Reflexiones de una ondjundju-El mito de los cíclopes en Annobón-Juliana Mbengono

EL MITO DE LOS CÍCLOPES EN ANNOBÓN, UNA SECUELA DE LA ESCLAVITUD

A través de la obra Éxodo d´ambo conocí el mito de los cíclopes en la isla de Annobón. Existen testimonios que afirman la existencia de esos monstruos antropófagos en la isla ecuatoguineana. Pero también existen otras teorías que dicen que los cíclopes no existieron, que quien se comía a la gente era el esclavista Conde de Argelejo.

Una de las pruebas en las que se basan los annoboneses para confirmar la existencia de seres mitológicos en la isla es la cueva Jobo Mdjinga, que, según Dino (director del grupo teatral Amea) el nombre completo es Jobo ma Mdjinga, (el “ma” hace alusión a madre) por la cíclope que vivía allí. 

Si repasamos un poco la historia de la colonización en Guinea Ecuatorial y en el resto de áfrica, descubriremos que los mismos africanos eran negreros. Así que, Ma Mdjinga, antes que una cíclope, podría haber sido una mujer sin escrúpulos que ayudaba a capturar y vender esclavos. Lo curiosos aquí es que Annobón, en un principio, era una isla deshabitada. Fueron los portugueses quienes la poblaron con un grupo de esclavos traídos de diferentes partes, no tendría mucho sentido que los capturaran desde ahí. Pero, igualmente, las cuevas podían ser almacenes de esclavos custodiados por esas personas que pasaron a la historia como monstruos, ya que sí existen fuentes escritas que confirman que los holandeses usaron esta isla para el tráfico de esclavos y más tarde España y Portugal también la utilizaron para embarcar esclavos con destino a Brasil y el Rio de la Plata.

¿Es posible que una mujer haya sido esclavista? Sí. Y no sólo entre los annoboneses. Por explicación de fuentes orales, que desgraciadamente hay escasas fuentes escritas sobre esta parte de la historia de Guinea Ecuatorial o por lo menos yo todavía no las he descubierto, en la región continental del país, antiguamente conocida como Rio Muni, también existió Ezingang y su séquito de secuestradores conocidos como buan bi ezingan o hijos de Ezingang. La palabra Ezingan, en la lengua fang, es más conocida en la actualidad por hacer referencia a un ser mitológico que causa pánico. En algunas canciones se dice que vive en los cementerios y otros lugares tenebrosos. Ese nombre tan escalofriante, por lo que me contaron, era el nombre de una mujer que iba de pueblo en pueblo secuestrando gente. En la mitología fang, se sigue creyendo que Ezingang es un espíritu que te puede atrapar en lugares solitarios y/u oscuros.

Otra de las razones que alegaron quienes afirman que existieron los cíclopes en Annobón, como lo podemos ver en el artículo “3 datos interesantes sobre la cultura annobonesa” publicado en biyaare.com, es que está estrictamente prohibido acercarse a algunos lugares donde están las cuevas y muchas están herméticamente bloqueadas con troncos de árboles, madera, clavos, etc. lo que demuestra que ahí había un verdadero peligro que se quería evitar. Sin embargo, también existen testimonios de quienes dicen haber entrado en esas oscuras cuevas y que estar ahí dentro es realmente aterrador. Desde el interior de la cueva se puede ver la luz del exterior y a quienes entran, pero no a quien está a tu lado. Estas explicaciones, antes que la casa de un cíclope, me hacen pensar en el lugar ideal donde alguien apiñaría rehenes. 

Por último, está la playa de Paké Mábana, donde a día de hoy se dice que se siguen encontrando “tesoros”. Después de más de doscientos años, los tesoros deberían estar ya estropeados, por lo que esas latas de sardinas, zapatos y ropas serán de los barcos de mercancía que naufragan y otros. Todavía recuerdo que en el puerto viejo de Malabo, donde vivía yo con mi tía de pequeña, muchas veces nos levantábamos temprano para recoger las cosas que traía el mar a la orilla, entre ellas: peces, latas de tomate, zapatos, cepillos… hasta que mi prima cogió un cilindro parecido a una larga bombilla fluorescente y, cuando nuestro tío estiró por uno de los extremos una llama de fuego salió arrojada hacia el mar y quedó prohibido recoger objetos desconocidos en la playa por que la prima “había traído una bomba que pudo haber quemado todo el barrio si el tío Cornelio no la hubiese detonado en dirección hacia el mar”. Ahora que lo recuerdo, me hace muchísima gracia.

Cíclopes, Ezingang y otros monstruos de la mitología ecuatoguineana actual no son nada más ni nada menos que las secuelas de la esclavitud.

14º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea.pdf

Reflexiones de una ondjundju-Estados Unidos de América y Dios-Juliana Mbengono

ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA Y DIOS: LAS DISTRACCIONES DE LOS OPRIMIDOS

“El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1Juan. 4:8). “Jehová es varón de guerra, Jehová es su nombre” (Éxodo 15:3).

“La política y la religión son dos temas que debemos evitar si queremos resultar ganadores en un certamen literario”. Recuerdo haber leído ese consejo en alguna web. No es que la religión y la política sean temas inadecuados sobre los que escribir, el caso es que entre los miembros del jurado puede haber un fanático o un detractor de lo que queramos criticar o defender. Esto no es para un certamen, pero tampoco sé qué piensa usted de la política o de la religión. Le pido disculpas anticipadas por si llego a resultar desagradable en algún párrafo.

Empezando por el Dios cristiano de la guerra y del amor que no cambia ni con el paso de los milenios y promete una vida mejor a sus siervos, veo que algunas de sus exigencias en el Antiguo Testamento se asemejan a las prácticas de los talibanes en lo que se refiere a violar los derechos humanos: aprobar la esclavitud humana, apedreamientos públicos, sumisión de la mujer ante el hombre y este último sólo ante Dios. En el nuevo testamento encontramos pecados como la fornicación y la idolatría en la misma lista que el homicidio. Sin embargo, todo buen cristiano sabe que al paraíso solo irán quienes viven de acuerdo a las normas del Todopoderoso.

La violencia aprobada y apoyada por Dios en el Antiguo Testamento se justifica con que era un castigo contra quienes infringían sus normas o los pueblos que vivían de manera inmoral, como Sodoma y Gomorra. Si un cristiano hiciese una interpretación estricta de esas normas, ¿no acabaría siendo un talibán cristiano? 

Algunos predicadores ya me dijeron que el Antiguo Testamento pasó de moda con el bautizo de Cristo, por eso ahora podemos comer jamón sin remordimiento; pero esos mismos predicadores no ven con buenos ojos que un “hermano” se haga un tatuaje y dejarían morir a su hijo de anemia porque su conciencia cristiana no les permite aceptar transfusiones sanguíneas. De la homosexualidad no diré nada, es condenada en el libro de los Levíticos con la pena de muerte. 

Grupos extremistas como los talibanes también podrían surgir del cristianismo. El peligro es la religión en general. En vez de hacer algo por mejorar el presente, esperamos la intervención de Dios y la intervención de este Dios para nuestro bien depende de que hayamos cumplido sus reglas de vida. 

La religión es un peligro para las naciones, sobre todo para países como el mío donde las iglesias son las más numerosas después de los bares y las bibliotecas y centros culturales se cuentan con los dedos de una mano. Prohibir la religión sería otra violación de los derechos humanos, pero, creo que, por lo menos, se podría prohibir el adoctrinamiento religioso de los menores de edad, ya que son muy vulnerables.

Desde los soldados que abandonan un país que no es el suyo, pasando por el presidente que huye dejando a la población abandonada en manos de unos asesinos hasta los miles de afganos que están siendo acogidos en diferentes países; podemos sacar mil conclusiones, ensayos, novelas, etc. Y todos conocemos a los personajes malos, despreciables, inhumanos, retrógrados, salvajes o, como lo diría un niño de Malabo, el “asesino duro” de esta cruda realidad: el grupo talibán. Ahora bien, ¿quién es el bueno o, como lo diría un niño de Malabo, el “actor” en esta ocasión? 

Mientras yo escribía estas líneas en un país etiquetado como una de las peores dictaduras a nivel internacional y mientras usted las lee desde cualquier punto del mundo, miles y miles de personas están temiendo por su vida y la de sus seres queridos en Afganistán. Sabemos que los talibanes fueron ahuyentados por los Estados Unidos de América y han retomado el poder tras la marcha de los militares de este país. El resto de la historia será de dominio público de aquí a cincuenta años o más, o menos… quizás. Mientras tanto, miles de personas seguirán viviendo con pánico.

Los personajes de Marvel y otros superhéroes muy populares, siempre estadounidenses, han contribuido a idealizar a los Estados Unidos de América como la “salvación mundial”. Estoy hablando de personajes de ficción, pero también sé que durante las guerras mundiales el cine y la televisión eran instrumentos para jugar con la moral de la gente y esto no ha cambiado mucho. No me extraña que mucha gente piense que solo los Estados Unidos pueden resolver la crisis de Afganistán. Desgraciadamente, al igual que el Dios de la guerra y del amor, esto es una gran distracción; pues, mientras se espera de ellos, se siguen perdiendo vidas y no intervendrán sin obtener algún beneficio a cambio.

Reflexiones de una ondjundju-Para que los niños sean el futuro-Juliana Mbengono

PARA QUE LOS NIÑOS SEAN EL FUTURO HACE FALTA PREPARARLES PARA ELLO

Hace ocho años y meses que mi madre debía salir de Bata para Malabo con mi hermanita que apenas tenía unos meses. Cuando mi tío la preguntó por teléfono que cuándo llegarían; me quedé perdida. ¿Llegarían o llegará? No dudé en preguntarle si mamá viajaba con otra persona y el me respondió que “claro, viene con Giselita”. Me resultaba difícil entender que viajar con un bebé cuenta como compañía. Los bebés no hablan ni trabajan; juegan, lloran, comen y se duermen. Siempre les he visto como seres especiales, frágiles, peligrosos y delicados. Seres con los que se debe tener mucho, muchísimo cuidado. Sé que muchos comparten mi punto de vista.

Giselita, con dos añitos miraba la tele únicamente cuando poníamos Nick Junior, algún otro canal de dibujos animado o cuando Trace Tv ponía “Good Lucky” de Pharrell Williams. Nadie entendía qué le veía la niña a esa canción tan rara, apenas pestañeaba cuando la veía y se pasaba los momentos de alboroto tarareándola. Lo sorprendente fue que esa niña, que nunca seguía la televisión nacional y no sabía leer ni salía de casa, un día encontró un broche con la foto del presidente y vino orgullosa a enseñármelo. 

“Juliana, mira, tengo un pendiente de Guinea”, me dijo mostrándome el broche. ¿Cómo sabía Giselita que ese señor es Guinea? ¿Dónde le había visto antes y en qué contexto para acabar relacionándole con el país? Giselita no sabía que Obiang Nguema es un persona y Guinea Ecuatorial es un país, pero ya sabía que hay una relación entre el presidente y el país. No hizo falta que nadie se sentara a explicárselo. El entorno hablaba a sus oídos, y lo hacía muy alto y claro; mientras mamá y yo nos limitábamos a jugar con ella, darla de comer y cantarle nanas para que se duerma.

Durante la presentación de “Invisibles” -una obra de teatro de la compañía Bocamandja sobre la violencia de género -en una escuela de Malabo, los alumnos aplaudían las escenas de violencia. 

Además de la última escena de “Invisibles” en la que los autores lanzan mensajes potentes contra la violencia, todas las escenas parecen exaltar la agresividad, la fuerza física y la ambición. Pero tampoco es difícil darse cuenta de que se está mostrando lo malo que hacemos. 

Como me dijo una alumna después, “la obra trataba de cosas que ocurren en la vida actual”. Al tomar los golpes, las violaciones y la sumisión como cosas que ocurren en la vida actual, los niños y muchos jóvenes acaban creyendo que eso es lo normal. Y lo normal es lo permitido o aceptable. 

Aquellos niños necesitaban una charla después de la obra, pero el recreo se había acabado y no hubo tiempo. Los profesores les reclamaban en las aulas. ¿De qué le sirve a una niña correr a la sala para copiar la lección del libro en su cuaderno si cree que la violencia se puede justificar?

Mientras las escuelas ponen trabas cuando un artista, un colectivo o una ONG propone una charla o actividades extraescolares, los niños crecen en hogares donde las mujeres se casan por frustración y los hombres sienten que deben ser temidos antes que respetados. Con esto, a pesar de toda la educación de calidad que buscamos en el extranjero, tenemos sociedades llenas de licenciados corruptos, mujeres empoderadas incapaces de ayudar a otras y niños que confunden la arrogancia con el carácter.

Todos los días decimos que los niños son el futuro, pero estos niños también existen en el presente, aprenden de él y corren el riesgo de acabar siendo una copia de él.

Reflexiones de una ondjundju-En Guineo, el verano no es una estación-Juliana Mbengono

EN GUINEO, EL VERANO NO ES UNA ESTACIÓN

Hasta hace muy poco, era difícil conseguir agua en Malabo. Esto siempre ocurre en el segundo trimestre, durante la época seca. Ahora llueve casi todos los días, a veces durante todo el día ¡estamos en la época lluviosa!

En las novelas y en el cine, a menudo, se saca el tema del clima para romper el hielo o cuando ya no se sabe de qué hablar. Cuando se quiere evitar una mirada vergonzosa o atenuar un comentario embarazoso, también se habla del tiempo. En la tele y en la radio, en cambio, se habla del tiempo para informar.

Quiero hablar de las estaciones del año o, mejor dicho, del verano por si me lee algún malabeño o alguien que viva en otra ciudad como la mía. Aquí reconocemos el verano después de recibir los boletines en junio. Esto era así antes del Covid, ya que este año los estudiantes de Malabo no estarán de vacaciones antes de agosto, puede que el verano comience en septiembre o no llegue.

Guinea Ecuatorial, como muchos países africanos, tiene un clima tropical. Cuando no es época seca y los grifos públicos están llenos de polvo es porque estamos en época lluviosa y algunos viven dentro del barro, literalmente. 

A veces llueve de seis a seis, pero ya estamos acostumbrados. Si el barro no nos impedía salir de casa cuando el barrio Caracolas se llamaba Pequeña España y los niños de Santa María y New Building quartier (Ñumbili Cartier, en la pronunciación local) recogían comida y todo lo que les pareciera útil en los vertederos de los blancos que vivían ahí, ahora que las calles están asfaltadas la lluvia tiene menos poder para recluir a los malabeños.

A pesar del clima de Bioko y sus dos estaciones, por aquí se sabe que, más o menos, en primavera salen las flores, en invierno cae la nieve, en otoño algunos árboles pierden las hojas y en verano no hay clases, la gente celebra muchas fiestas y se va a la playa. De todas estas estaciones, la única reconocible en Malabo es el verano. Aquí no conocemos la nieve, los árboles no pierden sus hojas a la vez, a menos que hayan pillado una plaga, y las flores lucen sus colores todo el año.

Decir verano es decir vacaciones, tiempo libre, fiestas, playa y mucha siesta. Pero hace unos días, en plena época lluviosa, una periodista exclamó en la radio “¡Cómo se nota que estamos en verano!”, porque aquel día soleaba. Esta ha sido la primera y la última vez que he escuchado a alguien hablar de verano en Malabo refiriéndose al clima.

A los chicos que estaban a mi lado no les hizo ninguna gracia. “¿Cómo que verano si todavía hay clase? ¿Quién puede irse a la playa ahora si hasta tenemos clases los sábados?”, se quejaban.

No es por juzgar, pero la periodista sí estaba en error. Además de que por aquí sólo temenos la época seca y la lluviosa, hablamos el español-guineo y ciertas palabras o expresiones tienen un significado único muy alejado del que conoce la RAE. Hablar de verano en 2021 es un error.

Reflexiones de una ondjundju-sobre la obra de teatro «invisibles»-Juliana Mbengono

¿PORQUÉ “INVISIBLES” PRESENTA A LAS MUJERES EN EL RIO Y A LOS HOMBRES EN EL BAR? 

Una vez más, la compañía teatral Bocamandja está realizando una gira nacional con “Invisibles”. Una obra de sensibilización contra la “violencia machista”. Esta se desarrolla en dos espacios principales: el rio y el bar.

La elección de estos escenarios, según nos explicó Francisco, subdirector de la compañía Bocamandja, se debe a la necesidad de ambientar la obra en los lugares donde las mujeres y los hombres, respectivamente, se expresan con libertad.

Poner a las mujeres en el rio: lejos del pueblo o de la sociedad; y a los hombres en el bar: dentro de la ciudad, el barrio…; no es un invento de Bocamandja. Se trata de una reproducción de la realidad: el discurso de las mujeres no tiene espacio en la sociedad. A menos que “alguien” quiera usarlo para su campaña y a su favor.

El reparto de escenarios no habría sido más acertado para mostrar la profundidad de las raíces del machismo. Bocamandja podría haber colocado a las actrices en la cocina o detrás de ella, estos son dos espacios alejados del público y reservados para las mujeres. Pero, por encontrarse dentro del poblado, de la misma sociedad; también implican cierto grado de control y, desde luego, las mujeres no se expresan con total libertad en ellos como lo hacen en el rio.

Los hombres también podrían haber aparecido en el abaha o en el vigil; pero, además de que estos se consideran menos informales y cualquier persona no toma la palabra en ellos, presentarían a los protagonistas como gente muy mayor. El bar, en cambio, es el punto de encuentro de hombres de todas las edades, se encuentra dentro de la sociedad y es donde cualquiera pronuncia cualquier discurso con la seguridad de que recibirá más aprobaciones que correcciones.

Así, mientras las mujeres lloran sus penas en el rio haciendo congosá; los hombres reivindican sumisión y servicio en el bar.

A pesar de que la obra es más apta para un público adulto, Bocamandja la está llevando a las escuelas. Según Juan Michá, actor de Bocamandja, “si tenemos que hacer un buen fundamento, teneos que empezar desde la base. Nosotros pensamos que los niños, los jóvenes, nosotros somos la base y si queremos cambiar algunas cosas para el futuro tenemos que empezar por los más pequeños. Para que ellos vayan abriendo la mentalidad, para que tengan una forma de ver diferente”.

Dado que muchas veces los niños, que son “la base” de un futuro mejor, no captan el mensaje de Invisibles, la compañía Bocamandja siempre realiza una charla después de la actuación.

Desgraciadamente, en las dos últimas ocasiones, no se ha podido realizar la charla por falta de tiempo.

La última representación de Invisibles a la que acudimos fue el día 24 de julio en el poblado de Batoicopo, donde el público fue una treintena de niños menores de diez años, además de dos adultos y un par de adolescentes.

Para esta última representación, a pesar de que la lluvia, al final, no cayó después de haber obligado a los actores a retirar las sillas que habían colocado en el patio de la escuela donde iba a actuar, los chicos tuvieron que mojarse y salir en busca del público después de un par de horas esperando.

Reflexiones de una ondjundju-Esta mierda no fue así-Juliana Mbengono

ESTA MIERDA NO FUE ASÍ

(Begase Na Fê Xîf)

Es difícil que una obra teatral comience con un vergonzoso fragmento de realidad malabeña y que no sea interesante o, como mínimo, divertida. Así arranca Begase Na fê Xîf, con la voz del presentador del programa “Vivencias” de la Televisión Nacional de Guinea Ecuatorial (TVGE) anunciando a una mujer a la que “… esto de la calle no le va bien…. Las andanzas nocturnas no la traen buena suerte.” El elocuente presentador reconoce que la mujer tiene la libertad de “andar y salir cuando quiera” y a los actores (audiencia) les sorprenden que el novio la haya golpeado “sin estar casados”. La voz del presentador no es un montaje para la obra, es un fragmento de las tantas veces que la mujer había sido grabada denunciado el maltratado.  

Cuando Santa María era un pedazo de selva con chabolas, los llantos de las mujeres llegaban con claridad a todas horas. Por un tiempo, creí que los hombres del barrio ya no eran violentos, hasta que llegó la selectividad y tenía que levantarme a las tres para estudiar: a estas horas se oye el llanto de las que viven en casas amuralladas y el de aquellas que duermen en el piso de un barracón. Los hombres no sólo golpean de noche, cuando SEGESA nos corta la luz por unos segundos, llevándose el ruido de los televisores y la música, deja al descubierto los insultos y el llanto de las vecinas.

Una de las características que conozco del teatro ecuatoguineano es que está muy comprometido con la sociedad. Bocamandja, Amea, y Biyeyema, por citar algunos de los tres grupos más antiguos y conocidos en las dos ciudades principales de Guinea Ecuatorial (Malabo y Bata), son grupos que, entre cantos, bailes y diálogo nos hacen ver y pensar en lo que vivimos en silencio.

Rizoma, que es definido por su director (Jorge Avante) como “un proyecto de teatro comunitario”, además de nuevo, es diferente y semejante a los anteriores. Diferente porque, sus funciones reúnen a ecuatoguineanos y europeos por igual, (aunque luego se queden separados en grupos de blancos y negros o, según Luna, en grupos de gente que se conoce entre sí); también es el único grupo en Guinea Ecuatorial que está dirigido por un joven casi punk de piel blanca y padres españoles (en realidad, Jorge no es español ni ha sido blanco o negro durante su estancia en Guinea Ecuatorial. Él no es un color. Sólo le ha faltado beber el agua del grifo como todos nosotros, lástima que le de diarrea); Rizoma tampoco ha incorporado el canto en sus representaciones que por ahora no superan la hora; esta brevedad siempre me ha dejado con la sensación de que falta una segunda parte.  

Rizoma es semejante a los otros grupos porque habla de los problemas de la sociedad ecuatoguineana (lo cual cabrea a muchos ecuatoguineanos que no ven con bueno ojos que un “blanco español sea quien nos venga a hablar de nuestros problemas cuando en su país los hay de sobra). Igual que la compañía Amea, Rizoma está compuesto en su mayoría por jóvenes annoboneses y en sus obras se añora tanto la isla de Annobón que, en las dos que conozco, se incluyen expresiones en fa d´ambo que nadie traduce o yo no me doy cuenta de cuando han sido traducidas.

Volviendo a Esta Mierda No Fue Así, me pregunto cómo es que la protagonista pude no estar segura de que vive un infierno, ¿acaso es la rana esa de la cazuela que se calienta lentamente? 

En la obra aparecen las jóvenes conocidas en Guinea como cucuyons y coyots: mujeres que se acuestan con cualquier hombre dispuesto a cubrir sus gastos. Estas son criticadas por la sociedad y, al mismo tiempo, son envidiadas por ser dueñas de sus vidas y sus cuerpos: no son prostitutas controladas por proxenetas y tienen la facilidad de echar a un hombre de su vida. También vemos a las cristianas que creen en el matrimonio, apagadas y ridículas, son esas que han encontrado el amor y el hambre en la misma persona, un hombre que no puede «ayudar a la familia».

A pesar de que la protagonista de la obra reconoce que su familia era un infierno con un padre ausente, exigente y maltratador; quiere creer que su caso es diferente. Ella no fue entregada en matrimonio como quizá habrá ocurrido con su madre, se casó con un chico del que se enamoró. Pero siente que está esclavizada y, aun así, quiere creer que ella decidió llevar esta vida por amor. 

 Nuestros problemas son como la red de redes: no tienen un punto central que se pueda atacar y ya. Están interconectados entre sí y forman una enorme red que se va regenerando mientras nos alejamos para desactivar otros nodos.

 “Una mujer debe permanecer en su casa porque ella es el pilar. El hombre puede irse, los hijos también, pero si se va ella la familia se acaba” canta un romántico en bubi. En una de las canciones del mejor artista ecuatoguineano del momento, el romántico Romy So Love, el chico le dice a su pareja que “cuando la pega, es el corazón de él el que sufre”. Romy So Love y el romántico bubi no son de la misma etnia ni de la misma generación, pero viven en el mismo país, los dos son artistas románticos, los dos normalizan la desigualdad de género y los dos tienen más seguidores que cualquier grupo teatral de Malabo.

Las mujeres seguirán acudiendo a la televisión para denuncian su maltrato, porque la policía no les hace caso y sin embargo quiere cobrar por cada denuncia. Y, como dicen los protagonistas de Esta mierda no fue así, “es fácil apagar la televisión”. Al apagar la tele, se queda el silencio y en ese silencio se perpetua la violencia.

Reflexiones de una ondjundju-¿Un golpista investido como presidente? Se entiende-Juliana Mbengono

¿UN GOLPISTA INVESTIDO COMO PRESIDENTE? SE ENTIENDE

Pocos medios importantes se han mostrado indiferentes a la investidura del coronel Assimi Goïta como presidente de Mali (07/06/2021) después de dirigir dos golpes de estado en menos de diez meses. De lejos resulta horrible, triste y casi vergonzoso que en pleno siglo XXI se siga accediendo al gobierno de un país mediante la violencia; pero, casi igual que Begase Na Fê Xíf, yo también digo que esta mierda no fue así. Igual que el comunismo en China y Rusia, la democracia en Estados Unidos y Europa; probablemente la dictadura ya se deba aceptar como el sistema de gobierno que impera en África.

Mientras que todo el mundo condenó el escandaloso adiós de Donald Trump, en África hemos investido a un golpista con alegría y júbilo.  No me extraña, ni me sorprendería que esto se repitiera en otros países a lo largo y ancho de todo el continente.

Estados Unidos, por su «larga tradición democrática», pudo estar de acuerdo en condenar el intento de golpe de estado de Trump. Los americanos saben que cuando un presidente no da la talla, simplemente, deben esperar a las elecciones para echarle por más que intente aferrarse al bastón. En cambio, en África, donde nuestros presidentes son vitalicios y, una y otra vez, ganan las elecciones con mayorías aplastantes a pesar de que los ciudadanos no están contentos con sus gobiernos; un golpe de estado es el horror que muchos desean, pero nadie se atreve a implementarlo. 

Antes de llegar al golpe de Estado, se habrá intentado hacer las cosas por la vía democrática que predica occidente, pero este es un camino que garantiza un 99 % de fracaso cuando se trata de países africanos. Aunque no seamos un país, compartimos muchas desgracias, y la peor de todas es la dictadura. Seguimos necesitando apoyo y ayuda de países europeos y americanos cuando nuestros presidentes y sus familiares pueden contarse entre las personas más ricas del mundo, si las empresas que se encargan de hacer esas encuestas hicieran la vista gorda sobre el origen de los bienes.

 Yo, por ejemplo, vivo en un barrio donde falta agua constantemente, sí, nos apiñamos por las mañanas en el grifo público a esperar a que abran el agua que a veces cae en un chorro tan fino que tarda cinco minutos en llenar una botella de un litro; en ese mismo barrio, los lavados de coche nunca están cerrados por falta de agua. ¿Qué los lavados que no pueda hacer el gobierno para que en los barrios de Malabo haya agua todos los días?

Alguien dirá que los ciudadanos debemos hacer y no esperar todo del gobierno. Es cierto, pero pero teniendo en el gobierno a gente que cree que ha alcanzado la oportunidad de vivir en la gloria y hacer lo que pegue la gana, está claro que la carrera de los ciudadanos no llegará muy lejos o será bien complicada.

En un país donde la política sigue siendo un tema del que se debe hablar con candados en la lengua y miedo a quienes te escuchan, por que nunca se sabe hasta qué grade es la fidelidad de nuestro amigo a los grandes movimientos de masas de nuestros gobiernos; en este contexto, un golpe de estado, igual que una guerra, es repudiable y se debe condenar, pero si ya se ha dado y producido un cambio, tampoco se va a deshacer. Lo triste es que los golpista acaban mutandose con el tiempo en los mismos sapos egoístas a los que criticaron. Es como si todos los africanos fuesemos el protagonista de la novela «Me alegraría de otra muerte», de Chinua Achebe.

Reflexiones de una ondjundju-Annobón es poesía-Juliana Mbengono

ANNOBÓN ES POESÍA

Me pregunto si es posible hablar de Annobón sin hablar del mar. Me pregunto si existe mejor lengua materna en Guinea Ecuatorial que el fa d´ambo para declamar unos versos. 

Los annoboneses que conozco, raras veces escriben sobre su quería Ambo sin hablar del mar o del lago O´pot; y todos, en Guinea Ecuatorial, sabemos que esa pequeña isla está aislada de todos por el mar, que ahí los hombres y los niños se pasan el día pescando en el mar y los vidjiles se construyen a la orilla del mar.

Más que sangre de ballena, como los llaman algunos con la clara intención de ofender, los hombres de Annobón tienen sangre de poesía. Las canciones en fa d´ambo no son tan agradables como un recital de poesía en la misma lengua, ni el mismísimo portugués puede compararse al pidging que se habla en esa isla cuando se trata de declamar. Puede que yo sí haya escuchado declamar a los mejores poetas annoboneses y que los funcionarios de la embajada de Portugal en Guinea Ecuatorial que declamaron mis poesías no tengan idea de cómo se hace.

  No me extrañan que los versos de Francisco Ballovera sean tan potentes, ni que Leoncio Marqués y Nánãy-Menemôl Lêdjam tengan varios premios de poesía: son hijos de Annobón.

De todos los poetas annoboneses que he conocido, Nánãy-Menemôl, el autor de Búdjigêl, es mi favorito. Y Búdjigêl es un precioso poemario lleno de gusanos de seda y otros bichos que ahuyentarían a muchos de los pocos lectores ecuatoguineanos que viven en Yupilandia. 

Yo soy una cría, un clon, un plagio o una copia de Búdjigêl. Después de releer esa obra que leí por primera vez en 2014, me he dado cuenta de que muchos de mis poemas en “Barro en mis pies”, ya estaban escritos en él con títulos como “La niña del barrio” o “El niño asamsé”; y no me avergüenzo ni me asusto, me enorgullezco de mí misma. Los versos de Nánãy-Menemôl me llegaron hasta el fondo, echaron raíces y germinaron como semillas.

No sabría explicar la sensación que produce leer una obra en la que se habla de ti. Miedo, alegría, vergüenza, orgullo… eso sentí cuando leí la “niña del barrio”, porque yo, de pequeña, fui la niña del barrio, antes de conocer a Nanãy. Y conozco a niños asamsé. No sabía que un buen poeta podía no ser Bécquer, ni que en las calles de Guinea había suficiente belleza para hacer poesía sin hablar de amores no correspondidos. 

Otro poeta annobonés es Leoncio Marqués, mi compañero del instituto y de aventuras como Capullos Literarios y Más Letras. Leoncio es de los que me hacen sentir que me queda mucho por aprender cuando les leo. Tenemos casi la misma edad y nos movemos en los mismos entornos, habla igual o peor que yo, pero cuando escribe… cuando escribe habla del dolor y la pena como si Bécquer hablara del amor y la poesía.

Cuando la gente habla de Annobón es muy fácil que piense en el mar y en esa isla aislada a la que el buque nacional visitaba pocas veces al año, donde se habla un pidgin del portugués, de dónde salen los hombres y mujeres del grupo étnico de Guinea Ecuatorial que se sigue marcando la piel con cicatrices para identificarse. Yo también pienso muchas cosas de Annobón, pero, sobre todo, que es de ahí surgen los mejores poetas que tenemos. 

13º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea.pdf