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20º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

20º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

20º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXIV de la 2ª etapa/01-02-2012

 

EDITORIAL LXIV

La sociedad del espectáculo: el deporte

 

 

A nadie se le escapa que el deporte en general y el fútbol en particular se han convertido en fenómenos de masas. El espectáculo mediático se extiende a todo el planeta y los futbolistas son hoy los héroes globales conocidos en el más recóndito de los lugares. La liga española de fútbol se sigue por todas partes y el clásico Real Madrid – Club de Fútbol Barcelona se puede ver gracias a los medios de comunicación con verdadera pasión. Por su parte, los Juegos Olímpicos son un espectáculo que atrae la atención de millones de personas cada cuatro años y llegó a ser, en plena Guerra Fría, el escenario donde se exponían los dos modelos en liza.

 

No podemos negar que en el deporte es posible apreciar muchas de las características de los héroes clásicos: tenacidad, confianza en uno mismo, fidelidad hacia los correligionarios, nobleza, respeto por el contrario, generosidad, valentía. No sería descabellado convertir el deporte en objeto del arte y de la literatura, de hecho lo ha sido y lo será.

 

Sin embargo, el deporte se ha convertido, como todo en el capitalismo moderno, en un espectáculo, fuente además de inmensos ingresos. Y al final hay una saturación tal debido a que es imprescindible rentabilizar las inversiones que mucho nos tememos que acabe por hartar. Muchos de nosotros crecimos con las competencias futboleras de fin de semana mientras que ahora tenemos partidos día tras día, e incluso mañana y tarde, única manera de que la publicidad, puntal de los beneficios, permita afrontar lo gastado en jugadores por los que se pagan cantidades imposible de conseguir en dos o más vidas juntas. Los Juegos Olímpicas, por su parte, devienen en el reclamo de pingues beneficios especulativos, como bien lo saben ciudades como Barcelona, Los Ángeles o Río de Janeiro.

 

Madrid se ha lanzado a la carrera por conseguir los Juegos de 2020 y ya nadie se sorprende por ver grandes empresas participando del negocio. Como suele ocurrir en otras esferas, el arte se diluye cuando los juegos de artificios se vuelven más y más espectaculares, tal vez porque con éstos se intenta disimular la mediocridad de aquel, por mucho que nos quieran sorprender las marcas conseguidas. Mediocridad decimos porque el exceso de entrenamiento y la hiperespecialidad convierte al deportista más en una máquina que en un ser humano con rasgos heroicos. Y con ello se diluye lo artístico.

 

El deporte es también una expresión social que como el arte y la literatura beneficia a quien lo practica y deleita a quien lo contempla, pero embrutece cuando busca incorporarlo a un sistema basado en la búsqueda del beneficio desmesurado. Y duele que el capitalismo vuelva el deporte en algo pasivo y sin alma. Como la vida misma.

 

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ATENCIÓN AL CLIENTE

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

Llamo a la realidad de tu sociedad anónima,

Señorita teleoperadora,

Pudieras ser señora resucitada hoy,

bruja, ángel, zafia, mujer casada en la rutina,

Pudieras ser la línea seria de mi verdad,

Pudieras ser una voz vacía más,

la dosis de opio en el que acurrucarte.

Usted me dice: Dígame su nombre,

solamente para dirigirme a usted,

la duda es siempre una pregunta,

la respuesta tiene siempre su gracia.

Me llamo Cecilio y estoy a dieta,

la dieta que conduce a la infeliz salud,

Dígame su DNI, su nombre y apellidos,

Le repito: soy Cecilio, ¿no me conoce aún?

Usted me dice: manténgase a la espera,

la eterna espera, sin el descanso,

espero al monótono hilo musical,

la musiquilla de juguete

que me diga: estoy ahí, aún no me he ido,

sin embargo, la espera es silencio,

el silencio es sorpresa, mudo silencio,

un largo silencio: ¿hay alguien ahí?

Me siento desangelado, solo, harapiento,

incomprendido y espero su regreso,

tarda y pesa la esperanza en el regreso,

La esperanza tiene su aquél,

Todas las chicas no son iguales,

Todas las teleoperadoras te harán esperar.

Las musas te reincorporan al lugar sagrado,

Si todas las musas fueran como tu esperanza

las teleoperadoras no me harían jamás esperar.

Las musas de ahora no son sofisticadas,

te señalan un camino en el eternamente beso,

en el beso ese, sin un triste final.

 

 

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Postnavidad

 

 

Las luces de Navidad seguían iluminando las calles, a pesar de que ya habían pasado algunos días desde su celebración y habíamos entrado en el nuevo año. Pero allí continuaban, aun cuando para la gran mayoría ya era un recuerdo, la última Navidad, apenas una sucesión de hechos repetidos año tras año, la cena de Nochevieja, los regalos, las reuniones familiares, los recelos disimulados, las conversaciones casi idénticas a las del año pasado, la imagen de la felicidad en los rostros, real en algunos y aparente en muchos. Disculpen mi tono sardónico, un tanto punzante sin quererlo del todo: no tengo buena opinión de la Navidad, a pesar de saber que hay gente que la disfruta, la entiende, le da un sentido. Para mí, ahora mismo, posee un fulgor triste. En realidad siempre lo tuvo, incluso cuando era niño y, sí, me gustaban los regalos, los esperaba, me entretenía escuchando la historia de Jesús, José y María, la adoración de los pastores y de los Magos, pero aun así no recuerdo que esos días me animaran mucho, más bien al contrario, entraba en no poca tristeza y cierta melancolía.

Ahora intento que no me afecte. Evito las aglomeraciones en los barrios principales, en las calles donde se concentran las tiendas, en las plazas, en los restaurantes y bares, en los cafés, evito por tanto a ese montón de gente que compra en los centros comerciales mientras que otro montón de gente, la que no tiene un chavo, la que no vemos salvo que seamos uno de ellos, lo mira todo con envidia y frustración, sin que las llamadas a la solidaridad sirvan de mucho, sin que nadie, esos días, recuerde que también hay que promocionar la justicia social, sea lo que sea eso (disculpen también el tono mitinero, pero a veces tampoco puedo evitar exaltarme con ciertos temas). Si no fuera la hermosa historia de Belén, porque es hermosa, yo así la encuentro, seguro que los centros comerciales inventarían algo en vez de apropiarse del mito cristiano. Pero me voy por las ramas, lo sé. Evito también las calles engalanadas con luces, me crean tristeza. Aunque me tienta, tampoco entro en ninguna iglesia. Una vez lo hice. Escuché los cánticos de una iglesia menonita, entré en ella y no puedo negar que me gustó lo que vi, pero luego, al salir, la realidad me devolvió a mi estado de ánimo.

Así que contemplar las luces aún encendidas en el centro, otra vez la dejadez del municipio que tal vez busca que se alargue el sentimiento navideño más allá de los días estrictos de celebración, me deprime. Había quedado con Susana en el Café Atlántico y pensé que el centro había recuperado la gris normalidad de una ciudad provinciana como la nuestra, pero no, allí seguían las lucecitas multicolor, los paisajes edulcorados de nieve y paz, las imágenes de niños sonrientes y felices, los deseos de felicidad y próspero año nuevo. Las avenidas y calles del centro, por otro lado, estaban repletas de personas que ya no caminaban con paquetes y bolsas, sino que habían recobrado la cotidianidad y avanzaban rápido sin mirarse, ajenas a su alrededor.

Yo me podía permitir fijarme en ciertos detalles. No estaba trabajando. El Ilustrísimo Decano había decidido apartarme de mi puesto de profesor de mitología y pensamiento durante un tiempo, debido, parece ser, a mi extraño comportamiento y a mi actitud, esto me lo dijo, poco constructiva con la Institución Académica. Cuando me soltó el discurso en su despacho no le dije nada, le escuché en realidad como si yo no estuviera allí o como si no hablara de mí y para mí.

– No tienes nada que decir -me preguntó al terminar de referirse a la decisión del claustro y sorprendido por mi silencio y porque ni siquiera parecía molestarme por todo lo que acababa de pronunciar.

– No -susurré indiferente.

En realidad hubiera tenido que decirle a ese fanfarrón muchas cosas, por lo menos soltarle el asco que me producía esa ajada Institución Académica que no tenía mucho sentido mantener y que él dirigía con la grandilocuencia estúpida de quienes creen que están realizando una encomiable labor. Pero me mantuve en silencio, convencido de que nada les molestaba más a esos inútiles que la indiferencia de quienes, como yo, estábamos convencidos de que ninguna resistencia tenía, a fecha de hoy, sentido y que lo mejor era que todo se pudriese.

– No te entiendo -volvió a la carga, tal vez para provocar una reacción en mí-, eres un buen profesor, todos los estudiantes que han pasado por tu clase lo afirman, podías llegar lejos, lo sabes.

Tentado estuve de replicarle. Por ejemplo, que los estudiantes que pasaban por mi clase iban a acabar trabajando, con suerte, de camareros porque en la sociedad actual carecía de prestigio e importancia los conocimientos humanísticos. Quieren esclavos, no intelectos críticos, so cretino, hubiera sido una respuesta digna, pero seguí en mis trece y al final, como no insistió, me levanté.

– Tengo que recoger mis cosas.

De eso ya habían pasado varios meses. Vivía de mis ahorros, que no eran muchos, y de algunas traducciones que conseguía en pequeñas editoriales. No mantuve contacto con ninguno de mis insignes colegas. Sólo Susana, una estudiante, me mantenía informado del estado de la Universidad, que avanzaba a pasos agigantados a su destrucción. Susana, por lo demás, poseía al menos un espíritu crítico que a mí me encandiló desde el primer día en que reparé en ella, cuando me bombardeó a preguntas inteligentes que indicaban que no se iba a conformar con meras explicaciones formales de los puntos del programa y que quería darle la vuelta a las cosas. Quedábamos con frecuencia y pronto me di cuenta de que era la única persona con quien trataba de verdad.

Cuando llegué al Café Atlántico, ella me estaba esperando. Me sonrió al verme entrar y levantó el brazo para indicarme donde estaba. Me senté frente a ella. Sonreía, pero advertí una cierta tristeza en su mirada. Será la Navidad, pensé. Sabía que a ella tampoco le gustaba esta época. Me contó las últimas noticias, todas lamentables, cómo no, de la sacra institución. Era irónica, incluso ácida, mi mejor alumna, consideré, al hablarme de los profesores y de sus vanos intentos de convencer a todos de que había un futuro. Calló y ambos miramos por la ventana las luces navideñas que todavía estaban allí enfrente, recordándonos las fechas recién finalizadas.

– Me han dado una beca -me espetó de pronto-, me voy a Berlín.

Seguí mirando hacia fuera. La gente pasaba, las luces encendidas iluminaban más la avenida. A esas alturas, ya apenas me hizo daño la punzada de realidad que me golpeaba de nuevo. ¿Cuántos días habían pasado desde la Navidad?¿Diez, doce, tal vez catorce? La vida sigue, pensé. La miré, sonreí.

– Eso es genial -le dije.

 

Juan A. Herrero Díez

 

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ENTRE  VACÍO Y PLENO

 

pacientes impacientes

maduran los ovarios del signo

 

nueva perla

en la arena de los días

y sus trabajos

 

el huevo semantema se con-vierte

en larva de poema

Rubén Vedovaldi

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UVA DE BOTELLON

 

Se dice que Cronos

y Rubens se lo imaginó divinamente pintado

engulló el falo de Urano

que  saltó primeramente al éter.

Del falo del rey primogénito

nacieron todos los dioses

y  diosas inmortales y felices

los ríos, los amables manantiales

y todo lo demás que entonces había nacido;

y el Quijote y Sancho,

pero él nació solo

chupando un racimo de uvas

de la Ribera del Duero.

 

Ahora nacemos chupándonos el dedo

y con una memocracia bajo el brazo.

No nos importa

la forma como se creó el mundo

ni cómo consiguieron los dioses

y los reyes su trono

que según la versión de Hesiodo y Homero

siempre fue castrando

y arrojando los testículos del contrario al mar.

De los genitales de Urano nació Afrodita

por ejemplo.

Y en la leyenda hitita

Kumarbu padre de los dioses persigue

y vence a Anu

que a su vez  vence a Alalu

primer rey del cielo

y va y le arranca los genitales de un mordisco

y se los traga.

De este atragantamiento

se queda preñado de Zeus

y le escupe fecundando la tierra

sobre todo tierra con planteles de uva.

 

¡ Zeus, el primer hombre-dios

preñado del Universo mundial¡

traqueteante de su pensamiento

que le devuelve irrisorio

y lo manosea

y lo dilacera salvajemente

sin ocuparse del “yo”

sin percibirlo.

 

 

Daniel de Cullá

 

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POEMA Y TEXTO INFORMATIVO

Por María Isabel Bugnon

 

¡Caballero del Amanecer!

Me da la impresión que llevas
en  tu corazón la soledad del amor.
Tu mirada un poco triste.
La sonrisa es solo una mueca,
en ese rostro en el cual
se dedisbuja la nostalgia.
En las mañanas te siento presente,
te imagino hilvanando sueños,
que dejas plasmados en tinta de luz.
¡Caballero del Amanecer!
No conozco mucho de ti,
ni la magia que envuelve tu soledad,
la mueca dulce de tu sonrisa,
ni los secretos de tu corazón.
¿Caballero del Amanecer!
En mi vuelo de Mariposa,
deseo unir mis versos
y tus historias.
Fundir mis manos entre las tuyas
y así expresarte mi cariño.
¡Caballero del Amanecer!

 

***

 

La poesía y la Paz

 

El 21 de septiembre  se ha declarado el día “Mundial de la Paz”,

una palabra  que ha definimos como un estado  de tranquilidad, sosiego, quietud, etc.

Paz es una palabra que encierra  muchas situaciones, Paz no es solamente  el final de una guerra,

largar  al aire globos y palomas blancas  cada 21 de septiembre.

Tenemos que enseñarles a nuestros hijos  con hechos y ejemplos  transitar los caminos de la paz.

La Paz del alma y el corazón, la  paz de los sentimientos, si  a la familia,

a  la salud, a la poesía, si  a la educación que es la base primordial de la paz,

la Paz la construiremos todos  juntos, todos  los días de nuestras vidas,

sembrando  el amor, cambiando  un arma por una poesía, el mal humor por una sonrisa,

una  bofetada  por una caricia, un exabrupto  por un beso.

Los invito a unirnos  en la poesía por la Paz en el Mundo.

MARIA ISABEL BUGNON.

ghostsantafe@hotmail.com

DESDE ARGENTINA

 

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CUENTO DE NAVIDAD CON ESPECIAL DE NOCHE-VIEJA Y ANUNCIO DE LA COCA-COLA

 

POR JOSÉ ICARIA

 

 

Estabas viendo el programa de fin de año del tipo ese de los cruz y raya (sí, ese que a veces hace genialidades, como lo de “si lo que quieren es que la juventud piense, lo están consiguiendo”, pero también chorradas inofensivas, como la mayoría de sus imitaciones de famosos, en fin, …como la vida misma, que diría tu cuñado), junto a una delegación de la familia de tu mujer, en casa de tus suegros, cuando de repente, has dejado de prestar atención a los gemelos psicópatas de tu cuñada, al imbécil de su marido, que luce unas ojeras increíbles y hace un rato lo oíste cuchichear con su hermano: “puede que tengamos problemas, hay que estar preparados para lo peor”, a las tetas de silicona de la nueva novia del mayor de tus sobrinos (“¿serán de las que no tienen garantía?”, te preguntas mientras imaginas un comienzo de año explosivo, con la detonación de uno de sus pechos en la doceava campanada: Afrodita A, ¡fuego de pecho!, pero desvías la mirada a tiempo de evitar su gesto de disgusto), al capullo ese con el que está saliendo otra de tus cuñadas: casi preferías al anterior, y eso que trabajaba en una inmobiliaria, pero ¿a qué coño se dedicará este? Se hace el simpático, pero se nota a la legua que carece de inteligencia tanto como de sensibilidad: ¿será policía, o simplemente portero de discoteca? Habrá que mantener las distancias. Y estabas pensando en fingir un ataque de apendicitis cuando de repente, algo que ocurría en la pantalla ha atraído poderosamente tu atención.

No era un gag más del cruzyrayo, ciertos detalles te parecieron particularmente familiares: tras lo que parecía ser una cámara subjetiva, entrabas en una especie de colmado, o quiosco, o tienda de chuches, y aprovechando un descuido del anciano dependiente, dejabas unos mecheros (¿mecheros?) en el dintel de la ventana, pero cuando salías de la tienda y dabas la vuelta a la esquina para recoger el objeto del hurto, una anciana que había dejado las agujas y el punto sobre una silla de enea, te miraba un momento mientras guardaba los mecheros en el bolsillo de su bata: “desde luego, qué poca vergüenza, robar a unos ancianos”, y pasabas compungido junto a ella, mirando innecesariamente el reloj para disimular… Luego, apedreabas unos vehículos creyendo que eran los de tus profesores de egb, y al cabo de un rato, te cruzabas con unas personas muy amables que te preguntaban si habías visto a alguien, o si podías imaginar el motivo, eran nuevas por aquí, y respondías que no tenías ni idea, y que también estabas de paso… Y por último, veías alejarse el camión de la basura, y uno de los basureros que iban agarrados a la parte trasera, llevaba una minifalda sin nada debajo y se le veía parte del escroto, y no pensabas en la ironía de la perspectiva pornográfica, sino que a tu mente venía una frase: “ha llegado el momento de echarle cojones”, y entonces escupías un trozo de mazapán sobre la mesa:

– ¡Coño!, pero… ¿qué es lo que pasa? ¡He soñado eso esta semana! -y una rápida ojeada te muestra a toda la familia congelada, como si su miembros asistieran a la última cena, o posaran en el museo de cera.- Pero… ¡¿qué cojones?!

Pero ya aparecen las imágenes -distribuidas por wikileaks- de militares disparando a civiles desde un helicóptero Apache en Irak; de Bin Laden y Gadafi muertos; de restos humanos en una mezquita suní de Bagdad como consecuencia de un atentado suicida; de campos de cultivo de opio en Afganistán; de yuppies de Wall Street esnifando cocaína en la suntuosa habitación de un prostíbulo de lujo con prostituta vestida de policía al fondo; de reuniones de consejos de administración celebrando los beneficios y a continuación, decidiendo la cifra de empleados que despedirían; del vendedor de fruta Mohamed Bouaziziz, rociándose con cinco litros de gasolina y prendiéndose fuego después de que la policía le decomisara su mercancía y lo golpeara; del ejército abriendo fuego sobre la población civil en Siria, Egipto, Libia, Yemen, Israel; de campamentos de refugiados en el Sáhara, en Tinduf, en Senegal…; de niños con los buches hinchados arrastrándose por el suelo mientras aguardan la muerte en un campo de refugiados en Somalia; de líderes europeos y norteamericanos vendiendo sucesivamente armas a las dos partes del conflicto libio; de especuladores masturbándose con vídeos pornográficos al tiempo que consultan sus ganancias en bolsa; de políticos que hablan de recortes mientras se suben el sueldo, o perciben dietas vitalicias al tiempo que desempeñan cargos altamente remunerados en empresas que privatizaron, o que perciben sueldos de una cantidad imposible de empleos; o de banqueros de dientes afilados que se lucraron con la burbuja inmobiliaria y ahora amenazan el llamado Estado de Bienestar con tal de seguir acumulando beneficios;  de policías aporreando a manifestantes del 15 M: “¡más madera!,  en cuanto los pongan un “poco finos” se les termina la tontería, si no, al tiempo”, leemos en un foro de internet…

La mayoría de los comensales ha vuelto lentamente a la langosta y a la jarra de vino turbio, pero permanece expectante ante el inusitado baño de realidad sin pre-aviso televisivo. “¿Qué ha sido eso?”, ha dicho -con apenas un hilo de voz- la cuñadita que menos come (de hecho, la anorexia la tiene contra las cuerdas, y dudas de que el año siguiente se mantenga aún con vida). “Esto es despreciable”, dice su hermana, que tiene, en cambio, una cierta propensión a la obesidad: “en estas fechas hay que poner cosas alegres”. “Sí, ¿por qué no cambias de cadena?”, dice la madre, una anciana que ha sido muy guapa de joven, y ahora suple los estragos de la edad con el brillo de una quincallería pesada y ostentosa. Los gemelos psicópatas se han golpeado recíprocamente con un plato y una bandeja en la cabeza y las costillas: uno de ellos se ha echado a llorar y el otro a reír; el que llora te ha dado una patada en la espinilla al pasar junto a ti: “¡hijode…!”, has reprimido in extremis.

– Pero, ¿por qué no cambia?

– Sí, eso, ¿qué coño pasa?

– No, es que todas las cadenas ponen lo mismo.

– ¡Pues párala!

– ¡Ya lo intento, pero no se deja!

– ¡¿Cómo que no se deja?!

Y de repente, todo el mundo enmudeció –incluso los gemelos psicópatas– nuevamente: en la pantalla aparecía, como si tal cosa, el novio garrulo de tu cuñada, visto  a través de lo que parecía ser una cámara oculta. Se dedicaba a dar palizas a los borrachos de última hora en las carpas de su localidad; tenía una esvástica tatuada en el hombro, y consumía el dinero de su tarjeta en interminables noches de puticlubs y afterhours. “Pero ¿qué…?” había empezado a decir tu cuñada; “bueno, yo me najo, familia, que tengo prisa…” El portazo apenas te había distraído de la pantalla, donde ahora aparecían tus cuñados “emprendedores”: defraudaban dinero a hacienda y, al parecer, un inspector que había descubierto lo de los premios de la lotería los estaba chantajeando: “tienen que comprender, con los recortes, apenas nos alcanza, y el niño, ha empezado ya la universidad…” En cuanto a la anoréxica, no tardó en saberse el complot que había organizado en la oficina para hacerle la vida imposible a una nueva: no sólo era más guapa que ella, sino que, además, sabía inglés. “Vaya con la seca”, había soltado una de las cuñadas. Que, precisamente fue la siguiente en aparecer en pantalla… escondiendo grandes cantidades de dinero negro tras un agujero practicado detrás de la leñera de la chimenea. Por lo que respecta a los suegros, pudimos verlos contratando a unos macarras para que acosaran a la pobre Angustias, una anciana que permanecía en un bloque de su propiedad, con un contrato de alquiler de renta antigua… La Gemma, fingiendo un suicidio para llamar la atención de su marido, que, de paso, se entendía con una vecina… Se supo, incluso, que los gemelos habían sido inseminados con esperma de un estudiante de veterinaria, puesto que el padre era estéril, como también lo era uno de los primos del pueblo que había venido a visitaros: había sabido la noticia después de comprar el monovolumen de rigor. Una cuestión de mala suerte…

– Pues, parece que el año que viene se presenta difícil, ¿eh?

– ¡Vaya! –respondió tu cuñado (uno de los emprendedores), aspirando el humo del pitillo mientras le dabas fuego de un mechero muy parecido al de la primera escena. En la tele estaban dando ese maravilloso anuncio de la Coca-Cola que suelta perlas como: “¿No es maravilloso que, pese a la burbuja inmobiliaria, en Teruel regalen una casa a quienes se decidan a regentar el bar del pueblo?”

 

 

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Charles Buenos Aires

Por Irene Mercedes Aguirre

 

¡De tantos genes se nutrió tu vida

desde que abriste tu perenne canto!

¡Charles de Francia, Carlos  Buenos Aires

voz de Toulouse, voz gestada en llanto!

Bagaje antiguo que te delineaba

ese  pequeño cuerpo palpitante.

Fuerza y ternura de la gente aquella

que te imprimió su sello trashumante.

Con el   zorzal que maduró en tu boca

de  melodioso  trino, apareciste,

la Francia  atrás, el Plata hacia adelante

entre los brazos de tu madre triste.

Llegaste, Charles, a este Buenos Aires

y te adaptaste  al arrabal porteño

con tu mirada de purrete galo

y de él te hiciste su señor y dueño.

 

Le diste al alma popular lo eterno

porque tú eras universo y mundo

que derrochaba sus herencias francas

como equipaje inmaterial fecundo.

Te caminaste todo, calle a calle

por  esos  barrios de farol y esquina

y entre las barras orilleras bravas

se oyó  tu voz profunda, cristalina.

Nos modulaste, luz de trovadores,

Tangos, milongas, valses y tonadas

¡Nos ayudaste a SER, payador gringo,

Carlos de aquí pero Charles de Francia!

Y al recordarte noto tu vigencia

de  noble acento,   con compás de tango

tejido en arrabales y miseria

¡que difundió en el mundo su alto rango!

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 “APRETÁNDOME EL ALMA”

 

Siete de la mañana de un día cualquiera, me desperezo después de un sueño por demás intranquilo y no es para menos, las próximas horas serán sin duda alguna definitorias de muchas preguntas y dudas, el temor más grande es que existen infinitas probabilidades que la mayoría de ellas: QUEDEN EN LA NEBULOSA…SIN RESPUESTAS.

La languidez que siento en el estómago , es típico del preludio de algo importante por suceder , por eso mi intranquilidad sube a medida que pasan las horas.

Los pormenores que desembocaron en esta situación, no dejará de llamar la atención a muchos, pensando con razón que lo mío puede deberse a varias cosas :QUE ME ESTÁ PATINANDO EL EMBRAGUE, QUE NO ENTIENDO LO QUE ME SUCEDE, O QUE SIMPLEMENTE LA VIDA ME ESTÁ PASANDO ALEGREMENTE POR ENCIMA, ¿la verdad?…NINGUNA DE LAS TRES SITUACIONES ME LLENAN DE ORGULLO.

Con mucho miedo me voy al encuentro de una cita emocionante, en un lugar cualquiera, de un barrio imaginario…o no, me está esperando ni más ni menos que MI NOSTALGIA, TENGO TANTAS PREGUNTAS PARA HACERLE.

Mientras me dirigía a ese sitio comencé a replantearme un montón de cosas, en primer lugar: COMO IBA A COMENZAR MI INDAGACIÓN.

¿Tal vez preguntando donde había quedado mi inocencia? y algo más importante aún, SI HABÍA SERVIDO PARA ALGO, a continuación averiguaría que fue de la historia de MI PRIMER AMOR…Y SI ALGUNA VEZ SE ACORDÓ DE MI.

También le rogaría alguna noticia de aquella…MI MAESTRA BUENA, LA DE PRIMER GRADO, QUE CON SU BONDAD Y PACIENCIA HICIERA QUE MUCHAS VECES ME EQUIVOCARA…¡ Y LE DIJERA MAMÁ!.

No dejaría de preguntar si acaso por una casualidad sabe algo de las promesas, que joven aún me hicieron con respecto a “UN MUNDO JUSTO”, CON OPORTUNIDADES PARA TODOS Y SIN DISCRIMINACIONES Y DE ESA VIEJA CANTINELA… QUE CON UN POCO DE ESFUERZO VERÍA CORONADO MIS DESEOS DE ¡ GANARME UN VENTUROSO PORVENIR!.

Mientras pensaba en todo esto mis pasos iban a la deriva, parecía que no obedecían a ningún control, al rato se fue clarificando la nebulosa en que se había convertido mi mente, fruto de mis profundas elucubraciones y en ese preciso instante fue que escuché una voz, que en tono de reproche me decía: OTRA VEZ TE DEJASTE VENCER POR LAS UTOPÍAS.

YO NO BEBO, PERO ME DIRIGÍ AL PRIMER BAR QUE ENCONTRÉ…

PARA MAREARME CON UN PAR DE COPAS….

NECESITABA IMPERIOSAMENTE..

PENSAR EN OTRA COSA.

Boris Gold

 

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Alguna vez haré
el poema más hermoso,
el mismo que no podrá
ser comentado por ninguno;
no habrá en él
esencias ni proclamas,
será simplemente
aquel poema
que no diga nada
y diga todo.
A veces llego a la mitad
y me vuelvo,
pareciera venirse
la noche en cada letra,
es como si la vida
se acabara
a cada instante
y renaciera
una nueva existencia
desde la nada.
Alguna vez haré
el poema más hermoso,
hará furor
entre los más
grandes poetas
de la historia.
Quizás sea la suma
de todos ellos.
Los poetas son
mi alimento de cada día
y en esos nutrientes
capto yo la misma esencia,
cada presencia
se eleva ante mi
apasionada.
Alguna vez
los poetas vendrán a mí,
vendrán los vivos
y aquellos que ya no están;
aparecerán por cada rincón
de mi intelecto
como diciendo
cada uno un verso nuevo.
Será el poema
más hermoso
porque no será solo mío
habrá miles de poetas
en mi memoria,
de allí saldrán
las más cálidas odas
de la existencia.
Serán como faroles
encendidos entre la noche,
marcarán los caminos
más oscuros
entre las sombras
y en medio de las tinieblas
la claridad se hará presente.
Alguna vez serán
todos los poetas
los que hablen juntos
y yo simplemente contaré
sus secretos y sus memorias.
Habrá poetas tan viejos
como el destino
habrá nuevos poetas
que aún no nacen,
será la misma eternidad
presente en cada uno,
de ellos nacerá sin duda alguna
un flamante signo de victoria.
 
CARLOS A. BADARACCO
14/12/11
(DERECHOS RESERVADOS)
REGISTRADO EN safeCREATIVE

 

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SONETOS DE RODOLFO LEIRO

 

EL POETA

 

El Poeta es la arteria independiente,

que está ajeno a la usual anatomía,

no figura en catálogos o en guía

ni en la mitra, la secta o el tridente;

es un foro de música esplendente

que nutren fogariles de energía,

es el cauce glorioso de la estría,

es el verbo, la mística,  pendiente

de un glosario de lírica turgente

erupción de nectario sugerente

que proviene del sol de la utopía,

se dibuja en la rima coincidente,

en la gloria sublime de tu mente

y en mi pálpito vital de cada día..

construido a las 16,22 del

26 de diciembre de 2011-12-26 para mi libro

“Conversando con la Luna”

Rodolfo Leiro.

***

 

CAMINATA

 

Era una rubia tarde de febrero

caminando al azar, como un poseso,

tentando una mirada, acaso un beso,

que ofrecen ciertas damas al torero;

no estaba aquella Luna de alfarero

que supo ser recreo en mi receso,

una especie de guía, en el proceso

de mi bardo profeta del sendero;

y concluyó mi tarde, sin “te quiero”,

sin abrazo, sin suerte, un arponero

que retorna a su casa sin su presa,

y me senté a escribir, flaco rimero,

en esta mesa pobre, un utilero

hurgando un carmín rojo que te besa..

construido a las 8,23 del

1 de enero de 2012-01-01 para mi libro

“Conversando con la Luna”

Rodolfo Leiro

 

***

 

DOS LUNAS

 

Mi Luna,  sumergida en la laguna

donde brincan los peces su contento.

va forjando en la ola un sentimiento

que el viento desparrama tras la duna,

desde el otero inquieto de mi tuna

indago en el profundo firmamento

y la veo a mi Luna, en un intento

para rolar su efigie en mi fortuna:

es que tengo acaso yo una Luna

que gira en el espacio, inoportuna,

mientras otra sonríe desde el lago;

y entre los dos dibujos me someto

a dos damas que llenan mi soneto.

¡Un beso que con otro beso pago!

Construido a las 12,17 del

1 de diciembre del 2012-01-01 para mi libro

“Conversando con la Luna”

Rodolfo Leiro

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                 ANTOLOGÍA     “DE QUENAS Y BANDONEONES”

 

AUTORA: ELSA SOLÍS MOLINA

 

 

1          CREO

 

A LAS TRES DE LA MAÑANA, ¡ESTÁ TAN ALTA LA LUNA…!

ESPLENDOR INMACULADO, CUAL EL DE UN NIÑO EN SU CUNA

TODOS LOS ÁNGELES DANZAN, ALREDEDOR DE SUS LUCES

ELLA REINA EN LAS TINIEBLAS, BESA, ENAMORA Y SEDUCE.

 

SU REINADO ES EN LAS SOMBRAS, SUS CLARIDADES ESPARCE

SÍNTESIS FIEL QUE NO ESTORBA, AL MAR, QUE ENTRE SOMBRAS, YACE

CIELO, MAR Y LUNA LLENA, EN ORDEN QUE DESDE EL FONDO

DE LOS TIEMPOS SE ACOMPAÑAN, EQUILIBRIO FIEL DEL COSMOS.

 

QUE FORMAN ESA MARAÑA, DE INACCESIBLES MISTERIOS

DE ESPLENDOR EN LAS MAÑANAS, DE CLAMORES Y SILENCIOS

ELLA TIENE LAS RESPUESTAS, JUNTO CON SOLES Y FLORES

NO HAY QUE DUDAR MÁS,  ES ÉSTA… LA RAZÓN DE LAS RAZONES.

 

DE LA CREACIÓN INMENSA, DEL AMOR LA LUZ, LOS MARES

DE LA INENARRABLE ESENCIA, DE UN PRINCIPIO DE COLORES,

DE LA CREACIÓN ETERNA, EQUILIBRIO, ROCAS, SALES…..

TODO DENTRO DE UN ESPACIO, TAN PLENO DE LUZ Y AMORES.

 

 

2      EL MOMENTO

 

CUANDO TUS OJOS REHUYEN MI MIRADA

Y LA SOMBRA DEL HASTÍO ESCONDE

EL DOLOR DE MIRARNOS NUEVAMENTE,

CUANDO NUESTRA ALEGRÍA ES TEDIO

Y LA SANGRE SE MUERE EN EL ABRAZO

Y LAS CUERDAS DEL ALMA SE SILENCIAN…

…ES EL MOMENTO DEL ADIÓS.

CUANDO EN UN VUELO DE TUS PÁRPADOS

ME OCULTAS, EL FONDO DE TUS SUEÑOS

Y EL AMOR, EN LÁGRIMAS SE PIERDE,

CUANDO YA EL SOL NO ES NUESTRO ABRIGO

NI COMPARTIMOS LAS ESTRELLAS

NI ME ILUSIONA TU CAMINO…

…ES EL MOMENTO DEL ADIÓS.

CUANDO LA ESPERA ES INDIFERENCIA

Y NECESITO BUSCAR EN LO PROFUNDO

Y REVIVIR EL AMOR DE LO PASADO…

CUANDO HAY QUE INVENTAR TODOS LOS DÍAS

EN UN ROMPECABEZA  INCOMPRENSIBLE

COMO DESEAR Y AMAR TU COMPAÑÍA…

…ES EL MOMENTO DEL ADIÓS.

 

 

3        ¿QUEDARÁ ALGO?

 

¿ALGO QUEDARÁ FLOTANDO

COMO UNIVERSAL FRAGMENTO,

EN CIELOS SUAVES, LEJANOS

CON IGNORADOS SECRETOS…

O PERDIDOS, DESARMADOS,

VIAJARÁN LEJOS, MUY LEJOS…?

¿DE ALGO SERVIRÁN POEMAS,

INSPIRADOS SIN LAMENTOS

PARA AGREGAR A LA NADA

E INTERPRETAR SENTIMIENTOS

COMO PIEDRA QUE INTERRUMPE

LA QUIETUD DEL LAGO TERSO…?

ES POEMA INTRASCENDENTE

QUERERLE CONTAR AL MUNDO

CON INÚTIL ARGUMENTO,

LA ADMIRACIÓN Y EL SENTIDO

DEL AMOR Y EL SENTIMIENTO

DE LA PASIÓN Y EL OLVIDO.

 

 

4    SIMBIOSIS

 

MI INTIMIDAD CON LA TRISTEZA ES TANTA

QUE SÓLO LOS COLORES LA INTERPRETAN

QUE LA NOCHE Y EL VIENTO NO SE ESPANTAN

QUE LAS RAMAS Y EL SOL, TAMBIÉN LA ACEPTAN

 

ESA AUSENCIA DE RUIDOS QUE PENETRA

LOS UMBRÍOS FOLLAJES DE LAS SOMBRAS

QUE DETRÁS DE LOS PÁRPADOS INVENTAN

SILUETAS IMPRECISAS, MARES, OLAS…

 

ESE DORADO PÚRPURA, AZULADO

QUE JUEGA POR LOS TECHOS,  EN LA NOCHE

CUANDO EL INSOMNIO CREADOR Y ALADO

DESCUBRE ENTRE LAS SOMBRAS, LAS RAZONES

 

DESMEMBRA EL ARCO IRIS Y RECREA

SUEÑOS DISPARATADOS DE LOS GRILLOS

HABITANTES IGNOTOS DE MALEZAS

SUBMUNDO DEL AFÁN, LA PAZ, EL SINO

 

SILENCIO QUE ACARICIA LOS OÍDOS

QUE DEJA AL ALMA, DESVALIDA Y SOLA

Y SE PIERDE EN LAS HOJAS Y EN LOS NIDOS

MIENTRAS SE DUERMEN LAS PALOMAS.

 

 

5         LA HISTORIA ETERNA

 

MUNDO DE NOTICIAS, GUERRAS…TUMULTUOSAS MAREJADAS
DE ALARIDOS QUE LOS SUEÑOS PERDIERON EN MADRUGADA.

¿DONDE SE FUE LA ESPERANZA Y AQUEL SOL DE LA MAÑANA?
YA SOLO ESCUCHAS LAMENTOS Y EL ESTRUENDO Y LA METRALLA.

 

MIRANDO VIVIR QUEDAMOS, MIRANDO MORIR SUFRIMOS
A LOS NIÑOS MUTILADOS Y HORIZONTES PURPURINOS…

¡LA MIRADA HORRORIZADA, EL ALMA DE SAL, SENTIMOS!
MIRANDO MORIR QUEDAMOS, MIRANDO MORIR, MORIMOS.

 

DETRÁS DE LOS OJOS VIVEN, ANHELOS ESPERANZADOS
OCULTA EN PARPADOS TIBIOS, MIEDO, FERVOR ENLAZADOS

FUERZA, COLOR Y MAÑANAS, SUEÑOS DE PAZ ANHELADOS
ENSOÑACIÓN, SOL, AMORES EN PROYECTOS AMARRADOS.

 

DETRÁS DE LOS OJOS MUERE LA ESPERANZA MUTILADA
TIERRA DESESPERANZADA, TIERRA YERTA Y ARRASADA,

OJOS APRETADOS SUEÑAN, EL DESEO DE UN MAÑANA
LAGRIMAS DE SAL OCULTAN, LA ANSIEDAD DESESPERADA.

 

SÓLO LA VIDA EN ETERNA EXPLOSIÓN VALIENTE, RETA
A GUIJARROS Y DESIERTOS, PIEDRAS, RAÍCES Y ARENA…

RODEANDO TRONCOS Y GRIETAS, SUBIENDO POR LAS LADERAS
PARA SURGIR EN LAS SOMBRAS, VIDA LATENTE Y PERPETUA…

 

VIDA SURGENTE, EXPLOSIVA, EN CONJUNTO CON LA TIERRA
GARANTIZANDO LA VIDA, ECLOSIONA CON LA HIEDRA,

EN ROSADAS HOJAS NUEVAS, EN PÉTALOS DE AZUCENAS
UN NUEVO CICLO Y COLORES, PARA GANARLE A LA GUERRA…

 

 

 

6   MEDITACIONES

 

SÓLO SÉ QUE HOY ESTOY VIVA, QUE NO SE ME HA NEGADO

VER EL SOL, QUE LOS MIEDOS SUBSISTEN, PERO, LA VIDA ES MÁS FUERTE.

NI SIQUIERA ENTIENDO ESTA NECESIDAD DE EXPRESIÓN,

ESTA ADMIRACIÓN POR ASISTIR DIARIAMENTE A LA EXPLOSIÓN

DE VIDAS HUMANAS, ANIMALES, VEGETALES…

 

¿QUE ES LO QUE GARANTIZA LA SUBSISTENCIA E INCLUSO

NUEVAS FORMAS DE INNEGABLES EXISTENCIAS QUE REPTAN

ESCONDIDAS GARANTIZANDO SU ESPECIE?

LA TIERRA NO NECESITA MÁS QUE UNA PIZCA DE HUMEDAD,

UN HÁLITO DEL SOPLO DE OXÍGENO, UNA MIRADA ESPERANZADA,

PARA REGALAR, UN ENTREABIERTO

CAROZO, CUIDANDO, ACUNANDO ESA ÍNFIMA E INDEFENSA ,

ROSADA Y TRANSPARENTE HOJUELA TEMBLOROSA QUE BUSCA EL SOL…

NUESTRO CANSADO PERO INVENCIBLE DESEO DE VIVIR,

IGNORA, QUE CASI SIEMPRE, ES UN LATIDO,

RENUNCIANDO A EXISTIR, LO QUE DETERMINA EL FIN….

¿O UN NUEVO COMENZAR?

 

 

7         AMANECER

MIS SENTIDOS LLENOS DEL COLOR Y EL PERFUME DE LAS FLORES,

EL ÍMPETU DE LOS CIELOS TUMULTUOSOS

Y EL ROSTRO BESADO POR LAS BRISAS MARINAS, INCENTIVAN

EL DESEO DE SEGUIR TRANSITANDO TANTA BELLEZA…

HASTA LAS MADRUGADAS SOLITARIAS, APORTAN LA BELLEZA

INCOMPARABLE DEL SILENCIO, CUANDO ALLÍ ABAJO,

LAS FAROLAS DE GAUDÍ, ILUMINAN ROSTROS DESCONOCIDOS.

EL TUMULTO DE UNA CIUDAD QUE DESPIERTA,

DEVUELVE LOS SONIDOS COTIDIANOS Y EL IGNOTO OBSERVADOR

EN LAS PLAYAS SE DESPIDE DE ESA LUNA INDECISA

QUE DUDA EN VOLVER A LAS SOMBRAS INSONDABLES…….

Y CUANDO EL SOL IRRUMPE ENTRE CIELOS ANARANJADOS Y PALOMAS

AJENAS A LA IMPOTENCIA DE SOBREVIVIR,

BUSCAN CONFIADAMENTE UN SUSTENTO GRATUITO…..

OTRO INCOMPRENSIBLE Y ANSIADO MECANISMO COMIENZA:
¡EL SER TESTIGOS DE UN NUEVO DÍA!

 

 

 

 8    SOLEDAD

 

 

CUANDO LOS PÁJAROS NOCTURNOS ACOMPAÑAN
CUANDO EL SILENCIO SE ACOMODA EN LAS HENDIJAS
CUANDO EL VIENTO SE DESLIZA EN LAS MARAÑAS
Y LA LUNA PONE EN TRONCOS LUZ DE TIZA…

CUANDO EL INNATO TEMOR ESPARCE SALES
SOBRE HERIDAS QUE NO SE CIERRAN NUNCA
CUANDO RENACEN LOS MIEDOS ANCESTRALES
Y EN EL ALMA LAS PENAS NO SE OCULTAN.

CUANDO EL MENSAJE LLEGA SIN PALABRAS
CUANDO TODO SE ENTIENDE DE REPENTE
Y LA VERDAD VIENE SOLA, SIN CAMPANAS
Y ALLÍ DESCUBRES EL EQUILIBRIO, EL EJE

CUANDO EL MIEDO TE INVADE LAS ENTRAÑAS
Y LAS SOMBRAS SEMEJAN OJOS, SOMBRAS
Y EL SILENCIO, TRASCIENDE LAS PALABRAS
Y MÚSICAS LEJANAS NO TE ASOMBRAN…

HA LLEGADO LA MUERTE, ¡TE APRISIONA!
PORQUE EL ALMA SIN EXPECTATIVAS
NO QUIERE YA EXISTIR, AUNQUE SU ENTORNO
SEAN VENAS Y SANGRE, PALPITAR Y VIDA….

YA NO INDAGUES LOS MISTERIOS DE LA MUERTE
YA NO INCREPES, IMAGINES O INVESTIGUES
EL FINAL…ES CUANDO EL ALMA SE CONVIERTE
POR SOLEDAD, EN DESPOJO INERTE…¡Y VIVE!

 

 

 

9  LOS MALVONES MUERTOS

TE ENVÍO CALLEJUELAS SOLITARIAS

DESDE ESTA BARCELONA DONDE NIEVA
TE ENVÍO LOS MALVONES EN BALCONES,

QUE ASOMBRADOS, RECLINAN SU CABEZA,
Y MUSTIOS MIRAN AL MARZO QUE SE OLVIDA,

QUE CON ÉL, VENÍA LA PRIMAVERA
Y QUE MÁS TARDE O MÁS TEMPRANO HABÍA,

PIMPOLLOS Y VERDOR EN LAS MACETAS

ES EN ESTE MOMENTO QUE TE ESCRIBO,

DESDE LA ORILLA DEL MEDITERRÁNEO
ES AHORA MISMO CUANDO YO TE DIGO,

QUE DE VERDE EL CHAROL, SE PUSO BLANCO
ESTE ES UN FRÍO QUE ROE LAS ENTRAÑAS,

Y EL CORAZÓN, SE SIENTE SOLITARIO…
Y LA CAPA DE NIEVE Y LA TRISTEZA,

Y EL DOLOR Y EL RECUERDO… ¡DURAN TANTO!

 

10      LA VENTANA

 

ESTA VENTANA COMPAÑERA AMABLE

DE AROMAS, MURMULLOS Y PREGONES

DE TARDES DE SOSIEGO INIGUALABLE

DE ROSAS Y CLAVELES EN BALCONES

ES UNA MUESTRA COMO UN ABANICO

DE TODA LA ALEGRÍA Y LOS DOLORES

DEL ESPLENDOR DEL SOL MUDO TESTIGO

DE AMORÍOS, SONRISAS Y COLORES.

 

VENTANAS DE CREPÚSCULOS EN SOLES

DEL PÚRPURA QUE YA TIÑE LA NOCHE,

PIADOSO VELO PARA EL MAL DE AMORES

VENTANA   FLORECIDA CON DERROCHE

LA CALLE OFRECE SOL Y CUERDAS

LA VENTANA, SOLO DA SILENCIO.

 

BAJEMOS A CANTAR LAS MUERTAS

COPLAS, HASTA EL AGOTAMIENTO:

“YA SOLO EL RECUERDO QUEDA….

QUE EN COPLAS TE CANTÉ UN DÍA

DEL AMOR QUE COMO VELA…

SÓLO EN MÍ…. FUEGO TENÍA“

 

 

11       ACORDES

 

LA SOMBRA EN EL PAPEL
INTERPELANDO A LA MÚSICA,

 

RAÍZ  DE LARGOS BRAZOS
VINIENDO DESDE EL FONDO DE LOS TIEMPOS,

 

AFLORANDO  Y FILTRÁNDOSE EN LAS ALGAS
INDEFENSAS, DE CEREBROS SENSIBLES.

EL AROMA DEL HUMUS INTERFIERE
EN RAYOS DE SOLES VESPERTINOS,

ENREDANDO  A LOS MÚSCULOS ABIERTOS
EN MILLONES DE CÉLULAS ABSORTAS.

 

 

 

 

 

12            CANTES DEL PATIO

 

LA VOZ DEL NIÑO QUE CANTA

RECIBE AL NIÑO QUE NACE

Y EL PATIO Y LA LUNA JUNTAN

LAS NOTAS Y LAS ESPARCEN.

 

PERO ELLAS BUSCAN DESTINO

Y APUNTAN AL ALMA ABIERTA

CUNA Y SEMILLA DEL SINO

DEL VERSO, EL ARTE Y LA CIENCIA.

 

LA LUNA ALTA QUE SE ESCONDE

TRAS NUBES DE MADRUGADA

AMPARAN NOTAS Y ACORDES,

QUE JUNTOS NACEN DEL ALMA

PALMAS, VOCES Y JALEOS.

 

GUITARRAS, CUERDAS QUE LLORAN

MIENTRAS NOSTALGIA Y RECUERDOS

MIRAN QUE LA LUNA ASOMA

QUIERO UNA NOCHE EN VERANO

Y UN CIELO LLENO DE ESTRELLAS.

 

LA MESA LARGA Y LAS MANOS

DIBUJANDO COPLAS BELLAS

GITANERÍA DE SIGLOS…

SANGRE CALIENTE QUE BROTA

EN BULERÍAS DE NIÑOS

QUE, CRECIERON CON SUS NOTAS.

 

 

 

 

13           MELODÍA IMPOSIBLE

 

LAS PLANTAS REGADAS, LOS PERROS DORMIDOS

LAS PUERTAS CERRADAS, LA NOCHE HA VENIDO

… CORTINAS AL VIENTO,JAZMÍN PERFUMADO

YA TODOS EN CASA, LA CALMA HA LLEGADO.

LA CASA ESTÁ LIMPIA, LA ROPA LAVADA

MI NIÑA HA LLEGADO, NO ME FALTA NADA

… LA TIERRA FRAGANTE, MIS MANOS DESCANSAN

MIS SUEÑOS ERRANTES, VUELAN, SUBEN, PASAN.

EL ESPACIO ES BREVE, PARA TANTOS SUEÑOS

PERO EL MUNDO INMENSO ME REGALA TIEMPO

… DESDE ESTE PEQUEÑO PAÍS DEL MISTERIO

RÍO, LLORO, VUELO, CON EL PENSAMIENTO.

¡CON QUE POCO EL CIELO, SE CUELA EN MI ALMA,

Y CON CUANTO ESMERO, LOS VIENTOS SE CALMAN!

SÓLO FALTA EL BESO DEL AMOR PERDIDO…

CUERDA TENSA, GRAVE, ROTA Y SIN SENTIDO.

14    CANTO DE SIRENA

EN EL CENTRO DEL CANTO CUAL SIRENA
SE ESCONDEN LAS PROMESAS ENGAÑOSAS
SE PERCIBEN LOS PERFUMES DE LAS ROSAS
QUE PREGONAN LA PAZ, SIENDO LA GUERRA.

LAS OLAS TRAEN CANTOS CONVINCENTES
ENSORDECEN, NUBLANDO PENSAMIENTOS
ATURDEN LA RAZÓN Y EL SENTIMIENTO
Y ENTRE SOMBRAS, SE ALEJAN… PERO VUELVEN.

INEVITABLE, CUAL ATROZ DESTINO.
INEXPLICABLE,  LOCO SIN SENTIDO
LOS CANTOS SE REPITEN SIN SOSIEGO

PORQUE LA HISTORIA VIEJA FUE Y VINO
REPITIENDO AMORES, MÚSICA Y CAMINO
Y EL CANTO CUMPLE SIN PIEDAD, SIN MIEDO.

 

 

 

 

15      REVANCHA

YA LA TARDE SE ESCONDE ENTRE LAS NUBES

QUE OCULTAN LAS NARANJAS DE LOS RAYOS

DE UN SOL QUE AÚN NO QUIERE DESPRENDERSE

DE AQUEL BELLO HORIZONTE ANARANJADO…

PARECIERA QUE ALLÁ EN LA LEJANÍA…, TAMBIÉN

EXISTEN GUERRAS ENTRE DUEÑOS

DE LOS ASTROS, LAS VIDAS Y LOS SUEÑOS,

LAS CANCIONES, LAS VIDAS Y LOS PÁRAMOS.

 

¡PODER, QUE DIRIGE A LAS MANADAS,

PODER QUE DISTRIBUYE LAS MISERIAS…!

¡PODER QUE NO PUEDE CON LOS VIENTOS,

NI CON MARES, NI TIERRAS ENLODADAS…!

¿QUÉ NUBE OSCURA QUE ENCEGUECE…

ENVILECE AL AVARICIOSO Y NECIO?

¿QUÉ AGUA RUIN, LE MIENTE QUE LO SACIA,

DEJÁNDOLO SEDIENTO EN EL DESIERTO?

 

¿SERÁ EL ESPEJISMO QUE LA LLUVIA,

EMPARENTADA CON SOLES Y SILENCIO…

OCULTA SUS RUINDADES E IGNOMINIAS,

A AQUELLOS DE CORAZONES MUERTOS?

¿SERÁ QUE YA ESTÁ CERCA LA JUSTICIA Y

PARA LOS SIN PALABRAS , EN SECRETO

YA VIENE CAMINANDO LA REVANCHA,

PUNTO FINAL A TANTO SUFRIMIENTO?

 

 

ELSA SOLÍS MOLINA

 

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19º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

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19º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXIII de la 2ª etapa/02-01-2012

 

EDITORIAL LXIII

Cesárea Évora

 

 

La música ha sido y es una de las manifestaciones artísticas que más ha caracterizado a África a nivel mundial. Resulta un tópico que olvida otras manifestaciones, como la escultura, también de enorme tradición y que en gran medida influyó en Picasso y en otros artistas del siglo XX, pero lo cierto es que la música ejerce un gran peso en ese continente y el nombre de numerosos músicos recorre el mundo: Alí Farka Touré, Abdoullah Ibrahim, Ayub Ogada, Habib Koité, Toumani Diabaté, Paulo Flores o Jovino dos Santos son una representación sin duda limitada de los muchos artistas que sobresalen de sus fronteras nacionales para imponerse en el escenario musical mundial. Ha dado también instrumentos musicales de una enorme belleza musical, como la Kora.

 

Este último mes de 2011 murió una de las grandes artistas de África, la caboverdiana Cesárea Évora. Originaria de Cabo Verde, logró llevar a la música una de las características de su país, un profundo mestizaje. Basada en la morna, un estilo musical propio de su país, mezcló otros sones africanos y de otros continentes a sus cantos, siempre con melancolía y ´sodadeª, título de una de sus canciones más conocidas, que caracterizaron su estilo. Como se dijo tras conocerse su muerte, Cabo Verde tuvo en ella a una gran embajadora, ya que este país es conocido sobre todo gracias a su fama, a su enorme personalidad y a la calidez de su música.

 

No olvidemos que Cabo Verde es un lugar especial ya que representa una de las bases de la enorme tragedia africana, la esclavitud, al igual que la isla senegalesa de Goré, pero también su cultura y sus gentes actuales son fruto de una mezcla que, aun siendo fruto de una profunda tragedia humana, posee un futuro sin igual. La morna, por ejemplo, tiene mucho del fado portugués, pero sobre todo es la expresión de un lirismo africano procedente de numerosos lugares de la costa occidental del continente. No en vano Cesárea Évora se reunió con otros músicos africanos para actuar juntos, para cantar con ellos y crear una música rabiosamente mestiza.

 

Porque creemos en la mezcla y renegamos de lo puro, por ello consideramos que la música de África, al igual que su arte, poseen un futuro enorme. Esperamos en este nuevo año que ahora comienza podamos seguir atentos a los músicos africanos, a su música y a su arte. Porque nos negamos a basar el potencial de un pueblo, de un país o de un económico en datos meramente productivos en clave capitalista, consideramos que la cultura de un pueblo, de un país o de un continente ha de ser el mejor elemento para determinar su desarrollo.

 

Por esto y porque consideramos a Cesárea Évora como una de las grandes cantoras, la rendimos homenaje e invitamos a escucharla, a intentar entender sus letras y emocionarse con ellas.

 

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COPLA DOLIENTE A MI CUBA

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

Cuba, yo te tengo que ver

Antes de que se muera Fidel,

Me interesa tu moco de pavo,

en Tu presente y en Tu menoscabo,

Cuba, yo te tengo que ver

Aunque falte vez alguna Fidel,

Admiro leyendas en azar de cayajabo,

Veo tus vídeos frío en el lavabo,

Cuba, tu sencilla forma de ser,

Tu digna dignidad, tu menester y tu fe,

Tu pasado sin raíz, tu leve desnudez,

Tu ahora ebrio de joven vejez,

Cuba, yo te tengo que ver

Antes de que sobre o falte Fidel,

Quizá te ignore a ti toda Cuba

Cuando a volar yo me suba

a tu esperanza por doquier,

Temeré romper tu cielo yoruba

Con la gris historia por conocer,

Cuba, aliento rebelde del Ché,

Jazmín centenario eres Cuba,

Cuba, isla tan aislada para quién

Rumbo que al Granma rompió

Entre la sepia luz del quinqué,

Cuba, sueño de un ayer que llovió

en el milagro azul tal vez,

sueño con tu petaca de ron,

con tu nombre bonito de mujer,

Pierdes la esquina sin sorpresa,

Tomas la primavera verde que ves,

Temes blanca sal y limón de cera,

Amas la madre y al hijo que esperan,

Perteneces a la ola que ha de volver,

Te pierdes de siglo entre mares ciegas

En tu malecón firme y resignado,

Un libre bostezo has brotado

Con la hierbabuena oculta de miel,

Cuba, mi pedernal es tu sombra,

Cuba, tu palmeral y yo a sus pies

encontraríamos la lógica

de la yuca, el tabaco y le rien,

Cuba, tú eres sendero

Que por esta mañana “cogél”,

Sevilla que llora terca sin negros

Al “Mandingal” de la piel,

Paloma de precarios excesos,

Chiquillos uniformados a tropel

Persiguen postilla de atraviesos

Y algo que se encontró aquél.

Cuba, mira, yo te tengo que ver,

Con flash y equilibrio de acero,

Tras el agujero de tu enclenque pared,

En tu sombra se hace inútil mi sombrero,

Sobre la guaracha y ante tu poeta fiel.

Cuba, plegaria tan útil del beso,

Mientras tu tormenta siempre en regreso

le obsequia libre a tu libre ser,

Allá en el puerto del lánguido embeleso

Y allá en Tu canción también.

Allá, en los sueños con su posible anexo

Y allí en el quizá me sepa bien.

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SOPOR

 

 

No hay palabras, dijo la mujer. La miré. Me sentía aún somnoliento. La semipenumbra de la cocina, la vana luz que entraba por la ventana, el frío de otoño a esa hora húmedo por la lluvia, pero sobre todo la tristeza que se me había albergado desde la mañana en mi espíritu, todo ello me producía no poco sopor. Qué hago aquí, me pregunté entonces, todo me resultaba lejano, me sentía ajeno al valle. La mujer, cuyo nombre no recordaba y que llevaba en el caserío toda la vida, al menos toda la vida que yo llevaba en aquellas apartadas tierras, me seguía hablando de ya no sé muy bien qué herencias, qué problemas de heredades y de límites de tierras que el señor debía de solucionar. Mezclaba además palabras vascas, bearnesas y gasconas, y en ocasiones ni siquiera adivinaba de qué me hablaba. Levanté la mirada al techo de un blanco amarillento y me di cuenta de que aquella gente, la del valle, la que vivía más allá del río, en caseríos dispersos, lóbregos, solitarios, era realmente pobre. No obstante, la riqueza de la tierra, pese a todo, les brindaba comida suficiente. El dinero, empero, escaseaba. Apenas pasaba nadie por los caminos del valle, que quedaba casi aislado durante los meses de invierno, cuando la nieve cortaba los accesos, y los habitantes se habían acostumbrado a carecer casi de todo, a vivir sólo de lo que se producía entre aquellas montañas.

Se lo diré al señor, dije sin mucha convicción cuando me di cuenta de que la mujer había callado a la espera sin duda de un comentario por mi parte. Aquel tema de heredades y de límites de tierras en una región apartada sin duda no preocuparía mucho al señor, que a esa hora, pensé, debía de estar en París a punto de acudir a una de aquellas reuniones de salón a las que era tan aficionado y en las que se hablaba de todo y de nada, de fruslerías, veleidades y patrañas varias, todo ello bajo una ornamenta de resabio literario. El señor, que se sentía muy afortunado, un literato casi, aunque apenas leía y mucho menos escribía, gustaba de recorrer aquellos salones y acudir al teatro acompañado por damas de extraña belleza y dudosa reputación. Había conocido a un puñado de poetas a los que invitaba a su casa de Montreuil y a los que escuchaba un tanto burlón, aunque más se burlaban ellos, los poetas, que veían en él una fuente de manutención ornamentada por una vaga cultura literaria. Todo lo demás parecía no interesarle demasiado, apenas se preocupaba de sus propiedades, de su feudo. Casi no respondía a mis cartas, que eran sobre todo solicitudes, haz como gustes, me decía en algunas, las pocas que me respondía, y yo entonces me derrumbaba en la más absoluta desolación, no me decidía nunca, dudaba siempre, no sabía pronunciarme por nada, y al final, de un modo aleatorio, establecía un criterio que no sabría defender si se me pedían explicaciones.

Puede vuestra merced darme alguna solución, me preguntó directamente la mujer, no sin cierta ansiedad en su voz y un ligero enrojecimiento en los ojos, que parecían prever un pronto llanto. No, le dije. Dudé antes de continuar, es el señor quien ha de darle respuesta. Se impuso un silencio tenso. Las tierras son suyas al fin y al cabo, continué a modo de justificación, él las heredó. Por suerte para mí, la mujer no lloró, nada me hubiese turbado más.

Se abrió entonces la puerta y entró en la cocina una muchacha de profunda y sencilla belleza. Perdonen, murmuró. Es mi hija, comentó la mujer e hice pasar a la muchacha que se había quedado en el quicio de la puerta. Cómo te llamas, pregunté. Suzette, contestó la madre, un tanto retraída. No sabía que tuvieras una hija, comenté a la mujer. Ella se quedó callada, sonrió a la muchacha y miró al suelo, es una larga historia, me dijo y dejó tintinear un silencio breve e inquieto, que no viene al caso, murmuró al fin. La muchacha se sentó junto a su madre y se cogieron de la mano. Volvamos al asunto, comenté no sin repentina dulzura, como si la presencia de la muchacha me empujara a la condescendencia, incluso al afecto. Le escribiré al señor, te lo prometo, añadí. La mujer guardó silencio, lo que me pareció un reproche. No puedo hacer más, afirmé con pretendida seguridad. Sabía que no habría respuesta, al menos de momento, y que yo tendría que continuar acudiendo al caserío para hablar con la mujer.

Te debes aburrir en este lugar, me dirigí a la muchacha. Según recordaba, en esa zona del valle apenas había infantes y los que había apenas cumplían los tres años. La muchacha debía de tener unos doce. Sonrió y con un gesto de cabeza me dijo que no. La mujer la abrazó con cariño. Hasta ese momento había parecido triste, infeliz, angustiada. Ese gesto la llenó de dulzura.

Me levanté entonces y ellas, a la par, también se levantaron. Te diré algo, le dije. Acaricié el rostro de la muchacha, frío y suave. Salí de la casa seguido por ellas. Doblaron la pierna derecha. Subí a la calesa. Vamos, le dije a Charles y el cochero agitó las ligaduras y el caballo se puso en marcha. Comenzaba a anochecer, la luz estaba apenas anaranjada, había parado de llover y olía a hierba, a resina húmeda. No tardamos en llegar a mi casa. Mi esposa no estaba, había marchado unos días a Burdeos, a visitar a sus ancianos padres, y la quietud de las habitaciones me relajaron. Ya había anochecido del todo. Isabel, la criada, había encendido los candiles. Me preguntó si quería cenar algo. Algo de fruta, le dije. No tenía hambre y me apetecía sumergirme entre mis libros, olvidar mi tarea de administrador, relajarme antes de que me venciera el sueño, o el sopor, y me durmiera por completo. Isabel trajo una bandeja con fruta que dejó ante mí. Vi que ya se movía con lentitud. Lo había hablado con Laura a veces, la necesidad de aumentar el servicio en nuestra casa, aunque no era mucho el dinero que yo ganaba al servicio del señor. Pensé entonces en la muchacha, quizá sería bueno hablar con la mujer y proponerle que pasara a mi servicio, eso le liberaría de algunos gastos y supondría al mismo tiempo un pequeño ingreso que les vendría bien. Lo hablaría con Laura cuando volviera. Aunque a Laura poco le importaba la cotidianidad de aquella casa, odiaba vivir en esa región apartada, echaba de menos Burdeos y ansiaba vivir en París. Sucumbí a la melancolía. Comenzaba a sentirme vacío, fracasado. Y tremendamente solo. Mi vida no resultaba ni de lejos, era evidente, lo que hubiera esperado unos años atrás. En cuanto a la muchacha, consideré que no era preciso que lo comentara con Laura.

Pasó de inmediato a nuestro servicio. No hizo falta insistirle demasiado a la madre. Cuando Laura regresó de Burdeos, se lo planteé y no tardó un instante en aceptar lo que yo había decidido. Tampoco estaba de humor para pensar en el asunto, su padre había empeorado de salud y su madre se encontraba también enferma. Además, ella misma se había dado cuenta de que Isabel no podía asumir las tareas como antes, era mayor y se cansaba con frecuencia. Díselo tú, me dijo, que debería plantearse el retiro, a ti te respeta. Laura creía que apenas incidía en los demás, se obsesionaba con que la veían débil, sin carácter, que se burlaban de ella, lo que no era cierto, pero provocaba que se mostrara siempre huraña y distante. Conmigo la relación podía calificarse de desapegada, al fin y al cabo ambos sabíamos que lo nuestro era un matrimonio organizado por nuestros padres, por mi padre en concreto, que en su momento había dispuesta mi vida hasta en sus más mínimos detalles, yo lo tenía asumido. Nos habíamos acostumbrado por lo demás el uno al otro, parecíamos incluso un matrimonio feliz, y ese ápice de amargura que se detectaba entre nosotros se atribuía sin duda al hecho de que no tuviéramos hijos.

Le comenté a Isabel con el suficiente tacto que la joven Suzette podía servir en casa, que la ayudaría en sus menesteres y que evidentemente estaría bajo sus órdenes, por ahora que adquiría experiencia. Le dejé entrever que se trataba de un favor a su madre, una pobre mujer del valle que apenas contaba con recursos ni asignaciones. Isabel no pareció incomodarse con la decisión, lo agradeció e incluso guardó silencio ante mi insinuación de que debería retirarse poco a poco. No puso pegas por lo demás a la situación de dependencia, pareció gustarle de hecho poder dar órdenes a una muchacha del valle, que a todas luces se mostraría sumisa y obediente, como eran las gentes del lugar. No se equivocaba en absoluto. Suzette era el ser más silencioso, sumiso y discreto del mundo. La veía atravesar los pasillos, las habitaciones, los dos patios y el jardín sin llamar la atención. Durante días no escuché su voz. Se cruzaba conmigo y bajaba la mirada, doblaba las rodillas en señal de respeto y continuaba con sus labores. Laura, sumergida además en sus males de cabeza y cierta melancolía, apenas se fijó en ella.

Quiso Isabel que la muchacha se ocupara de limpiar nuestras habitaciones, el comedor y mi escritorio. Una tarde entré en él y la vi leyendo un poemario que había dejado sobre la mesa. Se asustó al verme, llevaba unos minutos observándola, movía los labios siguiendo la lectura de los versos, parecía embelesada. Soltó el libro sobre la mesa y se echó contra la pared, asustada, enrojecido su rostro. Sonreí para que viera que no me hallaba enfadado de modo alguno.

– Sabes leer -Pregunté aun cuando me resultaba evidente la respuesta.

– Sí -Balbuceó de un modo tímido.

– Eso está muy bien -Le dije con suavidad-, es Villón –añadí al reconocer el libro-, un poeta encomiable.

La muchacha me miró entonces, extrañada tal vez de que no me hubiera enfadado con ella. O al menos así lo pensé yo. Me acerqué y tomé el libro. Se trataba de uno de mis poetas preferidos. Le tendí el libro. Toma, lee para mí, le dije. Ella pareció dudar. Al fin tomó el libro, lo abrió, se acercó al candil, comenzó a leer con suavidad. Saltaba a la vista que aquella muchacha sabía leer desde hacía mucho tiempo dada su soltura. No me cupo la menor duda de que ella y su madre formaban parte de la comunidad de hugonotes que aún quedaban en el valle. Aprendían a leer para poder conocer la Biblia de primera mano, sin mediación de nadie.

– Gracias, Suzette -le dije.

Ella guardó silencio y me miró.

– Te vas a ocupar de mi escritorio más a menudo -le dije-, yo se lo comentaré a Isabel esta misma tarde.

– Sí señor.

– Quiero además que todas las tardes leas un rato.

– Sí Señor.

No supe interpretar su mirada. No pude imaginar si aquella liberalidad que le ofrecía era de su agrado o se trataba para ella de un estorbo en la vida que desarrollaba en mi casa. Eso me molestaba en cierto modo, no saber lo que ella pensaba, no atreverme a preguntárselo abiertamente, pero quería que aquella muchacha no perdiera el tiempo, que se formara ya que poseía a todas luces curiosidad por los libros, no en vano la había descubierto leyendo por propia voluntad.

Durante toda la tarde pensé en Suzette. No pude sacármela de la cabeza, esa curiosidad por saber que poseía me agradaba en grado sumo, no podía menos que ayudarla. Pensé en mi propia juventud, en como mi padre ridiculizaba esa afición por los libros, no llegarás a nada, me decía, si te dedicas a ellos, tampoco tienes el don, me espetaba, y me condujo a su terreno. Lo lamenté toda la vida, aun cuando nunca me rebelase, acepté el camino marcado sin salirme ni un ápice de lo que me había establecido. Ahora lo veía como un error, mi gran error, mi gran fracaso.

Me di cuenta de pronto por la noche que Suzette se convertía en cierto modo en mi hija, que me ocuparía de ella, en su formación. Laura, delante de mí, cenaba en silencio, inmersa en sus pensamientos. Pensé si nuestras vidas hubieran cambiado si Suzette hubiese sido en efecto hija nuestra. En el sopor de la noche soñé que, en efecto, Suzette devenía hija mía y por una vez esa idea, ese sueño, me hizo feliz.

 

Juan A. Herrero Díez

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por José Icaria

 

 

Como un terrorista de Hamás

 

 

Si yo pudiera

estallar,

como un terrorista de Hamás

-pero sin necesidad de explosivos-

simplemente

fff – fff – fff,

hincharme como un sapo,

en un hartazgo

de tristeza

o alegría

-eso, a fin de cuentas,

importaría bien poco-

y

fff – fff – fff,

boooouuuummm,

explotar, explotar, explotar,

y llover sobre los demás

en forma de petróleo y lluvia ácida,

para toda esa miseria autocomplaciente,

para todas esas caras recortadas

del anverso de un euro

que se pasan el día

repitiendo por favor y gracias,

siéntese, no le atenderé si no se calma;

explotar, explotar, explotar,

y llover sobre los demás

en forma de semen, maná,

lluvia dorada,

para todas esas miradas lujuriosas

que chisporrotean junto a uno al pasar;

explotar, explotar, explotar,

y llover sobre los demás

en forma de estrellas

y pétalos de rosas y besos

profundos, voluptuosos,

para toda esa gente cuyas miradas

son como faros para el navegante,

cabezas mecidas por una suave

brisa de notas ondulantes

que jamás perdieron la limpieza

de un cielo de agosto

y el alegre tintineo de las

sonrisas infantiles.

 

Sólo por vosotros,

sólo por vosotros,

el mundo conserva sus colores,

sus aromas,

dos o tres corales no blanqueados,

cierto número de árboles

que aún mantiene

la costumbre de florecer en primavera

y la pureza incorruptible

de cada nuevo amanecer.

Explotar, explotar, explotar,

y desgajarme como un higo abierto

o un tomate partido por la mitad,

para que tú te me untes

sobre el pan moreno de tus nalgas,

tersas y aromadas.

Y vaciarme para siempre en la nada,

reverberando sincopadamente en el espacio

antes de disolverme en una nube

de gas y polvo,

acordes, armonía,

risas femeninas,

tormentas de agosto,

cortinas de polen y plancton

y aromas de almizcle y ambrosía.

Las últimas ondas en el estanque.

Y, finalmente,

nada.

 

***

 

El mar

 

 

El mar

con furia

rudamente

copula

contra las rocas.

 

Después

 

lánguidamente

se retira

a dormir su siesta

de mareas bajas,

 

mientras

 

la Tierra,

mecida aún por el ensueño

que rememora

cálidamente

el furioso encuentro,

 

sonríe

y exuda

un sinfín

de flujos milenarios.

 

***

 

 

 

He decretado la felicidad

 

 

He decretado la felicidad

(mangas cortas para el frío)

por absoluto y necesario,

imprescindible

imperativo vital.

 

De todo, yo me río,

preciso -siquiera unos instantes-

brillar

en la tibia aurora evanescente

del incipiente

sol primaveral.

***

La metamorfosis del poeta

 

 

Ya se seca y marchita la palabra

con el fin de la estación;

moribunda, languidece lentamente.

Mírala: lombriz al sol.

 

Mas el dolor

permanece latente,

y será feliz simiente

de otra música, de otro son,

de otra vida, de otro amor.

 

 

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(CUENTO) AUTOR: ANA MARÍA MANCEDA

“UNA MONEDA ROMANA EN LA CORDILLERA   PATAGONICA”.

—¡ Escuchá…escuchá! En estos momentos se está muriendo, es impresionante ¿ No te parece?.  Bárbara sintió una opresión en el pecho, es cierto, podía sentir en las notas la  última respiración de Isolda. Miró a Federico, su cara arrugada expresaba toda la emoción que le producía la música, sus ojos celestes brillaban, mientras apretaba en su mano la moneda romana, nunca se separaba de ella, según él, era su amuleto. Las notas de “Tristán e Isolda” se expandían moribundas por cada rincón de la cabaña. ¡Por fin terminó! Sintió deseos de llorar, este hombre tenía el poder de hacerla viajar por sus aventuras, su música,  tenía que irse, refugiarse en su hogar, era la hora que Julio regresaba de la escuela, extenuado por su doble turno de maestro. Se despidieron, pronto se encontrarían. Federico había aparecido en sus vidas de la única manera posible, omnipresente. Arribó a esa zona de lagos patagónicos interesado en  estudiar las huellas de culturas antiguas. De origen germano, recorría el mundo tras los pasos ancestrales del hombre, antropólogo, había dictado clases en famosas universidades, una vez retirado se dedicaba a lo que le apasionaba. Julio, su marido, lo admiraba pero no dejaba de rebelarse, el viejo se abusaba de cierto dominio sobre ellos. En el trayecto observó el crepúsculo cayendo sobre los bosques ocres y rojos, este lugar de la Patagonia regala chispas de magia que preceden al largo invierno, había que aprovechar cada momento ¡Temporada larga la de las lluvias! Y luego las nevadas. El ruido constante de las gotas sobre los techos de chapa pulía las ilusiones y los proyectos. Cuando las actividades cotidianas se estaban haciendo rutinarias como hachar leña, reparar la salamandra, separar y clasificar hongos recolectados en el bosque, hacer dulces, Federico los invitó a cenar, los esperaba en su cabaña el viernes por la noche.

             Ubicados en la mesa de piedra redonda  apoyada en la pared del patio, al lado de la parrilla, arropados, disfrutaban del olor de la carne asada y el vino que reflejaba chispas rojas desde su color violeta. Esta vez Wagner no por favor ¿Quizás algo de jazz?  La charla placentera transcurrió por las anécdotas pueblerinas, por las visitas de Federico a las cuevas pintadas de la zona  y  la acción lamentable del hombre en ellas. De pronto el viejo quedó callado, era un momento  especial para él, debía proponerles una aventura, dependía de ellos, el resultado cambiaría sus vidas, quería ayudarlos. Por un rato quedaron en silencio, se dejaron seducir por los olores, los sabores y la vista de la luna llena que jugaba a espiarlos entre las    hojas amarillentas de los álamos.                                                                                                                             —Ya está muy fresco ¿Tomamos el café adentro? Julio encendió el hogar, Bárbara preparó el café mientras Federico disponía unos mapas en la mesa ratona. Se sentaron en  cuclillas alrededor de la mesa. Con marcadores de distintos colores Federico les explicaba su secreto, hace mucho tiempo él sabía de un tesoro escondido, de la época de la conquista,  en un árbol hueco, fosilizado, tapado por un tapiz musgoso y parte del sotobosque.

 —Queda en las cercanías del pueblo, podríamos buscarlo juntos, es de un valor  incalculable, yo sé donde venderlo en Europa.

             El tiempo parecía haberse entretenido jugando a la búsqueda de la realidad, los jóvenes mudos no pudieron responder a la propuesta, quedaban muchos  interrogantes y la situación lindaba con fronteras surrealistas. Hicieron  preguntas, dudaron de la veracidad de la historia, cuestionaron la ética de la aventura, de todas maneras se despidieron con la promesa de pensarlo, aunque la respuesta se leía en sus ojos. Luego de despedirse de sus amigos Federico tiró una colchoneta al lado del hogar, apagó las luces, puso su música favorita y se acostó. Sus ojos celestes parecían pertenecer al universo, no a un solo individuo. Levantó la moneda, la cara del emperador romano brilló rojiza ante el resplandor de las llamas, una profunda tristeza lo fue invadiendo ante la certeza del rechazo, ellos eran la última esperanza que le quedaba. A través de la ventana se veía la luna llena ¡Ese poder fascinante que tenía de hacer suya la  energía prestada! Dolía ver tanta belleza. De pronto, una figura agigantada provocada por el fuego del hogar apareció. Destino ¿Venganza? Cuchillo, odio. El pecho del hombre emitió un sonido que escapando de sus labios, huyó decidido a acariciar la plateada luz de la luna. La música del disco llegaba a su fin, Isolda ya no respiraba.                                                                                                                                                                                       .             La desaparición de Federico fue tan misteriosa como  la aparición en sus vidas. Julio y Bárbara fueron intrigados  a la cabaña y no encontraron ningún rastro de él, solo sus discos, algún libro y muchas cenizas en el hogar. Al costado de éste, Bárbara encontró una libreta,  como si hubiera escapado de las llamas, la guardó en secreto. Se fueron  angustiados, concordaron que Federico algo habría decidido respecto al tesoro y al no tener apoyo de la pareja se fue sin enfrentar una despedida. Los habitantes del pueblo que casi no tenían trato con el hombre creyeron que dio por finalizada su estadía en un pueblo exótico para él. Bárbara sintió el vacío dejado por el viejo antropólogo. Julio se volvió más taciturno. La joven justificó la conducta de su marido como algo natural, al ser oriundo de esa región había heredado la actitud reservada de su pueblo, quizás estuviera aliviado por la desaparición de Federico, incluso llegó a pensar que tenía celos del viejo, pero los meses subsiguientes la actitud agresiva de Julio hizo insoportable la convivencia. En sus momentos de soledad Bárbara pensó en la posibilidad de una separación, no soportaba más vivir de esa manera, hasta   sentía temor por la mirada huidiza y fiera de su esposo.

                            Durante el verano, cuando los días son tan largos que el sol evapora hasta los  íntimos pensamientos Julio fue de pesca. El río, con sus pozos y su relieve obstinado de seguir su apariencia externa lo arrastró hasta la nada, nunca se pudo encontrar su cuerpo. Pasó el tiempo, Bárbara, con la fuerza de su juventud se fue reponiendo de la tragedia. Un día encontró la libreta de Federico, decidió afrontar los recuerdos de ese extraño hombre que existió en su pasado. Escrita de manera legible y prolija leyó una narración  realizada por el antropólogo.

                           Era Don Alonso González, oriundo de las Tierras de Castilla y en tránsito por  tierras patagónicas,  se dedicaba al estudio topográfico y preparación de herbarios. Entre sus ropas pardas portaba, en bandolera, una bolsa de cuero de puma  en cuyo fondo escondía monedas de oro y joyas heredadas de su familia española. Por encima de éstas  un pedazo de cuero tapaba el tesoro, encima de él llevaba los utensilios que usaba para realizar sus estudios. De las monedas que escondía había una que le quitaba el sueño, era de bronce, le fue donada por un tío sin hijos, quería que él la herede, nunca supo como llegó a las manos de su pariente. Fue acuñada en Calagurris entre los 31 y 27 antes de Cristo. En el anverso figuraba  la cabeza desnuda del emperador Octavio y en el reverso la figura de un Toro grueso de patas cortas, parado y mirando a la derecha, arriba una leyenda en latín CALAGVRRI. Solo al recordar la antigüedad hacia transpirar a Don Alonso. Él tenía un plan  que había elaborado en años, de ahí su decisión de viajar a las Nuevas Tierras. Hasta que decidió que había llegado la hora de esconderlos. Luego de la cena Don Alonso durmió  de manera profunda a sus compañeros de expedición con unos brebajes de hierbas de la región, excepto a su esclavo traído desde el norte de los lagos. Éste debía ayudarlo en una expedición secreta, ya había localizado el lugar donde escondería su tesoro. Había trabajado la conciencia del indígena con raras historias que el pobre no entendía, solo sabía que debía seguir a su amo. Cuando la luna transitaba por el novilunio, amo y esclavo desaparecieron en la oscuridad del bosque. En el trayecto hacia el escondite, Don Alonso  recordaba los meses de difícil derrotero por esos paisajes imponentes, bellos y tan extraños a su Castilla natal. Llegado a las costas del Pacífico Sur, se había puesto a las órdenes de Don Pedro de Valdivia, Gobernador de Chile. La orden del Gobernador fue que encontraran los caminos hacia “El Mar del Norte”, pero la mayoría de los expedicionarios ansiaba llegar a la “Ciudad de los Césares”  erigida sobre piedras preciosas y oro, la mítica ciudad obsesionaba a los conquistadores. Los peligros no eran pocos, el clima brutal, el paisaje montañoso, la vegetación boscosa cerrada, los indígenas al acecho y las distancias enormes. Luego de cruzar la cordillera tomaron de esclavos a un grupo de pehuenches,  es cuando solicitó a su comandante que le ceda uno de ellos para que lo ayude en sus tareas. Se dirigieron tras meses de travesía hacia la Vega del Cerro Chapelco, en esa belleza imponente acamparon a orillas del lago Lácar. Ahí es donde decidió llevar a cabo su plan,  el indígena imperturbable hizo todo lo que se le ordenaba, antes de guardar el tesoro buscó la moneda romana que su amo le exigió, éste la tomó y la apretó entre sus manos.  La oscuridad era absoluta, solo algunos ruidos lejanos de algún animal nocturno rompía el silencio. El topógrafo  sabía que ahora vendría lo peor, ordenó a su esclavo que levante unos utensilios que habían quedado en el suelo, cuando éste se agachó le dio un justo golpe en la cabeza y lo mató, luego de atarle unas piedras en el cuello lo arrastró hasta un arroyo cercano, de aguas impetuosas, que arrastraría el cadáver hasta el lago y de ahí al océano. Don Alonso llegó extenuado al campamento pero por la mañana se levantó con la energía de siempre a realizar su trabajo, el revuelo se armó cuando se cayó en la cuenta de la falta del esclavo. Se concluyó que quizás se hubiera emborrachado con la bebida de manzanas silvestres que ellos mismos elaboraban y se hubiera despeñado por algún cerro. Sin embargo, en los días siguientes él sentía la mirada penetrante de los otros esclavos, comenzó a sentirse intranquilo, lo único que deseaba era que la expedición termine, sabía que en no muy lejano tiempo volvería por su tesoro. Las fuerzas de los expedicionarios se iban agotando, habían fracasado en encontrar la “Ciudad de los Césares”.  A manera de despedida, en la noche de plenilunio, los esclavos, luego de atender a sus amos, prepararon una ceremonia para sus Dioses, los brebajes alcohólicos fueron compartidos por  los expedicionarios. El topógrafo fingió que bebía, no soportaba el alcohol. Por la madrugada todos dormían, la luna gigante iluminaba una de las noches más frías  y bellas de ese final de verano. Arropado hasta la cabeza, Don Alonso aún despierto, como en alerta, sintió murmullos y movimientos ligeros, al destaparse solo pudo percibir el último destello de la luna que rozaba  su profunda mirada celeste  y aterrorizada.  Su  pecho herido exhaló un silbido que viajó por el bosque huyendo hacia la luz. Luego el silencio.             

                            Bárbara quedó impresionada con la historia, debajo de la narración había unos   bosquejos que parecían indicaciones de terreno y el dibujo de la moneda que detallaba la historia, sin duda la misma moneda que Federico usaba de amuleto ¿Qué relación habría entre las vicisitudes del tal Don Alonso González y la vida del desaparecido Federico? Un escalofrío le recorrió el cuerpo ¿Acaso no había cierta analogía entre el destino del esclavo y  Julio, su marido?  Pero el tiempo todo lo puede. Al pasar los años la joven formó un  nuevo  hogar, los hijos dieron luz a un pasado oscuro que reflejaba su tristeza sobre todo en las noches de otoño. Un domingo, Bárbara y su familia, fueron de excursión al bosque, iban a la tradicional cosecha de hongos para su posterior secado, los chicos entusiasmados corrían junto a su padre por los senderos. Al atardecer luego de merendar resolvieron regresar, era principios de otoño y el frío comenzaba a sentirse, por las ramas desnudas de algunos árboles se esbozaba imponente la luna llena. Mientras guardaban sus cosas Bárbara sintió un silbido, miró asombrada, su marido emitía los sonidos de “Tristán e Isolda”, cosa rara en él, quedó pensativa, recordó la mirada celeste de Federico cuando escuchaba esa música, de pronto observó un objeto extraño entre los pastos del suelo, lo tomó, parecía de metal, lo frotó en su vaquero y lo elevó para mirarlo mejor. Su marido dejó de silbar, su mujer daba vueltas  al objeto en el aire, jugando con él como posesa, los últimos reflejos del sol iluminaban una moneda de bronce, en su  reverso se divisaba la figura de un toro grueso de patas cortas y en su anverso la cabeza desnuda de un imponente emperador romano. Desesperada buscó refugio en la presencia de su marido, éste, sonriente, la miró amoroso desde sus intensos ojos celestes.***

                                          

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SONETOS DE LA MANO DE:

Rodolfo Leiro (Argentina)

 

SI TÚ ME CONOCIERAS

Si tú me conocieras, sabrías que mis ojos

 no son de primavera (poema RVL)

Tu perfumado sobre con una breve esquela

me dice que enamora mi libre orfebrería,

que quieres una cita en un cercano día

en el antiguo muro de la vetusta escuela;

te digo, amiga mía, romántica rayuela

que se enamora pronto de un tejo melodía,

que ya no tengo frases de Helena sinfonía

y es acaso posible que el desengaño duela;

el tiempo, mi pequeña, un día te hará abuela

y arrastrarás tus pasos en la gastada suela

con que la vida vuela su grial policromía,

recordarás tu carta como una  lentejuela

en la olvidada fiesta del vino y la zarzuela

y en tu mano menuda mi libro en poesía.

Construído el 18 de octubre de 2011

-10-18 a las 7,59 para

“Esquinas bohemias”

 

***

 

 

MI NOGAL

Supe tener en los años en que mi nogal de glosas

me dispensaba las brevas de su armónico linaje,

la briosa fuerza, mi sueño en mi pluma de coraje

que engalanaba la fuente de mi paisaje de rosas;

bajo su sombra apacible en que la tarde desposas

y el infinito me ofrenda piel de armónico celaje,

desperezo y desperdigo el caudal de mi equipaje

sobre espigas de los vientos y garbo de celulosas;

me interno sobre el enigma, su mojón de quisicosas

y los destellos de soles son sonatinas frondosas

 sorbiendo castos destellos, un rol de rugiente brío,

y me siento de improviso en un colosal cordaje

eyectando mi vivencia hacia espacial hospedaje.

De allí acuño este soneto con mi lápiz de vacío.

Construido a las 14,37 del

1 de noviembre de 2011-11-01

Para

“Esquinas Bohemias”

***

TITÁN

 

Si un titán de las letras dispensara

sus fuerzas en sus ímpetus bravíos,

yo echaría a rodar los sueños míos

en su pátina   de cúpula preclara;

insistir que mi canto lo llevara

más allá de las cumbres y los ríos,

y sembrar en mis estros de rocíos

cada verbo que en rima madurara;

y su voz de gigante proclamara

en los astros ignotos, esta clara

emoción de mi pecho tanagra,

y observando el espacio, botavara,

 subir, sobre el diamante de una tiara

y de allí, suponer, que me consagra!

Construido a las 9,05 del

13 de noviembre de 2011

Para

“Esquinas Bohemias”

 

***

 

AÚN

 

Soy en la noche triste, todavía,

un pedazo de estrella reluciente,

un corazón abierto, complaciente,

que ilustra cada pátina del día;

este viejo cansancio de mi vía

deviene de vil páramo incipiente,

como una seca boca, sin un diente,

que de antaño, mi lira, perseguía;

no pudo deshojarme, mi osadía,

que de una augusta rosa devenía

se elevó como un bardo penitente

o un loco en su letífica insanía,

que cansado de amar, te seducía,

con un beso de rimas en tu frente.

Construido a las 18,24 del

22 de noviembre de 2011

Para

“Esquinas bohemias”

 

***

 

PORCELANAS

 

Aquellas horas de grácil porcelana,

cuando era eterno rosal de la alegría,

el mundo desglosaba en fantasía

y el color eran horas de solana;

 

correr y brincar cada mañana

despeinando los bucles de mi día,

las flores con su rara geometría

y la risa hedónica y temprana;

 

el ansioso  cristal de mi ventana

y la voz de mi madre, grácil pana

enrolada en un grial de melodía

 

que aventaba mi clásica galbana

como un diario concilio de su diana.

¡Era dulce mi madre y era mía!

 

Construido a las 5,34 del

30 de noviembre de 2011-11-30

Para

 

“Esquinas Bohemias”

 

 

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18º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

18º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

18º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXII de la 2ª etapa/01-12-2011

 

EDITORIAL LXII

Periodismo y lengua

 

Este último fin de semana de Noviembre se ha celebrado en Cádiz, España, el VI Congreso iberoamericana sobre periodismo. La cumbre es a todas luces importante ya que su eje central es el idioma que compartimos, junto al portugués, lengua esta que nos es, nos debería ser, próxima. Hablamos por tanto de una de las tres lenguas más habladas del mundo, el castellano o español, junto al portugués, que es también de los idiomas importantes, con una enorme tradición literaria, expandido además en todo el planeta.

Además de los temas habituales y profesionales, el rigor ha sido uno de los temas más importantes del congreso. A todas luces, está bien presente el tema, ya que en estos tiempos de nuevas tecnologías ha dado la impresión que el dominio y el manejo del idioma no era tan importante, pero de pronto descubrimos que sí lo es, que lo continúa siendo porque el idioma, cualquier idioma, es la base de la comunicación, sustancial en cualquier actividad humana. Quien no maneje el idioma con soltura, pensará mal, y quien piensa mal, no podrá avanzar su actividad con normalidad.

El tema es en sí fundamental. El castellano es ante todo un idioma americano, resulta a todas luces de justicia, pero además empeora en España a pasos agigantados. Lo hemos comentado más de una vez, el proceso de decadencia del español europeo debido a un retroceso del nivel educativo, pero también a la influencia, por desgracia negativa, que ejercen los medios de comunicación, sobre todo los más tecnológicos, que por su inmediatez parece que han dejado de lado el rigor lingüístico, asociado además a lo añejo.

Quienes disfrutamos de la literatura padecemos especialmente este proceso. La lengua convertida en arte, eso es la literatura, pero no por ello esta actividad posee el monopolio del español, como ya hemos dicho, cualquier actividad requiere de corrección pues es a través del idioma como llevamos a cabo la comunicación. En el periodismo lo vemos muy claro: si el medio explica mal, por un mal uso, lo que cuenta, entonces nos formaremos una idea distorsionada de lo que nos transmiten. No hablamos en este caso de una voluntad de distorsión de la realidad, sino simple y llanamente de incapacidad para cumplir con la comunicación. Lo que empeora este asunto, además, es la enorme influencia que ejerce en la sociedad.

Tal vez se trate de etapas y puede que esta tendencia al empeoramiento se modifique, pero resulta evidente que los medios de comunicación ejercen un papel fundamental en este proceso. No olvidemos que hay millones de personas que ven la televisión, que escuchan la radio, que leen periódicos, pero sobre todo que acceden a Internet, por ello es tan importante que se tome conciencia de la importancia del idioma y que los profesionales de la comunicación -periodistas, articulistas, traductores, reporteros, correctores- sean rigurosos y se ocupen de la lengua con precisión.

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TU MONSTRUO PREFERIDO

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

Júrame Papá que soy tu monstruo

preferido, si te asusto enormemente,

si tropiezo allá en tus sueños,

júrame Papá que soy tu monstruo

preferido, si me como el dividendo,

si el trasiego me hace malo,

júrame Papá que soy tu monstruo

preferido, te prometo ser persona,

intento ser peluche amable,

júrame Papá que soy tu monstruo

preferido, si las rebabas te lastiman,

si jamás me gustó el fútbol,

júrame Papá que soy tu monstruo

preferido, si acaricias mi fracaso,

como patadas bajo la mesa,

júrame Papá que soy tu monstruo

preferido, yo te juro no hacer ruido,

 tampoco comer chicle en misa,

yo solamente quiero ser tu monstruo

 inútil, tan inútil, y tan preferido.

 

 

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 Maternidad

-Tener un hijo es un mero acto de afirmación personal y por eso es el mayor acto de egoísmo.

Escuchaste la frase de pasada, sin apenas darte cuenta de su dureza, sin entender del todo su contenido, y estuvo resonando en tu cabeza no sabrías decir durante cuánto tiempo, unos segundos o puede incluso que algún minuto, en un principio sin causarte ningún efecto, una de esas frases que se recogen al vuelo, sin quererlo, inocente, sin significado, pero que de pronto entiendes y te golpea con toda su violencia, te revuelve el alma, te enfrenta a una realidad áspera, y todo eso lo pensaste de pronto, como si de repente algo te retara a tomar conciencia, a reaccionar sin saber muy bien a qué. ¿Quién podría pensar algo así?¿Quién era capaz, además, de formularlo con palabras concretas, en voz alta, en público, sin ninguna cortapisa, como quien habla de algo banal, fútil? Miraste a tu alrededor e intentaste buscar a la persona que la había pronunciado, pero no pudiste dar con ella, se perdió y te dejó la frase resonando en ti una y mil veces. De haberla encontrado, de haber sabido quien había dicho aquello, te habrías enfrentado a ella, le habrías reprochado la crueldad de sus palabras, además de lo falso.

Pero no la encontraste y fue en ese instante que te sentiste herida. Herida en lo más profundo de ti misma, te diste cuenta, como partida por dentro. Eras madre y sabías de lo que hablabas. Una buena madre, además, así te considerabas, y no tenías por qué ocultarlo. Pensabas en tu hija, a punto de cumplir los dos años, y estabas segura de que lo entregarías todo por ella. Estabas convencida de que no había ni pizca de egoísmo en la maternidad, al contrario, sentías que se trataba de una entrega, del mayor acto de amor que cupiera en este mundo.

Pero alguien pensaba distinto y eso te turbaba. Mucho, además. Cruzaste varias calles enrabietada porque se pudiera sostener algo así, no sabe de lo que habla, consideraste, pero al final se planteaste, más calmada sin duda, con un profundo deseo de entender lo dicho, que tal vez se tratara de alguien que pasó una experiencia funesta como hijo. Es verdad, reconociste, hay padres monstruosos, experiencias atroces, personas a los que sus padres truncaron la vida, no podías negarlo, sabías de historias crueles, hijos obligados a delinquir o aquellos relatos de los suburbios que a veces aparecían en la prensa, pero también historias menos cruentas, padres que obligaban a sus hijos a convertirse en lo que querían ellos, sin contar con la voluntad propia, los propios anhelos, los deseos de unas personas que, por muy hijos que fueran, ya no te pertenecían, poseían sus propias vidas que no debían ser el fruto de un ideal frustrado, el de sus padres, la proyección de unos deseos incumplidos. Eso existía también, no cabía negarlo, bien lo sabías, eran muchas veces sembradores de infortunios y fracasos.

Torciste por la Avenida Libertadores y consideraste que la vida ofrecía experiencias diferentes. Para ti, dijeran lo que dijesen, no había ni el más pequeño ápice de egoísmo en el hecho de tener una hija. Pensabas en la niña una y mil veces, sufrías cuando la dejabas, como aquella mañana, en casa de tu suegra, cuántos peligros la acechaban, la acecharían en el futuro, temías por ella, en cada momento te preocupabas por su futuro y ya sentías un profundo desgarro por cada lágrima inevitable que le arrancara la vida, con sus rincones dolientes y sombríos.

¿Egoísmo? En absoluto, no en tu caso, no conocías a nadie, por lo demás, que cupiese en la afirmación desconcertante que recién habías escuchado. Comprendías incluso a aquellas mujeres que un buen día se arriesgaban a subir a una patera y poner su vida en peligro, la de sus hijos, por darles una vida mejor. ¿Podía haber un mayor acto de amor? Se lo hubieses preguntado a bocajarro a quien fue capaz de afirmar tamaña estupidez. Vale, sí, existe lo otro, murmuraste al torcer la esquina, pero no se puede generalizar, y casi lo gritaste, tan irritada estaba por la contundencia de la frase en cuestión, para que te escuchara todo el mundo.

Se lo plantearías a tu marido aquella misma tarde, decidiste, al padre de tu niña, seguro que compartiría contigo tu indignación, igual que compartíais la emoción de tener aquella hija tan linda, tan extraordinaria, tan maravillosa y que tanto te había aportado. En ese instante te paraste en seco, como si de pronto algo te inmovilizara por dentro y también por fuera. Y que tanto te había aportado, repetiste. Te chirrió aquel final de frase. ¿Y si al final había algo de verdad en esa frase suelta cazada al tuntún?¿Y si dentro de ti misma había, en efecto, algo de egoísmo? Si, bueno, vale, consideraste un tanto molesta, hay algo de egoísmo, añadiste en murmullos, no digo que no, pero es la vida, dar y recibir, y no era injusto que te sintieras a gusto con tu hija si al fin y al cabo tú le habías dado la vida. Yo le doy, ella me da, eso es la maternidad, teorizaste.

Seguiste tu camino más irritada si cabe. No admitías la más mínima duda, y en ese momento se había despertado en tu interior una chispa de duda que te quemaba bastante, no podías negarlo, porque la espita había dado lugar a contemplar un lado oscuro que no deseabas haber descubierto.

Torciste a la derecha y viste al final de la calle el edificio donde vivía tu suegra con quien estaba en ese momento tu hija. Ralentizaste el paso, fue un instinto que no acababas de entender, que tal vez no quisieras entender. Te sentiste agitada, tal vez enojada, no sabías muy bien qué era esa extraña sensación que comenzaba a invadirte por dentro. Maldita frase, murmuraste al llegar al portal. Contemplaste como alelada la puerta enrejada, observaste el interfono y por primera vez en la vida tuviste ganas de salir corriendo.

Sants, Noviembre de 2011

Juan A. Herrero Díez

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NO SÉ LEER PERO ME ESCRIBE EL ALBA EN PLENILUNIO

Por Carlos Garrido Chalén (Poeta peruano)

(Del Poemario NO SE LEER PERO ME ESCRIBEN)

No sé  leer, pero me escribe el alba
en plenilunio
y el atardecer desde el equinoccio
y el solsticio de todos los clamores.

Me escribe el arco iris
que hace burbujas de océano
en el vientre de la ballena que se tragó a Jonás
para sembrar sus pactos en mi sangre.

Y cuando la luna llena
se detiene pretensiosa
en mi heredad
y en mis verdosos pastizales
y todo parece día en mi cobertizo
y se alumbran de cisnes mis picos  levantados
me escribe el silencio
desde el que Elías se hizo Profeta
para contarme cómo nació el caos
en el tobogán del otoño que desató el furor.

Todos me escriben
y ya no sé qué hacer
con todas las cartas que recibo

Y como el más dócil de todos los rumiantes
–         el que ama a oscuras
y se alucera de cosmos cuando sueña –
no sé cómo leerme a mí mismo
cuando callo.

Cómo leer a todos
si vengo de la casa del jilguero
pero me es ajeno el sonido
de su pecho de pinkuyo.
Si nada de lo que está aquí me pertenece
y las palabras que vomita el horizonte
terminan por convencerme
que no saben por qué fueron inventadas
por la vida.

–         No es el momento
de plantar nuevas semillas – me dijeron,
y yo vi cómo se aceleraba vigesimal el tiempo
en los cantones del viento
y como sobre el Árbol del Mundo
alguien asediaba con preguntas a la noche.

Carlos Garrido Chalén 
Premio Mundial de Literatura “Andrés

Bello” 2009 de Venezuela

Presidente Fundador de la Unión

Hispanoamericana de Escritores

 

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DIOSES SON LOS DE AHORA 

Una diosa endiablada y un diablo endiosado se aman.

Fruto de ese olímpico amor, quedan los dos embarazados.

Ella da a luz un hermoso diosecito endiablado

y él una bella diablita endiosada, de cola divina.

Para crecer, la pequeña se alimenta del padre hasta devorarlo

y el pequeño deglute a su madre con igual voracidad.

En sueños, o pesadillas, el padre renace comiendo a la hija

y renace la madre del vientre del hijo para tragárselo.

Después de las comidas, los dioses despiertan al apetito sexual,

pero esta vez  se llevan a la cama toda clase de anticonceptivos

para asegurarse una celestial y placentera eternidad.

Rubén Vedovaldi

(R)* De su libro  SIN CUENTA MINICUENTOS  editado en la cxiudad de Rosario, ARGENTINA, año 2011

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SONETOS DE LA MANO DE:

Rodolfo Leiro

 

NO DEJO NADA

Preparo mi equipaje, despacioso,

en la calma habitual de cada anciano,

rescato de mi página de humano

con cierto fatalismo licencioso,

el muro, mi clavel, el paso ansioso,

mi parra, la placita, andén, verano,

mi amistad, mi ternura, limpia mano,

la caricia primera, el armonioso,

el garbo de su paso primoroso,

mi casita, la esquina, el empeñoso

festín de mi rayuela displicente,

efigie de mis viejos, mi alborada,

mi luto, mi dolor. No dejo nada.

Solo un beso final sobre tu frente.

Rodolfo Leiro

Desde Buenos Aires, Argentina, un 23 de noviembre de 2011

***

 

INTUICIÓN

 

Intuyo, que en verdad, me voy secando,

 árbol vetusto que el viento lo derriba,

un etesio que impide que te escriba,

efigie de poeta vencido,  desplomando;

glorioso tiempo aquel peregrinando

en navas de un bohemio cuesta arriba:,

sembrando en cada milpa, fiel amiga,

para que brote mi canto, navegando

por el espacio azul, mi verbo blando

que expande su ternura caminando

llevado por los cirios color miga;;

 en el mundo de paz que fui alumbrando,.

por los tiempos eternos voy dejando

mi verso con la forma de una espiga..

Construido el 25 de Septiembre de 2011

 para “Esquinas Bohemias”

Hora 13,01

Rodolfo Leiro.

 

***

 

MOMO

 

Este Momo que llevo y que siento

en la copa habitual de mi faro,

con mi voz, con mi ritmo, mi claro

percutor de mi lírico aliento;

mascarón con pupilas de viento,.

Talismán de sonetos,  mi avaro

cartabón de fervor, este raro

maletín confesor en que tiento,

en el nervio impulsor, fiel asiento,

en el mundo interior que presiento

una copla de Luna y espanto,

porque acuño en mi rosa de nave

este oculto bastión de mi clave:

¡Que perdure por siempre mi canto!

Construido a las 6,59 del

30 de setiembre de 2011-09-30 para

“Esquinas bohemias”

Rodolfo Leiro

***

SOLEDAD

Busqué la soledad para mis rimas

del aura de un silencio penetrante,

hurgando entre la niebla terebrante

y el nervio del pudor en que declinas;

la noche se hace luz en que caminas

tu propio corazón de navegante

y el ritmo de su fibra, palpitante,

calibra la silueta con que finas;

cesaron mis cabriolas peregrinas,

se fueron, si,  los horas celestinas

de mi añejo festín de cabildante,

quedó la soledad, bardal en ruinas

rodando mi bohemia en las esquinas..

La Luna me hace un guiño vigilante.

Construido a las 17,12  del

14 de octubre de 2011-10-14

Para

“Esquinas bohemias”

Rodolfo Leiro

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por José Icaria

 

El mejor de los mundos posible

 

 

Nacer

a un mundo

donde las suertes han sido ya asignadas.

(Partir

con desventaja).

Pasar

por la infancia

como un juguete roto.

(Sufrir, del adulto,

el impune robo).

Brillar

y arder fugazmente

en la rápida hoguera adolescente.

(Llevar

bridas y ser

salvajemente domado).

Acceder

al trabajo,

perder todo derecho, volver al paro.

(Padecer

la confabulación de ineptos y enchufados).

Enmudecer,

malvivir atado de pies y manos,

mientras otros hablan y toman las decisiones;

habitar un gélido supermercado,

erigido sobre los restos de antiguas poblaciones;

y saber,

que en la trastienda de cada Banco,

una oscura trampilla se abre

al despacho de inmundos dictadores.

Humo, viento, polvo, cenizas, nada.

Coágulos de mentira y falsedad.

La fetidez de la carne, pudriéndose al Sol.

Ríos de hambre, ríos de sangre.

Reproducirse

(reproducir el error). Y

morir,

y morir. Y remorir. Y: ¿hasta cuándo?

***

Una sana costumbre

 

Cuando volvíamos de vacaciones,

mi padre tenía la sana costumbre

de castigarnos sin motivo,

no fuésemos a pensar

que la vida era una fiesta.

***

Conmovido aún por los hechos

 

Conmovido aún por los hechos

un tenue velo los difumina

y nos distancia    serena melodía

nos mece junto a ellos.

Pero arribará el brillo deslumbrante

-enceguecedor-

que hará vibrar los objetos

como una lanza en el costado

-atravesados de dolor-

sentiremos

la cruda certidumbre de los hechos.

***

La vida. Un globo

La vida. Un globo

del que hay que seguir

arrojando lastre,

para conseguir elevarse

más

y más.

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RETORNOS REVECES Y AUSENCIAS

Sol   cuando te contemplo

Inventando el reflejo de mis ojos

En tus sombras palaciegas

Te siento más extranjero que nunca.

Te vas y no ameritas ser ajeno

En esta frontera de nostalgias huracanadas.

Te vas y sé que no volverás a ser el mismo y no volverás.

Habrá perdido entonces su semblanza el balneario que embriaga su exilio

Y que busca en ésta pesadumbre de voces

La pintura de las ilusiones urgentes de un abrigo.

Te vas dejando atrás el rostro de la rivera la vid y el trigo

Que amasa el asfalto de un pensamiento secular que no es mi destino.

Aquí no sirve la brújula

Ni los pasos que guían las estrellas

Tampoco los reproches perdidos

Por el polvo congelante de la noche.

Aquí es escaso el cielo

La legumbre el centeno

Y las palabras de aliento.

Por eso se detiene el murmullo

En esta estatua plagada de mágicos desprecios

Se detiene en el insomnio cuántico de las ideas

Posando como si retrocedieran las horas en el escaso fulgor de la penumbra

Y como avalancha perenne

El herrero del discurso moldea el borde de una frase idílica

Y se precipitan los pentagramas infinitos

En los conciertos fermentados por la espera

Esa fatalidad de que hoy no despierta el sol

En ese grafitis tatuado por el barlovento sinuoso de una mujer

Que espera en la cena el consuelo del silencio de una expresión.

Hoy el sol quedó atascado con la maleza que carga el rio

Quedo envuelta entre la epidemia de fieras enloquecidas y frenéticos desenfrenos

Quebrantando la estética la desnudes y el brillo

Que acusa la primavera en su primera noche de luna

Partiendo a los hombres en costillas de arcilla mal cocida

Para revivir la idolatría de su creación.

Quedo para siempre la tierra

Tendida como sabanas tibias la madrugada

Deambulando en los significados de la oscuridad

La resistencia al silencio total

El canto de un recuerdo de antaño en una historia de amor.

                             Santiago de Chile, Noviembre del 2011

© Moshenga Cabanillas Pérez, Noviembre 2011

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Tríptico de la Paz

Por Irene Mercedes Aguirre

 Tríptico de la Paz

 

1

Blanca paloma

¿Dónde te fuiste , sueño de la infancia

cuyos audaces vuelos admiraba,

y con pequeña mano dibujaba,

en los estíos de sutil fragancia?

¿Dónde te fuiste?¿De qué copa escancia

tu pico áureo que en mi ser se clava

como una ausencia que la dicha traba,

como veneno, como cosa rancia?

Vagan mis ojos como los corceles

de mil Atilas cabalgando al viento,

añicos ya los falsos oropeles

¡Y entre las redes de mi pensamiento,

Corro a buscar de nuevo los pinceles

Para plasmarte con mi sentimiento!

2

Oscura guerra

 

¿De qué manera captaré la aurora

en estos tiempos de constantes noches?

¡Años del lobo, triunfos de fantoches,

dolores de hoy, espanto de las horas!

¿Cómo guardar un poco de esperanza

mientras tus negros hados, desde un podio

quieren, con rostros florecidos de odio,

entorpecer al Hombre cuando avanza?

¿Debo dudar que puedo, que podemos,

y sofocar el grito que se escapa,

preso de angustia, desde mi garganta?

¿O recordar que el alma no se atrapa

pues, aunque duela, siempre avanzaremos,

pese a las flores negras que tú implantas?

3

 

Tu milagro

 

¡Te estoy buscando entre lo mutilado,

entre el dolor que fluye a borbotones,

hoy, que no existen calma ni razones,

y la Bondad y el Ser se han replegado!

¡Te estoy buscando entre los recovecos

de estos momentos de terror humano,

cuando Satán nos tiende las dos manos

para encerrarnos en sus negros huecos!

¡Y al fin te encuentro, triste, desolada,

buscando en vano la fragancia hermosa

-laurel caído de tu pico magro-

que ausente está. Sólo cenizas. Nada.

¡Salvo tu Amor, ese plumón que roza

nuestra opresión y tiende hacia el milagro!

 

 

® Aguirre, Irene Mercedes, Buenos Aires 2011 , Argentina

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17º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

17º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

17º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

Nº LXI de la 2ª etapa/01-11-2011

 

EDITORIAL LXI

Cumbre Iberoamericana,

Otra vez más de lo mismo

Ha culminado en Asunción la edición anual de la Cumbre Iberoamericana. En esta ocasión ha pasado sin pena ni gloria, en buena medida porque no ha recibido la atención mediática de otras ocasiones, tal vez por la cantidad de problemas que agobian a cada uno de los países, tal vez porque en esta ocasión parece que los Estados miembros se lo han tomado muy en serio y se han ausentado incluso once Estados.

Nacida en 1991, parece que hubo voluntad de convertirla en el referente iberoamericano de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa, de la Commonwealth o de la Organización Internacional de la Francofonía. Sin embargo, no ha conseguido aunar las políticas de los respectivos Estados y el que se siga reuniendo parece más un acto de mera voluntad de los diferentes estadistas que la consecuencia de unos lazos políticos, económicos, sociales o culturales.

Más allá del hecho evidente de que la mayoría de los países que asisten a la Cumbre tienen el español como lengua oficial, no deja de ser lo que su nombre índica, una Cumbre anual, esto es, una mera cita en la que los representantes de los Estados se sacan la foto junto al Rey de España. Ni hay instituciones políticas comunes, ni estamos ante un organismo real de cooperación económica, ni supone un gran alivio para las migraciones entre los países, ni siquiera incide en las políticas culturales. En cuanto a la lengua, seguramente las Academias correspondientes consiguen más y mejores logros que las establecidas en la Cumbre en el ámbito cultural.

¿Para qué sirven por tanto estas reuniones anuales?

Son un mero gesto de hermanamiento que dura lo que dura el evento. Seguramente más vale esto que nada, pero no deja de ser evidente la frustración que puede generar tanto gesto vago. En la década de los noventa daba la sensación de que la Cumbre servía a España para sus intereses económicos y empresariales. No olvidemos que eran años de bonanza para la antigua metrópoli, nada que ver con el escenario actual, cuando la antigua potencia colonial sufre una crisis cuya finalización no parece llegar.

Más allá de la política de gestos, es real que hay una comunidad de hablantes. El español es compartido por un gran número de personas en el mundo que han convertido esta lengua en una de las más habladas. Hay una literatura que ha contribuido mucho más que las sucesivas Cumbres a que las diferentes sociedades se conozcan de verdad. Este hecho nos lleva a pensar que sobran políticas de gestos y es imprescindible constituir de verdad mecanismos de intercambio que pasan primero por aspectos culturales, sin duda los de más peso y los más importantes. En este sentido, hay que aceptar que el español ya es un patrimonio de numerosos pueblos del planeta, no le pertenece a la antigua metrópoli, del mismo modo que el francés, el inglés y el portugués superan las fronteras de Francia, Gran Bretaña y Portugal al pertenecer a numerosos pueblos. Un motivo más para considerar el absurdo de las fronteras y las separaciones entre culturas.

No contamos que la próxima Cumbre, la del 2012, vaya a aportar tampoco nada nuevo. Confiamos más en la literatura, desde luego. Mucho habrá de cambiar la política, la de España y la de los demás países, para que cambiemos de parecer y mientras tanto esperamos que sigamos leyendo buenos relatos, buenas novelas y encomiables poemas en castellano, que es al fin y al cabo lo que más nos interesa aquí.

 

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

TRASTIENDA

Y EXTRARRADIO

 

Epopeya edulcorada en el oropel del celuloide

enfocada hacia la épica del extrarradio,

los límites de un barrio

son los límites en el espacio abierto,

 motos con manillares de tres piezas,

fulacos y mirafloris derrapando

en los campos de fútbol domingueros,

la libertad está preñada en intramuros.

La cárcel es solamente el punto final

aunque algunos engendren allí su comienzo.

Jerga de fogata en las afueras,

dejos de fósil tragedia marginal,

acentos de la Andalucía más próxima,

lenguaje próximo a la golosina.

Chutes con los que driblar a la muerte,

patéticos esbozos de la crisis eterna,

fábricas que abandonan el biberón vacío.

Coctel de pupitres inhabitados

que mezclan la cabaña en los barrancos,

novillos por la tarde para ver

la película de la que todo el mundo habla,

se cambia el olor a goma por un momento

para gozar lo mismo con sabor a palomitas,

sabor a sal y a Mirinda calentorra

evaden a la rutina del comer siempre lo mismo,

churretes en la cara y mucha mugre

contra la purpurina hortera en la trastienda.

***

 

TAN ADENTRO

TAN VERDAD

 

Quisiera vomitarte pero te quedas dentro,

en el cotidiano deambular

sacarte yo no puedo,

te veo en el sofá y allá en el mueble-bar,

te veo en el trastero y allá en el revistero,

 serpenteando en el quizás

por las ruinas de esta casa,

tropiezo en la realidad

testaruda y perspicaz,

encuentro pura sal donde el amor se sala,

quisiera vomitarte pero te quedas dentro,

andas siempre el lugar

que ya anduvieron mis besos,

quisiera echarme a andar

y poder olvidar lo que quedó tan lejos,

pero no encuentro nunca paz

en esta sala de espejos,

se dobla sola la soledad acá en el hogar,

repleto el eco de silencios,

quisiera vomitarte pero te quedas dentro,

fija en tu malestar

reprochándome el afecto,

quisiera yo olvidar

tus rincones infectos de tiempo,

pero me asalta la verdad

sin la tranquilidad de tenerte tan adentro,

quisiera vomitarte pero te quedas dentro.

Tan verdad y tan adentro.

Tan adentro y tan verdad.

 

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Gloria Literaria

La realidad no podía resultarme más despiadada. Quince días atrás me había llegado la invitación: “Presentación de la novela de A. C. Café Atlántico, 18 horas”. En medio del tarjetón habían colocado una inmensa foto con la cara del celebérrimo autor. Pasé dos semanas asqueado y al final acudí a la cita, aun a sabiendas de que iba a ser una tortura. No me equivocaba. Pese a las buenas formas, a las sonrisas beatíficas, a los apretones de manos, a las palabras elogiosas, a los canapés sabrosísimos, a las muchachas hermosas, a los autores celebrados, a las mujeres cultas, a los críticos brillantes, pese a todo, fue para mí un verdadero calvario. Recordé de nuevo mi incumplida promesa de nunca acudir a los actos culturales, menos aún a los literarios, mucho menos todavía a las presentaciones de libros y no digamos cuando se trataba de A. C. Siempre cedía, no obstante. No puedes faltar, me decían todos cuando mostraba mis reparos a acudir a semejantes eventos tan detestables, y me lo señaló en esta ocasión sobre todo mi editor, el pobre, que me puso esa cara de estar sacrificándose por mí, nada menos, al editarme, cuando a todas luces perdía dinero con ello, no como con A. C., que era un escritor de éxito, vendía a manos llenas e incluso preparaban una tesis doctoral sobre él en una importante universidad, mientras que yo apenas llegaba a vender una parte de los dos mil volúmenes editados de cada una de mis tres novelas y dos recopilaciones de cuentos. Para colmo, compartíamos editor, una verdadera pesadilla, un profundo lastre. Y allí estaba yo ante A. C. que se me acercaba histriónico mostrando al público presente que no sólo me conocía, a mí, un autor desconocido al que apenas nadie leía, “una lamentable injusticia”, diría en algún momento, sino que además él, el glorioso, no tenía reparos, “no se me caen los anillos”, en saludarme ante todo aquel público que había acudido a verlo a él, el divino.

Pero, ¿quién era A. C.? La pregunta es un tanto retórica, desde luego, todo el mundo conoce a A. C. Para ser más exacto, supongo, la pregunta debería formularse en los siguientes términos: ¿Quién era A. C. para mí?

Resulta imposible ser objetivo: conozco a A. C. desde hace tiempo, vivíamos en una ciudad pequeña, aunque en aquel entonces no coincidimos más que en contadas ocasiones. No fue hasta el final del instituto y más tarde en la Universidad, la prestigiosa Facultad de Letras, cuando empezamos a tratarnos. Nunca me cayó bien. Nunca hubo entre nosotros eso que llaman “feeling”. No me llegó a engañar con su forzado encanto, su aparente cultura, sus comentarios prefabricados, ni siquiera la primera vez, cuando coincidimos alrededor de una mesa, en el mismísimo Café Atlántico donde tuve que tragarme años después su presentación, e intentaba impresionarnos, a mí y a mis cuatro acompañantes, con sus comentarios irónicos, geniales, satíricos, profundos, intelectuales, eminentes, agudos, ocurrentes. Yo también escribo, nos anunció enfático en aquella ocasión. Todos le miraron como el genio en ciernes que creyeron que era. Yo, no. Intuí que se estaba creando un personaje, que tras aquella máscara de intelectualismo y afán artístico no había nada. Él no escribía. O no escribía como debía de hacerlo, como cualquiera que tuviera dos dedos de frente consideraría que debía escribir un escritor de verdad. Para él, por el contrario, escribir era una forma de seducir bellas estudiantes que se extasiaban ante su verbo florido, de impresionar a eruditos a la violeta en versión posmoderna, de seguir viviendo del cuento al persuadir a sus padres de que su hijo era un artista sin igual para que le pasaran un dinero que se gastaba en farras, nunca en libros. Nunca llegará a nada, me dije, nunca hará nada, estuve convencido desde aquel primer encuentro, lo saludaba por mera educación, pero me reprimía las ganas de decirle bien a las claras que era un estafador, un completo estafador intelectual. Me cohibió una excesiva buena educación. De buena gana, lo soñaría más de una vez desde entonces, le pegaría un buen guantazo en ese engreído rostro de nastuerzo pseudoilustrado.

Al contrario que él, yo nunca anuncié a bombo y platillo que sería escritor. Simplemente escribía y sobre todo leía, estudiaba, pensaba. Me había tomado muy en serio el ejercicio de la escritura. Nada de fiestas, de exhibicionismo, de ostentación, nada de apariencias, de alardes, de suntuosidad, era un modo de vida, una búsqueda ajena a la mirada del mundo. Mientras él pasaba las noches de bar en bar, bebiendo, ligando, exhibiendo una apariencia de chicomalointelectual, yo me pasaba las noches entre libros. Es verdad que tuve algún devaneo y amé a una mujer que me abandonó, se aburría seguramente, pero tenía un objetivo, un fin. Pronto publicaría mientras que él, me dije, acabaría de oficinista añorando sus años de juventud.

A todas luces no fue así. Allí lo tuve aquella tarde en el Café Atlántico, pavoneándose ante los invitados, mostrando todas sus coloridas plumas, abrazándome una y mil veces, “qué bien que hayáis venido todos”, me espetó feliz, ajeno al odio proyectado desde mis ojos. Y recordé el día en que se presentó con cinco libros bajo el brazo, mi primera novela, nos anunció, pero cuándo tuvo tiempo, pensé, para escribirla, y nos la regaló, leí las críticas antes que la novela, todas elogiosas, hablaban de gran promesa, de genio a pesar de su juventud, de talento sin igual, no es para tanto, consideré creyéndome imparcial, mientras mi primera recopilación de relatos que publiqué unos meses después pasaba por completo desapercibida. C. A. volvió a saludarme, inmensamente feliz, “mi amigo del alma”, sonreía fanfarrón mientras miraba de reojo a todos los lados. Le odiaba, le odiaba profunda y desesperadamente.

Juan A. Herrero Díez

 

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ESCRITOS DE DAVID CAMPOS

Y BLOGS DE INTERÉS SOBRE ESTE AUTOR:

 

http://haloperidol100.blogspot.com/

http://manicomiomartorell.blogspot.com/

http://artenelmanicomio.blogspot.com/

 

 

VILLANCICO: ¡Pastorcillos, venid!

 

¡Pastorcillos, venid tranquilos, venid cariñosos, suspirando el jazmín de los ceniceros!

¡Venid pastorcillos y no preguntéis, ni que hacemos, ni quienes somos!

¡Vosotros ya conocéis el comportamiento del rebaño manso, pastores amables!

¡Vosotros, pastorcillos, encarnados en una bolsa de basura, con la barba impávida!

¡Vosotros, pastorcillos nobles ancianos, ya habéis visto los pisos de protección oficial, en vuestra agudeza!

¡Pastorcillos buenos, rebosantes de sabiduría, conciencia y gulas del norte!

¡Pastorcillos de ganado, sois eternos pastorcillos de ganado!

¡Pastorcillos de misales, sois también pastorcillos de misales!

¡Pastorcillos de criaturas sumisas, sois viajero pastorcillo!

¡Venid, ánimo pastorcillos!

¡Vosotros, pastorcillos, estabais en vuestra cena, pastorcillos, tan tranquilamente!

¡Vosotros eráis pastorcillos de comida, estabais también en el supermercado!

¡Y estabais mendigando en el puente aéreo!

¡Y estabais, pastorcillos efímeros, con el estómago lleno!

¡Pastorcillos, venid hoy, no esperéis!

¡Venid joviales, ánimo pastorcillos!

estribillo (3 veces):

¡Explicad vuestros chistes!

¡Explicad vuestros chistes!

¡Explicad vuestros chistes!

***

La puerta del ambulatorio

La puerta del ambulatorio gira hacia la derecha y yo entro.

El médico me recibe:

-¿Verdad que no has follado?-

La puerta del ambulatorio ha golpeado la nariz de la vieja, turno siguiente.

El médico me pregunta: -¿La más?-

La puerta del ambulatorio esparce los cristales sobre la nariz de la vieja tumbada en el suelo.

El médico me pregunta: -¿Es verdad que tienes respeto por mí? La puerta del ambulatorio empieza a girar sola dado su mecanismo electrónico. El médico me pregunta: -¿quién soy?-

La puerta del ambulatorio cae encima de la vieja y le destroza las costillas. El médico me pregunta: -¿Has matado?-.

La puerta del ambulatorio clava despiadadamente las juntas de aluminio en los ojos de la vieja.

El médico me da las recetas y se despide con un cálido apretón de manos, después de solo haber dicho, SI.

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Daniel Requelme

 

Chica caliente sobre las flores

Demasiadas evocaciones
frotando la copa de los árboles
y no todas ellas troncos, de la misma hoguera.

Casa
que alguna vez,
pensó dejaría de pertenecerle,
cuando no hallaba
la manera de introducirse en el mundo
y sus gestos pasaban de una manera imperceptible.

El vino
como ahora
calibrando las emociones
derramándose de una manera extremadamente singular.

Por
cada voz
que se lleva el viento
la intención de vivir en todos ellos
pero;
la ciudad construye el muro
y
uno
queda solo
arrepentido,
de no haberse ocupado de la propia vida.

Ella sabe,
chica caliente sobre las flores,
todavía hay tiempo de su tiempo.
Tomará, la decisión de volver a empezarse.

***

 

 

SIN PALABRA

 

Me intimida

cuando demora la palabra,

el crecimiento de las cosas.

Soplado, desde adentro por atroces imágenes.

el ojo

sabotea la represión del caos.

Duele

lo que no puede nombrarse,

el dolor de no suplir la ausencia.

Duelen mudas lágrimas, duele.

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Mabel Alicia Yones

 

Ahora estoy de regreso.
Llevé lo que la ola, para romperse, lleva
-sal, espuma y estruendo-,
y toqué con mis manos una criatura viva;
el silencio.

***

 

Yo me acostumbro, amor, yo me acostumbro. Yo me acostumbro a estar sin ti.

¿Lo entiendes? Quiere decir, amor, que no amanece; quiere decir que aprendo

a abrir los ojos sin tu beso. Quiere decir que olvido, amor, que yo te olvido.

Como un morirse lento, implacable, a pedazos, yo me acostumbro,

amor, yo me acostumbro. Y acostumbrarse es una cosa oscura,

es una cosa eterna, sin caminos, como un caer, caer en el vacío.

Yo me acostumbro, amor, yo me acostumbro.

 

***

 

Yo presiento su risa
-y en mis versos su huella-.
Y la risa que pasa,
y la duda que seca.

Todo presiento, todo,
lo que pasa en la tierra:
la caricia y el llanto,
el beso y el poema.

 

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Milagros Guillén Moreno (México)

Se vende mi país

Se vende mi país con todo y gente. Se vende la palabra Independiente.

Yo no lo vendo No! …Por que lo quiero.

♥ Yo no lo vendo No!… Mejor me muero.

La patria se volvió nones y pares.

Se vende hasta el fondo de los mares.

Se venden sus montañas y sus ríos.

Se venden sus calores y sus fríos.
Se venden sus oasis y sus flores.
Se vende el amor de sus amores.
Se venden las arenas del desierto.
Se vende todo lo vivo con lo muerto.

Se vende lo mas querido y lo mas profundo
Se vende lo que espera la esperanza
Y el ansia del amor que nunca alcanza
Se vende mi país se vende en frío
Lo único que tenia que era mío
Yo no lo vendo No!… porque lo quiero
Yo no lo vendo No!… mejor me muero

Yo no lo vendo No! Porque lo quiero.
Yo no lo vendo No! Mejor me muero…
Se vende el ejemplo de aquel padre
Se vende a la mama…Qué Poca Madre!!!
Se vende mi país y yo me chingo.
Se vende al extranjero y a lo gringo.
Se venden sus memorias y sus recuerdos.
Lo avientan a la hienas y a los cerdos.

Se vende mi país puro y entero,

Se vende, por un puñado de dinero.

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por José Icaria

 

 

Éramos puros e inocentes, pero ya no

 

 

Éramos puros e inocentes,

pero ya no.

En nuestra mirada,

refulgía la llama

esplendente y blanca

de la pureza ilimitada

y la inocencia.

Nos hablaban de crímenes,

atrocidades pasadas,

pero el nuestro era un mundo

esplendente y blanco

de pureza ilimitada.

Pero ya no.

Ha habido guerras y epidemias

adosadas

al envés de la espalda

y, de ser una carga,

pasaron a nutrirnos.

Nos estaban esperando:

¡Adelante!

Vamos, si está muy rico,

toma otra cucharada:

zumo de niños muertos,

para que crezcan fuertes

y sanos los niños buenos.

Pero ya no.

Hemos vendido a sus hijos,

prostituido a sus madres,

asesinado a sus padres

(fomentando guerras lucrativas),

diezmado poblaciones enteras

(traficando con recursos básicos),

expoliado países,

desgarrado naciones,

tantas, tantas atrocidades

que, de nuestra boca,

no cesa de manar sangre.

Y, por mucho que querer queramos

jugar al juego blanco

de la pureza esplendente y blanca

y la inocencia,

nuestras manos,

torvas y ensangrentadas,

no saben ya donde esconderse,

y nuestra mirada,

criminal,

torva y ensangrentada,

de niños que se hicieron

altos y fuertes

bebiendo

el zumo de la muerte,

no sabe ya donde esconderse,

sumida en unos párpados

que rezuman

oscuridad y muerte:

cifras e informes,

nichos y simas,

avenidas y mares,

sobre los que cabalga

frenética la muerte.

Y, qué queréis que os diga:

ya no, mis odiados cómplices,

ya no.

***

Nuestros demonios aúllan fuera

 

 

Nuestros demonios aúllan fuera,

y las ventanas tiemblan pavorosas,

en la larga noche corrompida

de las verdades temblorosas,

hechas al fin verbo, al fin carne, al fin trueno,

y,

ja, acostumbrados como estábamos

al traje cómodo y recién planchado

de las cosas que van bien,

y de repente, otra vez,

con los huesos a la intemperie,

y la muerte, socavando nuestros pies.

***

Clic

Clic,

enciendo la tele,

y hay una ministra

que parece la dama de Elche,

diciendo mireusté,

y todas esas ventosidades

que nos tienen tan acostumbrados

a escuchar:

“me gusta que me haga esa pregunta”,

y claro, sospechamos el porqué,

y pasa lo de siempre:

al final, no escuchas nada,

y todos esos fonemas, esa verborrea

inútil y sin sentido,

acaba por formar una masa

densa y compacta,

una monumental

bola de mierda,

que amenaza con devorarlo

todo, tras el cristal.

Y clic, cambio de canal:

un  documental de animalitos

-para que luego digan

que no hay cultura

en las cadenas del estado-:

y he aquí la bola de mierda

-como antes le iba diciendo-

trabajosamente arrastrada

por un escarabajo pelotero,

que, tras una ardua jornada,

consigue enterrarla en su agujero.

Y clic, cambio de canal:

no veo nada, no sé qué veo:

ah, una pelota de golf,

y alguien, que la extrae del agujero

(un oasis

en medio del desierto):

y claro, corbata, voz engolada,

me apunta con el dedo

(pero no es él quien habla,

es la misma voz de siempre):

-Para ti  que lo mereces,

un detalle de exclusividad.

Me giro, no hubiese alguien detrás.

Y clic -sin remedio- una vez más.

Pero, hombre, ¿qué veo?

el viejo Paul Newman,

comiendo desaforadamente huevos

en el triste canal de las películas trasnochadas.

Y, yo también soy Paul Newman,

Engullendo, sin decoro,

sus intragables huevos de oro.

Pero no, no soy, no somos Paul Newman,

porque, si lo fuéramos,

cogeríamos sus malditos huevos podridos

y se los estamparíamos en la geta a más de uno.

Y, de paso,

una buena patada en el culo.

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SONETOS

Por Rodolfo Leiro

 

VIEJA AMIGA

 

Vieja amiga, afectuosa complaciente

de mis años de lujosa efervescencia,

de los cándidos secretos, la prudencia

y la cómplice sonrisa confidente;

 

en el ruedo del estío y la esplendente,

la juvencia de la hedónica existencia,

¡tu consejo sin la mínima experiencia

a la núbil esperanza adolescente!

 

Y los años, con su curso displicente,

se llevaron tu presencia, tu indulgente,

tu gloriosa compañía de mi día;

 

hoy te evoca mi vejez ambivalente

como sueño que rodara por mi mente.

¡ Me hace falta tu consejo, amiga mía!

 

Construido el

18 de setiembre de 2011- para

“Esquinas Bohemias,” Hora 12,17

 

Rodolfo Leiro

 

***

 

INTUICIÓN

 

Intuyo, que en verdad, me voy secando,

 árbol vetusto que el viento lo derriba,

un etesio que impide que te escriba,

efigie de poeta vencido,  desplomando;

glorioso tiempo aquel peregrinando

en navas de un bohemio cuesta arriba:,

sembrando en cada milpa, fiel amiga,

para que brote mi canto, navegando

por el espacio azul, mi verbo blando

que expande su ternura caminando

llevado por los cirios color miga;;

 en el mundo de paz que fui alumbrando,.

por los tiempos eternos voy dejando

mi verso con la forma de una espiga..

Construido el 25 de Septiembre de 2011

 para “Esquinas Bohemias”

Hora 13,01

Rodolfo Leiro.

 

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EL MUNDO QUE QUEREMOS (IRONÍA)

Por Carlos A. Badaracco

 

Intuyo que la sociedad entera

seguirá exponiendo sus obras de arte:

prostitución,

indigencia,

indignidad,

hedonismo,

sacrilegio,

¡y todo será gratis!

Perversidad,

indigencia,

Encono,

Desaliento;

para disfrutar noche y día,

del colosal entretenimiento,

marchando hacia la osadía, la paranoia y la locura,

con pasión desmedida, eso no hay que dudarlo.

 

Sé también que elevaremos por encima de la misma esencia

la presencia de los truhanes de costumbre,

los avivados,

los violadores,

los corruptos,

los infelices politiqueros,

los mercaderes de la infamia

los curas sacrílegos

los puritanos enfermizos.

 

Yo sé que seremos felices

que cuanto más te especialices

en ser un bellaco de carrera

más amigos tendrás

que se limpien en tu camisa,

la baba del interés,

los mocos de la envidia y la altivez,

y la osadía enfermiza,

de ser los infectos de siempre:

sinvergüenzas, consentidos,

grandes productores mediáticos,

que viven del culo,

de una teta bonita,

que se babearán mirándolos

y mostrándolos por los medios

manifestando su hermosa pasión

por masturbar sus ideas

 

Quizás sea esa masturbanda

la que gobierne el país en el futuro

o se deslicen entre las tinieblas,

fabricando inmundicias,

ideadas para satisfacción

de los placeres usuales.

 

¡Pobrecitos los angelitos!

están de capa caída,

porque siempre hay

un morboso importante,

que le arrebata la cancha,

no puede el pobre infeliz

desarrollar sus talentos

y entonces se deprime

exaltando sus vicios ¡solo!…

 

¿Qué haremos sin todos ellos?

¿cómo miraremos la tele?

Seguro pondrán programas culturales

que nos fastidien  las horas

con las pinturas de Soldi,

las obras aburridas de Borges,

las exposiciones del Louvre;

o bien la música pesada de Bach,

Beethoven o Vivaldi.

 

Seamos justos amigos

la libre expresión debe alentarse

para exaltar las pasiones

del sexo, la ignominia y la barbarie.

Usemos la inteligencia;

estimulemos más la ignorancia,

la más ignota distinción

por el saber es arrogancia

el placer de los efímeros ricachones,

que sin sentido promulgan

educación a destajo

eso sí que es un asco;

son locos con retardo;

mirá que alentar el saber,

eso es de tontos palaciegos,

de insignificantes intelectuales

que viven de libros y del ocio,

son los infelices de opio,

los moradores del tedio

infelices cementerios

de la cultura omnisciente

un vicio tan complaciente,

como la cognición, el saber,

dos pecados tan viles,

que se quedaron en el tiempo

¡viva el vicio y el desenfreno!

ellos son amigos de verdad

alentemos la “paz”

para alentar también la guerra

con la ignorancia en las manos…

 

 

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16º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

16º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

16º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

LXº de la 2ª etapa/01-10-2011

 

Editorial LX

Cine, cine, cine … más cine, por favor

El mes de septiembre es un mes especialmente dedicado al cine. El mundo del celuloide se da cita en Venecia y San Sebastián, se acude con bambalinas a las muestras y se compite por los premios correspondientes, en una concurrencia a veces feroz. Además, el espectáculo siempre está servido, ruedas de prensa, polémicas en la concesión de premios, comentarios, prensa acreditada, una rueda de molinos que se repite año tras año. En Septiembre, además, se elige la película española que debe acudir al certamen de los certámenes, el Oscar de Hollywood, como candidata a la mejor película de lengua no inglesa.

El mundo de la competencia entra de esta manera en el mundo de la cultura y los festivales devienen, de este modo, en un espectáculo más en un mundo mercantilizado donde todo se vende y todo se compra. Evidentemente, rechazamos la idea de esta competición como medio de darse a conocer y de propagar la cultura. No creemos que el arte sea cosa de mostrar músculo y acreditarse como el mejor, al fin y al cabo cualquier concurso no deja de ser un tribunal al que le gusta una determinada película -o un determinado libro-, no porque sea el mejor, el único merecedor de la gloria, sino por la sencilla razón de que le gusta al tribunal correspondiente. Es verdad que buenas películas han sido galardonadas en los muchos festivales que en el mundo hay, igual que buenísimos escritores han recibido premios, pero también es verdad que cientos de películas buenas que nos hacen soñar, sentir y gozar no han obtenido ni siquiera una mención en los múltiples festivales, del mismo modo que Borges nunca recibió el Nobel de Literatura. Ni falta que le hizo.

Soñamos con un mundo en el que las películas o los libros no compitan por un premio arbitrario, sino que aspiramos a muestras donde se hable del arte de contar, nada más, sin necesidad de todas esas histriónicas (en el peor sentido) escenas de guapos y guapas loados por desconocidos convertidos en meros espectadores de la función.

Convierten al arte en mera exhibición de variedades. Nada más odioso, creemos, que los festivales y los museos, donde se guarda, como verdaderas reservas indias, las esencias del arte que ya nadie entiende. Lo han mercantilizado todo en nuestras vidas, incluido la capacidad de soñar, de contar, de escuchar historias, de verlas. Lo vemos en la literatura, donde las ferias le quitan protagonismo a las charlas amigables de café, a las tertulias, al aprendizaje, pero sobre todo lo vemos en el cine, gran espectáculo del mundo, no en vano nacido en la cuna del capitalismo tardío.

Ya es malo la mercantilización del mundo, pero todavía más lo es cuando se trata de este ámbito que nos resulta importante, íntimo, fundamental. Abogamos por muestras de cine, sí, pero sin premios, sin bambalinas, sin estrellas paseándose a la vera del mar, muestras que se vuelvan charlas donde actores y espectadores se reúnen para hablar de las películas, del mismo modo que nos interesan más los intercambios de libros, las tertulias amigables de café que las grandes escenificaciones casi teatrales, tan en boga hoy en día.

En medio de esta vorágine festivalera, un pequeño dato positiva: la película elegida por España ha sido una cinta hablada en catalán. Por una vez se muestra sensibilidad por la variedad cultural de nuestros países. Creemos que lo importante no es tanto la lengua en que se hable, sino la riqueza y variedad de un mundo donde todas las expresiones son bienvenidas. Pero para reconocer y elogiar esto no necesitamos el Óscar ni ningún otro premio.

 

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AYUNO Y MITOMANÍA

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

ODA A DANIEL JOHNSTON

 

Daniel canta, desafina, expláyate,

canta y escápate del McDonalds,

visita el McDonalds solo para engullir,

desátate y escapa de los mediocres,

de los seudo-filántropos y del estereotipo,

de los amantes de lo convencional,

de los clichés y las normas establecidas.

Canta porque el que canta

se hace ligero y se acerca a Dios,

desafina y crea tu nuevo lenguaje,

   no desayunarás en Tiffanys

pero eructarás junto a la cloaca

del mundo, eructarás con ganas.

Serás parte de los otros, los excluidos,

serás parte de nada para ser un todo,

eres un ser maravilloso, soltero,

enfermo y gordo, pero maravilloso,

pocos pueden decir lo mismo.

Tú y tu diablo sois uno solo,

si crees en ti también creerás en tu diablo.

No dejes de ser tú mismo.

***

IPSE DIXIT

(LA ETERNA SEMILLA)

 

Se quedó asombrado, sorprendido,

al ver lo que sentenciaba con acierto.

Era tan certera la predicción en la canción,

era tan aguda la visión que leía de él

en esos poemas que su asombro

le evocaba cierta sensación de misterio,

que su sorpresa inusitada

le creaba quizá alguna leve inseguridad,

¿era inseguridad? ¿Era la sensación

de sentirse marioneta manipulable?

Era la sensación de verse

destinado hacia un final que los demás

intuían, sospechaban,

se atrevió a preguntar: ¿sabes mi futuro?

¿Mi destino está escrito?

A lo que él poeta le respondió:

No es tu futuro el que conozco,

solamente conozco tu pasado.

Nadie predice el futuro.

El destino no está escrito.

Sentenció este poeta amante de las hogueras.

Este poeta se llamaba Joe Strummer.

***

 

JAULA DE GRILLOS

 

Si yo fuese todo aquello

que dejé en el camino para no ser nada,

si yo fuese todo aquello

que dejé en el camino para no ser nadie,

para ser mucha nada y mucho nadie,

para ser un don nadie entre doña nada,

seguramente ahora sería feliz,

Manrique Jorge tenía toda la Razón

cuando dijo aquello de:

cualquier tiempo pasado

siempre fue mejor, mucha Razón,

si yo amontonara todo aquello

que despojé de mi persona

para ser fracaso antes que victoria,

otro gallo me hubiera cantado

en lugar de sonar esta jaula de grillos.

Y ese montón pesaría en las gentes

antes de ser liviano todo lo que dejé atrás.

***

 

AVISO PARA INCAUTOS

Y PARA LOS NO-NORMALES

 

Un día como tantos días, un día

casi igual o igual que todos los días,

pararás a compararte, pararás

a definirte, un día en el que todo parecerá

seguir su curso, la pubertad quizá,

o quizá siga su curso la rutina diaria,

un día algo dejará de funcionar,

verás que aquellas cosas que antes

te conmovían hoy no lo hacen tanto.

Sentirás que ya no conspira el mundo

para que conquistes la cima,

sentirás que en la casa de tus padres

han cambiado los muebles de sitio,

sentirás que respiras distinto,

sentirás que ya no tienes

lo que antes se te daba sin esfuerzo.

Verás al ciudadano-medio insertado

en la gran autopista colectiva,

te sentirás extraño en los espacios

públicos y allí en las zonas comunes,

comprenderás con el tiempo

que tu tiempo ya concluyó,

te encerrarás para sobrevivir

a la ley de los mediocres.

Un día como casi todos los días

verás a tu sueño doblar la esquina,

tu vida de rutina y monotonía

pasará de página sin previo aviso,

un día llegarás a la conclusión

que no hay conclusión que valga

y que todo ya ha concluido,

un día se vaciará tu vaso de juventud,

se consumirá tu último cigarrillo,

y buscarás sin éxito asociación

de víctimas y de mutilados,

buscarás que te den un consejo

en los momentos aquellos de crisis.

No sabrás, quizá, si estás muerto o vivo,

verás que el reloj ya no es reloj,

y que la muerte ha metido su hocico

en las habitaciones de la soledad,

verás que la vida guarda mentiras

y que una gran verdad para todos

no es tu misma verdad,

la verdad de que caducan los postres

y las pasiones se hacen despojo,

primero serán las pasiones,

después los recuerdos serán luz de gas,

querrás luchar contra el mundo,

pero imposible será evitarlo.

***

 

UN DECÁLOGO

EN UNA SALA DE ESPERA

 

La primera vez que leí el decálogo

me sentí salvado entre tanta responsabilidad,

entre tanta protección legal,

después, cuando conocí al gañán,

cuando conocí al inepto, al papanatas,

cada vez que esperaba en esa sala de espera

se oían mis carcajadas por el pasillo,

cada precepto que leía en ese decálogo

era pura diversión por lo inverosímil que era,

el abogado era todo lo contrario

de lo que aquel decálogo propugnaba,

cada precepto era un chiste malo

que causa risa no por ingenioso,

sino por lo absurdo y contradictorio.

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por *Rafael Hilario Medina

(*Publicada una entrevista de este autor en la revista)

 

el alba precedida por el rastro nocturno de los astros enarbolaba el pálido fulgor de sus labios      el día    roto su negro caparazón de brumas   se apresuraba a ser alimentado      a ser vivido     pronto la corona azul del viento regiría sobre el oscuro mar de los presagios           te amo   susurraban las tijeras del humo al borde de las fuentes        te amo   clamaban soterradas las uñas de la noche a la vasta soledad de los caminos     te amo   repetía la sutil libertad de mi deseo unido al ligero temblor del tuyo      única      fugaz    desconocida   te amo    recuerda el incesante eco de mi sangre en tus venas

De Cifra del sueño (1993)

No las banderas blancas en el lugar del crimen, no el abrazo de las alambradas, no la vehemencia equinoccial del vino, no las resoluciones del círculo y sus feroces trampas aleatorias; Sombramientras un guante descolorido y olvidado trenzara los nudos corredizos del porvenir aceptaba la lógica de lo absurdo, esas terribles manifestaciones que obedecían al orden de una realidad estrictamente implacable.

«Escucho el profundo lamento de las almas de los condenados –afirmaba.

Y los cimientos del orbe súbitamente parecían resquebrajarse.

—«Oigo gemir las piedras bajo las negras aguas pantanosas decía.

    Y la luz atrapada en la circunferencia de sus límites empezaba a extinguirse.

—«Veo un penacho de humo ascender a los cielos a través de una ventana –precisaba.

Y el día ultrajado presentía su inminente derrota.

—«El hálito del viento atiza las fauces del fuego –sostenía.         

   Y el aire entumecido jadeaba desgarrado.

 —«La torre arde sumisa, distante, silenciosa         

subrayaba.

Y el tiempo sucumbía, cómplice del exterminio de las llamas.

«Un montón de nubes negras y aullidos es todo cuanto en la oscuridad percibo –advertía.

Y las confusas voces se expandían insepultas.

—«En el fondo hay una hoguera y cuerpos calcinados y despojos— aseguraba.

Y el mundo era pasto del fuego.

—«Más allá, en la otra orilla, las almas descarnadas aguardan el último suplicio concluía

Ahora, empero, en el preciso instante en que únicamente su voz es capaz de redimirme, aquella cuyo nombre es un arco luminoso, duerme; y su sueño, del que un ángel sin rostro entra y sale a voluntad, es mi eterna vigilia. ¡Oh tú que me escuchas sollozar confundida entre la estación de la nada y el olvido, viajera solitaria que cada noche te tiendes desnuda en las aguas de mi corazón silencioso, es hora ya de que rompas tu mutismo!

Y ella, ahogado temblor de arpa perdida:

    —«En el fondo del pozo hay un espejo.

Y yo, árbol hendido de nocturno acento:

«Tocar el fondo es convertirse en polvo.

Y ella, campanario de ojos sumergidos:

«La luna del espejo es como un río.

Y yo, orfebre desterrado de sus ojos:

«Aprender a ser nadie entre los otros.

    Y ella, onda herida en la orilla:

«La corriente del río es una espada”

Y yo, presidiario del tiempo fugitivo:         

    —«Enfrentarse sin fin contra la muerte.

Y ella, oscura raíz del grito:

—«La espada como el fuego nos redime.

Y yo, ancla en la arena abandonada:

—«Retornar a la nada del principio.

Y ella, torre bermeja de los plenilunios:

—«Cómo liberarme de la nada de la angustia?

Y yo, voz doliente clamando en el vacío:

—«¡Desúncete, Sombra, del abrazo de la noche!

 

  

 

Confundidos bajo los pétalos de la más bella flor del estío atravesamos el jardín. La luna adormecida parecía flotar desnuda sobre las aguas del estanque. Contra los oscuros designios  de las olas la codicia del sueño nos arrastraba. El viento iba de uno a otro costado de la tierra. En las inmediaciones del puente de la bruma, justo en el lugar donde a menudo deliraba el ferviente seno de la viña, el pálido fantasma del porvenir nos sorprendió: «¡Oh Fugitiva! –aulló al pie de los trémulos peldaños de la llama– ¡Si la luz de súbito invadió el espacio que en el aire ocupaba la furia de tu corazón devastado, fue para impedir que el dolor asumiera la total posesión de tus dominios! ¡Oh Fugitiva! ¿Qué añoranza alienta la soledad de tus deseos contra el reflejo de la duda semejante?» Fiel, empero, al resplandor que sustentaba la línea de nuestro destino, la balanza del tiempo nos precedía. A esas alturas  del camino, en cambio, traspuesto ya el pórtico de los corceles, ni la furtiva rueda del Azar ni la descarnada rosa de la Vigilia conseguirían separarnos. «¡Oh  Fugitiva!—susurró perdido un eco mientras ganábamos la firme claridad de otra orilla—Sobre el arco luminoso de tu frente combatían  el trébol, los labios de la tormenta «¡Oh Fugitiva!». El piar de los pájaros de la cima eclipsaba la lira del  cielo.

De Sombra de Alondra (2002)

 

 

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El patio

Me quedo ensimismado en el lavabo mientras contemplo desde la ventana el improvisado parking que hay detrás del edificio. Son varios los coches aparcados, todos ellos de buena gama, muy en la línea del barrio. Aun cuando el patio está algo abandonado, se mantiene cierto rigor, como un orden establecido y controlado, el de un descuido predispuesto y no sin poco acicalamiento: hay algunos hierbajos aquí y allá, un recipiente viejo que debió de servir para almacenar grano o tal vez líquidos y una pared completamente desconchada enfrente al bar en el que estoy. No parece en absoluto uno de esos rincones desamparados que suele haber en las partes pobres de la ciudad. Da la impresión que cada cosa está en su lugar. Los coches, supongo, ayudan a que el rincón parezca lo que es, al igual que la otra fachada del edificio que veo de lado, pero en la que distingo sus grandes ventanales abiertos y que dan también un toque de eso que llaman distinción pero que no es otra cosa que la simple y llana posesión de dinero, algo que a mí, sin blanca, me anda angustiando últimamente.

No es que me obsesione, pero ando un tanto preocupado. Me agobia la falta de perspectivas, sin embargo, ese día decido no pensar mucho en ello, no angustiarme más, mientras contemplo al hombre acercarse al que debe de ser su vehículo, un audi, creo, que yo de coches no entiendo mucho, y de color oscuro. Va trajeado y lleva una cartera marrón de piel. Abogado tal vez, me digo, porque viste en la forma que yo imagino que visten los abogados, al menos los que yo he visto, que no son muchos, la verdad, pero los suficientes como para hacerme una idea. Se acerca a la puerta, lado conductor, y se queda un instante pensativo, como si tuviera que reflexionar lo que ha de hacer. Abre al fin la portezuela y entra en el vehículo. En ese momento me fijo en el chico que aparece desde el otro lado del patio, de entre los coches aparcados. Se acerca con lentitud, como si nada tuviera que ver con el espacio en el que está ni con el primer hombre. Lo observo acercarse. Se queda a pocos metros de la ventanilla del conductor y no logro distinguir si hablan o si simplemente el chico se queda mirándolo, tal vez provocador, tal vez curioso. No me parece que intercambien palabra alguna, al menos no habla el chico, le tengo enfrente, a algunos metros, y puedo distinguir perfectamente que su boca no se abre, su rostro permanece impávido, sus maneras son quietas, pasivas. Pero de pronto realiza un rápido gesto con su mano derecha y saca de debajo de su chaqueta un objeto que en ese instante no distingo pero que con el rápido movimiento hacia atrás y el ruido que le acompaña sé que es una pistola. Sale corriendo un segundo después.

Nunca he visto matar a nadie. En la realidad, digo, en la calle, a pocos metros delante de mí. Me quedo quieto, no sé si sorprendido. Ni me pongo nervioso ni me tiemblan las piernas.

Se asoman algunos rostros por las ventanas abiertas del edificio de la derecha. Tres hombres entran en el patio desde la calle y se acercan al coche. Uno de ellos llama desde un teléfono móvil. No se acercan al vehículo, hay un gesto de otro de los hombres que indica, más bien lo ordena, que no se aproximen. Debe de estar muerto claramente, me digo, de lo contrario le ayudarían. No tardo en escuchar una sirena y un coche de policía entra por el pasaje que une el patio con la calle. Después entran otros agentes a pie. Se oyen más sirenas y entra en el patio una ambulancia. Los sanitarios se acercan al coche mientras se ponen unos guantes. Abren la puerta del lado conductor y uno de los sanitarios introduce medio cuerpo en el coche mientras su compañero apunta en un papel. Hay más rostros asomados a las ventanas. Llegan cuatro hombres vestidos de paisano pero que claramente son policías. Miran hacia los cuatro lados del patio y cuando miran hacia aquí me echo para atrás. Salgo del lavabo. En la sala, en ese momento, hay otros policías de uniforme que hablan con los pocos clientes. Será un instante, va diciendo uno de los agentes cuando aparezco, les tomaremos la filiación y sólo queremos saber si han visto algo. No se fijan en mí. Uno de los policías de paisano que acabo de ver en el patio entra en el bar. Hace una rápida ojeada de quienes estamos dentro. Va pidiendo la documentación uno a uno. Hay un breve intercambio de palabras con los otros clientes y que yo no oigo porque hablan bajo o porque tal vez estoy aún aturdido y a cierta distancia del resto. Cuando se me acerca le entrego mi carné de identidad.

– Ha visto usted algo. -Me pregunta.

Lo contemplo y tardo unos segundos en contestar.

– No. Estaba en el lavabo.

– Me puede dar un teléfono de contacto. Por si acaso nos tenemos que poner en contacto, nada más.

Se lo doy.

– Gracias. -Me devuelve mi carné.

Me quedo quieto, sin saber muy bien qué hacer. Dos policías hablan con dos de los clientes que han debido de ver algo. El policía de paisano nos dice al resto que nos podemos marchar si queremos, que intentarán molestarnos lo menos posible.

Salgo a la calle y veo grupos de personas agrupadas a lo largo de la cera. Apenas se habla, se escuchan algunos murmullos, nada más. La noticia del crimen ha corrido como la pólvora, no sólo en la zona, también en otras áreas de la ciudad, sin duda. Distingo a algunos periodistas entre la gente, los distingo por las cámaras de fotos o de televisión. Debe de ser alguien importante, me digo. Luego, en las noticias, me enteraré de los detalles.

Mientras viajo en el bus intento no pensar mucho en lo sucedido, pero se me aparece una y otra vez lo que vi desde la ventana, en el patio, y por momentos me hago a la idea de que tal vez no ha sido real, que todo fue una escena, algo fingida, absolutamente quimérica. El rostro del muchacho brota entonces con fuerza. Me pregunto entonces si la policía volverá a contactarme, si sospecharán algo, que he contemplado lo que ha ocurrido o que pudiera aportar alguna información que, intuyan tal vez, he ocultado. Siento algo de zozobra, pero me tranquilizo de inmediato, si me hubieran visto en la ventanilla, me lo hubieran dicho.

En casa enciendo la radio. Hablan del suceso, el asesinado es un político, miembro de no sé que junta de asesores. Se reproducen las condenas, las declaraciones habituales, son una banda de asesinos, matan por matar. Como con el runrún de la radio y luego intento leer, pero la inquietud no me deja concentrarme.

A media tarde salgo de casa y me dirijo al centro. Es viernes y la cercanía del descano se respira ya en el ambiente. Sin embargo, no puedo quitarme de la cabeza lo ocurrido por la mañana. Me voy encontrando con conocidos, nos saludamos, sólo dos comentan lo del atentado, lo susurran apenas, como si temieran que se les escuchara hablar de ello. Me encuentro con Susana en el bar de siempre. Nos instalamos en la barra. ¿Cine?, le pregunto. Tiene elegida la película. La sesión empieza en una hora, tenemos tiempo, pero optamos por salir ya, acercarnos a la sala a pie, no estamos muy lejos, nos apetece un paseo. Cuando salimos, me lo encuentro. Nos miramos. Me sonríe.

– Cómo te va. -me pregunta.

– Bien, y a ti.

– Como siempre.

Callamos un momento y nos miramos. No sé si él sabe que yo sé. No sé si debiera decirle algo. Tampoco soy amigo suyo, me digo, nadie de confianza. Tampoco tengo claro nada de lo que ocurre aquí. Pero no puedo juzgar, o tal vez no quiero juzgar nada, por temor quizá o por cansancio o por cobardía, no lo sé, o tal vez aún quede algo de la rabia, de la frustración, este país está hecho jirones, soy consciente, o porque al final nada vale la pena y nos hemos acostumbrado a vivir en el infierno.

– Bueno, hasta luego.

– Hasta luego.

Susana me espera fuera.

– Quién era. -Me pregunta.

– Trabajamos juntos hace tiempo.

Nos damos la mano. Nos espera una velada de cine, le digo con forzada voz de galán. Lo demás, a esa hora, me da un poco igual.

Juan A. Herrero Díez

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Rubén Vedovaldi (Argentina)

 

CABO

 

Una familia de mandriles

devora huevos de tiburón a orillas del mar;

por los ojos de esparto del más viejo

cruzan rojos bisontes.

¿Hay un brote en la grieta?

El sol naciente expulsa huestes de sombra.

Musgos, algas, cangrejos y escorpiones

entre helechos silvestres;

ínfima pedrería la fina arena al sol.

Dos océanos se abrazan

al cabo del continente sin inviernos.

Sobre roca verdeada ¿esa anémona

es animal que mimetiza flor

o es una flor que se quiere animal?

¿Brota un grito en la grieta del alma?

El aire me despierta;

el mar tiene sed de amar

Rubén Vedovaldi

***

RES / VERBA

                             Níor bhris focal maith fiacail riamh.

(Literalmente: Una buena palabra nunca romperá los dientes de nadie.)

Proverbio irlandés

“¿Deseaba la palabra sujetarse al rigor de un verso?”

                                                                       Arnaldo Calaveyra

palabra como agujero negro

palabra cuerpo celeste en el ojo del astrólogo

aurora austral

alfileres de gancho anzuelos

anclas del alma

palabra boleadora que tumba la danza

palabras como flechas o látigos

palabra boomerang

hacha de piedra que vuelve desde la prehistoria

a partir los frontales del futuro

verborragia sin alma

palabras que chorrean fuera de lugar como viejo prostático

palabra en cuatro patas

palabras sobre la piedra mayor del sacrificio

palabra que sube del fondo del volcán apagado y

lo enciende todo

palabra que vomita esqueletos anónimos

y les devuelve el nombre

palabras que caminan por la cara como arañas hambrientas

palabras

que quedaron servidas en la mesa

por si alguien quería pellizcar a los postres

y se las llevó el perro

Rubén Vedovaldi

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POEMA

Por Boris Gold

 

“LA GRAN CRUZADA”

A veces la vida

Me hace jugadas,

Algunas muy bellas

Y otras de sufrir,

Más sigo apostando

A lo que me ofrece,

Gritando con fuerza

Que bello…es vivir.

Llegando ya casi

Al fin de mi historia,

Y recreando cosas

De mi deambular,

He sacado en limpio

Que hay hechos valiosos,

Si apostamos todos

Al verbo…amar.

Yo creo en la gente

Y espero que un día.

La legión de justos

Saldrán a pelear,

A la droga artera

Ya la guerra maldita.

Será ardua la lucha

Pero podemos…ganar.

Pero habrá reglas

Que serán sagradas,

Deberes y derechos

Y respeto a los demás.

Honrar al abuelo

La vejez no es descarte,

Y padres presentes

Sin borrarse…jamás.

La meta primera

Combatir la hambruna,

Y que esto sea

Nuestra gran misión,

Que los niños vivan

A pleno su infancia,

Pintemos al planeta

De color…ilusión.

Los jóvenes sin duda

Apostarán sus ganas,

A dibujar un mundo,

Mejor al de hoy,

Donde vean solo

Ejemplos que sumen.

No es una utopía

Hacia allí…yo voy.

Boris Gold

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MALESTAR EN EL PARAÍSO

Por José Icaria

 

Ausente perforado

 

Ausente perforado

en tantos y tantos lugares

mudo

recorrido

por sombras de antiguos pesares

Callada la noche

viene y gobierna

la vastedad de una sombra sin tregua

Cano el día

restalla

y rasga

las telas sucesivas

(burdo escenario en la cruel tragicomedia)

donde pululan espectrales formas vivas

Cómo puede la ausencia

volverse espacio,

volverse materia?

Yo camino y paso

a través de calles, a través de humanos

cuando mis miembros (insoportable lepra)

se separan y alzan y estallan

unos metros más arriba

hasta volverme puramente nada.

Pero, al día siguiente, despierto en mi cama

intacto,

y con el alma vacía.

***

El beso de la Muerte

 

Un estremecimiento de gozo

-en el dolor-

sacude entero mi cuerpo,

como un campo de trigo

mecido por el viento.

Es el beso de la Muerte.

***

Mi cuerpo, como un inmenso continente

 

Mi cuerpo,

como un inmenso continente

donde se libran

todas las tensiones del Mundo.

Volcanes.

Temblores.

Sequías.

Monzones.

Mi cuerpo, mi cuerpo, mi cuerpo,

como una llama inextinguible

que arde siempre

en algún punto,

como una llaga aborrecible

sin pudor abierta al mundo,

como un oído inmenso

abraza el llanto, el sufrimiento.

Mi cuerpo,

osario de fosas comunes

y campos de concentración,

vertedero,

donde los hombres sepultan sus fétidos escombros,

cultivo de virus,

olla a presión,

donde gritos y gestos de horror

son entrevistos,

a través de cortinas de humo y destellos de neón.

Mi cuerpo,

como un juguete viejo y olvidado,

las tripas

del cerdo que fue

-y yace, degollado-

secándose al sol,

para preparar embutidos

que alimenten

a cada día más y más cerdos.

 

 

***

 

Mi vida, un pasadizo angosto y frío

 

Mi vida, un pasadizo

angosto y frío,

crudamente iluminado,

que no lleva a parte alguna.

Galerías y corredores

-laberínticos y circulares-

excavados en la roca,

donde sólo transitan

fugaces, tenues fantasmas,

y sonidos subacuáticos

de inframundo:

cañerías,

muebles,

que crujen en la noche.

Recuerdo tu rostro

-lo he visto en algún frasco-:

el verde, el amarillo cadavérico,

y las facciones abotargadas,

apelmazadas contra el cristal.

Estalactitas y estalagmitas de dolor,

paredes que rezuman sangre,

insectos, parásitos,

caen de todas partes,

y a nuestros pies,

un denso río de vómito

y aguas fecales.

…ya pasé por aquí, en otra circunvolución:

está mi graffiti -grabado en piedra-

y el de alguien, que me precedió…

***

Deja este mundo como te hubiera gustado encontrarlo

 

Me veo a mí mismo, de cuerpo presente

(tú también puedes, no es difícil),

sumido en tinieblas, en la húmeda

y angosta oquedad donde fui enterrado.

Siento el cosquilleo de los voraces gusanos,

frenéticamente ocupados en su monomaníaca labor,

desgarrando irregulares porciones de carne,

para librarme de toda esa carga inútil e inerte.

Vélos: chapaleando entre vísceras pestilentes,

devorando el hígado, el escroto, el corazón, los ojos:

nada escapa a su voraz apetito, salvo

-eso sí- la pálida osamenta, que ya emerge.

Ah, los nichos adosados

donde nuestros cadáveres se pudren decentemente,

y las lívidas esquelas, donde, nuestros allegados,

lamentan tan repentina muerte.

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Daniel Requelme

 

MANO DE OBRA DESOCUPADA


¿A quién vende la suerte
un dormir tranquilo?

La destrucción
que promulga el odio
como todas las cosas, lleva final o pausa.
La lanza,
un badajo que irrita al campanario
y la muerte hace poesía.

Ahora
que el miedo duerme el sueño de los muertos.
Se entiende
cuanto de leve tiene la vida.

Ajena la fiesta,
de otros el botín,
la sangre escurrida
se ha transformado en un musgo agrio
y el dolor
comienza a quererlos.

Sin más tiempo
para otra sabiduría.
Sin otra bulla que el luto
de permanecer mirando de reojo desnudos,
la soledad.

Nadie
que venga y diga cuál sombra les pertenece.

Eternizándose
indigno el silencio
que al duelo otorga muda la boca, su fracaso.
Pervertida ausencia de funerales.

Ya no más fotos de padres con manija
huérfanos
de mando apestan la ciudad.
Los condena la adjudicación de la victoria.

¿Acaso,
quién peinó la pólvora del estallido
llegó a santo o a labrador?.

¿Que hay entonces
del agobio de esta paz sin remordimientos?
Pregón de verdad y justicia
desfilan
pañuelos blancos
salpicados por la sangre derramada

¿Cual distancia entre mi voz
y el lugar que achica las sombras?

***

LA BREVE HISTORIA DEL PRIMO JULIO

Logra
cortar los alambres
y eludir la crueldad de guardias
que arrojaban colillas a las fosas.

Inscribirse
en aduanas europeas
con la libertad de no tener que tasar su decisión.

Sin entender demasiado el habla en Barcelona
sin premura por marcharse,
solo el instante de respirar.

En cartas
como gaviotas
que nunca terminaban de decir:
Extrañó Córdoba, desde Madrid, Roma, Berlín.

A la edad que aún le nacían hijos,
secreta,
silenciosamente,
su entraña urdía el principio del fin.

Como un ojo bobo
que no mide
cuanto de valioso arrebata el buitre,
estremecidos
asistimos a la cancelación del aterrizaje.

Cierre de oficinas sin abrir.
Negro cielo de Abril.

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TEXTOS RESCATADOS

Por Mabel Alicia Yones

 

Niños de antes

Niños de antes. Quisiera hacerte una pregunta. Tu de pequeño has vivido a finales de los años 60, en el trayecto de los 70, a inicios de los años 80 o tal vez de antes?…me puedes decir ¿Cómo has hecho para sobrevivir?

Te puedo contar que de pequeños transitábamos en coches que no poseían los cinturones de seguridad, ni tampoco los famosos airbag. Podíamos viajar en la parte trasera de una camioneta y ese paseo era algo muy especial y diferente.

Además, las cunas donde dormíamos estaban coloreadas con todas pinturas fabricadas con plomo. No existían tapas aseguradas contra niños en las botellitas de remedios, como así tampoco seguros en puertas, gabinetes. Niños de antes

Nunca usábamos casco cuando andábamos en bicicleta. En el jardín agarrábamos la manguera y de ahí bebíamos el agua, ni pensar de tomar agua embotellada.

Trabajábamos muchas horas armando nuestros carritos y todos aquellos que tenían la suerte de que en su barrio hubiese calles con pendientes, se tiraban hacia abajo y jamás acordarse de que no teníamos manera de frenar.

Luego de muchos choques contra las malezas fuimos aprendiendo a resolver tal inconveniente. Lo más importante es que nuestros choques eran contra la maleza y no con vehículos.

Jugar era nuestra gran alegría diaria, solo que cuando anochecía pronto debíamos regresar. Niños de antes

Asistíamos a clase hasta las doce y volvíamos a casa para almorzar.

No había manera que nos pudiesen localizar, puesto que no existía el celular.

Solíamos tener cortaduras, se nos aflojaba un diente, nos quebrábamos un hueso, pero no hubo nunca un juicio por estos percances. No había culpables y así de esa manera fuimos aprendiendo qué era la responsabilidad de cada uno.

Devorábamos el pan con manteca, los bizcochos, tomábamos gaseosas con contenido de azúcar y nunca engordábamos porque de una manera u otra estábamos siempre jugando afuera.

Cuando tomábamos una bebida lo hacíamos entre varios, tomando del pico de la misma botella y ninguno contraía enfermedad alguna y ni menos iba a morirse. Niños de antes

No existían los videos juegos, ni canales de televisión, ni video caseteras, ni computadoras, ni chats por Internet. La única manera de divertirnos eran nuestros amigos con los cuales salíamos a compartir el momento.

Caminábamos o íbamos en bicicleta hasta la casa de nuestro amigo, golpeábamos o tocábamos el timbre, o bien entrábamos sin golpear. Ahí los encontrábamos y nos íbamos afuera a jugar. Sí, afuera, en el mundo cruel, sin alguien que nos cuidase. No me explico como lo lográbamos. Niños de antes

Nuestros juegos eran palitos o pelotitas de medias y algún partido que se armaba no todos eran elegidos para participar y no sucedía nada extraño que llevara a traumarse.

No eran tan brillantes algunos estudiantes como sucedía con otros y cuando perdían un año, solo lo volvían a hacer. Nadie asistía al psicopedagogo, ni al psicólogo, solamente repetía el curso y obtenía otra posibilidad.

Poseíamos éxitos, fracasos, responsabilidades, libertad… y así fuimos aprendiendo a que todo es manejable. ¿En esa generación te has encontrado tú?

Niños de antes – anónimo

***

Siempre esperando


Desde aquella muerte temprana
cuando aún estaban mis hojas tan verdes.
Qué esperanzada pisaba los campos.
Qué generosa y colmada mi mano.
Qué afanada tras la cosecha.

Noches interminables vigilaban
al viento por si traía un mensaje.
Esperas bajo el sol. Diálogos
con la luna tristísima de invierno.
Y qué dolor bajo el cielo que cubre
tanto silencio,
tanta pregunta sin respuesta.

Van pasando los años.
Nada sobre la tierra.
Ninguna posible esperanza.
Ninguna verdad madurando.
Sólo silencio

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por María Isabel Bugnon (Argentina)

 

Sueñas

Si en las noches sueñas
con un río de espuma,
son mis versos que
quieren atraparte en
ese laberinto mágico.
Si en las noches sueñas
con un monte de plumas,
son mis poemas formando
un sutil abanico de amor.
Si en las noches sueñas
con el verde claro
y una braza encendida,
es mi corazón que como
una mariposa  busca amparo
en la pradera.

***

Nace y muere el amor

            

El jazmín nace de la raíz,

la flor de las ramas,

y dime tu que todo lo sabes

¿Como nace el amor?

El amor nace de una mirada cómplice,

se afianza con una sonrisa,

da sus primeros pasos con la ilusión

desanda caminos con los sueños

se marchita con la mentira

y muere con el engaño.

 

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15º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

15º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

ENTREVISTA A BÁRBARA WALL De la O.pdf

15º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLIX de la 2ª etapa/01-09-2011

 

EDITORIAL LIX

Cultura y Religión en la sociedad del espectáculo

 

A estas alturas de la historia deberían estar claros algunos aspectos fundamentales de la convivencia en una sociedad y en un mundo plurales que siempre lo han sido, pero que ahora han ganado inmediatez. En casi todos los países del mundo existen minorías más o menos importantes, en algunos casos, incluso, los países los conforman varias minorías, constituyéndose en verdaderos crisoles lingüísticos, raciales, religiosos y culturales.

Cualquier país de América, por ejemplo, podría ser un modelo de lo que hablamos, quienes crucen sus ciudades o incluso, fuera de ellas, sus matos podrían ver distintas razas -blancos, negros, amerindios, orientales, hebreos, con sus correspondientes mezclas-, diferentes lenguas -español, francés, portugués, inglés, quechua, aymara y otras muchas de origen americano o que los antiguos emigrantes han llevado y sus descendientes, en muchos casos, han mantenido- y varias religiones -católicos, luteranos, presbiterianos, menonitas, judíos, musulmanes o ateos y agnósticos declarados-. Se da en América y se da también en los otros continentes.

La diferencia es un hecho, aunque vista la historia no podemos afirmar que sea un fenómeno pacífico. Sea porque las diferentes comunidades no han sabido y no saben convivir, sea porque el poder y el centralismo que caracteriza todo Estado busca la homogeneización de su población para controlarla mejor, podíamos analizar el pasado en función de las guerras, de las persecuciones o de las opresiones que algunas comunidades raciales, lingüísticas o religiosas han ejercido -y por desgracia ejercen- sobre otras.

La toma de conciencia de esta diversidad humana, su incorporación como paradigma en el análisis político y social, la asunción en la forma del Estado y en las leyes de los países de la pluralidad como elemento de convivencia y no de enfrentamiento han conducido a los países a procurar sistemas abiertos, donde el verdadero valor de la democracia se mida no sólo por el respeto de la opinión mayoritaria, sino por el tratamiento que se da a las minorías, sociedades que se dotan de normas de convivencia comunes a todas las comunidades religiosas, culturales o lingüísticas, siendo el propósito que ninguna se impusiera. De momento, no podemos alardear mucho de éxito.

Raza, lengua y religión intervienen, de un modo u otro en la cultura, salta a la vista que son en buena medida elementos que conforman nuestras identidades. Las razas se dividen en etnias, tribus, naciones, formas de clasificación de los seres humanos según vínculos de sangre y que se mezclan sin que podamos afirmar que haya existido nunca o exista hoy alguna raza “pura”, idea esta que nos resulta execrable en los casos extremos cuyos intentos de imposición, por desgracia, hemos conocido. ¿Qué decir del valor cultural de las lenguas, nosotros que escribimos en una de las muchas lenguas existentes en el mundo? Resulta obvio.

Las Religiones son más controvertidas, suponen diversos corpus de creencias que se pueden compartir o no, pero más allá de lo más inmediato que es la cuestión de la fe, algo personal, una vivencia que le pertenece a cada individuo, es innegable que han incidido en la cultura de la humanidad y han sido en muchos casos la materia de homogeneización de muchas sociedades. Un análisis sin duda interesantísimo fue el que llevó a cabo el poeta y pensador mexicano Octavio Paz en los primeros capítulos de su libro “Sor Juan Inés de la Cruz o las Trampas de la Fe”.

En este contexto de pluralidad religiosa mundial, este mes de Agosto el  Papa de Roma viajaba a Madrid para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud, un acto universal que la Iglesia Católica organiza cada dos años en diferentes ciudades del mundo y que este año le ha correspondido a la capital de España. De hecho, España es un buen ejemplo de Estado que se ha ido construyendo a base de un largo proceso de homogenización que ha conllevado no pocas y sangrientas campañas de rechazo al otro, al diferente, al minoritario, al disidente, proceso en el que Lengua, Etnia y Religión han sido instrumentos de(l) poder. A veces, por desgracia, demasiados afilados como instrumentos.

El actual Estado Español se empieza a construir en el siglo XV, con la culminación de ese largo periodo histórico que durante mucho tiempo se llamó Reconquista, un término nada inocente y que denota una mentalidad de rechazo a un pretendido ocupante musulmán que perduró en la península durante siete siglos. El proceso de unificación de los distintos reinos existentes en la Península Ibérica dio lugar a un Estado, España, del que sólo uno quedó excluido salvo por un pequeño periodo de tiempo, Portugal. En este largo proceso que podemos iniciar en 1492, la religión católica tuvo su importancia como conformador ideológico del Estado y ya en su mismo año de inicio se impuso con un acto que perseguía al diferente: la expulsión de los hebreos que no renunciaran a su fe para convertirse al cristianismo. Le siguió la expulsión de los moriscos -musulmanes que continuaron viviendo por un tiempo en el Reino de España-, la unificación del rito católico romano -que excluía los restos mozárabes que pudieran perdurar en Castilla o Aragón y al influyente erasmismo muy extendido en España, por ejemplo en Alcalá de Henares- y la persecución de los círculos protestantes -tan importantes en Sevilla o Valladolid-. España se conformaba como país católico y de lengua castellana.

El Catolicismo influyó en la cultura del país, es evidente e innegable, como innegable resulta la honestidad de muchos creyentes en su fe católica, aun cuando la religión católica haya sido una herramienta ideológica de unificación y de opresión. Pero también es cierto que España, como todos los países del mundo, ha conocido y conoce un proceso de aceptación de las minorías, que las tiene, algunas fruto de la migración, y de construcción de un modelo de Estado aconfesional en lo religioso, esto es, un Estado que no se decanta por ninguna religión oficial, como ocurrió en otros momentos de su historia, cuando España se declaraba Católica, Apostólica y Romana, y prohibía la manifestación de las otras religiones o del agnosticismo. Este proceso no ha sido fácil y no han sido pocos los enfrentamientos entre el Estado y la jerarquía Católica.

La visita del Papa esta vez se ha visto salpicada por una enorme protesta de sectores laicos que exigían una radical separación Estado-Iglesias y en la que han participado, además, no pocos católicos de base que criticaban abiertamente el acto de la Jornada Mundial de la Juventud por su carácter de espectáculo, muy al uso, por cierto, de esa cultura posmoderna y superficial que tanto critica la Iglesia. Por primera vez dichas protestas han sido importantes, dejando bien a las claras que algo se mueve en la sociedad.

Como decíamos al principio, a estas alturas de la historia debería quedar claro que existe una pluralidad que no ha de convertirse en motivo de enfrentamiento, sino de convivencia. La cultura precisa de variedad para prosperar, del intercambio de ideas, de valores, de debates. Para ello resulta imprescindible también que la sociedad se dote de normas y principios que no relativice las ideas, pero sí que respete a las personas que las defiendan, aun cuando podamos pensar que están equivocadas.

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UN BREVE HOMENAJE

Y UNA BREVE REFLEXIÓN

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

TREMOL, TRÉMOLO,

TREMOLINA

 

A Manuel Molina Cortés, maestro y amigo.

 

No comprendo el porqué me dueles,

me dueles como un sol que derrotado

se rinde en la tierra sin previo aviso,

porque desde un tiempo hasta acá

te has rendido en tu soledad reseca,

en tu soledad de cáscara resuelta ya.

Tremol, trémolo, tremolina,

tu bonito recuerdo se me arremolina,

también tu vergel inconcluso de endrina,

y tu alto anaquel junto a mi esquina.

Eres exiliado, emigrante y andariego,

eres consejo y mano fraterna estrechada,

eres andaluz como la eterna salamandra,

eres mi amigo tardío entre el fragmento.

Tremol, trémolo, tremolina,

río quieto de mis presagios de sombra,

dulce nostalgia del tiempo volcado,

los consejos son dignos de quien los da,

y en tu cuaderno retienes Alejandrías,

fibra, ángulo y músculo precisado,

donde se acurrucan los otros tesoros.

Donde se desandan las teorías sin cabeza,

donde dormitan los porqués sin qué,

donde reposan las espigas recién segadas,

donde reside a un lado el grano necesario

y en otro lado la paja superflua y volátil.

¿Qué montón nos pesará más adentro?

¿Quién desgranará el trigo cuando sea oro?

Tremol, trémolo, tremolina.

***

UNA RAYA EN EL AMBIENTE

 

Existe una raya metafísica en el ambiente

que a todos nos amarra junto a la bondad,

una bondad obligada, pues cruzar la raya

aviva un abismo que retiene toda locura,

la locura excluyente de aquellos apartados,

la locura apartada germinando en lo extraño,

ya sé que te preguntas ¿porqué no cruzarla?

Y yo te digo ahora mismo que si así fuera

veríamos el caos saludando por las calles,

veríamos por ejemplo perros paseando al amo,

veríamos ancianas cortejando a prietos mozos,

veríamos los nudos atando el gesto desatado,

veríamos huellas tropezando al caminante,

veríamos suspiros desde fuera para adentro,

veríamos lágrimas que caen desde la alegría,

y eso no es malo, no, serían lágrimas obscenas

y sulfúreas en la cloaca del yo no siento nada.

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Sobre negros y blancos

 

Tendríais que haberlo visto: nos rebotamos todos. Se quedaron de una pieza cuando empezamos a salir de todas partes y les rodeamos y les preguntamos si no les daba vergüenza perseguir así a esa pobre gente que al fin y al cabo no hacían nada malo, que se buscaban la vida, como cualquiera de nosotros nos la habíamos buscado, incluido ellos mismos, que trabajaban en lo que trabajaban para ganarse los garbanzos y no había que avergonzarse por ello, todo lo contrario, había que tener la frente bien alta por ganarse la vida sin necesidad de abusar de nadie o de explotar a quien tiene necesidad de trabajar. Se lo dijimos así, tal cual, en plan bien, sabéis, sin insultarles ni decirles torturadores ni asesinos ni lo que se solía decir en situaciones parecidas y ellos, los policías, nos miraban atónitos por eso mismo, porque no los insultábamos, sino que hablábamos con ellos, intentábamos exponerles el motivo de nuestro enfado y nos explicábamos como podíamos para hacernos entender y ellos se miraban unos a otros preguntándose qué hacer, porque los mandos no decían nada y los agentes no sabían cómo reaccionar, no estaban preparados para tomar decisiones, ni siquiera para pensar por sí mismos y discernir situaciones, y hasta los negros, creo yo, se quedaron atónitos sin entender muy bien qué pasaba, viendo a los blancos discutir entre sí por razón de ellos, que de eso ya se daban cuenta, y además cada vez había más gente en la plaza, sobre todo alrededor del metro, y a cada persona que llegaba y se incorporaba a la discusión alguien le contaba lo que estaba pasando, que habían parado a los cuatro negros porque vendían gafas, pañuelos, bolsos o no sé qué más, todos de imitación, y los recién llegados entonces repetían argumentos, que vamos a ver, que al fin y al cabo los negros no hacían nada malo y que las marcas imitadas pues ni siquiera perdían nada de dinero, ni un solo duro, porque quienes les compraban a los negros no es que dejaran de comprar en las tiendas caras porque allí no iban a entrar nunca y porque los que compraban a los negros nunca podrían comprar unas gafas, pañuelos, bolsos o no sé qué más a precios desorbitados, que era el precio de las tiendas de lujo, absolutamente desorbitado, ni entrar podían, y que no era cierto por tanto que la prohibición fuera por un tema de competencia, más bien, imaginábamos, de impuestos, pues ya sabíamos que aquí no se podía comprar y vender sin la obligación de pagar los correspondientes impuestos, y vale, que visto así sí que había una parte de razón, pero al tiempo estaba el tema de que qué iban a hacer los negros si no podían pagar impuestos porque no tenían papeles, que ésta es otra, y los policías cada vez estaban más desubicados, que sí, que vale, que comprendían todo eso, no les quedó más remedio que dialogar con nosotros, y añadían que había una norma que cumplir y ellos tenían que hacerla cumplir y que no es que tuvieran nada contra los negros, que nada en absoluto, ni por negros ni por nada, pero que estábamos todos bajo las mismas leyes, que en eso estábamos todos de acuerdo, y que por eso mismo no se podía vender material de imitación y además sin permiso para vender y ya puestos sin permiso de trabajo o de residencia, y, cierto, ellos también tenían algo de razón, los policías, digo, pero lo importante era ser persona, como dijo la señora del moño, y tener consideración, y piedad y no sé qué más, y mientras tanto iba llegando más y más gente, hasta que la plaza se llenó del todo y empezaron a llenarse las calles adyacentes. Entonces los policías, porque se dieran cuenta de que llevaban las de perder o porque entendían lo que se les decía o vete a saber por qué, pues que se dirigieron a los negros y les dijeron que se podían marchar, y todos empezamos a aplaudir y aquello se volvió una fiesta, que teníais que haberlo visto, y los negros se marcharon entre la gente, sin acabar de entender nada, y todos les dábamos la mano y les felicitábamos y les animábamos y deseábamos suerte, y al final se marcharon por una calle, y salieron de aquella nube formaba por tantos blancos que habíamos salido de debajo de las piedras, y se alejaron y todos les vimos alejarse por la calle, y cuando desaparecieron por una esquina nos disolvimos y entonces los policías se quedaron solos en medio de la plaza, mirándose los unos a los otros desconcertados, mientras que los negros, ya lejos de la plaza, les vimos que avanzaban cejijuntos, reflexivos, como ajenos a todo, tal vez con la firme convicción de que realmente estos blancos estaban todos, pero absolutamente todos, locos de atar. Aunque eso sí, nos debían una.

Juan A. Herrero Díez

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por José Icaria

(De su poemario Malestar en el paraíso)

LA PICADORA

-¡Oh, qué máquina tan prodigiosa: por un lado, arrojamos el mundo; por otro, sale éste –casi instantáneamente– cortado en porciones y fajado en flamantes billetes de 100 dólares.

***

 

Arranqué de mi pecho el corazón y lo ofrecí al mundo

Con un postrer esfuerzo,

arranqué de mi pecho el corazón

y lo ofrecí al mundo.

Y el mundo era un pez globo
que,

con indecible indolencia,

lo tomó, ajustó convenientemente

su lente
de joyero y, sin gran interés,

lo examinó desde diversos ángulos.

Después, meneando negativamente la cabeza,

volvió a depositarlo sobre mi pecho sangrante;

y se alejó de allí,

pensando tal vez en la familia,

en el trabajo, o quizá, en esos viajes,

esas fiestas, que no están al alcance de cualquiera.

***

 

 Ausente perforado

Ausente perforado

en tantos y tantos lugares mudo

recorrido

por sombras de antiguos pesares

Callada la noche

viene y gobierna

la vastedad de una sombra sin tregua

Cano el día

restalla

y rasga las telas sucesivas

(burdo escenario en la cruel tragicomedia)

donde pululan espectrales formas vivas

Cómo puede la ausencia volverse espacio,

volverse materia?

Yo camino y paso

a través de calles, a través de humanos

cuando mis miembros (insoportable lepra)

se separan y alzan y estallan

unos metros más arriba

hasta volverme puramente nada.

Pero, al día siguiente, despierto en mi cama intacto,

y con el alma vacía.

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POEMA DE BÁRBARA WALL De la O

(Entrevista a esta autora publicada en NELG)

 

Otra vez

 

Vil esqueleto de entrañas zurcidas.
Remiendo de alimañas desvestidas.
Desperdicios, vastos… inocuos.
Cuánto he llorado por ti.
Cómo vilmente he desfallecido por ti.
y CÓMO es que he logrado vivir por ti
Y así sobrevivir a ti.
No logro concebir la fuerza elocuente
que todavía te une a mí.
Dolor angustiante, aléjate de mí.
Penumbras en sombras cómo quisiera exorcizarlas de aquí.
¡Fuera! Mendigas, quédense con lo que merecen.
En la calle podridas y aléjense de la belleza,

del fruto, de la flor.
Y tú misericordia, desvanécete en un aroma,

 en un suspiro pero NO, que ya no contenga

 lágrimas ni más dolor.

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EL PESO DEL HUMO

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

FACTURA TELEFÓNICA

 

Me ha venido hoy la factura del teléfono,

factura con un importe a pagar de 118€.

118€ que arañan tu presencia

buscando la compañía más insípida.

Te llamo pateando a mi orgullo

y recibo en tus respuestas impertinencias

e inmundicia afectiva,

limosnas desde otra sola soledad.

Otra sola soledad como esta, esta, la mía,

un solo entre otros solos,

entre millones de solos, que perdidos,

se buscan y se olisquean las verdades.

Verdades que son heridas

avivadas en puñados de sal gorda.

Puñados de sal gorda que dan en los portales,

mejor llamar al interfono de tu portal

y decirte: ¾¿Estás sola o en compañía?

Compañía distinta, quizá algo mejor

que me doblega con esta raquítica verdad.

Verdad como una sola mancha

en nuestros rostros incomprendidos.

Ya no te llamaré más,

así tendré esos 118€

para gastarlos en lo que sea,

ese lo que sea

del cual los otros solos están enamorados

como deseosos ante un sol de invierno

 que se hace frío.

Un lo que sea para que sea,

sea yo o no sea.

***

 

LETRADOS (DES)CIFRADOS

(VAMPIROS CON DECÁLOGO)

 

Malos Abogados: con tanto afecto al dinero

que ven su oportunidad en el ojo

dando cabriolas de la paloma confiada,

que aprovechan cualquier sonrojo

para matarlo con ilustre y mordaz aliento,

que aprovechan la inocente culpa

para asesinarla con su dentellada fría,

ellos tajan la espiga rasante en la tierra

y la pisotean sin reparo,

se beben el magma de los enamorados,

ellos son mortaja del mundo necesario,

son la asquerosa cátedra de argucias,

se empapan de demagogia y fachada,

interpretan con liturgia y mero artificio

hasta que den frutos las estatuas,

 engullen la ciega alegría del perro faldero,

se tragan la prisa vegetal del pedregal,

en el mundo que prenden no hay mañana dócil

y si grito en la tormenta de las sobremesas,

se reparten la bonita ilusión del adolescente

y se la guardan en sus carpetas necias,

se reparten el rastro podrido del dinero

y lo plantan en el hormigón para siempre,

ellos son la corriente podrida del azar

y en su gangrena escarba la matriz del rezo,

ellos son el desengaño inmundo

de los bonsáis suspirantes de aurora,

escogen la flor primera y la marchitan tosca

de hueca mentira y simulacro obsceno,

lapidan el te quiero de la humilde humanidad

y lo hacen aburrido museo de disecación,

son toxinas las que pudren su sangre

y corren por la entraña de esta tierra infame,

olfatean ellos el oropel en las trastiendas

y reparan que hay otra vida

en los empastes de anciana fallecida,

son la litigada promesa siniestra

que resucita infiernos con su sobreactuación,

son estrategia tomada del buitre carroñero

y esperan a que la muerte acuda.

Son susurro en la pared con pared contigua

en las cárceles del mundo putrefacto,

ellos se disfrazan de cretinos ilustrados

con decálogos prostituidos de terca falsedad,

decálogos como fulanas sucias de maquillaje

que roban una perra chica a los adictos al sexo,

a los incautos, a los bobos, a los dormidos.

Se mean en la sopa de los pobres del mundo

y escupen en la fiambrera de los obreros,

se esconden tras la larva viscosa del asco

y entre todos los eriales destinados al futuro,

en el asco dormita su excusa del todo impía,

ya que no saben que el dinero huele a esfuerzo,

a sangre, a sudor, a temida muerte,

y todos ellos lo edulcoran de estratagema

con los brazos abiertos de par en par,

con los brazos extendidos simulando deber.

Arrancan inocencia en el diente de leche,

siembran patraña en la simiente más joven,

son la agonía de los pobres exhaustos

que desconocen una alegría entera,

son la mentira disfrazada de leguleya

y con su reusada infamia ahogan lo divino.

Son la respuesta del cielo que nos llueve

cuando la cínica excusa a todos nos mea,

cuando encontremos todas las respuestas

a todos nos cambiarán otra vez las preguntas.

Nos mean en la cara y creemos que llueve.

 

***

 

TERMINAR UN DÍA

 

Llegas a casa vacío, con un tedio plomizo,

llegas a casa y volteas la cerradura

y entonces entiendes que la rutina de este día a día

no terminará, te dejas caer al sofá,

mientras caes entiendes que nada cambiará,

es el yugo existencial de cada hombre,

es la carta marcada que termina en tongo,

tramposo juego de traiciones,

tongo en el que no repica ninguna campana;

caes derrotado en el hogar a media luz,

la jornada resulta devastadora, agobiante,

todos los días la misma guerra chica,

todas las tardes bajo las mismas nubes negras,

todas las noches el mismo tropiezo absurdo,

ellos también terminan así,

ellos también se cansan de los fantasmas

que resucitan, de las llagas que avivan,

pero lamentable es pisar donde ellos pisan,

No siento en el mundo más.

***

PATEAR UN AVISPERO

 

Porque no me quieres ni blanco ni en botella,

porque no me quieres ni contigo ni sin ti,

porque no me quieres ni entre épica ni epopeya,

porque no me quieres ni aposta ni de postín,

porque no quieres que me vaya ni que quede,

porque no me quieres ni triste ni feliz,

porque no me quieres si mi alma ya no puede,

porque no me quieres ni asá ni así,

porque no me quieres ni libre ni atado,

porque no me quieres ni en contra ni afín,

porque no me quieres ni con pera ni con pero,

porque no me quieres alcoholizado o sin,

porque no me quieres ni con cola de pescado,

porque no me quieres ni aquí ni allí,

porque no me quieres ni con gorra ni sombrero,

porque no me quieres ni listo ni visto ni gil,

porque no debiste patear al avispero

para que no te picaran ni la una ni las mil.

***

ARRASADO JARDÍN

 

La verdad oculta tras el tiempo expectante

ha arrasado con todo,

la marea se ha llevado mi pliegue

de dos mitades planchadas,

mi pantalón doblado y usado,

mi careta de disfraces,

porque al fin he comprendido

que la realidad se ha llevado consigo

mi mirada de niño bueno,

mis zapatillas puestas en par

al borde de la cama,

mis cromos biselados con cariño;

todo ha sido un naufragio en silencio,

toda la ilusión de mis paredes

puestas como una camisa al aire,

suave y ligera como sin ella,

se la ha llevado esta verdad patética,

esta verdad corrupta desde hace siglos.

La gente huye de la lluvia,

se protege como puede,

yo dejo que caiga volcada

como un vaso de deseo licuado.

Todo se lo ha llevado este ciclón,

este temporal de angustias

presentidas por la noche bruja,

que me dejen al menos

el sueño primero, ese nada más,

que me dejen ese sueño para odiarlo,

raíz de mis futuros esperándome,

principio de mis derrotas y fracasos,

que me dejen la derrota ya librada

en mis párpados cerrados,

sangradme con un punto hacia mi boca

y marchaos por donde habéis venido.

***

LOS AÑOS QUE ME RESTAN

 

Como todos los años

empiezo el año engullendo las uvas,

aterrizo en la cuesta de enero,

se restan lo restado, se suman las dudas,

cotizan las deudas,

me pagan en negro

el pinchar en el hueso de esta vida huesuda,

como todos los años, febrero,

desfile de disfraces,

carnaval que estornuda,

me disfrazo de cero y de razón testaruda,

aniversario del padre

y doy las migas de hartazgo,

lo que no me ha matado seguro me cura,

como todos los años, marzo ha llegado,

testimonio y presagio,

tu tardío cumpleaños madruga,

frágil nuestro oportuno simulacro

de esta vida cruda,

como todos los años mi abril,

se riega el campo agro,

se pone en celo la oruga,

semana de Madrugá y en batín,

con mi dinero pago y repago,

le agarro al largo mes la crin,

de entusiasmo me empacho,

también de mundo hostil,

como todos los años llega el agua de mayo,

me acorto y me alargo,

la primavera está pulcra de plagio y festín,

me voy al mar sin tu barco,

ayuna mi mirada anhelando tamiz,

como todos los años florece junio,

mes que mira el soslayo,

solsticio, desfogue y desliz,

me quito resignado el sayo,

pero me quedo mil veces aquí,

como todos los años el calor de julio,

tedio que pisa sudado,

ventilador y frenético columpio,

desatasco lo encomendado,

a tus puertas me aúpo en mayúsculo,

como todos los años viene agosto,

jazz en Donostia televisado,

ahorro que nunca llega apronto,

sofoco a treintaicinco grados,

sin camiseta y con pantalón corto,

mes de sequía y bochorno deshuesado,

me hago y me deshago como tonto,

con sumo cuidado llega septiembre,

a lo lejos viene ciego el otoño,

antes que piojo fui liendre,

debo dormir ya un tanto arropado,

al frío le pongo apodo,

me hago y me deshago entre la gente,

como todos los años octubre ha llegado,

me meto más y más en el lodo,

me empapo y me seco de lo frecuente,

no me hallaré acostumbrado,

por fin llega noviembre,

noviembre llega muy rezagado,

feliz de que se aclare lo corriente,

me sangra la esclavitud poro a poro,

así me pasa la vida año tras año,

soy pobre que muere dos veces,

llega diciembre enfriado,

después enero a que el clima arrecie,

y así este año tras año porfiado,

y este tedio de plomo que se retuerce,

rutinas de paella y tinglado,

 con pies cruzados atardece,

otro año más y aún no ha pasado.

¿El qué? Aquello que tengo pendiente.

 

 

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OPINIÓN

 

REFLEXIONES SOBRE NUESTRO PROTAGONISMO

COMO ESPECIE EN EL PLANETA TIERRA

POR ANA MARÍA MANCEDA.

No soy New Age, solo busco reflexionar sobre nuestra conducta y el destino que como especie tenemos en nuestro planeta. La Tierra es una pequeña roca sin luz propia que gira alrededor de una estrella llamada “ Sol”, que se encuentra en la cola de una galaxia en espiral “LA VÍA LÁCTEA” compuesta por cien mil millones de estrellas. A su vez viaja en un espacio en expansión con mil millones de galaxias hacia no sabemos donde. Todavía nuestro cerebro “tan inteligente” no ha podido descifrar.

Reflexiono basada en estudios básicos de cinco años en la disciplina  “ECOLOGÍA” en la década de los setenta. En esa época de mi juventud me he encontrado sorprendida, admirada, estudiando sobre “Evolución del hombre y las especies”; ”Antropología”; “Geología”; “Etología”; “Fitogeografía”; ”Zoogeografía”; “Química biológica”; “Biodiversidad”; “Oceanografía”, ”Origen y evolución del Universo” etc..etc. Recuerdo la impresión que me causó la práctica que hicimos en la facultad en una cápsula de Petri                       ( cápsula de vidrio conteniendo alimentos específicos) con la evolución de una colonia de bacterias Escherichia Coli. Esta colonia se desarrolló exitosamente en el alimento de la cápsula, pasados los días llegó un momento que las bacterias se  reprodujeron de tal manera que la cápsula comenzó a contaminarse con los propios desechos de la colonia, no tenían manera de buscar salida y la colonia se auto-exterminó. Desde ese momento no pude dejar de hacer un paralelismo ( no nos olvidemos que somos seres pensantes pero al fin y al cabo parte de la cadena de vida en la Tierra)entre la cápsula y nuestra TIERRA, este planeta azul, privilegiado de alimentos con agua, este planeta que nos contiene como especie “Homo sapiens”. Somos una especie prolífica, dominamos a los otras especies, deforestamos, explotamos el medio ambiente, cambiamos el clima y nos estamos ahogando en nuestros propios desechos.

Como tantos otros humanos me siento impotente ya que los políticos (la mayoría) que gobiernan el mundo son incompetentes, no están preparados para guiarnos. Cualquiera quiere ser Concejal, Intendente, Gobernador, Presidente y ni hablar de los depredadores dueños de las comunicaciones nacionales e internacionales, de los dueños de las tierras que para explotarlas siembran plaguicidas y enfermedades.

Vamos a extinguirnos, no sabemos en cuanto tiempo por eso trato de serenarme cuando escucho a tanto idiota ventajista sea político, periodista, productor agropecuario etc. con tanta impunidad y desconocimiento. Humildemente creo que podríamos darnos un plazo más de vida en la Tierra con una educación global de medioambiente, de cultura y conocimientos para todos pues las enfermedades llegan de inmediato a los más pobres y explotados pero de manera inexorable llegará al último hombre o mujer que habita este maravilloso planeta que en algún tiempo geológico fue el privilegiado del Sistema Solar.

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TEXTOS CURIOSOS

Por Daniel Cullá

 

SURREALISMO CON BEMOLES

 

… y lo del Pepino viene de antaño

 

Un colega de fatigas literarias y políticas me dijo  un día, ya hace tiempo:

 

 -Eh, tronco, Plaf ¡, no te puedes imaginar lo maravilloso que es hacerse una paja con una manzana de reineta.

 – No me digas, le respondí, prosiguiendo el colega:

 – Sí; le haces un orificio por la parte carnosa hasta cerca del tronquito y la metes una vez erecta, y la giras y  giras como exprimiendo un limón, y ay, que delicia, tronco, hasta reventarla. Luego te la comes como manzana asada. Es el mejor manjar que puedes llevarte a la boca.

Le contesté:

–       Qué surrealista eres, macho. Qué asníflua mística.

 

 

 Esto me recuerda lo que dijo un mozo estudiante, natural de Ávila, llamado Ortiz que no tenía barbas en la cara y que predicaba que no se ha de mirar tanto por el ornato exterior como por el interior de entendimiento y virtud , que tubo llamamientos para la religión, y disgustándole tener que cortar la buena barba y bigotes que tenía, se mortificó cortándoselos, lo que le costó muchos sustos y trasudores, disponiéndose a cortarlos él mismo con unas tijeras, como dicen que hacen los místicos al cortarse la picha y poder llegar a  presencia del Amado.

 Cortó el pelo del bigote de uno a uno entre gana y arrepentimiento, y le decían los amigos:

-¿Qué ha sido de los bigotes?

El sinceramente dijo:

-En el alma tengamos bigotes y barba, que basta.

 Finalmente entró en la Compañía de Jesús y, siendo enviado al Japón con otros, fue martirizado en la mar por los holandeses, que le dieron por donde amargan los pepinos (para quien no lo sepa: por el culo), preso el navío en que iban, y capitán de los otros en el  gozoso martirio.

 

 Que más o menos, según el cristal por donde se mire, les pasó lo mismo a los surrealistas que amo y con los que me fui amistando cuando iba camino de Zaragoza a Huesca y hacía parada entre Almudévar y Zuera, leyendo el manifiesto  Sons and Daughters of the Blood Red Revelation, al estilo de Hakim Bey; el Quest for Dr. U, de Hans Carl Artmann, fundador del grupo de Viena; Artaud- The Screaming Body, de Stephen Barber, Y a la sombra de un pesebre limpio comprobar la Ausencia de Mito- Escritos sobre Surrealismo, de George Bataille, y, ante todas las cosas ,el Rebuzno surrealista del escritor ,poeta y teórico del dadaísmo, André Breton, y su  Break of Day.

 

 Los surrealistas ataron el diablo al mar de Sicilia y le dijeron  que estuviese allí hasta que ellos volviesen, y como se tardan, cuando pasa por allí algún navío, pregunta el diablo si viene allí François Caradec, extraordinario poeta francés, novelista, músico, homosexual, adicto a las drogas, y que cuenta la leyenda que se suicidó, como los grandes; que si viene Robert Desnos que murió en el campo de concentración de Terezin, detractor de la alianza de Bretón con el Comunismo, y con su hermosa novela, alta y baja, de dientes blancos, puros, limpios ,tersos, Libertad o Amor, un trabajo magistral con sombras de Sade y Lautreamont sobre la disoluta, misteriosa y bizarra vida del corsario Sanglot; que si viene el “indignado” François Dupuis ( Raoul Vaneigem), de la Internacional Situacionista, con su La Revolución de Todos los Días. Y no extrañe la diabólica osadía. Si hay alguien que en Rebuznos gane al diablo, que Rebuzne.

 

 El viento nos trae resonantes en pavorosos ecos a Alfred Jarry, Caesar Antichrist, Ubu Rey,  precursor del surrealismo, del dadaísmo y del teatro del absurdo. Y a Claude Cahun , Masks and Metamorphoses, poeta, actriz, traductora, polemista, y sobre todo  fotógrafa.

A Richard Huelsenbeck, Dada Almanac, fundador del grupo dadaísta de Berlín, quien nos dejó escrito: “Hacer literatura con una pistola en la mano ha sido durante algún tiempo mi sueño”. A Mary Low, Voice in Three Mirror. Poesía, Libertad y Amor era su  vitola. Luchó en la Revolución Española de 1936, y después contra el dictador Batista en Cuba.  A Bernard Noel, uno de los más grandes poetas franceses, con su  Castle of Communion. A Benjamín Peret, uno de los fundadores del Surrealismo, quien luchó en la guerra civil española con la columna de Durruti; y su Death to the Pigs. El error de la República fue el no poner a los puercos fascistas un aro de hierro en las narices para que no hocen los sembrados .A Erik Satie, Cuadernos de un Mamífero, compositor y guionista incalificable, anticipó el serialismo y minimalismo. Y, entre todos, a la esencial y propia de este objeto, a Unica Zurn y su Hombre Jazmín, que fue  el pintor y escultor Hans Bellmer, su segundo marido,  fascinado por el fetichismo sexual, que le hizo posar desnuda y encadenada para la revista Surrealisme, desgarradora descripción  de una vida turbulenta acabada en suicidio.   Admirada por los grandes artistas del surrealismo Henri Michaux, André Breton, Man Ray, Hans Arp, Marcel Duchamp y Max Ernst,

de los oficios de los surrealistas sale un gato miando, para recordar de buen modo que le diesen su ración, diciéndole al gato:

-¡Zape allá¡ Aun no nos han dado la carne y ya me pides los güesos.

***

 

 

VALLEJO, AQUÍ BUEN PAN

 

“Entonces todos los hombres de la tierra

Le rodearon; les vio el cadáver triste emocionado;

Incorporose lentamente,

Abrazo al primer hombre;

Echose a andar…”

 

César Vallejo. XII Masa

 

 

Los panaderos de Santa Coloma

Buen lugar en la Rioja

Y de muy buen pan

Cuando salen a venderlo

A otros lugares, dicen:

-“Hete aquí buen pan.

Igual con César Vallejo

Buen Poeta

Romero con un gran zurrón de Poesía

Que le hacía cantar

Como llevándoles dentro

A Vicente Huidobro y Juan Gris

A De Cruje, Artaud y W. Frank

A Juan Larrea, su amigo

A J. L. Barrault  y George Philippart.

 

Poeta para ser amado

Cual Ciro Alegría le conoció

Humano y eterno

Como su pueblo:

“ los habitantes de los Andes”

sufren un dolor que tiene

una dimensión de siglos

y parece confundirse

con la eternidad”

Como Juan Larrea le amó

Compartiendo su vida

Entre inquietudes políticas

Y personal

Andando a caza de grillos

Y desconfiando de monjes prietos.

 

Y como en Castilla

El caballo lleva su silla

Así Vallejo

Una vez dadas las doce

Tuvo que escapar

Sin ser visto

En busca de un buen morir

( España, me voy a España”

Le susurró a  André Loyré)

Y su amor a España compartido en Trilce

Con José Bergamín

Y Gerardo Diego

De la mano de Henriette Maisse

Y ese quedar y partir

Le hizo caer en el valle de Mortera

En la provincia de Burgos

Donde cenas, olés y magdalenas

Tienen las sepulturas llenas.

 

Henriette le pregunta:

–      ¿Cuál es tu tierra, Vallejo?

–      Y responde el Poeta:

–      La de mi mujer.

 

Daniel de Cullá

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Francisco Jesús Muñoz Soler (Digno)

 

DESDE  MI  HUMILDE  ANONIMATO

 

Desde mi humilde anonimato lanzo mis cantos,

dulce esencia con la cual se satisfacen calmos

individuos inteligentes, receptivos y hospitalarios,

en mis poemas aderezados de sabores y texturas

propios de la cosecha de mi imaginación y entendimiento

deseo germinar la simbiosis en sus comprensiones

para que se alce en ellos tremendas y magnificas evidencias

aberturas de canales de conocimientos hasta sus conciencias

y estas enternecidas y asombradas se dejen llevar

por hermosos senderos plenos de humano sentido común.

***

 

CERTEZA

 

A mi hijo se le murieron los abuelos,

a uno no lo conoció, al otro casi por fotos,

ha asimilado que los abuelos se mueren

y da por bueno y lógico que moriré cuando sea abuelo,

en su conforme seguridad yo le pregunto, mirándole a los ojos,

¿tendrás hijos?, por supuesto me dijo íntimamente convencido.

… y seguimos en lo nuestro, en lo incierto.

***

 

ENSUEÑOS  EN  PRIMAVERA

 

En estos días me puede la somnolencia y el cansancio

se me agolpa la pesadez de los ojos en el centro del pecho,

mientras me pasan las auroras enlazadas en sutiles hilos

de livianas esencias, exquisitas y fugaces, pura ambrosía

que deleita el paladar de mi memoria y mi olvido.

En estos días ya lucen plenas y hermosas las tardes

de mi amable primavera, corpóreas de serena quietud,

su luz transparente y suave sosiega mis inquietudes,

adereza y nutre los espacios insondables de mi consciencia

esa especie de vigilia interior que sostiene mi vida.

En estos días se arremolinan en los umbrales de mis sueños

huidizas historias que fluyen de insospechados destellos

de mis hombres pretéritos, de afluentes de etérea y cálida ternura,

la misma que está cimentando el que ahora sostengo

en los entramados del hombre que se perderá en lo oscuro.

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