Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Santiago López Petit

Tan cerca de la vida

Rayo Verde Editorial

Quien conozca la trayectoria de Santiago López Petit, sobre todo en los últimos años, sabrá hasta qué punto los temas de la vida, el malestar o la necesidad de cuidar los afectos y las emociones en las relaciones interpersonales han ido ganando más y más espacio en su reflexión. No ha perdido por ello radicalidad en su análisis de la sociedad ni en la defensa de un modelo emancipatorio, o al menos de su búsqueda, con todas las contradicciones que supone el pensarse a uno mismo también en lo colectivo, algo que ya no sólo es social, sino que es sobre todo vital. Porque al final la vida lo incluye todo. 

Su bibliografía es amplia y desde luego muy recomendable, fundamental diría yo en un momento como éste, en el que la enfermedad no sólo se halla en el centro de nuestras vidas, sino que además se ha vuelto el eje político central de esta nueva y extraña época que nos ha tocado vivir. 

Por si no fuera poca su aportación ensayística, ahora nos propone ahondar de nuevo en todos estos temas por medio de una novela, cuyo título es ya por sí muy ilustrativo, Tan cerca de la vida, y en la que, en gran medida, son las ideas las protagonistas del relato, pero no las ideas entendidas como algo externo a cada uno de nosotros, las de la mera especulación extemporánea, sino como herramientas que nos permiten comprender lo que nos rodea y lo que somos. Los personajes que pueblan este relato buscan responderse a las dos preguntas clásicas de la filosofía: cómo debemos vivir y, sobre todo, qué puedo hacer. 

El lector se enfrentará a lo largo de este relato con planteamientos que sin duda le tocarán muy de cerca y de los que no podrá ser ajeno. Porque es la propia vida lo que se anhela, sin excluir el vacío, la soledad o la catástrofe que anida en ella en todo momento y que conforman ese ángulo a partir del cual reconocerse. Este libro es, para quien lo lea con atención y con intención de seguir reflexionando, una invitación para pensarse uno mismo y aprender a encontrar aquellas grietas que le permita, sobre todo, vivir, con todas las dosis de pasión y de dolor que requiere perseguir la vida.

Por lo demás, el planteamiento literario de la novela ya es de por sí curioso, que nadie espere un relato convencional con los elementos clásicos que a veces dicta la teoría de la literatura. Ya intuimos muchos de nosotros que la única norma de la literatura es, al final, la ausencia de normas. Y sin duda esto debería guiar la propia vida. De este modo, la propia literatura queda incluida en ese artefacto de reflexión creado por Santiago López Petit, autor que suele emplear también en sus ensayos una gran dosis de poesía en su forma de afrontar la escritura. Porque incluso la más ruda reflexión sobre uno mismo y sobre el nosotros requiere de poesía para poder comprenderse y asumirse, fundamental en una época tan rancia como la actual.

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Lide Aguirre

Los trucos de la bestia

Editorial Berenice. 2020

Hay algo que siempre queda oculto en las vidas de la gente, algo que no podemos dilucidar a primera vista. Nos lo demuestran algunas noticias que de vez en cuando saltan a primera página de la prensa de una manera imprevista y con la que descubrimos que entre nosotros existe una sensación de desasosiego que bordea peligrosamente el abismo, e incluso esto ocurre en una ciudad tan paradisiaca como la de San Sebastián, donde hay lugares en las que lo sombrío puede llevarte a lugares tenebrosos. De esto trata esta novela, Los trucos de la bestia, de la donostiarra Lide Aguirre, al confrontarnos con uno de esos mundos.

En todo caso, no se dejen llevar por el impacto del título ni por la sensación que se pueda deducir de lo dicho en el párrafo anterior, esta novela nos insinúa que el horror es más cotidiano y no requiere de escenas espeluznantes, basta con saber reconocer el tremendismo detrás de una mirada o de un gesto. Es lo que le ocurre a Mikel, fotoperiodista, que al cruzar la mirada de unos vecinos que salen de un parking en un coche lo cuestiona todo de repente y vislumbra algo que no se sabe explicar, pero le lleva a tirar del hilo, arrastrando a su prima Lorena a una investigación parapolicial. Durante la misma van recomponiendo las piezas de un extraño puzzle y eso les confronta a algo más siniestro que ni siquiera llegaron a imaginar.

De esta manera, la novela resulta un paseo por una ciudad en la que todo no es lo que parece, es lo que los dos protagonistas van deduciendo a medida que se confrontan con los detalles. Hay una invitación a reflexionar sobre el concepto de belleza y sus efectos en la vida cotidiana, un juego curioso e interesante que nos propone Lide Aguirre y que no es muy habitual porque siempre entendemos la belleza como algo positivo, pero de pronto puede ser lo contrario, que nos lance al abismo. Porque, como se dice en un momento de la novela, hay que mirar muy bien para ver que tras las fachadas tal vez no haya nada.

Con una prosa bastante correcta, se trata de una novela a todas luces interesante, una buena propuesta que invita, si se sabe leer, a algunas reflexiones importantes y a mostrarnos también que en la fragilidad es posible encontrar algunas fortalezas.

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Fernanda Melchor

Páradais

Penguin Random House, 2021

Franco y Polo se conocen, se reúnen a beber y a dar rienda suelta a sus fantasías. Son colegas circunstanciales, amigos de mera conveniencia, comparten un espacio como bichos raros que son, cada uno en un lado de la escala social, en un rincón de México donde quedan patentes las diferencias sociales. Franco es un adolescente de familia bien, pero no cumple con los estereotipos de su clase, tampoco parece importarle. Vive obsesionado por su vecina, madre de familia, desde luego mayor que él, de vida despreocupada y muy atractiva, mientras que Polo, por su parte, es el último empleado en la zona residencial con el irónico nombre que da título a la novela y en la que vive su colega, pero a diferencia de él es de familia pobre, habita un barrio donde domina la violencia y persigue sueños de independencia, de pretendida distancia de esa realidad que le agobia y desespera, aunque eso le supusiera vivir al margen de la ley. 

Éste es el argumento de la novela, donde se describe una serie de encuentros y desencuentros que darán pie a un desenlace funesto y absurdo a la vez. A partir de aquí, Fernanda Melchor nos va desgranando una realidad social dominada por la violencia, por vidas frustradas y ansias siempre malogradas, vidas en las que parece imprescindible el recurso de los paraísos artificiales, vía alcohol o fantaseos enfermizos, para poder soportar el peso de los días. La autora nos retrata un lugar concreto, un mundo desasosegante que explica en gran medida el desarrollo de los acontecimientos, sin justificarlos ni tampoco juzgándolos, tal vez porque todo resulta muy evidente y quizá sólo sean necesarios los hechos desnudos para confrontarnos con el horror.

Todo ello, además, se narra en un estilo que ya de por sí cautiva al lector, una prosa magma que no deja resquicios, que consigue mostrar la realidad a trazos gordos, puro impresionismo narrativo. Hay que poseer, desde luego, un buen dominio del lenguaje y ser una narradora brillante para escribir así. Porque se trata a todas luces de una novela atractiva no sólo por la historia que cuenta, sino también por una escritura que no deja indiferente, que envuelve al lector, para contemplar hasta el más mínimo detalle del relato. No hay duda de que Fernanda Melchor es uno de los nombres destacados de una nueva generación de autores mexicanos y que no puede pasar desapercibida, una propuesta osada a la vez que lograda, y que a todas luces impresiona y cautiva.

Un nuevo ensayo interesante

Rosalía ha revolucionado el panorama musical moviendo Roma con Santiago. Que escritores como Jorge Carrión o Agustín Fernández Mallo participen en un ensayo que sale a la luz estos días da buena fe de ello y es, además, toda una sorpresa por el hecho de afrontar el estilo tan flamenco de esta cantante. La reivindicación que lleva a cabo Fernández Mallo en contra del reproche de apropiacionismo del que se acusa injustamente a Rosalía nos lleva a intuir que este ensayo viene caliente y dará que hablar a más de un purista ortodoxo, o no, del flamenco más tradicional. Rosalía se ha convertido en toda una revelación para los aficionados no sólo del flamenco, sino de la buena música o simplemente de la música, que guste o no, mueve masas. No podemos obviar que parte de la juventud sigue con devoción esta mezcla de reggaeton y flamenco con impronta electrónica y coreografías atractivas y deslumbrantes. 

He leído algunas declaraciones en entrevistas a Fernández Mallo y dice que no le interesa Rosalía como fan, sino en un plano teórico y creativo, y con relación al apropiacionismo recuerda a algunos puristas que Rosalía introduce en su flamenco-pop reminiscencias gitanas personalísimas y ancestrales vinculadas al flamenco más ortodoxo. En el ensayo se plantea, y con razón, qué ocurriría si Rosalía fuese un hombre. Y destaca influencias recientes que se han formulado en sentido parecido que respecto a Rosalía. Por ejemplo, trabajos recientes de El Niño de Elche y su buena acogida ante el público menos purista del flamenco, como también el exitazo de Enrique Morente con Lagartija Nick. Y yo a esto debo añadir que las hermanas Morente, tanto Soleá, como Estrella, han introducido en el flamenco estilos como la música electrónica o la fusión entre grupos, como Fuel Fandango y otros, en el disco de Estrella relativo a su décimo quinto aniversario.

Agustín Fernández Mallo destaca por su brillantez y originalidad como escritor e impulsor de las más novedosas vanguardias. Después de haber leído Limbo y de haber leído la trilogía Nocilla, como también el ensayo Postpoesía, debo decir que es un escritor con potencial, y por qué no decirlo, por romper una lanza a favor de Rosalía. En Agustín es destacable su compromiso apropiacionista, ya que también se le criticó por ello en su escritura. 

 Debo decir y admitir que escribir sobre alguien del mundo del espectáculo de masas es un caramelo, aunque se deba ser crítico. Se trata de un ensayo que recopila escritos de varios autores, se titula La Rosalía. Ensayos sobre el buen querer. La editorial es Errata Naturae y la edición corre a cargo de Jorge Carrión, otro gran escritor y crítico literario que dirige esta edición que promete cumplir con las expectativas. Sin duda, estamos ante un ensayo que el lunes, día 29 de marzo, da su pistoletazo de salida. 

Sobre Rosalía se ha escrito mucho y se escribirá. Se ha convertido en una estrella del pop; y por su mezcla reggaetonera y flamenca se ha vuelto toda una estrella mundial. Es por todos sabido de que la relación de Rosalía y el flamenco es una relación recíproca donde las haya y sus discos dan fe de un nuevo flamenco, lejos de apropiacionismos u otras cosas de las que la puedan acusar. El aporte de Rosalía al flamenco no se restringe tan sólo a un disco, el producido por Raül Refree y que fue su primer disco. Es sin duda un buen flamenco urdido entre los entresijos del arte por antonomasia más auténtico y puro que tenemos en España. Pero dejémonos de purismos y otras martingalas, el flamenco es como la poesía, de acero inoxidable. De momento, si acaba el tema de la pandemia estaría bien ver algún concierto y deleitarse. Ya vendrán tiempos mejores, tanto para el arte flamenco, como para los escenarios. Volverán los conciertos y las ferias del libro, de este modo se venderán discos y libros, y mejor si los compramos en las pequeñas librerías y en las tiendas de discos de toda la vida. 

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Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Laura Ferrero

La gente no existe

Alfaguara, 2021

Este es un libro de relatos en los que domina la emoción, hay en ellos mucho sentimiento y una emotividad general que está incluso a flor de piel. No es extraño que sea así, los temas que trata no son fáciles de afrontar con distancia o desde la frialdad: la soledad, la muerte, las relaciones de pareja, la pérdida de los referentes personales o familiares, el desencanto que lleva siempre a una nostalgia que puede llegar a ser mórbida, insana, frustrante, hablan de impotencia, también de esperanza, pero sobre todo de miedo, se trasluce un miedo enorme a la vida que, sin embargo, pese a todo, se sigue viviendo, tal vez porque no queda otra alternativa. No es una materia fácil de tratar: cualquier exceso puede resultar empalagoso.

No es el caso de estos diecisiete relatos, no estamos ante una emotividad que importune o que resulte cargante, molesta, al contrario, el lector va a entender muy bien lo que se le cuenta porque la experiencia narrada forma parte de la cotidianidad más absoluta, nos es común a todos. No hay duda de que vamos a encontrar en cualquier de ellos, o en varios incluso, algo que nos afecta y nos conmueve porque la autora está compartiendo experiencias universales, una intimidad que no es propia, que nos pertenece a todos, son experiencias al fin que nos vuelven humanos.

Lo narra además con una sencillez extraordinaria. Lo que requiere desde luego una destreza enorme, una maestría incluso. No hay estridencias ni parece que los personajes pretendan un heroísmo malsano, asumen esas formas de lo real compuesto, como se dice en un momento dado, por el miedo o el dolor. Cada uno de los relatos se van componiendo poco a poco, las piezas van encajando y se cuenta tal cual, quizá porque la vida hay que escribirla para darse cuenta de su alcance y de su envergadura. Sólo alguien muy consciente de lo que significa la escritura, como sin duda lo es Laura Ferrero, sabe en definitiva lo importante que son las palabras para la vida.

Cada uno de los relatos se convierte de este modo en un retrato en los que vamos a sentirnos reflejados y que nos dejarán, no lo duden, un sentimiento extraño de zozobra y de dulzura a la vez. El libro se vuelve un álbum de fotos que, como los álbumes, vamos a necesitar leer varias veces, sin que la prosa de esta autora nunca nos canse de veras, al contrario, siempre nos descubrirá algo nuevo.

Joan Margarit, en catalá y castellano (DEP)

Hace bien poco Joan Margarit declaraba que Franco le inculcó el castellano a patadas, pero que no pensaba devolvérselo. Por eso mismo, tal vez, nos haya dejado tan bellos poemas, con imágenes agradables y galácticas, tanto en castellano, la lengua impuesta y adoptada, como en catalán, su lengua materna. 

Solía decir que la poesía era un arte de acero inoxidable, que podía con todo. Hace poco también se publicaba un volumen con su poesía completa, la escrita entre 1975 y 2017. Fue antes de que le concedieran el Premio Cervantes, en 2019, cuyo acto no pudo celebrarse por la pandemia. Pero Joan Margarit, poco afín a los actos de marcado protocolo, prefería ofrecer su poesía «a pecho descubierto» a las damas y caballeros que iban a verle y a escucharle, como magnífico orador que era. Ahora se anuncia una edición nueva de su obra completa.

Sin duda, de Joan Margarit nos queda su luminosa obra poética. Quienes le hemos leído no olvidaremos sus imágenes y metáforas fascinantes que permanecerán como parte privilegiada de nuestras lecturas preferidas. El poeta Luis García Montero, gran admirador y amigo del autor catalán, sin duda se refería a él, a su estilo, cuando afirmó en una entrevista que «si la poesía muere, habrá que reinventarla».

Cabe destacar su profundísima manera de ver la vida, pese a haber sufrido tragedias en su vida como aquella posguerra tremenda o la muerte de su hija. Como bien dijo una amiga al enterarnos de la mala noticia de su fallecimiento a la edad de ochenta y tres años, la muerte siempre es una tragedia. Joan Margarit, a través de su poesía, nos mostró el sentido profundo y bello de la vida. 

Desde Nevando en la Guinea queremos rendir homenaje a este gran poeta catalán bilingüe. Era admirado en esta España plural y difícil a veces, que tiende a mostrar cierta solemnidad sólo por sus poetas fallecidos, aunque bien valdría el reconocimiento en vida.  

Gracies Joan. 

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Anton Arriola

El ruido de entonces

Erein, 2021

A todas luces estamos ante un libro mestizo cuyos fragmentos van componiendo las circunstancias de ese hecho dramático e inaceptable que es el asesinato de un ser humano. En este caso el del José María Ryan, ingeniero jefe en la central nuclear de Lemoiz, en construcción. El autor descompone los elementos que rodearon el crimen cuyas circunstancias conoció de primera mano, aunque a cierta distancia, y al tiempo ofrece al lector la novela escrita a partir de aquel hecho tan presente en su propia vida y que es, por tanto, una narración paralela a su propio testimonio, rememorando uno de los capítulos más importantes, penosos y duros de la historia del País Vasco. Aquella semana de hace cuarenta años, la del 29 de enero al 6 de febrero de 1981, es la del secuestro y asesinato de José María Ryan, sin que podamos olvidar las semanas anteriores y posteriores del suceso trágico, sin duda entre las más tensas de la historia reciente.

A muchos no nos sorprende que ahora mismo la literatura vasca, tanto en euskera como en castellano, lleve a cabo un ejercicio de memoria de los últimos años, los del terrorismo, los de un conflicto que a veces no parecía que fuera a acabar nunca. Pero acabó y de pronto, a pie de calle, esa larga época parece desaparecer del recuerdo colectivo, mientras que desde las instituciones y en clave política se hace mención de todo aquello, a menudo como carga entre partidos, con fines no siempre claros, más bien interesados. En el caso que nos atañe, el asesinato del ingeniero Ryan, ni siquiera ha habido en estos días, cuarenta años después de lo ocurrido, un acto oficial, empresarial o social, la aparición de este libro ha sido el único recuerdo de aquel crimen que, además, para muchos significó el final de la mistificación revolucionaria de ETA.

Este texto, novela y testimonio reflexivo, recoge el guante y muestra bien a las claras las heridas que se produjeron en aquella larga noche que duró más tiempo de lo indicado en la canción de Aute. Logra sobrecoger este ejercicio de memoria tan necesario. Es evidente por otro lado que todo crimen posee unas circunstancias que lo envuelven, que no justifican en absoluto el acto en sí, pero explican lo ocurrido y, sobre todo, ahondan en muchas contradicciones de todos los agentes sociales, sin excepción. Arriola nos expone tales circunstancias. Nadie sale inerme de la tanatopolítica y la alusión a Hannah Arendt y su análisis sobre la banalidad del mal nos interpela a todos, porque muchas veces el silencio de una mayoría, por indiferencia o por exceso de comprensión a ciertas reacciones, fue cómplice del horror.

Con este libro Anton Arriola participa de una forma de entender la literatura que parte de una implicación muy necesaria con la realidad, que actúa como espejo donde reflejarnos, que conlleva una reflexión sobre la realidad, dejando al lector la carga de dicha reflexión y su necesidad de resituarse ante los hechos. Deja claro que el acto de matar es siempre indigno. A partir de aquí cada cual ha de saber qué pensar, cómo actuar. Sobre todo, porque el mal sigue existiendo en otros contextos y otros lugares muy cercanos, y la banalización, por desgracia, sigue vigente.

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

Jimena Canales

El físico y el filósofo

Arpa, 2020

La tarde del 6 de abril de 1922 la Sociedad de Filosofía de París auspició un debate en la capital francesa que reunió, y enfrentó, al físico Albert Einstein y al filósofo Henri Bergson. El tema fue sobre todo el tiempo, el tiempo del universo y el tiempo de nuestras vidas, sobre lo cual ambas personalidades tenían concepciones confrontadas. Ese encuentro creó una polémica que fue determinante a lo largo de todo el siglo XX y que tuvo consecuencias no sólo en la física o en la filosofía, sino que afectó a otros muchos ámbitos, incluido el artístico y el político. Pero además ese debate supuso una escisión entre la física y la filosofía, algo que había ido de la mano a lo largo de la historia, y por extensión creó la separación entre ciencias y humanidades que nos ha llegado hasta hoy, tan empobrecedora.   

La historiadora de la ciencia e investigadora Jimena Canales parte de ese enfrentamiento en su libro El físico y el filósofo para explicarnos los contenidos del debate y sus polémicas encendidas que enfrentó a la comunidad científica con la filosófica, también a científicos y filósofos entre sí. El tema tuvo sus repercusiones en el arte y la mirada que proyectaba sobre la realidad y el tiempo, incluso incidió en la ciencia ficción de mediados del siglo XX.

Dividido en cuatro bloques, la autora nos hilvana con destreza muchos aspectos de esta polémica y sus consecuencias, pero también nos presenta las discusiones paralelas que se dieron en todo el mundo a raíz del enfrentamiento entre ambos hombres. Nos lo presenta además con claridad, sin que los conceptos científicos ni los filosóficos, a veces arduos, obstaculicen la comprensión de la polémica en cuestión, incluso invita a profundizar en ella. El epílogo, por su parte, refiere brevemente la continuidad del debate tras las respectivas muertes de Bergson y de Einstein y las nuevas sendas sobre las que se desarrolla y avanza la reflexión. 

Se trata en definitiva un excelente texto para superar esa escisión de los saberes, división esta que la propia realidad del año 2020 nos ha mostrado que es absolutamente errada y que hemos de contemplar en consecuencia la ciencia y las humanidades como complementarias para atender en toda su envergadura cualquier aspecto de la vida.  

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