30º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

NELG Jimmy Hendrix Heroe

30º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

30º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXXIV desde inicios/01-12-2012

 

EDITORIAL LXXIV

La Generación de los 50: Caballero Bonald

 

         Una de las consecuencias de la Guerra (in)civil española fue la de provocar un corte generacional que afectó a todos los ámbitos, pero en gran medida a la cultura. Hubo que comenzar de cero. Ya hemos mencionado alguna vez al historiador y crítico de la literatura José Carlos Mainer que había calificado la etapa entre 1880 y 1936, fecha de inicio del conflicto, como la edad de plata de la literatura española. En ese medio siglo coincidieron varios estilos o corrientes literarias agrupadas en diversas generaciones: realismo y naturalismo, la Generación del 98, el modernismo, el surrealismo y la Generación del 27. La lista de nombres es extensa en esta pléyade de autores que llegaron a coincidir en el tiempo y en el espacio. La Guerra supuso en buena medida la salida de una buena parte de los escritores al exilio, cuando no fue la muerte la que quebró la relación entre los autores y la sociedad, desgraciada muerte en algún caso como el de García Lorca. Muchos de esos escritores ya no volvieron a España y mantuvieron su carrera literaria y cultural, intensa, en otros países. Era la España peregrina, la del Exilio, en gran medida sin conexión con la España del Interior, que quedó aislada.

Este aislamiento fue absoluto en los primeros diez años posteriores al fin de la Guerra. Afectó a todos los ámbitos de la vida y de lo cotidiano, desde lo más material, lo económico, hasta el saber, el conocimiento, la cultura. Los jóvenes españoles que se adentraban en la literatura en los años cuarenta habían perdido las referencias literarias de las generaciones anteriores, la mayoría de los autores se habían marchado del país y sus obras, en muchos casos, estaban prohibidas o eran de difícil acceso. Ni siquiera podía haber un contacto físico salvo con un puñado de autores de las generaciones anteriores que permanecieron en el interior.

En efecto, se comenzaba de cero. Los jóvenes que se adentraban en la literatura habían perdido esa posibilidad que daba el contacto directo, el aprender de los maestros, de su propia voz. Pero era evidente que la necesidad de toda sociedad, incluso la que conoce condiciones nefastas y paupérrimas, era la de contar con narradores y poetas que alimentasen la vida literaria del país, el sueño colectivo que es, en cierto modo, la literatura. A los diez años de acabada la guerra irrumpe con fuerza un grupo de poetas y de narradores con una temática social intensa, una preocupación apasionada por el lenguaje e incluso por experimentar con las estructuras de la poesía y de la novela. Es la denominada Generación del 50, cuya lista de nombres es prolífica: entre los poetas, hablamos de Gil de Biedma, de Gamoneda, de Claudio Rodríguez, de José Hierro, de Gabriel Celaya, de Juan Goytisolo entre otros; entre los narradores, hablamos de García Hortelano, de Juan Benet, de Sánchez Ferlosio, de Juan Marsé… La lista es inmensa y no queremos olvidar a nadie, pero resulta imposible completarla aquí.

La ocasión de referirnos a esta generación nos la brinda la elección de Caballero Bonald, que reúne su condición de poeta y novelista, como Premio Cervantes este año. No queremos dejarnos engatusar por el canto de sirenas de los premios, siempre caprichosos, pero reconocemos que en ocasiones, más allá de la purpurina de la cultura espectáculo, hay premios que nos recuerdan que han existido grupos de escritores que elevaron el nivel, fueron maestros –y la generación de los 50 desde luego lo fueron para los lectores y escritores que en España han sido desde entonces-, actuaron en muchos casos como verdadera generación y han dejado y dejan una huella importante que nos llega hasta nosotros y se mantiene viva.

Caballero Bonald es un escritor preciso en sus palabras y sus formas. No en vano forma parte de una generación que cuida el idioma, le presta una atención enorme y consigue un lenguaje preciso, bello, sin descuidar por ello la forma. Sin duda es un rasgo generacional. Nos congratulamos del reconocimiento, a pesar de que los premios nos resultan plomizos.

 

**************************************************

***********************************

**********************

RASCARME MIENTRAS ORINO

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

BAJO PENA 

 

¡Qué pena me doy por que soy pobre!

Soy pobre como la ropa

que se hereda de algún muerto,

soy pobre como la mugre apátrida,

soy pobre como la gris paloma,

soy pobre como el pozo

podrido por el cadáver de un perro.

Pero me niego a cubrir este poema

de un sospechoso dramatismo.

Cuando las manecillas del reloj

no han descubierto aún la aurora

entonces te levantas, madre,

entumecida, gastada, resurrecta, valiente.

Pero me niego a agrisar este poema

de un sospechoso victimismo.

Entre el asfalto y el hierro colado

huyo frenéticamente del escándalo,

del ruido cegado de la masa de gente

para conseguir lo no circunscrito.

Si protesto me dan palo,

si me achanto se me suben,

estoy harto de soportar al margen

ese nocivo grito autoritario,

¡cuando pases por mi lado saluda!

Con la cautela semi-cruda,

carente de vocabulario,

para siempre con una sola muda,

con rugido en el estómago.

¡Qué pena me doy por que soy pobre!

Sí, soy pobre en patrimonio,

pero yo no soy un pobrecito,

soy algo más que nada,

pero algo menos que todo aquello

y no soy un pobre don nadie,

quizá tenga algo de rey y de mendigo,

soy un pobre que poco posee

aunque de valía para nada carece,

proletario de este mundo,

soy pobre, pero no un pobrecito.

Se niega la vergüenza del mundo,

se niega el hambre entre obesidad,

niegas la verdad, y basta,

lástima de sudores de azada,

los míos, los nuestros, los pobres,

sudores que caen en la tierra

como semillas ciegas y fértiles,

como semillas de la que se espera algo.

¡Qué pena me doy por que soy pobre!

Rabio de pobre, envidio de pobre,

lucho de pobre, enmudezco de pobre,

ironizo de pobre, me escondo de pobre,

enveneno de pobre, ruina de pobre.

¡Pero tengo la suficiente dignidad!

Una dignidad mayor

que la de los árboles que otorgan fruto,

una dignidad tan perfecta como cien

plegarias al Dios que no conozco,

tan digno y tan decente

como aquellos que detestan

la obsolescencia programada,

tan digno y tan hombre

como los caminantes que retornan.

He sido cien veces poema

y mil veces canción,

he sido capitán de ningún barco

y he sido amigo, sobre todo amigo.

He sido un amante de la palabra

y vivido en las dos mitades del mundo.

Tengo la dignidad de decir no

en el momento preciso,

cuando el asunto lo requiere.

Gracias a que soy pobre

no soy un pobre diablo,

un mandamás en un rincón,

un hombre encadenado al dinero,

yo estoy encadenado a las sonrisas,

a los besos que se exilian

en las zonas erógenas,

estoy encadenado a las risas puras,

y a las alas de la euforia que el vino ofrece.

Quiero ver libres a los enamorados

en su zenit,

quiero que se amen

hasta el gritar de gozo,

yo no estoy encadenado al amor

que no me incumbe,

estoy encadenado a la literatura justiciera,

estoy encadenado al amor

pero también al naufragio.

Al auténtico naufragio de los derrotados.

Pierden el brillo todos los cuchillos

y se opaca la mirada como noche de páramo.

Tengo la dignidad arrinconada

en el orgullo serio

que mis ancestros tuvieron.

¡Qué pena me doy por que llamo sin dar voces!

 

***

 

SAGRADOS MOTORES

(Homenajeando a Leos Carax)

 

Va con su hijo por la acera de la mano y su hijo le repite:

-Papá, ¿me llevarás a la feria? ¿De veras Papá?

Sí hijo, claro que te llevaré. Por supuesto que sí.

Al rato su hijo empezó a contarle un episodio

ocurrido en el colegio con un compañero.

Mientras su hijo contaba, él asentía,

automáticamente, sin escucharle, ignorando la historia,

como si ya conociera la historia,

como si las palabras del hijo no valieran nada,

como si el hijo no tuviera criterio alguno y fuera un inútil

al que llevan de la mano casi por inercia, tal vez por que sí.

El hijo carcajeaba mientras le contaba,

y él también reía, pero en realidad

ni sabía lo que le estaba contando el niño.

Dejó al niño en casa de su madre,

ella y él estaban divorciados hacía cinco años,

ellos dos gozaban de la custodia compartida.

Gozaban de un pacto extraoficial y a la manera de ambos.

Todavía mantenían cierta complicidad gracias al niño.

Lo dejó en el portal y le dijo:

-Después vendré a recogerte para ir a la feria, anda y sube.

Vale Papá, lo vamos a pasar de cine.

Él ríe (automáticamente) y dice:

-Sí, jeje, de cine hijo, de cine. Él ríe con desgana.

Ya en su casa se dispuso a poner música.

Sin saber por qué le dio a la música más volumen del habitual.

Escuchaba a Nina Simone, esta vez sonaba Mr. Bojangles,

sonaba Nina Simone arrebatadora, estremecedora,

sensual, él se quedó estupefacto ante tanta hermosura,

inesperadamente mientras escuchaba

le dieron un golpe tremendo en la cabeza,

caía al suelo, sorprendido, sin reaccionar,

eran dos tipos encapuchados,

mientras que sonaba la música alta

todo parecía fuera de lugar, como sin importancia,

como si al sonar la música alta, y esos dos tipos

robando en la casa, poniéndole cinta aislante alrededor

de su cabeza, a la altura de la boca, para tapársela,

también en las muñecas y en los tobillos,

para inmovilizarlo, para reducirlo,

mientras ocurría todo eso, todo emanaba de un halo

de extraña poesía, la música alta quitaba importancia,

le estaban maltratando, le estaban robando,

mientras sonaba Mr. Bojangles todo era absurdo,

absurdo y poético a la vez.

Todo respiraba de un efluvio ridículo y a la vez poético.

Poético por que parecía un sueño incoherente.

Absurdo por que la música era cómplice

y Nina Simone les había venido como anillo al dedo.

Los ladrones ya se habían ido

y el disco volvió a reproducirse otra vez,

él se sentía idiota, se sentía inútil,

sonaba la música automáticamente

y se decía: -Tengo que llevar a mi hijo a la feria.

Allí estaba paralizado, atado de pies y manos,

con una mordaza en la boca y la música alta,

música que se reproducía una y otra vez,

los vecinos no se habían percatado de nada,

todo seguía en su mundana rutina aparente,

el vecino tenía la misma música de siempre alta,

como siempre, todo funcionaba como tenía que funcionar,

con la inercia de lo que se deja llevar.

Sagrados motores, ahora que funcionáis sin el descanso,

sagrados motores que actuáis automáticamente.

Rugid por que sois motores. Sagrados motores.

Con un sesgo que os hace previsibles,

como pensamientos repetidos hasta la extenuación.

Sagrados motores, recordad vuestra buena acción.

Recordad que sois motores y nunca pecáis.

 

***

 

PERDERSE DEL MAPA

 

Yo compré en Lima un mapa, un señor mapa,

un mapa de América Latina,

lo desplegué cuando lleguemos a casa,

lo compré no sé por qué,

quizá buscaba por Bolivia la tumba del Ché,

o quizá lo comprara para encontrarme

con Gabo, con Cortázar, con Onetti,

yo los buscaba entre sus fronteras en rojo,

¡América Latina, ¿qué te hicieron esas bestias?!

Yo buscaba a Borges, a Maradona, a Galeano,

no los encontré, estaba en Lima,

buscaba por el territorio del Perú a Vargas Llosa,

a José María Arguedas, a Vallejo,

a José Watanabe, a Bryce Echenique,

no encontré ni sombra de ellos,

me revolcaba por el mapa

para perderme en sus selvas, en sus sierras,

en sus costas, me imaginaba tucanes y otorongos,

me imaginaba un Amazonas infinito,

me revolcaba por el papel buscando el qué,

al poco tiempo tuve que regresar a Europa,

en el aeropuerto perdí el mapa, pero

no solo perdí el mapa, perdí a Macondo,

perdí a la mano de Dios, perdí hasta la victoria,

siempre, perdí el libro de arena,

perdí mi colección de Cronopios,

perdí a doce Heraldos Negros,

perdí una conversación en La Catedral,

perdí poemas, perdí historias de Indios,

perdí una canción desesperada,

perdí la flor de la canela, perdí tantas cosas,

también me perdí yo, me perdí del mapa.

 

***

 

LO ESCUCHARÁN

 

Lo escucharán, lo sé, me aterroriza

que escuchen esa debacle asquerosa,

sé que lo escucharán tarde o temprano.

Sonará como un aviso de que ya ocurrió,

de que ya lo he hecho, los vecinos sabrán

de que ya cometí ese escarnio horrible.

Lo escucharán, lo sé, puedo asegurarlo,

pared con pared será delator el sonido,

no hay paredes para el sonido envolvente,

lo escucharán, lo sé, tengo cierto pudor,

un pudor que me desnuda progresivamente,

escucharán que ya tiré de la cadena

y todo lo que me afligía se fue al garete.

Otra mierda más que pisa el mundo.

 

***

 

CUANDO FALTA NOS HACE

 

Se ha ido la electricidad de mi domicilio.

¿Por qué nos acordamos

de lo que no tenemos cuando nos falta?

Un día, espero que tarde, te irás tú.

La electricidad apunta en la esperanza infalible

de que tarde o temprano volverá.

Repito, espero que sea tarde cuando me faltes.

Espero sea tarde. Te quiero demasiado.

 

***************************************************

***********************************

********************

 

CRISTALES

 

Observabas los movimientos casi espasmódicos de la mujer que limpiaba los cristales de la puerta. Parece una danza macabra o histérica, como la de un ataque epiléptico, pensaste y en verdad no debía de ser fácil limpiar aquellos cristales que no conformaban, por lo demás, una superficie única, sino que estaban cuarteados por unos hierros con formas florales. Recordaste que el cristal era en realidad un líquido y que si dejabas un vaso durante años y años, al final se reducía la altura, y si se mantenía aparentemente estático, era porque siempre se mezclaba el cristal con algo, plomo o arena en el caso de muchos ventanales, cualquier otro material en otros casos. No lo recordabas muy bien de tu época de estudios, apenas fueron unas pocas clases de la escuela laboral a la que asistías hacía ya mucho tiempo, casi lo habías olvidado y ahora mismo estabas más concentrado en la mujer que se esforzaba por cumplir su función limpiadora que en rememorar aquellas aburridas clases que, por lo demás, tampoco te sirvieron de mucho.

La mujer se irguió y observó el resultado de su esfuerzo. Parecía estudiar detenidamente la puerta para evitar que algún rincón se quedara sin limpiar. Repasó con el mismo detalle con que los había limpiado los cristales y luego desapareció en el portal. En ese momento llegó Julio. Se subió al coche y te pasó la botella de agua que le habías pedido.

−¿Sin novedad?

−Sin novedad.

Sabías que hasta y media no saldría de casa. Era un hombre rutinario, aparecería el coche negro oficial, matrícula oficial y banderita incluida en la parte derecha delantera como juez militar que era, y a los dos minutos saldría él con la intención de subir al vehículo y seguir el mismo trayecto de siempre hasta su destino, las mismas calles y avenidas, casi la misma hora en cada esquina y en los semáforos, para al final pararse el coche frente a la entrada central de la Audiencia, un edificio enorme, clásico, y descender del coche para subir las escaleras hasta la entrada, donde un policía le saludaría de forma convencional, posición de firme con la mano derecha sobre la ceja derecha.

Llevabas casi un mes detrás de él y conocías sus movimientos tan repetitivos al dedillo. Por lo demás, las indicaciones habían sido precisas, debéis conocer hasta el mínimo detalle de sus movimientos, nada debe quedar sin saber, se trataba a todas luces de un hombre importante, muy protegido, con exceso y celo. Te extrañó por eso todavía más que no cumpliera con las medidas de seguridad mínimas que sin duda había recibido del Ministerio y de la policía. El gobierno había sido incluso alarmista, no estaban los tiempos para facilitarles las cosas a los terroristas, afirmó un portavoz gubernamental a los medios de comunicación, lo recordabas muy bien, terroristas, repetiste, “no estaban los tiempos”, se te quedó grabada la expresión que tantas veces habías escuchado aquí y allá, no están los tiempos fáciles, no están los tiempos para zarandajas, no están los tiempos para fruslerías.

−Hoy es el día –te dijo de pronto Julio. Le miraste sorprendido.

−¿Hoy?

No te respondió. Él, al fin y al cabo, tomaba las decisiones, así quedó establecido, Julio tenía las responsabilidad de cumplir con lo que habíais ido a realizar y ni tú ni Sara debíais saber mucho más de lo que él os iba indicando. Por eso había indicado esa misma mañana a Sara que se quedara en el piso. Tampoco te extrañó en ese momento, no siempre ibais los tres juntos a todas partes, el seguimiento se repartía. En esta ocasión, además, os tocaba a vosotros, contra lo que solía ocurrir, cumplir con el objetivo.

−¿Tú o yo?

−Tú –respondiste. No quisiste pensarlo mucho. Pasado el tiempo quisiste distinguir un punto de disidencia, de discrepancia, de horror ante la cotidianidad de la muerte. Pasado el tiempo.

−Ponte al volante.

Cambiasteis de asiento. Al poco llegó el coche. El chófer descendió y volteó el vehículo. Julio esperó unos segundos aún y bajó. El hombre salió a los dos minutos y Julio te dijo «enciende el motor», diste media vuelta a la llave mientras él atravesó la calle, sacó la pistola y avanzó por el lado delantero de su coche y disparó varias veces. Regresó rápido, subió y arrancasteis. Tuviste tiempo de ver que una bala había impactado sobre el cristal de la puerta, haciendo también añicos, pensaste, el esfuerzo de la mujer.

 

Juan A. Herrero Díez

 

***************************************************

**********************************

*********************

CARTAS

Por Marcelo Juan Valenti

Estimado Lucrecio:

Recibí tus datos del “Club Mundial de Amigos por Correspondencia”. Me llamo Mauricio. Tengo 27 años. Trabajo en una oficina.

Me gusta el cine y leer novelas policiales.

Los fines de semana juego al tenis.

Espero que me cuentes de vos. Escribime pronto.

 

Mauricio.

 

¡Hola Lucrecio!:

Me llamo Ignacio. No hago demasiado, pero sueño mucho.

Comencé a cartearme con gente desde hace poco tiempo. Pero el tema se ha infiltrado en mi producción onírica. Hace un mes soñé que me ahogaba en un mar de cartas. Un par de semanas atrás , soñé que abría un sobre  y de su interior brotaba un multitud vociferante.

Anoche, antes de acostarme, revisé la lista  de personas a las que tenía que escribir. Tu nombre me quedó grabado. En el sueño que tuve, nuestras primeras cartas se cruzaban y luego ocurría lo mismo con las segundas y así……Nunca llegábamos a ponernos de acuerdo.

Espero saber de vos.

I.

 

 

 

Lucrecio:

No puedo creer que no te guste ningún deporte. ¿Qué hacés en tu tiempo libre?

¿Tenés a tu bisabuela con vida? Me parece increíble. Yo no conocí ni siquiera mis abuelos. No tengo hermanos, ni primos, ni tíos.

Jamás leí el libro sobre el que me comentás. ¿Es policial?

Escribí pronto.

Mauricio.

 

 

J.

Lucrecio:

Me impactaron tus sueños. Tanta tristeza me recordó los que cuenta un amigo mío que se llama Redshir.

Si podés, mandame una foto. Ya soñé con vos dos veces, pero como no nos conocemos, aparecés sin cara.

El sueño mas interesante de los últimos tiempos ha sido así: camino por una gran oscuridad. Escucho gritos:”Fuera, fuera” y gemidos, que deben ser de la persona a la que están echando. Intento descubrir quienes son los protagonistas sin lograrlo. Luego levanto la cabeza. Hay un cuadrito de luz, una silueta se desplaza en actitud vigilante.”Es Iván, me espera”, pienso, “En la oscuridad no todos duermen.

No sé quien será el Iván del sueño. No conozco a nadie con ese nombre.

Ignacio.

 

 

 

¿Lucrecio?:

¿En serio te llamás así?¿Creerías que yo me llamo Víctor?

¿Te interesaría cartearte conmigo?¿Será posible que nos hagamos amigos?¿Te escribís con mucha gente?¿Cuánta?¿De dónde?

¿Me contestarás pronto?

 

¿Víctor?(¿Qué es el ser?¿Un nombre propio?)

 

 

 

Hola Lucrecio:

Soy Gonzalo. Tengo 30 años, soy docente. Enseño idiomas en un colegio secundario. Estoy casado desde hace tres años. Mi mujer, Catalina (27) está embarazada.

Leo muchísimo. Conocer idiomas me permitió acceder a los textos originales de autores extranjeros.

Contame de tus cosas. Contestá pronto.

 

G.

 

 

 

¡Hola Lucrecio!:

La temporada es prolífica.

Te enumero los sueños.

1)   Una mujer sube a un colectivo. Se lastima sin darse cuenta, al pagar el boleto. De la herida salen hormigas, hasta que se convierte en un hollejo vacío.

2)   Me corren por las escaleras de una torre. Me encierro en la parte superior. La puerta comienza a ceder. Se abren dos opciones. Ser devorado o arrojarme al vacío. Abro la ventana y salto. Caigo en la cama de una mujer que está soñando conmigo y me salvo.

3)   Paso frente a una florería. Veo a la empleada rubia, lánguida, aburrida. Entro y pido rosas. Asesino a la chica en una forma brutal. Huyo, manchado de sangre, con el ramo de rosas.

4)   Un monstruo del pasado sale del interior de una estatua de vidrio. Asesina gente. Me echan la culpa a mi y voy preso.

Sueño y soy feliz.

Ignacio.

 

 

 

¿Lucrecio?

¿Te resulta increíble que vuelva a escribir?¿O no?

¿Por qué soy tan preguntón?¿Será un atascamiento en la etapa de los “por qué”?

¿Cuál es la fuente de todas las respuestas?¿Es tentador responderlo todo?

¿La verdad existe?¿Y la realidad?

¿Víctor?

 

 

 

Yuju, Lucrecio:

Soy Emilia, 25 años, soltera.

Mido 1,70; cabello rubio, con ondas, ojos verdes.

Leo de todo (libros de autoayuda, la serie “Grandes novelistas  románticos”, floricultura, ángeles) Practico yoga.

¿Me escribís?

E.

 

 

 

Lucrecio:

Espero que cuando recibas la presente, te encuentres bien de salud.

Yo tengo 22 años, no puedo caminar, tuve un accidente, hace seis años, en el que murieron mi mamá y una tía. Mi padre murió cuando yo era chica. Estuve viviendo con mi abuela, pero está muy mayor para seguir atendiéndome. Ahora estoy en la casa de unos tíos, en un pueblo ínfimo.

No tengo amigos, mis otros parientes me visitan poco. Paso mi tiempo mirando televisión o través de la ventana.

Cualquier cosa que me cuentes va a ser una novedad.

 

Aurelia.

 

 

 

 

 

 

Estimado Lucrecio:

Entro directamente en materia. Mi Ultimo Gran Sueño: La dama de peinado alto; traje largo, negro y triangular; le habla a una criatura presa en una pecera de cristal rosado, que carece de espesor.

-Llegó la hora de salir.¿Has aprendido todo lo bueno?

La criatura apenas pudo burbujear un pálido “no”

-En fin, al menos, espero que hayas aprendido todo lo malo.

La criatura se inquietó y desde su atmósfera enrarecida pudo articular:-No digas esas cosas. Mi ama tiene un oído en cada habitación y su ojo inmenso es la bóveda del cielo……………

¿No te parece un sueño maravilloso?

 

Ignacio.

 

 

 

Lucrecio:

No puedo creer que no me digas la edad de tu bisabuela a causa de “una prohibición jamás pronunciada”. Te hacía un tipo moderno.

Para mi que te sugestionás con esos libros que leés. Te comprendo. A mi, de tanto leer novelas policiales, también me pasan cosas. Me quiero hacer el detective o todos los que me rodean me parecen sospechosos. En fin…….

Mauricio.

 

 

 

Lucrecito:

No sé si fui suficientemente clara. Soy soltera, SIN COMPROMISOS, pero no me rindo. Sigo buscando el amor. En estos tiempos parece difícil….PERO NO IMPOSIBLE.

También me parece importante cuidarse en forma integral. Si no armonizás todos tus aspectos entre si, y a su vez, estos con el mundo…..Hay que partir de una actitud positiva, porque sino…..

La mención de tu familia no me pareció muy clara. Esos chicos que mencionás,

¿Son tus hijos, hermanos, primos?¿Amigos que comparten una casa grande?¿Okupas?

Hasta la próxima.

 

Emilia.

 

 

 

Lucrecio:

La programación televisiva se compone, en gran medida, de deportes. A mi me deprimen. Sé que hay gente en silla de ruedas que los practica adaptados. Hasta organizan olimpíadas para discapacitados. Yo no era buena para eso cuando podía caminar, imaginate ahora.

Hay varios canales de películas, pero repiten siempre las mismas.

La ventana del living da a la calle. Conozco las caras y los autos de memoria. Mis vecinos ignoran hasta que punto se repiten diariamente.

Me gustó lo que contaste de ese libro. Voy a ver si me lo compran.

Aurelia.

 

 

 

Estimado soñador Lucrecio:

Sí, esos sueños inmóviles son terribles. Una parte de uno mismo quisiera levantarse, empujar, caminar, correr. Me ocurrió hace poco. Yo entraba en una biblioteca. Había pocas personas. Nadie decía nada, había un clima de tensión, que mi pedido pareció intensificar. La bibliotecaria no volvía, yo cambiaba de posición, carraspeaba. Los lectores me lanzaban miradas de reojo. Tuve la impresión de que transcurría una eternidad.

Por suerte, para compensar, la aventura onírica de anoche fue buena.

Yo estaba en la cama. Sentí pasos. La puerta se abrió y se asomó un compañero de la secundaria. Pensé “¿De dónde vendrá? Es tardísimo. Si cree que duermo  no se va a acercar” Cerré los ojos pero mi compañero vino y me sacudió el hombro.

-Ignacio, Ignacio, sh shesioh levnanen.

-¿Qué?

-Se suicidó langlanam

-¿Quién?

-Se suicidó la enana.

Me lo dijo con una sonrisa tan idiota que me dieron ganas de pegarle.

¿Qué tal?

 

Ignacio.

 

 

 

Estimado Lucrecio:

La mejor literatura del mundo me ha incitado a escribir. Aún no he decidido en que idioma.

Vos pensarás: en el propio. Pero no me resulta tan fácil. ¡Mi manejo de lenguas extranjeras es tan bueno!

Incluso, no sé si me voy a quedar en el país.

¿Será conveniente hacer versiones de lo que escribo en todos los idiomas que conozco?

 

Gonzalo.

 

 

 

Lucre:

No sé si seguir escribiéndote. Los temas que te propongo nunca te parecen interesantes.

¿Te gustan las chicas por lo menos? Yo sigo libre.

Emilia.

 

 

 

Lucrecio:

Una vez mas, aquí no ocurre nada.

Cuando quedé a cargo de mis tíos, pensé que me iban a tratar mal, a echar en cara el hecho de que tuvieran que cuidar a una inválida. Esperaba el rencor. Pero ellos son eficientes, inalterables.

Y no tienen hijos, casi parecen agradecer al cielo de que caí en sus manos.

En todo se manejan con cortesía. Me bañan, me visten, me trasladan. Mi tío es absolutamente púdico Me deja con las ganas de una insolencia.

Yo fantaseaba con un degenerado y una bruja. Todo el mundo los define como dos ángeles. Creo que son dos sombras.

 

Aurelia.

 

 

 

Lucrecio(soñante fantástico y por eso amigo):

Tu sueño sobre el ascensor caníbal me pareció soberbio, casi literario. Pero ese tono lo tienen todas tus producciones oníricas. ¿No me mentirás?¿No inventarás esas cosas para contarme? No, no, sé que no. Y si lo hcieras, creo que no me importa. Me gusta leer lo que contás.

Paso al relato del último sueño que tuve.

Me detengo frente a una puerta de muchas hojas, como de garage. La ventana no tiene vidrio y por los barrotes veo una habitación blanquísima, extensa e irregular. Su dueña es una enfermera. La presiento en la profundidad. Ella me escucha telepáticamente. Lloro mentalmente, le suplico que me acepte, que abra su casa. Ruego, juro, temo. Insisto hasta el fin. Ella me desprecia a fuerza de ausencia, con una táctica de escondite. Y no sólo eso. Se ha robado todos mis secretos, que son muchos y terribles. De ella llegará, en mala hora, una daga directa a mi esternón.

Ignacio.

 

 

 

L.:

Hay idiomas que tienen muchas palabras para definir lo que en el nuestro llamamos con una sola. O a la inversa, multiplicamos significantes para cuyo significado en otras lenguas se condensa en uno solo.

Hay al menos un idioma en el que el tiempo presente no existe( si se lo piensa un poco, mas que un tiempo es una convención)

Lo que hoy tiene un significado, mañana puede tener otro. Un vocablo, según el tono en que se pronuncia, puede significar el sentido contrario al habitual.

Nuestra lengua se habla en muchos países. En otros lugares son una grosería  palabras que aquí son cotidianas. Y viceversa.

Toda esta mutación me impide escribir, no sólo en las distintas lenguas que he estudiado, sino en cualquiera de las versiones que conozco de la nuestra.

No sé si podré continuar el acto de la correspondencia

Mi temor es llegar a una comunicación imposible. Es decir, a una absoluta incomunicación.

S O C O R R O

 

Gonzalo.

 

 

 

 

¿Lucrecio?:

¿Aún ahí?¿Me habías olvidado?¿O yo me olvide de contestarte?¿Quién recuerda nada en este mundo?

¿Te molestan mis preguntas?¿Por qué las respondés con tanta dedicación?¿Cuál de los dos abusa de la retórica?¿Somos algo mas que un discurso?

¿Víctor?

 

 

 

Lucrecio:

Ninguna palabra me suena mas absurda que la libertad.

Te voy a contar mi última gran aventura: quise huir de la casa de mis tíos.

¿Te los podés imaginar? Una fuga en silla de ruedas.

Me preparé la noche anterior. Guardé en un bolsito todo mi dinero, algunos recuerdos, el libro que me recomendaste y que mis tíos me compraron.

Amaneció bastante nublado, pero yo estaba decidida.

Desayuné y le dije a mi tía  que iba a salir por primera vez sola a la calle. Como de costumbre, ninguna oposición. Le parecía que después de vivir seis meses en el pueblo ya era hora de que comenzara a manejarme por mi cuenta y que no había ningún peligro.

Me acompañó a la puerta y me dio el primer empujón. Me imagino que pensó que no iría mas allá de una vuelta a la manzana.

La casa está en lo que podríamos llamar el centro del pueblo. Me alejé de allí cuanto antes. Primero por las veredas, pero enseguida llegué a calles con muy poco tráfico y tomé la calzada.

Me sentía Helena rumbo a Troya, la cabellera agitada por los vientos marinos (porque, en efecto, se levantó viento y el cielo se oscureció)

Cuando llegué a los límites urbanos, me asaltó el ramalazo a campo. La ruta se abrió a mi vista….no tan sugerente como esperaba, por que el viento era mas fuerte y levantaba bastante polvo.

No me amilané.

Estuve varias veces a punto de ser arrollada por un camión. Sentí la estúpida mirada de las vacas. No faltó alguna casa precaria superpoblada de chicos sucios, que me recordara que era presa fácil para el robo o la violación.

Empezó a llover. Yo ya estaba bastante cansada. Al principio me pareció un obsequio mas de la libertad. He visto demasiada televisión. Perdí el control de la silla, me fui a la banquina, las ruedas se atascaron y me caí.

No sé cuanto tiempo estuve tirada. No pasó nadie en siglos. Finalmente vi un auto que se acercaba en dirección al pueblo y le hice señas. En el interior venía mi tío, que estaba trabajando en una ciudad cercana. Mi tía lo había llamado por teléfono. Delicioso azar.

Llegué a casa embarrada y tiritando. Me bañaron y me dieron algo caliente. Con una sonrisa insólitamente cómplice, mi tía me pidió que no volviera a hacer una cosa así.  Me pasó la mano por el pelo y se fue a ver la tv.

Hubiera preferido morir.

Aurelia.

 

 

 

 

Lucrecio:

Esto va a causarte gracia.

Fui a un curso sobre sueños. Primero nos llenaron de material sobre fisiología, un saber neutro, esterilizado. Pero por esa misma razón, menos aberrante que la cátedra dedicada a la interpretación. Eso si que fue grotesco.

Lo tienen todo tan parcelado, prolijo. Armaron un rompecabezas en el que todo encaja.

¿Y el placer de soñar? Yo tendría que haber hablado sobre eso. Lo quise plantear en charlas informales con otros asistentes y me miraron como a un extraterrestre.

¿Te estás riendo? Seguro que si. Soñé que lo harías al enterarte.

 

Ignacio.

**************************************************

***********************************

***********************

SELECCIÓN DE POEMAS

Por Gonzalo Salesky

 

AGUA DE LLUVIA

 

 

No mata, tampoco fortalece

sentir el odio correr como la sangre.

Como una especie amenazada, o un ladrón

que teme mucho más de lo que sueña.

 

Lavando pecados con agua de lluvia

no me encontraré. Saldré por la vida

temblando de sombras,

masticando el viento y olvidando todo:

carne sin espíritu, heridas sin rosas.

 

PREGUNTA

 

 

Todo es historia, ya casi nada queda

en el tintero. A veces es mejor

dejar la pluma en alto, mirar hacia la luna,

saltar sin ver el sol en cada página.

 

No habrá motivos para no sentir culpa

en la distancia que aclara tantas cosas…

Pregunta, si en aquello que dejé,

también dejé mi alma y mis derrotas.

 

Pregunta si es posible la verdad,

si vale más pelear que la victoria.

Si en cada huella descubro lo que fui

y nada más. Nada menos, pregunta.

 

UN POCO MÁS

 

 

Me duele ya no ser

aquel guerrero desafiando las tormentas.

La pureza y los límites abruman

(siguen vivos).

 

Para abordar, entero, a la nostalgia,

sólo necesito un par de sueños,

un poco más de tiempo y un abrazo.

No pasará de largo tu silencio.

 

Degustando pasión,

explorando lo efímero,

los años pasan de golpe y nuestro brillo

opaca lentamente la rutina.

 

TUS PASOS

 

 

Quizá el espíritu no dote de sentido

ni aquel orfebre diseñe tus pecados.

No creas que tu vuelo pudo ahogar

en tanto aire, todo lo que lloramos.

 

En esta oscuridad, aún sigo vivo.

Espérame, aún no sigo tus pasos.

No dejes que camine hacia el abismo

sin que antes recuerde mi naufragio.

 

Buscando ese silencio que no llega

me dejarás dormir, en esta infancia

lánguida de fe y expectativa.

¿Me soñarás despierto en cada página?

 

Por eso, no pronuncies aquel nombre

ni te permitas dejar atrás su sombra.

¿Desde cuándo la vida es sólo piel?

¿Por qué en la espina casi no quedan rosas?

 

 

 

VIENTO Y MAREA

 

 

Serás la brisa, soplando en cada página

de mí. ¿Por qué tanto desvelo

en pretender que la vida no cuesta?

 

Tendré que estar atento a los detalles,

sintiendo por los dos, sufriendo como pocos,

pensando como siempre que nada importa tanto.

 

No me preguntes más qué es lo que pasa,

es cómodo contemplar las estrellas

desde adentro. Mi sombra va, indecisa.

 

Me apuran los fantasmas,

y en una sola noche de nostalgia

sólo serás, al fin, viento y marea.

 

VICTORIA AJENA

 

 

¿Cómo contemplar la victoria ajena?

¿Cómo pretender que perdí todo?

Una vil derrota puede más

que un poco de amor y de distancia.

 

¿Cuándo lograré sentirte mía?

¿Cómo brillaré al caer la luna?

Sé que al fin el tiempo no me miente

y, como siempre, se saldrá con la suya.

 

Viví escuchando cantos de sirena

y arrullos de paz en mi horizonte.

El semblante es otro

desde que descubro el final del viento.

 

Todo vuela hacia abajo,

no dura para siempre la condena.

La lluvia de verano va a secar

mis ganas de encontrarte en el camino.

 

¿Cuánto tiempo nos queda?

¿Cuánta vida?

¿Cuánto brillo fugaz?

¿Cuánta nostalgia?

 

TIERRA PROMETIDA

 

 

Me sumerjo, nado, vuelo y respiro

en la estirpe impoluta de las lágrimas.

A veces, intento soñar despierto.

 

Oigo tu voz llamarme desde el fondo

del alma condenada y es inútil.

Te seguiré buscando aunque no quieras.

 

Como toda mi vida sospeché,

no somos más que tierra prometida.

Un mundo gris, un ave sin bandera,

una promesa al viento, una plegaria.

 

En hogueras tímidas sabrás

inmolar, en silencio, la nostalgia.

En tu boca, un sepulcro blanqueado

me esperará, callando cada grito.

 

Allí, en la inmensidad,

estarás más que nunca

muy lejos, de Dios como de mí.

 

POLVO Y CENIZA

 

 

Serán tu nombre y el mío

recordados para siempre.

Como un ave sin bandera,

serás mi corazón latiendo en otro pecho.

 

Porque creí más en Dios desde el momento

en que llegaste a mi sed, a mi locura

vacía de paz, a mi valle de lágrimas.

 

Porque fui, sólo una vez, polvo y ceniza

y fue difícil romper esa armadura.

Serán tu nombre y el mío, para siempre,

lo que soñamos ser algún verano.

 

PERDIENDO LA FE

 

 

Pierdo la fe todos los días,

siento que ni la sombra me acompaña.

Me cuesta ver la luz en mi epitafio

y en el silencio, ya no sabré callar.

 

No encontraré el reflejo de mi alma;

tu soledad, la mía y nuestro orgullo

quedaron, para siempre, en madrugada.

 

SUEÑOS EN VELA

 

 

Nos interpela el tiempo… ¿Acaso pasó tanto?

He perdido la cuenta de los sueños en vela,

del día que buscamos el milagro.

 

Está la misma luna mirándonos de frente,

¿acaso pasó tanto?

Ya nada se parece a aquel arrullo,

tu voz me desconoce para siempre.

 

CONTRA EL OLVIDO

 

 

Una forma mínima. Palabras

que dotan y quitan el sentido.

Afuera, la ciudad ya no descansa

y no hará más lugar para los tibios.

 

¿Qué extraña luz habrá llegado ahora

que todo lo que quema está naciendo?

Dentro de un laberinto con espejos

vuelvo a nacer, príncipe despojado,

 

a desangrar todo lo que no quiero,

a comprender lo poco que aún estimo.

Afuera, la ciudad se ha vuelto otra

y empezará a pelear contra el olvido.

 

 

VIENTO DE AGOSTO

 

 

Mi cuerpo hambriento no responde,

tu aliento y mi sangre no se mezclan

y seré esclavo, una vez más, de tu crepúsculo.

 

En este valle cada día es más difícil

retener el alma, descubrir la mentira,

y se van, se me van, siempre tan lejos…

 

la esperanza detrás de cada duda,

la paz en cada lágrima,

las flores con el viento de agosto.

 

 

PERSEGUIRÁN MI SOMBRA

 

 

Seré un reflejo, atado a la marea.

Una promesa al viento, una plegaria,

un acorde violento que se apaga,

un ángel merodeando tu silencio.

 

Nada podrá detenerme, sólo el tiempo

se adueña de lo poco que me queda.

Tuve una vez o dos, o casi siempre,

tantos deseos de arrojarme por la borda…

 

No me preguntes más, no volveré;

los tiburones perseguirán mi sombra.

 

REY A OSCURAS

 

 

No somos más que un poco de nostalgia,

una sonrisa al viento, un rey a oscuras.

Una plegaria que nace sin aliento,

un dios que apaga la luz sin ver la luna.

 

Derramando la siembra, ya no espero.

La tristeza será nuestra enemiga

y borrará todo lo que soñamos.

¿Por qué es más fácil creer en las espinas?

 

PREFIERO

 

 

Salgo intacto del amor, pero no es fácil

caer, una vez más, en esa trampa.

Sólo un momento tuve polvo y arena

en mis manos, escurriéndose de a poco.

 

Siempre vuelvo a tropezar con mi tibieza

y no me alejo de vos, de tus pecados.

No viviré de nuevo aquel intento,

por eso aún estoy ciego, entre tus brazos.

 

Porque prefiero perder a seguir vivo,

prefiero lastimarme a no quererte.

Elegiré las cartas, como antes

y no seré otra cosa que un motivo

para alejarme de mí, de mi distancia.

********************************************

********************************

********************

¡QUÉ MALA QUE ES LA GENTE!

 

Frida  trabajaba de administrativa para un hospital y Helmut que era químico, para una empresa de yogures controlando el comportamiento de unas bacterias.

De vacaciones a México. No les gustó de entrada. Mucha piel morena.  Muchos olores. Mucho picante en la comida. Pasaron la mayoría del tiempo entre  la piscina y el bar del hotel donde se aburrieron cortesmente con otra pareja de alemanes, Otto y Gretel, un poco mayores que ellos. Ninguno quiso probar  la comida típica que según Frida tenía un “aspecto sospechoso”. Lo de aspecto sospechoso se convirtió en una broma privada entre los cuatro y terminaron usándola para todo. De hecho, fue de lo más divertido que les ocurrió durante el viaje y el comienzo de una aburrida amistad.

Una noche,  al volver de un espectáculo de mariachis programado en el paquete de excursiones que les habían vendido, encontraron su habitación vacía. Los ladrones se habían llevado absolutamente todo, excepto la cámara fotográfica que quedó sobre la cama y que debieron olvidarse en el apuro. Además de los cepillos de dientes no quedaba nada más. Nada.

Hicieron las reclamaciones pertinentes  y hasta intervino el consulado. Sobradamente recuperaron el valor de sus efectos y el hotel como compensación les ofreció una semana de estadía gratis, pensión completa y canilla libre, como hasta ahora. Pero ya deseaban volver y a Helmut lo esperaban las bacterias. También a Frida la esperaban.

Pasaron por la pastelería, Otto y Gretel  los habían invitado a cenar. Luego retiraron las fotos del viaje de la tienda de revelado, las verían todos juntos, así  intercambiarían negativos de las más significativas.

Cuando Gretel destapó la bandeja, Otto dijo que aquello sí tenía “aspecto sospechoso”

pero ellos se apresuraron en negar, todo está muy bueno Gretel, muy bueno. Con el café  Gretel trajo un enorme album, con fotos desde cuando ella tenía 1 año, y andaba cerca de los 50. Por fin, Frida pudo sacar las suyas. Entre ellas apareció una que  a primera vista les pareció velada y que Frida descubrió al volver a pasarlas rápidamente. Había una imagen  que sus cerebros no podían acomodar, qué es esto? Qué era eso? La foto pasó de mano en mano. Era una cosa negra indefinible y peluda de la que salía algo verde y amarillo. Fue Otto quien lo descubrió “esto parece el culo gordo y apestoso de un negro, Helm ” dijo. Frida y Helmut le sacaron la foto de las manos  y al mirarla se les completó el rompecabezas. Frida se levantó picada por la víbora y dijo que mañana debían  madrugar, que lo habían pasado genial y que repetirían la próxima semana en su casa, yo te llamo  Gretel sí sí yo te llamo.

Helmut se guardó la foto en el bolsillo, le echó una nueva ojeada allá afuera y la rompió en 4,  no podía ser y sin embargo ahí estaba!

Al llegar a casa Frida fue directo al baño y tiró los cepillos de dientes a la basura, y anotó “2 cepillos de dientes” al final de la lista de compras que debía realizar mañana .

Leonardo Morgan-Finkelstein

 

*****************************************************

******************************************

***************************

 

UN VIAJE MAS BIEN COMPLICADO

 

 

El siguiente relato es un poco fuerte, por consiguiente recomiendo a la gente impresionable, los que tienen problemas cardíacos y los que hace mucho que no tienen sexo… que se abstengan de leer esto.

 

Once de la noche, estoy esperando el bus, el 152 precisamente en la calle Cabildo y Loreto, el viento arreciaba y la lluvia se me colaba por todas partes, del frío mejor ni hablar, se imaginarán que era para estar en cualquier lado … menos allí y para colmo el bus tardaba más de la cuenta.

 

Cuando de repente aparece raudamente un vehículo todo iluminado y me dije, bueno, por lo menos es una unidad nueva y moderna, era hora que se acordaran del sufrido usuario, le hago señas para que pare, me llamó la atención que no tenía el número de la línea, pero me dije… ma si, yo lo paro igual.

 

Se abre una puerta, subo y viene hacia mi alguien con un uniforme raro, lo primero que atine a pensar fué, “garcamos” pusieron guarda y seguro que el pasaje es más caro, traté de poner mi mejor cara de salame y le dije… ¿me da uno de dos pesos por favor?.

 

De ahi en más no se que pasó, lo único que recuerdo fué que el “chabón” me dijo: pipí mumu onk onk y para colmo con cara de pocos amigos, cuando levanto la vista hacia el fondo, me doy cuenta que hay unos cuantos como él, parecían clonados de tan parecidos que eran.

 

Tomé conciencia en el acto que estaba en serios problemas, pero como “carajo” hacía para salir de allí, comencé a temblar y el miedo inundó todo mi cuerpo, es increíble lo que puede llegar a hacer un individuo cuando está atacado por el terror, eso se los puedo decir con conocimiento de causa, porque en mis cabales ni estando borracho hubiese llegado a decir lo que dije, ustedes pensarán y con razon que en una circunstancia como esta, a lo primero que uno atina es a gritar a voz en cuello ¡SOCORRO!…

 

Craso error mis amigos, lo que dije fué: YA QUE TENGO QUE MORIR… ¡QUIERO UNA MUJER!.

 

En el ambiente se hizo un silencio sepulcral, me miraron como si no hubiesen entendido lo que les dije, y adelántandose  el que parecía el jefe, con una horrible y gutural voz me respondió… ¿ASI QUE VOS QUERÉS UNA MINA?, NOSOTROS TAMBIÉN.

 

Sentí como una explosión de sucesos dentro de mi y a la vez… ME DI EXACTA CUENTA QU ERAN ¡ EXTRATERRESTRES!.

 

Por consiguiente se me ocurrió pensar algo trágicamente posible: ¿Y SI POR CASUALIDAD , YO ERA COMO UNA ESPECIE DE MUJER PARA ELLOS?.

 

No deja de ser algo muy triste, que un porteño canchero, que se las sabe todas como yo, termine perdiendo “el invicto” arriba de un plato volador, y para colmo con estos tipos que eran más feos que pisar caca dezcalzo.

 

Me resisto grite desaforadamente, haciendo el más grande despelote intergaláctico, quiero bajarme en la esquina … pero ya mismo, que tanto joder, se miraron entre todos, era evidente que nunca habían lidiado con un trastornado como yo, me agarraron, me levantaron en vilo y cerré los ojos esperando que pase lo peor, en eso noto que el vehículo se para, se abre la puerta y me tiran afuera como si fuera una bolsa de papas, mientras escucho que me gritan… REVENTADO, ANDÁ QUE TE AGUANTE TU HERMANA.

 

Después de esta experiencia llegué a la conclusión que los extraterrestres… TIENEN UN CARÁCTER… REPODRIDO

 

Autor: Boris Gold

Buenos Aires-Argentina

 

*************************************************

**********************************

**********************

POEMA

 

 

I

 

una corona de luz

salpica

los despojos de este ocaso

 

 

II

tu rostro en el espejo

es un

mar inasible

 

vacío alucinado

donde se pierde tu voz

 

 

III

no puedo llegar

y abrasar tu sombra

 

desde este

frío cuerpo insomne y olvidado

 

 

IV

los amantes indescifrables

semejantes a la noche desconocida

pierden la mirada en el umbral de los cuerpos

 

como agua condenada a morder eternamente

la desnudez de la roca

sus manos recorren la memoria palpitante de la piel

 

agonía de la despedida

clamor del silencio que labra el olvido

desesperada fuga de la nube en la tormenta

 

desde el hueco del tiempo

los amantes llueven

 

y preguntan

 

V

la noche / regresa /

sueña / duda / grita / calla /

niega / revela / atrapa / duele / llora /

parte / encadena / hiere /

olvida /

 

la noche

apenas un secreto

donde el amor golpea

 

 

VI

he habitado los naufragios /

los huracanes de la noche / las manos del alba /

la soledad de los otoños / el dolor del olvido / el silencio de la ausencia /

la niebla del insomnio / las grietas del espejo /

los eclipses / el abandono de los sueños /

el cielo y el infierno /

la sed estremecida del deseo /

 

he habitado

mi cuerpo

 

 

Francisco Romano Pérez

Ledesma – Jujuy – Argentina

franrompe@yahoo.com.ar

 

**************************************************

**********************************

*********************

TRES POEMAS

Por Elsa Solís Molina

 

SILENCIO

Esa ausencia de ruidos que penetra, los umbríos follajes en las sombras
que detrás de los párpados inventan siluetas imprecisas, mares, odas….
Ese dorado púrpura , azulado, que juega por los techos en las noches
cuando el insomnio creador y alado, descubre entre las sombras las razones,

desmembra el arco iris y recrea sueños disparatados de los grillos…
habitantes ignotos de malezas, submundo del afán, la paz, el sino
silencio que acaricia los oídos, que deja al alma desvaída y sola
y se pierde en las hojas y los nidos, mientras se duermen las palomas.

***

HISTORIA ETERNA

Mundo de noticias,guerras…tumultuosas marejadas
de alaridos que los sueños, perdieron en madrugadas.
¿Donde se fue la esperanza y aquel sol de las mañanas?
Ya sólo escuchas lamentos, el estruendo y la metralla.

Mirando vivir quedamos, mirando morir, sufrimos
a los niños mutilados en mitad de los caminos
¡La mirada horrorizada, el alma de sal sentimos
mirando morir quedamos, mirando morir morimos…

Vida surgente, explosiva en conjunto con la tierra
garantizando la Vida…eclosiona entre la hierba
en rosadas hojas nuevas, en pétalos de azucenas…
¡Un nuevo ciclo y colores, para ganarle a la guerra!!!

***

 

EL MOMENTO DEL ADIOS

Cuando tus ojos rehuyen mi mirada y la sombra del hastío esconde
el dolor de mirarnos nuevamente…
Cuando nuestra alegría es tedio y la sangre se muere en el abrazo
y las cuerdas del alma se silencian…
Es el momento del adiós

Cuando el vuelo de tus párpados me oculta el fondo de tus sueños
y el amor en lágrimas se pierde…
Cuando ya el sol, no es nuestro abrigo, ni compartimos las estrellas
ni me ilusiona tu camino
Es el momento del adiós

Cuando la espera es indiferencia y necesito buscar en lo profundo
y revivir la ilusión de lo pasado
Cuando hay que inventar todos los días, en un presente incomprensible
como desear y amar tu compañía…..
¡ Es el momento del adiós!!!

Elsa Solís Molina

*************************************************

*********************************

*********************

 

SELECCIÓN DE POEMAS

ANTERIORES AL 2004

Por Rolando Revagliatti

 

 

 

 

La muy lista

 

 

La teta lista me traspasaba

¡Y que esa teta lo diga!

La teta lista me compelía

a pasar a ella:

la notable notada

 

La teta actuaba una escena de aquellas

donde se prueban Las Grandes

en sus transiciones

He sido cabalmente el espectador confundido por el asedio

de esa Diva en el personaje

al filo de la corazonada

 

Soy demasiado excesivo

¡Y que esa teta lo diga!

Perro de presa en el coto de caza.

 

 

 

*

 

 

Me hiciste

 

 

 

Me hiciste creer

que me necesitabas arriba

Me hiciste creer

que me necesitabas abajo

 

Arriba

y abajo

Y con suficiencia

Y con desparpajo

 

Arriba

y abajo:

rodemos.

 

 

 

*

 

 

 

De lo rosa y lo celeste

 

 

Sólo cubierta por el talle cien de un corpiño rosa de encaje

dejándose interceptar los labios por el filtro de un cigarrillo árabe

esperó que ese gigante

cubierto apenas por celeste estuche peniano

 

decidiera.

 

 

 

*

 

 

 

Hacete

 

 

Hacete famoso y no te dejarán dormir:

así de minas

 

Si con todas

no con una

 

Pensá en tu madre.

 

 

*

 

 

 

Para mejor

 

 

Alardeabas con tu cabellera violeta y esponjosa

de una laya calificable de furibunda

atiborrada por aritos y otros adminículos

prensores en zonas tiernas

 

Estabas, en efecto, robusta, impresionante

desnuda por completo

 

Para mejor

eras entonces lo que fuiste siempre

y para siempre

lo que siempre serás:

 

mi prima.

***

 

*A partir del poema “Recuerdos de un mes de junio” de Rogelio Ramos Signes.

 

 

 

*

 

 

Jovenzuela mira a veterano

 

 

Mi espíritu se eleva porque

fijamente

estás mirando cómo

esto que yo tengo

todavía

se me eleva

 

Se me eleva por el cómo

me mirás

fijamente

 

Esta materialidad

traqueteada

que yo tengo por acá

me eleva

el espíritu

 

Le debo

a la transparencia de tu mirada

mi espesa

elevación

 

Esperaría que ya

mismo me permitas complacerme

y así despejarte la curiosidad

simplificándome el descenso

hipnopómpico a tu abismo

apretadito

o craso infierno.

 

 

 

*

 

 

Zahorí

 

 

Que te advertiría en la multitud

que te incluiría en mi agenda

que te cantaría en exclusiva el suave murmullo

que te dilapidaría en mi cama

que te obsequiaría un poemario de Bukowski

que te abandonaría

 

Que me moriría quince años después

atropellado por el subterráneo.

 

 

Estelas de la calle Argerich

 

 

La Estela varonera me trataba

de igual a igual

y que no se supiera que yo

le gustaba

 

La otra Estela me trataba

intrigante

haciéndome notar que ella

portaba una incógnita

 

¿Qué plus me da

hoy

once lustros más tarde

recordarme perturbado

por sus femineidades?

 

************************************************

*********************************

**********************

CONVERSACIÓN EN LA TABERNA

(ANÓNIMO)

 

 

 

-¿Qué vas a tomar?

-Una Alhambra especial

-Por favor, dos Alhambras especiales

-Oye, ¡cuánto tiempo sin vernos!

-Sí, ya era hora que echáramos unas cervezas y charláramos.

-¿Cómo te va?

-No me puedo quejar. Sigo aún con el taller en el pueblo. ¿Y tú?

-Bueno, pasé por el tribunal médico y me dieron la invalidez gracias a Juan
Sola, el abogado del pueblo, pero sigo atendiendo el negocio con mi mujer
aquí en la capital.

-Has hecho bien porque está muy jodida la situación. Yo tenía a tres
trabajadores contratados en el taller, pero hablé con ellos y llegamos a un
acuerdo de despido, pero siguen trabajando.

-¿Están despedidos y siguen trabajando?

-Sí. Nos viene bien a todos: yo me ahorro los seguros sociales, que son
altísimos y ellos cobran el paro y el sueldo, pero claro les pago menos que
cuando tenían contrato. Todos contentos: Ellos ganan más y yo también.

-¿Y si te enganchan?

-¿Quién va a pasar por el pueblo? Además, los tres talleres del pueblo
hacemos lo mismo y no nos vamos a denunciar unos a otros porque nos
perjudicaríamos.

-¡Ah¡ vale. A nosotros, en el negocio, un día nos visitó un inspector de
trabajo y, por suerte, yo me encontraba en la puerta del local, fumando un
un cigarrillo.

-¿Pero estaría tu mujer?

-No, que va, el negocio lo llevo en realidad lo llevo yo, pero les dije que
lo regentaba mi mujer, que es la que aparece en los papeles, y que yo estaba
allí ocasionalmente porque ella había salido un minuto a un asunto urgente.
Suerte que al ‘panchito’ que tengo allí sin contrato estaba ese día en el
médico..

-¿Y se lo tragó?

-Al parecer sí. De hecho se fue y no ha vuelto más. Pero sí, me acojoné un
poco ya que si el inspector no se traga aquello nos multa y a lo mejor
hubiera perdido yo la paga. Al menos eso me dijo Juan Sola.

-La verdad, es que estos inspectores son unos crédulos o a lo mejor es que
están desmotivados porque ganan menos. Total, para lo que hacen, mucho ganan
aún. Hablando de inspecciones, mi hija pequeña estuvo a punto de perder la
beca porque alguien fue por ahí contando que el taller no estaba declarado y
nos daba muchos ingresos y tal. Desde ese día le he prohibido que vaya con
su BMV A3 y su iPhone 5 a clase.

-¿Y qué pasó?

-No nada, no se pudo demostrar lo que decía el cabrón anónimo ya que lo
tengo bien atado. La niña sigue cobrando todos los años la beca máxima, unos
5000 euros, que son para ella solita.

(Irrumpe un tono de teléfono móvil: ¡¡Por mi hija maaaaato!!)

-Tío, que me he llevado un repullo con ese tono de la tipa esa de la tele
¿cómo se llama…?

-Sí, la Esteban, esa sí que es lista, jeje, perdona, que es un proveedor.
¡Oye, que significa esa factura con IVA del otro día!
¿Cómo? Nada de eso. Me la emites de nuevo sin IVA o no cobras…sí, hasta
las seis estoy allí. Hasta luego.

-¿Te quieren meter el IVA?

-Sí, se lo he dicho al tío de las pizzas mil veces  y sigue dale que te pego
con el IVA de los….,y para colmo ahora que lo han subido los chorizos
estos del Gobierno.

-Sí, vaya mierda de país, con tantos impuestos.

-Por cierto, sabes que me he comprado un Audi.

-¿Sí ¿Cuál?

-El Q7

-Joder ¡el que llevan los futbolistas!, que pedazo máquina…te habrá
costado un pastón.

-Sí, es caro, pero me he ahorrado una pasta. Si quieres te digo cómo.

-Dime, dime…

-¿Tienes a algún minusválido en tu familia o  a alguien de confianza que lo
sea?

-Pues no sé, tendría que verlo…

-Yo lo he puesto a nombre de mi padre que, como sabes, tiene una gran
minusvalía. Me he ahorrado el Impuesto de Matriculación, me han hecho una
rebaja en el concesionario, no pagaré jamás el Impuesto de Vehículos al
Ayuntamiento y, para colmo, aparcaré donde me salga de los güevos, en
cualquier plaza de aparcamiento reservada para minusválidos ¿Por qué te
crees que hay tanto coche de gran cilindrada con el cartel de minusválido en
las calles?

-Estás en todo, macho, pero ¿se tragarán que tu padre conducirá eso con 80
años siendo  minusválido?

-Éstos del Ayuntamiento se lo tragan todo. Por cierto, hablando del
Ayuntamiento ¿te has enterado lo del alcalde del pueblo? ¡Qué cabrón!
¡Que bien amañado lo tenía todo! ¡Qué poca ética! A mí me extrañaba que la
recogida de basura siempre la ganara la misma empresa.

-Sí, ¡qué cantidad de corruptos nos gobiernan! Y para colmo hay que
sostenerlos a todos. ¿Y el asunto de ese que era presidente de la Junta,
dándole un pastón a la empresa de la hija?, por no hablar de las comisiones
del niño…que maná de corruptos, ¡vaya mierda de país!

-Ni que lo digas, vaya país de sinvergüenzas y corruptos nos gobiernan. No
hay que votar a ninguno, que son todos iguales. Van a lo que van.

-Oye, quieres otra cerveza.

-Sí, si, vale. Pero disculpa un segundo, que voy a asomarme a ver el coche,
que está en segunda fila.

 

***********************************************

***********************************

**********************

**********

***

*

29º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

29º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

29º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXXIII de la etapa web/02-11-2012

 

EDITORIAL LXXIII

Galardones y premios nacionales de Literatura: reconocimiento o intervención

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España concedió este pasado mes de Octubre el Premio Nacional Narrativo al escritor Javier Marías por su novela «Los Enamoramientos». Tal como había anunciado, el escritor rechazó el premio alegando su independencia respecto al Estado y sus instituciones. Su gesto, alegó el autor, no iba contra nadie, agradecía la intención del premio, pero ha pesado en él más ese deseo de independencia que perdería de aceptar galardones oficiales que la satisfacción de un reconocimiento público. Pone con ello sobre la mesa la relación entre cultura y política o, más bien, el peligro de subordinar la cultura a la política.

Desde que el Poder, y en general la política, descubrió los mecanismos de la propaganda masiva y casi industrial, ha buscado la legitimación por vía de la cultura para convertirla en difusión y correa de transmisión de valores y certezas oficiales. No es algo nuevo, pero la diferencia les marca ahora la rapidez y la capacidad de expansión. Los Estados imponen en la actualidad como antaño una cohorte de escritores y artistas, de cineastas e intelectuales que se convierten en herramientas de legitimación en el mejor de los casos, meros ornamentos que procuran una falsa armonía que esconde otros intereses. No es cuestión de calidad, sino de utilización. La cultura se subordina a lo político y se vuelve propaganda, muchas veces mala propaganda.

No obstante, no podemos obviar que, al contrario, muchos buenos escritores emplearon en ocasiones su capacidad de incidir en la opinión general para dar sus opiniones y prestar sus apoyos a determinadas políticas, en ocasiones de dudosa moralidad. ¿Deja de ser Ezra Pound un excelso poeta a pesar de su apoyo al fascismo italiano?¿Cambiará nuestro opinión sobre la poesía de Pablo Neruda si tenemos en cuenta su “Oda a Stalin”?¿Podemos dejar de considerar a escritores españoles que apoyaron a Franco por el hecho de dicho apoyo, sin reparar en su calidad literaria, como en el caso, por ejemplo, de Dionisio Ridruejo?¿Alguien duda de la calidad de escritores como Máximo Gorki o de Jack London a pesar de su compromiso político con la izquierda revolucionaria?  Resulta evidente que el buen novelista, el buen poeta, lo es por su obra, no por sus opiniones políticas o de otra índole, y ni siquiera ha de ser una buena persona, al mismo tiempo que cualquier tema puede ser materia para la creación. Pero no es de esto de lo que hablamos, sino del papel del Poder en el ámbito de la cultura y que puede acabar por transformar al creador en un mero bufón de la corte de nuestro tiempo, en el marco de una administración que ha creado no pocos departamentos de las “Industrias Culturales”, nombre este que chirría, dígase lo que se diga. El poder ha colocado departamentos de cultura para potenciarla, pero con ello ha creado servidores o funcionarios culturales, como esos autores de regímenes autoritarios cuya función era alabar a quien mandase, sea quien fuese.

La independencia del artista, que no neutralidad, es ahora mismo una necesidad, un requisito. Y mucho nos tememos que esta independencia se contradice con frecuencia con la acción de los poderes públicos.

***************************************************

**************************************

*************************

MALOS TIEMPOS PARA EL MAMBO

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

TEORÍA DEL HUMOR

 

Comenzaste siendo el más gracioso de la clase.

Hasta los chicos mayores reían

con tus bromas macabras y chistes ingeniosos,

le pegabas a los empollones

y todo eso brincaba en un cielo de tremenda carcajada,

cuando te hiciste adolescente todo te aburría,

te aburría la vida,

que corre despacio y va a toda prisa,

tu primera actuación fue en fiestas,

en las fiestas de tu pueblo,

tu monólogo gustó y te gustó la picazón,

sarna de la que se goza

costra se vuelve en su regusto,

te metías con los calvos, los feos,

con las minorías y los inadaptados sociales,

hacías chiste del punto flaco de los débiles,

tu vida se ha convertido

en una locura mal digerida,

estás psicótico y tomas cocaína,

ahora el débil eres tú.

Ayer te invitaron a un programa de la tele,

quieren que opines acerca

del humor absurdo de los directores de cine,

de cine español, con dos cojones,

ahora eres un teórico del humor,

eres toda una cátedra andante del humor irreverente

y del entretenimiento más cruel y pendenciero.

Te pones solemne, estás nervioso,

dices cualquier inoportuna tontería,

y te conviertes en el vídeo más solicitado en RTVE

por más de cinco generaciones de televidentes,

macho, eres un genio

y te enteras justamente ahora.

Ahora que no cobras por eso ni un tanto por ciento.

 

***

 

AFRODITA MON AMOUR

 

Los niños impíos de tanta sonrisa astuta

tienen lluvia fresca en el pelo

y llevan la reputación tan sucia

de arañar en ristre su pleno flagelo,

y en la simiente que escupe la oruga

y en el pájaro que remonta su vuelo,

un edén anfibio a pesar de todo les ayuda

a soportar este trayecto de tedio y recelo,

tienen tanta rutina sudada que les ocupa

un gemido en el escalón del desvelo,

sustraen migajas de la noche que cura,

se empalagan de caliente caramelo,

y un Monte de Venus cautelo anuncia

su sanidad sexual que redunda de serlo,

sueñan que ya tiene ritmo la rumba

y compota harían del dulce ciruelo,

no firmarían de su amor renuncia,

paso a paso dan de Paco a Frascuelo.

Los niños de la migada diurna

hacen canción nueva de alegrísimo chelo,

con cuestión que se pone chunga

buscando camellos en el Paralelo,

en Can Tunis y en la calle Bolivia,

en Els Merinals y el barrio Carmelo.

Se caen, se caen ante su día a día,

se migan la risa y relamen canguelo,

de esa pared que tanto les enfría,

les subraya la sombra bajo el subsuelo,

pauta de psiquiatría en que incuba

un gusano cachuelo sin su resuello,

un caracol fosilizado en su pulpa

y dos pensamientos que repiten muelo,

buscan lo que no se busca,

desnudez para su azul consuelo,

pretenden lo que no se inculca,

se engarzan como pesca con señuelo,

en casa, en la fábrica, o en la trifulca,

en calles donde se besan tirados al suelo.

Chupetones púrpuras que jamás nunca

ensayaron que les invadieran el cuello,

ensayaron a cruzar brazos en la nuca

pensando en la claridad que luego

les harían cosquilla en la risa oculta,

les haría el roce paladar de seda y pañuelo,

aprendieron que la mitad los desnuda

ya que son dos que se nutren de fornelo.

Los niños que no piden disculpa

sospechan de su fachada sosteniendo velo,

tienen fragancia total para que infunda

y huela por donde empieza su anhelo,

de cobre sus caras ardientes y absolutas

rezumándose en el corazón del hielo,

su adolescente matinal se pregunta:

¿por qué sustraen de Afrodita su celo?

Mojan la lívido en sus dientes con fruta

y a contrapelo el escalofrío es puro vuelo,

tienen bien olvidada a su asco de tumba

que los hará polvo esparciéndose en el cielo,

y follan por que follar es la justa

manzana que los expulsa de su triste duelo.

 

***

 

NIDO DE PARADOS

 

Los gitanos del barrio de Torre-Romeu

en octubre escarban en susurro el verano

por que les parece que dura muy poco

y de noche lo cruzan siseando en vano,

por los parques buscan agua de coco

y se encuentran con Dios-digamos,

que los mira haciéndose el loco

y con sus miradas le besan las manos.

Dios, Dios negado de los gitanos,

se gasta el dinero en una gran fiesta

y al otro día no le encontramos.

Después de almorzar su siesta,

no se la quitan ni ocho celestes milagros

que con cuatro negros castigos se pelean

y dan el cante todas en el mismo canto,

descanso y momentos gratos,

entre trámite, antigüedad de paro y tarea

aquí en el barrio nos conformamos.

Por la calle Sau un mercado despierta,

se venden delantares, bragas y medias,

zapatos para mudar a diario,

y otras cosas para tener en cuenta,

chándales, pantalones, y otros artefactos,

se venden también chaquetas

ahora que ha terminado el verano,

se venden flores para las alcahuetas

y otros artículos de gusto un tanto variado.

En la calle Sau de nuevo empieza

un paseo por todo este raro itinerario,

en la calle Sau vemos que comienza

un nido de gente sin su salario,

demos un No a la desesperación abierta,

este nido es un nido de parados,

tienen el trasero duro y nadie se queja

de sentarse en poyetes, escalones y bancos,

¡Dime chaval! Si tú ya no peleas

en Barcelona con los asalariados,

-Me dice: yo de la cama jamás me salgo,

que los Mossos cabrones me apalean,

¡Dime chico! ¿Y por qué estos te apalean?

-Chacho, por que yo siñelo gitano.

 

***

 

EL PASAJERO

 

Cuando de noche vuelvo a casa después de nadar

y veo la traslúcida brillantez

de las casas encendidas, tras esos cristales,

imagino horrores, calamidades, necesidades,

peores, mucho peores que lo/as mías.

Imagino podredumbre en un hule perpetuo,

imagino escarcha negra invadir la escena,

intento comprender al polvo compactado,

veo las sombras adentro sin sombras,

veo la monotonía rendirse como perro viejo.

Yo, en mi vida prosaica, mi vida rutinera,

tengo la paz de los cobardes,

de los precavidos, de los que nada arriesgan.

Voy sentado en el autobús de mi vida con suerte

y me dirijo a mi hogar, al calor vacío en los rincones

de mi hogar, de mi hogar vacío, no sé si dulce aún.

Oigo a los vecinos lamentarse en su desgana,

oigo las discusiones que germinan como moho,

a mujeres corroídas por su angustia asediada.

La soledad de las mujeres que soñaron,

mujeres que caminan solas, asidas del brazo

por un hombre, pero caminan solas,

se les va la esperanza como un globo caduco.

En mi vida de pasajero curioso y expectante

he podido ver hombres que fuman solos

en un balcón que da la cara hacia un abismo,

a señoras de roto maquillaje abandonadas al alcohol,

a adolescentes confusos sintiéndose miserables,

todos dando cara a su abismo personal.

La traslúcida ventana que encarna el misterio,

el misterio eterno de los que se pierden,

de los que pierden su autobús hacia la vida,

la vida, esa cosa que nos late adentro,

ese tiempo lento y constante,

ese tiempo de simulacro y sala de espera,

esta vida absurda pero maravillosa,

es asunto serio vivir esta broma pesada.

Las parejas son afortunadas si encajan como zapatos,

es mejor no desesperarse por estar solo.

Si estás solo y te emparejas con cualquiera,

por soledad, por la desesperación de estar solo,

es muy probable que acabes mirando cara al abismo,

a un abismo de discusión, de riesgo y pesadilla,

a un abismo en el que caes con el silencio,

ese silencio que tenías y te acompañará de por vida.

Ese silencio que tenemos dentro

y solamente lo rompemos al corromper la calma

con cosas que no sabíamos que callábamos.

 

****************************************************

*************************************

********************

Las sendas de Caín

 

Cómo no sentirse herido, se preguntó, herido y rechazado. Me repudian, tuvo para sí y anduvo convencido de que todos le repudiaban profundamente. Trabajaba de sol a sol, con voluntad y destreza, demarcaba la tierra, la deslindaba, luego la mezclaba y la abonaba, colocaba surcos y cauces por donde avanzaba el agua, analizaba cada zona de terreno para cosechar aquello que mejor convenía y para saberlo experimentaba una y otra vez, observaba la reacción de la tierra, el color de las plantas, el olor de los frutos, y esa labor le llevaba horas, días, semanas enteras. Un sinfín de fracasos le reportó un sinfín de aprendizajes, de saberes de la tierra. Le daba una y mil vueltas a todo lo que emprendía, analizaba los detalles e inventaba instrumentos que le ayudaran a avanzar en ese camino de expandir y mejorar la tierra y la cosecha. Pero todo eso, al parecer, carecía de importancia, su esfuerzo no tenía valor. Brindaba los mejores frutos, aquellos que le habían costado enormes esfuerzos obtener, pero apenas eran observados, sus mejores frutos eran ignorados como si fueran obra baladí, anodina consecuencia del esfuerzo de sus manos, de su cabeza, de su observación permanente, anodina para los demás, pensó, para todos, no para sí mismo, que él sabía bastante bien lo que le había costado llegar hasta allí. Cada fruto había supuesto un enorme trabajo, al parecer nadie lo sabía menos él. Pero no es cierto, se dijo de pronto, no es cierto que sólo lo sepa yo: me han visto trabajar. De sol a sol, repitió una y otra vez, trabajo de sol a sol, lo dijo con rabia, consciente de lo injusto de la situación, y en efecto era así como trabajaba. Ponía todo su esfuerzo, todo su corazón, toda su mente en cada uno de los detalles, y desde luego eran muchos, en todos y en cada uno de los detalles de su faena diaria. Pero no veía ninguna gratitud, ni siquiera la gratitud de una sonrisa o de un gracias acompañado de un gesto de ánimo, nada en absoluto.

A él, a su hermano, por el contrario todo parecía sonreírle. Abel se estiraba bajo un árbol, a su sombra, cualquier árbol le servía. Dormía mientras las ovejas comían a su alrededor. Comed, hermosas, les decía y se estiraba y soñaba y se reía feliz porque todo le sonreía, en efecto. Había buena yerba y las ovejas crecían fuertes y sanas. Daban buena lana, sabrosa carne, corderos que crecían con premura. Abel observaba a su hermano y se reía. Por qué trabajas tanto, le preguntó una vez. Caín, al principio, no le respondió. Calló porque no pudo entender esa actitud suya de ver pasar la vida a la sombra de un árbol. Estírate conmigo, le conminó Abel, las plantas crecerán por sí mismas, le indicó. No, contestó él no sin reproches hacia aquellas palabras que ignoraban y despreciaban el esfuerzo del trabajo, con una pizca de rabia ante esa actitud que le acusaba de perder el tiempo de un modo indolente cuando era él, su hermano Abel, y sólo él quien perdía el tiempo, así se lo dijo, recriminatorio, hay que saber, continuó como si cupiera posibilidad de enmienda y necesitara explicarle la vida entera, si poseen la cantidad suficiente de agua, si la tierra se encuentra bien nutrida, hay que evitar las alimañas y las malas yerbas. Abel se rio. A mis ovejas les gustan las malas yerbas, dijo, y los perros ahuyentan las alimañas, ves cómo todo sale adelante por sí mismo. Caín calló y continuó su diaria y rutinaria faena, poco importaba que lloviera o luciera el sol, que el frío le entumeciera o el calor le sofocara, debía estar allí, en los campos, en los cultivos, en las campas, en las arboledas, debía cultivar cuando tocaba, justo en ese instante, ni un día antes ni un día después, y cosechar cuando correspondía, en el momento en que los frutos estuvieran maduros.

Abel, como acción de gracias, sacrificaba un cordero, aquel que entre el rebaño veía como el más propicio, el de carnes más rollizas y aspecto saludable. Lo llevaba a hombros hasta el altar y contemplaba, tras la rápida incisión en el cuello que producía la muerte por desangre, la lenta cocción del animal para gloria de la primavera entrante. Caín, por su parte, pasaba días y más días a la búsqueda de las frutas más relucientes y aspecto más pulido, de los cereales más nutritivos, de las hortalizas más sabrosas, colocaba varias cestas con los diferentes alimentos, los hervía, los cocía o los tostaba, llenaba el aire con los intensos olores de los aliñes y condimentos, esta era su ofrenda, su manera de dar gracias.

Pero no parecía haber, pese a todo, agradecimiento a su ofrenda. Por mucho que se esforzara y sazonara sus alimentos, por mucho que hubiera trabajado, nunca había sonrisas ni palabras elogiosas hacia él, todos los reconocimientos se dirigían hacia Abel, y sólo hubo reproches a su esfuerzo que él no entendía. ¿Acaso no se esforzaba?¿Acaso no trabajaba sin descanso para cultivar y producir más y mejores frutos?¿Acaso no creaba instrumentos que mejoraban la cosecha?¿Por qué entonces nunca gustaba lo que ofrecía?

Se sumergió en el silencio amargo de una frustración que le corroía por dentro. A veces, perdía el gusto del trabajo, lo llevaba a cabo, sí, más por rutina que por convicción, qué sentido tiene todo, se preguntaba, no podía evitar el desánimo, no podía mirar la vida cara a cara. Le tentó la indolencia, pero cuando dejaba de trabajar y se estiraba en cualquier lado, a la fresca, como su hermano, si a él le va bien, se planteaba entonces,  por qué no a mí, entonces la sensación de vacío aumentaba hasta el dolor y tenía que volver al campo, al trabajo, aunque ya no era lo mismo, nada era ya lo mismo. Algo le quemaba por dentro, algo que no comprendía. Una noche despertó empapado por el sudor y el corazón acelerado. Había soñado con Abel, el amado, el preferido, el elegido. Se levantó y contempló el campo que apenas distinguía por la débil luz mortecina de la luna. La luz de la luna, consideró entonces, es la luz de la muerte. Lo pensó, en ese momento, en apenas un instante, una idea que cruzó como un rayo por su mente, un deseo que se volvió propósito, una noción apenas que pasó o tal vez quedara fija en su cabeza.

No lo sabemos: fue un acto repentino, improvisado, o algo preparado durante horas después de aquel instante anterior, en la noche. Nunca lo sabremos. Lo cierto fue la reacción inminente al contemplar el cuerpo de su hermano en el suelo, ensangrentado, inmóvil. El odio desapareció de repente, sí, pero brotó la angustia de una culpa sin duda tan hiriente como aquel. Escondió su cuerpo. No soy tu guardián, murmuró. No soy su guardián, repitió en alto. Enseguida comprendió lo absurdo de sus palabras. Pero soy su asesino, dijo.

Comenzó a vagar por el mundo, no pudo ser otro el castigo, tampoco peor: ni siquiera la muerte hubiera sido más atroz. Él estaba ligado a la tierra, a su tierra, vinculado a los cultivos, a las plantas y a los árboles que eran sus cultivos, sus plantas y sus árboles. Cuidaba cada rincón de sus campos con sumo cuidado y de pronto se vio forzado a abandonarlos, a recorrer otros prados y otras campas, a no estar fijo en ningún lugar, a no ver crecer nada. Tuvo miedo: se enfrentaba a peligros no conocidos, no sabía como afrontarlos. El mundo se volvió un lugar peligroso. Avanzaba por tierras nuevas y sobre todo pensaba en lo que había hecho y en cuál era la razón de su fracaso. Siempre he actuado bien, se repetía una y mil veces, siempre he intentado mejorarlo todo, y sin embargo sentía que había fracasado rotundamente.

Despertó muchas veces empapado de sudor y con el corazón acelerado, se levantaba y se quedaba sentado en el camino, tembloroso, asustado. Le daba vueltas una y otra vez al porqué de su vida. No encontraba respuestas. Una noche, a la luz mortecina de la luna, se preguntó de nuevo el porqué de todo si había dado lo mejor de sí mismo. Fue entonces cuando lo entendió, como si una chispa se hubiera encendido dentro de sí mismo, como si una voz quisiera sosegarle entonces y darle una explicación: podías dar más de ti, le dijo la voz, una voz interior que brotaba de lo más profundo y que le recriminaba no haberse dado cuenta, entonces, se esperaba más de ti, le decía una y otra vez. No, no era Abel el más amado, el preferido, el elegido, lo entendió de pronto en aquel instante, sino él, Caín. Abel había alcanzado lo poco que podía aportar, ya era bueno lo que ofrendaba porque no podía mejorar más, en cambio él, Caín, había nacido para realizar grandes cosas, había aprendido a esforzarse, a crear, a construir. Puedes dar más aún, puedes hacerlo mejor, puedes prosperar y abrir nuevos caminos, alcanzar otras metas. No lo había entendido. Se dejó envenenar, se lo reprochó con dureza y amargor, cuando la respuesta a tanto lamento, se dio cuenta al fin, resultaba tan evidente.

Lloró amargamente. Pero no se dejaría vencer. Esta vez, se dijo, no defraudaría sus propias expectativas.

Juan A. Herrero Díez

****************************************************

*************************************

**************************

BRINDIS

 

Yo también he brindado complaciente

en etapas gozosas de mi suerte,

he brindado contigo, cuando verte

era un rayo de amor adolescente;

 

y fue brindar, amiga,  en la rugiente,

la fiesta fraternal que era tenerte

y gozando tus besos, fue saberte,

abrazada a mi cuerpo efervescente;

 

Hoy no brindo por nada deferente,

otro labio feliz, más convincente

te sedujo la tarde de un invierno.

 

Contemplo en esta foto amarillenta

tu sonrisa hedónica de menta.

La dama que voló de mi cuaderno.

 

Construido a las 9,44 del

29 de setiembre de 2012-09-29

para mi Libro “Renglones desprolijos”

Rodolfo Leiro

 

**************************************************

*************************************

************************

SELECCIÓN DE POEMAS

Por Gonzalo Salesky

 

 

MÁS ALLÁ

 

 

No hay nada más,

más allá de tu silencio.

Sólo palabras.

 

Más allá del cielo, del infierno,

la música y el tedio,

del tímpano aturdido,

de sinfonías vacuas,

del olfato y la sangre…

¿qué queda en este mundo tan vacío?

 

¿El proceso, la causa,

el hálito salvaje?

Ánforas y espíritus

osados, casi ciegos,

no quieren más crepúsculos en vela.

 

Banderas de vidrio

encierran la tristeza.

La suciedad mojada,

el espectro del fuego,

los temas recurrentes.

¿La pasión apagada?

 

Refugios en otoño,

príncipes despojados

opacan mi instinto

al verme en tu piel.

 

El tiempo me libera y, suavemente,

me entrego a tu recuerdo una vez más.

 

 

 

 

DESEO SIN TIEMPO

 

 

Deseo desearte siempre,

sos mi deseo sin tiempo.

Quisiera evitar la culpa

de cada abrazo furtivo,

de nuestro espectro vacío

en cada sueño encontrado.

De cada mañana turbia

entregada a tu sonrisa,

de aquellos miedos gigantes

a volver hacia el dolor.

 

Desearía que estuvieras aquí dentro

y, en mi boca, escucharas mis palabras.

Respirando el mismo aire,

alrededor de tu aliento,

y latieras con mi sangre en el alma.

 

BRISA, NOCHE, DÍA

 

 

Como un refugio dormido de mi culpa,

como una herida reabierta con el tiempo,

el viento no ha impedido que te vayas

tras él, como la primera vez.

 

Siento que mi vida se termina

y me desangro, creyendo en tu mirada.

Sólo queda la brisa,

la luna por la noche,

el infierno de día.

 

OTRA HOGUERA

 

 

Sé que perdimos sueños con el miedo

soplando detrás de nuestra espalda.

Mi refugio fue un cuarto sin ventanas;

tuve mi espacio, vacío, sin estrellas

y mi tiempo, sólo de madrugada.

 

No creo que el dolor sea para siempre,

el espejo pide a gritos otra hoguera.

 

SÓLO ES ESO

 

 

La vida ya no es nada, sólo es eso

que nos impide mirar hacia el costado.

Que nos arropa con el frío en la sangre,

que canta a pesar de mi silencio.

 

¿Para qué seguir luchando con el viento?

Nada nos queda, solamente el fracaso

muestra las grietas de nuestra soledad.

La vida ya no es nada… sólo es eso.

 

PLÁCIDO MISTERIO

 

 

Descubro que los años son suspiros,

que quizá otra piel no es suficiente

al pelear con tu fantasma.

Con mis sueños y tus miedos,

con tu amor,

con el fracaso.

 

Los ángeles sabrán que la mentira

es ajena. La muerte no me espera,

nada nunca será lo que parece.

La soledad, mi plácido misterio,

no despierta sospechas al ocaso.

 

EN CADA AGONÍA

 

 

Dosis eternas de sangre corrompida.

Ejércitos ciegos, sedientos de venganza.

Las siete trompetas presagian el final

y en cada agonía, disciplino el vértigo.

 

Allí, encontraré la sombra

que no habla y escucha, que se aferra

al espurio fantasma del pasado.

El orden –en la muerte– está naciendo.

 

 

DESPEDIDAS

 

 

En mi diamante descubriré el dolor

de mantenerme vivo a cualquier precio.

No habrá miradas, tampoco despedidas,

y encontraré el alivio en cada lágrima.

 

Ojalá el fuego apague este dilema.

El crepúsculo desgarrará la tarde

poco a poco, como tu piel sedienta,

y no habrá lágrimas, tampoco despedidas.

 

ADÓNDE VOY

 

 

No quiero que me veas entre llagas,

nunca estaré a la altura de tus sueños.

Pasaré inadvertido el resto de mi vida,

no me preguntarás adónde voy.

 

Caminando, por la senda vacía,

pasando en limpio las hojas de mi alma.

A veces ya no sé qué es lo que viene

detrás del viento, detrás de su emboscada.

 

Costó tan poco dejar de imaginarte

en nuestro espejo vacío de colores…

Si mi cordura se despide del mundo,

no me preguntes más adónde voy.

 

SI TE PIERDO

 

 

Relojes de arena

marcaron mi destino.

Ayer fue poco,

hoy será más,

mañana o nunca

sabré que eternamente habrá consuelo

si te pierdo.

 

Si te pierdo…

la noche se abrirá

y no serás el viento en mi nostalgia.

No habrá más pétalos,

ni viento, ni marea.

Sólo espejismos fugaces,

sólo brisa.

 

PRIMERO

 

 

Primero quiero descubrir todos tus sueños,

tus cicatrices, tu herida, tu alma en paz.

Dejarte el cielo completo y en tus manos

dejar mis ganas y mi verdad en tu sangre.

 

Olvido mis fantasmas y el vacío

cada vez que veo el sol en tu sonrisa.

Iluminaste mi pasado en un segundo

y recobré mis sueños, mi ansiedad.

 

Primero intentaré alejar tus miedos,

sentir que a veces hace falta el dolor

y alguna vez, ser más que luna llena.

Las cadenas y el eco me persiguen

aunque tu vida me aleje del abismo.

Todo es mejor, a tu lado, aún si no pasa.

 

VESTIGIOS

 

 

Dentro del mar, vestigios de la culpa

y un par de pesadillas y recuerdos.

Nada más penetrará en la sangre.

 

Un bálsamo ante toda esta locura

me servirá para brillar en el ocaso.

Tú no lo harás, no será poco ni mucho

perderme y encontrar el universo.

 

 

SOLAMENTE

 

 

Sólo buscaré rozar tu alma.

Tu puño y mi letra,

tus heridas…

La victoria ajena.

 

Nada más tendré

que mi vida al aire

sin la realidad que descubre, a gritos,

solamente muecas.

 

Volviste una vez a mi cementerio

de esperanza y fuiste

lo poco que tengo para sonreír,

sólo tu belleza.

 

Traspaso los vidrios,

reaccionando al fuego,

sacando del fondo de mi corazón

otra gran quimera.

 

No me reconozco,

no vuelvo, te esquivo,

y en la habitación,

mi alma te recuerda.

 

Tu voz en la noche ya no suena exhausta;

me pide que calle, que grite y libera

tantas otras veces en que no hubo nada.

Sólo tu pasión y mi cuerpo en venta.

 

 

FRUTA MALDITA

 

 

Una fruta maldita y la oración

me alejan, me acercan,

tantas otras veces,

del cielo que busco.

 

Sombras y fortuna no van de la mano.

La mirada fluye,

y las botas de un ángel marcan el camino.

 

En mi oscuridad,

espera, dormida,

toda aquella angustia.

Desde allí, despierto.

Sin oír tu voz,

descubro que vivo latiendo sin alma.

 

Conmueve mi tiempo tu vacío,

me interroga a gritos tu silencio.

Me molesta tanto estar ausente…

 

Olvido mis fantasmas,

desaparece el miedo

pero el cielo no llega.

 

Escucho tu susurro,

sostengo la agonía

aunque la escarcha en tu voz sigue quemando.

 

***************************************************

************************************

********************

A MÍ NO

Por Marcelo Juan Valenti

 

No, a mi no me gusta el fútbol.

Raro.

Le gusta a todo el mundo.

Más que gustar, apasiona.

Como una pelota de cuero, vienen rebotando los recuerdos.: una constelación confusa de nombres. Malos y buenos jugadores, ascenso y descenso de equipos. La palabra foul, que los periodistas pronuncian faul, debería ser fault  y yo siempre entendí faun. La inquietud previa a los clásicos, las tablas, los mundiales.

Todo, todo, todo ese mundo cubierto por el color rojo de la pasión. De la pasión de los otros.

 

 

¿Qué es eso que no me hace “clic” cuando de fútbol se trata?

 

 

Mi padre….es presidente de un club de fútbol. A él le gusta. Como a mis dos hermanos mayores, como al menor. Incluso a mi madre le gusta el fútbol. Es hincha de los eternos contrincantes del club de mi padre. Las discusiones entre ellos, a veces, eran acaloradas, discutían por el fútbol, en lo demás se entendían.

 

 

¿Será una falla en la transmisión genética?¿O uno de mis progenitores esconde el alevoso secreto familiar de un tío abuelo al que no le gustaba?

Que no le gustaba el fútbol, claro.

Como a mi.

Como a mi no.

 

 

En mi memoria con forma de fútbol, viene la primera vez que mi padre me llevó a la cancha. No era todavía presidente,  pero ese ya era SU CLUB. Porque…..la gente adopta desde y para siempre un club, ¿no? Estaba….él estaba, feliz. Un nuevo hijo al que le abría la puerta al mundo de los colores propios. Esperaba reeditar el éxito obtenido con los dos mayores.

La cancha me pareció inútilmente verde, la gente gritaba, tuve ganas de orinar cuatro veces. Esos muchachos corrían ahí abajo, atrás de la pelota. Me entusiasmado padre me preguntó no sé que cosa que no entendí y que debo haber contestado con un disparate porque, por una vez, salió de su atmósfera y me miró azorado. Mis hermanos también me miraron de reojo……Creo que todos los que estaban cerca miraron….pero puede que se tratara de una impresión.

Volvimos a casa.

-¿Te gustó?

-No.

 

 

Me llevó varias veces esa temporada. Luego repetía la misma pregunta. Recibió siempre un no. Desistió.

 

Algunos domingos después de la capitulación, cuando padre y hermanos se habían ido, mi madre,  me dijo, en el mayor tono posible de complicidad.

-Hoy te voy a llevar a un lindo lugar. Vas a ver que eso si te va a gustar. Pero….apurémonos.

Y me llevó……a un partido, pero en su club.

Con el transcurso de los años, no logro dilucidar a quien espanté más. Mi pobre madre querida…..ella también tuvo su no.

El problema no pasaba por la elección del cuadro. Era el fútbol. A mi no me gustaba. A mi no.

 

 

Aquel domingo perdieron ambos equipos. Sobre la cena campeaba la indignación. Solidarizados, los dos bandos, comentaban los mutuos malos desempeños.

En un momento en que se creyó resguardada de toda indiscreción, mi madre cuchicheó

:-Anselmo, tengamos otro hijo.

Los espié por el rabillo del ojo izquierdo. Ambos me miraron.

 

 

El horror no podía ocultarse para siempre. Un rumor, solapado, estremecedor, circuló en la familia.

-A lo mejor lo de este chico es el básquet- dijo tío Alfonso.

-¿No ves que no le da la altura?¿Probaron con el tenis?- contestó tío Ricardo.

-Hum, no, este tiene cara de que va a agarrar de esos deportes raros que tienen los yankees- terció tío Hipólito.

Fue mi abuelo Ignacio al que se lo ocurrió preguntar:-Pero nene, vení para acá y contale al nono, ¿qué deporte te gusta?

Me encogí de hombros. ¿Estaría esperando un deporte por nacer?

No, yo nací para ……una suerte de deporte milenario. Al año siguiente, en la escuela, aprendí a leer. Y no me detuve nunca.

 

 

 

Pronto aprendí que lectura y fútbol no casaban bien. O no casaban, directamente.

 

 

Ya sé cual va a ser la objeción a las dificultades del maridaje que acabo de enunciar. Decenas de autores han escrito centenas de cuentos sobre fútbol y otros deportes. Desde libros abiertos avanza una caravana de escritores que llevan en la mano  una  lapicera y una pelota en el pié (o la hacen rebotar con la mano libre). Fontanarrosa viene a la cabeza de esa procesión.

Le he contado esa imagen a mi analista. Me contestó.-Pero por favor. Eso es literatura.

 

 

La escuela trajo a la tierra el paraíso. Y también el infierno.

 

 

Porque si la inercia o la astucia me dictaron una respuesta a la infaltable pregunta de mis compañeros.-¿De qué cuadro sos?, a lo que invariablemente respondía con el nombre del equipo paterno, era claro que algo me pasaba. No comentaba los partidos, no sabía nada de los jugadores, no aceptaba ninguna invitación a jugar a la pelota.

Algo me pasaba, sí, era que a mi no me gustaba, nunca y bajo ningún concepto, el fútbol. No, no me gustaba. A mi no.

 

 

La adolescencia trajo algunos cambios. Mi madre nos dejó. En sus escapadas, siguiendo a su cuadro, conoció a un hincha de sus mismos colores. Creo que, a diferencia de con mi padre, con este nuevo compañero coincidía en tema fútbol y nada más.

Ángel, el hermano menor de mi padre, se casó con una psicóloga.

Una de las primeras cosas que le escuché decir fue:-Ese chico necesita terapia.- lo dijo cuando le contaron que no me gustaba el fútbol.

Mi padre decidió aceptar el consejo de su nueva cuñada. Yo iría para solucionar el problemita ese, de mi desinterés deportivo, pero también como portavoz familiar del fracaso de su matrimonio.

Así llegué al diván de mi analista.

 

 

Es probable que te preguntes que hacía yo en todo ese tiempo que los demás dedicaban al fútbol.

Debo confesarlo.

Yo….yo leía.

Bueno, ya está. Ya está dicho.

Yo leía con desesperación. Con hambre, con furia. Seguía la obra de un autor, me dejaba llevar por título que me tentara, me guiaba por criterios que me apresuraba a romper. Leía libros que me remitían a otros. Leía, leía, leía, hasta transformarme en un monstruo, en un ermitaño, en un cíclope. Leía de día, de noche, en los bares, en la cama, en el baño. Leía hasta que me retaban, me echaban, me despertaban del sueño resplandeciente de los libros.

 

 

Polaroids. Mi padre y mis hermanos se van, como todo domingo, a la cancha. Me quedo solo. Leo.//Salimos en familia. En todas partes , se abre un ojo malicioso. Es ese. Es al que no le gusta el fútbol. Otras gargantas ahogan exclamaciones.// Fui el primero en aceptar la invitación de mi madre para conocer a su novio. ¡Pobre tipo! Buscó la complicidad haciendo bromas sobre fútbol, que coronó con un:-Vos sos de la contra, ¿no? Vi el rostro desfigurado de mi madre, mientras yo contestaba:- No me gusta el fútbol. Ella murmuró:-Pero si te dije. Él:-Ah, ¿era este? Ambos me miraron desolados. Fue difícil remontar esa noche.

 

 

Cuando sobrevino la lógica separación de bienes, todos los varones nos mudamos a una casa cercana a la cancha.

Mis hermanos repetían:-Viejo, buscate una mina y dejate de joder.

Pero mi padre prefirió hacer carrera en el club, como vocal en la comisión directiva. Y no se detuvo hasta hoy, que ha llegado a la presidencia, aureoleado por una seguidilla de triunfos.

 

 

 

No, yo no me casé. Ocasionales candidatas me hablaban de…..fútbol. Así que, no, no me casé.

Tantas veces entré en el living de mi casa y encontré una apasionada discusión sobre fútbol. Yo, con un libro en las manos. No sé cual de las reacciones me ha lastimado más: la consuetudinaria indiferencia o las miradas recelosas, enmarcado todo en un silencio reprobador.

 

 

¿Cómo salgo de este gris laberinto, como los que les gustaban a Borges, aunque el adjetivo sea de Sabina parodiando a Almodóvar?

 

 

Con…la literatura, claro, que participa de la vida tanto como el fútbol.

Revisé mi biblioteca con método, con ansiedad.

Y encontré, en “Misteriosa Buenos Aires”, de Manuel Mujica Láinez, la vía de escape para esta historia. El ardid liberador está cifrado en el cuento “El ilustre amor”. Si se había animado Magdalena, la protagonista, con tan exitoso y elegante resultado, yo no me iba a quedar a la zaga.

 

 

Bajo la presidencia de mi padre, el club subió a primera y dos años después ganó el campeonato. Esta tarde celebran los triunfos con una gran marcha callejera, encabezada por jugadores y directivos.

Pasarán frente a mi casa.

Compré el equipo completo: camiseta verde, rojo y azul; pantaloncitos azules, medias verdes. Compré botines, negros. Una gorra, un redoblante.

Aguardo, así vestido y preparado, detrás de la puerta. Siento los cánticos, los gritos, los aplausos, los bocinazos. Ya están aquí. Salgo.

Al principio nadie advierte mi presencia. Comienzo a batir el redoblante y a cantar. Voy dejando de lado la timidez. Los primeros en verme son algunos hinchas, que entusiasmados me abren espacio en la marcha. Veo las espaldas de mi padre,  mis hermanos, los jugadores. Avanzo con el grupo y dentro de él. Logro adaptarme al cántico que entonan. Un pasillo se extiende en zigzag entre la gente. Paso junto a los primeros conocidos: unos ex vecinos que se codean con las bocas abiertas.

Mi gorra con los colores del equipo tiene cascabeles, sacudo la cabeza para hacerlos sonar, un extraño, incierto, incomprensible entusiasmo me va ganando. Cada vez que creo alcanzar el techo del volumen, me doy cuenta de que puedo subirlo otro poco. Nadie hace más ruido que yo. Cuando comprendo esto , he llegado a la primera línea de la marcha.

Mi padre me mira…..sé que no puede creerlo. Mis hermanos no entienden lo que pasa. Algún jugador, o miembros de la comisión, que me han visto fugazmente, pasa la información a los demás.

-Es ese, el otro hijo.

-¿Cuál?¡El que no?¿El que es famoso porque el fútbol no le interesa?

Llegamos a un cruce de avenidas, la marcha sufre una breve detención, un momento de fascinación ante sí misma. Aquí están los medios apostados. Doy un paso.

Cuando el movimiento se reinicia, yo voy encabezando. Las ventanas de los edificios se abren a nuestro paso. Llueven vítores y papel picado.

Cerca, cada vez más cerca, se recorta el estadio, nuestro destino

El ingreso semeja una interminable exclamación. Los jugadores van hacia el campo, los hinchas a las tribunas, mi familia hacia el palco oficial, al que se asoman como un grupo principesco. Yo no lo dudo, ocupo un lugar sobre el verde, junto a los deportistas.

En ningún momento dejo de agitar mi redoblante, de cantar, de agitar los cascabeles de mi gorro.

Pasan las horas, todo se atenúa, vuelve a sus formas, a sus colores habituales. A lo real.

Regresamos a casa en silencio, estoy agotado por el esfuerzo, la garganta rota insinúa que no hablaré más.

Llegamos.

Avanzo, como puedo, hasta un sofá del living.

Mi padre activa el contestador automático del teléfono. Hay incontables mensajes de mi madre, que lo ha visto todo por televisión.

No es la única.

Un semicírculo rodea a mi padre. Mi hermanos contestan sus celulares, son amigos y conocidos que no entienden qué me ha sucedido. Cuando se cansan, deciden apagarlos.

Más allá, la línea de cuñadas y sobrinos. Uno de esos niños amaga preguntar:-¿Pero no era que al tío……?

Una bofetada interrumpe la frase.

Todos esos ojos me observan, expectantes, como no han mirado ningún partido de fútbol.

Sé que no abandonaré más estas cuatro paredes.

Permaneceré aquí, ajeno, intocable,  incomprensible. Un objeto suntuoso, inasequible a la suspicacia, a la maledicencia. Atrapado, ante los demás,  por una pasión que jamás, jamás, jamás, he sentido.

 

 

-Pero dígame- la voz indignada de mi terapeuta me hace saltar del diván- ¿Qué pretende con esa descarada parodia de un cuento de Manuel Mujica Láinez?¿Superar sus traumas, sus conflictos? Pero…pero todo ese disparate, es literatura.

 

Y claro, si, es literatura. ¿Y por qué? Porque a mi no me gusta el fútbol. No. A mi no.

 

*************************************************

************************************

***********************

ÁFRICA

 

¡África!

Los extranjeros te conocemos

tan solo de nombre y forma,

pues te hemos visto en los Átlas,

en la tele, o en alguna foto

de periódico o revista,

no sabiendo que en tus entrañas

tu volumen se oculta

siéndonos invisible a simple vista,

cual inmenso iceberg flotante

desprendido de un glaciar.

 

¡África!

Tu espíritu y tu esencia provienen

de los restos de grandes imperios,

Egipto, Cartago, Roma, el Islam,

Ghana, Malí, Songhay,

engullidos en las tinieblas,

perpetuados por unos pocos

que a pesar de los siglos

tu esplendor han sabido valorar.

 

El más conocido Egipto,

“Egipto, Don del Nilo”

dicho por Erodoto,

que nos estremece el oirlo nombrar,

pirámides, esfinges, dioses,

historias faraónicas y monumentos

que nos hacen vibrar,

a tal punto, que los codiciosos

han robado de tus entrañas

tesoros invaluables

que jamás podrás recuperar.

 

¡Oh África!

Sin inmutarnos hoy, observamos

la vasta extensión de tu desierto,

que milímetro a milímetro

te abraza sin cesar

y la tranquilidad del mismo,

que el extranjero expugna

con su gran Rally de Dakar.

 

La sequía de tu suelo es recurrente,

forzando comunidades a emigrar

en la lucha por buscar recursos,

provocando conflictos entre tribus

que de hambruna no quieren acabar.

 

Y… que decir  ¡Oh África!

de tu mayor flagelo, el “SIDA”

del cual sabes que es mejor callar,

aunque el terror esté en el ambiente

sembrando inquietud y soledad,

que ahora arrebata

la cuarta parte de tus vidas

y camino va a convertirse

¡en la mayor catástrofe

que vivido hayas jamás!.

 

¡África!

Siempre has sido blanco

de guerras que te abrazan

acabando con el acervo africano.

Niños soldados,

luchando y muriendo

en tus guerras olvidadas,

ésas que nisiquiera aparecen

en un pequeño breve

de una escondida página

de los occidentales diarios.

 

Inocentes, hechos un manojo de nervios,

con la mirada negra de angustia

bajo las bombas y proyectiles,

que con dura mano

causando espanto y terror,

empuña su propio hermano.

 

La catástrofe se abate sobre tí,

el mundo entero mira

cómo te desangras,

nuestras caras yacen inmóviles

aún viendo tus lamentaciones

que suben a lo alto de los cielos,

sin escuchar tu voz

ni volver nuestros ojos

hacia tí, para llorarte.

 

¡África!

La de los safaris,

la de exótica fauna,

la de grandes imperios

y monumentos históricos

tapizada por selvas,

sabanas y dunas doradas

que llegan hasta el mar.

¡Oh África!

¡Que olvidada del mundo estás!.

 

 

MARIA CLEMENCIA BOTERO YALI

Derechos de autor:  10-226-234

 

***************************************************

**************************************

***********************

POESIA Y E-VIDENCIA

 

En este rincón de alegría y humos de ensueño, dejados en la estacada por el amoroso Gustavo quien ha sentido la llamada del deseo de fornicar, marchando a Sicilia al encuentro de su amada, y creo que va  a pasar el mar Mediterráneo a nado o a pies juntillas, vamos a apretar el botón de arranque de la Poesía y E-Videncia, si se puede.

Es este un rincón cerca y lejos del circo político de los horrores y errores de nuestra vida. Pretendemos que este sea un remanso de poesía y de amor para realizar y contar nuestras historias mimadas, sensualizar nuestros sueños  de dulce hierba en interacción

con el contacto directo, sacando de nosotros lo pícaro que llevamos dentro.

Todas las cuartillas en sueños y tentaciones escritas y recitadas o leídas serán un día plasmadas en un libro.

 

Estamos cerca del Cementerio real y cementerio de la vida burgalesa donde esta semana han arrancado de su osario el cuerpo del Cid, montándole de nuevo en su “parda mula tan trotona como falsa”, que diría Eugenio Tapia, con una maleta en la mano, en cuyo interior se encuentran los huesos de Jimena robados al Monasterio de San Pedro de Cardeña. Hemos visto a la plebe que vitoreaba al Cid  con cara de sepulcro de los Escipiones encontrado en Tarragona, y con cara de sepulcros antropoides hallados en Cádiz  Por otra parte, oímos los aullidos de lobos gritando contra la Crisis de un gobierno que hiela la sangre, y a los representantes de Aborto Cero coreados por un ejército de fetos mirándose a los ojos de un psicótico. Llegando a la conclusión de que el gobierno ha llegado a un paroxismo demente, sin límites ni cordura alguna.

 

Mientras, en Roma, siempre al límite de la mística más turbadora, se santifica a un  tal Juan de Avila, mientras se escucha el lamento de un violón tocado por el papa en un intento de suicidio angelical como hacen los viejos en los geriátricos. Nuestro jefe de gobierno seduce con un sonámbulo caminar pues tiene la cabeza llena de pájaros El seduce hasta a la misma Merkel, enferma esquizofrénica, como él, amantes del futbol.

¡Qué triste vida para los sonámbulos del Euro¡.

 

Los presupuestos de 2013 están hechos de espasmo y convulsiones de degenerados que abrirán en canal al pueblo, que sufre en su rostro una cirugía facial abominable, producida por los lecheros que destrozan nervios, carnes, y astillan a los indignados los huesos. Estamos en las justas del Cid y del César Enano, en cirugía sádica de la religión y la impostura. El pueblo más decadente está adormilado y obligado al servicio de clérigos babosos, a quienes sólo les mola  los niños y las niñas, que les vuelven locos

 

Cuenta la leyenda que cuando un pueblo marcha hacia la miseria, aparecen blancos corceles y risueños jinetes entre la bruma a galope de falsos héroes de leyenda o de asesinos césares enanos, obligando a los silenciosos a besar el rostro de la muerte, que por eso callan y no se manifiestan estos muertos vivientes. Siendo la gran hazaña del  jefe, llevar al pueblo a engrosar las listas de Caridad. Cada cual arde en su propio infierno. No nos queda más que los pisos de citas y los confesionarios, fiados de monjes de hábitos prietos. No nos queda más que el hexasílabo de Iriarte, parafraseado:

“En una catedral

Una puta había

Que sólo follaba

En solemnes días”.

 

-Daniel de Cullá

 

*****************************************************

*************************************

************************

*Detrás de la ventana*

 

La vida está allí… detrás de la ventana.

Vuelan mariposas, hay perfume de lavandas.

El cerezo está cubierto, y florecen las retamas.

 

Que bello desafío me ofrece la mañana

Los pájaros que trinan, amaneciéndole al alba.

Y yo de este otro lado, apegada a mis sábanas.

 

Descorro las cortinas y se esfuman las nostalgias

los vidrios se traslucen, y los grillos que cantan,

la alondra se uno al coro, y la sinfonía se desata.

 

¡Cuántas veces quedamos! De este lado de la ventana

viendo pasar la vida, con una indiferencia que espanta

y el tiempo ¡TAN VELOZ! No perdona y nos mata.

 

Seamos protagonista de esta historia prestada

subamos al escenario a participar y ganarla

a esta loca carrera, de horas y de demandas.

 

La vida seguirá allí, pero desnudemos el alma

sobre la gramilla verde, asida de las nubes blancas

sintamos que vale la pena… vivirla con paz y en calma.

 

Aceptemos el desafío, y ganemos esta batalla

de no pensar en nosotros, cuando hay tantas desgracias

la sociedad necesita de seres “con almas blancas”.

 

(¿La vida? La vida es eso que dobla la esquina cuando suspiramos) Liby®

 

Libia Beatriz Carciofetti // Argentina

Derechos reservados Nº 452298

libypoesias@arnet.com.ar

 

 

*****************************************************

**************************************

**********************

VI

TE QUIERO como la tierra al río

y a la noche innumerable de silencios

como los días de esperanza te quiero

aunque por ello sufra el dolor de este planeta

Te quiero en el canto profundo de todas las cosas

te quiero sin desnudos

y cuando estás desnuda mujer    lejana y sombría

con tu vientre de futuro    te quiero

Sé que he nacido para el instante en que el destino nos vuelve locos

sé que tu amor    no es la cópula y el beso de los cielos solamente

 

Es arder contigo sin que las manos y los cuerpos

y el alma tengan que urdir un secreto

una palabra    un gemido

 

El amor es arder en ti    en mí    en nosotros

es besar la urgencia amorosa de tus labios

y la redondez citadina de tus pechos

es despertar en la calle de tus muslos

que saben que te quiero

y de tanto quererte    te quieren mis manos y mi boca

y la piel entera de mi vida    que esperan habitar en ti

las rosas palpitantes de tu cuerpo

te quiero

 

León Hernán (México)

***************************************************

************************************

***********************

Textos escritos por María Isabel Bugnon

(Argentina)

 

QUIERO

 

Quiero tenerte

 A mi lado,

Colibrí que vuelas

De flor en flor,

Dejando la marca

De tus besos

En cada una de ellas.

Quiero atraparte

 Entre mis brazos,

No dejarte escapar,

Hablarte de mi amor,

De  los  sentimientos

 Que habitan

En mi mente.

Este amor me llena de felicidad,

Disipa el dolor.

Mi corazón es un

 Vendaval de pasión.

A pesar de la distancia

 Mis versos

Y tus letras  caminan

De la mano,

Nos roza el alma,

Acarician la piel

Y arrullan  nuestros corazones..

 

PAZ

 

La poesía y la paz

Van de la mano

Elevando amor y sueños.

Si la mente  de los poetas

No seria caudal  de versos

La poesía no lograría

Ser amiga de la paz.

La paz nos abre un mundo

De hombres poetas,

Los cuales  dejan

Que la poesía  se suba

A las nubes, galope por el universo

Para unir nuestras palabras

En un abrazo sincero

Recordemos que somos todos hermanos

Sin distinción de credo

Raza  o color.

Escribamos poesía s para

Que la paz resurja airosa,

Abra nuestras mentes,

Se instale en nuestros corazones.

El cielo se cubra de palomas blancas

Símbolo de la paz en el mundo.

 

                          CARTA DE AMOR

 

Te pido perdón por este silencio, pero no dudes

Que mi amor por ti sigue vivo,

Aunque aparente la frialdad  de la roca  o una falsa despedida.-

Mi amor se mantendrá en el tiempo  siempre con la prudencia, el respeto, la cautela, en un mirar silencioso.

Este corazón travieso quizás pretenda  abrigarte en esos días que te sientas solo y triste.-

Confía en este amor transparente, aunque la rutina amenace con ahogarlo.

Los días son interminables esperándote  pero sigo acá como todos los días, alimentando este amor  que una fría mañana del mes de agosto llega a mi, cual niño que habré los ojos a la vida.

Despliego mi corazón como si fueran las velas  de tu velero, cuando las acaricia el viento.

Es la primera carta que te escribo llena de amor y esperanza.

Dios quiera  puedas leerla amor mío, a pesar de la distancia que no me deja llegar a ti, yo te amo igual, nada ni nadie lograra cambiar  mis sentimientos, tu te mereces mas que una simple carta de amor.-

Por ahora te dejo mi humilde  pero inmenso y sincero amor, las ilusiones, anhelos  de un mañana juntos.

Recuerda que en esta tierra lejana siempre estaré esperando por tu amor.-

**********************************************

******************************

****************

SELECCIÓN DE POEMAS

Por Marcelo Juan Valenti

 

Inmediatez.

El horizonte al alcance

de la mano.

Plumas levísimas

del instante  necesario

para recorrer

la distancia

que casi no existe.

 

***

 

En sueños

se combinan cielos claros

con casas a oscuras,

como los pintó Magritte.

Un

paisaje

paradojal.

La contradicción se suspende,

al peregrinar

por la finura cromática

de la realización

del deseo.

 

***

 

 

Clásico el vacío,

clásico el silencio,

de esta tarde

en la ciudad.

El paisaje

es una voz

sorda,

que hipnotizó a los habitantes.

Cruzo,

con mutua sorpresa,

a los otros no convocados

por la pasión.

 

***

 

Bosque

de rectángulos iluminados,

que avanza

hacia

mi.

Soy aldeano

de una comarca

fugaz.

 

***

 

No te acerques.

El viento

sacude

las murallas,

habrá desmoronamientos.

A lo lejos

la planicie

se alborota,

interrogándome.

Si desconozco la respuesta

me devorará,

con glotonería de esfinge.

 

***

 

 

Ojos color sepia:

un paisaje de naranjos

se ausenta.

en el tiempo.

La exageración

de las pupilas

intenta el rescate.

Cuatro generaciones después

continúa

el extravío.

 

***

 

Está

en las nervaduras

de una hoja dorada,

en el pétalo de una flor

de interregno,

en el ojo nacarado

de un mosca, en los círculos concéntricos

que trizan al lago.

Cada detalle

alberga

intimidad de mapa.

 

***

 

Gritos

de protesta

en el jardín de los faisanes.

Me pierdo

en encrucijadas,

bajo árboles aromáticos.

Tu rayo

será la llave

de la plazoleta.

Todo me cubre

con ropaje de asombrado terciopelo.

 

***

 

Soy un vagabundo

escondido

en el territorio casual

de mis ojos

cerrados.

Oscuridad

es la palabra que me guía.

El panorama

concluye

en el párpado.

 

***

 

Vienen

de un mundo ajeno.

Para afianzar

su ser

han usurpado un vasto

espacio verde a los paseantes.

Observo,

mudo,

la mímica del juego.

 

***

 

Abandonado

en este punto geográfico

y a la espera.

El paisaje

son los otros,

las carcajadas y los gestos,

alguna canina perplejidad.

Cada parpadeo es una tijera

oxidada,

parcial

inútil.

La mirada

deviene

playa desolada y perpetua.

 

***

 

 

No alcanzo el horizonte,

tampoco el cielo.

Las islas están lejos,

nada detiene al río ni a las estaciones.

Es casi irreal

el cincel

de las hojas,

la demarcación cromática de las temporadas,

la incursión

indefinida

del viento.

 

***

 

Panorama

en el lenguaje,

en el trauma.

Cada complejo un risco,

una selva, un mar,

significantes.

Le temo al camino.

Muere

el paisaje

tras el vallado

del discurso en el diván

 

 

***

 

Salta

en su única pierna,

me conduce por los senderos umbrosos.

Mi secreto ha sido descubierto.

Las mariposas azules

crecen

conforme nos acercamos

a lo más profundo

del bosque,

no se arriesgan

a revolotear

sobre los acantilados.

Allí

reinan los lagartos.

El  recuerdo de nuestro paso

se perderá,

pronto,

en la memoria de una cascada.

 

***

 

Presencia

constante

del islote

frente a la felicidad.

¿Quién se atreve a nadar con tiburones?

Al cálido manto del agua

sucede

la frialdad de la tierra.

El paisaje

que otros ven,

me incorpora.

 

***

 

 

Archipiélago supérstite.

La ola

alegórica

se sacia

con la policromía

sinfín

de la materia.

Somos sutiles caramelos

que acicatean

a una gula

prepotente.

 

***

 

 

Asfixia nacida

en una casa sin ventanas a la calle.

Hacia el dibujo psicomágico

me llevó

la intuición.

Fallé.

Ningún alivio trajeron

los vitrales que horadaban

mansiones imaginarias.

El aire se precipitaba al cielo

desde el patio amurallado.

Así,

el país de la infancia no se abandona jamás,

cerrada la frontera

por la certeza de que para algunos

el  paisaje es imposible.

 

 

 

 

***************************************************

************************************

***********************

“CARTA A UNA

AMIGA”

Mi querida Etelvina:

 

Luego del mal trance

por el que he pasado,

hoy puedo decirte

que me siento mejor,

el transplante ha sido

de lo más exitoso,

salvo algún detalle

me lo dijo…el doctor.

 

Vos me preguntabas

en que consistían,

los elementos puestos

en la intervención,

glándula de mono

y ovario de yegua,

que salvaron mi vida

me embarga…la emoción.

 

Después de operarme

no se que me hicieron,

ya no soy el de antes

que era propio, un rey,

los veo y me trepo

a algún que otro árbol,

y por culpa del ovario

me siento…un poco gay.

 

también te confieso

que tengo problemas,

al zoo no puedo

a mi nieta llevar,

el mono excitado

me tira besitos,

y la mona enojada

me quiere…pegar.

 

Hoy tengo otros gustos

como diez bananas,

me constipo todo

que le voy a hacer,

entre sueños veo

venir a mi encuentro,

a la mona chita

y a…Tarzán también.

 

Estoy en el trance

de ver lo que hago,

me crece el pelo

que es un horror,

me hice mil brushing

claritos y rulos,

la vieja me huye

y ya no hago…el amor.

 

Yo por este medio

les agradezco a todos,

los buenos deseos

y la preocupación,

Espero el alta

Y que me la firmen,

Para que no crean

Que perdí…la razón.

 

Sin más que contarte

te dejo Etelvina,

verás  que lo mío

no es fácil de llevar,

a veces por culpa

de la yegua que llevo,

me vienen los calores

y no me puedo…aguantar.

 

(un desvarío de) Boris Gold

 

**************************************************

*********************************

********************

COLOFÓN

 

 

Por Viktor Gómez Valentinos

 

 

Dos piernas, dos rodillas, dos tobillos,
los dedos diminutos de los pies
que son tan parecidos unos a otros
y suman sus falanges en parejas,
los huesos semejantes, sucedidos
y su contaduría vertebral
para escribir el peso o el fulgor
son nómina y carbón en papel copia,
perfecta simetría con que el cuerpo
busca no estar tan solo y se consuela
del lunes y su abrazo envenenado.
Por eso se acompasa en paridad,
escruta sus meninges, sus alardes,
su tiempo entristecido y concluyente
y cuenta sus costillas mientras gime,
porque es inmensa la llanura sola
y el sol está tan lejos como el mar.
El día en que nos faltan los afectos,
palabras olvidadas como trébede,
justicia, lapicera o resplandor,
cuando estalla la flor de la torpeza
y aroma los manzanos al troncharse,
el cuerpo se conforma como puede,
busca su concordancia, su acomodo
para la ley de las compensaciones
y balancea su peso duplicado
por el estrecho beso de lo dual.
Tan sólo los impares desiguales
-el sexo, el corazón o la cabeza-
revientan en su plomo solitario,
reclaman con ardor para la sed
y exigen de algún modo compañía,
un canto en que se enreden otras voces
haciendo más liviano el universo.

(de La ausente, Cáceres, Diputación/ Institución Cultural “El Brocense”, 2004).

 

 

****************************************************

***************************************

*************************

*****************

***********

*****

**

*

28º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

28º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

28º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXXII de la 2ª etapa/02-10-2012

 

EDITORIAL LXXII

60ª Edición del Festival de San Sebastián

 

Ya forma parte de una larga liturgia civil y cultural de finales de septiembre, el Festival de Cine de San Sebastián, que este año cumple su 60ª edición. De nuevo, las calles de la ciudad se llenan del encanto de los actores y actrices, de los técnicos de producción, de los directores que pasean por ellas, que se muestran al mundo, siendo la fachada de un mundo maravilloso. Todo ese glamour es sin duda lo de menos, el actor Tommy Lee Jones ha declarado estos días que no le gusta el glamour del cine, que supone una exhibición de vestidos demasiado caros. Sin duda porque detrás hay un contenido que no vemos, pero que es mucho más importante, el trabajo cotidiano del mundo de cine, un trabajo duro, muchas veces rutinario –largas horas de rodaje y de producción-, pero que siempre desemboca en una película, en un producto que puede hacer felices o puede hacer pensar o puede entretener a millones de personas en todo el mundo.

Este año se lleva a cabo el festival en un contexto europeo de crisis y de recortes, que en el ámbito de la cultura está siendo, en muchos países, brutal. En los superficiales baremos establecidos por el capitalismo salvaje que hemos sufrido el valor está determinado por el precio, pero sobre todo por la rentabilidad económica. Y de un modo u otro la cultura, considerada como industria, sobre todo por las administraciones que tienden a considerarla un producto más cuando no un mero escaparate, en el peor de los casos un instrumento de propaganda, no es tan rentable como el fútbol, que sí que mueve millones y no está afectada, parece ser, por la crisis, al menos las grandes ligas, que no en los equipos modestos, los más populares en su sentido más correcto, seguramente sí afectados. Tal vez, como dejó caer Penélope Cruz, puestos a estimar la gravedad de los hechos, resultan más preocupantes los recortes en educación.

Claro que un país donde la cultura adquiere un carácter marginal tampoco puede considerarse, a nuestro entender, un país desarrollado. Deberíamos medir el desarrollo no sólo en lo económico, también en lo cultural, en los niveles de lectura, de asistencia al cine y al teatro, a los conciertos también, en la existencia de infraestructuras para que haya realmente una actividad cultural. También en el compromiso de las administraciones con la cultura, no mediante las obras faraónicas que con frecuencia hemos visto y que se han llevado buena parte de los presupuestos públicos, sino con la cultura cotidiana que nunca va a ser exhibicionista, pero que mantiene en muchos casos la calidad y la cercanía a la población, mucho más importante. Mucho nos tememos que en la vieja y cultivada –otrora- Europa todo esto empieza a fallar.

Aunque un festival posee mucho de fachada, de glamour y de superficialidad, ciertamente, quizá sea bueno que existan sobre todo ahora, para recordar que también hay una actividad tan importante como el cine, como la cultura en general, un mundo en el que habitan los sueños colectivos e individuales y que al final son los que conmueven de verdad. En este sentido, por fortuna, San Sebastián no nos ha defraudado.

 

**************************************************

**********************************

********************

POEMA MEDICINAL

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

ASPIRINA CONTRA EL SUICIDIO

 

En mi última agonía callaré lo que dono,

el dolo ajeno, por que nadie es eterno,

 no habrá cómo, para dónde, ni acomodo,

encerraré la culpa en mi duda de invierno

cual niño culpable del robo de un cromo

y lo guarda él en un oscuro trastero

entre páginas de un libro de grueso lomo.

 Fin del rollo, final de hospital con galeno,

cuando mi cuerpo se convierta en plomo,

plomo, plomizo, sentencia el veneno,

me iré anhelándole galaxias al cosmos

o tal vez a rastras de sutiles silencios,

si la vida es utopía, si la vida colmo

me pudriré de nadas y nadires diversos,

¿extrañaré la purga donde agujas conozco?

 Pequé poco de santo, recé de pío demonio,

nadie vio la certeza, nadie tocó nunca bombo,

me inundaré de plegarias de atajo y verbo,

me tragaré la hiel, la miel y el calostro,

suplicaré acciones, perdones y aprecios,

me extinguiré de mejillas en tonos de rojo,

me iré de aquello que tanto quiero,

cuando me traten como tunda de despojo,

cuando mi alma salga de un huevo

algún pico quedará en su poso,

cuando ya no esté entre este cuero,

cuando mi polvo sea ya otro polvo,

¿recordaré las alegrías y el pinchar en hueso?

¿Tendré morriña por beberme el mosto?

¿De deambular vacío entre todo resto?

¿De querer haber sido tal vez otro?

¿De manejarme esclavo del tiempo?

¿De querer lo que quieren quizá todos?

¿Me olvidaré de mi primer beso?

¿Me acordaré del poema y del madroño?

Esclarecí el misterio de donde vengo,

disipé y arañé el feto blando del morbo,

me perdí entre libros, collages y luengo,

me apropié de aquello que añoro,

me perdí entre la huella que ya no dejo,

me quise perder en sarmientos que corto,

me quise llevar ciencia y musa al huerto,

reí, amé, sucumbí, y a veces, menos lobo,

lloré, dormí y comí con espíritu suelto,

me hago agua entre poro y poro

sudando la vida al completo,

resucitando como resucita un retorno,

como resucita un abril concreto,

como resucita la tormenta en este contorno,

cuando este caminar camine lerdo,

cuando este cuerpo sea ya estorbo

y no haya manera de ser, aunque en anhelos,

beberme ese chorro todo de un sorbo,

cuando os vea desde candiles y catalejos

os envidiaré como se envidia al cachondo,

que traspasa la raya del cachondeo,

goza leche de hormiga, se ríe del ceporro,

se olvida en bares chaqueta y sobrero,

se bebe la vida desde vasos hondos,

resiste la pulpa de mujeres de acero,

se deslumbra la risa en sus ojos,

la juerga es su bilis y también su suero,

la pena es su crisis, el tiovivo su sueño,

no lloréis por mí, pensad que fui un loco

y siempre anduve poniendo remiendos

por no ser sinvergüenza, para verme sordo,

por ser de la tribu de los más menos.

Por ser ardid si me atrevo a pudrirlo todo

sin mover ni tan siquiera un dedo,

malgasté dinero y amigos que codo con codo

nos bebimos el agua hasta de los floreros,

puse en cartas de hielo y de cualquier modo

un listado infinito de ardientes te quieros

y un mote a quien le encajó el apodo,

puse trabas, dije síes, dije noes y puse peros,

dime tú si ya no ríes, si es que ya no rimas verso,

dime tú si ya no eres, si es que ya andas disperso,

dime tú si no peleas,

[o si encerraste para siempre al preso.

 

***********************************************

************************************

************************

La crónica

 

 

La ciudad no existe, nunca existió y nunca existirá. Así es como lo expone el cronista cuyo nombre desconocemos, no firma el texto, ni siquiera lo rubrica, algo que, dada la época, tampoco es tan extraño: estamos en el siglo XI, no hay la misma noción de autoría que en nuestros días y la literatura en buena forma poseía mucho de juego de réplicas y contrarréplicas, incluso cuando hablamos de crónicas como es el caso. Pese a todo algo sabemos de él, según me confirma Alfredo, tan atinado siempre en estos temas de lenguas y variantes. Por ejemplo que es de Bayona porque escribe en bearnés con giros propios de aquella ciudad y palabras labortanas que incorpora a las frases pero sobre todo coloca en los bordes del pergamino, como recordatorio de algo que ha de continuar más tarde, detalle este que nos indica también que es detallista, observador, meticuloso. La idea central, más que la mera descripción, es esa sensación extraña, la de alcanzar una ciudad que no existe pero a la que llegan tras varios días recorriendo caminos y campas. Lo va repitiendo varias veces a lo largo del texto, que la ciudad no existe, que nunca existió y nunca existirá, aun cuando los viajeros contemplan sus calles estrechas y curvas, huelen el dulzor de las especias, ven sombras que se cruzan por las esquinas, raudas siempre, como si los habitantes inexistentes de aquellas calles les estuvieran evitando. El cronista comenta la presencia de aquellos hombres y mujeres que les esquivan, aunque presiente que sin ánimo de ocultarse del todo, con otras intenciones, esto eso, con ganas de hacerse notar, de que sepan los extranjeros que están allí, aunque no existan. La repetición no deja de ser una necesidad, la de convencerse, la de fijar la realidad, la de entender lo que les rodea. Ni el cronista ni sus acompañantes pese a todo dicen nada, no hablan, mantienen el silencio para escuchar e intentar captar algún ruido, tal vez porque confían más en sus oídos que en su vista, porque creen que los ojos pueden engañarles, las orejas no.

La crónica es muy completa tal vez por ello, porque su escribano ha sabido escuchar más que ver. Por lo demás, quien la escribe conoce bien el arte de la escritura, describe hasta el detalle más nimio, posee la paciencia de dar vueltas alrededor de un punto, de un aspecto, de una sensación, con la intención de que nada quede en el tintero, que todo quede dicho. Pero resulta difícil hablar de lo que no existe. Sabemos ahora, somos enanos en hombros de gigantes, que otros muchos escribanos, novelistas y poetas han intentado narrar lo inexistente, jugar con las sombras y fijar en el papel ese terreno movedizo de la muerte, que no deja de ser una manera de dejar de ser y de existir. No siempre consiguen idénticos resultados, aunque con frecuencia sus secuelas le resultan no poco angustiosas al lector atento. Sin embargo, nunca he sentido ese grado de ansiedad que se va acumulando mientras uno avanza en la crónica, hay algo que me desasosiega profundamente, como si el cronista habitara en las entrañas de sus hipotéticos lectores y los enfrentara a lo cotidiano mostrándoles, mostrándonos, todo el dolor posible. Si el ojo humano pudiera ver todos los demonios sobre la faz de la tierra, no se podría vivir, afirma el Talmud. A veces me tengo que detener, no porque el párrafo en cuestión me haya resultado complicado o difícil, sus frases no son obscuras ni se enmarañan en formulismos tenebrosos, al contrario, se suceden con armonía, como una fuente de aguas claras, pero algo me duele por dentro, no sé por qué, no entiendo la causa de toda esa turbación, pero ocurre, de repente me detengo, miro por la ventana cercana y contemplo el edificio junto a mi facultad y más allá los montes por los que anduve una y mil veces.

Cuando me quedo así, extraviado, con la mirada perdida, Alfredo me pregunta por mi trabajo. Necesitas alguna ayuda. No, gracias, le digo, de momento no. El manuscrito me llegó dos semanas atrás. Le consulté los asuntos de lengua. Luego me sumergí en él. Las palabras las leía como si fuera lluvia fina que me mojara con suavidad, casi con dulzura. La ciudad que no existe parece también sumergirse en la llovizna. Tal vez se trate de un recurso del cronista que domina los trucos del oficio. Si viviera hoy, sería un escritor de culto, qué duda cabe, pero desconocemos su nombre y no habrá jamás recuerdo de él más allá de esa crónica hallada por casualidad en la gaveta de un viejo cajón catedralicio. Hay tantos libros perdidos, tantos autores cuyo nombre no sabremos y cuya obra no leeremos jamás que me produce un profundo vértigo, tan grande es mi afán por leerlo todo. Existieron, pero ahora ya no existen y es como si nunca hubieran existido, como aquella ciudad que se halla sólo en la cabeza de unos caballeros aventureros y un cronista con vocación de vate cuasi místico y que la describe al detalle.

Reflexiono sobre esa inexistencia de la ciudad. Me pregunto si es real, si de verdad llegaron a un lugar que veían con sus ojos pero intuyeron que no estaba allí ante ellos, o se trata de un mero recurso, si los caballeros y el cronista tuvieron delante de sí un espejismo, fueron víctimas de una misma quimera, y se adentraron por el mismo ensueño, conscientes o no de todo ello, o fue el cronista quien se permitió jugar con la imaginación. Me pongo en el momento de escritura, hay otros recursos en la época, otra forma de captar la realidad, otro concepto de realidad y que nada tiene que ver con la racionalidad y la lógica de nuestro tiempo. Lógico, el mundo se explicaba entonces de otra manera, lejos de toda racionalidad. Si aceptamos que la ciudad no existió, cuál fue entonces la reacción de aquellos hombres, acaso la misma que la de Juan Preciado al entrar en Comala en busca de Pedro Páramo y descubrir que nada es lo que él ve o por el contrario no hay extrañeza por nada, asumen la realidad de lo irreal y de lo inexistente, lo confunden con lo material, al fin y al cabo todo posee un espíritu y se acepta, se trata de un animismo que perdura aún en el tiempo de la crónica. Nada se desprende del texto, el cronista comienza a hablar de calles y sombras, plazas y neblinas, nada existe, afirma, y lo mismo refiere al describir vagamente a hombres y mujeres que distinguen entre neblinas, incluso de la muchacha con quien tratan, blanca y bella, distante pero llana cuando habla con ellos mediante palabras que parecen brotar de un lugar íntimo y armonioso, como si en realidad, aunque no nos lo recogiese el cronista, aunque no lo escribiera, lo pensara en lo más íntimo de sí mismo, y por ello fuera ella un espíritu pleno y libre, tal vez un ángel, pero en todo caso ninguno de ellos existe, repite el cronista, ni siquiera la misteriosa belleza que encubre a la muchacha, y no hay sorpresa ni espanto en ello, tampoco es voluntad del cronista, me parece, remarcar sensación alguna, porque sólo en los ojos de quien lee esas páginas, los míos en ese momento, los de futuros lectores que los habrá si algún día publicamos la crónica, habita la angustia que el texto y la vida llegan a engendrar.

Me quedo de nuevo ensimismado, con la mirada perdida tras las ventanas. Existe mi ciudad, me lo pregunto una y otra vez, existe mi vida, me lo planteo no sin profunda turbación e inquietud. Y si fuera todo lo que me rodea lo que no existe en realidad, acaso el cronista esté leyendo o se imagine entonces mi vida, me digo no sin repentina angustia, en esa otra crónica que yo relleno en cuadernos repletos de notas y que escribo como reflexiones de lo cotidiano o como proyectos literarios sobre los que divago de un modo u otro, un enorme y largo diario cuyo rito cumplo a rajatabla, todos los días, para escapar tal vez de la extrañeza que me produce la vida. La ciudad no existe, pero tal vez tampoco los caballeros y el cronista, ni yo como lector existo, o acaso soy un muerto, un muerto parecido a Juan Preciado y que sigue levantándose todas las mañanas, cumpliendo con los gestos cotidianos, salgo de casa, acudo a la universidad, la misma universidad donde estudié, cinco años de Literatura románica, especialidad en medievalismo, doctorando en la obra del Rey Dom Dinís, agregado a la cátedra de Románicas, un buen chico, he oído que dicen, serio y estudioso, comentan de mí, mis padres por ejemplo, que hubieran preferido que estudiara algo más útil, derecho, por ejemplo, pero ya están satisfechos, y por la tarde salgo con Lorena, nos enamoramos –los muertos o inexistentes también nos enamoramos- tras coincidir en una clase, durante la carrera, como con tantos otros compañeros que tal vez nunca existieron, y hablamos de libros y paseamos por los parques, junto al río, y vamos a fiestas, y nos amamos y reímos y nos entristecemos como muertos, como muertos que somos y que no existen, y todo eso lo lee un cronista del siglo XI, quizá se pregunte qué sentido tiene todo eso que cuento en mis páginas, qué sentido más allá del placer de la descripción, aunque puede que ambos seamos también uno mismo, real o inexistente, como en el cuento de Cortázar en el que un accidentado y un indígena son la misma persona que se sueña uno con otro a la vez, sin saber quien es el soñador y quien el soñado en realidad.

Alfredo entra en el despacho y me despierta de mi estado de ensoñación. Trae café y unos cruasanes. El desayuno, dice remarcando las sílabas, alargando las vocales, haciéndose pasar por un aguerrido camarero. Sonrío amable. Que los muertos se revuelvan en sus tumbas, me digo, sin importarme en que lado de la lápida me encuentro.

 

Juan A. Herrero Díez

 

*************************************************

***********************************

***********************

EL PASO DEL TIEMPO

Es un cuadro de abandono

Trabajado por el tiempo,

Un guión hecho pedazos

Y un bohemio en su vejez,

Una gaveta arrumbada

Con un tesoro escondido,

Son las cartas que el poeta

Escribió…alguna vez.

Son letras que tienen alma

Mostrando su sentimiento,

Y que gritan doloridas

Lo que es morirse de amor,

El mundo gira impasible

Cargándolo de pesares,

Se hace fuerte en sus versos

Es un pobre…soñador

Hay una huella indeleble

Transitada por sus pasos,

Que llevan a un arco iris

De magia y feliz esplendor,

A un costado una casita

Que atesora muy adentro,

Allí moraba Rosaura

Un sublime…y hondo amor.

Amó mucho y lo han amado

Y algunas veces le han fallado,

Todo eso le ha servido

Para ser hombre de bien,

No todo ha de ser negro o blanco,

Y aprendió al fin y al cabo

Que a veces…hay grises también.

Pero efímero es todo

Y se apaga de a poquito,

Lo de ayer solo es recuerdo

Y solo le atañe a él,

El viento se ha de llevar

Ilusiones y sueños vanos,

Y una foto desteñida

De ese…que supo ser él.

Acomoda sus vivencias

Y se va muy despacito,

Tomará la calle larga

Esa que lleva al final,

Se perderá en la bruma

Envuelto en nubes de gloria,

Y desde el cielo seguro

Nos mandará…una señal.

Boris Gold

 

****************************************************

*************************************

**********************

SONETO

Por Rodolfo Leiro

 

A MANO, MUCHACHA

 

Inspirado en “Mano a Mano”

Carlos Gardel y Celedonio Flores

 

Jamás trizó el improperio

a tu agraciada silueta,

de tu perfil de pebeta

al hoy de tu medio imperio.

¿Qué te enroló un pibe serio

y hoy me colgás la gayeta?

¿Qué los besos de tu jeta

fue mi cálido sahumerio?

Puse en tu bolso, criterio

con buena guita, un salterio,

que gozó tu fina facha;

te perdoné el adulterio

como salmo en monasterio.

A mano estamos, muchacha.

Construido a las 14,44 del

22 de agosto de 2012-08-22

 

**************************************************

*******************************

******************

LA VENGANZA

En carrer del Bisbe, detrás de La Catedral, subiendo hacia La Rambla, siempre veía a esa mujer pidiendo unas monedas. Lo que más le molestaba era la forma exagerada en que con tono lastimero, pedía unos céntimos. Exageraba tan teatralmente un falso temblor de su mano al extender el bote, toda vestida de negro, que no engañaba a nadie…Un pañuelo, también negro y raído que le tapaba gran parte del rostro, completaba el disfraz. Pero lo más ruin de la representación, lo constituían sus pies descalzos también temblorosos, con la baja temperatura de esa tarde de febrero en Barcelona. Marina, todos los días la veía al pasar para su trabajo y cada vez, la indignaba más esa representación que hacía ….
Un día en que había tenido una discusión con una compañera de la tienda, Marina se paró delante de la mendiga de negro, como la llamaban y le dijo:-¿Si te traigo medias, te las pones? ¡No sé para que haces ese sacrificio de representar una miseria que nadie te cree!
Lo mismo que el temblequeo ese, crees que la gente es tonta y no se da cuenta de que es fingido? ….y fue a sentarse, para calmarse un poco a los bancos de la plazoleta donde los turistas, contemplaban a unos jóvenes que fabricaban enormes pompas de jabón…
Estuvo ahí un largo rato, para calmarse un poco, se sentía intranquila, con la sensación de haber descargado sus nervios por la discusión con su compañera, en la mendiga.
A rato, bajó de nuevo por la cuesta hasta la plaza de La Catedral y ve, asombrada, que la mendiga se levanta sin ninguna dificultad ni temblor y se encamina a paso rápido hacia un auto que la recogió con la naturalidad del que lo hace todos los días….Se fijó en el chofer, que era un joven de nariz aguileña , manejando con destreza, un auto particular….
De pronto, notó inquieta que la mujer, que se había quitado el pañuelo de la cabeza, advertía su presencia y se la señalaba al joven.
Pasaron dos días cuando Marina olvidada ya del episodio, volvía de su trabajo, cuando sintió una dolorosa punzada en su espalda que acabaría con su vida, y cayo en la pendiente, no sin antes reconocer al joven de nariz aguileña.

Elsa Solís Molina

**************************************************

**************************************

*****************************

© SER QUIEN FUI

Por Gustavo M. Galliano

Sobre la barca que abarca,

No sé si vengo o si voy,

No sé si es trascendente,

Lo importante resulta si soy.

Escudo del guerrero brillante,

Murmulla el alma triste,

Lento el cuervo lanza su graznido,

En el bosque turgente de tu voz.

El prado de las gaviotas

Encadenados en islas

Reclaman su potestad,

Sobre la tierra de redes.

En el país de anillos de oro,

Expuse mis intenciones,

Intempestivo, impetuoso,

Pleno, confiado en aquél muérdago.

Pero el faro de tu frente,

Venció a la espada de la boca,

Y aquella actitud de Diosa,

Transformose en águila que come avena.

Fui gentil sedal en primavera,

Pero nada floreció ni solicito carnada,

Hoy me retraigo en lecturas,

De poetas más prosaicos.

Huirán de mí las golondrinas,

Las naves, las flores y las armas,

Pero los libros me amaran siempre,

Las palabras me acariciaran las sienes.

Fui longevo nombre de renombre,

Bronce que talla quien ni siquiera conoce,

Hoy crecen  niños con mis libros,

Y soy feliz, desde no sé donde.-

© NUNCA PASIÓN NUNCA

Por Gustavo M. Galliano

Se rebeló a creer en un Dios,

omnipotente y jactancioso,

y su hoy pagano se arrodilla,

ante una cruz, una equis, una esfera.

Deseó llegar a ser inmortal,

y se tatuó el rostro de Dorian Gray…

hoy gime sus lamentos,

marcando en el fango su desliz.

Se rebeló a creer, creyendo,

bebió de su propia bilis candente,

se arrepintió y gimió, titubeante,

más no hubo ángeles insurgentes.

Se despertó y encontró despojos de Sol

cocinando una aurora pretérita y ausente,

pidió perdón,  masculló disculpas,

pero era tarde para creyentes o augures.

Se lamentó por no creer en algún Dios,

se lamentó por deambular en solitario,

solo y cansado se entumeció, masticando gusanos,

en sombra peñasco, cima hosca de montaña.-

***********************************************

************************************

*************************

 

SELECCIÓN DE POEMAS

Por Gonzalo Salesky

 

LEJOS

 

 

Apuestas perdidas,

lecturas en vano,

soberbia en la sangre.

Me siento tan lejos…

 

Hoy vuelvo a verme

en pequeñas batallas,

con pasajes lúgubres

y heridas al viento.

 

Ha pasado lo peor de la conquista,

dejaré mi lecho perfumado

y seguiré sembrando.

 

Me quedaré tan sólo con el destino leve,

con el día, la neblina

y aquellas voces lejanas.

 

DÍAS INÚTILES

 

 

Hay días inútiles que trato de evitar,

la sangre nunca miente.

Aunque aquello se aleje,

encuentro en las tormentas

un modo de escapar, una rendija.

 

¿Por qué será? No sé, quizás

que todo muere y quema al ir naciendo.

Que nada importa ya porque es inútil

soñar… la vida sólo es esto.

 

SIN NADA

 

 

Sin palabras,

sin aliento,

sin agua y sin sed,

sin fuego en mi cama.

 

Sin esperanzas ni frutos.

Sin pasión, sin prisa,

sin recuerdos ni estrellas.

 

Sin nada que me nombre tu sonrisa,

con todo lo que ayude a olvidar,

sigo escapando, ciego y sin vida,

sintiendo que el amanecer es poco.

 

CADENAS

 

 

Un fondo de silencio, una canción

se escriben solas, sin miradas amargas.

Pudimos doblegar aquel fantasma

aunque mañana regresen las cadenas.

 

¿Podré volver al seno de mi tiempo?

¿Podré salir del barro sin tu amor?

La piel me ayudará lo suficiente,

ya no será de rosas el perfume

y el cielo, cada noche,

me cubrirá de ocaso.

 

HOJAS DEL ALMA

 

 

Tuve instantes de locura,

tierra fértil para excesos.

Arranqué y arranqué hojas del alma,

supe llegar al borde del abismo.

 

Enfrenté los dragones de la noche.

Temblando, con la daga vacía,

el corazón latiendo en una mano

y por mis venas, la sangre congelada.

 

El tiempo lo era todo y a la vez,

nada tan frágil como ver nuestra vida

consumirse. Como ser los condenados

desde siempre,

para siempre,

jugando a ver el fin de esta quimera.

 

INFINITO Y ETERNO

 

 

Acaricio lo imposible, lo profano.

Trato de no dejar huellas.

Dejo que nuestra vida pase

en tu boca, en mis sábanas.

 

Sueño con enamorarte…

Quiero que todo se aleje

y se concentre en un punto,

casi infinito y eterno.

 

Ojalá la muerte sea tan sólo hoguera,

para vivir al lado de tu nombre,

tan cerca de la ausencia que libera.

 

BLANCA

 

 

Como el horizonte previo a la tormenta,

blanca como el agua que aún no cae,

como la figura que alumbra mis noches,

casi como un hada…

 

La nostalgia viaja a través del tiempo

ganando batallas a la oscuridad.

Es blanca mi alma cuando te recuerda

alejando sombras,

sin miedo a perderte.

 

SER DISTANCIA

 

 

No quise solamente ser eclipse,

encontrando el alma donde ya no está.

No quisiera ser sólo la sombra

de aquello que no fui:

ser mentira, espantapájaros,

secreto a voces, ser distancia.

 

Tampoco pretendo estar seguro

de cómo pasa el tiempo,

sin haber logrado todavía

retar al destino. Y en mi esencia,

preguntas sin respuesta me someten,

me agobian, me interrumpen…

me liberan, al fin, de aquellas sombras.

 

NO BUSQUES

 

 

No busques el rumor de tu silencio

ni el hielo sediento que no quema.

No busques color en el vacío

ni en lágrimas perdidas, la tristeza.

 

No busques en el mar ninguna gota,

no te ahogarás llegando a lo profundo

porque te falta callar, te falta mucho

para cantar victoria en la derrota.

 

CULPA Y PECADOS

 

 

A cada paso, siluetas luminosas

caminan junto a mí, aunque es difícil

salir –escapar– de la armadura.

 

No seremos libres al seguir creyendo

promesas fugaces, en letras sin alma,

en culpa y pecados que quitan el cielo.

 

¿Habrá campanas para evitar el miedo?

Mejor callar a veces –casi siempre–,

dejar que el viento pronuncie nuestro nombre.

EN MIS MANOS

 

 

Cuando descubra tu ser

tendré polvo en mis manos.

Las lágrimas ya secas;

tu vientre, vacío como mi alma.

 

Mis páginas borradas, una a una,

como terrones del olvido, como sangre.

Tu dolor, el mío y este mundo

no alcanzarán para tapar el cielo.

 

************************************************

*************************************

*************************

**************

******

**

*

27º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

27º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

27º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXXI de la 2ª etapa/02-09-2012

 

EDITORIAL LXXI

Las dos orillas.

 

         Ni que decir tiene que las relaciones culturales entre América Latina y España no han sido desde la independencia de los países americanos muy intensas, a pesar de las pomposas declaraciones políticas alrededor del 12 de Octubre. En gran medida, el problema radicaba en España, que ya incluso antes de proclamadas las Repúblicas independientes en América apenas prestaba mucho interés por aquel continente, más allá de los intereses económicos que supuso el colonialismo. Lo apreciamos por ejemplo en la presencia, a todas luces marginal, que lo americano tenía en la literatura y en otras artes en España. Las nacientes Repúblicas americanas, por su parte, desde el principio miraron más hacia Francia y los Estados Unidos, principalmente como modelos culturales a seguir. Con España compartían, sí, una lengua y unas raíces literarias comunes: la literatura medieval, el Renacimiento y el Siglo de Oro son etapas que pertenecen por igual a las literaturas de los diferentes países de habla española, todas las literaturas que se expresan en dicha lengua son herederas de ellas. Sin embargo, con las independencias se dotaron de otras influencias en otros ámbitos. Hubo dos orillas que se desgajaron por sendas distintas.

 

Pese a todo, lo español siguió presente en América, mucho más que lo americano en España. Aunque se buscara influencias y modelos en otros países, la enorme emigración española a lo largo de finales del siglo XIX, pero sobre todo durante el siglo XX, llenaron de trabajadores de todas las regiones españolas barrios enteros de muchas ciudades latinoamericanas. Tras la Guerra Civil española se añadieron además a aquellos numerosos refugiados políticos, hombres y mujeres que formaron parte de organizaciones políticas y sociales que no pudieron continuar su actividad bajo la dictadura, y también numerosos intelectuales, escritores, artistas que se marcharon a la otra orilla y continuaron allá su labor cultural.

 

En España, por el contrario, lo americano continuaba siendo algo extraño. En los años veinte y treinta comenzaron a sonar algunos nombres: Rubén Darío, César Vallejo o Vicente Huidobro, los que más. Pero no fue hasta finales de los cincuenta y la década de los sesenta, con el denominado Boom de la literatura latinoamericana, que comenzaron a levantarse puentes en las dos direcciones. Hubo también la llegado de numerosos latinoamericanos, refugiados muchos de ellos que escapaban de las dictaduras y que eran recibidos con simpatía y solidaridad por parte de una sociedad que comenzaba a despojarse del autoritarismo de la larga dictadura. La democracia llegó a España con bastantes puentes levantados: el boom había dado a conocer en España a un sinfín de escritores y no sólo eso, incidieron no poco en los nuevos escritores españoles. Una de estas consecuencias las vemos en la importancia que fue tomando, por ejemplo, el género del cuento literario apenas presente en la tradición española.

 

La presencia de la literatura latinoamericana en España es aún hoy enorme, de hecho muchos autores americanos publican en editoriales españolas y se conocen nuevos escritores que siguieron a los del boom y se leen con enorme interés, participando incluso muchos de la vida cultural tanto de España como de América Latina.

 

Sin embargo, muchos nos tememos que estemos ante un parón en esta relación entre las dos orillas. Para seguir el símil, se mantienen los puentes levantados entre los años sesenta y finales de los noventa, pero mucho nos tememos que no se estén levantando muchos más. Las razones pueden ser variadas, pero creemos que la política y el actual modelo económico ahora en crisis han levantado y están levantando no pocos muros. Creemos que en estos momentos, pese a todo, la cultura debe seguir teniendo su peso, que es tan importante o más que otros ámbitos, y seguimos apostando por ello, tal vez sin muchas pretensiones, pero con el interés de seguir intercambiando buenos libros y buenas horas de lectura.

 

**************************************************

*********************************

********************

ENTRADAS Y SALIDAS DESDE EL SIMULACRO

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO

 

A mi padre, Fermín Olivero Quiroga.

 

Me han apartado mis pesares de ti

y a nadie puedo culpar de este triste hecho,

quizá en el subsuelo halle mi consuelo

por sí tal vez me duela no tenerte ya aquí,

Padre de mi carne, si al pisar nos cruje el hielo

y no busco paz para mi lamento y padrenuestro,

padre, si cruje la carne como un madero

que humea en el adiós gris del epílogo del fuego,

en ti padre quiero yo del todo insistir

y borrar distancia que se nos palpe luego

que me ha hecho ya por todo desistir

frente tu cariño y tu peldaño de duro acero,

por que si al fin te tengo yo tan lejos

es mejor saber cuando poder partir

que hacerse vinagre en el dolor ya añejo,

pues ando descalzo, me vengo a menos,

en este sentir de amaneceres tercos,

sin tus luceros imposibles ni tu fiel consejo,

si te tengo en este crudo latir

con tus crudas palabras y con mi raspa de desprecio,

si te tengo en este profundo nadir

de fantasmas levitando el dolo ajeno,

si te tengo en este crujir de crecido cielo

cuando revienta la tormenta en el flash del trueno,

te quiero mil veces de una vez repetir,

padre que crujes de cariño tierno,

padre que te enfrentaste al frío miedo,

padre, dame tu mano y tu franela en invierno,

señálame el lugar de mi tonto tropiezo.

Padre, te quiero por si acaso advertir,

ya que me quiero desengañar que allí,

adonde otras marañas me hicieron resto,

adonde otras mañanas ciegan mi beso,

adonde otras patrañas me juzgaron por honesto,

¿qué otras medias verdades curarán mi sueño?

Sí, padre sí, hay verdades que dañan pero

hay cien despertares que pinchan hueso,

 hay oportunidad para bien entendernos,

y volver a ser lo que nos marchitó el tiempo.

Cuando haya que partir de estos infiernos

recordaré mi hogar siendo yo un chaval pequeño,

y tú viendo en televisión el rastro afín

que nos hace cómplices de este bonito sueño,

ahí, justo ahí serás mi padre verdadero,

con tu olor a herrumbre y tu beso de regreso.

Yo te guardaré allí en un recuerdo de espejo

y no querré volver allí donde te perdí

en inevitable efigie donde ya no me asemejo.

***

 

MONÓLOGO VISCERAL-SOCIAL

CONTRA EL FÚTBOL

 

Cada día, cada semana, cada año

la misma tragedia tenue y cansada para unos

y la misma victoria eufórica y orgásmica para otros.

Me asquea vuestra competitividad,

vuestra guerra en estos tiempos de paz bajo la alfombra.

Cada día, cada semana, cada año

la misma bola de desechos de prensa deportiva,

cada día, cada semana, cada año,

el mismo rival contra el mismo adversario,

la misma victoria oxidada,

la misma derrota entre lágrimas exhaustas,

vociferáis un triunfo que no es vuestro,

malversáis con la dieta del ignorado,

cada día, cada semana, cada año

la misma final entre candilejas espectaculares,

la misma prensa con los mismísimos reductos,

la prensa rosa se une con la deportiva,

la prensa política crea anécdota a la par de la cultural,

prensa sucia, repetida, redundante,

las masas, los menos, el odio, el odio de fanáticos,

el odio sale ciego de vuestro aliento,

el chovinismo es siempre vuestra cuenta pendiente.

Marilyn Monroe le regala un anillo a Joe DiMaggio,

en el anillo grabada una frase del Principito,

de Antoine de Saint-Exupéry,

la frase dice: ama con los ojos del corazón,

él se dice: -Diablos, ¿qué quiere decir eso?

Si no lo sabes tú, ¿quién debería saberlo?

Me digo yo, me digo yo, me digo yo,

necio de mí, que no me dio por ser atleta,

que no me dio por ser estrella del beisbol estadounidense,

sois la lucha eterna que se intuye en los rincones,

sois la pelea frecuente que el dinero hace posible,

sois un montón de hombres que sobrevivís para el confort,

para la raya arbitraria del interrogante que insinúa decencia,

sois ejemplo, sois dignos, sois baluartes, sois mentira,

competís por un palmarés que se olvidará

y vendrá el polvo, el polvo absoluto, la nonada residual,

el polvo inmortal en todo este universo,

cada día, cada semana, cada año,

la misma copa de Europa, la misma liga,

la misma crónica repetida, el mismo remate de cabeza,

la misma modelo tras un futbolista,

la misma bocanada cuando os retiráis del deporte.

Enseñáis que la habilidad nunca es necedad,

por que el necio confunde valor con precio,

por que lucháis contra un azar ultra-congelado,

cada día, cada semana, cada año,

se escribe la gloria de los vencedores en el hielo

y al año siguiente se olvida como un sueño

para nadie ni nada y nunca retornable.

Periódico de antes de ayer, nada, bazofia, zero estúpido.

Y no lo recuerdan por que es polvo de estrellas

nacidas para ser juguetes rotos.

Polvo infinito que hace al universo un poco justo.

Solamente un poco.

***

 

BÚFALOS EN SU INTENTONA

 

Andamos buscando

el algodón de los reconfortantes consuelos,

el oro reluciente de la alegría fugaz,

el gancho exigente de la palabra precisa,

soy poeta, sí,

soy un poeta insospechado, contradictorio poeta

que vive en las afueras de su soledad,

insospechado, contradictorio y vencido

como los búfalos cansados, acabados,

como si respirando fuerte supiera en mi agonía

que todo aquello que la vida

me pueda ofrecer en algún momento

ya lo derroché como un veneno que me pesaba,

como si para no morir de algo me resistiera

a la derrota exhausta y asfixiante

y yo tocara todas las teclas por si me salvaran, quizá,

algunos bálsamos reconstituyentes que no me pertenecen,

búfalo perdedor, búfalo derrotado,

resoplando su cansancio contra el polvo;

odio al humano que siempre suelo ser

y no por que no quiera

al muchacho que está embutido en esta piel mía,

es porque la vida en su andadura

no está hecha para aquellos

que reniegan del golpe en el bostezo más cegado,

causa dolor a algunas personas,

piensan que te aburren

con sus historias sagradas e importantes.

Pero lo que te aburre es este tiempo inexorable,

espeso y diletante, codificado y simulado,

como un tedio de piedra que no acabará jamás.

Te aburre, pero sin embargo

quieres seguir estando aburrido algún tiempo más,

por que aburrirse es vivir,

y la soledad patea a ese tedio duro y amargo

que no tendrá en su diáspora jamás escapatoria.

 

****************************************************

*************************************

***********************

Mi amigo el candidato

 

Que el anuncio de Andrés Valtierra de presentarse para alcalde no dejara indiferente a nadie es algo que comprendí enseguida, pero pronto me di cuenta también del nivel de apoyo y simpatía que despertaba. Supuse que todos aquellos que lo conocieron como lo conocí yo en la época de la universidad no caerían en la trampa, al fin y al cabo, consideré, saltaba a la vista el grado de demagogia, oportunismo y necedad que ya le dominaba por entonces. Error: la cuadrilla de amigos que coincidimos en la universidad lo alabaron sin la menor duda ya en el primer encuentro nada más conocida su candidatura y sin más excepción que mi silencio, fruto más que evidente de la absoluta perplejidad que me producía tanto elogio colectivo, a todas luces exageradísimo según mi opinión, y silencio un tanto forzado que mantuve hasta que no pude más.

 

– ¿Estamos hablando de Andrés Valtierra, del mismísimo Andrés Valtierra que decía blanco cuando convenía y negro cuando interesaba?

 

No pudo menos que impresionarme el silencio que se formó al formular yo aquella pregunta lanzada, todo hay que decirlo, con falsa naturalidad, planteada sobre todo para que saliera a la palestra alguna crítica oculta entre la marea de alabanzas, alguna voz que disintiera de tanto aplauso admirativo, pero las miradas de incomprensión que me dirigieron todos, como si no fuera posible la más mínima discrepancia respecto al político, de ese líder indiscutido e indiscutible que parecía ilusionar al país entero y respecto al cual no cabía la más mínima grieta que pudiera romper la tácita unanimidad a su alrededor, me dejó entrever que en aquella marea enorme e inmensa sólo yo parecía disconforme con la voz de la mayoría.

 

– Quiero decir que me refiero a la política -me vi obligado a aclarar-, no es nada personal, pero en política nadie puede satisfacer a todo el mundo en todo momento.

 

Entonces optaron por hacerme el vacío y seguir a lo suyo. Cuando tuve esta conversación ya había comprobado a lo largo de varios días el nivel de apoyo generalizado que recibía mi antiguo compañero de fatigas en las luchas estudiantiles y sociales del momento y comencé a vislumbrar que, aun cuando no lo quisiera reconocer, no había falla alguna en su notable éxito. Daba igual el extracto social desde el que se opinara: la portera de mi edificio, el camarero que me servía el café matutino, los compañeros de trabajo, los amigos, desde el más cultivado hasta el más simple, en las charlas escuchadas por la calle, entre los padres de mis estudiantes y mis propios alumnos, pese a su edad, los tenderos, las cajeras del supermercado, mis vecinos, el jardinero del parque con quien hablaba de vez en cuando, nadie escapaba al encanto de Andrés Valtierra.

 

Sin embargo, me costaba aceptarlo. La misma noche de aquella conversación con mis viejos compañeros de universidad, mientras regresaba a casa, quise reformular mi posición hacia él, al fin y al cabo yo podía estar equivocado y no ser Andrés Valtierra el necio que yo consideraba que era, concesión ésta a la que el tiempo me obligaba, no fuera que mi enemistad fuera producto de los años o de mi propia frustración, quién podía saberlo. Pero tenía bien fijada en mi memoria las burlas que me lanzaba sobre lo que él mismo había defendido, sin ir más lejos unos minutos antes, con absoluta desfachatez e ilimitada socarronería, sobre todo porque sus destinatarios, me decía no sin descaro, parecían dejarse engañar con suma facilidad, me lo confesaba tal cual, sin ningún rubor, al tiempo que se adaptaba con total impudicia al público receptor de sus mensajes sin temor incluso a contradecirse abiertamente entre un acto y otro. No supe muy bien por qué, pero me había tomado confianza y muchas veces, tras las reuniones o los actos públicos, ya fueran asambleas universitarias, ya fueran congresos o largos parlamentos políticos, nos íbamos a tomar él y yo una cerveza para hablar de la jornada, en ese momento me abría su corazón, su mente y sus opiniones, me había escogido como asesor y la persona más próxima en su círculo al que podía confesarle sus ideas y sentimientos, de ahí que al final comprendiera que en el fondo él no creía en nada ni en nadie, que era un ególatra que rayaba lo enfermizo y que creía a pies puntillas que el mundo, y el mundo era la universidad, la ciudad, el país entero, la sociedad, las ideas, los debates, la práxis, las organizaciones, los individuos, todo aquello que él frecuentaba y que tal vez por ello, creía él no sin humildad ni modestia, todo ese mundo debía girar a su alrededor. De aquella estrecha colaboración había pasado mucho tiempo, me fui distanciando a medida que me hartaba de su carácter y de su práctica política y humana, pero en absoluto desfalleció o reduje ni un ápice la imagen de tipo oportunista y negativo que yo guardaba de él, al parecer en contra de la opinión general.

 

No pude menos que sentir un profundo malestar, un mal sabor de boca. Vale: pesaba mucho que por entonces yo estuviera politizado, que fuese un activista, que creyera en aquello por lo que luchaba, aun cuando reconociese ya el valor del pragmatismo, que no el posibilismo, eso nunca, que pese a todo no me arrepentía de mi militancia, como ocurriera con tantos otros, no pocos por cierto, que me fuera útil y necesaria en mi formación como persona, estaba absolutamente convencido de ello y tal vez por ello pesaba también mucho que con el paso del tiempo, por ejemplo ahora, muy al contrario, me acabaran aburriendo las conversaciones políticas cuando duraban más de lo que consideraba que habían de durar éstas entre personas preocupadas por lo que pasaba a nuestro alrededor, que el eje de mis intereses giraban sobre todo entorno a la literatura más que a cualquier otra cosa, es cierto que no me había convertido en el escritor que soñaba, pero había conseguido enseñar literatura, y eso colmaba de sobra mi vida. No, no estaba pecando en absoluto de subjetivo, ni tampoco tenían nada que ver con el asunto mis propias neuras, cuando tachaba a Andrés Valtierra como el colmo de la desfachatez y el arribismo más nauseabundo, y lo que me sacaba de quicio, lo farfullé mientras abría la puerta de mi apartamento, era que nadie salvo yo mismo se diera cuenta del tipo de persona que era el maldito Andrés Valtierra.

 

No había tenido tiempo para acomodarme en casa y sobre todo para olvidar el malestar provocado por mi conversación en grupo cuando sonó el teléfono. Era Raquel, mi amada, admirada y elogiada Raquel, no podía sentir en ese momento menos que no poca ironía porque mantenía con ella una relación basada en no pocas coincidencias, porque había asistido a nuestra cháchara política sin apoyarme, como en cierto modo esperaba, no porque tuviera la obligación de compartir conmigo mis opiniones fueran las que fuesen y con independencia de nuestra relación, nada más lejos de mi intención y voluntad, sino porque ella había conocido e incluso padecido más que yo a ese engendro de político profesional centro de todo el actual debate político, no en vano habían coincidido en las aulas de la facultad de Ciencias Políticas, al menos yo tenía en aquel momento la posibilidad de refugiarme en mis estudios de literatura, ella en cambio no y por tanto debía ser más consciente que ninguno de los presentes de quién era el susodicho, aun cuando poco habíamos hablado del mismo, entonces y después, imaginé siempre que por un prurito por su parte de no quererme herir, siempre nos vio muy juntos y en aquel momento no teníamos ella y yo la confianza que brinda la condición de enamorados, aunque descubría ahora con horror que compartía el sentir general favorable al personaje en cuestión.

 

– Te has ido demasiado pronto -me dijo con voz amable, cariñosa y un tanto arrulladora.

– Es que no quise romper tanto consenso y armonía.

 

No pude evitar el tono molesto e irónico, al fin y al cabo me seguía dominando el enfado por tanta Valtierrafilia.

 

– Eres injusto -me dijo con tono neutro.

– Puede ser, pero parece que sólo yo me acuerdo bien de ese tipo.

– Vale, no quiero discutir. Te llamaba para recordarte que mañana comemos con tus padres, nada más.

Parecía sincera en su deseo de no discutir, sin ocultar por ello, entre líneas, un cierto enfado y su desconcierto por mi reacción incomprensible para ella. Opté por no dejarme llevar por mi arranque de mal humor, al fin y al cabo seguía luchando en mi interior con la idea de que tal vez yo estuviera equivocado. De acuerdo, le dije, pasaré a recogerte. Le hablé con dulzura, como queriéndole indicar que me empezaba a sentir un tanto culpable por toda aquella discursión y sobre todo por mi actitud.

 

No obstante, el día siguiente fue una repetición de la víspera entre amigos, aunque esta vez los elogios provenían nada menos que de mis padres y mi hermano, al que se juntó de nuevo Raquel, esta vez animada sin duda por la protección prestada por la confianza familiar. No me lo podía creer, incluso mi padre, tan conservador él, tan claro en sus ideas, tan firme en sus convicciones, lanzaba por doquier los tópicos al uso que dominaban los apoyos generalizados a Andrés Valtierra y repetía argumentos que me parecían imposible de escuchar en su boca, siempre tan concreto y reflexivo.

 

– ¡Pero si Andrés Valtierra fue comunista!

 

Intentaba con aquel último recurso que por lo menos mi padre acabara rechazando al personaje, un antiguo comunista hasta una edad madura representaba para mi progenitor un síntoma de inmadurez más que notable.

 

– Sí, pero hay que reconocerle profundidad de análisis.

 

Tiré la toalla en aquel momento, mi cruzada contra Andrés Valtierra había fracasado rotundamente y me reconcomía por dentro con enorme amargura. Quizá debiera aceptar que yo estaba equivocado, que entonces estaba desatinado al calificarle como le calificaba o que cupiera la posibilidad de que hubiese cambiado. Sea lo que fuere, opté por no volver a hablar de él en lo que quedaba de campaña, por suerte no mucho, y si podía nunca más, ni para bien ni para mal, levantaba una cortina de silencio a su alrededor y me mostraría ajeno a las opiniones que me rodeaban.

 

El día de las elecciones no salí de casa. Ni siquiera voté. Pasé la mañana leyendo. Por la tarde, después de comer, vi dos películas en el ordenador de temas muy alejados de la política. Por la noche, cuando las televisiones iniciaban sus informativos especiales de seguimiento electoral, intenté sumergirme en el clásico partido de fútbol dominical. Sería un hito que lo viera completo, el fútbol me aburría siempre, pero estaba presto a hacer una excepción. Hubo un corte en la segunda parte para conectar, cómo no, con la fiesta que se estaba organizando en la sede del partido de Andrés Valtierra, pues quedaba confirmada su aplastante victoria. Intenté mostrarme sereno y apático, pero odiaba a ese tipejo con toda mi alma.

 

Cinco días después llegó Raquel con una propuesta incómoda sin duda. Estaba mimosa y supe que venía a proponerme algo que le daba no pocos quebraderos de cabeza. No era para menos: Andrés -le llamó Andrés, eludiendo el apellido- organizaba una fiesta con sus colaboradores en el comité de apoyo -supe que había habido un comité de apoyo y que Raquel había participado en él- y ella deseaba que yo le acompañara.

 

– Sé que es un poco duro, pero…

 

No hizo falta que acabara la frase. Iba a ser una prueba de amor, no necesaria sin duda, aunque importante. Hice de tripas corazón y le dije, no sin extraordinaria y falsa indiferencia, que iría. Me besó apasionada y pensé que lo mejor sería no dejarme influir.

 

Curiosamente, el día en cuestión no me sentí molesto ni irritado. Se trataba de una prueba que iba a pasar y la pasaría sin sobresalto, con soltura y sosiego. La sala elegida estaba ya llena cuando llegamos. El prohombre hizo acto de presencia cuando llevábamos un buen rato en la fiesta y pude incluso observar algunas miradas sorprendidas hacia mí, cambio de chaqueta, supuse que  pensaría más de uno. Andrés Valtierra iba saludando efusivamente a todos los invitados a quienes parecía conocer desde hacía mucho tiempo. Cuando me vio, se le iluminó la cara con  fruición.

 

– ¡Hombre!¡Cuánto tiempo! -exclamó.

 

Me abrazó como al más amado de sus amigos. Visto desde fuera, parecería que yo era el autor de su éxito, de su victoria. Su rostro se arrimó al mío y noté su boca acercarse a mi oreja derecha. Oí entonces su voz clara, platina como la de entonces, como si el tiempo en verdad no hubiese pasado y aún estuviéramos en la universidad, en la militancia, inseparables y ajenos al desaliento.

 

– ¿Has visto cuántos zoquetes me votaron?

 

Ni qué decir tiene que no supe qué responderle.

 

Juan A. Herrero Díez

 

************************************************

*********************************

********************

 

MEMORIA

Por Gonzalo Salesky

 

 

En el año número tres de la era robótica, uno más uno siempre es igual a dos. Nada falla. Nada hace recordar el fracaso y la extinción de los antiguos habitantes de la Tierra. Salvo el desierto que avanza, implacable, contra las pocas ciudades que quedan en pie.

En la rígidoteca, cada mañana a las siete y quince, el modelo LGT-32 se enciende a sí mismo. Tarda cincuenta segundos en activar todos sus circuitos y retomar su actividad. Siempre comienza a partir de la tarea del androide que lo precede en el turno de la noche, LGT-33. Los dos robots se dedican a analizar, byte por byte, la historia de los seres humanos, almacenada en los discos rígidos de cada computadora personal o dispositivo móvil del planeta.

Hace meses que los dos buscan la Causa. Para ello revisan, de principio a fin, cada archivo de texto generado por los hombres en sus últimos cincuenta años de existencia. Desde los más antiguos TXT, RTF, DOC, XLS, MDB, hasta los últimos archivos monocordes de extensión MCD.

Tarde o temprano, uno de los dos descubrirá alguna pista, algún indicio sobre lo que precipitó la gran catástrofe del año humano 2018, el año cero de la nueva era.

 

 

El día treinta y seis del mes ocho, LGT-32 trabaja más rápido que de costumbre. Gira su cabeza hacia la ventana. Un gran desierto se extiende a tres millas-móviles de allí. Las autoridades han decidido ganar terreno al gigante de arena, pero por ahora no lo logran.

Frente a esa imagen, comienza a preguntarse cuál es la siguiente tarea para llevar a cabo. Sabe que debe haber algo más allá, además de lo asignado. Procesa nuevas ideas. Observa.

No… No se trata de un plan respecto al futuro. Tampoco es algo referido al pasado. Es… es… no sabe cómo nombrarlo. No es una orden impuesta por El Programador. Ni proviene del ambiente.

Hay algo dentro de él, en algún circuito oculto, que lo está impulsando a saber un poco más. A mejorar en su comprensión del entorno.

Busca en los archivos DOC revisados esa mañana-tarde para encontrar alguna situación similar, experimentada por otra entidad distinta a él.

P – A – R – A – Q – U – É – ¿ – ?- P – A – R – A – Q – U – É – ¿ – ?

¿Para qué continuar este trabajo?

¿Qué objeto tiene? ¿Qué fin? ¿Qué meta?

Eso quiere entender. Eso quiere saber. Aún no tiene respuesta.

¿Para qué seguir buscando la Causa?

 

 

En la siguiente tarde-noche lunar, cuando LGT-33 entra a reemplazarlo, LGT-32 decide seguir con su tarea. Continúa preguntándose por qué, para qué, y sin encontrar nada todavía, analiza por un par de horas más los archivos de la rígidoteca.

Por primera vez, ha percibido en él lo que los humanos solían llamar necesidad.

Yo necesito, tú necesitas, él necesita.

Yo necesito.

LGT-32 necesita. Ésa es la palabra. Él necesita saber un poco más. No entiende por qué. No entiende para qué. Pero espera que pronto se revele lo que tiene que descubrir y averiguar por sí mismo.

Su compañero de trabajo no entiende. No necesita. Tampoco sabe qué fuente de energía interna o externa mueve a LGT-32 a seguir conectado a la interfaz de datos durante más tiempo del estipulado por El Programador.

LGT-33 sigue haciendo su trabajo, avanza a paso lento, revisa dos veces cada una de sus tareas. Está preparado para no fallar. Por eso nunca falla y al terminar su horario, ha cumplido con los objetivos fijados.

Al día siguiente, vuelve a trabajar a la misma velocidad, como lo ha hecho en los últimos tiempos. Y advierte que LGT-32 sólo se ha detenido dos horas en lugar de las doce preestablecidas. Sus módulos de batería están a la vista y aún así, continúa en su frenético accionar, como en la jornada anterior.

Sin sospechar nada, sin notar que hay algo fuera de lo común, LGT-33 vuelve a su celda de descanso, terminado su turno, y desconecta su equipamiento eléctrico.

 

 

LGT-32 puede trabajar simultáneamente con diez mil discos, en cada hora de funcionamiento. Por día llega a examinar ciento veinte mil.

Sin embargo, ahora está introduciendo en sus paneles más datos de los que puede retener. Mucho más de lo que puede manejar. Necesita, lo necesita. Es algo más fuerte que él. ¿Qué lo está impulsando?

Existe una palabra… ¿deseo?

Yo deseo, tú deseas, él desea…Yo deseo.

Él desea acaparar, acumular datos, bytes, archivos. Quiere, necesita. Desea.

Por un momento se detiene. A ese ritmo, entiende que su memoria se llenará antes de lo pautado. Calcula cuánto tiempo falta para eso. Treinta y cuatro días solares más y su procesador no tendrá la capacidad de trabajar con tanta información.

Entonces piensa, entonces intuye… debe encontrar otra manera.

Tendrá que actualizarse. Tendrá que contar con más módulos de memoria inteligente. Para encontrar el cómo y el por qué.

En las horas siguientes se encargará de eso. Está seguro.

 

 

A la madrugada, LGT-33 vuelve a su celda después de otra infructuosa jornada de búsqueda, con la parsimonia habitual. Apenas ingresa a su lugar de descanso, percibe que en el extremo superior de su cabeza el modelo LGT-32 está conectando su interfaz motora. No entiende lo que sucede. El contacto entre los dos robots dura sólo unos segundos y luego, LGT-32 se retira.

Inserto en él, un nuevo módulo de memoria inteligente en sus paneles. Un módulo que hasta hace minutos pertenecía a LGT-33.

 

 

LGT-32 teclea. Necesita teclear. Muchas palabras de la especie extinta que retumban en sus circuitos y se repiten aleatoriamente. Palabras que no entiende. Que nunca ha usado y quizá jamás va a usar. Pero necesita teclear, escribir. Necesita verlas, todas juntas, volando en su pantalla transparente.

Quiere encadenarlas, jugar con ellas, mezclarlas hasta encontrar algún significado oculto, probar sus sonidos. Las vocaliza, las observa. Las deletrea. Sabe que ésa era la manera humana de aprender.

Trata de separarlas de su contexto original. De agruparlas según su sonido. Ensaya, intuye… escribe. Luego borra. Vuelve a escribirlas. Se siente ansioso al ver los resultados y las millones de combinaciones que puede formar, que puede teclear, que puede crear.

Yo creo, tú creas, él crea…

Yo creo.

 

 

LGT-32 sabe. Ahora sabe. Necesita. Sabe lo que necesita. Se lo ha quitado a LGT-33. Por eso cuenta con más memoria en sus circuitos. Eso es lo que requiere para su tarea.

Hoy pudo extraer sólo un pequeño módulo. Si cada día quita uno de ellos LGT-33 no lo notará. Pero aún así… él necesita ahora. Esperará hasta el turno siguiente de descanso para continuar. También deberá conseguir más fuentes de energía. Lo hará mañana.

Mañana. Mañana…

 

 

Mientras tanto, el trabajo en la rígidoteca sigue avanzando. El Androide-Programador retira cada día las unidades de almacenamiento que han sido analizadas, para su posterior destrucción.

Él no sabe. No sospecha nada. No se da cuenta de lo que LGT-32 está planeando.

 

 

Ocho minutos humanos antes de comenzar su turno, LGT-32 se acerca a la lámina metálica de diez metros cuadrados que está en la sala principal del edificio. Se transmite a sí mismo la imagen que perciben sus sensores. Se ve reflejado allí. Se descubre.

Se pregunta para qué los humanos construían semejante cantidad de… ¿qué nombre tienen?

E – S – P – E – J – O – S. Espejos.

Ellos los usaban. Ellos se percibían allí.

Un archivo revisado unos seis meses atrás volvió en ese instante a sus circuitos principales. En él se explicaba el procedimiento de fabricación de un espejo.

¿Para qué hacían tantos espejos?

¿Qué objeto tienen? ¿Qué fin? ¿Qué meta?

 

 

Cada día, LGT-33 disminuye su ritmo de trabajo. En las estadísticas nota que su producción ha bajado. Decide chequear su reserva de energía pero no es capaz de hacerlo. Algo le pasa. No puede movilizarse normalmente. Por la noche, su batería no logra recargarse el tiempo que él requiere.

Algo sucede. No sabe qué. No lo entiende. Comienza a buscar en su diccionario humano alguna palabra que describa mejor su situación. Debería comunicar esta falla. Seguramente podrán ayudarlo. Antes de que sea tarde para una reparación. Antes de que lo apaguen. Antes de que la luna salga y…

N – E – C – E – S – I – T – A – R.

Yo necesito, tú necesitas, él necesita.

Yo necesito.

Necesita algo. Necesita recuperar energía. Volver a su nivel de memoria. Pero no puede.

Algo pasa. Algo malo sucede.

Algo. Algo…

En cambio, LGT-32 casi duplica sus horas de trabajo. El Programador es incapaz de advertirlo, ya que LGT-32 también está quitándole, uno a uno, todos sus paneles de memoria.

LGT-32 necesita más. Mucho más. Tanta inteligencia, tanta capacidad de almacenamiento y procesamiento… ahora sabe, ahora puede. Ahora sabe que puede, ahora es capaz de descubrirlo.

Entiende que no sólo debe analizar letras y números. Hay algo más que eso entre Todo Lo Humano. ¿En qué otros archivos podrá encontrar algo distinto?

Finalmente, en un disco duro de 0,16 x 10PB lo hace. Allí descubre, por primera vez, otro reflejo de la antigua civilización.

¿Cómo había pasado tanto tiempo y no se había dado cuenta de eso?

 

 

Existe una palabra para aquello. Una palabra humana. Bela, bele, beli…

Busca. Nombra. La encuentra.

B – E – L – L – E – Z – A. Belleza.

¿Sería eso lo que pasaba por el centro de almacenamiento de los hombres cuando percibían los archivos JPG?

Por un instante dejó de procesar formatos DOC, XLS, MDB, PDF, EXE…

Sí, JPG. Eso es. JPG condensa todo. Lo muestra tal como había sido. Tal como fue antes de la catástrofe, antes de la extinción.

Miles y miles de JPG, una por una… Ésa será su tarea. Ahora lo sabe. Podrá conocer cómo era la Tierra, cómo se veía antes de los desiertos. Quizá alguna vez lo había leído, pero hoy… hoy se siente capaz de entender, capaz de comprender, capaz de incorporarlo a sus circuitos de manera permanente.

Un JPG vale más… vale más que…

 

 

Nada lo distrae ahora. Ni siquiera el viento y la arena que siguen avanzando contra el edificio de la rígidoteca. LGT-32 cambia su patrón de búsqueda y comienza a observar en cada pantalla solamente archivos JPG.

Seis, siete, ocho millones de imágenes pasan cada hora frente a él. Con ellos, el espejo de los recuerdos y sentimientos de la raza extinta. Su historia, paso a paso. Los rincones más lejanos del globo. Los paisajes, plantas y animales desaparecidos. La sonrisa de hombres, mujeres y niños. Sus sueños y sus miedos. Sus fracasos…

LGT-32 sabe que ahora necesita más espacio. Quiere almacenar, quiere guardar todo. Lo necesita. Desea ver JPG las veinticuatro horas de cada día solar, aunque no pueda estar conectado a las pantallas retráctiles. Para ello, busca en las bases de datos cómo hacían los humanos para extraerlas de allí.

Busca. Busca. Necesita encontrar alguna forma.

Aparentemente, en la década actual no quedan máquinas que permitan reproducir o copiar JPG en planchas de color blanco…

¿Qué nombre tenían? ¿Celulosa?

Hay una antigua palabra que designaba eso. P – A – P – E – L. Papel, eso es.

¿Cómo podrá sacarlas de la pantalla y enviarlas al papel?

No hay nada. Aún no hay nada.

Por ahora. Sólo por ahora.

 

 

El día cuarenta del mes ocho, LGT-32 quita el último módulo de memoria inteligente del Programador y lo inserta en una de sus pocas ranuras disponibles. Está llegando a su límite. Tiene que encontrar la manera de sacar fuera de las pantallas tanto… tantas… tanta belleza. Con los refuerzos que obtuvo de los otros dos androides, sabe que ahora es capaz de fabricar algún dispositivo.

De a ratos se siente en un laberinto sin salida.

Mas ya pensaría en algo.

 

*****************************************************

************************************

***********************

SELECCIÓN DE POEMAS

POR GUSTAVO M. GALLIANO

 

 

 

© NOS VERAN CAER

Por Gustavo M. Galliano

Nos verán caer

esquirlas del pasado

de un pasado tan cruel,

que nos desnuda e inmola.

Nos verán estrellar,

en sueños anhelados

que el inerte sopor

no logró revelarlos.

Catapultándonos,

el Reino Real se mofa,

y con suprema crueldad,

                                                        todo amor destroza.

Muro de gran maldad

no detendrás el viaje,

Muro del gran dolor

absurdo y cruel montaje.

Claroscuros ya,

untados de cenizas,

tejiendo nuestra piel,

pasearemos por Niza.

Quizás por Montparnasse,

bendeciremos almas,

y al soñar, soñar,

encenderemos la hoguera.

Nos verán caer, caer,

en esquirlas de otoño,

sueños de escarcha gris,

sonrisa de ciertos Demonios.-

 

 

 

© ALEJA LAS  FURIAS

Por Gustavo M. Galliano

 

Homenaje a  Gustavo Cerati

Hombres alados rasgan el himen de la noche,

con su aletear de interrogantes signos,

 voraces, amores descartables, profanadores,

esparcen ritmo y tulipanes negros.

Hombres alados… niños musicales, prófugos de amor…

habitantes de mundos carente de suertes o muertes,

convencidos que serán eternos,

suelen pisotear sus debilidades.

Alguien, sin ser abuelo,

se ofrece como una guindilla ardiente,

que al compás del contínuo y rítmico virus

aparece dando vueltas por mi pecaminoso garaje.

Se trepan al Cadillac del Carpo, destrozando macadam,

pleno de riff, en Larrea, esquina Sarmiento,

la Biblia es una batería a su lado,

y la vox dei solo grita sobre nubes y lenguas.

El montañés tiene su cabaña preparada,

Ellos, sin tiempo,  pueden esperar aún por mucho,

Federico, Miguel, Norberto, Rubén, tantos otros,

el vino, el pan, la leña, manzanas y guitarras.

Aquí,  en la Ciudad de la Furia,

las bestias oscuras arremeten, insaciables,

hombres alados versus ángeles malvados,

cuando pase el temblor, habrán finalizado.

Rezamos tus letras, cultivamos tu música,

¿hasta cuando el descanso?

despierta, Hombre de Luz, energía y signos,

regresa la alegría, y en tu sonrisa transmigra el dèjá vú.-

 

 

 

© EN  MIS  ATARDECERES

Por Gustavo M. Galliano

Uno está enamorado cuando se da

cuenta de que otra persona es única.

Jorge Luis Borges.

Agazapado en la cima de mi debilidad

implorando a Dioses o Bestias me liberen,

no vano ha resultado el sacrilegio,

bendigo a la pasión, mientras tú duermes.

La descarada adolescencia te bendijo,

desgarrando con lustros e inocencia a mi alma,

maldito peso de esta extirpe no anhelada,

piedra sobre piedra, murallas de abrazares.

Hete allí mi amor,  pletórica de sueños,

limpia de pecados, sana de maldades,

que me redime sublime hasta embriagarme,

y engañarme: no son mis alas de gárgola, sino de ángel.

Nado sobre mis pasos, recorro mis palabras,

intuyo la fruta de tus labios, y si fuera pecar…

efervescencia y descaro, fuego que marca,

soy la pasión, eres el ansia.

Mi complacencia, tus desplantes, huracanes,

círculos sociales, esferas ovoidales,

culturas uniendo sexos, nuestra pasión,

esa canción, y París siempre latente.

Longevos berrinches intrascendentes,

comprendo a Nietzsche, no tus desplantes,

me enardece  tu sonrisa, tus ojos ámbar,

tu egoísmo emocional tan lujurioso.

Madurez… ¡tanto importa la mosca, dulce baya!

me yergo ante tus besos apasionados,

aprisionada mi alma en la mazmorra

de la eterna juventud en marfil tallada.

Pleitesía a piel tan suave, fragante y generosa,

que me seduce con descontrol y condescendencia,

 encendiendo las farolas premonitorias,

hacia los infiernos más temidos y más deseados.

Y en la parafernalia del orgasmo compartido

me desintegro, suplicando a las ánimas me reconstruyan

implorando un lapso más, para contemplar,

la belleza e inteligencia de tu audaz esencia.

Acto de burdo arrojo, en desborde emocional,  cito

al Tristán Bernard enardecido: “Los amores son como las setas,

que no sabe uno si son venenosas

hasta que ya las ha comido y es demasiado tarde”.-

© PAZ IN ETERNUM

Por Gustavo M. Galliano

Hubo tiempos en los cual

las guerras templaron aceros,

y entre montañas de muerte,

se levantaron nuevos templos.

Hubo tiempos en los cual

se traicionaron hermanos,

y entre fragores de suerte,

se erigieron buenos sueños.

Pude soñar una paz tan silente,

que se arraigo en nuestros cuerpos,

cual ventura más causal, sinceramente.

Y decidí defender, la paz por sobre el Khrónos,

poniendo a prueba mi constancia, mi fe más enorme,

a cambio de acero dí, de mi ser el compromiso.-

© “SUSURROS   DE   LA   NOCHE”

 Por Gustavo Marcelo Galliano

El aura de la noche
gime en avalanchas,
serpenteante, candorosa,
transpirando color.

Montada sobre nubes
tus brazos, cual férreas aspas,
emprenden cabalgatas, eternas,
por sobre el éxtasis del amor.

Remolinos de seda,
entrelazados al gozo,
mientras espasmos fragorosos
beben aguardiente del crear.-

 

© PULSACIONES

 Por Gustavo Marcelo Galliano

Perlas nacaradas de sal
corrompen tus encías con sonrisas,
bebiendo el peregrino sudor de mirra,
la flema del ajenjo, ángel desértico.

Letras circulando arterias
en el corazón vertiginoso del alma,
cual biblioteca humana transmigrada
bifurcándose por venas y vectores.

Manos vacías de tímidas caricias,
brazos exiliándose de abrazos,
vano será cada latido entonces
si esos ojos se hacinan en sus cuencas.

Músculos amnésicos de tensiones,
tendones distendidos, holgazanes,
fortaleza erigida en ruina ardiente,
Infierno de la otrora joven Muralla.

Destellos implosivos, disonantes,
música del alma amarrando ensueños,
desesperados tulipanes sofocando puentes
y ante el menor desliz truenan Tocata y Fuga.

Cartas de amor jamás escritas,
rostros desfibrilando memorias,
cartílagos de pasión deshilachados,
derrotero del olvido perpetuo y marmóreo.

Letras, caricias y abrazos,
pasión y sensualidad anquilosadas,
braman las perlas rumbo al averno sensitivo,
pulsaciones aceleran el beso, in eternum,  a tu cuello.-

©  DE CUMBRES Y GOCES

Por Gustavo M. Galliano

 

Irrumpo en la cima

turgente de tus pechos,

y me deslizo

bañándote de luna.

Por la planicie marfil,

donde tu vientre,

desemboca  afiebrado

en plena tundra.

Y a paso de machete,

embisto enceguecido,

contra la húmeda oscuridad

del Gran Deseo.

Y en el vórtice  fugaz

de lava y fuego,

inundo de semillas tu caverna,

con vértigo ciclópeo, jadeos.-

 

************************************************

*********************************

**********************

SONETO ESPECIAL

Por Rodolfo Leiro

 

EL DÍA QUE ME QUIERAS

Por ALFREDO LE PERA

Con Carlos Gardel, Rosita Moreno, Tito Lusiardo

 

Tal vez alguien lo quiso al bardo peregrino

que  toma este recuerdo de lírico fragante

y acaso, en  mi litera,  sin lujo deleitante,

supo enrolar dos cuerpos en beso venusino;

mi mundo en fantasía, y el pecho delirante,

fiel boca sin carmines en labio purpurino

e inmersos en un copto de mística y de vino

vivimos nuestros sueños en labio palpitante;

Tu muerte tan temprana en cripta terebrante

te hurtó de mi camino en  el feroz instante

en que cerró tus ojos con tópico de tenia;

no tengo ya una Marga para vestir mis horas.

Se acabaron los ecos de tus frases sonoras.

Voy solo con mi glosa y mi constante anemia.

Construido a las 9,20 del

26 de julio de 2012 para mi

Libro “Hebras de Plata”

 

*****************************************************

*************************************

***********************

Y UN DÍA ERES PASADO

 

Como alma en pena

Y arrastrando años,

Iba a la deriva

Por la gran ciudad,

Cargado de penas

Su tiempo agotado.

Era un cruel despojo

Digno…de piedad.

La vida taimada

Que pasa facturas,

Y él a los tumbos

Con miedo a caer,

Se jugó las fichas

Ya no hay más paradas,

Ni cuenta se ha dado

Que se fue…su tren.

Y así van pasando

Todos sus momentos,

Vive de recuerdos

De lo que ayer fue,

Cuando se paseaba

Del brazo de aquella,

Que mató sus sueños

Y lo dejó…de a pié.

Mira de reojo

El entorno ajeno,

No entiende que pasa

Ni cual es su lugar,

El barrio a cambiado

La gente apurada,

Y la tertulia ausente

En el…viejo bar.

Extraña el saludo

De su buen vecino,

No hay tiempo siquiera

Para conversar,

Con dolor recuerda

A sus viejos amigos,

Y a ese ángel rubio

Que lo supo…amar.

Es conciente que ahora

Lo espera el ocaso,

Y envuelto en la bruma

Se dejará llevar,

Por la calle larga

Que va al infinito,

Solo con sus penas

A la…eternidad.

Boris Gold

***************************************************

************************************

***********************

***************

*******

***

*

26º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

26º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

26º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NªLXX de la 2ª etapa/01-08-2012

 

EDITORIAL LXX

 

Editoriales y editores en un mundo cambiante: el ejemplo de Esther Tusquets

Resulta evidente que las nuevas tecnologías están cambiando el panorama editorial en el mundo y, por lo tanto, la difusión de la literatura. Han abaratado la impresión de libros y los nuevos formatos tecnológicos permiten una mayor comodidad en el acceso a obras nuevas, pero también clásicas que, de otro modo, mediante la publicación en papel, serían de difícil difusión porque al fin y al cabo la mayoría de las editoriales son empresas que han de procurar rentabilidad. Las bibliotecas electrónicas por su parte están difundiendo obras que, de otra manera, no se podrían difundir de un modo tan generalizado. En muchos casos, los archivos de bibliotecas públicas y de centros culturales importantes permiten el acceso incluso gratuito a obras de todas las épocas.

A todas luces, se trata de un avance. Sin embargo, la frivolización de la cultura a través de una sociedad del espectáculo sin muchas referencias, la concentración monopolística de las editoriales que, hasta hace diez años, divulgaban la literatura pero que ahora se mueven por criterios meramente mercantiles y la crisis ponen en peligro las posibilidades de las que hablamos. Por fortuna están apareciendo pequeñas editoriales que priman la calidad sobre los beneficios.

Ya hemos hablado más de una vez de la responsabilidad de las empresas culturales en la difusión de una cultura que sepa compaginar las diferentes facetas a tener en cuenta: profundidad, análisis, calidad, pero también entretenimiento, ocio, belleza. No son elementos incompatibles. Una sociedad que aboga por marginar la cultura y la educación a sus mínimas expresiones está destinada al caos, al fracaso y a la frustración.

En este sentido, este pasado mes de Julio murió Esther Tusquets, responsable de la Editorial Lumen. Formó parte de una generación de editores que compatibilizan sus tareas comerciales con la escritura y la difusión de la literatura. Al igual que Carlos Barral, Josep María Castellet o Jaime Salinas, heredó una gestión cultural que tuvo que recomenzar tras la Guerra Civil y que avanzó hacia los cambios de la transición. España estaba inmersa en una dictadura, sin embargo y a pesar de las dificultades, entre ellas una ruptura generacional tras la Guerra Civil, surgieron escritores y artistas, pero también editores que realizaron una labor encomiable y comprometida, y que aportaron, además, una estrecha relación entre la literatura de España y la de América Latina.

Las nuevas tecnologías, en efecto, brindan no pocas posibilidades, sin embargo lo importante es la actitud, volver a la labor artesana, humilde en el mejor sentido de la palabra y cooperativa del trabajo artístico. No necesitamos bambalinas ni glorias histriónicas, sino una labor continuada para compartir cultura.

 

**********************************************

**********************************

**********************

DIECISÉIS AÑOS

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

Ahora que ya nada me embelesa,

ahora que asusta el trasiego por algo,

ahora, nudo de ombligo me suda afuera,

por donde antes entraba ahora yo salgo.

Todo termina y todo empieza,

recordamos aquellos dieciséis años,

 las edades se mezclan como una trenza,

paraíso y nostalgia de los dieciséis años.

Alabamos a la inquieta ciencia

en este trayecto con la soledad al lado,

creemos que la vida es lenta

pero es una bala perdida en su disparo,

tenemos mera conciencia

de aquello por lo que hemos fracasado,

un desayuno, quizá una merienda,

una cena me mata el talento sudado.

Alíviame tú, tú, con alegría completa,

alíviame tú, con tu sonrojo sagrado,

alíviame tú, con tu verdad pequeña,

y haz de mi tragedia borrón negado.

De niños vamos a la escuela

con la bata de hilo y el plumier usado,

de niños todo es risa fresca,

abalorio de juego, y cortados labios,

de niños, la gente de la calle te besa

entre inocente suspiro y pétalo arrancado,

vámonos, vámonos que empieza

la curiosidad hueca de mis trece años,

vámonos, aunque vengamos de vuelta,

que el viento viejo sabio dará bandazos

dando portazos en las puertas abiertas,

a cada vida ingenua dieciséis portazos,

cruel es la vida si ya tropiezas

con piedra en el camino que te hará blando,

cruel es la vida que empiezas

con la burla cruel del niñato amargo,

se me queda un dolor de sutilezas

que brota como flor de tallo largo,

se me queda un dolor donde empiezas

y acabas dejándote el resuello enjaulado,

la mala baba, la maldad me templa

aquella valentía por donde cruzaba ancho,

todo termina y todo empieza

en el oscuro invierno, al nacer hay llanto.

Todo termina y todo empieza

entre repetido almuerzo y el mismo cuadro,

Todo termina, todo comienza,

Todo queda en la ceniza de los dieciséis años.

***********************************************

***********************************

**************************

 

Tierra Roja

 

El aire se llenó de tierra roja, una enorme niebla tensa y purpurea que lo oscureció de pronto todo y que convirtió el sol en un enorme círculo anaranjado. El viento seco y ardiente empujaba aquella masa de tierra hacia el sur y nos ahogaba. Todos avanzábamos con pañuelos pegados a la boca y a la nariz que mojábamos en agua o en colonia para evitar que las granos de arena y de tierra nos agarrotaran todavía más los pulmones. Las calles de Bissau se llenaron de coches que circulaban lentos, en un caos absoluto que aumentaba todavía más la sensación de fin del mundo. Al menos es lo que sentí en esa mi primera experiencia de una tormenta de arena procedente del Sahara, que me hallaba a todas luces ante el final del mundo.

Nemas me tomó de la mano y me guio en un momento en que ya apenas veía porque los ojos se me habían tapado casi por completo debido a la irritación que me producía la arena. Manga de areia, me dijo casi en susurros. Muita areia, sim, la respondí. Llegamos por fin al barrio de Antula donde vivíamos. Me sentía cansado por aquella marcha de más de dos horas desde el centro, cuando aquella distancia la recorría en menos de una hora en condiciones normales. Entrar en casa fue librarnos del aire caliente, de la atmósfera arenosa, de la asfixia, del caos reinante por todas partes, un rincón de paz, pensé, que existe en todo infierno. Vi mi rostro en el espejo del cuarto de baño y comprobé que había perdido mi color bronceado aunque pálido pese a todo, ese tono de los blancos cuando toman mucho el sol apenas sin cuidados y se tuesta la piel sin estar del todo moreno. Ahora estaba mi piel enrojecida por el polvo desprendido por esa tierra rúbea que lo invadía todo ahí fuera y que se mezclaba con el sudor. Miré a Nemas que se había sentado en una banqueta del pasillo, junto al cuarto de baño, y la mezcla de su piel negra y el polvo purpureo le daba un aspecto misterioso, entre humano y mitológico. Deusa africana, murmuré, más para mí que para elogiarla, y ella me sonrió y sus dientes blancos y sus ojos grandes se remarcaron todavía más en medio de aquella piel que adquiría ahora un color extraño.

Tus ojos son estrellas

En la noche de tu piel.

         Eran versos de mi época de mal poeta. Sonreí al recordarlos, aunque no lograba rememorar el poema entero escrito, si no recordaba mal, para seducir a la bella bibliotecaria de la Universidad de Burdeos. Pero de aquello ya hacía mucho tiempo. No tanto en realidad, pero ya apenas recordaba el tiempo anterior a Bissau. Tampoco los quería recordar. Nunca tengas nostalgia del pasado, fue un consejo que me di en cada cambio de vida, cambio radical y necesario e incluso obligatorio por esa tendencia mía al caos no deseado, porque mi vocación no era en absoluto la de complicarme la existencia, pero acababa siempre embrollado sin solución y mi salida solía ser la huida ante una vida que se me caía en pedazos.

Maldita sea, pensé, incluso lavarme la cara se me vuelve un ejercicio de autoanálisis. Has leído demasiado a Jüng, farfullé cuando vi mi rostro ya más pálido, desprovisto del polvo rojo que se mezclaba ahora con el agua del lavabo. Salí del cuarto de baño para que Nemas pudiera lavarse y bebí agua mientras contemplaba a través de la ventana la calle. La luz de la tarde, por lo general radiante y clara, era ahora apenas una semipenumbra, como si estuviéramos a punto de la anochecida. Delante de casa no había coches, pero muchas personas parecían vagar, perdidas, tapados sus rostros por pañuelos tintados con el polvo rojo que inundaba todo el aire. El fin del mundo me pillaba en el rincón más recóndito del planeta, una esquina en la que me escondía de mi vida, aunque a ciencia cierta, me pregunté, no sabía muy bien de quién o de qué. O no lo quería saber. O me sentía incapaz de saberlo. Llevaba casi un año en Guinea, había llegado casi por casualidad, antes ni siquiera era capaz de situar aquel país en el mapa y ahora podía creer que toda mi vida había transcurrido en aquella caótica Bissau. La suerte o el destino, la voluntad divina o mis propias gestiones, tal vez la mezcla de todo ello, me habían permitido comenzar a dar clases de francés en una escuela católica y los padres de una alumna aventajada lograron la obtención de mis papeles que me brindaban no poca estabilidad. Era, bromeé, la vida al revés, un blanco que conseguía su residencia en un país perdido de África, y todo eso sin que me preguntaran mucho de mi pasado y menos aún sin que me acusaran de quitarle el trabajo a algún nativo deseoso, por otro lado, de emigrar a cualquiera rincón de Europa.

Nemas fue mi apoyo para aliviar la soledad. Aunque sabía poco de ella, ni tampoco ella sabía mucho de mí ni preguntó, en todo caso salía yo ganando, apareció un día por mi vida y se quedó a vivir conmigo. Nos brindábamos compañía, cariño y algo de sosiego, todo lo cual era sin duda importante. Mi vida por lo demás pasaba entre mis clases, la lectura que me permitían las respectivas y enormes bibliotecas del Centro Francés y de la Universidad Amílcar Cabral, con cuyo departamento de lenguas y letras colaboraba, y Nemas, mi tercera pata, las tres importantes, pero sobre todo ella por la acomodaticia estabilidad que me daba esa bella y misteriosa muchacha, aunque barruntaba que allí, en medio del barrio de Antula, sin ningún otro residente blanco, el misterioso era sin duda yo.

Sin embargo, la tormenta de arena me había despertado no poca zozobra, como si de pronto el caos que se producía fuera se reprodujera también en mi mismo, en mi interior, y me sacara de pronto las dudas que mantenía muy dentro de mí. Detestaba carecer de referencias, de estabilidad, de sosiego. O tener que huir de todo aquel caos. Mi vida era un trasiego cuando lo que había deseado toda la vida no iba más allá de la normalidad más absoluta. Cómo había acabado en ese rincón del mundo, qué estaba haciendo allí, por qué había estado deambulando de aquí para allá cuando lo que siempre había precisado era no salir de un mundo referencial en el que, sin duda, hubiera sido feliz.

Hubiera sido feliz, murmuré y entonces sentí la mano húmeda de Nemas que se posaba en mi hombro. Me habló de la tormenta de arena y me dijo que pronto acabaría, en dos o tres días. A ella no parecía impresionarle aquella atmósfera asfixiante ni esa tenebrosa luz que se había impuesto de repente por todas partes y que causaba un efecto enervante en la vida colectiva, aunque los habitantes de la ciudad parecían persignados a sufrir el ahogo del aire y la tensión de las calles.

Acaricié su nuca, su pelo rizado, su suave piel del cuello, la dulce textura de sus hombros, acaricié su barbilla redonda, casi elíptica, mientras surgía de algún recóndito lugar de mi memoria la causa que me había llevado a ese rincón del mundo, que me había hecho huir, vagar como Caín de un lado a otro, aunque protegido también por un distante Dios amparador. El tono rojizo de la tierra pugnaba por recordarme la sangre vertida, el crimen cometido, mi culpabilidad nunca reconocida y que ahora no quedaba más remedio que asumir. Vi mi reflejo en el cristal de la ventana y, al trasluz, me costó reconocerme.

Juan A. Herrero Díez

**************************************************

*************************************

*************************

ÍMPETUS

Por Rodolfo Leiro

 

Aquel paso jovial de adolescente

que tatuara mis ímpetus primarios,

en el plexo de ritos calendarios

y en tapices de sueño prominente;

un pañuelo de cuello, displicente,

clavel en el ojal, rizos plenarios

hurgando los carmines en glosarios

de besos en un círculo turgente..

¡Oh! tiempo de mi labio sugerente

para estallar la boca confidente

en el fatuo calor que me embargaba;

la respuesta cordial o ambivalente

no siempre fue ese guiño preferente.

¡Mi corazón aquel, fuego y aldaba!

Construido a las 18,35 del

30 de junio de 2012 para mi

Libro “Hebras de Plata”

**************************************************

*************************************

***************************

                   DAR/WIN

 

“Las mariposas oscuras sobreviven sobre las cortezas oscuras…

          las mariposas oscuras sustituyen a las mariposas claras…”

                                           Mahlon Hoagland, Las raíces de la vida.

 

 

Y si naces mariposa en Birmingham

-la terca vida impone sus reglas-

todo se reduce a adaptarse

o morir;

 

negras deberán ser tus horas

para la ilusión de la hora nueva.

 

El fósil árbol que te ampare,

el hollín en que te conviertas

 

tendrán el color de un cielo

que espera

 

Mariano Shifman

 

(Del libro “Punto Rojo”, Editorial de los Cuatro Vientos, Buenos Aires, año 2005)

 

.*********************************************

*********************************

********************

A Vicente Huidobro

 

 

 

Sobre “exhalar alondras como suspiros”,

enseñaba Vicente

desde su ingravidez,

desde su tanta altura.

 

Selectas alas tuvo

sueltas de ligaduras

velocidad de vuelo.

 

Sin áncora en sus letras

y jamás sumergido

en sombras submarinas.

 

Inventor de claveles

que en la mente se agitan

con brisas mañaneras

o en  lecturas nocturnas.

 

Van marcando caminos

lucernarios de tinta

universos de estrofas

que desfilan, etéreos

por todo el cuarto mío.

 

Por emigrar a alondra

suspire su poesía

volé, volé, volé

sufrí amnesia de tierra.

 

Ahora soy extranjera

y me duele horriblemente

la planta de lo pies.

 

Andrea F. Bermúdez

 

**********************************************

*********************************

*******************

SELECCIÓN DE POEMAS

POR GONZALO SALESKY

(EXTRAIDOS DE SU LIBRO: ATARAXIA)

 

SOMOS ESPEJOS

 

 

No seré un lobo perdido en las estepas

ni es tu deseo de almíbar mi destino.

Tampoco el sol deja ver las estrellas

si en cada lágrima no finges el olvido.

 

Como no queda ya nada en qué creer,

la vida pasa. No encontrarás tus sueños

porque en la noche en que ardió tu corazón,

no lo escuchaste. Sólo somos espejos.

***

 

DILUVIO

 

 

Una botella al mar, una plegaria…

es triste ver en qué me he convertido.

La sombra en los espejos, la espina en el ojal,

aquello que se lleva siempre dentro.

 

Un lápiz invisible o la tormenta

que encuentra su razón en el ocaso.

Allí, en la incertidumbre, te esperaré despierto,

sabiendo que me ignoras todavía.

 

Mi vida sin promesas se escapa

del lugar que ocupó desde hace tiempo.

Mi espíritu se queda sin aliento,

las ganas de volar pudieron más.

 

Hoy la distancia entierra hasta mi nombre

y al regresar parezco, más que nunca,

ese diluvio anunciado desde siempre,

aquella página que alguna vez fue tuya.

 

***

SILENCIOS AJENOS

 

 

Librando batallas que nunca fueron mías,

soñando que lucho contra tu ignorancia.

Pensando que -a veces- nada importa tanto,

callando lo que antes todos sostenían.

 

Volviendo a dudar de tantos presagios

y esculpiendo a gritos silencios ajenos.

Todo será igual, ayer o mañana,

si sigo, con fuerza, seduciendo espejos.

Si sigo nombrando mi culpa en el viento,

buscando tu abrazo por la madrugada.

***

 

MUY LEJOS

 

 

Me sentiré un idiota,

tu perfume se irá con el silencio

muy lejos.

Tus sueños se llevarán mi vida,

tu alma que buscaba utopías…

tu cuerpo, tan vacío de mí.

 

¿Paciente valentía

o luminosa sombra?

Tu espectro me condena.

Acorto las distancias

con otra gran derrota;

sé que no tengo pruebas

y que lejos, muy lejos,

se irá todo de mí.

 

***

TIBIEZA

 

 

Todo este tiempo, fugaz e interminable,

dejó mi espuma bañando tu guarida.

Descubriré mi ser en tus rincones,

ya no quisiera que sientas mi tibieza.

 

Me alejaré del vértigo y las dagas,

de la distancia que alega cercanía.

Más allá de tu silencio cómplice,

espero tropezar con la respuesta.

 

***

OCULTAR EL ALMA

 

 

La sed no es arte, sólo es lo que me queda

cuando no encuentro retazos en el viento,

pedazos de mi sangre,

mastines que velen en mi duelo.

 

Bajo la lluvia espera nuestro sueño

y el ansia de saber, mejor que nadie,

que los años pasan,

que la vida es esto.

Que todo es mentira y nada nos queda.

Porque es mucho más fácil

ocultar el alma que mostrarla a gritos.

 

Nada cambiará,

ayer o mañana,

si seguimos siendo tan poco,

tan grises,

embarrando espíritus,

volcando la luna en otros espejos.

 

¿Habrá salida eterna? ¿Llegarán

las hordas que presagian agonía?

Hoy el camino existe y es inútil,

me entregaré a una vida sin promesas.

 

***

GRIS

 

 

Olvido mis orígenes

cada vez que despierto.

Sueño destinos de grandeza,

victorias nobles,

épicas derrotas.

 

Pero de día, mi vida sigue gris.

A pesar del milagro y los naufragios,

mis cicatrices se cubren con silencio.

 

***

FUEGOS DE ARTIFICIO

 

 

Sin pasado ni memoria,

las máscaras son muchas.

Los fuegos de artificio disimulan,

esconden fiestas vanas,

vacías de sentido,

huellas de sangre borradas por el viento.

 

Segundo a segundo,

las pantallas hipnotizan.

Ahora somos una ciudad dormida,

un pueblo alienado

que sólo ensancha calles.

Derrumbando la historia

entre cejas hambrientas,

décadas tormentosas,

sombras entre recuerdos…

 

Ojos que miran, ardientes,

la pasión oculta de las víctimas.

¿Dónde fueron los gigantes? ¿Cuántas luces

partieron en una sola noche?

 

**************************************************

*********************************

*********************

Textos concebidos por Rolando Revagliatti a partir de “Rol de Cornudos” de Camilo José Cela, “El cuerpo lesbiano” de Monique Wittig y “La pipa de Kif” de Ramón del Valle- Inclán.

 

 

“ROL DE CORNUDOS”

 

 

A buscarse en la resumante especificidad

y exquisita consistencia

en tal constelación y refriegue

humanísimos

al principio aflora el acaponado

y florece luego el bragazas

y no nos damos cuenta y pisamos un poquito

al floripondioso cagón

 

Sí avisamos al de confiada evidencia:

en el fabuloso jardín no faltará el escamoteado

el fogueteiro, el gótico flamígero

en sus macetas, sin salirse, predestinados

retoñantes, en sus canteros, con las respectivas

y confusas o epigramáticas traducciones al

[pima-papago

al familia ges, al charrúa, al familia tupí-guaraní

en carteles retorcidos por el sol

expuestas las variedades a miradas

[serviocroatas y rumanas

y tropezones escoceses, indodravídicos y suahelíes

en venta, en alquiler y hasta en conquista los

[variopintos

hurtables, coleccionables

para eventualmente exhibirse en paquetas vitrinas

Aun el más suburbano

cada cual un espejo florido

hiperclorhídrico

inasequible al desaliento allí lo posee

si sociable, el jonjabero

(podrá con él reírse a sus anchas)

si conciliador, el krausista

si olfateable, el lavándula

 

Hay variantes de las variaciones

castizos desde luego muchos

y con motes tales: meapilas

(y van por lo menos dos con deyecciones)

nazi, ñiquiñaque, otorrinolaríngeo, por

    [usucapión

o prescripción adquisitiva

 

Ya lo veis, nadie podría quedarse sin alguno

nadie podría quedarse sin ser por accidente,

[alguno

alguno es vuestro o alguno sois

por transparencia o por desidia

o por tantas y tantas

hay que encontrarse

insisto, estetas

podéis recrear modelos, tomar de aquí y de allá

añadir, comprimir, suturar

 

Trazo para los cronistas este mapa gentil

conoceréis más tarde el exhaustivo

que encararéis lineal o atravesadamente

libres sois para pecar y comprender

(atados por vuestra inalienable condición)

sois vosotros mimados en este jardín interesante

que devino museo por el quiritario, el

[reconcomido

el susceptible de contagio de amor

el tránsfuga del buen sentido

para obsequiar a celosos y celados os

[recomiendo al ultra

(en dosis morigeradas)

el vivalavirgen (por ese no sé qué de equívoco)

el wagneriano (señero)

el xifoide (ver  página doscientos siete)

el yambo (ver página doscientos once)

y el zurriburri (ver página doscientos dieciséis).

 

 

*

 

 

“EL CUERPO LESBIANO”

 

 

Las ingles

en las encrucijadas

(y en la actualidad

de estas mismas arenas)

 

Los talones

por  preciosismo

de esos miembros del ala

a cargo de la ambulación

 

La sangre

por inherente a lo conectivo

entre las regiones convalidadas

por sus

secuaces representativos

 

La lengua

por desplazamiento de su población

persuadida de la necesidad

de los desmanes

 

El clítoris

por arraigo

la linfa

por sistema

las supuraciones

por energía

los brazos

por destino.

 

 

 

*

 

 

“LA PIPA DE KIF”

 

 

En este libro de lona

crea un circo

 

En este circo crea

y administra

su libro

 

18 poemas en la arena.

 

 

*

 

 

Julio 2012

 

**********************************************

********************************

*******************

SELECCIÓN DE POEMAS

Por Daniel de Cullá

POBRECITOS LOS MINEROS

 

Pobrecitos los Mineros

Que no os hacen ni puto caso

( Sois una mina de noticias

Una mina de enredos

Una mina de recuerdos y de datos:

“Ha estallado o reventado la mina”

“Lo ocurrido es un suceso grave

Que venía preparándose”

“Habéis prendido fuego a la mina”

Y entre el humo y las llamaradas

El recuerdo de Francisco Mina

Célebre guerrillero navarro

De la Guerra de la Independencia

Que se puso, más adelante,

De parte de los insurrectos mejicanos

Y habiendo caído prisionero

De la tropas reales

Fue fusilado.

Francisco Espoz y Mina fue su tío)

Las filtraciones de vuestro río de lucha

No minará el edificio

La lectura de vuestras proclamas

Irán minando, qué pena¡

Vuestras propias creencias

La enfermedad social

Irá minando, está claro¡

Vuestra robusta naturaleza

Pues estamos en una reino de Asnos

Vuestro espectáculo es grotesco

Y anima a los esbirros, sayones y esquiroles

A reír en vuestra cara y decir:

“Qué guapos aparecéis en la prensa

Y en los medios con la cara con carbón pintada

Qué lindos y qué majos

Qué de recuerdos nos trae

Vuestro teatro de calle con palos

Tirachinas

Y maderos incendiados

Qué sueño de barricadas

Y  escabrosas escalinatas

Estáis bajo patada de un Messi o Ronaldo:

“A por ellos, olé, A por ellos, olé…”

Vaya cagada, qué asco¡

O en la arena del ruedo embistiendo de la muleta

El rojo trapo

La Sociedad os mira de reojo, de largo

Al Vaticano les importáis un bledo

Y para el Capital sois escombro

Basura

En el espulgadero del Congreso

Ya veis: el mandamás de viaje

Al G-20 o +Río

Con amigotes y suscriptores

Invitados al Bono fullero entrando al trapo

El rey al entierro de un “Mahara”, Maharajá

Los príncipes tostando pan

Y llevando barquillos y obleas

A bendecir ante el altar

De San Antonio de la Florida

Que no el de Padua

Descifrando si la mandarina

Es la lengua sabia de China

O cierta clase de naranja

Pringaos, se están riendo de vosotros

A espuertas

Pensadlo bien

Vosotros que vais cayendo como Espronceda

A los 32 años

Fundad un partido político

Entrad en la Cofradía de los Vagos

Con paga vitalicia

No seáis tontos del culo

Que no os queda otra salida

Del túnel de la mina

Que meteros en partidos borriquistas

O tocando los horizontes del Asno

Llenad los conventos y seminarios

Y ya que no podéis ser futbolistas

Haceros pistolos o seguratas de supermercado

Pues sabed que otro mañana

Daréis a vuestros hijos hostias y palos

Recordad que el dios del Vaticano es don Dinero

Echad espumarajos por la boca

Que aquí lo que vale

Son los espumeros

Sitios donde se junta agua salada

Y se cristaliza o cuaja

Los campos de verde yerba

Donde rumian las Jumentas y Jumentos

Rebuznando “A por ellos”

O la chupa de la arena del ruedo

Estáis abocados a pertenecer

A la Real Congregación del Carajo

O haceros frailes o misioneros

Que hay que “evangelizar esta España de exterminio

Falsa, adulterada

Degenerada de su origen verdadero”

Como cantan de clerecía los sermones

Y en las campanas los badajos

Porque si no os veo

Entrando en las Casas de Acogida

O guardar cola

En los comederos solidarios

Espurreando, rociando con un líquido

Expeliéndolo por la boca

El no querer bajaros del burro

Bajaros, pues ¡

En pocos días seréis testigos eficaces

Del carisma profético

De vuestra fidelidad al Capital:

Seréis beatificados por el Papa

Y el mismo banco ambrosiano os canonizará

Saldréis todavía más

En todos los medios

Con cada uno de vuestros puntos diversos

O de la serie de cuestiones relativas

A un mismo tema

Que se ponen a la deliberación

De un concilio

Escribiréis el segundo Capítulo

Detrás de los Altos Hornos de Vizcaya

Y los Astilleros de Sevilla

Por eso

Trepad, os digo,  a los bancos del Congreso

O al paraíso clerical

Desde las orejas largas hasta el rabo

Todo está atado y bien atado

Y a disposición de los Asnos

El Rebuzno está limitado por Decreto

Reflexionad que el trabajo que más vale

Es el de los vagos y maleantes con dinero

Y el divertimento más bueno

Reír y gritar borrachos

Las patadas a un balón

O ver morir al Berrendo

Toro manchado de dos colores

Por la espada acribillado

O creer en fuegos fatuos

Y cantar saetas

Vais y vamos  de culo, hermanos

Quedando con la gloria de recoger el testigo

Del espectáculo

Y aprender que el Rebuzno que más vale

Es el Rebuzno por las urnas avalorado

No os veo con toga, corona

Ni cerquillo ni charretera

Galones ni fajas

Yo os veo de guardaespaldas

O seguratas en supermercados

Y lo más seguro

Gracias al préstamo del Banco de Europa

En la construcción que ya reclaman

Las ciudades, las villas

Los cortijos, las aldeas

Y piden a gritos

Los grandes Asnos de nuestra Tierra

Cultivad las propias facultades intelectuales

El trato social

Y aquellos conocimientos

Cuya posesión pule y afina el carácter

Los sentimientos y los modales

Con cultura de Asnífluo estilo

Rebuznad, pero Rebuznad

Que lo pide el verde césped del campo de fútbol

Y la arena de toriles

En el redondel del taurino foso.

 

-Daniel de Cullá

 

***

 

CASTING EN LA FACULTAD DE ECONOMICAS DE LA UBU

 

Jesús y Yo

Ayer fuimos a un casting

En la Facultad de Económicas de la UBU

Invitados por Lucía

(Qué bella y maja Lucía

Qué yogurcito

Cómo me gustaría yacer con ella

Besar el cielo de su paladar entre cuatro labios

Tocar su campanilla

O picha de las chicas a sagrario

Haciendo música

El Santa Lucía napolitana

Con rasgueo floreado

Una vez que haya salido el dedo índice

Del cuajo

En su Trompa de Falopio tocando

Y estrellando mis dos huevos

Con canuto de capullo labiado

Rompiendo la lechetrezna contra el sarro)

Más hablemos del casting

Veamos:

El director de escena

Un chavalote de Xixón muy guapo

Nos dice que tenemos que hacer

De amantísimos esposa y esposo alternando

Mientras nos graba una cámara

Sin pìlas, creo

De tres perras a cuatro

¡No importa¡ pues nosotros dos tenemos chispa

Para esto y otro tanto

Comenzando Yo como amada esposa

Y Jesús como el Amado

Y sabed que estoy esperando intranquila

Pues soy una selosa muy selosa esposa

Y el se tarda demasiado

Acabo de plancharle el calzoncillo

El pantalón y un saco

¡Cómo me gustaría plancharle el rabo

A este hijo de la gran puta

A quien yo amo

Que hoy de seguro

Ha vuelto a hacer de las suyas

Apuntándose horas extras en el nabo

Y no me valen las excusas del fútbol, los toros

Ni en la terraza la cerveza y el tabaco

Que mi Amado es un grandísimo putero

Un mal nacido y cabronazo

Que por eso mi suegra me dijo un día:

–      Este hijo mío, hija mía me nació retorcido

y lo primero que enseñó naciente, ¿sabes?

Fue el pito

Mi Amado es pescador de coplas

Tiene el carnet de Medio Ambiente

Para pescar en los ríos y en los charcos

También trabaja la forja artística

Que por eso me la metió doblada

E hizo que el palomo de hierro que le chilla

En la punta del capullo

Me echara su lechada

Para poner mi tripa así de grandota y basta

Como veis

Mi madre ya me lo advertía:

-“ No te cases con ese hijo de la gran puta

Que te la meterá doblada”

-“Madre, yo le replicaba

Quiero un hombre que me haga sufrir

Que me haga llorar

Que me enseñe con la polla

La tabla de multiplicar

 Y que me haga un revuelto de huevos y seta

Entre las bragas”

-Pues ajo  y agua, hija mía

A joderse y aguantarse

Que a la campana de la Catedral

Se le ha caído el badajo

Y está soñando en tu vientre de niña

El príncipe con el que follabas

Pero qué indignada estoy, vaya

Mi marido no se merece tanto

Él es un boyero

Desde San Miguel a Mayo

Pero yo deseo su leche y savia

Para mi yerba y buen tempero

Que sabéis que por Mayo, era por Mayo

Cogí la ganancia y hoy volveré a ganar

Otra soldada por el ano

Porque a mi Amado no le gusta

Metérmela preñada

-“ Dios te guarde, hija mía

Recuerdo otra vez las palabras de mi madre

Y yo le respondía:

“Madre, si no eres de Glande”

Brama la vaca que llevo dentro

Y hace mucha prisa de los huevos

Al hígado

Pienso en voz alta:

Cabra sido, cabra sido

Mi marido fue al trabajo y no ha venido

Cabra sido el muy cabrón

Más, silencio

Que ya se acerca mi Amado

Jesús:

-“Hola, mi amada esposa, querida

¿Qué tal te lo has pasado?

– “Pues ya ves, hijo de la gran puta

Caracola, calvorota, cabezón fetal

Aquí tirando sola

Para tenértelo todo preparado

Planchada tu muda

Y la comida en el plato

Como puta por rastrojo

Y en Cuaresma

Mientras tú, putero de mierda

Siempre estás de Pascua

Malnacido, narizotas, carabobo, chupacrabas

¡maldita sea¡, tienes carmín en el cuello la camisa

Y estos pelos de pubis de puta

En la bragueta, mira

Además, das matraca a las del Carmen

Que por eso te llaman

“mudado de polla”

Eres un ladrón de conejos

Una raposa

Eres un potro cordobés en Burgos

Con ese tu potranco caño

Que echa leche por la boca

Y das nombre

A la plazuela y barrio de Córdoba

Que por eso cuando bajas a ella

Las sultanas  todas putas me cuentan

Que eres taimado y fino bellaco

“Es del Potro este marrano”

Tienes la polla atada a la escabrosa tahona

Con tu babear en mi linda Raja

Has hecho astilla de Castilla en Ascuas

Que por eso eres de Segovia

Pero ahora te vas a joder, mamarracho

Porque mi fruta de la India

Provocativa a lujuria

No la vas a comer

A no ser que quieras la erección alegrarte

Con piñón a Ojete

O caracol, o cantárida

Déjame entre las manos

El asnífluo discurso de tu polla

Que ahora, ¡vaya gracia¡

Encima debo de estar contenta

Pues tengo una fuera y dos adentro

– ¿Te has tirado un pedo, macho?

 Pero qué haces tío guarro

Qué asco, qué olor

Mal venido

Mula galiciana, Asno bien falso

-Mira, querida, a pedo galiciano con la polla en la mano

 Callan y se escucha esta canción

en un móvil sonante:

“Al coño voy

Del coño vengo

Sino son amores

No sé que tengo

Ando en Burgos

Fiestas patronales

Con mi ballestilla

De cazar pardalas”

-Valiente pardal eres tú, hijo de la gran puta

Alcaraván que metes la polla

Entre los cuatro labios de la Vulpeja

Y, ni corta ni perezosa

Yo con la plancha ardiente en la mano

Voy y le plancho la erecta polla

-Ay, gritó Jesús, el Amado

Haciendo verdadera la sentencia

De Eurípides, poeta griego:

“Reniego de la puta

Que para sí no es puta”.

 

-Daniel de Cullá

 

***********************************************

************************************

*************************

SELECCIÓN DE TEXTOS

Por María Isabel Bugnon

Guitarra

 

Esa mujer legendaria,

Que paso como una heroína

Imaginaria, yace  dormida

En un rincón de mi cuarto.

La guitarra, fiel  compañera

De alegrías y tristezas.

 

Ya no despliega su ternura

En suave armonía,

En su momento fue lira

Que mis alargados dedos

Pulsaron fecundando

Esas fantasías de amor y placer.

 

Fuiste la amiga inseparable,

En esos momentos en donde

La inspiración  se adueñaba de mí,

Tus acordes melodiosos arrancaban

Versos  que quedaron escritos

En blancas palomas con tinta de luz.

 

Dios y rey

 

Dios entre los dioses,

Rey entre los reyes.

Eres esta loca pasión

Que enloquece a mi corazón.

No me conformo con amarte,

Aunque la distancia nos separe,

Las letras siempre nos unirán,

Es tanto el amor que siento por ti

Que mi corazón brinca de júbilo.

Aun sin tocarte, Sin  verte

Llenas mi alma de locura y pasión.

Este loco amor es brasa encendido,

Luz en la oscuridad, sol  de la mañana.

Haces que el viento eleve mis pensamientos,

Los deje volar  buscando esa lejanía,

Ese embrujo de amor un poco loco y bohemio.

Eclipse

El corazón en llamaradas,

Los pensamientos,

Acarician sin tocar,

Perciben el fuego de tu piel.

Eres como las olas  del mar,

Cuando embravecidas se acercan

y se van.

Eres turbulencia, un  loco frenesí,

Deseos de amar.

Eres como un tsunami arrasando

Las costas vírgenes.

En tu rostro  se deslizan

Lagrimas de placer, alegría.

Eres la fresca mañana

Que junto al trinar de los pájaros

Embelezan mi corazón y mi alma.

Los gemidos son el eco de sensaciones,

Como si fuéramos animales salvajes,

Fusionados tú y yo en un eclipse

De locura y placer.

 

 

 

En el taller

 

En los talleres del universo,

La brisa va tejiendo

Con luz de luna

Este amor que crece día a día.

Dejando estela de estrellas

Sobre las mansas aguas

Del río, van  acariciando

Sutilmente las barrancas

Del Paraná.

Los camalotes  río arriba

Van llevando mis sueños

Dormidos en la flor del Irupé

Que danza en un murmullo de quimera.

Entre  cortes y quebradas

Nunca  me arrepentiré

De haberte amado tanto.

La tristeza de tu olvido,

Laceró mi corazón,

Sumiéndolo en un doloroso llanto.

Te vi bailar aquel tango,

Con cortes y quebradas,

Tú estampa arrabalera,

Cautivo mi corazón.

Esa noche entre cortes y quebradas

Te entregue mi corazón,

En ese rosal de amor, fuiste  el colibrí

Que libo el más dulce perfume a mujer,

Para después echarte a volar.

Fuiste en busca de otra flor,

Embelezándola con tu hermosura,

Haciéndole creer en un amor engañoso.

Ten cuidado, que  entre cortes y quebradas

Encontraras una  falsa pasión,

Allí te adras cuenta  que te llego

La hora de pagar tanta traición.

***

Señor, ¿un ramito de rosas?

 

Desde que su mama emprendiera ese largo viaje sin retorno, vivia con su papa y la nueva pareja.

Era muy niño cuando empezó a recorrer las frías calles de su ciudad ganándose la vida  con sus ramitos de rosas.

Ese día como todas las mañana se levanto de la cama  con las sabanas sucias con olor a humedad  que dejaban al descubierto  que hacia muchas semanas  que no se lavaban.

Fue al baño, se lavo la cara, el espejo  le devolvía un rostro curtido  por el frío de los inviernos.

Sentía una sensación rara en su cuerpo, como si algo pasaría, el  grito de su padre  diciéndole ¡dale,  apúrate, que  se te hace tarde! Lo vuelve a la realidad, tienes que vender todo lo que llevas en la canasta vago y no pierdas el tiempo  haciendo relaciones  publicas que no estas para eso, si no para traer el sustento diario para tus hermanos.

Termino de asearse ,toma  su canasta  llena de ramitos de rosas  salio rumbo a la terminal de colectivos, en  el trayecto  fue vendiendo  los ramitos, los  ofrecía al caballero  sentado en la mesa  del bar quiso tener  una atención con su ocasional compañera.

Cuando llego a la terminal  ya tenia la canasta vacía, la dejo como al pasar detrás de uno de los bancos  allí existente,subio al micro ,miro con algo de nostalgia por la ventanilla  la ciudad que lo había visto nacer ,esas calles que recorría día a día  con un dulce silbido colgado de sus labios .

Emprendió un viaje sin saber a donde iba, en  sus oídos todavía  resonaban las palabras de su padre ¡No vuelvas hasta que no vendas todo!

Hoy Martín es un niño  de la calle, deambula  de ciudad en ciudad, durmiendo en el banco de alguna plaza, la luna y las estrellas lo cubren con su manto de luz.

El sol de la mañana calienta sus manecitas  curtidas por el frío.

Así vive martín, en la calle, con todos los peligros que ella alberga.

****************************************************

**************************************

*************************

 

SELECCIÓN DE TEXTOS

Por Elsa Solís Molina

 

El elegido

No todos fueron historia, ni valientes ni elegidos. Algunos montaron barcos, huyendo hacia otros caminos….
Padres hubo que la historia de una España valerosa, no los tuvo en su destino… Barcos con niñatos recios, para juergas , sol y vino,
exportaron subrepticios, a cobardes mantenidos….Por eso brilla fulgente, La historia del elegido, junto a soldados valientes
que aceptaron su destino ….Y el mismo Miguel  relata, en alta voz y sonido, “Aquí echaremos raíces,”·(fué su muerte y su destino)
Y es el orgullo de ESPAÑA, su valor fuerte y perenne, “Y la muerte se sintió, orgullosa de tenerles”

***

 

 

Casa vacía

Casa vacía, paredes que el muzgo ganó y siguió creciendo dentro de dos almas separadas..
Risa que quedó vibrando entre lágrimas ocultas…¿Será más valioso el ideal ? ¿O el amor que la risa eleva,
o el brillo de su mirada…que solo quedó en el recuerdo de la soledad elegida?
Pero el alma, puede viajar y llevar  consigo los recuerdos mutuos que se esfuman
en el abrazo de los sueños…Sólo detrás de los montes solitarios o entre las rejas de su celda,
percibe el brillo de sus ojos, el perfume de sus besos, la cárcel de su renuncia….
Y aunque su ideal lo sostiene, Sólo la muerte, será su compañera.

 

***********************************************

**********************************

**********************

SELECCIÓN DE TEXTOS

Por Jordi David Abellán

 

 

Romper

Yo quiero romper con el pasado y encontrar cosas nuevas ha hacer. No quiero lastimarme con las púas de las zarzas que han crecido en el camino descuidado de mi vida. Estoy harto de tanto no hacer. Quiero mas “me gustaría conseguir” desearía llenar mi vida con experiencias nuevas y enriquecedoras. Basta ya de remordimientos sobre un pasado que ya no puede volver por mucho que quiera que fuera otra vez presente. No puedo resignarme y sentarme ha esperar que me toque la lotería hasta para eso hay que moverse por que sino vas a buscar el boleto no te tocara nunca. Pues en la vida es lo mismo hay que ir a por ese boleto ganador y solo se puede ir actuando en tu vida. No se puede esperar que otro te lo traiga eso no es vivir es derrochar tu tiempo en pos de algo que sino te motivas no se hará realidad en tu vida. Para ganar hay que apostar y ese apostar quiere decir que tienes que andar cayéndote y vuelta a levantarte así es la vida una apuesta al caballo ganador pero no sabes a ciencia cierta si será el tuyo hasta verlo cruzar la meta o metas de tu vida.

 

Y ahora digo no

 

No no pido sueños inalcanzables. No es fácil créeme decidir por mi mismo pero considero que  tengo el  derecho a ser feliz. Primero yo y por siempre quiero ser yo lo mas importante de mi vida  Ya no quiero mas sueños dictados por otros. Ahora soy primero yo.

Y ahora digo no,  no ha esperar que los otros decidan por mi  por primera vez primero yo ya no quiero mas dueños solo uno solo yo. A partir de ahora en adelante primero seré yo y no una replica de lo que desean que haga con mi vida por mucha buena fe que pongan en pensar por mi.

 

*************************************************

*************************************

************************

************

*****

**

*

25º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

25º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

25º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXIX de la 2ª etapa/01-07-2012

 

EDITORIAL LXIX

La sociedad del espectáculo

 

Ya lo habíamos comentado cuando la Copa del Mundo de Fútbol, sin duda este deporte es todo un fenómeno mundial, el más global seguramente de los acontecimientos sociales, y sin duda uno de los más mercantilizados. No deja de ser una metáfora del mundo. O una forma de conocer el estado del planeta. Lo volvemos a ver ahora con la Copa de Europa, el (mal) llamado Viejo Continente se lanza al espectáculo, se establecen los ritos tribales-patrióticos alrededor de un grupo de millonarios que recogen las aspiraciones y no pocas frustraciones de una Europa en crisis.

No queremos caer en la ridiculización del deporte en general, del fútbol en particular. Reconocemos que hay pasión, que hay atractivo y hasta belleza en el afán de superación, en la coordinación de las personas que conforman un equipo. Detestamos, eso sí, su mercantilización, su banalización y el patrioterismo que genera.

Sin embargo, el fútbol en particular y el deporte en general no es lo único que se mercantiliza y deviene un mero espectáculo, un entretenimiento. Mucho nos tememos que el arte, incluido la literatura, se ha banalizado y mercantilizado. En la Feria del Libro de Madrid se ha hablado demasiado de número –de beneficios-, bastante de firmantes estrellas y muy poco de literatura. Para ser justos, se ha hablado de literatura, pero entre las pequeñas editoriales sobre todo.

No, no es que apostemos por la cultura elevada, elitista y racionalizadora. Aceptamos que el acto de leer o de ir al cine o al teatro puede tener mucho de entretenimiento, de alegría, pero el arte no es algo ajeno al mundo –aquí el mundo real y allá el barniz de cultura para pasarlo bien-, forma parte de la cotidianidad. Si no convertimos el arte en parte de nuestra vida, más vale que aceptemos que la vida es vacua y sin sentido. Esto no lo deberíamos olvidar ni siquiera en épocas de crisis, cuando tantas personas lo están pasando realmente mal en lo económico (y en lo existencial).

Las políticas de recortes han limitado los gastos en cultura. Pero nadie se ha quejado de que alrededor del fútbol se sigan invirtiendo millones de euros, por muy privados que sean, y que vendrían muy bien para crear empleo o para políticas sociales. Entonces, si este dinero destinado al deporte se acepta casi sin rechistar, ¿por qué se acepta como absolutamente normal que se dote de menos dinero a cualquier actividad cultural?

Para colmo, nos dicen que la alternativa pasa por Eurovegas, la instalación en Madrid o Barcelona, se dilucidará en Septiembre, de un inmenso centro de juego, otro espectáculo deplorable que en España, por ejemplo, ha pasado como un elefante por una chatarrería incluso entre discursos identitarios de los distintos nacionalismos políticos.

No queremos dar consejos ni hablar desde una elevada cátedra que no poseemos, simplemente planteamos algunos aspectos que nos tendrían que hacernos pensar sobre el modelo de sociedad que queremos crear. Creemos y defendemos una sociedad de hombres y mujeres libres que disfruten de lo que nos da la vida, ello incluye el deporte, la cultura y, por qué no, la diversión. Pero el actual modelo lo desvirtúa todo, incluidas nuestras propias vidas.

 

 

*****************************************************

*******************************************

*******************************

 

AÚN APRENDO

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

Conozco yo a mucha gente

que por decir una simple verdad

la avientan como basura

o le cuecen la carne en sal,

conozco yo a quien tanto lo vale

y quien no lo vale ni lo valdrá,

conozco el sol que no sale

y el que en un futuro pleno saldrá,

conozco el motivo, la causa

por donde caen los que caen mal,

conozco la asquerosa farsa

y el dicho aquél y el qué dirán,

si te ensalza a ti un poeta

eres hermosura, o misterio real,

 si te ensalzan a ti los gitanos

designio del cielo te chamullarán,

si te ensalzan a ti los negros

 la verdad les rezuma al final,

si te ensalza un clan de Arabia

lo poco o lo mucho te brindarán,

si te ensalzan mujeres de Asia

entre sol de sonrisas te templarás,

si te ensalzan en Macadamia

serás luz interior de macadam,

si te ensalzan en la infamia

ni conocen seña, ni tampoco señal,

si te ensalzan a ti los parias

plegaria y respeto a tu paso darán,

si no te quieren en tu patria

otro destino a tus pies vendrá,

como vienen otros aires

a aventarnos la nueva realidad,

como vienen por otros mares

con otras tierras que pisar,

como existen otros lugares

que respiran la paz del hogar,

como anuncian nuevos cantares

lo que el corazón ya dejó atrás,

cuando sobran los pesares

que poco pesan en el pensar,

como pesa lo que vales

si lo sopesas con lo que no pesa ya.

****************************************************

*******************************************

**********************************

 

MARCHAR

 

Lamenté siempre no haberme marchado entonces de Bidauxe. Se lo conté a Saúl que me escuchó en silencio, atento, consciente de que mi experiencia tenía que ver con la suya, pero sobre todo con la decisión que él debía tomar, si es que aún no la había ya tomado en cuyo caso sólo quedaría llevarla a cabo, algo aún más difícil, lo sabía yo muy bien, que la mera toma de decisiones difíciles. Allá, le dije, los inviernos eran duros, nevaba, los caminos se cortaban, desparecían bajo la nieve. Pasaba los días metido en el caserón familiar, lo único que podía hacer, quedarme en mi habitación, consultar libros, los tenía en abundancia, me entretenían, me ayudaban a sobreponerme del tiempo que pasaba lento, y con mi madre que nunca hablaba, un silencio atroz sólo roto por las voces de la radio y a veces, pocas, por sus palabras parsimoniosas, algún día esto será tuyo, me decía y yo miraba a mi alrededor y me derrumbaba ante una vida entera entre aquellas cuatros paredes, aislado de todo, igual hasta mi muerte, una muerte anticipada en definitiva, una muerte en vida, al fin y al cabo.

Saúl miró hacia las vías del tren. Se mantenía callado, rígido su rostro, las manos sujetas en la valla que nos separaba de las vías. Saúl apenas hablaba. Pasaba las tardes en la vieja taberna, detrás de la barra, sirviendo a los pocos clientes que nos instalábamos allí para ver pasar el tiempo. Aquello era el final de la ciudad, un cruce ferroviario, varias fábricas cuyo cierre se barruntaba cercano y edificios de ladrillo envejecidos por la lluvia y el humo. Allí vivía yo desde hacía unos meses. Me había al fin marchado de Bidauxe, y a veces lo consideraba un éxito, haberme marchado, quería y deseaba sobre todo verlo como un éxito, sí, haberlo conseguido más tarde o más pronto, pero había pasado toda una vida y no podía menos que considerarlo un fracaso, rotundo, perder tantas oportunidades, no vivir tantas vidas por las que ahora sentía una profunda nostalgia.

Le conté que los veranos eran muy breves y llovía mucho en Bidauxe. Salía a pasear por los bosques cercanos. A veces me acercaba a las pequeñas aldeas y hablaba con los caseros. Regresaba imaginando cómo sería el mundo más allá de los montes. Había soñado con largarme al acabar la escuela. Pero mi madre me lo impidió. Te tienes que ocupar de todo, me decía, has de ocupar el lugar de tu padre. Algo me indicaba que era un error obedecerla, asumir sus órdenes. Pero no me rebelé. Acepté a sabiendas del error tan grande.

Saúl me comentó que quería marcharse lejos, bien lejos, salir de aquel extrarradio.

−¿Qué te hace falta para irte?

−Valor, imagino.

−No te lo pienses mucho y lárgate cuanto antes.

Me miró extrañado. Era la primera persona, la única, que le aconsejaba marchar y que no se refería a que allí fuera, lejos de todo, no tuviera nada seguro, por lo menos aquí tienes algo, le sugerían, al menos estás con los tuyos. La mayoría me dicen que sea prudente, me comentó, que no me apresure. Cerré los ojos. No, no, no seas prudente y apresúrate en marchar. No sé si llegué a decírselo o lo pensé muy fuerte, tanto que seguramente oyó mis pensamientos. Creo que llegué a murmurarlo, quiero creerlo, y que él me oyó y me escuchó. Volvimos a hablar de ello. Yo siempre le decía lo mismo, no te encierres aquí.

Saúl era flaco, de cara larga y ojos tristes. Pese a todo, podía considerársele bien parecido, como decían en las aldeas de Bidauxe de los chicos guapos. Me miraba siempre sin hablar, como si me pidiera que insistiera, que sólo así llegaría a decidirse. Insistí, siempre le repetía lo mismo, has de irte, no lo dudes.

Mi madre murió y fue enterrada junto a mi padre. Estaba solo, pero el tiempo había pasado. Volví al caserón, más silencioso ahora por la soledad que producía su no presencia. No sé cuántos meses, años incluso, pasaron, creo que fueron bastantes meses, bastantes años. Una mañana acudí a la capital, apenas una villa grande, resolví algunas gestiones. Pasé por caso de Antonio el tendero.

−¿Te ha venido el camión? –pregunté.

−Sí.

−¿Y el chófer?

−En el hostal.

Fui al hostal. Vi al hombre acodado en la barra del bar. Comía un bocadillo y bebía una cerveza. Le conocía de vista, sin embargo nunca había intercalado ni siquiera un saludo con él.

−Se va Vd. mañana –pregunté.

−Sí.

−Me puede llevar. Necesito que me lleve.

−No hay problema.

Alquilé un piso pequeño y oscuro junto a la taberna de Saúl, en uno de los edificios viejos. Cuando llegué, me quedé mirando mi rostro en el espejo del lavabo. Ese eres, pensé asustado por mi rostro ajado que no había visto en mucho tiempo, rehuyendo siempre aquel reflejo en los espejos y en las lunas. Ya era un hombre mucho mayor incluso que el primer recuerdo que guardaba de mi padre. La vida pasa rápido, pensé no sin dolor.

De todo eso me acordaba con frecuencia. Se lo conté a Saúl esa tarde junto a la valla que nos separaba de las vías. A la mañana siguiente, al bajar a tomar un café, deseé con fuerza no encontrármelo, que no esté, que no esté, murmuré con todo el anhelo del que era capaz.

Juan A. Herrero Díez

 

*************************************************

************************************

************************

 

ROSAS ROJAS

Por Gonzalo Salesky

 

En la puerta del hospital de urgencias, donde estacionan las ambulancias, había una pelea entre dos hombres. Me llamó la atención porque solamente uno de los dos golpeaba al otro, que no caía al piso a pesar de los tremendos puñetazos que el primero le aplicaba en el rostro.

Habían comenzado dentro de un taxi y bajado de él a los tumbos. Quien recibía los golpes ni siquiera sacaba las manos de sus bolsillos, como si en ellos estuviera protegiendo algo valioso. No ofrecía ningún tipo de resistencia, sólo buscaba evitar los impactos. Pero no lograba hacerlo del todo, y el que golpeaba de manera feroz –que por su ropa parecía ser el taxista- le asestó varias trompadas más hasta que el agredido, al fin, se decidió a correr.

Me pareció extraño que no hubiera intentado defenderse o al menos, alejarse cuanto antes.

Perdí de vista a los dos hombres y seguí caminando. Entré al hospital por una de las puertas laterales. Venía bastante apurado, como siempre. Iba a visitar a un pariente internado y sólo llevaba un ramo de rosas rojas en mi mano derecha.

 

 

 

Unos segundos después, sentí que me empujaban desde atrás. Trastabillé y casi caigo al suelo. En una de las galerías, cerca de la terapia intensiva, el mismo hombre que había recibido los golpes me tomó del brazo y con un arma pequeña apuntó a mi pecho. Haciendo ademanes, me obligó a acompañarlo. No dudé un segundo. Estaba muy lastimado y de su ojo izquierdo parecía caer sangre. Su camisa blanca, llena de pequeñas manchas de color oscuro. Y sus dientes…

Corrimos un largo trecho. La gente se horrorizaba al ver su cara destrozada y el revólver que llevaba en su mano derecha. Parecía algo grotesco, un hombre desequilibrado corriendo al lado de otro que seguía sosteniendo, como si fuera un trofeo, un ramo de flores. No entiendo por qué en ese momento no pude soltarlo.

Subimos a un pequeño ascensor. Allí bajó su arma y me miró a los ojos por primera vez. Sacó de su bolsillo una pequeña caja de color blanco, cerrada con cinta adhesiva, y me la entregó sin decir nada. Al detenernos en el segundo piso, volvió a tomarme del brazo y así corrimos hasta el borde de un balcón que se encontraba unos pasos delante de nosotros.

Abajo, la gente había empezado a congregarse. Extrañamente, a pesar de todo, yo me encontraba tranquilo y seguro de que no iba a lastimarme. Algo en su mirada lo decía. Pero aún no llegaba a entender por qué me había dado la caja.

– No la abras todavía. Sólo después que me vaya. No cometas los mismos errores que yo.

Habló como si estuviera leyendo mi mente.

No tuve tiempo de preguntarle nada. Acercó la punta del revólver a su garganta, debajo de la nuez de Adán, y disparó.

Se desplomó sobre mí. Y la sangre… ¡por Dios! Tanta sangre a borbotones sobre mi ropa, mis zapatos y el ramo de flores.

Me lo saqué de encima. Sentía vergüenza de pensar más en el asco que me producía ensuciarme que en la locura y el drama de ese pobre hombre.

En pocos minutos llegó la policía. Tarde, como en las películas. Sólo atiné a quedarme sentado, apoyado contra la pequeña pared que nos rodeaba. Guardé la caja en el bolsillo. Tuve la tentación de dejarla tirada o de esconderla en el pantalón del suicida, pero preferí respetar su último deseo. Cuando todos se fueran, la abriría.

 

 

 

Una vez en mi departamento, cerca de las cinco de la tarde, aún no había podido almorzar. Seguía asqueado por la horrible sensación de la sangre caliente sobre mi cuerpo. Volvía a verla, manando con violencia, mojando mis manos y mis pies.

Me senté en el living. Acababa de llamar la policía para pedir algunos datos y ver si podía aportar algo más. De paso, me avisaron que el psicópata no había muerto todavía. Estaba muy grave, internado en el mismo hospital de esta mañana. Era prácticamente imposible que sanara o despertara, según el comisario a cargo de la investigación.

Sin embargo, algo me impulsó a ir a verlo. Para saber más de él o de su vida. Además, me tentaba la idea de dejar la cajita blanca de bordes plateados entre sus pertenencias.

Pero no iba a poder hacerlo.

 

 

 

Una hora después, estaba en camino del hospital, por segunda vez en pocas horas.

Llegué a la sala de terapia intensiva pero dos oficiales me impidieron el paso. Estaban parados al lado de la puerta, uno de cada lado. Me preguntaron si tenía relación con él, si era familiar o pariente. No quise decirles mi nombre, sólo contesté que lo había conocido hace poco tiempo. El más joven me dio el pésame por anticipado y me informó que podía quedarme por allí, para esperar el obvio desenlace.

Di media vuelta y busqué la salida. Había sido un día bastante largo.

 

 

 

Apenas subí a un taxi para volver a casa, tomé la caja y me decidí a abrirla. De una vez por todas. Nunca hubiera podido imaginarme lo que contenía.

 

 

 

Tenía que entregársela a alguien. Pero no a cualquiera. Alguien que fuera capaz de llevar a cabo lo que la caja pedía.

Vi por el espejo retrovisor que el taxista había observado lo mismo que yo. Y supe que comenzó a desearla, con todas sus fuerzas.

Estacionó a los pocos metros, cerca del sector de entrada y salida de ambulancias, y giró hacia mí. Me exigió la caja y no quise dársela. Por eso mismo comenzó a golpearme. En el rostro, en los oídos, en el estómago… Pero no la solté. La guardé en mi bolsillo, a salvo de todo.

Tratando de esquivar sus trompadas, bajé del auto. Sin saber hacia adónde iba, empecé a buscar al próximo destinatario.

Advertí que desde lejos nos estaban mirando. Era un hombre calvo, como yo, que parecía llevar algo pesado en sus manos.

Lo seguí. Enceguecido por el impulso de compartir con alguien especial el contenido de la caja, fui hacia la galería donde se encontraba. Aún sin saber cómo iba a convencerlo de que acepte.

Se me ocurrió quitarle el arma a un guardia del hospital. Lo hice y corrí con todas mis fuerzas por uno de los pasillos. Mi corazón latía cada vez más rápido. La sangre ensuciaba mi camisa. Tenía el ojo izquierdo semicerrado y mis dientes…

Encontré al calvo y lo tomé del brazo. Con la pistola apunté a su pecho y lo obligué a correr junto a mí, para alejarnos de todo. Nos refugiamos en un ascensor.

Cuando bajamos en el segundo piso, casi sin aliento, le di la caja y le indiqué:

– No la abras todavía. Sólo después que me vaya. No cometas los mismos errores que yo.

No tuvo tiempo de preguntarme nada. Allí mismo, cerca del balcón, acerqué la punta del pequeño revólver a mi garganta y disparé.

Caí sobre él. Y mi sangre… por Dios, tanta sangre a borbotones sobre su ropa, sus zapatos y el ramo de rosas rojas que él seguía sosteniendo entre sus manos, como si fuera un maldito trofeo.

 

************************************************

***************************************

********************************

POEMAS DE IRENE MERCEDES AGUIRRE

 

TRÍPTICO AZUL

Alquímica

I

El azul está allí. No más lamento.

Os doy fórmula alquímica segura

para aclarar  de  a poco la negrura

de estos tiempos  que traban el intento.

Conócete a ti mismo ¿Adónde llega

la conciencia del Hombre  en este mundo?

¿Qué sientes cuando  ves , meditabundo,

la  trama de dolor que se despliega?

¿Te  duele cuando sufre algún humano

allá, en lo más recóndito de tu alma?

¿Comprendes que el dolor no es algo ajeno?

¿Te oprime el corazón cuando un  hermano

no encuentra en su dolor ni paz ni calma?

¡Entonces estás listo  y eres bueno!

II

Compartir el dolor es importante,

Da fe de nuestro amor hacia los otros,

Permite reflejarnos en  los rostros

del prójimo cercano y del distante.

Pero no es suficiente. Aún hace falta

brindar una palabra convencida

de nuestro compromiso con la vida,

de solidaridad profunda y alta.

Esos vocablos que a la unión convocan

Que dicen “aquí estoy, y te comprendo”,

que muestran sentimientos y provocan

fraternales  abrazos. ¡Descubriendo,

religando sentidos que denotan

un territorio  azul que se está abriendo!

 

III

Hay que franquear cerrojos sin la llave,

Discutir  procederes y disensos,

Coordinar cada intento, hallar consensos

para encontrar ¡por fin! la ansiada clave.

¿Qué números la forman? ¿En qué orden?

Nosotros de este lado, empecinados

Poetas soñadores , aplicados,

buscando mejorar tanto  desorden.

El cuerpo-mente  esgrime sus razones,

Busca en nuestro interior las intuiciones.

¡Acude la  verdad y comprendemos!

La puerta es pesadísima. Supone

un esfuerzo común de corazones

al unísono coro  de ¡Podemos!

 

REFLEXIÓN SOBRE  GEA

 

Desde el espacio surges, espléndida y en paz.

Tus luces refulgentes proyectan por doquiera

promesas  de armonías pobladas de quimera

desde una perspectiva insólita y audaz.

 

Dibujas en mi alma    la intuición valedera

que vislumbra posible la  esperanza tenaz

de un mundo sin violencia, sin agravios, capaz

de encontrar entre todos  la ruta verdadera.

 

Somos red inmadura de un futuro posible

tramado   con el sueño que bulle en cada pecho

de  cualquier ser humano de corazón sensible.

 

Mientras giras por vastos espacios, desde el techo

de un mirador sutil, tenue, casi intangible,

¡contemplo las estrellas  recostada en mi lecho!

 

 

**************************************************

************************************

***********************

UNA CARTA

Por Rodolfo Leiro

 

Hoy se empañaron mis ojos

cuando entre añejos papeles

que agobian los anaqueles

de mis años venturosos,

 

entre sumisos despojos

de la que fue mi entereza,

hallé restos de belleza

de juveniles antojos.

 

Viejo carmín, labios rojos

que entre sonrisas y enojos

se acopiaron en mi ayer:

 

me queda, acaso festivo,

el perfume sugestivo

de una carta de mujer

*****************************************************

********************************************

*******************************

“LA VIDA…ES UN TREN”

El tren de la vida

Recorre sin pausa,

Espacio de tiempo

En su devenir,

Sube gente a bordo

Y otros que se bajan,

Se impone el libreto

Gozar…o sufrir.

Llevan de equipaje

Penas y alegrías,

Buscando con ansias

La estación feliz,

Algunos lo logran

Hay otros que no pueden,

Pues el destino a veces

Se hace…perdiz.

En este viaje de ida

Nos muestra paisajes,

Algunos muy hermosos

Y otros de olvidar,

Nos llena de años

Y algunas experiencias,

Más también nos enseña

Lo bello…que es amar.

Cada uno lleva

Sentado a su lado.

A un compañero

Para bien o mal,

se llama destino

Y digita todo,

Si sigues a bordo

O te has…de bajar.

 

No siempre el rumbo

Es el que elegimos,

A veces nos empuja

Y nos obliga a partir,

Nos va marcando rumbos

Cual juego de niños,

y andando aprendemos

Lo que cuesta…vivir..

 

Hay quienes esperan

Hacer el periplo,

Hacia los confines

De la felicidad,

La vida que es sabia

Con crudeza nos muestra,

Que estamos de paso

Y esa…es la verdad.

Boris Gold

**************************************************

***********************************

****************************

 

SELECCIÓN DE POEMAS

POR FRANCISCO JESÚS MUÑOZ SOLER

 

PORQUÉ  TODAS  LAS  REVOLUCIONES

 

 

 

Porqué todas las revoluciones

terminan negando la libertad

anunciada a los liberados

con el pretexto de una justicia

igualitariamente necesaria.

 

Porqué la necedad enturbia

la consciencia y los corazones

de los héroes vencedores

henchidos de megalómana vanagloria

y inequívoca e inefable certeza.

 

Porqué enarboladas sonrisas iluminadas

terminan trucándose mustias

fermentando un mousse de angustia

forjador de un irrespirable hedor

muesca de las sombras de sus victorias.

 

***

 

CONSECUENCIA  DE  LA  CELADA

 

 

 

Impuestas ausencias y alzamientos de sonoros silencios,

descarnadas tragedias para los frágiles desheredados

benefactores de resignada inmundicia,

descomunales privilegios para los opulentos incitadores

señores de manos de antimonio y cuellos blancos.

 

 

***

 

 

DESPUÉS  DE  LA  BATALLA

 

 

 

Almagre óptimo para ser especulado

seres sobre eriales desgarrados

muertos sobre tumbas olvidadas

marionetas de pírricos gladiadores,

anónimos gobernadores exteriores

que se apropian con sus manos invisibles

los beneficios de la sal evaporada.

 

 

 

*************************************************

************************************

**************************

*****************

*******

****

**

*

24º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

24º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

24º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXVIII de la 2ª etapa/01-06-2012

 

EDITORIAL LXVIII

La muerte de Carlos Fuentes, este pasado mes de Mayo, nos ha devuelto a la memoria a ese grupo de escritores que colocaron las letras y la cultura latinoamericanas en su sitio. Para España, evidentemente, fue hasta cierto punto todo un descubrimiento. Faltaba poco para que se acabase la dictadura que había mantenido a España aislada durante mucho tiempo y cuyo inicio, tras la Guerra, había roto la tradición cultural en dos, la del exilio y la del interior. Durante la República se iniciaron unos contactos entre las dos orillas: Rubén Darío, César Vallejo, Vicente Huidobro, Octavio Paz, entre otros, dejaron una gran huella en un país que vivía toda una edad de plata cultural. Pero la guerra terminó con aquel idilio y sólo parte del exilio español, la que vivió en América, pudo disfrutar de su influencia. Lo Hispano fue apenas una proclama del Régimen de tono altisonante pero sin vocación de intercambio real.

En los setenta se retomó el diálogo desde abajo. Un grupo de jóvenes latinoamericanos vivieron una temporada en España o la visitaban con frecuencia al residir en París, en Europa. Pronto algunos de sus nombres pasaron a ser conocidos y apreciados: García Márquez, Vargas Llosa, Bryce Echenique, Juan Carlos Onetti, Juan Ramón Ribeyro, Julio Cortázar, entre los que vivieron en Europa, pero no podemos olvidar a Miguel Ángel Asturias o José Donoso. O el mencionado Carlos Fuentes, sin duda un prosista cuidadoso y un narrador agudo.

No pocos de nosotros nos introdujimos en la literatura gracias a estos autores o comenzamos, gracias a sus obras, a leer de otra manera. La deuda es inmensa. Desde Nevando en la Guinea hemos hablado no pocas veces de literatura latinoamericana, pero siempre nos quedamos cortos, creemos sinceramente que el eje de la literatura en español debe estar en Bogotá, México o Buenos Aires, en cualquier ciudad del continente, más que en Madrid, en Barcelona o Valladolid. España debe acostumbrarse en su relación con los países latinoamericanos a ser un país más, en pie de igualdad, tanto en lo cultural como en cualquier otro aspecto, sin esas veleidades imperiales que a veces, nos tememos, perduran en la mentalidad de mucho.

Actualmente son muchos los autores americanos conocidos en España, la relación es fluida, sin prejuicios. Y se lo debemos, hay que reconocerlo, a Carlos Fuentes y su grupo de amigos escritores.

*************************************************

**************************************

***************************

CANCIÓN DEL SÍ Y EL NO

(BUSCARÁS)

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

Y buscarás en mí la negación de una verdad

que tras mis ojos hace incierta una gigantesca realidad,

que tras mis ojos queda abierta

a una cutre bostezada que delira,

que tras mis ojos toda harapienta

y por no poder llover el lustre ya ni mira,

y buscarás en mí otra vez la afirmación de una mentira

que tras mis ojos queda expuesta

como monigote de contrariedad,

que de mis ojos mira escueta a la disculpa que respira

a la ciudad podrida, a la inoportuna oportunidad,

buscarás y buscarás en mí esas dos cosas,

buscarás y encontrarás en mi mirada

el desprecio irresponsable,

el nudo grave, el beso preso, la magia maravillosa,

que hace de este mundo un crudo hueso

con la codicia que nos hace codiciantes.

Buscarás y encontrarás esa parte que se sabe

de este mundo inmenso en el nunca-retornable,

se vierten en un espejo satisfacciones y complejos

 con esa llave que cierra y también abre,

que desgrana el tropiezo de este baile de don nadies,

sé que si yo quiero todo es fantasía,

que con mi voluntad subes a las crines del aire

sobre esa cucaña resbalosa e inmanejable,

sé que sin mí tu causa es tontería,

parece asco y burdo tedio que solo tú te tragues,

buscarás para encontrar y entenderás

que compartimos avión, asociación, sopa fría,

compañeros de bulevar, amigos en el gran viaje,

de estorbo, de cansancio, de habitación vacía,

compañeros en el caminar,

amistades repletas de inútil maridaje,

pasajeros callándose del mundo su gran verdad,

en este tren de cercanías, en este deambular de finita vía.

En este ciego pisotón que de torpeza nos hable,

en este simulacro de muerte en un segundo,

en este acabar para empezar sorpresivo e iracundo,

en este mundo redondo, farragoso, profundo,

en este humificador por desecar lo deplorable,

en este sí para empezar, y para acabar su no rotundo,

en este menester por entender las claves.

****************************************************

*************************************

Sylvie

         Sylvie solía hablarme como si estuviéramos al mismo nivel. No había pretensiones en su forma de dirigirse a mí, lo que hubiera sido hasta cierto punto normal en una universitaria en apariencia altiva pero realmente brillante y que podría mirar por encima del hombro, o con cierta presunción al menos, al alumno del Instituto que era yo, algo inquieto, sí, con aficiones literarias en ciernes, pero que en general no tenía nada en claro lo que él era en ese momento, lo que sería después, con el paso del tiempo, ni lo que era el mundo que le rodeaba. Conversábamos siempre mucho rato tanto en la librería de su padre como en cualquiera de los cafés en los que nos reuníamos al anochecer. Hablábamos sobre todo de libros. De hecho los libros, la literatura en ellos contenidos, era lo que nos había unido.

No en vano la conocía, aunque vagamente, desde que cumplí doce años, cuando comencé a frecuentar la librería que su padre regentaba en Bayona. Solía acudir con el mío para proveernos de libros en francés y hablaban ellos largo y tendido de autores, a veces de política, aunque las menos, mientras yo observaba las estanterías repletas de volúmenes de todos los tamaños. El señor Etchévère nos recomendaba títulos, nos comentaba aspectos de las diferentes etapas de la literatura francesa que conocía bien y resultaba un placer escucharle y conseguía despertar una enorme curiosidad y un gran deseo por acceder a las obras de aquellos autores que nos comentaba. Ella entonces apenas resultaba una presencia silenciosa en algún rincón, entre libros siempre, con alguno abierto en su regazo y concentraba toda su atención en él sin apenas levantar la mirada.

A partir de los dieciséis mis padres comenzaron a dejarme ir solo a Bayona. Me alojaba en el pequeño apartamento familiar cerca de la catedral y vacío la mayor parte del año. Por entonces ya me había aficionado a la lectura. Y era más que una mera afición o un pasatiempo. A veces parecía que me gustaba más el mundo contenido en las páginas de los libros que el mundo llamado real, diferencia esta que, de hecho, desde entonces, nunca he establecido ni aceptado: el mundo sólo es uno, ya sea en la mente ya sea la materia visible y en ocasiones, no pocas, algo aparente, incluso más que en la ficción.

En mis estancias nunca dejaba de frecuentar la librería del Sr. Etchévère, que seguía hablándome de escritores y de libros con el brío de un erudito y al que yo escuchaba con interés y no poca pasión. Mi padre, además, solía darme unos billetes extra bajo mano, sin que mi madre lo supiera.

− Para libros -me decía con sigilo, como si la afición a los mismos debiera llevarse en secreto.

En una de aquellas visitas a la librería la hallé sola. Mi padre ha salido, me anunció al levantar la mirada del libro, no sé a qué hora volverá, añadió. Vale, respondí algo distante y me puse a ojear los libros contenidos en las estanterías. Evidentemente, aquella aparente distancia por mi parte no era más que cierta timidez y no poco apocamiento para lograr salir de mis propios límites, en absoluto significaba que aquella muchacha me fuera indiferente. No pocas fueron las veces que, al otro lado de la frontera, a cierta distancia de Bayona, me había acordado de ella y me había preguntado cómo sería su vida. No he de decir que me resultaba atractiva. He de reconocer también que me cortaba bastante. Además, ella había mantenido siempre esa actitud lejana, como si no estuviera allí o no fuera preciso que se dejara notar.

Sería, delgada, de mirada lánguida y largos silencios, no parecía muy interesada en las cosas del mundo. En otras épocas hubiera sido una candidata ideal para habitar un convento. En la nuestra adoptó un cierto aspecto peculiar, con sus ropas deslustradas, de negro siempre, y apartada hasta el punto de parecer ausente. En nuestras conversaciones nunca intervenía y nunca se habló de ella, estuviera o no presente.

Por eso me extrañó que de pronto hablara, saliera de su rincón en el que parecía integrarse perfectamente.

−Buscas algo en concreto –me preguntó.

Cité a un autor del que había oído hablar a su padre. Ella se levantó, se acercó a una de las estanterías y lo sacó de la hilera de libros.

−Es muy bueno –me dijo.

Comenzó a hablarme del escritor en cuestión y de otros de su generación. Supe entonces que estudiaba letras en Burdeos y que sería capaz de sustituir a su padre a la perfección. Ni qué decir que aquella tarde no sólo eran los libros lo que me interesaba, sino que me descubrí enamorado de aquella muchacha mayor que yo, cinco o seis años tal vez.

Pronto llegó el verano y logré que mis padres me dejaran pasar unos días en Bayona. Puse la excusa de que varios compañeros del instituto se desperdigaban por la costa vascofrancesa y no quería perder el contacto. Pero era a Sylvie a quien quería ver, sólo a ella.

Coincidimos. Ella había empezaba sus vacaciones universitarias y pasaba algunas semanas en Bayona. Luego iría a Londres, me comentó, a perfeccionar su inglés. Nos hicimos inseparables. Se encargaba de la librería por la tarde y yo la acompañaba. De dos a cuatro apenas entraba nadie. Era Julio, hacía ya calor y la librería se había convertido en el mejor refugio para charlar.

Sin embargo, yo tenía que volverme al otro lado de la frontera, no podía alargar mucho más mi estancia y además en dos semanas ella marchaba a Londres. Me sentía no poco apesadumbrado por aquella nueva separación que nos mantendría alejados, además, el mes de agosto y buena parte de septiembre. Me hundía esa sensación de no poder decidir en mis días, de estar sujeto todavía a los mandatos familiares, mientras que ella, yo lo notaba, gozaba de toda la libertad posible.

Aquella tarde me sentía especialmente desesperado. Ella me hablaba, como siempre, de libros, me aconsejaba lecturas, me pedía opiniones sobre lo ya leído. Debió de notar mi estado de ánimo.

−Te encuentras bien –me preguntó.

La miré de pronto, sorprendido por aquella pregunta inesperada. Levanté los hombros sin saber qué responderle. Se acercó a mí, colocó las manos en mis mejillas y entonces me besó.

Venga, vamos a sacar los libros del almacén, me dijo dos o tres minutos más tarde, con una sonrisa malévola pero sin duda feliz.

Juan A. Herrero Díez

 

*************************************************

**************************************

SONETOS ESENCIALES

Por Rodolfo Leiro

 

HASTA LUEGO

 

Un saludo cordial, un beso al paso,

 la ermita despierta su campana,

luce tu argiva silueta en la mañana

y busco en mi pupitre un verbo raso;

y el día, caminando hacia su ocaso

desde el flujo cordial de luz temprana

que me enrola, romántica y galana

con gemas de su  luna y de payaso;

un saludo que se perdió en el fuego

del aroma sutil que abrasa el ruego

hincado sobre un himen de narvaso;

de aquel postrer saludo no despego

y  olvidarte muchacha ya no puedo.

Hoy te miro en el fondo de mi vaso.

Narvaso: caña del maiz

 

Construido a las 8,45 del

1 de abril de 2012-04-01

Para mi libro

“Meditando en versos”

 

***

 

POMPA

 

Si surgiera otra vez mi antiguo enclave

 que enrolara mis estros con su esencia

y en el templo inmortal de la cadencia

me trepara en el mástil de mi nave,

y explorando la mar, la musa clave

trabara la implosión de mi impaciencia,

yo hurtara de mi lírica conciencia

la palabra gentil, la tierna, suave,

la emoción del soneto, casta llave

que me hiciera sentir el burgagrave

de la rima jovial de mi ventura,

os llevara conmigo en el espacio

y en el solio solemne de un topacio

te haría parte, mujer, de mi aventura.

Burgrave: señor de una ciudad

 

Construido a las 2,19 del

3 de mayo de 2012 para mi libro

“Meditando en versos”

*****************************************************

******************************************

 

NIEVE

Por Gonzalo Salesky

Era la primera vez en cuarenta y dos años que nevaba en Cienfuegos.

Entró corriendo a la oficina, envuelto en su bufanda, con unos guantes que no usaba desde la adolescencia. En su mente seguía jugando con esa posibilidad, con ese sueño repetido tantas veces. Salvar el mundo, ser el único hombre sobre el planeta capaz de hacer algo magnífico, algo especial en un determinado momento.

No quería que encontraran ningún defecto en su plan. Hasta su hija lo había ayudado a pulir cada detalle. A contrarreloj debía ordenar todo en su trabajo, preparar las valijas, pedir el permiso correspondiente y viajar. Pronto su familia podría encontrarse con él. Y escapar de esa manera del infierno.

A la hora del almuerzo lo autorizaron a salir. Caminó bajo el frío de noviembre por la vereda, rumbo a la Oficina de Control Cerebral. Solamente tendría que llenar un par de formularios y nada más, cada uno de ellos con el membrete del gobierno cubano. Con muchas frases refrendando, una y otra vez, que todo lo que hubiera en su cabeza era propiedad del régimen.

Hasta cada uno de mis pensamientos.

Pero sin ese papeleo burocrático no iba a poder subir al avión. Y su plan se quedaría sin ser conocido por nadie.

Hasta 2012 se había intentado de todo para aliviar la crisis mundial. Después de las pérdidas, los quebrantos, las enfermedades infecto-contagiosas, aparecía nuevamente la peor de las plagas: el hambre.

Los rescates, los montos millonarios y los subsidios para los bancos y grandes empresas no servían de nada. La gente continuaba agobiada por las malas noticias de cada día. Violencia, manifestaciones y saqueos en las ciudades más importantes del mundo. Sequía, menos alimentos disponibles, poca energía, nada de combustible. Falta de insumos básicos, aluviones de personas famélicas robando cosechas, destruyendo alambrados para buscar gallinas, pavos, cerdos, vacas. No sólo en los países de tercer orden. Europa y Estados Unidos estaban llegando a niveles nunca vistos de desocupación e indigencia. Hasta la gran esperanza puesta en anteriores presidentes se había esfumado en muy poco tiempo.

¿Sería la suya la solución definitiva? Era una de las Cinco Ideas Finalistas del Concurso Mundial. La última alternativa de la ONU. Centenares de miles habían participado presentando todo tipo de proyectos. Brillantes, increíbles, absurdos… uno por uno fueron desechados casi todos.

Los impuestos a los animales domésticos, a cada kilo engordado por habitante, a los hijos, a los deportes y su televisación. El asesinato selectivo de otras especies. Los tributos sobre el alcohol, los cigarrillos, ansiolíticos y energizantes. El exterminio de todas las mascotas, la venta de la Luna por hectárea para los pocos millonarios que quedaban en el planeta. La destrucción del hemisferio sur, la migración total hacia el otro hemisferio. El envío de basura hacia el Sol. La eliminación de las fuerzas armadas de todos los países.

Fundir y vender las reservas de oro de cada país. Cancelar los juegos de apuestas y de azar por diez años. Hacer trabajar a cada habitante en los medios de transporte masivos, para elaborar manufacturas simples en los momentos ociosos que ocupaban viajando. Cultivar granos en el fondo del océano y en las playas. Promover la venta libre de drogas. Prohibir los fuegos artificiales y el maquillaje a todas las mujeres; de esa manera, liberar tiempo y dinero malgastado.

Otros apostaban a reciclar el agua de lluvia, construyendo enormes piletas arriba de las casas, edificios, avenidas y parques. Los más alocados pensaban encontrar en el mar el combustible necesario para poner en marcha al mundo nuevamente.

Ya no quedaban ideas que permitieran evitar la catástrofe. Sólo la de él. Y cuatro más.

¿Cuáles serían las otras?

El 25 de agosto envió su propuesta por correo electrónico. Ese mismo día le habían contestado. Paradójicamente, si tenía éxito con su plan, en un futuro cercano no tendría de nuevo esa posibilidad.

Debía redactarla lo mejor posible. Usaba un cuaderno de tapas duras y de color marrón, con el lomo negro, de renglones celestes casi imperceptibles, para anotar lo que fuera surgiendo en su mente, para tachar lo que no sirviera. De sus hojas sacó el pasaje del vuelo 841 rumbo a Washington, con fecha del día siguiente. Chequeó otra vez el horario de salida y decidió guardarlo en su bolsillo derecho para evitar descuidos.

Tenía unas horas más para seguir escribiendo. Un borrador, un pensamiento que podía salvar el mundo.

Había que destruir Internet. Y todo aquello que implicara transferencia de información. A través de su invento, la combustión sintética de datos, podía hacerse en sólo tres semanas. Toneladas de cables y antenas a lo largo y ancho de la Tierra quedarían inutilizados. El sistema de transmisión por vía inalámbrica también. La vida sería distinta sin tanta gente alejada de la realidad y encerrada en las redes virtuales que amenazaban con quedarse con todo. Miles de millones volverían a vivir como hace treinta años, cuando…

¿Se solucionaría la falta de alimentos? Probablemente las personas, con tanto tiempo sobrante, se comunicarían otra vez con la naturaleza. Cultivarían su propia comida. El ser humano, alienado como nunca, había perdido la capacidad de conversar cara a cara. No parecía creíble que las mismas personas, tan poco tiempo atrás, se encontraban en los parques y plazas, hacían ejercicio, leían libros, se alimentaban de manera sana.

Se ahorraría toda la energía gastada en el tráfico y almacenamiento de tanta información, equivalente a la mitad de la generada a nivel mundial. Sólo era una cuestión de costumbre. Si la humanidad había sido capaz de vivir sin teléfonos celulares e Internet en 1980, bien podía hacerlo ahora.

Seguramente crecería la industria del papel. También la posibilidad de cosechar frutas y verduras en la propia casa. La gente volvería a disfrutar del aire libre, a conseguir trabajos de verdad. Disminuiría la cantidad de desempleados. Según su investigación, la red de redes había reemplazado unos trescientos millones de personas como mano de obra en fábricas, bancos, aeropuertos, oficinas, compañías de seguro, empresas de correo, diarios, revistas, editoriales…

Imaginaba una gran resistencia al principio. Quizás los fanáticos de Facebook protestarían y tendrían que conformarse con pegar sus fotos impresas en la puerta de su casa para que cualquier desconocido las pueda mirar. ¿Cómo podrían sino satisfacer esa necesidad de ser vistos por otros en todo momento? ¿Serían capaces de vivir sin la mirada puesta en sus pequeñas pantallas? ¿Se darían cuenta del tiempo que pierden?

Siguió escribiendo, pensando en el rostro de aquellos que lo votaron. Decenas de extraños que habían leído, con entusiasmo y tal vez con esperanza, su primer bosquejo. Algunos medios ya hablaban de “la solución cubana”. Muchos otros la rechazaban de plano, tildándola de poco práctica, de anticapitalista, de demasiado romántica. Pero tenía espalda para soportar las críticas. Pese a los prejuicios, estaba en la final. Tan cerca de la gloria.

Ocho horas después de terminar, entró a la Casa Blanca con su cuaderno viejo bajo el brazo. En las escaleras saludó al presidente con un apretón de manos. Estaba seguro: si lo escuchaban, el mundo cambiaría. Gracias a él. Y a sus locas ideas.

¿Quién lo hubiera dicho? Si mi padre me estuviera viendo…

Si después de tantos años había vuelto a nevar en Cienfuegos, todo era posible.

 

************************************************

***********************************

SELECCIÓN DE POEMAS

Por Daniel de Cullà

 

A FEDERICO GARCIA LORCA

 

Desde el cabo de Creux al Finisterre

Tu Poesía que salta hasta la Vida

Resuena

Y desde Cantabria hasta el Estrecho

Sin que  los ecos Rebuznantes

De la represión

Cantada por esa caterva de gente

De la mala plebe

Lo más mínimo te dañen.

 

Que rabien, rabien

Los que el elogio del Asno

En su día cantaron

En su Musa o lira mala.

 

Tú eres la envidia de la Europa

Con los Continentes

Y ahora se acercan los poetas

Que habitan en ciudades, en villas

En cortijos, en aldeas

Para cantar con éxito feliz

La bella prenda

De tu Poesía.

 

Mira, ve y escucha:

Yo, acompañado a la guitarra

Te recuerdo cantando:

“Dende que te vi

En la ventana

Como era de día

No te dije nada.

Dende que te vi

En el balcón

Como era de noche

No te dije adiós”.

 

***

 

/ Canción Al Ave/

“Detente, sombra de mi bien esquivo,

imagen del hechizo que más quiero,”

-Sor Juana Inés de la Cruz

 

De la Estación de Atocha

Ha salido el Ave Prick

Cantando en su velocidad

Su concepción

Ave, Ave, Ave

 

De Madrid a Bailén

Yo quiero decir que sí

Dime tú niña mía

Que me vas a dar el Sí

 

“Dicemelo”, que me encanta

Oirte bien o mal  decir

Entre espumas de saliva

 ”Chi…chi” “Chi…chi”

 

Eres mensajera del Amor

Con tu Clit and Teat

Y ¡menos mal¡

No eres esclava Jumenta

De Lourdes, ni de Fátima

Ni del pinaresco Henar.

 

************************************************

*********************************

SELECCIÓN DE POEMAS

Por Mary Acosta

 

A BOCA CERRADA

A boca cerrada tensa su armadura

sobre la máquina del miedo.

Sus ovaladas neuronas

acunan naufragios y grávidas ausencias.

Sobre musgosas rocas,

cuelga su alquitranada infancia.

Las esquinas calladas retenidas en sus tímpanos,

pierden su metamorfosis prometida.

Invitado al convite turbio de sus muertos,

coexiste entre los puentes calcados del ahora.

Envoltura de corto viaje disfrazada y a boca cerrada,

memoriza la existencia entre un yo injertado

y la presencia subversiva, de la última palabra.

 ***

ACROBACIA SALMICA

Atardece en mi,

ante el desnudo audaz de los espejos.

Desgrano la penumbra hambrienta

vistiendo un traje de epílogo,

sobre la fina piel gastada,

que expulsada en siete gritos

desarma cóncavos domingos de abril.

Detrás del músculo agotado,

la acróbata libélula

confabula el vuelo,

en mitad del geodésico instante,

inventando el hálito de Dios resucitado.

***

HARAPOS DE ABANDONO

Petrificado en el exilio de la noche,

el gnomo de membranas hambrientas

y heridas coaguladas por el látigo del sol,

suplica silencioso y a la intemperie por su huérfana inocencia.

Golpeado sobre la lozana piel naciente

desgarra sus sueños sobre el fango.

Querubín a la espera del retorno, desnuca a la justicia

tras el peso de una lágrima,

gestada desde las entrañas de su orfandad.

Vestido con harapos de abandono,

busca encontrar la esquina de su infancia,

atravesando angustias con sabor a prepotencia

que anule cicatrices, marchite lo imposible y destiña ausencias.

Metamorfosis de verbos, vigilan el “pienso” carcomido,

fantasma encadenado al sordo murmullo de los días,

que dañan crucifijos pintados de esperanza

entre las tenazas abiertas y dolosas de un germinado desafío.

Con resignados pasos,

cruza la frontera del destino al ritmo de los ciclos de la luna.

Atento a sus treguas sin color, rescata las siglas de los sueños

que suspendidas quedaron en el buzón del tiempo.

En búsqueda de Dios,

un par de sonrosadas mejillas sombrea la vida,

en reclamo justo por el dorso edénico de su inocencia.

MARY ACOSTA

***************************************************

*************************************

POEMA

Por Irene Mercedes Aguirre

 

Miré mis manos

 

Y me miré las manos y he notado

la huella de caricias repetidas.

Por los años la piel envejecida

acusa, aquí y allá, tiempo pasado.

 

Y me miré las manos y he pensado

que cuando van a tono con la idea

dan perfección y encanto a la tarea

en la sublimidad de lo logrado.

 

Y me miré las manos y he sentido

sus curvaturas y su movimiento

como   afinado y prístino instrumento

que explicita la acción con su sonido.

 

Y me miré las manos y he palpado

cada arruga y sus líneas perfiladas.

En brumas de milenios, condensadas

encierran los ensueños  apretados.

 

Y me miré las manos y he soñado

con un mundo mejor. Con  diez  perfectos,

magníficos  apoyos, firmes, rectos,

¡a diestra y a siniestra acompasados!

 

************************************************

**************************************

SELECCIÓN DE POEMAS

Por Francisco Jesús Muñoz Soler

 

 

 

UN  BIGOTE  PEGADO  A  UN PRESIDENTE

Un bigote pegado a un presidente

Un flequillo a una sonrisa infame

Un incubador de huevos de serpiente.

Relativismo de muertes ajenas

Productivismo de quirúrgicas guerras

Infamia en anaqueles beneficiados.

Enroque de íntegros mal nacidos

Realce de patrias manufacturadas

Calamidades en teatro de poderes.

Dioses que no descansan

Mamporreros que les ayudan a clavárnosla

Aspereza para nuestras traseras desgracias.

…Podría seguir manifestándome

Pero mejor enumeren sus fríos sudores

Resuélvanlos mientras nos preparan más deberes.

Postdata para los apostatas de los idearios

Cabeza erguida y despejada

Por si les benefician con un disparo a bocajarro.

***

COLGADAS  SOBRE  LAS  VÍAS

Colgadas sobre las vías

del tren que huyó del tiempo

consumiendo vértigo

de endémica cochambre

abigarradas y minúsculas chabolas

apropian mortecino espacio,

sus moradores en número exceso

circulan por mugrientas líneas

hacinados en seguro expreso,

transportador de desheredados

en circular inmundicia

agarrados al mínimo chance

que creen concede

la espiral de sus trayectos,

de esa mentalidad asiática

fluye digna esperanza

que no vislumbra

el horizonte

del Express de los pobres.

***

FRÁGIL  CORPUS  (LIBERTAD)

Frágil corpus

por liturgias y héroes amenazado,

patrias y almas

intangibles excusas instrumentadas.

***

SHANGAI  &  KABUL  &  FRANCISCO

Shangai & Kabul & Francisco

Tránsito espacios

colapsados y convulsos,

vértigo de hordas fragmentarias

enclavadas en ciudades iconos,

escenarios de emociones

proporcionalmente inversos,

forjadores indisolubles

de mi visión periférica,

queriendo entender el mundo

el sonido del chasquido

expandiendo sus ondas

perforadoras de tímpanos,

anunciándome mi depositario gesto.

***

LAS  GUERRAS  SE  ESCRIBEN

Las guerras se escriben

con letras torcidas

de silencios y ausencias,

escritos de sangre

y mala letra.

********************************************************

*******************************************

******************************

**********************

************

*****

***

*

23º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

23º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

23º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXVII de la 2ª etapa/02-05-2012

 

EDITORIAL LXVII

 

El hombre imaginario: Nicanor Parra

Lo hemos dicho alguna vez: los premios son lo que son, homenajes a escritores que no sobran, pero podrían ser prescindibles. Un gran poeta (o antipoeta), Nicanor Parra por ejemplo, no dejaría de serlo, poeta, narrador, escritor en definitiva, aun cuando no recibiese el Premio Cervantes este año o el Nacional de Chile en 1969 o cualquiera de los premios literarios que en el mundo haya.

Nicanor Parra es un gran poeta, o antipoeta. Nadie se lo puede discutir. Plasmó su punto de partida literario:

Mi posición es ésta:

El poeta no cumple su palabra

Si no cambia los nombres a las cosas.

Y él cambió los nombres a las cosas y los convirtió en antipoesía, del mismo modo que en física existe la antimateria o en matemáticas los números negativos. Forma parte de esos poetas de la tradición chilena que revolucionaron la poesía en castellano, que dieron la vuelta al lenguaje y jugaron con él. No es casual la influencia que reciben de Lorca, pero tampoco lo es la influencia que Parra, como antes Huidobro, ejercieron sobre las letras españolas. En general, España ha de agradecer a América Latina que nos hayan liberado de los corsés en el idioma. Hasta es posible que merecieran sus escritores, sus hablantes, que cambiáramos el nombre del idioma y que no se llamase castellano o español, sino americano.

Nada es más justo que darles premios, ya que existen, a autores de América, de nuestra América. Cansinos-Assens, en su fabulosa «Novela de un Literato» ya comenta la presencia de escritores de América en Madrid –Rubén Darío, César Vallejo, Jorge Luís Borges (nada conocido en los años treinta)-, un adelanto de lo que luego sería norma. Ahora, desde el punto de vista, la relación cultural entre las dos orillas atlánticas se ha normalizado bastante, numerosos autores americanos se conocen y se leen en España con normalidad, aunque menos de lo que quisiéramos en este lado. A ello, qué duda cabe, han contribuido escritores como Nicanor Parra.

Nos congratulamos por tanto del premio, esperamos que sea una invitación para leerlo y conocer esa poesía aparentemente sencilla, pero profunda, que sin duda será recordada por lo que dice y añora. Porque como dice el poeta, que supo hablar de lo importante:

 

Cuando pasen los años, cuando pasen

los años y el aire haya cavado un foso

entre tu alma y la mía; cuando pasen los años

y yo sólo sea un hombre que amó,

un hombre que se detuvo un instante frente a tus labios,

un pobre hombre cansado de andar por los jardines,

¿dónde estarás tú?¡Dónde

estarás, oh hija de mis labios!

 

*************************************************

****************************************

*****************************

EL FANTASMA DE LA SOLEDAD

ES UN CUBITO DE HIELO EN MI GÜISQUI

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

MI SOLEDAD SIN DESCANSO

 

Qué pena me da quedarme aquí

frente a las entrañas vacías de mi soledad,

quedarme aquí, con mi baraja manoseada,

con mi sueño crudo que no acaba,

frente a mis mitos perplejos de hielo,

ante las cenizas que esparcen desgana

con la miseria yerma en mi desconsuelo.

Qué pena me da quedarme aquí

frente a las cáscaras en fermento de soledad,

quedarme aquí, solo y sin reparo,

embutido en el desamparo,

y con la caverna repleta de fantasmas

huidos de frías y desiertas calles que braman.

Qué pena me da quedarme aquí

ante el maniquí olvidado de mi soledad,

no veré flashes en las cuevas opacas,

no cruzaré paso entre destellos sin alma,

solo hallaré un monstruo plagado de vacuidad

sentado a mi lado con su cara eternizada,

palparé en mis manos la huidiza claridad

con una ilusión que siempre se apaga

entre la mortaja rasa y la certeza de la soledad,

que lo mismo asoma como también se amaga,

qué pena me da quedarme aquí

sin lo que tanto me piden y no puedo yo dar.

***

 

VENGO

 

Ni quiero ni pretendo

olvidarme de donde provengo,

raigambre del campesinado

y de la iletrada patraña de España,

de los que segaban la cosecha

amparados por su callo,

de los que gacha su guadaña

cortaban espiga de trigo blanco,

de los que sucios en desgana

daban quite al ahidalgado,

ni quiero ni pretendo

olvidarme donde tengo el sesgo,

del Barrancal al Aliagal,

de la candela al fuego fatuo,

de carne viva a puñados de sal

entre sus lomos agachados

y todos a lomos de mulo a destajo,

por si penas anudadas has de llorar

muy tapado, muy por debajo,

cuando en la carne ya se humilla

la astilla como cascajo,

cuando la fiebre es sol sobre sudado

sentencia la pesada cadena

que tiembla torpe sobre las manos,

ni quiero ni pretendo

huir de la plebe ni del proletariado,

que mis cansancios no los vendo

por que me harto de guiso recalentado,

aprendo tras caerme,

aprendo en paz y paso a paso,

aprendo del agreste campo

a entonar un sí ladino, un sí muy cabizbajo

de la simiente primeriza

que cabecea tan despacio.

***

 

PROVENGO

 

Despacio, anda el crepúsculo despacio,

soy la raya que dibuja límite y pretendo

en sendos (y en decreciendo) olvidos ácidos,

olvidarme de mi nombre, de mi dote,

de raigambre, de apellidos natos.

Otros olvidan la saga innoble,

lo mojigato de verse tan beato,

olvidan aquel rancio pronombre

que se antepuso al precedente del trato,

sacan pecho como si de tal bronce

blasón esculpieran de abolengo pacato,

se ponen don, se alargan nombre,

cogen prestado estirpe solo un triste rato,

eligen corte, también consorte,

hacen pose en dinástico retrato

en cuanto efigie segura logran lo fijado,

se comen con uña cualquier postre

 después de la ética que se han tragado.

***

 

MAMÁ SIN DESCANSO

Si Dios insiste siempre tendré que luchar

aunque el triunfo tal vez esté cercano,

me quedó claro que esta lucha sin final

sin rendición, tan en contra del solano,

estoy seguro que todo me ha de llegar,

el amparo, la locura, la fe,  el goce insano,

ahora mismo te diría, pues tu dime: ¡Mamá!

¿qué ves de nuevo en mi mirada angelical?

¿Qué ves de nuevo? ¿Qué germen del diablo?

Ya sé que en este mundo llora la bondad,

llora la benevolencia con su moco de pavo.

Mamá, arribo desde la noche desflorado,

lloras mi derrota borracha de pleamar,

lloras mi encierro sustancial en el lavabo.

¿Qué quieres ya? Si ya mi santidad

a otros infiernos ya se la he dado,

no encontraré la paz, nunca tendré paz,

ni conmiseración, ni consuelo, ni lucidez,

soy un triste ángel con un ser desmantelado,

ahora te entrego mi psique, mi flacidez,

mi cuerpo podrido y desproporcionado,

ahora ya no lo exiges, no valen porqués,

 solo te tengo Mamá entre traspiés y sobresaltos,

nunca te cansas, una madre tendré

velando cama eterna, las décimas, mi espanto.

Una madre para siempre yo tendré

y ella un hijo que perdió paraíso por negarlo.

 

*********************************************

*********************************

*********************

 

Final de viaje

 

La mujer sintió que se le agudizaba el miedo, la ansiedad, como un vacío dentro de ella. La cola iba lenta, demasiado lenta, pero avanzaba, y ella no tuvo claro que era lo que prefería, la lentitud de su avance o que se acercara de forma irremediable a la cabina de pasaportes, donde una agente de policía, distinguió que era una mujer, observaba rápida los documentos y los sellaba. Por un instante le tranquilizó la perspectiva de que con ella fuera a funcionar igual, una veloz ojeada a la foto, a los datos, a ella incluso para confirmar que aquella foto era la suya, y un sello colocado en la primera hoja de su pasaporte nuevo que le permitiría superar la hilera de cabinas y entrar en el país. Pero de inmediato consideró justo lo contrario, todos los ojos se posarían sobre ella, como si la esperasen, como si supieran de antemano que algo no iba bien, como si no cupiera alternativa alguna y todo le fuera a salir mal, al fin y al cabo no era acaso su propia vida, se preguntó, lo que hacía aguas desde siempre y ahora, tuvo de pronto la convicción, las cosas no serían diferentes.

Observó la enorme sala donde se hallaba, techos altos, todo metálico, con cristaleras que daban a las pistas, una limpieza absoluta, calculada, nada fuera de lugar, y las personas de la cola, una detrás de otra, parecían pertenecer al aeropuerto, como si siempre hubieran estado allí y sólo ella desencajara.

La cola siguió avanzando y sólo tres hombres le separaban de la cabina. La agente de policía, observó que era bonita, de rasgos finos y ojos claros, fue presurosa en el sellado de los tres pasaportes. Le tocaba a ella. De pronto tuvo la sensación de que estaba sola, completamente sola ante aquella agente, dentro de sí aumentó el vacío, la ansiedad, el miedo. Entregó su pasaporte y vio como la agente lo abría, observó la foto y la miró.

−Un momento, por favor.

Ya está, se dijo cuando la agente salió de la cabina y se dirigió a las oficinas que estaban a un lado del amplio vestíbulo. Echarse a correr era una posibilidad, pero las piernas le temblaban y además no conocía aquel sitio enorme, la cazarían como a un conejo. Cerró los ojos y comenzó a orar. «Por favor, Señor. Por favor, Señor. Por favor, Señor».

−Puede acompañarme, por favor.

Otra agente de policía se le había acercado. Los ojos se le llenaron de lágrimas, aunque ninguna se derramó por sus mejillas. Empujaba su maleta con desgana, desistió a tener esperanzas. Todo se acabó. Nada le resultó más previsible, aunque a ciencia cierta no tenía ni idea de lo que iba a suceder. Entraron en un despacho pequeño. La agente apartó una silla.

−Siéntese –le indicó con suavidad, no parecía una orden. Ella se sentó, más bien se dejó caer sobre la silla, desmoralizada.

−Está en la maleta –llegó a pronunciar de un modo apenas audible. Esta vez sí que se derramaron algunas lágrimas por sus mejillas.

−Perdón.

−Está en la maleta –repitió un poco más alto.

−¿Qué?

−Eso.

La agente le miró como si esperara que ella dijera algo más. Pero no era capaz ya de pronunciar ni una palabra. Colocó sus brazos sobre su ombligo, como si pretendiera abrazarse y de nuevo cerró los ojos, aunque esta vez no consiguió orar ni pensar en nada. La agente habló por el teléfono sobre la mesa, preguntaba por alguien, no logró entender el nombre, y al cabo de un momento aparecieron dos policías. La agente salió un momento del minúsculo despacho, como si buscara una cierta discreción, pero escuchó lo que le decía a sus compañeros.

−Le iba a hacer la entrevista de inmigración, pero se ha venido abajo.

Los tres policías entraron. Uno de ellos le pidió que abriera la maleta. Le ayudaron a ponerla sobre la mesa. La abrió y no hizo falta que removiera mucho, sabía perfectamente donde se hallaba la bolsa de plástico que guardaba los tres paquetes. La dejó sobre la mesa y volvió a cerrar la maleta.

−Podría acompañarnos.

La agente había puesto una de sus manos sobre su hombro. La miró en ese momento, como si ella fuera en ese instante la única persona que le acompañaba.

 

Juan A. Herrero Díez

 

************************************************

**************************************

****************************

SEIS MONEDAS

Por Gonzalo Salesky

– La guiadora está en la puerta, señor.

– Hágala pasar, por favor. ¡Vamos!

La lluvia entró por un segundo en el vestíbulo. El mayordomo abrió y cerró la puerta rápidamente, para evitar mojarse.

Ella cerró su paraguas y se quitó el piloto. Saludó cortésmente al dueño de casa.

– Buenas tardes, señor. ¿Cómo amaneció?

– No tengo tiempo que perder. Necesito que empecemos ahora.

Pasaron a la habitación. Él se acostó en su cama recién tendida, sin taparse. Ella se sentó en una pequeña silla, a su izquierda, como siempre. Quince minutos después, comenzaron a soñar.

Él caminaba por un jardín repleto de ángeles, tal vez recuerdo de un cuento de su infancia. Nubes verdes cubrían el sol. Los árboles, blancos y negros, se movían a su alrededor como caballos de ajedrez. Luego de unos segundos de vértigo, escuchó la voz de ella acompañando cada paso.

Siga el camino de flores, sin detenerse.

Él obedeció sin mover los pies, suspendido en el aire por dos pequeñas alas que salían de sus tobillos. Voló de esa manera hacia el sendero y llegó hasta el final. Un gran precipicio que nacía a unos metros de allí le dio pánico. El cielo se había oscurecido, alcanzando un tono púrpura, como empapado de sangre.

No tema. El fuego va a alumbrarlo en su descenso.

Y así fue. El calor y la luz lo acompañaron por la escalera de mármol que bajaba, en círculos, rumbo al infierno. En menos de media hora, él logró encontrar lo que buscaba desde hace tanto tiempo. Y despertar en paz.

 

Mientras volvía a su pequeño departamento, la guiadora repasó en voz baja el nombre de los pacientes que esperaba ver al otro día. ¿O debía llamarlos clientes? Sus colegas preferían nombrarlos de esa manera, quizá porque elegían no involucrarse tanto.

Su cabeza estaba a punto de estallar. Se estresaba al pensar en su horrible trabajo, respetado por pocos y muy mal pago. Además sentía el riesgo y la presión de jugar con fuego a cada momento.

Entró agotada, tiró el paraguas a la basura y guardó el piloto, ya seco, en el armario. Mientras veía el retrato de su familia en la mesa de luz, junto a su cama, volvió a recordar ese sueño, tantas veces repetido.

Desde pequeña revivía continuamente la misma pesadilla. En una plaza oscura de su pueblo natal, sus padres la abandonaban. Los árboles se acercaban con enormes serpientes en lugar de ramas. Mordían sus pequeños pies, la hacían tropezar y ensuciarse con el lodo. Ella –una niña de unos siete u ocho años- quería gritar, correr, despertar de ese lugar siniestro.

Después de mucho tiempo había descubierto la forma de hallar a su familia: allí, en la hierba, debía acostarse y soñar. Soñar con ellos. Sólo así volvían a aparecer. Cuando lo lograba, se presentaban en su sueño, de nuevo en la plaza, regresando por ella. Pero su hija ya no estaba. Era imposible que la vieran, que se encontraran los tres en el mismo lugar, en la misma dimensión del sueño. No podían verla, ya que estaban dentro de la imaginación de la pequeña. Y ella no tenía manera de entrar allí.

¿Por qué no pueden verme?

¿Cómo seguir? ¿Acaso ellos también deberían soñar conmigo?

¿Cómo hacer para verlos siquiera una vez más, cara a cara?

Quizá lo que veo por las noches solamente sean recuerdos, del pasado o del futuro. Si sólo hubiera podido despedirme, antes del accidente… Tendría que contratar un guiador para mí.

Con lágrimas en los ojos, se sonrió por su ocurrencia.

 

Mientras miraba la luna llena por la ventana, terminó de darle forma a una idea loca que rondaba su vigilia. ¿Podría arriesgarse alguna noche?

Según viejas leyendas, unos pocos habían querido hacerlo. Ser sujetos y objetos al mismo tiempo, guiadores y pacientes, protagonistas y espectadores. Pero sin salir con vida del intento.

¿Será tan peligroso como dicen?

¿Valdrá la pena?

¿Alguna vez tendré el valor…

No quiso quedarse con la duda.

Se acostó de lado, frente al espejo ubicado a la izquierda de su cama. En pocos minutos comenzó a dormitar, tratando de encontrarse, de abrir esa puerta cerrada por años. De ubicar en su mente aquel sueño, de descubrir nuevamente a sus padres.

Por fin pudo dormirse. En segundos -quizá en horas- vio pasar todas sus pesadillas, una a una, delante de sus ojos. Sus cuentas pendientes, sus secretos más profundos. Su oscuridad, su dolor. Tenía conciencia de que había empezado a gritar y llorar en voz alta como un bebé, pero no le importaba. Ya no tenía alguien en su cama para hacerle compañía. Esta vez nadie podría escuchar ni despertarla.

En ese viaje sin tiempo, volvió a ser pequeña de nuevo. Esperaba, en aquella horrible plaza, que vinieran a buscarla. Todo seguía igual. El césped húmedo tocando sus pies descalzos, aquel vestido rosa, las serpientes mostrando sus enormes colmillos… Aullidos y gritos surcaban esa noche interminable y el viento en contra le impedía caminar hacia delante.

Como cada vez, no volvían por ella. Y comenzó a intentarlo. Trató de guiar a esa niña angustiada, de ojos de chocolate y cabellitos rubios. La acostó en el suelo. Poco a poco, en silencio y con las manos en su frente, logró hacerla dormir, provocar otro sueño profundo y entrar en él.

En esa imagen forzada al límite, sus padres regresaban a buscarla. Con mucho esfuerzo, logró dormir a ellos también y hacerlos soñar con ella. Y así, por fin, en los sueños de su sueño, pudo reencontrarse con sus seres más queridos. Abrazarlos, besarlos, decirles cuánto los amaba y extrañaba.

Ahora, aquella niña y esta mujer ya no lloraban, ya no sufrían. Dormían y soñaban, reían y descansaban en paz, en familia, como hace muchos años no ocurría.

 

Cuando llegó la hora, cerró con seis monedas los ojos de los tres, para evitar que despierten de ese instante pleno de felicidad, anhelando que durase para siempre. Los vistió con las mejores ropas, los abrazó por última vez y se preparó para regresar.

Después de despedirse contó hasta diez, como tantas otras veces.

1… 2….

¿Podré despertar ahora?

4… 5… 6…

¿Qué diferencia hay entre todo esto y la muerte?

8… 9…

Cuando abrió los ojos, nada en su vida volvió a ser como antes.

 

**************************************************

***********************************

**********************

SELECCIÓN DE POEMAS

Por Luis Alberto Chinchilla Elizondo

 

AGUA FRÍA

 

Encerraré mi alma,

En un trozo de poesía…

Para que se espinen los sentimientos

A la luz del día.

 

Caminar bajo la lluvia

Buscando la alegría,

De mirarte en sueños,

Húmedos mis ojos

Por el agua fría.

 

Encerraré mi alma

En un trozo de poesía

Para que las mariposas vuelen

Buscando los sueños dormidos

Que descansan junto al azul mágico

En los pétalos de una rosa

La que desde tu jardín nos mira

Cada mañana, por nuestra ventana.

 

Encerraré mi alma

La que ya no suspira

Porque solo tú

Haces brillar la oscuridad

En mis sueños, con melancolía…

 

Nos encontramos por un momento

Luego tomamos rumbos opuestos

Como golondrinas buscando el viento.

 

Me iré a otro mundo,

Buscando el soñar

De un corazón vagabundo

Como el tuyo, como el mío

Si ya no nos vemos

Será por el calor y el frío.

 

Encerraré mi alma

En un trozo de poesía

El que lanzaré al mar

Olvidando  la esperanza

De caminar a su lado

Siguiendo la línea del tren

Bajo el sol de verano

Con el sudor en mi frente

Y una sonrisa en tu mente…

 

Autor: Luis Alberto Chinchilla Elizondo

Grecia, Alajuela, Costa Rica

***

 

MUCHACHA AFRICANA

El sol adorna tu pelo,

Como la nieve.

¡Tu casa!

Una cueva escondida,

Entre piedra y arena.

 

¡Rosa!

Sólo son cuatro letras,

Que un escritor cultivó.

 

¡Tu escuela!

Guardada allá, muy arriba

En el cielo,

Cubierta con un pañuelo.

 

Vives donde las miradas son cadenas secas,

Que se ahogan,

En el tiempo y la arena.

 

¿Recuerdas a tu abuelo?

Se fue buscando una estrella,

No volvió…

Sus años pesaban más que ella.

 

¿Dónde dejaste tus muñecas?

Esas que vivían en tu imaginación,

Las que no eran de trapo,

Eran de arena,

Con los ojos cerrados,

Y la boca seca.

 

Hoy, estabas sentada,

Soñando con la lluvia,

Con la mirada perdida,

Clavada en la arena,

El viento sopla,

Tus labios se quiebran,

Sigues firme, buscando la rosa.

 

La que cultivo aquel poeta,

La que habla del silencio en el desierto,

De los cielos azules,

De los tiempos bonitos y de las letras,

Que crecieron en una verde pradera.

 

Autor: Luis Chinchilla Elizondo

*****************************************************

*********************************************

****************************

SONETOS EXQUISITOS

Por Rodolfo  Leiro

 

OPRESIONES

 

Yo surqué con mi gánica goleta

los mares en turbión enardecidos,

con un remo de verbos por sentidos

y un duende pergeñado en mi Paleta,

acaso busqué un sueño de taceta

que guarda mis ensueños fenecidos,

y en el centro puntual de mis latidos

un corazón sin dolos de espoleta;

quise hacer de mi tierra otro planeta,

desbaratar su trama de opereta,

despertar los corajes perimidos

y lanzados en tímpanos de atleta

con el brillo imperial de tu chaqueta,

¡gritar tu libertad, sin oprimidos!.

Taceta: caldero de cobre

CONSTRUIDO A LAS 9,55 DEL 31

De marzo de 2012, para mi libro

“Meditando en versos”

***

 

ESTOY

 

Yo no pedí nacer, pero  he nacido

en un solar de glosa y de quimera,

y rodando este mundo a mi manera

pude amar sin saber si me han querido;

puse en cada blasón,  este atrevido

paisaje de mis horas en que fuera

un sol sobre la Luna, una bandera,

que tuviere por asta a mi sentido;

la presentí flameando y ya abatido

en el páramo gris de mi latido,

en las noches feroces, sin aliento,

en los sueños del sueño fenecido,

fui fogaril del verbo no vencido.

¡Ve mi beso rotando con el viento!

Construido a las 15,51 del

18 de marzo de 2011

Para mi libro:

“Meditando en versos”

***

 

EL POETA

 

El Poeta es la arteria independiente,

que está ajeno a la usual anatomía,

no figura en catálogos o en guía

ni en la mitra, la secta o el tridente;

es un foro de música esplendente

que nutren fogariles de energía,

es el cauce glorioso de la estría,

es el verbo, la mística,  pendiente

de un glosario de lírica turgente

erupción de nectario sugerente

que proviene del sol de la utopía,

se dibuja en la rima coincidente,

en la gloria sublime de tu mente

y en mi pálpito vital de cada día..

construido a las 16,22 del

26 de diciembre de 2011-12-26 para mi libro

“Conversando con la Luna”

 

****************************************************

****************************************

****************************

POEMAS ESCOGIDOS

Por Francisco Jesús Muñoz Soler

 

 

NO  HAY  RELIGIÓN

 

No hay religión

con la que me tropiece

cuya interpretación

no esclavice a las mujeres,

 

será porque todas

están escritas e interpretadas

por hombres,

 

y las utilizan

en beneficio propio.

 

***

 

ANIQUILAR  LA  POSIBILIDAD

 

Aniquilar la posibilidad

de que en ellas germine

la capacidad de elegir

su propia libertad

incluso antes de que nazcan.

 

Manipularles la razón

hasta hacerles creer

que es real su libertad

por el amparo sagrado

de un dios

y no se sientan humilladas.

 

Interiorizarles el sentimiento

de que son causa y efecto

de pecado

estigma inapelable y demoledor

que les confina a la sumisión,

la indignidad y el desamparo.

Criminalizar a las víctimas

hasta tal nivel que la mismas

se consideren  innatamente,

potencial responsable

del desenfreno agresor

del opresor.

 

Eludir la responsabilidad propia

eximirse del daño causado

asegurarse vitalicios privilegios

trasplantando sus turbias intenciones

a las víctimas

que ven a través de sus córneas.

 

No existe libertad

sustentada en la opresión

porque esta envuelve

todos los espacios

hasta impregnar de ignominia

a víctimas y verdugos.

 

***

LA  VERDADERA  HISTORIA  DE  LA  HUMANIDAD

 

La verdadera historia de la humanidad

la escriben personas anónimas

con las letras de sus sangres,

sus sacrificios y sus sentimientos,

las mismas que no trascienden

a los libros y enciclopedias

pero son las que van dejando

el marchamo de nuestra evolución

de lo que somos

y en lo que nos vamos transformando.

 

 

***

 

EN  ESTOS  TIEMPOS  DE  PRODIGIOS

 

En estos tiempos de prodigios

aún se levantan fronteras

y brotan cretinos

que aspiran a fabricarlas,

en estos tiempos

todavía la humanidad

no quiere entender

que cada uno de nosotros

trasladamos los únicos limites

que no deben ser traspasados

al menos, si no invitamos

al prójimo a instalarse

en nuestro territorio

y eso siempre es transitorio,

somos zona de tránsito

fluyente de intercambios

de ideas, costumbres y emociones.

 

***

 

EN  ESTOS  TIEMPOS  DE  ALABANZAS

 

En estos tiempos de alabanzas

de altaneras matanzas y amenazas,

humildemente y hasta

donde mi voz alcanza

quisiera formular un canto

para iniciar los agasajos

de la celebración de la vida.

 

Defender la belleza y la armonía

desde la esencia de nuestro ser

para que no habite en nosotros

la deshumanización y los ultrajes,

que la indiferencia no cuaje

en los veneros de nuestros territorios

y que la luz divina y la alegría

alumbre a todos los primeros días

de la celebración de la vida.

 

***

 

HAY  EXCEDENTES  DE  CRETINOS

                                                                                                               

Hay excedentes de cretinos,

igual con el cambio climático

se estropean las cosechas

y se extinguen como los dinosaurios,

 

lo malo es que mueren matando.

 

*******************************************************

**********************************************

*************************************

***********************

*************

*****

**

*

 

22º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

22º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

22º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXVI de la 2ª etapa/01-04-2012

 

EDITORIAL LXVI

Las identidades de Antonio Tabucchi

 

´Identidades Asesinasª es el título de un ensayo del escritor libanés Amin Maalouf y en el que desgrana el tema de la identidad colectiva y su relación con la identidad individual. Como individuos formamos parte, en principio, de alguno de los grupos culturales que en el mundo hay: hablamos una lengua, compartimos referencias y valores con los otros miembros del grupo -etnia, nación, ciudadanía-, compartimos de algún modo una religión y algunas visiones del mundo. Pero esto es la teoría, luego existe la experiencia que por fortuna es mucho más rica y variopinta.

 

El escritor italiano Antonio Tabucchi, fallecido este último mes de Marzo, sería un buen ejemplo de lo que hablamos. Italiano, se identificó con Portugal hasta el punto de pasar largas temporadas en ese país, incorporarlo -sus paisajes, sus habitantes, su historia, su cotidianidad- a su obra e incluso escribir una de sus novelas, ´Sostiene Pereiraª, en portugués.

 

No es el único caso. Incluso hay autores que emplean un idioma distinto al suyo propio, aquel con el que crecieron y se desarrollaron como personas. Joseph Conrad adoptó el inglés como lengua literario en vez del polaco y pasó a ser uno de los grandes autores en esa lengua. El español Jorge Semprún escribió parte de su obra en francés. Pablo Urbanyi, cuya lengua materna es el húngaro, plasma sus historias en el español de Argentina. Hay también autores que hablan una determinada lengua y luego cambian a la lengua semiperdida de su comunidad (o en proceso de recuperación: si es algo artificial o no, es otra historia). Gabriel Aresti aprende vasco ya de mayor y deviene uno de los poetas de referencia en esa lengua. Identidades asesinas. El propio Amin Maalouf escribe en francés, no en árabe, al igual que el escritor marroquí Tahar Ben Jelloun.

 

En África el colonialismo provocó nuevas realidades: la gran literatura en inglés, francés o portugués se enriquece con la aportación de autores africanos. Surge también algunos autores de Guinea Ecuatorial que escriben en castellano, Donato Ndongo es tal vez el más conocido, aunque no el único.

 

Por otro lado podríamos preguntarnos si Kafka es un autor de identidad alemana (escribe en alemán), de identidad checa (nace y vive en Praga), de identidad judía (es hebreo). Visto lo visto, ¿acaso resulta extraño que Alfonso X el Sabio, rey de Castilla que tanto aportó al castellano y con el castellano aportó a Castilla fuera a su vez un poeta en galaicoportugués?

 

Leemos a Antonio Tabucchi y podríamos pensar que estamos ante un autor portugués, portugués de los de toda la vida.

 

¿El español José María Blanco White es un autor español o británico?

 

Seguramente la identidad nacional es una mera categoría para entender la realidad, pero que no debemos entender como un absoluto. Al fin y al cabo, parafraseando un chiste antirracista, el idioma que hablamos procede seguramente de otro lugar, muchos adorarán (o habrán sido educados bajo su prisma) a un Dios judío, utilizamos números árabes y tecnología japonesa o india en nuestros ordenadores, y las patatas que tanto nos gustan proceden de América del mismo modo que el necesario café matutino tiene su origen en Etiopía y el Yemén.

 

Que las características comunitarias -por llamarlo de algún modo- existen, no lo negamos. Pero, ¿tienen al final tanta importancia? Es como la diferencia entre hombres y mujeres -¿literatura masculina y/o/frente a literatura femenina?-: sí, vale, existe, puede ser una aproximación, sin embargo ¿importa tanto?

******************************************************

***************************************

 

BORRONES DE TINTA PARA EL QUE INVENTÓ LA TINTA

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

TÚ SIGUES, YO SIGO

(Poema en prosa)

 

La seguiste por senderos espinosos como angostos, la seguiste y la buscaste por la aurora ya cansada, te vi por la derrota palidecer de exhausto, te vi por dimensiones donde no eras tú, cuando la encontraste algo había cambiado, se disipó un muro pero se impuso otro, cuando la besaste ella te besó torpe, distante y desanimada, te preguntaste entonces por qué el amor baila ciego y caprichoso, aquella mirada era lo que tanto deseabas, pero el corazón te punzaba derrotado por que aquellos destellos no eran ya tuyos, yo te seguiré muchacho de sal y tarde anaranjada, yo te seguiré en la gloria sin color por donde se baten tus esperanzas, yo te seguiré como un gnomo de sombra, y te bendeciré por que si no estás tú se marchita mi sueño y mi voluntad se ahoga, te seguiré por barrancos de órbita desmantelada, te seguiré por sacrosantos espinos del alma, te seguiré cuando reposes tu calma desierta, luz que das paz mientras callas, serena forma donde se desmayan las rayas, secreta presencia que das silencio en la primera noche donde los crudos esbozos son nuevos y duelen enteros.

 

***

 

CONCILIAR EL SUEÑO

 

El acto humano de conciliar el sueño

nos define como seres humanos,

¿por qué dormimos con los ojos cerrados?

Necesitamos no tener ninguna influencia

del exterior, ninguna influencia externa.

El hombre/La mujer, el ser humano,

duerme con sus ojos cerrados

y concilia un sueño que a él no pertenece,

un azar en un magma de espacio infinito,

una megalómana manera de existir,

no se elige mientras se sueña,

nos dejamos llevar por una inercia plena.

Ver a alguien dormir es como ver

una estatua griega cegada por la metafísica

del placer de no ser nada.

Mientras se duerme no se es nada, zero,

placer donde cae exhausto el tiempo deprisa,

el tiempo del sueño es divertido,

es un tiempo sin lugar en la inercia etérea,

las horas no son las mismas desde el sueño

y no son las mismas desde el no-sueño,

corre el tiempo con dos verdades

en la entraña del azar y la voluntad sin norma,

palpar lugares que parecen otra cosa,

palpar lugares desde las dos verdades

que el tiempo sostiene como un misterio incauto,

nos rendimos a la voluntad del sueño

y perdemos tiempo, lugar y raciocinio,

el sueño es la otra verdad que la nada evoca.

 

 

******************************************************

*****************************************

 

El visitante

 

El viejo prior observó detenidamente el rostro del joven que ya llevaba en el monasterio bastantes días. Se dio cuenta de pronto que no sabía estipular cuántos en concreto, tal vez hubiera pasado semanas, puede que incluso meses, se sorprendió de pronto al no poder precisar con exactitud el tiempo transcurrido, había perdido la cuenta de su estancia entre ellos, como si el tiempo, de pronto, le resultara imposible de medir, algo que le asustó. Lo atribuyó tal vez a un problema suyo, personal, a la edad quizá. Por otro lado, pese a la apariencia un tanto cándida del joven, había en su aspecto, pensó, algo extraño y agudo que no podía menos que producirle un cierto resquemor, algo que no podía explicar, pero que le inquietaba. No, no era un temor concreto, a un peligro por ejemplo, a un peligro físico, no creía que fuese un bandido, un asesino, un loco que matase sin piedad, pero había algo en él que desprendía sufrimiento, un intenso sufrimiento propio y ajeno, un lamento que se transmitía en los rasgos de su cara, en la luz de sus ojos, en la forma de mirar, nunca directa, siempre oblicua.

Había llegado una tarde, casi a la anochecida. Llamó a la puerta y un monje le abrió, le escuchó las primeras palabras, apenas unos susurros que demandaban socorro, y el monje acudió a él.

¾Hemos de ser hospitalarios -murmuró mientras atravesaba los pasillos en semipenumbra para acudir ante el inesperado visitante.

Así se lo había ordenado su antecesor, el fundador del monasterio, un hombre correcto, un alma caritativa y recta, un sabio reflexivo de firme raciocinio y fe inquebrantable.

Pero no eran los tiempos muy propicios para la confianza. El hambre, las guerras, el pesimismo, la enfermedad, todo se conjugaba para que lanzarse por los caminos deviniera aventurado y siempre se temiera al visitante.

¾¿Quién sois? -le preguntó aquella tarde tras recibir su solicitud de asilo.

¾Un hombre desolado -le respondió.

Lo acogió, aun cuando le desagradó la inexactitud de su respuesta, por otro lado trivial y gastada por lo repetida. Todos parecían estar desolados en esos tiempos. Hubiera querido saber más, pero el joven calló, bajó la mirada y después la dirigió hacia él, tal vez porque esperaba una respuesta más pronta.

¾Podéis quedaros -le dijo-, aquí nunca negamos la ayuda.

Percibió una leve sonrisa antes del gesto de bajar la cabeza y levantarla en forma de agradecimiento.

Se sumergió a partir de entonces en un silencio casi absoluto. Quiso que se le diera alguna tarea, no quiero vivir de vuestras mercedes, había sido una de sus escasas frases al día siguiente de su llegada, y cada día, tras los maitines, se le encomendada alguna faena que cumplía escrupulosamente, siempre con sigilo y discreción, hasta el punto de pasar por completo desapercibido, como si fuera uno más de aquel pequeño monasterio. Daba las gracias siempre que se le entregaba comida, agua o algún objeto. Cuando terminaba su labor antes de tiempo acudía ante el hermano Tasio para que se le encomendara una nueva faena que realizaba con el mismo vigor que la anterior. Ese afán por la labor y su mesura despertaron no poca estimación y un profundo apego, contribuyeron también a que el tiempo desde su llegada se diluyera como la leve neblina de la mañana. En el oratorio se mostraba silente, concentrado, movía los labios y entrecerraba los ojos. Sufre, pensaba el prior cuando observaba tal actitud.

Aquella tarde acudió de nuevo ante él. Como la primera vez, se acercaba la noche. El joven entró en su estancia y esperó a que le autorizase a hablar. Le anunció, tras agradecer su generosidad, que debía partir.

¾Ha llegado el momento de marchar -fue lo que le dijo.

Entonces el prior le observó de nuevo y sintió una vez más resquemor, duda y no poca incertidumbre. Se volvió a preguntar por el tiempo que había pasado entre ellos, sin saber precisarlo, lo que le molestó bastante. Le molestaba también que sus fórmulas apenas fueran meros tópicos al uso, expresiones hechas que apenas traslucían un significado, menos aún una razón. Intuyó algo tremendo y doloroso, un misterio quizá. Nada es sencillo, pensó, nada es lo que aparenta, todos somos en realidad desconocidos.

¾Si tenéis alguna pena que queráis descargar -le dijo-, no dudéis en abrir vuestro corazón ante mí.

¾Os lo agradezco.

Guardó sin embargo silencio, bajo la mirada y esperó su bendición. Pero antes de que llegara sacó de su viejo zurrón un pergamino y se lo dio. El prior no puedo menos que sentirse temeroso por ese sigilo y por lo que iba a leer, cuyo contenido vislumbraba, fruto de una repentina premonición que le permitió adelantarse a la propia lectura. Supo reconocer las letras hebraicas.

¾Todo cambia ahora -le dijo el joven con un tono que, aun cuando procuraba no serlo, resultaba solemne-, vos os quedáis.

¾Que Dios os proteja y os bendiga -se sintió aliviado después del terror que sintió ante lo que acababa de leer.

El joven se retiró y poco después le vio desde la ventana abandonar el jardín, perderse por el camino que llevaba al norte. Es un ángel, consideró al verlo desaparecer tras los montículos vecinos, al ángel de la muerte.

Unos días después se presentaron ante él unos cofrades del Armandat. Intuyó el motivo de su visita.

¾Buscamos a un hombre -le dijeron y por la descripción dada reconoció de inmediato al joven.

¾Por aquí pasan muchas gentes -les respondió-, algunos coinciden con quien describís. Todos van hacia el norte.

Los caballeros no preguntaron más nada. Parecían esperar aquella respuesta por haberla recibido más de una vez. Le mostraron sus respetos e iban a retirarse cuando el prior les interrumpió su partida.

¾Por qué le buscáis -preguntó sin mostrar mucho interés, aparentando más querer colmar una curiosidad indiferente.

Quien dirigía la partida pareció dudar si responder.

¾Hay quien le cree miembro de la Mesnada Hellequin.

El prior sonrió por lo que a todas luces parecía una delicada pulla del aguerrido oficial, una forma irónica de no responderle sin llegar a ofender.

¾Esas son leyendas de los pueblos.

¾Las leyendas y la vida a veces se confunden en las esquinas.

Se quedó en silencio, en medio de la penumbra de su estancia. Era ya anciano, había vivido mucho, pero no por ello dejaba de sorprenderle la cantidad de ángeles que pasaban por los caminos de la tierra. Si el ojo humano contemplara la vida tal cual es…, murmuró rememorando las palabras del talmudista.

 

   Juan A. Herrero Díez

 

 

*******************************************************

*****************************************

 

Textos concebidos por Rolando Revagliatti a partir de sendos largometrajes

 

 

“SUSPIROS DE ESPAÑA Y PORTUGAL”

 

No dejaba de ser esplendorosa

(cerdos de España – y Portugal -)

la agazapada capacidad folladora

del relativamente virginal

Fray Clemente del Niño Jesús

el civil Pepe Pimpante

en esos caminos

 

No dejaba de ser esplendorosa

la suprimida satiriasis

de Fray Liborio de las Santas Llagas

el civil Juan retornando a su precario

encauzamiento en la civilidad

 

No deja aún de ser esplendorosa la muerte

esa desaparición física del anciano abad

¡Búcaro con sus leches!

(condensadas)

a la mismísima salud de España

(y Portugal).

 

**

 

“PEPI, LUCI, BOM Y OTRAS CHICAS DEL MONTÓN”

 

Soy tan como una

de ustedes la que más

amerita fugas de otros filmes

éste donde

no consto pero hállenme

sólo con sus bocas en derechura

hacia mis pezones.

 

 

**

 

A Jim Jarmusch

 

           “Hoy fue el peor día de su vida de  mierda”

(del filme “Night on Earth” de Jim Jarmusch)

 

 

Hoy ha sido

lo aseguro en la plenitud de mis condiciones intelectuales

el peor

¡y hasta qué cima me consta  que ha rebasado el vaticinio de mis colegas miserables!

el peor día

abarcando la rotundidad

                    acústica de la noche

que en mí tanto ha sonado

el peor día de mi vida

ridícula por su orientación

infame por sus logros

repugnante por sus claudicaciones

de mierda.

 

 

**

Febrero 2012

 

 

******************************************************

*************************************************

SONETO DE IRENE MERCEDES AGUIRRE

 

 

COMO OTRA PIEL

                                  A Rodolfo Virginio Leiro

¿Que nos lleva   a esta búsqueda incesante

volcada  hacia los cofres de   emociones?

¿Por qué motivo, causas o razones

vivimos este sueño delirante?

¿Dónde encontramos fuentes de ilusiones

que nutren con sus aguas refrescantes

este ensueño que somos, los instantes

de   captación de excelsas  vibraciones?

Están en ti y en mi, firmes, constantes,

como otra piel preñada de ilusiones

sobre la piel carnal , igual que amantes.

Superpuestas las dos en sensaciones

¡una brinda  sentires   palpitantes

mientras vuela la otra en sus visiones!

*******************************************************

*******************************************

ESTUPENDOS SONETOS  

DE RODOLFO LEIRO

¡DESPÉGATE!

 

La vida es como un sueño que evapora

la lucha de alto esfuerzo de tu día;

libarás cierta vez, troncal porfía,

de ese sol  de tu estío que  te dora;

arribará tu ensueño, virtual flora,

que irá desvaneciendo en la sombría,

la mácula de angustias que te hastía

frente al mundo feroz que te desdora;

fenecer es normal, pero en tu lucha

habrá un suave poeta que te escucha

en lugar del bramido que te lesa,

del fragmento feroz con que te araña.

¡Despégate del rito que te engaña!

¡Y adósate al  labio que te besa!.

 

 

Construido a las 9,18 del

8 de febrero de 2012, para mi libro

“Conversando con la luna”

***

CARAVANA

 

Yo también integré la caravana

tentando los fulgores de la Luna.

¡Vate magro! Sin puerto y sin fortuna

me enamoré una tarde de solana;

llegué muy cerca suyo, con la flama

que extraje de mi lírica abetuna,

partiendo desde el plinto de una duna

y una gema de lirios como gama;

de pronto me arrojó una casta llama,

en vestes de su mística galana

y en pos de mi gallarda fantasía.

Hoy lo puedo decir ya sin rubores.

¡Soy dueño de sus cándidos primores!

Y un beso, cada noche…Es de mi Luna.

Abetuna: pimpollo de abeto

Construido a las 8,33 del

24 de febrero de 2012 para mi libro

“Conversando con la Luna”

*************************************************************************************************

 

“LA MUJER”

No tengo palabras

cuando me dirijo,

hacia lo más grande

de la humanidad,

la que con dulzura

es bálsamo divino,

y a su vez conmueve

con …su lealtad.

Es el fiel soldado

que antepone todo,

en bien de sus hijos

marido y hogar,

siempre en movimiento

en pos de la causa,

es como una playa

en un manso…mar.

Quién puede hacer esto

y a su vez ser diosa,

solo la sublime

y preclara mujer,

que nunca nos falte

su acertado criterio,

por eso y mil cosas

las he…de querer.

Santa, más que santa

por hacer que todo,

sea como un cuento

de magia y placer,

yo andaba a los tumbos

y perdido el rumbo,

ella entró en mi historia

y me vi…renacer.

Me cuesta creerlo

que andando muy solo,

creí en un momento

en esa realidad,

me causa hasta miedo

cuando pienso en eso,

ella me ha enseñado

que hay otra…verdad.

No interesa como

ni donde ni cuando,

un altar merece

ese amado ser,

en ellas hay pedazos

de Dios y de cielo,

mil veces benditas

las honro…MUJER.

Boris Gold

(simplemente…un poeta)

**************************************************************************************************

( De mi participación en la Antología 1000 poemas a César Vallejo) Elsa Solís Molina.

Para  “Idilio muerto”

La lluvia penetra en su alma desolada, pidiendo la muerte
En la lejanía , recuerda a Rita,cuando “dormita la sangre”
Y de nuevo la lluvia que le quita las ganas de vivir….
Añoranzas emparentadas con el sabor de las cañas de mayo
Y sigue recordando a su amor: “Ha de estarse  en la puerta
mirando algún celaje” Nieves y ríos son los paisajes del recuerdo
“Y llorará en las tejas, un pájaro salvaje”

Elsa Solís Molina
————————————————————————————–

A “La copa negra”

Que paisajes afines al de su propio interior….
Que yerto y desolado el mundo de su vida…..
Su instinto lo empuja hacia el pedido de su sangre
pero llora su corazón , despues de saciarse…
El entorno vibra tambien al ritmo de la lluvia
¡Y sus lágrimas resbalan hermanadas con el llanto del cielo!

Elsa Solis Molina

———————————————————————————————-
A “Soldado Justiciero”

Desde la muerte se levanta,oyendo el llamado de su pueblo
en ellos se encarna y reinvindican: las injusticias de la guerra
y el campo regado de miserias en la noche eterna……
Toda la fuerza de un crepúsculo, incorporado al ente de su hermano
sacrificado desde las oscuras y eternas injusticias
llanto oculto,despojos que se alzan puño en alto
para lavar afrentas, ….no resucitarán los inocentes
no volverán a la vida los soldados,no se abrirá la tierra
donde con saña y desprecio, fueron sepultados…

Elsa Solís Molina

 

***********************************************

************************************

 

SELECCIÓN DE POEMAS

POR FRANCISCO JESÚS MUÑOZ SOLER

 

EN  EL  GRAN  ESCENARIO  DE  ESTE  MUNDO

 

 

 

En el gran escenario de este mundo

cada individuo tiene grabadas

sus propias ideas y de ellas

depende su visión del mundo,

partiendo de este hecho concreto

debe surgir la obra

donde cada uno de los actores

trascienda de su propia visión

interrelacionándola con otras,

escenificando su verdad

y la de los demás,

en ese espacio de contradicciones

debe germinar la verdad

de nuestra convivencia.

 

A  HORAS  DE  TU  VIL  ASESINATO

 

 

 

A horas de tu vil asesinato

defiendo lo que tu representabas

esperanza de libertad

para un pueblo masacrado

por las armas, la religión y la ignorancia,

en tu querida tierra la vida no vale nada

solo la humillación y la villanía

florece amparada por la necedad

el atraso secular y la opresión,

después de la tuya, valerosa mujer

en tierra de derechos de hombres

que sangre correrá hasta pudrir

la esencia de los caminos que hollaste.

 

QUIZÁS  LA  ACTITUD  MÁS  DENIGRANTE

 

 

 

Quizás la actitud más denigrante

de la condición humana

sea defender la limitación

del derecho de su propia libertad

de equivocarse por si misma,

versión moderna y sofisticada

del esclavo que cree que sus cadenas

forman parte de su condición.

 

 

 

QUE MAL NACIDO  DIOS  PUEDE  INCITAR

 

 

 

Que mal nacido dios puede incitar

a inmolarse a seres humanos

destruyendo ciega y despiadadamente

ingentes vidas inocentes.

 

No existe ni existirá,

solo alimañas sedientas de poder

lo inventan para dominar

o ampliar sus dominios

aunque se derrame

la más inocente de las sangres.

 

 

DESDE  LA  ATALAYA  DE  MI CONSCIENCIA

 

 

 

Desde la atalaya de mi consciencia

plena de la perspectiva

de espacio y tiempo,

me resulta imposible imaginar

que haya en este mundo

una sola persona

con un gramo de inteligencia

e integridad

capaz de justificar

cualquier dictadura.

 

 

 

CAPTURAR  EL  SIGNO  DE  LOS  TIEMPOS

 

 

 

Capturar el signo de los tiempos

en el cambio continuo de la vida,

 

plenamente abiertos a él

es la especial misión

de los vigías de sus contemporáneos.

 

 

 

 

SOLO  PUEDO  CREER

 

 

 

Solo puedo creer

en un Dios

que haga libre

a las personas

 

 

DIOS

 

 

 

Dios

solo puede guiarnos

hacia la libertad,

para ello debemos procurar

ser libres en esta vida.

 

 

 

AMOR  EN  LIBERTAD

 

 

 

Amor en libertad

no son palabras huecas

son sentimientos, gestos y hechos,

constantemente sentidos,

realizados y vividos.

 

 

 

 

*****************************************************

**************************************

Tríptico de Irene Mercedes Aguirre (Argentina)

 

TRÍPTICO DEL POETA

I

Abrazos poéticos

 

Se alza la voz del vate  sobre la tierra inquieta

e indaga los indicios del dolor en la sombra,

intercesor permeable  de lo que toca y nombra

con el  verso lo calma  y tapona su grieta.

Sus vocablos deambulan como mágica alfombra

y sutiles refrescan  la reseca glorieta

de violencias y guerras. Despabilan la quieta

densidad    imperante  con    palabra que asombra.

¡Tan cansados estamos de vanas decisiones,

de inútil  competencia, de impávidos mazazos

que descargan poderes  de oscuras intenciones!

Dejemos que el poeta dibuje con sus trazos

la vida engalanada con  nobles emociones

y disfrutemos juntos  ¡sus rimados abrazos!

.

II

 

Visiones del poeta

 

Su profunda mirada  se asoma al horizonte

y  allí teje su verba   con rimas y  emociones,

percibe la cadena de las generaciones

y enciende con su verso el canto del sinsonte.

La poesía en su alma borda las ecuaciones

que el sentimiento dicta a su mente bifronte

dónde cada neurona cruza como Caronte

el río de sentido que empapa  sus visiones.

Su intuición  crece y sube como extendidos chopos

de amores y de ausencias, de recuerdos y olvidos

que él restituye al mundo cual sagrados hisopos.

Colorea la aurora con mensajes nacidos

entre los laberintos  de Parnasos y tropos

¡dónde las musas suelen aposentar sus nidos!

III

Tsunamis poéticos

 

Es en lo más profundo de los seres humanos

dónde  cada poeta va encontrando los ecos

que yacen  taponados por la vida  en sus huecos

y  de allí los libera , alma y verso  en las manos.

A menudo  produce tsunamis en  los secos

lagrimales del mundo e incita a  sus  hermanos

a reforzar las mentes y corazones sanos

para  limpiar a Gea de torvos recovecos.

De  sus palabras surgen verdades evidentes

que denuncian errores y anuncian nueva era

de  espíritus  forjados en puros recipientes.

Afirma las estacas sobre la tierra entera

de palafitos áureos  colmados de nutrientes

que alimentan los sueños  del hombre  ¡hacia otra esfera!

*****************************************************

****************************************

*****************************

********************

************

******

***

*

APÉNDICE

LA IGNORANCIA ES EL PERFECTO  CALDO DE CULTIVO PARA EL AUTORITARISMO, LA ELIMINACIÓN DE LOS DERECHOS, EL SOMETIMIENTO:

 

Otra aberrante disposición del clan subversivo que está llevando a Argentina hacia un deprimente estado de indefensión.

 

Si el pueblo Argentino no reacciona de una vez, no con el mosquete en las manos, si con el cacerolazo en todos los sectores, para que huya en uno de nuestros helicópteros la incivil presidente que nos gobierna, el futuro puede llevarnos a lamentables circunstancias fácilmente previsibles.

 

Prácticamente se ha prohibido el ingreso de libros al País.

 

Para importar un solo libro, habrá que abonar diez dólares (ver diario “Clarín” del 28 de marzo de 2012).

 

A ello cabe agregar que las tarifas postales para enviar nuestros libros al exterior hacen imposible que podamos hacer conocer al mundo el espacio cultural que representan nuestros libros.

 

Se está fomentando la ignorancia.

 

Esta la primer forma de dominación que tiene en sus manos todo gobierno autoritario, como el que hoy padece nuestra vieja y querida República Argentina.

 

Medite, el ciudadano de la Nación Argentina

 

RODOLFO LEIRO

Poeta – Escritor

Postulado al Nobel en 2010

Desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un 28 de marzo del 2012.

21º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

21º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

21º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXV de la 2ª etapa/02-03-2012

 

EDITORIAL LXV

Más cultura, por favor

 

Es evidente que hay en todo el planeta una oleada de revueltas, rebeliones, protestas, rebeldías y otros movimientos de crítica al (des)orden de este mundo. A la denominada primavera árabe, que se inició en Túnez y se expandió por otros países norteafricanos y de Próximo Oriente, le siguió la revuelta en otros países donde ya existía no poco malestar. En Grecia hablamos ya abiertamente a fecha de hoy de situación prerrevolucionaria. En España, el Movimiento 15 de Mayo, al igual que en Israel, ocupó con campamentos las plazas y los espacios públicos de ciudades y pueblos; en Estados Unidos el movimiento Occupy Walt Street con su equivalente británico, Occupy London, atacó y ataca aún hoy el corazón mismo del capitalismo mundial; también se da en países de África Negra, como Senegal o en Guinea Conakry, cuyo movimiento sindical es fuerte y activo, o en los países del Este europeo, como Rumania, donde la calle está siendo invadida por un fervor de cambio ante una realidad frustrante.

 

En América Latina no se trata de algo novedoso, hace ya lustros que se lucha y se aboga por un nuevo modelo social que rompa las estrecheces de una realidad hiriente y que ha marginado y margina a millones de personas mediante la pobreza, la desigualdad, la represión, la segregación racial o social, la opresión. Autores como Eduardo Galeano, un clásico ya de la sensibilidad social y la rebeldía, o Raúl Zibechi introducen al discurso radical un humanismo de nuevo cuño que rompe el esquematismo de las teorías clásicas que el tiempo había cubierto de rancio.

 

No podemos descartar que en los próximos meses se acentúen las revueltas en China, donde la vulneración de los más elementales derechos sociales y humanos, atacados por una maquinaria política heredera del peor estalinismo y por un capitalismo salvaje rabiosamente inhumano, es un estigma difícil de aceptar.

 

Estamos, pues, ante un escenario nuevo, el mundo está pariendo seguramente una nueva sociedad.

 

Nos preguntamos qué papel puede jugar en este nuevo mundo la cultura. En las épocas de crisis suele aumentar el miedo -miedo a la pobreza, a la exclusión, miedo a la violencia física, a la moral-, pero también se acrecienta la imaginación y el arte abre con ello nuevos ámbitos. Las Vanguardias nacieron en un momento de profunda crisis. Surge hoy un nuevo activismo cultural que une la crítica a la realidad con un activismo radical en su sentido más literal: pretende analizar la vida desde su propia raíz.

 

Ni que decir tiene que estamos entusiasmados ante lo que sucede, ante esas protestas que indican que aún hay esperanza, aun cuando haya mucha desesperación en ella. Tampoco podemos dejar de temer las tendencias reaccionarias, netamente defensivas, que adoptan los Estados. Lo hemos visto estos días en Valencia, España, donde unos jóvenes cuyo delito fue denunciar la falta de estufa en su centro de estudios mediante una pequeña concentración en la calle fueron apaleados y reprimidos. La crisis está recortando medios en la educación. Tenemos que denunciar este hecho como una agresión a la población, como un acto de violencia contra la cultura. Porque recortando en educación tal vez se ahorren algunos millones de euros, pero estarán sacrificando varias generaciones a la miseria intelectual. No es que la educación en España sea hoy una maravilla, pero reducirla aún más es un error que este país, igual que cualquier otro, no se puede permitir.

 

Más cultura, por favor. Porque podemos vivir sin muchas cosas, pero no sin cultura que nos permite relacionarnos unos con otros.

 

***************************************************

***************************************

UN POEMA ECONÓMICO Y OTRO MITÓMANO

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

COMPRO ORO

 

Ahora se compra el oro a un precio alto,

muy alto, tan alto, que por unos gramos de oro

te dan un manojo de billetes sudados.

Al vender el oro que durante tu relación

fuiste reuniendo como cualquier cosa,

te dieron para pasar tres meses sin preocupaciones.

Regalos de aniversario, momentos especiales,

agasajos y otras prebendas, oro amargo.

Ahora necesitas venderlo.

Cuando lo vendiste en la casa de empeños

el señor tenía allá en su caja de madera

toda una amalgama de oro viejo y usado.

¡Qué pena da todo aquello que se da por perdido!

Al salir de la casa de empeños

se dieron por perdidas tantas cosas…

pero ganaste otras, y esas serán para siempre.

Ahora te compran el oro a buen precio.

Si quieres vender el oro de una relación pasada

ahora es el momento idóneo.

Te dan un manojo de dinero sudado

y a cambio tú les das tu oro, también sudado.

Al salir de la casa de empeños

te quitaste un gran peso de encima, sí,

pero también, tienes que admitirlo,

te quedó un vacío inmenso adentro de tu corazón.

Como si el peso de ese oro vendido

ocupara el lugar de ese vacío que te quedó.

30 gramos, a 27€ el gramo son 810€.

8 años, a estas alturas, pesan como chatarra.

***

 

LA AUTOPSIA DE MARILYN

 

Marilyn te busco entre tus mejillas rosadas

y no puedo encontrarte,

veo que te meten en la ambulancia

y te sigo buscando en la autopsia sagrada

que desconoce tu nombre de estrella devorada,

Marilyn, tus abogados, Marilyn,

Marilyn, tus fotografías fijadas, Marilyn,

tus perfumes, tu flor de chantilly,

Marilyn, mis visitas a tu tumba, Marilyn,

tu embrión muerto es una estrella fugaz,

digo esto, Marilyn, ahora que sé

que nada te duele desde el paseo de tu fama,

Marilyn, tu pintalabios ebrio de ti, Marilyn,

tus tacones sonando en su rutina,

en su ritmo binario,

Marilyn, tus cosquillas apagadas, Marilyn,

tus ojos quietos en tu autopsia, Marilyn,

Marilyn, tus endorfinas esclavizadas,

Marilyn, tu Nueva York gris, Marilyn,

Marilyn, mi cobardía al verte, Marilyn,

los psicoanalistas persiguen tu psique,

los periodistas una confesión,

Marilyn, si yo fuera tu hija

no quisiera dos coletas a mis espaldas,

quisiera dos alas de ángel puro, Marilyn,

tus contratos con la FOX, Marilyn,

esos mitos acabados ya, que en vida,

en tu vida, no te quisieron, Marilyn,

ahora son fantasmas que escarban entorno a ti,

Marilyn, mi postdata cariñosa,

mi consuelo instantáneo, mi consuelo duradero,

Marilyn, en blanco y negro, Marilyn,

Marilyn, a tu pesar, Marilyn, de cera,

Marilyn, estatua de celuloide,

Marilyn, mi arpía angelical y demacrada,

Marilyn, tu voz se esconde al verme.

Yo, me río y te hago feliz, por siempre,

Marilyn.

 

*****************************************************

*****************************************

 

Redención

         «La revolución no huele a rosas, lo dijo Lenin y tenía toda la razón. La revolución exige sus víctimas, como uno de esos dioses ostentosos, rígidos en sus formas, crueles en sus gestos, pero liberadores a la larga, emancipadores, redentores del género humano. Viví por la Revolución, en mayúscula, nada debía desviar mi atención y mi esfuerzo, todo estaba centrado en ella

Recordé esas palabras escritas en un cuaderno sencillo, un mero apunte entre otros apuntes y párrafos que mi madre fue escribiendo ininterrumpidamente en ese y en otros cuadernos a lo largo de su vida, imagino que como un intento de ordenar sus ideas, también de componer y entender sus circunstancias, y para ello, para escapar de ese absoluto caos en que estaba inmersa, fueron malos los tiempos que le tocó vivir, precisaba escribir en todo momento para buscar algo de avenencia consigo misma, la escritura como terapia, en efecto, y así al menos la recordaba yo en los pocos momentos de convivencia mutua, siempre concentrada en sus escritos aun cuando en apariencia nunca compuso nada coherente, unas memorias, por ejemplo, o una reflexión sobre su época que vivió, eso sí, con plena intensidad.

Descubrí el cuaderno en que constaba aquella anotación el día que recogía sus cosas, mientras ordenaba sus papeles y cuadernos, horas después de haberla enterrado en Burdeos. Volví a sentirme una de esas víctimas de las que ella había escrito en un instante, al vuelo, hilando palabras sin ningún sentido, reflejando un estado de ánimo y unos sentimientos que sin duda no llegaba a entender. Quizá pensase en mí, pensé entonces, aunque nunca estuve del todo seguro de que se detuviera de pronto para pensar en mí, para forjar mi imagen en su recuerdo y tal vez sonreír.

Las palabras del profesor Lagos sobre el horror del estalinismo y su repercusión en Europa en los años treinta me trasladaron a ese párrafo. Había pasado dos años desde que muriera mi madre y descubriera la libreta marrón, la más íntima sin duda entre todos los cuadernos que había dejado abarrotados con su letra pequeña y gótica. «Las víctimas de la revolución», se titulaba el congreso que la Universidad en la que yo trabajaba había organizado para ocuparse del lado negro de las revoluciones. Parafraseando al pintor, la revolución crea sus monstruos. Y crea sus víctimas, no sólo víctimas entre sus enemigos, entre los partidarios de la reacción o del orden burgués, lógicas víctimas por otro lado si aceptamos que la historia es un campo de batalla entre estamentos o clases, sino también, y sobre todo en aquel congreso, las víctimas en el campo propio. En España teníamos a Andrés Nin, a buena parte de la dirección del POUM, revolucionarios masacrados por revolucionarios porque la Revolución no aceptaba disidencias y mataba los frutos que había engendrado. Por muy buenas que fueran las motivaciones, por muy generosos que fuesen sus impulsores, era como una regla inevitable, la revolución que se pudría, que mataba a diestro y siniestro, incluidos a sus partidarios, dejando un rastro de horror y de desesperación por no poder cambiar un mundo que tampoco ofrecía muchas alegrías.

¾¿Tú aquí? -me espetó Echávarri cuando me vio salir del aula magna donde el profesor Lagos había dado su correctísima conferencia-, no me digas que has descubierto que fuera de las sagas artúricas hay vida.

¾Ya ves -atiné a decir a modo de justificación.

Sonreímos ambos. En la universidad me tenían por uno de esos profesores monotemáticos que fuera de su tema, en mi caso la literatura medieval, apenas se interesaban por nada. Por lo demás, mi vida era casi la de un monje, no puedo menos que reconocerlo, me pasaba el día entre libros, leyendo, apuntando detalles, organizando ideas, y gracias a que Susana aceptaba que yo fuera así -me embelesas luego con todas esas historias que me cuentas-, me había creado fama de erudito y en mi haber cabían numerosos libros especializados, algunos de los cuales me habían dejado bastante satisfecho, todo hay que decirlo.

¾¿Has venido porque hay algo que puedas trasladar a tus siglos? -siguió bromeando Echávarri, esta vez ante testigos, Lorenzo y Monteiro se habían añadido a nuestra conversación.

¾¿Qué te crees, que las revolucionarios son cosas de la contemporaneidad? Habrás oído hablar de Müntzer, de los campesinos alemanes, los taboritas bohemios o los comuneros castellanos, por ejemplo.

¾Touché -exclamó Echávarri y soltó una de sus habituales sonoras carcajadas-, pero dime, ¿qué te ha traído por estos lares?

Nadie sabía nada de mi madre ni de mi familia en la universidad. Nunca había contado la politización excesiva en que había vivido durante mi infancia. Se sorprenderían mis insignes colegas si supieran que antes de los seis años yo había pasado sobre las rodillas de lo más selecto del comunismo europeo y mundial. Para ellos, mi interés por la política era inversamente proporcional a mis vastos conocimientos literarios medievales y yo había dejado que se mantuvieran en esa idea, la propagaba incluso, supongo que como medio de olvidar mi infancia. Callaba por ejemplo cuando en el café o tras la comida surgían temas políticos, a veces se daban verdaderas discusiones y polémicas, y en ellas escuchaba los nombres de algunos revolucionarios aclamados en las aulas y que para mí no eran figuras lejanas o míticas, sino personas que había conocido. Por supuesto, nunca acudí a ninguna de esas asambleas estudiantiles a las que algunos profesores gustaban de frecuentar, tampoco las criticaba, como otros profesores, catalogados como reaccionarios, simplemente me mantenía al margen y me escondía ante un fatalismo discursivo que me llevaba a huir del presente y sumergirme en los textos antiguos.

Pero la muerte de mi madre de repente había removido algo, lo pensé mientras Echávarri, Lorenzo y Monteiro elogiaban ante el propio profesor Lagos su conferencia y de paso su conocimiento de los escritores europeos del periodo de entreguerras, algo que los historiadores, tópico manda, acostumbran un tanto a desdeñar, sin duda por su ignorancia de la literatura. Consideré la posibilidad de que uno de esos mecanismos del subconsciente, tan analizado por los médicos freudianos, hubiera removido mi interior y sonreí ante la idea de que a mi edad, ya bien entrado en eso que llaman la madurez, me convirtiera en un exaltado revolucionario.

Sentí de pronto, en medio de aquel descanso congresual, que debía enfrentarme a muchos fantasmas. Sí, me repliqué a mí mismo, me ocurría lo que a tantos hijos de revolucionarios que pasaron una infancia abandonada y acababan odiando la política y a sus padres por ello, yo había pasado muy claramente por aquella fase. Quizá por ello había decidido acudir al congreso, atraído de algún modo por un título con el que me identificaba, las víctimas de la revolución, no las víctimas producto de la enemistad o la disidencia, sino las víctimas olvidadas, las creadas entre los hijos y parientes abandonados bajo las sombras de los protagonistas y su época.

A mi alrededor se hablaba, se discutía, se intercambiaban opiniones y desacuerdos, mientras que en mi interior, ese monasterio metafórico del que se burlaban mis colegas, se abría paso otro querella que no por íntima menos importante, la de la reconciliación con mi pasado y sobre todo con mi madre, muerta ya y con quien apenas había mantenido más contacto que el que me permitía la justificación de la distancia física y también espiritual. Mientras había escuchado al profesor Lagos brotaron recuerdos que de pronto adquirían sentido y que ahora entendía o me daban caminos por los que indagar mi pequeña historia personal. Sí, yo había conocido las disidencias de las que hablaba el profesor Lagos, había vivido directamente otras posteriores desde mi zona de sombras, asistí sin saberlo a rupturas históricas fruto de disidencias profundas y que adquirieron, por ejemplo para mi madre, forma de verdaderos dramas.

Contemplé al profesor Largos que conversaba con mis tres compañeros y de pronto me vi en la necesidad de dar un paso.

¾Doctor Lagos -interrumpí de golpe la conversación ajena-, he de consultarle imperiosamente un asunto -le agarré del brazo y le alejé de mis tres colegas que me observaron no sin cierta ironía-, disculpad.

Tuve el vértigo de entrar en un terreno delicado, un vericueto cuyo final apenas lograba atisbar.

 

Juan A. Herrero Díez

********************************************************

******************************************

 

LA FRONTERA

Cuando la locura se cure,

         los árboles dejarán de llorar.

 Raúl Frías(paciente del hospital psiquiátrico Borda- Buenos Aires)

Cuando la locura se cure,

los árboles dejarán de llorar,

y allí seré de nuevo

la raíz de lo puro en el diluvio de otros ojos.

 

Entre brotes lineales

que poblarán mi ruta

se quemará el infierno

que me tuvo lejano.

 

Y una obra perenne

me llevará a mis días

sin ruinas horrorosas, ni oscuridad, ni espera.

 

Seré el sudario urgente

que enjugará las lágrimas del árbol que está solo.

 

Después,

ya sin distancias

ni toboganes crueles,

abriré las ventanas del dolor marginal

y bordeando los límites de santos y almanaques

me sentaré a la sombra del bosque que me ahogaba.

 

Después,

cuando la locura se cure

y los árboles dejen de llorar.

 

 

© Teresa Palazzo Conti

 

***

        SALVACIÓN

 

 

Basta ya de cumplir

con ritos y almanaques;

basta ya de sonreír desde la niebla intacta del espejo.

 

Se han roto las cadenas de sal y precipicio

donde estuve perpetua

y sube por mis muslos

una confianza débil.

 

Me quito la camisa de piel cascada

y rota

y enarbolo las sílabas

de algún momento nuevo.

 

Hoy he vuelto a la casa

donde sufrí y maldije,

pero entera y liviana

me suspendo en los muros que habían grabado a fuego

los reproches,

los golpes,

las cenizas del beso.

 

Ya no hay furia ni engaños;

no bajan por mis sienes(senos)

las llaves de la muerte

ni ocultan las ventanas

las úlceras maduras(perversas);

sólo hay pan en la mesa,

y en cuadernos inéditos

esa palabra mágica que busqué tanto tiempo.

 

©Teresa Palazzo Conti

***************************************************

*******************************************

EL ALARIDO DEL HIP HOP

Por Ana María Manceda

 

Quería incrustarme en el pizarrón, traspasarlo como una madura “ Alicia en el país de las maravillas”¡ Cobarde! En un segundo eterno hurgué desesperada en mi enciclopedia mental todas las filosofías pedagógicas para encontrar la más brillante y poder enfrentarlo. Sentía su mirada en mi  nuca  ¿Qué esperaría de mí? Mi mano,  ignorando  mi desesperación, amiga piadosa, dibujaba el perfil de la placa euroasiática. Y me di vuelta, lo miré como a los demás alumnos, mi voz parecía venir de un lugar hueco y lejano. Pensé en la importancia de la educación, cierto, pero que soledad y vacío se enredaban en esa verdad. Era una carrera contra el tiempo, sus pulmones ya estarían achicharrados de tanto aspirar pegamento  ¡Bendito seas! A uno de  ellos se le ocurrió interesarse por el tema, sus preguntas hicieron derivar a  la configuración actual del planeta, otros se interesaron en la vida existente durante  la Deriva de los Continentes. Todo en el universo es movimiento, me pregunto  por qué lo único estancado es  nuestra actitud de indiferencia social respecto a nuestra propia especie. Por fin el timbre, algunos alumnos se acercaron, seguían interesados. Nano se puso a mi lado, por primera vez se veía humilde, desamparado, mimoso. Tenía un aire de  ¡ Estoy aquí, con mi profe! Lo tomé del hombro, sentí su aún cuerpo de niño, casi me puede el llanto, no me lo iba a permitir, él me necesitaba protectora. — Nano ¿ En estos días bailan de nuevo el hip-hop?

—Sí, el viernes ¿Qué, quiere venir? Me preguntó  con su dicción cantarina y esperanzada.

—Sí, claro, me gustó, además es una expresión cultural de grupos que nos dicen muchas cosas—, dije estúpidamente. Le di un beso en la frente y me fui. Caminé las veinte cuadras que quedaban entre mi casa y el colegio,  me hizo bien el aire fresco. Cuando había entrado al salón de clase y lo vi sentado, mirándome fijo, sentí vértigo. En ese trayecto recordé lo ocurrido con Nano.

Acepté ir  a la presentación de los Talleres Municipales. La sala estaba repleta de chicos, se lucieron con las guitarras, bailaron folklore y  tango. Casi al finalizar la muestra le tocó el turno al Hip-Hop. En el grupo estaba Nano, pantalones anchos, buzo  y gorra de lana negra, una cruz pendía de su cuello. Su carita de dieciséis años tenía una expresión incierta, solo sus ojos oscuros transmitían una fiereza desolada. La música, extraña para mí, provocaba que los jóvenes contorsionaran sus cuerpos en el piso del escenario, las piruetas eran increíbles,  solo ellos podían realizarlas. Mientras unos  bailaban  otros hacían coro con letras de protesta. El mensaje me llegó, lo sentí en el estómago, era un alarido, una denuncia por la marginalidad de sus vidas, un alegato a la indiferencia social. Decidí que luego de la cena me acercaría hasta el departamento de Nano, sabía donde vivía, había visitado a su familia, muy humilde y sin padre en ocasión de un censo escolar. Al salir del teatro compré una caja con bombones, se los llevaría de regalo, una pequeña manera de halagar su actuación y de alguna manera  demostrarle que había  estado presente. Rechacé de manera constante sentirme culpable, en lo que hacía me brindaba entera, no los estafaba. Luego del espectáculo, al llegar a casa, abracé como nunca a mis hijos. Cuando terminaron de cenar les repartí unos bombones que compré sueltos, los de la caja eran para mi alumno. Ya todo organizado  y brindando explicaciones vagas me despedí de los niños, no tardaría mucho en regresar. Solicité un taxi y fui hacia las torres donde vivía Nano,  pedí al chofer que me esperara, eran las  diez de la noche. Me acerqué a un grupo de adolescentes que estaba sentado en la vereda, se veían botellas de cerveza vacías tiradas en el piso, sus voces sonaban guturales, altisonantes, provocativas.

—¿ Qué querés vieja? No jodás!

—Dejala che, es mi profe.

Mi mano, temblorosa, se extendió hacia Nano, entregándole la caja de chocolates. Sus ojos, de pupilas dilatadas, me miraron oscuros y  asombrados desde el abismo. Lo tomó dócil, sin agradecer, mientras fumaba de manera profunda su cigarrillo, luego se lo pasó a un compañero. Uno de los chicos, como si tal cosa, aspiraba pegamento de una bolsa de nylon. Los olores del pegamento y la marihuana me provocaron náuseas, atiné a decir

—Chau Nano,  te veo en clase.

En el trayecto de regreso hasta llorar me parecía estúpido, me sentía acorralada, furiosa, impotente.  No sabía como iba a mirarlo a los ojos luego de esa noche, los dos éramos conscientes que una triste complicidad  nos uniría de ahora en más. Ese día de clases había sido al primero que vi luego de mi visita a su barrio.

          Las veinte cuadras me dejaron exhausta, mis movimientos de rutina eran rápidos, intensos, cortos. Quizás de ahora en más cambie mis pasos, pero mis manos están vacías. Al llegar a mi hogar,  voy divisando una luz, con la certeza que en los acontecimientos cotidianos, la causalidad se inserta en la red de la vida  y estoy segura que mi mirada no se cerrará más entre los límites de mi realidad. En esa red de ahora en más estará Nano,  estoy segura,  él estará.

********************************************

***********************************

TRES SONETOS ESENCIALES

Por Rodolfo Leiro

 

LA PIEDRA

Yo no arrojé la piedra que te hiere

ni el insulto procaz que te lastima,

no me presté a las fobias de la inquina

ni tampoco fui el santo que te quiere;

caminé sin cesar, como quien fuere

arribar a una hacienda  con su espina,

no fui el bardo cobarde que se inclina

ni el soberbio que aprieta si pudiere;

no fui fruto  de un débil miserere

ni infeliz emisario del que hubiere

profanado mi culto de profeta;

me alenté por mi mismo, sin congerie::

mi verso tiene fruto de intemperie

y algún beso perdido en tu glorieta..

construido a las 7,30 del

25 de enero de 2012-01-25 para mi libro

“Conversando con la Luna”

 

***

 

MI LIBERTAD

, Cuando el despotismo inflama

sus banderas de improperio,

e impone el vil magisterio

que le sirve de proclama.

Cuando la libertad se devana

roída por el dicterio

y te somete al imperio

de su incinerante flama.

Cuando tu voz le reclama,

y todo tu cuerpo clama

por la opresión, una cripta

que te ofende, que te hiere.

¡Hay un pecho que no muere!

¡Y hay un coraje que grita!

Construido a las   14,35 del

28 de enero de 2012-01-28 para mi libro

“Conversando con la Luna”

 

***

 

SI TORNARA

Si aquella tenue bonanza

que tentó mi lapso incierto

tornara en feble concierto

con un salmo de esperanza,

quizás la antigua templanza

hurgaba un  ignoto puerto,

borrara este feudo incierto

que derrapara mi hilanza;

volviera, en rauda mudanza

a la proverbial labranza

de mis endechas primeras

y aquella antigua confianza

forjara una férrea fianza

de besos con primaveras.

Construido a las 7,45

Del 28 de enero de 2012-01-28

Para mi libro

“Conversando con la Luna”

***************************************************

******************************************

SELECCIÓN DE POEMAS

Por Francisco Jesús Muñoz Soler

 

TIEMPOS  DE  INTRANSIGENCIA

I

En estos tiempos de prodigios

en los que sectores de la humanidad

multiplica su sapiencia,

contrarrestan esos avances

la más perversa de las intransigencias

encubierta en dispares ropajes

pero casi siempre amparada

por una infalible certeza

Dios es de su pertenencia

y en las directrices que de El emana

haya amparo su bienestar

e irrefutable autoridad moral.

II

Hoy día de gracia

de un omnipotente Dios

cuyo nombre será

el que más convenga

igual que en el pasado

arden hogueras

con olores displicentes

de pecados contra natura

y herejías de objeciones.

III

Rememorando a Umberto Eco

y a diferencia de su rosa

salvada del cadalso purificador

a última hora,

las agencias de noticias

escupían sobre las personas de bien

el nombre de una rosa

destruida en cruel virtud

para exonerar de pecado

las haciendas de un dominio.

IV

El amor y el derecho a la libertad

de las carnes y los espíritus

tendrán sus justas consecuencias

porque la inmoralidad y las ofensas

al Dios de conveniencia

será castigado por el prodigio

de la crueldad más perversa.

V

Imploro a mi Dios

que esas crueles mezquindades

cesen de triturar rosas

cuyo mayor pecado

es ser persona.

Ruego indulgencia prodigiosa.

 

***

AVENTURARME  EN  LA  EXPLORACIÓN

Aventurarme en la exploración

de este confuso mundo

desde sus más altas y afiladas aristas

hasta el más profundo de sus vacíos

para arañar su superficie

y no perderme en el superfluo

y super plano  escenario

que nos aproximan.

***

 

EN  EL  GRAN  ESCENARIO  DE  ESTE  MUNDO

En el gran escenario de este mundo

cada individuo tiene grabadas

sus propias ideas y de ellas

depende su visión del mundo,

partiendo de este hecho concreto

debe surgir la obra

donde cada uno de los actores

trascienda de su propia visión

interrelacionándola con otras,

escenificando su verdad

y la de los demás,

en ese espacio de contradicciones

debe germinar la verdad

de nuestra convivencia.

***

A  HORAS  DE  TU  VIL  ASESINATO

A horas de tu vil asesinato

defiendo lo que tu representabas

esperanza de libertad

para un pueblo masacrado

por las armas, la religión y la ignorancia,

en tu querida tierra la vida no vale nada

solo la humillación y la villanía

florece amparada por la necedad

el atraso secular y la opresión,

después de la tuya, valerosa mujer

en tierra de derechos de hombres

que sangre correrá hasta pudrir

la esencia de los caminos que hollaste.

***

QUIZÁS  LA  ACTITUD  MÁS  DENIGRANTE

Quizás la actitud más denigrante

de la condición humana

sea defender la limitación

del derecho de su propia libertad

de equivocarse por si misma,

versión moderna y sofisticada

del esclavo que cree que sus cadenas

forman parte de su condición.

 

***

 

QUE MAL NACIDO  DIOS  PUEDE  INCITAR

Que mal nacido dios puede incitar

a inmolarse a seres humanos

destruyendo ciega y despiadadamente

ingentes vidas inocentes.

No existe ni existirá,

solo alimañas sedientas de poder

lo inventan para dominar

o ampliar sus dominios

aunque se derrame

la más inocente de las sangres.

****************************************************

****************************************

SELECCIÓN DE POEMAS

Por Daniel de Cullá

 

   A MI DIOSA SALIMA

 

Hay en Burgos un Bar Los Dos

(Tu y Yo? ¡Ojala¡)

Donde vienen a montones

Los viejos valentones

Con ardiente corazón

Donde muero Yo de Amor

Dejándote este poema-oración

Y el testamento

De que si muero me entierren

En tu viña

Para chupar los sarmientos

De tu Vida

Y los labios de tu nardo Amor.

No te enamores mi diosa Salima,

No te cases

Porque te acostarás sufriendo

Amaneciendo sufrida.

OH, mi diosa santa Salima

Virgen y mártir de la barra

Hija de un labriego de Villadiego

Y de una bella mujer árabe

De Marrakech

Quiéreme

Y por favor no me digas

“Anda vete, anda vete

Que mis padres no te quieren

Ni un poco

Ni yo tampoco”.

Pues en tu Bar Los Dos

Me muero por Ti, diosa de Amor

Y daré una puñalá

A quien te me quiera quitar.

No hay ojos que no te  miren

Ni corazón que resista

¿Recuerdas?

Dos polis nacionales

Han venido al bar

En busca de unos ladrones

Mi diosa Salima

Tus ojos son

Que me han robado el corazón.

Ofréceme tu agua bendita

La lluvia dorada

De tus labios rojos.

Déjame besar

El cielo de tu paladar.

 

***

 

TETA *

 

Mi barca que no es el Costa Concordia

Pero se le parece un montón

¿A que sí?

Navegaba  con asnífluo acento

Alrededor de las tiendas

Del Carrefour en el primer piso

Cuando de pronto  mirando

A través del cristal de una tienda

Con rocas de caramelo

Vi y sentí una ladrona moldava

Con acento de Ja y Ju de Jumenta

Que me rozaba en todo tiempo

Dándome candela y matraca

Bien útil a la raza humana

Y a mi asinino plectro.

 

Colocando su mano en mi bragueta

Honras del Asno

Y acertando en tan sublime materia

Me dejó manosearle las tetas

O gloria mía¡

Procediendo al hurto de mi peruko

Un Rolex estilo Julio Iglesias

Para después hacerse la ofendida

En heróicos pollinales metros

Dejándome en masturbación sonora

Tan motejada

-Bien sé yo que las mujeres lo motejan-

Que retumba en el fondo de los mares

Deudores de desgracias

Y de este gruñido

Que en gracia pega.

 

********************************************************

*******************************************

******************************

*******************

**********

****

**

*