Reseña literaria-Juan A. Herdi

Jonathan Arribas

Vallesordo

Libros del Asteroide, 2025

 

Hay una literatura de evocación que acude al verano y a la adolescencia como tema, tema recurrente, podemos decir. No en vano el verano es un espacio de ensueño, de ruptura del tiempo y de acontecimientos que se recuerdan toda la vida. Mientras, ese instante que se sitúa entre la niñez y la adolescencia es un momento de descubrimiento, descubrimos el mundo y nos descubrimos a nosotros mismos, hablamos de primeras veces, de miradas cómplices, de grandes ilusiones y posibilidades para afrontar lo que somos, lo que creemos ser, lo que pretendemos ser. También es tiempo de las primeras decepciones que nos definen y que son inevitables, parte de la vida.

Jonathan Arribas nos propone en esta primera novela la evocación de un verano, el que siguió al quinto curso de su narrador. Para él, lo confiesa a la profesora, el más importante. Ella, al acabar la clase, le sugiera que lo escriba en la redacción que ha encargado como deber, pero que antes se lo cuente a alguien, a un interlocutor, para ensayar. Surge así este relato, el de Nicolás, Nico, que en un pueblo de Zamora se embelesa por el programa Fama, se entusiasma por sus concursantes, los imita, se emociona con sus coreografías, constituyen la base de su propia coreo, la que pretende presentar a una edición del programa para niños. Porque a lo que aspira es a ser bailarín. Lo decide y reafirma en esos meses de estío.

Mientras, nos va contando su verano con su familia que puede parecer normal, como la de todo el mundo, pero en realidad nadie es como todo el mundo, y así comparte el tiempo de verano con sus padres, su tía o su abuela, todos los cuales poseen rasgos particulares, a la vez excepcionales y anómalos, y que viven un momento único. Pero con quien vive ese descubrimiento del mundo es sobre todo con sus amigos Telma e Izán.

De esta manera, el tema recurrente del verano y la preadolescencia se vuelve un relato sensible, lleno de vericuetos y trapacerías. Con una prosa vibrante, nos sumergimos en lo que nos cuenta Nico, nos arrebatará su deseo de vida y sus ansías de definir su realidad. Jonathan Arribas logra así emocionar y atrapar al lector con una prosa que se desborda, repleta de sonoridad. A todas luces, una buena entrada en la literatura, una novela que merece leerse.

 

Reseña literaria-Juan A. Herdi

Christa Wolf

August

Traducción de Marina Bornas

Libros del Asteroide, 2026

 

August es conductor. Está a punto de jubilarse y ha enviudado recientemente. Ha llevado una vida sencilla, sin grandes sobresaltos. Pero mientras conduce su autobús de vuelta a Berlín, rememora su vida y recuerda su infancia, cuando apenas tenía ocho años y era un huérfano refugiado, tras una guerra de la que nada cuenta más que el vago recuerdo de un bombardeo. Vivía en un castillo reconvertido en hospital, junto a otros desplazados, entre ellos Lilo, una muchacha con quien se junta. Se acompañarán durante un tiempo indeterminado, en ese escenario sombrío sin duda, pero que August, al pasar los años, recuerda de un modo emotivo.

Esta es la trama de este relato, apenas un cuento largo o una novela muy breve, que fue además el último texto de Christa Wolf (1929-2011), escrito el año mismo de su muerte como presente literario a su marido, tras sesenta años de matrimonio. Estamos ante una sencilla pero intensa evocación de una de las escritoras alemanas más importantes del siglo XX, una de las autoras claves de la desaparecida República Democrática Alemana.

A pesar de la sencillez del relato, no exenta de dulzura y sobriedad, apreciamos el dolor por un momento de la historia que dejó no poca desolación a los personajes que vivieron aquel tiempo de horror. No hay en ninguno de los personajes una reflexión sobre lo recién vivido, sólo la descripción de una realidad un tanto opaca que es, sin embargo, emotiva a pesar del dolor. Ni siquiera se plantean el porvenir, los personajes viven fijos en el instante, fijos en un entorno que deja entrever un tiempo de cambio que pudiera parecer sempiterno, pero que no lo es, la muerte y el alejamiento señalan bien a las claras que el tiempo transcurre, inexorable, como han transcurrido los años posteriores, hasta llegar el protagonista a esa edad en que queda sólo el recuerdo y cierta nostalgia, sí, pero no exenta de algo que bien podríamos calificar de felicidad.

La editorial Libros del Asteroide ha recuperado este libro, un texto no menor, aunque corto, de una escritora que merece ser reivindicada por su sensibilidad y su calidad literaria.

Reseña literaria-Juan A. Herdi

Iñaki Domínguez

El Panamá

Vida de un fuera de la ley

Editorial Ariel. 2026

 

«Nadie es dueño de la verdad absoluta» nos dice José Manuel Cifuentes, el Panamá, en el epílogo de este ensayo de Iñaki Domínguez que nos cuenta, nos desentraña más bien su vida, su actuación, sus sombras. Y nadie lo es, tal vez, porque las percepciones sobre lo real se dan desde muchos ángulos y proyectan muchas realidades, a veces contadas éstas más bien como justificaciones, con que componer no tanto la verdad absoluta, sino una mirada de esos símbolos y significados compartidos, no siempre coincidentes, que conforman una sociedad. Una sociedad compuesta a su vez de otras muchas (sub)sociedades y grupos sociales que construyen la historia o el mundo en el que deambulamos.

El libro versa en primer término sobre la actividad del Panamá, aunque el autor la utiliza para reflejar la historia de un país y una mentalidad a través de su delincuencia, la ejercida por el personaje que ocupó un papel central en la época, pero no sólo la de él. No en vano este ensayo y sus libros anteriores, rigurosos en datos y descripciones, son un intento de explicar la evolución de España través de su periferia social. Porque conocer la intrahistoria de lo marginal y lo ilícito nos permite distinguir también los cambios de una sociedad a lo largo de los diferentes y sucesivos momentos, ahora que tanto se ha hablado de estos últimos cincuenta años en los que salimos de una dictadura, pasamos por un periodo de transición, o transacción, que no fue en absoluto épico ni pacífico, como han pretendido que creamos, y hemos avanzado hacia una sociedad próspera, una de las economías álgidas de Occidente, aunque con demasiados descosidos. Cada uno de estos momentos tuvo un modelo de delincuencia y de personas que la integraban, un reflejo en ambos sentidos de la sociedad, de los valores imperantes y de las prioridades que guiaban a los individuos que la conformaban. Reflejo porque en gran medida todos en ambos lados de la barrera, demasiado fina muchas veces, que separaba lo legal de lo ilegal, lo lícito y lo ilícito, compartían un mismo modo de ser y de actuar.

El Panamá en concreto opera cuando España va dejando atrás definitivamente la transición, se ha conseguido mal que bien estabilizar unas instituciones democrática y/o representativas que nos permitió entrar en la antesala de lo que hoy es la Unión Europea y la prosperidad se expande desde entonces, en un momento en que «hacer dinero» se volvió uno de los ejes de la realidad social. Son los años, recuérdese, que se inician con la exclamación, la boutade, del ministro Solchaga de que «España es el país europeo donde es más fácil hacerse rico». Y bajo esta mentalidad tan de nuevo rico comienzan a moverse una nueva generación de delincuentes que se interesan sobre todo en eso mismo, en volverse ricos, en vivir bien, a todo trapo. Comparten con los quinquis de los sesenta, los setenta y los mediados de los ochenta un origen social y unos códigos éticos, porque las bandas y los grupos poseen también unos códigos de comportamiento descritos en el libro, pero «hacer dinero» y saberlo mover se convierte en algo prioritario en esta nueva etapa. Los códigos éticos, por el contrario, tal vez como consecuencia de ello, comienzan a resquebrajarse, entramos en un periodo histórico de individualismo, un tiempo de sofistas donde todo ya es relativo y según la conveniencia de cada cual, y cuando además la droga ha resquebrajado en gran medida muchas de las dinámicas de los barrios obreros y periféricos.

La delincuencia que sigue al tiempo central del Panamá será ya otra cosa, como lo es el país, la sociedad.

Pero Iñaki Domínguez no se queda sólo en lo delictivo, conversa con José Manuel Cifuentes y con su familia y sus amigos, tratan muchos temas, reflexiona sobre lo que se le cuenta y así el autor compone con sus palabras un relato coral que nos muestra los claroscuros de una vida compartida que tiene elementos que nos pueden parecer cuasi heroicos, pero también están presentes los aspectos más siniestros, las de sus víctimas, la de ese agente policial, por ejemplo, casi al final del relato, que se queda apopléjico por la maldita casualidad de encontrarse con la panda cuando cometen un robo y cuya presencia, fortuita pero posible o previsible, modifica de pronto la visión que hemos podido hacernos del Panamá, la imagen edulcorada que se da en ocasiones. Él mismo parece darse cuenta de ese abismo que es la vida de uno, lo vivido, y le devuelve aquello que escuchó de joven, «por lo que hoy corres, mañana no darás un paso».

Es un libro que nos inducirá a una reflexión intensa de esos últimos años, con demasiados antagonismos, el retrato de la sociedad que conformamos, de lo que hemos sido y somos, desde la perspectiva a todas luces punzante, la de las zonas sombrías y vergonzantes. En definitiva, se trata de un buen acercamiento desde la periferia a una realidad poliédrica y no siempre tan complaciente como quisiéramos.

 

Reseña literaria-Por Juan A. Herdi

Berna González Harbour

Que fue de los Lighthouse

Ediciones Destino, 2025

 

La muerte del patriarca de los Lighthouse parece poner patas arriba la normalidad de la familia. Fallecida su esposa años atrás, la misma está formada por Arthur, el hijo mayor, científico eminente y activista en varias causas, las hermanas mellizas Jane y Joyce, que viven respectivamente en España y en Francia, y Benjamín, el pequeño, actor y de vida un tanto amoral. Se unen a ella los conyugues respectivos, sobre todo Martha, la esposa de Ben y que ha cuidado a Everett, el patriarca, durante su enfermedad, los hijos, una amante de Ben, Ann-E, con un papel esencial en la trama, y también Asha, la criada africana, y su hija Amina, consideradas como de la familia, aunque llevan lustros viviendo fuera de la casa común.

Son una familia bien integrada en los entresijos de la realidad política y social de Gran Bretaña. No en vano, Everett Lighthouse sirvió como veterinario y alto funcionario en el Servicio Colonial británico en Tanganica y regresó, junto a su esposa, su hijo mayor nacido allí y su criada Asha y a Amina, a la metrópoli cuando se inició el proceso de independencia de la colonia.

El testamento descoloca a todos y los enfrenta a secretos familiares, algunos conocidos y medio ocultados, otros a punto de descubrirse, todos ellos hirientes y que harán tambalear el aparente orden en que han vivido hasta ese momento.

De este modo, la novela es el relato de una crisis familiar que empeorará a medida que se van descubriendo nuevos secretos o se agravan aquellos que han permanecido semi ocultos. Pero es una crisis, además, que transcurre paralela a la que se da en el Reino Unido, donde todo parece derrumbarse, los servicios públicos, la estabilidad política del gobierno, la economía del país, mientras el debate se centra en el Brexit, ante un referéndum en el que está en juego la identidad nacional. Ante ambas crisis, se rememoran antiguas grandezas, las de la familia, rememoradas por los hermanos, y las del Imperio, momento esplendoroso de un país que ha gobernado —«civilizado»— medio mundo, aunque en todas estas grandezas evocadas con nostalgia aparecen también demasiados claroscuros.

Estamos por tanto ante una novela en que la atmósfera resulta fundamental, está descrita con suma elegancia, y en el que destacan todos los personajes, bien delineados todos ellos, sin que haya juicios desde la narración, no hay valoración en lo que se expone, sino que será a todas luces el lector quien apreciará sus actos a medida que avance el relato.  Todo ello además con una prosa precisa, bien medida, sin más ornamentos que los hechos que se entrelazan con naturalidad, pero sin perder por ello intensidad. El lector quedará atrapado por una historia que le confrontará a los múltiples reflejos de un tiempo, un país y una familia con demasiados frentes hirientes que no podrán permanecer ocultos y que nos enfrentarán irremediablemente a un presente que es, al fin, su consecuencia.

Reseña literaria-por Juan A. Herdi

Carmen Martín Gaite

Todos los cuentos

Debolsillo / Siruela, 2025

 

Ya podemos afirmar sin ningún reparo que el cuento literario o relato breve goza en España de buenísima salud. No sólo hay un enorme número de cultivadores tanto en castellano como en las otras lenguas estatales, sino que una gran parte de las editoriales ya le prestan la atención debida, incluso hay alguna que se ha especializado en el subgénero y también se publican recopilatorios de los cuentos completos de no pocos autores, tanto españoles como extranjeros.

Este es el caso de una de las escritoras más interesantes de nuestra historia literaria, Carmen Martin Gaite, que pertenece a una generación de autores que incidieron en el cuento y le dieron además una verdadera carta de naturaleza. Medardo Fraile, que sólo escribió relatos breves, o Ignacio Aldecoa, por destacar a los dos cultivadores principales, fueron compañeros suyos de generación, justo cuando empezaban a llegar a España los escritores latinoamericanos que dieron el espaldarazo definitivo al cuento en el país. De allí que les tengamos que agradecer también a ellos su aportación, así como a otros escritores que, como Manuel Andújar, en el exilio, se dedicaron a la escritura de relatos breves brillantes que hemos de reivindicar y que sin duda tienen que volverse a publicar y conocerse en España.

En este volumen, editado y prologado por José Teruel, tenemos todos los relatos de Carmen Martín Gaite, tanto los de juventud, aquellos con los que comenzó su trayectoria literaria y que publicó en revistas como Trabajos y Días o Revista española, como los que publicó en volúmenes destacados y aquellos que continuó escribiendo hasta el final de su vida.

 A través de su lectura, reconocemos las diferentes etapas de la escritora. Pues estamos ante una autora que supo moverse por una variedad enorme tanto formal como temática. Desde el neorrealismo hasta la imaginación desbordante, sus relatos se renuevan y avanzan por las temáticas que reconocemos también en sus novelas y también en sus textos sobre hábitos y costumbres del país. Apreciamos también ese gusto por el detalle, algo que convierte a todo cuento breve que se precie en una verdadera joya.

Estamos en definitiva ante un volumen imprescindible que todo lector de Carmen Martín Gaite apreciará sin duda y que puede ser también una buena introducción para quien no haya entrado aún en las páginas de una de las grandes escritoras españolas.

31ºNúmero de la revista literaria Nevando en la Guinea.pdf

Reseña literaria por Juan A. Herdi

Alejandra Moffat

Mambo

Editorial las afueras, 2025

 

Ana cuenta la cotidianidad de su vida de niña. Va descubriendo los hechos que le rodean y los normaliza desde su perspectiva infantil. Nos los describe, curiosa, pero sin las claves de su tiempo, del contexto en el que viven. Es la hija pequeña de una familia que reside en el sur de Chile. Son los años ochenta, ella apenas sabe nada de lo que ocurre en el país durante aquellos años complicados. Asiste casi como si fuera un juego a los detalles de la normalidad, sea lo que sea la normalidad, que para ella es sobre todo observar, corretear y convivir con sus padres, su hermana mayor y con otros personajes que aparecen y desaparecen de sus vidas, pero también la asunción de gestos y símbolos que no puede comprender en toda su envergadura.

Pero el lector sí lo entiende, conoce el contexto, va comprendiendo a medida que avanza en la lectura la atmósfera de clandestinidad en que se hallan, los gestos que indican lo que pasa, lo que rodea a esta familia, a Mónica, al taxista, al mundo en torno a la niña.

Ella misma va creciendo y aprehende a través de las brechas de la realidad lo que ocurre. Comprendemos según nos lo narra, pero también apreciamos su descubrimiento del mundo, de su mundo real. También los significados de algunas alegorías, el dibujo del águila con gafas, los mapas que dibuja su madre, los silencios, las ausencias, los traslados. En definitiva, asistimos al aprendizaje en unos pocos años claves en la historia personal, familiar y de Chile.

De este modo, Alejandra Moffat nos ofrece el relato de una experiencia dura, tremenda, cruel, la historia de una militancia clandestina desde los ojos de la hija, la experiencia traumática de una época y un país que no podemos olvidar, un testimonio desgarrador, porque entre líneas distinguimos el horror, el miedo y la angustia. Hay mucha tristeza a medida que la historia avanza, pero también mucha calidez. Porque la voz infantil de Ana no es, pese a todo, pueril. Es la del aprendizaje, la de asunción de la vida, no siempre fácil.

Todo ello narrado de un modo elocuente y podíamos decir que afectuoso, con una prosa suave y precisa. De este modo, la novela se vuelve un relato de vida, un testimonio de la intrahistoria de ese momento trágico en la historia del país.

Publicada hace tres años en Chile, Alejandra Moffat y esta novela forman parte de ese grupo de autores y de narraciones que se agrupan bajo el nombre de «literatura de los hijos» y que se refiere a autores que afrontan la historia reciente de su país desde la infancia, dando protagonismo a la generación anterior, la que protagonizó aquel momento.

Pero también es una novela de estilo cuidado, un ejercicio narrativo plausible. En definitiva, una pequeña joya literaria que nos ofrece el encanto de su lectura.

Enciclopedia de Nekhdoum-Por Roberto M. Baldoiz

ALEJANDRÍA: El Musaeum Universal y la Fragilidad de la Llama del Conocimiento

  • (Según los Fragmentos de Heráclito el Joven, Códice de Bizancio. Tratado sobre la Permanencia y la Corrupción del Saber.)
  • La Biblioteca de Alejandría no fue una mera estructura física, ni un depósito de pergaminos antiguos: fue el corazón palpitante de la Memoria Universal, un faro de la razón encendido en el delta del Nilo. Su esplendor trascendía los textos custodiados, residiendo en la ambición gnostica de comprender la totalidad del Cosmos, reflejando en su archivo el orden intrínseco del Universo.
  • Su extinción no fue un simple accidente histórico, sino un cataclismo simbólico, una advertencia perenne de que la sabiduría, sin custodia y reverencia, es una materia frágil. La memoria colectiva puede disiparse como el humo de la ofrenda si el intelecto no la preserva con disciplina. La Biblioteca se transmutó así en mito: no solo por la Gnôsis que contuvo, sino por el ideal que encarnó: la incesante aspiración humana a descifrar el mundo a través de la arquitectura del pensamiento.

I. La Edificación del Thesaurus Mundi: La Visión Filadélfica

  • Fundada en el siglo III a.C. bajo el cetro de Ptolomeo II Filadelfo, la Biblioteca fue concebida como un proyecto de Ingeniería Metafísica: un archivo del mundo entero, un crisol donde se congregaría la memoria de todas las culturas conocidas. Hiperbóreos, Atlantes, Egipcios, Fenicios, Griegos, Persas, Indios… cada voz, cada tradición de misterios, fue convocada al Templo de las Musas (Musaeum).
  • Alejandría, urbe cosmopolita y puerto de destino, ofrecía un marco de resonancia simbólica: un cruce de rutas marítimas, el Punctum Saliens donde Oriente y Occidente se reconciliaban. La Biblioteca reflejó esta visión universalista: un Templo de la Gnosis, donde la diversidad cultural hallaba su Armonía y la Curiosidad Humana era elevada a la categoría de Virtud Cardinal.
  • Los Maestros y Sabios que operaban en su seno no eran meros escribas, sino exploradores de la mente y del cosmos: filósofos de la Naturaleza, astrónomos, matemáticos, poetas y hermetistas. Cada texto estudiado y copiado contribuía a la labor suprema: comprender la naturaleza del universo y el destino del hombre. La Biblioteca fue, en esencia, el mapa del mundo conocido, donde cada rollo, cada símbolo, era un detalle, un nodo de la gran red del pensamiento.

II. El Esplendor de la Cifra: Ciencia, Misterio y la Razón

  • El acervo de Alejandría albergaba textos de toda disciplina conocida: la Mecánica Celeste, la Aritmética Sagrada, la Medicina Galénica, la Historia Cifrada, la Filosofía Racionalista, la Poesía inspirada y, por supuesto, los compendios de la Magia Natural. Entre sus pasillos, los investigadores buscaban las leyes ocultas de la naturaleza, codificando el mundo en fórmulas, símbolos matemáticos y el verbo.
  • La erudición allí no era meramente acumulativa; era creativa, era transformadora y era contemplativa. Hipatia, una de sus guardianas postreras, encarnó este espíritu: combinó la Matemática, la Filosofía Platónica y la Astronomía para desvelar el orden del Cosmos. Los textos no eran objetos de almacenamiento, sino herramientas de contemplación.
  •  

III. La Extinción Simbólica: El Colapso de la Memoria Colectiva

  • La destrucción, sea parcial o total, de la Biblioteca permanece como un enigma histórico: negligencia administrativa, incendios accidentales o provocados, o conflictos religiosos. La historia material es incierta, pero más allá del evento concreto, su pérdida es un símbolo universal: la fragilidad intrínseca de la Gnôsis frente a la corrupción del tiempo y la negligencia de las generaciones humanas.
  • El mundo antiguo perdió la materialización de la memoria colectiva: ideas que podrían haber catalizado la ciencia, la filosofía y la cultura siglos antes de su redescubrimiento. La desaparición de la Biblioteca nos recuerda, con severidad, que el conocimiento exige custodia, transmisión activa y reverencia ritual. El alma del buen bibliotecario debe ser triple: la de un artesano, la de un monje, y la de un soldado.

IV. La Biblioteca como Arquetipo Psíquico y Mnemotécnico

  • Más allá del ámbito material, la Biblioteca representa un paisaje interior de la mente del hombre y sus estantes imaginarios se han convertido en la metáfora definitiva del conocimiento personal.
  • La Biblioteca demostró que ni la mente del hombre ni el conocimiento son estáticos; ni siquiera dos cosas diferenciadas. Que son, en cambio, como un río anchp que fluye y fertiliza y transforma la ribera en meandro, así como hace devenir al propio meandro en ribera.
  • El mundo, la mente, el libro.
  • El mundo concibió en la mente del hombre, y la mente gestó el libro. Después, lo alumbró de nuevo al mundo, y el libro se perdió. Dolor inmenso el del huérfilo. ¿Dónde queda el la mente? ¿dónde el mundo?
  • En su apogeo, Alejandría no solo custodió la memoria del pasado sino que se dedicaba también a la imaginación del futuro: a la proyección de los sueños de la humanidad, de sus ideas, de todas sus potencias y concepciones posibles… Todo aquello estaba escrito en las hojas de papiro que, en las plácidas orillas del Nilo, aún no habían nacido.
  • Todo aquello es lo que se perdió en el fuego.

Reseña literaria por Juan A. Herdi

Iván Periánez Bolaño

Un día entre los días

Habla, cuenta, canta el

Pueblo Gitano I

Ediciones Akal, 2025

 

El Pueblo gitano ha sido y sigue siendo el gran olvidado en España, una España que, recuérdese, por fin está reconociendo, no sin esfuerzo, su pluralidad y su variedad idiomática, cultural, plurinacional. Incluso se están abriendo camino otras variedades lingüísticas presentes en el país. Pero el Pueblo Gitano continúa al margen, sin que se preste atención a su cultura y a sus variedades en el habla, sin reconocimiento ni oficialidad del caló, sin apenas presencia de su historia en el sistema educativo, en los medios de comunicación, en los foros académicos, al menos con la importancia que le correspondería si no pesara ese rechazo todavía presente. A pesar también del esfuerzo de las muchas entidades, asociaciones y fundaciones gitanas que desde hace ya varios lustros han surgido a lo largo y ancho de España, un esfuerzo que viene de la mano de la propia conciencia gitana que clama por sus derechos, su igualdad y su cultura. Seguimos ignorando su presencia o, peor aún, cuando se les presta atención se cuelan no pocos tópicos y estereotipos, a menudo porque se habla sobre los gitanos desde fuera, a su pesar, sin su intervención.

De ahí que sea tan importante hablar, contar, comprender y habitar la casa-mundo, como afirma Antonio Ortega en uno de los dos prólogos, el otro es de Noelia Cortés, desde la realidad propia, desde su gente, los dos prologuistas o el autor, Iván Periáñez, por ejemplo, y tantos otros que ahora mismo están consiguiendo abrir una brecha por la transmisión cultural del mundo gitano. Es fundamental que se conozca la cultura gitana en España, uno de los pilares de este país, y que además que sean los gitanos y gitanas quienes nos cuenten sus relatos, sus símbolos y su mirada. O miradas, porque al igual que ocurre en otras expresiones culturales, la gitanidad no es uniforme. Sin este reconocimiento y sin este intercambio, el mapa cultural español no estará completo.

Iván Periañez Bolaño nos ofrece en este primer volumen, el segundo está en preparación y se publicará en breve, una serie de relatos e historias de vida que nos permitirá conocer nuevos aspectos del mundo gitano, desconocidos para muchos, sabidos por otros, los más atentos y curiosos por su realidad. Nos hablan del mundo del trabajo, de la cotidianidad, de la fantasía que forma parte de esa misma realidad, la de los gitanos y la de tantas otras comunidades. Se trata de una versión nueva de los patrins clásicos, esas señales que los romaníes dejaban por los caminos, pero que ahora, con este libro, se depositan por las sendas emocionales y culturales de nuestra sociedad.

Cada relato nos transmite una mentalidad. Descubrimos una vida en cada una de las píldoras de sabiduría gitana, también una forma de hablar, un idioma salteado de caló, una visión del mundo. Como se afirma también en un momento dado del libro, recopilar estas narraciones es una forma más de lucha contra el olvido, y no olvidar es devolver a nuestra sociedad una parte fundamental de sí misma, una manera de convivir, algo fundamental en estos tiempos de divisiones y de rechazos anómalos en los que volvemos a luchar contra la intolerancia y el racismo.

 

Reseña literaria por Juan A. Herdi

Basim Khandaqji

Una máscara del color del cielo

Traducción de Alberto López Oliva

Hoja de lata, 2025

 

Nur el-Shahdi es un joven palestino que vive en un campo de refugiados y está escribiendo una novela sobre María Magdalena. Se busca la vida como puede y ansía acudir a un campamento arqueológico para recabar más información que le permita la composición de su relato. Pero se enfrenta a un conflicto político en el que la identidad es clave y él forma parte del pueblo colonizado y oprimido, es consciente de ello, lo vive en su contexto: su propia familia y sus conocidos, al igual que él, se mueven restringidos, física y mentalmente. Aunque su apariencia le permite pasar desapercibido. De hecho, de niño se burlaban de él por su parecido a un askenazí. Encuentra por casualidad un documento de identidad israelí que le permite convertirse en Or Shapira, ciudadano israelí, por casualidad askenazí, entonces su vida cambia porque esa identidad fingida le permitirá acceder allí donde no hubiera podido llegar de otra manera, pero pronto ésta se contrapondrá a su propia identidad real.

Este es el punto de partida de este relato. El joven palestino sabe quién es, tampoco puede ser neutral o equidistante, como palestino ha de resistir para liberarse de ese yugo colonial, pero debe vivir bajo la máscara del opresor, simular ser quien no es y actuar en consecuencia, con el fin de poder participar en el campamento arqueológico.

El conflicto externo se convertirá también en un conflicto interior.

De este modo asistimos a una situación que admite una enorme variedad de grises. Como ocurre en el conflicto que está en el trasfondo del relato, por desgracia recrudecido estos dos últimos años. Las cosas nunca son tan evidentes, como suele parecer cuando las contemplamos desde lejos. No podemos tampoco olvidar, es algo que puede pasar al albur de la inmediatez informativa actual, que el conflicto no se inició hace dos años con el atentado execrable, sino que comenzó en 1948.

En este sentido, la literatura permite una vez más acercarnos a la intrahistoria, a darle la vuelta a la realidad y contemplar los hechos de otra manera. Asistimos a las reflexiones de un personaje que contempla atribulado una realidad que desborda los límites de lo aceptable. Vemos además como la situación de la región afecta a la vida cotidiana, envenena las relaciones, nada es evidente. Todo resulta confuso tras el desasosiego de las máscaras y ante los reflejos que nos devuelven los espejos.

Con su novela, Basim Khandaqji ganó el año pasado el Premio Internacional de Ficción Árabe. Una novela, por cierto, que escribió el autor durante su estancia en la prisión de Gilboa, donde se le retuvo por su militancia progresista.