombre, pero caminan solas,

se les va la esperanza como un globo caduco.

En mi vida de pasajero curioso y expectante

he podido ver hombres que fuman solos

en un balcón que da la cara hacia un abismo,

a señoras de roto maquillaje abandonadas al alcohol,

a adolescentes confusos sintiéndose miserables,

todos dando cara a su abismo personal.

La traslúcida ventana que encarna el misterio,

el misterio eterno de los que se pierden,

de los que pierden su autobús hacia la vida,

la vida, esa cosa que nos late adentro,

ese tiempo lento y constante,

ese tiempo de simulacro y sala de espera,

esta vida absurda pero maravillosa,

es asunto serio vivir esta broma pesada.

Las parejas son afortunadas si encajan como zapatos,

es mejor no desesperarse por estar solo.

Si estás solo y te emparejas con cualquiera,

por soledad, por la desesperación de estar solo,

es muy probable que acabes mirando cara al abismo,

a un abismo de discusión, de riesgo y pesadilla,

a un abismo en el que caes con el silencio,

ese silencio que tenías y te acompañará de por vida.

Ese silencio que tenemos dentro

y solamente lo rompemos al corromper la calma

con cosas que no sabíamos que callábamos.

 

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Las sendas de Caín

 

Cómo no sentirse herido, se preguntó, herido y rechazado. Me repudian, tuvo para sí y anduvo convencido de que todos le repudiaban profundamente. Trabajaba de sol a sol, con voluntad y destreza, demarcaba la tierra, la deslindaba, luego la mezclaba y la abonaba, colocaba surcos y cauces por donde avanzaba el agua, analizaba cada zona de terreno para cosechar aquello que mejor convenía y para saberlo experimentaba una y otra vez, observaba la reacción de la tierra, el color de las plantas, el olor de los frutos, y esa labor le llevaba horas, días, semanas enteras. Un sinfín de fracasos le reportó un sinfín de aprendizajes, de saberes de la tierra. Le daba una y mil vueltas a todo lo que emprendía, analizaba los detalles e inventaba instrumentos que le ayudaran a avanzar en ese camino de expandir y mejorar la tierra y la cosecha. Pero todo eso, al parecer, carecía de importancia, su esfuerzo no tenía valor. Brindaba los mejores frutos, aquellos que le habían costado enormes esfuerzos obtener, pero apenas eran observados, sus mejores frutos eran ignorados como si fueran obra baladí, anodina consecuencia del esfuerzo de sus manos, de su cabeza, de su observación permanente, anodina para los demás, pensó, para todos, no para sí mismo, que él sabía bastante bien lo que le había costado llegar hasta allí. Cada fruto había supuesto un enorme trabajo, al parecer nadie lo sabía menos él. Pero no es cierto, se dijo de pronto, no es cierto que sólo lo sepa yo: me han visto trabajar. De sol a sol, repitió una y otra vez, trabajo de sol a sol, lo dijo con rabia, consciente de lo injusto de la situación, y en efecto era así como trabajaba. Ponía todo su esfuerzo, todo su corazón, toda su mente en cada uno de los detalles, y desde luego eran muchos, en todos y en cada uno de los detalles de su faena diaria. Pero no veía ninguna gratitud, ni siquiera la gratitud de una sonrisa o de un gracias acompañado de un gesto de ánimo, nada en absoluto.

A él, a su hermano, por el contrario todo parecía sonreírle. Abel se estiraba bajo un árbol, a su sombra, cualquier árbol le servía. Dormía mientras las ovejas comían a su alrededor. Comed, hermosas, les decía y se estiraba y soñaba y se reía feliz porque todo le sonreía, en efecto. Había buena yerba y las ovejas crecían fuertes y sanas. Daban buena lana, sabrosa carne, corderos que crecían con premura. Abel observaba a su hermano y se reía. Por qué trabajas tanto, le preguntó una vez. Caín, al principio, no le respondió. Calló porque no pudo entender esa actitud suya de ver pasar la vida a la sombra de un árbol. Estírate conmigo, le conminó Abel, las plantas crecerán por sí mismas, le indicó. No, contestó él no sin reproches hacia aquellas palabras que ignoraban y despreciaban el esfuerzo del trabajo, con una pizca de rabia ante esa actitud que le acusaba de perder el tiempo de un modo indolente cuando era él, su hermano Abel, y sólo él quien perdía el tiempo, así se lo dijo, recriminatorio, hay que saber, continuó como si cupiera posibilidad de enmienda y necesitara explicarle la vida entera, si poseen la cantidad suficiente de agua, si la tierra se encuentra bien nutrida, hay que evitar las alimañas y las malas yerbas. Abel se rio. A mis ovejas les gustan las malas yerbas, dijo, y los perros ahuyentan las alimañas, ves cómo todo sale adelante por sí mismo. Caín calló y continuó su diaria y rutinaria faena, poco importaba que lloviera o luciera el sol, que el frío le entumeciera o el calor le sofocara, debía estar allí, en los campos, en los cultivos, en las campas, en las arboledas, debía cultivar cuando tocaba, justo en ese instante, ni un día antes ni un día después, y cosechar cuando correspondía, en el momento en que los frutos estuvieran maduros.

Abel, como acción de gracias, sacrificaba un cordero, aquel que entre el rebaño veía como el más propicio, el de carnes más rollizas y aspecto saludable. Lo llevaba a hombros hasta el altar y contemplaba, tras la rápida incisión en el cuello que producía la muerte por desangre, la lenta cocción del animal para gloria de la primavera entrante. Caín, por su parte, pasaba días y más días a la búsqueda de las frutas más relucientes y aspecto más pulido, de los cereales más nutritivos, de las hortalizas más sabrosas, colocaba varias cestas con los diferentes alimentos, los hervía, los cocía o los tostaba, llenaba el aire con los intensos olores de los aliñes y condimentos, esta era su ofrenda, su manera de dar gracias.

Pero no parecía haber, pese a todo, agradecimiento a su ofrenda. Por mucho que se esforzara y sazonara sus alimentos, por mucho que hubiera trabajado, nunca había sonrisas ni palabras elogiosas hacia él, todos los reconocimientos se dirigían hacia Abel, y sólo hubo reproches a su esfuerzo que él no entendía. ¿Acaso no se esforzaba?¿Acaso no trabajaba sin descanso para cultivar y producir más y mejores frutos?¿Acaso no creaba instrumentos que mejoraban la cosecha?¿Por qué entonces nunca gustaba lo que ofrecía?

Se sumergió en el silencio amargo de una frustración que le corroía por dentro. A veces, perdía el gusto del trabajo, lo llevaba a cabo, sí, más por rutina que por convicción, qué sentido tiene todo, se preguntaba, no podía evitar el desánimo, no podía mirar la vida cara a cara. Le tentó la indolencia, pero cuando dejaba de trabajar y se estiraba en cualquier lado, a la fresca, como su hermano, si a él le va bien, se planteaba entonces,  por qué no a mí, entonces la sensación de vacío aumentaba hasta el dolor y tenía que volver al campo, al trabajo, aunque ya no era lo mismo, nada era ya lo mismo. Algo le quemaba por dentro, algo que no comprendía. Una noche despertó empapado por el sudor y el corazón acelerado. Había soñado con Abel, el amado, el preferido, el elegido. Se levantó y contempló el campo que apenas distinguía por la débil luz mortecina de la luna. La luz de la luna, consideró entonces, es la luz de la muerte. Lo pensó, en ese momento, en apenas un instante, una idea que cruzó como un rayo por su mente, un deseo que se volvió propósito, una noción apenas que pasó o tal vez quedara fija en su cabeza.

No lo sabemos: fue un acto repentino, improvisado, o algo preparado durante horas después de aquel instante anterior, en la noche. Nunca lo sabremos. Lo cierto fue la reacción inminente al contemplar el cuerpo de su hermano en el suelo, ensangrentado, inmóvil. El odio desapareció de repente, sí, pero brotó la angustia de una culpa sin duda tan hiriente como aquel. Escondió su cuerpo. No soy tu guardián, murmuró. No soy su guardián, repitió en alto. Enseguida comprendió lo absurdo de sus palabras. Pero soy su asesino, dijo.

Comenzó a vagar por el mundo, no pudo ser otro el castigo, tampoco peor: ni siquiera la muerte hubiera sido más atroz. Él estaba ligado a la tierra, a su tierra, vinculado a los cultivos, a las plantas y a los árboles que eran sus cultivos, sus plantas y sus árboles. Cuidaba cada rincón de sus campos con sumo cuidado y de pronto se vio forzado a abandonarlos, a recorrer otros prados y otras campas, a no estar fijo en ningún lugar, a no ver crecer nada. Tuvo miedo: se enfrentaba a peligros no conocidos, no sabía como afrontarlos. El mundo se volvió un lugar peligroso. Avanzaba por tierras nuevas y sobre todo pensaba en lo que había hecho y en cuál era la razón de su fracaso. Siempre he actuado bien, se repetía una y mil veces, siempre he intentado mejorarlo todo, y sin embargo sentía que había fracasado rotundamente.

Despertó muchas veces empapado de sudor y con el corazón acelerado, se levantaba y se quedaba sentado en el camino, tembloroso, asustado. Le daba vueltas una y otra vez al porqué de su vida. No encontraba respuestas. Una noche, a la luz mortecina de la luna, se preguntó de nuevo el porqué de todo si había dado lo mejor de sí mismo. Fue entonces cuando lo entendió, como si una chispa se hubiera encendido dentro de sí mismo, como si una voz quisiera sosegarle entonces y darle una explicación: podías dar más de ti, le dijo la voz, una voz interior que brotaba de lo más profundo y que le recriminaba no haberse dado cuenta, entonces, se esperaba más de ti, le decía una y otra vez. No, no era Abel el más amado, el preferido, el elegido, lo entendió de pronto en aquel instante, sino él, Caín. Abel había alcanzado lo poco que podía aportar, ya era bueno lo que ofrendaba porque no podía mejorar más, en cambio él, Caín, había nacido para realizar grandes cosas, había aprendido a esforzarse, a crear, a construir. Puedes dar más aún, puedes hacerlo mejor, puedes prosperar y abrir nuevos caminos, alcanzar otras metas. No lo había entendido. Se dejó envenenar, se lo reprochó con dureza y amargor, cuando la respuesta a tanto lamento, se dio cuenta al fin, resultaba tan evidente.

Lloró amargamente. Pero no se dejaría vencer. Esta vez, se dijo, no defraudaría sus propias expectativas.

Juan A. Herrero Díez

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BRINDIS

 

Yo también he brindado complaciente

en etapas gozosas de mi suerte,

he brindado contigo, cuando verte

era un rayo de amor adolescente;

 

y fue brindar, amiga,  en la rugiente,

la fiesta fraternal que era tenerte

y gozando tus besos, fue saberte,

abrazada a mi cuerpo efervescente;

 

Hoy no brindo por nada deferente,

otro labio feliz, más convincente

te sedujo la tarde de un invierno.

 

Contemplo en esta foto amarillenta

tu sonrisa hedónica de menta.

La dama que voló de mi cuaderno.

 

Construido a las 9,44 del

29 de setiembre de 2012-09-29

para mi Libro “Renglones desprolijos”

Rodolfo Leiro

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Gonzalo Salesky

 

 

MÁS ALLÁ

 

 

No hay nada más,

más allá de tu silencio.

Sólo palabras.

 

Más allá del cielo, del infierno,

la música y el tedio,

del tímpano aturdido,

de sinfonías vacuas,

del olfato y la sangre…

¿qué queda en este mundo tan vacío?

 

¿El proceso, la causa,

el hálito salvaje?

Ánforas y espíritus

osados, casi ciegos,

no quieren más crepúsculos en vela.

 

Banderas de vidrio

encierran la tristeza.

La suciedad mojada,

el espectro del fuego,

los temas recurrentes.

¿La pasión apagada?

 

Refugios en otoño,

príncipes despojados

opacan mi instinto

al verme en tu piel.

 

El tiempo me libera y, suavemente,

me entrego a tu recuerdo una vez más.

 

 

 

 

DESEO SIN TIEMPO

 

 

Deseo desearte siempre,

sos mi deseo sin tiempo.

Quisiera evitar la culpa

de cada abrazo furtivo,

de nuestro espectro vacío

en cada sueño encontrado.

De cada mañana turbia

entregada a tu sonrisa,

de aquellos miedos gigantes

a volver hacia el dolor.

 

Desearía que estuvieras aquí dentro

y, en mi boca, escucharas mis palabras.

Respirando el mismo aire,

alrededor de tu aliento,

y latieras con mi sangre en el alma.

 

BRISA, NOCHE, DÍA

 

 

Como un refugio dormido de mi culpa,

como una herida reabierta con el tiempo,

el viento no ha impedido que te vayas

tras él, como la primera vez.

 

Siento que mi vida se termina

y me desangro, creyendo en tu mirada.

Sólo queda la brisa,

la luna por la noche,

el infierno de día.

 

OTRA HOGUERA

 

 

Sé que perdimos sueños con el miedo

soplando detrás de nuestra espalda.

Mi refugio fue un cuarto sin ventanas;

tuve mi espacio, vacío, sin estrellas

y mi tiempo, sólo de madrugada.

 

No creo que el dolor sea para siempre,

el espejo pide a gritos otra hoguera.

 

SÓLO ES ESO

 

 

La vida ya no es nada, sólo es eso

que nos impide mirar hacia el costado.

Que nos arropa con el frío en la sangre,

que canta a pesar de mi silencio.

 

¿Para qué seguir luchando con el viento?

Nada nos queda, solamente el fracaso

muestra las grietas de nuestra soledad.

La vida ya no es nada… sólo es eso.

 

PLÁCIDO MISTERIO

 

 

Descubro que los años son suspiros,

que quizá otra piel no es suficiente

al pelear con tu fantasma.

Con mis sueños y tus miedos,

con tu amor,

con el fracaso.

 

Los ángeles sabrán que la mentira

es ajena. La muerte no me espera,

nada nunca será lo que parece.

La soledad, mi plácido misterio,

no despierta sospechas al ocaso.

 

EN CADA AGONÍA

 

 

Dosis eternas de sangre corrompida.

Ejércitos ciegos, sedientos de venganza.

Las siete trompetas presagian el final

y en cada agonía, disciplino el vértigo.

 

Allí, encontraré la sombra

que no habla y escucha, que se aferra

al espurio fantasma del pasado.

El orden –en la muerte– está naciendo.

 

 

DESPEDIDAS

 

 

En mi diamante descubriré el dolor

de mantenerme vivo a cualquier precio.

No habrá miradas, tampoco despedidas,

y encontraré el alivio en cada lágrima.

 

Ojalá el fuego apague este dilema.

El crepúsculo desgarrará la tarde

poco a poco, como tu piel sedienta,

y no habrá lágrimas, tampoco despedidas.

 

ADÓNDE VOY

 

 

No quiero que me veas entre llagas,

nunca estaré a la altura de tus sueños.

Pasaré inadvertido el resto de mi vida,

no me preguntarás adónde voy.

 

Caminando, por la senda vacía,

pasando en limpio las hojas de mi alma.

A veces ya no sé qué es lo que viene

detrás del viento, detrás de su emboscada.

 

Costó tan poco dejar de imaginarte

en nuestro espejo vacío de colores…

Si mi cordura se despide del mundo,

no me preguntes más adónde voy.

 

SI TE PIERDO

 

 

Relojes de arena

marcaron mi destino.

Ayer fue poco,

hoy será más,

mañana o nunca

sabré que eternamente habrá consuelo

si te pierdo.

 

Si te pierdo…

la noche se abrirá

y no serás el viento en mi nostalgia.

No habrá más pétalos,

ni viento, ni marea.

Sólo espejismos fugaces,

sólo brisa.

 

PRIMERO

 

 

Primero quiero descubrir todos tus sueños,

tus cicatrices, tu herida, tu alma en paz.

Dejarte el cielo completo y en tus manos

dejar mis ganas y mi verdad en tu sangre.

 

Olvido mis fantasmas y el vacío

cada vez que veo el sol en tu sonrisa.

Iluminaste mi pasado en un segundo

y recobré mis sueños, mi ansiedad.

 

Primero intentaré alejar tus miedos,

sentir que a veces hace falta el dolor

y alguna vez, ser más que luna llena.

Las cadenas y el eco me persiguen

aunque tu vida me aleje del abismo.

Todo es mejor, a tu lado, aún si no pasa.

 

VESTIGIOS

 

 

Dentro del mar, vestigios de la culpa

y un par de pesadillas y recuerdos.

Nada más penetrará en la sangre.

 

Un bálsamo ante toda esta locura

me servirá para brillar en el ocaso.

Tú no lo harás, no será poco ni mucho

perderme y encontrar el universo.

 

 

SOLAMENTE

 

 

Sólo buscaré rozar tu alma.

Tu puño y mi letra,

tus heridas…

La victoria ajena.

 

Nada más tendré

que mi vida al aire

sin la realidad que descubre, a gritos,

solamente muecas.

 

Volviste una vez a mi cementerio

de esperanza y fuiste

lo poco que tengo para sonreír,

sólo tu belleza.

 

Traspaso los vidrios,

reaccionando al fuego,

sacando del fondo de mi corazón

otra gran quimera.

 

No me reconozco,

no vuelvo, te esquivo,

y en la habitación,

mi alma te recuerda.

 

Tu voz en la noche ya no suena exhausta;

me pide que calle, que grite y libera

tantas otras veces en que no hubo nada.

Sólo tu pasión y mi cuerpo en venta.

 

 

FRUTA MALDITA

 

 

Una fruta maldita y la oración

me alejan, me acercan,

tantas otras veces,

del cielo que busco.

 

Sombras y fortuna no van de la mano.

La mirada fluye,

y las botas de un ángel marcan el camino.

 

En mi oscuridad,

espera, dormida,

toda aquella angustia.

Desde allí, despierto.

Sin oír tu voz,

descubro que vivo latiendo sin alma.

 

Conmueve mi tiempo tu vacío,

me interroga a gritos tu silencio.

Me molesta tanto estar ausente…

 

Olvido mis fantasmas,

desaparece el miedo

pero el cielo no llega.

 

Escucho tu susurro,

sostengo la agonía

aunque la escarcha en tu voz sigue quemando.

 

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A MÍ NO

Por Marcelo Juan Valenti

 

No, a mi no me gusta el fútbol.

Raro.

Le gusta a todo el mundo.

Más que gustar, apasiona.

Como una pelota de cuero, vienen rebotando los recuerdos.: una constelación confusa de nombres. Malos y buenos jugadores, ascenso y descenso de equipos. La palabra foul, que los periodistas pronuncian faul, debería ser fault  y yo siempre entendí faun. La inquietud previa a los clásicos, las tablas, los mundiales.

Todo, todo, todo ese mundo cubierto por el color rojo de la pasión. De la pasión de los otros.

 

 

¿Qué es eso que no me hace “clic” cuando de fútbol se trata?

 

 

Mi padre….es presidente de un club de fútbol. A él le gusta. Como a mis dos hermanos mayores, como al menor. Incluso a mi madre le gusta el fútbol. Es hincha de los eternos contrincantes del club de mi padre. Las discusiones entre ellos, a veces, eran acaloradas, discutían por el fútbol, en lo demás se entendían.

 

 

¿Será una falla en la transmisión genética?¿O uno de mis progenitores esconde el alevoso secreto familiar de un tío abuelo al que no le gustaba?

Que no le gustaba el fútbol, claro.

Como a mi.

Como a mi no.

 

 

En mi memoria con forma de fútbol, viene la primera vez que mi padre me llevó a la cancha. No era todavía presidente,  pero ese ya era SU CLUB. Porque…..la gente adopta desde y para siempre un club, ¿no? Estaba….él estaba, feliz. Un nuevo hijo al que le abría la puerta al mundo de los colores propios. Esperaba reeditar el éxito obtenido con los dos mayores.

La cancha me pareció inútilmente verde, la gente gritaba, tuve ganas de orinar cuatro veces. Esos muchachos corrían ahí abajo, atrás de la pelota. Me entusiasmado padre me preguntó no sé que cosa que no entendí y que debo haber contestado con un disparate porque, por una vez, salió de su atmósfera y me miró azorado. Mis hermanos también me miraron de reojo……Creo que todos los que estaban cerca miraron….pero puede que se tratara de una impresión.

Volvimos a casa.

-¿Te gustó?

-No.

 

 

Me llevó varias veces esa temporada. Luego repetía la misma pregunta. Recibió siempre un no. Desistió.

 

Algunos domingos después de la capitulación, cuando padre y hermanos se habían ido, mi madre,  me dijo, en el mayor tono posible de complicidad.

-Hoy te voy a llevar a un lindo lugar. Vas a ver que eso si te va a gustar. Pero….apurémonos.

Y me llevó……a un partido, pero en su club.

Con el transcurso de los años, no logro dilucidar a quien espanté más. Mi pobre madre querida…..ella también tuvo su no.

El problema no pasaba por la elección del cuadro. Era el fútbol. A mi no me gustaba. A mi no.

 

 

Aquel domingo perdieron ambos equipos. Sobre la cena campeaba la indignación. Solidarizados, los dos bandos, comentaban los mutuos malos desempeños.

En un momento en que se creyó resguardada de toda indiscreción, mi madre cuchicheó

:-Anselmo, tengamos otro hijo.

Los espié por el rabillo del ojo izquierdo. Ambos me miraron.

 

 

El horror no podía ocultarse para siempre. Un rumor, solapado, estremecedor, circuló en la familia.

-A lo mejor lo de este chico es el básquet- dijo tío Alfonso.

-¿No ves que no le da la altura?¿Probaron con el tenis?- contestó tío Ricardo.

-Hum, no, este tiene cara de que va a agarrar de esos deportes raros que tienen los yankees- terció tío Hipólito.

Fue mi abuelo Ignacio al que se lo ocurrió preguntar:-Pero nene, vení para acá y contale al nono, ¿qué deporte te gusta?

Me encogí de hombros. ¿Estaría esperando un deporte por nacer?

No, yo nací para ……una suerte de deporte milenario. Al año siguiente, en la escuela, aprendí a leer. Y no me detuve nunca.

 

 

 

Pronto aprendí que lectura y fútbol no casaban bien. O no casaban, directamente.

 

 

Ya sé cual va a ser la objeción a las dificultades del maridaje que acabo de enunciar. Decenas de autores han escrito centenas de cuentos sobre fútbol y otros deportes. Desde libros abiertos avanza una caravana de escritores que llevan en la mano  una  lapicera y una pelota en el pié (o la hacen rebotar con la mano libre). Fontanarrosa viene a la cabeza de esa procesión.

Le he contado esa imagen a mi analista. Me contestó.-Pero por favor. Eso es literatura.

 

 

La escuela trajo a la tierra el paraíso. Y también el infierno.

 

 

Porque si la inercia o la astucia me dictaron una respuesta a la infaltable pregunta de mis compañeros.-¿De qué cuadro sos?, a lo que invariablemente respondía con el nombre del equipo paterno, era claro que algo me pasaba. No comentaba los partidos, no sabía nada de los jugadores, no aceptaba ninguna invitación a jugar a la pelota.

Algo me pasaba, sí, era que a mi no me gustaba, nunca y bajo ningún concepto, el fútbol. No, no me gustaba. A mi no.

 

 

La adolescencia trajo algunos cambios. Mi madre nos dejó. En sus escapadas, siguiendo a su cuadro, conoció a un hincha de sus mismos colores. Creo que, a diferencia de con mi padre, con este nuevo compañero coincidía en tema fútbol y nada más.

Ángel, el hermano menor de mi padre, se casó con una psicóloga.

Una de las primeras cosas que le escuché decir fue:-Ese chico necesita terapia.- lo dijo cuando le contaron que no me gustaba el fútbol.

Mi padre decidió aceptar el consejo de su nueva cuñada. Yo iría para solucionar el problemita ese, de mi desinterés deportivo, pero también como portavoz familiar del fracaso de su matrimonio.

Así llegué al diván de mi analista.

 

 

Es probable que te preguntes que hacía yo en todo ese tiempo que los demás dedicaban al fútbol.

Debo confesarlo.

Yo….yo leía.

Bueno, ya está. Ya está dicho.

Yo leía con desesperación. Con hambre, con furia. Seguía la obra de un autor, me dejaba llevar por título que me tentara, me guiaba por criterios que me apresuraba a romper. Leía libros que me remitían a otros. Leía, leía, leía, hasta transformarme en un monstruo, en un ermitaño, en un cíclope. Leía de día, de noche, en los bares, en la cama, en el baño. Leía hasta que me retaban, me echaban, me despertaban del sueño resplandeciente de los libros.

 

 

Polaroids. Mi padre y mis hermanos se van, como todo domingo, a la cancha. Me quedo solo. Leo.//Salimos en familia. En todas partes , se abre un ojo malicioso. Es ese. Es al que no le gusta el fútbol. Otras gargantas ahogan exclamaciones.// Fui el primero en aceptar la invitación de mi madre para conocer a su novio. ¡Pobre tipo! Buscó la complicidad haciendo bromas sobre fútbol, que coronó con un:-Vos sos de la contra, ¿no? Vi el rostro desfigurado de mi madre, mientras yo contestaba:- No me gusta el fútbol. Ella murmuró:-Pero si te dije. Él:-Ah, ¿era este? Ambos me miraron desolados. Fue difícil remontar esa noche.

 

 

Cuando sobrevino la lógica separación de bienes, todos los varones nos mudamos a una casa cercana a la cancha.

Mis hermanos repetían:-Viejo, buscate una mina y dejate de joder.

Pero mi padre prefirió hacer carrera en el club, como vocal en la comisión directiva. Y no se detuvo hasta hoy, que ha llegado a la presidencia, aureoleado por una seguidilla de triunfos.

 

 

 

No, yo no me casé. Ocasionales candidatas me hablaban de…..fútbol. Así que, no, no me casé.

Tantas veces entré en el living de mi casa y encontré una apasionada discusión sobre fútbol. Yo, con un libro en las manos. No sé cual de las reacciones me ha lastimado más: la consuetudinaria indiferencia o las miradas recelosas, enmarcado todo en un silencio reprobador.

 

 

¿Cómo salgo de este gris laberinto, como los que les gustaban a Borges, aunque el adjetivo sea de Sabina parodiando a Almodóvar?

 

 

Con…la literatura, claro, que participa de la vida tanto como el fútbol.

Revisé mi biblioteca con método, con ansiedad.

Y encontré, en “Misteriosa Buenos Aires”, de Manuel Mujica Láinez, la vía de escape para esta historia. El ardid liberador está cifrado en el cuento “El ilustre amor”. Si se había animado Magdalena, la protagonista, con tan exitoso y elegante resultado, yo no me iba a quedar a la zaga.

 

 

Bajo la presidencia de mi padre, el club subió a primera y dos años después ganó el campeonato. Esta tarde celebran los triunfos con una gran marcha callejera, encabezada por jugadores y directivos.

Pasarán frente a mi casa.

Compré el equipo completo: camiseta verde, rojo y azul; pantaloncitos azules, medias verdes. Compré botines, negros. Una gorra, un redoblante.

Aguardo, así vestido y preparado, detrás de la puerta. Siento los cánticos, los gritos, los aplausos, los bocinazos. Ya están aquí. Salgo.

Al principio nadie advierte mi presencia. Comienzo a batir el redoblante y a cantar. Voy dejando de lado la timidez. Los primeros en verme son algunos hinchas, que entusiasmados me abren espacio en la marcha. Veo las espaldas de mi padre,  mis hermanos, los jugadores. Avanzo con el grupo y dentro de él. Logro adaptarme al cántico que entonan. Un pasillo se extiende en zigzag entre la gente. Paso junto a los primeros conocidos: unos ex vecinos que se codean con las bocas abiertas.

Mi gorra con los colores del equipo tiene cascabeles, sacudo la cabeza para hacerlos sonar, un extraño, incierto, incomprensible entusiasmo me va ganando. Cada vez que creo alcanzar el techo del volumen, me doy cuenta de que puedo subirlo otro poco. Nadie hace más ruido que yo. Cuando comprendo esto , he llegado a la primera línea de la marcha.

Mi padre me mira…..sé que no puede creerlo. Mis hermanos no entienden lo que pasa. Algún jugador, o miembros de la comisión, que me han visto fugazmente, pasa la información a los demás.

-Es ese, el otro hijo.

-¿Cuál?¡El que no?¿El que es famoso porque el fútbol no le interesa?

Llegamos a un cruce de avenidas, la marcha sufre una breve detención, un momento de fascinación ante sí misma. Aquí están los medios apostados. Doy un paso.

Cuando el movimiento se reinicia, yo voy encabezando. Las ventanas de los edificios se abren a nuestro paso. Llueven vítores y papel picado.

Cerca, cada vez más cerca, se recorta el estadio, nuestro destino

El ingreso semeja una interminable exclamación. Los jugadores van hacia el campo, los hinchas a las tribunas, mi familia hacia el palco oficial, al que se asoman como un grupo principesco. Yo no lo dudo, ocupo un lugar sobre el verde, junto a los deportistas.

En ningún momento dejo de agitar mi redoblante, de cantar, de agitar los cascabeles de mi gorro.

Pasan las horas, todo se atenúa, vuelve a sus formas, a sus colores habituales. A lo real.

Regresamos a casa en silencio, estoy agotado por el esfuerzo, la garganta rota insinúa que no hablaré más.

Llegamos.

Avanzo, como puedo, hasta un sofá del living.

Mi padre activa el contestador automático del teléfono. Hay incontables mensajes de mi madre, que lo ha visto todo por televisión.

No es la única.

Un semicírculo rodea a mi padre. Mi hermanos contestan sus celulares, son amigos y conocidos que no entienden qué me ha sucedido. Cuando se cansan, deciden apagarlos.

Más allá, la línea de cuñadas y sobrinos. Uno de esos niños amaga preguntar:-¿Pero no era que al tío……?

Una bofetada interrumpe la frase.

Todos esos ojos me observan, expectantes, como no han mirado ningún partido de fútbol.

Sé que no abandonaré más estas cuatro paredes.

Permaneceré aquí, ajeno, intocable,  incomprensible. Un objeto suntuoso, inasequible a la suspicacia, a la maledicencia. Atrapado, ante los demás,  por una pasión que jamás, jamás, jamás, he sentido.

 

 

-Pero dígame- la voz indignada de mi terapeuta me hace saltar del diván- ¿Qué pretende con esa descarada parodia de un cuento de Manuel Mujica Láinez?¿Superar sus traumas, sus conflictos? Pero…pero todo ese disparate, es literatura.

 

Y claro, si, es literatura. ¿Y por qué? Porque a mi no me gusta el fútbol. No. A mi no.

 

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ÁFRICA

 

¡África!

Los extranjeros te conocemos

tan solo de nombre y forma,

pues te hemos visto en los Átlas,

en la tele, o en alguna foto

de periódico o revista,

no sabiendo que en tus entrañas

tu volumen se oculta

siéndonos invisible a simple vista,

cual inmenso iceberg flotante

desprendido de un glaciar.

 

¡África!

Tu espíritu y tu esencia provienen

de los restos de grandes imperios,

Egipto, Cartago, Roma, el Islam,

Ghana, Malí, Songhay,

engullidos en las tinieblas,

perpetuados por unos pocos

que a pesar de los siglos

tu esplendor han sabido valorar.

 

El más conocido Egipto,

“Egipto, Don del Nilo”

dicho por Erodoto,

que nos estremece el oirlo nombrar,

pirámides, esfinges, dioses,

historias faraónicas y monumentos

que nos hacen vibrar,

a tal punto, que los codiciosos

han robado de tus entrañas

tesoros invaluables

que jamás podrás recuperar.

 

¡Oh África!

Sin inmutarnos hoy, observamos

la vasta extensión de tu desierto,

que milímetro a milímetro

te abraza sin cesar

y la tranquilidad del mismo,

que el extranjero expugna

con su gran Rally de Dakar.

 

La sequía de tu suelo es recurrente,

forzando comunidades a emigrar

en la lucha por buscar recursos,

provocando conflictos entre tribus

que de hambruna no quieren acabar.

 

Y… que decir  ¡Oh África!

de tu mayor flagelo, el “SIDA”

del cual sabes que es mejor callar,

aunque el terror esté en el ambiente

sembrando inquietud y soledad,

que ahora arrebata

la cuarta parte de tus vidas

y camino va a convertirse

¡en la mayor catástrofe

que vivido hayas jamás!.

 

¡África!

Siempre has sido blanco

de guerras que te abrazan

acabando con el acervo africano.

Niños soldados,

luchando y muriendo

en tus guerras olvidadas,

ésas que nisiquiera aparecen

en un pequeño breve

de una escondida página

de los occidentales diarios.

 

Inocentes, hechos un manojo de nervios,

con la mirada negra de angustia

bajo las bombas y proyectiles,

que con dura mano

causando espanto y terror,

empuña su propio hermano.

 

La catástrofe se abate sobre tí,

el mundo entero mira

cómo te desangras,

nuestras caras yacen inmóviles

aún viendo tus lamentaciones

que suben a lo alto de los cielos,

sin escuchar tu voz

ni volver nuestros ojos

hacia tí, para llorarte.

 

¡África!

La de los safaris,

la de exótica fauna,

la de grandes imperios

y monumentos históricos

tapizada por selvas,

sabanas y dunas doradas

que llegan hasta el mar.

¡Oh África!

¡Que olvidada del mundo estás!.

 

 

MARIA CLEMENCIA BOTERO YALI

Derechos de autor:  10-226-234

 

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POESIA Y E-VIDENCIA

 

En este rincón de alegría y humos de ensueño, dejados en la estacada por el amoroso Gustavo quien ha sentido la llamada del deseo de fornicar, marchando a Sicilia al encuentro de su amada, y creo que va  a pasar el mar Mediterráneo a nado o a pies juntillas, vamos a apretar el botón de arranque de la Poesía y E-Videncia, si se puede.

Es este un rincón cerca y lejos del circo político de los horrores y errores de nuestra vida. Pretendemos que este sea un remanso de poesía y de amor para realizar y contar nuestras historias mimadas, sensualizar nuestros sueños  de dulce hierba en interacción

con el contacto directo, sacando de nosotros lo pícaro que llevamos dentro.

Todas las cuartillas en sueños y tentaciones escritas y recitadas o leídas serán un día plasmadas en un libro.

 

Estamos cerca del Cementerio real y cementerio de la vida burgalesa donde esta semana han arrancado de su osario el cuerpo del Cid, montándole de nuevo en su “parda mula tan trotona como falsa”, que diría Eugenio Tapia, con una maleta en la mano, en cuyo interior se encuentran los huesos de Jimena robados al Monasterio de San Pedro de Cardeña. Hemos visto a la plebe que vitoreaba al Cid  con cara de sepulcro de los Escipiones encontrado en Tarragona, y con cara de sepulcros antropoides hallados en Cádiz  Por otra parte, oímos los aullidos de lobos gritando contra la Crisis de un gobierno que hiela la sangre, y a los representantes de Aborto Cero coreados por un ejército de fetos mirándose a los ojos de un psicótico. Llegando a la conclusión de que el gobierno ha llegado a un paroxismo demente, sin límites ni cordura alguna.

 

Mientras, en Roma, siempre al límite de la mística más turbadora, se santifica a un  tal Juan de Avila, mientras se escucha el lamento de un violón tocado por el papa en un intento de suicidio angelical como hacen los viejos en los geriátricos. Nuestro jefe de gobierno seduce con un sonámbulo caminar pues tiene la cabeza llena de pájaros El seduce hasta a la misma Merkel, enferma esquizofrénica, como él, amantes del futbol.

¡Qué triste vida para los sonámbulos del Euro¡.

 

Los presupuestos de 2013 están hechos de espasmo y convulsiones de degenerados que abrirán en canal al pueblo, que sufre en su rostro una cirugía facial abominable, producida por los lecheros que destrozan nervios, carnes, y astillan a los indignados los huesos. Estamos en las justas del Cid y del César Enano, en cirugía sádica de la religión y la impostura. El pueblo más decadente está adormilado y obligado al servicio de clérigos babosos, a quienes sólo les mola  los niños y las niñas, que les vuelven locos

 

Cuenta la leyenda que cuando un pueblo marcha hacia la miseria, aparecen blancos corceles y risueños jinetes entre la bruma a galope de falsos héroes de leyenda o de asesinos césares enanos, obligando a los silenciosos a besar el rostro de la muerte, que por eso callan y no se manifiestan estos muertos vivientes. Siendo la gran hazaña del  jefe, llevar al pueblo a engrosar las listas de Caridad. Cada cual arde en su propio infierno. No nos queda más que los pisos de citas y los confesionarios, fiados de monjes de hábitos prietos. No nos queda más que el hexasílabo de Iriarte, parafraseado:

“En una catedral

Una puta había

Que sólo follaba

En solemnes días”.

 

-Daniel de Cullá

 

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*Detrás de la ventana*

 

La vida está allí… detrás de la ventana.

Vuelan mariposas, hay perfume de lavandas.

El cerezo está cubierto, y florecen las retamas.

 

Que bello desafío me ofrece la mañana

Los pájaros que trinan, amaneciéndole al alba.

Y yo de este otro lado, apegada a mis sábanas.

 

Descorro las cortinas y se esfuman las nostalgias

los vidrios se traslucen, y los grillos que cantan,

la alondra se uno al coro, y la sinfonía se desata.

 

¡Cuántas veces quedamos! De este lado de la ventana

viendo pasar la vida, con una indiferencia que espanta

y el tiempo ¡TAN VELOZ! No perdona y nos mata.

 

Seamos protagonista de esta historia prestada

subamos al escenario a participar y ganarla

a esta loca carrera, de horas y de demandas.

 

La vida seguirá allí, pero desnudemos el alma

sobre la gramilla verde, asida de las nubes blancas

sintamos que vale la pena… vivirla con paz y en calma.

 

Aceptemos el desafío, y ganemos esta batalla

de no pensar en nosotros, cuando hay tantas desgracias

la sociedad necesita de seres “con almas blancas”.

 

(¿La vida? La vida es eso que dobla la esquina cuando suspiramos) Liby®

 

Libia Beatriz Carciofetti // Argentina

Derechos reservados Nº 452298

libypoesias@arnet.com.ar

 

 

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VI

TE QUIERO como la tierra al río

y a la noche innumerable de silencios

como los días de esperanza te quiero

aunque por ello sufra el dolor de este planeta

Te quiero en el canto profundo de todas las cosas

te quiero sin desnudos

y cuando estás desnuda mujer    lejana y sombría

con tu vientre de futuro    te quiero

Sé que he nacido para el instante en que el destino nos vuelve locos

sé que tu amor    no es la cópula y el beso de los cielos solamente

 

Es arder contigo sin que las manos y los cuerpos

y el alma tengan que urdir un secreto

una palabra    un gemido

 

El amor es arder en ti    en mí    en nosotros

es besar la urgencia amorosa de tus labios

y la redondez citadina de tus pechos

es despertar en la calle de tus muslos

que saben que te quiero

y de tanto quererte    te quieren mis manos y mi boca

y la piel entera de mi vida    que esperan habitar en ti

las rosas palpitantes de tu cuerpo

te quiero

 

León Hernán (México)

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Textos escritos por María Isabel Bugnon

(Argentina)

 

QUIERO

 

Quiero tenerte

 A mi lado,

Colibrí que vuelas

De flor en flor,

Dejando la marca

De tus besos

En cada una de ellas.

Quiero atraparte

 Entre mis brazos,

No dejarte escapar,

Hablarte de mi amor,

De  los  sentimientos

 Que habitan

En mi mente.

Este amor me llena de felicidad,

Disipa el dolor.

Mi corazón es un

 Vendaval de pasión.

A pesar de la distancia

 Mis versos

Y tus letras  caminan

De la mano,

Nos roza el alma,

Acarician la piel

Y arrullan  nuestros corazones..

 

PAZ

 

La poesía y la paz

Van de la mano

Elevando amor y sueños.

Si la mente  de los poetas

No seria caudal  de versos

La poesía no lograría

Ser amiga de la paz.

La paz nos abre un mundo

De hombres poetas,

Los cuales  dejan

Que la poesía  se suba

A las nubes, galope por el universo

Para unir nuestras palabras

En un abrazo sincero

Recordemos que somos todos hermanos

Sin distinción de credo

Raza  o color.

Escribamos poesía s para

Que la paz resurja airosa,

Abra nuestras mentes,

Se instale en nuestros corazones.

El cielo se cubra de palomas blancas

Símbolo de la paz en el mundo.

 

                          CARTA DE AMOR

 

Te pido perdón por este silencio, pero no dudes

Que mi amor por ti sigue vivo,

Aunque aparente la frialdad  de la roca  o una falsa despedida.-

Mi amor se mantendrá en el tiempo  siempre con la prudencia, el respeto, la cautela, en un mirar silencioso.

Este corazón travieso quizás pretenda  abrigarte en esos días que te sientas solo y triste.-

Confía en este amor transparente, aunque la rutina amenace con ahogarlo.

Los días son interminables esperándote  pero sigo acá como todos los días, alimentando este amor  que una fría mañana del mes de agosto llega a mi, cual niño que habré los ojos a la vida.

Despliego mi corazón como si fueran las velas  de tu velero, cuando las acaricia el viento.

Es la primera carta que te escribo llena de amor y esperanza.

Dios quiera  puedas leerla amor mío, a pesar de la distancia que no me deja llegar a ti, yo te amo igual, nada ni nadie lograra cambiar  mis sentimientos, tu te mereces mas que una simple carta de amor.-

Por ahora te dejo mi humilde  pero inmenso y sincero amor, las ilusiones, anhelos  de un mañana juntos.

Recuerda que en esta tierra lejana siempre estaré esperando por tu amor.-

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Marcelo Juan Valenti

 

Inmediatez.

El horizonte al alcance

de la mano.

Plumas levísimas

del instante  necesario

para recorrer

la distancia

que casi no existe.

 

***

 

En sueños

se combinan cielos claros

con casas a oscuras,

como los pintó Magritte.

Un

paisaje

paradojal.

La contradicción se suspende,

al peregrinar

por la finura cromática

de la realización

del deseo.

 

***

 

 

Clásico el vacío,

clásico el silencio,

de esta tarde

en la ciudad.

El paisaje

es una voz

sorda,

que hipnotizó a los habitantes.

Cruzo,

con mutua sorpresa,

a los otros no convocados

por la pasión.

 

***

 

Bosque

de rectángulos iluminados,

que avanza

hacia

mi.

Soy aldeano

de una comarca

fugaz.

 

***

 

No te acerques.

El viento

sacude

las murallas,

habrá desmoronamientos.

A lo lejos

la planicie

se alborota,

interrogándome.

Si desconozco la respuesta

me devorará,

con glotonería de esfinge.

 

***

 

 

Ojos color sepia:

un paisaje de naranjos

se ausenta.

en el tiempo.

La exageración

de las pupilas

intenta el rescate.

Cuatro generaciones después

continúa

el extravío.

 

***

 

Está

en las nervaduras

de una hoja dorada,

en el pétalo de una flor

de interregno,

en el ojo nacarado

de un mosca, en los círculos concéntricos

que trizan al lago.

Cada detalle

alberga

intimidad de mapa.

 

***

 

Gritos

de protesta

en el jardín de los faisanes.

Me pierdo

en encrucijadas,

bajo árboles aromáticos.

Tu rayo

será la llave

de la plazoleta.

Todo me cubre

con ropaje de asombrado terciopelo.

 

***

 

Soy un vagabundo

escondido

en el territorio casual

de mis ojos

cerrados.

Oscuridad

es la palabra que me guía.

El panorama

concluye

en el párpado.

 

***

 

Vienen

de un mundo ajeno.

Para afianzar

su ser

han usurpado un vasto

espacio verde a los paseantes.

Observo,

mudo,

la mímica del juego.

 

***

 

Abandonado

en este punto geográfico

y a la espera.

El paisaje

son los otros,

las carcajadas y los gestos,

alguna canina perplejidad.

Cada parpadeo es una tijera

oxidada,

parcial

inútil.

La mirada

deviene

playa desolada y perpetua.

 

***

 

 

No alcanzo el horizonte,

tampoco el cielo.

Las islas están lejos,

nada detiene al río ni a las estaciones.

Es casi irreal

el cincel

de las hojas,

la demarcación cromática de las temporadas,

la incursión

indefinida

del viento.

 

***

 

Panorama

en el lenguaje,

en el trauma.

Cada complejo un risco,

una selva, un mar,

significantes.

Le temo al camino.

Muere

el paisaje

tras el vallado

del discurso en el diván

 

 

***

 

Salta

en su única pierna,

me conduce por los senderos umbrosos.

Mi secreto ha sido descubierto.

Las mariposas azules

crecen

conforme nos acercamos

a lo más profundo

del bosque,

no se arriesgan

a revolotear

sobre los acantilados.

Allí

reinan los lagartos.

El  recuerdo de nuestro paso

se perderá,

pronto,

en la memoria de una cascada.

 

***

 

Presencia

constante

del islote

frente a la felicidad.

¿Quién se atreve a nadar con tiburones?

Al cálido manto del agua

sucede

la frialdad de la tierra.

El paisaje

que otros ven,

me incorpora.

 

***

 

 

Archipiélago supérstite.

La ola

alegórica

se sacia

con la policromía

sinfín

de la materia.

Somos sutiles caramelos

que acicatean

a una gula

prepotente.

 

***

 

 

Asfixia nacida

en una casa sin ventanas a la calle.

Hacia el dibujo psicomágico

me llevó

la intuición.

Fallé.

Ningún alivio trajeron

los vitrales que horadaban

mansiones imaginarias.

El aire se precipitaba al cielo

desde el patio amurallado.

Así,

el país de la infancia no se abandona jamás,

cerrada la frontera

por la certeza de que para algunos

el  paisaje es imposible.

 

 

 

 

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“CARTA A UNA

AMIGA”

Mi querida Etelvina:

 

Luego del mal trance

por el que he pasado,

hoy puedo decirte

que me siento mejor,

el transplante ha sido

de lo más exitoso,

salvo algún detalle

me lo dijo…el doctor.

 

Vos me preguntabas

en que consistían,

los elementos puestos

en la intervención,

glándula de mono

y ovario de yegua,

que salvaron mi vida

me embarga…la emoción.

 

Después de operarme

no se que me hicieron,

ya no soy el de antes

que era propio, un rey,

los veo y me trepo

a algún que otro árbol,

y por culpa del ovario

me siento…un poco gay.

 

también te confieso

que tengo problemas,

al zoo no puedo

a mi nieta llevar,

el mono excitado

me tira besitos,

y la mona enojada

me quiere…pegar.

 

Hoy tengo otros gustos

como diez bananas,

me constipo todo

que le voy a hacer,

entre sueños veo

venir a mi encuentro,

a la mona chita

y a…Tarzán también.

 

Estoy en el trance

de ver lo que hago,

me crece el pelo

que es un horror,

me hice mil brushing

claritos y rulos,

la vieja me huye

y ya no hago…el amor.

 

Yo por este medio

les agradezco a todos,

los buenos deseos

y la preocupación,

Espero el alta

Y que me la firmen,

Para que no crean

Que perdí…la razón.

 

Sin más que contarte

te dejo Etelvina,

verás  que lo mío

no es fácil de llevar,

a veces por culpa

de la yegua que llevo,

me vienen los calores

y no me puedo…aguantar.

 

(un desvarío de) Boris Gold

 

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COLOFÓN

 

 

Por Viktor Gómez Valentinos

 

 

Dos piernas, dos rodillas, dos tobillos,
los dedos diminutos de los pies
que son tan parecidos unos a otros
y suman sus falanges en parejas,
los huesos semejantes, sucedidos
y su contaduría vertebral
para escribir el peso o el fulgor
son nómina y carbón en papel copia,
perfecta simetría con que el cuerpo
busca no estar tan solo y se consuela
del lunes y su abrazo envenenado.
Por eso se acompasa en paridad,
escruta sus meninges, sus alardes,
su tiempo entristecido y concluyente
y cuenta sus costillas mientras gime,
porque es inmensa la llanura sola
y el sol está tan lejos como el mar.
El día en que nos faltan los afectos,
palabras olvidadas como trébede,
justicia, lapicera o resplandor,
cuando estalla la flor de la torpeza
y aroma los manzanos al troncharse,
el cuerpo se conforma como puede,
busca su concordancia, su acomodo
para la ley de las compensaciones
y balancea su peso duplicado
por el estrecho beso de lo dual.
Tan sólo los impares desiguales
-el sexo, el corazón o la cabeza-
revientan en su plomo solitario,
reclaman con ardor para la sed
y exigen de algún modo compañía,
un canto en que se enreden otras voces
haciendo más liviano el universo.

(de La ausente, Cáceres, Diputación/ Institución Cultural “El Brocense”, 2004).

 

 

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