14º Número de la revista Nevando en la Guinea

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14º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLVIII de la 2ª etapa/01-08-2011

 

EDITORIAL LVIII

75º aniversario del inicio de la Guerra Civil Española

 

El pasado 18 de Julio se conmemoraba en España el 75 aniversario del inicio de la Guerra Civil. Sin duda, se trata de uno de los hechos históricos del siglo XX sobre el que más se ha escrito, más se ha estudiado y analizado, más se ha discutido y más ha repercutido en la literatura y en el cine. Coincide además con un fuerte debate en el país, iniciado ya hace pocos años, relativo a la memoria histórica y a la petición por parte de numerosas asociaciones de que se resarzan a las víctimas de la guerra y de la represión posterior. La dictadura franquista impuso una amnesia colectiva que se mantuvo en la Transición en beneficio, decían, de una reconciliación que en realidad no era tal porque sin justicia no puede haber reconciliación. Y aquella guerra fue, no lo podemos olvidar, consecuencia del levantamiento de un sector que reclamaba sus privilegios frente a los anhelos de una sociedad que quería transformaciones, mejoras y justicia social.

Desde estas páginas hemos sido críticos con la política oficial respecto a la Memoria Histórica: a veces da la sensación de que no se quiere recordar hasta sus últimas consecuencias una época trascendental de la historia española, sino que se quiere mantener los tópicos y las ideas fijas sobre aquellos años, sin querer ahondar en los detalles, sin querer tocar zonas oscuras, lo cual no hace justicia a aquella República que nosotros no idealizamos de modo alguno, pero que reconocemos como un momento en que se acumularon muchas de las fuerzas de un enorme y largo proceso político, social y cultural iniciado en el siglo XIX.

Apenas se recuerda la historia obrera que cuenta con testimonios importantes como los de Clarín, que escribe sobre los ateneos culturales en Asturias, o los de Pío Baroja, que habla en sus novelas sociales del anarquismo madrileño. Cuando se proclama la República conviven varios grupos y generaciones literarias y culturales: el realismo, el naturalismo, la Generación del 98, los modernistas, los surrealistas, los regeneracionistas, la Generación del 27. Cansinos-Assens describe la vida cultural madrileña en su «Novela de un Literato». Se da un debate cultural intenso y se extiende la cultura a los sectores que hasta entonces no participaban en ella por medio de un gran esfuerzo educativo y de instrucción pública. Josefina Aldecoa nos narrará magistralmente, años después, dicho esfuerzo en algunas de sus novelas.

El estallido de la Guerra Civil Española el 18 de Julio de 1936 produjo un impacto sin igual no sólo, como es lógico, en España, también en todo el mundo. No en vano hay quien afirma que supuso el preámbulo de la Guerra Mundial que se avecinaba y muchos vieron en esa guerra lo que podía ocurrir en la escena mundial, tal vez porque lo que estaba en juego era la civilización o la barbarie. El asesinato de García Lorca simboliza en gran medida aquella locura y se convierte en el distintivo de las muchas víctimas que murieron por acción de la intransigencia y la exaltación de la guerra.

Los escritores y artistas no mantuvieron una posición homogénea, no dejaban de ser un reflejo de la sociedad. Pero reconocer esto no significa que adoptemos una equidistancia entre los bandos en conflicto -y no sólo dos: hubo otros bandos, otros frentes-, todo lo contrario, constatar la pluralidad no es compartir posiciones, es constatar que las hubo, múltiples posturas, y a partir de allí defendemos una posición y rechazamos las otras, pero aun cuando disentimos de ellas las reconocemos como partes en el conflicto. Edgar Naville, escritor surrealista, se alineó con el bando franquista, igual que otros escritores como Sánchez Mazas, Manuel Machado, Agustín de Foxá, Eugenio d´Ors, Dionisio Ridruejo, no compartimos su posición ante el conflicto, pero fueron escritores importantes. Y algunos de ellos, con el tiempo, discreparon con el nuevo régimen, perdiendo en algunos casos los privilegios conquistados.

Tampoco en el bando republicano hubo homogeneidad ideológica, Víctor Alba o Eugenio Granell, entre otros, se alinearon con el POUM, un partido perseguido por la República por oscuros intereses partidistas, asesinándose a algunos de sus dirigentes, entre ellos a su secretario general, Andreu Nin, político y traductor tanto al catalán como al castellano de literatura rusa. Se pasa hoy casi de puntillas en la historiografía oficial sobre lo que ocurrió en Mayo del 37, la derecha porque el POUM era un grupo comunista y Nin uno de los teóricos marxistas más importantes, la izquierda porque la responsabilidad de la persecución y el crimen recaen en el PCE-PSUC y en la República.

Escritores del momento como Juan Iturralde, Arturo Barea, Eusebio García Luengo, Ramón J. Sender, entre muchos otros autores españoles, describieron el horror de la guerra, y también escritores extranjeros de aquel momento -Hemingway, Malraux, John dos Passos, Georges Orwell- se interesaron por el conflicto.

Para nosotros, es preferible acercarse a la República y a la Guerra Civil a través de los escritores, lo preferimos a los discursos edulcorantes de nuestros políticos de hoy, que recuerdan las injusticias del pasado, nos tememos, para no tener que tocar las injusticias actuales -¿habrán de pasar setenta y cinco años para que se hable de la tragedia del desempleo, de los desahucios hipotecarios, de la inmigración ilegal?-, los preferimos incluso a los historiadores de miras limitadas. No queremos que el tiempo iguale posiciones. Que hubiera honestidad o crueldad individuales en personas de ambos lados no exonera de responsabilidad en quienes se levantaron contra la República en defensa de los privilegios de unos pocos y en contra de la mayoría. Han pasado setenta y cinco años, la memoria es importante no para cercenar nuestra realidad actual, sino para conocer los límites de nuestro presente.

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CRÓNICAS PARA PERDER EL TIEMPO

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

CRÓNICA ATÓMICA

 (ANTÍTESIS DEL SÉPTIMO HIJO)

 

Déjate llevar y te llevarán

sin quererlo al sangriento matadero,

déjate desfilar y desfilarás

a las ruinas de un gran desfiladero,

déjate perjudicar y te dejarán

perjuicio siempre perecedero,

déjate dañar y te hundirán

esas risas que dañan sin quererlo,

déjate hacer y te harán

confundir lo zurdo con lo diestro,

déjate pisar y te pisarán

y amarillearás de veces un ciento,

déjate decir y te dirán

lo que todavía no ha dicho verbo,

sé como los demás y cederás

al unirte a los más para ser menos,

déjate de juerga y saturnal

y restarás lo vivido con un muerto,

déjate de dejos y ponte a andar

o verás el teatro desde lejos,

déjate lo bueno en los demás

y si dejas lo malo perderás consuelo,

déjate de ripios y deja ripiar,

déjate de consigna o eslogan panfletero,

déjate de versos y toma seriedad,

esto de rimar es asunto serio.

***

Todo en la vida es interrupción,

coitus interruptus tatuados

en los párpados,

iniciados al laberinto

se encuentran a sí mismos,

azares burdos, pasados bárbaros,

sacrosanto dios del ostracismo,

olor a nada, vicio viciado,

costumbre peligrosa

unida a la causa

de Sanchos y Quijotes en la Noche.

***

Decálogo de las vanidades,

me conformo con ser agua,

decálogo de los despertares,

cada día florece el óxido,

decálogo de las contradicciones,

digo y redigo, hago y deshago.

Hubo un hombre resignado

que afrontaba su oscuridad,

hubo alguien tan feliz de todo

que creía que ser feliz es nada,

hubo tantas personas y habrá

que con poco se conforman.

***

De los Apeninos a los Andes,

Marco busca a su Mamá,

de la efervescente alegría

al desastre, me conformo

con la diosa reciprocidad.

¿Cuánto quieres?

Una de seguridad en mí mismo,

mezclada con saber estar,

¾No lo quieras todo,

te unto de vil oportunismo

y te doy la gracia del mal pensar.

Ni yo ni él somos ya lo mismo,

cobramos plus de antigüedad.

¿La ingenuidad? Un eufemismo,

pronto el diablo enseñará

su fiel disfraz.

¿La vanidad? Un belicismo,

pronto el ángel dará

qué hablar.

***

 

CRÓNICA DEL ESPEJO

Por que en el espejo no se refleja el mismo

que plasma la fotografía,

fotografía de mí irreconocible,

¿tanto has cambiado?

Nube negra del olvido,

letanía con párrafos dormidos,

de carne es la tragedia del espejo.

La fotografía es una verdad plana,

como la ceguera de palpar paredes.

MI FOTOGRAFÍA ME DUELE

el espejo es aliado de la luz ¥

***

CRÓNICA

CINEMATOGRÁFICA

 

El cine miente para nutrir nuestros sueños.

La mentira piadosa del cine

es otra de mis salvaciones preferidas.

El cine tiene una red para equilibristas.

Yo, hago equilibrios sin parar.

No caer en inercias absurdas,

no dar importancia a lo que carece de ella.

Lo ficcional adquiere una perspectiva

universal; el cine, al ser artificio,

no da importancia a las entrañas de la tierra,

a los suspiros innatos del hombre,

y cuando los da, colinda con los parámetros

del silencio que se alarga.

La pureza del primer plano es la apoteosis,

ese es el máximo desafío del actor,

ahí es cuando se nota la interiorización

del papel, ahí es cuando no hay mentira.

Por eso me gusta tanto el cine,

por que es la patria donde habitan los sueños,

los míos, los nuestros,

mundo donde la realidad es mentira.

Charlie Chaplin, Bud Spencer,

Bruce Lee, Buster Keaton, Hitchcock,

Marilyn Monroe, Ava Gardner, Orson Welles.

Todos son héroes

de mi itinerario sentimental,

y existen muchos más.

También existen los secundarios.

Agustín González, Juan Echanove,

Pilar Bardem, Emilio Gutiérrez Caba,

Celso Bugallo, Javier Cámara,

Guillermo Montesinos, Luis Cuenca,

Marisa Paredes, Chus Lampreave,

y muchos, muchísimos secundarios más.

Ellos me han salvado del abismo

todas las veces (demasiadas) que suelo

caerme durante 24 fotogramas por segundo.

***

CARTELERA Y CRÍTICA

(¿POEMA O ARTEFACTO?)

Quería ver cine, estaba algo indeciso

entre ver una película de cine independiente

o ver una película comercial e interesante a la vez;

miré en Google,

acto automático y cotidiano en este presente.

Catalogaban como “drama” Mi nombre es Khan

e hicieron lo mismo con Uno de los nuestros,

también me interesé por Barcelona,

antes de que el tiempo lo borre;

ésta estaba perfectamente catalogada

como “documental independiente”.

Entendí que Mi nombre es khan al principio

parece pertenecer al género “comedia romántica”,

después hace su metamorfosis hacia el “drama”,

y Uno de los nuestros no acaba de embutirse en la etiqueta,

aunque es obvio que el dramatismo nunca debe aburrirnos.

Después de haberlas visto saqué conclusiones propias,

a veces la crítica mira con otros ojos

pero esos ojos pueden no ser los tuyos.

De Mi nombre es Khan puedo decir

lo siguiente:

Entre ciertas reminiscencias bollywoodienses

coquetea con el musical en obvias escenas,

la película está cargada de intentos dotados de chispa

comediante, también de idilio insustancial

prodigado por la relación de pareja evidente

entre los dos protagonistas.

Sufre de algunos momentos de tristeza con aires

de querer ser obligatoriamente lastimera,

nos hace emocionarnos no con poco esfuerzo.

Padece de intentar mostrarnos un panorama irreal

ante la verdadera situación del protagonista,

fantástica interpretación del protagonista Khan,

aunque desconcierta ese contoneo de miradas perdidas,

salvo esos detalles, resulta conmovedora.

Cabe destacar algunos momentos mágicos

plagados de humanista reivindicación.

Una buena película para disfrutar en casa.

De Uno de los nuestros esto otro:

Repetida épica estereotipada, machismo exuberante,

película veloz, con altas dosis de chulería muy masculina.

Es bastante coherente con el hecho de ser

una película de bien-peinados gánsters,

y está dotada con escenas verdaderamente ácidas

 y llenas de originalidad.

Magnífica elección musical,

un casting que da interés a la película,

horteras decorados en algunas tomas;

tipos duros, mafia, asesinatos,

drogas, más de lo mismo.

Yo diría que es la hermana blanca

 de American Gánster de Ridley Scott.

Maravillosa por la narración de los protagonistas,

ya que, le da fuerza y dinamismo a la trama,

tiene pinceladas de verdadera exageración,

se empobrece por tópicos ya conocidos.

Interesante película si lo que deseas es disfrutar.

De Barcelona, antes de que el tiempo

lo borre diré lo siguiente:

En forma de árbol genealógico y tomada de un libro

con el mismo nombre que el documental, Javier Baladía,

 autor y pariente de los relatados, nos narra

las decadentes a veces, y otras, afortunadas vicisitudes

de una familia de la alta burguesía barcelonesa

con una ironía interesante como también frívola.

Encuentro a la película pedante de fanfarronada

y un tanto clasista, también peca de chovinismo.

La película rescata imágenes del archivo familiar

y se nota cierto oportunismo (comprensible)

al utilizar otras tomas ajenas al archivo familiar

para contextualizar el film, trabajo minucioso

y de mucho esfuerzo, trabajo que hay que aplaudir.

Junto con los relatados conviven toda una caterva

de personajes conocidos por casi todos,

hecho que le da más interés y personalidad al film.

El documental consigue engancharnos a la pantalla.

Entrelíneas resulta elitista, peca de orgullo de bambolla,

pero me gusta la narración directa y próxima.

Me gusta esa dualidad, ese responsable uso

de elementos y herramientas entre modernidad

y la historia ya pasada que la película nos cuenta.

Es un interesante testimonio que vale la pena ver.

  

***

La divina mentira del cine encierra sueños

(algo ya dicho por todos),

sin embargo, nadie dice o casi nadie sabe

que es el único contacto para algunas personas

con el exterior, con el mundo trivial.

Soñar conlleva desoñar,

vivir también es desvivir,

los géneros cinematográficos

algunos van en ropa interior,

otros llevan abrigo en pleno verano,

existen otros que de encorsetados

parecen que no respiren jamás,

quizá yo aprenda a fingir mejor

por las películas que suelo ver,

quizá yo sueñe un mundo mejor

y la realidad, quizá, ni me la crea,

una imagen vale más que mil palabras,

peor es buscar palabras para ver la imagen.

Quizá, la misma imagen tras las mismas palabras.

***

 

CRÓNICA MIENTRAS FUMAS

 

La quietud de tu persona frente al humo,

la quietud de tus silencios

tras los ruidos de la ciudad diurna,

el vacío de una noticia inesperada,

los pasos ligeros de mi perro,

retazos de poesía todos ellos;

 la quietud de tu persona

frente al humo, es pura poesía,

la poesía del humo es misteriosa,

el humo flota en tu presencia

y tú impávida de quietud

te haces piedra que sustrae del tiempo

la lenta imagen de tu humanidad.

De tu bondad y tu tolerancia,

de tu ángel bueno dejándose llevar,

es lo que somos ante la vida.

***

CRÓNICA DESDE

LA JAULA DE ORO

 

Andas quejándote por todo (triste burgués)

y tú vida es fácil como la de un feto,

mastican por ti, se atragantan por ti,

y al cordón umbilical no llega ni hueso,

ni cartílago, ni plástico alguno.

Estás acostumbrado

a una vida sedentaria, cuando

te sacan de ella cubres de ira tu frente,

cuando te sacan de ella odias

a toda esa humanidad sin recreo,

mientras que tú abres la mano para tomar,

tomas del mundo, tomas de todos,

en la costumbre acolchada que exiges,

el mundo cuenta los rayos del sol

mientras tú lo tomas para broncearte,

el mundo suda el empacho del esfuerzo

mientras tú te empachas saciado y ajeno,

el mundo sufre de diarrea eternizada,

qué dura es la mejor mierda del mundo.

***

CRÓNICA DE LA BÚSQUEDA

 

Me desperté sobresaltado, soñé con vosotros,

miré vuestra fotografía,

decidí agradeceros tanta dedicación.

Os busqué entre el bullicio

de la fiesta mayor, os busqué

en la feria, no os encontré,

os busqué en la plaza pública, tampoco,

sentí música de pasodoble,

os buscaba entre la gente, la verbena,

tampoco hallé indicio de vosotros,

os busqué en los restaurantes,

en los cines y en los teatros,

os busqué en las discotecas para puretas,

os busqué en Benidorm, en los Museos,

os busqué en el pueblo de donde sois,

os busqué en la playa; nada, nadie,

decidí volver, ir a vuestro hogar,

buscaros en vuestra casa y allí estabais,

comiendo una cena austera,

bebiendo de una vida sencilla.

***

CRÓNICA DESDE LA GUINEA

 

Malabo dejó preñada a Santa Isabel

y el bulto de Bioko se le nota a ella

como un pedazo de gloria prometida,

como una esperanza por hacerse valer.

Malabo es esclavo de su humanidad

y tiene por vicio probado la tarde ignota,

traza su tozudez en sorbo de leche-café

con mezcolanza de florilegio y prosodia.

Un arlequín soñante es el mundo,

cuatro piezas iguales y distintas la Tierra,

la primavera eterna del sur sostiene

cuatro sonrisas que juegan en el agua,

cuatro máscaras de ébano y vengué

que relucen con dientes de marfil la luz.

Chapotea Malabo, chapotea su nervio,

la juventud es un ensueño que empieza,

borra el vértice sanguíneo y tosco del sol,

oculta el plátano purpuro de su gracia,

éxtasis y orgasmo de los peces veloces

llevan a raya la triste sonata del mar,

Malabo juega con la goma del cielo

hasta que su guerra chica acabe esa vez,

los hombres no son nadie sin su joya,

la joya que reciben y toman al entregarse,

la joya que se intuye en lo que les atesora,

en la húmeda cueva del edén genesiaco,

elige tú, rosa morena de calma fingida,

madre tierna del goce frente las estrellas,

paladar y extremidad, músculo de sangre,

busca palomas encendidas en su sonrisa

y río que evite el aguacero infeliz del hoy.

Suena la mirada de melaza en su boca,

suena el sabor de fruta viva en su risa,

risa fresca tatuada en Campo Yaoundé,

sueño en la siembra de la vigilia exhausta,

vigilia del Déjà Vu anhelado e imposible,

 el bombolom pidgin anuncia bostezo terco.

El Tamtam del alma es palpitar sonoro,

el tambor es cuero en el corazón del viento

y monótono suena su ecuador de veras,

por el timbre del eco en vacíos espacios,

por las ciudades ebrias de ocre invasor,

ocre quieto como testigo del tiempo,

ocre de cueros y oropeles viejos,

raigambre de atraso tras el cuarto de siglo,

tumba de ciudades junto al desierto.

Olorosa, olorosa es la tumba y la jungla,

llevan palmo y páramo en su cresta verde

y el sueño es la acacia que les recuerda.

Obviando el mundo con su hocico más feo.

***

CRÓNICA DEL AFRICANO

 ERRANTE

 

Y el africano errante me contó historias

que solamente conocían

los viejos más ancianos,

me contó él que un padre

le dijo a su hijo resignadamente

cuando él y su hijo estaban

a punto de fenecer en el desierto:

¾Así es la vida hijo mío, así tendrás

que pagar un precio por todo lo que vivas,

por todos los errores,

por todas las ilusiones,

por todos los actos que realices.

Tendrás que morirte unas cuantas veces

para apreciar lo que la vida es en sí,

tendrás que desearte la muerte

para tener deseos por vivir la vida,

tendrás miedo de que la muerte se te cruce

para cruzarte con ella tarde o temprano,

el miedo es absurdo

por que el único fin es la muerte,

la muerte es mañana,

ahora solamente vida

tienes que guardar para el presente.

***

CRÓNICA DE LA TELEVISIÓN

ENCENDIDA

 

Parece mentira que en la caja tonta

los únicos que tiran piedras

sean aquellos que ya fueron

apedreados por sus pecados,

parece mentira que la poca ética

que se cuestiona en la televisión

sea aquella de la que la televisión carece,

mundo sucio el de la Tele,

mundo de guionizadas sorpresas,

de morales corrompidas,

de culturalismo casposo,

mundo de famas rentables

y dignidades achantadas por un cheque.

***

CRÓNICA DE LA BARCELONA

DE POSTGUERRA

 

El sábado es milonga de la desgana,

el lunes a los salesianos los chiquillos,

en un meublé matan a Massana,

  duelo dominical en el gremio de ladrillos.

El viernes, mujeres de vida insana,

martes, piojos perplejos en cepillos,

jueves invernal y cruda palangana,

miércoles, miedo invasor para flequillos.

El sinsabor tropieza las calles borracho,

padres de sangre callan su anemia,

para burgueses hoy hay gazpacho,

para andaluces diáspora como epidemia.

Falangistas chamullan fetén gabacho,

euforia de pólvora, visceral primigenia,

no se conoce la flor del empacho,

se guarda un silencio en cada venia,

institución de pistoleros con despacho

e inoportunos paseos con linterna.

Samaranch es nombrado delegado,

al subversivo se retira pasaporte,

mugre y cochambre para el asalariado,

migraña en el gas del coñac doble,

en el baile se arriman demasiado,

de noche alguien pregunta tu nombre,

estigma de beata ennegrece de pasado,

ese nepotismo que el rojo conoce,

Kubala saca del tedio represaliado,

hace olvidar podrida paz que esconde

el abierto sobre, el permiso de soldado,

la tabaquera colillera, la tisis y el brote,

la caspa del ambiente, el temor inusitado,

los niños pelando a bocados el cobre,

el asco custodiado con candado,

el respeto que los formales disponen.

Convocan oposiciones para notario,

Dalí con mosca ajena en su bigote,

garrote vil en el penitenciario,

costra de tiña habitando el cogote,

madres viudas de luto eternizado,

batallón de mutilados y otros pobres,

reunión de jerarcas del católico estado,

filón para los No-Do y sesiones dobles.

Dioses del estraperlo son los Muñoz,

Mesías del atraco es el gran Facerías,

erudito de las letras Eugenio d’Ors,

y para purga congresos y eucaristías.

Pecado es el bostezo de Sarriá,

pecado es la huelga de tranvías,

pecado son las putas del Raval,

pecado son las largas solterías,

pecado es la vida que ha de abortar,

pecado son las malas compañías,

pecado son las ganas de emigrar,

pecado son las prohibidas librerías,

pecado son los besos de portal,

pecado es vivir entre habladurías,

milagro son las penas con pan,

milagro es vivir todos los días,

milagro es prohibir el catalán,

milagro es la gris comisaría,

milagro de heridos puñados de sal,

milagro de putrefactas homilías,

milagro desde Pedralbes a Sant Adriá,

milagro son las oscuras loterías,

milagro que quita ensueño al soñar,

milagro de aburrida y espesa paz

[y negra y triste alcahuetería.

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Rutina

Se odiaban. A todas luces se odiaban, no había que ser un lince para saberlo, al menos es lo que nosotros notábamos de forma evidente. Tantos años juntos y lo único que había crecido entre ellos era un  silencioso aunque indudable odio que nunca desaparecería y que se les notaba a poco que uno los tratase y por mucho que ellos procurasen disimularlo a veces aparentando absoluta normalidad, aunque habían dejado de disimular. Al fin y al cabo no iban a hacer nada por cambiar las cosas. Digamos que se habían acostumbrado a convivir, apenas se hablaban, apenas pasaban tiempo juntos más allá de andar uno con otro por las calles, como dos desconocidos, apenas conseguían un momento de paz, una tregua, aun cuando en apariencia no discutieran. Solían ir al restaurante donde yo trabajaba a comer los viernes, ya era un hábito, siempre en silencio, sin intercambiar nunca una palabra. El resto de la semana los veíamos en el barrio, en las tiendas vecinas, en la calle. A mí me daban pena y Lorena los miraba con alguna consideración de vez en cuando y en la mayoría de ocasiones con profunda rabia. No deberían haber tirado sus vidas a la basura, me dijo un día, cuando se fueron. Vienen de otra época, no es tan fácil, aduje. No podíamos tampoco juzgar. Yo no podía. Había conocido a mucha gente de su edad, de su generación, mis padres sin ir más lejos, y sabía que no lo tuvieron tan fácil. Me da lo mismo, dijo Lorena tajante, con esa dureza que solía acentuársele a menudo. Para ella, la vida era algo lo bastante sagrada como para no desperdiciarla, había que vivir con pasión, cualquiera que fuera la opción elegida.

No niego que estaba de acuerdo con Lorena, pero con frecuencia su radicalidad me espantaba. Tal vez porque no me veía capaz de llevarla a cabo y romper con la rutina y la falta de perspectiva. Padecía en lo más profundo de mí mismo de ese miedo que te hiela, que te mantiene quieto, incapaz de cualquier cosa. Me aterraba la perspectiva de toda una vida en un restaurante, trabajando tras la barra, viendo pasar a un montón de gente de mi edad como compañeros de faenas hasta que dejasen de tener mi edad porque lo dejaban, el restaurante, encontraban algo mejor, y los que entraban comenzaran a ser más jóvenes. De hecho, ya había empezado a ocurrir, ya había gente más joven contratada de camareros. Cuando acabe la carrera, me largo, me había dicho en su momento, pero una vez tuve la Licenciatura en Letras bajo el brazo no supe muy bien qué hacer con mi vida. No me atraía la enseñanza, no me veía capaz de dedicarme a ello, pero tampoco sabía muy bien por donde tirar. Y estaba bajo esta tensión cuando llegó Lorena y nos convertimos en inseparables amigos del alma con derecho a roce, a risas, a confesiones nocturnas o de fin de semana, lo cual no solucionó mi titubeo existencial, pero me sosegó bastante, lo que ya era algo. Nunca seremos como ellos, me decía a menudo, cuando los veía cruzar la calle o cuando entraban en el restaurante, aunque era posible que ellos, cuando iniciaran su relación, se dijeran lo mismo, nunca seremos convencionales, nos amaremos siempre, y ahora eran lo que eran, un hombre y una mujer que pasaban su tiempo juntos por rutina o por ser incapaces de tomar la decisión de separarse por los años en compañía o por miedo o por incapacidad siquiera de planteárselo.

Un día de julio el hombre entró solo. No era viernes. Me extrañó que de pronto no atendieran a su costumbre, pero era verano y solía ocurrir, me dije, que se rompieran los hábitos, que su esposa exigiera por una vez acabar con la rutina, variar el orden de las cosas. Esperé unos minutos a que la mujer entrara por la puerta, imaginé que se había retrasado, se había acercado a comprar algo en la tienda de al lado o se había quedado un instante de cháchara con alguna vecina, lo cual solía ocurrir de tanto en tanto, pero no, el hombre se había sentado a una mesa, había mirado la carta y había comenzado su pedido a Lucas, el nuevo camarero de la casa. Venía no obstante solo, completamente solo. Ese día Lorena tenía el día libre y no hubo ocasión de comentar nada. Por lo demás, se le veía cabizbajo y no pude menos que imaginar lo peor. Acerté.

– Nieves ha muerto -me dijo de pronto, adelantándose a mi pregunta, cuando se acercó a la barra a pagar.

– No sabe cuánto lo siento -logré decir no sin desasosiego, me angustiaban y me angustian mucho estas situaciones, sobre todo porque al hombre, contra lo que hubiera podido imaginar, se le notaba afectado.

– Fue el amor de mi vida -me dijo, tras un breve instante de reflexión y como si de repente necesitara sincerarse con ese desconocido que era yo y que, sin embargo, tantas veces había visto a lo largo de los últimos años-, nunca me imaginé mi vida con otra mujer. Menos aún sin ella. La echaré de menos.

Desde luego, no era el momento de comentar nada, tampoco en otras circunstancias me hubiera atrevido a decir algo de lo que se desprendía de su cotidianidad, por ejemplo que no se les notaba tanto apego como el que ahora manifestaba, así que guardé silencio y me limité a devolver el cambio -le hubiera invitado, pero me había dado el billete antes del fatal anuncio- y a darle un sencillo toque en el hombre izquierdo. Me miró, pareció que fuera a decirme algo, pero al final calló y salió del restaurante silencioso, triste, como si todo el mundo se le derrumbara inexorablemente.

Aquella noche iba a comentárselo a Lorena, pero ella se adelantó con otra noticia suya que me hizo olvidar al hombre.

– Me voy a Praga  -me anunció.

– De vacaciones -afirmé, aunque era más bien una pregunta.

– A vivir -me respondió.

Me quedé callado y no poco sorprendido. A todas luces, no había contado ni contaba conmigo tanto para el viaje como para la toma de la decisión. Lo cual me decepcionó todavía más, justo cuando había cavilado largo y tendido proponerle que viviéramos juntos porque la breve conversación con el hombre al mediodía me había hecho pensar sobre mi vida. Y de repente aquello me sonó a ruptura tajante que me dejó deprimido por varios días y bastante apesadumbrado por mucho tiempo más.

Juan A. Herrero Díez

 

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Hace Frío (entre prosa y poesía, pero tiritando)

Me sublevan estos días grises
de abrigos con aroma a antipolillas,
cuesta abandonar la calidez hogareña
y aventurarse en la fría calle.

Gorros, guantes y bufandas
emergen coloridos de los armarios,
apresuran su paso desde los portales,
cubriendo rostros pálidos, manos heladas
y narices rojas.

Voces acatarradas contestan mis saludos,
mientras niños somnolientos,
miran con ojos largos
tras las ventanas empañadas.

Tomo por la avenida y el primer saludo
me despierta una friolenta sonrisa.
La primera del día.
El diariero grita a toda voz
las noticias que el irrespetuoso viento
arremolina sobre autos calefaccionados
y aventureros caminantes.

Una pareja pasea sin apuros, abrazada,
con ropa de estudiantes secundarios
y una señora muy abrigada,
acarrea bolsas de su compra diaria.

Hace frío, pero la avenida tiene vida,
los saludos se intercambian entre lanas,
me seduce el aroma a café y medialunas
que escapa cuando abren la puerta de una casa.

Hace frío, los árboles titilan en escarchas,
el sol las ilumina como purpurina,
mi sonrisa se filtra acogedora y cálida,
la segunda del día,
tras la abrigada bufanda.

María Magdalena Gabetta

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Malgaste

Por Maximiliano Spreaf

 

Es difícil escribir

con la cabeza cuadrada

las aristas afiladas,

y correoso el jazmín.

Débil soy, y me pliego

al ruego de tu hambre lectora,

caminante de líneas

por las auroras.

Cuánto silencio nos traba el amor.

Nos garantiza el retiro,

por el pensar pensador.

Puta soy, de nívea pluma,

Puta soy, más puta sola.

Y aunque la rabia entró

y explotó sobre el tapiz,

aún aprieta la nostalgia

donde un día hundimos

la nariz.

Llevas el pelo retorcido

de pensamientos monocordes,

de silencios obligados,

de malquerencia y hastío.

No mires más mi interior

Que allí no encontraras nada

Mira esta vez tu demencia

Que todo dirá de mí.

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LAS SOBRAS DEL TIEMPO

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

LA CANCIÓN DEL ADOLESCENTE

 

No sé qué a mí me pasa

con estas hormonas que tengo,

cada vez que el barro empapa

me pongo a jugar al teto,

y embarra que te embarra,

y pasión que yo te meto,

paso todas esas horas vanas

siendo un animal completo,

poniendo baba y rebaba,

dando gusto a mi esqueleto,

me dan las horas del alba

mascando chicle en secreto,

 en secreto se calienta el agua,

en secreto achico el fuego,

en secreto escupo la laca,

secreto: el del calcetín tieso.

Decadente señal es la cana,

ferviente y fugaz lo mancebo,

cubres la amante que amas

con un empuje discreto,

la llevas en la noche a tu cama

por el atajo del cielo,

muele que muele la caña,

bufa la carne del viento,

la cloaca abierta de patas

se traga el embudo de velcro,

oculto colchón de paja

para el chaval más tierno,

la honra de la juventud se lava,

mancha de hierba es del lecho,

la leche con cuajo se cuaja,

se enciende la luz con un dedo,

se anda descalzo por casa,

se ensucia muy fácil el juego,

la pubertad es la mejor racha

y un naipe que sentencia luego,

una chocolatina empacha

y más empacha el apego,

empacha y cuando es mojama

repele como vinagre añejo,

repele y repeles la jama,

repeliendo te haces ya viejo,

te cubren con la misma mortaja

que cubrieron a tus ancestros,

así nos pasa la comparsa

en este desfile de locos y cuerdos,

mejor comer gallina con gana

antes que roer un hueso,

mejor gana cuando hay filigrana,

absurdo es besar a los muertos.

***

 

HERMANOS

 

Nos contaron desde niños la historia cínica

de la gran familia para siempre,

donde todos unidos,

donde fotos de todos juntos y sonrientes

hicieran un pacto con el destino,

  con la vida y sus monsergas.

Ese pacto se despedazaría

al ver este escuálido panorama de figuras y poses,

al ver esta inmundicia de criterios,

al ver esta plaza de olisqueadas

zonas comunes y sobremesas en silencio,

al ver vacía esta casa de exhaustos obreros

donde los turnos nos avivan la orfandad,

esa triste orfandad también para siempre,

como si nuestra casa fuera ya

un egoísta orfanato

al que acudes como en un olvido

para sobrevivir,

tratando de recomponer lo hecho en pedazos,

¾cada cual vive su vida y con quien quiere,

cada cual guarda su mejor cara

para el calor que se portea más liviano.

La vida mira la cercanía

como un muro de horas de cotidiana familiaridad,

pero te cansa ver la repetición de las olas,

de los trenes cada cinco minutos,

y del usado acertijo que ya conoces.

Hermanos, yo también suelo cansarme,

de mirar cien veces el reloj

y ver el desmayado ocaso de pesada repetición,

nos acordamos de las espinas ocultas

en el jardín de la inocencia.

 Nos acordamos de cuando el asco

tropezó en este juego de hermanos para siempre,

y se secaron las ramas

del árbol más frondoso y genealógico

en el jardín de nuestro hogar desahuciado.

En el jardín que se predecía para siempre.

***

 

UN MISMO SOL PARA TODOS

 

Descubrí al conocerte a ti

que la isla de Utopía quedaba lejos, muy lejos,

que los trenes de plomo volvían de ella

y se resistían a ser veloces como balas,

que los petit gourmet te custodiaban

para ofrecer tu sonrisa escabechada,

que las oportunidades son inoportunas

y que la oportunidad es un breve segundo,

que aquellos que se comen el mundo

se quedan empachados para siempre,

y que los caprichosos lugares en los mapas

no eran límite para la inercia

sagrada del agua,

 ni para esas gentes al margen

de las pasarelas, de los centros comerciales,

de los escaparates, del cable mágico.

Todos ellos vivían su vida de espectadores,

agradecían la conmiseración ciega

muy de antemano,

daban su mano al forastero perplejo

que entregaba su saludo

como en una carta de recomendación idiota,

a mí me esperaba al otro lado

una vida de neveras repletas, de derroche

haciéndose amo del vertedero,

de dos farolas por metro habitable,

de deslumbrante tedio cotidiano,

  de semáforos cada dos pasos

y de estrellas que brillan en las afueras.

Pero tú preferías la felicidad a la esclavitud,

preferías la alegría del sábado-noche

al vértigo cuesta arriba del lunes-hastío.

Yo seguiré aquí entre la opulencia,

con mis deudas, con mi mes a mes,

con la felicidad atada a un subsidio,

con mi fin de semana podrido,

con la felicidad con cuentagotas y por horas.

Tú seguirás allí entre la austeridad,

viviendo un día a día leguleyo y despreocupado,

con tus alegrías chicas evaporadas,

con tu sosiego insolvente,

con tus preocupaciones anudadas a mañanas

que no quieren del todo quedarse,

con tus paseos a la caverna para ver

el oráculo del norte acurrucarse,

con la felicidad y el derecho a perder

lo más volátil: el dinero.

¿Quién tiene más derecho a esa felicidad

anunciada en la televisión?

Todos o Ninguno.

Los dos tenemos un reproche que dar

a la sociedad de los dos kilos de basura diarios.

Tú demostraste desinterés por lo material

y yo cuánto te quise sin pedirte coima por ello.

Tú demostraste que para nada te importaba

botar la cáscara vacía en la vía pública,

con el peligro que corren los infelices esos,

esos que andan distraídos

con los colores de luminosa luz de la Navidad.

Comprando como locos, las tarjetas echan humo.

Ahora tú tienes lo que querías

y yo tengo lo que me pertenece.

Los dos nos dimos lo que anhelemos,

sin embargo, vemos la felicidad

con ojos distintos, con pupilas diferentes.

Toda felicidad guarda su obsequio.

Es asunto serio vivir para ambos mundos.

Tú prefieres la tranquilidad junto a los tuyos

y yo prefiero la otra tranquilidad junto a los míos.

A mí no me importan los soliloquios,

los monólogos a la espera de diálogos,

sin embargo tú, prefieres la colectiva alegría,

la tribu moderna de comensales Fast-Food.

Yo quisiera vivir eternamente en tu tribu,

disfrutar de los parques infantiles

y del griterío eterno de los niños gorditos,

de las escaladas hacia el coco fermentado,

de los banquetes tras la caza de payasos,

del empalagoso festín del repetido Happy Birthday,

pero me lo tiene terminantemente prohibido

el galeno, el Doctor Corcremat,

 primo hermano

del director de la sucursal del banco,

allí donde tengo mi hígado hipotecado.

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POEMS SELECTION

By  Fahredin Shehu

If I was an Alien  

Would I approach the human?
To knock in the doors of yesterday, and
Mature before my sweat get icy scale
Catch the plait of visible sky with stars embroidered, and
Appear as a child with the eyes that shows the abundance inside

To touch goose bombs in his heart membrane, and
Pamper the nest of the stars in between two eyebrows
Smell the grape pollen from his eyelashes, and
Offer the goblet full of freshly pressed pomegranate
Hear the sound of his breath, and
Get in the front of his shadow
Absorb the rays of his rainbow aura, and
Sing in unison the universal melody that vibes LOVE

***

 

 

Eternal present

Unless you become beautiful
You have no right to approach Beauty

If the one longs only for flowers
I shall bloom at once the entire spring

Until you leave the future behind
There’s no mere chance you make thou art a living influence

If I long only for eternal unknown
I tell you again I break this goblet
Into fragments and resurrect as phoenix
Then from my new goblet you may drink
Unpolluted vine
With the lips of deadly curse

Then my Art is for real

***

The latent “I”

 

Spleen was now loaded

Heavily as vineyard full of not harvested grape

I pity the nation that does not press its own grape

All plasmatic beings elegantly approached to burn

The head and the tail of the serpent

The latent “I” buried under the shade of the golden fig and

The drops of the pomegranate’s juice

In vain tempted to cure all wounds of the turbulence “Past”-s and

Aloe, balm and the royal jelly turbulence “Now”-s

While in seclusion yet the latent “I” bears Love

Since it shall write for the upcoming prophet

He writes since he believes in miracle

By each lovely word he utters

The gate opens the “All” may hear heavenly shriek and

The distance shortens

To kiss the epithelium of the heart and

By each word he utters

A prejudice dismantles in one blast

To see the rainbow from the burnt of its particles and

All the black holes queued in the cosmic cord

To make the necklace for Sophia eternal

The bride of the eternal groom

That embraces the Seen the Semi- Seen and the Unseen.

***

The blue flame

The dew of mercy and honey,
at the bottom of the heart.

The entire burden of thirst,
misty extinguishes.

Under the shade of the Nut tree,
when the heat attacks firmly;
feeds the green plant,
the green becomes ultramarine,
displays masculinity.

***

The snow in Tehran

Instead of tulip,

Heavy snowflakes are

Whitening the city and,

The eyelashes of the beauties

With the marbled headscarf

The March finds me

In the old city

Where diverse opinions are mixed

Tonight I drink the tea

Without porcelain Samovar

The sounds of Santoor are

Following the exhausted letters and

I tired of the shades of the clerics

The poet is longingly reckoning

As he wants to embrace

A bowed orphan

Innocent

Till heaven

Yet few drops of pleasant

Essences remained

Before my departure

I’m keen to leave again

And I know why…?

***

 

 

A Bystander

The wind blows the snow of the
Chestnut tiny flower

Deeps them in the heart and
Stirs the wish

The May has its imperfect stranger

Whereas the fishes in frivolity
Move
Remind happiness

He is not a fish to know their joy
A bystander is not HE to know
What he is supposed to

The heart is missing space
It accommodates myriads of souls
In an elixir drinking ceremony

They have comprehended the value
Of mundane and sacral

They have concept the greatness
Of the tiniest life’s incidents

They are latterly the bystanders
The one alike
Myself

And we are not the fishes
We can not fail to remember
The walking in the twilight of evergreen
Pine needles beneath our bare naked feet
Bloodied
But the fresh verdure shines
Our souls in
NOW

***

Theophany

You kiss me and stamp my existence

I kiss you and melt in God’s essence

The granular spittle that remains in my throat

A long day between winter and spring

My state known only by friends few of them

My Love felt by every creature

The bastards that sprinkles with their hatred

And those that converts their names and faith

This suffocating visible plurality of creatures and bizarre manifestations

My spiritual nervation has strengthened

Soul cells are dancing the muttered nation’s dance called Love

Those who make sex in the air as flies’ foals hatred babies

Can you kill babies is our question

We the invisible plurality of divine creatures and manifestations

We the perpetual Theophany coruscate in pure hearts

As Sun in the dews of mornings full of vetyver, ambergris, limonene, fragrance and a slight skunk of civet, moschus and the sweat men by labor exhausted

We speak we sing we paint

With the act without exhaling a syllable from our holly mouths

We sprinkle with the aureate dust

Straight we look at Saturn ring color eyes and the color of peacock tale feather

We built a cube temple and play chess in cube

We love the terrain where the guests of Moses and Lot before him had passed through

We sing with Seraph of high realms we sing in sync

Here we bring joy in hearts of those who encroached in procession through emerald macadam

Where you seldom pass

We know by heart the Al Jaffr and ten Sefirots and we read the Liber Razielis

We accompanied Adam Kadmon in his solitude prior to separation and embodiment in terrain that will be bloodied by human through centuries

We have said to John to go in the river Jordan baptize the Christ and lead him on

For those who knows a little

We said to Waraka to prepare Muhammad to become the leader of those who seek the truth

We said to Bahaullah to explain men to take after women and the mother Earth

Otherwise in upcoming millennium the solely food of them shall be kernels and water

We said to Gibran commence the Theurgy for upcoming millennium being as solely artistic repose for creative men

We said to Fahredin write as much as possible and hush as a canyon stone

Until he finds his echo point

We…

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13º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

13º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

13º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

LVIIº de la 2ª etapa/01-07-2011

EDITORIAL LVII

Un mundo en el que quepan todos los mundos

En nuestro anterior editorial comentábamos con ilusión la aparición, no por esperada menos sorprendente, del denominado Movimiento 15 de Mayo que ha irrumpido con fuerza en el panorama político, social y también cultural de España. Ha supuesto -supone y esperamos que siga suponiendo durante mucho tiempo- una bocanada de aire fresco en el panorama español, un país cuya sociedad parecía desmovilizada por completo. El mensaje ha sido claro y radical. No somos mercancía, se les ha dicho a los políticos, a los empresarios, a los banqueros, a los medios de comunicación, y de paso también a los responsables culturales, somos seres humanos con vidas, ideas, intereses, pasiones, defectos, contradicciones, esperanzas, frustraciones. Y queremos participar en todos los ámbitos en los que, hasta ahora, hemos sido meros espectadores. Entre ellos, el de la cultura. Ni que decir tiene que el mundo de la cultura no era y no es ajeno a unas reglas capitalistas en las que el objeto de arte –ya sea la pintura, la escultura, el cine o la literatura- había devenido y sigue deviniendo –ya que no hemos superado este modelo económico- un mero producto de intercambio, un valor. El arte se ha cosificado, cuando no era –y es- integrado en el museo o en la galería donde se compra y se vende, de igual modo se mercadea con la literatura. La aparición de las nuevas tecnologías, no obstante, ha cambiado mucho este panorama. Ha permitido la aparición de un sinfín de proyectos e iniciativas, entre ellas la nuestra, Nevando en la Guinea, que permite intercambiar relatos, poesía, ideas con facilidad y sin mercantilizar nuestro trabajo. Estas nuevas tecnologías conllevan por tanto una democratización de la cultura y del intercambio de ideas que no parece tener límites. Nos resulta evidente que el Movimiento 15 de Mayo, y sin duda otros similares en otros lugares, va a reflexionar sobre este aspecto y dará pautas en la compresión y la sensibilidad del arte, en su creación y en los modos de intercambiarlo, disfrutarlo y compartirlo. De pronto se crea y surgen nuevos artistas y nuevas facetas artísticas. Por ejemplo, el video y el documentalismo, que en los últimos diez años ha tenido un aumento espectacular y se nos aparece como una nueva rama que mezcla la literatura, la imagen y el arte visual. No en vano surgen en muchas ciudades nuevos festivales y foros de intercambio que atrae a un extenso público. Algunos críticos, teóricos del arte y analistas llaman la atención en el carácter dócil del arte actual. Durante los últimos veinte años, los de mayor cosificación del arte, por cierto, cualquiera de las ramas de la cultura se ha integrado a la perfección en el sistema, como si se hubiera aceptado por completo la tesis del fin de la historia, como si el mundo careciera de conflicto sobre el cual reflexionar, como si el único fin legítimo y deseable fuera vender y decorar las casas pudientes con bellos objetos sin significado alguno. Aclaramos que no es que defendamos un arte comprometido, mucho menos panfletario, nada más lejos de nuestra intención, sin embargo creemos que la cultura tiene mucho que aportar a cada persona y al conjunto de la sociedad, creemos que un mundo en el que sólo se plantee el beneficio y el lucro como únicos criterios no merece mucho la pena vivirlo. Por ello celebramos que un movimiento como el del 15 de Mayo no sólo ponga al ser humano en el centro del debate político, sino que además establezca una vida completa en la que la cultura recupere su carácter de herramienta para comprender la vida y disfrutarla. En definitiva, un mundo en el que quepan todos los mundos, como indica un hermoso lema zapatista.

***

Queremos también hacer hincapié en el día de la lengua española, celebrado este 18 de junio de 2011. La lengua española –dicen los académicos de la RAE- peligra por su vertiente anglófona, muy destacada desde la aparición de las Nuevas Tecnologías, en especial, desde la aparición de Internet. Nosotros pensamos que el español no corre peligro, ya que la lengua es algo así como elegir el bien o el mal –concepto divulgado por la Iglesia-. Pensamos que también se elige qué lengua hablar, o qué idioma escribir o con qué idioma comunicar las pasiones. Pensamos también que tanto en el inglés como en el español anglicismos, americanismos, reminiscencias árabes, tendencias venidas de los regionalismos españoles, son una riqueza y no una pobreza lingüística. Debemos sentir orgullo del mestizaje en el castellano (español). Por que ¿no es verdad que el español es una miscelánea ocasional del latín, del árabe, del hebreo, del griego, y muchas lenguas más? Pues ese es el futuro de la lengua española que anunciamos para mejor riqueza y natural difusión de los nuevos tiempos que corren. El futuro del español es el mestizaje y nada más que eso. Disfruten de la revista, y de los poemas y textos que en ella se exponen. Hemos querido contradecir a la RAE publicando una serie de poemas en inglés de un autor desconocido en el panorama literario español, aunque prometedor en lo que a poesía se refiere. No tenemos miedo de mezclarnos. No tenemos miedo de perdernos en los albores de la pureza (tediosa) de la Raza, sea la que sea.

***

HISPANOHABLANTES

(18 de junio de 2011)

El término Sudaka se ha acuñado

(despectivamente en todos los casos)

y contemplado para denominar

a esos hispanohablantes nacidos en América.

Sudakas nacidos en Perú, en Colombia,

en Argentina, en Bolivia, sudakas de a pie.

La palabra sudaka con k todavía

está subrayada en rojo en el Word.

Spanglish, sin embargo, no está subrayada.

En el extrarradio de las ciudades españolas

donde viven también los inmigrantes

a los Sudakas se les llama también Chirigutis.

Ésta sí aparece subrayada en el Word.

Los gitanos de España, que hablan un español

peculiar y muy poco ortodoxo,

llaman a los Sudakas Payoponys.

El español abre y cierra barreras en el mundo.

En Internet se dialoga ante una dicotomía

y frente un denominador común amparado

en los resortes de la lengua.

Castellano, hispano, español, lengua Mater.

En España estamos muy distraídos

discutiendo separatismos regionales.

Un catalán de Venezuela habla la misma

lengua que los catalanes de Barbastro.

Un vasco de México D. F. habla

el mismo castizo que un vasco de Logroño.

Don Quijote dijo a Sancho, Sancho le dice

a don Alonso Quijano.

Monta tanto, Tanto monta.

Español por la gracia de Dios.

Hispanohablante por el derecho de voz.

Lunfardos, Sefarditas y Mozárabes,

Moriscos, Carreteros y Castrenses,

Espaldasmojadas, Romanceros, Cholos,

Ladinos, Conversos y Cristianos Viejos,

Calorros, Mestizos, Parroquianos y Jesuitas,

Cabecitas, Mulatos y Cortesanos,

Populachos, Colonos, Negreros y Exiliados,

Hispanohablantes que en el léxico

labran la praxis entre latino-helena-circunstancia.

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ESPAÑOLITO Y SENTIMENTAL

(ENTRE LA MIRRA Y LA PATA COJA DE DOS)

Por Cecilio Olivero Muñoz

Una tarde,

que demasiado empapo en el recuerdo,

los poetas del sur de España

tiraban de mí

contra los poetas del norte de España

que de mí también tiraban.

Incluso,

me partieron el hocico por tanto

escapismo de tortas

y mis labios fueron viva herida palpitante

que la página virgen presenció

y que la intuición a tientas repudiaba.

Tiraban de mí para repartirse

podio en el parnaso de Alcalá de Henares

y sentadillas en las sillas de la Real Academia,

se enfrentaban por sístoles de copete

y diástoles de sincopada enjundia.

Los poetas del norte dijeron

que de mí les pertenecía la frase corta y concisa

para dársela a Antonio Gamoneda,

ya que este,

usaba verborrea extensa con su lengua de buey

y él y las frases se dormían en los laureles,

aunque nadie dice de Antonio que es cámara lenta,

que su poesía es la imagen que chapotea galaxias.

Los poetas del sur me exigían

que tildase de gracia redonda los finales de un poema,

cosa que bien hacía Luis García Montero,

aunque si de algo debe repudiar la intuición creadora

es que un poeta desacredite a otro poeta,

pues vídeos hay que atestiguan la manera

de voces que batallan por un lugar en el ámbito,

pues de lo que mal urden estos poetas para unos

mieles ofrecen babeantes para otros,

y que si de envidias hieren a los poetas redondos

en todos los tiestos se cuece algún barro;

ellos, azules como diablos de espuma insistían,

quisieron ser mi presagio y mi resaca,

quisieron ser la estrofa con corchete zurdo

aupándose en el papel sudando

como un ladronzuelo que afana al descuido,

quisieron ser mi fragancia barata

y la postrimería esperando en el rellano,

mi nudo gordiano en el juzgado

y el camino que desando para orientarme.

Quisieron ser

la volteleta crujiente de un anciano

y la pifia mal aprendida del Tato;

los poetas de mí tiraban insistentes,

querían con ello repartirse mérito póstumo

entre la muerte que todos llevamos en los pies,

querían repartirse mi púlpito ante las estrellas,

la canción escrita por mi tocaya,

querían tener consigo

la mojigatería de las beatas de pueblo,

y el carrillo dormido de los masca-gomas.

¡Dejadme!

Presuntuosos y retorcidos poetas,

que dejo la música alta al pasar

por tapias de cementerio y funerarias en silencio,

que indago e indago en vuestro olfato de perros,

no confundo carros con carretas

ni hago comulgar con ruedas de molino.

Comprendo la disputa por un paso adelante.

¡Callaos!

Poetas de la tiña olvidada en un vaso,

que os partan la balada en las costillas,

que os resuciten a collejas

y cumplid con vuestra

honrada justicia de calcetín usado,

dejadme, a mí solo, dejadme,

pues yo soy la sangre que olvida España,

que olvida España.

España olvida.

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Burdeos

El mayor especialista en literatura medieval. Un erudito, investigador encomiable, tenaz, curioso, sabio. Además, un escritor meritorio. Todo eso decían de mí, que no era poco. No pude menos que sentirme orgulloso, aunque disimulé porque, como creía firmemente, el engreimiento era un pecado. Practicaba la humildad medieval, todo un arte. Pesaba sobre mí, además, la fama de no dejarme llevar por los galones universitarios. No era ni siquiera catedrático, ni luchaba tampoco por los honores de la academia. Lo único que quería era encerrarme entre libros y abandonarme, lejos del mundanal ruido, que diría el poeta. Lo mío me había costado, que nadie lo sabía, pero mi destino hubiera podido ser otro, aunque esto es otra historia. Solía rechazar las invitaciones a coloquios, jornadas y seminarios, me resultaban harto desagradables. Mi timidez, por lo demás, me mortificaba sobremanera. Tenía la sensación, las pocas veces que hube de dar una conferencia o leer una ponencia, de enmarañarme sin sentido y que nada se entendía de mis palabras desordenadas. Lo mismo me ocurría con las clases, pero a base de repetirme, pensaba, había logrado organizar mejor las sesiones y decir algo con sentido. Complejo, lo sé, o falta de autoestima, que seguramente hay algo de esto. Pero luego, al acabar, irritado conmigo mismo por haber aceptado una invitación sin haber sabido rechazarla, había aplausos, elogios, admiración no disimulada, para mí incomprensible. No lo habrás hecho tan mal, me decía a veces, no sin ánimo de insuflarme confianza y de este modo animarme o querer sentirme por un rato normal, como los demás profesores y colegas, pero surgía siempre una voz dentro de mí, no te dejes engañar, es mera diplomacia en esta institución venerable y decrépita que precisa del elogio como el coche requiere de gasolina para funcionar. Esta vez tampoco pude decir que no. Sebastián insistió: me lo debes, tienes que ir, sin ti no será lo mismo. Además será en Burdeos, me dijo, conocía mis puntos débiles porque eso sí que me atrajo, me gustaba la ciudad y volver a pasear por sus calles después de tanto tiempo me produjo no poca flaqueza para rechazar la invitación. Y allí estaba de nuevo, Burdeos, cómo he podido tardar tanto en volver, me recriminé. Me tocó hablar en el congreso y elegí la figura de Tristan para perorar de la feminidad en el hombre medieval, un tópico del que no me costaba mucho tratar. Como siempre, sentí seca mi boca, me entró el pánico escénico, pero logré reprimirlo y hablé durante treinta y cinco minutos, ni uno más ni uno menos, suficiente para justificar mal que bien que me pagaran la habitación del hotel y el viaje en avión desde Vigo. Luego vino el ágape en el recibidor de la Universidad Michel de Montaigne, qué buen nombre para una universidad. Imaginé que desde algún rincón Sieur de Montaigne nos observaba para burlarse de nuestra sapiencia y luego ponerlo por escrito, un nuevo capítulo de sus ensayos. Se acercaron varios eméritos profesores, algunos de los cuales conocía en persona y otros me sonaban por sus publicaciones. Todos me felicitaron y contesté con el obligado gesto de humildad que en mi caso era de duda, incertidumbre y vacilación mal disimuladas, se burlan de mí, sospechaba, son meras fórmulas de cortesía, me repetí varias veces, no iba a caer de ningún modo en la inmodestia, en la jactancia. Se me acercó Jean Etchébérry nada menos, el amble catedrático vasco parisino (vasco por su origen, de Ustarritz, si no recuerdo mal, y parisino por residencia y profesorado), que me llegó acompañado de una joven que me presentó como una de sus alumnas, interesada en Tristan e Isolda, nada menos. Jean nos dejó solos y aproveché la compañía de la joven estudiante y que comenzaba a taladrarme sobre el tema de Tristan e Isolda para salir al recibidor, escapar del acto social que tanto me abrumaba y sentarme junto con ella (nunca pude rechazar la compañía femenina, aunque no supiera nunca estar a la altura) en el jardín interior donde otrora tantas veces reflexioné sobre mi futuro. – Me ha gustado su ponencia. -me dijo la joven, Fenice se llamaba, nada menos, como un augurio de lo que luego podría ser. – Ah, por favor -le dije en un arranque de sinceridad-, no caigamos en pedanterías, es un tema trillado. – Pero me ha gustado su enfoque. -insistió, como si fuera obligado que la juventud elogiara la madurez. Me habló entonces de sus estudios, de sus investigaciones y de las conclusiones a las que había llegado, algunas brillantes, tuve que reconocer. Costaba encontrar en estos tiempos jóvenes que salieran de la enorme mediocridad, mucho más en un ámbito como el nuestro, el de las humanidades en general, el de la literatura medieval en particular. Todo lo que no fuera ganar dinero, contribuir a mejorar la economía, las leyes o la administración, parecía carecer de interés. Y en estos planes no entraba ni de lejos las letras, ya ni siquiera como decorado o mero ornamento de jóvenes casaderas o futuribles con un barniz de adiestramiento inútil. – Hábleme de su acercamiento a estos temas. -le pedí. Se sonrojó un poco. No debía de estar acostumbrada al interés ajeno. Una rata de biblioteca, pensé, y en esto me identifiqué bastante, tal vez ella huyese también, como había huido yo, del mundanal ruido, que dijera el poeta, no sé quién. Su historia no se alejaba tanto, al fin, de otras: aficionada a las letras, le gustaba leer, siempre le gustó, preguntarse por uno mismo, todo eso que preocupa a los jóvenes cuando son jóvenes y a los viejos cuando son viejos, y que en su caso hubiera podido desembocar en la carrera de psicología, pero desembocó en la de letras, a todas luces más interesante. Al fin y al cabo aprendemos de nosotros a través de los libros que escriben otros hasta que nos ponemos, a veces, a escribir los nuestros para seguir aprendiendo. Me hizo pensar en mi propia evolución, en mi caso hubiera podido ser peor, de haber hecho caso a mis padres, los de Fenice no se entrometieron demasiado en su elección, hubiera acabado en leyes, de hecho fue lo que inicié, pero por suerte logré torcerme pronto, a tiempo diría mejor, y acabar en literatura. Pero lo dicho, esto es otra historia. Conversamos bastante rato. Jean Etchébérry vino a buscarnos. Me guiñó el ojo, viejo bribón, parecía decirme, siempre te gustaron las jóvenes alumnas, pero nunca hice nada por ganarme esa fama por otro lado inexistente, lo sabía. Y si existía, a todas luces inmerecida. Más bien decían de mí, lo sabía, lo presumía, lo deseaba, que era soso, distante, nunca conocieron desliz alguno, tampoco relaciones formales que siempre oculté, mejor dicho nunca existieron, formales, digo, meros encontronazos fuera de Santiago, donde enseñaba, solitario habitante de una casa de alquiler propiedad de la universidad. Hay una cena, nos dijo Jean. A punto estuve de mostrar mala cara, desilusión o disgusto por tener que seguir haciendo el papelón. Cenamos. La cercanía de Fenice me hizo feliz al menos por un rato. Imposible pensar en otra posibilidad más indecorosa. Tal vez debería plantearme una locura, fugarme con ella, por ejemplo, convertirnos en amantes, salir de mi soledad y de la sobriedad de mi existencia. Me retiré, empero, después de los cafés. Estoy cansado, aduje. Al día siguiente por la tarde, además, salía para Vigo. Volveré a Burdeos, desde luego, respondí a uno de mis anfitriones. Miré a Fenice cuando lo dije. Puede que fuera una cita secreta, unas palabras dichas con mensaje indescifrable para todos, menos para ella, que me miró sonriente. Lo había entendido. Al menos así quise sentirlo.

Juan A. Herrero Díez

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR TERESA PALAZZO CONTI

IMPULSO

Una fuerza extranjera

me provoca a desollar

el poder de la furia

y a plegarle las alas al insulto.

Pero me morderé otra vez mis rabias

y mi llanto.

Que trajine su alma carcelera;

que se ahogue en pecados.

Es un títere más de la ironía;

un vestigio final

en la basura.

Salpicados de barro y precipicio

caminan sus zapatos.

Se espantan las estatuas.

Bajo la guía inestable de sus ojos,

regimientos de espadas

hacen centro en su cuerpo

y hundido en humedades,

salpica de vinagre

su última actitud en el reflejo.

***

MARTES 13

Yo no fui invitada a su banquete.

Sólo llegué,

con los ojos cerrados

y un apurarme a ver lo indescifrable.

Fastidiada en temblores

ensayaba absorber la verdad

o el suicidio de la luz

detrás de mis párpados pegados.

Fui impulsada a sostenerme

entre vientos agónicos

y allí estaban sus redes.

Choqué con su mirada

que acunaba obstinada

una tarde extranjera.

Ya no quise emigrar.

Recostada de espaldas,

me sostuvo.

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POEMAS DE RUBÉN VEDOVALDI

“SIENTO QUE SÓLO LA SOMBRA ME ALUMBRA.” Miguel Hernández en este día me pregunto el mundo toda la sangre la carne del miedo, todo es dolor conmigo bajo el cielo; el hombre se me rompe de preguntas y agoniza mi alma sin sosiego en esta hora me duele el silencio tanta nocturna nota tan profundo caer sin fondo el hombre en desconsuelo; hoy el amor se me quema en las manos y en mis entrañas crece sólo hielo en esta noche me pregunto el día con la mirada transida de espanto barre mi boca de barro este viento toda la pena se tumba en mi lecho y estoy hasta los huesos de quebranto en este mundo me pregunto un mundo soy llaga amarga que no cierra el duelo está tan alto el pan tan agrio el vino que ardo desnudo en mi pena llorando por este día roto que no entiendo Rubén Vedovaldi LOS PÁJAROS MAÑANA todavía está muy oscuro aquí abajo hace mucho frío y la soledad es enorme casi pareciera un sepulcro todo esto a simple vista no se ve pero hay un sueño arde un sueño creciente inarrancable ojo salvaje sí neurona libre a simple vista todo es cada vez peor o siempreigualdemalynuncacambiará pero el jaulón es viejo tiene herrumbre los pájaros que rompen el cascarón son cada vez más cada vez más cada vez más pese al silencio casi no tienen cielo los pájaros no encuentran con qué alimentarse ni donde trinar pero hará falta un infierno más grande que el sistema planetario para tenerlos muertos de miedo ahí de alas caídas un nudo en la garganta pegados a la herida de su sombra faltará espacio donde tenerlos atrapados y tiempo para controlar a cada uno un sueño anónimo crece y se expande y faltará cemento armado para enterrarlo Rubén Vedovaldi * *(Copyright: Hecho el depósito de Ley 11.123.). Estos poemas son parte de mi libro CULTURICIDIO EN ARGENTINIEBLA publicado por Ediciones “NO MUERDEN” Rosario -1991

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POEMAS FIBROCARDIACOS

Por Cecilio Olivero Muñoz

SOLILOQUIO DEL MIEDO

Cuando era un niño me asustaban

las películas de terror

(y todavía aún lo siguen haciendo),

sobretodo las de muertos vivientes.

En las noches para no dormir

(programa emitido por esa época)

dieron varios programas sobre ello.

Ahora el miedo nos acompaña

no como distracción y si en lo cotidiano.

El miedo reside en todas partes,

miedo al salir a la calle,

miedo en el día a día, miedo

cada mes a mes, miedo cada año.

El miedo es esa falta de fe,

fe que se pierde, la esperanza perdida.

Si el miedo no te encuentra a ti

tú lo encontrarás a él.

El miedo se nutre de fantasmas,

pero esos fantasmas

distan del fenómeno Poltergeist,

aunque sí tienen algo

de residuo humanoide.

De cliché que con los años

se difumina. Se evapora.

Frankenstein ahora es una pelusa

envistiendo entre el trasiego,

Nosferatu es un monigote

de cartón mojado que languidece,

de fresa ácida es el churrete

tras haber mordido de Drácula,

le cae como el rímel a las lloronas,

cae como pintura en la lluvia.

Hoy quisiera eludir al miedo,

quisiera evitarlo desde mi soledad,

pero me es imposible.

El miedo me encuentra.

Se me repite como si hubiera

comido toneladas de ajo para cenar.

Ahora el miedo es Madame Hipoteca,

es el Doctor Estupidez Humana,

es Mr. Ignorancia.

Solamente me queda afrontarlo

desde la fe a esos muertos vivientes

que merodean los rincones de mi soledad

y la plagan de fantasmas.

***

GITANOS EN LA LARGA

NOCHE DE NUREMBERG

La noche guarda su miedo sonámbulo

en el confort de la paz alambrada,

en los barracones se oye

el infierno a dos pasos,

se oyen a los gitanos gritar

y el infierno se desnuda en el mundo,

los gitanos gritan su horrible

tragedia de cascabeles yugulares,

se resisten como leones

mientras que la noche aúlla,

sus lunares se hacen sangre viva

arrojada al fuego,

pena sola y negra del gitano,

gitano de coraje y rabia,

gitano de apretado mentón,

gitano de traviesa libertad,

gitano de picardía antigua,

el pícaro tartanero ante el abismo

traza su audacia en la supervivencia,

se agarra, muerde, patea, patalea, grita,

y la Tierra parece una catástrofe universal.

La Tierra cobija la paz de los gitanos

y en el asesinato se separa de dios,

porque la Tierra comprende que el hombre

es un animal que se sobrestima,

sobreviven con astucia los gitanos

en la larga oscuridad de la madrugada,

ya no se verán las brillantes pavesas

lucir en lo oscuro de la fiesta alegre,

la risa se ha podrido,

la algarabía es tedio,

pájaro enjaulado en la fiebre,

¿dónde está dios? ¿En el humo, quizá?

Los niños cruzan el apetito eterno

en la antinatural cueva de la teta vacía,

los viejos se resignan al no poder ser viejos,

por que los atacará la gangrena por la espalda.

Los gitanos queman pertenencias

tras la muerte de alguno de ellos,

queman recuerdos vivos pertenecientes al muerto.

En Auschwitz se queman personas

y los gitanos queman su olvido,

que tampoco nadie les queme su perdón.

***

LOS BUSCAVIDAS

Los buscavidas salen en busca

de incautos para que se les haga amena

esta vida de sobresaltos,

los buscavidas salen en busca

de pringados para que tal vez la cena

los deje tal vez saciados,

hace tiempo no comen caliente,

hace tiempo que disimulan algo,

hace tiempo que han aprendido

a ser consigo consecuentes;

su picardía siembra un No a cada paso,

padecen la ignorante fiebre

del dinero fácil y demasiado rápido,

sufren de olvido, tienen olfato,

viven de la sopa boba frecuente,

patean las calles de cabo a rabo,

viven del día a día que les precede,

viven anticipando el crack y el colapso.

De la crisis viven los inteligentes

y los buscavidas viven del milagro,

la cocaína les pudre sus dientes

y son huida que busca su atajo,

los buscavidas salen en busca

de perros flacos con agasajo,

de banquete con entremeses

de titirimundis y de espantajos,

del ego patrio de los feligreses

de la parroquia ilusa del parroquiano,

de los impíos y los penitentes,

de los lame-pilas y los porfiados,

del cuento de los panes y los peces;

pasan bayeta lustrando oro en paño,

los buscavidas confían muy poco

de primos que ya han engañado,

los buscavidas componen su rostro

de ángeles píos y de eunucos santos,

usan la artimaña, la pose, el colmo,

usan verbigracia y artefacto,

los buscavidas no conocen la culpa

por que su desayuno todavía es fiado,

la culpa, es una incómoda prostituta,

es mejor no preocuparse ni un gramo;

tratan de dormir sobre el colchón

de miles de incautos estupefactos,

hasta que el día del fango descubran

que hacen de este mundo un asco,

la muerte sonriente los saluda,

los saluda Miguel, los saluda Paco,

los saluda el cura y el iletrado,

los saluda Fidel, Pepe Luis, Baldo,

los saluda la banca y el contrabando,

los saluda también quien nunca

antes lo hubiera jamás saludado,

los saluda la gangrena, la purga,

los saluda el trago y el café migado;

tragan también, tragan disputa,

tragan del rédito en un momento dado,

momento de cien, de unos cuantos,

se empapan de máscara y simulacro.

Los buscavidas viven de la duda,

se amparan en el cuento chino

que creemos desde antaño.

Viven del trapicheo, de la cunda,

se comen la espiga del pan diario.

Hacen arte de la treta y la disculpa.

Ignoran hiel. No pueden caer más bajo.

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POEMS SELECTION

By Fahredin Shehu

(from Prishtina, Kosovo)

The petroglyphs of “I”

The morning dew

Sparkles as broken crystal

You approached to kiss it

Purified soul you are

My beloved Human

You endure the burn

While I blast

My petroglyphs

In the deepest layers

Of your quintessence and

In the abyss

Of its surface

The face of the “I” stands and

Immanent moonshine

Hardly a color as Neon

For your wide open eyes

Yet mildly absorbing

As soul does to another

Today I light the candle of the “I”

Fearless for loosing its shine

To burn your wick

To increase the light

So the darkness

Naively may ask

Who are you for God Sake?

Who are the fertile fireflies of Love?

While I swore on the potency of

The dark prince and

The harshness of the hell-fire

Our joint reply as smile

Shall bring the freshness of ambergris and

Cool all and bring joy

As to a mother after the birth

Of a newborn and

Invite all

We mean all visible

Semi visible and omni visible creatures

At the banquet with the Cornucopia,

At the solid diamond table

***

The zircon goblet

Flame was the name of my obsession

Flame, the blue,

Flame of love

Flame became purple of my compassion

Flame the green

Flame of spirit

Flame was sparkling, my impression

Flame of eternity

Flame transparent glow

The goblet became full

The blood turned life

The Calla was my move

The Lilly of heaven

The mist unfurled heavy

The dust turned cloud

The jewel remained beneath is precious

The soul you keep turned LOVE

We. Drink. In. Tribute. I. Die. Surely. But. Slowly.

We. Feel. In. Unison. She. Embraces. Me. Motherly.

Alas. Tonight. I’m. Drunk. Of. Love.

The. Zircon. Goblet. Outpoured. Blood.

The. One. That. Transforms. In. Life. For. Ages.

The. One. Lives. For. A. Day. And. Eternity. More.

***

The Gown

A neon- color cornucopia gurgles as spring Standing in the middle I remain overwhelmed Nano- metric particles embraces sinful population Of cells absorbed by light It’s Zephyr that transports souls Nowhere else you may see Lifted up, up, up they bear Nuptials to the gaps of heaven but The entrance pearly macadam Krypton threshold and cedar wood gate Golden latch opens to host guests The bride…is I glimmered? Heavy walk I started as death angel Walks on earth Aerial walk now steps far In advance as seraph I wear The gown lightly embroidered With knots curls sparks and pearls Of the ionic thread Light is as feather its weight Light I as bubble about to burst Light as happiness my momentum We levitate above golden leaf wheat field Seeing our shadows beneath Our heavily impregnated cubic souls We see the footprints of malicious Who encroached our shadow when The sun was as God adored and Stand in the front of us Anyway we undress the gown Naked souls in unison Sing dance and rejoice Wash at the bank of milky river The mantle of the Green Man waits Our essentials wait too To fill and go in procession To celebrate eternals

***

A honeycomb

I’m not here

To say the pride of forgotten past

Nor I’m here to sing miraculously

Suras and Sutras of the Holy Scriptures

I’m not here to watch fallen mulberry fruits

In river swimming as a dried leafs

Nor I’m here to pray endlessly

As a sages to repent for

Sinful mundane ignorant

I’m here to kiss the sky in its forehead

And between two eyes where

The star has to spark its beauty

I’m here to perfume your soul

And dry in the sunny-golden pollen

I’m here too, to feed your lungs

With the air of the lost world

Eternally washed in the rivers of soul

I’m the soil of your secret sowed

As a wheat seeds in the fall

Waiting spring to green the fields

And to golden summer with poppies decorated

And fireflies during short nights

Dancing erotic games

Waiting fall to feed the holy stomach

Of enfant terrible

Perpetually called ME

The sarcophagus of your secret

I’m lost …you, concentrated

In a formula dissolved to

Respond on their enigmas.

***

Charged circle

Black

Empty cans

No liquid evaporated

In the air full of pride

Polluted grains of soul

Lost their consistency

Pure fluids of light

Erupts as marshmallow bombs

Death squad penetrates deeply

Aiming to meet Anubis

A Tsunami whirled its wish

Passion and glutton declared independence

The dream of becoming a parallel nation

To co-habit with leukemia of creativity

A sex drive 4×4 retired

A crippled veteran of passion

Bags for the mercy of soulless utilitarian army of human entity

Better said plankton a homo-plankton of miserable creatures

Even worms and larva are disgusted by our hatred

Fecal, a skunk of fear

An eclipse of love that spans for ages

From birth to death

A spectrum displays its ripeness

Ejaculates liberty as blast

A dazzling dance of shaped and amoeboid forms of manifestation

Truth

Bitter the honey with suffer

Powder a chamomile with royal jelly and ginseng

All of sudden a wind blows

Spores of the old pines

White

The soul of parallel nation of Angeloid

Is striving pleasure of life?

Lives now

Perpetually woofs a rainbow muslin with the divine light

Inter-woofed dress

Newborn immaculate fellows

Perfuming

Oh those smell of paradise

Mint, Neroli, Oakmoss, Amber

A bouquet of divine pleasure

And Acacia kissed by a queen bee

Yes the queen of Enneagram

Of course

The work produces sweet essences

Oh Sarmouni of our Millennia

Melt the cataract-ic lance so they may see the beauty

Heal the flu so they may smell fresh ozone

A charged circle of light and love

Overwhelm

Remove the pulp from the reed

So may divine tune perform light?

Tao

May be your torchbearer

In the dark valley and by then you may see a spectrum

That encircles an infant fear

For an eternal life

Yet I kiss that that time sequence

Where Jin and Jang harmoniously co-habit

I a Feng Shui of Love

Defragmenter of hate’s files

Zipper of dark matrixes

Arranger

So you may know they do exists

So you try them in order to enjoy the sweetness of life’s honey

In this porcelain valley

Where goodness and mischief

Hand in hand are gliding furiously

Alas pure the morning with dew of love

Oxidize hate with apple vinegar

Sing to celebrate both solstices and have a cup of vine

That swoon you

That filters all starry

Cells of brain and ganglia

Perfume her navel with rosewater and kiss, kiss, kiss

Do a divine Tantra

With all visible and invisible and semi-visible spirits

Kiss topaz of her eyes

Kiss ruby of her heart

Kiss diamond of her nail

Kiss cooper of her feet ankle

Kiss jade of her bones

Kiss sapphire of her cells

And a flame-y waterfall of hair

And a silky pubic…

Oh…kiss and kiss and kiss whatever belongs to her

Make her a necklace

With your purest and noblest spermatozoids

Then call her as you wish

Wisdom, Hikkmah, Sophia

Or simply Goddess that makes you Angeloid.

***

Hidden in the White Roses

open my chest if you want to see the rod of heaven’s river, while it strains in its bed, where the white roses swim…

The hunger for beauty created canyons of longing for a quantum of moment. Again leaving is telling me thunder as melodeon, quiver of veins and bones, while I come to Thy meeting embarrassedly hide life’s broken toy, buried in human darkness; Alas you know my pains, tears in blood percolated as black pressed grapes While I swirled in the whirlpool of “I”-s, seeking for the spark of the of Your sight Remained deaf for the multitude of “THEM”, and the multitude of “US” The moon is full, the moonlight feeds me while I listen lullabies of Gabriel To sleep the thirsty souls; the star mist flirts to my appearance as it wishes to drop its mercy, at the pain caused by human poison. These words are arguments of the Threshold of the other side where the describable forms and the audible voices disappear, and the tongue knotted in nine knots. The eye is stopping the sight to store its image in my consciousness. Behold oh…”I” of the “US” while we rejoice within the White Roses and while we lick the pearly dews at dawn, and we smell the distant Neroli at dusk While we celebrate life as cosmic minute that lasts for eternity and a day more.

***

Primordial “I”

19 layers of textile’s mist have folded the “I”

Watching from the distance

It looks bizarrely captured

We are in exile

With love intoxicated

Humanity shall see the rainbow

We emit from all “I- s”

The primordial “I” emerged amidst the crowd of human

To articulate love

Infra mezzo and ultra visible

With the velocity of the most knowledgeable Angel

The sages named NUN and rejoice the eternity and

A day after

To transfer wisdom for the Thirsty Souls

We are the thirsty souls and

We approach humbly

The icy jet of the eternal spring

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DOS POEMAS GLOBALES

Por Cecilio Olivero Muñoz

ENCONTRAR UN TESORO

Todos los problemas del mundo vinieron

cuando pasé a formar parte de lo otro,

lo distinto, lo que está y no está,

pasé mi infancia aferrado al mundo,

pasé también mi rara adolescencia,

pero de un tiempo hasta acá

cada despertar es empezar de nuevo,

pueden tacharme de ganso, de misántropo

y ermitaño, pueden apartarse

los que vieron al amigo en un mismo equipo,

pueden señalarme como el malo,

el loco, el desquiciado del quicio,

ahora comprendo qué es salir de tus casillas,

ahora soy yo nada más,

no puedo luchar contra una masa,

tampoco tengo fuerza para tal cosa,

son mayoría, juegan con ventaja, y fui

parte de ella, solamente me queda

una lucha conmigo mismo, lo demás

ya no puede buscarme, por que para ello

todo es la misma ceguera.

Quizá encuentre mi tesoro en la Isla.

No puedo ni quiero ver al mundo en dos mitades,

dos mitades en guerra permanente,

dos verdades entre tantas miles,

quizá tenga que romper con mi pasado

y también con el futuro,

quizá para no perderme entre el presente.

Quizá para permanecer adentro de mis casillas.

***

ÁRABE-HIS-PÁNICO

Mi vecina (Fátima) (marroquí de Casablanca)

me pidió la dirección de mi exmujer

en Lima (Perú), tenía una espina en su corazón.

Ellas se llevaban bien.

Cuando se fue mi ex ni siquiera se despidió.

Me subrayó con mucho empeño y sumo interés

que la escribiera al revés, ella me dijo:

¾Escríbelo así, señalando la dirección con su dedo.

Me pareció cosa de locos, pero la comprendía.

Así lo hice. Escribí:

námauH sallirT liahuZ araM

5# atniuQ, 87 zárauH azalP

(30) siuL naS

(úreP) amiL

Parecía una dirección extraña en Oriente Medio,

o una fórmula misteriosa escrita

en cualquier dialecto en el ámbito árabe.

Me hizo bastante gracia, fue casi revelador.

Mi vecina lo entendía mejor así, quise

facilitarle las cosas, me cae bien la chica.

Comprendí que al leerlo a la manera occidental

el texto rezumaba cierto aire arabesco,

árabe hispánico, me dije yo.

Sombras en el lenguaje, juegos de palabras,

retruécanos soterrados, misterios idiomáticos.

Al fin y al cabo no somos tan distintos.

Solamente hay que darle la vuelta a las cosas,

o verlas desde otra perspectiva

para sentirte como en tu propia casa.

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NOTHING IS TOMORROW TRUE

By Cecilio Olivero Muñoz

SALIVA SALVAJE

Tras habernos besado

olía tu saliva, tu saliva peregrina,

peregrina en mí.

Rastros de tu saliva

corrían inocentes por mi piel.

Saliva ingenua, inusitada,

saliva salvaje y selvática,

olía tu saliva y me erizaba,

como aquél beso primero

estampado en mis labios,

levantaba mis labios

hacia mi nariz, para olerlos,

resquicio e indicio de ti.

Síntoma probable de nuestra

fusión, fusión absoluta,

tu aroma incauto y evocador,

efluvio de tu esencia pura,

testigo secreto de tu cuerpo.

Saliva salvaje y exuberante,

efigie hecha sustancia de ti,

recuerdo sin alma,

química e incógnita en tu boca.

***

I LOVE YOU DADDY COOL

La solución a mi enigma, a mi misterio

la tienes a la vuelta de la esquina,

sin embargo, tú la ves lejana en tu interés,

y demasiado tarde para emprender

[tan arduo viaje.

Por que estás cansado del duro laberinto,

estás cansado del frío teorema,

de la rara cábala, y prefieres ya la inercia.

Prefieres dejarte llevar por la vida

antes que descifrar la física del tiempo.

Prefieres comer sopa todos los días

antes que masticar en lunes acertijo,

prefieres rutina blanda y calma

a la comprensión a medias de la vida,

te asusta la libertad obscena, si,

de los que lo han perdido todo en primavera,

la incógnita no te interesa, te confunde,

por que para ti no es incógnita

[mi incógnita,

te interesa la simplicidad del monte,

la sencillez del hombre humilde, tranquilo;

prefieres una vida acolchada, si,

a la complejidad del cómputo imposible,

Padre, yo no soy distinto a ti, no,

me esfuerzo para no ser lo que eres,

y no es por que no lo quiera, no,

sino por que para ser como tú debiera

abandonarme al miedo de rodillas,

debiera abandonarme ante el abismo.

Padre, he querido ser tantas veces como tú

que anhelo y derrota son ya lo mismo,

por que sé que tú no quieres ser como yo.

Somos iguales, si,

nos diferencia una distinta soledad.

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“VIDA: SUMIDERO DE AMBICIONES TRUNCAS”

El despertador con su infernal sonido le marca la realidad de ese día, las agujas indican las seis y treinta de la mañana y como hace tanto tiempo las dos sombras” se comportan de la misma manera. Él levantándose mientras ella se da vuelta para seguir durmiendo, son los intérpretes de un gran desencuentro…AÚN VIVIENDO JUNTOS. Como un autómata se dirige a la cocina, abre la heladera y la vuelve a cerrar, piensa un poco y se despabila otro tanto mientras sus pasos lo llevan hacia el baño, se deja caer en el inodoro dejando vagar sus sueños hacia cualquier lado, con indolencia aprieta el botón, ¡SI UNO PUDIESE ARROJAR A LA CLOACA TODAS LAS ANGUSTIAS!. Se mira en el espejo y lo que este le devuelve no le gusta nada, ve un hombre de cuarenta y cinco años que aparenta muchos más, la barba crecida y las ojeras hablan a las claras que no está pasando por un buen momento…y eso se nota a la legua. Se acerca más a esa figura y con los ojos desencajados le dice: ¿ESTE ES EL JOVEN BRILLANTE QUE A LOS VEINTE Y TRES AÑOS SE RECIBIÓ DE MÉDICO CON LAS MEJORES CALIFICACIONES Y MEDALLA DE ORO?. ¿Dónde quedaron las esperanzas de tus viejos en la brillante carrera de su hijo?, ellos siempre pensaron que en poco tiempo sería un famoso profesional, bien casado y que incluso vivirían sus últimos años a la sombra de la fama y el bienestar que le daría el nombre de “su muchacho”. Las lágrimas caían a raudales sobre el lavabo deslizándose hacia la rejilla, para perderse en lo que se había convertido su vida: LA OSCURIDAD DE UN TÚNEL INFINITO. Se apuró en afeitar y cepillarse los dientes y luego se vistió, ya estaba a punto de partir hacia la gran aventura…LA SALA DE GUARDIA DEL HOSPITAL MUNICIPAL”JUAN MARTOLO”, lo estaba esperando un importante personaje: ¡EL DOLOR!. Indudablemente tenía mala suerte, pensar que podía paliar en algo su soledad en la cena a realizarse hoy, convocados por los ex bachilleres de su promoción,(su agenda estaba vacía de reuniones agradables) pero hoy a la noche estaba de guardia en el hospital y de ninguna manera podía faltar, ese hubiese sido un buen motivo para remontarse a esos diez y ocho años en que sin duda era feliz…PERO HASTA ESO LE SALÍA MAL. Mientras viajaba en el atestado autobús rumbo a su trabajo, se le pintó una sonrisa en sus labios pues se desocupaba un asiento y prontamente se sentó en él, entonces aprovechó para desplegar el periódico que había comprado de pasada en el puesto de la esquina. Por ese motivo se enteró que era una jornada muy especial para la salud y por ende para los médicos, que esperaban ese día en que supuestamente se solucionarían infinidad de problemas que atañen a su profesión. En los “mentideros políticos” era un secreto a voces que ciertas cosas raras iban a suceder en la cámara de diputados, se “cocinarían” cosas no muy santas que digamos, deberán decidir sobre tablas, si se subvencionaba una importante cantidad de dinero para poner a punto el deficiente estado edilicio de muchos hospitales municipales y la construcción de otros en los suburbios, puesto que algunos barrios periféricos no cuentan con ninguno. El recinto mostraba un lleno total, era muy raro verlo así, porque es sabido que una gran cantidad de legisladores no aparecen nunca por allí, salvo cuando se fogocita algo gordo como ahora. Otra curiosidad eran las nutridas y ruidosas barras, que poblaban con sus cánticos y pancartas, las tribunas del recinto. El ambiente era tenso, lo hacía aún más la sospecha de un “arreglo” que había en el aire, se sabía que desde la cúpula se pedía anular esa partida de dinero para el fin ya expuesto, lo que sucedía era que como en un pase de magia todo el dinero que estaba destinado para ese menester…HABÍA DESAPARECIDO. La cara por demás tensas de los diputados que esperaban ansiosos el debate, hacían marco al bochinche infernal que había en el ambiente, en ese momento se escuchó la campana que llamaba a sesionar. La oposición aferrada a su requisitoria , exigiendo que sin más dilaciones se girara el dinero para lo que estaba destinado, mientras el oficialismo usaba cualquier chicana con tal de anular “por el momento” la moción opositora, en un tira y afloja que no parecía tener fin, hasta que la minoría logró por último que se pudiera votar. La primera compulsa dio como resultado un empate, noventa diputados de ambas partes habían apoyado por los envíos unos y los del partido gobernante, QUE NO ERA EL MOMENTO OPORTUNO PARA ELLO. Entonces y después de un cuarto intermedio hasta el fin de la tarde, se llamó de nuevo a votar para definir la situación, porque debía haber indefectiblemente un desempate, en ese ínterin a un par de ediles del oficialismo se les ocurrió llamar por teléfono a su casa a JUAN DIOSDADO CARLILES. Este personaje, compañero de bloque que a raíz de los continuos faltazos a las reuniones lo habían apodado “día femenino” (pues venía solamente a fin de mes a cobrar su sueldo). Este sujeto se encontraba en su lujoso y coqueto piso de la calle más cara de la ciudad de Buenos Aires, dicho inmueble eran frutos de algunos vueltos no entregados y al atender el teléfono puso un gesto de fastidio, tratando de zafar a la convocatoria…pero no pudo. Había acomodado esa noche a una reunión de ex compañeros que se presentaba muy divertida, por ello había convocado a una impactante damisela , cosa de ser tomado como un tipo “muy ganador”, lo que no sabrían era que había pagado a una prostituta(él era incapaz de seducir a nadie por sus propios medios). Estaba muy furioso porque sabía que estos encontronazos tan reñidos, podían durar toda la noche hasta lograr un veredicto. Entró al gran salón como un gladiador (estaba convencido de ello) su traje era impecable como siempre, el brillo de sus zapatos Italianos opacaba a toda esa MANGA DE SERES INFERIORES, como solía llamar a sus correligionarios, lo que venía a votar le interesaba tres pitos. El diputado Carliles no pensaba ni en broma caer en ningún hospital si algo le pasaba, eso era para la gente de baja estofa, para “los negritos” del pueblo, lo único que faltaba, era funcionario, tenía poder y mucho dinero, a él le resbalaban LOS LAMENTOS DE LOS POBRES. Por fin se hizo nuevamente la compulsa y como siempre, perdieron los más débiles: PARECE UNA CONSTANTE GRABADA A FUEGO. Conciente que su llegada para votar, había volcado el fiel de la balanza a favor de su partido, ya estaba pensando en la forma de “pasar la factura” porque una persona como él…NO TRABAJA GRATIS PARA NADIE. Dentro de todo no había sido tan pesada la sesión, estaba con el tiempo justo para concurrir al evento con sus ex compañeros, por consiguiente llamó a la dama que lo iba a acompañar, diciéndole que en media hora pasaba a buscarla. Con la socarronería que lo caracterizaba se despidió de sus correligionarios, no sin antes decirles: cuando quieran que los saque de apuros, no se olviden de llamarme, LES GUIÑÓ SOBRADORAMENTE UN OJO Y SE MARCHÓ. Cruzaba la calle hacia su lujoso automóvil, iba contento y despreocupado, pero evidentemente hoy se habían conjurado LOS JUSTOS, LOS OLVIDADOS Y LOS HUMILDES, poniendo en manos de otro “MÁS POBRE” el trabajo de vengar de alguna manera…¡A TODOS LOS PERDEDORES!. Cuando apretó los frenos de esa desvencijada chatarra que era ese por así llamarlo auto fiat seiscientos(fitito), en ese preciso momento el conductor se dio cuenta que se había quedado sin frenos pues estos no le respondían, de esa manera SE LLEVÓ POR DELANTE AL ELEGANTE CABALLERO QUE CRUZÓ LA CALLE SIN MIRAR. La sangre tiñó de rojo el asfalto, un alma buena llamó a la ambulancia, el camillero mientras tanto cargaba al herido en el vehículo, uno de los curiosos que se pararon a mirar preguntó: ¿dónde lo llevan?,.AL HOSPITAL JUAN MARTOLO RESPONDIÓ… ¡ES EL MÁS CERCA! Boris Gold

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Francisco Jesús Muñoz Soler

CAMINAR PARA SENTIRME VIVO

Caminar para sentirme vivo

no andar por andar sin más sentido

que moverme por estar como objeto inanimado.

Dar luz y lugar a mis inquietudes

llenándolas de ético sentido y desarrollo

de amor a mis sentimientos para que

se gratifiquen y perduren.

Que el foso de mi intimidad

vea crecer la satisfacción

forjada de valores imperecederos

sustancia de futuras vidas.

***

NACE NOVIEMBRE

Nace Noviembre en un otoño preñado de primavera donde sólo los ocres matices de los otrora verdes revelan la estación verdadera de nuestras esencias, todavía insufladas por enormes deseos

de fortalecer y gozar

de nuestras presencias enraizadas

a la tierra, en este Noviembre

que nace apacible las señales

repentinas del viento que aligeran

las copas de los árboles

nos recuerda la brevedad del gozo

y nuestras razones primeras,

las que han ido trazando el sentido

y la dirección de la búsqueda

de esa felicidad singular

que va gratificando nuestras raíces

y a la vez fecundando nuestros vástagos,

y las frescas madrugadas

que nos obligan a arropar

nuestras intimidades con sentimientos

y hechos para cuando Noviembre

se encamine en el tiempo y las plateadas

nevadas cubran las exiguas ramas

que nos adornan y conforman

tengamos ese punto de satisfacción

que confiere un buen sustento

sin sentirnos colmados

pero con el paladar y todos los sentidos plenos,

en buena compañía irnos

entregándonos en libertad

en vencida vigilia.

***

ME SIENTO TAN AJENO A MI PRESENCIA

Me siento tan ajeno a mi presencia

atrapado en un cuerpo cambiante

impuesto por las circunstancias

envoltorio y armazón de mi existencia

testimonio perenne de mi fragilidad,

todo, todo, depende de mi estúpido cuerpo

quebradizo, fugaz y cobarde

en permanente huida hacia delante

huyendo de la vida, acopiándose de decrepitud

que me llevará inevitablemente a la muerte.

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Maximiliano Spreaf

No Un salar de espinas es tu cuerpo, bendecido por las nubes de alcohol que derramamos juntos en la mañana que decidimos borrar la tristeza. Se pierde el azar entre tus piernas, no dejas un lugar a la sospecha, ya no temes ni siquiera conocerme, ya quebraste tu lugar y tu ironía. Y yo suelto pájaros dentro tuyo, que volaran bajo tu pollera cuando me haya ido bien lejos llevándome tu ardor y tu belleza. No te guardes todo eso para vos, todo lo que mostras en el día, que palpita por las noches en tu mente y no dejas que calme tu frío. *** Noche # 99 En las noches más comunes y felices que he pasado siempre encontré a mis pies unos cuantos corazones y los halagos mas fatuos. No me deje encandilar por las monedas brillantes, ni la suerte me alcanzo, ni la buena ni la mala, siempre me paseo altanero en esas horas tan bellas no hay diva, ni diván, que me hagan hablar de mi mismo. Es un secreto, la noche que solo algunos guardamos saber a nadie se lo contamos y en contadas ocasiones alardeamos de como bajar la luna. Y en el estruendo mas sordo de mil niñas estrelladas. con las manos mas calientes y las sábanas mas frías, me he dejado llevar lejos entre copas y jazmines. *** Malgaste Es difícil escribir con la cabeza cuadrada las aristas afiladas, y correoso el jazmín. Débil soy, y me pliego al ruego de tu hambre lectora, caminante de líneas por las auroras. Cuánto silencio nos traba el amor. Nos garantiza el retiro, por el pensar pensador. Puta soy, de nívea pluma, Puta soy, más puta sola. Y aunque la rabia entró y explotó sobre el tapiz, aún aprieta la nostalgia donde un día hundimos la nariz. Llevas el pelo retorcido de pensamientos monocordes, de silencios obligados, de malquerencia y hastío. No mires más mi interior Que allí no encontraras nada Mira esta vez tu demencia Que todo dirá de mí.

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11º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

11º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

11º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

LVº de la segunda etapa/01-05-2011

 

EDITORIAL LV

Frente a los adefesios pseudoculturales, defensa de la imaginación

 

 

Como ya comentamos en su momento, este año recayó el Premio Cervantes en la escritora Ana Maria Matute y aunque somos críticos con los galardones y los grandes actos institucionales, sentimos sin embargo que este reconocimiento tiene algo de merecimiento, de justeza. Ana María Matutes es una de las grandes narradoras de este país y sus relatos poseen la fuerza de las palabras, de la magia de la literatura que encandila, que te ata al relato, que te embriaga con las palabras, con los hechos que narran, con las historias que te transmiten.

En el acto de entrega del premio, esta misma última semana de Abril, en Alcalá de Henares, cuna de Cervantes, su discurso de agradecimiento estuvo absolutamente a la altura: fue todo un alegato de la imaginación frente a las certezas de este mundo, de la literatura y el arte frente al materialismo actual, que desecha todo lo artístico, que denigra el arte a favor de una sensatez absurda.

Compartimos con ella la necesidad de la fantasía como elemento básico para la vida. La vida ha de ser transformada en arte, de lo contrario se convierte en algo inocuo, absurdo, sinsentido. Frente a unos tiempos que reclaman como eje de la existencia un éxito basado en el dinero, la mera comodidad y una fútil fama que no requiere esfuerzo y menos aún capacidad de sorpresa, creemos que la realidad es mucho más que lo aparente, renegamos de ese mundo que nos intentan imponer y defendemos la posibilidad de darle la vuelta a las cosas, o al menos intentarlo.

Somos conscientes del momento duro en el que estamos, nosotros padecemos también los efectos de una crisis que aporta excesiva angustia a nuestra cotidianidad, pero ante esto, reclamamos la revuelta también de la imaginación, la fantasía y la ensoñación. No sólo luchamos por otro mundo en el que lo importante no sea el dinero, en el que se transformen las relaciones sociales, también alegamos como imprescindible un cambio en la vida de cada persona. No es fácil, el capitalismo ha impregnado cada rincón de nuestras vidas y pretende someternos por completo. Nos hemos convertido muchas veces en nuestro peor enemigo, nuestros miedos, nuestra inseguridad, nuestra falta de perspectiva, todo se vuelve contra nosotros.

Pero hemos de colocar el arte en el centro de nuestra vida, tanto individual como colectivo. No queremos ser simples mercancías, pretendemos ser arte, extender la belleza a todos los aspectos de la vida. Saquemos las piezas de arte de los museos y convirtámoslas en objetos cotidianos. Transformemos los discursos en poesía. Impongamos la imaginación frente a las decisiones prácticas. 

Creemos que la política cultural que desde los ayuntamientos y las comunidades autónomas en España -pero es un fenómeno global, mucho nos tememos- se debe dirigir a la cultura cotidiana, la que conforman los grupos, los proyectos y las iniciativas próximas a las personas, que al fin y al cabo son los verdaderos protagonistas de la cultura, y no los grandes museos y grandes teatros. De lo que se trata es de que se llenen de arte los rincones habituales donde vivimos, trabajamos y paseamos, que la literatura inunde todos los lugares, que nos acompañe en cada momento. Sabemos lo difícil que es defender lo que defendemos cuando millones de personas de todos los países lo pasan mal por falta de dinero, pero creemos que hay que construir un nuevo mundo en el que el arte recobre su lugar y no sea, como ahora, un mero ornamento.

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MONÓLOGO EN CLAVE DE JAZZ

SOBRE LAS

PROMESAS FUTURAS

(Oda inocente a los Estados Unidos)

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

Cuando vaya a Estados Unidos me iré con dólares

tatuados en mi pecho,

con pasaportes y visados

 marcados a fuego entre mis párpados,

dinamitaré sus fronteras, sus lindes, sus arbitrios,

haré fogatas en el desierto oyendo los coyotes,

beberé café en tazas que ocupen el espacio de mis vacíos.

 Me iré cual rosa compungida en el desprecio,

cuando me vaya a los Estados Unidos de América

destaparé enigmas tras el tiempo en la raya recta del horizonte

 y descifraré el troquelado de cobre de las cajas de música,

en ellas hallaré mi renovada fantasía,

seré un pelirrojo irlandés sin nombre

y dejaré de ser un gitano vagabundo sin estrellas,

sin clan, sin caravana, seré el reverso de todas las patologías,

visitaré la tumba de Marilyn Monroe,

visitaré la estatua de un Abraham Lincoln solemne,

de presencia solemne, como un dios que a mí solo me mire,

cuando vaya a los Estados Unidos de América

me uniré a las causas extra-mundiales,

me atendré a la famosa quinta enmienda,

me partiré en dos como un corazón que no pertenece a nadie,

como un homeless o un cadáver exquisito,

me abriré las venas por un desorden típico en mi personalidad,

me casaré con una chica del Greenwich Village

y me destrozaré el lomo trabajando en los muelles,

cuando me vaya a los Estados Unidos

abriré una flor púrpura por los afro-americanos de América,

me uniré a la mafia y llevaré trajes de seda italiana,

elogiaré los mares del porvenir con tu whisky

entre mis labios plagados de sal, me desnucaré ante masacres

que todavía no están probadas, estallaré como aviones

ante la mirada de los que nada miran.

Cuando me vaya, si, hijo mío, si, cuando me vaya

a los Estados Unidos de América

buscaré el olor de la sangre en la ruta 66,

desfloraré muchachas que no fueron educadas para ningún nadie,

avisaré a los periodistas para me ninguneen,

peregrinaré al lugar donde mataron a Kennedy,

huiré de los agentes federales

para que no me acusen del delito que jamás cometí,

y me lleven ellos a corredores de muerte y exterminio

donde todavía no se ha visto ni dios ni milagro ni ángel alguno,

cuando me vaya a los Estados Unidos

quiero ser la persona que jamás he sido en la vida,

quiero poner huevos en el American Dream,

quiero que lo que no he querido querer

 y lo que he querido siempre

quiero que como siempre sea aquello que quiero que así sea,

quiero hondear una nueva bandera y ser un colono nuevo

que profundiza en la California más profunda,

cuando me mueva por Estados Unidos

como una serpiente cascabel borracha de rabia

quiero hacerme transparente como un sueño sin sueño,

cuando abra tu fotografía en Nueva Orleáns

eyacularé el semen de la gloria en su emulsión,

me empalmaré como un troglodita en una orgía,

me haré pionero de una tierra indómita y jamás descubierta.

En los Estados Unidos de América seré una nueva persona,

seré la tradición judía y la herencia escocesa,

seré un salvaje sin reserva al cual aparten sí molesta,

seré un negro con arrugas en la arruga negra del sufrimiento,

seré un tejano granjero que escupe tabaco de mascar

en el cobertizo de su casa vieja, entre polvo y soledad sureña,

seré un amish resignado con callos en las manos,

me partiré, de una vez por todas,

la espina dorsal trabajando

y apareceré en una canción de Bruce Springsteen

como un héroe anónimo y casi o del todo nacional,

también, por qué no,

 asistiré a ver el colapso de la economía universal

y al abandono de las madres que abandonan su hogar

en plena primavera, en la primavera luminosa,

cuando la Navidad sea una sombra de plomo que se agacha,

que se agacha encima de nosotros;

asistiré a la Súper-Bowl

 para fingir que soy todo un patriota,

mientras que aterrado,

echaré en falta aquella seguridad social,

echaré en falta la hierbabuena en la sopa,

echaré en falta la patria de mi niñez,

cuando cruce San Francisco, ¡oh! Pin-up de mis excesos,

cuando cruce como un peatón destinado

 al olvido San Francisco,

cuando en Manhattan nadie me conozca por sus avenidas,

cuando mi nombre sea una molécula

 o una célula efervescente

y crezca caprichosa e insaciable de la piel del sol,

cuando me mortifique aún por los gestos y las reacciones

tras otra reacción, tras otro gesto imposible,

que desmienta la otra verdad de ser otra mentira,

cuando otra vida sea otra vida, y esta otra vida sea esta vida otra.

Cuando se haga el ocaso de los culpables una purga

y mueran, por fin, las leyes que improvisan la venganza;

cuando yo apague el fuego de las cruces que se queman

en pos de la tolerancia y el respeto mutuo a las personas;

me encenderé un pitillo Marlboro

y pronunciaré las palabras sagradas:

─Me encanta que los planes salgan bien. 

 

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Fanalis o la añoranza del amigo

 

 

         El tirano Falanis añoró en ese momento a su amigo Perilo. Fueron muchos los consejos que le había brindado a lo largo de los años que lo conoció y que fueron además de intensa amistad. Angustiado por su inminente destino, viendo tambalear su poder y aterrado por el humo que ya comenzaba a inundarlo todo, sintió las lágrimas que descendían por sus propias mejillas. Le dolió contemplar desde el balcón de palacio, a lo alto de la modulada colina desde la cual dominaba el paisaje, la ciudad de Acragas que él había diseñado con arte, precisión y gusto, y que apenas había sido una villa cuando la heredó, saliendo apenas de la niñez, y que él y sólo él, según reconocían todos, reyes y humildes, sabios y serviles, había hecho renacer con vocación de urbe, de modelo para el mundo. Ahora estaba siendo destruida por sus propios habitantes airados y henchidos de rabia, y un profundo abatimiento, el abatimiento del amante de las artes o del soberano orgulloso de su reinado, quién podría saberlo ya a esas alturas de su vida y de su despótico poder vacilante, ni siquiera él lo podría afirmar, le hirió en su alma apesadumbrada. No supo tampoco discernir si el dolor, el miedo y la consternación provenían de ver a ese pueblo de Acragas levantarse contra él mismo, su soberano, o si era la soledad inmensa que se impuso de pronto en su interior, reflejo sin duda de la pavorosa soledad exterior y que era a todas luces perceptible en cada rincón del palacio, lo que le hizo caer en la desolada melancolía que le mantenía de pronto exánime. Pero de lo que sí estaba seguro era de la falta de su amigo del alma, irremplazable.

         Sus ojos se llenaron de lágrimas y su mirada se nubló. Abajo, en la ciudad, los gritos se elevaban hasta lo alto de la colina. No supo lo que gritaban, no lo quiso saber tampoco, tal vez porque sabía que los insultos que lanzaban hombres y mujeres, incluso niños y ancianos, y las palabras de odio y de rechazo que algunos se explayaban en dirigir en plazas públicas y en las esquinas de las amplias avenidas se dirigían contra él, el rey odiado, el tirano despreciado por su crueldad.

         Atravesó de nuevo el palacio y otra vez le hirió la soledad de sus lujosos cuartos, de los luminosos salones, de sus placenteros pasillos. Todos habían huido, sus criados, sus esclavos, incluso los escasos consejeros que juraron fidelidad eterna y a los que, en su fuga, acompañaron los fieles guardias que aún se habían mantenido en sus puestos, tal vez temerosos hasta el último momento de que el tirano recuperara de pronto el poder pero que, cuando se cercioraron de su inminente caída, cuando ya no cupo la menor duda, no vacilaron en salir para unirse al griterío y mostrar su repulsa, posiblemente como los más convencidos oponentes, hacia quien habían obedecido hasta ese mismo momento. También las mujeres de su serrallo habían partido dejando atrás para siempre las huellas de sus caricias y de sus besos. Pero mientras atravesaba el ahora sombrío palacio, mientras sus lágrimas devenían sollozos y gemidos, un solo nombre se repetía en su cabeza y lo pronunciaba a gritos con desolada y desperada nostalgia:

– Perilo.

         Notable escultor y extraordinario mecánico, recordaría sobre todo las veladas intensas en las que hablaron de arte. Rememoraría mientras cruzaba estancias vacías la llegada del artista ateniense y cómo se presentó ante él, humilde y sencillo, sin la vanidad propia de los artistas que acudían a su palacio a sabiendas del entusiasmo del joven soberano por convertir su villa en un faro para el mundo. Falanis le expuso el proyecto de ciudad que se hallaba perfectamente dibujado en su cabeza y Perilo, sin ocultar su entusiasmo, fue apasionándose por ese proyecto que acabó asumiendo como propio. Acragas sería su mayor escultura, una obra viva, la obra genial por la que sería recordado en las futuras generaciones.

         Falanis y Perilo: dos nombres unidos para siempre, fue lo que pensó entonces, a las puertas de su próspero reinado, el soberano y el artista que regirían todo un destino, que construirían juntos una ciudad. El discreto Perilo se puso a trabajar en su taller. Estudiaba con atención los materiales, las formas supuestas e imaginadas, las ideas, las líneas de las calles y avenidas que comenzaban a brotar desde las plazas, los detalles de las fachadas que parecían haber estado esperando durante siglos a que el ateniense les diera ocasión de surgir de las piedras. Falanis estaba impresionado por aquel escultor portentoso que le regalaba además su amistad. 

         Mientras Perilo creaba, Falanis gobernaba con mano de hierro. Hubo voces que aconsejaron moderar la rudeza de su gestión, la severidad de sus órdenes, la a veces caprichosa voluntad con que tomaba sus decisiones. Porque no era poco el capricho con que adoptaba las determinaciones de su reinado, algo que fue creciendo, aunque Perilo no se percataba de ello, veía a su amigo reír, disfrutar de la vida, vive con arte, le aconsejaba, sigue tu camino, y Falanis le escuchaba, era su amigo, su único amigo, el más amado, el más glorificado.

         También Fanalis explicaba cada uno de sus actos a su genial compañero. Para Perilo, era como un juego y lo veía disfrutar y lo animaba. ¡Qué asombro mostraba el artista con los instrumentos que Fanalis no paraba de inventar! Porque el soberano quería emular a su amigo y por las noches se ponía a imaginar nuevos objetos que diseñaba y construía sin parar, anteponiendo la invención, la imaginación, a cualquier otro asunto, almacenándolos la mayoría de ellos aún sin terminar por todo el palacio. El reinado debía ser también una obra de arte, gobierno y creación se unían para fundar un nuevo Parnaso.  Perilo disfrutaba con aquellos instrumentos cuya finalidad, con frecuencia, desconocía, pero para él bastaban las líneas armoniosas, el goce de la perfección física.

         Recordó mientras avanzaba por un pasillo adornado con bosquejos de árboles en las paredes el día que le mostró el toro. Era la primera escultura que Fanalis había construido él mismo por entero. Le enseñó la apertura lateral, la abrió y mostró a Perilo el interior vacío. Para qué sirve, le preguntó. Fue la primera vez que el artista se preocupaba por la finalidad de uno de los instrumentos que surgían de la imaginación del rey. Fanalis rió. En ese momento ya todo era un juego para él. Métete, le dijo. Y Perilo, contagiado por el ánimo de esparcimiento y travesura que dominaba el palacio, se introdujo en el toro. Fanalis cerró la apertura y encendió el fuego en la ancha plataforma sobre la que se levantaba el toro de acero y que a todas luces adoptó de pronto la función de horno. Las cuatro patas huecas del toro eran tubos por los que ascendía el calor del fuego. Recordó el tirano los mugidos que surgieron del toro recién creado. Funciona, dijo cuando dejó de escuchar los gritos aterrados de su amigo.

         Había pasado mucho tiempo desde aquello. Ahora le echaba de menos, su apreciado Perilo. Siguió pensando en él mientras escuchó las voces acercarse por otro pasillo lateral y el rostro del genial artista fue lo último que recordó antes de desvanecerse para siempre, al poco de cortarse las venas en los baños de palacio.  

Juan A. Herrero Díez

 

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LEYENDAS

Por Cristian Claudio Casadey Jarai

 

La leyenda de los suicidas de los Chorros de Tacares

 

        Los Chorros, en Tacares de Grecia, es un refugio natural que seduce al visitante con sus limpias cataratas, el murmullos de sus aguas y el canto de sus aves. Una mañana, tiempo atrás, un turista se aventuró hasta un lugar un tanto alejado de la reserva. Para su sorpresa, encontró a una pareja malherida tirada sobre el verde zacate. La joven yacía descalza e inconsciente. El varón, con un hilo de voz, atinó a pedirle ayuda al forastero:

–      Señor, somos dos jóvenes que nos amamos. Nuestras familias se oponen a que nos casemos, es por eso que habíamos resuelto suicidarnos, pues no podemos vivir el uno sin el otro. Por eso buscamos esta zona alejada para quitarnos la vida. Pero ahora estamos muy arrepentidos. Por favor, ayúdenos buen señor…

El hombre, acongojado y preocupado, corrió a toda prisa para buscar auxilio. Pronto llegó el personal de la Cruz Roja.

–      Dígame señor ¿hace cuánto tiempo dice que habló con el muchacho? – inquirió el paramédico.

–      Hace media hora doctor, el joven pedía asistencia médica urgente – replicó el extranjero.

–      Es que en realidad esta parejita ya lleva muerta más de veinticuatro horas…

***

La leyenda del cuadro del payaso

 

        Hace mucho tiempo vivía cerca de la Municipalidad de Grecia un viejo pintor muy talentoso. Sus cuadros eran muy bellos y de vivos colores, en especial los retratos, en los que ponía todo su talento y esmero.

        Un día llegó al pueblo un famoso payaso mexicano. El pintor, entusiasmado, decidió pintarlo y regalarle el lienzo, lo cual disgustó mucho al azteca, quien se sintió burlado en el fondo de su ser. Tanto fue su dolor y enojo, que maldijo el cuadro y se lo devolvió al pobre artista. Esa misma noche murió de forma extraña el padre del griego. Lo que nadie había notado es que el payaso del cuadro había bajado un pulgar. Lo mismo sucedió la noche siguiente, cuando falleció la madre. Y así hasta que a ese personaje siniestro solo le faltaba bajar el meñique de la mano izquierda. Cuando eso sucedió, la humilde casa fue devorada por las llamas de un terrible incendio. Lo único que se salvó fue el retrato del infame payaso.

        Pasaron varios años, cuando la casa fue nuevamente reconstruida y adquirida por otra familia. Cuando ingresaron, observaron el mismo retrato de un payaso con sus palmas abiertas…

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POEMAS

Por Maximiliano Spreaf

 

Experimento

 

No me muevo.

La intuición me falla.

No viene.

No termina.

No descanso.

Arriba de todo esto estas vos.

Abajo de todo esto están tus palabras.

Dueña de las palabras.

Un gran silencio.

Un torrente hacia mi cerebro.

Estalla.

Al fin.

Las vísceras en una sartén.

Los deseos en otra.

La imagen.

Distorsionada.

De tu vida.

Y de la mía.

En un vidrio.

En una probeta.

Al fin.

Todo estalla.

Te alcanzo.

Te fascina.

Te desvanece.

Las uñas clavadas al borde.

La patada inesperada.

Gozo. Placer. Desquite.

El vidrio.

Al fin.

Estallo.

Para siempre.

 

***

Parábola de tiempos hediondos

 

Ave y Pez están recostados

sobre un grueso poste de cemento

frente al templo musical que los aturde

y embelesa

con sus gritos de guerra marginal.

Ave y Pez salieron abrazados

las lenguas azules

los corazones manchados

de desidia y soledad.

Juntaron sus manos al son

de ritmos africanos

de tambores tropicales y lenguaje de señas.

Ave tiene el vientre hinchado

de sexo adolescente

de hambruna y peste

de cartón y chapas.

Pez no mide consecuencias

a la hora del afano

el gladiador químico hace de las suyas

el cuchillo siempre en sus manos.

Adentro todo es jolgorio

se disfrutan las tragedias

cotidianas que los unen

los presos, los drogones y cornudos

abundan en las letras.

Ave y Pez no ven la noche

solo entrecruzan sus lenguas

sueñan que ya no son

que los lleva la corriente de ese río

que los observa.

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Francisco Jesús Muñoz Soler

 

 

UN  AMIGO  DE  CONFIANZA

 

 

 

Un amigo de confianza

ejemplar casi extinto

en la frondosa selva

donde tantos animales sueltos van

con las uñas afiladas

y pendientes de arañar.

 

***

 

EN  UN  INSTANTE

 

 

 

 

En un instante una vida

se funde en un gesto

y se derrite hilo a hilo

en las mentes receptivas,

son retazos de momentos enervantes

que escarba las raíces,

son fracciones de tiempo

que nos penetran intensamente

como un sonido estridente

que hace sentirnos vivos,

nuestras vidas vuelan, vuelan,

se escapan en el tiempo

y al recordar solo tenemos

instantes que nos consuelan.

 

***

 

DICHOSO  QUIEN  UNA  DOCENA  REÚNA

 

 

 

 

Dichoso quien una docena reúna

de sinceros amigos hasta la sepultura.

 

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CUENTO

Por María Isabel Bugnon

(Santa Fe, Argentina)

 

                                      Morir de amor

Karina  nació  muy pequeña, nadie se dio cuenta que era una niña

 

diferente, hasta que cumplió tres meses de vida.

 

No respondía a ninguna clase de estimulo, era como un vegetal.

 

Allí empieza la lucha de su madre por sacarla adelante, después de 

 

muchos estudios  se llega a la conclusión  que su problema no es congénito,

 

si no  de una mala praxis.

 

El parto  vino complicado  el bebe no nacía,  así que decidieron sacárselo

 

con forses,son unas cucharas grandes que se usaban en una época  para

 

extraer  al bebe,  cuando ya no había otra solución, allí fue  donde le

 

estiraron la medula, quedo como si fuera un flan, sin poder controlar sus

 

movimientos, sus piernitas arrolladas  para atrás .

 

Empezó el peregrinar de su madre por  los médicos, hospitales, centros de

 

rehabilitación.

 

Karina  crecía  como cualquier criatura, solo que no lograba  mantenerse

 

derecha, su cabeza  se movía continuamente.

 

Cuando llego  el momento de ir a la escuela,  lo hizo en un lugar para niños

 

diferentes, aprendió a hablar, ya que balbuceaba  palabras sueltas, escribió

 

 con mucho trabajo,   gracias a la paciencia de sus maestras llego a pintar

 

 muy bien, empezó a participar de un grupo de teatro, lo que le permitió  la

 

 participación en varios concursos,  de los cuales ella  y  su grupo salió 

 

airoso, con menciones y premios al primer  lugar .

 

Karina  era una niña  muy dulce, pura,  transparente, cuando llego a la

 

adolescencia,  apareció un medico  asegurándole que si la operaban podría

 

caminar, pero fue todo una ilusión.

 

Después de tanto sufrir el post operatorio, ejercicios  y todo lo que  se pudo

 

hacer,  no logro  mantenerse en pie, ni siquiera con las botas ortopédicas,

 

siguió en su fiel compañera, su silla de ruedas.

 

Cada día conseguía nuevos logros, empezó a manejar la computadora, en

 

la cual diseñaba tarjetas navideñas.

 

En su casa, su mama le hizo acondicionar un baño  con pasarelas,  en

 

donde ella se paraba y tomaba de las barras  para poder ducharse sola

.

Como toda niña esperaba con muchas ansias su  fiesta de quince, sus

 

padres  se la organizaron con mucho amor, parecía una princesa salida de

 

 un cuento de hadas, bailo el vals con su papa desde su silla de ruedas, esa

 

que la transportaba a ese mundo mágico de niña-mujer.

 

Karina se convirtió en  una mujer inteligente, bella, trabajaba  diseñando

 

tarjetas  de cumpleaños, casamientos, salutaciones  etc.

 

De esa manera  logro  armar su propia empresa, no dejaba nada al azar,

 

tres veces por semana concurría  al gimnasio, tenia una alimentación

 

adecuada a su problema, el odontólogo  era el profesional  del cual mas

 

dependía, el cuidaba de su boca, sus dientes se deterioraban  muy rápido.

 

Su  familia  la ayudaba  mucho en lo material, de amor  y cariño  casi poco,

 

ella se sentía sola,  falta de ese amor de sus  padres que tanto necesitaba,

 

que le digan te amo, te quiero.

 

Desde  la empresa que ella había formado  empezaba a devolverles a sus

 

padres un poco de todo lo que habían invertido en mejorar  su calidad  de

 

vida, su crecimiento físico y  empresarial.

 

Un  día llego el amor  al corazón de  Karina, para su familia un problema,

 

ella era feliz  se daba cuenta que le pasaban cosas, en su estomago 

 

danzaban mariposas.

 

Empezó  una relación con Manuel, un chico de su edad y con  una

 

discapacidad mas leve que la de ella, el podía caminar  con dificultad  pero

 

caminar al fin.

 

Manuel  trasladaba a Karina en su silla de rueda para todos lados, salían a

 

pasear juntos  eran muy felices, se amaban.

 

La mama de Manuel no veía con buenos ojos esa relación, ella sostenía que 

 

Karina era una carga para su hijo  así que empezó una campaña para

 

separarlos , como nada le dio resultado  le dijo a Manuel , mira  tienes que

 

elegir entre  ella o yo , si la eliges a ella te tendrás que ir de casa ,ante

 

semejante propuesta  Manuel que dependía de su madre  tubo que

 

renunciar al amor y elegir  quedarse en su casa junto a su familia.

 

Para Karina fue una noticia muy triste, un dolor incalculable, no lograba

 

entender porque  Manuel prefería a su madre antes que a ella, que lo

 

amaba  con todo su corazón.

 

Paso el tiempo  ella seguía en lo suyo, pero su salud se deterioraba  a pasos

 

agigantados, se dejo caer en un pozo de depresión  que  no lograba superar,

 

 dejo de ir al gimnasio, no quiso mas que la nutricionista se hiciera cargo

 

de su alimentación, se abandono físicamente, sus articulaciones empezaron

 

a  inmovilizarse, no pudo escribir mas en su computadora, ni hacer

 

diseños.

 

La ignorancia  de una madre  autoritaria  destruyo ese amor tan bello y

 

puro que existía entre dos seres maravillosos  que solo querían ser felices.

 

Karina y Manuel emprendieron caminos diferentes , el seguiría al lado de

 

su mama ,mientras que Karina  se fue dejando vencer  por el dolor ,

 

abandonando todo tratamiento posible para salir adelante ,así la encontró

 

la muerte  desprotegida, sin ganas de vivir, dejándose morir por aquel

 

amor  que las personas  incoherentes no supieron  avalar  para que ellos

 

fueran felices .

 

Se quedo dormida  con una hermosa sonrisa  que reflejaba  su partida

 

hacia  ese cielo diáfano, que le habría las puertas a un ángel puro  como las

 

palabras de amor  que se juraron una vez .

 

                                                       

                                                                        Alas de Cristal

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ABRIL DESNUDO

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

EL HOMBRE

DEL PASAMONTAÑAS

 

A veces solitario espero sin saberlo

a que me ataquen en la noche,

quizá para robarme, no sé,

quizá para asesinarme.

Imagino a lo que espero (sin saberlo)

vestido de un sutil negro,

con un pasamontañas, también negro,

lo espero en cualquier ruido,

quizá del viento o de fantasmas,

lo espero en la noche más negra.

Quizá me ataque él, el hombre

del pasamontañas, y yo lo descubra

quitándole su negro pasamontañas,

quizá descubra a un viejo amigo,

él sigiloso, espera que me distraiga,

espera como un gato

a que yo sea vulnerable,

como si en la pesada sospecha supiera

que algo pasará en la noche fría.

Como si por mí ya fuera sabido

que algo ha de ocultar la triste noche.

 

 

***

 

DISTANCIAS CORTAS

 

Saca su lengua apuntando

y la rabia se desboca,

boca, boca, mueve sus labios

cuando lee a la sombra

que le iguala, ala, ala,

rompe el ala cuando grita

rompe el agua cuando calla,

¿qué harás sin compañía?

¿Qué vacío hondeará tu garra?

Cuando caves en el aire

aquel vacío de seca palabra,

cuando seas tú solo el hombre,

cuando solo seas nada.

Soledad de quien tiene lengua,

labios que leen lo que callan,

soledad de quien no es el mismo,

unísona lectura que nos delata,

una moneda es testigo,

la misma es entre cruz y cara,

hay quien necesita duda y abrigo

por que en una cruz hay dos rayas.

La naturaleza es tacto distinto,

es gusto, es oído, es luz del alba,

la naturaleza es castigo

caiga la noche o no caiga.

La naturaleza es polvo y ombligo

y el alma da vueltas viciada.

 

***

 

CANCIÓN DEL ABRIL SANGUÍNEO

 

Para mi hermana en el día

de su cumpleaños.

─Te quiero Mary.

 

Tú que rondas la campiña

en pos de la primavera,

muéstrate inusitada niña

sí te acecha centinela.

Tú que ruegas paz y viña

en pos de una mar serena,

no debe haber quien se ciña

a una verdad sin leyenda.

Tú que eres mujer que aliña

con aceite, sal y pimienta,

recuerda que viene dañina

la paz que nadie se inventa;

Tú recuerda que se escudriña

la paz que no se intenta,

que nunca hubo vida digna

para aquél que no se entienda.

La piel del sol es muy fina

y se desprende como cera,

flor a flor y clavellina,

nardo que engarza a su vena,

Tú, mujer que has sido niña

y prisa vegetal de estepa,

cuídate de absurda riña

y del parco No que te suena.

Guardián de pulcra sonrisa,

asfalto que jamás se siega,

nunca hubo nadie exacto

cuando al simulacro se juega,

flash de veneno incauto,

patraña de quien lo pretenda.

Niña, que te vas dulce al acto

de ser mujer en la senda,

anúdate al buen ciudadano

y marido que más te quiera,

niña que has visto lo malo

en tu mesa y en la niebla,

santifícate al (sin embargo…)

rumbo que a ti se asemeja,

niña que has probado amargo

sorbo que olvida la tregua,

que tu paz sea para el verano

lo mismo que es la cosecha,

niña que has visto a tu hermano

marcharse para una guerra,

guerra infame de soldado

que no disparó ni una flecha,

guerra de recluta y menoscabo,

guerra de entraña y ofrenda,

acuérdate que viste paisano

todo aquél que no comprenda

que guerras se tragan milagro

y otros postres para la cena,

acuérdate que solo es fulano

todo aquél que no se presta,

se presta para la tragedia

y para la alegría se muestra,

acuérdate que es temprano

para añadir suma y resta,

acuérdate que no cae el rayo

donde suena la tormenta.

Acuérdate que es en vano

sonrisa postiza en la fiesta.

Acuérdate que hace daño

si llamas y nadie contesta.

Acuérdate cuando el trago

sea lo que tanto detestas. 

Acuérdate si te has acordado

y olvida lo que olvidarte debieras.

 

***

 

LA ACERA DE ENFRENTE

 

Hoy la ciudad no es la misma,

ha fracasado el Barça,

esconden barriga y esconden frente

en esa derrota una vez por semana,

estos, como una plaga de débiles

ocultan la derrota que les empalaga,

el triunfo está siempre presente

y derrotados tragan su revancha,

hoy la ciudad es silencio,

es eterna madrugada arrasada,

nos asistirá apresurada la fiebre,

hoy se ha forzado la máquina,

está apagada la chispa y la gente,

la ciudad repele su eterna patraña

y en sus bocanadas vomita la plebe;

ven la alegría bailar su sátira

descalza y en la acera de enfrente,

 nos saca su lengua sarcástica

abrazada a necios y ausentes,

unos resbalan su fe estupefacta

e ignoran lo que nos duele,

ignoran lo que tanto nos iguala

e ignoran lo que nos hace fuertes,

la alegría es como una lacra

y baila en la acera de enfrente,

conmovidos por su falta

olvidan ahora qué nos escuece,

esta ciudad baila torpe y lejana,

 mojan su gana la ley de los febles,

tropiezan ausentes pateando latas,

perdidos pedazos que emergen

 de una mar engullendo nostalgias,

pedazos de voluntad carente

con la verdad que la mar se traga,

se callan más que la noche calla,

se calla la noche más de lo frecuente,

se pierde lo que no se halla,

Hoy ella pende sombría y diferente,

los semáforos son fría comparsa,

hoy la ciudad es mentira,

[es pago pendiente

 la mentira sucios nos devuelve

y la hipocresía a todos nos delata,

Ese chovinismo de patria enclenque,

Esa verdad que nos enseña la raya,

oculta patria que mastica con saña,

obscena de luces la sombra entiende

esa calaña que nos escupe y aparta

antes de que nos sorprenda la muerte

y después de la derrota diaria,

cuando el interludio presente

sea el enfrentamiento de mañana,

cuando una comida caliente

sea aquella utopía que nos aguardaba.

 

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10º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA NEVANDO EN LA GUINEA

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10º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

LIVº de la segunda etapa/02-04-2011

 

EDITORIAL LIV

Josefina Aldecoa y la historia de la literatura española

 

Este mes de Marzo murió la escritora Josefina Aldecoa, novelista y compañera de viaje de Ignacio Aldecoa, su marido, Jesús Fernández Santos, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute, entre otros, una generación de escritores que pobló los años sesenta y que comienza a ser puente a un nuevo estilo literario.

La memoria se mantuvo muy presente en esta autora cuyas historias, en las que estaba muy presente su otra pasión, la pedagogía, poseen una enorme sensibilidad social, sin caer en lo meramente descriptivo, y el lenguaje toma de nuevo una importancia central.

Josefina Aldecoa y el resto de los escritores contemporáneos suponen además la firmeza de una literatura del interior que fue apareciendo tras la guerra (in)civil como tradición paralela a esa otra literatura del exilio que, por su dispersión, pareció en algún momento carente de continuidad y por tanto de tradición. Apreciación esta que, por fortuna, se fue corrigiendo con el tiempo y merece hoy el reconocimiento de los lectores, dos tradiciones literarias tras la guerra y se integra en los planes de estudio de las universidades y de los institutos (en el pequeño espacio que se brinda hoy, por desgracia, a la literatura en los planes de estudio de España).

Coincide este fallecimiento con la aparición de un ensayo de los profesores Jordi Gracia y Domingo Ródenas que forma parte de la colección que publica la Editorial Crítica sobre la Historia de la Literatura Española y que se centra en un largo periodo de tiempo que va de 1939 a 2010. En concreto, se trata del tomo 7 que toma por título, bastante esclarecedor, de «Derrota y restitución de la Modernidad». Porque resulta evidente que en la larga noche posbélica se produce, a pesar del desconcierto y las circunstancias, una lucha por recobrar esa modernidad perdida con la guerra y la desaparición del ambiente cultural y literario de la España de principios y mediados del siglo XX.

Poco a poco surgió en el interior una nueva literatura que procuró imponerse a la sequía de los primeros años y que poco a poco estableció un diálogo normalizado con los lectores. Muy grande fue la ayuda, y la influencia, desde luego, de los escritores latinoamericanos que, con el fenómeno denominado como Boom, descubrió al mundo la variedad del idioma y de la literatura en español y resultó para España toda una lección de humildad, ya que de pronto el castellano dejó de ser monopolio de la metrópoli. En este sentido, Josefina Aldecoa cita, aunque sea de pasada, en una de sus novelas la vida en otra colonia, Guinea Ecuatorial, que si bien de un modo periférico ha comenzado también a dar sus escritores en español.

Se trata sin duda de una gran aporte al estudio de los escritores y en el que, a todas luces, la generación de Josefina Aldecoa tiene un lugar importante. 

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MONÓLOGO SOBRE EL DURO ARTE

CON EL QUE CONVIVEN LOS POETAS

 

¿Para qué soy poeta si no gano dinero con ello?

¿Me aporta algo ser poeta?

Calentamientos y dolores de cabeza.

Reflexiono en soliloquios y poemas

para un público que tiene

otro concepto distinto de esta historia.

Les recito uno de mis versos onomatopéyicos

y se parten de la risa.

Hasta me graban en móvil y lo cuelgan en YOUTUBE.

¿Para qué soy un poeta?

¿Me compensa ser poeta? ¿Vale la pena tanta tinta?

¿Lo hago por aquello del amor al arte?

¡Gilipolleces!

Algunos poetas piensan que van a cambiar el mundo

con unos poemas, cosa imposible,

pero de ilusiones se vive.

Miren como se ríen aquel grupo de la esquina.

¿Para qué soy poeta?

¿Quiero demostrar algo a alguien?

Lo único que consigues es demostrarte a ti mismo

que ese no es el camino que te aconsejó tu padre seguir,

si hombre, aquel de que nunca se debe mentir en la vida.

   Cada cual va a lo suyo

y el mundo no hay quien lo cambie ya.

Lleva demasiado tiempo rodando sobre sí mismo.

Tú vas a un conflicto armado y recitas algún poema

y te fusilan con un maestro cojo y dos banderilleros fijo,

o quizá te pudras en una cárcel sombría.

Entonces, ¿para qué soy poeta?

Un amigo mío dice

que soy poeta para ligar más,

pero en realidad, ¿ligo más?

Para nada, las tías pasan de mí igual

o aún más que antes,

si les digo que escribo poesía

me toman por un cursi, un meapilas,

 un gilipollas o un inadaptado social,

o un blando que solamente sabe llorar.

Yo al principio presumía de poeta,

¡qué fracasos y qué meadas en la cara me daban!

Les decía a las chicas que les había escrito un poema

y que le había puesto al poema su nombre,

el de la susodicha, ¿estamos?

Cuando se lo recitaba me decían: −qué bonito,

después se iban con mi mejor amigo, que era albañil,

con más bíceps, con más oblicuos; con más pasta,

 por que está claro que ahora un albañil

gana más dinero que un poeta.

Pero trabajan más.

 Yo alego aquello de: Mi poesía es diferente.

Pero nadie se para a leer mis poemas,

prefieren otras cosas, prefieren la métrica del albañil,

o los videojuegos, hay algunos que prefieren el Parchís.

¿Para qué soy un poeta?

Odio hablar bucólicamente,

oníricamente, metafóricamente,

galácticamente, helénicamente,

herméticamente, estúpidamente.

Existen muchos tipos de poesía.

Tantos o más que poetas.

Existe el barroco, el romanticismo,

el surrealismo, el creacionismo, el realismo,

pero el mío es el masoquismo, puro y duro.

A veces se inventan otra manera

de llamar a un movimiento de poetas

aburridos, ególatras y exhibicionistas

con un nombre exótico o esdrújulo.

Con lo fácil que es llamarse Pombo, los ultraistas,

Generación Nocilla, la Gauche Divine,

La generación Beat, los del 36, los del 27, los del 98.

POETAS: pobrecillos los poetas.

¿Qué tratan de arrancarle al hombre?

¿Qué quieren extraer de donde no lo hay?

¿VEN? Ya me he puesto poético,

si es que lo llevo en la sangre.

La poesía, lo dicen hasta los editores

de poesía, No sirve para nada,

solamente para que ellos vivan de ella,

solo ellos y nadie más, claro está.

Por que con lo que cobra un poeta en su vida

no me dejan ni chupar la sal de los cacahuetes. 

Algunos se empeñan en demostrarnos

que sí sirve para algo ser poeta.

Logran imágenes maravillosas,

logran artefactos poéticos,

logran hacernos ver la magia, el milagro,

logran con palabras evocarnos,

ilusionarnos, emocionarnos, sorprendernos,

nos hacen meternos en lugares donde sólo cabe

el dedo meñique,

pero, ¿quién quiere a un poeta?

Quizá como animal de compañía sea

algo cansino teniéndolo ahí pensando

y traspapelando o digitalizando su poesía,

quizá como guardaespaldas no sirva,

demasiado sensibles para ir de tipos duros;

estos se van del esfínter deprisa y corriendo,

¿Qué tal como conversador?

Eso es justo lo que es un poeta, un conversador,

quizá hasta llegue a cansar

de lo que el jodido habla, y siempre de lo mismo,

¿y que de qué habla? ¿De qué va a ser?

De todo lo que tenga que ver con la literatura,

con el hecho de unir sílabas (contarlas a veces),

con el hecho de unir sujeto, verbo, predicado.

Artículo o pronombre, conjugar verbo,

y la labor laboriosa de buscar adjetivo,

a veces un adverbio, y otras un sustantivo,

y otras un montón de palabras que vienen también

en las sopas de letras y se tragan que da gusto.

Osea, un rollazo del que huyen hasta los filólogos.

¿Y las tertulias de poetas? ¡Ay! Las tertulias,

¡qué peligro tienen los poetas en las tertulias!

En las tertulias exhiben su culturalismo.

Presumen de que han leído a fulano,

a mengano, parafrasean a zutano,

e imitan a algún perengano que otro.

¿Para qué sirve ser poeta?

Mi padre por ejemplo, mi padre cree

que ser poeta es algo así como ser Jesús.

Si hombre, Jesucristo, el Mesías;

tiene a los poetas mitificados.

Cree que los poetas son como santos.

El hombre tiene el concepto de que el poeta

debe ser buena persona,

vamos, mi padre se cree que un poeta es algo

así como un testigo de Jehová.

De puerta en puerta dando el sermón

y vestidos con la ropa obsoleta del Corte Inglés del 82.

Mi madre no, mi madre piensa

que los poetas son maricones, directamente,

que es otra mitificación o tópico injusto,

según se mire.

Un poeta tiene una vida doble.

Ningún poeta vive de la poesía,

ni siquiera muertos, que es cuando más venden.

A mí me dice mi hijo que quiere ser poeta

y le digo: −Vas camino de que te crucifiquen.

O −Hijo, las personas a veces follamos.

O le puedo decir: −Chaval, dedícate a la banca,

que contarás billetes, en vez de sílabas y versos,

y luego encima reciben subvenciones del estado.

(Continuará)

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

 

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El regreso

         Se colocaron en medio de la plaza. Comenzaron a cantar el Eusko Gudariak, puño en alto, mirando a la fachada del ayuntamiento. Me quedé en un lado, bajo los arcos, observándoles a cierta distancia. Quince años fuera y al segundo día de vuelta me encontraba con aquella manifestación. Nadie me conocía, ni los de la concentración ni la gente que cruzaba indiferente o a lo sumo con un ojo puesto en los congregados. Nadie se acordaba de mí, ni ganas por mi parte. Prefería pasar desapercibido, como un viajero, un turista, uno de fuera que se queda un par de días en una pensión y se dispone a visitar el pueblo. La chica de la pensión me lo preguntó: ¿turismo? Dije que sí. Mi nombre, con toda lógica, no le dijo nada. El que usé no era el mío, el real, sino otro cualquiera elegido al tuntún: Mario Hoz Germán, pero sin duda tampoco le diría nada el real. Era demasiado joven para que mi cara le sonara. Me sonrió amable. Este es un pueblo bonito, me dijo. Ya lo he notado, respondí.

         Los concentrados dejaron de cantar el himno. Charlaron un momento y desaparecieron de la plaza, dejándola de pronto desolada, vacía, algo sombría. Me di cuenta de que no había policía. Al menos policía uniformada. Los tiempos han cambiado, pensé, en otro momento habría furgonas y agentes con sus escopetas al hombro, miradas nerviosas y silencios que se cortaban con cuchillo. Yo había corrido por las callejas adyacentes y me había protegido de las balas de goma en soportales y esquinas. Había pasado mucho tiempo de todo aquello, tanto que ahora sólo era olvido.

         Salí de la plaza y avancé hacia el puerto por una calle que había cambiado de nombre. Dos mujeres me cortaban el paso a un pasaje que debía seguir. Hablaban en vasco y no me costó nada entender lo que decían. Quince años me habrán hecho olvidar el idioma, había pensado antes de llegar, pero la memoria es más competente de lo que creemos. Perdón, les dije en castellano. A punto estuve de decírselo en el idioma, pero mejor era no llamar la atención, se suponía que era extranjero, es lo que indicaba el documento que había mostrado en la pensión, había que tener cuidado, el pueblo era pequeño y todos se conocían y debía ser puntilloso pasar inadvertido.

         Salí al otro lado del callejón y enseguida reconocí el portal. Pulsé el botón. Segundo primera. Tardaron un montón en responder, una voz de mujer rompió mi espera: Bai?

¿Está el Señor Tomás Arretche?

         La mujer guardó silencio apenas unos segundos.  

– Sí, está. ¿Quién le llama?

-¿Podría hablar con él?

– Suba.

         La mujer no había insistido. Debía de estar acostumbrada a visitas repentinas, personas que aparecían de pronto, que preguntaban por Tomás Arretche, que hablaban con él en su despacho de médico, que se iban tan sigilosamente como habían llegado. A la mujer, la hija sin duda -la esposa, supe, había muerto hacía unos años-, no le resultarían extrañas esas visitas.

         Abrió la puerta cuando llegué al rellano. Era una mujer cercana a los treinta años. La hija, en efecto, pensé, aunque apenas recordaba su cara, tenía quince años cuando la ví la última vez. Me miró con curiosidad.

– ¿Su padre está en casa?

– Sí.

         Me llevó hasta el despacho. Recordaba la casa a la perfección, nada había cambiado, sólo nosotros. La mujer abrió la puerta y me dejó pasar. Se retiró. Había comprendido que yo era una de esas visitas. Tomás Arretche se levantó para recibirme. Había envejecido, pero los rasgos eran los mismos, duros, serios, reflexivos, aunque la leve sonrisa que se dibujó suavizó bastante la severidad del rostro.

– ¿En qué le puedo ayudar?

– Veo que no me reconoce.

         Me miró entonces con más detenimiento. Le costó. Puso al fin cara de incredulidad. No puede ser, murmuró. Un gesto de sorpresa, tal vez de miedo o de espanto, se le dibujó unos segundos.

– Se supone que moriste …

– Ya ve que no.

         Le toqué el brazo para que se cerciorara de que estaba vivo, de que yo no era un fantasma. Comprendí su sorpresa. Le conté que aproveché las circunstancias para escapar de nuevo a Francia. Pasé escondido en un camión. Nadie lo sabía, tampoco los míos, y en Bayona supe por los diarios que me daban por muerto, no me encontraron en la barcaza que quedó atrancada en Pasajes, supusieron que había caído al mar, hacía frío, era de noche, lo lógico era morir. En Bayona nadie me había visto. Me fui tras recoger en mi piso algunas cosas, dinero, uno de los documentos falsos, algo de ropa, poca, para que nadie se diera cuenta de que había pasado por allí. Me fui a Holanda y desde allí, tras trabajar algunas semanas para ahorrar dinero, me marché a México. Me dio más miedo el viaje que todos aquellos años en la clandestinidad.

– ¿Has vuelto para algo en concreto?

– No lo sé todavía. De momento, sólo le quería ver a Vd., creo.

– Aquí las cosas han cambiado mucho.

– Lo sé.

         Pensé por un momento que fue un error haber vuelto. Lo cierto es que no sabía el motivo por el que de pronto compré un billete y me planté en el País Vasco. Me había esforzado en olvidar, en ser otra persona, pero no lo había logrado. No es que padeciera nostalgia o que sufriera el arrepentimiento de otros, pero de pronto eché de menos al Doctor Arretche, las horas que pasamos hablando, los consejos que me dio entonces. Nunca me juzgó. Yo era más duro conmigo mismo.

– ¿Qué sabe de la familia Landaburu?

– Están bien -me miró como si intentara aprehender mi interior-, todo quedó superado.

– ¿Han hablado de ello con Vd.?

– No de un modo profundo, sólo con Mari, saben por lo demás lo que yo pensaba entonces, en qué lado estaba, aunque me dolió aquella muerte, me tocó bastante. Además, saben que te conocía.

– ¿Hablaron de mí?

– No.

         Se calló de golpe, como si hubiera dejado en el tintero una afirmación. Quise preguntarle si me odiaban o si me habían perdonado. Pero no sabía si iba a ser capaz de preguntarlo. Tal vez por eso mismo había regresado. Necesitaba algunas certezas, cerrar algunos capítulos. Había intentado cambiar el pasado, crearme otra biografía, ser otro hombre.

         No hablamos de ello, sólo de un modo general, el silencio es lo que caracteriza a nuestro país, un inmenso silencio, imponente, sempiterno. Se lo comenté. Dónde vives, me preguntó para escapar del tema. En México, respondí, estoy bien allá. Respeté su deseo de no entrar en el tema. Nos despedimos una hora después. Al salir, pensé en ir a aquella taberna. Me acerqué de hecho. Pero di la vuelta cuando estaba a pocos metros. Era yo quien no me había perdonado. La imagen de Mikel Landaburu muerto en el suelo se me presentó más firme que nunca. Ocurrió todo muy rápido, mi entrada en el bar, dos personas junto a mí, los tres cumplíamos con la misión histórica, fue todo visto y no visto, salimos corriendo, la fuga hasta el puerto, apenas unos segundos, había sido mi primera acción dura, mi prueba de fuego.

         Caminé hasta la pensión. La chica me abrió la puerta. Me sonrió al entrar yo. Le gusta el pueblo, me preguntó atenta en la recepción. Es muy hermoso, le contesté. Ella sonrió dichosa.

Juan A. Herrero Díez

 

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Por Olaya Mac-Chure

POEMA

Esculpamos las ideas con las plumas
que se incrusten para siempre en la memoria
y limemos las asperezas en las lenguas que descifran nuestros vocablos
entonces,las ideas transportan el ir y venir
de todo lo que queremos pronunciar
descubriendo a través del movimiento de las hojas
el suave murmullo con que nos quiere hablar la tierra
como música de aves aleteando al fondo de un cielo fresco
movido por el viento que surca intrépido en el aire que levanta el vuelo
por la vertiginosidad del tiempo y del espacio magistral.

 

 

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Por Cristian Claudio Casadey Jarai

LEYENDAS

 

 

La leyenda del Puente de Piedra (II)

        Hace muchos años, en la Isla Uvita, frente a las costas de Puerto Limón, vivía una extraña tribu. El hijo del Jefe de aquellos indígenas tenía una grave y extraña parálisis que no le permitía ni siquiera pestañear. La gente, preocupada por la salud del niño, después de probar todo tipo de curas sin resultado, recurrió desesperadamente a varios brujos. Ya preocupados, llamaron al chamán más viejo de Talamanca, quien aconsejó al Cacique llevar a la criatura hacia una vertiente situada en una distante región en el continente, para que pudiera curarse con éxito de tal enfermedad. Era sabido que algunos forasteros relataban que esas aguas eran realmente milagrosas.

        De esta manera se organizó una escuadrilla con los más valientes y fuertes guerreros. Así,  partieron en caravana en busca de tan preciado líquido.

        Después de muchos meses de ardua travesía por selvas, ríos y montañas llegaron hasta un cálido valle, en donde una quebrada les impedía el paso.

        Los hombres, para que su cacique y su frágil hijo pudieran cruzar el río, decidieron abrazarse entre ellos de manera que crearon un puente humano. El jefe cargó al niño entre sus brazos y caminó sobre sus fieles protectores. De repente el cielo bramó con furia y grandes destellos iluminaron el río. Cuando el Cacique se dio vuelta observó que los guerreros se habían convertido en piedra, en un puente de piedra. El demonio quiso jugarles una mala pasada a los indígenas, pero los dioses, apiadados al ver semejante injusticia, enviaron a un ave de plumas multicolores, quien aconsejó al jefe que hiciera beber a su hijo del agua de aquel río. El niño bebió lentamente, y toda su enfermedad fue sanada. Sin embargo, debido a la lejanía, nunca pudieron regresar a sus tierras, por lo que ambos vivieron bajo ese puente durante el resto de sus vidas, agradeciendo a sus guerreros el noble sacrificio que habían hecho.

***

La leyenda de las gemelas de Barrio Latino

 

        Hace muchos años atrás, había una familia que tenía dos niñas gemelas que vivía cerca de la ruta que conecta Grecia con el pueblo de Sarchí. Ambas eran idénticas como gotas de agua, de largas cabelleras rubias y ojitos verdes saltones. Las chiquillas eran muy juguetonas y un poco traviesas, lo que hizo que una tarde muy calurosa salieran a la calle a divertirse con otros niños del barrio. Quiso el cruel destino que en medio de aquellas risas y corridas las gemelas fueran embestidas por un enorme camión, el cual les arrebató de un golpe certero sus frágiles vidas.

        Tanto la madre como el padre habían quedado destrozados luego de tan macabro accidente. La señora se culpaba día a día por el descuido. Pasaron los años, y dio la casualidad que nuevamente quedó encinta. Ella y su marido estaban muy felices por el embarazo, y fue grande su sorpresa cuando nuevamente nacieron otras gemelas, muy similares a sus hermanas fallecidas. Las niñas crecieron alegremente, sin embargo tenían las mismas costumbres que las anteriores. Otra tarde calurosa, salieron a jugar cerca de la ruta. La madre, preocupada, recordaba la tragedia anterior, por lo que salió velozmente de su casa para alertar a sus hijas. No las veía por ninguna parte, por lo que empezó a llamarlas a los gritos.

–      Mamá, no te preocupes – contestaron las niñas.

–      No vamos a cruzar la ruta, no queremos que nos pase lo mismo dos veces…

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR FRANCISCO JESÚS MUÑOZ SOLER

 

JUNGLA  TROPICAL  LLUVIOSA

Pura vida

Nos adentramos por el camino de las Ranas,

después de dejar atrás el puente

donde dos chiquillos saltaban gozosos el Sarapiquí

y hermosísimos sotacaballos y bromélias,

desde ahí, desde ese ancestral punto,

dispusimos nuestros pasos en la jungla

bajo una intensa lluvia que sacudía

nuestros hombros ansiosos de recibir

savia de telúricos impulsos de semillas

para nuestros espíritus, vacilantes bajo la espesura

caminamos con nuestras zapatillas ligeras,

llegamos a un breve claro, encrucijada

de destinos quien sabe si de almas

y entre la senda de las intensas arlequines

y una empinada intrincada a la izquierda

optamos por la intrépida que nos giraba

aún no brotaban corrientes de lágrimas

formando surcos entre raíces y lianas,

el agua, el agua, resbalaba sobre las caras,

ya nuestros cuerpos empapados de gracia

brincaban entre vainas depositadas en los márgenes

del abrupto sendero, donde enamoradores labios

de un magnífico rojo seductor nos llamaba

y entre graciosos comentarios divisamos

un bello claro donde nos inmortalizamos

con entrañables fotos, bañados de brumosa luz

y sostenidos sonidos de majestuosos cantos

que siguen envolviendo con su circular manto

la esencia de ese lluvioso espacio de armonía,

con gozadoras miradas iniciamos el regreso

más ágiles, con un áurea más liviana

pero atrapados por invisibles ficus estranguladores

que siempre nos reclamaran encantados

cuando nuestras emociones estén embargadas

por retorcidas impresiones, entonces siempre nos quedara

la atmósfera de la selva, allí donde nuestras áureas

retozaron bajo intensa lluvia con pies diestros.

***

MIS  OJOS

 

Te envío mis ojos a través de las ondas

de los queridos corazones que nos dejaron

y velan por nosotros en el permanente intangible,

en mis ojos tienes toda la dulzura y serenidad

que mis córneas y mi alma sostienen.

***

CAMILLE   CLAUDEL

Desde la incógnita y desamparada tumba

Donde se pierde el tiempo y el espacio

De la consciencia vertebradora de memoria

Desde la innominada fría reclusión

Donde los huesos forjaron cenizas

Y germinará alimento cárdenos labios

Desde cielos de arrojes invisibles

De imaginados días sin escenarios

De moldeadas tallas sin cincelado

Desde la lejana cercanía de la sangre

Páramos de colmillos inclementes

Desgarrada Gaia de eclipse lunar

Desde los vitrales de su lumínica gloria

Cenit de emociones de hermosas formas

Plácet de sensuales curvaturas en el arte

Desde los vértices de un tiempo excluyente

De la consustancial libertad inmanente

Del carácter apresador de movimiento

Desde el plenilunio del agudo detalle

Atalaya trasmisora del proporcionado énfasis

Que ilumina la cara oculta de los seres

Desde la certeza del sendero de búsqueda

Fragante melodía de un tiempo futuro

Alejado de las huellas de sus valientes pasos

Desde la paterna y desbordada alegría

La decidida complicidad de sueños e ideales

A partir de la pila de agua bendita: Camille

A Orlando Ferrand

***

ENFRENTADO AL VACÍO DEL INEXPRESIVO PAPEL

Enfrentado al vacío del inexpresivo papel

como ante la vida misma,

palpando la textura blanquecina

como quién ausculta las nubes,

ante el infinito inmaculado

desnudo, descarnado de lumbres

generadoras de bellezas originales

ricas en verbos y sustantivos,

finas eclosiones de ideas y emociones

corpus de espacios fructíferos

que nos diferencia de seres simples

firmes de hermosuras intangibles

repletas de intrínsecas sensaciones

alma esencial del acto creativo.

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PERFUMES LEJANOS”

CUENTO

AUTOR: ANA MARÍA MANCEDA

 

MENCIÓN DE HONOR POR CERTÁMEN INTERNACIONAL “ JUNÍN PAÍS” BUENOS AIRES

ARGENTINA Y SELECCIONADO PARA ANTOLOGÍA 2007.

 

 

 

 

 

      ….Tú tienes la forma de una fuente  no de agua sino de tiempo                                                                     

            En lo alto del chorro de la fuente  saltan mis pedazos

                  el fui, el soy, el no soy todavía, mi vida no pesa.

    El pasado se adelgaza. El futuro es un poco de agua en tus ojos.       

                                                “ Trowbridge Street” Octavio Paz.

                     No sentí que fracasé, pero debía hurgar, buscar en mi mente el origen de esa explosión que no me permitió seguir con la lectura del poema. El público aplaudió cálido, como apoyando esa emoción… Y sí, siempre me perseguirá la nostalgia, sello justificado, es la vida que me tocó. Más de una vez, mientras cae la nieve y sopla el viento desde el Pacífico, me he preguntado ¿Qué hago acá, en la Patagonia?

                Le contaba que salimos temprano de la escuela por el eclipse de sol, todos nos asustamos, hasta los pájaros, porque el día se hizo de noche. La abuela Rosario, con su mirada de tierra oscura de musgos, velada por el desarraigo, me miraba, mientras revolvía en la olla de hierro, traída desde su tierra subtropical, los chicharrones de la pella de grasa vacuna. Su amor brotaba en la gran cocina de la casa platense, desde sus manos mágicas, mientras esculpía esas comidas de sabor profundo, misterioso del noroeste. Habían comenzado los preparativos para la fiesta de mi “Primera Comunión” y no faltaría nadie, las empanadas de la abuela eran famosas desde el Bosque hasta la entrada de La Plata. Era la época en la que en una cuadra habitaban italianos, españoles, brasileños, norteños como nosotros y aún una familia japonesa. Era una época en las que los aromas de comidas exóticas y criollas se mezclaban con el olor  a pasto recién cortado, el perfume de los jazmines del cabo y el olor al  Río De La Plata que traía el viento del este. Era una época en la cual los viejos vivían con sus familias y las bibliotecas de los clubes de barrio eran santuarios para los pibes y leer era un escudo de nobleza. En las fiestas patrias se escuchaban zambas, pasodobles y a todo los inmigrantes nos unía el mate y el asado. Pero las empanadas de la abuela son inolvidables. Los preparativos hasta el momento de hincarles el diente duraban tres días.

               Al día siguiente se colaban los chicharrones para separarlos de la grasa caliente, cuyo futuro serían las tortillas de grasa – Comé hijita, comé, estás muy delgada- se persignaba- cuando venís se te ven solo los ojos. Y así una se volvía gordita y saludable. Luego preparaba la masa, una vez lista se formaban los “pupos”, tarea en la que yo ayudaba- Así Nóe , deben quedar bien redonditas. Me encantaba  darle esa forma redonda a la suave pasta y luego hundirle un dedo en el medio. Estirados con el palo serían las tapas para el relleno. Mientras tanto en una gran olla, mi madre hervía en la cocina la gallina elegida por la abuela del superpoblado gallinero. Una vez cocida se picaba la gallina y carne vacuna cruda, a mano y con un cuchillo afilado para el caso. El caldo que quedaba  era tomado como una ceremonia, debíamos estar bien alimentados, según la abuela  los pueblos antiguos lo valoraban por las ricas sustancias que hacían más fuertes a su gente, yo no entendía mucho, pero me gustaba, la prefería al horrible hígado de bacalao que me daban cuando empezaban las clases.

               En esos días yo había suspendido mis correrías habituales, tenía una sensación de santidad, mis amigos me extrañaban pero estaba convencida que debía estar en un estado de pureza inmaculada, pronto recibiría a Dios y debía confesarme de manera  asidua, no podía jugar a la mancha venenosa ni al médico, aunque en los atardeceres sentía el griterío de los chicos en la plaza de enfrente de la casa, ahí me corría un cosquilleo por el cuerpo y sentía el impulso de salir corriendo a jugar. Por la noche espiaba por la ventana de la pieza de mi madre las actividades de los nuevos inmigrantes, sufridas familias de la posguerra, que llegaron en esos días. Vivían por el momento en carpas, en un sitio del amplio espacio  de la plaza, que les había provisto el gobierno hasta que se hicieran sus casas en terrenos adjudicados. Se veían luces de faroles en la oscuridad de la noche y miles de luciérnagas acompañando los juegos de los chicos, sus voces resaltaban con tonos europeos y las ranas y los grillos parecían burlarse haciendo coro desde las acequias, entonces yo buscaba en el cielo las constelaciones que marcaban el Hemisferio Sur y mi lugar en el mundo; Las Tres Marías; La Cruz Del sur, pensando que extraños se sentirían los vecinos, esas no eran sus estrellas. Los días pasaron volando, entre mis viajes hacia la Iglesia donde tomaría la comunión, el estudio del catecismo, las últimas jornadas de clases y las pruebas del vestido que luciría. Mi tía, famosa modista, era la encargada de su confección. No sé porque capricho, ni de donde sacó la idea, pero se le ocurrió que quería innovar, mi vestido no sería largo, sí blanco, bordado, pero la falda a media pierna. El modelo imitaba a los clásicos vestidos de las ¡Holandesas! Hasta me hizo el casco con alitas para arriba que lucían esas extrañas mujeres y bueno, en las fotos aparezco con mi cara de santa, mi piel trigueña, mis grandes ojos negros asombrados y en las manos, juntas como rezando, el libro blanco de nácar y el rosario. ¡Flash…flash..! La noche anterior no pude dormir, por suerte toda la familia descansaba, excepto la abuela, pensativa quedó en la cocina fumando su cigarro de chala de caña de azúcar, ella misma lo armaba, el tabaco y la chala se lo mandaban sus parientes del norte. Me acerqué a ella y la abracé, era feliz al sentir su olor a naranjos y a caramelos de menta.

               Y llegó el día. Desde muy temprano toda la familia entró en acción, mis hermanos menores me miraban como si fuera una princesa, en cierta manera todo giraba en función de homenajearme, pero desde la distancia del tiempo y el espacio estoy convencida que la fiesta era para ellos. Todo debía estar listo para cuando regresemos y lleguen los invitados. Con la abuela Rosario se quedaba  una prima que le ayudaría a armar las empanadas. El aroma inundaba toda la cocina, aún hoy los vientos del recuerdo me lo acercan, es un aroma donde se refugian todos los sabores: el dorado de las cebollas verdeo, ají morrones, las carnes de la gallina y vacuna picadas, mezclados con el aditamento de las especies; pizca de pimienta, ají molido, pimentón y el toque esencial del comino. Las blancas papas cortadas en dados, previamente cocidas, resaltaban el colorido de la olla. En platos hondos , los huevos duros picados, las pasas de uvas remojadas en agua y las aceitunas , esperaban como toque final, coronando el relleno antes de hacer el repulgue de las empanadas.               

               Y aparecí, vestida de holandesa, reluciente, la casa brillaba, estaba feliz. Era un día maravilloso, una tregua. Los conflictos provenían de cierta anarquía con que mi padre llevaba la economía del hogar y los celos de mi madre. Él  fue contratado por un club de fútbol de La Plata, era arquero, de ahí la migración de mis padres y luego la de la abuela y tía desde Tucumán. En pocos años su carrera fue exitosa pero la frecuencia a fiestas en su homenaje y nuevas amistades,  algunas poco confiables, provocaban los celos de mi madre y las terribles discusiones. Al ser la mayor de mis hermanos, pronto cumpliría los diez años, yo estaba siempre alerta ante estas situaciones, cuando las cosas se ponían difíciles me refugiaba en los juegos con los chicos del barrio, en mis libros o en esos días con los preparativos de la “Primera Comunión”

                Tomamos el micro que nos llevaba a todos, ocupamos gran parte del mismo. Iba quieta, rígida, no quería que se arrugue el vestido, ya había planificado guardarlo en una caja especial. Durante el viaje, mirando por la ventanilla, creí ver en las nubes las siluetas de la Virgen, Dios y los Santos. Mi abuela me había enseñado a buscar imágenes en ellas así como en la luna. En las “Noche de Reyes”, sentadas en la vereda, agobiadas por el calor, ella en el sillón hamaca dándose aire con su abanico tornasolado, yo sentada en el brazo del sillón,  me mostraba como se veía que la Virgen traía al niño Jesús sentado en un burro y José al lado, los Reyes Magos los acompañaban en una estrella trayendo los regalos. Nunca perdí la curiosidad de buscar misterios en el cosmos.

                 Al entrar por la nave principal de la antigua Iglesia, sentí una emoción que me desbordaba, la luminosidad que entraba por los vitrales y el canto de los coros acompaño el momento mágico en el que recibí la comunión. Todo quedaría en un cofre dorado, los pasos de mi vida fueron muy disímiles a ese momento.

               De regreso entré corriendo a la casa, ya estaba llena de gente, amigos de mis padres y vecinos. Al costado de la cintura del vestido colgaba una  pequeña bolsa con puntillas, ahí todos depositaban algunas monedas o billetes, eran los regalos. Fui hacia el fondo  cerca de la huerta, sobre el piso de tierra, estaban haciendo un asado. El patio era inmenso y con los chicos hacíamos un barullo que competía con el ruido de la música de la radio y la charla de los adultos. Al aviso – ¡Ya están las empanadas! Todo fue una estampida. Sobre la mesa de la cocina, en una inmensa  fuente enlozada, brillaban, doradas por la fritura en la olla de hierro, las famosas empanadas tucumanas. Tomé una, de manera atropellada le hinqué los dientes, sentí el calor en el pecho. Un chorro de jugo grasoso, colorado, se derramó sobre las puntillas y bordados  del blanco vestido de holandesa. Casi me pongo a llorar, pero no, era mi fiesta, me fui a cambiar, no iba a arruinar un día tan especial. Entré en mi habitación, cuando me estaba cambiando sentí  risitas y murmullos, me acerqué a la puerta, seguí por el corto pasillo que daba al living, todo estaba oscuro para evitar la entrada de la luz y  de las moscas, los días eran calurosos. Espié tras las cortinas de brocado, en un rincón de la sala, entre penumbras, divisé la silueta de mi padre jugando con los cabellos de una mujer, ella se agachaba y movía como tratando de esquivarlo pero se quedaba. No quise ver más, huí en busca de mis amigos, pero en ese día ya nada tenía sentido.

                    Ahora, sabiendo de mi llanto, no me importa que el pasado se adelgace, ni que mis pedazos salten en lo alto del chorro de la fuente, ni este viento que sopla del Pacífico y trae la nieve, todo ocurre bajo las mismas estrellas. Sí querría volver a mirarme en tus ojos de tierra oscura de musgos, mientras te cuento abuela, sobre el eclipse de sol y el miedo que tengo y cómo los pájaros también se asustan, mientras revuelves los chicharrones en tu olla norteña.

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TEXTOS DE MAXIMILIANO SPREAF

Ira

 

Renegar de las sombras siempre me convirtió en un cobarde.

Arrojas tus palabras como en un duelo feroz, furiosas.

Mal que nos pese, llegamos a esto por nuestra ira,

Esa que no podemos resolver ni aplacar en nuestra cama.

***

LIS

 

Lírica azul desnuda ante tu ausencia

Una sola vez podría esperar tanto,

Cada cosa en su sitio, aguardando,

Inertes, tu llegada, tu presencia.

Ausencia que dibuja la tortura,

Noche gris perlada, incandescente,

Arrobada de tu luz indiferente,

Imagino mi dolor y mi locura.

Río, lloro, me espanto de mi mismo,

Entre lágrimas te miro obnubilado,

Nostálgico, furioso, arrebatado,

En tus brazos caigo, ensombrecido

Solo quiero quedarme así dormido,

Ante tanta soledad que se avecina.

Sin querer mis manos ya lo afirman

Tiemblan al saber de esa agonía,

Rozan el sudor que hay en tu frente,

Enmiendan indulgentes tu osadía.

***

Don

 

Abre cielos y abre tierras,

Quema las huestes cristianas

Azuza con latigazos,

A la moral de las damas.

Que pierdan sus amuletos!

Sus cruces y sus estampas

Que se revuelquen en tierras

De misiones y de escarchas.

Prueben el maíz punzante

En sus rodillas desnudas

Y los castigos más crueles

Y las palabras más rudas.

Orgías con bataclanas

Tendremos ahora, …cientos!

Nos beberemos sus almas.

Y morderemos su aliento.

***

Ya no

 

Coróname de espinas, puta, lastímame, corrómpeme.

No tengo paz sin tu odio, sin tu áspera piel.

Corta mis brazos y chupa mi sangre gélida y mortal

Embriágate de mis venas y mis tendones.

Grita de bronca al ver que disfruto mirarte flagelarme

Ahógate en el asco que te da mi satisfacción.

Ya no te odio.

***

Agujas

 

Calientes putas de finos brillos

Marcan la tierra con parsimonia

Llenan los cubos de la memoria

De historias negras rojas y verdes.

Suenan a gritos de mariposas

A llanto de león flagelado

Queman las naves de sus pasados

No necesitan limosnas.

Clavos de hierro, llueven a mares

Sus cráneos vuelan de sus cogotes

Gimen sus lenguas distorsionadas

Lloran las madres y las pavotas.

Te vas quedando sin su alegría

Te vas sufriendo sus decepciones

Clavas la aguja que merecías…

(La merecías, perfecto idiota?) 

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BOCETOS Y ACUARELAS

POR CECILIO OLIVERO MUÑOZ

 

HOMBRE COMIENDO UN CROISSANT

 

Me estoy comiendo un croissant

en la barra de un bar y me observas,

me miras insistentemente y yo me incomodo,

me miro en tus ojos y me siento ridículo,

masticando y humedeciendo el croissant

me siento totalmente desnudo,

evaporizado por tus lindes observatorios,

me siento débil como chocolate derritiéndose.

Cierro mis ojos y te veo mirándome,

cierro mis ojos para no verte,

cierro mis ojos y me escuecen mis párpados,

mis párpados calientes me escuecen,

fragmento de libertad en la ceguera,

cómoda estupidez de ojos tapados,

ambigüedad de los sentidos que palpo,

me estoy comiendo un croissant

y me siento tan estúpido desde tus ojos

que el acto de comer parece inusitado.

Como costumbre que no aprende a vivir. 

***

UNA MUJER ADULTA

ESPERA SOLAMENTE UN BESO

 

Mamá, ese beso eterno que esperas siempre

sentada en el portal, ingenua, frágil, anhelante,

insomne, acorazada, abierta, voluntariosa y paciente,

viene a ti como un latido que busca corazón,

se hace también de rogar por que las madres ausentes

se endulzan en la promesa, y son pasto del vacío.

Te asemejo a Marilyn Monroe, niña dulce,

Niña con costras en las rodillas, bucle al aire,

¿Qué más da, Marilyn o María del Carmen?

¿Qué más da, si una madre siempre es una madre?

¿Dónde está tu Gladis? ¿Dónde está su adiós?

Niña que espera y espera a que venga ella,

cualquier tarde si dios quiere, que venga, por favor,

¿Y dios por qué no iba a querer? ¿Por qué no?

Si el reloj busca los parentescos en la noche,

el témpano busca el calor en unas décimas de más,

 el termómetro, inerte objeto frío, cristal amoldado,

custodia de mercurio, heraldo de mil calenturas,

busca entre tus ingles el confort del hogar encendido,

ha encontrado fiebre en el corcho de tu almohada,

susurros te hacen cosquillas y te ríes, ríes inusitada,

ríes inusitada por que estás triste, siempre triste,

niña dulce de piel blanca, niña triste y sonriente,

niña de mis ojos tristes, de mis ojos, tus ojos,

ellos vuelan y buscan un abrazo inesperado.

Buscan el regazo, buscan la nana, buscan calor,

Niña dulce, blanca y friolera, niña, balada nostálgica,

poema de escarcha, Niña, madre y esposa fiel,

que todo lo das y nada pides, niña de mis ojos,

reparte tus juguetes perdidos, halla tu otra mitad,

lucero de ángel sostenido, baba de dulce neonato.

Niña, mujer hecha dureza, mujer esquiva y tierna,

te escribo esta lágrima, te doy mi última culpa,

Madre para siempre, te quiero y te beso, te amo,

No te sientas vacía nunca jamás, Madre, mi culpa.

Te espero en el edén fracturado, niña dulce,

ven ahora.

Ven a este reino imperfecto e improvisado.   

***

UN POETA JOVEN ABRAZA

EL TESTIGO DE UN POETA VIEJO

 

¡Ey! Poeta, toda tu vida junto al proyecto de poesía,

poeta con la muerte en los sobacos, con la voz

entre tus sienes, con la paz de un niño escuálido,

Ahora que el ayer ya casi ha cicatrizado,

no se han cumplido aquellas promesas de coágulo

que más se dieron entre culpas y adoquines,

y el dolor ya respira solo sin el olvido

 como paredes que limitan a la noche infinita.

Fuiste melancolía y fuiste alegría,

todo como dinero robado malgastaste.

Acepto y abrazo con mi mano tu testigo,

suplirá mi voz lo vivido en la conciencia

y haremos poesía del cuento rutilante,

para contradecir al tiempo y su silencio.

 El tiempo que cansado sorbe sopa en el reencuentro

 ya pellizca en la conciencia sí ha devenir.

Que se encienda en la mirada

lo no sabido, que se ondulen en el aire

los trayectos de flaca rutina y camino recto,

que palpiten locas las auroras

como besos que se dan en los rellanos, que se abracen

las deshoras entre prisas,

que crucen la calle chillando de ciegas su alegría,

que se apilen a un rincón

los tristes cloroformos

con que tocan con el pincho un triste hueso,

Zero contra zero es razón de guerra del guerrero,

y la nada contra la nada

es el hecho de un mundo imperfecto

que diminuto y patético rueda en la desesperanza.

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9º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA NEVANDO EN LA GUINEA

9º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

9º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLIII de la 2ª Etapa/02-03-2011

 

EDITORIAL LIII

Renovarse o Morir

 

El universo 2.0 está muy convulso últimamente. Decimos esto por una información filtrada en la Revista Quimera  (en la sección Wireless de Germán Sierra) donde se nos informa del nuevo paso (otro avance más) que ha dado la Cultura 2.0 en temas de complementación en lo que a método informativo, e innovación para con la forma en que leemos literatura, como también, en lo que a adelanto tecnológico se refiere. Esta información de Quimera nos ha llevado al blog de Vicente Luis Mora, y este, a un post (post completo en link): http://vicenteluismora.blogspot.com/2010/11/la-critica-por-las-nubes-si-ya-no-todos.html

En este post se nos dice esto:

Qué es la nube 

Según la sabia Wikipedia, “La computación en nube, del inglés Cloud computing, es un paradigma que permite ofrecer servicios de computación a través de Internet. La nube es una metáfora de Internet”.

Desde hace varios años, muchos expertos en computación se dieron cuenta de que, por mucha capacidad y/o velocidad que mostrasen los ordenadores personales, Internet tenía una potencia y unos recursos que permitían que muchas operaciones complejas fueran resueltas extrayéndolas de los PC o Macs personales y solucionadas mediante computación en nube. Primero fueron las empresas, por obvias necesidades de agilización y reducción de presupuestos, quienes aprovecharon esta posibilidad. Luego se ha extendido y también hay aplicaciones sociales o comunitarias que se han desarrollado gracias a la cloud computing.

En un fundador artículo publicado en Wired en 2006, George Gilder exponía que lo bueno de las tecnologías de nube es que su estructura y funcionamiento es muy similar a la del cerebro humano y que tienen la ventaja de que lo sucede en el exterior, en el borde de la nube, dota de inteligencia al centro y lo mejora, realimentando todo el sistema en aras del perfeccionamiento progresivo.

 

Nubes literarias

 

En nuestro país hay varias personas que llevan tiempo examinando este tema en cuanto a sus posibilidades para la lectura. Una de las más activas es Javier Celaya, experto en nuevas tecnologías y responsable del portal www.dosdoce.com. El otro día Celaya colgaba un post en su blog sobre la plataforma estadounidense Copia (http://www.thecopia.com/home/index.html), que me pareció muy interesante. Copia no sólo permite descargar y compartir libros en todo tipo de formatos (Internet, teléfonos, lectores digitales, iPads, etc.), sino también compartir sus lecturas. Planteada como una aplicación social, gracias a Copia los usuarios leen un libro determinado, pero también los comentarios, subrayados o anotaciones al margen hechos por otros lectores de la misma plataforma, a los que pueden responder y a los que pueden añadir los suyos propios. El resultado es una especie de comunidad de lectura, donde la valoración y puntuación de otros usuarios de Copia ayuda a elegir libros; los gustos de los lectores con los que uno sienta mayor afinidad o sintonía, a la luz de sus comentarios, pueden orientar a la siguiente compra. El global de comentarios de lectura sobre un libro le da una nueva dimensión a este, al formar una enorme glosa interactiva sobre algunas de sus partes o sobre el texto entendido como un conjunto. De momento Copia no funciona más que en Estados Unidos, lo que no es casual puesto que es el país con un mercado más activo de venta y lectura de libros digitales. Pero esta y otras experiencias pueden permitirnos ya comenzar a pensar en las puertas que pueden abrir a potencialidades insospechadas para la lectura y la crítica literaria.

 

Posibilidades para la crítica literaria

 

A la luz de Copia se me ocurren al menos dos posibilidades en las que ésta u otras plataformas similares pueden utilizarse para expandir nuestro viejo concepto de crítica literaria y aprovecharlo en beneficio de una hermeneusis más actual, la edición en nube y la crítica en nube.

 

1) La edición crítica

 

Las ediciones de libros, como saben, consisten en tomar un libro clásico o canónico y volver a publicarlo con un prólogo erudito o un epílogo crítico, y poblar el texto de notas que lo expandan

o completen, como la interpretación de algunas palabras oscuras o términos tomados de otros idiomas, o insertando notas aclaratorias al pie. Es un mundo editorial muy protocolizado y cuyos procedimientos, con escasas excepciones, siguen siendo prácticamente los mismos desde hace decenios o incluso siglos, pues no varían demasiado de los comentarios del Brocense a Garcilaso o de los primeros hermeneutas de Góngora. La edición electrónica ha mejorado las cosas, por supuesto, y de este modo existen proyectos como la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, el Centro Virtual Cervantes (aquí, un ejemplo de una Rima de Bécquer editada) o el Proyecto Cervantes de la Texas A&M University, que están elaborando una edición del Quijote en estos términos:

 

Por lo tanto, concebimos ahora nuestro proyecto en términos no de una edición variorum, sino de un archivo hipertextual capaz de producir y visualizar un sinnúmero de ediciones individualizadas a partir de diferentes textos base, con incorporación dinámica de diversos tipos de variantes, múltiples categorías de anotación y niveles de comentario crítico.[1]

 

Estos recursos han supuesto un gran avance para investigadores y lectores interesados, pero no hay por qué detenerse, sino seguir buscando fórmulas de trabajo. Ahora imaginemos cómo sería una edición crítica en nube. El lector iría leyendo, en su ordenador, su móvil o su ebook el texto de cualquier libro en su pantalla y podría decidir sobre la marcha qué acotaciones o notas desea leer o contrastar y cuáles no. Estas notas se marcarían con colores o signos pequeños, para no entorpecer la lectura, y una vez abiertas pueden tener un espacio libre, que iría desde la mera referencia etimológica de una línea hasta un ensayo entero sobre la importancia que esa palabra o ese párrafo tienen para la interpretación del autor. Pueden incluirse enlaces a otroas ediciones, así como las variaciones y demás glosas ecdóticas como posibilidad.

 

La edición puede ser unipersonal, de un comentarista, o de varios a la vez, que vuelcan cada uno su visión sobre el mismo pasaje, por ejemplo. Una edición de las Soledades de Góngora puede hipotéticamente salir en versión digital comentada a la vez por Dámaso Alonso, Robert Jammes, John Beverley, etc., cada uno con sus marcas o notas distinguidas por colores. El lector elige si quiere consultar una nota, todas, o ninguna. Puede además añadir a las presentadas las suyas o las aportadas por miembros (profesionales o no) de la comunidad lectora, que es lo que diferenciaría estas ediciones de la mayoría de hipertextos y ediciones electrónicas existentes, que no son sociales al no permitir la interactividad de modo instantáneo (o la impiden en absoluto). Los trabajos de doctorado de las universidades pueden consistir en la edición colectiva y en nube de un mismo texto, donde el corpus original se enriquece con los debates y las aportaciones de todos. Un coloquio sobre la narrativa de Borges puede acabar siendo una edición digital de uno de los libros (si es que se logra el permiso de los agentes) completada y expandida por todos los participantes del coloquio con sus ponencias, más las intervenciones en los debates. Eso renovaría el conservador formato de las “actas” de los congresos y seminarios. Yendo más allá, las ediciones pueden consistir en la superposición de dos libros. Pienso en el Ulysses de Joyce y en el James Joyce’s Ulysses de Stuart Gilbert, que podrían publicarse juntos mediante una edición en nube, y a su vez perfeccionarse con la publicación conjunta e íntegra del Ulysses anotated de Don Gifford. Estas metaediciones pueden llevarse a todo lo lejos que uno quiera. Con la ventaja de que, al ser comunitarias, son siempre ediciones en marcha, susceptibles de ser ensanchadas y mejoradas por sucesiva oleadas de lectores y críticos, lo que revelaría en tiempo real la relevancia y pujanza de un libro clásico o su pérdida de vigor pasado un tiempo. Frente a todas las ediciones críticas tradicionales, y creo que la inmensa mayoría de las electrónicas (sé que la UOC y otras universidades tienen ediciones electrónicas, pero no puedo acceder a ellas), estas ediciones en nube pueden ser refutadas y a su vez criticadas al estar puestas en comunidad. De la misma forma, los lectores pueden compartir sus anotaciones o las de otras personas en las redes sociales a las que pertenezcan, y pueden establecerse sistemas de avisos automáticos cada vez que se produzca un nuevo comentario o actualización.

 

2) Cloud criticism: la crítica como edición, como reedición, como versión y como retorsión.

 

peinar el viento, fatigar la selva

Luis de Góngora

 

Mientras que lo ya expuesto me parece bastante obvio y predecible, creo que tenemos que usar la imaginación para ver hasta qué punto la crítica literaria puede ser reactivada, actualizada, revivida e incentivada por estas posibilidades tecnológicas. La crítica ha estado asociada desde su nacimiento no tanto a posibilidades de escritura como de lectura. De hecho, su nacimiento histórico como “género” propio suele asociarse a la difusión estable y generalizada del periódico a muy finales del siglo XVIII y principios del XIX[2]. De modo que estos tremendos cambios que se están produciendo en la forma actual de leer necesariamente acabarán teniendo su influencia en el modo de analizar los libros, puesto que la crítica no es más que una lectura de segundo grado, o una lectura profesional de los mismos textos que leen los lectores.

 

Por supuesto, todo lo anterior referido a la edición crítica apela también a la crítica, puesto que la edición es uno de sus medios. Pero pueden crearse otras formas de conexión entre texto y crítica a través de la nube.

 

A diferencia de la crítica tradicional, que crea un texto nuevo o diferente frente al texto originario, la crítica nube podría significar una novedosa intervención sobre un texto ya existente. Tenemos, curiosamente, un ejemplo narrativo de cómo podría funcionar la crítica en nube: la novela ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! (2007), de Isaac Rosa. En ella Rosa lleva a cabo una valiente retorsión sobre una novela suya anterior, La malamemoria (1999), a la que critica sin reparos con excursos intercalados dentro del propio libro. El mecanismo me parece de una singular potencia para explicar qué sea la autocrítica, pero también la crítica y aun la cloud review: imagínense que además del propio Rosa pudieran usted intervenir el texto, comentar los párrafos de La malamemoria, pero también comentar los comentarios de Rosa, así como los comentarios de otros lectores, e incluso los potenciales comentarios de Rosa a los comentarios de sus comentarios. Sería una selva, sí, pero el resultado es justo lo que toda crítica intenta: ver más, esclarecer sentidos, establecer vínculos, contextualizar, discurrir sobre lo ya escrito, sea para dirimir su alcance o para ensanchar su horizonte de entendimiento. Y ahora, imaginen que todo ese material creado a partir de la novela-origen pueden editarlo, compartirlo, comentarlo, valorarlo, discutirlo o seguir ampliándolo hasta el infinito en una pequeña, grande o inmensa comunidad de lectores interesados. Esa locura, esa imposibilidad, esa maravilla, esas escritura desatada, será la crítica en nube.

 

Pero podemos seguir pensando otras vías de expansión del terreno crítico. Una de ellas, a través también de las opciones en nube, permitiría a los editores ofrecer versiones enriquecidas de sus libros, como segunda edición especial, donde el propio volumen en su versión electrónica incorpore reseñas consideradas especialmente valiosas sobre el texto. En los últimos tiempos se han editado versiones expandidas de textos como El año que viene en Tánger, de Ramón Buenaventura (edición electrónica), o El viajero del siglo, de Andrés Neuman (edición de bolsillo en papel), que venían completadas por textos de los propios autores y de otras personas, referentes a las ediciones originales. En el caso de la de Buenaventura se incluyen incluso ensayos y entrevistas con el autor sobre la novela. Este enriquecimiento textual contribuye a crear un horizonte de sentido sobre los textos que, en principio, en la crítica en nube, debería agrandarse también a las reseñas o críticas negativas, no sólo a las favorables, siempre que ambas fueran interesantes. Habría diversas formas de editar la crítica dentro de la edición electrónica, pero sería interesante que cuando la reseña se refiera a párrafos o pasajes puntuales del libro, pueda accederse a ella desde éstos. Por ejemplo, cuando hubiese una influencia, cita o intertexto no aclarado por el autor de la obra original, se podría hacer una marca en el lugar y aclararlo en nota marginal. La intervención crítica podría ampliarse también a enlazar determinados contenidos digitales que aclaren o amplíen lo escrito. Del mismo modo que en este blog colgamos el vídeo de Dan Graham a que DeLillo hace referencia en su novela Point Omega en nuestra reseña de la obra, esto puede hacerse en los lectores digitales de tercera generación y el lector puede tener una idea clara de a qué se está refiriendo el autor con la alusión. Si en la obra se habla de un óleo famoso, puede insertarse como cita la imagen del mismo (si los gestores de derechos lo permiten, claro, como siempre). De nuevo aquí los lectores podrían subrayar, seleccionar, comentar y compartir todos y cada uno de los materiales incorporados.

 

La crítica en nube admite más posibilidades. Otra es la edición de un libro comentado por un crítico. De la misma forma que los deuvedés admiten desde hace tiempo una versión de la película con los comentarios del director o los actores, no es imposible una edición electrónica crítica de la obra que vaya explicando o comentando el libro. La segunda lectura, supuestamente autorizada, está ahí en segundo plano, sin entorpecer la primera. Sólo cuando el lector quisiera aparecería, quizá al margen o subimpresionada, la lectura crítica, que estaría especialmente indicada para las relecturas del libro o para lecturas de investigación.

 

Cuando se habla de la autoedición (esto es, de la posibilidad de editar el propio libro sin intermediarios) a través de la Web, siempre se apela a un gran problema: al desaparecer el editor, no sólo desaparece el “impresor”, sino que también y de forma fundamental se esfuma la persona que cuida la edición, que revisa el texto, que detecta contradicciones no atisbadas por el escritor, que procura el equilibrio y elimina errores de todo tipo, desde la estructura de la obra a la sintaxis. Un buen editor es el mejor aliado posible de un escritor, como bien saben todos los que han tenido la suerte de tener uno o varios buenos. La autoedición, por el contrario, confía el acabado final a la persona que hace el primer acabado, lo que siempre es peligroso, sea porque los autores no tienen la necesaria autocrítica o porque no tienen el necesario conocimiento de su propio idioma (lo que sucede más de lo deseable, por increíble que parezca). La figura de un crítico podría ser una solución a este problema, ya que en cierta forma un buen editor es el primer crítico de la misma. Si un escritor publica en su web su propia obra sin intermediarios nos hará sospechar, pero si esa edición viene avalada por el comentario en nube de un crítico reconocido, podrá restaurar la confianza del lector, ya que entonces es el crítico quien pone en juego su prestigio, al lado del autor.

 

Otra posibilidad serían las ediciones de crítico, en que sin el rigor académico esperable en una edición crítica, un crítico elabora un comentario constante a una obra o a una figura que conoce a fondo. Pienso en una edición de Bolaño hecha por Echevarría, o una de Julián Ríos hecha por Julio Ortega, en la que comentarios incluso personales y no literarios se sumaran al texto, ampliando de forma extraordinaria el horizonte de recepción y comprensión. Muchos críticos o escritores han escrito páginas memorables recordando cómo tal o cual amigo escribió determinado párrafo o motivo o personaje de sus obras. Esos textos u otros similares, encargados al efecto, podrían suponer otro modo de reeditar clásicos o de publicar textos inéditos con un mayor aliciente para posibles compradores. Una edición de Rayuela donde veinte o treinta escritores conocidos relatasen cómo vivieron el primer encuentro con ciertas frases, párrafos o personajes, en glosas anotadas sobre el propio libro, constituiría una maravillosa forma de releer la novela de Cortázar.

 

Estas son algunas de las posibilidades que se me han ocurrido a vuelapluma, pero seguro que hay más. Tantas como lectores o como libros. La crítica en nube nos pone a las puertas de posibilidades con las que antes no habíamos ni siquiera soñado. A las aquí defendidas crítica-red y crítica-blog se une ahora esta desmesura en nube que tiene la ventaja de ser democrática y horizontal, eliminando las jerarquías o dando al menos los instrumentos discursivos y técnicos para ponerlas en cuestión. Nunca los libros habían podido ser tan libres, y tampoco la crítica literaria. Si, como decía el gran Cyril Conolly, “el objetivo del crítico es vengarse del creador”, ahora tiene este instrumentos para resarcirse de la venganza de aquél, y aquél de acrecentar la suya a cada párrafo, a cada frase, de cada obra de cada escritor. Y nosotros, como lectores, medios para vengarnos de unos y otros. O de aplaudirles, claro.

 

 

 

[1][1] Cf. Eduardo Urbina, Richard Furuta, Rajiv Kochumman y Eréndira Melgado, “La edición electrónica variorum del Quijote: avances y estado actual”, Proyecto Cervantes, Center for the Study of Digital Libraries Texas A&M University, accesible en http://cervantes.tamu.edu/pubs/AC-Roma1.pdf.

2[2] T. W. Adorno, “Sobre la crisis de la crítica literaria”, Notas sobre literatura. Obra completa, 11; Akal, Madrid, 2003, p. 642

 

***

También queremos hacernos eco del Remake de la obra de Borges (El Hacedor) escrita por Agustín Fernández Mallo. Hacía bastante tiempo que este autor no publicaba nada, y ahora nos sorprende con este Remake; sobre el cual nos advierte que no es necesario haber leído la obra de Borges para empezar a leerlo. El Remake saldrá publicado en Alfaguara y saldrá a la venta el próximo mes.

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BALADA NOCTURNA

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

El sueño del amor sufre de miedo

al mostrar su fruto más podrido,

por eso es sueño, por ello es No.

El sueño del amor es ruido,

es vestigio de sueños a todo color,

es suspiro, es olor presentido,

el sueño del amor es dolor,

es latido fingido y sometido,

es compromiso, es salvaje rol.

El sueño del amor sabe

que todo se pudre al lado

del fermento del amor,

el sueño del amor termina

cuando la cáscara se seca al sol.

El sueño del amor se despierta

cuando la mar le dice No,

el sueño del amor abre su Sí

en la promesa nocturna sin voz,

El sueño del amor sueña

en su invierno, y en su primavera

abre el caparazón en flor,

el sueño del amor es locura,

es orgasmo, es repetida canción,

el sueño del amor

destapa pupilas, descifra teoremas,

se pone disfraces, regala poemas,

se queda a solas con dios,

se doblan fatales las certezas,

se duplican veraces los problemas,

es lo dicho por nosotros dos,

El sueño del amor a nadie

le abre completas sus venas,

ni al amor sin dueño,

ni tampoco yo.

 

 

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El aniversario

         Era un hombre de aspecto anodino, de aquellos con los que te cruzas y te olvidas al momento, si es que por un casual te fijaste en él. Delgado, algo curvado de espalda, con un bigote que no sabrías decir si era discreto o espeso y gafas que apenas disimulaban una mirada triste, trabajaba desde los veinte años en una inmobiliaria, se casó a los veinticinco con la muchacha que le cayó en gracia a su madre, tuvo dos hijos, niño y niña, la parejita ideal de la clase media, poseía un apartamento relativamente amplio en un barrio de trabajadores y pequeños comerciantes, el cual consiguió con ciertas facilidades de su propia empresa, de vacaciones aprovechaban la casa familiar en un pueblo del interior del país, y su vida transcurrió sin grandes sobresaltos ni aspavientos, más allá de los incidentes cotidianos de la existencia, la muerte de alguien próximo, amigo o pariente, alguna gamberrada de los hijos, no excesivas pues por fortuna, valoró, habían heredado su carácter calmo y algo temeroso, porque él se consideraba temeroso, aunque no miedoso en sentido estricto, le asustaban, eso sí, las eventualidades de la política o del orden público, el peligro de la violencia inusitada, desconfiaba de sus semejantes, creía que en cada persona había un engendro de ira que podría desatarse de pronto y de un modo irracional, ira que podía brotar en cualquier momento, aunque no tuvo que sufrir muchos trances a lo largo de los años pasados, consideraba como la gran contrariedad de su existencia el robo del apartamento familiar, lo que descubrió a la vuelta de las vacaciones de primavera y llegó a agobiarse por los trámites que hubo que realizar, denuncia en comisaría -le angustió la mucha gente afectada por el desorden público y que esperaba turno para la correspondiente denuncia, lo que le mostró bien a las claras lo peligroso que era el mundo-, luego estaban las gestiones ante el seguro, las visitas tanto de agentes policiales para encontrar huellas como de los peritos de la compañía de seguro para valorar los pocos daños en el mobiliario, los muchos impresos que hubo que rellenar, pero sobre todo el temor que se le quedó en el cuerpo durante semanas cada vez que abría la puerta y se imaginaba que iba a encontrar su hogar de nuevo destartalado y dañado.

         No obstante, siempre consideró que su vida iba a transcurrir tranquila, una línea recta en la que todo era predecible. Y así fue, sin duda, hasta su cincuenta y un aniversario, que celebró durante sus horas centrales como siempre, discretamente, sin ninguna novedad, como correspondía a un día de trabajo, recibió los regalos correspondientes, de su esposa y de sus hijos por la mañana, con el desayuno, de su hermano por la noche, cuando fue a la cena en su casa, invitado junto a su esposa y su hija, de sus compañeros de despacho nada más llegar a la oficina. Catorce años para jubilarte, comentó alguien ese día, y todos rieron el comentario, sin saber muy bien dónde estaba la gracia, porque al fin y al cabo, pensaron todos, en efecto transcurrirían catorce años y se jubilaría, y sus hijos habrían acabado sus estudios, se colocarían y tal vez ellos, su esposa y él, pasarían más tiempo en su pueblo del interior, pasearían, pero sobre todo disfrutarían con tranquilidad la vida que llevasen. Esa será mi vida, en efecto, aparentemente era lo que pensó, aunque le sobresaltó sentir no poco desapego, un sentimiento de extrañeza, eso ha sido mi existir, se dijo, sin saber muy bien si era bueno o malo que las cosas hubieran transcurrido como transcurrieron, y si en el fondo se sentía bien o mal, frustrado o feliz por todo.

         Se fue acrecentando a lo largo del día esa sensación de absoluta extrañeza, se mantuvo más taciturno, más reconcentrado, más discreto, disimulándolo con la concentración en el trabajo. Algo se cuajó en su interior, no sabemos muy bien qué. Salió del trabajo a la misma hora de siempre. Tomó el autobús y se mantuvo pensativo, sin que sepamos que era lo que esa tarde le tenía tan reconcentrado. Había algo que decidir, algo importante, al menos ese es el aspecto que poseía, el de quien ha de tomar una decisión importante. Llegó a casa y se encerró un rato en su cuarto, mientras su esposa preparaba todo para la cena. Por la noche, en la mesa con su mujer, con sus hijos, con su hermano, su cuñada y su sobrina, lo anunció: dejo el trabajo, me marcho, solo querida, añadió dirigiéndose a su esposa, a sus hijos, lo siento, tuvo que afirmar cabizbajo tras un tenso silencio. Ninguno de la mesa pudo reaccionar mientras él se levantaba y con la misma parsimonia de siempre se colocaba la chaqueta gris y se marchaba de pronto de la casa tras agarrar la bolsa de viaje que estaba junto al sofá y en la que nadie, hasta ese momento, había recaído.

Juan A. Herrero Díez

 

 

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LEYENDAS DE LA MANO

DE

CRISTIAN CLAUDIO CASADEY JARAI

 

La Leyenda del Puente de Piedra

 

El clima del pueblo era realmente caliente. Ese día en especial había sido demasiado sofocante, tanto que no había agua alguna capaz de calmar la sed de Pedro, el jornalero.

El trabajo en el cafetal había sido especialmente duro esa vez. Las alimañas picaban sin cesar su sufrido cuerpo. Las gotas de sudor que se deslizaban por su frente nublaban su fatigada vista. Por suerte sus labores ya habían concluido. La noche se acercaba sigilosamente.

El patrón, satisfecho con las tareas realizadas por Pedro, resolvió obsequiarle un gallo muy obediente y fortachón. Pedro estaba muy feliz con semejante regalo, por lo que agradeció mucho a su jefe y emprendió su recorrido.

El camino hacia su hogar era largo y sinuoso. Las montañas parecían burlarse del hombre, quien en su pesar no hacía caso alguno de las bromas de la naturaleza indómita.

El manto oscuro y estrellado le jugó una mala pasada. La falta de luz hizo que Pedro equivocara su trayecto, por lo que llegó hasta un río cuando se dio cuenta de su error.

–      ¡Qué me lleve el diablo! ¡Maldita sea mi suerte! – Gritó lastimosamente Pedro.

Un repugnante olor a azufre impregnó todo el ambiente. El Demonio en persona había acudido ante el llamado de Pedro, quien transpiraba todavía mucho más que antes.

–      Ayúdame Satán – Dijo Pedro.

-Aquí estoy a tu servicio – Contestó educadamente el Diablo. Pedro nunca imaginó que el famoso Príncipe de las Tinieblas era un tipo fino y educado, con buen porte y muy elegante.

– Conozco tu problema y sé que te has perdido. Puedo ayudarte a llegar a tu casa a cambio de un favorcito – Habló con cierta malicia el Maligno.

– ¿Y qué quieres de mí? Sólo soy un pobre jornalero que no tiene fortuna, mi único deseo es retornar a mi ranchito con mi esposa y mis queridos hijitos – Replicó con pesar Pedro.

– Construiré un puente de piedra sobre este río a cambio de tu primogénito.

Pedro lo pensó detenidamente. Necesitaba aquel servicio, pero el amor a su hijo no le permitía realizar semejante sacrificio cruel.

-Está Bien Satán, pero con una condición –Sentenció Pedro – Debes terminar el puente antes de que cante mi gallo al amanecer.

– Muy bien, que así sea entonces – Exclamó impaciente Lucifer.

Con todas sus fuerzas el demonio sacó y sacó piedras desde las profundidades de su Reino. La velocidad de Belcebú era verdaderamente escalofriante. Pedro estaba anonadado con el espectáculo infrahumano que transcurría ante su vista. El gallo se había despertado y miraba como el Diablo trabajaba sin cesar.

Ya casi estaba por amanecer. El Demonio sonreía placenteramente al instante en que sólo le faltaba colocar la última roca en el puente. Pedro, ni lento ni perezoso, hizo cantar de un puntapié al pobre gallo, quien lanzó su quiquiriquí como si fuera el último. Lucifer, engañado, se refugiaba en el abismo del Averno, mientras Pedro soltaba grandes carcajadas.

-No debí de ser tan confiado. Me has ganado en verdad, hay gente más deshonesta que yo – Pronunció Satán.

Y así fue como el famoso Puente de Piedra fue creado hace muchos, pero muchos años.

***

La Leyenda de la Iglesia Metálica

        Hace mucho tiempo atrás, un barco holandés naufragó en las costas caribeñas de Limón. Lo extraño es que no había un solo tripulante, solamente un gato negro que maullaba desconsoladamente sobre la proa de la nave.

        Las autoridades limonenses inspeccionaron la embarcación tratando de hallar la bitácora o alguna otra documentación, lo cual fue completamente inútil. No había ningún indicio. Lo que todavía era más llamativo era la carga que transportaba el navío: Enormes piezas de metal y un plano correspondiente a una singular iglesia metálica, edificación por entonces desconocida en la zona.

        Los limonenses se miraban unos a otros confundidos: ¿Qué hacer con semejante cosa? Estaban en ese dilema cuando llegó un forastero, quien pidió que le vendiesen el metal. Al no haber más pistas que una bandera holandesa y el plano, los limonenses resolvieron realizar la transacción. El feliz comprador emprendió un duro viaje hasta el Valle Central, en donde levantaría tal Iglesia en honor a la Virgen de las Mercedes. Lo curioso fue que el gato nunca se separó de la edificación hasta su misteriosa muerte, pues pueden observarse las manchas dejadas por sus patitas por el altar, como esfumadas en el aire. Por más que se limpien o se cambie la madera nunca desaparecen.

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EFEMÉRIDE Y CONCLUSIÓN

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

RECORDATORIO-11

 

Hoy es 11 de febrero de 2011.

Hoy es el día en el que el terrorismo

dicta sus sentencias más crueles

sobre una parte de la humanidad.

Aniversario del exterminio.

Hoy es día 11 y no ha habido

ningún atentado contra inocentes.

¿Ningún atentado contra inocentes?

Todos los días se atenta

contra los inocentes del Mundo.

¡¡TODOS!!

***

 

LLEGADO A ESTE PUNTO

 

Llegado a este punto

también he comprendido,

que a todos nos duele

nuestra propia verdad.

Es difícil entenderlo

para quien inusitado alberga

la profanada duda

en pos de su contrariedad.

Llegado a este punto

nadie debe ser culpable,

cada hombre encuentra

su lugar en el que estar.

Llegado a este punto

cada cual con su verdad.

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LA DANZA DE LAS PALOMAS

Por Ana María Manceda

Cuento SELECCIONADO POR CERTAMEN INTERNACIONAL PARA ANTOLOGÍA “POETAS Y NARRADORES CONTEMPORÁNEOS 2007” EDITORIAL “ DE LOS CUATRO VIENTOS”. Buenos Aires 2007.

 

 

 

       Lily gira, su falda se ondula como las alas de las palomas que siguen su vertiginoso bailoteo. De sus manos caen  sembrando  de  luz las semillas que alimentarán a las más sagaces y apresuradas. Esos  momentos eran los más felices del día, luego venían las obligaciones del orfanato, el aseo, los estudios, la rígida disciplina. Lo único que la perturba en su vuelo de libertad era la mirada de un mendigo que solía acurrucarse en la entrada de coches que daba al patio del convento y la miraba conmocionado. La imagen de Lily dando de comer a las palomas mientras ejecutaba su danza desde una música inasible y misteriosa lo fascinaba, pero ella seguía con su ritual, sabía  que era inofensivo. Cuando las campanas de la iglesia sonaban a mediodía terminaba la magia del  juego. El padre Jaime bajaba desde la torre, donde tenía sus habitaciones, la tomaba de la mano y juntos se iban al encuentro de las otras huérfanas, era la hora del almuerzo. El mendigo sentía que el sol se opacaba, la jornada perdía su brillo, las palomas ya no danzaban, deambulaban sin dirección, emitiendo sonidos irritantes para luego cobijarse en los techos del orfanato y la cúpula de la iglesia.

          Los años pasaron, el mendigo vio el máximo esplendor de la niña en su juventud, sus juegos con las palomas parecían una bella pintura de la primavera. Pero había algo discordante en esa serie de imágenes que él había observado durante años, cuando el padre Jaime venía a buscarla ya no la tomaba de la mano y  ella transmitía la rigidez de una estatua, sumisa iba junto a él,  la oscuridad del día comenzaba en ese instante. Con el tiempo sintió que el brillo se ensombrecía  cada vez más hasta que dejó de verla. Pero él seguía allí, esperando la misericordia de los transeúntes.  Con el tiempo las palomas se fueron apoderando de todos los techos del edificio, hacían insoportable la vida de los habitantes del orfanato y de la iglesia que se situaba en su interior, durante el día cubrían todo el patio de piedra en el que otrora la niña jugara feliz. Lo que no cambiaba en ese paisaje denso y agobiado eran las campanadas de la iglesia, como ignorando los hechos sucedidos en esos años.

          Una noche de tormenta se sintió  crujir el techo de la habitación de Lily, carcomido por el tiempo y las palomas, asustada bajó a pedir ayuda al padre Jaime cuyas habitaciones  se encontraban en el piso anterior al suyo, el sacerdote corrió por las escaleras, temiendo que cayera parte de la techumbre. La joven subió tras él, cuando entró en la habitación vio al hombre asomado a la ventana, el estruendo de los rayos y el estrépito causado por el desprendimiento del alero de la ventana en su choque contra el patio de piedra la aterrorizó, en un instante intuyó el infierno que tanto le habían inculcado en los años de orfandad,  años que sesgaron su inocencia, su libertad. Ese hombre vestido de negro, inclinado hacia el lugar donde ella creyó atisbar un mundo de esperanzas, iluminado por la luz de los relámpagos, se le asemejó al demonio. Resuelta, inmutable, serena, se acercó y con toda la fuerza  que le daba el odio almacenado en su cuerpo, lo empujó.

          El viejo mendigo, contraído, resguardado bajo el pórtico, vio  la figura  de un ave gigante, encendida su negrura por las luces de la tormenta, volar de manera  azarosa y frenética,  hasta verla horrorizado  estrellarse contra las piedras. Sintió un intenso frío interior, como el frío vacío de una época que huía. El ruido del cuerpo al caer quedó mitigado por las campanas de la iglesia que comenzaron a tañer, anunciando las doce de la noche. Las palomas, obcecadas en sus sombras, estaban quietas y en silencio.

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                                   NADA MAS LEJOS

                               

Por Rosy Paláu

 (México)

 

De quièn tus manos,

los libros,

la vieja silla,

de quièn el amor

que te ha guardado

en ese cuarto de cosas simples

donde la sombra de todo

se vuelve un patio

y la ventana

un vestidor de nubes sencillas.

De quièn los pàjaros

que atraviesan el sitio

repetido de tu sueño

cuando cierras los ojos

y estàs descalzo

esperando el aguacero.

Te veo jugar

con un juguete de palo

en la tierra de un retrato,

ha cambiado tu silencio,

hoy es màs hondo,

como si se hubiera soltado

la barca

de la orilla del rìo

de tu deseo

y sòlo pudieras cruzarlo

imaginando.

El payaso de trapo,

el dibujo casi borrado

de una sandìa.

Guardas quizà demasiado poco,

guardas lo que es de nadie

y tienes un àrbol

del que cae el sol

como una fruta.

De quièn la luz que enciendes

y cae sombrìa

sobre un papel donde el silencio

se pone viejo

de tanto cruzar el camino

de las palabras.

No hay nada màs lejos

que estar solo,

detràs de la puerta,

a la deriva de un espejo,

nada màs lejos

que quedarse en la remota

habitación de un beso.

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POEMA

FRANCISCO JESÚS MUÑOZ SOLER

 

 

 

 

EL  AMOR  NO  ES  PARAÍSO

El amor no es un paraíso, es la perdida

de conciencia de la personalidad.

ANTONIO  GALA

 

El amor no es paraíso, sólo

en el platónico mundo es edén

donde los dioses disfrutan deleites,

en nuestro árido mundo

es despojo de conciencias, se desgajan

trocito a trocito cual Pulgarcito

depositando en el transitado camino

gajos de nuestra disminuida personalidad,

para cuando el primigenio fuego disminuya o desaparezca

tener norte de regreso al origen.

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TEXTOS DE MAXIMILIANO SPREAF

(Entrevista de este autor publicada en la revista)

Rebaños

 

Nublas el sol del mediodía, pariendo estrellas,

Sin bocas, sin ojos, sin manos, que astucia la tuya!!

Dejarnos mudos, ciegos y profanos!

Roja sangre en los canales, acueductos, manantiales,

Víboras negras, amarillas, azules, rojas y verdes,

Casas muertas de tanta mierda suelta, de hijos de padres,

De lectores, de rebaños que corren para el mismo lado siempre.

Mangas cortas, pechos helados, puntiagudos, icebergs

Quebrados, mustios, quemados, cortados, manchados.

 

***

 

Jeringas

 

Me diste la nada para que la envuelva en celofán

Y te la reenvíe por mail a tu cuenta inexistente.

Mi chica, eras, dijiste. Cerremos esta historia de la peor forma.

Odiándonos.

Caliento motores ahora.

Traigan jeringas que venas sobran.

Las venas que admirabas.

De las que bebiste mis palabras, que boyan en mi sangre, por

ellas.

No me gusta la gente tranquila. No me gustan los cobardes.

Ni los que dedican 20 años a ser alguien que no serán nunca.

Y se pierden lo mejor de pasar por este lugar de tristeza oral.

Yo así te suelto los dedos, no sos nada. Ni corres ni flotas.

Traigan jeringas que Belfast me queda a la vuelta de mi casa.

Vos podes seguir de snob en Leiden, perdiendo.

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1492 (Las despedidas)

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

COMPRENDÍ LA TRAGEDIA

 

Cuando te vi por vez primera

comprendí el hallazgo eterno de los conquistadores,

también el de los conquistados,

comprendí un hemisferio con sueño, ensueño y vigilia,

comprendí que tu sonrisa de collares

era un cielo de brillantes mañanas por devenir,

los te quieros nos esperan en la calle

pero los desoímos porque no necesitamos exhibirnos,

las locuras nos esperan en los umbrales,

en los quicios y en los resquicios,

los desquiciados que un día fueron, ya se extinguieron,

las palabras son dudas, pero las dudas

se desarman de flojas porque adonde no hay sí o no

no hay mundo de futuro y realidad.

***

EN EL CEMENTERIO

A mi abuela, María R. Fuentes Bonillo

In Memoriam

 

Y no digas nada, silencio. ¡Silencio! ¡Silencio!

El silencio de los cementerios viene perpetrado

por el sanguíneo respeto que los vivos le guardan.

Y le deben su silencio como plegaria de vida.

No digas nada o despertarás al alma ciega

entre el gas del fantasma y la música del vacío.

Despertarás su alma ciega y todo será rutina,

todo será fingida lacrimosa ante tus ojos puros.

 

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8º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA NEVANDO EN LA GUINEA

8º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

8º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

LII de la 2ª Etapa/01-02-2011

 

EDITORIAL LII
Jaime Salinas

 

Ha muerto Jaime Salinas. Ante todo fue un transformador en el mundo editorial, consiguió que en España se introdujera el libro de bolsillo y de este modo logró que se expandiera mejor la literatura y la cultura en general en un momento, además, en que la población había comenzado a gozar de altos niveles de alfabetización y por tanto aumentaba el número de lectores. Podemos comparar este avance de los libros de bolsillo con las posibilidades que dan hoy las nuevas tecnologías -el libro electrónico, Internet, la difusión potencial en el sinfín de canales televisivos-, aunque nos tememos que, si bien el libro de bolsillo fue una mejora que permitió una mejor difusión de la lectura harto palpable, no vemos el mismo fenómeno en lo que a las nueves tecnologías se refiere.

Jaime Salinas era hombre culto y bien comunicado con la cultura de su tiempo. No sólo fue un animador literario en España, también intervino vehementemente en fortalecer los lazos entre la literatura de las dos orillas, la de España y la de América Latina. No en vano, estuvo vinculado a Alianza Editorial y Alfaguara, dos editoriales españolas que han incluido a numerosos escritores americanos y colaboró con Carlos Barral, otro de los grandes nombres españoles relacionados con aquel continente y comprometido con la difusión de su literatura. 

Ya hemos comentado alguna que otra vez que somos conscientes de que una editorial precisa, como cualquier otra empresa, contar con un balance de beneficios que permita vivir decentemente a sus trabajadores y colaboradores, pero también que una editorial ha de estar comprometida con la cultura de un país, de una lengua. Precisamos buenas editoriales, del tamaño que sea, pero que ofrezcan calidad, mimen a los autores y a los lectores, sepan contribuir al fortalecimiento cultural del país en el que se desarrolle su actividad. Poco nos importa el tamaño en realidad: hay editoriales pequeñas cuya labor es más que encomiable; hay grandes editoriales que en vez de libros podrían producir churros o dedales y no se notaría mucho la diferencia.

Jaime Salinas era de los editores conscientes del material con que trabajaba y la importancia que tenían los libros más allá del beneficio que podían reportar. Introdujo el hábito de incluir el nombre del traductor cuando se trataba de obras en otro idioma y reforzó el diseño de los volúmenes, lo que demuestra hasta que punto le daba importancia a todas las personas que intervenían en el proceso de producción material del libro.

Aunque era hijo del poeta Pedro Salinas, no escribía, fue ante todo un animador cultural de primer orden, alguien que forma parte de la cultura de otro modo, no en la creación, pero sí en la difusión, algo que es realmente importante y cuyo recuerdo hemos de mantener siempre muy vivo. En un momento en el que al conglomerado de empresas del sector industrial se le llama “industrias culturales” es importante tener en cuenta la aportación de hombres como él, que poseían una perspectiva netamente humanista.

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UNA TARDE CUALQUIERA

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

Íbamos a comprar caballo, íbamos casi de rodillas

como dos gorriones de extrarradio

hacia el extrarradio del mismo extrarradio,

como dos ángeles tontos a comer basura,

como dos peces secos en el interior,

cruzábamos las manos y rezábamos falsa plegaria,

íbamos en coche sin pensar en más nadie,

queríamos nuestra dosis como un pan caliente,

teníamos la sed de islas con agua en la cuchara,

dotábamos la vena de minucias y gangrena.

Estábamos al límite de sueños trasnochados,

íbamos como dos ciegos niños al pozo de Can Tunis,

presagiábamos la aurora al empezar la tarde,

nuestra tarde en una plaza con el tedio a nuestro lado,

era invierno y el cielo tenía tanto gris en su cima

que no paraban los felices en la calle ni un ratito,

lleguemos y vimos desde la autopista

a la policía montada y vimos que el patio

era una custodia en el plomo, no existía el color rosa,

decidimos rodear para entrar por puerta trasera,

andemos y andemos, nerviosos como pájaros,

yo con la mirada en las intenciones futuras,

tú indicándome el camino, nuestro camino helado,

al entrar nos vendían chutas, cundas, pipas y camelos,

 el oropel del cementerio ondeaba sibilino

como una bandera izada por todos y por nadie,

las gaviotas a lo lejos asustaban las palomas,

los escalofríos rodeaban la redada de hielo,

trastienda negra de la droga, romería y pesadilla.

Compremos el material, el culo se hizo agua,

ganas que son ganas adentro de la desgana,

al volver al coche otra vez la misma vuelta,

el atajo más largo, otra vez te diste callo,

subimos la rampa atada a un barranco de poca monta,

resbalemos por la cuesta del vicio y la barbarie,

al llegar a la vía de raíles y empedrado,

piedras sobre piedras, seudo-esguinces en los tobillos,

andar por una mala vía es desandar lo consabido,

al pasar la curva decidimos el veneno

y quitarnos la máscara rota y plena de contradicción,

yonquis, maderos y camellos, la misma rueda,

se protege tanto la vida que cuidarse es ya mentira:

vimos un tipo tumbado en mitad de la vía,

yo te dije: saquémoslo de aquí, o lo cogerá un tren.

Tú dijiste: -déjalo ahí, no te metas en marrones.

Lo saqué a rastras como pude, arrastré su pobre paz,

parecía estar el tipo ajeno a cualquier muerte.

Lo juro por los cascabeles vacíos de mi corazón.

Encontremos esquina donde poder darnos droga.

Yo temblaba, le había visto la quijada al diablo.

Era yo quien lo buscaba, pares o nones es el juego,

 flashes de los que acostumbrarse, destellos de linterna.

Era mi compañero de chuta y me dijo fríamente:

-Tranquilízate, pues algo habrá hecho,

yo ingenuamente le decía: algún ajuste de cuentas,

tú asentías mientras el mundo ya no te importaba,

estabas absorto otra vez en el útero de tu madre.

Callo que es el callo, lluvia sobre mojado.

Yo me agujereé la vena sin olvidar al tipo.

Me eché todo el pico en el descansillo.

Tú dijiste: ¡¡Te diste mala vía!!

¡¡Qué Sangría!! ¡¡Qué sacrilegio!!

(Morado vía crucis de senderos por mi piel),

un pico fuera de vía es un desperdicio, te dije yo.

Plastificadas bocanadas y monos en el rellano,

amoratados escondites, altares que son falsarios,

el futuro son espejos en los yonquis que te profanan,

Así son los precipicios, Así son estos parajes,

páramos olvidados, eran las horas del dulce exterminio.

Te los recuerdo esta tarde, por sí los olvidaste.

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El error

 

– No pudimos hacer otra cosa.

– Pero lo dejasteis tirado.

– ¿Qué otra cosa podíamos hacer? Nos sorprendió tanto lo que sucedió que no tuvimos capacidad de respuesta.

         Nadie añadió nada más. Me volví a preguntar en mi interior cómo hubiéramos podido evitarlo, aturdido aún como estaba y con no poca culpabilidad por lo sucedido, pero ¿acaso cabía la posibilidad de otra reacción, otra forma de planteárnoslo, otro modo de asumir entonces lo que estaba sucediendo y después lo que ocurrió?, nos los preguntábamos una y otra vez mientras salíamos de allí y sin necesidad de que ahora Oscar nos viniera con monsergas y nos plantara cara sin haber estado él en el banco, que ya veríamos cómo hubiera reaccionado él, me dije, porque una cosa es haberlo vivido, como nosotros, y otra muy distinta verlo desde la distancia. No era desde luego una cuestión cómoda. Quizá habría que preguntarse cómo fue que algo saliera mal cuando todo estaba, a nuestro entender, perfectamente planificado, todo preparado al dedillo sin que ningún detalle se nos escapara. Pero nunca se prepara todo a la perfección, siempre surge algo repentino, incontrolable, como en la vida misma, en un instante apenas.

– Volvédmelo a contar -La voz de Oscar sonó ruda, seca-. No os olvidéis de nada, hasta el detalle más nimio.

         Sonaba a que alguien habría de hacer una autocrítica bien pronto. Todos sabíamos cómo funcionaban esas cosas, una asamblea en algún lugar, nunca se sabía de antemano dónde, siempre se indicaba en el último momento, y luego alguien tenía que autoinculparse, fue culpa mía, no presté atención, me equivoqué.

         Claro que aquello era grave. Habíamos perdido a un compañero. Lo habíamos visto tirado en el suelo, ensangrentado.

– Pero de dónde porras salió ese fulano. -exclamó Tino.

– Era un policía. -dije yo.

– Cómo lo sabes.

– Lo supongo,  en el barrio hay muchos.

– Qué hacía en el banco.

– No lo sé.

– No debía de haber estado allí, tú lo sabes. -aquí Oscar parecía realmente entre enfurecido y decepcionado.

         No pude responder. Lo sabía, Oscar y yo lo sabíamos, él no debería de haber estado allí si es que era un policía. Pero tampoco estaba seguro. La policía está siempre en todas partes, pensé. Pero no lo dije. Claro que está en todas partes, me hubiera respondido Oscar, por eso preparamos los golpes al dedillo.

         Vaya guerrilla estábamos hechos, murmuró Oscar lo bastante alto como para que le escucháramos, el ejército de Sancho Villa. Con esto no derribamos la dictadura, pensé, no pude menos que darle la razón, ni mucho menos hacemos la revolución. Mucha teoría, muchos contactos, pero luego no vamos a ningún lado. Ni siquiera salíamos en los diarios. Ahora sí, claro, íbamos a salir, seguro, había tema, perdimos a un compañero y la prensa no tardaría en decir que no éramos operativos, no sólo éramos pocos y alejados de la población, además no sabíamos hacer nada, ni un atraco en una sucursal de barrio, hasta los choros más colgados eran capaces de proezas superiores.

         Oscar tiró el cigarrillo al suelo. Estaba realmente irritado. No le gustaba que las cosas salieran mal, pero aquello había sido además un desastre. Me miró. Noté el reproche en su mirada.

– No tienes nada que decir. -me preguntó.

         Los otros no me miraron. No entendieron el trasfondo de la pregunta. Pensaban que se estaba desahogando conmigo.

– Él no tiene la culpa. -Dijo alguien, creo que Tino.

– Ya lo sé. -replicó Oscar.

         De nuevo se hizo un silencio hosco. Me levanté. Me sentía mal y era verdad, consideré, yo debía haber tenido el asunto cerrado: me sentía culpable. Es cierto que no desde un punto de vista técnico, pero había cosas que debía haber previsto. Me puse la chaqueta y miré a Oscar.

– Marchas. -me preguntó.

– Necesito tomar el aire.

– Nos iremos pronto, nos vemos mañana.

– Vale.

         Salí a la calle. Como era costumbre, miré hacia ambos lados para asegurarme de que nadie acechaba. Esta vez, además, podían habernos localizado. Quizá no estuviera muerto, sólo herido, y a esta hora la policía le había sacado toda la información posible. Aunque Tino aseguraba que estaba muerto, absolutamente. Pero podían asociarlo a nosotros, pese a todo, yo no lo tenía tan seguro.

         Hacía frío. Decidí bajar al barrio portuario. Allí localizaría a Murgaín. Era eso lo que Oscar me estaba diciendo: localiza a tu contacto, que te diga qué porras pasó. Yo era el que lo conocía, el que hablaba con él. Los demás no sabían nada, sólo Oscar y yo. A Oscar le gustaría conocerlo, pero era peligroso, ya estaba muy fichado, resultaba arriesgado que se les viera juntos.

         Mientras caminaba por las calles estrechas del barrio portuario, pensé que todo aquello no tenía sentido, ninguno. La gente, además, no se levantaba. Qué porras pasaba en este país, pensé con desánimo. Cualquier sacrificio resultaba nulo. Llegué a la cafetería. Inmenso el local, como siempre lleno, busqué con la mirada. Lo vi en una mesa apartada, leyendo el periódico. Me acerqué.

– Qué pasó. -me preguntó sin mirarme.

– Perdimos a uno. -dije al sentarme frente a él.

– Ya lo sé, me lo dijeron en comisaría. Pero cómo ocurrió.

– Salió un tipo, creo que policía.

– No lo creo, lo hubiera sabido.

– Entonces quién era, tal vez un guardia privado.

– No, tampoco.

– No sé, sea lo que fuere estaba armado.

– Disparó contra vosotros.

– Sí, por sorpresa y le dio al Indio.

         Murgaín lanzó una palabrota. Debía de estar enfadado, nunca soltaba tacos, su lengua era siempre pulcra.

– Yo me ocupé de todo -me dijo-, no debía de haber ningún policía y no lo hubo, te lo aseguro, pero algo salió mal, ni una palabra malsonante, mucho menos un juramento sacrílego.

– Nadie te echa la culpa.

– Lo sé, pero es una debilidad, un fallo enorme.

– Supongo que la próxima vez no nos fiaremos tanto.

– Pero es una pérdida terrible.

         Pensé en el Indio, tan silencioso, tan discreto. Lamenté no haberle conocido más. Murgaín me miró apenado.

– Estas cosas ocurren.

– Lo sé. Es la vida.

– La próxima vez saldrá bien.

         Miré por la ventana. Estaba anocheciendo.

Juan A. Herrero Díez

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SELECCIÓN DE RELATOS BREVES

POR MAXIMILIANO SPREAF

 

Solemnes

 

Los viejos que estaban pateando al pibe habían bajado

sonoramente por las escaleras.

Tenían palos, escobas, hasta había uno con un pequeño cuchillo

en su mano derecha.

Eran tres, pequeños, una mujer y dos hombres.

La mujer tenía un porro de marihuana en sus labios, ardiendo.

Tendría unos setenta años, ropa de turista y borceguíes azul

Francia. Era la más violenta, no paraba de sacudir su escoba sobre

la espalda del niño que se retorcía en el piso.

Uno de los hombres tenía un vestido negro, de esos de fiesta

familiar de sábado por la tarde, y una vincha en su pelo gris que

lucia como un trapo de piso que hacia años estaba tirado sobre su

cabeza. Era el del cuchillito, con el escindía la frente del joven

con inscripciones tales como “truhán” y “veneno”. El que

quedaba miraba toda la escena y se babeaba, era el mas anciano,

parecía eterno, un Matusalén suburbano, enloquecido y vil.

Relojeaba por entre unos gruesos lentes la situación y parecía

calentar motores para dar el golpe de gracia con un madero

redondo y negro que tenia entre sus añejas manos. La vereda de

esa calle era un infierno bello, dantesco a más no poder y elevado

a los cielos de la ultraviolencia senil. El pibito no paraba de

recibir golpes, se tomaba la cabeza, la espalda y las piernas, todo

en una veloz y repetitiva acción. Gritaba. Escupía sangre. Lloraba.

Tenia una camisa verde agua que se estaba convirtiendo de a poco

en un harapo grisáceo, entre la mugre de la vereda y su sangre.

La vieja del porro ardiente se estaba quedando sin escoba ya, se

deshacía en sus manos, convirtiéndose en astillas que quedaban

en el piso y el cuerpo del pobre niño. De pronto el mas anciano, el

que se babeaba, que ya se había orinado encima también, pego un

grito tremendo, como un relámpago: “Basta ya!!! Salgan!!!

……..Que ahora es solo mío !!!!!”

Su voz era nueva, jovial, fuertísima, hacia dudar de la realidad

horrible que mostraba.

Elevo el madero redondo por sobre su cabeza, se arrodillo junto al

joven, que aun era golpeado ya débilmente por la vieja de los

borceguíes azul Francia y con un golpe certero, seco y

endiablado, le partió la cabeza al pequeño. Se escucho un ruido

como de un pomelo estrellado contra una pared, y un

pequeñísimo quejido de muerte. El ancianisimo se levanto a duras

penas, contemplando la masacre, sudado, meado y aturdido. Sin

decir una palabra, los tres viejos subieron las escaleras,

ayudándose entre ellos, a duras penas, con una sonrisa radiante en

sus caras. El viejo del cuchillito dijo: “Solemne será tu madre,

pendejo desubicado…….” Y escupió el piso mientras se

acomodaba el vestido. 

 

***

 

Enamorado

 

Entre todos llevaron el pedazo de madera adentro de la casa y lo

pusieron en el piso del comedor. Los hermanos lo miraban ahora

con curiosidad. El viejo les había dicho que se los regalaba solo si

lo iban a cuidar bien, porque dentro del leño vivían las mariposas

que el había rescatado de su estomago cuando era joven y estaba

enamorado. Ellos accedieron y se quedaron con el madero. El

viejo pronto se fue, rápido, dando saltitos y riendo despacio.

Ahora querían ver las dichosas mariposas. Pero el pedazo de

tronco era un solo bloque macizo. Era imposible que algo

sobreviviera ahí dentro. Lo observaron unos minutos y se dieron

cuenta que el viejo los había engañado. Nunca pudo sacar las

mariposas de su panza y meterlas ahí dentro. Lo que si pudo hacer

fue dejar de sentir, y crear un misterio envuelto para regalo en un

pedazo de madera. Nunca iban a saber si alguna vez en verdad

estuvo enamorado.

***

El Perro

 

Se levanto temprano porque le pedían a gritos que abra la puerta.

Alguien golpeaba y gritaba en su puerta esa mañana.

No entendía, estaba aturdida de sueño todavía, con la resaca de la

noche anterior. Tanteo con su mano derecha el celular, que se

había convertido hacia unos años ya en su reloj despertador, eran

las siete y media de la mañana. Generalmente a esa hora ella era

nadie. No existía.

Habían pasado meses desde el día que se quedo sin trabajo.

Mirando el celular, y escuchando los golpes y los gritos,

recordaba la caminata de regreso a su casa en la mañana que la

despidieron diciéndole que había finalizado su contrato con la

empresa. Se lo venia venir, hacia unas semanas varias de sus

compañeras de trabajo le decían que estaban cerca de los tres

meses de contrato y que en cualquier momento quedaban

afuera.,sin posibilidades de seguir trabajando ya que la empresa

tenia planes de reducir personal porque las cosas no andaban del

todo bien.

Los gritos y los golpes seguían. Era una mujer la del otro lado de

la puerta. Se la notaba desesperada, no paraba de dar fortísimos

golpes en la chapa de la puerta, como si quisiera derribarla. Ella

no alcanzaba a distinguir si era una voz conocida, ni siquiera

podía distinguir lo que gritaba. Trato de levantarse, busco con los

ojos casi cerrados algo de ropa. No veía nada. Los golpes se

hacían cada vez más violentos. Se sumaron varias voces.

Hombres y mujeres que gritaban con desesperación. Logro

entender que lo que decían era su nombre. Martina. Pero nada

mas, las demás palabras se morían en el intento de ser descifradas

por su cerebro, que en ese momento solo atinaba a poner en

funcionamiento débilmente sus piernas. Intentaba abrir más los

ojos, en esa intentona alcanzo a distinguir un resplandor que lo

atribuyo rápidamente a la ventana que tenia al lado casi de su

cama y por la que se metía a diario el sol y el ruido de los pibes

que jugaban en la calle, como era costumbre en su barrio.

Se recostó de nuevo, viendo que no había reacción en su cuerpo

para hacer nada.

Empezó a divagar, a recordar el barrio de cuando era una nena.

Todo había cambiado ahora. Desde la arquitectura hasta la misma

gente del barrio. La gente era distinta. Cuando era una niña había

jugado mucho en una especie de bosque de eucaliptos que había a

unas cuadras de su casa. Era todo un misterio entrar ahí y

descubrir las cosas que pasaban. Se acordaba de haber escuchado

las historias más escabrosas y más inverosímiles que

supuestamente habían pasado allí.

Desde hombres lobos, hasta suicidas frustrados que se colgaban

de los añosos árboles, haciendo una muy mala elección para

terminar con su vida. Porque es sabido que las ramas de los

eucaliptos son de las que más fácil se quiebran cuando el árbol ya

tiene varios años, y era así que en su intento lo único que lograban

era partirse en dos una pierna o la cadera.

Recordó que una vez caminando por los senderos que la misma

gente de tanto pasar una y otra vez habían dibujado entre los

árboles, encontró, no ya un suicida tratando de acabar con su

sufrimiento, sino un perro de gran tamaño, un doberman, atado

por el cuello con un grueso alambre y oscilando de un lado al otro

colgado de una gruesa rama. Se quedo paralizada de miedo ante la

escena. El perro aun estaba vivo y agonizaba lentamente. Se

pregunto quien le había hecho eso, y automáticamente le vino a la

cabeza la imagen de Vilma, su vecina, que odiaba a los perros y

mas de una vez la había escuchado decir que habría que matarlos

a todos o llamar de una buena vez a la perrera para que viniera

con sus lazos a llevárselos del barrio. Se quedo mirando el perro

colgado, aterrada. Sabía que no podía hacer nada. No tenia el

valor siquiera de acercarse un poco mas al animal. Hasta tenía

miedo de que al tratar de liberarlo o con solo acercarse, el perro se

soltara de golpe y la atacara. Comenzó a correr, alejándose

velozmente de ahí, mientras las lágrimas se agolpaban en sus

ojos.

Los golpes en la puerta se trasladaron también a la ventana.

Estallo el vidrio y la saco de sus recuerdos.

La casa se quemaba. Como su niñez.

***

Lunes

 

Nublado, aburrido, malpensado día el de hoy. No va a haber sol

que saque a relucir las carnes grises de los viejos y los psicópatas.

El se canso de su propia culpa y colgó una soga al amparo de su

inconciencia.

Ella no quiere que la lastimen más diciéndole narigona de mierda.

El despisto en una relación demasiado fuerte para su destino de

cartonero.

Ella ve que acostarse con su padre no fue la solución a ninguno de

sus problemas.

El se acuerda de la nena que dejo caer al vacío.

Ella se arranco la cabeza una noche y mato de veintidós puñaladas

su dignidad.

El corre sin mirar a los costados.

Ella se tropezó con su propio abrazo y se lo llevo de parranda.

El no la quiere ni cruzar porque no sabría que decirle.

Somos todos.

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR FRANCISCO JESÚS MUÑOZ SOLER*

*Próxima entrevista en Nevando en la Guinea

 

DESDE  LA  MÁGICA  UNIDAD  DE  MI  VIDA

Desde la mágica unidad de mi vida

rebosante de la fragilidad que le es propia

me aglutino e intento conocer el sentido

de mi efímera existencia,

la que he preñado de principios y objetivos

para intentar no deberme nada

cuando la gran hacedora de la naturaleza

me reclame para ejecutar su causa

dar fin a todo lo nacido,

pero mientras esa inevitable cita no me alcance

sigo construyendo el camino de mi destino

drenándolo con amor, afirmándolo con razones

y despejando su libertad de salteadores,

en esa tarea estoy, que esa capaz de lograrlo

se sabrá en el menos esperado de los momentos,

ahora sigo abierto al camino del conocimiento

y al de la vida con todos mis mejores afectos.

***

 

VENTEAR  DESDE  LA  PRIVILEGIADA  POSICIÓN

 

Ventear desde la privilegiada posición

que su sensibilidad le otorga

y observar con cuidado detalle

los acontecimientos que en el mundo se desarrollan,

para lanzarse sobre ellos

y destriparlos hasta diseccionar todos sus miembros

es la misión del auténtico poeta

debe ser perro de su tiempo.

***

 

VIVIR  EN  MARES  DE  ZOZOBRA

 

Vivir en mares de zozobra,

tormentas y tribulaciones

no es el único destino

que lleva a los hombres

al puerto de la creatividad

ni siquiera es única la senda

de la azarosa y dulce ventura,

pues el talento, la sensibilidad y la emoción

al margen de los caminos que oyen los humanos

debe ser intensamente canalizado

para bucear en las inquietudes del alma humana,

en esa búsqueda llena de dedicación y esfuerzo

debe lograrse la satisfacción en el hallazgo,

ser poeta es ser notario de las emociones de su tiempo,

enfrentándose a la vida

empapándose y absorbiendo el elixir

de la creatividad poética.

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DESDE SAN MARTÍN DE LOS ANDES

PATAGONIA (ARGENTINA)

ANA MARÍA MANCEDA

 

LA DUEÑA DEL MUNDO

 

Es irónico, al menos risueño, ir en un bus hacia el trabajo

una mañana de primavera y sentirse la dueña del mundo

porque sí, porque los ojos inmensos brillan , el cerebro bulle de proyectos y las hormonas esclavizan el cuerpo.

Soy la dueña del mundo.  Vivo al límite, por eso he llorado y he escrito un poema esta mañana, tan solo esta mañana por la guerra de Viet-Nam.

 El otro día, la semana pasada fue por lo de la FAO.¡ Hay hambre en el mundo! Mientras la lluvia cae insobornable sobre la historia, arrasando las espigas y las esperanzas. La sequía acecha, el desierto acecha. Y los pájaros  cantan sobre la tierra.

Soy la dueña del mundo, no me alcanza el tiempo, aún a los dueños del mundo no les alcanza el tiempo.

Por la tarde, mientras el sol se cuelga e insiste empujando los vitrales del subsuelo , ayudado por los aromas de las flores del bosque que abraza  a la Facultad, me sorprende extasiada mirando por el microscopio ; una célula vegetal o la espora de un hongo o el perfecto cristal de una roca.

 Yo extasiada, y no me alcanza el tiempo.

Por la noche el azar me lleva , el tiempo tampoco alcanza

las estrellas se alejan, mis manos, mi cuerpo no pueden seguirlas

quizás mi cerebro. sí mi cerebro, sí mi cerebro.

Amanece. La dueña del mundo comienza su ebullición.

Ocurren tantas cosas en el planeta y la familia sigue la estúpida, nociva

tarea de autodestruirse, mientras ocurren tantas cosas en el planeta.

La lluvia cae y el desierto acecha. Los pájaros siempre cantan.

Olores, jazmines, río , noche húmeda. sabores, panchos, pizzas, asados.

Crepúsculo y cerveza. Amores. Libros, libros, libros. Música, amigos,

se juega a ser hippie, bellos, comprometidos. Recitamos poemas en francés.

Es irónico, al menos risueño ir en un bus y sentirse, porque sí,

la dueña del mundo. Hace mucho, mucho tiempo. Ahora es más irónico aún.

Amanece,  caen copos de nieve en mi jardín

 en la cama, un cuaderno,  una lapicera y mi cerebro

sí , mi cerebro ¡ Flasch! Y soy la dueña del mundo.******

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SELECCIÓN DE POEMAS (2011)

POR PABLO VOLUMEN

 

El de Alabama 

Lo teníamos preparado,
lo habíamos ensayado
no sé cuántas veces.

Era tan fácil como tocar
esa canción de los Simon y Garfunkel,
como quedarte en la cama por la mañana,
como decirle que sí a la rubia,
como decirle que sí a la morena,
como decir que sí
al trago que te ofrece tu colega.

Era tan fácil
como no decir nada,
como decir
que nos lo había enseñado
el de Alabama.

***

Ya sabes… 

tenía lo poco
de los que se quedan
hasta las tantas,
que eran demasiados.

tenía el sonido
de las paredes
que atraviesan voces,
cuadros caídos.

tenía la pregunta
que me gustaba
cuando se mesaba el pelo,
cuando se cruzaba
en viajes cortos.

tenía algunas palabras,
no sé cuántos años
y muchos escritos.

Ella tenía algo,
y yo,
algo que decir.

***

El círculo 

Annabel Lee se levantaba sin rechistar
e iba directa al centro de la ciudad
para celebrar la meada matinal
en el agujero vertical de la Luna.

Después se frotaba los ojos
con sus manos de cuarzo
para rayar la piedra de esos párpados
que sufren sobrepeso.

La flor de lis nos llamaba la atención
aunque no éramos Boy Scouts,
y el reloj de la torre pasaba las horas
cerca de la puerta de la Cámara Municipal.

La bandera de la unión se enarbolaba,
se mecía en lo alto de la torre,
ondeaba sus cruces.

El oxígeno se sentía fatigado
y se apoyaba en la barandilla
para bajar las escaleras,
acercándose al círculo,
donde una multitud de críos
hacía un corro con la manos sueltas.

Disfrutaban de la fuente sin memoria,
riendo, persiguiéndose,
mojándose el uno al otro,
echando agua a las palomas.

Los padres hacían la tangente,
con la toalla preparada,
orgullosos de sus hijos.

Los que iban a la par
eran independientes,
eran individuos,
iban a su bola,
estaban en otro plano,
mintiéndose al oído,
tapándose la boca.

Cerca de mí
una familia Pakistaní
en la base de un banco,
comiendo helado,
helados,
pensando sólo en el helado,
empezando a la vez,
terminando a la vez,
totalmente sincronizados.

Los indigentes me miraban,
paseaban a mi lado,
tosiendo para disimular,
ofreciéndome limosna.

Pero el lápiz no escribía,
se lo gastaba todo en bebida,
lejos,
muy cerca del círculo,
bebiendo vino,
tomando nota.

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MARÍA ISABEL BUGNON

(ESCRITOS)

 

Palabras

 

El amanecer  se llena,

De colores y sonidos.

Tus palabras me hechizan,

a través de tu música.

Tus pensamientos  de poeta  tienen,

la magia de hacer pensar,

me invitan a soñar.

Solo me tengo que animar a volar,

subida en un murmullo de palabras,

palabras que forman rondas,

enredan a mi corazón,

lo hacen sentir

reír, soñar, amar,

palabras transformadas,

en poesías.

***

SUEÑOS DE AMOR

(MICRORELATO)

Los pensamientos hilvanan sueños, su corazón henchido de felicidad añorando el

momento de desplegar sus alas ,emprender su vuelo hacia la libertad total, empezar

una nueva vida, soñar con un amanecer rojizo, noches tranquilas  en las cuales, el toro

del Paraná sale a buscar su sustento diario.

Allí  en las riberas  construirá su morada .

En el taller, mientras modela cada pieza de madera, lo acompañara  un mate ,

amigo fiel que sabe de sus alegrías ,tristezas , penas del corazón .

El susurro del río que se duerme recostado en las barrancas,

el vuelo de las  garzas dejara una estela, en el infinito azul.

La flor del Irupé, danzara en el espejo de cristal deslizándose  suavemente, el lapacho

en flor tendera una alfombra  blanca ,sobre ella depositara  su cuerpo,  se entregara

al descanso  después de una larga jornada.

Cerraras los ojos, vendrá a tu mente la figura esbelta ,vestida con una túnica blanca,

Iluminada  por la suave  luz de las estrellas, en su pelo  lleva  una bincha   de flores de

Ceibo, en la cintura un cinto de caracoles.

Sus pies descalzos ,se hunden en la arena, que los acaricia suavemente ,la brisa juega

Con sus cabellos ,los rayos de luz de la luna ,besan  dulcemente su piel, se acerca hasta

su lecho, siente  el aroma de su piel, la alza  en sus brazos ,depositándola  suavemente

sobre la alfombra de flores del lapacho blanco.

Allí muy despacito  bebe el néctar de sus labios ,aspira el perfume de su cuerpo,

Sus  dedos se  deleitan en cada pliegue,  acariciándolo  como si

Tensara las cuerdas de su guitarra, sus gemidos  son melodías hecha zamba  que se

Pierden en la noche estrellada.

Sus cuerpos unidos, acunados  por el murmullo  del río Paraná que corre mansamente,

Llevándose el  perfume de una noche  de sueño y amor.

Ganador a la excelencia del poeta, en el concurso del poeta virtual en la pagina, poetas iberoamericanos.

***

QUISPE Y UKARA

Se despertó muy temprano ,se sentó en la cama ,cepillo su larga cabellera color azabache, tomo su desaville rosa ,cubrió su cuerpo desnudo, se acercó a la ventana ,abrió lentamente  sus postigos para dejar pasar la claridad de tan bella mañana , observo su jardín un poco opacado por   el frío del invierno, saludo a sus plantas

Con un ¡buenos días hermosas! como lo hacia todas las mañanas .

Se sentía rara , como que ese día seria especial, que marcaría a fuego su vida, uña nueva etapa estaba por empezar para ella .

Prendió su ordenador ,mientras se hacia un café, cuando entro a su correo personal ,algo le llamo la atención , en You Tube un tema de los nocheros ,”cae una lagrima” su grupo musical folklórico que mas le gustaba por el romanticismo de sus canciones.

Se lo mandaba  alguien  que no tenia nombre ,algo un poco misterioso,  le siguió  el juego ,pero  ella sentía  que en su estomago danzaban mariposas, debajo de su desavillé rosa, su piel se erizaba , transpiraba ,cuando al abrir su ordenador  y encontrarlo allí en un murmullo de palabras llenas de ternura y erotismo.

Una mañana al entrar grande fue su sorpresa  al no encontrar ningún mensaje ,pero si allí estaba el, ese hombre misterioso que le llenaba el alma  de poemas ,su corazón se abalanzaba  dentro de su pecho.

El le dijo buenos días ,¿Cómo estas? ella respondió ,bien .¿quien eres? El le dijo, un admirador ,te sigo desde hace mucho tiempo ,por casualidad logre averiguar tu correo y acá estoy  tratando de entablar una bella amistad  con una mujer como tu ,inteligente ,educada simpática  y muy interesante.

A ella no le pareció mal ,llegaban las seis de la mañana y  estaba allí esperándolo, se fue convirtiendo en la cita diaria , era como  un brebaje ,que tenia que tomar para estar todo el día feliz.

Pasaba el tiempo  y empezaban a conocerse  cada día mas ,ella quería saber como se llamaba ,el le dijo ,¿Por qué no me pones tu un nombre? ella acepto con gran alegría y lo bautizo  QUISPE  (brillo, esplendor, espíritu solidario)le causo gracia ,pero lo acepto  con cariño, también el quería saber su nombre ,le contesto lo mismo ,puedes ponerme el que mas te guste y así  nació UKARA (rocío de la mañana)porque el la imaginaba  como si fuera una reina, frágil, transparente, una cabellera  azabache, larga cayendo  sobre los hombros  como una cascada  ,deslizándose  hasta la cintura, una túnica blanca  larga ,con los pies descalzos  caminando sobre las barrancas del Paraná.

Ukara fue tejiendo esa hermosa historia de amor  sobre ese ser misterioso ,el cual ella  le llamaba QUISPE.

Cuando hablaba con Quispe ,el la colmada de palabras dulces de momentos simples,

Pero inolvidables.

Un día UKARA  le declaro su amor  a ese ser especial , a su QUISPE, grande fue su sorpresa  cuando QUISPE le dijo  que solo la quería como una amiga ,que ella era especial  para  el,  pero no la amaba ,no quería verla sufrir .

Por días  y noches UKARA, deambulo  por la  orilla  del río, sus aguas cristalinas le devolvían una imagen triste ,abatida  por el sufrimiento.

Una mañana encontró en su ordenador  una carta de QUISPE que le decía que se iba de viaje  a disfrutar de unas merecidas vacaciones, UKARA  sintió que su corazón  se rompía en pedazos , las astillas  de ese amor  se desintegraban en el espacio, sus ojos no podían evitar  que las lagrimas  brotaran a mares ,se deslizaran y bañaran ese rostro angelical.

Se sentía tan desganada ,su alma  oscura y fría ,no encontraba sentido a su vida ,la soledad le robaba la cordura, cuando  mas sola  su alma estaba ,mas débil la razón.

Imaginaba  el mar ,sus olas elevarse ,envolver ese barco de sueños  que esperaba  con tantas ansias ,el sol se va escondiendo  muy despacito  sobre un horizonte rojizo, el  cielo oscureciendo  lentamente ,la noche empieza a deslizar  su manto oscuro  sobre la tierra, la oscuridad parecía cubrir su mente  en tristeza, soledad, desazón, dolor ,angustia.

QUISPE se había marchado  con una despedida  fría ,inclusive le decía que no sabia si regresaría  porque no quería que UKARA sufriera.

UKARA lo esperaba día y noche  en su ordenador ,era la única  cosa que acortaba  esa distancia  que la separaba de ese amor  no correspondido.

UKARA  paseaba su tristeza ,por las noches  caminaba  por las barrancas del Paraná  imaginando amaneceres junto  a  QUISPE,  pensándolo ,preguntándose  en donde estaría ,si pensaría el ella ,si otra mujer calentaría su cama, besaría sus labios ,bebería el sudor de su cuerpo ,dibujaría   ese cuerpo moreno con sus dedos .

QUISPE volvió de su viaje ,la busco para contarle  lo que había  disfrutado  de sus vacaciones ,pero no la encontró allí, UKARA  ya no entraba a su ordenador , no revisaba sus correos, porque sabia que el ya no le escribía

Ese amor a la distancia  le robaba el sueño por la noches, la llenaba de alegría con solo pensarlo ,imaginaba que quizás algún día  lograrían conocerse  y  QUISPE llegar a amarla .

En el  invierno Argentino el llegaba  a  visitar a sus familiares ,le había prometido a UKARA  que la llamaría por teléfono  ,concertarían una cita ,buscarían un lugar paradisíaco y cenarían a la luz de las velas ,UKARA lo amaba tanto que creía en todo lo que QUISPE le decía ,espero esa llamada ,todo fue en vano ,el llego visito su familia ,sus amores que tenia a montones ,mujeres que el ilusionaba con sus palabras hermosas.

UKARA, era tan grande el amor que sentía por QUISPE  que no se daba cuenta  que el jugaba con sus sentimientos  sinceros ,puros,  verdaderos.

QUISPE regreso a su país  sin avisarle  nada ,desde allí  le escribió un mensaje  diciéndole  que no había tenido tiempo de llamarla ,que volvería en primavera y se encontrarían, que lo espere, pero UKARA  sentía que la vida  se le iba, que no tenia sentido seguir esperándolo.

Empezó a decaer ,de su rostro  se fue borrando  esa hermosa sonrisa  que tenia ,de sus ojos  negros el brillo de felicidad  se fue opacando  por la tristeza, su corazón ya no quería seguir  mas.

QUISPE le había dejado  una herida  que sangraba  día y noche  debilitando su alma , inmersa en esa soledad  que sentía  la encontró la parka ,dormida en las barrancas del río Paraná.

El cielo recibió un ángel ,esa reina que murió de  amor por  QUISPE, ese hombre  que no supo  o no pudo amarla  como ella lo amaba .

KAMALI

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR CRISTIAN CLAUDIO CASADEY JARAI

Pensamientos

 

Piensas en palabras vacías

Que de alguna manera

Intentan llenar tus pensamientos

Pero no lo consiguen

Siempre siguen vacías

No hay nada

No hay nada

Solo frustración

Frustración e impotencia

Impotencia y frustración

Pues es la cruel realidad

Y no se puede escapar de ella.

***

Vendedores de mentiras

Vendedores de promesas

Que ninguna se respetará

Que ninguna se cumplirá

Más palabras vacías

Más frases sin sentido

Solo armonía

Desprovista de centros tonales

Solo ritmo

Sin pulso firme

Solo melodías

Puramente atonales.

***

Mi perro es fascista

Se despierta y entona Faccetta Nera

Se pone su camisa negra

Y sueña con conquistar Abisinia

Mi perro es fascista

Se acuesta y canta Giovinezza

Acomoda su fascio

Y sueña con revivir el Imperio Romano

Mi perro es fascista

Ante los problemas silba Me ne fregó

Organiza su corporación

Y lee a Evola…

Es un perro extraño…

***

Escucho por Internet la radio

Radio 10

Y el negro Oro sigue haciendo apología del pornoperonismo

Él mismo es un pornoperonista

Peronismo prostituido

Desnudo de ideología

Vendido al dinero

Pornoperonismo

Cuyo máximo exponente

Es una gran meretriz

Que lleva el destino de la nación

Hacia el Apocalipsis.

***

Cualquier juez sucio

Corrupto e infame

Puede llegar alto

Muy alto

Pues con dinero todo se puede

Sin dinero solo hay cárcel

Y censura

Y silencio

Nada peor que un abogado

Nada peor que un notario

Inmundicias que corroen al mundo

Con sus excrementos filosóficos

Con su ambición desmedida

Con su amoralidad soberana.

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CÁBALAS Y OCULTACIONES

 

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

CONCLUSIÓN

 

A mi padre.

 

La tranquilidad de la vida es fragmentada,

la ilusión de la vida es un breve momento,

un breve momento es la soledad buscada

y la soledad hallada es un largo fragmento,

la verdad buscada es hallazgo y descontento,

descontento y fragmento es la dicha hallada,

la reencontrada se guarda en el sentimiento,

la felicidad y la libertad son cima igualada,

caducidad fechada en continuo detrimento,

la muerte es la última compañera asegurada,

es lo único perpetuo entre tanto fragmento.

***

LA BICICLETA

 

Veo a mi bicicleta gastada

como se la come el tiempo,

allí en su rincón sin usarse,

el tiempo se la traga

y yo la miro y me canso

de mirarla quieta y polvorienta,

parece un hombre olvidado,

olvidado por la vida. 

***

SOPA DE LETRAS

 

Si ser normal es ser mediocre

Si ser mediocre no es normal

Si ser subnormal es ser mediocre

Si llamamos al mediocre anormal

Si ser anormal ahora es óbice

Si hacer óbice es mediocridad

Si ser mediocre también es óbice

Hacemos óbice por la superioridad

Si la superioridad no es óbice

¿¿La supremacía no es divinidad??

¿¿Lo divino es mera deidad??

¿¿Nombrar Verdad??¿¿Hombre o ProNombre??

¿¿Qué es lo normal?? ¿¿Cuál es el nombre??

-Hombre Banal-

Si ser banal es ser mediocre

¿¿¿También es óbice la banalidad???

Si la banalidad es vana mediocridad

¿¿Es vano el hombre y su vanidad??

La vanidad resume al hombre

Lo peculiar omite el nombre

Y hace óbice en la peculiaridad

Yo me conformo con ser peculiar

Si tienes la peculiaridad de ser mediocre

Yo quiero ser mediocridad

Si la mediocridad es también óbice

¿¿¿Por qué no puedo ser normal???

Ser sin nombrar, Ser sin nombre

Ser un hombre, Ser sin más

***

EL HOMBRE MECÁNICO

 

La noche del primer Sábado de Mayo,

A las 23.16 -¿cómo es posible?-

Aparecerás entre humo y mediana luz,

Aparecerás como el polvo azul en un ladrillo,

Como una aurora que presume de inalcanzable,

Como el esperma de una ballena penetrada.

Aparecerás transeúnte y silencioso,

Meridional y transitorio,

Circunstancial e insultante.

Querrás acaparar toda nuestra atención.

Nos enseñarás a ver lo que no queremos ver.

Conseguirás aburrirnos como siempre.

Verás nacer una estrella entre adalides

de bohemia, plagados ellos de vacuidad,

Creerás pertenecer a no sé qué causa

ejemplar y alucinante, temporal e improvisada,

con no sé qué éticas harás honores cegados

entre no sé qué destino abanderado,

de no sé qué moral creerás tener la norma

domesticada bajo tu compañía edulcorada,

pero serás el mismo hombre pelmazo,

el mismo plasta de todos mis Sábados nocturnos,

aquel que sin conocer el trayecto

lo sigue con suma perfección,

aquel que se deja llevar por la mística

del hay que probarlo todo,

aquel hombre mecánico

que vino por estos lugares hace doce años

y lo echemos a la calle a patadas

y se fue tan inercialmente como antes vino. 

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7º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA NEVANDO EN LA GUINEA

7º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

7º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLI* de la 2ª Etapa/01-01-2011

 

EDITORIAL LI

Propiedad intelectual

 

Este último mes de diciembre se discutió en el Parlamento Español una Propuesta de Ley presentada por el Grupo Socialista que intentaba perseguir la denominada piratería informática y que afecta sobre todo al cine y a la música. La propuesta no salió adelante al no contar el PSOE con mayoría suficiente para aprobarla y votar todo el resto de grupos parlamentarios en contra.

Una parte, la partidaria de la propuesta, afirma defender al sector de la creación, nos dice que los creadores no podrían vivir de su obra si no hay un mecanismo que les permita el cobro de sus derechos de autor, y de paso sirve para proteger una industria compuesta por productoras, editoras de música, editoriales, distribuidoras o tiendas, con miles de puestos de trabajo, y que se verían todos afectadas por la impunidad que se da, dícese, en internet. En la otra parte, la opuesta a la Proposición, confluye un sinfín de posturas, algunas de las cuales claman por la libertad de creación y distribución, se oponen a la mercantilización de la cultura y optan por nuevos formatos.

Como en la vida misma, en medio hay toda una gama de colores que indican que las cosas no son ni blancas ni negras. Partimos de un hecho: en España, al igual que en Europa y el resto del mundo, rige un modelo económico capitalista en el que todo se vende y se compra. Nos puede gustar poco este modelo, que nos gusta poco, pero hay que ser conscientes de ello a la hora de tomar una postura a corto y medio plazo sobre derechos a unos ingresos adecuados por el trabajo, en este caso trabajo intelectual, mientras no se ponga sobre la mesa la posibilidad de desarrollar otro modelo económico, que nada nos gustaría más. Además, el capitalismo salvaje de los últimos veinte años lo ha mercantilizado todo de un modo brutal y la cultura no ha escapado a este fenómeno. Dicho esto, hay que matizar mucho las posiciones.

Es justo que los creadores -escritores, músicos, cineastas- puedan vivir de su obra. Detrás de cada libro, de cada disco de músico o de cada película hay mucho trabajo, no sólo de los autores, que han puesto horas de su vida para sacar su obra, sino de editores, técnicos, traductores, distribuidores, etc. Pero muchos nos tememos que los mecanismos creados para defender pretendidamente a los autores no les defienden tanto, los cuales muchas veces apenas se llevan estos una parte mínima del pastel mientras que vemos como algunas sociedades persiguen aquí y acullá cualquier ámbito donde se da a conocer una obra del tipo que sea. Hemos oído en los medios de comunicación como la SGAE ha llegado a pedir una tasa por emitir canciones en bodas o en peluquerías, mientras que se ha planteado cobrar un euro por el préstamo de libros en las bibliotecas públicas. Además, quienes conocemos, como es nuestro caso, el mundo editorial, menos afectado por la “piratería”, sabemos hasta que punto se impone una absoluta precariedad laboral a sus trabajadores, todos tenemos en mente algunas grandes empresas del sector cuyo comportamiento hacia los trabajadores o, según ellos denominan, los colaboradores rozan la precariedad más absoluta, lo que nos lleva a sorprendernos que clamen ahora por los puestos de trabajo. Sospechamos que otras grandes empresas de los sectores culturales no les van mucho a la zaga. Que esto es otro asunto, puede ser, pero se está utilizando el trabajo como argumento en el debate.

Y qué duda cabe que el debate viene planteado por la aparición de Internet, que es una herramienta tecnológica que ha modificado por completo el mundo la difusión de ideas y de obras culturales y para la cual las reglamentaciones habidas hasta el momento sirven poco. Es verdad que la red permite que nos bajemos mucha música y no pocas películas, además de acceder a obras literarias, escapando al pago por dichas obras y por tanto dejando a los autores sin un medio de vida, pero también lo es, hay quien lo plantea entre los mismos creadores, que quien te conoce a través de youtube, por ejemplo, te acaba comprando el disco del mismo modo que muchos nos hemos interesado por un músico al escucharlo en la peluquería y le hemos acabado comprando el cd.

Mucho nos tememos que lo que se va a dar en los próximos años es una mercantilización absoluta de Internet y las leyes de este tipo pueden buscar más la faceta mercantil que la cultural. Más allá del debate sobre la denominada propuesta de Ley en España y lo que cada cual pueda defender, nosotros no tenemos ahora mismo una postura respecto a la ley en cuestión, es evidente que la expansión de internet pone en jaque algunos aspectos sustanciales del capitalismo y sus reglas mercantilistas, es un ámbito donde impera grandes ámbitos de libertad de difusión, lo ha sido para el ámbito de la cultura, y además hemos de tener muy claro `por último, para no llevarnos a engaño, que la libertad que defiende el capitalismo es la del mercado, no lo olvidemos, esto es, la libertad de ganar dinero con cualquier producto.

Sabemos que el asunto es más complicado, que aquí sólo hemos dado una pincelada del tema, pero creemos que el debate está empañado por demasiados factores y no todo es tan evidente como nos pretenden hacer creer. 

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PERSONALIDAD MÚLTIPLE

(mal de uno solo, consuelo de nadies)

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

Ayer te vi en la máscara de otro hombre,

Eras tú Cecilio, lo sé por la sonrisa,

Eras como alegría que al suspiro olvida,

Eras luz errante que centellea fugaz,

Los peces han recordado al anzuelo,

Ser poliedro también es monotonía,

Escozor del párpado abierto siempre;

Una mañana blanca nos encuentra

Tras la noche de cansancios y de poses,

Eres la oportunidad de ser quien eras,

Olvídate de lo vivido y ponte a soñar:

Sueña por ejemplo que no piensas,

Piensa por ejemplo que no sueñas,

Vive de todo lo que puedas tú gozar,

Ampárate en las reglas que no conoces,

Ansía la vida sin darle importancia,

Dale importancia al nuevo origen,

Calma tu consuelo entre tanto olvido,

No profundices la idea en tu interior,

Dale cuerda al reloj del autoengaño,

Posibilita la confirmación entre sosiego,

Explota tu yo interior, vente al amor,

La palabra tiene sinónimos entorno a ti,

El antónimo te busca el pensamiento,

Libérate de los altos vuelos desde el suelo,

Persigue lo logrado, aduéñate de nada,

Nadie quiere la verdad profunda.

Solamente la quiere quien no la conoce.

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Día de Invierno

Lo primero que siempre hago al levantarme es mirar por la ventana. Me despierto temprano y todavía es de noche, aunque por el este se asoma ya una pizca de claridad apenas perceptible que vaticina el incipiente amanecer. A veces, a esta hora, puedes entrever cómo será el día, si nublado o claro, si frío o algo caldeado, con ese calor de invierno que se impone poco a poco en nuestra región a medida que pasan las horas y el sol alcanza su cenit al mediodía. Hoy hay niebla. La habrá durante mucho tiempo, una niebla espesa a través de la cual apenas ves los árboles de enfrente, que se esbozan con perfil impreciso bajo la luz anaranjada de las farolas cercanas. Me relaja la niebla. El paraíso, si existe, lo imagino como un lugar con una tensa e inalterable niebla y me veo andando por senderos envueltos por una apaciguante  semipenumbra.

         Me levanto siempre muy temprano y eso me permite no sólo asistir a una especie de inicio del mundo, como una breve representación ritual del Génesis bíblico, reducido los siete días a unos pocos minutos, sino también, cuestión más práctica, puedo prepararme con mucha calma, sin necesidad de darme prisa. Después de ese instante litúrgico ante el mundo, ahí fuera, me ducho, me arreglo y preparo un desayuno abundante. Mis jornadas son largas y nunca vuelvo antes de media tarde. Hace tiempo, cuando fumaba, encendía un cigarrillo al servirme el café y me pasaba quince minutos quieto, en absoluto silencio, contemplando las paredes blancas de mi cocina, sin pensar en nada, la mente en blanco. Ahora que no fumo alargo el café hasta que se va quedando frío poco a poco y con frecuencia me entra un ligero sentimiento de tristeza, no sé muy bien por qué. He visto esas paredes blancas durante mucho tiempo, a veces me cuesta recordar un antes, un pasado, como si toda la vida hubiera estado allí, día tras día. Me espabilo de pronto, me levanto, ordeno los platos en la pila, los fregaré a mi vuelta, por la tarde, antes de prepararme la cena. Me pongo la pelliza y salgo de casa. Mi coche parece esperarme siempre delante, en la acera. Vivo en un barrio tranquilo y a esa hora nunca hay nadie en la calle, ni siquiera hay luz en las casas vecinas. Arranco el motor y me pongo en marcha por calles tan vacías como la mía y sólo al salir de la ciudad me cruzo con otros vehículos o con camiones que, imagino, deben distribuir el reparto para las tiendas y los mercados.

         La niebla invade todo, apenas distingo nada más allá de la carretera. Entreveo luces por los bordes del camino y sólo la repetición durante años de este breve viaje de casa al trabajo y del trabajo a casa me permite saber que cruzo un enorme área con fábricas, con talleres, gasolineras o bloques de casas del extrarradio, lejanas ya de la ciudad. Escucho las noticias de la radio sin apenas oírlas. Es un runruneo que me acompaña durante la media hora que dura mi recorrido. Pocas veces hay alguna noticia, algún comentario que me llame la atención, en ocasiones creo que las noticias se repiten de tanto en tanto, que la noticia de hoy es exacta a la que contaron hace meses, como si siempre estuviera ocurriendo lo mismo, tres o cuatro sucesos que se repiten hasta el infinito, en un tiempo circular que no se acaba nunca. No pienso en nada mientras conduzco. La falta de tráfico a esa hora me evita tener que fijarme más en mi ruta. Sé perfectamente en que momento debo salir de la autovía, giro a la derecha y avanzo por la carretera comarcal hasta un cruce, paro un instante y giro a la izquierda. Al final de la carretera está la cárcel.

         No la veo cuando hay niebla, pero como ya me he habituado a ella desde final del verano sé que el edificio está allí, distingo las luces de algunos de los focos distribuidos a lo largo del primer muro. Ya comienzo a distinguir también los contornos de la prisión. Empiezo a frenar en el mismo punto de siempre y a los pocos metros se halla la primera cabina de control, la barrera. Saco la cartera con mi documentación, aunque sé que no será necesario, que no hay motivo para identificarme más allá del formalismo reglamentario que exige un mero gesto.

– Qué tal Bruno. -le digo al guardia de entrada.

– Bien. Frío esta mañana.

         Levanta la barrera y atravieso hacia el patio. Aparco el coche en mi zona. Recojo mi bolsa. Bajo del coche y ando los pocos metros hasta la puerta de entrada. Pulso el timbre. Me abren. Los pasillos están vacíos. El blanco eléctrico de los reflectores contrasta por su luz con la penumbra de la mañana. Saludo a Mario y al otro guardia de la entrada cuyo nombre nunca recuerdo. Ellos pronuncian mi nombre a modo de saludo. ¿Cuánto tiempo llevo trabajando en esa prisión? Muchos. No sé decir si demasiados. No puedo valorar el tiempo de una vida. Tampoco calculo el tiempo que me falta para retirarme. Quizá porque no me veo aún jubilado. Quizá porque el tiempo no es sólo un cálculo objetivo de meses y de años, resulta mucho más íntimo, más trascendente. Tampoco es que presienta que me voy a agobiar cuando deje este trabajo, cuando me jubile, por ejemplo, ni mucho menos, más bien todo lo contrario, adoptaré otra rutina distinta a la de ahora, pero casi ni pienso en ello, sólo a veces, de pronto, sin saber por qué, aunque al final dejo de pensar en ello porque asumo que de momento sólo soy eso que llaman un hombre de edad mediana, mi tiempo es un mero tránsito entre etapas de la vida. Intento, al final, no pensar mucho en todo eso. Intuyo en cierto modo que a partir del día que me retire no echaré de menos el trabajo y si me dijeran que ya no hacía falta que volviera mañana adoptaría de inmediato otra vida, no me traumatizaría como dicen que se traumatiza mucha gente, dejaría de cumplir con ciertos hábitos para envolverme en otros durante mucho tiempo, meses y años, unos tras otros. Cuestión de carácter, imagino. 

         Entro en la sala de los despachos. Soy el primero en llegar. Dentro de poco entrarán los compañeros y los del turno de noche se despedirán de nosotros con breves comentarios de las incidencias habidas, las de siempre, enfermos, algunas peleas durante la cena, pocas siempre, en esta prisión se lo toman con no poco sosiego. A veces nos sorprende algún suicidio, alguna muerte repentina, inesperada. Miro las hojas de los partes que hay sobre mi mesa. Es el plan del día. Las repaso lentamente. Me detengo en la quinta hoja. Hoy es el día, susurro un tanto sorprendido por mi olvido. Me había olvidado por completo. Sigo revisando el resto de hojas, pero la quinta se me queda grabada y aún pienso en su contenido mientras voy al guardarropía a cambiarme y cuando salgo al reencuentro de mis compañeros cuya cháchara ya escucho al otro lado del pasillo.

         Lo primero que se me ha venido a la cabeza al leer la quinta hoja es el rostro del preso. Es un hombre delgado, silencioso. Habla bajo. No es violento. No sé porqué está en prisión. De hecho, no conozco los motivos de ninguno de los presos con que trato todos los días, evito saberlo, nunca acudo a las fichas, creo que no sería imparcial y mi trabajo es ser ecuánime, distante, son presos, nada más, están dentro y todo lo demás queda fuera, un día los juzgaron, y no fui yo quien les juzgó, y los metieron en la prisión, y tampoco fui yo quien les condenó. Por tanto, para mí hay un mundo de fuera y un mundo de dentro, y ambos se rigen con normas distintas, incluso con normas morales diferentes. No los mezclo. No es mi papel ni lo deseo. Tienen una condena, algunos esperan todavía que se decidan los recursos para las penas capitales. Otros en cambio ya los tienen decidido. Este es el caso. Hoy se ha de cumplir. Hay sesión. Lo decimos así: hay sesión. No añadimos nada más. Ya sabemos a lo que nos referimos cuando se dice. Nos convertimos entonces en ejecutores, en manos que matan en nombre de la ley. Hoy me ha tocado a mí. Pocos entre los funcionarios se salvan de ello, los nuevos y algunos pocos que objetan por cuestiones éticas o religiosas. No les reprochamos nada, ellos sabrán. El resto aceptamos nuestra labor sin acusarles de timoratos o flojos.

         Vuelvo a la oficina. Empieza a haber movimiento. Los del turno de noche ordenan sus papeles y los dejan en la pecera, donde después se ordenarán. Van llegado los últimos compañeros de día. Nos saludamos, intercambiamos comentarios, preguntas. Hoy me miran a mí. Saben que hay sesión, lo recuerdan, y que me ha tocado a mí. Veo entonces al responsable. A qué hora es la sesión, le pregunto. A las diez, me responde. Me encamino a la galería y reviso las celdas. Todo en orden. Dejo para el final al hombre que hoy toca ejecutar. Abro la celda. Está en pie. Me espera. Noto que no ha dormido en toda la noche. No está ansioso, al menos no lo parece, me mira tal vez como si esperara alguna noticia, una decisión de última hora, la salvación, pero creo que ha asumido que es una probabilidad tan escasa que no vale la pena esperar, aunque dicen que la esperanza es lo último que se pierde, suele repetirse hasta la saciedad y es verdad, lo he comprobado no pocas veces, siempre queda alguna esperanza, por vaga, abstracta y distante que sea, por mucho que uno procure no creer en ella.

– Necesita algo. -No le pregunto cómo se encuentra, me parece impropio, incluso puede que fuera cruel preguntárselo.

– No, todo está bien.

– Si necesita cualquier cosa, me lo dice.

– Gracias.

         A la gente de fuera que no conoce este mundo le sorprendería la corrección que se impone en el trato entre personas, entre presos y carceleros. Supongo que a mí me sorprendería cuando comencé. Sin embargo, no me acuerdo las primeras sensaciones entre las paredes de la prisión donde me parece que siempre he trabajado. Una vez pensé que yo era un hombre carente de pasado, de biografía, y que siempre había estado entre aquellas paredes blanquecinas, como un prisionero más.

         Sigo con mis funciones como siempre, aunque siento no poca inquietud que va en aumento poco a poco, a medida que transcurre la mañana. A las nueve y media vuelvo a la oficina. El responsable de área está en su mesa. Levanta la mirada cuando apenas entro en su despacho y golpeo con los nudillos la puerta.

– Es la hora. -digo.

– Proceda.

         Vuelvo a mi galería. Todos los internos menos él están en el patio, pero no hay la  algarabía habitual, se ha impuesto un silencio tremendo. Llego a su celda y la abro. Sé que no acude nadie de su familia o amigos, tampoco su abogado ni nadie de la parte contraria, si la hubiera, sin duda porque se ha disipado como azúcar en el agua el recuerdo de un hecho pasado que motiva la ejecución de hoy. Tampoco ha pedido asistencia religiosa. Ni ha solicitado nada en especial para sus últimas horas. El hombre me mira en cuanto asomo en la celda, está sentado en la cama, se levanta. Vamos, me dice sin esperar a que yo marque el ritmo del proceso. Casi es un susurro su voz, aunque no hay miedo, ni pasión, ni terror, nada. Reconozco que me sorprende. Andamos en silencio por pasillos vacíos y no sé qué decirle. A veces recuerdo que toca incluso arrastrar a otros presos en su situación, necesitas ayuda, otros funcionarios que te acompañen para llevarlo casi a rastras, o sienten que tienen que hablar, sacar algo de bien dentro, algo que no se quieren llevar consigo, algo que te han de entregar antes de morir, lo que te convierte en una especie de confesor, pero con él no ocurre, avanza junto a mí como si fuera un mero traslado de una galería a otra, de un punto a otro de la inmensa prisión.

         La sala está preparada. Hay un par más de funcionarios, el director y el médico que nos esperan. Cuando entramos todas las miradas se posan en nosotros, en él sobre todo, miradas silenciosas, miradas que denotan compasión, pero también necesidad de castigo, la venganza exenta de exaltación o de arrebato, fría y ajena, diente por diente y ojo por ojo, la vida presente sin duda por una vida pasada en una rueda del destino que es infinita, la imposición de la ley, en definitiva, como bien absoluto, supremo.

– Necesita algo. -Le pregunta el director.

– No. -Responde.

– Súbase a la camilla. -le ordeno apenas en un susurro, casi como un ruego, intentando no poca distancia.

         El hombre obedece. Nada indica que esté nervioso, parece resignado, acepta su destino, sabe tal vez que no hay salida ni la espera ya, sólo quiere que todo pase rápido, lo más rápido posible, todo lo queremos de hecho. El médico comienza a indicarme donde inyectar las agujas, aunque apenas hace falta, conozco perfectamente los puntos. Él no lo hace, me dijeron, porque sería contrario a su código deontológico, al juramento hipocrático, todo médico ha de preservar la vida ajena, la de cualquiera, nunca cortarla y por eso delega en nosotros la ejecución de los pasos, él deviene un mero director de escena., nosotros somos sus actores. Todo es mecánico, frío, comedido, limpio. Esperamos unos minutos, apenas cinco o seis, no llega siquiera, y todo acaba en silencio.

– Ha muerto. -indica el médico. Recoge unos papeles de una mesa cercana y los firma uno a uno.

         Hugo sale de la sala y trae la funda. Colocamos el cadáver dentro. Firmo las actas como jefe de grupo. Ellos empujan la camilla y todos salimos de la sala. Soy el último. Cruzamos un largo pasillo y cuando pasamos ante una amplia ventana miro hacia fuera. Veo el patio y más allá de la verja un campo enorme. La niebla ha disminuido mucho, apenas es una leve calima. Hay escarcha sobre la hierba. Pronto saldrá el sol, me digo. Pronto saldrá el sol de invierno, apacible, luminoso y por completo ajeno a nuestra existencia, tan ínfima y rutinaria.

Juan A. Herrero Díez

 

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 Lo Soltaron

La sangre hervía, pareciera que salían borbotones del viejo y sucio caldero.

El corazón latía fuertemente y el oxígeno no se percibía ante las miradas, como los insultos de los reclamos que no entendían ni lo propio que decían.

Estúpidos banales, clichés arrogantes – Pensaba alguien- mientras oídos segregaban sangre al perforarse los tímpanos por un instinto que se había soltado; palabras de quienes no conocía, ecos que la lastimaban, como aquel y muchos más, un pasado y algo que había salido por la fuerza del sol, de un traicionero.

Una muerte querían, si lo querían, eso obtendrían.

Porque hay ovejas disfrazadas de lobos, como hay seres nocturnos que vigilan por el sueño de los demás y por su bienestar como su amor. Pero no es adecuado buscarlos.

No pertenecen a este mundo. El de ustedes. No lo hagan que es prudente, esta advertencia.

Ya que si los buscan, los encontrarán, sin ser invitados.

Y así obtendrán lo que quieren, su mismo deseo. Una muerte. La muerte de ella. Más no la tendrán.

Nunca a ella, más, si ha de saber pelear.

El instinto en las noches se suelta y por los bosques desolados busca presas a quien atrapar. Entonces por favor… no la busquen, que la encontrarán. A ella misma quizá. A ese ser nocturno, iluminada con la luz de la luna entre las copas de los árboles, con una sombra envolvente y una máscara de felicidad. Más no la subestimen. Que es la muerte que persiguen y los matará.

Mientras vivos los desollará y su sangre, calmará los nervios y el pesar, del sufrimiento de ser perseguida como acosada, por quienes, nunca ha querido ni quiere vislumbrar.

No se acerquen, cuando ese… anda suelto.

Ese, el instinto mortal.

Barbara Wall

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LOS OJOS DEL CORAZÓN

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

Conoces secas las voluntades, por eso

tu voluntad se sacude las nimiedades,

confluyen, dos normas confluyen

entre el santo coro de las piedades,

rosas que de cifra y sangre gimen,

voces que son ojos de dos verdades.

Temen ellas albas del agua ciega

y sumisión de campanas desiguales,

descifran las gaitas sostenida culebra

que alarga sombra, puntas y zarzales,

agravan la marimba algunas fieras

de palabra, morbo y negros parajes.

Un Pub repleto de gentes la esperan

partiendo pétalos de helados azahares,

piedra sobre flor los hombres anhelan

otro sol que no pique por soleares,

nubes de matinales con fe tropiezan

la cloaca hambrienta sin oportunidades,

piano de bar, curiosidad trasiega,

temen la sincera viola de las mitades.

Al final los cubre la ruina griega,

se siente desnuda por estas calles,

anuncia su oscura canción eterna,

germinan la breva que no ama nadie,

por el puente desierto su sal empieza,

se entregan remos, riendas y arrastres

con el aire invisible de la sutileza,

blanca ninfa de invierno y saudade,

mañana triste de solitaria grandeza,

lustre desgastado de soledades,

se acaba el rocío de la noche inquieta,

vieja antes que joven la sed debate

con voz pisada y bienvenida abierta.

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR MAXIMILIANO SPREAF*

*PRÓXIMO ESPECIAL DE ESTE AUTOR

EN NEVANDO EN LA GUINEA

 

Everglades

 

Los flamencos se llevaron aquel día parte de mi cuerpo

Lo arrastraron por los fangales de los Everglades

Y luego se lo dieron de merendar a los lagartos.

No recuerdo la hora que era cuando sentí tus dientes

Atenazados a uno de mis bíceps, crujientes y arrebatados.

No me muerdas ese brazo, te dije, que tengo la esperanza

De tatuarlo con el nombre de alguna princesa rusa algún día.

Te reíste, me mirabas, mordiste otra vez en el mismo lugar,

Esta vez con mas ímpetu, como en desquite a mis palabras.

La tarde pasaba lánguida y arremolinaba mis pensamientos

En torno al sol centelleante que nos abrasaba, como en piedra.

Tu piel ya no era piel, sino cascadas de sangre burbujeante,

hirviente

Y no se si era el sol que la quemaba, o eras vos deslumbrada.

Las uñas de mi mano libre arrullaban tu espalda

Era tu odio tan bruto que no pensabas en nada?

O patrullabas mi dolor pensando que nunca acabara?

Tardaste mucho en desmembrarme, las mandíbulas prensadas.

Llorabas, vi que llorabas.

***

Tinta

 

Teñidas las mechas rubias

Entre las piernas, un candado

Floja, grasienta, lechosa

La piel entre los harapos.

Agua hirviendo en una olla,

El niño tiembla llorando

Gimen sus hermanas, putas,

Desiertos de finos labios.

Con las manos no se come.

Ni se tocan entre ellas

Desconocen sus olores

Pronto! Al niño degüellan!

Son partes, pedazos, niebla

Calzados negros y mugre

Perfiles sin muchos brios

Y es costra lo que los cubre.

***

El Loco

 

Dados en el bolsillo

De la belleza interior

De los lirios que la cubren

Solo me llevo dos.

Uno para mi reputación

De masticador de clítoris

Y progenitor audaz

El otro, para olvidar.

Que las letras que regala

Se quedan en mi memoria

Como unas púas de amianto

Me aguijonea la historia.

Fíjate bien lo que haces,

En estos días melosos

No quiera el tiempo acabar

Con tu rol de belicoso.

Que es lo que permanece

Entre todo y entre todos

Tu fulgor de selenita

Perdido de todos modos.

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LAGARTO JUANCHO, PRESBITERO

 

Mi fe es dañina

Mi cuerpo, significante

Y el néctar que yo doy

Gustan beatas al instante

 

Mi biblia es de memoria

Con olfato y dura piel

Es de cebolla la olla

Que en la iglesia puede haber

 

De frente miro a Polifemo

Su ojo ciego como ninguno

Símbolo soy del Vatic-Ano

A mi lagarto dibujan dos huevos

 

Tiene hocico pequeño

Siempre se esconde en sacristía

Tiene un lunar en el glande

Y es de amor eucaristía

 

En maitines cantando va

En laudes sin hacer nada

Y ahora dicen perseguida

Se encuentra sin hacer pajas

 

Un caballo creen que soy

Mejor que el señor del saco

Soy del pedo misionero

De Ojeteé hasta Chirimía

 

A Jesús imito bien

Mas no creo en nada

Que las cosas de la fe

Todas son chorradas

 

Si tienes la tentación

Bien la buscas y la amas

Si no la tienes, Ve

Va y viene el tabanón.

 

-Daniel de Cullá-

 

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POEMAS

Una fuente sin fin que mana liquido

inmortal desde el cielo rebosante.

JOHN KEATS

Esencias que fluyen de ricos encantos

con suave tintineo o tropeles sones

amamantando nutricio magna de deleites,

deliciosos sonidos que recrean el pensamiento

de bardos que nutren desde los inicios

con verdaderos goces plenos de bellezas,

con musicales ecos que transcienden

en las profundas concavidades refulgentes

de generaciones de esenciales espíritus

esparciendo continua luz sobre almas

apresadas por fugacidad y penumbra

esencias inmortales de cielo rebosante.

Francisco Jesús Muñoz Soler

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR CRISTIAN CASADEY JARAI

 

Todo para dar

No tienes nada pero tienes mucho

Eres rico en pobreza

No tienes dinero ni bienes

No tienes sabiduría alguna

Pero te sobran ambiciones

Mezquindades y envidias

Te sobran ganas de matar

A cualquiera que esté mejor que vos

A cualquiera que esté bien

Pues tu patética alma

Ha sucumbido en las profundas arenas

Del abismo de la miseria.

***

…Y así me siento… mal… como siempre…

Una copa sobre la cama

Restos de aquel vino amargo

Que nunca pude saborear

Y resuenan las palabras vacías

Vacías de todo contenido

Vacías de toda lógica

Y vacías de todo interés

Al menos para mi persona

¡Cómo cansa ese locutor!

Mejor cambiar de canal

Pero no sé la verdad

Hablan de Panamá

De la paranoia y del antiimperialismo

Pero solo recuerdo

Mi malestar en Bocas del Toro

El estómago revuelvo en Sixaola

Y el vómito al llegar a Limón…

***

Nada me conforma

Siempre vivo en la ansiedad

Todo el tiempo en la ansiedad

En la incertidumbre

Esperando y esperando

Espero algo…

Pero no sé qué espero…

Aunque en el fondo lo sé

Pero no lo puedo expresar

Pues la censura es más fuerte

Que cualquier verdad.

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LOS RESURRECTOS

(A PARTIR DE UN POEMA DE MANUEL FOREGA)

Por Octavio Gómez Milián

Nosotros, vástagos de la autarquía
hijos del cuando tengas trabajo comprarás un piso
crías de la mediocridad y los exilios
freakies, amanerados dandies de todo a cien
tímidos conquistadores de muchachitas indies,
devoradores de kebabs de madrugada,
asustados por la culpa judeocristiana,
devotos del Candy y el Bacharach,
ladrones de minutos en televisión,
de la cáncana discentes eximios,
masturbadores salvajes,
adoradores de los discos perdidos,
lectores clandestinos del jueves (cuando era el jueves)
estudiantes del BUP y del COU:
(todos los raros fuimos al concierto
del gran telépata de Dublín,
tanto nos daba ocho como ochenta
a los fanáticos del niño Juan y los rompedores de coco)
Nosotros: divinos Voladores o Domadores
onanistas de fotos de Jane Birkin
rayones de vinilos de Cohen
aprendices de idiomas,
aspirantes a Guinda, Forega o Vilas
farsantes ilustrados con Alan Moore en bandolera
remedos de Dylan, plantillas de Truffaut
irredentos suicidas
balubas de la guerra
apóstatas, agnósticos, ateos y creyentes
dileantes de una revolución
que nunca llegó a empezar
los que buscaban un enemigo
porque así es más fácil pelear.
moradores de los ergástulos por el morro
apéndices de Federico
estetas de Algora y el Polaco
inocuos seguidores de Jean Paul,
espadas de Garci, de Chiquito, de Luis Sánchez Pollack
mansos fandangos de Ibiza, de Hydra y Euroville
Nosotros: incendiarios mutados en bomberos,
padres de los próximos junkies y malditos
opositores, mentirosos, volubles censores,
domadores de adolescentes bestias,
altísimos farloperos sin medida,
porreros, cocainómanos, alcohólicos,
reciclados por Franz Ferdinard y la Velvet
tardíos revelados en Fresán y Handke
diputados sin partido, alcaldes de habitación,
herméticos maricas…
eternos deudores del deseo insatisfecho
nosotros: los del medio, los eclécticos,
los postmodernos irredentos,
los que seguimos buscando
el lugar donde solíamos gritar.
los que nos dejamos caer
sabiendo que nadie nos ayudará a levantar,
los que esperamos en la parada
un autobús que hace mucho que pasó,
los que cuando quisieron besos
sólo recibieron abrazos,
los del medio, los de los tebeos,
los que nunca servirán para trabajar,
los de Perico Fernández,
los que vieron jugar a Santi Aldama,
los que nunca te sacaron a bailar.

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POEMAS DE NAVIDAD

POR CECILIO OLIVERO MUÑOZ

 

¿PARA QUÉ TENDRÁS OJOS?

 

PREFACIO

 

He salido a la calle con el frío y en la noche,

con mi sombra y con mi perro,

para recoger este poema negro,

poema que me esperaba donde mi perro

ha cagado, en un erial de tinieblas,

allí donde comienza la vanidad y la altivez,

la soberbia del mundo mortal y efímero,

los gorriones duermen en las alturas,

los edificios cortan el viento frío,

doy la espalda a la tonta explicación,

he venido a recoger este poema,

poema débil que esperaba tiritando en soledad

como un espíritu que quiere ser materia,

de la misma materia que estás hecho tú.

LA FRASE ESCUCHADA

 

¿Para qué tendrás ojos?

Si no ves cuando miras

Si no miras cuando ves

Si no ves lo que callas

Si no callas cuando ves

¿Para qué tendrás ojos?

Si no miras cuanto ves

Si no ves cuanto miras

Si no ves aquello que sabes

Si sabes aquello que no viste

Sabes que yo si miras no voy

Vienes si no sé lo que miras

No sabes aquello que veo

No miras aquello que sabías.

¿Para qué tendrás ojos?

No ves lo que quisieras

Quisieras otra cosa ver

Yo quiero no ver lo que ves

Tú quieres ver lo que yo veo

Yo veo Tú ves

Los dos miramos la misma cosa

Tú ves lo de los dos

Yo te veo solamente a ti.

¿Para qué tendrás ojos?

¿Para qué?

NAVIDAD

 

Es Navidad, felices fiestas,

el niño dios ha nacido este día,

es tiempo de paz,

es tiempo de estar en familia,

las mismas fechas, las mismas cosas,

recordar los que ya no están,

comer con excesiva gula,

abundancia e hipócrita postura,

recordar que existe un tercer mundo,

villancicos y perdones,

compasión con los descamisados,

con los solitarios de este mundo rico,

es tiempo de paz, felices pascuas,

borracheras y algún empacho,

marisco gallego y cava catalán,

¿Para qué tendrás ojos?

¿No ves que me hago partícipe

de esta puta farsa?

¿Para qué tendrás ojos?

Es Navidad hoy, felices fiestas,

estás quemado, lo veo en tus ojos,

¿Para qué tendré ojos?

Si sigo haciéndome el idiota

cuando veo lo mismo que tú sueles ver.

¿Para qué tenemos ojos?

Si no remediamos aquello que vemos.

***

MILAGRO CANINO

 

Miro la siesta permanente de Urko,

su siesta tranquila me evoca su nada de nadie,

en ella veo todas las banalidades

y también las vanidades

arrinconadas en el sinsentido eterno,

en Urko veo el nervio impulsor de la vida

donde se aposentan todas las naturalezas,

No tiene sentido guardar para mañana,

Ni ser laureada y docta eternidad,

el mediocre debe ser mediocre

porque ser lo máximo

es competición y mesura ridícula,

porque ser eternidad

entre la inmensidad de las galaxias

es la mayor de las estupideces

(es nano-voluntad en pos de lo macro-imposible),

Urko no se preocupa

de las vueltas que el mundo dé

bajo sus patas de alegre fauna viva,

bajo sus patas de puro encanto,

bajo su fauna de solitaria compañía

 junto al hombre pretencioso,

no le preocupan las glorias

ni las postrimerías,

ni los hechos pasados

ni los venideros,

no le preocupan los presentes

 ni los rankings contemporáneos,

él es el encanto que enamora

y nada más que eso,

lo demás es extrahumanizar lo humano.

Él no me pidió aparecer en este poema,

sin embargo,

es lo único que emana poesía.

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*En el 6º número existe una errata en la versión pdf, la errata es la siguiente: no es el número XL de la 2ª Etapa, es el número L, osea, el 50º de la 2ª Etapa.