The Doors-una crónica musical como amiga especial-Cecilio Olivero Muñoz

THE DOORS

UNA CRÓNICA MUSICAL COMO AMIGA ESPECIAL

Todos los que conozcan el grupo The Doors saben que su líder era Jim Morrison. Sin duda un apolo que se estropeó a temprana edad, pues murió en Paris a los veintisiete años. El mítico Jim Morrison daba el nombre de Mister Mojo Rising en los hoteles para pasar desapercibido y resultaba evidente que era el apellido Morrison pero con la ironía graciosa de ser la pronunciación de un extranjero no-angloparlante. 

Siendo adolescente, Jim Morrison pidió a Santa Claus las obras completas de Nietzsche. Era un gran lector, lo que influyó en su faceta de poeta excelente, aunque infravalorado por su generación. Su padre era militar y Jim siempre fue un niño gordito. Pero cambió al dar el estirón y se convirtió en el icono del rock que todos conocemos. En algunos libros he leído que a menudo se subía encima de sus dos hermanos y se pedorreaba. Siendo ya un adonis y una persona de gran carisma, rehuyó de su familia. No estaba muy seguro de que sus padres lo quisieran. Y ya en los primeros años de universidad rompió el cordón umbilical y mató al padre de una manera alegórica para convertirse en el mito que fue. Y que da muestras de ello en el tema The End cosa que enfureció a muchos, aunque otros le pusieran el sambenito de complejo de Edipo. 

Como todos los mitos, murió joven; su compañera Pam, tres años después. Como muchos estadounidenses, vino a este mundo a crear revolución cultural desde un escenario. Jim Morrison era descendiente de familia escocesa o irlandesa. Y era un verdadero bluesman en blanco. Tuvo éxito y fue un rebelde sin causa. 

Si buscamos entre su producción literaria, encontraremos sus mejores poemas. Al igual que la generación perdida estadounidense, se marchó a Paris, tal como también marchara Hemingway o el matrimonio Bowles. Ahora nos queda la música de The Doors y su poesía. Buena poesía. Su debilidad fue la bebida. El whisky en vasos amplios. Pero sin duda es un Charles Bukowski músico entregado a la parroquia de los bares. Bares oscuros y con borrachos hombres perdedores de todas las batallas, hombres curtidos por la pelea del vivir noctámbulo. Cabe decir que Jim no sólo bebió, lo probó todo, incluso el ácido lisérgico, más conocido como el LSD. Eran tiempos de hippies trasnochados, de musculosos exploradores de las playas de Los Ángeles (California) y de hípsters tentados por la vida frenética y la velocidad en coches con conductores ebrios. Sin duda marcó un hito y dejó huella en el rock a partir de entonces, aunque no es todo mérito suyo, sino de todo su grupo, The Doors. Admirémosle por su talentoso aporte a la poesía, pero también por su implicación en letras musicales grabadas en la memoria colectiva. 

Crónica sobre programa televisivo-Caminos del flamenco-Segundo Programa-Por Cecilio Olivero Muñoz

CRÓNICA SOBRE PROGRAMA TELEVISIVO

CAMINOS DEL FLAMENCO (2º programa)

Los presentadores de Caminos del Flamenco, nuevo programa de TVE, son unos grandes artistas en lo suyo: el Flamenco. Se trata de Soleá Morente y Miguel Poveda. 

Su segunda propuesta nos invita a dar un paseo por la Barcelona flamenca. Nos ofrecen todo lo relativo a Barcelona en lo concerniente al Flamenco; desde el arte de Duquende y Chicuelo al Joan Manuel Serrat compositor, y la gran Rosalía, rememorando luego a Carmen Amaya, y todo con un ingrediente sonoro desde la Rumba Catalana de Peret hasta cantes como La Saeta del poema de Antonio Machado y con la música de Joan Manuel Serrat, que recita los primeros versos del poema y sigue cantando Miguel Poveda maravillosamente. Miguel le muestra su ciudad natal (Badalona) a Soleá Morente. Miguel hace una entrevista al maestro Joan Manuel Serrat y a Rosalía, que emanan su sencillez y cuentan su pasión por el Flamenco desde su niñez.

 Soleá entrevista a Duquende y a Chicuelo, respondiendo así en una divertida entrevista en la que sus dos personajes entrevistados derraman simpatía y cercanía.

Se habla también de la rumba catalana. Nacidos en el barrio de Gracia y el Raval, creada por los gitanos catalanes de estas barriadas populares barcelonesas, se muestra al ritmo de rumba el grupo Arrels de Gracia (Raíces de Gracia) con una rumba llamada La Moto, donde esencialmente se toca rumba catalana con el estilo ventilador creado por Antonio González (Pescailla) y también el rey de la rumba, Peret. 

Aunque no sólo se muestra cante, estilo y entrevistas, también podemos ver baile contemporáneo flamenco. Se muestra el atractivo de casi toda la Barcelona monumental y emblemática. También entrevistan los dos presentadores al fabuloso pianista Chano Domínguez y también a Carlos Benavent, uno en el piano y Carlos en el bajo. Han acompañado a varios artistas, desde Paco de Lucía hasta el mismísimo Camarón de la Isla. Sin duda, es un programa necesario en ese hueco televisivo, donde tan poco frecuente es el flamenco, con programas de calidad. Aunque en Andalucía sea más habitual, ya que es la cuna del Flamenco, y donde hay un programa de grandes artistas noveles como es Tierra de Talentos. También hay recitales de cante flamenco, aunque en ese rincón de España es más una tradición habitual y originaria. 

Pero volviendo al programa Caminos del Flamenco, hacen todo un paseo por plazas y calles de la Barcelona como lo es el Pueblo Español, situado en Montjuic. También se habla del local JazzSí, donde han actuado grandes del Flamenco como el maestro Enrique Morente, y muchos otros artistas tanto del flamenco como del mundo del Jazz. Miguel Poveda hace alarde de su talento cantándole a bailaores barceloneses. 

El programa dedicado a la Barcelona Flamenca es el segundo, ya hablaremos del primero, con mucha miga, ya que tiene como escenario Cádiz, y se sabe lo importante que es Cádiz para el Flamenco y su folclore de carnavales.  Escuchen Flamenco, una música con alma propia y con ángel icónico. 

Capplannetta ¿outsider or loser? Cecilio Olivero Muñoz

Martín Scorsese ha dado en el clavo tantas veces que, como a mí, le gusta indagar entre esos personajes masculinos fuera de lo normal, al borde del abismo, y con mujeres fatales que dan a esos personajes cierto aire de superhombres. Por eso dirán tal vez las féminas que resulta misógino. Yo lo que creo es que enfoca en Taxi Driver y en Toro Salvaje un excelente trabajo de hombres acabados, en los cuales la capa de héroes se les queda pequeña. Basta ya de superhéroes. Travis, el personaje protagonista de Taxi Driver, parece que va a realizar un magnicidio y al final (no quiero hacer spoiler) todos sabemos en lo que acaba. Todo aquel que haya visto la película sabe que algo va a pasar, pero no se sabe cuando. Sobre todo lo sospechamos o lo empezamos a entrever cuando el hombre negro, también taxista, le dice: – Adiós, Matador. Se lo dice después de que los demás taxistas despotriquen verbalmente sobre el barrio de los Maumau (barrio de población afroamericana). 

Después tenemos el film Toro Salvaje, que no es precisamente un cuento de hadas, y en la película, basada ésta en el libro autobiográfico de Jack Lamotta. Jack, un personaje carismático a la vez que perdedor nato, lo meten en presidio por dejar a chicas menores entrar en su local de copas. Se golpea la cabeza contra la pared del calabozo diciéndose ¿por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Hecho que da ternura a la vez que risa debido al absurdo en el que se halla inmerso. Jack Lamotta acaba en la decadencia más absoluta. A diferencia de Taxi Driver que se nos muestra desde el principio. En Jack vemos a un ganador resbalar desde la cúspide. 

Perdonen que haya sido un tanto spoiler. Pero estas películas unidas son a la vez el hombre que es, o que se convierte, el protagonista de Cibernética esperanza. Llamado Capplannetta es todo lo contrario a cómo se hace llamar. Aunque el nombre parezca un galimatías en catalán, en realidad el personaje de Capplannetta es charneguito. Cosa que lo lleva con gracia y socarronería. Pues bien. Capplannetta en sus monólogos habituales nos enseña la cara triste de un outsider. Un personaje que por cuestiones del destino se ve arrojado en una infernal inmersión desde el nadir de la psiquiatría hasta los devaneos con la decadencia más absoluta. No quiere decir esto que este sea un loser por prescripción médica, pero se mete él solo en unos vericuetos descomunales. Y sin hacer tampoco de spoiler vemos un hombre en toda su esencia de caída a los infiernos. Como Jack Lamotta cuando éste se golpea en la pared de su celda preguntándose por qué, Capplannetta entra en devaneos entre el absurdo y su torpeza habitual. 

Capplannetta no es Jack Lamotta ni tampoco el taxista Travis. Pero la derrota de los hombres que nos enseñan estas tres historias de derrotas y absurda tragedia postmoderna es que no hay ni un solo Travis, ni un Jack Lamotta, ni tampoco un Capplannetta, que se escape del absurdo de esta vida llena de recovecos y miserias decadentes. No se escapa nadie de la decadencia. Ni el más ganador, ni tampoco el más perdedor. Nadie.

Los comienzos del Flamenco (Cecilio Olivero Muñoz)

 LOS COMIENZOS DEL FLAMENCO

A Fermin Olivero Quiroga, mi padre. 

Planeta era gitano, también conocido como Antonio Monge Rivero. Un gitano heredero de muchos gitanos que llevaron el cante flamenco o cante jondo a todos los rincones de la geografía andaluza y española. Es sin duda el cantaor flamenco que más antiguo se conoce, ya que grababa sus discos en pizarra, se puede escuchar algo de él en YouTube, milagro de la tecnología. 

Según Internet se dice que era cantaor y guitarrista. Nació en el año 1789 y sin duda era andaluz. Gitano y andaluz son adjetivos que van a la par. Ya que un andaluz no es gitano pero conoce del gitano como parte de su comunidad, y también a la inversa, el gitano, siendo éste de padre y madre y además andaluz, es un gitano doblemente caló. Planeta lo era. El  flamenco le debe mucho a Planeta por su raigambre flamenca. También ha sido pionero de cantaores y cantaoras como Antonio Ortega Heredia, más conocido como el Fillo. Cantaor gitano y De San Fernando, como lo era Camarón de la Isla y muchos gitanos más que dejaron allí su duende. También podemos hablar del “Nitri”, su nombre y apellidos serían Tomás Francisco Lázaro de la Santa Trinidad Ortega López. Cantaor gitano sobrino De Francisco Ortega Vargas, una estirpe de gitanos reales y de raíces en la hondura flamenca. A Francisco Ortega Vargas se le concedió la primera Llave de Oro del Cante flamenco, la primera que se conoce. Dejó su vida y sus raíces en Jerez de la Frontera. De todos estos cantaores conocidos entre el siglo XVIII y el siglo XIX no tenemos ninguna grabación. A menos que busquemos en Internet, ya que es el lugar donde se renueva hasta lo antiguo. 

Pero de ahí podemos (omitiendo a muchos cantaores) rememorar a los hermanos Pavón. Ya que son flamencos a los que se les conoce grabación en vinilo remasterizada y a la vez mejorada. Recordando a los hermanos Pavón podemos hablar de Pastora (la más famosa) y a sus hermanos Tomás y Arturo. Pastora sembró su primera semilla en los casamientos entre folclóricas y toreros. Una costumbre que ha llegado a nuestros tiempos. De los hermanos Pavón podemos pasar a Juan Talega, donde también existen vídeos en YouTube. No crean ustedes que aquí se resume el cante flamenco ortodoxo, dicho de una manera coloquial, estos hombres crearon un arte que nació de los gitanos y que ha unido etnias y fronteras. 

Hagamos un alto en el camino con Juan Talega. A Juan Talega se le puede ver ya anciano en grabaciones en blanco y negro. Y se le puede tildar de llevar la estirpe de los antiguos flamencos. Se le pueden llamar como los Sonidos Negros. El cante de Juan Talega es lo que nos queda y también otras grabaciones, de todo aquello que no debe de cambiar. Pues ya lo dijo Camarón en su momento. Sobre los cantaores de ahora dijo Camarón que él hizo su propio camino, para que los jóvenes flamencos partan de ahí. 

NOTA: Mucha de la información que aquí les escribo la he sacado del Internet, aunque sobre todo de mi padre. Gran aficionado al flamenco antiguo. También he visto muchos vídeos por YouTube. Estos, creo yo, son los fundamentos que para mí son fidedignos. No quisiera dejarme ningún cantaor fuera, ni tampoco guitarrista, pero hay mucha miga en el flamenco, que yo como aficionado he creído oportuno destacar ésta. Este escrito, a mi parecer, es la antesala del flamenco por antonomasia. Cada cantaor y guitarrista es un mundo dentro del arte.

15º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea.pdf

Don Francisco Umbral (Cecilio Olivero Muñoz)

DON FRANCISCO UMBRAL

Después de haber visto el documental Anatomía de un dandy sobre la vida de Francisco Umbral, me quedo parado en el momento en que se habla de su libro Mortal y Rosa, que nos habla de su episodio cuando su hijo fallece y me da cierta lástima, ya que un niño tan precioso y lo que se deduce de la felicidad de su padre, aquel que tenga corazón que tenga pena, porque muy poca sensibilidad debe tener aquel que no se emocione tras la muerte del pequeño y la gran pena de sus padres. Hago esta parada en esta sección del documental ya que yo de niño fui testigo de lo que puede llegar a ocurrir cuando en cualquier persona se le cruza el maldito cáncer. No importa la edad, pero en los niños, qué dolor tan inmenso debieron sentir sus padres. 

Cuando yo era niño me diagnosticaron una simple anemia, todos sabemos a lo que conduce. Si no lo saben se lo diré, conduce hacia la leucemia, es decir, cáncer en la sangre. No tengo hijos de momento. Pero yo cuando iba a las consultas de la doctora Abadía veía niños de mi corta edad sin pelo y con juguetes caros. Yo le preguntaba a mi madre qué les pasaba a esos niños, mi madre siempre me contestaba con evasivas. Quizá para protegerme de lo dura que puede ser la vida en ocasiones. Porque esos niños, esas criaturas encerradas en un hospital, con su cabeza sin pelo. Niños, niños, niños. Ahora a estas alturas comprendo las pocas explicaciones sobre el asunto. Yo me curé de la anemia, pero ¿y esos niños? ¿Qué habrá sido de ellos? Me solidaricé con el maestro Francisco Umbral. 

En el documental pude ver la fotografía de la gran tristeza que sufrió y que llevó en toda su vida como una condena, pues perder un hijo es un dolor indescriptible. Ahora estamos lamentando la muerte de la escritora Almudena Grandes, y pienso en Luis, en sus hijos. Debo decir que lo siento, lo siento por todos. Tengo sobrinos pequeños y me horroriza que pasen por ese amargo trago. No damos importancia a la vida hasta que nos arrancan la alegría, y llamemos tragedia, desgarro profundo, dolor infinito, lo siento, por aquellos a los que se llevó la parca, por los niños inocentes, por las personas válidas que he conocido. Tiene razón la viuda de Francisco Umbral cuando parafrasea los versos de Lorca, aquello de que la vida no es buena ni sagrada. Quisiera dar este homenaje en estas palabras que pesan. No por lo que supone la muerte de un adulto, que también, sino por la muerte que segara la vitalidad de aquellos niños en la sala de espera de la doctora Abadía. Este mundo se entiende desde el interior del alma, y en tanto debe ser interior, porque exterior el consuelo de los demás puede no ser suficiente. Tampoco creo que no deje a nadie indiferente, tengan Salud. 

Almudena Grandes (In Memoriam)

Sabemos que hay palabras que se repiten dadas las circunstancias, fórmulas que pueden llegar a sonar huecas de tanto pronunciarse o escribirse. Pero sabemos que son todas ellas certeras, oportunas, honestas y merecidas. La muerte, en todo caso, está allí, inevitable; la vida se agota, no se gana ni se pierde, como apuntaba Almudena Grandes en algunos de sus libros. La suya se ha agotado y nos deja a todos más vacíos, más tristes, más empobrecidos. Cuando alguien que ha estado tan presente con sus novelas, sus artículos y sus opiniones, polémicas, como son las opiniones de verdad, que desaparezca así, de repente, sin esperarlo, sólo puede producir un enorme desconsuelo.

Porque Almudena Grandes ha estado en el candelero durante los últimos lustros, en la literatura española, bien en medio, junto a escritores, cantautores y artistas, publicando, aportando sapiencia, apoyando a nuevos autores, a escritoras sobre todo, que han surgido con fuerza y a las que ella apoyó, casi siempre a la sombra, para que brillaran, como han brillado varios de esos autores, por sí mismos, pura generosidad por su parte, desde luego. Sus novelas han sido en gran medida un espejo en el que reflejarnos, lo que éramos como sociedad, con sus miserias y sus grandezas, con sus necedades y sus transcendencias, libros esenciales ya para quienes gusten de la literatura y de la reflexión.

Aportó también opiniones elaboradas desde la fortaleza de una convicción profunda y honesta, opiniones con las que podemos estar o no de acuerdo, la discrepancia en todo caso no debe suponer descalificación ni mucho menos menosprecio, pero supusieron confrontarse con realidades ante las cuales sólo cabe meditar y enriquecer a su vez una muy necesaria reflexión colectiva.

Ha brillado, en efecto, por sí misma en el panorama cultural español. Al mismo tiempo es imposible no vincularla a Luis García Montero, en gran medida porque han constituido una pareja clave en la literatura en castellano, dos de los mejores escritores actuales que han sabido sustentar ese gran escenario cultural creado a partir de un idioma común, expandido y diverso. Como ha escrito Luis García Montero en un poema a la vez hermoso y duro, su muerte nos deja también a nosotros en blanco, ante ese tener ahora que recordarla. Para quienes amamos la literatura, y desde luego no es un tópico, nunca lo será, nos quedan sus libros.

Presentación de Cibernética Esperanza-Cecilio Olivero Muñoz-ED. Vitruvio, 2021

Camarón de la Isla, maestría y duende (Cecilio Olivero Muñoz)

 

CAMARÓN DE LA ISLA, MAESTRÍA Y DUENDE

En el momento que yo empezaba a vivir una vida nueva, que ni yo mismo llegaba a comprender, apareciste tú, Camarón de la Isla. Nombre real: José Monje Cruz. A medida que iba uniendo las piezas del puzzle de mi vida, te escuchaba. Era como recibir respuestas y sugerencias para mi mundo. Aprendí de tus metáforas profundas, de tus brillantes maneras de cantar, fue un ejercicio de aprendizaje, aprendí otra galaxia. 

Camarón me ha servido para conocer mejor la cultura flamenca, como si me hubiera puesto un zarcillo de oro para siempre. Después llegó el duelo a mi vida, la muerte de varios amigos me apagó la luz de mi corazón adolescente. 

Tuve amigos que perdieron la vida y yo con Camarón encontraba la calma. Primero me decía: pobre fulano, que mala suerte la de mengano, pero luego me decía: menos mal que no he sido yo. Me agazapaba en su cante único, ya que lo que no me enseñaron mis padres me lo enseñó Camarón con cante excepcional. 

Ay, Camarón, dejaste un legado riquísimo en el vil metal, pero lo disfrutaron otros. Dios es justo: dio a dos personas un don, el del cante a José, el de la guitarra a Paco de Lucía. Ambos dejaron un legado prodigioso. No es flamenco el que no sepa de ti. Todos tus discos son magistrales. 

Era tanta la admiración que yo tenía por el de la Isla que tenía a mi familia grabando documentales, ya que había muerto y en la televisión daban reportajes sobre él. pues al poco que yo empezaba mi nueva vida también la cantaba, no como José Monje. 

Era tal mi admiración que me llegaron a regalar en otros tiempos mejores un cordón de oro con la cabeza de Camarón. Escuchar a José es escuchar que los verdaderos mitos son aquellos que con su humildad, con su pellizco, con su voz tan divina embelesaba al público con su talento exquisito, Camarón era un prestidigitador que mientras el pueblo escuchaba, el pueblo callaba. Alma noble, que transmitía la vida cómo verdaderamente hay que contarla. 

Camarón ha caído y ha emergido entre tierra y cielo. Su cante es único, por eso, yo que he seguido al duende de Camarón, el duende fascinante de Camarón de la Isla, lo escuché mucho. Lo he seguido en antologías y discos póstumos. Pero a mí, partiendo del hecho de que pretendo ser un buen aficionado, tengo claro que Camarón se escuchará en el espacio, en el extrarradio de las ciudades, entre la lógica del algoritmo como lo esculpieron los gitanos, como lo fraguaron. 

Para payos fue un santo, para gitanos un Dios. Y es que el de la Isla, que aunque se diga lo que se diga, se le dice desde las entrañas del mundo. Gitanos y payos lloraron su muerte prematura. Pero José Monje Cruz era gitano, era andaluz y español. Camarón me ha dado una luz digna de los ángeles serafines y de los poetas verdaderos. Camarón era único, pero además  de ser único, es también el mejor cantaor flamenco de la historia del cante jondo.

Reflexiones de una ondjundju-Ser escritor-Juliana Mbengono

SER ESCRITOR EN LA ERA DE LOS BLOGS Y LOS CERTÁMENES

Puede que sea cuestión de tener las cosas más claras o saber lo que se quiere en la vida, como dirá alguno; pero, a veces, al publicar un poema o relato diferente en mi blog siento que me arrepentiré. Algo me dice que este trabajo podría haberme servido en el futuro para un certamen y compartirlo gratuitamente en el blog es un desperdicio.  Por otra parte, me gustaría que me lea el mayor número de gente posible, además de saber qué les ha parecido mi trabajo, y esto es menos fácil con las obras que resultan ganadoras en un certamen literario.

Además de que las obras publicadas en un blog ya no son muy aptas para concursar en un certamen, también está la soledad con la que el escritor de un blog debe lidiar. Capplannetta lo sabe de sobra y habla de ellos con mucho detalle en su libro Cibernética Esperanza. A veces, ves un gran número de visitas en la interfaz, pero no hay un solo comentario. No sabes si en realidad te han leído esas doscientas personas o si es algún fallo y en realidad solo te han leído diez. De esas diez personas, tampoco estas seguro de que la mitad haya llegado a la mitad o al final del relato. Es como si escribieras para unos fantasmas; sin embargo, te sientes agradecido porque te leen y sigues escribiendo, sintiendo que debes publicar algo ya, que llevas mucho tiempo sin escribir para el blog. 

He llegado a preguntarme si no tengo cosas mejores que hacer con mi tiempo, pero acabo sintiéndome peor cuando dejo de escribir para Popó Mango. Siento que le fallo a alguien, aunque sea una sola persona, y las otras cosas a las que quiera que empiece a dedicar más tiempo acaban resultándome menos satisfactorias. Entonces concluyo que es por pasión. Igual, si no existieran los blogs, seguiría escribiendo en los cuadernos como lo hacía en la escuela y me conformaría con que me lean dos amigos y ya. 

También he llegado a preguntarme si leería todo cuando escribo yo si lo escribiera otra persona. La verdad es que no he encontrado una respuesta, pero leo todas las publicaciones de unos cinco blogueros, a veces con mucho retraso, cuando tengo suficiente dinero para internet. A veces descargo los post para leerlos más tarde sin conexión o los copio y pego en un nuevo documento cuando estoy usando un ordenador público. Quizás, aquellos que me leen hacen lo mismo y por eso muchos no llegan a comentar ni dejar su opinión.

Antes de descubrir que yo también podía tener un blog, me limitaba a navegar en busca de una información específica y ni me molestaba en comentar, suscribirme, etc.. No hacía nada, por más interesante que me pareciera la información. Bueno me quedaba con los nombres de algunos blogs como el de Diana P. Morales o Gabriella Literaria y ya. Ahora que conozco todo el sacrificio y esfuerzo que conlleva mantener un blog bien nutrido, me toma el minuto necesario para dejar un comentario o simplemente darle clic al dedito o al corazoncito.